lunes, 20 de mayo de 2013

Carta abierta a Jorge Lanata.

Jorge Lanata, vos no me conoces, soy un humilde ciudadano de Rosario, de esos seres anónimos que nos levantamos todos los días para ir a trabajar, los mismos que por las noches tenemos un rato de tiempo para ver TV antes de irnos a dormir. Soy de esos ciudadanos que gano un pequeño sueldo mensual y que hago malabarismos para llegar a fin de mes. No actúo en política, no soy ni concejal, ni diputado, ni senador, no pertenezco a ningún partido político, en definitiva no tengo militancia política, pero ello no significa que no sea un ser pensante, crítico, analítico, que antes de tomar una posición trata de informarse y que para ello cuenta con los medios de comunicación. No soy kirschnerista, y tampoco antikirschnerista, no soy oficialista, tampoco soy opositor, solo quiero que a este gobierno le vaya muy bien, porque si al gobierno le va bien nos va bien a todos. Desde hace muchos años vengo siguiendo tu prédica periodística, leía Página 12 cuando vos lo fundaste en la década del 80´y durante el menemismo veía Día D. Después delo fracaso del radicalismo, cuando Don Raúl destrozó todas la grandes ilusiones que nos hicimos los progres, con su discurso de Semana Santa, muchos nos sentimos desamparados ante el avance del neoliberalismo de la mano del Movimiento Popular, y allí estabas vos, con tu Día D, con Marcelo Zlotogwiazga, Ernesto Tenenbaum, Adrián Paenza, Horacio Verbitsky, Maximiliano Montenegro, María Julia Olivan para mostrarnos que parecía haber un grupo de periodistas que no se entregaban, que eran distinto a los Chiche Gelbung, Mariano Grondona, Bernardo Neustadt y todos los periodistas entregados a la defensa sin concesiones de Carlos Menem y su proyecto neoliberal de ajuste, entrega del patrimonio nacional, etc. Defendías los derechos humanos, el enjuiciamiento de los militares, un periodismo independiente del poder, y yo como muchos te creíamos, creíamos en lo que decías, en lo que mostrabas, creímos al grupo que te secundaba. Luego vino el kischnerismo, y vos eras amigo de Néstor, por lo menos eso decías, en esos tiempos no lo denunciabas, aunque guardabas una cierta distancia, estuviste en Rosario, para hacer marketing de Critica Argentina, allí hiciste un relato de porque la pelea del gobierno con el Grupo Clarín, pero no atacaste ni defendiste ni a uno ni a otro. En Día D mostrabas el carácter monopólico del multimedios Clarín, su robo infame de papel prensa a punta de tortura a sus legítimos dueños, y en algún momento denunciaste a Magnetto y Aranda por lavado de dinero. Luego Día D desapareció de la pantalla y nos tuvimos que conformar con verte en el cable, con menos producción pero tirando tus últimos cartuchos de periodista independiente. Por entonces te continuábamos creyendo, pero de golpe cambiaste. Te empezó a molestar la lucha de los derechos humanos, comenzaste a decir que estabas hinchado las bolas de recordar la dictadura, etc. Que te pasó Lanata, que ya no decís que “Es gracioso y patético verse corrido por izquierda por Clarín”……. “que el diario que convivió e hizo grandes negocios con los militares (Papel Prensa, junto a La Nación), gerenciado por la señora que se sospecha apropiadora de hijos de desaparecidos, que implementa el terror como política laboral (no tiene, por ejemplo, comisión interna) sostenga en un artículo sin firma que Crítica moderó últimamente su posición sobre Kirchner” A lo mejor te pegó mal los ocho gramos de cocaína que algunos dicen que ingerías diariamente y te quemó el cerebro, o tu fracaso en Crítica, diario que fundaste con la ayuda del empresario Antonio Mata -accionista mayoritario-, quien más tarde sería acusado -e investigado- por sospechas de administración fraudulenta, en la causa judicial abierta por el vaciamiento de Aerolíneas Argentinas No será que como se dice en la calle, allí donde no hay operaciones políticas sino la información que circula en el boca a boca de los ciudadanos de a pie, que le pediste al Gobierno $900.000 por mes para hacer un programa a favor del kischnerismo y que como el gobierno no acordó con vos, buscaste un sponsor que te pagara lo que querías, y allí apareció Magnetto ofreciéndote un jugoso contrato para que fueras el mascaron de proa del monopolio. Y produjiste Periodismo para Todos, que realizás junto a una pandilla de jóvenes inescrupulosos a los que no les importa el periodismo y que traducido al castellano es periodismo para el grupo Clarín. Quemaste las naves Lanata, y con ellas tu credibilidad de periodista serio e independiente y empezaste a ser el gran lobista que encaraba las operaciones de prensa que te encomendaba Magnetto, ahora Majul era un amigo, Fontevechia un honesto periodista, La Nación un monumento a lo que debe ser el periodismo y Clarín el débil monopolio que hay que defender del gobierno autoritario. Las madres y abuelas de Plaza de mayo pasaron a ser las viejas locas de las que hablaba la dictadura, los derechos humanos una farsa para acometer contra los monopolios mediáticos y la revisión del pasado de genocidio y muerte una boludez que había que dejar de lado. Pero lo peor Lanata es que no solo te convertiste en un periodista a sueldo de Magnetto, sino que te subiste a un vaudeville grotesco de construcción mediático del relato de los monopolios de prensa. Donde no hay noticia la creas, mentís, deformas la realidad, la acomodas a los intereses de la derecha más siniestra de la argentina. Yo no denuncias el lavado de dinero de Magnetto y Aranda, la usurpación asesina de papel prensa, el ataque sin piedad a los médicos, enfermeros, pacientes, periodistas y trabajadores del borda, el despido de una docente que defendió la ley de medios en una escuela de la provincia de De La Sota o la reunión de los líderes caceroleros del 18 A, Yamil Santoro, Maximiliano Mai y Lucho Bugallo con los integrantes de la American Task Force Argentina (ATFA) los representantes de los fondos buitres como Elliott Associates de Paúl Singer, que se realizó en San Pablo y a donde estos “honestos militantes” concurrieron esponsoreados por los fondos buitres. No es extraño que un periodista “serio e independiente” como vos solo se dedique a ventilar la supuesta corrupción en el gobierno y no diga nada de la foto de Macri con un tratante de blancas. Por eso Lanata en este momento a vos no se puede creer ni el pronóstico del tiempo, le ganaste a Grondona y Neustadt en lambeculismo, ellos lo hacían con Menem, vos con Magnetto, todos lo hacen por el oro y abandonaron la idea de estar en el bronce, a ninguno de Uds. les importa el daño que le hacen a los ciudadanos comunes, como destrozan sus ilusiones, como arrasan con sus condiciones de vida abriendo la puerta a la derecha más reaccionaria de la Argentina que viene por todo, por un ajuste feroz, a reprimir salvajemente a quienes se le opongan, a encarcelar a las voces opositoras si es que llegan al poder, a destruir lo poco bueno que ganamos en estos diez años de crecimiento. Macri, Duhalde, Carrió, De La Sota, De Narváez, Moyano y demás miembros de la derecha reaccionaria (liberal o fascista) vienen a desandar la Ley de Medios, el matrimonio igualitario, el 82% móvil, los planes ferroviarios, la aerolínea de bandera, una petrolera estatal, los sueldos dignos que consiguieron los trabajadores en estos años, el plan conectar igualdad, la asignación universal por hijos, la universidad democrática, etc . Ellos vienen por todas las conquistas de los trabajadores, por las libertades ganadas, vienen a liquidar el débil movimiento contestarlo contra el capitalismo que comienza a desarrollarse en Argentina, y vos Lanata tenés el triste papel de ser el vocero de la restauración capitalista reaccionaria y de derecha, por eso Lanata te quiero decir que yo como muchos ya no creo en vos y que prefiero llegar ajustado a fin de mes, no tener guita pero conservar la dignidad de estar junto a la lucha de los trabajadores, de conservar los ideales de los jóvenes revolucionarios de los setenta, a los que vos denostas, antes de seguir siendo presa del relato tramposo en el que vos participas como bufón principal. Hasta nunca Lanata.

domingo, 5 de mayo de 2013

Volvió la Liga de la Decencia.

En Argentina, a veces uno no sabe si el disparate está a la orden del día, o si hay señoras gordas que producto del aburrimiento o el exceso de alcohol, u otro estimulante salen a militar por los disparates. En La Capital del domingo 5 de mayo de 2013 se lee una noticia que realmente supera todos los límites del absurdo. Una ONG llamada Red de Contención Contra la Violencia de Género ha iniciado una campaña que seguramente dejaría mudas a las linajudas señoras y señores de “la Liga de la Decencia” o de “Tradición, Familia y Propiedad” las legendarias organizaciones del control moral que la derecha Argentina supo construir para reprimir los deseos sexuales de los argentinos durante el siglo XX. Hoy la mojigatería se disfraza de organizaciones de defensa de género, pero en lo sustancial es tan o más retrógrada que aquellas organizaciones moralistas que solo pretendían convertirnos a los jóvenes en puros y castos, en seres humanos que no debíamos tener sexo hasta el matrimonio. El tabú de la virginidad nos obligaba a reprimir nuestros deseos porque ello era pecado, por supuesto que los aprietes en los zaguanes, campitos, asaltos juveniles que recorrían todo el espinel de actos sexuales orales, franelas, etc., terminaban siendo válidos siempre que no existiera penetración. También se nos vedaba la lujuria de asistir a los cines a ver las tetas de la Coca Sarli y de Libertad Leblanc, porque era pecado, la mujeres no podían mostrar sus pechos en las playas, debían llevar los vestidos hasta la rodilla o más, para no incitar el instinto sexual de los hombres. Los padres hablaban del sexo como “la porquería”, si alguien embarazaba a la novia era porque le había hecho la porquería, y hasta el tango se unía a esta mojigatería, recuerde el lector la letra de la canción “ha visto vecina casarse de blanco después que pecó”. Todo se orientaba a reprimir el contenido liberador de la sexualidad, no era posible instalar la hipótesis de que cuanto más se satisface el deseo sexual, más libre y sana es la vida de los hombres y las mujeres. Más aún una mujer no podía experimentar deseo hacia los hombres porque era una “puta”, y si se acostaba con más de un hombre era una perdida total, generalmente estas chicas que ejercían la libertad sexual eran conocidas como la loca tal o cual. Después vinieron los sesenta y los setenta, la sociedad implosionó con tanta carga sexual arrastrada desde la época victoriana, y los jóvenes comenzamos a rebelarnos contra tanta mojigatería, contra tanta represión y ejercimos libremente nuestra sexualidad. Los espacios que ocuparon los estudiantes universitarios se constituyeron en lugares donde todo comenzó a permitirse y si una compañera se acostaba con uno o varios compañeros, no solo no era mal visto, sino que se lo comenzó a ver como natural. El tabú de la virginidad comenzó a perder su fuerza represiva y ya nadie se planteaba llegar virgen al matrimonio, la virginidad solo fue desde entonces lo que debía ser, un estado (del hombre o la mujer) que se perdía con la primera relación sexual. El cine, como caja de resonancia de la sociedad comenzó a expresar esta nueva realidad sexual y muy pronto comenzamos a acostumbrarnos a ver en la pantalla a mujeres y hombre desnudos, que hacían el amor frente a nosotros, escenas de relaciones homosexuales (tanto de hombre como de mujeres), y las tetas de la Coca o de Libertad solo tuvieron el carácter precursor de la novedad prehistórica, las pantallas mostraban a los jóvenes y adultos la sexualidad en todas sus expresiones y siendo lo que era, solamente un acto de placer inherente a la condición humana, tan necesario como comer o cagar. No digo que sea lo mismo, sino que los seres humanos no podemos prescindir de nuestra sexualidad como tampoco podemos dejar de respirar, de comer o de cagar. La reacción de la derecha clerical y embrutecedora siguió presente, en los ochenta intentaban frenar la educación sexual en las escuelas, cuando un funcionario impulsó la educación sexual y organizó cursos para docentes se lo denunció mintiendo, se decía en un importante diario de Buenos Aires que esos cursos incluían las clases prácticas que se realizaban en el Ministerio de Educación. Pero la sociedad civil continuó batallando contra el flagelo de una moralina burguesa que trata de prohibir a las clases populares aquello que ella se permite disfrutar en privado, y perdonen que no sea original, esto no lo digo yo, lo afirma Freud en Psicopatología de la vida cotidiana en los albores del siglo XX. Y como dice Sabina, “crecimos, vaya si crecimos”, maduramos y tratamos de sacarnos de encima esas ideas totalmente ajenas a lo que la bestia humana es, un ser para el que, como dice Castoriadis, la sexualidad no tiene solo que ver con la satisfacción de órgano, sino que el ser humano tiene fundamentalmente una sexualidad a-funcional, es decir puede experimentar placer más allá del placer de órgano. Somos seres que podemos experimentar placer a través de nuestra imaginación, para los cuales el acto concreto y físico de la sexualidad no es lo más importante, sino que su importancia se liga al placer que sentimos cuando reproducimos por vía de nuestra imaginación el placer sentido durante el acto físico. El amor, si alguna definición puede tener es precisamente la capacidad de sustentar la satisfacción sexual más allá de lo físico y poder repetir ese momento sublime del acto sexual a los largo de todos los momentos que lo continúan, no recordamos a la persona amada solo porque es buena, inteligente, etc., lo hacemos porque mantenemos en nuestra psiquis el placer de haber tocado sus pechos, haber besado sus labios, su vagina o sentido los labios de la mujer en nuestro pene, porque recordamos el éxtasis de la eyaculación mutua y lo reproducimos con nuestra imaginación. Porqué estaría mal que una mujer se acueste con un solo hombre si desea a otro, porque una mujer que desea tener múltiples experiencias sexuales se convierte en algo malo. Acaso una mujer, o un hombre que pertenece solo a otra persona no la “engaña” porque reprime su deseo, aun cuando quisiera ser penetrada por ese otro, aun cuando tiene esa relación sexual en su imaginación. Y hablando de género, una mujer que se acuesta con solo un hombre no es acaso una forma de propiedad privada de su marido o pareja, lo mismo el hombre. Es más humillante ver a muchos hombres suspirar porque pasa una mujer joven y linda por la calle y decir “que polvo que me echaría con ese minón” y no hacerlo porque se reprimen que si realmente pudieran hablarlo con su pareja y hacerlo libremente, porque un hombre o una mujer puede tener una relación sexual con otra persona y seguir amando a su pareja, o amarla más. Una aclaración importante, considero que no es menos válida la actitud de un hombre o mujer que no se acuestan con otro porque no tienen ganas, porque les gusta el sexo que experimentan con su pareja, porque se sienten plenos y no desean hacerlo con otro. Es tan bueno una cosa como la otra. Dicho esto voy a esta nueva forma de tratar de reprimir nuestra sexualidad, ahora, como ya no pueden hacerlo de manera directa lo disfrazan de lucha por la mujer y sus derechos. La ONG que mencioné al principio ha denunciado el programa de Francella por un gags en el que Francella se pone loco por una compañerita de su hija, digo yo, cuántos hombres se han enloquecido por alguna compañerita de su hija, seguramente que miles de millones, este gags no es acaso una cruda expresión de lo que ocurre en la realidad social. Más aun conozco casos de hombres de 50 años que se separaron y formaron pareja con alguna compañerita de su hija. Censurar un programa, y más aún un programa cómico por esto es tratar de censurar la sexualidad y ocultar lo existente. Pero la ONG no se detuvo allí, como nadie criticó su accionar reaccionario, de derecha y sus intenciones de censura (un nuevo renacer del tristemente célebre censor Tato durante la dictadura), ahora quieren criticar y censurar otro programa de Francella. Tras el ridículo argumento, propio de una mente pobre atribulada por sus propia tensión sexual, los representantes de esta organización dicen que es violencia de género presentar el personaje de Luisana Lopilato en Casado con hijos. Dicen textualmente “La caracterización de una adolecente ligerita de ropa y rápida con los hombres es una ofensa contra las mujeres y genera riesgos para los adolescentes”. Si no fuera por lo ridículo y grotesco del argumento realmente me causaría estupor. Que ofende a las mujeres, que les guste tener sexo, o como decía mi primo el Pocho que les guste coger. Recuerdo a un taxista correntino que decía “coger es tan lindo que ni a mi hija se lo prohíbo”, es peligroso que las mujeres anden ligeritas de ropas, entonces en las calles de Rosario estamos en peligro extremo, sobre todo en verano porque a las mujeres se les ve hasta el vello púbico. Es ofensivo que una mujer o un hombre quiera tener diferentes experiencias sexuales, que opinan estas viejas gordas mojigatas, cuyos maridos a lo mejor asistirían gustosamente a los clubes de swinging que existen en todo el mundo. Recuerdo que en un congreso de Alternativas a la Psiquiatría de 1987 Zafaroni hablando de la represión sexual y otras yerbas habló de la penalización del adulterio y preguntó: si hay en esta sala (había más de mil personas de ambos sexos) alguien que nunca tuvo una relación extramarital y solicitó que si había alguien que levantese la mano. Nadie levantó la mano. El sexo, la libertad sexual, la diversidad sexual, la búsqueda del placer, etc. ., existen porque son condición del ser humano, y seguirán existiendo hombres que se acuestan con muchas mujeres, mujeres que tienen sexo con muchos hombres, que lo hacen porque aman al otro o porque buscan nuevas experiencias, etc., y está bien que así sea. Lo que está mal es que alguien, Liga de la Decencia o ONG Red de Contención contra la violencia de género, pretendan imponernos como realizar nuestro placer, lo que tenemos que ver, o lo que tenemos que hacer. Y mucho menos de la manera tramposa y aviesa como lo hacen, eso sí que es pernicioso para nuestros jóvenes. Hasta la próxima.

jueves, 2 de mayo de 2013

Será Justicia

En las últimas semanas hemos visto movilizaciones, debates por tv, en los bares, en las radios, etc., por la propuesta de renovación de la justicia realizada por el oficialismo. En primer lugar quiero repetir algo que ya he afirmado, la justicia es una institución que se sostiene en significaciones sociales imaginarias del capitalismo. De ninguna manera el principio fundamental de la justicia, la equidad es posible bajo relaciones sociales capitalistas, ya que en todo sistema judicial existe la posibilidad de que los ricos puedan tener equipos de abogados que les ganen los pleitos, comprar jueces corruptos, coimear a testigos, en una palabra, los ricos por las razones del dinero pueden manipular el sistema judicial a su favor. Se podría contestar que a veces los pobres suelen ganar juicios, pero basta con mirar quienes son condenados, quienes van a las cárceles, cual es el porcentaje de juicios ganados por ricos y cuál es el que ganan los pobres e inmediatamente se comprenderá que el sistema judicial en el capitalismo es un sistema de clase destinado a defender los derechos de la clase dominante. Si esto es así, ¿qué es lo que realmente se dirime en el debate jurídico?. Creo que asistimos a una pugna muy importante entre los restos del sistema judicial heredado de la dictadura y el sistema jurídico que pretende construir el sistema democrático representativo. Cuando desde la oposición se señala que buscan evitar que el oficialismo avance sobre el poder judicial, están ocultando que en realidad no quieren que se erradique el sistema jurídico heredado de la dictadura, porque a los Macri, los Sanz, los De Narváez, los Magnetto, los Mitre y a toda la derecha reaccionaria de la Argentina le es muy conveniente conservar estos jueces que tienen la manos manchadas de sangre porque fueron cómplices de la dictadura. A las organizaciones profesionales les resulta indignante que se les quite el monopolio de la gestión de la justicia, el lector debe observar el “ultraje” que significa a estas corporaciones que cada ciudadano pueda elegir por voto popular a los miembros del Consejo de la Magistratura. Si un ciudadano no puede elegir a un miembro de la magistratura que es un segmento del Estado, menos aún podría elegir un presidente que es quien gestiona el Estado en su totalidad. Por supuesto que los que se oponen a que los miembros del Consejo de la Magistratura sean elegidos por el voto popular, son también los que si pudieran instalarían el voto calificado en Argentina, como lo hacían en otras épocas antes de la Ley Sáenz Peña. En todo el sistema judicial hay jueces y fiscales corruptos, solo que unos (los que fueron designados por la dictadura) son cómplices del genocidio y que por lo tanto son ellos los que deberían estar en el banquillo de los acusados junto a los militares asesinos y no “impartiendo justicia”. Ahora, nos dicen que el pueblo se moviliza contra la reforma judicial, yo creo que se nos miente, porque la realidad es que la que se moviliza es la pequeña burguesía autoritaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que añora el paraíso liberal de la plata dulce que disfrutó durante la dictadura y olvida el infierno del corralito neoliberal cuando hipócritamente gritaba en las calles “piquetes y cacerolas, la lucha es una sola”. Hoy vemos que lo único que les importaba es que les devuelvan sus dólares, y vuelven sobre sus fueros a quejarse de los piquetes, porque el gobierno no les da dólares, etc. La pequeña burguesía, políticamente ciega, no posee un proyecto de país, no tiene ideología propia y por ello se suma imaginariamente al proyecto de la gran burguesía financiera y terrateniente. Va tras la ilusión de que la gran burguesía les va a ceder un poco de las cuantiosas ganancias económicas que obtiene explotando a los trabajadores. Estos profesionales, pequeños empresarios, cuentapropistas, comerciantes, que cada tanto disfrutan de roer el hueso sin carne que les tira la gran burguesía, pudiendo viajar al exterior como en la época de la plata dulce, cuando iban a Miami a hacer efectivo el “deme dos” sin importarles que en su país miles de seres humanos eran inmolados para que la gran burguesía haga sus negocios y la pequeña burguesía, a la manera de perrito faldero coma de las migajas que caían de la mesa. Son los mismos que asaltaron supermercados juntos a los indigentes en 1989, solo que ellos se llevaban champán, wiski importado, castañas de cajú, etc., que vivaron a Menen durante la ilusión del 1 a 1, que salieron en aluvión a comprar electrodomésticos en 1995 y votaron al caudillo riojano que como todo vendedor de ilusiones les había hacho creer que un peso era igual a un dólar mientras regalaba a los extranjeros el patrimonio de nuestro país. Hoy, estos mismos sectores reaccionarios de la pequeña burguesía, se constituyen en el mascarón de proa de los grupos concentrados del capital, y jugando el mismo papel que jugó este sector social en la República de Weimar, cuando fue la punta de lanza que dotó de masas al nazismo en su asalto al poder en 1933, hoy salen en banda a denostar al gobierno por las calles de Buenos Aires buscando la destitución del gobierno nacional o cuanto menos horadarlo para que sus amos capitalistas vuelvan a tener poder y ellos puedan volver a Miami. La contradicción de esta pequeña burguesía es que, siendo un sector social con un alto nivel cultural, con escolarización terciaria o universitaria, con buen pasar económico que le asigna tiempo libre para reflexionar, haya perdido totalmente su capacidad crítica y hoy es manipulada por los grande medios de prensa concentrados. Tanto Clarín, como La Nación, Editorial Perfil y demás medios monopólicos al servicio de la derecha reaccionaria han logrado colonizar al sector social que estamos referenciando. Las movilizaciones se nutren de personas que no ejercen la capacidad crítica y reflexiva, actúan según les indican los mercenarios al servicio de los medios monopólicos como Lanata, Bonelli, Van Der Koy, Morales Solá. Grondona, Castro y tantos otros que insidiosamente mienten, difaman, ocultan información, deforman los dichos, según lo indica el libreto que les dictan Magneto, Mitre, Fontevecchia y demás propietarios de los medios. Se mueven por emociones y no por convicción, no piensan, no leen, no escuchan otras campanas, solo repiten las muletillas y operan como los barras bravas en las tribunas cegados por el odio, envenenados por la mentira. Lo que digo no lo sostengo desde una emotividad inversa de cuño kirschnerista, para afirmarlo previamente, durante el proceso de debate del paquete de leyes para la reforma judicial me tomé el trabajo de realizar algunas preguntas a muchas personas de mi entorno cercano y no tan cercano. Las preguntas eran ¿Qué es el consejo de la Magistratura?, ¿Quiénes lo componen?, ¿Qué y cómo toma las decisiones?, ¿Por qué no pueden ser votados por los ciudadanos como el presidente, diputados etc.?, ¿Que es una Cámara de Casación?, ¿Qué tipos de Cámaras de Casación existen?, ¿Cuáles son sus funciones?, ¿Qué es una cautelar?, ¿Qué tipos de cautelares existen?, ¿Cuántas veces presentó una cautelar?. Casi nadie pudo responder con exactitud a estas preguntas, casi nadie presento cautelares, casi nadie supo decir porque no se podían elegir miembros del Consejo de la Magistratura por voto popular y la gran mayoría de las personas a las que encuesté no supo decirme cuales eran los textos de las leyes que están siendo debatidas en el marco de la democratización de la justicia en el parlamento nacional. A esta altura de los acontecimientos, mas allá de lo correcto o no de la medida, creo no equivocarme si digo que si mañana el gobierno levanta el llamado cepo al dólar gana las elecciones por el 60% de los votos aunque la economía argentina se hunda Afirmó el genial legislador de la U.C.R. Ernesto Sanz, "todo eso, lo metes en un combo, le sumas periodistas que logran estas pruebas y además todo un humor social y tenés lo que tenés, movilización, manifestación" y afirmó luego expresando un deseo suyo de que "ojalá esto siga hacia octubre. Porque también, a veces, pienso que si la economía mejorara un poco ¿qué pasaría con las elecciones?". , dejando en claro que lo que desea Sanz es destruir la economía nacional para que no gane el gobierno, entonces, creo que es lícito pensar que a los zombies que se movilizaron el 18 A, lo único que les interesa es poder comprar dólares, aun al costo de la destrucción de la economía nacional. De ellos será la responsabilidad. Hasta la próxima.

miércoles, 10 de abril de 2013

Periodismo y política

La relación entre periodismo y política no es nueva, a lo largo de su desarrollo esta profesión estuvo estrechamente vinculada con las luchas por el poder. En general, desde el marxismo siempre se utilizó el periodismo como herramienta de propaganda. El propio Marx colaboraba con diferentes medios de prensa tanto en Alemania como en Inglaterra. Escribió en la Gaceta Renana de Colonia, en los Anales Franco Alemanes en Francia y en otros medios de prensa a ambos lados del atlántico . También Lenin participo en medios periodísticos y los partidos revolucionarios siempre consideraron una de las armas más importantes de lucha política, a la prensa obrera que editaban. En Rusia, los bolcheviques editaban Iskra que era su órgano de difusión. En Argentina existieron periódicos importantes al servicio de las luchas obreras como “El obrero negro”, “El obrero” órgano de la Federación Obrera, o los periódicos socialistas “El socialista” o “La vanguardia”. Es que la lucha política se nutre de la comunicación social, y los periódicos fueron durante el siglo XIX y XX medios de comunicación social por excelencia. No está mal que el periodista tenga una posición política, tampoco que los medios de prensa tengan una línea editorial. En nuestro país los grandes representantes políticos e ideológicos de la burguesía desarrollaron actividades periodísticas. Sarmiento debatió y criticó a Rosas desde diferentes medios de prensa, más aún, en 1836, fundó un periódico “El Zonda” para luchar contra Rosas, escribió para los periódicos “El Mercurio”, “El Heraldo Nacional “y “El Nacional”; y fundó “El Progreso”. Mitre fundó un periódico para apoyar su lucha política “La Nación” y en general las diferentes clases sociales y sectores de clases han tenido a lo largo de la historia sus periódicos de clase. Entonces, el problema no es que los periódicos tengan posiciones editoriales que se vinculan con sus intereses partidarios o de clase, el problema surge cuando se nos quiere hacer creer que esos periódicos son independientes de la política o que son “periodismo independiente”. El segundo orden de problemas surge cuando se trata de instalar como significación social imaginaria que el periodismo es objetivo, veraz e independiente. Ningún medio de prensa es objetivo, por empezar todos los medios de prensa responden a un interés determinado, el interés de quien es dueño de ese medio. Sería ridículo pensar que podemos llegar a leer en el Diario Clarín una denuncia contra Magneto o Ernestina de Noble. Más aún, si un periodista de un medio escrito, oral o televisivo hiciera críticas a sus propietarios seria cesado inmediatamente de su trabajo. Recordemos cuando el democrático “De Narvaez” fue reporteado en su canal, América, por Setecasse, Montenegro y Rozin, y no porque estos periodistas le realizaron críticas, sino porque algunas preguntas le resultaron incómodas, el programa fue levantado del aire y los periodistas debieron ir a buscar trabajo a otros medios. En los medios de comunicación privados existe una línea editorial a la que los periodistas deben apegarse, no hay lugar para el disenso, se debe decir lo que los propietarios de los medios quieren que se diga, por lo tanto la objetividad en el periodismo es una falacia. Respecto a la segunda cuestión, la problemática de la verdad en los medios de prensa, ocurre algo similar a lo que pasa con la objetividad, la verdad es tan solo una versión interesada de las noticias según el interés y las necesidades de los dueños de los medios. Ya hemos realizado en otras comunicaciones la discusión sobre la verdad y hemos propuesto la noción de Castell de verosimilitud, en el mejor de los casos los medios de prensa pueden tener mayor o menor verosimilitud, pero decir que escriben la verdad es cuanto menos un disparate y una postura ideológica. En nuestro país siempre hemos tenido periodismo más o menos “objetivo”, diarios o programas políticos que intentaban sostener una cierta distancia de las diferentes posturas políticas que se desenvolvían en la base de la sociedad, y aun con los límites que las adscripciones políticas imponían a los medios de prensa, muchos de los grandes medios tanto escritos como orales supieron sostener una ética periodística que implicaba una responsabilidad en la difusión de las noticias y un cierto decoro en el tratamiento de los temas. El detalle novedoso de la prensa en los últimos cuarenta años es que paulatinamente ha ido perdiendo todo decoro y se ha transformado en un partido más, o en una herramienta interesada y falaz al servicio de intereses que están mucho más allá del intento informativo que supondría un medio de comunicación masiva. Esta degradación del periodismo se ha incentivado geométricamente en los últimos diez años. Desde el inicio del proyecto político del Kischnerismo, los medios de comunicación de masas han asumido una actitud cada vez más beligerante con el gobierno, lo que significó la pérdida total de la “objetividad” que decían tener. Hoy son muchos los periodistas que siguiendo los pasos del inefable Bernardo Neustadt, han decidido defender la causa de la derecha burguesa y más reaccionaria de la Argentina. Y no hablo de conocidos colaboradores y panegíricos de la última dictadura militar genocida que hubo en el país como Van der Koy, Blanc, Ruiz Guiñazú, Morales Solá, Grondona, Gelblung, Alfano, Bonelli, Fontevecchia y tantos otros, sino que me refiero a los periodistas “objetivos”, “progresistas” y “veraces” como Lanata, Tenenbaum, Castro, Leuco, Majul, Eliaschev, y tantos otros, que tras el falso ropaje de periodistas no son más que propagandistas o agitadores del sector más reaccionario de la burguesía argentina. Lo que irrita de estas personas es que, además de cobrar grande sumas por sus servicios a los medios más reaccionarios de la argentina, terminan siendo más papistas que el Papa. La “verdad”, la “objetividad” ya no existen para estos políticos travestidos de periodistas, solo importa esmerilar la acción de gobierno, tratan de debilitar al kischnerismo, y ello a cualquier precio, aun usando los recursos más infames de la prensa amarilla, aun sabiendo que limando la acción de gobierno destruyen las posibilidades de grandes masas de sectores vulnerables de nuestro país que, como nunca en Argentina, han sido asistidos por el Estado. Poco importa mentir descaradamente, son invariablemente irresponsables, dañinos con el tejido social y básicamente inescrupulosos. Asumen la máxima de los nazis que como Goebbels sostenían las palabras “miente, miente, que algo quedará”. Como los piratas caribeños solo van detrás del oro, como los gurkas que usaron los ingleses en Malvinas su objetivo fundamental es destruir y ensuciar todo lo que el amo editor les pide que destruyan. No tienen autocrítica ni son capaces de reconocer ningún mérito en el gobierno actual. Estos “periodistas progres” han desertado de la ética y de la verosimilitud y se han pasado con armas y bagajes a lo peor del periodismo argentino, y con solo hacer un simple ejercicio se puede ver la ilegitimidad de su acción “periodística”. Podría un gobierno sostenerse diez años con apoyo popular si hiciera todo mal como estos señores pretenden difundir en los medios de prensa. Es acaso el pueblo argentino tan necio y estúpido que no puede ver lo que estas mentes lúcidas pretenden que vea y sistemáticamente insiste en votar al proyecto iniciado por Kirschner y continuado por Cristina. Sus dichos son falaces hasta el ridículo, veamos un ejemplo, afirman que no existe libertad de prensa, que en nuestro país los periodistas no pueden decir lo que piensan, que el gobierno es autoritario, que no admite el disenso. Si esto es cierto caben dos posibilidades, una que ellos no dicen lo que piensan y se someten al gobierno, ya que gobiernos autoritarios como los de Franco, Hitler, Onganía, Videla, Pinochet, etc., encarcelaban o mataban a quienes los criticaban, otra, como ellos nunca son molestados, y se les permite decir lo que piensan sin ningún tipo de presión, o bien el gobierno no es autoritario y ellos mienten. Su disyuntiva es o son mentirosos o están sometidos al poder. En realidad creo que son mentirosos y se someten al poder económico que solo tiene como meta enriquecerse a costa de los sufrimientos de los trabajadores. En realidad, lo que no quieren decir estos “periodistas” es que en la Argentina actual los periodistas dicen lo que se les antoja sin ningún tipo límites más de los que les imponen los dueños de los medios en los que trabajan. Al gobierno se lo puede criticar por muchas cuestiones y se puede no coincidir con él en diversos tópicos, pero lo que no se puede decir es que en nuestro país no exista libertad de expresión. Estos señores que como Lanata, Lomgobardi, Leuco y tantos otros se apresuraron a felicitar a Pablo Miceli por su polémica con el Cuervo Larroque, nada dijeron del hecho que en el canal estatal un periodista pudiera decir cosas contrarias al gobierno o a un militante de una agrupación oficialista sin que sufriera ninguna represalia de parte de las autoridades del canal. En los medios “libres” en los que ellos trabajan por mucho menos se han despedido trabajadores de prensa y muchas veces estos personajes se han llamado a silencio, no sea que peligrara su puesto de trabajo si criticaban la línea editorial que sus patrones les indicaban. Por eso de los comunicadores de la derecha no digo nada porque ellos siempre blanquearon el lugar de donde hablaban y los intereses que defendían, los que si me tienen harto son los piratas y travestis del periodismo que vestidos de progresistas como en el carnaval nos quieren hacer creer que lo que no es, es y que nosotros somos tontos por no tener su lucidez. Leuco, Lanata, Castro, y demás tengan un poco de ética periodística, dejen de mentirle a sus lectores y oyentes o tengan un poco de vergüenza y cállense de una vez.

martes, 9 de abril de 2013

Pompeya y más allá la inundación……

La burguesía y pequeña burguesía porteña deben estar añorando los tiempos en que la inundación era un problema de las barriadas humildes de Buenos Aires. Mi tía veneranda decía “Se inundan porque van a vivir a tierras bajas o aledañas a los ríos porque cuando llueve y se les llena la casa de agua reciben subsidios…” El lector debe recordar todavía algunas significaciones sociales imaginarias tales como esta, en las que los sufrientes sectores populares recibían el castigo adicional a su pobreza por vivir en lugares anegables. Los sectores burgueses más recalcitrantes decían que se inundaban porque así conseguían subsidios, igual que la tía Veneranda que decía “van al mismo lugar en que estaban en la inundación anterior porque cuando se les llena el rancho de agua les dan algo”. Hoy la burguesía porteña sufre las consecuencias de su desprecio por la ecología, por el saneamiento ambiental, lo que se inunda no es solo las barriadas populares, hoy se anegan bastas latitudes de la ciudad. Tal vez ahora empiecen a entender el significado de las palabras ecología, pobreza, medio ambiente, aunque lo dudo. Los sectores de la pequeña y mediana burguesía que apoyaron a Macri, que salieron en noviembre a despotricar contra el gobierno popular, son los mismos caceroleros del 2001 clamaban contra el corralito y luego votaron a sus verdugos financieros, solo que esta vez en lugar de De La Rua o Cavallo, o Menem apoyaron a Macri, Rodríguez Larreta y su séquito de tirifilos, señoritos prometedores y poco cumplidores. La burguesía porteña comienza a experimentar en carne propia las consecuencias de malas gestiones de gobierno, agudizadas por el daño que la sociedad burguesa en su afán de lucro sin medida le está causando al medio ambiente. Pero este no es el único daño ecológico, también se daña la ecología económica condenando a millones de seres humanos a la miseria y a la explotación, y muchos de los que adhirieron al sálvese quien pueda, comienzan a darse cuenta que el capitalismo es un camino de ida y que cuando te caes de los bordes ya es demasiado tarde para gritar. Tomo el tema de la inundación porque es un analizador muy interesante de lo que ocurre en nuestro país, sus efectos ya no recaen solamente sobre los sectores marginales, o los pobres, la ecología está trepidando por las tensiones a las que sometemos al planeta y los efectos del descuido del medio ambiente comienzan a tener efectos cada vez mayores sobre sectores más amplios de la sociedad. No basta con la solidaridad que mostró la sociedad en estos días para socorrer a quienes sufrieron la devastación de las últimas lluvias, el problema no se resuelve con más solidaridad, sino con más ecología. Es cierto que el macrismo ha abandonado la labor preventiva de implica la realización de obras de infraestructura para prevenir este desastre, pero no es menos cierto que estamos pagando las consecuencias de más de un siglo de crecimiento de las ciudades de manera disarmónica, sin realizar obras de infraestructura, agrediendo de continuo el medio ambiente, sin planificación de los espacios urbanos, etc. Todos los errores que cometimos a lo largo del siglo XIX y lo que va del XX la naturaleza comienza a cobrarlos, y es necesario que repensemos el tipo de sociedad que pretendemos. Hasta ahora dejamos desarrollarse una sociedad en la que el lucro y la ganancia eran las metas de los ciudadanos, sin importar el daño que realizábamos a la sociedad o al medio ambiente. Déjenme decirles una perogrullada, la pobreza también es un atentado al medio ambiente, y los porteños comienzan a comprenderlo. Las sociedades fuertes, sólidas, son aquellas en las que se ha intentado disminuir el impacto que la existencia de la pobreza tiene sobre el medio ambiente. Son sociedades cuidadosamente planificas, donde el mercado no constituye el único dato, que cuidan a sus habitantes, que los desarrollan, que les brindan condiciones de vida humanas. Si uno compara Suecia, Noruega, Canadá, Dinamarca. Holanda, etc., con EE.UU., los países africanos, muchos países asiáticos, lo primero que nota es la importancia que tiene para los primeros el medio ambiente tanto ecológico como social, el valor de la vida humana, del desarrollo humano sustentable, en cambio donde impera el capitalismo salvaje como en EE.UU., países de África. Asia, encontrará que la vida no tiene ningún valor, que lo único que importa es la ganancia. No es casual que en los países más neoliberales es donde más extendida está la corrupción, donde matar a un ser humano constituye una moneda corriente, sea por medios legales (como las ejecuciones en EE.UU.) o por matanzas indiscriminadas como en África y Asia. En nuestro país en particular y en Latinoamérica en general hemos vivido el imaginario neoliberal que nos prometió el mejor de los mundos y nos sumergió en el peor de los infiernos. Recién en las últimas dos décadas comenzamos a despertar del largo letargo al que nos había sumido el neoliberalismo, y comenzamos a creer que otra América Latina es posible. Cambiar la sociedad no es solo obra de economistas o gobernantes, es necesario que cada uno de nosotros se posicione de otra manera frente al dolor ajeno, el de los que menos tienen, ese cambio de paradigma abona otro imaginario, el que define que otra argentina es posible, que no es necesario ver hermanos vagabundeando por las calles sin techo y mendigando comida, que no tenemos que vivir solo para trabajar entendiendo que trabajamos para vivir. Es necesario que cambiemos el significado de la vida, que rompamos la significación social imaginaria que nos define como homo faber en contraposición al homo ludens, herencia estoica que persiste en someternos al rigor de la tarea como contrapuesta al placer del juego. Los seres humanos tendemos emocional y hasta diría pulsionalmente a la búsqueda del placer y el trabajo solo es una satisfacción cuando al realizarlo nos constituimos en creativos en libertad, pero cuando lo hacemos por imposición sufrimos las consecuencias del desgaste mental que implica el hacer alienado. Es necesario romper esa brecha porque si no lo hacemos corremos el riesgo de constituirnos en el homo sacer del mundo romano. Volviendo a nuestras reflexiones anteriores sobre las condiciones de vida y ecología en los distintos países, un punto de partida de la ecología es la igualdad, la posibilidad de que todos los seres humanos tengamos las mismas posibilidades y oportunidades en la sociedad. Existen derechos que deben ser inalienables y no declamativos, el derecho a la vivienda digna, al esparcimiento, a la salud, a la ecología (aire puro, alimentos sanos, acceso gratuitos a la atención medico sanitaria también son parte de la ecología). Es por ello que cuando los sectores más acomodados de la sociedad porteña que hoy sufren los efectos de la embestida de las aguas, salen desesperados por ayuda del Estado a todos nos impacta, porque todos tienen derecho a la seguridad, pero es necesario que esos sectores exijan más de sus gobernantes, que no les permitan como lo hace la derecha reaccionaria dejar caer una lágrima por la pobreza y luego hundirse en el despilfarro de bienes y recursos para su goce personal. Estoy de acuerdo en que Macri, Rodríguez Larreta y demás funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires tienen derecho a tomar vacaciones, a lo que no tienen derecho es a no cumplir con sus deberes de funcionarios públicos, a no realizar las obras que son fundamentales para la seguridad medioambiental, a no preocuparse por los padeceres de los sectores de menores recursos, en definitiva, no tienen derecho a ser indolentes con el sufrimientos de los más vulnerables, pero eso es mucho pedirle a estos señoritos burgueses que nunca padecieron las condiciones de vulnerabilidad psicosocial en las que se encuentran inmerso una importante mayoría de los porteños. La inundación trajo algo más que agua, trajo un dato nuevo, en las actuales condiciones ecológicas y con el actual sistema de capitalismo salvaje, sus efectos pueden recaer sobre cualquiera, aun aquellos sectores que se creían exentos de estos padeceres, puede ser que ahora lo porteños comiencen a reflexionar con mayor cuidado sobre las características de aquellos sectores de la anti política que dijeron que la inundación era falta de gestión y que resolvían el problema de que algunos barrios porteños se inundaran haciendo las obras necesarias en cuatro años. Hace seis que gobiernan Buenos Aires y lograron la igualdad social, ahora todo Buenos Aires es inundable. Hasta la próxima.

jueves, 28 de marzo de 2013

Sobre la religión.

Sin pretender ser oportunista, creo que en este momento socio-histórico se impone un debate profundo sobre la cuestión religiosa. Partimos de una hipótesis muy fuerte, la religión no constituye parte de esencia alguna del ser humano. Los seres humanos no somos creyentes por naturaleza, sino que la religión constituye un atavío cultural históricamente determinado. Estudios arqueológicos muestran que el hombre primitivo no sepultaba a los miembros de la horda que morían. La sepultura es una práctica muy posterior en el desarrollo humano que comienza a realizarse, tal vez, por cuestiones higiénicas. Se han descubierto enterrados restos de seres humanos que no tenían ningún utensilio consigo, esto demuestra que en un momento del desarrollo del homo sapiens no existía la creencia en un alma inmortal separada del soma entre los miembros de la horda. Las sepulturas, que en un período posterior se encontraron, en las que junto a los fósiles de seres humanos yacían diversos utensilios domésticos son una muestra del comienzo de la creencia en una vida después de la vida, se enterraban a los individuos con sus objetos personales porque se pensaba que le serían necesarios en la otra vida. La existencia de sepulturas sin estos objetos indican dos posibilidades, o que el sujeto no fue sepultado y quedó a la intemperie hasta que la erosión lo tapó; o que en un momento de la historia humana no se tenía la creencia de la existencia de vida más allá de la muerte. La pregunta que no hacemos inmediatamente es: ¿por qué los primitivos comenzaron a creer en la existencia de una vida después de la muerte? Es razonable suponer que el misterio de la muerte los angustiaba tanto como a nosotros, el hecho de dejar de ser, sería para los primitivos como para el hombre moderno, una fuente de angustia y sufrimiento intolerable que era necesario forcluir de alguna manera. Frente al hecho inexorable de la finitud de la existencia, al primitivo solo le quedaba un camino, negar esa finitud imaginando que una vez que el cuerpo cesaba de funcionar, algo de él, de su mente continuaba existiendo. No es casual que el término con que designamos nuestra vida anímica, la psiquis, provenga de un término griego que equivale a alma , y digo no es casual porque lo único que no podemos perder es nuestra psiquis, sin ella no somos lo que somos. Podemos perder un brazo, una pierna, nos pueden trasplantar cualquier órgano menos el cerebro que es la base material de nuestro pensamiento, y quien organiza nuestra psiquis. Por lo tanto lo primero que pretendemos conservar instintivamente es nuestra vida anímica, no queremos convertirnos en materia inerte, y en función de este instinto de conservación de la psiquis, que es lo que nos da conciencia de existencia, es que los primitivos imaginaron que la psiquis debía continuar existiendo, por ello psiquis es equivalente de alma, aunque a mi entender no es lo mismo, ya que el concepto de alma implica ya la presencia de una significación imaginaria social religiosa, cuando el hombre puede imaginar el alma, puede comenzar a construir el pesado edificio que constituyen las religiones. Es necesario realizar una distinción, la idea de la trascendencia de la vida humana da lugar a la religión, pero la religión no es solo una consecuencia ideológica de esta idea, la religión es una construcción que se relaciona con la construcción social y con las relaciones de dominio de las sociedades de clase a lo largo de la historia. Podríamos decir que la religión es un aprovechamiento de la idea de la trascendencia humana que se orienta hacia otros fines. Con el surgimiento de las primitivas ideas religiosas comienza a estructurarse una serie de jerarquías sociales, la sociedad comunista primitiva, caracterizada por el igualitarismo, en la que cada uno aportaba lo que podía y consumía lo que necesitaba, comienza a resquebrajarse, y a través de sucesivas transformaciones, da origen a la sociedad dividida en clase. Engels afirma que la sociedad primitiva estaba regida por el derecho materno, ya que dado que los clanes convivían en uniones grupales con libre comercio sexual, se podía saber quién era la madre de un sujeto pero no quien era el padre. Cuando estos clanes comienzan a ser sedentarios y se dedican a la agricultura, se generan excedentes económicos y con ello la necesidad de transmitir a la descendencia la acumulación primitiva. Es ese el momento en que la humanidad instaura la monogamia y el derecho paterno, la familia monogámica permite saber quién es el padre de un sujeto, el derecho paterno permite transmitir la acumulación originaria (tanto en términos de bienes como en atributos de poder) a los hijos, ya que el trabajo materno, el trabajo doméstico, no produce excedentes para acumular. En la medida en que la sociedad se escinde en clases es necesario crear los aparatos de dominación que permitan profundizar las relaciones de dominio. Uno de estos aparatos es la administración del Estado, y en el vértice de la administración encontramos al adalid, el jefe, el Rey. Para poder garantizar su poder ese Rey debe contar con un brazo armado que impida la rebelión de los sometidos, pero la sola represión no puede garantizar el dominio, ya que la multitud de seres sojuzgados, que es cada vez mayor (esclavos, sirvientes, trabajadores, siervos) se puede rebelar y no existe fuerza que pueda mantener sometido siempre a un colectivo. En esa encrucijada aparece la religión que se constituye en un aparato ideológico del Estado al servicio del sometimiento. Antes de continuar debemos hacer una digresión, no es lo mismo la creencia religiosa, la creencia en la existencia de un ser superior, que la existencia una ideología y de un edificio jerárquico de dominación, la religión y las iglesias. Todas las religiones se estructuraron en base a una organización jerárquica en la cual el sumo sacerdote, el papa, el chamán, el brujo se encuentran en la cúpula y son quienes portan la palabra revelada de dios o los dioses. En todas las religiones Dios ha revelado su palabra a través de un profeta, en el Cristianismo, esa palabra esta revelada en La Biblia, que fue escrita en distintos momentos, por distintas personas, en algunos casos mucho tiempo después de los hechos que la Biblia relata. La creencia en estos libros requiere de la anulación del juicio crítico que le permitiría a los sujetos reconocer, aunque mas no sea como extraño, que la supuesta palabra de Dios, los Mesías, etc., siempre aparecieron en la antigüedad o en la Edad Media, ninguno de ellos surge en momentos en que el desarrollo de la ciencia y la técnica desarticularía cualquier intento de falsificación o fraude como lo fueron los supuestos milagros de estos Mesías. Por lo tanto, la religión necesita de una condición fundamental para su desarrollo, la anulación del juicio crítico. Volviendo a nuestro análisis, decíamos que la religión es una institución. Una poderosa institución que a lo largo de los siglos determinó que es lo permitido y que es lo prohibido. La anulación del juicio crítico es lo que le permite a la religión lograr la sumisión de sus creyentes, y afirmarse sobre supuestos de indudable falsedad, o cuanto menos de muy dudosa autenticidad. Suponer que un muerto puede resucitar, que alguien puede caminar sobre las aguas, que de una estatua emane sangre, que alguna deidad le hable a una ignota pastorcita, constituye un claro ejemplo de hasta donde la religión logra anular el juicio crítico e imponer estas falacias. Pero la religión no es un juego de niños, con cuentos que se narran al final del día cuando estos se van a dormir, a lo largo de la historia de la humanidad, las distintas civilizaciones, crearon diversas organizaciones con el fin de mantener el dominio sobre el pensamiento primitivo y mágico de los hombres. Estas organizaciones, algunas más rígidas, otras más flexibles, algunas con mayor duración, otras más breves, son las que sostuvieron a la humanidad en un estadio de pensamiento salvaje y supersticioso que garantizó el poder, no solo de la religión sino de las clases dominantes que se beneficiaron con su existencia. Reyes que se sostenían por su origen divino, Papas que son los vicarios de Dios y entrelazan sus intereses con esos reyes, la burguesía que vio claramente el potencial de la religión para adormecer el pensamiento crítico de los trabajadores, todos ellos vieron en la religión y específicamente en las organizaciones estables de ésta, las iglesias, sectas, sinagogas, mezquitas una herramienta de notable eficiencia para sostener sus dominio de clase y sus privilegios. La religión como institución imaginaria social es profundamente reaccionaria y conservadora. Podrá alegarse que existen curas villeros, sacerdotes del tercer mundo, etc., pero ellos nunca son actores de las decisiones religiosas que toman las jerarquías y al ser un vehículo de transmisión de esta ideología oscurantista, proponiendo a los pobres soportar la existencia penosa a cambio de una supuesta existencia posterior a la muerte, en que se verán recompensados por sus penurias en la vida terrenal, se constituyen en cómplices de las relaciones de dominio y esclavitud que siempre tuvieron los sectores dominantes apoyados por todas las religiones. No es casual que las religiones se opongan a las reivindicaciones más importantes de la liberación humana, como lo son el derecho de las mujeres a disponer de sus cuerpos, la igualación de derechos para las minorías sexuales, la represión de la libertad sexual, y que sostuvieran el mantenimiento de relaciones familiares y sociales que facilitan el dominio de clase, la represión del pensamiento crítico, etc. El campo de la sexualidad merece un análisis especial, las religiones y especialmente las religiones universales (catolicismo, islamismo, etc.) siempre trabajaron en el sentido de reprimir la sexualidad. No es necesario hacer historia al respecto, solo bastas mirar las determinaciones actuales de las diferentes religiones respecto al sexo para comprobar la veracidad de esta afirmación. Como hipótesis de trabajo arriesgo que la sexualidad constituye un motor de desarrollo de las fuerzas revolucionarias que anidan en la sociedad, en tanto el impulso sexual es reprimido y la sexualidad solo permitida en el marco de la familia reaccionaria que las religiones predican, se sostiene un corsé al libre desenvolvimiento de los hombres y mujeres, garantizando el derecho patriarcal y la dominación sobre amplios sectores de la sociedad, sobre todo de las mujeres, que se ven reducidas a una mera máquina de sostenimiento de las tareas del hogar y de ser instrumentos del placer privado. Cuanto más reprimida la pulsión sexual, mas sometido está el sujeto, que se ve limitado en el desenvolvimiento de sus potencialidades críticas, hundido en cuadros neuróticos, frustrado por el deseo que nunca se satisface, y reprimido su reflejo de rebelión porque además está obligado a sostener estructuras económicas familiares, relaciones de consumo irracionales y ataduras a créditos, que impiden que pueda reflexionar sobre sus condiciones de vida y de trabajo y tener una acción activa de cambio social y cultural. En otro trabajo trataremos de realizar un recorrido por la historia negra de las religiones, baste en este con reiterar lo que dijimos en otro escrito, el problema no es Bergoglio, es la religión, estúpidos. Hasta la próxima.

viernes, 15 de marzo de 2013

El Papa es argentino, Maradona y Messi también.

El universo mediático fue sacudido en este novel 2013 por una serie de noticias fundamentales, Ratzinger renunció, murió Chávez, Murió Robert Castell, eligieron un Papa argentino. Cháves ocupó las planas de todos los medios durante días, y curiosamente el debate no fue tan arduo como se esperaba, en general, los medios hegemónicos, podríamos decir que, trataron relativamente bien la imagen del líder revolucionario latinoamericano. El caso de Bergoglio está siendo distinto, aún en el propio oficialismo se ha desatado una polémica muy importante. Es que este sacerdote es parte de la historia argentina reciente, y esa historia contiene una dictadura genocida cuyas consecuencias aún hoy sufrimos los argentinos. La dictadura genocida no fue una dictadura militar, no fueron solo militares usurpando el poder ilegal e legítimamente, fue una dictadura cívico militar, en la que fueron cómplices de las fuerzas armadas un sinnúmero de empresarios, banqueros, religiosos, periodistas, académicos, sindicalistas, etc. Hoy se conoce el papel de los dueños del Ingenio Ledesma en la represión salvaje en el norte argentino, sabemos la complicidad de los Acevedo, dueños de Acindar en la desaparición de trabajadores de esa empresa y su involucramiento directo, con Martínez de Hoz en el proceso de exterminio planificado de personas, y el rol de otras empresas como Astarsa, Dalmine-Siderca, Ford, Mercedez Benz, en el genocidio. El capital financiero internacional y el gran capital financiero nacional fueron a través de sus bancos quienes financiaron la aventura militar que término con treinta mil desaparecidos. El sindicalismo argentino también aportó recursos a la dictadura, algunos, como la comisión de los 25 creada en 1977, confrontaron con los militares, y a comienzos de 1979 realizaron el primer paro de protesta contra el gobierno militar, pero no todos compartían la actitud combativa de Roberto García (taxistas), Demetrio Lorenzo (alimentación), Saúl Ubaldini (cerveceros), Ricardo Pérez (camioneros), José Rodríguez (SMATA), Roberto Digón (tabaco) y Raúl Ravitti (ferroviarios) , en forma paralela a estos dirigentes hubieron otros que fueron parte del movimiento cívico militar que sostenía a la dictadura y colaboraron formando la Comisión de Gestión y Trabajo, como afirma Martín Borja, encabezada por Ramón Baldassini (telepostales) y conformada por los sindicatos no intervenidos. Es el mismo Baldassini el encargado de pintar de rosa para el exterior la situación de los trabajadores cuando, en 1978, representa a la Argentina en la Asamblea Anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Más tarde, aquella dirigencia títere quedaría convertida en la Comisión Nacional del Trabajo, que contaba entre sus filas nada menos que a Jorge Triaca -quince años después ministro de Trabajo e interventor de Somisa en la era de despidos menemista- y al millonario y flexibilizador Armando Cavallieri, entre otros. Los académicos son innumerables, ellos formaban profesionales acordes a las exigencias de la dictadura y propagandizaban las ideas autoritarias en los diferentes niveles de la educación. De los periodistas ya hemos hablado en extenso en este blog y no vale la pena insistir sobre ello. Dejé para el final el papel de la iglesia, sobre todo la Iglesia Católica. Si bien es cierto que en la misma hubieron sacerdotes y monjas comprometidos, que lucharon contra la dictadura, algunos de ellos incluso fueron secuestrados y torturados, como los padres jesuitas Francisco Jalics y Orlandio Yorio, otros como el obispo Angelelli fueron asesinados intentando que su muerte apareciera como un accidente, pero en general la iglesia Católica tuvo cuanto menos una actitud cómplice con la dictadura y justificó sus desmanes, cuando no participó directamente en las torturas y desapariciones como en el caso del cura Christian Federico von Wernich, que como capellán del ejército fue detenido desde 2003 por su participación en delitos de lesa humanidad en los centros clandestinos de detención Puesto Vasco, Coti Martínez y el Pozo de Quilmes, y fue condenado el 9 de octubre de 2007 a reclusión perpetua por hallarlo culpable de 34 casos de privación ilegal de la libertad, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados. La memoria es el único medio con el cual se puede evitar que vuelva a suceder lo que ocurrió en los años aciagos de la última dictadura, es por ello que en este momento en que se pretende hacernos creer que Bergoglio es casi Jesucristo en la tierra, debemos recordar quien fue y que hizo durante la dictadura. Los periodistas están divididos, los vinculados a la derecha tratan de hacer aparecer ante la gente una imagen de un cura futbolero, humilde, honrado jugado con causas populares, del otro lado están los que tienen una actitud crítica hacia Bergoglio y lo critican por su participación en el proceso militar, yendo de los que lo comprometen con el genocidio a los que lo critican por sus silencios cómplices. Tanto desde el gobierno, como desde la oposición se trata de utilizar el impacto popular de que un argentino haya sido nombrado Papa para llevar agua para su molino, como estadista la Jefe de Estado asistirá a la ceremonia de asunción del Papa (también lo hizo durante la asunción de Ratzinger), y reivindicó desde su condición de católica la importancia de que un latinoamericano haya alcanzado el más alto rango dentro de la iglesia, desde su movimiento algunos se alinearon con esta visión, otros más críticos, trataron de sostener la memoria. Desde la oposición, sobre todo la derecha, ven esperanzados a este nuevo Papa, y además de cantar loas por él, tratan de barrer bajo la alfombra algunos aspectos oscuros del pasado del Cardenal Bergoglio durante la dictadura. Los sectores más radicales de la derecha vernácula se ilusionan con la idea de tener un Papa que actúe como catalizador de la política interna y ven la aparición de un Lech Walesa argentino (tal vez a Moyano) que venga a terminar con lo que, para estos sectores, es un “dictadura comunista”. Más allá de lo controversial que es la figura del nuevo pontífice y de su actuación durante la dictadura, tema que será discutido por los tribunales y la historia, creo que lo fundamental es considerar, como lo hice más arriba, el rol de la institución religión en la vida de los pueblos. La religión es el opio de los pueblo habría dicho Marx en “Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” en 1844. Las religiones, que en algunos casos tienen un rol instituyente en la sociedad, por ejemplo el cristianismo surgió como un pensamiento dinámico a favor de los oprimidos del mundo, generalmente, cuando se institucionalizan, se convierten en un instrumento ideológico de dominación de las clases poseedoras de la sociedad. Esto es lo que ocurrió con el cristianismo, que perseguido luego de la desaparición de sus principales padres iniciadores, termina constituyéndose en religión del Estado Romano bajo el Emperador Constantino El Grande, hecho que se institucionaliza definitivamente en el Concilio de Nicea (325). Las religiones tuvieron a lo largo de la historia dos objetivos fundamentales, constituir una subjetividad generalizada que facilitó a lo largo de la historia la opresión de las clases subordinadas de la sociedad y reprimir aquellas pulsiones que en el ser humano se constituyen como un efecto instituyente, fundamentalmente, la pulsión sexual. De allí el carácter conservador y reaccionario que tienen todas las religiones. La iglesia Católica Argentina, como toda la Iglesia Católica Apostólica y Romana no escapa a esta caracterización, y a lo largo de nuestra corta historia, la Iglesia constituyó una de las herramientas fundamentales de la opresión de los trabajadores en nuestro país. Como institución burocrática y conservadora, su función es enajenar el pensamiento crítico de los trabajadores y generar la creencia en una vida en el más allá que los compensará de las desventuras en esta vida. Pero la Iglesia, además de este rol ideológico conservador, tiene también un rol político en la sociedad, y en tanto organización burocrática de dominación, se constituye junto al ejército y los mass media, en la herramienta con que cuenta la derecha conservadora que representa al gran capital financiero, a los patrones latifundistas del agro y a los grandes burgueses de las ciudades, para mantener su función de privilegio a costa del hambre y la miseria de millones de trabajadores y excluidos. Alegrase porque la curia retardataria de la Iglesia Católica Mundial, esos 115 reaccionarios al servicio de la opresión capitalista mundial, eligieron un argentino como Papa, es como alegrarse de los triunfos de los ejércitos imperialistas en el mundo, es someterse y dejarse colonizar por el pensamiento más antiguo, dominante y reaccionario. Es por ello que más que alegrarme de que Bergoglio sea un Papa Argentino, yo prefiero tener una cuotita de satisfacción porque Maradona y Messi son argentinos. Hasta la próxima

viernes, 8 de marzo de 2013

Falacias de la democracia.

El actual sistema representativo, que el capitalismo casi ha universalizado, se construye sobre una serie de falacias. Ante de proceder al análisis del tema propuesto, creo conveniente hacer una salvedad, el peor sistema democrático, es mil veces mejor que la dictadura, aunque no por ello podemos afirmar que sea el mejor sistema de gobierno. Una de las grandes falacias, sobre la que ya hemos discurrido, es la llamada libertad de prensa, según los epígonos de la democracia, en el sistema político actual todos tienen la palabra. La verosimilitud de este aserto queda desmitificada cuando recurrimos a nuestra experiencia cotidiana, ¿Acaso cada uno de nosotros puede opinar libremente ante los mass media?, Acaso no es perfectamente constatable que en los programas de radio y televisión, que son los que realmente permiten exponer públicamente las ideas ante la masa poblacional, solo participan algunos privilegiados como los políticos, los expertos o los funcionarios. ¿En cuantos programas, en cuantas páginas de periódicos, el lector ha visto al hombre de la calle opinando? Solo puede verlo participando en encuestas pre fabricadas, orientadas a obtener un resultado preestablecido a las preguntas que se formulan y donde la veracidad de los resultados solo lo sabe quién las realiza y analiza. Esta característica de la participación mediática de solo estas categorías de “ciudadanos” es congruente con el carácter de la democracia como procedimiento que se ha instalado en argentina desde los albores de la nacionalidad. En este tópico la Constitución de la Nación Argentina es meridianamente clara “El pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes”, lo que en buen romance debe entenderse como que el pueblo no gobierna, sino que lo hacen los representantes políticos de la clase dominante, es tal vez por esta circunstancia que ellos son denominados con cierta precisión “la clase política”. Si bien en la antigua Grecia no todos los habitantes del Ático participaban de la democracia , esos ciudadanos autorizados a participar lo hacían a través de democracia directa asamblearia y en pie de igualdad. Pero además los ciudadanos griegos tenían otras instancias de deliberación, mientras que el espacio público estaba constituido por la “Ekklesia” , la que contrastaba con el espacio privado, el “Oykos” , entre ambos se situaba un espacio semipúblico, el “Agora” , el Ágora es el lugar del debate por excelencia en la antigua Grecia, en este espacio los atenienses discutían todo y de todo. Como podemos ver, en Atenas el sujeto político por excelencia era el ciudadano que participaba en un plano de igualdad en todos los procesos de toma de decisiones. Es por supuesto algo muy distinto a lo que ocurre en nuestra democracia parlamentaria burguesa, en la que en la medida en que la ciudadanía se ha ido universalizando, ha ido perdiendo en profundidad, dando paso a una democracia cada vez más formal y cada vez menos sustancial. La circulación de la palabra, la posibilidad de que todos los ciudadanos que lo deseen tengan acceso a los medios de comunicación de masas, la posibilidad de que no se delegue en unos pocos las decisiones que afectan a la gran mayoría, es lo que en los últimos doscientos años ha conspirado contra el aumento de la igualdad, y por lo tanto, contra el mejoramiento de la calidad de vida en el capitalismo tardío. Los ciudadanos de a pie, en el mejor de los casos, pueden debatir sobre la cosa pública en sus charlas de café, en las que a pesar de tratarse todos los temas y barajar soluciones creativas a los problemas, la audiencia del ponente no sobrepasa las tres o cuatro personas. Por lo tanto la libertad de prensa es libertad para que los dueños de los medios de prensa determinen que es lo que deben y no deben decir sus empleados, los llamados periodistas independientes. Con el monopolio de la palabra y de su circulación, los medios de comunicación de masas tienen una importante herramienta para poder instalar la agenda pública de debate, y a través de la digitación discrecional de los contertulios que aparecen en los programas de radio y televisión y que escriben en la prensa escrita, determinar los temas que se deben conocer y cómo interpretar la realidad, según los intereses de la clase dominante, por lo tanto, pueden tener el monopolio de las opiniones que a los burgueses les interesa que tomen el llamado “estado público”. El lector atento, que además de visitar este blog mira tv o escucha radio sabe que a los distintos programas concurren solo un grupo de ciudadanos, no mayor a las trescientas personas por año, con el agravante que se repiten hasta el cansancio de acuerdo a los intereses ideológicos de los conductores. Así en programas de periodistas de derecha como Grondona, Van Der Koy, Castro, Morales Solá, etc., siempre van Julio Bárbaro, Alfonso Prats Gay, Roberto Gargarella, Santiago Kovadloff, Carlos Melconian, Martín Redrado, la inefable pitonisa Elisa Carrió, el frustrado cineasta devenido a político Pino Solanas y el “pibe” Mauricio Macri entre otros, y es casi imposible ver a algún funcionario de gobierno. Lo mismo ocurre en los programas oficialistas a los que solo asisten aquellos actores que comulgan con el gobierno. Los investigadores, profesores universitarios, autoridades de casas de estudios, raramente son invitados a participar en los mass media, mucho menos los maestros, los albañiles, los empleados de banco, las amas de casa, etc. Es así que se producen groseras distorsiones de la realidad, por ejemplo se habla de que el gobierno actual no ha resuelto problemas como la pobreza, la inseguridad, la inflación, la deuda externa, etc., pero no se dice que esos problemas no fueron creados por esta administración sino que son cuestiones que se producen en Argentina desde la década del 70´ cuando las dictaduras militares rompieron la curva de desarrollo social inclusivo que había ido configurándose a partir del primer gobierno peronista. Tampoco se dice nada de la responsabilidad que tuvieron en el deterioro de las condiciones de vida, además de los militares genocidas de las dos últimas dictaduras, los civiles que las apoyaron y participaron de la masacre de la juventud trabajadora argentina, como por ejemplo los grandes banqueros, los miembros de la Sociedad Rural, de Conniagro, y demás entidades patronales agropecuarias, los burócratas traidores que desde hace años usurpan la representación de los trabajadores para enriquecerse a costa del empobrecimiento de sus representados, los políticos corruptos que vendieron cuanta empresa pública existía, o que levantaron los ferrocarriles, o que cometieron el otro genocidio, condenando al hambre y a la miseria a millones de argentinos que pertenecías a la clase media. Se ocultan experiencias transformadoras y revolucionarias que se dieron en nuestro país a partir de la crisis de 2001. Casi nadie habla de las empresas recuperadas, de las luchas de los trabajadores por sostener su fuente de recursos de vida ante la deserción de los patrones explotadores, ya nadie se refiere a lo que fue el movimiento de asambleas populares luego de la caída de De La Rúa en las que miles de argentinos se reunían en esas Ágoras improvisadas en parques, puertas de escuelas, etc., para debatir sobre la crisis, poco se conoce de las experiencias realizadas por diversas Ongs para paliar el problema de la desocupación en la década del 90 y en los primeros años del nuevo siglo, etc. En definitiva la llamada “opinión pública” es la opinión que publican los medios de comunicación de masas y que no es otra cosa que las formaciones discursivas que sus dueños quieren que circule, objetivo que logran gracias a la labor de los periodistas mercenarios y sumisos que obedecen al patrón, como antes lo hacía el pobre peón de estancia. La verdadera democracia, la democracia sustancial, que es aquella en la que se rompe la heteronomía y a través de la autonomía de los ciudadanos que resuelven en pie de igualdad sus asuntos públicos, todavía está por desarrollarse, mientras tanto hoy más que nunca se impone la consigna de luchar por la ampliación de la democracia burguesa y la universalización de los derechos ciudadanos. Hasta la próxima.

jueves, 28 de febrero de 2013

Kindergarten.

La política es una actividad que interviene directamente en la vida de los seres humanos, los políticos también. Antes de sumergirnos en el tema del título queremos analizar algunas de las definiciones de política que encontramos. En Wikipedia leemos “La política (del griego πολιτικος, pronunciación figurada: politikós, ciudadano, 'civil', 'relativo al ordenamiento de la ciudad') es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, es un quehacer ordenado al bien común. Algunos autores presentan al uso legítimo de la fuerza, como la característica principal de la política. Siguiendo con esta definición la política es el ejercicio del poder que busca un fin trascendente. Esta promueve la participación ciudadana ya que posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común .” Una definición más cercana a la comprensión del hombre común nos dice: “La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad. La utilización del término ganó popularidad en el siglo V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”. El término proviene de la palabra griega polis, cuyo significado hace alusión a las ciudades griegas que formaba los estados donde el gobierno era parcialmente democrático. Cabe señalar que es en esta cultura donde intenta formalizarse esta necesidad humana de organizar la vida social y los gobiernos desde tiempos ancestrales”. En la Argentina actual, cuando uno analiza la actividad de los políticos, tiene la sensación de estar en un Kindergarten, unos seres infantiles que juegan a trabajar para el bien común, pero que en realidad solo se prestan a un juego perverso cuyo resultado es el beneficio de los políticos y el perjuicio de todos los ciudadanos. Si la política es una acción grupal orientada al logro de objetivos comunes, lo primero que hay que tener es claridad de los objetivos que tiene el grupo (partido político) y debe incluir es un programa de acciones a realizar para el logro de esos objetivos. En la Argentina post-dictadura lo que se ha perdido es la noción de partido como asociación de individuos unidos por objetivos comunes y que persiguen como meta alcanzar el control del gobierno para llevar a la práctica esos objetivos, lo que implica dos nociones básicas, la de colectivo y la de participación. En la medida en que la noción de proyecto colectivo en nuestro país fue reemplazada por la del “jefe” o “caudillo”, que concita adhesiones a partir de su liderazgo carismático, el proyecto colectivo mutó a un proyecto de carácter individual (el proyecto del “jefe” o “caudillo”) y la acción política perdió otro de sus principios fundamentales, la puesta en acto de la acción crítica y participativa de los integrantes del colectivo. En cualquier nivel de la acción política (en el nacional, provincial o municipal) o en diferentes organizaciones sociales como por ejemplo la Universidad, nos encontramos con esta ausencia de participación y capacidad crítica autocrítica. En general (salvo muy contadas excepciones) asistimos a un “jefe” que es el que dicta las acciones a seguir, en cuyo entorno se congregan un ejército de amanuenses que no se atreven a cuestionar al líder. Si el líder es eficiente, si tiene objetivos precisos, si sus acciones son claras, es posible que se asista a un proceso progresivo en la gestión de las organizaciones. Si por el contrario, quien se encarama a la cúpula de las organizaciones políticas (y por ende del Estado) no tiene esas virtudes asistimos a debacles extraordinarias o a crisis sistemáticas. Dos ejemplos de nuestra política grafican lo que intentamos expresar. En el caso del primer tipo de liderazgo podemos citar al kischnerismo (tanto Néstor, como Cristina), en el segundo caso son ejemplos claros Macri, en Bs. As., Bonfatti en Santa Fe, etc. Un segundo problema de esta manera de realizar la práctica política es que en tanto los “políticos” no tienen a su cargo la gestión del Estado, creen que todo se puede decir y hacer, y sus prácticas y discursos se guían fundamentalmente por el no dejar hacer a quien está al frente de una gestión. En los años de democracia podríamos decir que se ha construido un apotegma: “El que gana gobierna, y el que pierde crítica y se opone a todo, este bien o esté mal lo que haga quien gobierna”. En el período histórico que se sitúa en las primeras siete décadas del siglo XX asistimos a la emergencia de un nuevo actor político, la izquierda, que se consolida como oposición al sistema capitalista en las décadas del 60´y comienzos de los 70´. ¿Qué es lo que diferenciaba a la izquierda de las organizaciones políticas burguesas, además de sus objetivos centrados en la lucha contra el capitalismo como sistema? La apuesta de los actores de este espacio a la participación y a la crítica autocritica. Tan fue así, que la autocrítica se constituyó en una herramienta metodológica fundamental para la construcción de teoría social revolucionaria. El resultado de este proceso, que alcanza su máximo exponente entre el último lustro de la década del 60´y el primero de los 70´es la existencia de casi doscientas organizaciones de izquierda agrupadas en tres corrientes fundamentales. La izquierda tradicional, integrada fundamentalmente por los restos del Partido Socialista y el Partido Comunista Argentino de signo reformista y altamente burocratizado. Su principal objetivo era la conquista del gobierno a través de elecciones democráticas para realizar reformas sociales respetando las nociones básicas de propiedad. La izquierda revolucionaria, conformada por los desprendimientos de los partidos de la izquierda tradicional y de algunos partidos burgueses como el radicalismo, el peronismo, etc., y entre cuyas organizaciones más significativas encontramos al Partido Comunista Revolucionario, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Movimiento al Socialismo, Vanguardia Comunista y las organizaciones trotskistas como el Partido Obrero y otros. Estos colectivos sostenían la necesidad de liberar a la Argentina de sus ataduras al imperialismo (Norteamericano fundamentalmente) y realizar una revolución democrática burguesa en camino al socialismo. Un rasgo diferenciador de la izquierda tradicional era que se elevaba a la violencia al nivel de único camino para alcanzar los objetivos revolucionarios, “la violencia es la partera de la historia” había dicho Marx, y los partidos comunistas tradicionales son los anticonceptivos, afirmó un conocido militante de este sector en una asamblea estudiantil. Finalmente, producto del intenso debate que se daba en estas organizaciones, que implicaba una acción de lectura y estudio de clásicos como Marx, Engels, Lenin Trotsky y muchos otros, surgió la llamada izquierda socialista. Si bien acordaba con el grupo anterior con la noción estratégica de la violencia, consideraba que en Argentina la revolución burguesa había sido realizada durante el siglo XIX y que lo único que cabía era una revolución socialista y un gobierno obrero. Pero lo que unía a todos los sectores de izquierda en la Argentina de los 60´y 70´era el debate sin concesiones, y la participación colectiva en sus organizaciones. Como dijimos la autocrítica con valor de herramienta metodológica sostenía una práctica de principios políticos. Por aquellos años era impensable actuar conjuntamente con la Sociedad Rural, los burócratas sindicales o los partidos burgueses. Las organizaciones de izquierda formulaban sus proyectos políticos y los sostenían en el tiempo. Una de las críticas más temidas por los dirigentes era la de ”oportunismo” como desviación burguesa de la política revolucionaria. No era bien visto adecuar los principios y las alianzas a los intereses particulares de un partido, se sostenían alianzas de principios, no cualquier alianza. El carácter caudillista de la política burguesa permeo también a las organizaciones de izquierda y el “oportunismo” de ser execrado pasó a ser una norma en las mismas. Veamos algunos ejemplos. En la discusión de la 125 las organizaciones de izquierda marcharon junto a las patronales agrarias cómplices de la dictadura genocida, en las movilizaciones de septiembre y noviembre de 2012 asistimos a la presencia en las mismas de organizaciones de izquierda con reaccionarios que defienden la dictadura militar como Cecilia Pando o fascistas como Biondini, entreverados veíamos a militantes del PRO (el partido de Macri) junto a militantes de organizaciones llamadas socialistas. En los partidos de izquierda asistimos a liderazgos eternos que definen autocráticamente la línea del partido como Altamira en el Partido Obrero, Luis Zamora de Autonomía y Libertad, etc. En otros sectores políticos encontramos al inefable Pino Solanas (cuyo paso por la política tiene como ventaja que filma menos de esas horrorosas películas que hacía) que en los dos últimos años califico a Elisa Carrió (la mesiánica líder de la derecha católica reaccionaria encarnada en la Coalición Cívica) y su partido de psicótica, derechista, y una multitud de apelativos más y hoy la ve como una fuerza progresista interesante para pensar en aliarse electoralmente con ella.. En el campo de los políticos burgueses vemos al líder de la derecha Macri rasgándose las vestiduras contra lo que dice es una “traición” a las víctimas de la AMIA y olvidándose que nombró jefe de la policía porteña a uno de los principales cómplices de encubrimiento del hecho, el Fino Palacios, frente a esto, tanto los dirigentes de la DAIA, como de la AMIA no le recuerdan a Macri estos hechos del pasado reciente resignando la crítica necesaria para conocer las causas de la tragedia.. Es que desde la oposición la única política es oponerse, no se enuncia ningún proyecto ni medida, salvo alguna orientada a hacer negocios como eliminar “futbol para todos” para que el futbol televisado sea negocio para algunos a costa de los intereses de todos. Los opositores se oponen al llamado “cepo al dólar”, dicen que el problema de la economía es la inflación, que hay inseguridad, etc., ahora nunca escuchamos en un programa político, en un artículo periodístico, que quienes critican digan cómo solucionar estos problemas, más aún, solo a modo de ejemplo, el FAS critica la inseguridad a nivel nacional y en Santa Fe asistimos a constantes balaceras y jóvenes muertos en las luchas territoriales de las bandas narcotraficantes. Un comisario recientemente echado por supuestos vínculos con los narcos realiza asados de negocios los viernes en Fisherton (un barrio caté de Rosario) con jefes del narcotráfico protegido por las fuerzas de seguridad, según afirman vecinos del lugar, las 4x4 trafican droga impunemente por las calles céntricas de Rosario, según nos dijera un taxista que presencia diariamente estos hechos o los vecinos destruyen bunkers de venta de droga que son reconstruidos a los pocos días sin que la policía haga nada. Otro ejemplo, Macri habla de la tragedia de Once y se rasga las vestiduras por la inacción estatal y la corrupción, pero nada dice de los edificios que se caen en Bs. As. por los mismos motivos. Los radicales hablan de las malas políticas económicas, de la falta de políticas sociales, de luchar contra la pobreza, del mal gobierno, etc., pero no dicen nada de su paso por la gestión estatal (que dicho y sea de paso hace casi cien años que no terminan un mandato por su impericia para gobernar), que dejó muertos, represión, varias puebladas con saqueos a supermercados, los índices más alto de desocupación, pobreza e indigencia de la historia Argentina, etc. Como decía al comienzo, los políticos en Argentina no han logrado promoverse del Kindergarten y los ciudadanos de a pie sufrimos su incompetencia. Hasta la próxima.

domingo, 10 de febrero de 2013

Los argentinos de mierda.

En uno de los carteles de los que se movilizan contra el gobierno leí “gobierno de mierda”, lo sostenía una mujer obesa con cara de culo. En ese momento no creí conveniente abordar lo que el lenguaje y la actitud de ese cartel y su portadora significaban, pero luego del infame ataque a Axel Kicilloff y su familia por una patota de pequeños burgueses inadaptados y violentos, cambié de parecer. Primero creo que es conveniente definir que es un argentino de mierda, definición que es independiente de su filiación política o ideológica, de su condición de clase o religión. Un argentino de mierda es un sujeto execrable al que lo ha abandonado la capacidad crítica y la autonomía del pensamiento, es básicamente un sujeto heterónomo que dice y hace lo que los medios concentrados de información le indican. Se encuentra colonizado por un por un relato tan interesado como fantasioso que pivotea sobre lo peor de un ser humano, las emociones mas primarias, el odio, el rencor, la envidia, con el fin de que lleve agua a un molino que no es el propio. Es una forma de concebir la realidad de manera maniqueísta, guiado por un pensamiento único, para el que todos sus contenidos son verdad y belleza frente al demonizado pensamiento del otro, aquel que no comparte su manera de ver las cosas. Pero no es de mierda solo por estas cuestiones, es una forma de hacer política en la que todo vale. Para imponer la “verdad” de su manera de pensar, un argentino de mierda miente, oculta, disimula, aquellos datos que conspiran con su manera de ver las cosas, Además se caracteriza por la hipocresía, son los que en la intimidad se refieren a los sectores vulnerables como “negros de mierda”, quienes en las charlas familiares sostienen que “a esos negros delincuentes hay que cagarlos a tiros”, los que atribuyen la inseguridad a los pobre niños humillados, maltratados, segregados desde su mas tierna infancia, inducidos al consumo de sustancias tóxicas por los mismos que luego se quejan de la inseguridad, Se quejan de la inseguridad pero compran objetos robados, como celulares, electrodomésticos, reparaciones de automóviles, etc. Hablan de la corrupción del gobierno pero son los primeros que coimean a un inspector cuando transgreden el código de tránsito o corren a comprar dólares en el mercado ilegal sin importarles los perjuicios que le ocasionan a sus conciudadanos mas vulnerables. Son los que rezan el rosario completo de las medidas para luchar contra tráfico de drogas, que piden que encarcelen a los que se drogan en la calle, pero se callan cuando en sus fiestas privadas se consume todo tipo de droga, claro que es en privado. No tengo nada contra el consumo de drogas, cada uno es dueño de hacer con su cuerpo lo que le plazca mientras no afecte a los demás, es mas creo que es necesario despenalizar el consumo de droga y tener políticas de Estado de prevención del consumo y asistencia al adicto como ocurre en muchos países como Holanda o el camino que ha tomado recientemente nuestro vecino Uruguay. Cuando camina por las calles se horroriza frente a los pobres “home less” que afean el paisaje, pero exige al gobierno nacional que termine con la pobreza y calla cuando el alcalde de Buenos Aires y su patota de patovicas los expulsa a palos de los refugios temporales que han logrado conseguir.. Pide mano dura contra los pibes chorros, pero los humilla en las calles segregándolos, escapando de ellos por su vestimenta o su cara, creyendo hipócritamente que con una moneda que da en nombre de la caridad cristiana alivia su conciencia y su parte de culpa de la tragedia de estos chicos. Son los que chillan con sus voces de pequeños burgueses por la falta de libertad, el acoso a la prensa, etc., mientras putean libremente a la presidenta y al partido oficial, agreden a los periodistas que suponen parte de los medios oficialistas, y no critican los generosos silencios la “prensa objetiva” frente a la corrupción de los gobernantes opositores que se fotografían con narcotraficantes o cancelan las antenas de TDA para favorecer el negocio de cablevisión, impidiendo que los sectores de menores recursos tengan acceso a una televisión gratuita y de calidad. No les preocupa con quienes manifiestan, si es un defensor de los militares asesinos, o es un fascista, o un traficantes de drogas, si está contra el gobierno piensan “es de los nuestros” porque a ello se resume su ideología y programa de gobierno, a vociferar contra todas las medidas que toma el gobierno actual, no tienen otra idea, o mejor dicho, como a la manada de inútiles de la oposición no se les cae una idea. Y fundamentalmente, un argentino de mierda es un sujeto que ha perdido la memoria, o la o ha perdido selectivamente, ya no recuerda cuando Ruiz Guiñazú, Van der Koy, Majul, Morales Solá y tantos otros que hoy escuchan y aplauden porque son antikischneristas eran panegíricos de la dictadura, no recuerdan cuando Macri decía que Menem y su proyecto eran lo mejor que podía haberle pasado a la Argentina, o cuando fueron iracundos a golpear la puertas de los bancos al grito de “piquetes, cacerolas la lucha es una sola”. Tienen una amnesia selectiva que les permite soslayar las contradicciones de su discurso que los llevó a apoyar los cortes de ruta, los piquetes, el desabastecimiento a las ciudades como una legítima medida de lucha del campo (léase de las patronales agrarias explotadoras y asesinas) y hoy se quejan de los problemas que les causan los piquetes de los pobres que reclaman por su situación de abandono y miseria y ven inseguridad en la ocupación de terrenos en reclamo del derecho constitucional a la vivienda digna. Se proclaman nacionalistas, defensores de la patria, pero no trepidan en sacar sus dólares al exterior, en hacer maniobras especulativas contra el Estado, en evadir impuestos, en renegar de su identidad nacional y proclamar como legítima la identidad de otros países desarrollados. Todo esto compone un argentino de mierda, y no solo hay argentinos de mierda, hubo chilenos de mierda que hicieron lo imposible para derrocar a Salvador Allende en sociedad con la CIA, que caceroleaban en las calles contra el gobierno del líder socialista, hubo alemanes de mierda que apoyaron a los nazis y el genocidio durante la segunda guerra mundial, hubo turcos de mierda que callaron ante el genocidio armenio, cada pueblo tiene dentro de sí siempre a esta lacra social que envilece el corpus societal y pugna por degradar los seres humanos que lo componen empujándolos a la violencia, discriminándolos y anematizándolos. Pero lo que preocupa de los nuevos argentinos de mierda es que ya no les basta con el insulto, la mentira, la difamación sino que ahora, al mejor de los estilos nazis o de las derechas del mundo recurren a los progroms contra ciudadanos inocentes cuyo único pecado es creer en un proyecto y ocupar un puesto en el aparato del Estado. Es hora que los argentinos que amamos la paz, que respetamos el libre juego democrático, que repudiamos la violencia nos levantemos contra estos argentinos de mierda que quieren llevar nuestra sociedad al desastre solo porque ellos no comparten la ideología de aquellos que han sido elegidos por la voluntad popular, que los frenemos, que les hagamos ver que rechazamos sus métodos autoritarios y violentos. Esto no significa que no tengan el derecho a impugnar, a criticar, a cuestionar lo que ellos ven de malo en el gobierno, sino que debemos decirle que Argentina dejó de ser un país gobernado por una dictadura genocida, y que es un país democrático donde todos tienen el derecho a ser respetados, no importa si están o no en el gobierno o son opositores, si son pobres o ricos, si son “home less” o tienen costosas mansiones, si son alfabetos o profesionales, todos merecemos ser respetados como personas y por lo que pensamos. Esta es la forma de cuidar los logros democráticos que alcanzamos como sociedad y luchar por una sociedad cada vez mas amplia, mas participativa, mas igualitaria. Lo demás no es otra cosa que autoritarismo y fascismo, aunque se quiera disfrazar de democrático. Hasta la próxima

viernes, 25 de enero de 2013

El retorno de Frankenstein.

En los últimos meses, de manera sigilosa, casi imperceptible, la derecha argentina ha comenzado a instalar en la agenda política el tema de la Universidad. Lo curioso es que esta vez, el comunicador estrella, ha sido el conocido periodista económico “progresista” Marcelo Zlotogwiazga, quien trató el tema en su programa “Palabras más, palabras menos” que se difunde los lunes por TN. Allí, contó con la presencia de Alieto Guadagni, el ministro de economía de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Eduardo Duhalde, quien se explayó sobre su proyecto universitario ante la complacencia del inefable Zloto. Para este economista neoliberal, vinculado a la derecha más reaccionaria del peronismo, con pleno acuerdo del periodista de marras, es necesario redefinir la universidad argentina orientando la matrícula hacia las disciplinas tecnocráticas “que el país necesita”, es decir las ingenierías, la computación, la física, etc. Este modelo tecnocrático y excluyente de la Universidad, que se ha implementado en otras latitudes, siendo tal vez, el caso más paradigmático el de la universidad chilena, abreva en la privatización de los servicios universitarios, la peyorización del conocimiento social, que es visto como un conocimiento de segunda y la puesta de la Universidad al servicio de los intereses más concentrados de la burguesía reaccionaria. Zloto además de cederle el espacio a Guadagni para que se explaye en el panegírico de la universidad reaccionaria y segmentadora, lo entrevistó con suma complacencia, sin que las preguntas del periodista siquiera incomodaran al economista, y eligió luego como partener al presidente de la FUBA. El joven encerrado en su discurso ideológico y con poco conocimiento de la estructura, funcionamiento y razón de la universidad fue presa fácil al acoso de Zloto, quien insistió en tratar de que el estudiante definiera la necesidad de que el Estado determinara la orientación de la matrícula universitaria con el remanido y falso argumento que nos dice que sobran los psicólogos, sociólogos, etc., y faltan ingenieros. Veamos un poco la falacia de los argumentos implícitos de Zloto y los intereses que los mismos defienden. En primer lugar, esta concepción abreva en la idea que hay conocimientos fundamentales para el desarrollo social como los conocimientos técnicos (de allí la calificación de modelo tecnocrático de Universidad) y conocimientos subalternos, que no inciden en el desarrollo de las sociedades, el conocimiento que proveen ciencias como la Psicología, la Sociología, la Filosofía, etc., Por lo tanto en una sociedad “subdesarrollada” el crecimiento de la misma viene de la mano del desarrollo de ese conocimiento fundamental, el conocimiento técnico. Solo un ejemplo para derrumbar este argumento, en la década del treinta del siglo veinte la sociedad tecnológicamente más avanzada era Alemania, tenía los mejores ingenieros, físicos atómicos, matemáticos, etc., y un Estado controlado por el régimen nazi, esto demuestra que el desarrollo tecnológico, si no va acompañado por el crecimiento y profundización de las llamadas tecnologías blandas puede conducir a los pueblos a los mayores desastres. Las ciencias sociales como la Psicología, la Filosofía, la Sociología, etc., proveen a las sociedades de un elemento fundamental para su desarrollo, el análisis reflexivo y crítico de su organización más íntima, desde las células básicas como los individuos, las familias, hasta las macro estructuras del funcionamiento social. Podemos desarrollar los más complejos sistemas informatizados, producir los autos más sofisticados, tener las tecnologías diagnósticas más avanzadas, pero todo ello de nada vale si las sociedades son segmentadas, divididas en clases sociales cada vez más antagónicas y en donde una de las cuales es poseedora de todos los bienes y las otra solo aporta el esfuerzo y recibe como retribución el sufrimiento, la marginación el hambre y la miseria. Estos señores que desechan al conocimiento social, deberían saber que es este conocimiento es el que permite elucidar las causas de trastornos sociales como la inseguridad y pone de manifiesto a la misma como una consecuencia lógica de un estado de anomia social y falta de oportunidades para muchos. En segundo lugar, durante el programa, nuestro periodista “estrella” al servicio de los pesos que le paga el grupo Clarín, no tuvo empacho en afirmar que hay demasiados psicólogos. Sabrá Zloto cuando psicólogos hay en la República Argentina? Si no lo sabe le recomiendo leer el artículo de Agustina Sucri en el diario “La prensa” del 25 de enero de 2013 en el que siguiendo una investigación de Modesto Alonso afirma que desde que se creó la carrera de Psicología hasta 2008 egresaron de las universidades públicas 69004 profesionales, de los cuales estarían activos solo 57631. Es decir que hay 145 psicólogos por cada 100.000 habitantes. El lector se preguntará si son muchos o pocos, en primer lugar si consideramos un campo de ejercicio profesional de la Psicología (definido por la resolución 343 de Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria –CONEAU-) que incluye actividades en organizaciones laborales, educativas, asistenciales, jurídicas, comunitarias, etc. en las que pueden realizar tareas de terapia, prevención de la salud mental, análisis organizacional, selección de personal, peritajes de partes, desarrollo comunitario, desarrollo local, formación de recursos humanos, etc., creo que la conclusión es que no son suficientes. Considere el lector los miles de clubes, de empresas, de sanatorios, de hospitales de vecinales, de juzgados, de organismos gubernamentales y no gubernamentales, etc., que hay en el país y luego reflexiones sobre si hay muchos o pocos psicólogos en nuestro país. Este análisis que hicimos con la Psicología, podríamos repetirlo con la Sociología, la Filosofía, la Antropología, la Lingüística, la Historia y demás ciencias sociales . Un país que promociona el desarrollo del conocimiento social en paridad de condiciones con el conocimiento tecnológico tiene mayores posibilidades de evolucionar hacia estructuras más igualitarias y participativas. Otra cuestión es la idea de la regulación (orientación) estatal de la matrícula universitaria. Zloto no debe saber que en la Argentina las carreras de Psicología se dictan en tan solo ocho de las Universidades Nacionales (hay 47), el resto de las carreras de Psicología son privadas y son alrededor de 67. Como reorientaría la matrícula de las carreras de Psicología privadas el periodista de marras, obligándolas a tener un número determinado, cerrando carreras, en fin no creo que lo logre. En un país donde la educación superior privada universitaria ha crecido con desmesura, sobre todo en la década del noventa, al punto tal que las universidades privadas superan en número a las públicas una política de Estado para reorientar la matrícula universitaria es cuanto menos un despropósito. Pero los argumentos de Guadagni-Zloto van más allá, si se pretende intervenir en el dimensionamiento de las matrículas universitarias se debe en primer lugar modificar la Ley de educación superior 24521 que entre sus determinaciones consagra la Autonomía universitaria, la gratuidad de la enseñanza de grado y el cogobierno docente, estudiantil, graduado no docente. Esto implicaría un avance sobre conquista establecidas desde las luchas de la reforma universitaria en 1918, conquistas que ni los actores involucrados en la universidad argentina, ni la sociedad están dispuestos a ceder. La autonomía, la gratuidad y el cogobierno son banderas que garantizan la democratización del conocimiento y el desarrollo de la libertad de enseñanza y mal que les pese a estos exponentes de la nueva derecha argentina, todavía existe una sociedad que sabe que sin un modelo de universidad abierta a todos es muy probable que la sociedad evolucione hacia un modelo social segmentado y más injusto. Por supuesto que es necesario discutir los modelos profesionales que se pretenden formar en la educación superior, que se deben redimensionar muchos de ellos adecuándolos a las necesidades de la sociedad Argentina actual, pero no es menos cierto que ese debate implica la participación sine qua non de los actores universitario y de una estructura de universidad democrática, jerarquizada y participativa. Hasta la próxima