viernes, 27 de marzo de 2015

La mesa de los sábados.


Este es un recreo para el pensamiento, hoy no hablaré de los temas que comúnmente vengo desarrollando, me dedicaré a realizar un homenaje a una de las más preciadas drogas contra la depresión, la angustia, la mala onda, el desánimo, en definitiva todos esos sentimientos que los medios monopólicos tratan de desarrollar en nosotros para colonizar nuestro pensamiento y lograr imponer políticas de explotación y ultraje que le permita a la burguesía concentrada acumular mucho más de lo que acumula. La droga es parte de la medicina alternativa, dado que no está comprobada científicamente, pero que es exitosa, todos sabemos que es exitosa. Es muy antigua, desde los albores de la humanidad se la conoce y se la ha aplicado en forma sistemática y continua. La droga a la que me refiero es la amistad, el calor de un amigo/a, que en los momentos más desesperantes puede acercarte una palabra de consuelo, un consejo desinteresado, una ayuda muy preciada, o tal vez tan solo prestarte el oído, para escucharte y permitir que puedas descargar todos los sentimientos negativos que te oprimen y te acongojan. Muchos dicen que hay diferentes tipos de amigos/as, con los cuales establecemos relaciones de cooperación mutua en la vida cotidiana, yo soy de los que piensan que existe una sola clase de amigos/as, los demás son conocidos, colegas, compañeros de trabajo o contertulios ocasionales con los cuales intercambiamos en el marco de relaciones que no tienen la profundidad de una amistad verdadera. Por eso pienso que en vida tenemos pocos amigos/as, pero los amigos/as, los verdaderos amigos/as, son esos seres humanos que están con nosotros cuando los necesitamos, que no nos abandonan en la estacada y que además no nos traicionan, ni traicionan el sentimiento profundo de unión que es la amistad, porque la amistad es pariente de la lealtad desinteresada y bien entendida. Cuando alguien nos traiciona, nos damos cuenta que ese no era tu amigo, que era un simulador que decía querernos como amigo/a pero que solo buscaba usarnos para satisfacer necesidades propias. El verdadero amigo/a no necesita pedir perdón, si se equivoca le basta con reconocerlo, y si vos sos, a la vez, verdaderamente su amigo sabrás comprenderlo. Un verdadero amigo/a nunca nos dirá, yo soy incapaz de traicionarte y soy fiel a tu amistad, porque si es verdaderamente amigo/a y nos quiere, si existe una relación profunda de amistad, si compartimos el sentimiento íntimo de solidaridad y cooperación, nunca habrá lugar para las traiciones. Cuídate de aquel, que simulando ser tu amigo/a te dice permanentemente yo te soy leal, yo no soy incapaz de traicionarte, yo te defiendo siempre y ante todos, ese, que dice ser tu amigo, no lo es, y será capaz de clavarte una puñalada por la espalda en el momento menos pensado. Dice la canción que “cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, y es muy cierto, pero vale para aquellos amigos/as con los que perdemos el contacto porque emigran a otras latitudes o porque los perdemos en circunstancias de muerte. Con los amigos podemos discutir, enojarnos, pelear, tener opiniones diferentes, pero siempre, al final, encontraremos el abrazo fraterno con el que nos demostramos que seguimos siendo hermanos de la vida. Porque un amigo/a es precisamente eso, un hermano que elegimos para caminar juntos, para encontrarnos, para ayudarnos, para estar ahí, junto a él cuando más lo necesita, y un amigo/a nunca será capaz de enrostrarte lo que hizo por vos, nunca te dirá porque yo te di tal o cual cosa, a un amigo/a le basta con verte bien, su mayor satisfacción es ayudarte sin pedir nada a cambio. Muchas veces en nuestra vida laboral creemos encontrar amigos/as y en realidad son solo un espejismo, son personas que se nos acercan por conveniencia, son personas que no nos valoran por lo que somos sino por lo que tenemos o somos capaces de darles. No estoy diciendo que sean malas personas, por el contrario, vivir en sociedad es relacionarse y en ese relacionamiento (que se dá en distintos niveles de paridad) damos y recibimos. Lo que ocurre es que el dar y recibir de un amigo se distingue por el sentimiento que acompaña la acción y por ética basada en el sentimiento que conlleva el desinterés por lo que uno dá. Los verdaderos amigos/as son parte de nuestra historia, porque nuestra historia es la suya y la suya es una historia nuestra. No importa si los conocemos de hace cincuenta años, o si somos amigos/as desde hace mucho menos tiempo, lo que importa es su actitud frente a nosotros y nuestros problemas y necesidades, a veces cuando iniciamos una amistad ni siquiera pensamos cuanto va a durar, otras veces una amistad que nos parecía eterna se ve cegada por la comprensión de que esa persona que considerábamos un amigo entrañable, era un simulador, o alguien a quien le habíamos atribuido condiciones que no las tenía y no fuimos capaces de ver defectos que poseía. Decía más arriba que tengo pocos amigos/as en la vida, algunos los he perdido porque dejaron la vida muy tempranamente, otros, muchos, que consideraba amigos me demostraron mi ceguera y candidez al confiar en ellos para luego ser traicionado, están los que se fueron a tierras extrañas y con los que mantengo poco contacto, o los que por circunstancias de la vida dejé de verlos y el vínculo se atenúo. Hoy quiero hacer un sentido homenaje a un grupo de amigos, son los que denomino “La mesa de los sábados”, que tal vez no son tan famosos como la “Mesa de los Galanes” de Fontanarrosa y el Bar “El Cairo” pero que, para mí son tan o más importantes que estos. Somos un grupo que nos reunimos en un bar de Córdoba y Alvear en la ciudad de Rosario desde hace 20 años, tal vez por lo mucho que nos queremos, tal vez por el ejercicio de discutir acaloradamente todos los temas, o simplemente porque la costumbre se nos hizo carne y no nos animamos a decirnos lo mucho que necesitamos ese espacio, y lo mucho que tememos perderlo, cosa que sabemos, algún día ocurrirá irremediablemente. Por eso cuando alguien falta un sábado recibe un mensajito en su teléfono que dice traidor, y a veces acompañado de algunas barbaridades más. Todos sabemos de todo, somos expertos ecuménicos en la totalidad de las disciplinas y opinamos con soltura sobre los temas más diversos, sabiendo que los otros pueden estar en desacuerdo pero que nunca harían algo que hiera a alguno de la mesa. Está Miguel, el más viejo de mis amigos/as, somos amigos desde 1971, un verdadero NYC de Rosario, (aunque nació en Tortugas) que es el más serio, atildado, prolijo integrante de la mesa. Siempre circunspecto, reflexivo, aunque colocando su cuota de ironía y su razonamiento sistémico producto de su formación de ingeniero, no sé porque se me ocurre que él es como el alma mater de la mesa, el que nos reúne y nos da coherencia y consistencia. Ah,…y fanático de Newell´s Old Boys, equipo de futbol que cada quince días lo lleva a ejercitar su dosis de masoquismo primario en la cancha que posee en el Parque de la Independencia. Tenemos a la “Patota” que es Juanchi, ese gordo entrañable (lo de la patota viene por ser gordo), digo entrañable porque creo que es todo corazón y apasionado, cuando discute ante una opinión de otro que no comparte sus primeras palabras son “eso no es cierto”, pero escucha, yo sé que escucha y procesa la información, lo sé porque también es ingeniero, y los ingenieros son duros pero sistemáticos. Es de origen campesino, de un pequeño pueblo llamado Arequito, tierra forjada en la proximidad de la línea de fortines construidos para contener los malones, lo que le dá una tenacidad sin igual. No quiero olvidarme de “la radio”, Néstor, tal vez el más veterano, que lo llamamos así por la estridencia e imperialismo de sus comentarios y participaciones. Con un largo historial de trabajador del acero, filo gremialista, es quién tiene la mayor experiencia de vida y es capaz (como los otros) de sacarse el pantalón para dárselo a un amigo, si es que lo necesita. Ha sido asalariado, patrón, gerente, recorrió el país y siempre brinda jugosas anécdotas de su cosecha personal. En la punta de la mesa, que es la mesa que invariablemente ocupamos los sábados, todos los sábados, al punto de enfurecernos y protestar si algún distraído es capaz de ocuparla, dado que es la única mesa rectangular del bar, está Claudio, pequeño gran hombre que con su silencio, muchas veces, dice más que las mil palabras que pronunciamos los demás. Digo en la punta de la mesa porque siempre ocupamos los mismos lugares en esta mesa de los sábados. Claudio es generoso, inteligente, ha peleado a la vida de igual a igual, y en mi modesta opinión va perdiendo por goleada (mentira creo que gana con holgura). Tiene dos características, es un trabajador no docente de la Universidad de Rosario, pero las características no son otras, su expertis como fotógrafo, profesión que al no ejercerla profesionalmente privó a la ciudad de un buen fotógrafo exitoso, y además es poeta, rara avis en una mesa donde lo que cunde, por cierto, no es la poesía. Otro de los miembros permanentes, (aunque últimamente se acerca con menos frecuencia) es Rosales, que le decimos así porque su apellido judío es más difícil de pronunciar. Otro metódico casi ingeniero en sistemas que recogimos en el camino cuando Miguel y yo éramos seniors en la consultora “Factor” del ingeniero Ochoa y asociados. A diferencia de Miguel, Gustavo es “canalla” el cuadro de futbol antagónico en la ciudad y según los contertulios aparece cuando Rosario Central tiene una buena racha. Creo que Gustavo aporta a la mesa su mordacidad y un fino sentido del humor, ese sentido que tiene, tal vez por ser paisano, aunque a él no le fascina que lo reconozcan por ese origen, él es un argentino más y así se identifica. Frecuentemente tenemos invitados que aportan su granito de arena, y para demostrar que no somos misóginos en algunas oportunidades hemos permitido que alguna que otra mujer se siente y opine siempre que tenga una relación de parentesco con los titulares de la mesa (esposa, madre, hermana, hija), así Adriana, Luis, Ana, Teresita, Alba, Sofía, Cecilia, Sandra, Viviana, Julián, Irina, María Eugenia, Nicolás, Leonardo, Conrado, la hija de Néstor, están presentes ya sea por ser partícipes o porque son invocados en diferentes momentos. En definitiva, es una verdadero tribu urbana que a los largo de los años ha ido hilvanando historias que nos acercan, solidaridades que nos gratifican, presencias que nos acompañan, y por sobre todas las cosas, discusión apasionada sobre todo, mucha discusión apasionada sobre todo. Por eso, creo que en la mesa, tal vez debajo de ella, o en cada silla, se encuentra la verdadera amistad, y a esos seres humanos fantásticos, honestos y responsables, vale la pena llamarlos amigos. Hasta la próxima.

sábado, 21 de marzo de 2015

Nisman, el doble estándar y la plata.


En los dos últimos meses asistimos a una sucesión de eventos sobre los que es necesario reflexionar. En primer lugar quiero distinguir entre el “ciudadano de a pie” y el discurso impulsado por los medios masivos de comunicación, y establecer una conexión entre ambos. Como he afirmado en muchos otros artículos, lo que caracteriza a la burguesía pequeña y a la pequeña burguesía en nuestro país es su incapacidad para pensar por sí misma. Esto no es nuevo, desde el siglo XX, más precisamente luego de la caída del Irigoyenismo, los sectores medios fueron constituyéndose en un sector social sin identidad, que consecuentemente siguió los pasos de la gran burguesía. Obsérvese que durante el peronismo todas las expresiones políticas de este sector (radicalismo, socialismo, comunismo, etc.) se encolumnaron junto a la gran burguesía y a la política americana en la Unión Democrática, en contra del histórico caudillo populista que reivindicaba los derechos de los sectores más vulnerables de la sociedad. A partir de ese momento estos sectores fueron incapaces de construir un proyecto de país que respondiera a sus intereses. La década del 60´fue testigo de la ruptura de la mayoría de estas expresiones políticas. Tanto las expresiones que respondían a la burguesía pequeña, fundamentalmente el radicalismo, como aquellos actores que representaban a la pequeña burguesía revolucionarista (Partido Comunista, Partido Socialista, grupos trotskistas) fueron dividiéndose progresivamente y dieron a luz a nuevas expresiones políticas. Los primeros conformaron las diferentes variantes del radicalismo (UCRI, UCRP, PI) los segundos a lo que se llamó la izquierda revolucionaria. Con la ruptura institucional de 1955 se abre en nuestro país un proceso de debate político que se clausurará en los comienzos de la democracia. Entre las décadas del 60´ y 70´la sociedad se conmueve por un amplio debate que tenía que ver con todos los aspectos de la construcción de un país diferente. Todas las variantes políticas reivindicaban el cambio, solo que en aquel momento no era un cambio reaccionario y retrógrado como el que proponen hoy Masa y Macri (entre otros), sino un cambio total del modo de acumulación social, el capitalismo. Asistimos a la formación de nuevos partidos de izquierda que postulan la necesidad de transformar la Argentina imponiendo un modelo socialista de organización social y acumulación económica. Todos estos sectores compartían la necesidad de una fase previa al socialismo, el desarrollo de una revolución democrático burguesa que cumplimente las tareas históricas que la burguesía argentina había sido incapaz de desarrollar para instaurar en nuestro país un capitalismo moderno y pujante. En general los grupos de la izquierda revolucionaria coincidían en que la Argentina era un país semi colonial, dominado por el imperialismo americano, con zonas que aun mantenían relaciones de producción pre capitalista. De allí la idea de llevar al país al capitalismo en la medida en que este desarrollo iría acompañado de la evolución de la conciencia de los sectores oprimidos y explotados que en el transcurso del proceso asumirían una conciencia de clase en sí, es decir una conciencia revolucionaria. De allí que estos sectores plantearan la lucha nacional contra el imperialismo y la necesidad de confluir con la burguesía nacional en un frente antiimperialista, que tuviera como objetivo la necesidad de instaurar un gobierno revolucionario de amplia coalición democrática, un gobierno obrero y popular, un gobierno popular democrático con hegemonía obrera, etc., en el camino al socialismo. Existían otro sector de la izquierda, la izquierda socialista, que preconizaba que la Argentina era un país capitalista independiente y que la única tarea de los revolucionarios era la toma del poder para instaurar un Estado Obrero. Más allá de lo acertado o no de estas formulaciones, lo que quiero poner de manifiesto es la efervescencia política que hacía que en todo el país se discutieran estas cuestiones. No era un debate futbolero (como los actuales) en el que uno afirmaba algo porque era pro o anti, los que debarían lo hacía sobre la base de una actitud reflexiva y nuestro pueblo se caracterizaba por el alto desarrollo cultural que implicaba lecturas político sociales de lo más variadas. El país vivía en efervescencia, los gremios (aunque dirigidos por camarillas burocráticas) eran verdaderas tradeuniones que trataban de defender los intereses económicos de sus adiliados. Hubieron en esos años largas huelgas reivindicativas como la de bancarios, ferroviarios, etc., y un alza de la lucha de clases sin precedentes en Argentina. En las universidades crecieron los grupos marxistas o marxistizados que pasaron a tener una influencia casi total sobre el estudiantado. Los ciudadanos ganaban las calles con frecuencia regular, solo que, a diferencia de las movilizaciones actuales, que son para pedir que vendan dólares, más seguridad, penas duras a los delincuentes, o esclarecimiento de la muerte de un fiscal corrupto y fiestero, aquellas eran en pos de reivindicaciones políticas claras, que eran independientes de cualquier sector de la burguesía. En las movilizaciones de los 60´y 70´difícilmente un Macri, un Masa, un Biondini, los fiscales conservadores y reaccionarios como Marijuan, Moldes, Campagnoli, o jueces corruptos que integraron la famosa servilleta menemista como Bonadío, hubieran podido participar, no porque alguien se lo impidiera, sino porque las consignas eran claras y opuestas a todo lo que implicaba la ideología burguesa. La burguesía ensayó diferentes recetas para frenar el alza de masas, los gobiernos civiles tutelados como el de Frondizi o Illía, la represión a los trabajadores (aún bajo” gobiernos democráticos”) como el plan CONINTES llevado adelante por Frondizi y que permitía la represión indiscriminada a todos los trabajadores, o cuando todo fracasaba, se hacía cargo del gobierno en forma directa la gran burguesía financiera e industrial por medio de lo que se dio en llamar el partido militar. La dictaduras cívico-militares (ya que ninguna dictadura dejó de contar con el apoyo de sectores civiles como la UIA, la S.R., etc.) se fueron constituyendo en maquinarias represivas cada vez más sofisticadas y salvajes. Con el apoyo de la Escuela de la Américas, que funcionaba en Panamá, EE.UU formó varias generaciones de represores asesinos que junto a los agentes del imperio derribaron gobiernos democráticos e instauraron dictaduras salvajes en América Latina. La máxima expresión de salvajismo la vimos en la última dictadura que asesinó a más de 30.000 personas. Pero este salvajismo, que se realizó a partir de un estado terrorista, no solo buscaba reprimir y asegurar el poder de la gran burguesía, buscaba frenar el proceso de concientización de los sectores más vulnerables haciendo desaparecer físicamente a sus intelectuales y representantes más claros. Tampoco sería correcto pensar que solo la represión produjo el reflujo de la lucha de clases, se utilizaron otros mecanismos como una educación acrítica, el desarrollo de propuestas culturales conservadoras que solo buscaban el entretenimiento banal, adormeciendo el pensamiento crítico y el desarrollo de un formidable sistema de comunicaciones concentrado, que de la mano de las grandes corporaciones mediáticas (CNN, O Globo, Grupo Clarín, Televisa, etc.) reunidas en una supra corporación (ADEPA) organizaron los contenidos que se le debían suministrar a los ciudadanos para evitar que piensen. De la mano de políticas de plata fácil para la pequeña burguesía por medio de créditos se la incentivó a ingresar al reino del consumismo, en el cual uno vale por lo que tiene y no por lo que es. Esto permitió la inserción en el estáblisment de los técnicos del neoliberalismo que basando las políticas económicas en el mercado, centraron la penetración culturan en la idea de que los seres humanos todo lo que hacemos es para ganar dinero y subir en la escala social. Los demás valores de los 60´ y 70´ (solidaridad, cooperación, honradez, amistad, honestidad, entrega por el otro, etc.) quedaron sepultados en estos nuevos valores del dios mercado (eficiencia, eficacia, avaricia, insensibilidad ante el sufrimiento, deshonestidad, etc.) Se construyó una nueva subjetividad en la que solo se pensaba para no pensar, lo importante para Argentina era salir campeones mundiales, comprar dólares, viajar al exterior, tener bienes muebles e inmuebles, etc., sin importar a quien se pisoteaba o a quien se perjudicaba. La burguesía pequeña y la pequeña burguesía de revolucionaristas mutaron a reaccionarias y conservadoras. Apareció una nueva estética en la que lo importante era lo superfluo y lo aparente, como por ejemplo las siliconas en las mujeres, el metrosexual en los hombres, entre tantas otras insignificancias de la vida moderna. Hoy es necesario diferenciarse de aquel que nada tiene. El terror a ser parte de ese sector social lleva a los sectores medios a despreciar a los pobres y vulnerables, a enojarse si se los ayuda con planes sociales, o se les dá vivienda (como van a tener una casa propia y ser iguales a nosotros piensan), o molestarse cuando los vulnerables hacen piquetes y piden por mayor igualdad, o por tan solo un mendrugo de pan. El Estado está dominado por corruptos dirán, aunque no tienen datos que afirmen esa hipótesis, el gobierno es ineficiente porque hay inflación, no vende dólares y hay inseguridad, sin analizar las causas de estos eventos y su veracidad. Todo lo que venga del lado del gobierno actual está mal (aun si los beneficia a ellos), no se preguntan como Argentina sigue en pie después de doce años de gobiernos corruptos e ineficientes, como dicen muy sueltos de cuerpos estos sectores. Y aplican un doble estándar, miden los hechos según se los indique TN o Clarín. Es frecuente escuchar que algo es de tal manera, y ante la pregunta de dónde sacaste ese disparate, responden, es verdad porque lo dijeron en TN. Vemos un ejemplo, imaginen que Aníbal Fernández hubiera pagado su nutricionista y viajes con sus amigas con dineros públicos, hubiera tenido una cuenta secreta en Nueva York con un testaferro, le hubiera pagado a sus amigos grandes sueldos sin que hagan nada exigiéndoles que le dieran la mitad a él, que hubiera ido varias veces por año a Cancún u otros destinos exóticos de turismo con dinero del Estado, que hubieran dicho los medios y políticos opositores. Hubieran pedido un juicio político, lo hubieran llamado corrupto, inmoral, sinvergüenza, delincuente, etc. Bueno cambien Aníbal Fernández por Alberto Nisman, ya que todo eso es lo que hizo Nisman y pregúntense, que dicen los medios y los políticos opositores. Que dicen los 100.000 energúmenos que marcharon con el cartelito “yo soy Nisman”, ¿se auto critican?, ¿critican la conducta del fiscal que cometió malversación de fondos públicos?. Pues no, en este caso es una cuestión de intimidad de las personas, y de estos ilícitos no hay que opinar, más bien hay que taparlo, y si alguien como Aníbal Fernández habla criticando al fiscal que se suicidó porque su ego no resistía el papelón de presentar una denuncia floja de papeles, es una mala persona, un sinvergüenza que critica a un muerto. Esta es la hipocresía de la burguesía, miente, roba, mata, pero si guarda las formas y es en el interés del mercado, todo sirve, todo es correcto. Piénselo a la hora de votar, mire que como dice la presidenta, no hay devolución. Hasta la próxima.

martes, 3 de marzo de 2015

Los unos y los otros.


Entre el 18 de febrero y el 1 de marzo la argentina vivió un duelo de manifestaciones. La oposición, tras la mascarada de una movilización en memoria de Alberto Nisman, convocada por un grupo de fiscales y jueces denunciados por corruptos, encubridores, afectos al prevaricato, jueces de la servilleta, conservadores, reaccionarios, etc., con el apoyo de toda la oposición política. Esta marcha fue el comienzo de campaña de un sector de la burguesía argentina, el sector más concentrado de la misma, conformada por el gran capital financiero, la Sociedad Rural, la Unión Industrial Argentina, etc., que se lanzó a la conquista del poder tratando de desalojar por la vía electoral al gobierno popular de Cristina Fernández de Kirschner. Este es en sí un dato auspicioso, la gran burguesía apuesta a la lucha electoral y no a las bayonetas con las que durante décadas hizo valer sus intereses a sangre y fuego. No es de extrañar que en la movilización estuvieran Macri y el PRO, Masa y el Frente Renovador, Biondini y sus grupos nazis, Cecilia Pando defensora de militares genocidas y apropiadores. Lo desajustado de la marcha fue ver a Hermes Binner, Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Pino Solanas, Humberto Tumini quienes desde una supuesta definición de izquierda y progresista desfilaron junto a estos personajes nefastos de la Argentina. Lo interesante no solo estuvo en quienes participaron de la marcha que se parecía a lo que un viejo amigo de los 70’, el Mono Pepe trágicamente asesinado por la dictadura cerca del monumento a la bandera en Rosario denominaba el “Comutac” un movimiento de derecha e izquierda que englobaba todas las ideologías. Comutac venia de Comunistas y Tacuaras los dos partidos de izquierda y derecha de los 60’ y su consigna era “Izquierda y derecha unidas en la brecha”. Como todo movimiento clandestino nadie se conocía en el Comutac, pero como todos eran de derecha e izquierda todos estaban integrados al Comutac, y para adherir al Comutac solo bastaba con pensarse Comutac. Hoy pareciera que para ciertos sectores de la política Argentina, que genéricamente se denominan “progresistas” comparten la teoría de mi amigo, es así que vemos encarar políticas conjuntas a Claudio Lozano que en la sesión del 1M se suma a Berta Arenas la conservadora y reaccionaria diputada por San Luis por el Partido Compromiso Federal en la demanda con carteles sobre la Amia. Vuelve a imponerse la sagacidad de Enrique Santos Discépolo, cuando en “Cambalache” nos dice “siglo XX cambalache problemático y feliz, el que no llora no mama y el que no afana es un gil, que falta de respeto, que atropellaba la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón, mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignon", Don Chicho y Napoleón Carnera y San Martín, igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida”, yo diría se ha mezclado la política y hoy para algunos políticos todo es lo mismo con tal de alcanzar sus espurios intereses personales y el poder, total después hacen lo que les antoja y no nos dan cuenta de nada a nosotros los ciudadanos. Lo interesante decíamos, son los comentarios de los periodistas de derecha al servicio del grupo Clarín y La Nación luego de la marcha. Fernando Bravo, del que sería un hipócrita si dijera que es un periodista lúcido, en su barbarie dijo lo que otros disfrazaron, que los que fueron a la marcha fueron llevados, pagados, por el choripán y la coca, arriados como ovejas. Digo interesante porque ya no es maldito el kischnerismo, es decir los dirigentes del Frente para la Victoria con la Presidenta a la cabeza, ahora también son maldecidos, injuriados, vituperados quienes asisten a las convocatorias de ese sector político. No importa que no militemos en el kischnerismo, que hagamos críticas a ese movimiento, solo basta que reivindiquemos su labor de gobierno, que consideremos que los más vulnerables de la sociedad nos vimos reivindicados por Cristina y Néstor, para que automáticamente nos convirtamos en los “otros”, esos otros que por supuesto somos una especie inferior a los “unos”. Mi Tía Veneranda, que tenía ínfulas de señora de Alcurnia pero que pertenecía a la clase media baja como toda mi familia solía decir que estábamos los “unos” y los “negros de mierda”, claro que en la Tía Veneranda con su tosca formación cercana al analfabetismo y formada en años de racismo familiar esto podría haber sido entendido, en donde yo vivía se solía decir que cuando alguien hacía algo mal era “cosa de negros”, y un Tía real no la ficticia Veneranda, la entrañable Tía Anita, que cada quince días o un mes llegaba cargada de regalos que compraba en Casa Tía (la ex-empresa del explotador De Narváez) desmentía mi anterior afirmación, ya que con solo su primaria incompleta y su dignidad de trabajadora del servicio doméstico era capaz de enojarse cuando alguien decía esto, ella luchó toda su vida contra el racismo (real o en el lenguaje). Para los “unos” los “otros” nunca tuvimos el derecho a pensar,. A tener emociones, a sentir que somos tan humanos como la gran burguesía, cuando nos movilizamos somos el aluvión zoológico, cuando protestamos somos los piqueteros de mierda, cuando desesperados robamos un mendrugo de pan (parafraseando “los miserables de Víctor Hugo) somos delincuentes, pervertidos drogadictos y asesinos. Alguien decía en mi pueblo que un pobre embriagado era un borracho de mierda, mientras que un rico borracho estaba alegre y divertido. Pero lo más importante es que esta manera colonizada de ver las cosas es creada por los medios de comunicación monopólicos, al servicio del interés de la gran burguesía, pero enunciada en la calle por la burguesía pequeña y la pequeña burguesía “ilustrada”. Al igual que en la Alemania de los treinta los grupos de choque contra la clase obrera son integrados por sujetos de la pequeña burguesía. Nunca escuche a ningún periodista de los grupos mediáticos concentrados decir que los que concurrieron a la marcha del 18F fueron pagados o por el choripán y la coca. Se llega al ridículo de decir que habían miles de colectivos que transportaron a los manifestantes del 1M, claro en su concepto racista esos periodistas piensan que los compañeros que se movilizaron desde Salta, Jujuy, Catamarca, el conurbano debían hacerlo a patacón por cuadra como la abuelita de 91 años que está yendo caminando de Tucumán a Lujan para cumplir una promesa. Tal vez no saben que no todos los argentinos tenemos Mercedes Benz, Audi, BMW como tienen los “unos” y todavía el gobierno no logró el milagro de que todos los sectores vulnerables vivan en palacios y anden en Mini Couper, muchos andamos de a pie y tomamos colectivos. Existe una argentina dividida entre los “unos” y los “otros”, los capitalistas y los trabajadores, los democráticos y los fascistas, y existe una gran diferencia entre las movilizaciones de los millones que sufren la discriminación, la marginación, la explotación, el ultraje, la violencia verbal y no verbal, y los que discriminan, los que explotan, los que ultrajan, los que violentan, mientras que los primeros marchamos con alegría, sabiendo que para nosotros un día democrático es una fiesta, sobre todo si tenemos un gobierno que trata, más allá de los límites que impone el capitalismo, de lograr más equidad e igualdad aplicando políticas re distributivas y sociales y los “unos” que bajo el mando de ese Atila moderno (Héctor Magnetto) que pretende que donde edita un medio de comunicación no vuelva a crecer el pensamiento crítico y reflexivo, concurren a sus demostraciones llenos de odio y violencia, insultado a los que no piensan como ellos, agrediendo a los periodistas sospechados de ser oficialistas, que buscan a jóvenes pobres y vulnerables para lincharlos en plena calle sin juicio previo. Gritan desaforadamente, insultan a los funcionarios y a todos los que son distintos, dicen todo tipo de barbaridades, como por ejemplo hablar de Milagros Salas como esa negra de mierda ladrona cuando ni siquiera la conocen o nunca estuvieron en Jujuy y luego hablan de que vivimos en una dictadura, que tienen miedo a expresarse, que hay persecución. Existe una grieta entre los “unos” y los “otros” pero esa grieta fue cavada por el odio y la discriminación de los “unos” por el terror que los medios de comunicación les metieron en sus toscos esquemas de pensamiento de que si no cavan esa grieta van a ser parte de una sociedad total, en la que no hayan diferencias en la que todos vivamos en paz y con felicidad. Hasta la próxima.