miércoles, 19 de octubre de 2016

Estación añoranza.


Hoy no voy a escribir sobre política, realidad, etc., sino sobre los recuerdos. El diario “La Capital” publicó un suplemento del “Barrio de la Sexta” de Rosario con un con junto de fotos de tiempos más esplendorosos. Allí hay una fotografía de los momentos en que parte en 1911 el primer tren a Bahía Blanca desde la estación de ferrocarril ubicada en Riobamba y Beruti. Se agolparon los recuerdos de mis comienzos en la Universidad, sobre todo cuando en 1983 se hizo cargo de la Universidad Nacional de Rosario la Coordinadora, un conjunto de jóvenes radicales alfonsinistas entusiastas con ideas socialdemócratas que impusieron como decano de la Facultad de Humanidades y Artes a Fernando Prieto, un licenciado en historia con larga trayectoria en educación. Me sumé, como secretario estudiantil de la facultad, a un equipo de grandes educadores que había participado de la conducción de la educación en tiempos del primer Gobierno de Silvestre Begnis, que había ganado las elecciones en 1958, y que, en el marco del proyecto desarrollista, llevó como ministro de educación a Ramón Alcalde, un escritor muy innovador en materia de educación que había participado junto a los hermanos Viñas, León Rozitchner, Oscar Masotta, Noé Jitrik, Juan José Sebreli en el grupo que potenció la revista “Contorno”. Alcalde reunió un destacado equipo de colaboradores, entre los cuales Prieto sería una pieza clave de su equipo, acompañado en su gestión por otro legendario de la educación, el Dr. Ovide Menin. No era casualidad que Menin estuviera en esa gestión, era como Prieto un radical histórico que decantó cuando el partido se dividió en dos mitades, la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) y la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI). La UCRI abandonaría posteriormente su identidad radical para refundarse como el movimiento desarrollista (MID), pero lo interesante es que Menin, Prieto y otra figura señera de la educación santafesina, Raúl Ageno constituyeron el trío que fundo una de las publicaciones educativas dirigidas a los maestros más importante de Rosario, la revista “Hacer”, que según me contara el propio Menin, llego a editar unos 29 números de pedagogía de izquierda. La revista se hizo a pulmón en largas reuniones del bar del Hotel Savoy en Rosario. En 1978 se realizó el primer encuentro de Psicología Educativa en el que participé siendo un reciente egresado, allí conocí a Raúl Ageno que en esa época contaba más de 50 años. También participaron Enrique Bares y Roberto Scagliola que por entonces realizaban una muy interesante experiencia educativa conjunta en el Hospital Centenario. Tal vez fue mi primer encuentro, pero tuvo la particularidad de anudar lazos con uno de los personajes importantes de la Psicología Educativa en Rosario, como lo era Ageno. Con Raúl entablamos una sociedad más productiva para mí que para él, y de la mano de otro entrañable personaje, Rolando Bucci, por entonces estudiante de Psicología, luego psicólogo y trabajador incansable de la causa de los más vulnerables, lo que lo llevó a fundar un complejo educativo en una villa años más tarde, ya recibido. Los tres, por iniciativa de Rolando, fundamos el Centro de Estudios e Investigaciones “Antítesis” en el que se agruparon una cantidad de maduros profesores e intelectuales progresistas perseguidos por la dictadura. En 1983, en el consultorio de Ageno, conocí a Ovide Menin, recién llegado de Costa Rica, donde había estado exilado desde 1976. Ovide era un profesional con una trayectoria extraordinaria, había participado en numerosas universidades latinoamericanas como profesor y funcionario, había estado en Canadá y también en Europa (España y Francia). Cuando Prieto tomo el control de Humanidades y Artes los convocó, como lo hizo con un conjunto de intelectuales muy destacado, entre los que recuerdo a la que fue secretaria académica Gladys Rímini, a la epistemóloga Esther Díaz de Khobila primera directora de la escuela de Filosofía en democracia, a María Luisa Aracena que se hizo cargo de la escuela de Historia, El legendario Raúl Naranjo co autor del video Tucumán arde e impulsor de la Biblioteca Vigil, la dirección de la escuela de Antropología la tuvo Germán Fernández Guizzetti y colaboraron con él Edgardo Garbulsky y Héctor Vázquez que serían directores de la escuela de Antropología, Marta Varela que se hizo cargo de la escuela de Música, Maricha Gianni luego directora de la escuela de letras y Gloria Annoni que reorganizó la escuela de Psicología. Desde el inicio se organizaron dos grupos antagónicos, Annoni, Menin, Khobila, Hernández Larguía se reunieron en torno a la “Coordinadora” cuyos referentes estudiantiles eran Gustavo Caponi, Sandra Cucurullo, Gabriela Abecasis y Dario Maiorana (futuro rector de la Universidad), y el resto formó un grupo que podríamos denominar de izquierda, muy críticos del radicalismo gobernante entre los que se contaban Marta Bonaudo, Edgardo Garbulsky, Maricha Gianni, Gladys Rimini, Hilda Abichain, etc. Prieto intentó durante esos dos primeros años hacer equilibrio entre estos dos grupos cuyo antagonismo tenia, a mi entender, más que ver con viejos antagonismos de militancia y afanes de poder, que con diferencias ideológicas marcadas. La crisis se desató cuando se normalizó la Universidad y se llamó a elecciones de decanos y rectores. La fuerte presencia de los estudiantes vinculados al partido comunista aliados al grupo estudiantil del Partido Intransigente, llevó a Prieto a hacer opción por el grupo de izquierda, dejando de lado a los más cercanos a los radicales. Estos últimos se presentaron a elecciones llevando como candidato a Ovide Menin y en un consejo muy cerrado Prieto ganó por 9 votos (un graduado, 3 estudiantes y cinco docentes) a 7 votos (1 estudiante, 3 graduados y 3 docentes). Cuando gana el rectorado Juan Carlos Millet, el grupo alfonsinista organiza una movida para crear la Facultad de Psicología separada de la Facultad de Humanidades. Liderados por la directora de la escuela y el 15 de diciembre de1987, la Asamblea Universitaria de la Universidad Nacional de Rosario, crea la Facultad. El debate se centralizó en la planta docente y no docente que se llevaría la nueva facultad y el lugar donde prestaría sus servicios. La Facultad se organizó con menos de 100 docentes y 19 no docentes. Recuerdo que Gloria Annoni recorría las calles de Rosario buscando un espacio físico, en algún momento fue un ex convento la posibilidad, pero una Facultad de psicología en un ex convento era como poner un cabaret en la catedral de San Pedro (aun cuando la Facultad era un ex convento) Recalamos en unos viejos galpones que fueron construidos para que transitoriamente funcionara la Facultad de Arquitectura hasta que le construyeran su nueva sede, allí fue a parar en 1988 la Facultad de Psicología, en esos viejos galpones de techo de fibrocemento, muy precarios en los que funcionó hasta que se hizo el nuevo edificio en 2010. Como se enlaza esto con la nota de “La Capital”, pues que los galpones estaban en la llamada “Siberia” el centro universitario que funciona en la República de la Sexta, y al leer el diario tomé conciencia que allí al costado de la facultad se hallaba la vieja estación de trenes, donde ahora funciona la escuela de ingeniería mecánica. Hace poco, se remodeló el patio del bar de la facultad y allí se encontraron los adoquines del viejo complejo de la estación, y seguramente el propio local del bar era una de las dependencias de la misma. Bajo nuestros pies se encuentra la encrucijada en la que se reúnen el pasado y el presente y se proyecta el futuro. Un pasado que rememora una argentina en la que los sectores populares contaban con el ferrocarril como medio de transporte económico y eficiente, donde el populoso barrio de la sexta reunía a inmigrantes que buscaron a América como tierra de redención, porque la Argentina proponía un nuevo mundo en el que podrían escapar de las guerras y la miseria de Europa. La república de la sexta, construida en torno a esa estación ferroviaria, era una barriada obrera, tierra de trabajadores que forjaban su futuro en el día a día. Hoy se encuentra el Centro Universitario Rosario (CUR) y hasta allí llegan alrededor de 2000 estudiantes por años con la ilusión de formarse como psicólogos. Estos estudiantes son nietos o bisnietos de aquellos inmigrantes que vinieron de diferentes países de Europa buscando una nueva vida, y ellos han tomado la posta de desafiar al destino. Cada día llegaba a la Facultad en la que comencé como estudiante y hoy ejerzo como profesor, y me encontraba con psicólogos de diferentes generaciones, juntos hacíamos una amalgama de profesionales de la salud mental, juntos cultivamos ese pedacito de tierra, abonándola con el poco o mucho conocimiento que poseíamos, con las experiencias que intercambiábamos, con los saludos fraternales, porque los casi cien psicólogos que iniciamos la facultad en el lejano 1987, éramos todos amigos, conocidos o amables contendientes. En ese bar que funciona sobre los terrenos de la estación compartíamos las mañanas junto a los amigos queridos y compañeros de trabajo como Guillermo Ryan, Miguel Michelín, Ana Tosi, Marta Abonizio, y con miembros de otras cátedras como Raúl Ageno, Ovide Menin, Luis Giunípero, Jorge Beso, Juan Carlos Coria, Lucía Bertolano, Alicia Alvares, Cecilia Satriano, Enrique Barés, Norberto Boggino, Guillermo Molina, Antonio Gentile y tantos otros. Luego se comenzaron a sumar nuestros alumnos, convertidos en docentes y hoy relevo de una generación que sentó, bien o mal, las bases de la facultad. Así aparecieron mis queridos amigos y colaboradores, Víctor Quiroga, Flaviana Ponce, María Romina Cattaneo, Melisa Mandolesi, Miguel Gallego, Daniel Poyo García, Luis Turco, Marian Milicich, Brenda Turco, Mauricio Cervigni, Salvador Rizzotto, Horacio Tartaglia, que además de agregar frescura e ímpetu a los proyectos, hoy toman la posta de esa fascinante empresa del conocimiento. Tal vez sea tiempo de reflexión, tiempo para pensar y no para actuar, la facultad necesita un fuerte cambio, pero que necesariamente debe significar un retorno a sus raíces, al espíritu abierto a todas las tendencias teóricas, a todos los conocimientos. Como ocurre con los pueblos, no se puede proyectar el futuro si en el presente no somos capaces de recordar el pasado, tener una memoria activa de lo que se hizo antes que nosotros, recorrer la línea de tiempo, porque esa línea no tiene ni principio, ni fin, somos nada más que un átomo en una sucesión de acontecimientos, ni más ni menos importantes, pero también somos recuerdos encarnados, experiencias realizadas, sueños incumplidos. Si no somos capaces de recordar a los que ya no están, si creemos que solo los que estamos podemos hacer historia, el viento del olvido barrera todo. A los que estamos, a los que fueron y a los que vendrán. Hasta la próxima

jueves, 13 de octubre de 2016

Paredes limpias, conciencias sucias


En estas últimas semanas ha recrudecido el ritmo de las protestas contra la inseguridad, en otras entradas he discutido estas movilizaciones, no porque no exista el derecho a movilizarse para exigir seguridad y reclamar justicia, sino por los contenidos de una parte de esas movilizaciones. En algunas de ellas hemos visto grupos de ciudadanos violentos, que han pretendido linchar a algún sospechoso de robo, y además existen reclamos de mayor mano dura, más represión, leyes más duras y eso si es preocupante. En primer lugar, quiero tomar algunas palabras de Michel Foucault que me fueron recordadas en Facebook en estos días. En “Redes de poder” Foucault afirma que la delincuencia tiene una cierta utilidad económico-política en las sociedades que conocemos. La utilidad mencionada podemos revelarla fácilmente "cuanto más delincuentes existan más crímenes existirán, cuantos más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo haya en la población más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica porque en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad en cada nuevo día. No dudo que es legítimo el reclamo contra la inseguridad, pero atendamos a lo que nos dice este autor, la burguesía utiliza permanentemente el reclamo de la inseguridad, agita su fantasma, para desviar la atención de todos lo ciudadanos de otras cuestiones que deberían ocuparnos y preocuparnos. Foucault sostiene que en el siglo XIX la burguesía, frecuentemente agitaba el fantasma de la inseguridad, por la presencia de salteadores de caminos, tema que también aparece en argentina, donde los frecuentes asesinatos de colonos llevaban a la prensa a solicitar una acción más represiva de parte de las autoridades. La intención de la clase dominante, no era obviamente terminar con el delito, sino contar con herramientas que les permitiera reprimir con fuerza a una clase obrera que cada vez amenazaba más su dominio de clase. El reclamo de la inseguridad, que se orienta a los delitos de arrebato, entraderas, violaciones, etc., (algunos de los cuales terminan en asesinato de las víctimas) ha calado muy hondo en los sectores medios, los que son proclives a tomar el discurso discriminatorio y represivo de los medios de comunicación. En el reciente encuentro de mujeres en Rosario, un sector de una movilización de cuarenta cuadras, realizó algunas pintadas en los muros de la ciudad. Además, se produjo un enfrentamiento entre los manifestantes y la policía que terminó con varias mujeres heridas. El accionar de la policía fue francamente delictivo, existen fotos en las que un policía patea con borceguíes a una casi niña tirada en el suelo, la policía usó balas de goma apuntadas directamente a la cabeza de las manifestantes y acometió con violencia contra las mismas. Este accionar recuerda épocas que creíamos superadas, pero presentes. La policía tuvo la misma conducta que durante las dictaduras, viendo a los manifestantes como enemigos y no como ciudadanos que protestan. Lo importante es que el gobierno provincial, en boca de su ministro de gobierno, Pullaro, lejos de criticar la actitud de los policías, salió a acusar a las manifestantes, hablando incluso de infiltrados, lenguaje siniestro muy propio de las dictaduras. Algunos periodistas, apoyaron la represión, y también se sumaron al coro de críticas reaccionarias, generando una operación de prensa destinada a descalificar a las mujeres que protestaban. Muchos ciudadanos salieron a criticar las pintadas, horrorizándose por las paredes sucias, creo que esto demuestra hasta qué punto ha calado el proceso de endoculturación llevado adelante por el relato macrista sostenido a rajatablas por los medios de comunicación y sus periodistas mercenarios. Para analizar mi análisis decidí recurrir a un documento gráfico, la foto que acompaño fue publicada por el diario La Capital en página 8 de la edición del 11 de octubre de 2016.
Si el lector observa atentamente la foto, las dos mujeres están mirando las pintadas, no creo que tomen nota del indigente que está durmiendo a la intemperie dado que esto ya es un paisaje cotidiano en la argentina de Macri. Camino toda la ciudad desde que llegué a ella en los lejanos años 70', todas las paredes estaban y están un asco por pintadas de hinchas de fútbol, partidos políticos, grafitis varios, etc., y en estos años si bien existieron protestas, sobre todo por las campañas políticas, nunca escuché que los señores periodistas se hicieran cruces por este evento ciudadano. Además, si las mujeres se expresaron dejando sus ideas en las paredes para compartirlas con todos, la municipalidad tiene siempre la posibilidad de limpiar las mismas (creo que no debería hacerlo), como ha dicho que va a hacer. Pintar consignas en las paredes es un acto de libertad de expresión de mujeres (y de todos los ciudadanos) que se juegan por ideas igualitarias. Lo curioso es que en los medios hablan de las paredes sucias, pero no de la represión salvaje de la narco-policía, se quejan de las paredes sucias y no ven, como las mujeres de la foto, a los mendigos durmiendo en la calle a la intemperie, eso sí es horrible, porque ningún ciudadano argentino debería estar en esa situación. La pregunta que surge es que hacen los gobiernos nacionales, provinciales y locales por estos ciudadanos argentinos puedan tener condiciones de vida mas dignas?. Tal vez la clase media debería comenzar a procesar sus propios pensamientos y no interesarse tanto por la estética ciudadana, pero a la pequeña burguesía que habita en el centro de la ciudad, y más recientemente en barrios cerrados o en costa norte, en suntuosos departamentos o casas muy confortables no les importa el sufrimiento de los pobres y los indigentes, importa tener paredes limpias, aunque la sociedad sea un asco. Hasta la próxima

domingo, 9 de octubre de 2016

El regreso de Herr Hitler.


Durante el siglo XX la humanidad fue arrastrada a uno de los períodos de locura y muerte más tenebrosos de su historia. En Europa triunfaron las ideas más peligrosas para nuestra convivencia. Primero fue Italia donde luego de la marcha sobre Roma el 22 de mayo de 1922, un ex socialista y ex director del periódico Avanti, Benito Mussolini se encaramaba al poder peninsular fundando un régimen fascista tan o más temible que lo que luego sería Franco en España. Después fue el turno del que podría afirmar sin ruborizarse “yo el peor de todos”, Adolfo Hitler, es un ignoto pintor alemán que llegaría al poder en Alemania en enero de 1933. Apoyado sin tapujos por estos dos criminales, con la complicidad de los “democráticos” países occidentales, que callaron las atrocidades franquistas y no asistieron a la tambaleante república española, se desarrolló la guerra civil española, donde un caudillo fascista y autoritario se hizo con el poder a punta de pistola (no creo necesario señalar que me refiero a Francisco Franco), Podríamos decir que de la mano de estos tres siniestros personajes y de tantos otros que pulularon en la Europa de la post primera guerra mundial, el mundo se sumió en una borrachera de sangre y torturas, y cientos de millones de seres humanos pagaron con sus vidas la noche más negra de la historia humana. Ahora bien, seria equivocado adscribir solo a estos nefastos personajes la exclusiva responsabilidad de lo que pasó en las décadas del 30’ y el 40’, ellos fueron los ejecutores de una ideología de muerte y destrucción que tuvo muchas víctimas, pero también beneficiarios, fundamentalmente la burguesía concentrada que integraba e integra el complejo industrial armamentista y los ricos comerciantes e industriales que sostenían estos regímenes autoritarios y marcharon gozosos a la guerra porque veían grandes ganancias en la conflagración que se avecinaba. Hitler, Mussolini, Hirohito, eran los ejecutores, pero detrás de ellos estaban los partícipes necesarios de tanta muerte y destrucción y sus cómplices (conscientes o no), las capas medias que se fanatizaron y asumieron lo peor de la humanidad en cuanto a valores e ideas. La historia humana demuestra que la política en términos globales, tiene un carácter pendular, y luego de tanta destrucción, de tantos asesinatos, genocidios, era lógico que el mundo cambiara de fase, nuevas políticas, nuevos valores se adueñaron de la estructura de pensamiento de los líderes mundiales y se trasvasaron a las masas, la post guerra dejó la sensación de que por fin la humanidad había aprendido la lección y se encaminaba rumbo a un cambio profundo en sus lógicas ideacionales. Eran tiempos de reconstrucción, de elaboración del duelo de parte de las víctimas, tanto de un bando como del otro, porque, aseguran los historiadores, la historia la escriben los que ganan, y el salvajismo parecía que era solo de los que perdieron la guerra (Alemania, Italia, Japón), pero en una guerra, todos son salvajes, todos son genocidas. Mi padre relataba que estando en una sobremesa con un emigrado italiano, le preguntó, cual es peor invasor, los alemanes o los americanos, y su interlocutor le contesto, todos los invasores son feroces por igual, todos son malos. Estando en Budapest en 1999, le pregunté a un taxista si consideraba peores a los soviéticos o a los americanos, y me contestó, son lo mismo, a todos les interesa obtener una ganancia robándonos a los pueblos lo poco que tenemos. Curiosidades del saber popular, no hay burgueses buenos, todos tienen un solo valor (aunque mientan ante una cámara de televisión) el dinero y la ganancia. O acaso las atrocidades que cometió EE.UU. durante la guerra fueron menores que las que cometieron sus deleznables contrincantes. Por supuesto que no, y como para muestra basta un botón, recordemos a Hiroshima y Nagasaki, donde los americanos probaron la bomba atómica usando como conejillos de indias a los pobres japoneses. La diferencia entre los que mandan y los que son gobernados estriba en la responsabilidad que tienen sobre sus acciones, pero ambos son partícipes necesarios de las atrocidades, y las capas medias, a lo largo de la historia de la humanidad, han jugado siempre un papel patético sosteniendo dictadores y genocidas. Lo interesante es que las décadas de 60’, 70’ y hasta la del 80’, estuvieron determinadas por un cambio en el comportamiento de las masas. En la sociedad humana se impusieron nuevos viejos valores como la solidaridad, la paz, el amor por el “Otro”, la cooperación mundial, el deseo de lograr sociedades más igualitarias, más equitativas, más democráticas, en las que la vida humana tuviera un valor fundamental, casi podría decirse “sagrado”. Ello no implica que en la segunda mitad del siglo XX no existieran guerras, genocidios, matanzas, persecuciones, dictaduras, etc. Lo que significa es que los valores universales diseñados por el hombre a lo largo de la historia y plasmados en documentos fundamentales como la “Carta de derechos del hombre y del ciudadano” incorporada a la constitución de los EE.UU. cuando fenecía el siglo XVIII y por la misma época también adoptada por los revolucionarios franceses, significó uno de los legados más trascendentales del liberalismo burgués. Más allá de las intenciones ocultas o manifiestas de la burguesía, que siempre borró con el codo lo que escribió con la mano, lo real es que las masas, y, sobre todo, las masas de jóvenes del “baby boom” abrazaron con entusiasmo los valores más caros al verdadero liberalismo, dando origen a movimientos como el movimiento hippie, o a las juventudes que avanzaron convencidas del valor del socialismo como sistema social durante las décadas del 60’ y 70’. Algunos líderes, influenciados por las revoluciones violentas triunfantes proclamaron que la violencia era la partera de la historia (frase de Marx por excelencia) creyendo que era necesario arrebatarle por la fuerza el poder a la burguesía, pero aun ellos creían en los valores de paz, concordia, educación, solidaridad. Las juventudes de la segunda mitad del siglo XX se caracterizaron por el profundo idealismo que guiaba a su accionar político, y buscaron con denuedo una sociedad más justa e igualitaria. Para la burguesía, eran importante sostener hipócritamente estos valores, aunque luego, tras las bambalinas del poder, sostuvieran las más penosas guerras coloniales que sostenían la depredación de los pueblos colonizados para incrementar sus fortunas manchadas de sangre. La idea de la violencia, que ve al “Otro” al que piensa distinto, al que tiene una fe distinta, al que sostiene propuestas diferentes, como un enemigo que hay que destruir, es un producto que se reinstala con inusitada ferocidad en nuestras sociedades en la década del noventa, luego de la caída del muro de Berlín y del laboratorio socialista en el mundo, los regímenes soviéticos, o llamados socialistas reales. Cuando la burguesía triunfante ya no tiene frente a sí al enemigo “comunista”, y no necesita continuar haciendo demagogia, desarrolla, fundamentalmente, a través de los medios de comunicación, la idea de que el individualismo había superado al colectivismo. A partir de entonces, la búsqueda del éxito individual por sobre el papel de los intereses colectivos, constituye la piedra angular de la nueva construcción social. No importa quienes sufran o se perjudiquen de mis éxitos, lo importante es que “YO” sea exitoso, la pobreza dejará de ser algo execrable en los actos humanos, porque ahora se reconoce que pobres hubo siempre (aunque se seguirá sosteniendo un discurso contra la pobreza, pero con una matriz hipócrita). El resultado es bien sabido, hoy en el mundo el 1% de la población mundial es dueña del 50% de los bienes existentes. La burguesía más concentrada siguió impulsando guerras atroces en las que lucraban los complejos industriales armamentistas en primer lugar, pero donde, la clase en su conjunto se vio favorecida por las políticas criminales del imperio, en una era del mundo unipolar en el que EE.UU. reinaba apoyando guerras fratricidas, dictadores genocidas, y fundamentalismos delirantes. Todo lo que era negocio, era política de estado para el capitalismo, aunque en los foros internacionales los políticos burgueses condenaran discursivamente tanta muerte y desolación. Los medios de comunicación de masas desarrollaron una incansable y subterránea prédica en favor de ese individualismo irreverente que servía para hacer negocios, valorizaron una cierta “democracia” formal, pero vaciada de contenido que les permitía a los capitalistas hacer buenos negocios. Batieron el parche contra los populismos, nos dijeron millones de veces que vivíamos en sociedades inseguras, nos vendieron recetas neoliberales y teorías del derrame, que en la práctica significaron más pobreza, más indigencia, más muerte, más desolación en el mundo, y nuevamente los sectores medios compraron ese discurso lindante con el fascismo, con el autoritarismo, con la discriminación. En América Latina vimos como caían gobiernos que buscaban algo más de igualdad, un poco más de oportunidades para los sectores más vulnerables, no se trataba de gobiernos anticapitalistas, sino de gobiernos populares como los que cayeron en la Europa de los 30’ y los 40’. Al igual que en los países islámicos o europeos, se impulsó a los movimientos fundamentalistas, a los nuevos movimientos fascistas como los skinheades, para hacer caer esos gobiernos populares (algunos de ellos con fuertes prácticas autoritarias y corruptas, por cierto) o para impulsar mayor consenso hacia políticas conservadoras o neoliberales que permitieran a la burguesía apoderarse de los recursos naturales o maximizar sus ganancias a costa de los sectores más empobrecidos de la sociedad. El resultado del eterno batallar de los sectores más conservadores de la burguesía contra ideas o gobiernos populares es el desarrollo de un amplio sector social (fundamentalmente las capas medias) con un pensamiento retrógrado que no soporta las libertades, se escandaliza ante un ratero que roba una cartera y trata de lincharlo, pero cierra los ojos ante los desaguisados de los gobiernos conservadores que roban impunemente el patrimonio y el futuro de los pueblos y se moviliza al son de la música retrógrada que permite escuchar el canto de las sirenas que clama por mayor represión, más cárceles, menos libertades, en el mejor de los casos, o que lisa y llanamente abraza el fundamentalismo y sigue los pasos de líderes mesiánicos que al grito de “Alá es grande” imponen dictaduras atroces en las que la vida no vale nada y la muerte es su leiv motiv. La cultura de la violencia y la discriminación también crece en los llamados países desarrollados. Por ejemplo en Alemania, donde Ángela Merkel, canciller derechista de la Unión Cristianodemócrata (CDU), fue humillada en la última contienda electoral por Alternativa por Alemania (AfF) grupo xenófobo, antiinmigración, de ultraderecha. Mekel perdió las elecciones porque los alemanes de Mecklemburgo-Pomerania Occidental rechazaron su política a favor de la recepción de los refugiados sirios. En EE.UU. existe la posibilidad de que un candidato xenófobo, Donald Trump, gane las elecciones. Además de derechista y xenófobo confeso, Trump es un machista que humilla a las mujeres y por sobre todo un peligro para la humanidad si llega al control de la nación más poderosa del planeta. Esta cultura de la violencia y la muerte tuvo un jalón de importancia en América Latina, precisamente en Colombia, donde hace unos días, de manera casi inexplicable, el 50% de los ciudadanos que respondieron al llamado del presidente Santos a expresar su opinión sobre el tratado de paz que buscaba poner fin a 50 años de guerra civil en ese país, se pronunciaron por el no al tratado y por lo tanto por la continuidad de la confrontación. Explicaciones debe haber muchas, tal vez la acción de los grupos ilegales (paramilitares, traficantes de droga, sectores de la derecha conservadora, etc.) para los cuales la muerte de miles de colombianos se ha constituido en un negocio lucrativo, que les permite desarrollar sus actividades ilícitas como la venta de armas, la usurpación de las tierras de los campesinos pobres, la explotación de los mismos cuando el estado no está presente, las jugosas comisiones que pagan los narcotraficantes, en definitiva, todas las posibilidades de lucro ilegal que les permite una sociedad sin estado presente, en la que se impone la ley del más fuerte y no los derechos de los ciudadanos y el respeto a la vida. Para imponer sus intereses, estos sectores contaron con la ayuda inestimable de los medios de comunicación que contaron el relato contrario a la paz y la convivencia, medios que sistemáticamente conforman una conciencia conservadora en el sector social más permeable a su prédica (las capas medias) y que, en el poderoso giro a la derecha de la población mundial se han conformado en el ariete de penetración de las ideas más retardatarias en extensas capas sociales, aun los más desfavorecidos por el reparto cada vez más desigual de la riqueza. Lo que estos sectores debieran reflexionar es que, así comenzó la aventura nazi fascista europea que condujo a la humanidad a una de las hecatombes más lamentables de su historia. Pero también debemos reflexionar quienes nos encuadramos en lo que denominamos (como dije en un artículo anterior) pensamiento social avanzado, sobre todo el conjunto de la izquierda, que no ha podido vulnerar la espesa coraza reaccionaria del pensamiento de la derecha conservadora. Es necesario que pensemos como actuar en el futuro cercano para prevenir el escenario de terror al que se está deslizando la humanidad en este presente trágico. Hasta la próxima.