miércoles, 24 de junio de 2015

Pueblo, nación y ciudadanía.


Algunas nociones son repetidas como si tuvieran significados unívocos, pero cuando se las analiza se pone de manifiesto que son términos polisémicos. Uno de estos términos es la noción de pueblo. La tradición populista ha trabajado en su construcción política con el pueblo como referencial, aun los sectores que se posicionan desde una perspectiva más progresista sostienen esta noción. Es frecuente que la presidenta haga llamados a la unidad de todo el pueblo, y desde la izquierda se enarbolan nociones tales como el pueblo unido jamás será vencido. La primera pregunta que surge es: Que es y como está compuesto el pueblo? Se habla del pueblo argentino, y se le otorga a esa entidad características que supuestamente son comunes a todos los argentinos, son un pueblo maravilloso, trabajador, emprendedor, y muchos otros adjetivos, porque cuando se habla de pueblo se reflexiona sobre una entidad compuesta de virtudes. No es lo mismo pueblo que población, la población son el conjunto de personas que habitan un determinado territorio, el pueblo en cambio sería el conjunto de individuos con rasgos característicos e intereses comunes. Pensemos que tan así es esta afirmación. En primer lugar los argentinos son un variopinto de sujetos con características muy diferentes. No es lo mismo el ciudadano que se levanta a las cinco de la mañana y que en invierno con grados bajo cero trabaja a la intemperie para cobrar un magro salario; que un dueño o gerente de una empresa que gana millones al año y que trabaja en una oficina lujosamente amueblada, con todas las comodidades y tecnologías y que no sufre ni el invierno ni el frio. No es lo mismo un trabajador de los medios monopólicos que cobra un salario que no le permite satisfacer todas sus necesidades; que los sicarios a sueldo de ese mismo monopolio que no matan con armas, pero que matan nuestras ilusiones todos los días con mentiras y difamaciones, desmoralizándonos y aumentando nuestro sufrimiento psíquico, solo para seguir cobrando los jugosos salarios que les pagan sus patrones por la obediencia ciega a los mismos, dejando de lado toda consideración ética, solidaria, de honestidad o vergüenza. Los llamados periodistas “independientes” son solo eso, mercenarios a sueldo de los grandes burgueses dueños de los medios de comunicación de masas, personas deleznables que confían en que la conciencia de la gente es manipulable, falseable, domesticable, y que basta con decir una mentira, lanzar una injuria, defenestrar la moral y el buen nombre de un funcionario, para destruir a los que ellos llaman oficialistas, no importa que en pocas horas se demuestre que lo que dijeron es mentira, el daño ya lo hicieron. Un proyecto de periodista como soy yo, que desde este modesto blog quiero sostener el debate de ideas y proyectos que la sociedad argentina se niega a dar, no tiene nada que ver con “periodistas” tan encumbrados como miserables de la talla de Lanata, Van der Koy, Castro, Bonelli, Roa, Blanc, Kirchbaum Biasatti, Majul, Grondona, Longobardi, Morales Solá y tantos otros que necesitaría muchas páginas para nombrarlos. En algún momento pude pensar que estos “periodistas” obraban de buena fe, pero la evidencia que nos da sus prácticas periodísticas, no permite sostener esa hipótesis, obran de mala fe, su objetivo es dañar la economía nacional y la de los argentinos más vulnerables, se alinean con los buitres que pretenden esquilmarnos, con cuanto gobierno es enemigo de la Argentina, con cuanto político extranjero denosta a nuestros gobernantes, apuestan al fracaso y la ruina del país, entonces, como puede considerárselos parte del pueblo argentino. Sinceramente, creo que es mas parte de esa entelequia que se llama pueblo un motochorro que estos rufianes de guante blanco. Tampoco puedo considerar que tengo intereses o cultura comunes a los jueces y fiscales de la dictadura que aún permanecen enquistados en el sistema judicial o a los militares que asesinaron a miles de argentinos para poder gozar de los beneficios de la corrupción que instalaron en el país. Menos aún puedo considerarme parte de un colectivo en el cual están los miembros de la sociedad rural, esos que Sarmiento denominó “oligarquía con olor a bosta de vacas”, cómplices necesario de los crímenes de la dictadura, empresarios corruptos que robaron empresas a punta de pistola como lo hicieron los directivos y dueños de La Nación y Clarín con Papel Prensa, o que robaron los ahorros de los jubilados con operaciones dolosas como lo hizo el grupo Clarín con las AFJP que controlaba, o tantos negociados que robaron el patrimonio de los argentinos durante el menemismo y el delarruismo. Se equivocan los que piensan que toda esa lacra de burgueses corruptos y sus lacayos de turno son parte del mismo colectivo que los trabajadores. Los trabajadores tenemos intereses, culturas, éticas, conductas y conciencia muy distintas. Ellos aspiran a ganar más de lo que pueden gastar a costa de la miseria de la gran mayoría de la población, ellos se roban los unos a los otros en operaciones de bolsa, ellos mienten, difaman, coimean mientras nosotros trabajamos, sudamos, perdemos horas de vida para poder juntar unos pocos pesos que nos permitan vivir. Ni siquiera en la guerra de Malvinas fuimos iguales porque mientras los hijos de los trabajadores, de los campesinos iban a morirse de hambre, a ser maltratados por los milicos sangrientos que supuestamente debían conducirlos, a ser ametrallados por los ingleses, los hijos de los burgueses se quedaban en sus cómodas mansiones, yendo a divertirse mientras los más necesitados morían. Definitivamente no somos iguales, un abismo separa a la parte más rica y opulenta de la sociedad argentina de los más vulnerables y necesitados, efectivamente como dicen los sicarios de la palabra, encabezados por Lanata, hay una grieta, una grieta ancha y profunda, que fue cavada durante mucho tiempo por los capitalistas salvajes que para robarle las tierras a los pueblos originarios cometieron genocidio con ellos, que asesinaron a millones que luchaban por su dignidad como ocurrió en la Patagonia rebelde, la huelga de los talleres Vasena, en la resistencia peronista a las dictaduras, durante la última dictadura genocida, en la plaza de mayo cuando el delarruismo arrolló a la multitud que clamaba en contra de la desocupación y la miseria creciente. En realidad no existe el pueblo, lo que existen son clases sociales que están en pugna, a veces de manera abierta, a veces de manera subterránea. Aun la propia burguesía no es un colectivo monolítico, existen dentro de ella diversos intereses, a veces casi antagónicos, hay capitalistas que son explotados por los capitalistas más concentrados, por los financistas que prestan dinero con tasas usurarias, que son destruidos cuando no cumplen con los mandatos de los poderosos. Estos sicarios a sueldo (los “periodistas independientes”) defienden los intereses de los que no soportan ni un mínimo cuestionamiento a su poder. Por eso atacan sin piedad al kirchnerismo, porque representa un intento de reivindicar en parte a las mayorías marginadas y bastardeadas durante años. No son parte del mismo colectivo que integramos nosotros, los trabajadores, quienes ni siquiera pueden ocultar sus pertenencias políticas, quienes cuando entrevistan a un Macri, un Masa, o cualquier otro sinvergüenza autoritarios travestido de popular y democrático le hacen el campo orégano en la entrevista y luego tienen el tupé de difamar a los periodistas de 678 porque dicen, ahora ven a Scioli como alguien de ellos y lo alaban, cuando estos miembros de 678 lo primero que hicieron es definirse como parte del kirschnerismo pero con diferencias con Scioli, se lo dijeron en la cara, y le hicieron críticas que nunca se escuchan cuando los sicarios mediáticos entrevistas a los opositores. Lo que les molesta de los programas que ellos llaman oficialista no es que sean eso, oficialistas, sino que desde que existen ponen al descubierto su miseria, su travestismo, su infamia, su mercenarismo, mostrando archivos que muestran lo que realmente son. Les molesta no tener la impunidad que tuvieron en otro momento para mentirnos, les molesta que ya no sean los intocables, que pueden ser criticados, que sus prácticas corruptas pueden quedar a la vista. No pueden ser parte del mismo colectivo los que se asombran de la formula Scioli/Zanini que son parte del mismo espacio político, y no se asombraron ni dijeron nada del grupo A que unía a radicales, socialistas, derechistas de todo pelaje para trabar el funcionamiento institucional del país, o no dicen nada de las movilizaciones que juntan a Nazis confesos, con personajes como Pando que defienden a los militares genocidas con militantes de centro o izquierda. Saben que es un discurso mentiroso de Macri cuando habla de acompañar a la gente, de cuidar a los más débiles, que es una falacia impúdica, pero lo ocultan, cuando el lector escuchó en TN, Canal 13, Clarín, La Nación, Perfil, u otros medios concentrados alguna crítica a la oposición. Para ellos supuestamente todo lo que hace el gobierno está mal y lo que dice la oposición es maravilloso, entonces cabe la pregunta: porque fracasaron con sus proyectos neoliberales los Macri, Masa, Menem, Sáenz, etc. Es hora de separar la paja del trigo, unirnos entre los que tenemos intereses y sufrimientos en común y dejar de votar a payasos impresentables, automovilistas con Alzheimer, empresarios exitosos para robarnos lo nuestro, periodistas mentirosos y comenzar a confiar solo en los que son como nosotros. No hay pueblo, y si pudiéramos hablar de pueblo hablaríamos de los que sufren, de los que luchan, de los que son excluidos. Mientras tanto hablemos de ciudadanos, unos que viven a costa del esfuerzos de la gran mayoría y que nunca van a querer ceder sus privilegios y otros sometidos a su yugo. Hasta la próxima.

domingo, 14 de junio de 2015

Psicología, conducta y política.


La política se rige por ideas, a mi entender, equivocadas. La mayoría de los analistas políticos, y por lo tanto los políticos que siguen sus consejos, piensan que la conducta de las personas es una estructura fija e inalterable, por lo menos en determinados intervalos de tiempo. Esta idea que es incorrecta cuando pensamos al sujeto aislado, lo es mucho más cuando pensamos en términos de masa. Veamos un poco la cuestión, cada uno de nosotros es uno mismo y otro diferente a la vez, esto es así porque nuestro aparato psíquico, como propiedad emergente de la materia, el sistema nervioso, no responde a los estímulos de una manera uniforme, sino en función de los diferentes contextos en los que tiene que tomar decisiones. En otro lado hemos afirmado que, los seres humanos nos constituimos en lo que nuestras decisiones nos conforman, en cada decisión modificamos parte de lo que la filosofía clásica ha denominado el ser. El ser es un concepto que nos remite al instante, somos lo que en cada instante decidimos, y en cada instante nuestro ser muta. Por ejemplo, es frecuente escuchar a las personas decir que tal o cual suceso les cambió la vida, en realidad todos los sucesos que nos involucran nos cambian la vida, solo que algunos lo hacen de una manera perceptible y la gran mayoría produce cambios imperceptibles, aun hasta para nuestra conciencia. Hemos afirmado en otro lugar que la identidad que sostenemos es el resultado de la memoria, la ex, la experiencia y la percepción. La memoria es lo que construye la unidad de lo que pensamos que somos, solo que como la misma es fluctuante, por eso nuestra identidad también lo es. Aclaremos un poco este intríngulis. La memoria no es una copia física de la realidad, la realidad que percibimos es reconstruida por la memoria, tanto a la entrada como a la salida, y lo que denominamos recuerdo deja de ser fielmente lo que percibimos para convertirse en rememoración, reconstrucción subjetiva, realizada por el aparato psíquico de la realidad percibida, en función de las experiencias vividas (presentes o pasadas). En la rememoración intervienen nuestras emociones, intereses, sentimientos, etc., que utilizamos como cristal para observar y guardar en la memoria un determinado suceso. Cada vez que evocamos un recuerdo, alteramos su contenido, y esta acción no es plenamente voluntaria, sino que es el producto del contexto en el que nos hallamos al recordar. El recuerdo interactúa con nuestras precepciones e intereses presentes y tomamos decisiones desde esta particular manera de constituirnos en cada momento. Si a esto le agregamos la influencia de los contenidos inconscientes en la percepción y en la subjetividad, que todo ser humano tiene, podemos entender porque, el ser, es un ser momentáneo, que se construye y reconstruye a cada momento. Veamos un ejemplo, en la guerra las personas dejan de ser lo que son, y ante las situaciones límites que la batalla determina, hasta el más pacifista y humanista puede constituirse en una máquina de matar a un otro con el cual el único punto de encuentro, es tal vez, el acto de quitarle la vida. Durante la guerra civil en Bosnia, vecinos que tenían una gran amistad y que compartían desde hacía años muchas vivencias, se convirtieron en enemigos irreconciliables, y se mataron sin piedad unos a otros solo por ser parte de comunidades enfrentadas en la guerra, En algún momento creíamos que las decisiones individuales y de masa eran tomadas en función de la acción de las estructuras económico-sociales en la cual se desenvolvían. Teníamos la creencia de que las actitudes de las masas eran racionales, o por lo menos, tenían una alta cuota de racionalidad. Lenin pensaba que las revoluciones se producían en momentos en que las sociedades cumplían con una serie de condiciones. Que los de arriba no pudieran continuar viviendo como vivían, que los de abajo no quisieran continuar viviendo como vivían, que existiera una situación de crisis económica, y la cuarta condición que existiera en los explotados conciencia en sí, conciencia que además de ser una clase, eran la clase destinada a liberar a todas las clases de la opresión. Este razonamiento hoy no podría sostenerse, porque la Psicología ha podido socializar la comprensión que, a partir de Freud y otros pensadores, ha resignificado el concepto de lo psíquico y que nos dice que ni las decisiones individuales, ni las de masa son enteramente racionales, ni mecánicamente dependientes de lo social. Esto no significa negar la importancia que la estructura económica tiene sobre los comportamientos colectivos e individuales, solo supone pensar que cuando un sujeto toma una decisión lo hace en función de múltiples aspectos y no solo determinado por los intereses de clase. Un obrero puede acompañar a sus patrones en la defensa de la fuente de trabajo sin cuestionar el derecho a la propiedad o la explotación de la cual es sujeto. Muchas veces tomamos decisiones que van en contra de nuestra subjetividad, que contradicen todo aquello que creemos ser, por ejemplo una persona puede estar muy apegada a normas éticas y morales, tener un alto sentido de la responsabilidad y de la solidaridad, y sin embargo ante una situación límite, un accidente en la ruta o en las calles de una ciudad, responder irreflexivamente a los mandatos internalizados y abandonar a la persona que atropelló. Esto ocurre más aun cuando analizamos el comportamiento de un sujeto inserto en una masa. En la masa liberamos nuestros deseos más inconscientes y tendemos a constituirnos en uno más, en el anónimo hombre masa, abandonando las determinaciones de nuestro aparato psíquico, y asumiendo la subjetividad colectiva como propia. Se produce una identificación colectiva del hombre masa con todos los integrantes y a la vez una identificación del líder que en ese momento ocupa el lugar del padre/conductor. La irracionalidad se potencia en el comportamiento de masa, la identificación horizontal solidifica las creencias, las acrisola, y los sujetos asumen como propios intereses que a veces están muy distantes de sus prácticas pero que en el imaginario colectivo de la masa visualiza como propios. Por ejemplo alguien puede ir a una movilización para exigir que vendan dólares a todos y no tener la capacidad de comprar billetes de esa moneda, puede pedir más seguridad y no haber sido víctima de un delito nunca, puede repudiar al gobierno que le brinda asistencia y ponderar a los que siempre los han sojuzgado y explotado. Un ejemplo concreto es la actual situación política en argentina. Tenemos un gobierno popular que otorgó el beneficio de la jubilación a casi el 100 % de los beneficiarios, que incrementó los salarios reales desde 2002 en forma concreta, que otorgó la movilidad jubilatoria, que recuperó empresas como Aerolíneas Argentinas e YPF, que recuperó los ahorros de los trabajadores que eran sistemáticamente saqueados por las AFJP, que dictó leyes de democratización de los medios de prensa, de matrimonio igualitario, que juzgó y condenó a militares, empresarios, jueces, etc., cómplices del genocidio, que ha puesto en marcha un plan para recuperar la red ferroviaria beneficiando a millones de ciudadanos que podrán viajar más barato y mejor, sin embargo sectores en estado de pobreza o muy poco por encima de ella, sectores medios beneficiados con planes de viviendas como PROCREAR, sectores que son beneficiados por la asignación universal por hijo, etc., salen a enfrentar al gobierno por el llamado impuesto a las ganancias, impuesto que solo paga un 5% de los trabajadores, aquellos que están en la cima de la pirámide salarial. Las formaciones políticas de izquierda, que supuestamente luchan por mejorar las condiciones de vida y de existencia de las masas oprimidas, en lugar de convocar a enfrentar a los opresores que postulan las mismas políticas neoliberales que desde casi los comienzos de la democracia se vienen aplicando por mandato de los organismos financieros internacionales, se alinean con esos sectores en contra del gobierno que propone un modelo de acumulación diferente basado en el neokeinesianismo, y que a ojos vista ha beneficiado a los más vulnerables. Basta con observar que la pobreza y la indigencia que en Argentina habían superado más del 50% la primera y más del 20% la segunda, hoy hasta los más acérrimos opositores sitúan a la pobreza por debajo del 30 % y a la indigencia en un solo dígito. Es escena frecuente observar en los programas televisivos de entrega masiva a opositores diciendo que el gobierno es autoritario, que no respeta la libertad, etc. Más aún, mientras afirman que no hay libertad y si hay autoritarismo (algunos hablan de fascismo) despotrican, insultan, critican a la presidenta y los miembros del gobierno, como dice un amigo mío, hasta en arameo, y los que acusan de autoritarios. En los diferentes programas televisivos se anula la palabra del que está a favor del gobierno con gritos, insultos, descalificaciones de todo tipo (como ocurre en el programa Intratables), o se trata de ignorantes, idiotas, débiles mentales a quienes apoyan las políticas del gobierno y más aún a los que lo votan y al mismo tiempo se habla de la grieta que separa a los argentinos (como lo hace Lanata y su grupo de acólitos en radio y televisión). Existe pues una gran irracionalidad en los comportamientos de masas que contaminan aún los comportamientos individuales de las personas y construyen formas intolerantes de relación que no son solo producidos por los actores sociales integrantes de la masa, sino que toman como propios la agenda con que los medios de comunicación de masas que los coloniza, generando en ellos una forma de enajenación social, que destruye el pensamiento reflexivo y crítico. Solo con este argumento se puede entender a un vulnerable social que vota a Macri, cuando es notorio que en el gobierno su comportamiento será igual al comportamiento económico de la dictadura, de Menem, de la Alianza, es decir se basará en los postulados del neoliberalismo que nos empobreció por años y que hoy hunde en la pobreza y el sufrimiento a los sectores más vulnerables de la vieja Europa. Para cambiar la sociedad y transformarla en un colectivo más igualitario, solidario, cooperativo, es necesario comprender las conductas de sus integrantes, analizar las relaciones entre la estructura económica y las formas de conciencia de los diferentes sectores, pero debemos hacerlo en forma autogestionaria, sin líderes fantásticos que nos prometen el paraíso y cuando son gobierno nos hunden en el infierno, reconociendo quienes son los verdaderos amigos de los más vulnerables, porque es necesario que mientras cumplimos con la utopía, construyamos con los más rezagados un presente de mayor bienestar y más oportunidades laborales educativas y sociales. Hasta la próxima.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Ni una menos?, porque, ni uno menos.


Es claro que el femicidio es un problema urgente. La cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas, ex parejas, etc., amerita un programa de prevención y atención de las mujeres víctimas de violencia de género. Como se que lo que voy a escribir es muy polémico, quiero hacer en primer lugar una petición de principios. La sociedad actual es todavía una sociedad machista, la mujer ocupa en la estructura social y en el imaginario de la misma un rol secundario, relegada de los lugares importantes de decisión, condenada en muchos casos al trabajo doméstico. La sociedad machista, o diciéndolo con mayor precisión la sociedad patriarcal es muy antigua, pero no siempre existió. Existen estudios antropológicos que demuestran la existencia de sociedades matriarcales. Engels, Margaret Mead, etc., analizar su existencia en un conocidos trabajos, En: “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”, Engels nos habla de la primera gran revolución social, el paso del derecho materno al derecho paterno y vincula este cambio con el momento en que los grupos humanos se convierten en sedentarios y pueden realizar una acumulación primaria de bienes. En las sociedades primitivas no existía la monogamia, las uniones eran grupales, y los clanes endogámicos tenían dentro de sí libre comercio sexual. Esto llevaba a que se supiera de que mujer era hijo alguien, pero no quien era su padre. Mientras no hubo acumulación originaria, este modelo social funcionó, las mujeres se ocupaban de las tareas domésticas y los hombres de proveer alimentos mediante la caza. Con la aparición de la agricultura, las comunidades primitivas comienzan a estacionarse en un territorio determinado, y en ese territorio los hombres, además de obtener lo necesario para la subsistencia, pueden realizar acumulación de alimentos, enseres, etc. La economía externa se hace más importante que la economía del “domus”, pero a la vez comienzan a establecerse las diferencias al interior de la gen primitivo. Algunos de sus miembros son capaces de realizar una acumulación diferente a otros, y, por decirlo de una manera simplificada, surge la necesidad de trascender, brindando lo acumulado a la descendencia, es decir, surge la necesidad de reconocer de qué padre es hijo un hijo. Este cuadro de situación genera en primer lugar el derrocamiento del derecho materno, para ello la gen se transforma, comienzan a surgir las diferentes formas de apareamiento, algunas de las cuales perduran hasta la actualidad (monogamia, poligamia, etc.). La mujer comienza a ser propiedad de un solo hombre, y al ser así es posible saber a que hombre corresponde la paternidad de sus hijos. El dominio del hombre sobre la mujer, luego del reemplazo del derecho materno por el paterno, instaura la sociedad patriarca, el machismo es una forma exacerbada y anómala de ese tipo de contrato social de nuestros ancestros. Durante siglos la mujer será sojuzgada, desvalorizada, condenada a vivir una vida intrascendente al interior de los muros del hogar, y desde entonces comenzó la larga marcha por su liberación, por la igualdad de los sexo, lucha que aun es necesaria y que es parte de la lucha de todos los oprimidos y desposeídos contra la opresión. Pero una cosa es la lucha de las mujeres por su reivindicación social y otra el extremismo feminista, que como todos los extremismos es nefasto. ¿Porque digo esto? Veamos algunos ejemplos. En un reportaje radial una de estas extremistas, llamada Cecilia (el apellido lo ignoro) sostuvo que el hombre y la mujer no tenían ninguna diferencia ni psíquica o física; también se preguntó porque a los niños no se les daba para jugar muñecas, como a las niñas, y sostuvo que había que punir los piropos. Como las aporías de Zenón de Eleas, este argumento puede tener una lógica discursiva, pero no soporta la confrontación con la realidad. Que el hombre y la mujer no tienen diferencias psíquicas, físicas y culturales es una falsedad. Más aún sostener que todos los seres humanos son iguales es incorrecto dado que cada ser humano es diferente a todos sus congéneres, la noción de igualdad no es una noción biológica o psíquica, es una noción social, que remite a que todos los integrantes de una sociedad tengan igualdad de oportunidades y la posibilidad de cubrir todas sus necesidades, se vincula a la lucha contra la pobreza y la indigencia por las que algunos ciudadanos gozan de mucho y otros de nada. Algunos tienen mayor coeficiente intelectual, otros mayor fortaleza física, otros mas salud física y mental, es decir cada uno de nosotros tenemos atributos que nos diferencian de los demás. En el plano del género existen profundas diferencias entre el hombre y la mujer, estas diferencias biológicas, psíquicas y culturales han determinado diferencias inaceptables en el plano de lo social. La mujeres pueden tener en su vientre a los hijos, los hombres tienen en general una mayor fortaleza física, las mujeres pueden parir un hijo por año (a lo zumo mellizos, trillizos, etc.), los hombres pueden engendrar cientos de hijos en un año, las mujeres constan de lo que llamamos instinto femenino que les desarrolla cualidades psíquicas muy importantes como la necesidad de proteger a su prole, amamantarlos, etc., todas estas características que determinan un particular psiquismo femenino y masculino. Estas características no invalidad la igualdad que tienen los géneros para trabajar, hacer deportes, progresar, gozar de beneficios, etc. Si somos iguales seria lógico preguntarse porque los hombres y mujeres no compiten en los diferentes deportes, porque hay categorías de, por ejemplo en, tenis, futbol, voley, hockey, box, etc., femeninas y masculinas. También sabemos que en la sociedad existen interdicciones que separan a uno de otro género, como por ejemplo sanitarios para hombre y mujeres. Si somos iguales cual es el problema que concurramos a los mismos sanitarios para realizar nuestras necesidades. Existen actividades que aunque las pueden desarrollar individuos de ambos géneros tienen una predominancia de alguno de ellos, como por ejemplo trabajar de estibador portuario, los maquinistas ferroviarios, los conductores de autobuses, son generalmente hombres, aunque en algún caso haya alguna mujer que lo hace. En la educación hay predominancia de género femenino, igualmente en la peluquería, en enfermería, etc. Es decir los géneros humanos no son iguales sino complement5arios, necesitan el uno del otro. Por ello cuando se habla de la violencia de género habría que referirla a ambos géneros. Si bien son muchos menos los hombres que han sido asesinados por sus parejas, recorriendo la prensa encontraremos algunos de estos casos. También es violencia de género la actitud de muchas mujeres que impiden a sus ex parejas que vean a sus hijos, es violencia la denigración que sufren a veces los hombres de parte de sus compañeras, es violencia cuando algunas mujeres tienen relaciones sexuales para progresar en el trabajo relegando a los compañeros, a veces mas calificados, en definitiva hay muchas formas de violencia que practican algunas mujeres sobre los hombres y que no reciben el repudio social que deberían recibir. Porque castigar a todos los hombres porque existe una minoría de ellos que son violentos, la gran mayoría no lo son, vea entre sus parientes, amistades, etc., y encontrará que los violentos son una ínfima cantidad. Cuando hablamos de derechos iguales deberíamos preguntarnos porque solo la mujer puede determinar sobre el embarazo no querido, acaso lo que tiene en su cuerpo no es también parte de su pareja, no debería la mujer contar con el consenso de su pareja para realizar una aborto. Porque en general la tenencia de los hijos queda para la mujer, hay hombres que teniendo mejores cualidades como progenitores no obtienen la tenencia, porque por lo general no es equitativa, porque quien se queda en la casa familiar cuando una pareja se separa es en la mayoría de los casos un derecho de la mujer (por lo menos hasta que los hijos sean mayores de edad).Porque aceptamos que se burle la voluntad popular con el llamado cupo femenino en las elecciones, la llamada discriminación positiva, si las mujeres quieren acceder al parlamento deben hacerlo por sus propios medios, no porque una ley diga que un tercio de ellas, por lo menos, debe integrarlo. En América del Sur tenemos tres mujeres que son presidentas, y no lo hicieron por una ley de discriminación positiva, sino por tener los méritos para conquistar la voluntad popular. Existen algunas formas de machismo sobre las que nunca se habla, como por ejemplo eso que denominamos caballerosidad. La caballerosidad, es una forma de subestimación de la mujer. De ello saben mucho las mujeres de algunos países. En Suecia, por ejemplo, las mujeres no permiten que los hombres les paguen su consumación, si algún hombre osa abrirles una puerta lo miran con expresión de reprobación, aun cuando tengan sus manos ocupadas. La mujer sostiene la igualdad de oportunidades en todo sentido. Ser caballero y pensar que el hombre debe defender a la mujer, es una noción de la edad media, por eso al caminar por la calle el hombre le da el lugar de la paread a la mujer, para poder defenderla mejor. Es por todo eso que considero que la consigna de la movilización debiera haber sido: “Ni una menos, ni uno menos”. Hasta la próxima