lunes, 28 de abril de 2014
En defensa de los justos.
Desde hace varios años un grupo de periodistas (si es que se los puede llamar así) han dedicado el espacio que tienen en los medios de comunicación a envenenar la conciencia de los argentinos. Son conocidos, son empleados de los grupos mediáticos concentrados, no respetan ningún parámetro ético o moral, mienten descaradamente, hacen periodismo amarillista y sensacionalista, sus nombre están en la cabeza de todos, Jorge Lanata, Eduardo Van Der Koy, Luis Majul, Nelson Castro, Eduardo Feinmann, Julio Blanck, Marcelo Bonelli, Edgardo Alfano, Joaquín Morales Solá, Jorge Fontevecchia, Adrían Ventura, Alfredo Leuco, Carlos Pagni, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev, Santiago Kovadloff, Mariano Obarrio, Magdalena Ruiz Guiñazú, y tantos otros que por un buen salario han vendido su honestidad, su conciencia y su moral a los dueños de los medios de prensa convirtiéndose en empleados leales y sometidos de los representantes de lo más nefasto de la derecha argentina.
Estos personajes frecuentemente hablan de la libertad de prensa, de que no se puede vivir con miedo por decir lo que uno piensa, que hay que respetar todas las voces, no perseguir a nadie, pero son los primeros en perseguir a sus colegas, a políticos, a militantes, a artistas, por suponer que apoyan al gobierno, o porque no se ponen abiertamente en la vereda de enfrente del kischnerismo.
Hagamos una breve lista de los perseguidos por estos fascistas mediáticos: Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Florencia Peña, periodistas de 678 Edgardo Mocca, Sandra Ruso, Carlos Barragán, Cinthya García, Federico Luppi, Dante Palma, Orlando Barone, Gabriela Cerruti, Jorge Capitanich, La Cámpora, Máximo Kirschner, los gobernadores provinciales del kischnerismo, Luis D´Elias, Víctor Hugo Morales, Eugenio Zaffaroni, y tantos otros que la lista con seguridad sería más larga que la de los acosadores mediáticos.
El ataque contra gremialistas, artistas, periodista, políticos, etc., cercanos al Frente para la Victoria consiste en divulgar informaciones falsas involucrándolos en actos de corrupción, autoritarismos, etc. Cuando la falsedad queda al descubierto ni siquiera hacen una auto crítica, solo enuncian una nueva mentira.
Mientras mienten sobre los “oficialistas” para demostrar que todo está mal, corrupto, equivocado, defienden sagazmente a los “opositores”, ocultando la corrupción que hay en la oposición, llevándolos a todos los programas, dejándolo hablar sin cuestionarlos, al punto tal que los opositores que están tan cebados mienten descaradamente sobre todo. Un ejemplo claro es cuando Carrió dijo que las empleadas domésticas tenían que trabajar en negro porque sino no cobraban la asignación universal por hijos, una periodista en el programa de Fabiani le indicó su error, otra alcahueta del multimedios aseveró con total seguridad que lo que decía Carrió era así, ante la firmeza de la primera que mando a Carrió y la otra periodista a leer la ley, hubo un corte, y a la vuelta leyeron la ley que decía que las empleadas domésticas podían cobrar la asignación por hijos, a lo que una Carrió llena de ira contenida debió reconocer su mentira.
La estrategia de los medios concentrados se basa en la escasa capacidad crítica y analítica que muestra nuestra clase media, incapaz de pensar solo por un segundo que lo que dicen estos personajes puede ser falso.
Esta clase media prejuiciosa, racista, autoritaria, ve con buenos ojos el ataque a un gobierno que para ellos defiende a “vagos” y “negros”, son igual que la periodista de la CNN que criticó al gobierno de Evo Morales por promulgar una ley contra el racismo, el ataque discriminador a los pueblos originarios con un lenguaje francamente violento y salvaje aduciendo que la ley atentaba contra la libertad de prensa.
Creo que debe defenderse la libertad de los ciudadanos a decir lo que se les plazca, pero que esa libertad tiene como límites el respeto a las personas, la obligación de no injuriar, de no discriminar por el sexo, el color de piel o la condición socioeconómica.
Que estos límites son más rigurosos con quienes pueden mentir e injuriar con impunidad porque los otros no podemos contestar.
Acaso algún ciudadano que no esté de acuerdo con estos asesinos de la palabra puede decírselo, pueden los ciudadanos comunes que se sienten ofendidos por los dichos de estos seudo periodistas contestarle con la misma amplitud de llegada a todos que les da el estar frente a una pantalla todos los días, o una vez por semana, o poder escribir en un periódico en forma regular, o estar en una radio de manera cotidiana.
Cuando hablan de debate, de que debate hablan, si lo que existe es un monólogo de parte de quienes tienen presencia en los medios.
Ni siquiera llevan a los programas a los contrarios a su manera de pensar, sino vea el lector los programas de TN en los que están siempre los mismos políticos, Macri, Carrió, Solanas, Cobos, etc.
A veces puede aparecer un oficialista o alguien de izquierda, al primero para guardar alguna apariencia de pluralismo, a los segundos porque como están contra el gobierno agregan puntos a las campañas y operaciones mediáticas de los Magneto, Mitre, Fontevecchia, etc.
Lo más terrible es que desde hace años estos “periodistas” siembran el odio y el encono entre los argentinos y luego hablan de la grieta que hay en la sociedad y que ellos mismos contribuyeron y contribuyen a crear y ensanchar cada día.
El periodismo “independiente” no es periodismo, es una mafia que defiende con criterios mafiosos a sus integrantes, no observa el lector que por ejemplo Lanata, Majul, y todos los listados no se critican entre ellos, hablan de 678 rochos, critican a los oficialistas, denigran a quienes no piensan igual que ellos, pero entre ellos no se tocan. Da lo mismo Binner que Macri, Loustau que Melkonian, Salanas o Carrió que Del Sel, con tal que sea opositor no tiene ningún vicio, no comete errores, todo lo que hace y dice está bien.
En los últimos meses he visto atacar a personalidades intachables como Eugenio Zaffaroni y Víctor Hugo Morales, el primero uno de los mejores juristas argentinos, esto reconocido en el mundo, un juez con criterio propio que participó en la redacción de un nuevo código penal que es reconocido como de avanzada en el mundo, el segundo un periodista honesto, noble, valiente que no teme enfrentarse con el mafioso de Magneto, la procesista Ernestina de Noble, o critica a la nefasta CNN defendiendo a los gobernantes de Latino América que se pusieron de pie contra las demandas extorsivas de los países capitalistas centrales como Evo Morales, Rafael Correa, Luis Ignacio Da Silva Lula, Hugo Chávez, el Pepe Mujica, Michelle Bachelet, Ollanta Humala y tantos otros. En un programa de América un periodista en el colmo de la caradurez se atrevió a poner en un mismo nivel al mentiroso y corrupto de Lanata, con Víctor Hugo Morales, utilizando la teoría de los dos demonios dijo que los dos habían dejado de ser lo que eran. Ni Víctor Hugo dejó de ser el periodista íntegro que siempre fue, ni Lanata dejo de ser el buen periodista que nunca fue, ya que continua siendo un triste personaje de opereta incapaz de ejercer el periodismo porque está vendido a mejor postor, podríamos decir que Víctor Hugo en la historia quedará como el que obtuvo el bronce, mientras que Lanata quedará como el que consiguió el oro (de los Martin Fierro), solo que el bronce en este caso es más digno y valioso que el miserable oro de Lanata.
Todo lo dicho sin dejar de reconocer que no acuerdo con la defensa a ultranza que algunos periodistas hacen del gobierno, creo que se equivocan, que hay que señalar los errores, marcar las equivocaciones, ser críticos y no caer en lo mismo que los “periodistas independientes”. Ni todo lo que hace un gobierno es totalmente malo, ni todo lo que hace es totalmente bueno y en democracia solo hay un juez: el ciudadano, los demás nunca pasamos del rol de opinadores.
Hasta la próxima
viernes, 18 de abril de 2014
Conocimiento y poder
Es interesante pensar en lo que implica el desarrollo del conocimiento y los medios con que cuenta una sociedad determinada para facilitarlo.
En general, la mayor apuesta para el desarrollo del conocimiento que realizan los políticos, se refiere a la intervención estatal en el aporte de recursos económicos y a la planificación de la producción de conocimientos, pero con un interés muy particularizado.
Siendo parte del consejo superior de la Universidad Nacional de Rosario, integré la Comisión de Ciencia y Tecnología del mencionado consejo.
Allí se dio un debate sobre la planificación del conocimiento y el entonces Secretario de Ciencia y Técnica del Rectorado expuso un proyecto destinado a planificar la producción de conocimientos en el ámbito de la mencionada universidad.
Algunos de los miembros de la comisión nos opusimos al proyecto, con el paso de los años puedo valorar cuan acertada fue aquella decisión.
Las áreas prioritarias de investigación son una herramienta que tiene el poder político en una sociedad para determinar que es lo que se debe investigar. Si se establecen áreas prioritarias significa que los mayores recursos de la organización serán dedicados a las mismas.
En teoría pareciera que un plan de Ciencia y Técnica trazado desde esta perspectiva sería muy bueno porque permitiría concentrar los recursos en investigación (que por lo general son escasos) en proyectos que atiendan a los intereses más importantes de la sociedad.
El problema surge cuando comenzamos a reflexionar quien determina que es prioritario para la sociedad y que no lo es.
Los secretarios de Ciencia y Tecnología son parte del esquema de poder de la burocracia que gobierna a la universidad, los miembros del Consejo Superior de la universidad son parte interesada en los proyectos políticos de dominación que participan en las gestiones de los diferentes partidos políticos que tienen militancia en la universidad.
Si el mecanismo de determinación consiste en que el secretario de Ciencia y Tecnología propone las áreas prioritarias y los miembros del Consejo superior son los que las votan, el resultado es más que obvio, las áreas así determinadas no serán las que responden al interés de los ciudadanos, sino las que la fracción política que controla la universidad considera que son las más convenientes a su proyecto de poder.
Antonio Gramcsi, tenía un concepto muy interesante, el de intelectuales orgánicos. Un intelectual orgánico es un sujeto comprometido con los intereses de una determinada clase social. Los intelectuales orgánicos, que participan de las diferentes estructuras partidarias, que a su vez representan los intereses de la clase dominante en la sociedad, son los encargados de producir las líneas ideológicas que permitan continuar con la dominación de clase.
En una sociedad capitalista, la burguesía como clase dominante no tiene como único interés la ganancia. Además de maximizar sus ganancias necesita cumplir con otros objetivos. Por un lado debe desarrollar los mecanismos ideológicos y políticos que garanticen su dominación de clase en general, es decir, garantizar que al margen de los intereses específicos de cada sector de clase, se garantice la dominación de toda la clase burguesa, es por ello que uno de los pilares fundamentales de todas las constituciones burguesas es el derecho inalienable a la propiedad, específicamente a la propiedad de los medios de producción.
Acá aparece la causa de la existencia de diferentes partidos burgueses, es que la burguesía como clase no es un todo monolítico, dentro de ella existen diferentes sectores y sub sectores. Es así que tenemos una alta burguesía, una burguesía media, una burguesía pequeña (medidas en función del tamaño de sus empresas e ingresos) y una pequeña burguesía.
La pequeña burguesía está integrada generalmente por los profesionales, dirigentes sindicales, etc. Su característica fundamental es la no pertenencia a algunas de las clases fundamentales de la sociedad capitalista. Esta característica la constituye en un sector social muy lábil que generalmente busca aliarse con algunas de las clases sociales fundamentales. En algunos casos se constituye en cola de león tratando de medrar con la sumisión a la clase burguesa, en otras oportunidades trata de ser cabeza de ratón acaudillando al proletariado tras un supuesto programa de liberación social o de reivindicación de los trabajadores sometidos al yugo del capital.
La pequeña burguesía tiene una característica adicional, su poder no emana de la posesión de medios de producción, como es el caso de la burguesía, sino de la posesión de un medio de producción muy particular como lo es el conocimiento (en el caso de los profesionales) o su ubicación al frente de alguna organización de peso social (que es caso e dirigentes sociales o sindicales).
Por esta razón la pequeña burguesía nada entre dos aguas y sus actores se orientan hacia uno u otro lado según sea su historia personal.
El conocimiento es una herramienta de poder muy importante, y la pequeña burguesía lo sabe. Tomemos dos ejemplos muy característicos, el de la comunicación social y el de la producción de conocimientos.
En el caso de la comunicación social sabemos que la tan mentada libertad de prensa no es otra cosa, en el sistema capitalista, que la libertad de los dueños de prensa de generar líneas editoriales que sirvan a sus intereses de sector de la clase burguesa o a su interés particular como miembro de la clase.
El dueño de un medio de comunicación es un burgués por definición, posee la propiedad de un medio de producción (diario, canal, radio, etc.), cuyo interés fundamental no es informar, sino generar condiciones sociales proclives al desarrollo de sus negocios particulares o de su sector social.
El periodista en cambio, es un pequeño burgués que no posee ninguna injerencia en los réditos de la empresa de comunicación, pero que vende su fuerza de trabajo (expertis comunicacional) para favorecer el desarrollo de la línea editorial que sus patrones le indican. Sería un error pensar que los Lanata, Van der Koy, Bonelli, Castro, Morales Solá, etc. constituyen un sector del periodismo comprometido con la verdad, son tan solo empleados de un monopolio que dicen lo que su amo les ordena decir, que quede claro, no son parte del negocio, son empleados que se venden a un propietario como el obrero vende su fuerza de trabajo a un empresario. Las estrategias de sobrevivencia de este sector de la pequeña burguesía son, como hemos afirmado más arriba, constituirse en mano de obra obediente de los sectores más con centrados del capital y ser el soporte comunicacional de las patronales concentradas, a cambio de jugosos salarios.
El otro sector, el de los profesionales, puede tener como estrategia de sobrevivencia el obtener empleos bien remunerados, vendiendo su fuerza de trabajo especializada, como los comunicadores sociales, pero sin comprometer su conciencia en la defensa de los intereses estratégicos de los empresarios, pueden trabajar como consultores, etc., es decir como mano de obra experta, o pueden, como lo hacen algunos actores de este sector, convertirse en intelectuales orgánicos de la burguesía conformando la “inteligenza” de los partidos burgueses.
Algunos sectores se disimulan en los pliegues de las organizaciones oficiales y trabajan para que su sector sea hegemónico dentro de ellas.
Este es el caso que comenzamos a debatir al comienzo, el de los profesionales (intelectuales, científicos, etc.) que no ejercen como desarrolladores de ideas y proyectos, sino que son los encargados de la “gestión del conocimiento”.
Estos actores son por lo general Ministros de Ciencia y Tecnología, Secretarios de Ciencia y Técnica de Universidades, Facultades, miembros de comisiones evaluadoras de organismos oficiales como el Conicet (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Argentina).
Estos supuestos científicos son los encargados de determinar las políticas de ciencia y tecnología, son los que establecen líneas prioritarias de investigación, los que seleccionan a los futuros investigadores, los que dirigen y forman investigadores, los que determinan la cientificidad de las producciones de otros científicos, etc.
En la estructura piramidal del sistema científico tecnológico que gobierna el mundo de la ciencia, existe una conformación de tipo piramidal de manera tal que cincuenta o cien burócratas como máximo son los que someten a toda la masa de investigadores y científicos.
Veamos como ocurre esto. En primer lugar cuando un burócrata determina que es y n o es área prioritaria lo hace desde la perspectiva de su interés o del grupo de poder del que participa, no lo hace teniendo en cuanta los intereses sociales, sino de su grupo de poder. Es investido en ese lugar de determinación por políticos que se han adueñado del aparato del estado y los designan en lugares de decisión para que defiendan los intereses de su grupo o partido, de ninguna manera cuando se determinan áreas prioritarias lo hacen desde la perspectiva del conocimiento o el bienestar social.
Cuando se seleccionan investigadores funcionan las llamadas “trenzas” que tienen el control de las organizaciones dadoras de cargos de investigadores. Todos sabemos que cuando se hace un concurso de ingreso a la carrera de investigador del CONICET los que tienen posibilidades son quienes tienen algún “padrino”, es decir alguien que esté en las comisiones evaluadoras y le facilite al apadrinado el acceso a una evaluación privilegiada.
Uso un ejemplo propio aunque sea de mal gusto, en 2013 me presenté a un concurso para director del IRICE (Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación), el concurso consistía en presentar un proyecto y antecedentes, tuve la suerte o mala suerte de que el responsable del CERIDER, lugar en el que se realizaba el concurso, me indicara que esperara en una salita contigua a la que sesionaba la comisión evaluadora del concurso. Como solo me separaba una puerta pude escuchar la conversación que se dio luego que salió el otro postulante. Norma Desinano, secretaria de post grado del rectorado e íntima amiga del rector y Fernando Avendaño un burócrata que participó en puestos de decisión en gobiernos peronistas, además de ponderar el proyecto del otro postulante dijeron que es evidente que este es el que ganó el concurso (refiriéndose al postulante apadrinado por el Rector de la Universidad), esto antes de escuchar mi exposición, es decir el resultado del concurso estaba decidido antes de realizarlo. Por conversaciones con otra de los miembros del jurado con una persona conocida, la primera refirió que el concurso estaba “cocinado” y que no se podía hacer nada.
Los artículos que se envían a revistas científicas con referato son bien o mal evaluados según de quien se trate, es notorio el libro “Imposturas intelectuales” de Alan Sokal y Jean Bricmont, en el que narran la aceptación de un artículo disparatado sin rigor científico por una revista “científica” de primer nivel. En el encuentro de la SIP de chile se narró el caso de alguien que tomo artículos publicados en una revista por personas con mucho prestigio, les cambio los nombres y los envió de nuevo, los artículos fueron rechazados por no tener rigor científico.
Esto ocurre porque lo que menos importa en el sistema científico técnico es la excelencia, el principal valor es el poder y se avanza en la carrera científica a base de componendas y camarillas burocráticas que se adueñaron de las organizaciones de producción de conocimientos.
Si se me preguntara cual es la mejor manera de producir conocimiento, diría que es dejando fluir libremente todo los proyectos, el conocimiento es como el agua, siempre avanza, por eso a pesar de la existencia de corruptos e hipócritas al frente de las organizaciones la humanidad sigue produciendo conocimientos, gracias a los que trabajan en investigación al margen de las camarillas, que hacen de la profesión un mandato, que aman el conocimiento y no buscan la satisfacción de intereses personales o de clase.
A todos ellos dedico este artículo
Hasta la próxima.
viernes, 11 de abril de 2014
Buenos muchachos
El 10 de abril asistimos a un paro general de la “conducción de los trabajadores” las CGT de Moyano, Barrionuevo y Michelli.
En primer lugar es necesario reconocer que las demandas que fundamentaron el paro general son correctas. Asistimos a un proceso inflacionario (que no es nuevo en Argentina en donde tuvimos cuanto menos cuatro hiperinflaciones en la segunda mitad del siglo XX), hay inseguridad en las calles (que no es un fenómeno muevo, la inseguridad existe desde el siglo XIX con las mismas quejas y argumentos de Masa y los medios de comunicación actuales), existe en marcha un plan de ajuste que caerá sobre las espaldas de los trabajadores (que no es la primera vez que se hace, recordemos el rodrigazo, los planes económicos de la dictadura, especialmente el de Martínez de Hoz, el plan de ajuste de Alfonsín cuando fracasó el plan primavera, los ajustes de Menem y Cavallo, el ajuste monstruoso del gobierno de la alianza –radicales, frepasistas, etc.-), que la carga impositiva es grande y asimétrica, fundamentalmente con el impuesto a las ganancias, al cheque, el IVA, etc., (que son impuestos que fueron creados por los distintos gobiernos en el último siglo, ninguno de ellos fue creado por el kischnerismo), que existe pobreza e indigencia (pero justo es reconocer que los índices son mucho más bajos que los que ocasionó la crisis del 2001), en fin motivos para hacer un paro los hay pero……………….
El pero, se refiere a que tenemos que ver cuando nos sumamos a una medida de fuerza, además de los motivos enunciados, otras cuestiones, como por ejemplo quienes convocan al paro, con que intenciones lo hacen, que resultado tendrá sobre nuestra cotidianeidad, la lógica de las demandas, etc., si no se quiere ser como en esta oportunidad furgón de cola de la derecha reaccionaria en su lucha contra el gobierno por espacios de poder.
Empecemos por el comienzo, quienes convocan al paro.
Barrionuevo, aquel de “tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años”, el patotero autoritario que quemó las urnas en Catamarca porque perdía la elección, el inefable presidente de Chacarita sostenido por la barra brava más terriblemente violenta y mafiosa del futbol, dirigente sospechado de corrupción por gran parte de la sociedad, miembro de la derecha más recalcitrante del peronismo, aliado político de Masa (llamo a formar la mesa sindical en apoyo a Masa aunque ahora lo quiera desmentir), en definitiva una “joya” de persona.
Gerónimo “el momo” Benegas, dirigente de UATRE la organización “gremial” de los trabajadores agrarios que se enriqueció entregando a sus afiliados a las más duras condiciones de explotación, que acepto y es cómplice de las formas de trabajo casi esclavo, en condiciones infrahumanas de existencia a las que las patronales agrarias someten a sus trabajadores. Procesado por supuesta participación en la mafia de los medicamentos. Posee cinco grandes terrenos en su Necochea natal, donde además se ubica el centro termal Médano Blanco, una obra en la que UATRE invirtió 20 millones de dólares, según el diario Página/12. En definitiva “un trabajador combativo y revolucionario”.
Hugo Moyano ha sido acusado de haber pertenecido a distintas agrupaciones embrionarias de lo que después fue la Triple A. Miembro de la derecha peronista, tuvo una causa por tenencia de cocaína que lo mandó dos días a la cárcel. Para sobrevivir políticamente, debió pactar con su verdugo: el empresario Alfredo Yabrán (el que hizo matar a Cabezas por sacarle una foto), Suele ser remiso, a hablar de su relación con Alfredo Yabrán; no habla mucho de este personaje mafioso, pero suele decir que: "No era tan pijotero como el resto de los empresarios argentinos". Cuando Yabrán decidió competir con el Correo Argentino, firmó con el sindicato de Moyano un convenio colectivo para la empresa Oca, "fijando salarios un 40 % inferiores, jornadas de trabajo de hasta un 50 % mayores, eliminando ventajas en el sistema de vacaciones y ascensos". Fue miembro de la tristemente célebre Juventud Sindical Peronista (JSP), agrupación de derecha, cercana a López Rega. Un dato importante, Carlos Petroni, querellante en causa en la CAUSA Nº 6511, caratulada "López Rega, José, sobre asociación ilícita”, aporta publicaciones de diarios de Mar del Plata, en uno del 12/09/1974 la Juventud Sindical Peronista dirigida por Moyano “informó su decisión de iniciar una acción en procura de lograr “la identificación y captura” de los militantes de la organización Montoneros y de “todos los elementos que actúan en la clandestinidad saboteando el proceso de reconstrucción y liberación nacional, en el holocausto del cual diera la vida el líder de los trabajadores teniente general Perón”. Es decir llamaba a constituirse, como lo fue la JSP en comandos parapoliciales que pretendían “hacer justicia por mano propia”. En otro párrafo del mismo artículo se lee: “….nos guiará en la empresa de erradicar del país a todos los traidores, representantes de la expresión apátrida, guerrillera y antipopular……..para lograr sus propósitos, que no son otros que manchar nuestra amada bandera celeste y blanca con ideologías extrañas a nuestro sentir nacional”.
Por lo tanto otra belleza de persona, como dijimos más arriba, histórico militante de la derecha fascista argentina, y posiblemente miembro de los grupos parapoliciales como la Triple A de López Rega.
Pero a todos ellos los une una cuestión en común, todos son miembros de una burocracia gremial que a los largo de la historia traicionó los intereses de los trabajadores, persiguió a todos los que pensaban distintos, se mantiene en el poder de los sindicatos con elecciones amañadas, fraudes, violencia y en algunos casos han llegado a desaparecer físicamente a sus “enemigos”.
El poder sindical les ha permitido pasar de ser “representantes de los trabajadores” a prósperos empresarios, enriquecidos por medios que por lo menos dejan grandes dudas de su honestidad y realizando alianzas con los sectores más reaccionarios de la sociedad Argentina como las patronales rurales, los medios monopólicos de la prensa mass-mediática, etc.
Si este es el identikit de quienes convocaron al paro, la pregunta es ¿estos señores son honestamente defensores de las reivindicaciones que enunciaron?, o por el contrario usan un discurso que tapa sus reales intereses, negociar con los políticos de la derecha como Masa, Macri, Cobos, Duhalde, etc., y presionar al gobierno para que pacte con ellos el sostenimiento de sus negociados como por ejemplo el manejo de las obras sociales que facturan miles de millones de pesos por año.
En este cuadro la segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué hacen con estos bandidos de derecha autoritaria y represiva, sectores como el sindicalista “progresista” Michelli o los sectores de izquierda como el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). O el “Pollo” Sobrero, supuesto sindicalista antiburocrático.
No saben quiénes son los burócratas. Por supuesto que sí. No saben que a la corta o a la larga los van a traicionar y consecuentemente van a traicionar los intereses de los trabajadores, como lo hicieron tantas veces. Por supuesto que sí.
Entonces porque se unen a sus enemigos. Porque deciden evitar de ir juntos pero no amontonados. Simplemente porque la izquierda revolucionaria argentina se ha caracterizado históricamente por su oportunismo político y por su ingenuidad. Creen imaginariamente que le dieron contenido a la huelga de la burocracia, que dotaron a la movilización de con tenido “revolucionario” haciendo piquetes. Creen que siguiendo lastimeramente a los burócratas van a lograr consenso entre los trabajadores. Es patético ver en los canales de televisión a Marcelo Ramal, a Néstor Pitrola, a Irma Ripoll, a Pino Solanas y tantos otros defendiendo la “unidad en la acción” con quien con quienes los persiguieron en la época de Isabelita, con los que han sido blanco de sus críticas durante años por ser los que traicionaron sistemáticamente a los trabajadores.
La izquierda debiera reconocer su incapacidad para llamar a una huelga general y movilizar a la clase trabajadora, hacer una autocrítica y repensar su acción política antes de sumarse acríticamente a los verdugos de los trabajadores.
No es posible caminar junto a las patronales agrarias asesinas y corruptas, junto a la burocracia gremial traidora, solo porque circunstancialmente convocan o apoyan un paro en contra del gobierno. En la historia de la izquierda se han visto notables fracasos cuando abandonó su capacidad crítica autocrítica y la denuncia de todos los enemigos de los trabajadores. Es hora que la izquierda abandone la idea de que con la política del seguidismo a los dirigentes de la clase dominante será posible construir una alternativa independiente. Tal vez consigan uno o dos diputados más, tal vez ganen alguna intendencia, pero transformar el país es algo distinto, para ello se necesitan ideas claras y revolucionarias y un programa político de clase.
Hasta la próxima
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