lunes, 22 de septiembre de 2014

La lógica de la política actual.


La lógica capitalista valora el éxito o el fracaso por la posesión de bienes que un determinado ciudadano puede realizar. Dentro del sistema, la política se rige por esa lógica y su práctica podría resumirse, según un comentario de un conocido político santafesino que parafraseando a Marx dijo: “La conocida fórmula de Marx para explicar el capitalismo D-M-D es decir, que es necesario tener dinero para invertirlo y poder producir mercancías para ganar más dinero, se cumple en la política pero con otro formato, D-P-D, hay que tener dinero, para poder invertir y lograr poder en el ejercicio político (es decir ganar y obtener espacios de poder en el Estado), para ganar más dinero”. En la actualidad, el político no está guiado fundamentalmente, por el interés público, ni tan siquiera por el interés de su clase o sector social, sino por su mero interés personal. Hace muchos años que los partidos políticos en Argentina han dejado de ser colectivos sociales que encarnaban un proyecto de clase o sector de clase, para convertirse en campos de batalla en los que se define un liderazgo, que pone en funcionamiento un proyecto personal. Este modelo personalista implica un retorno al caudillismo del siglo XIX, en el que en nuestro país era hegemónica una democracia paternalista y autocrática. Por esta razón cuando se escucha a un político hablar por T.V., notamos que lo hace siempre en primera persona, generalmente no dice “mi partido hará”, sino “yo voy a hacer” De esta manera el proyecto colectivo de los partidos políticos ha mutado hacia el proyecto de un líder. Es un discurso que más que expresar la propuesta de un colectivo social, formulado en términos de programa de gobierno, se constituye en la exaltación de las cualidades del líder, el que con fórmulas vagas y basadas en lo que dice n las encuestas, enuncia lo que la gente quiere escuchar. Por ejemplo si en un momento las encuestas definen como tema de interés el impuesto a las ganancias, la inflación y la inseguridad, políticos como Macri o Masa, prometen derogar el impuesto a las ganancias, las retenciones al agro y terminar con la inflación y la inseguridad. Por supuesto que no dicen como harán para lograrlo y mucho menos como resolverán las contradicciones que implica la puesta en acto de esas medidas. Derogar las retenciones al agro y el impuesto a las ganancias, supone desfinanciar al Estado, ya que la principal fuente de recursos son esos impuestos que se cobran de manera directa, entonces, si disminuyen los recursos como lograrán mantener los servicios sociales, los gastos corrientes del Estado (educación, seguridad, salud, asistencia social, previsión social, aparato burocrático administrativo, etc.). Es obvio que en campaña estas cosas no se dicen, por ello los economistas hacen malabarismos lingüísticos para explicar estas contradicciones, es decir hablan sin decir nada. La realidad es que si se bajan los impuestos existen dos vías para mantener el equilibrio fiscal, el ahorro externo o el ahorro interno. El primer camino significa endeudarse para financiar el Estado, se sabe, por la larga experiencia que tenemos, que el endeudamiento constituye un alivio temporal, porque los compromisos hay que honrarlos y a la hora de pagar o bien se paga o se toman nuevas deudas, el final del camino lo conocemos, es por ejemplo el 2001 y el default económico de una Argentina que no podía honrar ni la deuda externa ni la interna. El otro camino también lo conocemos, implica realizar ajustes en la economía para poder hacer frente a los gastos, ello supone como ocurrió en España, Grecia, Portugal, Italia, etc., reducir la planta de trabajadores del Estado, reducir salarios, recortar partidas de asistencia social, en definitiva, caminar por el sendero del empobrecimiento de la población, lo que supone reducción del consumo, cierre de fábricas, caída del producto bruto interno, desocupación, etc., que llevan a mayor pobreza y final del camino están esperando los fondos buitres (y no tan buitres) para endeudarnos a tasas exorbitantes y volver nuevamente al 2001. A lo que asistimos en este momento de la política es al desmanejo de un grupo de aventureros, que encaramados a partidos tradicionales o bien liderando estructuras partidarias artificialmente creadas por ellos, le proponen a la sociedad que los voten con una serie incoherente de medidas económicas, tributarias y sociales, que saben que no van a poder realizar pero que responden a lo que la gente desea escuchar. Si por ejemplo me descuentan una importante cifra de impuesto a las ganancias, ¿no es acaso tentador que un candidato me diga que no me lo van a descontar más?, o si soy un agrario y me retienen el 35% por exportación de la soja, ¿no es tentador que alguien me diga que no me lo van a descontar más? Entonces yo, que pienso la solución a mis problemas desde una mezquina perspectiva individual, voto al candidato, sin tener en cuenta las contradicciones e imposibilidades que su propuesta encierra, él consigue un mandato por cuatro años y hace lo que se le antoja por supuesto desarrollando su patrimonio personal y el de los amigos que lo acompañan, mientras yo me quedo viendo como me frustro nuevamente por promesas incumplidas. Cuál es el fondo del problema, que hace que este mecanismo funciones sistemáticamente en la política actual y que los ciudadanos continuemos confiando en los políticos que cada cuatro años nos engañan. Más aún, aun cuando existan gobiernos que resuelven parte de nuestros problemas (disminución de la inflación, juicio y castigo a los culpables de genocidio, leyes de igualdad de género, que defienden los derechos de las minorías –sexuales, étnicas, etc.-, recuperación de empresas que fueron y deben ser parte del patrimonio nacional porque son las que permiten trazar planes estratégicos de desarrollo humano, integración regional, asistencia social a todos los que la necesitan, etc.) continuamos confiando a aquellos que apuestan a maximizar los réditos del capital financiero internacional y de la gran burguesía agro-industrial de nuestro país, continuamos confiando en quienes nos estafaron una y otra vez, en quienes apoyaron el genocidio, etc. En primer lugar existe un problema del orden de la estructura política, la democracia representativa, en nuestro país no cuenta con mecanismos de participación popular como los referéndum o los plebiscitos para cuestiones clave (como por ejemplo en Uruguay se sometió a plebiscito la privatización de la empresa de teléfono uruguaya y no se pudo malvender porque gano la opción que indicaba al gobierno que no se venda), y solo en algunos distritos locales existe la posibilidad de revocación del mandato a quienes no cumplen con sus promesas de campaña. Las autonomías municipales son restringidas y el federalismo es casi inexistente, razón por la cual, cuando un caudillo corrupto se adueña del poder central tiene a su discrecionalidad el manejo de los fondos públicos. El segundo orden de problemas es de carácter conductual (o psicológico). Desde pequeños se nos enseña a no pensar, a tomar decisiones sin ejercer la capacidad crítica-autocrítica mediante la puesta en acto del pensamiento reflexivo. En otras entradas hemos hablado de esta cuestión. Esta falta de reflexión es lo que nos lleva a que no pensemos sobre solo dichos de alguien sino que los aceptemos o rechacemos según quien los dice. Es una actitud futbolera, en la que nos afianzamos en una creencia y todo lo que este en línea con ella está bien y lo que se aparte mal. Por ejemplo veamos la siguiente exposición que Ud. debe haber escuchado muchas veces en televisión: “El problema de Argentina es que necesita políticas de Estado, es necesario terminar con la inseguridad, con la inflación y con una cultura prepotente y autoritaria que tienen los que gobiernan. El problema de la inflación se resuelve si se deja de dar vueltas a la maquinita (de hacer dinero) y la inseguridad realizando un plan de seguridad que contenga al delito y penalice a los delincuentes, que no entren por una puerta y salgan por la otra. Nosotros proponemos realizar un consenso sobre las políticas que el país necesita para terminar con la pobreza y desarrollarse”. Como decía el perrito de FORD en épocas de “La Familia Falcón”, “Que bonito ehhhh”, pero no dice nada. No formula un programa anticíclico que permita contener la inflación, no habla de qué medidas se tomaran para bajar la inseguridad, salvo la mano dura que implica aumentar las penas y bajar la edad de imputabilidad, medidas abiertamente inocuas para disminuir la inseguridad. Se habla de prepotencia cuando quien realmente sufre la prepotencia de los periodistas del régimen son los miembros del oficialismo que son silenciados, tapados, tergiversados y casi no se les permite argumentar en los diferentes programas, cuando se los invita, porque por lo general solo se invita a opositores. Tampoco se dice que por ejemplo el problema de la inseguridad es tan viejo como la república Argentina y aún más, había delito, asesinatos, robos, entraderas, etc. para hacer dulce de leche en el siglo XIX (ver los Crímenes de Moisés Ville de Javier Sinaí Tusquets editores.), y que la inflación en nuestro país ha cumplido más de cincuenta años, es decir que es una mujer adulta con la que nos hemos habituado a convivir. Menos se dice que la inflación de entre el 20 y el 40% era un lugar común en las décadas del 60, 70, 80, a tal punto que un autor difundió un artículo en el que afirmaba que una inflación de hasta el 40% es funcional al sistema capitalista ya que permite regular las ganancias de los burgueses, quienes nutren sus bolsillos de la especulación, sobre todo las grandes empresas monopólicas. La gran burguesía utiliza dos mecanismos para lograr el consenso hacia sus nefastas políticas, generar programas “políticos” en los que se ataca al gobierno y se les permite a los opositores explayarse en sus argumentos y martillar con una serie de temas que aparecen en las encuestas como preocupantes generando la agenda opositora. Créame que si gana Macri o Masa, la inflación y la inseguridad desaparecerán en el mismo momento en que se confirme su victoria electoral, ya que los grandes medios como Clarín, La Nación, Perfil, etc., inmediatamente harán desaparecer el tema de sus portadas y lo reemplazarán por: qué lindo es vivir en paz y armonía con un gobierno que crea felicidad y por supuesto les permite hacer muy buenos negocios a ellos, o como decía De La Rua que lindo es dar buenas noticias mientras el país caminaba al abismo.. Hasta la próxima.

martes, 16 de septiembre de 2014

Discutir la educación


La “reforma” educativa disparó una serie de controversias entre el oficialismo y la oposición, o más precisamente entre el kischnerismo y el antikischnerismo dado que ambos sectores dividen a la sociedad y generan actitudes simétricas (en espejo) que no admiten el intercambio de ideas. Desde hace algunos años asistimos al combate entre dos bandos que no admiten que del otro lado puede haber razón, que todo lo que el “otro” hace no necesariamente está totalmente equivocado. Si el gobierno hiciera, como dicen los antikirschnerista, todo mal, ¿podría el país haber resistido tantos años de consumo, de crecimiento, de elevación del nivel de vida, de disminución del desempleo, de la pobreza y de la indigencia? Sinceramente dudo que ello hubiera sido posible, creo que la intolerancia no le corresponde al gobierno, o por lo menos solo a algún sector importante del gobierno, creo que la oposición antikirschnerista, o por lo menos una parte importante de ella, es profundamente intolerante, que no le importan los sufrimientos que impongan a los sectores más vulnerables con su prédica destructiva, con tal de destruir la obra de gobierno de Cristina. Son los que hacen manifestaciones para gritar su odio a Cristina, los que agreden como lo hacen periodistas que tildan de oficialistas, o periodistas como Lanata, Bonelli, Alfano, Grondona, Castro, Van der Koy, Blank, Lomgobardi, Majul, Fontevecchia, etc., cuyo único objetivo es destruir al gobierno y para ello todo vale, mentir, injuriar, falsificar la realidad, difamar, etc. También están los ciudadanos de a pie, (no son políticos o periodistas) que se ubican en el campo antikirschnerista y que se valen de cualquier argumento, verdadero o falso para desacreditar al gobierno. En el caso de la reforma tomo las palabras de un cineasta (creo que está enojado con el gobierno porque no le vendieron dólares a precio oficial para ir al Perú) me refiero a Juan José Campanella, quien dijo “Cuanto menos exigente la escuela, más burro el alumno, Cuanto más burro, más dócil. Cuanto más dócil, más fácil de dominar, ese es el plan.” Campanella puede ser un gran director de cine y ha hecho películas memorables que me gustaron mucho, por ejemplo “Luna de Avellaneda”, pero en materia de educación no tiene noción de lo que dice, y debería hablar de lo que sabe y no destilar odio gratuito con bestialidades como la que transcribimos. El problema no es la exigencia de la escuela, sino la escuela misma, que es un producto del siglo XIX (esto lo desarrollamos en otro blog) que está en vías de agotarse. La escuela surge en Prusia y el modelo fundacional es profundamente autoritario dado que está inspirado en la doctrina militar y buscaba disciplinar al joven para que sea obediente y sumiso en su vida laboral. La esencia de la escuela es la represión, no solo busca docilizar al niño/joven, la escuela continúa la tarea de ahogar el espíritu creativo e investigativo que comenzó la familia (otra institución de represión). Criticar la escala de evacuación, y asignar a su supuesta flexibilización un programa de dominación de la sociedad es como tapar el sol con la mano. Al Sr. Campanella le tenemos que aclarar que no se libera el espíritu creativo y la rebeldía de los jóvenes haciendo más exigente la educación. Ningún estudio científico demuestra que la exigencia tiene un carácter formativo, que a partir de ella se logra aumentar los conocimientos del alumno. No sabe el Sr. Campanella que las escalas de evaluación son aleatorias, que muchos sacan un 9 o un 10 sin estudiar, o estudiando de memoria sacan la nota sin saber lo que escriben, o a veces los docentes ponen un 8, 9 o 10 según su subjetividad. Además decir que el que tiene 7 supera la exigencia más que el 6 o el 5, o el 1, o el 2, o el 3 es una burrada. Las escalas numéricas en la escuela solo son formas de exaltación de la competencia, el saber real no se logra cuando se tiene 10 o cuatro o cualquier nota, se obtiene cuando se articula el conocimiento con la experiencia interna del sujeto y su proyecto de vida. El Sr. Campanella que como decíamos, es un buen director debería saber que a veces pueden ser más dominables los que tienen más títulos porque tienen más que perder en la vida que los que nada tienen. Ser dominado, o crítico depende de la estructura de personalidad, de la experiencia de vida, no de cuanto se sabe o el bagaje cultural que se tiene. El que sabe de cine debería volver a ver “la Patagonia rebelde” y observar como allí se narra la épica de obreros rurales analfabetos que se levantaron contra la opresión y la explotación capitalista, eran analfabetos pero no los pudieron dominar, murieron luchando por lo que creían, se derrumba la tesis del Sr. Campanella. Pero además el Sr. Campanella debería hacer una autocrítica de sus dichos discriminadores, porque a esos obreros de la Patagonia, como a todos los obreros que no han podido asistir a la escuela, los tilda de burros, es decir que no son inteligentes. La inteligencia no tiene que ver con la educación, la inteligencia es parte del equipamiento biológico del sujeto que se desarrolla en el intercambio con el medio ambiente. Le recomendaría al Sr. Campanella la lectura del libro “Inteligencias Múltiples” de Howard Gardner, porque me parece que tiene una visión muy limitada de lo que es la inteligencia. Decía que el problema no es la evaluación en la escuela, es la estructura actual de la escuela misma la que se constituye en la actualidad como problema y obstáculo del desarrollo humano. La sociedad de las TICS no tiene nada que ver c on la sociedad industrial, y la escuela fue pensada para satisfacer las demandas de mano de obra de aquella sociedad, la escuela fue imaginada para que los burgueses tuvieran mano de obra calificada y obediente y el sistema de evaluación (además de otros sistemas escolares) es una parte importante del sistema de disciplinamiento de los jóvenes instituido en y por la escuela. Pero la sociedad industrial es cosa del pasado, las relaciones laborales, el expertis exigido en las organizaciones empresariales se ha modificado sustancialmente, mientras que la escuela ha sufrido pocos cambios en su estructura. El sistema continúa siendo jerárquico, autoritario, centrado en la figura del docente como el lugar supuesto saber, donde la libertad de creación de los alumnos es aplastada antes que motivada y además forma para una sociedad inexistente. Ese es el real problema de la escuela, que fue creada para ser una organización que fortaleciera el imaginario de dominación de la burguesía y nunca se rebeló contra ello, sino, lean los trabajos que en la década del 70 escribieron el obispo de Cuernavaca Iván Ilich “Contra la escuela” o los trabajos de Cirigliano en Argentina continuando esa línea de investigación. No se construye un mejor ciudadano, más rebelde, más crítico, más comprometido aumentando la exigencia en la escuela y menos con los sistemas evaluativos que se utilizan allí. O el Sr. Campanella no sabe que la calificación es un dato profundamente subjetivo y aleatorio, alguien obtiene una buena nota porque tuvo suerte, porque le tocó un tema que sabía, porque fue lo suficientemente seductor como para agradar al docente, o por mil factores que tienen que ver con las relaciones interpersonales o el azar más que con el conocimiento adquirido. La demanda de exigencia tiene que ver con cuestiones con mayor cercanía con la movilización de mecanismos de dominación y represión que con un intento serio de formar profesionales o trabajadores idóneos. No es casualidad que los que arremetieron contra la reforma bonaerense sean los destacados periodistas y comunicadores de la derecha vernácula, cuando el rio suena…… La demanda de una educación exigente no es sinónimo de una educación de calidad, una educación que forme seres humanos comprometidos con su prójimo y con su país, cooperativos, solidarios. Está más cercana de la consigna que invita a disminuir la inseguridad aumentando la rigurosidad (exigencia) en el trato a los “delincuentes” (que pareciera no tienen el derecho de los ciudadanos) con aumento de las penas, disminución de la edad de punición, etc., con lo cual la inseguridad seguirá pero con cárceles más superpobladas que lo que están en este momento. Hay que formular proyectos y avanzar en el desarrollo de formas educativas para los sectores que no resisten la disciplina prusiana de la escuela. No puede haber un único sistema educativo, el formal gradualizado, sino que deben existir diferentes modalidades de desarrollar los servicios educativos que se les brinda a los ciudadanos. No existe una receta única, una pedagogía universal aplicable a todas las demandas de los ciudadanos, debe desarrollarse un menú amplio de ofertas educativas, basado en la pluralidad de pedagógica, que tenga en consideración la multiplicidad de situaciones que tiene la población de nuestro país. En la formulación de ese menú es necesario considerar que cada grupo social tiene diferentes formas de vida, diferentes culturas, distintos intereses y diferentes posibilidades laborales, por lo tanto para determinar la formación que necesita se deben tener en cuenta todas esas variables. Doy un ejemplo, mucho jóvenes abandonan la escuela, no porque sean vagos, o malos, lo hacen porque no resisten las condiciones de encierro y disciplinamiento de la escuela. Estando en Honduras puede tomar contacto con el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP) que utilizando un modelo alemán diseñaron una organización de formación orientada a satisfacer la demanda educativa de los jóvenes más arriba indicados. La propuesta consistía en la creación de un aula taller a la que asistían los jóvenes, en ella se los formaba en conocimientos teóricos (matemáticas, lengua, por ejemplo) en función de los requerimientos del expertis en el que se estaban formando. Con una mayor flexibilidad que las exigencias de la escuela común el INFOP lograba contener a los jóvenes que habían abandonado el secundario y los dotaba de una herramienta de trabajo. Otro ejemplo de flexibilidad es el desarrollo de los “Trayectos profesionales” durante el gobierno de Menem que eran carreras ofrecidas a trabajadores, pero que contaban con una elemento flexible, si algún trabajador quería cursar solo un módulo del trayecto podía hacerlo. Además no era necesario tener el secundario completo para cursar un trayecto. Otro elemento a considerar es que la escuela debe abandonar la intención de un aprendizaje repetitivo y monótono que por lo general lleva a saber “algo”, pero no a saber el porqué de ese “algo”. Con las nuevas teorías de las competencias educacionales que establecen que para saber hay que saber hacer y para ello, conocer las condiciones que posibilitan el saber, conocer cómo funciona el dispositivo de conocimiento. Por ejemplo no basta que Ud. sepa manejar un auto, una competencia educacional indica que Ud. debe saber que ocurre para que el auto funcione y si se le avería en un paraje desolado Ud. tenga oportunidad de solucionarlo. Una cosita más en el campo de lo aleatorio hubiera bastado que el gobierno de Bs. As. cambiara el sistema numérico por otro sistema de evaluación, por ejemplo aprobado/no aprobado y el debate no hubiera tenido lugar. A los que plantean la exigencia evaluatoria les recuerdo que en muchos países (creo que en Francia, Suecia o Islandia si no me falla la memoria) los alumnos tienen promoción automática y solo tienen una evaluación al final de la carrera. Ello permite mantener los grupos de compañeros, sostener el trabajo en equipo y evitar el sufrimiento psíquico de quienes al repetir pierden sus grupos de referencia. Por lo tanto yo le recomendaría al Sr. Campanella que siga haciendo buen cine y deje de decir “burradas”, en sus propios términos, sobre la educación. Hasta la próxima.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Narcoeconomía.

Entre las muchas promesas de campaña que escucharemos en estos meses venideros en Argentina, figura la cuestión de la inseguridad y como elemento anexado a ella la lucha contra el narcotráfico. Un punto de partida es el señalado por J. Alonso Salazar en “La parábola de Pablo” (Booket 2001), se puede vencer a un narcotraficante, a dos, a varios, lo que nunca se logrará es derrotar el narcotráfico, por lo menos mientras este esté prohibido. Para sostener esta afirmación veamos algunos datos. En la página http://www.telemundodallas.com se informa que entre el 3,5 y el 6,6% de la población mundial consume algún tipo de droga (350 millones) el 13% es dependiente (40 millones). En Colombia el tráfico de drogas mueve 18 mil millones de dólares que equivalen al 50% del PBI. Colombia produce 185 tn métricas de las que el 61% va a EE.UU, y el 39 a Europa (revista Time). También produce el 65% de la heroína que consume EE.UU. El narcotráfico mueve más de 500.000 millones de dólares por año en el mundo que se constituyen en motor de la economía de EE.UU. y los grandes países occidentales Según la Oficina de Crimen y Droga de la ONU (ONUDC) en su informe sobre el producto criminal bruto, publicado en 2010, la droga y el tráfico armas suponen el 1,5% del PBI mundial y el 7% de las exportaciones globales de mercancías. El 70% de lo producido por los negocios ilícitos se blanquea en el sistema financiero. La diferencia entre lo que recibe el productor de la droga y lo que paga el consumidor supera las 25 veces. Además de los narcos hay otros actores económicos que se benefician del negocio, los bancos de EE.UU y una parte importante del sistema financiero mundial. Según el economista, investigador y académico Daniel Mejía de 50 mil millones de utilidades que produce la droga solo retornan a Colombia 8 mil millones. Las grandes corporaciones financieras son las que se quedan con la parte del león vía lavado de dinero del narcotráfico. Con el rendimiento que produce el narcotráfico las mafias de traficantes incursionan en negocios legales como compra de hoteles, construcciones, compra de acciones de diversas corporaciones industriales y financieras, transferencias de jugadores, etc. Según funcionarios de las fuerzas de seguridad el narcotráfico destina más de 15 mil millones de dólares para sostener un sistema de corrupción, mientras que el presupuesto con que cuentan las agencias de lucha contra el narcotráfico es diez veces menor a esa cifra. Para poder sobrevivir los narcotraficantes, que difícilmente coloquen los huevos en una sola canasta, ya que también se involucran en otros negocios ilegales como el tráfico de armas, trata de blancas, etc., realizan un entramado profundo aliándose o comprando a políticos corruptos, miembros de las fuerzas de seguridad, miembros del poder judicial, etc. Existe un modus operandi que es utilizado en los diferentes países, el narcotraficante siempre dispone de un pequeño ejército de sicarios y personas que protegen sus negocios (soldaditos) y su propia seguridad, a la vez que genera en el territorio cordones de seguridad humana basados en la asistencia de las necesidades básicas de la población, generalmente insatisfechas por los estados nacionales. De esta manera, quien fue el mayor de los capos del narcotráfico a fines del siglo pasado aportaba recursos para resolver problemas económicos de la población de Medellín, construía viviendas sociales, asistía a los sectores más vulnerables ante catástrofes con grande sumas de dinero, construía estadios de futbol para los jóvenes, etc. Con esta estrategia se ganó el respeto y la admiración de grandes sectores desposeídos, y ello explica la gran movilización con muestras de dolor que se produjeron en ocasión de su muerte. Para que exista tráfico de drogas, como en cualquier tipo de comercio, es necesario que exista un mercado de consumo. Para que existan ganancias siderales en un mercado de consumo es necesario que exista una dependencia y que el consumo esté prohibido. El hombre ha consumido drogas desde los albores de la civilización, las utiliza para disminuir el sufrimiento que produce la angustia de muerte y las exigencias de la vida social. Algunas drogas tienen muy mala prensa, son vistas como sustancias que destruyen al ser humano, que adormilan su raciocinio, pero esas mismas drogas que en cantidades ingentes producen graves daños cerebrales y psíquicos, también tienen resultados terapéuticos. Paracelso hablaba de las drogas como un remedio y un veneno. Freud usaba cocaína para aliviar el sufrimiento que le producía el cáncer de laringe, la marihuana tiene efectos analgésicos y hay médicos que aconsejan su consumo a pacientes artríticos, anoréxicos, con asma, Alzheimer, cáncer, con dermatitis, dolor crónico y en afecciones psíquicas como la ansiedad, la depresión, etc., la morfina que se utiliza como analgésico se extrae del opio que es una de las drogas más antiguos, y de allí se deriva la heroína que tiene en la actualidad diversos usos terapéuticos, pero que es considerada una droga pesada. Otras drogas no tienen esa mala prensa y su consumo no es judicializable, son las drogas legales como los ansiolíticos, los antipsicóticos, las anfetaminas, etc. Estas drogas producen tal vez trastornos mayores que las drogas ilegales pero se consumen abiertamente y se pueden comprar con receta médica en farmacias. Hay otras drogas legales con efectos devastadores sobre la salud de las personas que sin embargo no están prohibidas, como el alcohol y el tabaco. En argentina han sido procesados o se sospecha de su involucramiento con el tráfico de drogas ilegales, funcionarios del Estado, altos jefes policiales, jueces y fiscales. En los corrillos urbanos se afirma que el mayor consumo de drogas se da en el parlamento nacional y entre las figuras más populares del cine, teatro, etc. Por supuesto que como todos los mercados el de las drogas ilegales está segmentado, existiendo las que son de máxima pureza y que son consumidas por los sectores de altos recursos y las hay muy baratas como el crac que se comercializan entre los sectores más vulnerables de la sociedad. El narcotráfico admite solo una estrategia que puede derrotarlo, y con él caer sus efectos nocivos sobre la sociedad, la legalización de la comercialización de las drogas, entonces porque no se realiza esta legalización, como por ejemplo ocurrió en Estados Unidos cuando la clase dominante decidió abolir la Ley Seca que prohibía el consumo y venta de alcohol dado que la prohibición solo permitía que los productores y traficantes clandestinos se enriquecieran cada día más sin lograr que bajara el consumo. Simplemente porque produce inmensas ganancias, de tal magnitud que aunque se decomisen toneladas de droga y se quemen, ello no afecta a los “empresarios” porque las ganancias permiten soportar esos decomisos. Pero volvamos a algunos datos del comienzo (datos estimativos por cierto), si hay 350 millones de consumidores, y 40 millones de adictos dependientes, los cuales mayormente están en algunos países como EE.UU. y de Europa occidental, imagine el lector que pasaría si se interrumpiera el flujo de drogas hacia estos países, los adictos tomarían las calles reclamando la droga y se producirían grandes desmanes, Tiene por lo tanto cierta razonabilidad la hipótesis de algunos estudiosos del tema que afirman que la DEA (Drug Enforcement Administratión) no es un organismo que combata la circulación de drogas en EE.UU. sino por el contrario es una oficina orientada a regular la cantidad de droga que ingresa a ese país, y ello podría explicar los vínculos existentes entre los agentes de la administración y los cárteles de la droga. Por otro lado, imagine el lector que ocurriría si de golpe se legalizara el tráfico de droga en el mundo, la masa de 500 mil millones de dólares que abastece las economías de los países más desarrollados, que permite a los capitalistas “legales” hacer pingues negocios con el lavado de dinero, o con sus vínculos con los traficantes, desaparecerían, y la economía capitalista global caería en una crisis sin precedentes. La narco economía es la forma que la economía neoliberal adquiere en el capitalismo globalizado, no es una anomalía del sistema, sino que es el sistema mismo en la actualidad. Hasta la próxima.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Gracias

Ayer, 7 de septiembre cumplí 65 años, ya puedo considerarme un jubilado porque estoy en la edad de acceder a ese beneficio, pero lo más importante no fue el cumpleaños, sino recibir tantos mimos de la gente que quiero y me quiere, son muchos los que me mandaron cariños por mi cumpleaños, la lista sería excesivamente larga y no quiero olvidar a nadie. A todos los amigos de la vida, compañeros de trabajo, colegas, familiares, etc., no tengo palabras para agradecerles su gesto, en medio de tanta lucha, tanta agresión social, de tantos políticos corruptos, periodistas venales, de tantas mentira en los medios de comunicación de masas, de tantas promesas incumplidas, con tantos con ciudadanos que viven en condiciones miserables a pesar de los treinta años de democracia, en recuerdo de los que ya no están, y con la presencia de tanta gente buena que puebla la biografía de cada uno de nosotros, desde este espacio y de mi humilde blog quiero agradecer a todos los que no bajan los brazos y continúan fieles a sus principios, a su ética y a su gran capacidad de ser humanos. Todos ellos hacen que podamos tener la esperanza cierta de que nuestros descendientes heredarán un mundo mejor. Muchas pero muchas gracias. Los quiero mucho.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Psicosociología de la conducta de los políticos.

Comencemos por algunas frases de políticos: “Los políticos no hacen cosas que prometen en campaña y hacen otras que nunca prometieron” Carlos Menem "Acá no se trata de sacarle a los ricos para darle a los pobres, como hacía Robinson Crusoe." (Menem) "Si me bajara el sueldo, estaría cometiendo una injusticia con la gente" Eduardo Duhalde “El que depositó dólares tendrá dólares” Eduardo Duhalde" Admito que me equivoqué; los dólares no podrán ser devueltos" (Duhalde) "No creo que los sectores económicos se diferencien por las malas palabras. ¿O acaso nada más que los negros las dicen?" Adelina Dalesio de Viola "Hay que dejar de robar por 2 años" Luis Barrionuevo "Vamos a resurgir como el Gato Félix" Hugo Moyano "Tenemos mucha delincuencia porque los jóvenes están aburridos" Federico Storani "Síganme no, no los voy a defraudar, Carlos Menem "Carrió está cayendo por su propio peso" Carlos Menem "Los cartoneros son ladrones de basura" Mauricio Macri) "Los políticos argentinos - entre los cuales me incluyo - son una mierda" Eduardo Duhalde "Yo robo para la corona" José Luis Manzano "En 1000 días vamos a poder tomar agua del riachuelo" María Julia Alsogaray "Los desaparecidos están vivos en España" Cecilia Pando "Hacia 1997 la deuda externa comenzará a reducirse, y hacia fin de siglo será insignificante" Domingo Cavallo "En este país, nadie se hace rico trabajando" Luis Barrionuevo "Los científicos que se vayan a lavar los platos" Domingo Cavallo "Los desaparecidos son eso, desaparecidos. No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos." Jorge Rafael Videla "Acá tengo algunas cartas que me enviaron los supuestos torturados en las que me agradecen el trato recibido en la Esma" Emilio Massera Estas son algunas de las frases dichas por políticos, si recopiláramos las barbaridades, actos fallidos, mentiras, lugares comunes, necedades, etc., que dijeron llenaríamos cientos de tomos. El político actual se diferencia de los tradicionales que gobernaron la argentina, o que fueron oposición, no porque los dos buscaran satisfacer el interés de la burguesía, sino porque estos han perdido todo tipo de recato, no tienen el más mínimo norte político y solo les interesa el poder para llenarse de dinero. No voy a cometer el error de generalizar, siempre existieron unos y otros, pero en la actualidad una mayoría aplastante de los políticos son mentirosos, corruptos, ineficientes, oportunistas, travestis, soberbios, etc. Los políticos han asumido la fantasiosa idea de que existe una clase política que está por fuera de la sociedad y se comportan como tal, como alguna vez se comportaron las clases dominantes en la antigüedad o en el medievo, sin importarles lo que opinaran los integrantes del “vulgo”. Para los políticos, los ciudadanos “de a pie” constituimos una masa manipulable a la que solo hay que tener en cuenta cada cuatro años cuando nos piden el voto, luego ellos hacen lo que quieren sin respetar nuestros intereses, sufrimientos, necesidades, etc. Se podría decir que son una banda de amigotes, que aunque se pelean, se agreden, se insultan, no lo hacen por convicciones, sino como dijera uno de ellos, “para la platea”. Sino vean la relación entre Carrió y Pino Solanas, que una temporada se aman y son un matrimonio perfecto y a la siguiente se hacen desplantes, se dicen los peores vituperios y se odian. Vean los discursos de Moyano cuando decía que Macri, Clarín, etc., eran una lacra salvaje que aniquilaban las ilusiones del pueblo argentino, y el kischnerismo el movimiento político que nos llevaba a la felicidad eterna, y escúchenlo ahora diciendo que solo debemos esperar hambre y miseria de las mismas políticas y del mismo gobierno que el ensalzó durante años. También es interesante analizar el discurso de los opositores sobre Moyano, que antes era parte del eje del mal y hoy es una blanca palomita que viene a reivindicar a los trabajadores. Es muy interesante escuchar al Cobos kirschnerista adulando hasta el cansancio a la presidenta y a este Cobos para el que todo lo que hace la presidenta está mal. Los ciudadanos tenemos la sensación que como dice la frase de Adelina de Viola somos los “negros” para los que basta con “pan y circo” como hacía Nerón. No se nos consideran sujetos pensantes, capaces de tener una actitud crítica y reflexiva, somos una horda que solo necesita ser atosigada de propaganda para que camine hacia el lado que ellos quieren. Para sostener esta afirmación no voy a recurrir a argumentos psicológicos, sino que me basta con presentar el cambio de actitud de los políticos argentinos en estos treinta años de democracia. La política del período post dictadura se caracterizó por la necesidad de los políticos de movilizar a las masas tras ideales y proyectos políticos. En las elecciones de 1983 confrontaron dos sectores netamente diferenciados, por un lado el alfonsinismo radical con un proyecto democrático, de linaje socialdemócrata y por el otro el proyecto de una derecha autoritaria que se había adueñado del aparato político del peronismo con personajes como Luder, Iglesias, etc. Lo importante es que el debate se dio en las calles, en los bares, en las universidades, en la sociedad, y en consonancia con ello, la apuesta política más importante consistía en la movilización de masas, es por ello que en los actos del obelisco la participación ciudadana se contaba por millones, y lo mismo ocurría en las grandes ciudades del interior. En ese momento los temas más importantes en debate no eran la inseguridad, la inflación, el desempleo, lo que se discutía era la reivindicación de una sociedad que había sido arrasada por una dictadura cívico-militar por el terrorismo de Estado y nos había llevado a una guerra absurda con el genocidio de lo mejor de la juventud argentina. Se discutía la amnistía a los asesinos, se reclamaba el juicio y castigo a los culpables, se exigía la aparición con vida de los desaparecidos, en definitiva la sociedad reclamaba más democracia y de calidad, y para ello era necesario que quienes cometieron atrocidades y sus cómplices civiles fueran juzgados y castigados. Hoy lo políticos han abandonado toda defensa de principios, y más precisamente, tal vez siguiendo a Marx (Groucho) ofertan “tengo estos principios, si no le gustan tengo otros”. Obran según las encuestas, dicen lo que la gente quiere escuchar, total saben que luego van a hacer lo que ellos quieran independientemente de lo que prometieron en campaña y lo más importante, lo que pone de manifiesto el cambio de paradigma de la práctica política en Argentina, es que ya no les interesa las grandes movilizaciones, lo que les importa es el tiempo de televisión del que disponen. Este cambio ha llevado a acrecentar el poder de los mass media, dado que los políticos se cuidan de criticar a los grandes medios que son los que les pueden asegurar pantalla. Los medios operan con dos estrategias claras, por un lado construyen realidades, conforman problemas significativos que sirven a los intereses económicos y de dominación de la gran burguesía, instalan agendas de debate, estigmatizan a funcionarios y militantes y por el otro lado trafican participación en sus pantallas a cambio de la aquiescencia de los políticos. Observe el lector TN y verá que en todos sus programas se repiten hasta el cansancio los mismo políticos sometidos al grupo Clarín, allí se ven a Macri, Carrió, Massa, Sturzenegger, Pinedo, Cobos, Solanas, etc., y en su astucia el grupo Clarín, haciendo “alarde” de democracia invita a los izquierdista más radicales como Pitrola, el “pollo” Sobrero, Altamirano, Castillo, Ripoll que por supuesto son intransigentes críticos del kischnerismo, pero que no realizan ninguna crítica a Magneto y el multimedios Clarín, o a su cómplice Saguier de la Nación. Encontramos a socialistas que se alinean con la derecha venezolana mientras miembros de su partido van a Caracas a apoyar al chavismo, aparecen supuestos progresistas para los que la alianza con la derecha política dejó de ser un tabú en el cambalache de la política vernácula y ahora es una cuestión de táctica, olvidando que los Macri, Sturzenegger, Rodríguez Larreta, Bullrich, o los radicales de derecha como Sanz, Morales y tantos otros o fueron cómplices de las dictaduras o fueron responsables del genocidio social que ocurrió en 2001. Lejos están los tiempos en que un político era capaz de llegar al gobierno con varias estancias y salir de él en la miseria, o que un político vendiera sus propiedades para pagar el desfalco que hiciera su ministro de economía porque él lo había nombrado y era su responsabilidad. Lejos están los políticos de los principios y muy cerca de la corrupción, porque señores, la corrupción es un veneno que corroe la sociedad y de ella participan funcionarios de gobiernos, opositores, empresarios, sindicalistas, etc. Lejos están los tiempos en que la izquierda soñaba con una sociedad igualitaria y democrática y la consigna fundamental era la máxima ampliación de la democracia. Hasta la próxima.