lunes, 19 de mayo de 2014

Tolerancia.

El término tolerancia proviene del latín “tolerans” que es pasado participio de “tolerare, que significa soportar, cargar, aguantar; en el griego existe un verbo “tlénai” que también implica soportar, de este término viene el nombre de Atlas que habiendo perdido la lucha contra la titanomaquía fue obligado a cargar o soportar el mundo sobre sus hombros. La tolerancia constituye uno de los valores humanos, que no son innatos, sino que han sido construidos a los largo de la historia de la humanidad. Como la honradez y la confianza, la igualdad, la solidaridad, son significaciones sociales imaginarias que ordenan la vida humana. La inclusión de estos valores en la cotidianeidad social sería un símbolo de desarrollo de las sociedades. Las sociedades más avanzadas tenderían a ser más tolerantes, a soportar o cargar con las diferencias sociales y étnicas que existen en su seno, mientras que la intolerancia, sería un signo de atraso, propio de organizaciones sociales en las que se privilegian valores propios de un pasado siniestro de la humanidad. Veamos algunos ejemplos interesantes. En el diario “La Capital” del 19 de mayo de 2012 se publica una noticia que ha tomado estado público en todo el planeta. Sintéticamente, es el caso de Meriam Yehya Ibrahim, una joven médica sudanesa de 28 años. Meriam está embarazada y es madre a la vez de un niño de 20 meses. De madre católica, y padre musulmán, que la abandonó a los 8 meses, Meriam adoptó la fe religiosa de su madre y se casó con un joven discapacitado (esta en silla de ruedas) que también es católico. En Sudan se adoptó la Sharía en 1983, la ley musulmana que fue instituida en el medioevo. Según esta ley, atrasada y autoritaria, un creyente no puede cambiar de fe, de hacerlo incurre en apostasía. Como Meriam es mujer, y es sabido el desprecio de la Sharía por las mujeres a las que les concede poco más de estatus que un objeto que puede parir hijos, debe adoptar la fe religiosa de su padre (islamismo) aunque este la haya abandonado de muy chica, no puede elegir la fe de su madre. Meriam fue educada desde pequeña en la fe cristiana de su madre y por eso se casó con un ciudadano de esa misma fe. El estado teocrático de Sudán, anuló (a través de su sistema jurídico) el matrimonio de Meriam sin su consentimiento. Como Meriam continúo cohabitando con su marido legal, también incurrió en el delito de adulterio. El padre de los hijos de Meriam no tiene derecho a ser padre de los sus hijos, además de estar en estado de abandono porque dependía de los cuidados de Meriam debido a su discapacidad, por lo que el niño de veinte meses está alojado en la misma cárcel que su madre. Sudán adopto la Sharía como ley del estado, como lo hicieron otros países de la región como Irán, Afganistán, Arabia Saudita, etc., que retrocedieron bárbaramente por el túnel de la historia a la Edad Media con su secuela de violencia, intolerancia, antisemitismo, salvajismo, fanatismo religioso, etc., A Meriam se le exigió retractarse públicamente de su fe católica y adoptar la fe musulmana, ella valientemente se opuso a traicionar sus creencias por lo que el Juez Abas Mohamed al Jalifa la condenó a cien latigazos y a morir ahorcada. Esta decisión ha concitado el repudio unánime de todos los países civilizados que no comulgan con los estados teocráticos, autoritarios del medio oriente. El segundo caso al que quería hacer referencia es más vernáculo y se refiere a la entrega de los Martín Fierro en la noche del domingo 18 de mayo de 2014 en Buenos Aires, Argentina. Es notorio que el grupo Clarín a través de su mafioso mayor, Magnetto, compró para Canal trece una cantidad de estatuillas con el fin de tener mayor popularidad. Muchos programas (más allá de su calidad) como Farsantes se vieron maximizados en sus logros por los miembros corruptos de APTRA que respondió a la generosidad de Magnetto brindándole a Canal 13 y a sus programas y actores la mayor cantidad y los más importantes premios. Algunos programas, que son de muy mal gusto, poblados de lugares comunes, mentiras y groserías, como el programa que conduce Jorge Lanata, “Periodismo para todos” (los que piensan como Lanata), incitan a la violencia contra los que pensamos distintos y ofende a otros periodistas con términos como boludo, estúpido, hijo de puta, con los que los califica todo el tiempo, y en casos extremos diciendo, como le dijo a Luis Ventura que “si los dos no podemos vivir en la misma ciudad prefiero pegarte un tiro y matarte” (palabras más, palabras menos), fueron premiados. Dos actitudes pudieron verse en la pantalla que dan cuenta de la baja calidad moral y humana del Sr. Lanata. Llegó al escenario a recibir su premio seguido por sus files acólitos (el pavo real adelante, los súbditos un paso atrás) y solo dijo “Uds. vieron este bidón de nafta, quiero agradecer a APTRA que evitó que me prendiera fuego en el escenario”, dicho esto con un gesto autoritario ordenó a sus desdichados colaboradores que se retiraran con él, los que al igual que los esclavos romanos o griegos obedecieron al mandamás del programa. En ambos ejemplos encontramos un encaje perfecto con la palabra intolerancia, es decir ausencia de tolerancia. Lanata no tolera al “Otro” porque no puede soportar la diferencia, en el mundo de su monada psíquica solo existe él y nadie más. Como afirma Eduardo Blaustein en el título de su libro “Las locuras del Rey Jorge”, Lanata tiene muchos síntomas propios de un psicótico, encerrado en su estrecho y mediocre mundo interno y arrastrando en su mediocridad a quienes colaboran con él. Tres preguntas surgen de los hechos. 1) Medirá Magneto los costos de sostener a este infame “periodista”? Porque si bien tiene como dividendo que Lanata es un burro de carga que en función de su avaricia extrema, su falta de moral y su egolatría (egomanía) arremete contra el gobierno y al mejor estilo de Goebbels miente, falsifica las noticias, desacredita a funcionarios y políticos que no piensan como él, cada vez tiene menos credibilidad y cada vez se acentúan más sus aspectos patológicos, entre los cuales resalta su apología de la violencia. Pareciera que no, a juzgar por la actitud autocrática y desencajada de Adrián Suar, su gerente de programación que subió repetidamente al escenario para agradecer a sus proveedores de APTRA los premios adquiridos por el grupo. Segunda pregunta, 2) Hará APTRA una autocrítica de sus decisiones y comenzará a romper el negocio que tiene con el grupo Clarín (lo que se evidencia que en los últimos años es Canal 13 quien trasmite la entrega de premios) tratando de logran un poco más de credibilidad para el bastardeado premio?. No son pocos los periodistas honestos e íntegros que como Víctor Hugo Morales se negaron a participar en las ternas para no convalidar el fraude de los premios Martín fierro, y son muchos los que no asisten a la ceremonia de entrega. Además, periodistas con los que no tengo ningún acuerdo como el Negro Fernández Oro, se atreven a decir (aunque sea un chiste): “llegué tarde a la ceremonia de APTRA y escuché, rufián, sinvergüenza, inmoral, estafador, alcahuete, bandido y pensé cuanta violencia en la entrega de los premios, pero inmediatamente alguien me tranquilizó cuando me dijo que en realidad estaban pasando lista a los miembros de APTRA”. Tal vez el ejemplo de nuestro país es menor y no reviste la importancia del de Sudán, pero es importante, porque en las sociedades en las que no se combate la intolerancia, en las que los ciudadanos aceptamos que patanes como Lanata, Van der Koy, Castro, Lomgobardi, etc., insulten y humillen a los funcionarios, aún a la Presidenta, nos deslizamos por la pendiente de la violencia. Violencia que vemos en las calles, en el comportamiento cotidiano, en la falta de solidaridad, en los autos que son tirados encima de los peatones por sus conductores en las esquinas, en los ajusticiamientos de chicos en la calle, en la agresión a periodistas que no acuerdan con los objetivos de las manifestaciones, en el futbol, en las escuelas, en los asesinatos de chicos por sus compañeros, etc. Por supuesto que toda esta violencia no es culpa de sujetos como Lanata, porque es un fenómeno complejo en el que intervienen muchos factores, pero si no ponemos frenos a las locuras de ciertos periodistas, si no criticamos el fundamentalismo extremo de algunos comunicadores, si no recuperamos los valores con los que se construyó nuestra sociedad, caeremos inevitablemente en la grieta que quienes la crearon, se encargan de agrandar cada día, aunque digan que están en desacuerdo con esa manera autoritaria y mezquina de relacionarse, mientras tratan de imponernos a los argentinos, con el dominio que les asegura su lugar de privilegio en los medios de comunicación, una subjetividad atroz contra la que debemos luchar. Traía al comienzo, el terrible ejemplo de Sudán y su intolerancia religiosa, al lector esta noticia le parecerá exótica, lejana, impropia de una sociedad democrática como la nuestra. Piense el lector que en alguna oportunidad, tal vez hace muchos años, algún sudanés pensaría igual de lo que ocurría en Arabia Saudita o Afganistán, pero al aceptar los discursos corruptos y violentos de los sicarios de los medios de comunicación de masas creo las condiciones para llegar a la Sudán actual, y de ello es responsable toda la sociedad, no recorramos el mismo camino. Hasta la próxima.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Confianza.

La palabra confianza es una palabra compuesta de raíz latina, la integran el término “con” que significa junto, todo y la palabra “fides” que es fe, honestidad, confianza es por lo tanto con fe, y remite a la acción de tener una gran seguridad de algo o de alguien. Según Lawrence Cornu la confianza constituye “una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo” Elegí comenzar por definir la palabra confianza porque creo que la sociedad capitalista moderna es una sociedad de confianza. Veamos la cuestión con detenimiento, la democracia representativa se basa en la confianza, los ciudadanos confiamos en quienes votamos, confiamos en que van a cumplir con lo prometido, en que van a hacer honor a su palabra . Cada elección es un voto de confianza y como bien dice Cornu es una apuesta al futuro, a lo que la persona en la que confiamos hará en el futuro. La confianza constituye un valor importante para el funcionamiento social, que, con otro grupo de valores (el respeto, la solidaridad, la cooperación, etc.) son vitales para el desarrollo de la potencialidad de lo humano. La confianza no solo se expresa en las relaciones políticas, en todos los órdenes de la vida cotidiana este valor está presente. En nuestra vida cotidiana realizamos una multitud de operaciones, tomamos una gran cantidad de decisiones, basados en la confianza. Por ejemplo prestamos objetos, dinero sin tener ningún documento que lo avale, en muchos intercambios comerciales la transacción se basa en la confianza que existe entre los que la realizan, en las relaciones pedagógicas el alumno deposita su confianza en el saber del profesor, en fin. nuestra vida se desarrolla dentro de marcos de confianza. No podemos vivir sin la confianza, y esto no es solo un imperativo moral, es una condición que emana de los límites de nuestro equipamiento biológico. Los seres humanos solo podemos conocer aquello que se encuentra en el campo de nuestros sentidos. Por ejemplo, se puede estar a favor o en contra del régimen político-social que impera un país determinado, pero si no vivimos en el mismo, solo podemos tomar la decisión de estar a favor o en contra con los datos que no provienen de nuestros sentidos, sino que nos son suministrados por los medios de comunicación. Ahora bien, en el mundo moderno, en esta sociedad de las comunicaciones y las informaciones, en la que estamos híper informados, en la que podemos conocer los sucesos en tiempo real, en el mismo momento que ocurren, así ocurran en el otro extremo del planeta, todos sabemos, y desde estas páginas lo he dicho hasta el cansancio, que la información no es objetiva, que los medios de comunicación de masas no son neutros, muy por el contrario, los diferentes medios de comunicación se alinean con los distintos grupos sociales que existen en la aldea global. Por lo tanto, lo que nos informan no es la noticia cruda y dura, tal como ocurre, sino que la información pasa por el tamiz ideológico de la línea editorial del medio de que se trate, y de esta manera el dato primario sufre una mutilación, aspectos del mismos son cambiados o reformulados, de acuerdo a los intereses que el medio de comunicación sostiene. Para la CNN Cuba constituye un país “comunista” en el que gobierna un grupo totalitario que impide que el pueblo escoja libremente su estilo de vida. Si en cambio leemos Gramma, Cuba constituye una democracia avanzada en la que los obreros son los que ejercen el poder y el conjunto del pueblo participa de todas las decisiones que el gobierno toma. Suponga el lector que ha leído o escuchado los dos medios, y que nunca ha estado en Cuba, ¿a quién debe creerle? Y si escoge una de las dos versiones, ¿Por qué escoge una y no la otra? Con respecto a la primera pregunta creo que no debería creer en ninguna de las dos versiones ya que ambas están sesgadas por la ideología. Con respecto a la segunda pregunta, estamos en presencia de un caso típico de confianza, el lector repite una de las dos versiones porque confía en el medio que la propaga. Más aun, la confianza en el medio nos lleva a que sistemáticamente leamos un mismo medio y que consideremos, a partir de la “desconfianza” que lo puesto de manifiesto por los otros medios está amañado o no se ajusta a la verdad. Y acá entra en juego otro concepto muy importante, el de la capacidad crítica, los seres humanos contamos con la posibilidad de poner en tela de juicio todas las informaciones que nos llegan. No es un acto de desconfianza contrastar la manera que relatan un determinado hecho diferentes medios de comunicación, es el ejercicio de la crítica el que nos permite valorar, analizar, contrastar y en definitiva construir opinión sobre los aconteceres de nuestra sociedad y el mundo. Debemos someter a la crítica hasta lo más evidente. Aun cuando miramos un video debemos tratar de ver en el mismo las incoherencias, las contradicciones, y las diferencias con otros videos. Todos sabemos que en televisión existe lo que se denomina edición, que no es otra cosa que la mutilación de la noticia en bruto, cortando partes, ensamblando diferentes momentos de la locución, con el objeto de lograr que el entrevistado diga lo que no dijo, manifieste lo que nunca pensó. El mundo de las telecomunicaciones, de internet, nos posibilita buscar información más allá de los medios masivos de comunicación. Hoy el usuario de información cuenta con una caja de herramientas que le permite acceder a la información de manera directa o dicho en términos de este artículo, de manera más confiable. Podemos entablar diálogos con usuarios de información que están en otras latitudes con herramientas del tipo del correo electrónico, con otras que nos ponen en contacto directo con esos usuarios como Messenger o Skype, podemos acceder a diferentes medios de comunicación del mundo a través de la red, y a partir de esta búsqueda de información tener elementos de juicio más valederos para construir nuestro propio punto de vista, nuestra propia opinión. Por supuesto que esta acción es mucho más incómoda que aceptar lo que los diferentes medios de comunicación nos dan cocinado y masticado para que metabolicemos en nuestra subjetividad luego de haber ingerido la información. Supone una mayor carga de trabajo, implica destinar más tiempo a la reflexión, que por lo general no tenemos, porque en el ajetreo de la intensa vida moderna, no nos podemos dar el tiempo para pensar, y el que no piensa consume acríticamente lo que los diferentes medios le sirven. Pero esta actitud consumista, sin reflexión crítica es sumamente peligrosa para las personas y también para las sociedades. La burguesía como clase dominante necesita de la desunión, del fraccionamiento de los diferentes sectores populares, como decía el tío Eleuterio, divide y reinarás. Es por ello que muchos medios de comunicación no se contentan con dar una información sesgada, con esa información apuntan a crear recelos entre la población, a que nos considerernos unos enemigos de otros, a desconfiar de nuestros semejantes, etc. Es así que desde los medios se construyen arquetipos de lo que supuestamente es un delincuente, un tipo de piel oscura, que vive en una villa, que anda con gorrita y que camina por las calles asesinando a mansalva a inocentes ciudadanos. Esta prédica de algunos comunicadores hace que frecuentemente, cuando nos cruzamos con una persona que se aproxima al arquetipo desconfiemos de ella, que la consideremos algo así como un degenerado asesino en potencia, cuando lo que tenemos enfrente es una persona igual a nosotros, con sufrimientos y penas, con alegrías e ilusiones. El caso más patético lo vimos cuando el cronista preguntaba en Bs. As. por Milagros Salas, la mítica dirigente del movimiento Tupac Amaru en Jujuy. La respuesta, luego que Salas fuera denostada e injuriada por el Rey Jorge , era que se trataba de una negra de mierda, de una delincuente que vivía de los subsidios del Estado, etc. Lo interesante es que los entrevistados que la denostaban no la conocían, nunca la habían visto, muchos ni siquiera habían estado en Jujuy, pero la pérfida acción de ciertos periodistas en determinados medios de comunicación había instalado la imagen y la gente acríticamente, injuriaba a una mujer que dedica su vida a ayudar a sus compañeros sin pedir nada a cambio. Porque alguien puede asumir semejante conducta, pues porque tiene confianza en el medio, pero no es una confianza ingenua, ese alguien ha sido colonizado por el medio, su capacidad crítica está anulada o latente o en el peor de los casos porque el medio está en línea con sus propios intereses o con su visión del mundo. En el extremo más radical hacia la derecha política, vemos que el nazismo se caracterizó por sembrar la discordia en la sociedad. El método de gobierno de los totalitarismos es precisamente destruir la confianza entre los ciudadanos, anular su capacidad crítica mediante la mentira y la exacerbación del fanatismo y crear una enemigo inexistente en el cual depositar todos los males de la sociedad, el nazismo alemán lo hizo con el pueblo judío al que acusó de todos los males de Alemania y mediante una campaña de difamación y mentiras contra los judíos convenció a una parte importante de los alemanes (sobre todo a la pequeña y media burguesía) que estas personas eran la encarnación de la depravación en el mundo, ocultando que lo perverso y depravado de la sociedad alemana eran precisamente los nazis, que llevaron al mundo a uno de los mayores holocaustos de la historia de la humanidad. Seamos cuidadosos, cuando estigmatizamos a luchadores populares como Milagros Salas Luis D’Elias, a periodistas como los miembros del panel de 678 o Víctor Hugo Morales, a jóvenes militantes políticos como los miembros de La Cámpora, a niños y jóvenes por el color de su piel o el lugar en el que viven, podemos estar cayendo en la peor de las ideologías, el nazismo, y recordemos el poema de Martín Niermoller: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas guardé silencio porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas guardé silencio porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas no proteste porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos no proteste porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”. Hasta la próxima

viernes, 2 de mayo de 2014

Honradez.

Honradez proviene del término latino honoratus que significaba actuar con honor. Es sinónimo de honestidad, que implica cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Para los antiguos griegos se trataba de vivir de acuerdo a como se pensaba y sentía. La honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Como vemos la honradez tiene que ver con un imperativo ético, y fundamentalmente se relaciona con la práctica de los seres humanos. Es en la práctica en donde nuestras palabras y nuestra prédica adquieren un valor sustancial. En la vida política de nuestro país asistimos a una profunda falta de honradez, y ello lo podemos evidenciar en la vida cotidiana. Los mayores chistes sobre la deshonestidad se refieren a los políticos, y el ciudadano común tiene la sensación de estar gobernado por personas de probada deshonestidad. Veamos algunos ejemplos de esa vida cotidiana, Luis Barrionuevo, el inefable sindicalista gastronómico hoy se pasea por los canales de televisión como el abanderado de la honradez, en los tiempos del menemismo, en que se saqueaba al país y se sumía a los trabajadores en la pobreza más profunda, este “icono” de la decencia menemista que saqueó al país tenía expresiones como lo que dijera en un programa televisivo “en este país tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años y salimos de la situación en que estamos”. Otro prohombre del sindicalismo, el inefable Hugo Moyano nos predica a diario por los canales de televisión que él es un luchador gremial que defiende los intereses de los trabajadores. Sin embargo Moyano es un importante empresario que usa el poder gremial que tiene para enriquecerse el y su familia. Con huelgas salvajes, aprietes, manipulaciones políticas Moyano consigue jugosos contratos en el conurbano para la empresa de recolección de residuos Covelia, que según afirman los dirigentes del PRO tiene que ver con sus negocios. En La política Online del 2/5/2014 se lee: “Legisladores del PRO le piden a Hugo Moyano que aclare si es el dueño de Covelia SA, una empresa encargada de la recolección de residuos en unos 12 municipios pero que además es la encargada de la distribución de alimentos del Plan Más Vida en territorio bonaerense. Una operación de $ 8,5 millones.” En esos 12 municipios el principal defensor de los intereses de Covelia es la Familia Moyano (padre e hijo que ya son una dinastía en el gremio de camioneros), al punto tal que cuando le va mal en la negociación de los contratos a Covelia, se declara una huelga salvaje de camioneros para apretar a los intendentes que no firman los contratos muy convenientes para Covelia. El carácter empresarial de la burocracia gremial peronista es harto conocido, la mayoría de los dirigentes gremiales se han enriquecido mediante corrupción, negocios ilícitos, aprietes para obtener coimas de los sectores empresariales, control de empresas por dominio directo o por medio de las organizaciones gremiales en las que se eternizan en sus sillones. No es solo Moyano o Barrionuevo, sino casi todo el espectro gremial el que es re, re, reelegido para continuar en sus cargos hasta prácticamente su desaparición física. Es curioso que en algunos niveles de gestión (por ejemplo presidente, gobernadores, etc.) esté vedada la re elección y que en otros (legisladores, intendentes, etc.) los dirigentes puedan eternizarse en sus bancas. Lo mismo para los sindicatos, si los gremialistas fueran consecuentes con sus dichos de que no debe haber reelección deberían dar el ejemplo e impulsar una ley que solo les permita estar uno o dos mandatos al frente de los gremios. Pero el problema de la honradez, entendida como al comienzo de este artículo, no es una cuestión que afecte solo a los dirigentes, afecta a la sociedad en su conjunto. Tomemos algunos ejemplos de la vida cotidiana. Nos quejamos y lamentamos la inseguridad existente que lleva a los jóvenes a realizar arrebatos, entraderas, salideras, etc. Pero no dejamos de comprar note books, teléfonos, partes de refacción para los automotores en el mercado secundario donde se comercializan los efectos robados. Hay una lógica de hierro, si nadie comprara artículos robados, robar no serviría de nada, si se roba es porque hay miles o millones que compran a sabiendas cosas robadas porque son más baratas. Nuestra clase media es tal vez la que menos honradez tiene, grita a voz de cuello que es necesario terminar con la grieta que divide a la sociedad, que se debe acabar con la violencia verbal, que se debe respetar al otro, etc., y critica al gobierno diciendo que persigue a los que piensan diferentes, que no deja que la gente se exprese. Ahora esa misma clase media cuando se trata de reunirse a manifestar como ocurrió en los últimos años, no solo es violenta de palabra, sino que, es violenta en los hechos, de ello dan cuenta los periodistas golpeados en los actos contra el gobierno, las agresiones a quienes no respondían a las consignas dictadas por los medios hegemónicos, etc.. Tampoco es honrado el comerciante que siguiendo la ola de carestía aumenta sus precios mucho más de lo que se lo aumentan a él, “por si las moscas”, y crea un colchón que aumenta sus ganancias. Pero cuando uno de ellos pretende no crear ese colchón es agredido por sus pares. En cualquier país “normal” al decir del Frente Amplio Progresista, un comerciante gana entre un 5 y un 30 %. En nuestro país los márgenes de algunos, sobre todo los supermercados llega al 1000%, y luego esos mismo sectores se quejan por la inflación. Hablan contra la violencia que lleva consigo los arrebatos, robos, hurtos entraderas, etc., pero poco dicen de la terrible violencia de los jóvenes y niños de clase media que en patota agreden a sus pares llegando hasta producirles la muerte. Existe una diferencia entre estos delitos, un joven de la villa roba porque no tiene recursos, un joven de clase media cuando mata no es porque no tiene otro recurso, lo hace por simple placer de dañar al otro, sino véase los motivos por los que las patotas apalean a sus pares; porque era linda, porque es tonto, porque pertenece a otra pandilla con la que están enfrentados. En Argentina no es que no se dicen las cosas porque se teme a la retaliación, en general no se habla porque se especula con las posibilidades del silencio. Y cuando se habla se lo hace porque conviene a los intereses del que habla. Los periodistas de los medios monopólicos baten el parche permanentemente sobre la supuesta censura a la palabra, sin embargo, viendo atentamente los canales de televisión, leyendo los diarios, vemos el lenguaje violento con el que se ofende a los políticos, sobre todo a los oficialistas, los periodistas de los multimedios no se guardan nada, más aun expresan cuestiones que son dudosas o francamente mentirosas. Si Lanata, Castro,. Van Der Koy, Bonelli, Lomgobardi y tantos otros fueran honestos denunciarían los negociados, las coimas, la corrupción de todos los políticos, empresarios, sindicalistas y no solo de aquellos que se identifican con el partido gobernante. Nunca escucho o veo a estos señores hablar de la complicidad de Magneto, Noble, Mitre con la dictadura, de los negociados de papel prensa, del robo a los jubilado con las maniobras de las AFJP, de los despidos sin causa en sus medios de los trabajadores que piensan distinto, etc. El ciudadano común debería pensar, es posible que un país con cuarenta millones de habitantes solo sean corruptos los que están en el gobierno y que el resto sean carmelitas descalzas. Es posible que todos los miembros del oficialismo sean corruptos y ningún miembro de la oposición lo sea. Porque si esto es así, la solución es sencilla, prohibamos que participen en elecciones los miembros de oficialismo. Creo que esta última opción será de mucho interés para los políticos opositores, porque esta es la única manera que pueden ganar una elección. Hasta la próxima.