martes, 18 de agosto de 2015

Quiero ir preso.


Quiero ir preso, pero en Noruega. Veamos las condiciones carcelarias y el régimen de punición al delito en Noruega, muy similar al de todos los países mas desarrollados social y económicamente de Europa del norte. Noruega es un país con bastante territorio para con una exigua población, tiene 5.000.000 de personas. Solo el 0,074 % (3.700 ciudadanos) de la población esta preso por diversos delitos. Una cifra muy baja si la comparamos por ejemplo con Gran Bretaña que es el doble 0,14 % (86.000 ciudadanos) sobre 60.000.000 de habitantes o EE.UU. donde el 0,72% (2.300.000 ciudadanos) de sus 319.000.000 de habitantes esta encarcelado, o con Argentina que tiene el 0,15 % de sus ciudadanos (61.000) presos. Los datos indican que en Noruega solo el 20 % de los reos reinciden, guarismo muy bajo si consideramos que EE.UU. tiene una tasa de reincidencia del 47%, Reino Unido del 57 %, Francia el 39%. El concepto que atraviesa la legislación noruega es el de la rehabilitación y reinserción social de los delincuentes, es por ello que la máxima pena (cualquiera sea el delito incluyendo el asesinato) es de 21 años. Cuáles son las condiciones de reclusión en este país. Fieles a sus criterios de rehabilitación y no de castigo, las condiciones carcelarias tienen particularidades interesantes. Frente a Oslo, la capital del país hay una pequeña isla que tiene una cárcel, Bastoy, que es considerada la prisión mas bonita del mundo. En esta cárcel los guardias no están armados, los presos viven en cabañas de madera en vez de estar en lúgubres celdas de dos por dos. Como recreación se les permite andar en bicicleta o jugar al tenis, también pueden usar las playas. La prisión cuenta con cine y sauna, en una palabra, la prisión no se basa en la represión y el castigo, en Noruega se considera que una persona que ha delinquido tiene los mismos derechos que cualquier ciudadano, en una palabra por haber delinquido una persona no deja de ser humano y tener los mismos derechos humanos que el resto. Comparemos esto con la Argentina, donde los políticos como Masa, Macri, etc. basan sus campañas en prometer mayores penas carcelarias, mayor rigor con los presos, o donde los periodistas como Antonio Laje se hacen cruces porque se les da a los presos un salario por su trabajo dentro de la cárcel. El representante de la derecha que más ha tomado la bandera de la “lucha contra la inseguridad” es Masa. Este ex funcionario del gobierno kirchnerista (ocupó el cargo de jefe de ministros) que fue durante varios años militante de la juventud de la U.C.D. retoma sus viejos fueros de derecha y construye una propuesta para disminuir la inseguridad basada en políticas represivas, Entre sus propuestas se destacan el aumento de las penas a las personas en conflicto con la ley, la eliminación del garantismo, una reforma del servicio penitenciario para hacerlo más traumático para los detenidos de lo que es ya ahora, la ley de derribo que permite abatir cualquier avión en el aire sospechado de narcotráfico, emplear las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico, bajar la imputabilidad a los 14 años. En los términos de esta derecha “civilizada” las personas que cometen delito dejan de ser personas y pierden sus derechos ciudadanos. En el lenguaje popular el delincuente es una basura que debe ser eliminada, y acicateado por la prédica de la prensa amarillista que envenena a diario las cabezas de los ciudadanos, se lo presenta como un modelo de persona caracterizado por ser un joven en situación de pobreza, sin valores, consciente de que viola la ley, generalmente con la piel de color más oscura, etc. Ya hemos analizado el carácter racista de este identiquit que lo único que logra es estigmatizar a los jóvenes y generar una psicosis persecutoria sobre los mismos. Si bien Masa dice que su reforma carcelaria pasa por cambiar el carácter de depósito de las prisiones por cárceles que inserten socialmente a los jóvenes, es sabido que las cárceles son espacios de tortura y violencia contra los internos, con reglamentos y sistemas encarnados en guardias con una formación militar y autoritaria y por lo general corrompidos que viven de las dádivas que obtienen de los familiares de los internos. El planteo de cárceles que brinden educación, salud, trabajo y máxima seguridad es falso e incoherente, dado que la máxima seguridad es antagónica con las primeras tres premisas. La cárcel es un elemento de represión que pretende excluir a un chivo expiatorio (el joven en conflicto con la ley) de la sociedad y de esa manera establecer el imaginario que si se excluye a algunos se elimina el delito y la corrupción. El delito y la corrupción son intrínsecos a la sociedad capitalista actual, en todas las sociedades existen los llamados delincuentes, en todas las sociedades son reprimidos y encarcelados, la diferencia es que en algunas, como vimos más arriba, el ciudadanos que es limitado en su libertad no deja de ser ciudadano, no pierde sus derechos y garantías elementales. Como hemos observado en EE.UU. hay 2.300.000 presos, un cuarto del total de los presos del mundo, y eso a pesar de que allí hay pena de muerte, hay sistemas represivos que permiten a los policías que asesinen a ciudadanos impunemente, sin embargo, el delito y la inseguridad a lo largo de las décadas ha crecido en este país, como claramente lo demuestran no solo las estadísticas, sino como crece el número de presos. Masa debería atender más el ejemplo de países como Noruega, de pensar en organizaciones que contengan a los jóvenes más que encerrarlos, de desarrollar metodologías de formación en libertad, con guardias que en lugar de aterrar, torturar, golpear, asesinar a los internos se dediquen a ayudarlos a procesar sus errores y a trabajar en el desarrollo de un marco motivacional que les permita repensar su historia y formular un proyecto de futuro. Con Masa más que un estadista tendremos cómo presidente un pastor represivo e inquisidor, que perseguirá a los jóvenes por estar en conflicto con la ley, luego por ser adictos, por su manera de pensar y finalmente los perseguirá solo por ser jóvenes. El joven que “delinque” no es que lo hace por perverso, o mata porque no tiene valores, o roba porque es vago y haragán, ese joven es un producto de una sociedad que lo estigmatiza, que lo margina, que vulnera sus derechos. Cuando hablamos del joven que mercadea droga, tenemos que observar algunas cuestiones, lo hace porque es un camino más recto para conseguir lo que la sociedad le niega por haber nacido en un ámbito de indigencia, en segundo lugar puede vender droga porque existe un mercado cada vez más amplio que la compra y en tercer lugar porque el tráfico de droga involucra a miles de empresarios “honestos”, de militares y policías cómplices, de políticos corruptos, de bancos que lavan el dinero, de empresas sostenidas o con accionistas directamente vinculados al narcotráfico (cuestiones que no son solo ocurrentes en Argentina, más aún ocurren en países como EE.UU., la Unión Europea, etc.). Los salvadores de la inseguridad como Masa nunca se refieren a los otros delincuentes, los más peligrosos, esos que visten traje y corbata, que se reúnen con ellos para aportar a sus campañas y luego recibir los favores en sus conductas ilícitas. Lo que no nos dice Masa es que va a hacer con los que evaden impuestos, los que fugan divisas al exterior, los que roban con los precios abusivos, los que tienen trabajo en negro, los que tienen trabajadores en sistemas de esclavitud (como el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Etchevere), de esos delincuentes masa no habla, solo se refiere al raterito que roba una cartera, un supermercado o un maxi kiosco, y a esos jóvenes es a los que plantea hacerles caer todo el peso de la ley, tronchando sus vidas en cárceles inmundas que los transforman en delincuentes perfectos. Masa habla de muchas estadísticas, pero nunca menciona que en Argentina hay casi 70.000 presos, y que esos presos son provenientes de sectores vulnerables, porque los ricos que roban y matan cuando los atrapan tienen buenos abogados para hacerlos zafar de la cárcel, si el lector no está de acuerdo lo invito a ver Relatos Salvajes, la hermosa película argentina que en uno de sus actos describe correctamente esta situación. Tampoco habla de los asesinos que causan el mayor número de muertes con sus actos, los conductores de vehículos irresponsables, que matan en nuestras calles y rutas a miles de personas por cruzar semáforos en rojo, ir a altas velocidades, conducir en estado de ebriedad o drogados, etc., y que no son precisamente jóvenes indigentes o vulnerables sino integrantes de clase alta o personajes notables del cine o el teatro, de ellos Masa no dice nada, no habla de mandar a la cárcel al que mate en un accidente en la vía pública en alguna de estas condiciones. Y no puede hablar de ello porque si lo hace es posible que tenga que empezar a meter presos a familiares, hijos de familiares, familiares de empresarios, etc. Lo peor que podemos hacer los ciudadanos en aras de la seguridad es no permitir que nos conculquen nuestras libertades y garantías, a la inseguridad no se la enfrenta con mayor punición, con más cárceles, sino con políticas sociales y educativas que modifiquen los estadíos de conciencia de los ciudadanos y con políticas económicas que permitan mayor igualdad, más derechos, más respeto por los jóvenes. Con políticos como Masa en el gobierno aumentaran los derechos de los ricos de avasallar a los pobres y la sociedad será cada vez más injusta, inequitativa e insegura. Hasta la próxima.

lunes, 10 de agosto de 2015

Elecciones.


Durante este año hemos sido convocados a “participar” en democracia. Como afirmamos de manera reiterada en este blog, nuestra participación se reduce a emitir un voto por tal o cual candidato dándole un cheque en blanco para que después de elegido pueda hacer lo que se le dé la gana olvidándose, no solo de nosotros, sino también de lo que dijo en campaña. Aparecen todo tipo de candidatos que, según les indican las encuestas y sus asesores de campaña, salen a prometer lo que no van a hacer y a no decir lo que piensan hacer. Tenemos a un Macri que en las ultimas semanas se ha constituido en un ferviente estatista, renegando de toda su tradición neoliberal y privatizadora, aquella que exhibiera durante todo el período del menemismo, donde a quien lo quisiera escuchar le informaba de su voluntad privatizadora. El macrismo intenta cautelosamente ocultar el ajuste que realizará si llega al poder, y propone cosas desatinadas como derogar el impuesto a las ganancias, las retenciones al agro, etc., sin decirnos como hará para financiar el Estado. Otra novedad es que propone mantener en manos del mismo a todas las nacionalizaciones (aerolíneas, petroleras, servicios como agua y previsionales como las jubilaciones) que como dijimos mas arriba niega su sempiterno discurso privatista. Habla de unidad y tolerancia, de capacidad técnica, de su excelente equipo, pero nunca nos brinda información sobre las medidas concretas que va a tomar si accede al gobierno. Se queja del autoritarismo de los miembros del gobierno y da lecciones de democracia (escuchar al que piensa distinto, tolerar el disenso, etc.) pero cuando un periodista que no es su palo lo aborda para entrevistarlo manda a sus pata de plomo a que lo echen por la fuerza impidiéndole que le haga preguntas. Macri no solo es menemista, neoliberal, autoritario, sino que aprendió mucho de su sensei Menem, quien antes de ser electo prometía el salariazo y la revolución productiva y luego de ser elegido nos sometió a uno de los peores ajustes de nuestra historia, con su consecuente resultado de empobrecimiento, desempleo, marginación, lo que no le explotó en las manos por la crisis, sobrevino después que terminó su mandato, le estallándole a los que siguieron con sus políticas (otros que nos mintieron en campaña) como la alianza de De la Rua junto a personas como Cavallo, Santisteban, Sturzenegger, Bullrich, Sanz, Storani y cuantos mas que hoy son macristas y que estuvieron con Menem y De La Rua.. El macrismo no es otra cosa que la representación política de la gran burguesía concentrada, mercantil, industrial y financiera, el sector de la burguesía que detenta el poder real en nuestra sociedad y que bajo la forma de dictaduras militares o en expresiones políticas representativas (como el menemismo, la Alianza, o el macrismo) ha gobernado en extensos períodos de la historia argentina. En estas elecciones la derecha conservadora y neoliberal va dividida, su otra expresión política es el Frente Renovador, en el que milita lo mas granado de la derecha peronista que históricamente se encolumnó detrás de Duhalde y que es heredera de las fracciones represivas y neoliberales que dominaron al peronismo en los setenta como el Comando de Organización, Guardia de Hierro, la triple A, el isabelismo/lopezrreguismo, etc., y que se han caracterizado por su carga de corrupción, neoliberalismo, represión salvaje, políticas autoritarias, etc., como De La Sota, o el propio clan Duhalde (Eduardo y Chiche), que unidos los intendentes mas reaccionarios del conurbano bonaerense y a jóvenes neoliberales que militaron en la UCD de Alzogaray (Masa) pretenden restaurar una república autoritaria (con reminiscencias fascistas) proponiendo el endurecimiento de las penas, reprimiendo a los “delincuentes” (que para ellos una vez endurecidas las penas terminamos siendo todos los que estamos a su izquierda) y limitando las libertades y garantías constitucionales consagradas por la constitución (como lo hizo después del 11/9 el partido republicano en EE.UU.), Incluso este sector también miente sobre un tema que la agenda de Clarín y la derecha reaccionaria han logrado meter en la cabeza de muchos argentinos, ya que dicen que van a terminar con la inseguridad con más represión, con penas mas duras. En EE.UU. las penas son infinitamente mas duras que en nuestro país (como ejemplo hay pena de muerte) y ello no quiere decir que la inseguridad ciudadana haya disminuido, solo se logró poblar de pobres, chicanos, negros, etc., a las cárceles de ese país. También tenemos a los sectores de izquierda, moderados como el Frente Cívico (FCyS) y Social o un poco más extremos como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). El socialdemócrata FCyS encarna la visión reformista con largo anclaje histórico en la sociedad argentina (hunde su tradición en los partidos socialistas y comunistas del siglo XX) y propone un programa ingenuo de honestidad, amor, corazón, etc., que supera en poco a las obras de Corin Tellado, pero que en los hechos no puede hacer ninguna formulación política ni económica porque su espacio está ocupado por el Frente para la Victoria (FPV) que expresa material e ideológicamente a la mediana y pequeña burguesía nacional vinculada al mercado interno. Un poco mas a la izquierda esta el FIP, la expresión de lo que en los setenta llamábamos pequeña burguesía desesperada, integrada por profesionales y muy pequeños emprendedores, que creen equivocadamente representar a la clase trabajadora de la argentina. Este sector, que. Por lo general, se reivindica marxista, ha olvidado hasta las mas elementales enseñanzas de los fundadores de la teoría social revolucionaria (Marx, Engels, Bakunin, Lenin, Trotsky, etc.) y participan en las elecciones sin programa. En sus intervenciones públicas muestran un discurso vacío de contenido en el cual solo atacan al gobierno pero no hacen propaganda contra el capitalismo y sus efectos liquidadores sobre nuestra sociedad. El Altamira que escuchamos en los diversos programas de televisión no muestra ninguna diferencia de contenido con el resto de los políticos burgueses, es tan solo el ala “izquierda” de los políticos en campaña. En lo sustancial no muestra como transformar la sociedad revolucionariamente, usando las elecciones burguesas como una herramienta de propaganda para mostrar la inviabilidad social del sistema capitalista, poniendo al desnudo su opresión y explotación, tampoco es capaz de enunciar un programa de reformas en el marco del sistema. En esta debilidad del discurso de la izquierda reside su debilidad a la hora de contar los votos, por la ambigüedad que la caracteriza es una izquierda que no ha podido acumular consensos en democracia y en todas las elecciones en las que participó nunca superó el 4 o 5 % de los votos (aunque en alguna elección muy puntual haya podido superar ese porcentaje como en Salta o Mendoza). He dejado para el final a quienes, pareciera, que van a seguir gobernando el país, el FPV. Como dije mas arriba este sector es el representante de un sector burgués que para desarrollarse necesita de la ampliación del mercado interno, aumentar el consumo, logran mayor inclusión y un crecimiento sostenido de la economía en base a la sustitución de las importaciones. Es un sector político, que como lo hiciera la socialdemocracia en los 30 en los países nórdicos, apuesta a fundar la economía sobre la base del pensamiento económico keynesiano. No es casual que encuentre apoyos en conspicuos heterodoxos como Paúl Krugman o Joseph Stiglitz, en general vinculados al MIT de Massachusetts. En los últimos doce años este sector político de nuestro país, representante cabal de lo que es el peronismo como movimiento político, social y económico ha desarrollado una versión neokeynesiana de la economía que se ha mostrado satisfactoria para estabilizar al país y logran excelentes niveles de desarrollo. Ha logrado mejorar la situación de desamparo en la que se encontraban millones de argentinos y los ha incluido social y políticamente. Desde una perspectiva progresista este sector burgués ha ampliado derechos con leyes como el matrimonio igualitario, el plan conectar igualdad, la asignación universal por hijos, etc., y ha acometido una formidable obra de juzgamiento de los militares y civiles genocidas, inédita en nuestro país. Por otra parte todos hemos gozado de la mayor libertad de expresión de nuestra historia y nadie, a riesgo de mentir, puede decir que no hay libertad en nuestra nación, Evidentemente no ha terminado con las lacras del capitalismo porque esencialmente no es un actor político revolucionario, es tan solo un movimiento reformista, progresista, como los muchos que existieron en nuestra historia reciente (vg, el peronismo de 1945/55) La izquierda tiene en la actual coyuntura dos tareas importantes, por un lado defender y fortalecer el actual proceso de reformas luchando por la ampliación de la democracia, y por el otro utilizar las elecciones para poner en debate al capitalismo y el carácter de clase de la actual sociedad. Hasta la próxima.

sábado, 1 de agosto de 2015

La dictadura de Mirta.


Hace un corto tiempo, en uno de sus almuerzos, la vieja actriz devenida a comunicadora social, definió al actual gobierno, como una dictadura y a la presidenta como una dictadora. Esta actitud ideológica merece algunas observaciones. En primer lugar, es interesante observar como este exponente de la derecha más reaccionaria de la Argentina, ese sector social que avaló la dictadura genocida en nuestro país, que le dedicó a Videla, Agosti y Massera ríos de tinta y horas espacios radiales y televisivos para ponderarlos a ellos y a sus políticas de represión y genocidio, hoy salgan a querer ser los fiscales de la democracia. En segundo lugar, debemos recordarles a los conservadores de derecha, que mientras el pueblo luchaba en las calles y entregaba vidas para conquistar un pequeño espacio de libertad en democracia, ellos se reunían con los genocidas en fiestas, les brindaban reportajes, los halagaban por sus “logros” en la lucha contra la “subversión” (léase asesinato impiadoso de miles de jóvenes idealistas que luchaban). En el caso de Mirta no es necesario fundamentar su postura ya que miles de horas de videos desde 1976 a 1984 muestran claramente su complicidad con el régimen de facto. En tercer lugar y en esto radica el interés de esta entrada, hoy hay millones de personas que escuchan y ven Canal 13, y muchos de ellos a Mirta, y que o no han vivido el genocidio, no han podido evaluar el grado de aniquilamiento social que la dictadura significó, o simplemente no quieren pensar en ello. Democracia y dictadura son palabras que se usan hasta el hartazgo en la vida cotidiana, pero no siempre reflexionamos sobre el real significado de las mismas, y mucho menos tenemos en cuenta que la democracia puede ser (como efectivamente lo fue) la delgada línea que separa la vida de la muerte. Es por este conocimiento deficiente de los términos, y por lo poco que reflexionamos sobre su significado que la longeva almorzadora puede hablar con total impunidad de nuestra presidenta acusándola de dictadora. Dudemos sobre el conocimiento que Mirta puede tener de lo que es una dictadura, ya que para ello en la década del 70´ Videla no constituía una dictadura (por lo menos su actitud de aquellos años abrazada y elogiando a la junta militar lo demuestran), ya que si bien es muy fácil encontrar un video de esta “señora” elogiando a los dictadores, será muy difícil hallar uno en el que denuncie a los gobernantes como dictadores y muy difícil escucharle decir la palabra dictadura antes de 1984. En algún lugar hemos afirmado que la dictadura genocida de 1976/1984 ni comenzó en 1976 (hay antecedentes de crímenes, secuestros, terrorismo de estado durante el final del gobierno de Isabelita) ni fue una dictadura militar solamente, sino que el golpe de 1976 fue un golpe cívico-militar, es decir en el estuvieron involucrados y son tan culpables del genocidio, además de los militares miembros civiles “respetables” (empresarios, periodistas, comunicadores, educadores, sindicalistas, etc.) que se constituyeron en socios y sostenedores de la represión salvaje. Mirta ocupó un lugar destacado entre los cómplices de la dictadura cívico-militar. Pero seamos un poco escrupulosos y continuemos el análisis desde lo conceptual, dictadura es un término que tiene diferentes explicaciones. Por un lado se suele tomar la etimología como dicta (palabra) dura (forzada). Una definición nos dice que el frecuentativo de decire es dictare es decir dictar al que se le agrega ura (resultado, actividad). Una dictadura es un dictado de un resultado o actividad. Se la suele definir como una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o de una élite, por lo general suele ser un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, y la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de o la totalidad de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder. Vemos en la definición algunos elementos de la dictadura: a) es un gobierno auto elegido mediante una acción violenta (de facto), b) gobierna una persona (dictador) o una elite, c) no hay división de poderes, d) las libertades están conculcadas (no se puede decir o hacer nada sin la aprobación del dictador), e) no es admitida ninguna oposición. Veamos ahora que se entiende por democracia. El término constituye una significación social imaginaria surgida en las ciudades estado griegas, y etimológicamente sería el gobierno del demos. Kratos (gobierno) demos (unidad territorial en la antigua Grecia), el demos era algo así como la circunscripción. O sea, era el gobierno de los integrantes del demos. En Grecia no todos eran ciudadanos, solo podían votar los ciudadanos (no votaban las mujeres, los metecos, los esclavos, etc.) De esta significación evolucionamos a la forma actual del concepto, que tiene reminiscencias de la revolución inglesa del siglo XVII y la francesa del siglo XVIII. Se la define como una forma de organización política que otorga el poder al conjunto de la sociedad. En esta forma de gobierno las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legalidad o legitimidad a sus representantes. En la forma democrática la sociedad instituye la igualdad de todos sus miembros (en cuanto a derechos y deberes) y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. La democracia es una de las formas de gobierno definidas por Platón y Aristóteles que clasificaron a estas formas en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles). No todas las formas de gobierno democráticas son iguales. Hay democracias indirectas o representativas (como en la Argentina actual) en donde las decisiones son adoptadas por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracias participativas que facilitan formas de decisión directa de los ciudadanos como el referéndum, el plebiscito y donde los mismos se asocian y organizan para ejercer una influencia directa en las decisiones públicas Existe también una democracia directa en la que las decisiones son adoptadas directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Las diferentes formas de democracia no se excluyen unas a otras y podemos encontrarlas combinadas en diferentes países Veamos ahora como se decide la adopción de una forma de gobierno y de organización social, Partimos del concepto que las formas de gobierno (superestructura) tienen una relación con las formas de organización social y de la producción (estructura e infraestructura). En el capitalismo, desde la revolución francesa, la forma dominante de democracia ha sido la república representativa (aunque existen democracias representativas monárquicas como Suecia, Inglaterra, etc.). En general existe un acto fundacional de la democracia liberal o representativa que han sido las revoluciones. En nuestro país la revolución de mayo y el proceso posterior hasta 1953 instauraron una república representativa. La organización del Estado se plasma en la constitución, la que en la república representativa se basa en la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Mientras que los dos primeros descansan en la soberanía popular, el tercero (judicial) constituye una rémora de los regímenes aristocráticos y sus miembros son vitalicios y no elegibles por la voluntad ciudadana (no los votan los ciudadanos, los eligen los representantes). El resultado de este mecanismo es que en países como los latinoamericanos, que pasaron el siglo veinte en una sucesión de dictaduras y democracias representativas, una parte del poder judicial (como ocurre en Argentina) ni siquiera fue elegido por representantes del colectivo ciudadano, sino por las elites dictatoriales. Es por ello que la legitimidad de nuestro poder judicial es cuanto menos dudosa y en muchos casos más que impartir justicia, los jueces defienden los intereses de facciones de la burguesía. La democracia también implica una serie de libertades civiles como la libertad de expresión, de reunión, de asociación, de tránsito, de comercio, de producción etc. Supone la defensa de la intimidad y la inviolabilidad de la morada. En cualquier tipo de democracia, que merezca ese nombre, las personas no pueden ser ni detenidas ni hostigadas por sus maneras de pensar. En democracias representativas más avanzadas (como por ejemplo el artículo 14 bis de nuestra constitución) se establecen los derechos sociales (derecho a un trabajo digno, a la cobertura de las necesidades básicas -educación, salud, vivienda-, etc.) Ahora estimado lector, Ud. que está leyendo este artículo y que ha reflexionado sobre los conceptos de democracia y dictadura, puede pensar que ¿en argentina hay una dictadura y que nuestra presidenta es una dictadora? Acaso CFK accedió al gobierno mediante un golpe de estado, o podemos decir que en Argentina no hay una oposición al gobierno, o que está limitada la libertad de prensa o de expresión dado que ni los diarios ni los ciudadanos pueden decir lo que piensan, o que hay presos políticos, etc. Es evidente que no, estamos en una de las democracias representativas más completas de occidente en donde los derechos democráticos son escrupulosamente respetados. En los políticos, en la prensa, en los sindicatos opositores vemos denigrar, insultar, mentir, ocultar información, falsificar datos, hacer denuncias falsas contra la presidenta, sus familiares y miembros de su gobierno, la pregunta es ¿alguien fue preso, fue detenido, fue presionado por sus dichos? Creo, sin miedo a equivocarme, que nadie puede demostrar que algo de ello ocurrió en los últimos 12 años. Más aun no hubo casi represiones policiales violentas a las manifestaciones (cuando las hubo no fueron ordenadas por el gobierno central y en general fueron llevadas a cabo por las circunscripciones, que gozan de la autonomía federal –como por ejemplo la represión en el Neuropsiquiátrico Borda ordenada por el gobierno de Macri). No existe violencia de parte del gobierno a quienes piensan diferente, por el contrario es la oposición mediática y política la que ejerce la violencia contra quienes piensan distinto a ellos (intento de silenciar a periodistas como Navarro que denunciaron a Macri, o agresión física y verbal al ministro Kiciloff en el Buquebus por un grupo de energúmenos opositores). El intento de la casi nonagenaria reaccionaria actriz de novelas rosas en el cine es parte de una campaña de los sectores más concentrados de la burguesía (Sociedad Rural, Bancos, terratenientes, industriales concentrados -como Tetchin-, y medios de prensa concentrados) con el objeto de deshacer las conquistas otorgadas por el actual gobierno a los sectores más vulnerables de la sociedad, algunas veces, en detrimento de sus propios intereses de clase. Tras el debate de dictadura y democracia se esconde el intento de volvernos a llevar por el camino del empobrecimiento y la humillación que nos han hecho transitar en el pasado reciente. Ante la nueva elección los ciudadanos decidimos: profundizar el camino de recuperación de derechos sociales y económicos o hundirnos en la humillación de la pobreza de la mano del ajuste económico opositor. Hasta la próxima.