jueves, 27 de diciembre de 2012
Los Unos y los Otros
Quiero invitar al lector a un pequeño ejercicio de discriminación. Lo invito a que se pregunte quienes son los Unos y los Otros, definiendo por los Unos a los que sostienen la oposición, que se definen como anti K y los Otros a quienes se definen expresamente como K o que sostienen aspectos del proyecto del gobierno.
Se trata de ver que trayectorias tienen, que hicieron durante la dictadura, a quienes apoyaron, que papel político tuvieron, que ética sostienen, etc.
Empecemos por los Unos.
El Uno tal vez más importante es Eduardo Duhalde. Durante años fue protagonista de la política argentina, desde que era intendente de Lomas de Zamora, mantuvo estrechos lazos con los militares y fue uno de los apoyos de la dictadura. Durante el gobierno neoliberal de Menem fue su vicepresidente y partícipe de la mesa chica de los años noventa, luego gobernador de Buenos Aires y finalmente el representante de la derecha al caer De La Rúa. Con vínculos nunca desmentidos con Yabrán y muchos Otros personajes de la derecha mafiosa Argentina, Duhalde y su mujer son representantes dilectos de la derecha eclesiástica con un pensamiento muy cercano al Opus Dei, partidario de la mano dura, no trepida en criticar la política de enjuiciamiento a las juntas.
Francisco de Narváez, su familia era propietaria de casa Tía, uno de los mayores centros de explotación de las jóvenes trabajadoras que se desempeñaban en la empresa en condiciones claramente vejatorias. Dueño de Canal 2 de la Plata, no trepidó en echar a periodistas por “le preguntaron mal”. Tiene estrechos vínculos con la derecha agraria.
Y hablando de la derecha agraria, LA Sociedad Rural Argentina, es una opositora tenaz al gobierno de Cristina, recordemos que en su pasado se cuenta la usurpación de tierras de los pueblos originarios luego del genocidio cometido por el augusto General Roca, son los mismos que figuraron entre los patricios argentinos desde los albores de la nacionalidad, siempre tuvieron una constante, tienen las manos bañadas en sangre de los luchadores libertarios, como durante la huelga de la Patagonia en 1919 o en la última dictadura militar.
Lililta Carrió, que decir de esta representante de la derecha católica, afecta a transitar con grandes crucifijos, reaccionaria hasta la médula, con un delirio místico que la hace sentirse una diosa pontificando desastres que nunca ocurren. En algún momento engaño al electorado con un discurso fascista a favor de los pobres que penetro en la masa con la permanente ayuda del multimedios.
Mauricio Macri, de quien su progenitor dijera “mi hijo es un pelotudo”, es un petimetre que no puede ser un ideólogo de la derecha porque no tiene la inteligencia suficiente, basta caminar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para ver el desastre que es como gestor, edificios que se caen, calles llenas de basura, inundaciones, aumento del ABL y otros impuestos, y la lista de fracasos del lord mayor de Bs. As. sería eterna, solo tiene una virtud, miente y le echa a los otros la culpa de sus errores.
No debemos olvidarnos de los radicales, eternos candidatos a no terminar los mandatos y a dejar el país en crisis. Algunas veces por acción de los militares genocidas como en el caso de Irigoyen o Illía, otras por acción de la derecha peronista en alianza con el gran capital que se aprovechó de los errores de Alfonsín, y finalmente con De La Rúa donde se demostraron como un partido de la derecha más neoliberal de nuestro país. El sector dominante en el partido es hoy el mismo que encumbró a De La Rúa, con personajes tales como Gerardo Morales que es el empleado del mes del multimedios Clarín y que defiende cuanta causa reaccionaria anda dando vuelta, y cuando tiene tiempo ataca a quienes defienden los intereses de los sectores más vulnerables; Ricardo Sanz y Julio Cobos de los que no hay que decir nada ya que su propio discurso y práctica a favor de las políticas más reaccionarias de derecha son archi conocidas, Silvana Giudici que es otra de las empleadas del mes del grupo monopólico mediático. En definitiva, la UCR ha descartado a sus mejores cuadros progresistas como Federico Storani, Jesús Rodríguez, Leopoldo Moreau, etc. y entronizado a los mejores interlocutores de la burguesía rapiñera y prebendaría que nos condujo al desastre en 2001.
En el campo del sindicalismo encontramos a un ex socio del gobierno, Hugo Moyano, que fuera miembro de la Juventud Sindical Peronista, que en los años 70´fuera tristemente célebre como fuerza de choque de la derecha peronista y que luego evolucionara hacia posiciones más combativas, parece haber vuelto por sus fueros aliándose con lo más corrupto y facineroso del sindicalismo burocrático representado en Barrionuevo y el Momo Venegas, el primero célebre por su frase “tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años” , el segundo muy famoso por su sociedad con las explotadoras y sanguinarias patronales agrarias, junto a ellos aparecen dos personajes muy interesantes, el dirigente de F.A.A. Eduardo Buzzi, quien se alía con cualquiera que le dé algún rédito político, sea de derecha como la Sociedad Rural, o de “izquierda” como Pablo Micheli, otra predicador del sindicalismo clasista y combativo, pero que pareciera que ahora los clasistas y combativos son Venegas, Barrionuevo, Sociedad Rural, Cecilia Pando, etc., con quienes desde hace un tiempo camina delicadamente de la mano como novios esperados.
Completan el cuadro de los Unos, periodistas como Jorge Lanata, vendido al grupo monopólico Clarín por la modesta suma de $680.000 mensuales y que desde entonces es un propagandista anti K, claramente girado a la derecha el inefable Lanata defiende sin pudor a cuanto político de derecha le indica Magneto, su patrón y se ha juntado con tipos como Majul, personaje execrable del periodismo, a Wiñazki, que no trepida en mentir sobre cualquiera según sea la orden de sus amos, así por ejemplo dijo que Fito Páez había cobrado $100.000 por actuar en el acto del 9 de noviembre cosa que era falsa y que nunca rectificó. Entre los periodistas de los Unos encontramos a célebres propagandistas de las dictaduras militares que se sucedieron desde el 55´ como Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, Mariano Grondona, Roberto García, Chiche Gelbung, Alfredo, el director de Perfil Jorge Fontevecchia, los Bartolomé Mitre y la familia Saguier dueños de “La nación y tantos Otros, hoy reciclados como democráticos y preocupados por el hambre y la pobreza en argentina. También se suman ex “izquierdistas” como Alfredo Leuco, Beatriz Sarlo o el inefable miembro de la derecha payasesca y paqueta Pepe Eliaschev.
No nos olvidemos de la eterna defensora de los genocidas Cecilia Pando o del neo nazi argentino Alejandro Biondini conspicuos asistentes a las marchas opositoras.
Como decía Discépolo junto a ellos van los intelectuales de derecha como Santiago Kovadloff o Roberto Gargarella que es militante del PRO.
Entre los Unos, salvo contadas excepciones como la del FAS de Hermes Binner, pululan los políticos, periodistas e intelectuales, sindicalistas y patrones explotadores de la derecha más cavernícola de la Argentina.
Veamos a quienes encontramos en el campo de los Otros. El gran Otro es Néstor Kirschner, y lo es por su coherencia, porque más allá de las concesiones propias de la política, sostuvo los presupuesto políticos de su juventud, junto a Raúl Alfonsín constituyen la base sobre la que se asentó la democracia en Argentina, ellos fueron capaces de desarrollar una estructura democrática-representativa que permitió a lo largo de estos años sostener un modelo de convivencia social basada en la libertad de expresión, el respeto a la pluralidad de ideas, la tolerancia, etc. Néstor fue más allá de lo que había podido hacer Raúl en circunstancias políticas adversas, y derogó las leyes de obediencia debida y punto final que habían obtenido a punta de fusil los militares golpistas en los ochenta. Los juicios a los genocidas empezaron por los militares y poco a poco se extendieron a los civiles, con el reconocimiento del Estado, en el discurso de la presidenta, de que el golpe había sido cívico militar.
No vamos a hablar de las conquistas, porque además de ser conocido lo hemos manifestado en otros escritos, lo que si queremos decir es que el gran Otro más que una persona es un equipo, no es imaginable Néstor sin Cristina, que es la gran constructora de ideas, la que supo organizar un cuerpo discursivo y es la referencia fundamental del kischnerismo, como bien la definiera el presidente ecuatoriano es una militante fundamental que tiene el valor de sostener sus ideas y proyectos frente a la adversidad y que ha respetado el derecho de expresión aun cuando muchos la insultaran y la vilipendiaran. Y más aún, ha evitado reprimir las manifestaciones opositoras o por reclamos sectoriales demostrando que lleva la libertad y convivencia democrática hasta sus últimas consecuencias.
La Argentina ha asistido a un proceso de ampliación democrática permanente en los últimos 30 años, mucho falta aún por hacer, pero no es poco lo que se hizo y en ello tuvieron mucho que ver el kischnerismo y el alfonsinismo.
Entre los Otros son destacables los organismos de derechos humanos, en especial Madres de Plaza de Mayo (en sus dos variantes Línea fundadora y Bonafini) y Abuelas de Plaza de Mayo que han apoyado el proceso de democratización y de reivindicación de los derechos humanos desarrollado en los últimos nueve años, y de cuya garantía moral, ética y capacidad de lucha no duda ningún sector.
También encontramos entre los Otros a importantes actores políticos como Martín Sabatella, el líder de Nuevo encuentro que goza de un gran prestigio ético y de gestión, al titular de Banco Credicoop Carlos Héller, a Radicales íntegros como Leopoldo Moreau, el dirigente de Miles Luis D´Elias, la militante social Milagros Salas, etc.
En el campo sindical tan dividido, encontramos dirigentes que se agrupan en el campo de los Otros y es destacable la CTA de Yasky, Roberto “Beto” Pianelli y Néstor Segovia que son los gremialistas que conducen la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (Agtsyp) y tantos más.
Una gran parte de los intelectuales y académicos de izquierda apoya al proyecto kirschnerista ubicándose en el campo de los Otros. Tenemos a manera de ejemplo los protagonistas de Carta Abierta y muchos intelectuales como Tristan Bauer (presidente del Sistema de Medios Públicos), José Pablo Feinmann, Ricardo Foster, Victor Heredia, Juan Guelman, Roberto Tito Cossa, León Ferrari, Hugo Arana, Cecilia Roth, Horacio Fontova, Horacio González (Director de la Biblioteca Nacional), David "Coco" Blaustein (cineasta), Ricardo Rouvier (encuestador) , Carlos Girotti (sociólogo e investigador del CONICET), Jaime Sorín (Decano de la Facultad de Arquitectura) y Damián Loreti (Vicedecano de Ciencias Sociales), Federico Schuster (Decano de Ciencias Sociales), Héctor Trinchero (Decano de Filosofía y Letras), Ana María Zubieta (Vicedecana de Filosofía y Letras), Leonor Acuña (Secretaría de Asuntos Académicos de Filosofía y Letras de la UBA), Guillermo Wierzva (director del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo) , Jorge Bernetti (director de comunicaciones del ministerio de Defensa), Eduardo Jozami (director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ex ESMA), Miguel Talento (cónsul en Miami), Eduardo Anguita (periodista del Grupo Szpolsky de medios oficialistas) y Alejandro Kaufman (director de la Facultad de Ciencias de la Comunicación) y tantos otros.
Existen artistas entre los Otros como Fito Páez, Federico Luppi, Arturo Bonin, Ignacio Copani, Nacha Guevara, Alejandro Dolina, Florencia Peña, Pablo Echarri, Gerardo Romano, Peteco Carbajal, Coco Silly y muchos más que nos obligarían a hacer una extensa e interminable lista.
Entre los periodistas notables que están en el campo de los Otros podemos contar a un gran Otro como Victor Hugo Morales, a Sandra Russo, Eduardo Aliberti, Daniel Tognetti, Hector Cavallero y los periodistas de Tiempo Argentino, Horacio Verbitsky, Osvaldo Bayer, Ernesto Tiffenberg y los periodistas de página 12, etc.
Existen muchos más, quiero aclarar que no comparto la posición maniquea que afirma que en un grupo están todos los “malos” y en el otro los “buenos”. Tanto los Unos, que tienen algunas personas que se reivindican progresistas, como los Otros que cuentan en sus filas con conocidos derechistas, deben resolver las tensiones y definir un rumbo político, solo me animo a pensar que entre los Unos encontramos un componente fuertemente neoliberal, de derecha reaccionaria y que en nuestra historia fueron claramente los que organizaron la explotación y el ultraje de nuestra clase obrera, y que entre los Otros encontramos un componente más de izquierda democrática, compañeros de ruta en las luchas sociales de los setenta y con un componente neo keynesiano que busca desarrollar un capitalismo con mayor respeto por los sectores vulnerables.
Ninguno de los dos sectores están claramente interesados en la construcción de una sociedad socialista y democrática, pero creo que es notorio que los Unos están mucho más alejados en cuanto a su pasado, sus prácticas actuales, su ideología, etc., que los Otros que sostienen discursos igualitarios y que tratan de llevarlos a la práctica, aun cuando lo hagan sin abandonar su fe capitalista, y en ello reside la tensión del actual proceso económico y político.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Emilia Domínguez Rodríguez
En la década del cuarenta los educadores españoles que huían de la guerra recalaron en las costas americanas y nos entregaron su bagaje de ideales republicanos, solidarios y sus conocimientos en educación.
En los noventa, siguiendo la tradición de colaboración iberoamericana, llegaron a nuestras universidades muchos intelectuales ibéricos que incentivaron el amor por el conocimiento y la investigación.
Una de estas leyendas fue doña Emilia Domínguez Rodríguez. El primer contacto con Emilia lo tuvimos en ocasión de viajar por intermedio de “Intercampus” a su amada tierra extremeña.
Lo primero que deslumbra en esta mujer emprendedora es su amor por el conocimiento, su exquisito concepto de la educación como hecho político y la sencillez de su exposición. Emilia fue siempre algo más que una educadora, que una intelectual, es casi una leyenda que asombra a los que la conocemos y compartimos el trabajo intelectual con ella.
Era notable su capacidad emprendedora, que la hace capaz de montar una empresa de conocimiento de la nada en poco tiempo, como lo hizo con la investigación sobre los cultivadores del tabaco, que luego se plasmaría en el libro “Educación y desarrollo. El caso de los cultivadores del tabaco.”
Conocedora profunda de las características de la historia y estructura del sistema educativo iberoamericano, capaz de formular las más complejas propuestas de análisis y transformación de las prácticas educativas, que con su típica generosidad española nos brindaba y nos brinda en cada contacto.
En nuestro imaginario, Emilia era y es una rencarnación del Quijote de la Mancha, ya que lanza en mano arremetió siempre contra los molinos de viento que constituían y constituyen las ideas reaccionarias y retrógradas que de la mano del neoliberalismo enarbolaron las derechas más recalcitrantes en Iberoamérica.
Formadora de profesionales críticos y reflexivos, es admirada por sus alumnos en la Facultad de Formación del Profesorado, de la Universidad de Extremadura, que a cada paso la interceptan para dialogar con ella y consultarla. Supo ganarse igual respeto entre los colegas americanos, sobre todo los rosarinos, en sus múltiples viajes de intercambio con la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.
Desde el comienzo de las relaciones que establecimos en el intercambio propiciado entre Extremadura y Rosario por Intercampus desarrollamos un espíritu de trabajo cooperativo que fructificó en diversos proyectos de investigación, en publicaciones de diferente tenor y en cursos de post grados dictados en Rosario, en los cuales se formaron varias generaciones de profesionales.
Creamos la Revista Iberoamericana de Educación, Salud y Trabajo (RIEST) cogestionada entre España y Argentina y de la cual Emilia fue su directora y factótum. Con ella editamos Cuadernos Sociales Iberoamericanos, que hoy dirige uno de sus discípulos, Víctor Quiroga, y que desde hace doce años es una herramienta de debate entre profesionales de Iberoamérica.
En lo específico Emilia fue y es directora de nuestras tesis doctorales y de numerosos proyectos de extensión e investigación. Uno de ellos, tal vez el mas importante realizado en Rosario, fue el “Proyecto para el desarrollo humano solidario” que bajo la eficiente dirección y supervisión de Emilia permitió construir un Centro de Desarrollo Local en una barriada vulnerable de Rosario y desarrollar un taller de usos múltiples que contaba con talleres textiles, una fábrica de dulces, un taller de carpintería, un taller de serigrafía, un taller de panificación, un taller informático, un aula taller para formar emprendedores y que facilitó la instalación de pequeñas empresas de inserción socio laboral, y una unidad central de administración y desarrollo tecnológico. Se pudieron hacer diversos cursos de formación en competencias laborales y los cuatrocientos usuarios que pasaron por el proyecto pudieron asimilar saberes de autogestión de su fuerza de trabajo. En cada uno de los usuarios Emilia tiene un amigo que la recuerda con cariño por lo mucho que les aportó a sus vidas.
El Centro de Desarrollo Local de Casiano Casas en Rosario construido con los fondos provistos por la Cooperación Extremeña hizo posible que se edificara esta gran obra, mas que por el monto, por la eficiente y transparente administración de su directora. De este trabajo, hemos dejado testimonio junto a Emilia, en el libro próximo a publicarse “El desarrollo local: modelo social de trabajo territorial.”
Es por ello que los autores de esta breve semblanza, ambos discípulos de ella, ya que, como dijimos, a los dos nos dirigió y dirige en nuestras tesis doctorales, una de ellas, “Universidad y poder” fue publicada en co-autoría en Argentina y Alemania, impedidos por la distancia de estar junto a Emilia en el homenaje que se le brinda con motivo de su retiro de las aulas, aunque no de la producción teórica y conceptual, quisimos acompañarla con nuestro recuerdo sincero y cariñoso, diciendo presente y expresando en nuestras palabras el orgullo que sentimos de ser amigos de tan insigne educadora.
Creemos que Emilia continuará derrochando saber y experiencia, como lo hizo hasta ahora, en nuestra Universidad, como en tantas otras de Iberoamérica, África y Europa, porque estamos convencidos de que su llama no se apagará nunca y su ejemplo será imitado por todos los que aprendimos de ella y junto a ella.
A través de estas palabras queremos homenajear a la amiga, guía, compañera de experiencias, pero por sobre todo a la mujer iberoamericana, esa mujer que no claudica en sus convicciones, batalladora, que hace del progreso del conocimiento y la sociedad la divisa de su vida, que ha sido capaz de ganarse el afecto y el reconocimiento de todos los que la conocieron por su calidez humana, por su sencillez, por su inteligencia y su dedicación al trabajo fecundo.
Emilia, cuando desde el salón de tu casa mires las montañas, y escuches el sonido de las cigüeñas en esa ciudad de torres desmochadas por una Reina cansada de tanta beligerancia, pensarás que son parte de un pasado majestuoso que se proyecta en este presente de lucha, y sabrás que en cada rincón de Iberoamérica, en cada aula, en cada casa que conociste hay alguien pensando en tu figura señera, que mas que un monumento a la educación es un gigantesco manantial de conocimiento que desde el presente proyecta un futuro mejor para todos nuestros sucesores.
Por todo esto Emilia, tus amigos te decimos presente, hoy y siempre.
Carlos Alberto Bonantini Torche Víctor Fabián Quiroga Calegari
Será justicia.
Que es la justicia?
Para intentar responder a este interrogante es importante realizar distinciones fundamentales, porque una cosa es el concepto de justicia, otra la realidad de la justicia, y otra el imaginario de justicia que tenemos.
El término latín referido a la justicia es Iustitia y entre los romanos la justicia se definía como: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; por lo que para un pensador romano como Ulpiano la justicia era la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho".
En un sentido amplio la justicia implicaría un conjunto de normas que se corresponden con el buen vivir de una sociedad, de manera de facilitar la interacción de sus miembros.
Estas normas constituyen lo que Castoriadis definió como normas heterónomas, ya que no son establecidas por los actores sociales, sino que fueron instituidas por fuera del colectivo social, aun por fuera del tiempo en el que los ciudadanos tienen el deber de cumplirlas.
Muchas veces esas normas se vuelven atrasadas y constituyen una irracionalidad social, y de acuerdo al peso específico de los diferentes grupos de poder social son derogadas o entran en interdicción social.
Así, en la historia de nuestro país podemos observar que algunas normas irracionales, producto de estructuras e imaginarios sociales que se correspondían a otros momentos históricos perduraron aun cuando la sociedad en los hechos las había vuelto irrelevantes. Ejemplo de ello son las leyes que penalizaban la homosexualidad, la interdicción al divorcio, y mas recientemente la prohibición de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo.
Otras continúan teniendo efecto sobre nuestras vidas aun cuando la inmensa mayoría las rechace en sus acciones privadas, como por ejemplo la penalización del aborto, la penalización del consumo de drogas, etc.
Los sectores mas reaccionarios defienden estas normas arcaicas aun cuando ellas constituyan un sinsentido, porque su ideología permanece atada a esas condiciones socio históricas que originaron las normas (muchas de las cuales surgieron en la época victoriana).
Para ellos hacer cumplir normas que avanzan sobre la vida privada y el derecho individual de las personas constituye un acto de justicia , para los que nos oponemos es un resabio de una sociedad autoritaria que si bien pertenece al pasado continúa existiendo en el presente a través de su ideología y sus instituciones.
En derecho se define al principio fundamental de la justicia como la equidad, es decir la justicia tendría que tender a que todos tengamos las mismas oportunidades en la vida, y la justicia sería, desde este lugar, el medio del que dispondrían las sociedades para el logro de su equilibrio.
Pero existe otra manera de pensar la justicia. En la edad media los conflictos entre las personas se resolvían por vía de la acción. Cuando un Sr. Feudal sostenía un litigio con otro lo resolvían en el campo de batalla, la justicia correspondía a la imposición del punto de vista del ganador.
Esta manera de resolver los conflictos era poco operativa en el período histórico en el que la burguesía como clase social revolucionaria necesitaba la institución del Estado como dominio y autoridad en todo el territorio nacional, eliminando las fronteras internas feudales, tan onerosas al comercio y a los negocios burgueses.
Es el momento del surgimiento de los Estados Nacionales, en los que los soberanos absolutistas imponen su poder territorial con el apoyo de la burguesía.
Por ello era necesario buscar otra manera de dirimir los conflictos, surgen los tribunales, en los que los soberanos delegan la potestad de laudar sobre las controversias de los diferentes actores sociales, ahora en lugar de ser la justicia del vencedor, surge la justicia como institución, que se universaliza a todo el territorio de un Estado Nación, la figura del Juez como representante del soberano, cobra una valor de inapelabilidad, los conflictos se resuelven en el marco del Estado, en base a la interpretación de las leyes, que realiza un funcionario que es investido del poder de “hacer justicia” por el soberano.
El problema de este concepto de justicia es que la equidad no es más que una significación social imaginaria, y que la justicia es impartida por personas. Los jueces no son seres extraordinarios que están por encima del colectivo social, sino que son personas social e históricamente situadas, que llegan al lugar que ocupan en el sistema de justicia en función de sus relaciones y pertenencias políticas y por lo tanto todas sus decisiones estarán guiadas por esa pertenencia política de origen.
La equidad en la justicia, se transforma, en función de estas condiciones, en una compleja resultante de las relaciones de fuerza existente en la sociedad.
En sociedades avanzadas como la inglesa o la norteamericana, que han transitados centurias de estabilidad social y jurídica, al igual que la constitución del capitalismo como sistema económico social dominante, esta relación subyacente a la administración de justicia puede ocultar un poco mas su origen de clase y su función de dominación, es así que el imaginario social hace visualizar a los jueces como un fracción social que esta mas allá de los conflictos de clases y que administra justicia desde una perspectiva objetiva.
Nada mas alejado de la realidad, muchos estudios científicamente realizados respecto a la administración de justicia revelan que la misma casi siempre deja caer su peso represivo sobre los sectores mas vulnerables de la sociedad, las cárceles están pobladas de sectores provenientes del proletariado urbano o de los extractos sociales mas bajos de la sociedad. Así por ejemplo en EE.UU. solo los que no disponen de recursos para enfrentar los onerosos procesos judiciales son condenados a la pena capital.
Las decisiones de las justicia, en manos de los veredictos de los jueces no son objetivas, se encuentran determinadas por los juegos de presiones que los distintos lobistas ejercen sobre el sistema judicial para poder sacar veredictos a favor de los intereses de quienes los contratan .
Tras el concepto de que la justicia humana es falible se oculta el reconocimiento de una verdad de perogrullo, la justicia actual es burguesa y por lo tanto esta orientada a la defensa de las significaciones sociales imaginarias que conformó esa clase social a lo largo de mas de diez siglos de construcción del capitalismo.
La significación mas importante es tal vez el carácter sacralizado e inviolable de la propiedad privada, que por otra parte no se constituye en un derecho universal sino en un derecho de los integrantes de la clase social dominante en la sociedad capitalista, de ello da cuenta la confiscación realizada a la propiedad territorial de los pueblos originarios en América y su posterior usurpación por parte de las elites burguesas patricias que se adueñaron de esa propiedad territorial y que hoy la exhiben como propia.
En la constitución del imaginario de equidad de la justicia han contribuido los medios de comunicación de masas, que en los hechos constituyen en la psiquis de los ciudadanos una suerte de justicia segunda, a partir de la cual los fallos arbitrarios e injustos de los jueces son legitimados por la acción masiva de los medios de comunicación que posibilitan que la masa social los perciba como justos.
Es la acción de las masas desposeídas y su fuerza instituyente la que en general devela el carácter de clase de la justicia y pone en interdicción las significaciones sociales imaginarias de la burguesía. Son las masas de trabajadores, en las calles las que se rebelan contra los órdenes de explotación y ultraje a las clases trabajadoras, que le niegan a la propiedad su carácter sacralizado y arremeten contra los pilares de un orden burgués que desde la caída del socialismo real ha mostrado su cara mas inhumana, y tiende a someter a la miseria a fracciones cada vez mayores de la sociedad, ejemplo de ello es que en la actualidad cuatrocientas mil familias en el mundo son dueñas del cuarenta por ciento del total de los bienes humanos.
La evolución de la sociedad capitalista, es la concentración de la riqueza en pocas manos y la conformación de un orden cada vez más injusto en el que el sistema de justicia tiende a ser el actor privilegiado en su sostenimiento.
En los países como el nuestro la cuestión adquiere ribetes cada vez más dramáticos, por cuanto, los sistemas de justicia tienen la endeblez propia de todo sistema judicial, pero a la vez acumulan años de falta de institucionalidad democrática. Los juzgados en Argentina, por ejemplo, se hallan a cargo de jueces nombrados por la dictadura militar, que durante años por acción u omisión fueron cómplices del genocidio y para los cuales la administración de justicia significa la defensa de los intereses mas centrados de la burguesía monopólica y reaccionaria.
El resultado lo estamos viendo en la actualidad, un grupo de jueces fuertemente vinculados a las prácticas autoritarias del proceso militar que asesinó a miles de argentinos, sostienen los intereses de uno de esos grupos concentrados, el multimedios Clarín, dictando medidas cautelares irracionales que duran eternamente, desoyendo los dictámenes de la Corte Suprema de Justicia y avasallando el sistema político que ellos dicen implementar en sus fallos.
Esto se puede realizar porque el sistema clientelar y corrupto establecido por el monopolio mediático, ha sumado a la acción de los jueces, a periodistas, políticos, e intelectuales que con sus discursos tienden a legitimar las acciones de estos jueces corruptos.
Es hora que los ciudadanos, como hacen los europeos, salgamos a la calle a denunciar este sistema judicial obsoleto y corrupto, que exijamos la exoneración de lodos los jueces nombrados en dictadura, que cuestionemos desde la desobediencia civil los fallos de ese sistema judicial y tengamos una función instituyente con respecto al sistema de justicia.
Hasta la próxima.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Libertad de prensa, libertad de expresión, libertad de pensamiento y libertad.
En los últimos días se han desarrollado una serie de acontecimientos que a mi entender ponen en interdicción el concepto de libertad.
Veamos la cuestión, por un lado tenemos la denuncia del monopolio mediático contra periodistas, no es necesario abundar sobre ello ya que mucho es lo que se ha dicho por los medios, solo quiero resaltar que por lo menos algunos periodistas al servicio del monopolio tuvieron la decencia de solidarizarse con sus colegas y repudiar la denuncia del boss Magneto y su banda mafiosa, actitud que paradójicamente no vimos en los políticos opositores que frecuentemente se rasgan las vestiduras para clamar por la libertad de prensa, a lo sumo intentaron enarbolar la teoría de los dos demonios, tratando de hacer aparecer que si Clarín atacaba la libertad de expresión , ello era consecuencia de la violencia del gobierno, de alguna manera, esta posición cobarde e hipócrita de los representantes de los partidos burgueses, apuntaba a defender a los autoritarios del grupo
Clarín, si ellos atacan a periodistas no es porque son malos sino porque son atacados por el gobierno.
Esta posición de algunos “radicales” como Giudici o Morales, conspicuos miembros del equivalente del “Tea Party” republicano en Argentina, es mucho mas deleznable porque sabemos que lo hacen solo por recibir alguna migaja, expresada en minutos de televisión, del monopolio mediático que apoyó el genocidio.
Es necesario dejar algo en claro, estos señores defienden la libertad de prensa, no la libertad de expresión, y para ellos la libertad de prensa es la libertad que tiene la burguesía concentrada, dueña de los monopolios mediáticos, de colonizar y embrutecer el pensamiento de los ciudadanos.
En cambio la libertad de expresión, que es mucho mas amplia que esa restringida libertad de prensa, es la posibilidad que tenemos todos los integrantes de una sociedad de decir o expresar lo que queremos a través de la palabra, el arte, la ciencia, etc.
La libertad de prensa es en algún sentido, una libertad de expresión que se encuentra limitada a quienes tienen el capital para sostener un medio de prensa, esa libertad es mucho mayor para los sectores concentrados de la burguesía porque cuentan con mayores medios (radios, televisión, diarios, etc.) para llegar a la masa social.
En cambio la libertad de expresión se ve permanentemente restringida porque son muy pocos los que tienen medios para socializar sus ideas, y en general el impacto que las mismas tienen sobre el corpus social es relativamente pequeño.
Tal vez algunos artistas, (cantantes, plásticos, actores, etc.) algunos académicos o científicos, ciertos políticos, tienen medios para difundir sus ideas en un espectro mayor, pero en general esas voces son acalladas por el peso de la acción permanente de los grandes monopolios mediáticos.
Pero sería ingenuo pensar que solo la acción de los medios es la que modela el pensamiento único, sometido, de la masa social.
Desde nuestra mas tierna infancia somos educados en las grandes instituciones de control burgués como la familia, la escuela, las iglesias, etc., que van modelando nuestro aparato psíquico de acuerdo a los intereses dominantes en la sociedad y lentamente se va anulando nuestra capacidad crítica y nuestro pensamiento reflexivo, dando lugar a significaciones sociales imaginarias que aunque son heterónomas , estas significaciones son las que nos dicen que para ser feliz es necesario consumir y si es posible productos de marca, que los pobres han existido siempre, que no hay libertad porque supuestamente no podemos decir lo que queremos o viajar al exterior, que tenemos que atesorar bienes y divisas, aun mas allá de lo que podemos gastar en nuestra vida, que tenemos que trabajar duro y sacrificarnos, etc., etc.
Entre estas significaciones están aquellas que la burguesía fue construyendo en su largo proceso de instituirse como clase dominante a través de la implementación hegemónica del modo de producción capitalista, siendo la mas importante, tal vez, la institución de la propiedad como inviolable y sacralizada.
Así por ejemplo, desde muy pequeño somos educados en el sentido de someternos a las diferentes expresiones del poder, de los padres primero, de los educadores después y finalmente al poder de los empresarios, obstruyendo el pensamiento crítico que nos lleva a considerar primero en que consiste esa sumisión, segundo si es necesario someternos, y tercero, si no existen otros caminos en los que podamos desplegar nuestra personalidad y nuestras ideas en un marco de autonomía de pensamiento.
Se nos enseña a tener respuestas a todo, y por lo general esas respuestas son rápidas e incorrectas, así por ejemplo un lector de Clarín, La Nación, o un televidente de TN, Canal 13, etc., asimila las consignas con las que se los bombardea a diario, aun con un cierto matiz progresista, como hacen Lanata, Tenenbaum, Bonelli y otros, pero que ocultan tras de sí, el intento de someternos para que pensemos como la burguesía concentrada quiere que pensemos, es decir que no pensemos y asimilemos lo que ellos quieres que asimilemos.
A diario vemos como estos mercenarios a sueldo de Magneto, que se hacen llamar periodistas, nos mienten, falsifican las noticias, nos convocan a manifestaciones espurias para luego decir que son espontaneas, deforman los dichos de los políticos descontextualizándolos, o sesgan la opinión pública entrevistando a personajes comprados o editando los materiales, que no es mas que un eufemismo que implica mostrar lo que les conviene y ocultar el resto.
La acción de los medios ha sido tan efectiva que muchas personas creen que, por ejemplo Magdalena Ruiz Guiñazú es una defensora de los derechos humanos, cuando basta con usar el Google y poner “expresiones de Guiñazú en defensa de la dictadura genocida” y aparecerán múltiples artículos de diarios de ella, vídeos en EE.UU., etc., en los que la “campeona de los derechos humanos” alaba a Videla, lo pondera en los países del llamado primer mundo, pontifica sobre las bondades de la lucha contra la subversión (que no es otra cosa que el genocidio de la dictadura) etc.
Si se hace lo mismo con Van Der Koy, el “demócrata”, aparece que fue premiado por la dictadura por ser un joven brillante del periodismo y lo mismo pasará con Nelson Castro, Bonelli, Gelbung, Fontevecchia y tantos otros.
La acción de los medios hace que lo peor de las personas emerja, como la señora que el 11N se quejaba porque su mucama podía llegar a tener una vivienda propia igual que ella, o los que pedían sushi y champán, o los que incitados por los medios hegemónicos golpearon a periodistas porque suponían que estaban a favor del gobierno. A veces se llega a actitudes fascistas de rechazar a personas como D´Elias o Milagros Salas porque no se soporta el color de su piel. El caso de D’Elias es paradigmático, fue provocado durante largo rato por un “campesino” que después se supo que era un agente de la dictadura, y cuando cansado respondió a la agresión se le indilgó violencia y autoritarismo, la acción los medios lograron que la víctima fuera victimario. En el caso de Salas, una luchadora por los derechos de los humildes, que utilizó los recursos que obtuvo del Estado para desarrollar planes de viviendas, generar empresas de inserción socio laboral, hacer espacios de recreación para los más postergados, etc., la acción de los medios hizo que muchos de los porteños cultivados por el pensamiento reaccionario de derecha, defendieran al bastardo de Morales, y hablaran de ella como “esa negra de mierda ladrona”.
También asistimos a un curioso maridaje de la derecha sindical con una cierta corriente sindicalista que se decía progresista, hemos visto dar conferencias de prensa a esa nueva parejita Moyano y Micheli, juntos lanzaron un paro y transitaron todos los medios hegemónicos apoyando a Clarín frente al “ataque del gobierno”.
Pero lo más interesante es que Micheli el día del paro enunció un viejo y curioso apotegma de los que es la libertad, en su caso la libertad de trabajo es limitada, según su línea de pensamiento si él llama a un paro todos tenemos que parar, estemos o no estemos de acuerdo con el paro, sino lo hacemos nos obligan con los piquetes y después dicen que el paro fue un éxito, sí, un éxito de autoritarismo y sometimiento a la dictadura de Micheli, este moderno estalinista recurre a los viejos métodos sindicales usando la violencia para lograr sus objetivos, como diría Van Der Koy y Blanc “plomo para Micheli” por su actitud antidemocrática y poco ética.
No tengo un diario a mi disposición, no tengo un programa de televisión, solo este blog, y desde acá voy a seguir preconizando la reflexión crítica, con la tranquilidad que me dá que lo hago solo porque es una satisfacción decir y escribir lo que pienso, no me pagan como a los mercenarios de los monopolios mediáticos, no me van a dar un “puestito” en el gobierno, mi premio es que Ud. lector comparta y critique lo que pienso, y que haga lo suyo, si todos nos sumamos a la lucha contra el autoritarismo mediático y apoyamos el estricto cumplimiento de la ley de medios, otra argentina es posible, sino estamos condenados a repetir la historia.
Hasta la próxima.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Dólar, Punta del Este, y después……..
En los últimos tiempos asistimos a una fuerte disputa entre la algunos sectores de la clase media y el gobierno kirschnerista. En un artículo anterior (Escenas de la vida cotidiana) expuse argumentos respecto a la inseguridad. Establecí que el problema de la inseguridad es un problema casi continental, que Argentina tiene uno de los índices de inseguridad más bajos de América y que en el mundo su situación en el tema es comparable a países desarrollados como Francia o España.
Es necesario aclarar, además, que establecer el problema de la inseguridad en su justo término, no constituye una defensa del gobierno nacional encabezado por Cristina Fernández, ya que, la cuestión del delito y de la inseguridad es un tema presente en los últimos cuarenta años (o más) de la historia de nuestro país. Es cierto que los delitos, tal vez, tienen hoy un matiz mas violento, pero de ninguna manera se puede afirmar que el problema sea mayor que, por ejemplo en la década del 80´ o el 90, ya que no existen estadísticas confiables que nos permitan realizar tal comparación. En segundo lugar, aunque la inseguridad fuese mayor, debemos tener en cuenta que el artículo quinto de la
Constitución Nacional establece “Artículo 5°- Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la educación primaria.” (Las negritas son mías), por lo que, si existe inseguridad, es cuanto menos una responsabilidad compartida por el gobierno nacional y los gobiernos locales, con mayor responsabilidad de estos últimos, directos responsables de la seguridad ciudadana en sus territorios específicos.
La pregunta es ¿porqué se movilizan los sectores medios contra el gobierno nacional en un tema que es competencia de los gobiernos provinciales?
Creo que esto tiene que ver con algunos factores sociales y culturales, por un lado la profunda ignorancia de muchos integrantes de las capas medias de lo que dice la constitución y lo que constituye responsabilidad de los diferentes niveles gubernamentales, por el otro, la acción de los medios de comunicación masiva que trabajan permanentemente sobre un sujeto social acostumbrado a no reflexionar críticamente y aceptar sin discusión los clisés que los medios le proponen.
Si analizamos la trama discursiva de los manifestantes del 8N veremos que en un gran porcentaje repiten lo que se dice en los canales de televisión o aún peor afirman que algo es así porque lo dice la tele.
Lo que quiero demostrar es que ningún cambio es posible sin la construcción de un sujeto colectivo crítico y autónomo, con opiniones propias independientes del gobierno y de los medios de comunicación de masa, y que con zombis (y esto no es despectivo) como los que se amuchan en las manifestaciones como la del 8N solo caminamos al vacío.
Voy a fundamentar mi opinión en otra de las reivindicaciones del 8N. la cuestión del dólar.
¿Es lícita la actitud del gobierno de no vender dólares a $4,80? (es decir al valor oficial de la divisa). Pregunto esto porque cualquier ciudadano que desee comprar dólares puede hacerlo a su valor “blue” es decir $6,50. Con esto quiero afirmar que de ninguna manera la política respecto al dólar le impide a la clase media viajar, ya que quien necesita o quiere viajar puede hacerlo pagando mas por la divisa, esto ocurre cotidianamente, sino como explicamos que miles de argentinos salgan de Ezeiza a diferentes partes del mundo.
Si por el contrario algún ciudadano quiere atesorar en dólares, puede hacerlo, comprando en el mismo mercado “blue” los dólares, sino no se explicaría que funcione el mencionado mercado, si lo hace es porque muchos argentinos atesoran en dólares.
Entonces, si es posible comprar dólares para viajar o atesorar, está claro que no se pide que vendan dólares para esas cuestiones, ¿que es lo que piden los caceroleros?
Piden que el Estado le financie sus viajes baratos, como en las épocas que ellos o sus padres viajaban a Miami en el famoso deme dos de la plata dulce, o comprar dólares en el mercado oficial para venderlos en el mercado paralelo y ganar así una diferencia.
Es decir, los caceroleros reclaman obtener ganancias con las divisas que son de todos los argentinos y no solo de ellos, les importa muy poco hipotecar el futuro de toda la sociedad para obtener una misérrima ganancia.
Porque si fuera que esos sectores de clase media se reunieron en el obelisco para reclamar (entre otras cosas) que les vendieran dólares a precio oficial y obtener alguna ganancia particular, hasta podría entenderse su actitud (aunque no justificarse), pero los principales beneficiarios de la venta de dólares a precio oficial no son ellos, sino aquellos que realmente tienen poder de compra.
Los beneficiarios no son el jubilado, o el empleado que compra cien o quinientos dólares a precio oficial creyendo ingenuamente que resguarda sus ahorros inexistentes, porque convengamos que con esas cifras no hay ahorro posible, sino los especuladores que compran miles o millones de dólares en el mercado oficial y los venden en el paralelo haciendo, ellos sí, importantes diferencias.
Sabemos que los 45 o 50 mil millones de dólares de reservas no se van a esfumar porque un pequeño burgués enloquecido, que grita por la libertad mientras aporrea a periodistas que considera que piensan distinto que él, o insulta a la presidenta deseándole la muerte, compre unos miserables dólares para sentir que es menos pobre, aunque mas farsista, pero detrás de ellos están agazapados aquellos que los utilizan como idiotas útiles para hacer sus negocios con el tráfico de divisas.
En esta operación no son ajenos los medios de comunicación masiva, especialmente el monopolio mediático dirigido por Magneto, ya que ellos sí tienen pesos en abundancia (los que les birlan a los clientes de Fibertel o las empresas de cable cobrando precios abusivos por ejemplo) para comprar dólares a precio oficial, por ello las pantallas de TN repiten hasta el cansancio que es una injusticia que no le vendan al abuelito que quiere regalarle cien dólares a su nietito, porque en realidad lo que quieren es volver a apoderarse del ahorro de los argentinos, como lo hicieron cuando Cavallo era presidente del Banco Central durante la dictadura y estatizó la deuda en dólares de las grandes corporaciones capitalistas que pudieron pagar sus deudas con nuestros ahorros, o cuando Clarín hizo pingues negocios con la plata de los futuros jubilados vendiendo a las AFJP que controlaba sus acciones a precios siderales y recomprándolas luego por una miseria.
No nos equivoquemos, los monopolios mediáticos no son ingenuos, no actúan solo por el 7D, lo hacen para defender sus negocios y los de su sector burgués a expensas de los argentinos mas pobres, esos que desde sus casas ven por televisión a los caceroleros pidiendo que les vendan dólares, sin saber de que se trata, porque muchos de ellos nunca han visto un dólar ni en dibujito.
Esto que digo, no implica estar de acuerdo con todas las políticas del Frente para la Victoria (FPV), a lo mejor de parte del gobierno sería mas adecuado sincerar esta situación estableciendo un dólar turista que puedan comprar los caceroleros, eso sí a los $6,50 que se vende el “blue” y si no los quieren para viajar que lo atesoren, es como el negocio de la droga existe porque la droga esta prohibida, si se legalizara el consumo de droga (como esta haciendo Uruguay) se acabaría con el negocio de los traficantes, si se sincerara la venta de dólares “turísticos” los caceroleros podrían comprarlos a su precio justo, aunque eso no es lo que quieren los economistas vinculados a los sectores concentrados del capital financiero y especulativo, porque como a los cárteles de la droga se les terminaría el negocio.
Es hora de que los argentinos cuestionemos, nos movilicemos, luchemos, pero por motivos que sean mas importantes para el futuro de nuestros descendientes y no como carne de cañón de los grandes grupos concentrados del capital financiero, porque les guste o no a los caceroleros son zombis convertidos carne de cañón.
Hasta la próxima.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Escenas de la vida cotidiana.
Acabo de retornar de Maracaibo, Venezuela, fui a un hotel en el que se realizaba un congreso, los colegas que me invitaron me dijeron que si salía del hotel corría riesgo mi vida. Cuando lo escuché pensé que era una exageración, pero cuando salimos a recorrer Maracaibo con un tranvía turístico a las 19 hs, observé que en calle no había ninguna persona caminando, el recorrido por Maracaibo duró poco más de dos horas y no se observó a nadie caminando en la calle. Hablando con los demás integrantes del congreso (todos ellos de clase media, profesionales) me comentaron que vivían en bunkers cerrados, y que iban en auto a hacer las compras a centros comerciales protegidos por vigilancia privada (eso lo pude comprobar al ir a algunos de estos centros comerciales), y los fines de semana lo pasaban en clubes privados protegidos por vigilancia privada, pero que nunca caminaban por la calle. Al ir al aeropuerto para volver a Argentina, observé casas que tenían alambres de púa en los tapiales, iguales a los que se usaron en la primera guerra mundial en las trincheras, rejas de todo tipo, negocios con rejas que abren al usuario con un botón luego de estar seguros que es un cliente, etc. El día que venía tuve oportunidad de hablar con algunos colegas de Caracas, me dijeron que allí era mucho peor la situación, con índices de criminalidad mas altos que en Maracaibo. Tal vez un símbolo de la situación que se vive son los carteles que hay en hoteles, aeropuertos, lugares públicos que dicen “Prohibido ingresar con armas y cualquier tipo de munición de guerra”.
Imaginé como sería la vida en Caracas, pero al momento recordé mi estadía durante un largo mes en Tegucigalpa y San Pedro Sula en Honduras, donde después de las 18 hs, todo el mundo se encerraba en sus casas y la ciudad quedaba vacía.
Por las mañanas cuando iba a desayunar, me asombraba que en la puerta de todos los fast food había guardias armados con ametralladoras y armas de guerra, lo mismo observé en los diferentes negocios de Tegucigalpa (bares, bancos, tiendas, etc.).
Con algunos colegas con los que compartía mi trabajo fui a cenar una noche, me llevaron a conocer Tegucigalpa sin bajar del auto, solo en un momento por unos minutos bajamos para observar una hermosa vista de la ciudad desde lo alto donde viven las clases acomodadas, al regresar al auto mis anfitriones dijeron que valientes que habíamos sido al bajar del auto para ver la ciudad, valientes e inconscientes por el grave riesgo que corrimos en esos minutos de contemplación.
En 2009 estuve en Ciudad de Guatemala, después de las 18 hs, cuando atardecía, no nos permitían salir del hotel, si íbamos a comer a un fast food a escasos metros del mismo nos acompañaba un empleado por el riesgo que significaba estar fuera del hotel. Nos llevaban y nos iban a buscar a la Universidad en una traffic. En los bancos y otros lugares públicos los visitantes debían dejar las armas al entrar y se las devolvían al salir. Se podía ir armado por la calle siempre que las armas no estuvieran a la vista. Por ley, en las motos solo podía viajar una persona, porque, según se nos dijo, si iban dos era probable que lo hicieran para delinquir, los robos asesinatos, violaciones se daban por cientos por día.
Un amigo fue a El Salvador, trabajando como consultor en su capital San Salvador. Lo alojaron en un bunker en una población cercana del que no podía salir, lo buscaban en una traffic y lo llevaban de vuelta a su alojamiento en el mismo medio, no podía transitar por las calles porque ello implicaba un riesgo para su vida.
En Ciudad de Panamá solo se puede salir de noche por una pocas cuadras en las que hay muchos policías que las constituyen en un lugar seguro, en el resto de la ciudad si alguien desea recorrerla y es creyente solo debe decir “dios se apiade de mi alma”.
Estando en Miami, al oscurecer se me ocurrió salir a buscar un locutorio para hablar por teléfono a la Argentina, como no hallaba ninguno me acerqué a unas chicas que hablaban español y le pregunte si sabían donde había uno, una de ellas de nacionalidad española me preguntó si caminaba solo por la calle, al decirle que sí me preguntó si estaba loco, si quería que me maten, ella solo caminaba unos metros hasta su auto en el garaje, pero que mas de eso no se podía por la inseguridad que ponía en riesgo la vida del transeúnte. Solo pude pasear en un gueto que esta mas allá de Carnaby Street, donde una gran cantidad de policías protegían a turistas y locales que cenaban o hacían compras. En mismo relato me hicieron personas que estuvieron en Los Ángeles o New York.
De New York tengo una interesante anécdota, un señor sale a la calle y choca contra otro, obsesionado por la inseguridad, busca inmediatamente en su bolsillo y nota que le falta la billetera, se abalanza sobre la persona que lo chocó y le reclama en inglés la billetera, el otro se la da y nuestro protagonista se va, al volver a la habitación se da cuenta que su billetera esta en la mesita de luz, se la había olvidado, al registrar la billetera que le quitó al transeúnte encuentra una tarjeta personal con el teléfono lo llama y acuerda ir a su casa a devolvérsela, al llegar dialoga con el americano y en ese diálogo le pregunta porque cedió su billetera sin mas ni mas, y el americano le dice que es preferible perder una billetera que la vida, y le aconseja lleva una cantidad de dólares (veinte) en la billetera porque si se la roban el ladrón lo dejará ir, pero sino encuentra dinero era probable que lo lastime.
En México los muertos se cuentan por miles en el año, el narcotráfico asesina a las personas solo para sembrar el terror.
En Bogotá se relataba que a los sicarios jóvenes, con no más de doce o trece años, se los entrenaba para matar. Se les hacía seleccionar al azar a cualquier persona y la mataban, por lo que cualquier ciudadano de Bogotá podía ser ejecutado por estos sicarios sin saber por qué.
En todos estos países estar tranquilamente en la calle en una mesita de un bar tomando un café o una cerveza a determinadas horas es equivalente a ser, por lo menos robado, cuando no baleado o asesinado.
Existen ciudades en las que se puede transitar por las calles, estar en bares, sentarse en una plaza sin peligro de ser robado o lastimado, o por lo menos con escaso peligro, Madrid, París, Londres, Roma, Buenos Aires, Rosario Córdoba, Mendoza. Puse a estas cuatro ciudades argentinas para delimitar en que grupo de países inseguros estamos. Si catalogamos alta, media y baja inseguridad por la cantidad de delitos, por los riesgos a ser robado o lastimado, Argentina se halla seguramente entre los de baja inseguridad, esto es lugares en los que existe el delito callejero (salideras, atracos, entraderas, arrebatos, asaltos) pero que el mismo es sumamente bajo en relación a los países con alta inseguridad que son los que describimos en estas escenas de la vida cotidiana, EE.UU., Venezuela, El Salvador, Colombia, Honduras, Guatemala.
Mi experiencia personal me dice que los países con más baja ocurrencia de delitos en América Latina son dos o tres, Argentina, Uruguay, tal vez Chile y a lo mejor Brasil, en el resto la inseguridad es alta, muy alta.
¿Significa esto que la inseguridad no es un problema en estos países?, por supuesto que no, pero es necesario delimitar el problema a, no es acuciante, es del nivel de Madrid, Paris, Roma, Barcelona, Amsterdam. Berlín, donde la gente es robada, asesinada, lastimada por delito u otras cuestiones, pero en las que no existe la psicosis que hay en las grandes ciudades de Argentina.
¿Cual es la razón de esta diferencia? Sencillamente que los medios de comunicación opositores no baten permanentemente el parche de la inseguridad.
Un asesinato que es transmitido en cadena por los medios monopólicos, deja de ser un asesinato para ser dos, tres, diez, veinte asesinatos y la persona que ve en la tv esos delitos, ve muchos delitos cuando en realidad ha ocurrido uno solo.
La gente esta ahí confundida, sin saber porque está presente, dijo Enrique Dussel (filósofo y pensador) respecto a los manifestantes del obelisco. Se refería a los argumentos que daban acerca de porque estaban en el obelisco. Los daban sobre diferentes reivindicaciones que en otro escrito voy a tratar para desmitificar, como en este, la inseguridad. La gran mayoría de los caceroleros repetían las consignas que los medios grabaron por años en sus cabezas, pero ninguno era capaz de fundamentar lo que decía, solo eran frases vacías que escucharon en los medios, no parecían tener pensamiento propio. Su fundamento era porque lo dice la tele, sin precisar siquiera que canal.
Esos caceroleros que gritaban en el obelisco parecían zombies o marionetas manipulados por Clarín, TN, La Nación, Perfil, autómatas que repetían frases sin razonar crítica y autocríticamente sobre lo que decían.
Tienen todo el derecho a movilizarse, a reclamar, como yo tengo el derecho a señalarles su falta de argumentación, su falta de pensamiento crítico, sus contradicciones.
Por ejemplo señalaban que el gobierno es autoritario, que no permite la libertad de expresión y esto lo decían en vivo ante los micrófonos de la televisión pública. Reclamaban democracia y libertad de expresión mientras agredían a camarógrafos y periodistas de C5N por ser sospechosos de ser oficialistas.
Estas y muchas otras contradicciones y sinsentidos vamos a analizarlos en posteriores escritos.
Hasta la próxima.
martes, 30 de octubre de 2012
Análisis de coyuntura.
En la Argentina actual se combinan dos fenómenos muy interesantes, por un lado un grado de crecimiento en el marco de la crisis internacional del capitalismo mas importante desde la gran crisis de 1929, por el otro, a pesar del mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo en los últimos diez años, una persistente alza de la lucha de clases.
Veamos la primera cuestión. El capitalismo internacional entró, desde la quiebra de la Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, en una crisis financiera global que afecta en forma persistente a las economías de los países centrales.
Las economías mas débiles de la zona Euro se ven sometidas a procesos de ajustes tan o mas severos que los que el Fondo Monetario Internacional impuso las economías periféricas durante la segunda mitad del siglo XX.
Resulta doloroso ver como los ciudadanos de Grecia, por ejemplo se ven obligados a consumir alimentos vencidos que se les venden a menor costo, como un porcentaje creciente de alemanes tienen cada vez mas dificultades para comer dos veces al día, observar en las calles de Madrid cada vez mas homeless viviendo en el desamparo y recurriendo a la caridad para comer, o escuchar al primer ministro portugués invitar a los jóvenes a emigrar en busca de horizontes mas propicios para sus proyectos personales.
Las corrientes migratorias que hasta fines del siglo XX llevaban a cientos de miles de latinoamericanos a Europa, ahora han invertido su signo y se ve a miles de europeos tratando de buscar mejores condiciones de vida en nuestros países sudamericanos.
De no mediar un drástico cambio de rumbo económico, Europa se encamina al empobrecimiento relativo creciente de amplias masas de trabajadores, pudiendo en el extremo llegar a las condiciones de vida a las que el proletariado se vio sometido a comienzos del siglo XX cuando se levanto revolucionariamente contra la burguesía en Rusia, Alemania y otros países europeos, solo que esta vez no cuenta con una organización de clase como tenia en aquel momento, una Internacional Socialista Revolucionaria y con partidos de clase que se constituían en la organización de los intelectuales orgánicos de la clase obrera.
De aquellos partidos socialistas de comienzos de siglo solo queda el nombre y hoy son los primeros que aplican las recetas neoliberales del FMI. Banco Mundial y la troika compuesta por la derecha Alemana, el Banco Central Europeo y el FMI.
A comienzos de 1900 se habían constituido fuertes formaciones comunistas que se configuraron en guía de la clase obrera, tanto en sus luchas reivindicativas, como en la agenda estratégica de la toma del poder, de ellos solo quedan restos oportunistas que ni siquiera pueden articular un programa de transformación revolucionaria de la sociedad.
El marxismo, otrora definido como la ideología revolucionaria de la clase obrera y el método científico para el análisis de la realidad, hoy naufraga en sus propias contradicciones teóricas y en la incapacidad de realizar un análisis autocrítico que le permita resituarse en la cambiante realidad de las TICs y la globalización.
La llamada izquierda revolucionaria, que agrupara a trotskistas, intelectuales de izquierda marxistas, oposición de izquierda revolucionaria, etc., tampoco supo vertebrar un programa de cambio y naufraga junto a los partidos comunistas tradicionales sin poder generar respuestas a los desafíos de la época.
En definitiva, en la sociedad solo quedan restos de pensamiento crítico, pero que no pueden ensamblarse como una totalidad que pueda enfrentar al pensamiento hegemónico de la derecha reaccionaria de la burguesía que representa los intereses del gran capital financiero y especulativo. Sus programas de gobierno y sus recetas anticrisis solo apuntan a subvencionar al gran capital financiero (bancos,) mientras recorta hasta el paroxismo los derechos de los sectores populares, destruyendo los sistemas de seguridad social, eliminando los planes de viviendas populares, aumentando las edades jubilatorias, recortando los servicios educativos, etc., en una palabra, aumentando la explotación y el ultraje de las clases subalternas que configuran la gran masa de la población. Hoy seiscientas mil familias poseen el 40% de la renta total del mundo y el proceso de concentración de la riqueza es cada vez mayor.
La tarea revolucionaria del momento es la reconstrucción del pensamiento crítico, basado en la autonomía de los sectores populares, que permita reinstalar en la sociedad la función instituyente de ese pensamiento como punto de partida para la organización revolucionaria de los trabajadores y que permita reorganizar y refundar organizaciones globales para enfrentar los planes de explotación de la derecha reaccionaria mundial.
Que ocurre en nuestro país, existe un gobierno que representa a un sector de la burguesía productiva que ha encarado una serie de tareas democráticas que resolvieron la extrema situación de emergencia de los sectores populares.
En 2001, los mismos planes de ajuste que hoy se aplican en Europa eran moneda corriente en estas latitudes, el plan de convertibilidad en la Argentina y la posterior salida con la devaluación asimétrica de Duhalde dejó al país con en casi 50% de población bajo la línea de pobreza, y casi un 25% bajo la línea de indigencia. La población con problemas de empleo había trepado a casi el 40% lo que daba cuenta de las condiciones socioeconómicas de los trabajadores que se expresaban en el aumento geométrico de los cartoneros, de miles de personas comiendo de los residuos que dejaba la clase media, en definitiva de una masa de excluidos del sistema que en vano esperaron el famoso derrame que preconizaba Cavallo y los gurúes de la economía neoliberal.
Desde la crisis del petróleo en 1974 los llamados países centrales exportaron sus déficits a las economías periféricas ayudados por esos mismos economistas neoliberales que de la mano de militares golpistas y genocidas oprimieron y asesinaron a los pueblos latinoamericanos.
En el 2002 un sector de la burguesía democrática con el liderazgo de su intelectual orgánico mas lúcido vertebró un plan de desarrollo capitalista orientado a resolver la crisis desde una perspectiva económica diferente a la del neoliberalismo, y de la mano de las herramientas neo keynesianas encaró un plan de transformaciones económicas, sociales y democráticas con rasgos de similitud con los programas que en la década del treinta pusieron en funcionamiento con éxito los países nórdicos europeos como Suecia, Noruega, Dinamarca, etc.
Para citar algunos ejemplos se re estatizaron empresas enajenadas por la segunda década infame del menemismo como Aerolíneas, Correos, YPF, Aguas, etc. El Estado retomó el control de la previsión social poniendo fin al saqueo de las contribuciones de los trabajadores a la previsión y que a largo plazo implicaba la inviabilidad del sistema jubilatorio a merced de la voracidad del gran capital financiero y especulativo. Se pusieron en marcha planes de inclusión informática como la entrega de computadores a los escolares o la asignación universal por hijo. Se amplió la ciudadanía con el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales, el voto a los menores de dieciocho años, etc. También mediante un audaz programa de obras públicas se evitó el aumento de la desocupación, en definitiva un plan de reformas sociales que mejoró las condiciones de vida de los trabajadores.
Mucho es lo que queda por hacer en el plano de las reformas burguesas que si bien no transforman revolucionariamente a la sociedad, crean las condiciones para la organización independiente y autónoma de los trabajadores, condición necesaria para el cambio social.
Hoy existen debates muy importantes en el seno de la sociedad como la integración latinoamericana, la ley de despenalización del aborto, la despenalización del consumo de estupefacientes, una reforma educativa real que impulse el pensamiento crítico y autónomo de los educandos, la separación de la iglesia del Estado, la democratización de la actividad sindical, la ampliación de la democracia burguesa aumentando los niveles de participación y decisión de los sectores populares con la implementación de formas de democracia directa o de formas participativas de democracia indirecta como los referéndums y los plebiscitos, la transformación de las políticas de seguridad con el cambio profundo de los organismos de seguridad ciudadana y el desmantelamiento de la corrupción y la ideología represiva que aun existe en el pensamiento de sus agentes, en definitiva la tarea revolucionaria hoy pasa por el apoyo a los planes de reforma del kichnerismo y la critica sin cuartel a las políticas antipopulares que puedan impulsar sectores del gobierno, la denuncia de los componentes reaccionarios y caudillistas corruptos que existen en su base como los gobernadores de algunas provincias.
La contradicción principal es con el capitalismo, pero existen contradicciones secundarias entre los sectores hegemónicos que nos permiten visualizar que no es lo mismo un gobierno de derecha como el de Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o las políticas reaccionarias del duhaldismo residual, o el clericalismo vestido de una falsa ética ciudadana representado en la Coalición Cívica de Elisa Carrió que el progresismo incluyente del kerschnerismo.
Estamos en un proyecto político que ha hecho de la libertad de expresión, que es mucho mas que la libertad de prensa, del respeto a la protesta ciudadana sin represión, del no uso de la violencia contra el pueblo que se expresa en las calles un principio a diferencia de lo que vemos en la vieja Europa donde el palito de abollar ideologías es moneda corriente para reprimir a quienes protestan contra las políticas de hambre.
Acompañar al gobierno no es claudicar en nuestros principios, es una actitud inteligente que nos permite ganar terreno y profundizar las transformaciones democráticas que se vienen implementando, es en alguna medida un programa de mínima de los intelectuales revolucionarios en la coyuntura actual.
Hasta la próxima
sábado, 20 de octubre de 2012
La verdadera historia de la servilleta
Conocí a Ovide Menin en marzo 1983, cuando tenía 57 años, en el consultorio de calle Pellegrini de Raúl Ageno, de quien él era muy amigo. Ellos dos, junto a Fernando Prieto fueron los creadores y distribuidores de la revista “Hacer” que durante casi treinta números fue un faro para los maestros progresistas de Rosario.
Recuerdo que me impresionó ese señor elegante de piel muy blanca y porte señorial, que hablaba pausadamente y con una tremenda seguridad en sus palabras.
Lo primero que pude notar fue su elocuencia, su capacidad para cautivar la atención del auditorio, cuestión que con los años confirmaría en los innumerables congresos, cursos y otros eventos científicos en los que lo vi participar.
Era portador de un extenso curriculum académico, que hablaba de múltiples libros editados, de su participación como docente, terapeuta, funcionario en universidades de diferentes países de América, incluida Canadá
La seguridad iba acompañada de una gran humildad, al verlo uno podía pensar que se trataba de uno mas de los psicólogos que fueron parte de la primera cohorte de la profesión, cuando la carrera, fundada en 1954 y reabierta en 1955 recién daba sus primeros pasos. Sin embargo, en las largas charlas en diferentes bares de Rosario (“La buena Medida”, “El Cairo”, “Augustus”, “Saudades”, “Laurak Bat” etc.,) podría comprobar que era dueño de una erudición sin límites, aun cuando para rebatir un argumento de quien participaba de la conversación siempre recurriera al “te parece que es tan así”, propios de quienes son capaces de escuchar y respetar la opinión del otro, por mucho desnivel teórico que exista entre ambos.
Por aquellos años, yo no sabía que compartía el café con una verdadera leyenda de la Pedagogía y la Psicología de Latino América, no podía dimensionar como junto a Ovide, me reunía con un pedazo de la historia de la Universidad Nacional de Rosario, cuando cada sábado nos juntábamos en el “Saudades” a pasar el rato hablando de pedagogía, política, psicología, etc.
De estas tertulia participaban grandes personajes de la escena dramática de la Universidad de Rosario, y de la educación santafesina, de la partida eran Fernando Prieto, un gran piloto de tormentas en la Facultad de Humanidades y Artes durante los años iniciales del proceso democrático que nació con el triunfo de Alfonsín. Junto a él se sentaban Raúl Ageno, que competía con Ovide en los desarrollos de la Psicología en el campo de la Educación, uno desde el Psicoanálisis, el otro desde el marxismo, la teoría piagetiana, la psicología social, en una amalgama teórica tan extensa como fecunda. Otros consagrados intelectuales solían compartir la mesa como Edgardo Garbulsky, un antropólogo que militaba en el Partido Comunista con una fidelidad envidiable al otrora partido de clases de la Argentina, el autor de “Tucumán Arde” el famoso audiovisual que relataba la lucha de los cañeros tucumanos y hombre clave en el proyecto político pedagógico de la “Biblioteca Vigil” Rubén Naranjo, uno de los mas importantes Antropólogos de Latino América Héctor Vásquez, luego Decano de la Facultad de Humanidades y algunos que no siendo académicos participaban de las conversaciones con mucha emoción como Miguel Cavigliasso, un querido amigo del alma y el inefable Rubén Mata que nos hundió en la tristeza cuando una enfermedad nos privó tempranamente de su compañía.
Eran tiempos de proyectos y acción, a cada instante surgía algo nuevo, en cada momento nos embarcábamos en un nuevo plan como el del Instituto Leonardo Da Vinci, tempranamente arruinado por la voracidad de algunos arribistas que se sumaron al partido radical en busca de prebendas.
El 30 de Octubre de 1983 ganó Alfonsín en una elección histórica, en la que por primera vez el peronismo era derrotado en una elección abierta y democrática.
Desde 1982 junto a otro querido amigo, Rolando Bucci, el psicólogo villero, como jocosamente le decíamos, por su trabajo en los sectores mas necesitados de la ciudad, para quienes fue capaz de construir una escuela en medio de la villa, fundamos el “Centro de Estudios e Investigaciones Antítesis” en el que concurrían muchos de los nombrados.
Allí participaba Ovide dando cursos de pedagogía y trabajo grupal, y al finalizar las clases avanzada la noche nos cruzábamos a “La Buena Medida”, el bar que estaba en la calle Rioja esquina Buenos Aires, al que asistían todas las mañanas los empleados de Correos y Telecomunicaciones y por las noches intelectuales y bohemios en busca de un momento de diálogo. Allí, según el dueño que todas las mañanas recorría los bares del centro de Rosario, se servía el café mas barato de la ciudad.
Cuando ganó Alfonsín, el sector de la Franja Morada que tenía su base de operaciones en el Centro Moisés Lebensohn de la calle San Lorenzo casi esquina Entre Ríos se hizo cargo del armado de la gestión de la Universidad Nacional de Rosario, y Fernando Prieto fue el encargado de normalizar la Facultad de Humanidades y Artes, dentro de la cual funcionaban varias carreras, entre ellas la de Psicología.
En ese tórrido diciembre, una noche, a la salida del curso que Ovide daba en Antítesis, nos cruzamos a la “Buena Medida” a realizar la clásica “converseta” como graciosamente decía él.
Se lo notaba muy entusiasmado, y recuerdo que me dijo, “sabés Carlos, a Gloria Annoni la van a nombrar directora de la Escuela de Psicología y me pidió que integrara la comisión de elaboración del plan de estudios, yo estuve pensando y se me ocurre……..”
Una de las características fundamentales de Ovide era que llevaba al límite el constructivismo pedagógico, tanto que los proyectos no eran un producto de un largo estudio y reflexión teórica que culminaban en la formulación del plan, sino que era el plan el que disparaba en él y quienes lo rodeaban el estudio y la reflexión teórica que venía a fundamentar y desarrollar la idea espontáneamente concebida.
Y luego del “se me ocurre…” comenzó a trazar unas líneas sobre una servilleta blanca de las que hay en los recipientes de chapa en los bares, y como un niño que dibuja en el kindergarten Ovide realizó mas o menos el siguiente dibujo (haga clic en el dibujo para visualizarlo mejor):
Casi sin pensarlo, sin reflexionar, dejando fluir tantos años de formación pedagógica, dejando que su mano fuera guiada por el arte de la imaginación, fue delineando lo que luego constituiría la base del plan de estudios de la carrera de psicología de la Universidad Nacional de Rosario, que perduraría con ligeras modificaciones desde 1984 cuando lo aprobó el Consejo Superior de la Universidad hasta la actualidad (2012) es decir por casi treinta años.
El plan respondía a varias vertientes teóricas, por un lado, a lo que Ovide, apoyándose en los trabajos de Pichón Riviere y José Bleger, denominaba la estructura bio-psico-social del sujeto, a lo que el consideraba que debía agregársele la dimensión histórica.
La idea es que el sujeto humano es una integralidad que se desenvuelve en las dimensiones biológica, psicológica y social, y que es un producto de su historia individual y social.
Es la historia la que construye al sujeto y no al revés, el sujeto el que construye la historia, en cada momento histórico sufrimos las vicisitudes de la integración ecológica al ambiente en el que nos desenvolvemos.
Se rompía de esta manera con la tradición lacaniana del momento, que veía al ser humano como un discurso que se explicita, no como un soma muy particular que tiene a la conciencia como una propiedad emergente de la materia. Se trataba de pensar que el ser humano es una integralidad somática y psíquica que se desarrolla en un entorno social, entorno que al igual que él, se modifica en la medida en que se modifican las condiciones culturales, y sociales.
Pero esta no era la única innovación que podemos leer en la concepción del plan de estudios 1984, también en el mismo se pone de manifiesto una perspectiva estructuralista de organización del conocimiento.
Frente a la clásica concepción napoleónica de la formación, en la que el conocimiento se organiza por facultades que se corresponden con las diferentes disciplinas, y por cátedras parcelando la disciplina en unidades de conocimientos individuales con poca o casi ninguna conexión entre sí, el criterio que a mi entender enunciaba Ovide en su plan, era que el conocimiento constituye un continuum totalizante en el que las partes están relacionadas con el todo. Es por ello que en el plan se fomenta el desarrollo de áreas significativas de conocimiento, es decir grandes estructuras que operan como una totalidad y que responden a la concepción de sujeto que está en la base del pensamiento del diseñador.
Si se aceptaba dividir estas áreas significativas de conocimiento por años, reconociendo la dinámica de organización universitaria, era solo a ese efecto, pero ello no debía implicar que se rompiera la unidad del área.
Tomemos un ejemplo, el área del sujeto implicaba una serie de contenidos mínimos que respondían al estudio del sujeto tanto de su estructura psíquica y como de su subjetividad. Era necesario atender a su desarrollo histórico que comportaba las diferentes fases evolutivas del ser humano desde su nacimiento hasta la adultez. Nótese que esta idea rompe con la clásica concepción de una sola orientación teórica para conceptualizar al sujeto (por ejemplo el Psicoanálisis, o la Psicología Cognitiva) para pensar un área en la que se debe estudiar un problema dinámico, multiteórico en el que existen múltiples causalidades a las que atender para explicar el objeto de estudio.
Construir un plan de estudios basado en áreas significativas de conocimientos implicaba una importante apuesta a la innovación pedagógica y didáctica en el campo de la psicología, ya que ello planteaba la necesidad de pasar de la concepción liberal de la producción y transmisión del conocimientos a partir de grupos aislados conformados por individuos que muchas veces tienen poca relación al interior del grupo, para pasar a formar equipos de trabajo sustentados en una práctica no tradicional en las aulas universitarias, el trabajo en equipo.
El otro punto innovador de la concepción subyacente al plan de estudios, es el de la cuestión de la práctica. Históricamente en la universidad en general y en la Psicología en particular, la práctica y la teoría han circulado por andariveles separados. En general los profesores enseñaban la “teoría” en las clases magistrales y los docentes debían organizar los “trabajos prácticos” correspondientes a esas clases magistrales. Al incluir la idea, que se puede ver en el gráfico de una línea que atraviesa el mismo, partiendo de un punto de baja carga práctica, para ir aumentando progresivamente a lo largo del desarrollo del aprendizaje, llegando al final de los estudios el alumno a tener la mayor carga práctica (esto se ve en la presencia de los trabajos de campo y en las residencias de pre grado) se pone en interdicción el concepto tradicional de la formación de psicólogos. Ya no se trata de un profesional que se forma accediendo a conocimientos teóricos, sino que desde temprano se le impone al estudiante el desarrollo de trabajo en terreno en unidades eminentemente prácticas como son los trabajos de campo en las áreas laboral, educativa y salud. En el ciclo superior el estudiante debe realizar prácticas profesionales supervisadas (PPS) determinadas por la existencia de las residencias de pre grado.
El otro punto innovador, es que a diferencia de las formaciones profesionalistas en las que la acción formativa se limita a la mera transmisión de conocimientos, en la filosofía del plan de estudios encontramos la necesidad de formar al futuro profesional en una concepción de producción de saberes, tal vez por ello es que se proponen unidades académicas como los trabajos de campo y las metodologías que ponen el énfasis en la formación en investigación del alumno.
El último punto es la intención del diseñador de dotar a la formación de psicólogos de una cierta flexibilidad, razón por la cual en el ciclo superior cuando el alumno cuenta con las herramientas para poder elegir, se le permite realizar, para completar su formación según su proyecto personal, una selección de seminarios electivos de una oferta general de la facultad o reunirse con un grupo de compañeros y solicitar algún seminario específico. Obligatoriamente se fijaba el número en cuatro, que a mi entender gozaba de una cierta arbitrariedad.
Como podemos notar se podría discutir y mucho sobre las bases en las que se funda el plan de estudios, pero lo que no se puede negar es su carácter innovador para la época.
En la próxima entrada les hablaré de las vicisitudes del plan de estudios en sus orígenes.
Hasta la próxima.
domingo, 7 de octubre de 2012
Lanatta, el Neustadt del siglo XXI.
La derecha argentina tiene una especial sensibilidad para cooptar a
periodistas con un alto grado de penetración discursiva en la clase media que
es fiel a sus postulados reaccionarios.
El gobierno democrático de Ricardo Alfonsín debió lidiar con los
furibundos ataques que Neustadt le realizaba desde la pantalla de Canal 11
TELEFE con su famoso programa Tiempo Nuevo, en el cual lo solía acompañar el
inefable ícono de la derecha golpista y militarista, hoy claramente devaluado
Mariano Grondona.
Este propagandista de los gobiernos militares, al llegar a la democracia
se recicló en términos populistas, fue entonces que cobró vigencia su inefable “Doña
Rosa”, con la que hacía referencia a la mujer de clase media que según él,
representaba el sentido común.
Si Neustadt tenía una virtud, ella era que no escondía su condición ideológica,
era un liberal de derecha y pregonaba las políticas económicas de ajuste del
Fondo Monetario Internacional.
Fue pionero en el desarrollo del llamado periodismo político en la
televisión argentina. Tenía una característica, a su programa eran convocados
políticos de todos los partidos y en él se generaba un debate que por momentos
se hacía sumamente interesante, pero también tenía una intención no manifiesta,
la de generar productos intelectuales enmaquetados que no dieran lugar al
pensamiento crítico, su recurso a doña Rosa era la apelación a las personas que
hablan sin pasar sus ideas por el tamiz reflexivo y crítico.
A la fracción más de derecha de la burguesía argentina nunca le interesó
desarrollar la conciencia crítica en las masas, menos aún en las masas de clase
media, que por su inserción social y su formación política, han sido en nuestro
país, y en muchos lugares del mundo, un bastión del pensamiento más
reaccionario de las sociedades.
Estos sectores son los que se levantan contra la despenalización del
aborto, contra la despenalización del consumo de drogas, contra el matrimonio
igualitario, contra la ampliación de ciudadanía, contra la igualación social, que
exigen mano dura para acabar con la inseguridad, etc., y son a la vez los que
claman por libertad aun cuando gozan de la mas absoluta libertad, son los que
acompañan la acción desinstitucionalizadora de los grandes grupos mediáticos,
los que envían correos electrónicos estúpidos y ofensivos a la inteligencia de
los ciudadanos esperando que se crean por ejemplo que el gobierno va a invalidar
los pasaportes para que los argentinos no podamos viajar al exterior, o que la
AFIP va a abrir las cajas de seguridad.
Son los privilegiados que además de poder comprar dólares lo exigen y
exigen que no se les pida de donde vienen los fondos con los que los compran
(porque son producto de operaciones ilegales, en negro, etc.), sin importarles
lo que pasa con los conciudadanos mas necesitados, mas aun, se enojan porque el
gobierno les regala un terrenito a su personal de servicio.
Sus intelectuales como Sarlo, Gargarella, Levinas, Birmajer, etc., nos dicen que los pobres no pueden
pensar porque están preocupados en poder comer, que hay que defender al Grupo
Clarín (en el que ellos trabajan) porque eso es defender la libertad de prensa,
que es como decir defendamos a los mafiosos porque eso es defender la libertad
de comercio.
Pero a diferencia de Neustadt que definía claramente de donde hablaba,
estos epígonos modernos de la derecha argentina no se atreven a decirlo y
pretenden aparecer como amigos del pueblo, sería bueno recordar aquel artículo
de Lenin “¿Quienes son los verdaderos amigos del pueblo y como luchan contra la
socialdemocracia?”, ya que hoy podría ser traducido como “¿Quiénes son los
amigos del Grupo Clarín (y de la gran burguesía financiera y terrateniente) y
como luchan contra el kischnerismo”.
El comunicador mas estratégico que tiene el grupo Clarín, y por lo tanto
la derecha reaccionaria es el inefable Jorge Lanata.
Con su cinismo, su falta de valores éticos y morales, su desapego a la
verdad, su alineamiento claro y estratégico con la derecha conservadora y
reaccionaria ha ido en crescendo en los últimos tiempos.
Lejos están aquellos tiempos en que solía definirse como un “Líberal” al
estilo americano, ahora tiene mucho de americano y poco de “líberal”.
Lanata no solo es el empleado del mes de Magnetto, su comunicador
principal, es además un hipócrita que pretende “vender” su armado “periodístico”
como una realidad incontrastable y que menosprecia la inteligencia de su
audiencia ya que piensa que todos los que lo ven son monigotes que no piensan,
que no reflexionan sobre lo que dice como algunos de los que van en vivo a su
programa.
Veamos algunos ejemplos que permiten fundamentar esta definición de Lanata.
Lanata bastardea todo lo que tenga que ver con los derechos humanos
(aunque de palabra se defina como su defensor) con dichos como que él es un
desaparecido porque no se lo invito al aniversario de Página 12. Con esta
actitud banaliza el término desaparecido que es lo que pretende la derecha que
busca frenar las causas contra los genocidas. No es casual que una de sus mas
notorias seguidoras y fanática de su programa es Cecilia Pando, la defensora
del genocidio y los militares.
Lanata arremete contra quienes defienden la búsqueda de la justicia
contra los asesinatos en masa de la última dictadura, diciendo que esta harto
de que hablen de los desaparecidos, es decir esta harto que se hable del
genocidio, de los crímenes, etc., como los alemanes de extrema derecha están
hartos de que se hable del holocausto, su próximo paso ¿será negar el genocidio
de la dictadura, como los neonazis alemanes niegan el holocausto?.
Lanata “edita” sus materiales, un eufemismo de corta y ensambla lo que le
conviene para justificar sus posturas reaccionarias, y cuando un entrevistado
se queja que le sacaron de contexto lo que dijo, se ríe hipócritamente diciendo
todo los materiales se editan. El edita mostrando solo una parte de la
entrevista a Milagros Sala, mostrando solo algunas imágenes de los pueblos
originarios, etc. Editar para Lanata es armar imágenes que acrediten lo falso
como verdadero.
Lanata le pide a la presidenta que conteste a los periodistas dando
conferencias de prensa para evitar el discurso único, pero el solo invita a su
programa a los que están de acuerdo con él, nunca invita a algún ciudadano que
discrepe con su manera de ver las cosas, todos su colaboradores son sometidos a
sus dictados y además en no pocas veces los bastardea de la peor manera como
cuando mostró, sin su permiso, las fotos semidesnudas de una de las comediantes
que lo acompañan.
Lanata, es un defensor de la teoría de los dos demonios que pretende
equiparar el genocidio de la dictadura con la acción de los Montoneros, obviando
la asimetría que existe entre los crímenes del aparato del Estado, usurpado por
militares genocidas y las ejecuciones de un grupo alzado en armas contra los
usurpadores del Estado. Aunque no coincido con la metodología de los Montoneros
(también usada por el E.R.P, las F.A.L., etc., de los que Lanata no habla
porque además de reaccionarios es mentiroso, y sabe que atacar a estos últimos grupos
no golpea al gobierno actual), seria bueno que Lanata recordara que nuestra
constitución autoriza a los ciudadanos a defenderla con las armas cuando un
grupo faccioso la suprime (como ocurrió muchas veces en los golpes militares
desde 1931).
Lanata, no solo defiende a la última dictadura genocida, defiende a todas
las dictaduras. En uno de sus últimos programas, dijo que Aramburu fue
asesinado cobardemente por un grupo guerrillero (Montoneros) cuando estaba
secuestrado y desarmado.
Además de la pelotudez que es decir que estaba secuestrado y desarmado,
no conozco a nadie que cuando secuestra le de un arma a la víctima, lo que
queda en claro es que Lanata se coloca discursivamente en apoyo a las
dictaduras que asolaron este país, ya que ni siquiera dijo en el mencionado
programa quién era Aramburu. Se olvido de mencionar (a lo mejor por el alto
costo del tiempo de televisión) que Aramburu fue junto a Rojas y otros miembros
de la junta militar que usurpó el poder legítimo que tenía Perón, el
responsable del asesinato del General Valle, de Felipe Vallese en los basurales
de José León Suarez, de los bombardeos a Plaza de Mayo el 16 de septiembre en
el que murieron argentinos inocentes, de las matanzas que se sucedieron a lo
largo de esa dictadura, etc.
Por eso creo que Lanata es el sucesor de Neustadt, solo que tal vez desde
el punto de vista periodístico este tenía más ética y era mejor periodista que
Lanata.
Hasta la próxima.
domingo, 30 de septiembre de 2012
La máquina de Neumann. La reproducción conceptual, trabajo, libertad y sufrimiento.(Conferencia ante el III Congreso Internacional de Psicología del Trabajo y las Organizaciones.Mendoza 27 al 29 de Septiembre de 2012)
La máquina de Neumann era
una curiosa máquina que puesta en Marte extraería mineral para cubrir las
necesidades de la tierra. La curiosidad de esta máquina es que tenía la
propiedad de reproducirse a si misma. Al hacerlo usaba parte del mineral que
extraía, lo cual bajaba su rendimiento en el aquí y ahora, pero, como su
reproducción constituía una progresión aritmética, al cabo de un tiempo estas máquinas producirían mas material.
Este es el principio que fundamenta los virus en informática, el virus se
reproduce a si mismo y en una progresión aritmética infecta un infinito número
de computadoras.
Tomé esta metáfora, porque
con los conceptos en general y especialmente con un cierto concepto de la
relación entre trabajo, libertad y sufrimiento ocurre algo parecido.
Empecemos a dialogar sobre
trabajo y libertad.
A la entrada de los los
stalags alemanes, podía leerse la frase “arbeit macht Frei”, “(el) trabajo hace
libre”, una cínica manera, propia del nazismo, de encuadrar el trágico
significado de estos campos de exterminio.
Pero lo que nos interesa, es
que este significado del trabajo en términos de libertad, es utilizado
frecuentemente, aun por sectores de izquierda.
La libertad y la igualdad
(además de la fraternidad) fueron dos de las grandes consignas de la gran
revolución francesa, pero ambas tuvieron diferentes significados y diferentes
públicos. Mientras la libertad era la consigna fundamental de la burguesía que
reclamaba libertad de comercio, libertad de prensa, etc., y construía en ese
movimiento lo que se dio en llamar el liberalismo, la igualdad era la consigna
del incipiente proletariado francés, representado por los sans culottes con Jacques
Hebert y Jacques Roux a la cabeza. Desde entonces, igualdad y libertad fueron
casi consignas antagónicas aun cuando sean plenamente compatibles. A tal punto
tiene vigencia esta polémica que hoy en Francia hay quien dice “entre el débil
y el fuerte, la libertad es opresión”
En el campo del trabajo, la
libertad era para los siervos de la gleba, que en la sociedad medieval se
liberaban de su atadura a la tierra, libertad para someterse al burgués que
desearan o le proveyera de trabajo en la ciudad, o en términos de Marx libertad
de morirse de hambre sino se convertía en un esclavo del capital vendiéndole su
fuerza de trabajo. El capitalismo como sistema necesita del trabajo libre, es
una condición de su existencia, y el liberalismo impulsó la idea de la libertad
como un valor absoluto.
Ahora bien, la pregunta es
que es la libertad, la posibilidad de hacer lo que el sujeto desee, que pueda
transitar sin que nadie lo limite, que pueda decir lo que quiera, pues bien,
les tengo una mala noticia, todas esas libertades en la sociedad actual se
encuentran limitadas por múltiples factores, económicos, ideológicos,
políticos.
La libertad es la conciencia
de la necesidad, esta frase de Engels, llevó a una multiplicidad de polémicas, ya
que desde una perspectiva se afirmaba que la libertad es la posibilidad que
tenemos los seres humanos de decidir a partir del conocimiento.
El conocimiento, que
constituiría un punto de partida para que los hombres seamos realmente libres,
es un conocimiento limitado, sesgado, el hombre conoce a partir de su práctica,
pero lo hace con herramientas que toma de la cultura y el ambiente. Nos encontramos
en un mundo complejo, en el que podemos tener conocimientos objetivos pero
limitados, y en el que el conocimiento esta determinado por una forma cultural
de ver la cosas que no es una producción solamente nuestra, sino que esta
determinada por la cultura y las relaciones sociales en las que nos
desenvolvemos.
En la sociedad de las TICs
tenemos cada vez mayores posibilidades de acceder al conocimiento, el mismo se
democratiza cada vez más, pero en ese mismo movimiento somos dominados por la
masividad de información que nos atraviesa y a la que no podemos procesar.
Existe un modelo de
conocimiento que se estructura desde muy temprano en la vida del hombre y que
es funcional a la sociedad de clases, es lo que podríamos denominar
conocimiento pre fabricado, si yo quiero conocer algo hoy tengo a mi
disposición una multiplicidad de medios que me proveen definiciones, conceptos,
teorías que los técnicos y expertos en la vulgarización del conocimiento
producen.
Los medios de comunicación masiva construyen en forma constante una
realidad que martillea sobre nuestra conciencia, ya sea en los llamados
programas de “entretenimientos”, como en aquellos que haciendo gala de la “cultura”
convocan a “expertos” para que nos expliquen como debemos ver las cosas, por
supuesto, según la conveniencia de la línea editorial del medio.
De lo que se trata es que no pensemos cuando pensamos, que no seamos
capaces de discernir críticamente entre el pensamiento del otro y el propio, que
no podamos ejercer lo que Castoriadis denomina la autonomía en la producción
conceptual.
El concepto que define la posibilidad de ser libres a partir del trabajo
es como todo concepto polisémico, el trabajo no puede hacernos libre si en el
mismo movimiento nos somete a la esclavitud.
Por supuesto que esta afirmación es también discutible, no todos los
trabajos son iguales, no todos los trabajadores tienen las mismas
características y sentimientos. Ya Mac Gregor con la teoría X e Y había
considerado estas diferencias, lo que no consideró es que existe algo que
iguala a todos los seres humanos, la imaginación radical y la necesidad de la
autonomía como base del desarrollo del pensamiento crítico.
En la sociedad moderna, con la caída del Taylorismo (modelo del
pensamiento X) surgen nuevos paradigmas de entender la producción y el trabajo,
hoy las empresas asumen que el capital intelectual (aquel que portan sus
trabajadores) es tan o mas importante que los activos físicos y que desarrollar
conocimientos en sus trabajadores puede constituirse en una ventaja competitiva
frente a una competencia cada vez mas extrema.
Es por ello que no es extraño que muchas empresas prefieran trabajadores
“rebeldes”, sujetos que sean capaces de pensar la tarea, de ir mas allá de su
entorno inmediato sobre la base de la comprensión de procesos totales, al
modelo pasivo de trabajador cuyo principal valor era la alta fidelidad a la
organización.
Es claro que este modelo inestable de trabajador requiere de tecnologías
de gestión mucho mas sofisticadas, que puedan encauzar la libertad y la
creatividad del trabajador. En alguna medida empresas como Google inauguran una
nueva época en la organización del trabajo, aun cuando no debemos pensar que Google
es el paraíso en la tierra.
Pero no solo han cambiado en el último siglo los modos de organizar la
producción, lo que esta cambiando es también la estructura misma de la
sociedad. Las recurrentes crisis del capitalismo ponen en interdicción la
supremacía del modelo de la propiedad privada, otro concepto que se reproduce a
si mismo como la máquina de Neumann y que se justifica por sí mismo.
En la sociedad actual la propiedad constituye un valor sacralizado, pero
podríamos deconstruir este concepto en lugar de repetirlo acríticamente.
Ninguna propiedad nos pertenece, aun la casa en que vivimos, si realizamos un
seguimiento histórico, veremos que la misma es producto de un robo (la
propiedad es un robo diría Pierre-Joseph Proudhon) perpetrado por los colonizadores
a los pueblos originarios y a la vez los saqueadores provenían de un espacio
donde por siglos imperó la rex nullius de los romanos el derecho de conquista,
es decir lo que se obtiene por conquista le pertenece al conquistador.
Estos nuevos modos de organizar el trabajo, constituyen una forma
incipiente con la que los trabajadores interpelan a la propiedad capitalista.
Veamos algunos de ellos. En la Argentina del 2001 comenzó a surgir un
vigoroso movimiento de empresas recuperadas. Frente a los empresarios que
desertaban de las organizaciones y abandonaban a su suerte a los trabajadores,
muchos de estos no se resignaron a la pérdida de sus fuentes de trabajo y
asumieron la producción y comercialización de los productos por la autogestión
de su propia fuerza de trabajo, los ejemplos son muchos, La Morocha,
Cooperativas Unidos, Cooperativa Lacar, Cooperativa de Trabajo Lavalan, Cerámica
Zanón y muchas otras.
Algunas perduraran, otras serán asimiladas por el modelo de producción,
no pocas fracasarán, pero lo importante, mas allá de las críticas y objeciones
que podemos hacer, es que estos trabajadores con su práctica laboral discuten
el modelo de propiedad capitalista y los modos de organizar la producción.
Otro modelo que esta en pleno desarrollo es lo que se ha dado en llamar
el desarrollo local (ascendente y descendente). En este modelo se combinan el
aprovechamiento de dos formas de capital, el capital intelectual y el capital
social. El primero como forma de conocimiento que el sujeto tiene, que se
manifiesta bajo la forma de expertis dado por las competencias laborales
adquiridas en el proceso de formación (formal o informal). La segunda forma de
capital la podemos definir como el conjunto de relaciones que los sujetos
tienen en el territorio y que les brindan oportunidades de negocios
competitivas sobre la base de las redes que pueden establecer. Es en alguna
manera, esta forma de capital es la posibilidad que una pequeña o micro empresa
tiene de competir frente a la producción masiva, utilizando el conocimiento del
territorio y las redes que establece por ser parte del mismo.
En el desarrollo de los programas de este tipo son de vital importancia
las ONG, el voluntariado llega allí donde el Estado no puede llegar y organiza
recursos humanos y materiales generando nuevas formas de propiedad y de
trabajo.
Llegado a este punto de la exposición volvemos a interpelar a la
libertad, y nuestro cuestionamiento apunta a analizar las bases de
desenvolvimiento social, tratando de indagar sobre las diferencias que existen
entre la sociedad industrial de los siglos XVIII, XIX y XX y la actual sociedad
tecnológica.
En el capitalismo industrial asistimos a una fuerte tensión entre las
diferentes clases sociales que surgieron producto de la gran revolución
industrial, mientras que la burguesía se consolidaba en el poder, y en ese
mismo movimiento consolidaba el liberalismo político y económico, las clases
subalternas comenzaban a pugnar por ganar nuevos espacios económicos-sociales.
Marx dirá que los sectores trabajadores en el proceso de desarrollo de su
conciencia de clase primero constituyen la conciencia en sí, es decir que son
una clase social y en función de ello construyen las organizaciones sindicales
para defender sus intereses particulares como sector social y luego sobreviene
la formulación de la conciencia para sí, es decir que además de reconocerse
como trabajadores sienten que tienen la potencialidad de cambiar la sociedad.
Durante el siglo XIX y una parte del XX la sociedad capitalista se conmueve
por una serie de revoluciones populares cuyo exponente más elevado será la
revolución de Octubre.
A partir de este momento las contradicciones en el seno de la sociedad se
agudizan y la sociedad burguesa conmovida con los levantamientos de los trabajadores
comienza a desarrollar políticas represivas que se combinan con concesiones a
las demandas de mayor democracia e igualdad.
Si la marca de la sociedad industrial fue la represión violenta a las
demandas de los trabajadores, en la sociedad tecnológica asistimos a una nueva
fórmula de control social. Los partidos que pretenden representar los intereses
de los trabajadores (Comunistas, Trotskistas, maoístas, socialistas) participan
en las contiendas electorales e ingresan al juego parlamentario, los sindicatos
se institucionalizan y la palabra comienza a circular por las democracias
occidentales.
Internet, la telefonía celular, etc., proveen a los ciudadanos de una
nueva manera de comunicarse, se horizontalizan las relaciones y se consolida la
idea del ciudadano pleno con el incremento de la ciudadanía social a diversos
sectores antes postergados (voto a la mujer, nuevos derechos igualitarios a la
minorías étnicas, sexuales, etc.).
El control social comienza a desplazarse de la represión policial al
control de los medios de comunicación masiva, La gran burguesía tiene en
nuestra época una importante herramienta de construcción de consensos y de
formulación de nuevas realidades acordes a sus intereses en los grandes
monopolios concentrados de los medios de comunicación, que como un gigantesco
gran hermano penetran hasta los lugares mas recónditos llevando su mensaje de
construcción ideológica y cultural.
El otro formidable instrumento de control social se articuló desde el
campo de la economía. Los trabajadores en la medida en que ganaron posiciones
económicas, comenzaron a ser algo más que fuerza de trabajo, se convirtieron en
un objetivo de negocios.
Los nuevos instrumentos de comercialización avanzaron sobre los intereses
de los trabajadores y en función del despliegue de comunicación estratégica de
las organizaciones se fue articulando la sociedad del consumo masivo.
Ya no existe la necesidad de contar con el dinero en efectivo para
acceder a algún bien, los sistemas de créditos al consumo y los nuevos instrumentos
de pago ampliaron la capacidad adquisitiva de los trabajadores, en palabras de
Marx, se amplió hasta el paroxismo el capital ficticio, la masa de capital
circulante en la sociedad que no se expresa en la base monetaria, sino que se
expande a través del crédito y los medios de pago plásticos.
Por un lado el trabajador es víctima de la acción de la publicidad que le
crea nuevas necesidades (electrodomésticos, ropas sofisticadas, vehículos,
espacios de diversión) y por el otro el capital financiero cubre la
satisfacción de esas necesidades por vía de créditos casi ilimitados.
Cada uno de nosotros consume y se endeuda, y en ese movimiento nos vemos
cada vez mas sujetos por las deudas que ocasiona el consumo, pero por acción de
las necesidades artificialmente creadas por la sociedad, nos sentimos
compelidos a consumir aun mas.
Encontramos que la represión, los estados policiales, tan necesarios en
otros momentos del desarrollo capitalista, hoy pueden ser remplazados por
democracias mas o menos estables porque el sujeto es sujetado por medios que no
tienen la contundencia material del bastón de abollar ideologías (al decir de
Mafalda) pero que tienen una eficacia simbólica mucho mas efectiva que aquél.
Surge entonces un nuevo cuestionamiento, si debemos trabajar para pagar
el consumo y los compromisos contraídos, por lo que el trabajo ya no es una
necesidad de autorrealización del ser humanos, ¿que significa hablar de
felicidad en el trabajo?
Comenzaré mi análisis desde un punto que considero seguro, que es el de
la razón etimológica de las palabras.
Etimológicamente, entre los latinos, feliz venía de felix que significa
fecundo, y se relaciona con el verbo felare que es chupar o mamar, es decir que
se vincula al acto de amamantamiento, en
griego el término para designar a la
felicidad es eudaimonia que se usaba para expresar bienestar, felicidad, buena
fortuna, abundancia. La palabra es compuesta, tenemos eu que significa bien y
daimón, daimono (luego derivaría a Daimoio (demonio), eudaimón es quién tiene un
buen espíritu o buen ánimo, en definitiva un buen dios.
Por lo tanto la palabra felicidad es una acción activa que privilegia el
dar sobre el recibir y que se relaciona con placeres ancestrales en la vida
humana o con la cercanía a la divinidad.
La felicidad sería pues un estado caracterizado por la sensación de
bienestar que evoca momentos prototípicos de la vida de un sujeto.
En la sociedad contemporánea, basada en el consumo, la felicidad se
relaciona más con la posesión gratificante de bienes que con el bienestar
mental y físico.
De todas maneras subsisten formas arqueológicas de representación que
remiten a la idea medieval de la felicidad anclada a la vida celestial, y de la
misma como estado de plenitud psicofísica, que acerca la idea a la de la salud.
Podemos tomar un camino de análisis de la relación de la felicidad con el
trabajo en el que, cuanto menos, veamos que constituye un relación de
ambigüedad y ambivalencia.
Tomamos para nuestro análisis el interesante libro Baudelot y Gollac[1],
el que se basa en el Cuestionario de la Encuesta permanente sobre condiciones
de vida de los hogares (parte variable) trabajo y modos de vida –Francia
Metropolitana[2] -.
En las respuestas al cuestionario aplicado, aparecen indicadores que
participan de la relación entre felicidad y trabajo (tener trabajo, que mi hija
encuentre trabajo, tener salud, dinero, amor, familia, etc.) poniendo de
manifiesto que se está ante un concepto que podríamos decir que es un falso
amigo, ya que, estas vinculaciones aparecen porque el trabajo es, en la
sociedad capitalista, el medio que poseen los proletarios para poder obtener
los recursos que satisfagan sus necesidades más elementales.
Y este es el punto en el que me propongo interpelar al texto, formulando
una nueva pregunta, tantas veces escuchada en la vida cotidiana: “Trabajamos
para vivir o vivimos para trabajar?”.
Una digresión, se comenta que Ángela Merkel hizo referencia a que los
alemanes trabajaban más horas que los españoles y que en ello residía una de
las razones del mayor bienestar de los alemanes. Cuando su interlocutor le
señaló que los españoles trabajaban más horas, Merkel dijo “entonces es peor de
lo que pensaba” (es decir, en ese momento ella pensó, no son vagos, son
inútiles).
La concepción de vida de los alemanes se teje alrededor de la noción de
esfuerzo y eficiencia permanente, el alemán (en el decir de los españoles)
trabaja sin resuello once meses y en el duodécimo ser emborracha con cerveza,
que le sirven con eficiencia cantineros, en las ciudades balnearias ibéricas.
Como es de público conocimiento, la palabra trabajo proviene de un
instrumento de tortura, el tripaliari, que era el aspa en el que se ataba al
esclavo para azotarlo. A lo largo de la historia, las clases sojuzgadas han
utilizado términos que remiten al sufrimiento para designar al trabajo, el
yugo, el laburo, o términos que remiten a lo que el trabajo asalariado
representa para el trabajador, es decir vender su cuerpo (fuerza de trabajo
diría Marx) por dinero, no es casual que en nuestras fábricas trabajar, y
perdonen el término, cuando se habla de ir a trabajar, se dice “vamos a poner
la concha” utilizando una metáfora que alude al desempeño de las meretrices.
Los griegos y los romanos denostaban el trabajo manual, para ellos
trabajar con la manos, con materias corruptas significaba corromperse y además
una humillación, por ello tenían un ejército de esclavos que hacían esas tareas
que para ellos eran denigrantes.
Hoy en argentina existen émulos de esos ancestros de la humanidad que ven
al trabajo como algo sucio, a lo que ellos no se acercan, son las clases
privilegiadas que viven de la renta y usufructúan el esfuerzo de los demás.
En este punto de las reflexiones surge la cuestión del empleo que como
bien señala Medá[3], es
un bien cada vez más escaso, hoy Europa, con diecisiete millones de
desocupados, vive algo que los argentinos experimentamos durante la segunda
década infame (el menemismo-delarruismo), es decir una sociedad desequilibrada
por las altas tasas de desempleo.
El texto de Boudelot y Gollac se narra adecuadamente cual es el sentir de
los desempleados, y no solo que acordamos con lo que dice, sino que también lo
expresamos en nuestro libro “El mito de Saturno. Desocupación y vida cotidiana”[4]
y lo profundizamos en “Trabajo y no trabajo: la otra mirada”[5].
El desempleo afecta la psiquis de los desempleados, su vida de relación
(familiar y con sus vecinos) su autoestima, y todo lo que se afirma en la parte
teórica de este texto. Nosotros, en “El mito” fuimos mas allá y afirmamos que
“la desocupación constituye una patología social del capitalismo que en el fin
del milenio, afecta individual y colectivamente a la salud de las personas”[6].
En su irracionalidad el sistema capitalista condena a grandes franjas de
la población (fundamentalmente jóvenes) a la inactividad laboral, retarda su
ingreso al primer trabajo y los hacina en barrios despojados de los más
elementales derechos sanitarios y sociales. A los mayores de cuarenta y cinco
años los excluye permanentemente del
mercado de trabajo y por lo tanto del consumo y mediante planes de ajuste
neoliberales los condena a la miseria, sin asistencia sanitaria, sin formación,
y en general ello se hace para sostener las ganancias de los grandes bancos y
corporaciones internacionales.
El sufrimiento del proletario es grande en la organización laboral, donde
se ve sometido a cargas físicas, psíquicas y mentales, a un ambiente nocivo de
trabajo, a exigencias de eficiencia y eficacia. Los nuevos manuales de gestión
de recursos humanos impelen a los técnicos a que le reclamen al trabajador que
intensifique su ritmo de trabajo, que se comprometa con la organización, que
sea un operario emgaggement, positivo, comprometido, pero, con quien, con una
empresa que no trepidará en lanzarlo a la calle si le es conveniente reducir su
plantilla, ya sea por crisis, por incorporación tecnológica o simplemente por
estrategia de negocios.
En este punto vemos que podemos esbozar una nueva conclusión, en un
sistema en que lo fundamental es la ganancia, y al que no le importa el
trabajador, es muy difícil pensar en términos de felicidad en el trabajo, mas
aun cuando el trabajador tiene sobre sí la espada de Damocles de la
desocupación, la miseria y el hambre.
El segundo punto al que me quiero referir, es al papel del trabajo en la
constitución de la humanidad.
Hay autores como Medá[7],
que critican la concepción antropológica del trabajo, que a mi entender se
encuentra en el propio Marx. Marx consideraba que el trabajo constituía la
esencia del hombre, la idea es que el hombre se constituye en el proceso de
trabajo. Discutimos esa idea, primero, fundamentalmente porque consideramos que
no existen las esencias, segundo porque no creemos que el hombre esté dotado de
un espíritu, y en tercer lugar porque el trabajo menos que menos constituye una
esencia. El trabajo es una acción, que organizado en términos de herramientas,
permite dotar de una cierta lógica al proceso de producción. Esa lógica varía
según los diferentes modos de producción y también varía según los patrones de
acumulación de cada sociedad (hay sociedades más piramidales y otras más
planas)
Volvamos a nuestra pregunta y ensayemos una respuesta, entre vivir para
trabajar y trabajar para vivir, nos inclinamos por la segunda opción. La gran
mayoría de los seres humanos, trabajamos porque no tenemos otra opción, porque
tenemos que conseguir los recursos alimentarios, para pagar el alquiler, etc.
En definitiva trabajamos porque existimos y para poder seguir existiendo.
Aparece en este punto del análisis un nuevo concepto, viejo concepto que
tan magistralmente definió Sartre, el de la existencia.
Sartre decía que la vida humana es un proyecto hacia la muerte, que
proyectamos nuestra propia muerte, pero que ese hacer proyecto es lo que nos
permite seguir viviendo y luchar por conservar la vida.
Desde otro lugar teórico Castoriadis[8],
trabajando el mito de Prometeo analiza el cambio que en 25 años hubo en la
concepción griega del origen del hombre. En Esquilo los proto seres humanos
aparecen como zombis, sin ningún tipo de motivación. Lo que Prometeo les da,
simbolizado en el fuego, es el conocimiento, conocimiento que transforma a esos
seres monstruosos inhábiles para la vida en seres humanos, y ese conocimiento
es la certeza de la finitud de su existencia.
A mayor conciencia de lo escaso de la existencia, mayor compulsión a la
realización. Vivimos para existir, pero esa existencia tiene una marca cultural
y social, que nos impele a la creación de todo tipo (intelectual, material,
artística, bélica, etc.).
Es en el proceso creativo que el trabajo se encarna, para darle
posibilidades a la existencia humana, el trabajo debe encarnar en la creación,
es tal vez por ello que durante siglos haya soportado la ambigüedad de ser algo
oneroso, gravoso y a la vez muy requerido.
Resulta obvio que no es posible generalizar sobre los efectos que tiene
el trabajo en la percepción subjetiva de la felicidad, pero podemos trazar
algunas líneas de significancia, ya que como correctamente se señala en el
texto de Baudelot y Gollac[9],
esta percepción, aunque muy variable de individuo a individuo, puede
construirse como cuadrantes de generalización, en los cuales encontramos que el
polo de la satisfacción engloba mas a quienes tienen un cierto estatus social y
organizacional, un mayor dominio tanto de los objetivos como de los procesos de
trabajo; que a quienes están en el punto más bajo de las pirámides sociales y
organizacionales, quienes tienen un horizonte de visibilidad muy corto y solo
pueden percibir las tareas que ellos realizan y a lo sumo las de sus vecinos de
tareas.
Es por ello que su involucramiento en la organización se va a ver más
dificultado, solo el miedo en contextos de inestabilidad laboral y social como
los que vivimos en la década del noventa en Argentina con más del 50% de la
población económicamente activa con problemas de empleo[10]
o que se está viviendo en la Unión Europea actualmente con, como expresamos mas
arriba, más de 17.000.000 de desocupados, pude lograr, y ello es también
materia de discusión, que los sectores explotados y oprimidos puedan sostener
el mencionado involucramiento en la organización.
Volviendo a el texto que estoy referenciando, me quedo con dos partes
fundamentales del mismo, la apertura teórica que brinda elementos para
comprender la naturaleza del trabajo en el marco de una sociedad de explotación
y privilegios, segmentada en clases y estratos sociales, y su parte final en la
que se enuncian algunas hipótesis muy interesantes, de las cuales, creo, la más
importante es el análisis de las diferencias entre la crítica de artista y la
crítica social y la posibilidad de la conjunción de ambas en el drama del
trabajo.
Pero por sobre todo, el rescate que el texto realiza de las
potencialidades que como intelectuales tenemos, quienes participamos de los
análisis de los procesos sociales que se verifican en el campo del trabajo.
Podemos aportar mayores conocimientos que permitan el procesamiento de la
conciencia social de los trabajadores respecto a la situación en que realizan
sus tareas, desarrollar tecnologías sociales y organizacionales que permitan
mitigar el sufrimiento psíquico que produce el trabajo, ampliar en la
conciencia de los sectores vulnerables el campo de reclamos por mayores
derechos sociales y laborales,
desmitificar ciertas tecnologías blandas que solo pretenden reordenar el
sufrimiento, ocultando sus efectos nocivos, denunciar las condiciones y medio
ambiente de trabajo a la que son sometidos los trabajadores modernos y ampliar
los espacios de ciudadanía e inclusión, remarcando como dijimos más arriba, la
visualización de las masas de trabajadores jóvenes que cada vez les cuesta más
incluirse, y que cuando lo hacen, muchas veces son sometidos a condiciones
inhumanas de empleo y de los trabajadores mayores de cuarenta años que por
razones de salud al perder su trabajo quedan permanentemente excluidos del
mercado laboral.
Para cerrar, quiero que estas reflexiones se constituyan en algo mas que
un texto, que sean una invitación al debate, a la polémica profunda que nos
debemos quienes trabajamos en este campo, y a discutir nuestro compromiso
social y humano. O participamos del simulacro o nos hacemos cargo de nuestro
lugar de intelectuales y somos capaces de comprometernos con la crítica social
a todo orden laboral injusto.
No se trata de tener una mirada escéptica dela realidad, de sentir que
nada es posible, se trata repensar
nuestro aporte a la construcción social justa y solidaria, pero por sobre todo,
tener presente que, a diferencia de los intelectuales de los setenta, que
contaban con un paradigma que orientaba su reflexión (el socialismo) y un marco
teórico (el pensamiento de Marx) hay tenemos que partir de la reconstrucción
del pensamiento social crítico, y en ese recomienzo no tenemos un padre, porque
la historia lo ha destituido del lugar sacralizado en el que lo habíamos puesto
contra su voluntad, hoy somos todos hermanos en la búsqueda de una nuevo
paradigma teórico y social.
[1]
Baudelot C., Gollac M. (2011) Trabajar para ser feliz. La felicidad y el
trabajo en Francia. Ceil Conicet-Miño y Dávila. Bs. As.
[2]
Francia, enero de 1977. Disponible en el sitio WEB del Centre Maurice Halbwachs
http://www.cmh.ens.fr/greco/questionnaires/EPVC/lil-011Sq.pdf
[3]
Medá D. (1998). El trabajo un valor en peligro de extinción. Gedisa. Barcelona.
[4]
Bonantini C. Simonetti G. et. al. (1999) El mito de Saturno. Desocupación y
vida cotidiana. UNR Editora. Rosario
[5]
Bonantini C. Simonetti G. et al. (2003) Vulnerabilidad y salud mental. Un
análisis del desempleo sobre la salud
mental. En Cuadernos Sociales 5. Trabajo y no trabajo, la otra mirada.
UNR Editora. Rosario.
[6]
Bonantini C. Simonetti G. et al. (1999) ibídem
[7]
Meda D. (1998) ibídem
[8]
Castoriadis C. (1999). Antropogenesis en Esquilo y autocreación en Sófocles. En
Figuras de lo pensable. Fondo de Cultura Económica. México.
[9]
Baudelot C. y Gollac M. (2011) Ibídem.
[10] La
población con problemas de empleo engloba a desempleados, subempleados e
inactivos.
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