martes, 30 de octubre de 2012
Análisis de coyuntura.
En la Argentina actual se combinan dos fenómenos muy interesantes, por un lado un grado de crecimiento en el marco de la crisis internacional del capitalismo mas importante desde la gran crisis de 1929, por el otro, a pesar del mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo en los últimos diez años, una persistente alza de la lucha de clases.
Veamos la primera cuestión. El capitalismo internacional entró, desde la quiebra de la Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, en una crisis financiera global que afecta en forma persistente a las economías de los países centrales.
Las economías mas débiles de la zona Euro se ven sometidas a procesos de ajustes tan o mas severos que los que el Fondo Monetario Internacional impuso las economías periféricas durante la segunda mitad del siglo XX.
Resulta doloroso ver como los ciudadanos de Grecia, por ejemplo se ven obligados a consumir alimentos vencidos que se les venden a menor costo, como un porcentaje creciente de alemanes tienen cada vez mas dificultades para comer dos veces al día, observar en las calles de Madrid cada vez mas homeless viviendo en el desamparo y recurriendo a la caridad para comer, o escuchar al primer ministro portugués invitar a los jóvenes a emigrar en busca de horizontes mas propicios para sus proyectos personales.
Las corrientes migratorias que hasta fines del siglo XX llevaban a cientos de miles de latinoamericanos a Europa, ahora han invertido su signo y se ve a miles de europeos tratando de buscar mejores condiciones de vida en nuestros países sudamericanos.
De no mediar un drástico cambio de rumbo económico, Europa se encamina al empobrecimiento relativo creciente de amplias masas de trabajadores, pudiendo en el extremo llegar a las condiciones de vida a las que el proletariado se vio sometido a comienzos del siglo XX cuando se levanto revolucionariamente contra la burguesía en Rusia, Alemania y otros países europeos, solo que esta vez no cuenta con una organización de clase como tenia en aquel momento, una Internacional Socialista Revolucionaria y con partidos de clase que se constituían en la organización de los intelectuales orgánicos de la clase obrera.
De aquellos partidos socialistas de comienzos de siglo solo queda el nombre y hoy son los primeros que aplican las recetas neoliberales del FMI. Banco Mundial y la troika compuesta por la derecha Alemana, el Banco Central Europeo y el FMI.
A comienzos de 1900 se habían constituido fuertes formaciones comunistas que se configuraron en guía de la clase obrera, tanto en sus luchas reivindicativas, como en la agenda estratégica de la toma del poder, de ellos solo quedan restos oportunistas que ni siquiera pueden articular un programa de transformación revolucionaria de la sociedad.
El marxismo, otrora definido como la ideología revolucionaria de la clase obrera y el método científico para el análisis de la realidad, hoy naufraga en sus propias contradicciones teóricas y en la incapacidad de realizar un análisis autocrítico que le permita resituarse en la cambiante realidad de las TICs y la globalización.
La llamada izquierda revolucionaria, que agrupara a trotskistas, intelectuales de izquierda marxistas, oposición de izquierda revolucionaria, etc., tampoco supo vertebrar un programa de cambio y naufraga junto a los partidos comunistas tradicionales sin poder generar respuestas a los desafíos de la época.
En definitiva, en la sociedad solo quedan restos de pensamiento crítico, pero que no pueden ensamblarse como una totalidad que pueda enfrentar al pensamiento hegemónico de la derecha reaccionaria de la burguesía que representa los intereses del gran capital financiero y especulativo. Sus programas de gobierno y sus recetas anticrisis solo apuntan a subvencionar al gran capital financiero (bancos,) mientras recorta hasta el paroxismo los derechos de los sectores populares, destruyendo los sistemas de seguridad social, eliminando los planes de viviendas populares, aumentando las edades jubilatorias, recortando los servicios educativos, etc., en una palabra, aumentando la explotación y el ultraje de las clases subalternas que configuran la gran masa de la población. Hoy seiscientas mil familias poseen el 40% de la renta total del mundo y el proceso de concentración de la riqueza es cada vez mayor.
La tarea revolucionaria del momento es la reconstrucción del pensamiento crítico, basado en la autonomía de los sectores populares, que permita reinstalar en la sociedad la función instituyente de ese pensamiento como punto de partida para la organización revolucionaria de los trabajadores y que permita reorganizar y refundar organizaciones globales para enfrentar los planes de explotación de la derecha reaccionaria mundial.
Que ocurre en nuestro país, existe un gobierno que representa a un sector de la burguesía productiva que ha encarado una serie de tareas democráticas que resolvieron la extrema situación de emergencia de los sectores populares.
En 2001, los mismos planes de ajuste que hoy se aplican en Europa eran moneda corriente en estas latitudes, el plan de convertibilidad en la Argentina y la posterior salida con la devaluación asimétrica de Duhalde dejó al país con en casi 50% de población bajo la línea de pobreza, y casi un 25% bajo la línea de indigencia. La población con problemas de empleo había trepado a casi el 40% lo que daba cuenta de las condiciones socioeconómicas de los trabajadores que se expresaban en el aumento geométrico de los cartoneros, de miles de personas comiendo de los residuos que dejaba la clase media, en definitiva de una masa de excluidos del sistema que en vano esperaron el famoso derrame que preconizaba Cavallo y los gurúes de la economía neoliberal.
Desde la crisis del petróleo en 1974 los llamados países centrales exportaron sus déficits a las economías periféricas ayudados por esos mismos economistas neoliberales que de la mano de militares golpistas y genocidas oprimieron y asesinaron a los pueblos latinoamericanos.
En el 2002 un sector de la burguesía democrática con el liderazgo de su intelectual orgánico mas lúcido vertebró un plan de desarrollo capitalista orientado a resolver la crisis desde una perspectiva económica diferente a la del neoliberalismo, y de la mano de las herramientas neo keynesianas encaró un plan de transformaciones económicas, sociales y democráticas con rasgos de similitud con los programas que en la década del treinta pusieron en funcionamiento con éxito los países nórdicos europeos como Suecia, Noruega, Dinamarca, etc.
Para citar algunos ejemplos se re estatizaron empresas enajenadas por la segunda década infame del menemismo como Aerolíneas, Correos, YPF, Aguas, etc. El Estado retomó el control de la previsión social poniendo fin al saqueo de las contribuciones de los trabajadores a la previsión y que a largo plazo implicaba la inviabilidad del sistema jubilatorio a merced de la voracidad del gran capital financiero y especulativo. Se pusieron en marcha planes de inclusión informática como la entrega de computadores a los escolares o la asignación universal por hijo. Se amplió la ciudadanía con el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales, el voto a los menores de dieciocho años, etc. También mediante un audaz programa de obras públicas se evitó el aumento de la desocupación, en definitiva un plan de reformas sociales que mejoró las condiciones de vida de los trabajadores.
Mucho es lo que queda por hacer en el plano de las reformas burguesas que si bien no transforman revolucionariamente a la sociedad, crean las condiciones para la organización independiente y autónoma de los trabajadores, condición necesaria para el cambio social.
Hoy existen debates muy importantes en el seno de la sociedad como la integración latinoamericana, la ley de despenalización del aborto, la despenalización del consumo de estupefacientes, una reforma educativa real que impulse el pensamiento crítico y autónomo de los educandos, la separación de la iglesia del Estado, la democratización de la actividad sindical, la ampliación de la democracia burguesa aumentando los niveles de participación y decisión de los sectores populares con la implementación de formas de democracia directa o de formas participativas de democracia indirecta como los referéndums y los plebiscitos, la transformación de las políticas de seguridad con el cambio profundo de los organismos de seguridad ciudadana y el desmantelamiento de la corrupción y la ideología represiva que aun existe en el pensamiento de sus agentes, en definitiva la tarea revolucionaria hoy pasa por el apoyo a los planes de reforma del kichnerismo y la critica sin cuartel a las políticas antipopulares que puedan impulsar sectores del gobierno, la denuncia de los componentes reaccionarios y caudillistas corruptos que existen en su base como los gobernadores de algunas provincias.
La contradicción principal es con el capitalismo, pero existen contradicciones secundarias entre los sectores hegemónicos que nos permiten visualizar que no es lo mismo un gobierno de derecha como el de Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o las políticas reaccionarias del duhaldismo residual, o el clericalismo vestido de una falsa ética ciudadana representado en la Coalición Cívica de Elisa Carrió que el progresismo incluyente del kerschnerismo.
Estamos en un proyecto político que ha hecho de la libertad de expresión, que es mucho mas que la libertad de prensa, del respeto a la protesta ciudadana sin represión, del no uso de la violencia contra el pueblo que se expresa en las calles un principio a diferencia de lo que vemos en la vieja Europa donde el palito de abollar ideologías es moneda corriente para reprimir a quienes protestan contra las políticas de hambre.
Acompañar al gobierno no es claudicar en nuestros principios, es una actitud inteligente que nos permite ganar terreno y profundizar las transformaciones democráticas que se vienen implementando, es en alguna medida un programa de mínima de los intelectuales revolucionarios en la coyuntura actual.
Hasta la próxima
sábado, 20 de octubre de 2012
La verdadera historia de la servilleta
Conocí a Ovide Menin en marzo 1983, cuando tenía 57 años, en el consultorio de calle Pellegrini de Raúl Ageno, de quien él era muy amigo. Ellos dos, junto a Fernando Prieto fueron los creadores y distribuidores de la revista “Hacer” que durante casi treinta números fue un faro para los maestros progresistas de Rosario.
Recuerdo que me impresionó ese señor elegante de piel muy blanca y porte señorial, que hablaba pausadamente y con una tremenda seguridad en sus palabras.
Lo primero que pude notar fue su elocuencia, su capacidad para cautivar la atención del auditorio, cuestión que con los años confirmaría en los innumerables congresos, cursos y otros eventos científicos en los que lo vi participar.
Era portador de un extenso curriculum académico, que hablaba de múltiples libros editados, de su participación como docente, terapeuta, funcionario en universidades de diferentes países de América, incluida Canadá
La seguridad iba acompañada de una gran humildad, al verlo uno podía pensar que se trataba de uno mas de los psicólogos que fueron parte de la primera cohorte de la profesión, cuando la carrera, fundada en 1954 y reabierta en 1955 recién daba sus primeros pasos. Sin embargo, en las largas charlas en diferentes bares de Rosario (“La buena Medida”, “El Cairo”, “Augustus”, “Saudades”, “Laurak Bat” etc.,) podría comprobar que era dueño de una erudición sin límites, aun cuando para rebatir un argumento de quien participaba de la conversación siempre recurriera al “te parece que es tan así”, propios de quienes son capaces de escuchar y respetar la opinión del otro, por mucho desnivel teórico que exista entre ambos.
Por aquellos años, yo no sabía que compartía el café con una verdadera leyenda de la Pedagogía y la Psicología de Latino América, no podía dimensionar como junto a Ovide, me reunía con un pedazo de la historia de la Universidad Nacional de Rosario, cuando cada sábado nos juntábamos en el “Saudades” a pasar el rato hablando de pedagogía, política, psicología, etc.
De estas tertulia participaban grandes personajes de la escena dramática de la Universidad de Rosario, y de la educación santafesina, de la partida eran Fernando Prieto, un gran piloto de tormentas en la Facultad de Humanidades y Artes durante los años iniciales del proceso democrático que nació con el triunfo de Alfonsín. Junto a él se sentaban Raúl Ageno, que competía con Ovide en los desarrollos de la Psicología en el campo de la Educación, uno desde el Psicoanálisis, el otro desde el marxismo, la teoría piagetiana, la psicología social, en una amalgama teórica tan extensa como fecunda. Otros consagrados intelectuales solían compartir la mesa como Edgardo Garbulsky, un antropólogo que militaba en el Partido Comunista con una fidelidad envidiable al otrora partido de clases de la Argentina, el autor de “Tucumán Arde” el famoso audiovisual que relataba la lucha de los cañeros tucumanos y hombre clave en el proyecto político pedagógico de la “Biblioteca Vigil” Rubén Naranjo, uno de los mas importantes Antropólogos de Latino América Héctor Vásquez, luego Decano de la Facultad de Humanidades y algunos que no siendo académicos participaban de las conversaciones con mucha emoción como Miguel Cavigliasso, un querido amigo del alma y el inefable Rubén Mata que nos hundió en la tristeza cuando una enfermedad nos privó tempranamente de su compañía.
Eran tiempos de proyectos y acción, a cada instante surgía algo nuevo, en cada momento nos embarcábamos en un nuevo plan como el del Instituto Leonardo Da Vinci, tempranamente arruinado por la voracidad de algunos arribistas que se sumaron al partido radical en busca de prebendas.
El 30 de Octubre de 1983 ganó Alfonsín en una elección histórica, en la que por primera vez el peronismo era derrotado en una elección abierta y democrática.
Desde 1982 junto a otro querido amigo, Rolando Bucci, el psicólogo villero, como jocosamente le decíamos, por su trabajo en los sectores mas necesitados de la ciudad, para quienes fue capaz de construir una escuela en medio de la villa, fundamos el “Centro de Estudios e Investigaciones Antítesis” en el que concurrían muchos de los nombrados.
Allí participaba Ovide dando cursos de pedagogía y trabajo grupal, y al finalizar las clases avanzada la noche nos cruzábamos a “La Buena Medida”, el bar que estaba en la calle Rioja esquina Buenos Aires, al que asistían todas las mañanas los empleados de Correos y Telecomunicaciones y por las noches intelectuales y bohemios en busca de un momento de diálogo. Allí, según el dueño que todas las mañanas recorría los bares del centro de Rosario, se servía el café mas barato de la ciudad.
Cuando ganó Alfonsín, el sector de la Franja Morada que tenía su base de operaciones en el Centro Moisés Lebensohn de la calle San Lorenzo casi esquina Entre Ríos se hizo cargo del armado de la gestión de la Universidad Nacional de Rosario, y Fernando Prieto fue el encargado de normalizar la Facultad de Humanidades y Artes, dentro de la cual funcionaban varias carreras, entre ellas la de Psicología.
En ese tórrido diciembre, una noche, a la salida del curso que Ovide daba en Antítesis, nos cruzamos a la “Buena Medida” a realizar la clásica “converseta” como graciosamente decía él.
Se lo notaba muy entusiasmado, y recuerdo que me dijo, “sabés Carlos, a Gloria Annoni la van a nombrar directora de la Escuela de Psicología y me pidió que integrara la comisión de elaboración del plan de estudios, yo estuve pensando y se me ocurre……..”
Una de las características fundamentales de Ovide era que llevaba al límite el constructivismo pedagógico, tanto que los proyectos no eran un producto de un largo estudio y reflexión teórica que culminaban en la formulación del plan, sino que era el plan el que disparaba en él y quienes lo rodeaban el estudio y la reflexión teórica que venía a fundamentar y desarrollar la idea espontáneamente concebida.
Y luego del “se me ocurre…” comenzó a trazar unas líneas sobre una servilleta blanca de las que hay en los recipientes de chapa en los bares, y como un niño que dibuja en el kindergarten Ovide realizó mas o menos el siguiente dibujo (haga clic en el dibujo para visualizarlo mejor):
Casi sin pensarlo, sin reflexionar, dejando fluir tantos años de formación pedagógica, dejando que su mano fuera guiada por el arte de la imaginación, fue delineando lo que luego constituiría la base del plan de estudios de la carrera de psicología de la Universidad Nacional de Rosario, que perduraría con ligeras modificaciones desde 1984 cuando lo aprobó el Consejo Superior de la Universidad hasta la actualidad (2012) es decir por casi treinta años.
El plan respondía a varias vertientes teóricas, por un lado, a lo que Ovide, apoyándose en los trabajos de Pichón Riviere y José Bleger, denominaba la estructura bio-psico-social del sujeto, a lo que el consideraba que debía agregársele la dimensión histórica.
La idea es que el sujeto humano es una integralidad que se desenvuelve en las dimensiones biológica, psicológica y social, y que es un producto de su historia individual y social.
Es la historia la que construye al sujeto y no al revés, el sujeto el que construye la historia, en cada momento histórico sufrimos las vicisitudes de la integración ecológica al ambiente en el que nos desenvolvemos.
Se rompía de esta manera con la tradición lacaniana del momento, que veía al ser humano como un discurso que se explicita, no como un soma muy particular que tiene a la conciencia como una propiedad emergente de la materia. Se trataba de pensar que el ser humano es una integralidad somática y psíquica que se desarrolla en un entorno social, entorno que al igual que él, se modifica en la medida en que se modifican las condiciones culturales, y sociales.
Pero esta no era la única innovación que podemos leer en la concepción del plan de estudios 1984, también en el mismo se pone de manifiesto una perspectiva estructuralista de organización del conocimiento.
Frente a la clásica concepción napoleónica de la formación, en la que el conocimiento se organiza por facultades que se corresponden con las diferentes disciplinas, y por cátedras parcelando la disciplina en unidades de conocimientos individuales con poca o casi ninguna conexión entre sí, el criterio que a mi entender enunciaba Ovide en su plan, era que el conocimiento constituye un continuum totalizante en el que las partes están relacionadas con el todo. Es por ello que en el plan se fomenta el desarrollo de áreas significativas de conocimiento, es decir grandes estructuras que operan como una totalidad y que responden a la concepción de sujeto que está en la base del pensamiento del diseñador.
Si se aceptaba dividir estas áreas significativas de conocimiento por años, reconociendo la dinámica de organización universitaria, era solo a ese efecto, pero ello no debía implicar que se rompiera la unidad del área.
Tomemos un ejemplo, el área del sujeto implicaba una serie de contenidos mínimos que respondían al estudio del sujeto tanto de su estructura psíquica y como de su subjetividad. Era necesario atender a su desarrollo histórico que comportaba las diferentes fases evolutivas del ser humano desde su nacimiento hasta la adultez. Nótese que esta idea rompe con la clásica concepción de una sola orientación teórica para conceptualizar al sujeto (por ejemplo el Psicoanálisis, o la Psicología Cognitiva) para pensar un área en la que se debe estudiar un problema dinámico, multiteórico en el que existen múltiples causalidades a las que atender para explicar el objeto de estudio.
Construir un plan de estudios basado en áreas significativas de conocimientos implicaba una importante apuesta a la innovación pedagógica y didáctica en el campo de la psicología, ya que ello planteaba la necesidad de pasar de la concepción liberal de la producción y transmisión del conocimientos a partir de grupos aislados conformados por individuos que muchas veces tienen poca relación al interior del grupo, para pasar a formar equipos de trabajo sustentados en una práctica no tradicional en las aulas universitarias, el trabajo en equipo.
El otro punto innovador de la concepción subyacente al plan de estudios, es el de la cuestión de la práctica. Históricamente en la universidad en general y en la Psicología en particular, la práctica y la teoría han circulado por andariveles separados. En general los profesores enseñaban la “teoría” en las clases magistrales y los docentes debían organizar los “trabajos prácticos” correspondientes a esas clases magistrales. Al incluir la idea, que se puede ver en el gráfico de una línea que atraviesa el mismo, partiendo de un punto de baja carga práctica, para ir aumentando progresivamente a lo largo del desarrollo del aprendizaje, llegando al final de los estudios el alumno a tener la mayor carga práctica (esto se ve en la presencia de los trabajos de campo y en las residencias de pre grado) se pone en interdicción el concepto tradicional de la formación de psicólogos. Ya no se trata de un profesional que se forma accediendo a conocimientos teóricos, sino que desde temprano se le impone al estudiante el desarrollo de trabajo en terreno en unidades eminentemente prácticas como son los trabajos de campo en las áreas laboral, educativa y salud. En el ciclo superior el estudiante debe realizar prácticas profesionales supervisadas (PPS) determinadas por la existencia de las residencias de pre grado.
El otro punto innovador, es que a diferencia de las formaciones profesionalistas en las que la acción formativa se limita a la mera transmisión de conocimientos, en la filosofía del plan de estudios encontramos la necesidad de formar al futuro profesional en una concepción de producción de saberes, tal vez por ello es que se proponen unidades académicas como los trabajos de campo y las metodologías que ponen el énfasis en la formación en investigación del alumno.
El último punto es la intención del diseñador de dotar a la formación de psicólogos de una cierta flexibilidad, razón por la cual en el ciclo superior cuando el alumno cuenta con las herramientas para poder elegir, se le permite realizar, para completar su formación según su proyecto personal, una selección de seminarios electivos de una oferta general de la facultad o reunirse con un grupo de compañeros y solicitar algún seminario específico. Obligatoriamente se fijaba el número en cuatro, que a mi entender gozaba de una cierta arbitrariedad.
Como podemos notar se podría discutir y mucho sobre las bases en las que se funda el plan de estudios, pero lo que no se puede negar es su carácter innovador para la época.
En la próxima entrada les hablaré de las vicisitudes del plan de estudios en sus orígenes.
Hasta la próxima.
domingo, 7 de octubre de 2012
Lanatta, el Neustadt del siglo XXI.
La derecha argentina tiene una especial sensibilidad para cooptar a
periodistas con un alto grado de penetración discursiva en la clase media que
es fiel a sus postulados reaccionarios.
El gobierno democrático de Ricardo Alfonsín debió lidiar con los
furibundos ataques que Neustadt le realizaba desde la pantalla de Canal 11
TELEFE con su famoso programa Tiempo Nuevo, en el cual lo solía acompañar el
inefable ícono de la derecha golpista y militarista, hoy claramente devaluado
Mariano Grondona.
Este propagandista de los gobiernos militares, al llegar a la democracia
se recicló en términos populistas, fue entonces que cobró vigencia su inefable “Doña
Rosa”, con la que hacía referencia a la mujer de clase media que según él,
representaba el sentido común.
Si Neustadt tenía una virtud, ella era que no escondía su condición ideológica,
era un liberal de derecha y pregonaba las políticas económicas de ajuste del
Fondo Monetario Internacional.
Fue pionero en el desarrollo del llamado periodismo político en la
televisión argentina. Tenía una característica, a su programa eran convocados
políticos de todos los partidos y en él se generaba un debate que por momentos
se hacía sumamente interesante, pero también tenía una intención no manifiesta,
la de generar productos intelectuales enmaquetados que no dieran lugar al
pensamiento crítico, su recurso a doña Rosa era la apelación a las personas que
hablan sin pasar sus ideas por el tamiz reflexivo y crítico.
A la fracción más de derecha de la burguesía argentina nunca le interesó
desarrollar la conciencia crítica en las masas, menos aún en las masas de clase
media, que por su inserción social y su formación política, han sido en nuestro
país, y en muchos lugares del mundo, un bastión del pensamiento más
reaccionario de las sociedades.
Estos sectores son los que se levantan contra la despenalización del
aborto, contra la despenalización del consumo de drogas, contra el matrimonio
igualitario, contra la ampliación de ciudadanía, contra la igualación social, que
exigen mano dura para acabar con la inseguridad, etc., y son a la vez los que
claman por libertad aun cuando gozan de la mas absoluta libertad, son los que
acompañan la acción desinstitucionalizadora de los grandes grupos mediáticos,
los que envían correos electrónicos estúpidos y ofensivos a la inteligencia de
los ciudadanos esperando que se crean por ejemplo que el gobierno va a invalidar
los pasaportes para que los argentinos no podamos viajar al exterior, o que la
AFIP va a abrir las cajas de seguridad.
Son los privilegiados que además de poder comprar dólares lo exigen y
exigen que no se les pida de donde vienen los fondos con los que los compran
(porque son producto de operaciones ilegales, en negro, etc.), sin importarles
lo que pasa con los conciudadanos mas necesitados, mas aun, se enojan porque el
gobierno les regala un terrenito a su personal de servicio.
Sus intelectuales como Sarlo, Gargarella, Levinas, Birmajer, etc., nos dicen que los pobres no pueden
pensar porque están preocupados en poder comer, que hay que defender al Grupo
Clarín (en el que ellos trabajan) porque eso es defender la libertad de prensa,
que es como decir defendamos a los mafiosos porque eso es defender la libertad
de comercio.
Pero a diferencia de Neustadt que definía claramente de donde hablaba,
estos epígonos modernos de la derecha argentina no se atreven a decirlo y
pretenden aparecer como amigos del pueblo, sería bueno recordar aquel artículo
de Lenin “¿Quienes son los verdaderos amigos del pueblo y como luchan contra la
socialdemocracia?”, ya que hoy podría ser traducido como “¿Quiénes son los
amigos del Grupo Clarín (y de la gran burguesía financiera y terrateniente) y
como luchan contra el kischnerismo”.
El comunicador mas estratégico que tiene el grupo Clarín, y por lo tanto
la derecha reaccionaria es el inefable Jorge Lanata.
Con su cinismo, su falta de valores éticos y morales, su desapego a la
verdad, su alineamiento claro y estratégico con la derecha conservadora y
reaccionaria ha ido en crescendo en los últimos tiempos.
Lejos están aquellos tiempos en que solía definirse como un “Líberal” al
estilo americano, ahora tiene mucho de americano y poco de “líberal”.
Lanata no solo es el empleado del mes de Magnetto, su comunicador
principal, es además un hipócrita que pretende “vender” su armado “periodístico”
como una realidad incontrastable y que menosprecia la inteligencia de su
audiencia ya que piensa que todos los que lo ven son monigotes que no piensan,
que no reflexionan sobre lo que dice como algunos de los que van en vivo a su
programa.
Veamos algunos ejemplos que permiten fundamentar esta definición de Lanata.
Lanata bastardea todo lo que tenga que ver con los derechos humanos
(aunque de palabra se defina como su defensor) con dichos como que él es un
desaparecido porque no se lo invito al aniversario de Página 12. Con esta
actitud banaliza el término desaparecido que es lo que pretende la derecha que
busca frenar las causas contra los genocidas. No es casual que una de sus mas
notorias seguidoras y fanática de su programa es Cecilia Pando, la defensora
del genocidio y los militares.
Lanata arremete contra quienes defienden la búsqueda de la justicia
contra los asesinatos en masa de la última dictadura, diciendo que esta harto
de que hablen de los desaparecidos, es decir esta harto que se hable del
genocidio, de los crímenes, etc., como los alemanes de extrema derecha están
hartos de que se hable del holocausto, su próximo paso ¿será negar el genocidio
de la dictadura, como los neonazis alemanes niegan el holocausto?.
Lanata “edita” sus materiales, un eufemismo de corta y ensambla lo que le
conviene para justificar sus posturas reaccionarias, y cuando un entrevistado
se queja que le sacaron de contexto lo que dijo, se ríe hipócritamente diciendo
todo los materiales se editan. El edita mostrando solo una parte de la
entrevista a Milagros Sala, mostrando solo algunas imágenes de los pueblos
originarios, etc. Editar para Lanata es armar imágenes que acrediten lo falso
como verdadero.
Lanata le pide a la presidenta que conteste a los periodistas dando
conferencias de prensa para evitar el discurso único, pero el solo invita a su
programa a los que están de acuerdo con él, nunca invita a algún ciudadano que
discrepe con su manera de ver las cosas, todos su colaboradores son sometidos a
sus dictados y además en no pocas veces los bastardea de la peor manera como
cuando mostró, sin su permiso, las fotos semidesnudas de una de las comediantes
que lo acompañan.
Lanata, es un defensor de la teoría de los dos demonios que pretende
equiparar el genocidio de la dictadura con la acción de los Montoneros, obviando
la asimetría que existe entre los crímenes del aparato del Estado, usurpado por
militares genocidas y las ejecuciones de un grupo alzado en armas contra los
usurpadores del Estado. Aunque no coincido con la metodología de los Montoneros
(también usada por el E.R.P, las F.A.L., etc., de los que Lanata no habla
porque además de reaccionarios es mentiroso, y sabe que atacar a estos últimos grupos
no golpea al gobierno actual), seria bueno que Lanata recordara que nuestra
constitución autoriza a los ciudadanos a defenderla con las armas cuando un
grupo faccioso la suprime (como ocurrió muchas veces en los golpes militares
desde 1931).
Lanata, no solo defiende a la última dictadura genocida, defiende a todas
las dictaduras. En uno de sus últimos programas, dijo que Aramburu fue
asesinado cobardemente por un grupo guerrillero (Montoneros) cuando estaba
secuestrado y desarmado.
Además de la pelotudez que es decir que estaba secuestrado y desarmado,
no conozco a nadie que cuando secuestra le de un arma a la víctima, lo que
queda en claro es que Lanata se coloca discursivamente en apoyo a las
dictaduras que asolaron este país, ya que ni siquiera dijo en el mencionado
programa quién era Aramburu. Se olvido de mencionar (a lo mejor por el alto
costo del tiempo de televisión) que Aramburu fue junto a Rojas y otros miembros
de la junta militar que usurpó el poder legítimo que tenía Perón, el
responsable del asesinato del General Valle, de Felipe Vallese en los basurales
de José León Suarez, de los bombardeos a Plaza de Mayo el 16 de septiembre en
el que murieron argentinos inocentes, de las matanzas que se sucedieron a lo
largo de esa dictadura, etc.
Por eso creo que Lanata es el sucesor de Neustadt, solo que tal vez desde
el punto de vista periodístico este tenía más ética y era mejor periodista que
Lanata.
Hasta la próxima.
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