sábado, 21 de junio de 2014

Democracia y dictadura.

En nuestra anterior comunicación hablé sobre la dictadura del proletariado, la célebre fórmula de Marx para lograr construir el socialismo. También me referí al papel que juega la noción de conciencia en la práctica marxista y como esa conciencia es exterior a la clase obrera, es la conciencia que se descubre por la aplicación del método científico, el materialismo histórico. La conciencia de clase para sí, es decir, conciencia que debe tener la clase obrera que además de ser una clase diferente a la burguesía, es la clase llamada a liberar a toda la sociedad de clases, según la teoría marxista se expresa en el partido de los trabajadores, Nos preguntábamos como saber que los postulados de un determinado partido de izquierda se corresponden con la conciencia de la clase revolucionaria, y la respuesta es que ello es así porque el materialismo histórico es “el” método científico para analizar la realidad de la sociedad de clases. Los que integran el partido son los encargados de determinar cuáles son los intereses de la clase y son los que a través de la agitación y la propaganda revolucionaria, educan a la clase para que tome conciencia de sus intereses históricos. Ahora bien, si el partido revolucionario parte de la premisa de negar la democracia liberal porque es democracia burguesa, un mecanismo para sostener el engaño que les permite a los burgueses continuar explotando a los trabajadores, los que creen que participan porque periódicamente se los convoca a emitir un sufragio que determine cuál de los políticos burgueses va a ejercer la gestión del Estado, por medio de la democracia burguesa, decíamos, es imposible acceder al poder por medio del sufragio, controlar el Estado burgués, desmontar su democracia de dominación y construir un Estado proletario basado en la dictadura del proletariado. Pero recordamos la cita de Rosa de Luxemburgo en la que critica la noción de dictadura del proletariado leninista y la define como una forma más de dictadura burguesa. Como el poder es para el marxismo un poder centralizado y negativo, la dominación burguesa se corporiza en el control de las estructuras del Estado (parlamento, fuerzas de represión, burocracia de gestión, etc.),. El marxismo piensa al poder como negativo porque el poder es un poder que coarta el desarrollo humano, es poder de reprimir, de perseguir. Y es centralizado porque ese poder está en manos del Estado controlado por la burguesía. El resultado de este esquema de organización del pensamiento político se ha expresado en la forma y el contenido que tuvieron y tienen las distintas experiencias socialistas marxistas. Desde la revolución de octubre a la fecha los “estados obreros” constituyeron formas dictatoriales que conculcaron la libertad de los ciudadanos y eliminaron físicamente a todo aquel que se opuso a las determinaciones del partido. Es un error adscribir la persecución política y las atrocidades cometidas por el régimen soviético solo a una persona, Stalin. La persecución política ya se había verificado cuando estaba Lenin al mando del Estado de los Soviets. Lenin persiguió tanto a la oposición de derecha (mencheviques, socialistas revolucionarios, etc.) como a la oposición de izquierda encarnada por el secretario general de los sindicatos rusos Chliapnikov y Kollontai la primera ministra de acción social del gobierno bolchevique. Este sector del Partido Bolchevique defendía la idea de que los consejos obreros eran los elementos indispensables al poder revolucionario, y en esto se oponían al ala derecha de los bolcheviques que, a semejanza de los mencheviques, defendían la presencia de las asambleas obreras con el único objetivo de auxiliar y consolidar el poder oficial de la burguesía que había derrocado al zarismo. La verdadera democracia obrera no debía basarse en la persecución de los disidentes, sino por el contrario, en la libre expresión de las ideas en el marco de las asambleas obreras. Se trataba de pasar de la democracia como procedimiento a una democracia sustancial en la que todas las voces tenían igual valor. Sin embargo Lenin primero y Stalin después eligieron el expediente burocrático de silenciar a quienes se les oponían, que tuvo como resultado de una feroz matanza que durante las décadas del veinte y el treinta, que llevó a la tumba a millones de personas, entre ellos toda la guardia bolchevique. Este procedimiento se aplicó en todos los llamados Estados obreros posteriores (China, Viet Nam, Camboya, Laos, Cuba, etc.) con terribles genocidios y matanzas de quienes discrepaban con los partidos comunistas. La burguesía supo aprovechar muy bien esta desviación burocrática y autoritaria del pensamiento de Marx y el comunismo paso a ser sinónimo de represión, dictadura, intolerancia. En la medida en que los comunistas creyeron en la posibilidad de liberar a la sociedad mediante la violencia revolucionaria, y que consideraron que ella debía ser ejercida por el partido revolucionario se perdió todo el contenido libertario del marxismo, con experimentos sociales donde el interés supremo no era la solidaridad, la libertad, la igualdad, sino el interés del partido y por lo tanto se desató al interior de los partidos comunistas una feroz lucha para tener el poder que desangró a muchas generaciones de revolucionarios. El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Los regímenes soviéticos se transformaron en formas autoritarias y burocráticas de gobierno donde todo valía para tener el poder, aun el asesinato en masa, se perdieron todos los principios éticos y morales y la corrupción generalizada se adueñó del partido y del Estado con las consecuencias que son de público conocimiento. La cultura revolucionaria de los viejos anarquistas y comunistas que tenían como máxima la honestidad y la fidelidad a la verdad en la que creían dio paso al oportunismo y los partidos comunistas que crecieron en occidente derraparon como consecuencia de su sometimiento a los dictados del poder central soviético, que los llevó a sostener las alianzas oportunistas como por ejemplo en Argentina, apoyar la Unión democrática contra Perón, a diferentes personajes de derecha y gobiernos dictatoriales como el de la última dictadura genocida. Los partidos de la izquierda revolucionaria, a los que hicimos referencia en nuestra anterior entrada en este blog, que rompen con la izquierda tradicional desde una perspectiva de renovación y vuelta a las fuentes doctrinarias del marxismo, no pudieron superar el contenido autoritario subyacente a la teoría y fueron furgón de cola de los más variados partidos burgueses, como el apoyo a López Rega, a Herminio Iglesias, o diferentes alquimias electorales de abstención, anulación del voto, etc., o como ocurrió en la última huelga del 10 de abril 2014, llamada por los dos corruptos burócratas (Barrionuevo y Moyano) donde los partidos de izquierda fueron furgón de cola de la burocracia gremial y trataron vanamente de darle “su” contenido político a la huelga. Pero lo más importante es que ninguno de estos partidos autodenominados revolucionarios supieron construir un programa de gobierno y de gestión de la sociedad, que los hiciera creíbles ante la mirada de los obreros que supuestamente representaban. En los pequeños espacios en los que estos partidos se desenvolvieron siempre hicieron gala del autoritarismo, la sordera ideológica, la falta de autocrítica ante sus errores, y su política se sostuvo en la infiltración de organizaciones gremiales y populares con el fin de cooptarlas para el partido o destruirlas. Un ejemplo de lo que digo lo podemos ver en la participación de estos actores políticos en las asambleas populares que surgieron después de la insurrección popular del 20 y 21 de diciembre 2001. Tuve oportunidad de participar en algunas de ellas en Rosario y pude ver como los partidos de izquierda marxistas “bajaron” sus aparatos militantes imponiendo su organización y número para debatir y sacar las resoluciones que les interesaban en función de sus presupuestos ideológicos, sin respetar a los ciudadanos que concurrían individualmente, sin pertenecer a ninguna organización política partidaria, el resultado está a la vista, ninguna de aquellas asambleas sobrevivió y la experiencia quedó trunca. Como en el medioevo, cuando los monjes cristianos ocultaban los libros que consideraban subversivos e impedían que pudieran ser leído por el vulgo, la izquierda marxista revolucionaria trata de ocultar la tradición contestataria de izquierda encarnada en la oposición obrera en la Unión Soviética, o por la oposición de izquierda en diferentes países como la obra de Chliapnikov, Alejandra Kollontai, Antón Pannekoek, Silvia Pankhurst, y tantos otros que encarnaron el alma libertaria y revolucionaria del marxismo. Sinceramente creo que no lo lograran, como creo que no podrán superar el 4% de los votos en elecciones nacionales. Hasta la próxima.

sábado, 14 de junio de 2014

Con el 4% como techo.

En esta oportunidad trataré de analizar el porqué de los fracasos de la izquierda marxista en la arena electoral. Primero es conveniente establecer que cuando hablo de fracaso de la izquierda en los procesos electorales no es necesario fundamentar la opinión, dado que a lo largo de la historia de nuestro país, rara vez la izquierda marxista supero a nivel nacional el 4% de los votos . A qué se debe que la izquierda que a nivel de la movilización callejera o en determinados conflictos gremiales haya obtenido consenso y que luego en elecciones en las que se eligen representantes para gobernar el país nunca cuente con respaldos significativos, ni siquiera de la clase obrera a la que dice ser su representante. Creo que la pista para entender esto estriba en que los trabajadores reconocen en los miembros de los partidos de izquierda a militantes honestos y comprometidos con las luchas obreras, que le reconocen sus buenas intenciones y a veces los significan como conducción de sus luchas gremiales, pero, solo de sus luchas gremiales. El problema fundamental es que los sectores más vulnerables no le otorgan entidad a los llamados partidos revolucionarios para ejercer la conducción de los intereses generales del país, prefieren a los políticos profesionales de los llamados partidos burgueses (peronismo, radicalismo, diversos partidos de derecha o socialdemócratas) que han desarrollado a lo largo del siglo veinte una aquilatada experiencia de gestión en sucesivos gobierno democráticos. Veamos la cuestión en números. Desde la fundación la Unión Cívica Radical en 1891, desarrolló una larga lucha reivindicatoria por comicios libres, tres revoluciones armadas de por medio (1890, 1893 y 1905) logra que se sancione la ley 8871 que impulsara el presidente Roque Sáenz Peña de voto universal, secreto, y obligatorio, promulgada el 12 de diciembre de 1812, y gana las elecciones de 1916 llevando como candidato a Hipólito Irigoyen, inaugurando la democracia representativa en Argentina (hasta esa fecha solo hubo simulacros de elecciones que fueron fraudulentas). O sea, pasaron casi 100 años. Los radicales gobernaron (en diferentes variantes UCR, UCRI, UCRP) durante aproximadamente 31 años (1916/22 Irigoyen, 1922/28 Alvear, 1928/30 Irigoyen, 1958/62 Frondizi, 1963/66 Illía, 1983/89 Alfonsín, 1999/2001 De La Rúa) los peronistas lo hicieron alrededor de 38 años (1945/55 Perón, 1973/76 Perón-Isabel Perón, 1989/99 Menem, 2002/2003 Duhalde, 2003/2007 Kirschner, 2007/2014 Fernández) los otros 30 años fueron la década infame entre 1932/1938 donde gobernaron los conservadores con el radicalismo proscripto y elecciones fraudulentas y dictaduras productos de golpes de estados dados por los militares con la complicidad de sectores civiles (1930/32 Uriburu, 1943/45 Rawson, Ramírez y Farrell, 1955/58 Leonardi y Aramburu, 1966/73 Onganía, Levingston y Lanusse, 1976/83 Videla, Viola, Galtieri y Bignone). Por lo tanto radicales y peronistas se han alternado en el gobierno en períodos democráticos representativos y los conservadores de derecha durante dictaduras militares. Acá encontramos el primer error en la lectura marxista, se parte de la necesidad de la revolución y se establece que las elecciones se constituyen en parte de una táctica propagandística, al decir de Lenin, en las elecciones burguesas se participa solo para cargos legislativos, para usar el parlamento como tribuna de denuncia de la explotación burguesa, el poder no se puede tomar por elecciones, sino mediante revoluciones violentas . La violencia es la partera de la historia afirmaría Marx, y a partir de allí la izquierda marxista se apoyó en esa idea para la toma del poder. En la década del 60’ y del 70’ surgen en Argentina lo que luego se conocería como la Izquierda Revolucionaria. Este sector político surge de la ruptura de los partidos tradicionales como el Partido Comunista, del que surge en 1966 el PC (CNRR) luego Partido Comunista Revolucionario (PCR), del Partido Socialista surgirá Vanguardia Comunista (VC), uno de los partidos maoístas de esos años, del peronismo surgirán el Peronismo Revolucionario y la Juventud Universitario Peronista (JUP) y su brazo armado los “Montoneros”, aparecerán herederos del débil movimiento trotskista de las décadas anteriores como Política Obrera (luego Partido Obrero) el Partido Obrero (PO) Revolucionario de los Trabajadores (PORT) de Posadas, el GOM dirigido por Nahuel Moreno que en su fusión con el grupo de los Santucho el FRIP hará nacer al PRT rápidamente escindido en PRT “La Verdad” y PRT “El Combatiente” este último dará origen al ERP una de las guerrillas marxista de los 70’.. Posteriormente, entre 1968 y 1970 surgen en el campo marxista una serie de organizaciones revolucionarias que constituyen la denominada Izquierda Socialista. Estos grupos son el producto de, o bien, la ruptura de los partidos de la Izquierda Revolucionaria, como por ejemplo el Socialismo Revolucionario (SR) de la ruptura del PCR, u Orientación Socialista, grupo formado por los rupturistas con el PRT “El Combatiente”, u otros grupos que se fueron formando con el amalgamiento de grupos de estudiantes que formaban los llamados grupos independientes como el Grupo de Izquierda de Acción Revolucionaria (GIAR), la Línea de Izquierda Revolucionaria (LIR) y el Frente de Agrupaciones de Izquierda Medicina (FADIM) que tenían como promotores a los grupos de superficie de la Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), u otros grupos como Los Grupos Revolucionarios Socialistas (GRS) y “El Obrero” o la Línea de Acción Popular (LAP) y tantos otros. A la Izquierda Revolucionaria los identificaba, con sus variantes, la caracterización de Argentina como una semi colonia del imperialismo yanqui, la existencia junto a la producción capitalista de rasgos de producción semi feudales y la necesidad de realizar en forma previa a la revolución socialista tareas democráticas que completaran la revolución burguesa. Por eso el carácter de la revolución tenía para estos sectores el formato de un frente popular. La Izquierda Socialista en cambio caracterizaba a Argentina como un país capitalista independiente política y económicamente, donde la burguesía había recorrido todas sus reformas de clase y en donde solo cabía la revolución socialista y el poder obrero. Para esta tarea era menester construir un partido de clase, un partido obrero revolucionario, que a diferencia de los miembros de la Izquierda revolucionaria, que preconizaban que las diferentes sectas (PCR, PO, VC, etc., eran el embrión del partido de clase) aún no existía. La tarea del momento era el desarrollo teórico de la revolución para construir el programa del partido y el partido mismo, Toda esta izquierda, revolucionaria o socialista, a excepción del Partido Comunista y el Partido Socialista, consideraban la necesidad de la violencia para la toma del poder, o bien por la insurrección armada de los trabajadores y el pueblo dirigidos por su partido revolucionario o mediante la lucha armada, creando un ejército popular revolucionario que tomaría el poder mediante la guerra de guerrillas al modelo de la revolución cubana. El núcleo fundamental de la estrategia transformadora de este actor político será desde la década del 50’ hasta el advenimiento de la democracia, la cuestión de la violencia revolucionaria. Todos sus cuadros, toda su producción teórica, se construye desde este punto de descarga social. La izquierda de signo marxista nunca considero la posibilidad de la toma del poder y la transformación social por medio de elecciones democráticas. Se consideraba a la democracia representativa como democracia burguesa al servicio de la explotación capitalista. Era frecuente leer documentos en los que se fundamenta que contenido y forma en el capitalismo responden a la misma visión de la sociedad, la forma es la democracia representativa y el contenido la explotación capitalista. En general la izquierda se movía más cómoda en las dictaduras, durante la cuales no tenía que lidiar con los políticos burgueses, ni teorizar sobre la utilización táctica de las instituciones democráticas del capitalismo. En el experimento democrático que fue del 73 al 76 la mayoría de los partidos de izquierda llamaron a votar en blanco, a impugnar el voto, a no votar. Entre el surgimiento de esta izquierda en la década del 60’ y el reinicio de la democracia representativa en Argentina hay un lapso temporal de treinta años, los partidos de izquierda congregaron en su militancia a los más jóvenes que se iniciaron en la política de la mano de las experiencias de la revolución rusa, china, vietnamita, cubana, etc., en este escenario era lógico que la producción intelectual se orientara más hacia la idea de la revolución como un acto inmediato y violento, antes que pensar el cambio social como un proceso con un largo horizonte de visibilidad, horizonte que a veces no puede ser alcanzado por una sola generación. Pasados treinta años de continuidad democrática, los jóvenes dirigentes de los 60’ ya no son tan jóvenes, han envejecido con las teorías que sustentaban y no han podido deconstruir el pensamiento marxista para adecuar la teoría a la sociedad capitalista post industrial, en la cual el poder de la burguesía como clase ya no se sustenta tanto en la represión abierta a los sectores contestatarios, sino en el control que puede ejercer mediante el manejo0 de los medios masivos de comunicación social. No importa que tanto impugne un intelectual la cultura y el poder burgués en tanto su palabra pueda ser silenciada por una abrumadora cantidad de medios que llegan a todos los ciudadanos, mientras que los intelectuales solo llegan a un círculo muy reducido de personas. Hay un segundo punto problemático, reside en el corazón de la teoría marxista., nos referimos a la teoría de la conciencia. El actor fundamental de la revolución social en el régimen de producción capitalista es para Marx el proletariado, es la clase social que al liberarse de la opresión será capaz de liberar a la sociedad en su conjunto. Tanto en Marx como en sus seguidores, el proletariado como clase social debe tener conciencia de los intereses sus históricos, la abolición del trabajo asalariado y la destrucción de la sociedad clasista para arribar al comunismo, la sociedad en la que cada uno da según su capacidad y recibe según su necesidad, según la clásica formula marxista. Surgen una serie de interrogantes críticos al respecto que podemos formularlos en las siguientes preguntas: a) Es el proletariado una clase con unidad de intereses o en el seno del mismo se expresan diferentes intereses que responden a las distintas culturas que desarrollan los trabajadores en el proceso de producción y a su ubicación en la pirámide social del capitalismo?, b) si aceptamos que el proletariado es una clase social con unidad de intereses, la conciencia de cuáles son esos intereses cómo y por quien es producida?. Surgen una serie de cuestiones vinculadas a estos interrogantes. En primer lugar es dudoso que podamos englobar a todos los trabajadores en un destino de clase único, deberíamos utilizar una definición de trabajadores tan estricta que se reduciría el número de mismos a dimensiones muy pequeñas, si en cambio utilizamos una definición amplia, que englobe tanto a trabajadores manuales como intelectuales, el número crece pero aumenta la diversidad. Es que dentro de la llamada clase trabajadora encontramos a gerentes, jefes, supervisores, obreros, etc., cuyos intereses y posicionamientos sociales varían de acuerdo a las diferentes categorías y a las diferentes ramas de la economía capitalista. Por lo tanto, si recordamos que para Marx es la existencia la que determina la conciencia, y es el la práctica donde se desarrollan las diferentes formas de conciencia, es lógico que existan entre los trabajadores conciencias diferenciadas, por no decir antagónicas. Marx distinguían entre conciencia en sí y conciencia para sí. Por la primera entendía a la conciencia que tiene una clase social de ser una clase diferenciada, por ejemplo que los obreros se consideren y reconozcan como una clase distinta a la burguesía y a la pequeña burguesía. De acuerdo con Marx, esta forma de conciencia es la que se expresa en la conciencia gremial o tradeunionista o sindical. En cambio reservaba el término conciencia para sí para hablar de la conciencia que además de reconocer a una clase como diferenciada al resto de las clases, reconoce el destino histórico de esa clase, por ejemplo la de ser la clase llamada a transformar la sociedad. Esta segunda forma de conciencia sería la que se expresa en la organización de los obreros como partido revolucionario. Como vemos es una cuestión, cuanto menos, para pensar. Si, hipotéticamente, acepto sin críticas la unidad de intereses de los trabajadores, entonces surge la pregunta, ¿quién y cómo enuncia cual es la conciencia que deben tener los mismos, como surge esa conciencia? La respuesta clásica del marxismo fue que la conciencia a la clase trabajadora le viene de afuera, del partido revolucionario que expresa el nivel más alto de organización y conciencia de los trabajadores. El problema surge cuando preguntamos cuál de los múltiples partidos que militan en la sociedad es el partido revolucionario. Si la conciencia proviene de afuera de la clase, entonces no es la clase la que produce la conciencia sino otro actor social. En la historia de las revoluciones marxistas ese actor es la pequeña burguesía. Ni Lenin, ni Trotsky, ni Mao, ni Castro, ni ninguno de los dirigentes revolucionarios son proletarios, en general son intelectuales pequeño burgueses que intentan liderar al proletariado para llevar adelante la lucha revolucionaria. En el campo de la práctica en nuestro país es que hemos tenido en los últimos 60 años una multiplicidad de partidos revolucionarios que se auto instituyeron en portadores de la conciencia revolucionaria de la clase obrera, por supuesto con presupuestos políticos muy diferentes, cuando no antagónicos. El segundo problema, que se relaciona con el título de esta ponencia, es respecto a la forma de gobierno y la representación política de la izquierda marxista. La fórmula de poder clásica de la izquierda ha sido la de la dictadura revolucionaria del proletariado. Convoquemos a una de las más grandes marxistas para que no defina la dictadura del proletariado, nos referimos a Rosa de Luxemburgo en Reforma y revolución . Rosa afirma que la dictadura del proletariado es la dictadura de un sector de la sociedad (el proletariado) sobre toda la sociedad, y al interior del proletariado la dictadura de un sector del proletariado (el partido) sobre todo el proletariado, y al interior del partido la dictadura de un sector del partido (el comité central) sobre todo el partido y al interior del comités central, la dictadura de un hombre (Ud. camarada Lenin) sobre todo el comité central.. En “La revolución rusa” dirá : "Cuando se elimina todo esto, ¿qué queda realmente? En lugar de los organismos representativos surgidos de elecciones populares generales, Lenin y Trotski implantaron los soviets como única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los soviets también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y de experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad, dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués, en el sentido del gobierno de los jacobinos (¡la postergación del Congreso de los Soviets de periodos de tres meses a seis!). Sí, podemos ir aún más lejos; esas condiciones pueden causar inevitablemente una brutalización de la vida pública..." La izquierda marxista desestima la democracia representativa, la considera como una forma de dominación burguesa, y si uno no cree en algo es muy difícil que pueda comprenderlo y actual dentro de ese algo. Para ella la democracia burguesa solo tiene un fin utilitario para avanzar en el camino revolucionario. Creo que la izquierda marxista tiene lo que Bachelard denominaría “un obstáculo epistemológico” para comprender el funcionamiento de la sociedad capitalista, y por ende, encerrada en la torre de cristal de sus propias teorías no logra formular un discurso creíble para la sociedad, por lo que no penetra en la subjetividad de los actores subordinados de la sociedad capitalista, no logra que su discurso sea creíble para amplias masas de la población y en ello reside su límite del 4% de los votos. Hasta la próxima

lunes, 19 de mayo de 2014

Tolerancia.

El término tolerancia proviene del latín “tolerans” que es pasado participio de “tolerare, que significa soportar, cargar, aguantar; en el griego existe un verbo “tlénai” que también implica soportar, de este término viene el nombre de Atlas que habiendo perdido la lucha contra la titanomaquía fue obligado a cargar o soportar el mundo sobre sus hombros. La tolerancia constituye uno de los valores humanos, que no son innatos, sino que han sido construidos a los largo de la historia de la humanidad. Como la honradez y la confianza, la igualdad, la solidaridad, son significaciones sociales imaginarias que ordenan la vida humana. La inclusión de estos valores en la cotidianeidad social sería un símbolo de desarrollo de las sociedades. Las sociedades más avanzadas tenderían a ser más tolerantes, a soportar o cargar con las diferencias sociales y étnicas que existen en su seno, mientras que la intolerancia, sería un signo de atraso, propio de organizaciones sociales en las que se privilegian valores propios de un pasado siniestro de la humanidad. Veamos algunos ejemplos interesantes. En el diario “La Capital” del 19 de mayo de 2012 se publica una noticia que ha tomado estado público en todo el planeta. Sintéticamente, es el caso de Meriam Yehya Ibrahim, una joven médica sudanesa de 28 años. Meriam está embarazada y es madre a la vez de un niño de 20 meses. De madre católica, y padre musulmán, que la abandonó a los 8 meses, Meriam adoptó la fe religiosa de su madre y se casó con un joven discapacitado (esta en silla de ruedas) que también es católico. En Sudan se adoptó la Sharía en 1983, la ley musulmana que fue instituida en el medioevo. Según esta ley, atrasada y autoritaria, un creyente no puede cambiar de fe, de hacerlo incurre en apostasía. Como Meriam es mujer, y es sabido el desprecio de la Sharía por las mujeres a las que les concede poco más de estatus que un objeto que puede parir hijos, debe adoptar la fe religiosa de su padre (islamismo) aunque este la haya abandonado de muy chica, no puede elegir la fe de su madre. Meriam fue educada desde pequeña en la fe cristiana de su madre y por eso se casó con un ciudadano de esa misma fe. El estado teocrático de Sudán, anuló (a través de su sistema jurídico) el matrimonio de Meriam sin su consentimiento. Como Meriam continúo cohabitando con su marido legal, también incurrió en el delito de adulterio. El padre de los hijos de Meriam no tiene derecho a ser padre de los sus hijos, además de estar en estado de abandono porque dependía de los cuidados de Meriam debido a su discapacidad, por lo que el niño de veinte meses está alojado en la misma cárcel que su madre. Sudán adopto la Sharía como ley del estado, como lo hicieron otros países de la región como Irán, Afganistán, Arabia Saudita, etc., que retrocedieron bárbaramente por el túnel de la historia a la Edad Media con su secuela de violencia, intolerancia, antisemitismo, salvajismo, fanatismo religioso, etc., A Meriam se le exigió retractarse públicamente de su fe católica y adoptar la fe musulmana, ella valientemente se opuso a traicionar sus creencias por lo que el Juez Abas Mohamed al Jalifa la condenó a cien latigazos y a morir ahorcada. Esta decisión ha concitado el repudio unánime de todos los países civilizados que no comulgan con los estados teocráticos, autoritarios del medio oriente. El segundo caso al que quería hacer referencia es más vernáculo y se refiere a la entrega de los Martín Fierro en la noche del domingo 18 de mayo de 2014 en Buenos Aires, Argentina. Es notorio que el grupo Clarín a través de su mafioso mayor, Magnetto, compró para Canal trece una cantidad de estatuillas con el fin de tener mayor popularidad. Muchos programas (más allá de su calidad) como Farsantes se vieron maximizados en sus logros por los miembros corruptos de APTRA que respondió a la generosidad de Magnetto brindándole a Canal 13 y a sus programas y actores la mayor cantidad y los más importantes premios. Algunos programas, que son de muy mal gusto, poblados de lugares comunes, mentiras y groserías, como el programa que conduce Jorge Lanata, “Periodismo para todos” (los que piensan como Lanata), incitan a la violencia contra los que pensamos distintos y ofende a otros periodistas con términos como boludo, estúpido, hijo de puta, con los que los califica todo el tiempo, y en casos extremos diciendo, como le dijo a Luis Ventura que “si los dos no podemos vivir en la misma ciudad prefiero pegarte un tiro y matarte” (palabras más, palabras menos), fueron premiados. Dos actitudes pudieron verse en la pantalla que dan cuenta de la baja calidad moral y humana del Sr. Lanata. Llegó al escenario a recibir su premio seguido por sus files acólitos (el pavo real adelante, los súbditos un paso atrás) y solo dijo “Uds. vieron este bidón de nafta, quiero agradecer a APTRA que evitó que me prendiera fuego en el escenario”, dicho esto con un gesto autoritario ordenó a sus desdichados colaboradores que se retiraran con él, los que al igual que los esclavos romanos o griegos obedecieron al mandamás del programa. En ambos ejemplos encontramos un encaje perfecto con la palabra intolerancia, es decir ausencia de tolerancia. Lanata no tolera al “Otro” porque no puede soportar la diferencia, en el mundo de su monada psíquica solo existe él y nadie más. Como afirma Eduardo Blaustein en el título de su libro “Las locuras del Rey Jorge”, Lanata tiene muchos síntomas propios de un psicótico, encerrado en su estrecho y mediocre mundo interno y arrastrando en su mediocridad a quienes colaboran con él. Tres preguntas surgen de los hechos. 1) Medirá Magneto los costos de sostener a este infame “periodista”? Porque si bien tiene como dividendo que Lanata es un burro de carga que en función de su avaricia extrema, su falta de moral y su egolatría (egomanía) arremete contra el gobierno y al mejor estilo de Goebbels miente, falsifica las noticias, desacredita a funcionarios y políticos que no piensan como él, cada vez tiene menos credibilidad y cada vez se acentúan más sus aspectos patológicos, entre los cuales resalta su apología de la violencia. Pareciera que no, a juzgar por la actitud autocrática y desencajada de Adrián Suar, su gerente de programación que subió repetidamente al escenario para agradecer a sus proveedores de APTRA los premios adquiridos por el grupo. Segunda pregunta, 2) Hará APTRA una autocrítica de sus decisiones y comenzará a romper el negocio que tiene con el grupo Clarín (lo que se evidencia que en los últimos años es Canal 13 quien trasmite la entrega de premios) tratando de logran un poco más de credibilidad para el bastardeado premio?. No son pocos los periodistas honestos e íntegros que como Víctor Hugo Morales se negaron a participar en las ternas para no convalidar el fraude de los premios Martín fierro, y son muchos los que no asisten a la ceremonia de entrega. Además, periodistas con los que no tengo ningún acuerdo como el Negro Fernández Oro, se atreven a decir (aunque sea un chiste): “llegué tarde a la ceremonia de APTRA y escuché, rufián, sinvergüenza, inmoral, estafador, alcahuete, bandido y pensé cuanta violencia en la entrega de los premios, pero inmediatamente alguien me tranquilizó cuando me dijo que en realidad estaban pasando lista a los miembros de APTRA”. Tal vez el ejemplo de nuestro país es menor y no reviste la importancia del de Sudán, pero es importante, porque en las sociedades en las que no se combate la intolerancia, en las que los ciudadanos aceptamos que patanes como Lanata, Van der Koy, Castro, Lomgobardi, etc., insulten y humillen a los funcionarios, aún a la Presidenta, nos deslizamos por la pendiente de la violencia. Violencia que vemos en las calles, en el comportamiento cotidiano, en la falta de solidaridad, en los autos que son tirados encima de los peatones por sus conductores en las esquinas, en los ajusticiamientos de chicos en la calle, en la agresión a periodistas que no acuerdan con los objetivos de las manifestaciones, en el futbol, en las escuelas, en los asesinatos de chicos por sus compañeros, etc. Por supuesto que toda esta violencia no es culpa de sujetos como Lanata, porque es un fenómeno complejo en el que intervienen muchos factores, pero si no ponemos frenos a las locuras de ciertos periodistas, si no criticamos el fundamentalismo extremo de algunos comunicadores, si no recuperamos los valores con los que se construyó nuestra sociedad, caeremos inevitablemente en la grieta que quienes la crearon, se encargan de agrandar cada día, aunque digan que están en desacuerdo con esa manera autoritaria y mezquina de relacionarse, mientras tratan de imponernos a los argentinos, con el dominio que les asegura su lugar de privilegio en los medios de comunicación, una subjetividad atroz contra la que debemos luchar. Traía al comienzo, el terrible ejemplo de Sudán y su intolerancia religiosa, al lector esta noticia le parecerá exótica, lejana, impropia de una sociedad democrática como la nuestra. Piense el lector que en alguna oportunidad, tal vez hace muchos años, algún sudanés pensaría igual de lo que ocurría en Arabia Saudita o Afganistán, pero al aceptar los discursos corruptos y violentos de los sicarios de los medios de comunicación de masas creo las condiciones para llegar a la Sudán actual, y de ello es responsable toda la sociedad, no recorramos el mismo camino. Hasta la próxima.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Confianza.

La palabra confianza es una palabra compuesta de raíz latina, la integran el término “con” que significa junto, todo y la palabra “fides” que es fe, honestidad, confianza es por lo tanto con fe, y remite a la acción de tener una gran seguridad de algo o de alguien. Según Lawrence Cornu la confianza constituye “una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo” Elegí comenzar por definir la palabra confianza porque creo que la sociedad capitalista moderna es una sociedad de confianza. Veamos la cuestión con detenimiento, la democracia representativa se basa en la confianza, los ciudadanos confiamos en quienes votamos, confiamos en que van a cumplir con lo prometido, en que van a hacer honor a su palabra . Cada elección es un voto de confianza y como bien dice Cornu es una apuesta al futuro, a lo que la persona en la que confiamos hará en el futuro. La confianza constituye un valor importante para el funcionamiento social, que, con otro grupo de valores (el respeto, la solidaridad, la cooperación, etc.) son vitales para el desarrollo de la potencialidad de lo humano. La confianza no solo se expresa en las relaciones políticas, en todos los órdenes de la vida cotidiana este valor está presente. En nuestra vida cotidiana realizamos una multitud de operaciones, tomamos una gran cantidad de decisiones, basados en la confianza. Por ejemplo prestamos objetos, dinero sin tener ningún documento que lo avale, en muchos intercambios comerciales la transacción se basa en la confianza que existe entre los que la realizan, en las relaciones pedagógicas el alumno deposita su confianza en el saber del profesor, en fin. nuestra vida se desarrolla dentro de marcos de confianza. No podemos vivir sin la confianza, y esto no es solo un imperativo moral, es una condición que emana de los límites de nuestro equipamiento biológico. Los seres humanos solo podemos conocer aquello que se encuentra en el campo de nuestros sentidos. Por ejemplo, se puede estar a favor o en contra del régimen político-social que impera un país determinado, pero si no vivimos en el mismo, solo podemos tomar la decisión de estar a favor o en contra con los datos que no provienen de nuestros sentidos, sino que nos son suministrados por los medios de comunicación. Ahora bien, en el mundo moderno, en esta sociedad de las comunicaciones y las informaciones, en la que estamos híper informados, en la que podemos conocer los sucesos en tiempo real, en el mismo momento que ocurren, así ocurran en el otro extremo del planeta, todos sabemos, y desde estas páginas lo he dicho hasta el cansancio, que la información no es objetiva, que los medios de comunicación de masas no son neutros, muy por el contrario, los diferentes medios de comunicación se alinean con los distintos grupos sociales que existen en la aldea global. Por lo tanto, lo que nos informan no es la noticia cruda y dura, tal como ocurre, sino que la información pasa por el tamiz ideológico de la línea editorial del medio de que se trate, y de esta manera el dato primario sufre una mutilación, aspectos del mismos son cambiados o reformulados, de acuerdo a los intereses que el medio de comunicación sostiene. Para la CNN Cuba constituye un país “comunista” en el que gobierna un grupo totalitario que impide que el pueblo escoja libremente su estilo de vida. Si en cambio leemos Gramma, Cuba constituye una democracia avanzada en la que los obreros son los que ejercen el poder y el conjunto del pueblo participa de todas las decisiones que el gobierno toma. Suponga el lector que ha leído o escuchado los dos medios, y que nunca ha estado en Cuba, ¿a quién debe creerle? Y si escoge una de las dos versiones, ¿Por qué escoge una y no la otra? Con respecto a la primera pregunta creo que no debería creer en ninguna de las dos versiones ya que ambas están sesgadas por la ideología. Con respecto a la segunda pregunta, estamos en presencia de un caso típico de confianza, el lector repite una de las dos versiones porque confía en el medio que la propaga. Más aun, la confianza en el medio nos lleva a que sistemáticamente leamos un mismo medio y que consideremos, a partir de la “desconfianza” que lo puesto de manifiesto por los otros medios está amañado o no se ajusta a la verdad. Y acá entra en juego otro concepto muy importante, el de la capacidad crítica, los seres humanos contamos con la posibilidad de poner en tela de juicio todas las informaciones que nos llegan. No es un acto de desconfianza contrastar la manera que relatan un determinado hecho diferentes medios de comunicación, es el ejercicio de la crítica el que nos permite valorar, analizar, contrastar y en definitiva construir opinión sobre los aconteceres de nuestra sociedad y el mundo. Debemos someter a la crítica hasta lo más evidente. Aun cuando miramos un video debemos tratar de ver en el mismo las incoherencias, las contradicciones, y las diferencias con otros videos. Todos sabemos que en televisión existe lo que se denomina edición, que no es otra cosa que la mutilación de la noticia en bruto, cortando partes, ensamblando diferentes momentos de la locución, con el objeto de lograr que el entrevistado diga lo que no dijo, manifieste lo que nunca pensó. El mundo de las telecomunicaciones, de internet, nos posibilita buscar información más allá de los medios masivos de comunicación. Hoy el usuario de información cuenta con una caja de herramientas que le permite acceder a la información de manera directa o dicho en términos de este artículo, de manera más confiable. Podemos entablar diálogos con usuarios de información que están en otras latitudes con herramientas del tipo del correo electrónico, con otras que nos ponen en contacto directo con esos usuarios como Messenger o Skype, podemos acceder a diferentes medios de comunicación del mundo a través de la red, y a partir de esta búsqueda de información tener elementos de juicio más valederos para construir nuestro propio punto de vista, nuestra propia opinión. Por supuesto que esta acción es mucho más incómoda que aceptar lo que los diferentes medios de comunicación nos dan cocinado y masticado para que metabolicemos en nuestra subjetividad luego de haber ingerido la información. Supone una mayor carga de trabajo, implica destinar más tiempo a la reflexión, que por lo general no tenemos, porque en el ajetreo de la intensa vida moderna, no nos podemos dar el tiempo para pensar, y el que no piensa consume acríticamente lo que los diferentes medios le sirven. Pero esta actitud consumista, sin reflexión crítica es sumamente peligrosa para las personas y también para las sociedades. La burguesía como clase dominante necesita de la desunión, del fraccionamiento de los diferentes sectores populares, como decía el tío Eleuterio, divide y reinarás. Es por ello que muchos medios de comunicación no se contentan con dar una información sesgada, con esa información apuntan a crear recelos entre la población, a que nos considerernos unos enemigos de otros, a desconfiar de nuestros semejantes, etc. Es así que desde los medios se construyen arquetipos de lo que supuestamente es un delincuente, un tipo de piel oscura, que vive en una villa, que anda con gorrita y que camina por las calles asesinando a mansalva a inocentes ciudadanos. Esta prédica de algunos comunicadores hace que frecuentemente, cuando nos cruzamos con una persona que se aproxima al arquetipo desconfiemos de ella, que la consideremos algo así como un degenerado asesino en potencia, cuando lo que tenemos enfrente es una persona igual a nosotros, con sufrimientos y penas, con alegrías e ilusiones. El caso más patético lo vimos cuando el cronista preguntaba en Bs. As. por Milagros Salas, la mítica dirigente del movimiento Tupac Amaru en Jujuy. La respuesta, luego que Salas fuera denostada e injuriada por el Rey Jorge , era que se trataba de una negra de mierda, de una delincuente que vivía de los subsidios del Estado, etc. Lo interesante es que los entrevistados que la denostaban no la conocían, nunca la habían visto, muchos ni siquiera habían estado en Jujuy, pero la pérfida acción de ciertos periodistas en determinados medios de comunicación había instalado la imagen y la gente acríticamente, injuriaba a una mujer que dedica su vida a ayudar a sus compañeros sin pedir nada a cambio. Porque alguien puede asumir semejante conducta, pues porque tiene confianza en el medio, pero no es una confianza ingenua, ese alguien ha sido colonizado por el medio, su capacidad crítica está anulada o latente o en el peor de los casos porque el medio está en línea con sus propios intereses o con su visión del mundo. En el extremo más radical hacia la derecha política, vemos que el nazismo se caracterizó por sembrar la discordia en la sociedad. El método de gobierno de los totalitarismos es precisamente destruir la confianza entre los ciudadanos, anular su capacidad crítica mediante la mentira y la exacerbación del fanatismo y crear una enemigo inexistente en el cual depositar todos los males de la sociedad, el nazismo alemán lo hizo con el pueblo judío al que acusó de todos los males de Alemania y mediante una campaña de difamación y mentiras contra los judíos convenció a una parte importante de los alemanes (sobre todo a la pequeña y media burguesía) que estas personas eran la encarnación de la depravación en el mundo, ocultando que lo perverso y depravado de la sociedad alemana eran precisamente los nazis, que llevaron al mundo a uno de los mayores holocaustos de la historia de la humanidad. Seamos cuidadosos, cuando estigmatizamos a luchadores populares como Milagros Salas Luis D’Elias, a periodistas como los miembros del panel de 678 o Víctor Hugo Morales, a jóvenes militantes políticos como los miembros de La Cámpora, a niños y jóvenes por el color de su piel o el lugar en el que viven, podemos estar cayendo en la peor de las ideologías, el nazismo, y recordemos el poema de Martín Niermoller: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas guardé silencio porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas guardé silencio porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas no proteste porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos no proteste porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”. Hasta la próxima

viernes, 2 de mayo de 2014

Honradez.

Honradez proviene del término latino honoratus que significaba actuar con honor. Es sinónimo de honestidad, que implica cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Para los antiguos griegos se trataba de vivir de acuerdo a como se pensaba y sentía. La honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Como vemos la honradez tiene que ver con un imperativo ético, y fundamentalmente se relaciona con la práctica de los seres humanos. Es en la práctica en donde nuestras palabras y nuestra prédica adquieren un valor sustancial. En la vida política de nuestro país asistimos a una profunda falta de honradez, y ello lo podemos evidenciar en la vida cotidiana. Los mayores chistes sobre la deshonestidad se refieren a los políticos, y el ciudadano común tiene la sensación de estar gobernado por personas de probada deshonestidad. Veamos algunos ejemplos de esa vida cotidiana, Luis Barrionuevo, el inefable sindicalista gastronómico hoy se pasea por los canales de televisión como el abanderado de la honradez, en los tiempos del menemismo, en que se saqueaba al país y se sumía a los trabajadores en la pobreza más profunda, este “icono” de la decencia menemista que saqueó al país tenía expresiones como lo que dijera en un programa televisivo “en este país tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años y salimos de la situación en que estamos”. Otro prohombre del sindicalismo, el inefable Hugo Moyano nos predica a diario por los canales de televisión que él es un luchador gremial que defiende los intereses de los trabajadores. Sin embargo Moyano es un importante empresario que usa el poder gremial que tiene para enriquecerse el y su familia. Con huelgas salvajes, aprietes, manipulaciones políticas Moyano consigue jugosos contratos en el conurbano para la empresa de recolección de residuos Covelia, que según afirman los dirigentes del PRO tiene que ver con sus negocios. En La política Online del 2/5/2014 se lee: “Legisladores del PRO le piden a Hugo Moyano que aclare si es el dueño de Covelia SA, una empresa encargada de la recolección de residuos en unos 12 municipios pero que además es la encargada de la distribución de alimentos del Plan Más Vida en territorio bonaerense. Una operación de $ 8,5 millones.” En esos 12 municipios el principal defensor de los intereses de Covelia es la Familia Moyano (padre e hijo que ya son una dinastía en el gremio de camioneros), al punto tal que cuando le va mal en la negociación de los contratos a Covelia, se declara una huelga salvaje de camioneros para apretar a los intendentes que no firman los contratos muy convenientes para Covelia. El carácter empresarial de la burocracia gremial peronista es harto conocido, la mayoría de los dirigentes gremiales se han enriquecido mediante corrupción, negocios ilícitos, aprietes para obtener coimas de los sectores empresariales, control de empresas por dominio directo o por medio de las organizaciones gremiales en las que se eternizan en sus sillones. No es solo Moyano o Barrionuevo, sino casi todo el espectro gremial el que es re, re, reelegido para continuar en sus cargos hasta prácticamente su desaparición física. Es curioso que en algunos niveles de gestión (por ejemplo presidente, gobernadores, etc.) esté vedada la re elección y que en otros (legisladores, intendentes, etc.) los dirigentes puedan eternizarse en sus bancas. Lo mismo para los sindicatos, si los gremialistas fueran consecuentes con sus dichos de que no debe haber reelección deberían dar el ejemplo e impulsar una ley que solo les permita estar uno o dos mandatos al frente de los gremios. Pero el problema de la honradez, entendida como al comienzo de este artículo, no es una cuestión que afecte solo a los dirigentes, afecta a la sociedad en su conjunto. Tomemos algunos ejemplos de la vida cotidiana. Nos quejamos y lamentamos la inseguridad existente que lleva a los jóvenes a realizar arrebatos, entraderas, salideras, etc. Pero no dejamos de comprar note books, teléfonos, partes de refacción para los automotores en el mercado secundario donde se comercializan los efectos robados. Hay una lógica de hierro, si nadie comprara artículos robados, robar no serviría de nada, si se roba es porque hay miles o millones que compran a sabiendas cosas robadas porque son más baratas. Nuestra clase media es tal vez la que menos honradez tiene, grita a voz de cuello que es necesario terminar con la grieta que divide a la sociedad, que se debe acabar con la violencia verbal, que se debe respetar al otro, etc., y critica al gobierno diciendo que persigue a los que piensan diferentes, que no deja que la gente se exprese. Ahora esa misma clase media cuando se trata de reunirse a manifestar como ocurrió en los últimos años, no solo es violenta de palabra, sino que, es violenta en los hechos, de ello dan cuenta los periodistas golpeados en los actos contra el gobierno, las agresiones a quienes no respondían a las consignas dictadas por los medios hegemónicos, etc.. Tampoco es honrado el comerciante que siguiendo la ola de carestía aumenta sus precios mucho más de lo que se lo aumentan a él, “por si las moscas”, y crea un colchón que aumenta sus ganancias. Pero cuando uno de ellos pretende no crear ese colchón es agredido por sus pares. En cualquier país “normal” al decir del Frente Amplio Progresista, un comerciante gana entre un 5 y un 30 %. En nuestro país los márgenes de algunos, sobre todo los supermercados llega al 1000%, y luego esos mismo sectores se quejan por la inflación. Hablan contra la violencia que lleva consigo los arrebatos, robos, hurtos entraderas, etc., pero poco dicen de la terrible violencia de los jóvenes y niños de clase media que en patota agreden a sus pares llegando hasta producirles la muerte. Existe una diferencia entre estos delitos, un joven de la villa roba porque no tiene recursos, un joven de clase media cuando mata no es porque no tiene otro recurso, lo hace por simple placer de dañar al otro, sino véase los motivos por los que las patotas apalean a sus pares; porque era linda, porque es tonto, porque pertenece a otra pandilla con la que están enfrentados. En Argentina no es que no se dicen las cosas porque se teme a la retaliación, en general no se habla porque se especula con las posibilidades del silencio. Y cuando se habla se lo hace porque conviene a los intereses del que habla. Los periodistas de los medios monopólicos baten el parche permanentemente sobre la supuesta censura a la palabra, sin embargo, viendo atentamente los canales de televisión, leyendo los diarios, vemos el lenguaje violento con el que se ofende a los políticos, sobre todo a los oficialistas, los periodistas de los multimedios no se guardan nada, más aun expresan cuestiones que son dudosas o francamente mentirosas. Si Lanata, Castro,. Van Der Koy, Bonelli, Lomgobardi y tantos otros fueran honestos denunciarían los negociados, las coimas, la corrupción de todos los políticos, empresarios, sindicalistas y no solo de aquellos que se identifican con el partido gobernante. Nunca escucho o veo a estos señores hablar de la complicidad de Magneto, Noble, Mitre con la dictadura, de los negociados de papel prensa, del robo a los jubilado con las maniobras de las AFJP, de los despidos sin causa en sus medios de los trabajadores que piensan distinto, etc. El ciudadano común debería pensar, es posible que un país con cuarenta millones de habitantes solo sean corruptos los que están en el gobierno y que el resto sean carmelitas descalzas. Es posible que todos los miembros del oficialismo sean corruptos y ningún miembro de la oposición lo sea. Porque si esto es así, la solución es sencilla, prohibamos que participen en elecciones los miembros de oficialismo. Creo que esta última opción será de mucho interés para los políticos opositores, porque esta es la única manera que pueden ganar una elección. Hasta la próxima.

lunes, 28 de abril de 2014

En defensa de los justos.

Desde hace varios años un grupo de periodistas (si es que se los puede llamar así) han dedicado el espacio que tienen en los medios de comunicación a envenenar la conciencia de los argentinos. Son conocidos, son empleados de los grupos mediáticos concentrados, no respetan ningún parámetro ético o moral, mienten descaradamente, hacen periodismo amarillista y sensacionalista, sus nombre están en la cabeza de todos, Jorge Lanata, Eduardo Van Der Koy, Luis Majul, Nelson Castro, Eduardo Feinmann, Julio Blanck, Marcelo Bonelli, Edgardo Alfano, Joaquín Morales Solá, Jorge Fontevecchia, Adrían Ventura, Alfredo Leuco, Carlos Pagni, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev, Santiago Kovadloff, Mariano Obarrio, Magdalena Ruiz Guiñazú, y tantos otros que por un buen salario han vendido su honestidad, su conciencia y su moral a los dueños de los medios de prensa convirtiéndose en empleados leales y sometidos de los representantes de lo más nefasto de la derecha argentina. Estos personajes frecuentemente hablan de la libertad de prensa, de que no se puede vivir con miedo por decir lo que uno piensa, que hay que respetar todas las voces, no perseguir a nadie, pero son los primeros en perseguir a sus colegas, a políticos, a militantes, a artistas, por suponer que apoyan al gobierno, o porque no se ponen abiertamente en la vereda de enfrente del kischnerismo. Hagamos una breve lista de los perseguidos por estos fascistas mediáticos: Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Florencia Peña, periodistas de 678 Edgardo Mocca, Sandra Ruso, Carlos Barragán, Cinthya García, Federico Luppi, Dante Palma, Orlando Barone, Gabriela Cerruti, Jorge Capitanich, La Cámpora, Máximo Kirschner, los gobernadores provinciales del kischnerismo, Luis D´Elias, Víctor Hugo Morales, Eugenio Zaffaroni, y tantos otros que la lista con seguridad sería más larga que la de los acosadores mediáticos. El ataque contra gremialistas, artistas, periodista, políticos, etc., cercanos al Frente para la Victoria consiste en divulgar informaciones falsas involucrándolos en actos de corrupción, autoritarismos, etc. Cuando la falsedad queda al descubierto ni siquiera hacen una auto crítica, solo enuncian una nueva mentira. Mientras mienten sobre los “oficialistas” para demostrar que todo está mal, corrupto, equivocado, defienden sagazmente a los “opositores”, ocultando la corrupción que hay en la oposición, llevándolos a todos los programas, dejándolo hablar sin cuestionarlos, al punto tal que los opositores que están tan cebados mienten descaradamente sobre todo. Un ejemplo claro es cuando Carrió dijo que las empleadas domésticas tenían que trabajar en negro porque sino no cobraban la asignación universal por hijos, una periodista en el programa de Fabiani le indicó su error, otra alcahueta del multimedios aseveró con total seguridad que lo que decía Carrió era así, ante la firmeza de la primera que mando a Carrió y la otra periodista a leer la ley, hubo un corte, y a la vuelta leyeron la ley que decía que las empleadas domésticas podían cobrar la asignación por hijos, a lo que una Carrió llena de ira contenida debió reconocer su mentira. La estrategia de los medios concentrados se basa en la escasa capacidad crítica y analítica que muestra nuestra clase media, incapaz de pensar solo por un segundo que lo que dicen estos personajes puede ser falso. Esta clase media prejuiciosa, racista, autoritaria, ve con buenos ojos el ataque a un gobierno que para ellos defiende a “vagos” y “negros”, son igual que la periodista de la CNN que criticó al gobierno de Evo Morales por promulgar una ley contra el racismo, el ataque discriminador a los pueblos originarios con un lenguaje francamente violento y salvaje aduciendo que la ley atentaba contra la libertad de prensa. Creo que debe defenderse la libertad de los ciudadanos a decir lo que se les plazca, pero que esa libertad tiene como límites el respeto a las personas, la obligación de no injuriar, de no discriminar por el sexo, el color de piel o la condición socioeconómica. Que estos límites son más rigurosos con quienes pueden mentir e injuriar con impunidad porque los otros no podemos contestar. Acaso algún ciudadano que no esté de acuerdo con estos asesinos de la palabra puede decírselo, pueden los ciudadanos comunes que se sienten ofendidos por los dichos de estos seudo periodistas contestarle con la misma amplitud de llegada a todos que les da el estar frente a una pantalla todos los días, o una vez por semana, o poder escribir en un periódico en forma regular, o estar en una radio de manera cotidiana. Cuando hablan de debate, de que debate hablan, si lo que existe es un monólogo de parte de quienes tienen presencia en los medios. Ni siquiera llevan a los programas a los contrarios a su manera de pensar, sino vea el lector los programas de TN en los que están siempre los mismos políticos, Macri, Carrió, Solanas, Cobos, etc. A veces puede aparecer un oficialista o alguien de izquierda, al primero para guardar alguna apariencia de pluralismo, a los segundos porque como están contra el gobierno agregan puntos a las campañas y operaciones mediáticas de los Magneto, Mitre, Fontevecchia, etc. Lo más terrible es que desde hace años estos “periodistas” siembran el odio y el encono entre los argentinos y luego hablan de la grieta que hay en la sociedad y que ellos mismos contribuyeron y contribuyen a crear y ensanchar cada día. El periodismo “independiente” no es periodismo, es una mafia que defiende con criterios mafiosos a sus integrantes, no observa el lector que por ejemplo Lanata, Majul, y todos los listados no se critican entre ellos, hablan de 678 rochos, critican a los oficialistas, denigran a quienes no piensan igual que ellos, pero entre ellos no se tocan. Da lo mismo Binner que Macri, Loustau que Melkonian, Salanas o Carrió que Del Sel, con tal que sea opositor no tiene ningún vicio, no comete errores, todo lo que hace y dice está bien. En los últimos meses he visto atacar a personalidades intachables como Eugenio Zaffaroni y Víctor Hugo Morales, el primero uno de los mejores juristas argentinos, esto reconocido en el mundo, un juez con criterio propio que participó en la redacción de un nuevo código penal que es reconocido como de avanzada en el mundo, el segundo un periodista honesto, noble, valiente que no teme enfrentarse con el mafioso de Magneto, la procesista Ernestina de Noble, o critica a la nefasta CNN defendiendo a los gobernantes de Latino América que se pusieron de pie contra las demandas extorsivas de los países capitalistas centrales como Evo Morales, Rafael Correa, Luis Ignacio Da Silva Lula, Hugo Chávez, el Pepe Mujica, Michelle Bachelet, Ollanta Humala y tantos otros. En un programa de América un periodista en el colmo de la caradurez se atrevió a poner en un mismo nivel al mentiroso y corrupto de Lanata, con Víctor Hugo Morales, utilizando la teoría de los dos demonios dijo que los dos habían dejado de ser lo que eran. Ni Víctor Hugo dejó de ser el periodista íntegro que siempre fue, ni Lanata dejo de ser el buen periodista que nunca fue, ya que continua siendo un triste personaje de opereta incapaz de ejercer el periodismo porque está vendido a mejor postor, podríamos decir que Víctor Hugo en la historia quedará como el que obtuvo el bronce, mientras que Lanata quedará como el que consiguió el oro (de los Martin Fierro), solo que el bronce en este caso es más digno y valioso que el miserable oro de Lanata. Todo lo dicho sin dejar de reconocer que no acuerdo con la defensa a ultranza que algunos periodistas hacen del gobierno, creo que se equivocan, que hay que señalar los errores, marcar las equivocaciones, ser críticos y no caer en lo mismo que los “periodistas independientes”. Ni todo lo que hace un gobierno es totalmente malo, ni todo lo que hace es totalmente bueno y en democracia solo hay un juez: el ciudadano, los demás nunca pasamos del rol de opinadores. Hasta la próxima

viernes, 18 de abril de 2014

Conocimiento y poder

Es interesante pensar en lo que implica el desarrollo del conocimiento y los medios con que cuenta una sociedad determinada para facilitarlo. En general, la mayor apuesta para el desarrollo del conocimiento que realizan los políticos, se refiere a la intervención estatal en el aporte de recursos económicos y a la planificación de la producción de conocimientos, pero con un interés muy particularizado. Siendo parte del consejo superior de la Universidad Nacional de Rosario, integré la Comisión de Ciencia y Tecnología del mencionado consejo. Allí se dio un debate sobre la planificación del conocimiento y el entonces Secretario de Ciencia y Técnica del Rectorado expuso un proyecto destinado a planificar la producción de conocimientos en el ámbito de la mencionada universidad. Algunos de los miembros de la comisión nos opusimos al proyecto, con el paso de los años puedo valorar cuan acertada fue aquella decisión. Las áreas prioritarias de investigación son una herramienta que tiene el poder político en una sociedad para determinar que es lo que se debe investigar. Si se establecen áreas prioritarias significa que los mayores recursos de la organización serán dedicados a las mismas. En teoría pareciera que un plan de Ciencia y Técnica trazado desde esta perspectiva sería muy bueno porque permitiría concentrar los recursos en investigación (que por lo general son escasos) en proyectos que atiendan a los intereses más importantes de la sociedad. El problema surge cuando comenzamos a reflexionar quien determina que es prioritario para la sociedad y que no lo es. Los secretarios de Ciencia y Tecnología son parte del esquema de poder de la burocracia que gobierna a la universidad, los miembros del Consejo Superior de la universidad son parte interesada en los proyectos políticos de dominación que participan en las gestiones de los diferentes partidos políticos que tienen militancia en la universidad. Si el mecanismo de determinación consiste en que el secretario de Ciencia y Tecnología propone las áreas prioritarias y los miembros del Consejo superior son los que las votan, el resultado es más que obvio, las áreas así determinadas no serán las que responden al interés de los ciudadanos, sino las que la fracción política que controla la universidad considera que son las más convenientes a su proyecto de poder. Antonio Gramcsi, tenía un concepto muy interesante, el de intelectuales orgánicos. Un intelectual orgánico es un sujeto comprometido con los intereses de una determinada clase social. Los intelectuales orgánicos, que participan de las diferentes estructuras partidarias, que a su vez representan los intereses de la clase dominante en la sociedad, son los encargados de producir las líneas ideológicas que permitan continuar con la dominación de clase. En una sociedad capitalista, la burguesía como clase dominante no tiene como único interés la ganancia. Además de maximizar sus ganancias necesita cumplir con otros objetivos. Por un lado debe desarrollar los mecanismos ideológicos y políticos que garanticen su dominación de clase en general, es decir, garantizar que al margen de los intereses específicos de cada sector de clase, se garantice la dominación de toda la clase burguesa, es por ello que uno de los pilares fundamentales de todas las constituciones burguesas es el derecho inalienable a la propiedad, específicamente a la propiedad de los medios de producción. Acá aparece la causa de la existencia de diferentes partidos burgueses, es que la burguesía como clase no es un todo monolítico, dentro de ella existen diferentes sectores y sub sectores. Es así que tenemos una alta burguesía, una burguesía media, una burguesía pequeña (medidas en función del tamaño de sus empresas e ingresos) y una pequeña burguesía. La pequeña burguesía está integrada generalmente por los profesionales, dirigentes sindicales, etc. Su característica fundamental es la no pertenencia a algunas de las clases fundamentales de la sociedad capitalista. Esta característica la constituye en un sector social muy lábil que generalmente busca aliarse con algunas de las clases sociales fundamentales. En algunos casos se constituye en cola de león tratando de medrar con la sumisión a la clase burguesa, en otras oportunidades trata de ser cabeza de ratón acaudillando al proletariado tras un supuesto programa de liberación social o de reivindicación de los trabajadores sometidos al yugo del capital. La pequeña burguesía tiene una característica adicional, su poder no emana de la posesión de medios de producción, como es el caso de la burguesía, sino de la posesión de un medio de producción muy particular como lo es el conocimiento (en el caso de los profesionales) o su ubicación al frente de alguna organización de peso social (que es caso e dirigentes sociales o sindicales). Por esta razón la pequeña burguesía nada entre dos aguas y sus actores se orientan hacia uno u otro lado según sea su historia personal. El conocimiento es una herramienta de poder muy importante, y la pequeña burguesía lo sabe. Tomemos dos ejemplos muy característicos, el de la comunicación social y el de la producción de conocimientos. En el caso de la comunicación social sabemos que la tan mentada libertad de prensa no es otra cosa, en el sistema capitalista, que la libertad de los dueños de prensa de generar líneas editoriales que sirvan a sus intereses de sector de la clase burguesa o a su interés particular como miembro de la clase. El dueño de un medio de comunicación es un burgués por definición, posee la propiedad de un medio de producción (diario, canal, radio, etc.), cuyo interés fundamental no es informar, sino generar condiciones sociales proclives al desarrollo de sus negocios particulares o de su sector social. El periodista en cambio, es un pequeño burgués que no posee ninguna injerencia en los réditos de la empresa de comunicación, pero que vende su fuerza de trabajo (expertis comunicacional) para favorecer el desarrollo de la línea editorial que sus patrones le indican. Sería un error pensar que los Lanata, Van der Koy, Bonelli, Castro, Morales Solá, etc. constituyen un sector del periodismo comprometido con la verdad, son tan solo empleados de un monopolio que dicen lo que su amo les ordena decir, que quede claro, no son parte del negocio, son empleados que se venden a un propietario como el obrero vende su fuerza de trabajo a un empresario. Las estrategias de sobrevivencia de este sector de la pequeña burguesía son, como hemos afirmado más arriba, constituirse en mano de obra obediente de los sectores más con centrados del capital y ser el soporte comunicacional de las patronales concentradas, a cambio de jugosos salarios. El otro sector, el de los profesionales, puede tener como estrategia de sobrevivencia el obtener empleos bien remunerados, vendiendo su fuerza de trabajo especializada, como los comunicadores sociales, pero sin comprometer su conciencia en la defensa de los intereses estratégicos de los empresarios, pueden trabajar como consultores, etc., es decir como mano de obra experta, o pueden, como lo hacen algunos actores de este sector, convertirse en intelectuales orgánicos de la burguesía conformando la “inteligenza” de los partidos burgueses. Algunos sectores se disimulan en los pliegues de las organizaciones oficiales y trabajan para que su sector sea hegemónico dentro de ellas. Este es el caso que comenzamos a debatir al comienzo, el de los profesionales (intelectuales, científicos, etc.) que no ejercen como desarrolladores de ideas y proyectos, sino que son los encargados de la “gestión del conocimiento”. Estos actores son por lo general Ministros de Ciencia y Tecnología, Secretarios de Ciencia y Técnica de Universidades, Facultades, miembros de comisiones evaluadoras de organismos oficiales como el Conicet (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Argentina). Estos supuestos científicos son los encargados de determinar las políticas de ciencia y tecnología, son los que establecen líneas prioritarias de investigación, los que seleccionan a los futuros investigadores, los que dirigen y forman investigadores, los que determinan la cientificidad de las producciones de otros científicos, etc. En la estructura piramidal del sistema científico tecnológico que gobierna el mundo de la ciencia, existe una conformación de tipo piramidal de manera tal que cincuenta o cien burócratas como máximo son los que someten a toda la masa de investigadores y científicos. Veamos como ocurre esto. En primer lugar cuando un burócrata determina que es y n o es área prioritaria lo hace desde la perspectiva de su interés o del grupo de poder del que participa, no lo hace teniendo en cuanta los intereses sociales, sino de su grupo de poder. Es investido en ese lugar de determinación por políticos que se han adueñado del aparato del estado y los designan en lugares de decisión para que defiendan los intereses de su grupo o partido, de ninguna manera cuando se determinan áreas prioritarias lo hacen desde la perspectiva del conocimiento o el bienestar social. Cuando se seleccionan investigadores funcionan las llamadas “trenzas” que tienen el control de las organizaciones dadoras de cargos de investigadores. Todos sabemos que cuando se hace un concurso de ingreso a la carrera de investigador del CONICET los que tienen posibilidades son quienes tienen algún “padrino”, es decir alguien que esté en las comisiones evaluadoras y le facilite al apadrinado el acceso a una evaluación privilegiada. Uso un ejemplo propio aunque sea de mal gusto, en 2013 me presenté a un concurso para director del IRICE (Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación), el concurso consistía en presentar un proyecto y antecedentes, tuve la suerte o mala suerte de que el responsable del CERIDER, lugar en el que se realizaba el concurso, me indicara que esperara en una salita contigua a la que sesionaba la comisión evaluadora del concurso. Como solo me separaba una puerta pude escuchar la conversación que se dio luego que salió el otro postulante. Norma Desinano, secretaria de post grado del rectorado e íntima amiga del rector y Fernando Avendaño un burócrata que participó en puestos de decisión en gobiernos peronistas, además de ponderar el proyecto del otro postulante dijeron que es evidente que este es el que ganó el concurso (refiriéndose al postulante apadrinado por el Rector de la Universidad), esto antes de escuchar mi exposición, es decir el resultado del concurso estaba decidido antes de realizarlo. Por conversaciones con otra de los miembros del jurado con una persona conocida, la primera refirió que el concurso estaba “cocinado” y que no se podía hacer nada. Los artículos que se envían a revistas científicas con referato son bien o mal evaluados según de quien se trate, es notorio el libro “Imposturas intelectuales” de Alan Sokal y Jean Bricmont, en el que narran la aceptación de un artículo disparatado sin rigor científico por una revista “científica” de primer nivel. En el encuentro de la SIP de chile se narró el caso de alguien que tomo artículos publicados en una revista por personas con mucho prestigio, les cambio los nombres y los envió de nuevo, los artículos fueron rechazados por no tener rigor científico. Esto ocurre porque lo que menos importa en el sistema científico técnico es la excelencia, el principal valor es el poder y se avanza en la carrera científica a base de componendas y camarillas burocráticas que se adueñaron de las organizaciones de producción de conocimientos. Si se me preguntara cual es la mejor manera de producir conocimiento, diría que es dejando fluir libremente todo los proyectos, el conocimiento es como el agua, siempre avanza, por eso a pesar de la existencia de corruptos e hipócritas al frente de las organizaciones la humanidad sigue produciendo conocimientos, gracias a los que trabajan en investigación al margen de las camarillas, que hacen de la profesión un mandato, que aman el conocimiento y no buscan la satisfacción de intereses personales o de clase. A todos ellos dedico este artículo Hasta la próxima.

viernes, 11 de abril de 2014

Buenos muchachos

El 10 de abril asistimos a un paro general de la “conducción de los trabajadores” las CGT de Moyano, Barrionuevo y Michelli. En primer lugar es necesario reconocer que las demandas que fundamentaron el paro general son correctas. Asistimos a un proceso inflacionario (que no es nuevo en Argentina en donde tuvimos cuanto menos cuatro hiperinflaciones en la segunda mitad del siglo XX), hay inseguridad en las calles (que no es un fenómeno muevo, la inseguridad existe desde el siglo XIX con las mismas quejas y argumentos de Masa y los medios de comunicación actuales), existe en marcha un plan de ajuste que caerá sobre las espaldas de los trabajadores (que no es la primera vez que se hace, recordemos el rodrigazo, los planes económicos de la dictadura, especialmente el de Martínez de Hoz, el plan de ajuste de Alfonsín cuando fracasó el plan primavera, los ajustes de Menem y Cavallo, el ajuste monstruoso del gobierno de la alianza –radicales, frepasistas, etc.-), que la carga impositiva es grande y asimétrica, fundamentalmente con el impuesto a las ganancias, al cheque, el IVA, etc., (que son impuestos que fueron creados por los distintos gobiernos en el último siglo, ninguno de ellos fue creado por el kischnerismo), que existe pobreza e indigencia (pero justo es reconocer que los índices son mucho más bajos que los que ocasionó la crisis del 2001), en fin motivos para hacer un paro los hay pero………………. El pero, se refiere a que tenemos que ver cuando nos sumamos a una medida de fuerza, además de los motivos enunciados, otras cuestiones, como por ejemplo quienes convocan al paro, con que intenciones lo hacen, que resultado tendrá sobre nuestra cotidianeidad, la lógica de las demandas, etc., si no se quiere ser como en esta oportunidad furgón de cola de la derecha reaccionaria en su lucha contra el gobierno por espacios de poder. Empecemos por el comienzo, quienes convocan al paro. Barrionuevo, aquel de “tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años”, el patotero autoritario que quemó las urnas en Catamarca porque perdía la elección, el inefable presidente de Chacarita sostenido por la barra brava más terriblemente violenta y mafiosa del futbol, dirigente sospechado de corrupción por gran parte de la sociedad, miembro de la derecha más recalcitrante del peronismo, aliado político de Masa (llamo a formar la mesa sindical en apoyo a Masa aunque ahora lo quiera desmentir), en definitiva una “joya” de persona. Gerónimo “el momo” Benegas, dirigente de UATRE la organización “gremial” de los trabajadores agrarios que se enriqueció entregando a sus afiliados a las más duras condiciones de explotación, que acepto y es cómplice de las formas de trabajo casi esclavo, en condiciones infrahumanas de existencia a las que las patronales agrarias someten a sus trabajadores. Procesado por supuesta participación en la mafia de los medicamentos. Posee cinco grandes terrenos en su Necochea natal, donde además se ubica el centro termal Médano Blanco, una obra en la que UATRE invirtió 20 millones de dólares, según el diario Página/12. En definitiva “un trabajador combativo y revolucionario”. Hugo Moyano ha sido acusado de haber pertenecido a distintas agrupaciones embrionarias de lo que después fue la Triple A. Miembro de la derecha peronista, tuvo una causa por tenencia de cocaína que lo mandó dos días a la cárcel. Para sobrevivir políticamente, debió pactar con su verdugo: el empresario Alfredo Yabrán (el que hizo matar a Cabezas por sacarle una foto), Suele ser remiso, a hablar de su relación con Alfredo Yabrán; no habla mucho de este personaje mafioso, pero suele decir que: "No era tan pijotero como el resto de los empresarios argentinos". Cuando Yabrán decidió competir con el Correo Argentino, firmó con el sindicato de Moyano un convenio colectivo para la empresa Oca, "fijando salarios un 40 % inferiores, jornadas de trabajo de hasta un 50 % mayores, eliminando ventajas en el sistema de vacaciones y ascensos". Fue miembro de la tristemente célebre Juventud Sindical Peronista (JSP), agrupación de derecha, cercana a López Rega. Un dato importante, Carlos Petroni, querellante en causa en la CAUSA Nº 6511, caratulada "López Rega, José, sobre asociación ilícita”, aporta publicaciones de diarios de Mar del Plata, en uno del 12/09/1974 la Juventud Sindical Peronista dirigida por Moyano “informó su decisión de iniciar una acción en procura de lograr “la identificación y captura” de los militantes de la organización Montoneros y de “todos los elementos que actúan en la clandestinidad saboteando el proceso de reconstrucción y liberación nacional, en el holocausto del cual diera la vida el líder de los trabajadores teniente general Perón”. Es decir llamaba a constituirse, como lo fue la JSP en comandos parapoliciales que pretendían “hacer justicia por mano propia”. En otro párrafo del mismo artículo se lee: “….nos guiará en la empresa de erradicar del país a todos los traidores, representantes de la expresión apátrida, guerrillera y antipopular……..para lograr sus propósitos, que no son otros que manchar nuestra amada bandera celeste y blanca con ideologías extrañas a nuestro sentir nacional”. Por lo tanto otra belleza de persona, como dijimos más arriba, histórico militante de la derecha fascista argentina, y posiblemente miembro de los grupos parapoliciales como la Triple A de López Rega. Pero a todos ellos los une una cuestión en común, todos son miembros de una burocracia gremial que a los largo de la historia traicionó los intereses de los trabajadores, persiguió a todos los que pensaban distintos, se mantiene en el poder de los sindicatos con elecciones amañadas, fraudes, violencia y en algunos casos han llegado a desaparecer físicamente a sus “enemigos”. El poder sindical les ha permitido pasar de ser “representantes de los trabajadores” a prósperos empresarios, enriquecidos por medios que por lo menos dejan grandes dudas de su honestidad y realizando alianzas con los sectores más reaccionarios de la sociedad Argentina como las patronales rurales, los medios monopólicos de la prensa mass-mediática, etc. Si este es el identikit de quienes convocaron al paro, la pregunta es ¿estos señores son honestamente defensores de las reivindicaciones que enunciaron?, o por el contrario usan un discurso que tapa sus reales intereses, negociar con los políticos de la derecha como Masa, Macri, Cobos, Duhalde, etc., y presionar al gobierno para que pacte con ellos el sostenimiento de sus negociados como por ejemplo el manejo de las obras sociales que facturan miles de millones de pesos por año. En este cuadro la segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué hacen con estos bandidos de derecha autoritaria y represiva, sectores como el sindicalista “progresista” Michelli o los sectores de izquierda como el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). O el “Pollo” Sobrero, supuesto sindicalista antiburocrático. No saben quiénes son los burócratas. Por supuesto que sí. No saben que a la corta o a la larga los van a traicionar y consecuentemente van a traicionar los intereses de los trabajadores, como lo hicieron tantas veces. Por supuesto que sí. Entonces porque se unen a sus enemigos. Porque deciden evitar de ir juntos pero no amontonados. Simplemente porque la izquierda revolucionaria argentina se ha caracterizado históricamente por su oportunismo político y por su ingenuidad. Creen imaginariamente que le dieron contenido a la huelga de la burocracia, que dotaron a la movilización de con tenido “revolucionario” haciendo piquetes. Creen que siguiendo lastimeramente a los burócratas van a lograr consenso entre los trabajadores. Es patético ver en los canales de televisión a Marcelo Ramal, a Néstor Pitrola, a Irma Ripoll, a Pino Solanas y tantos otros defendiendo la “unidad en la acción” con quien con quienes los persiguieron en la época de Isabelita, con los que han sido blanco de sus críticas durante años por ser los que traicionaron sistemáticamente a los trabajadores. La izquierda debiera reconocer su incapacidad para llamar a una huelga general y movilizar a la clase trabajadora, hacer una autocrítica y repensar su acción política antes de sumarse acríticamente a los verdugos de los trabajadores. No es posible caminar junto a las patronales agrarias asesinas y corruptas, junto a la burocracia gremial traidora, solo porque circunstancialmente convocan o apoyan un paro en contra del gobierno. En la historia de la izquierda se han visto notables fracasos cuando abandonó su capacidad crítica autocrítica y la denuncia de todos los enemigos de los trabajadores. Es hora que la izquierda abandone la idea de que con la política del seguidismo a los dirigentes de la clase dominante será posible construir una alternativa independiente. Tal vez consigan uno o dos diputados más, tal vez ganen alguna intendencia, pero transformar el país es algo distinto, para ello se necesitan ideas claras y revolucionarias y un programa político de clase. Hasta la próxima

lunes, 31 de marzo de 2014

La sociedad salvaje

En los últimos días asistimos preocupados a la aparición y desarrollo de lo que podríamos denominar la sociedad salvaje. Me refiero concretamente a los sucesos de “justicia por mano propia” ocurridos en diferentes puntos del país, Bs. As., Rosario, Rio Negro, etc. Este eufemismo de los medios de comunicación no es otra cosa que la justificación de uno de los crímenes más crueles, viles y miserables que puede cometer un ser humano, el asesinato de personas a manos de una horda hambrienta de sangre, es decir que se cometen linchamientos. Se trata de grupos de personas, que ante un hecho delictivo (real o supuesto) atacan a una persona y la muelen a golpes. El salvajismo llega al punto que, en Rosario, un joven sospechado de haber robado una cartera, fue golpeado hasta morir, de tal manera que al llegar al hospital los médicos detectaron pérdida de masa encefálica. La pregunta que nos hacemos es como gente “supuestamente” civilizada puede llegar a estos niveles de violencia, cometiendo un crimen tan aberrante como el que estamos narrando. En segundo lugar nos preguntamos si es justificable esta conducta asocial y primitiva en grupos de personas. Esas mismas personas, que asesinaron impunemente (ya que no creo que a ellas las alcance el “brazo de la ley” porque este delito ni siquiera será investigado) a este joven y golpearon a otros en diferentes lugares, son las que lloran dramáticamente, clamando justicia porque robaron o asesinaron a un familiar. Donde se ubica la línea divisoria entre una muerte y otra, es menos crimen matar en patota y a los golpes a un joven que matar a un vecino a la entrada de su garaje. Es tan injustificable la violencia de los jóvenes que salen a las calles en pos de robar y agreden o matan a un ciudadano, como la matanza de una persona porque comete delitos. Me pregunto si los adalides de la mano dura con los delincuentes, como Masa, Macri y tantos otros, que envenenaron la cabeza de los ciudadanos con sus mentiras sobre el código penal y que llamaron a aumentar las penas contra los delincuentes, serán ahora consecuentes con su ideología de derecha y reaccionaria y saldrán a proponer proyectos para punir severamente a estos delincuentes que asesinan, cobardemente y en patota, jóvenes marginales porque arrebatan carteras, Los medios tienen un tratamiento mentiroso de los hechos, porque antes de comenzar la crónica el cronista hace fe de su pacifismo y sentencia “no se puede justificar estos hechos….pero debemos comprender a los vecinos que están hartos de arrebatos, de robos de tanta inseguridad…”. Este latiguillo lo he escuchado una y otra vez en diferentes medios, aunque justo es reconocer que no todos los periodistas son iguales, están aquellos que leales a su profesión repudian sin dobleces los asesinatos de jóvenes. Es común ver como los “periodistas” se esmeran para justificar el vandalismo de los asesinos, sin siquiera pueden emitir una autocrítica sobre el rol de los medios como fogoneros de ese vandalismo. La emergencia de hordas asesinas en las calles de Argentina obedece en gran medida al envenenamiento de las conciencias, que en pos de un fin político y de intereses espurios, fogonean el tema de la inseguridad, haciendo aparecer en los noticieros como si se estuviera asesinando un ciudadano por segundo en las grandes ciudades. Para desestabilizar al gobierno nacional todo es lícito, y eso es el punto de partida para desarrollar campañas de prensa que construyen una realidad de violencia inaudita que solo existe en la cabeza de los directores de los medios de comunicación interesados en deformar la realidad para poner sus medios al servicio de sus intentos desestabilizadores. Los políticos, de los que deberíamos esperar mesura, sobre todos de los que se proponen como “estadistas” (Masa, Carrió, Macri, etc.) en lugar de tratar de hacer análisis medidos y constituirse en una oposición que crítica propositivamente, solo atinan a sumarse a la acción de los medios. Por momentos se nos envenena con la inflación, se nos impele a comprar dólares, se nos llama a luchar contra una supuesta corrupción generalizada en el gobierno (generalizada es poco porque si vemos a Van Der Koy, Lanata, Castro, etc. no existe funcionario ni acto de gobierno que no sea corrupto, y como hacen los medios, yo también usaré el latiguillo, “sin que esto sea negar la existencia de corrupción en algunos niveles de gestión del estado, tanto nacional, como provincial o municipal”), o como en este caso la inseguridad. Cuando alguien dice, “sí, hay delito, pero en cualquier país del mundo hay arrebatos, robos etc.”, se lo ataca con que niega la realidad, y aparecen los argumentos que llevan a pensar la Argentina como el peor lugar del mundo, donde las personas son asesinadas por delincuentes feroces a mansalva a cada segundo en las calles infestadas de delincuentes. Veamos el identikit del imaginario popular acerca del delincuente (en cuya formación los medios tienen un papel destacado). Es de tez oscura, vive en una villa, es drogadicto, no tiene moral, viola y mata, es asesino, roba para comprar droga, es delincuente porque es vago, no quiere trabajar, viste con rompevientos con capucha o con gorrito. Este identikit hace que hasta los sectores cercanos económica, social y morfológicamente al mismo perciban a estos jóvenes como potenciales enemigos o asesinos y se ponga en marcha los mecanismos de racismo y segregación que tan profundo han calado en las conciencias de nuestros ciudadanos. Cuando están matando a un joven, los asesinos, acaso se preguntan porque delinquió, toman nota de que la mayoría de estas personas no superan los 18 años, que recién están comenzando a vivir, consideran cual es la responsabilidad del Estado en todos sus niveles en la producción de la delincuencia, y más aún, piensan en su propia responsabilidad. Por supuesto que no, porque la acción asesina de algunos medios de comunicación, cómplices de estos sicarios en banda, se cuida muy bien de analizar estos y otros interrogantes que demostrarían que la inseguridad no es culpa del gobierno de turno, sino que es una consecuencia de la existencia de miseria y marginación de grandes capas de la población producida por las relaciones capitalistas de producción que injurian tanto a las víctimas como a los victimarios. En un mundo en el que algunos poseen todo y la gran mayoría no posee nada, en el que grandes territorios del planeta han sido arrasados por el hambre y la miseria (como África); en el que muchos de nuestros conciudadanos, que son seres humanos (a los mejor no lo pensaron los asesinos, pero esos jóvenes en conflicto con la ley son seres humanos y tan ciudadanos como ellos) son arrastrados por esta sociedad de clase a villas de emergencia en condiciones de vida infrahumanas, sin tan siquiera agua, luz, gas o cloacas, son perseguidos y marginados por una sociedad engañada por los infames medios de comunicación al servicios de los oscuros designios de la derecha reaccionaria, cuando a estos jóvenes no se les brinda igualdad de oportunidades ni la educación necesaria, ¿es tan raro que algunos de ellos delincan?. La violencia nunca ha erradicado el delito, ni siquiera lo amengua, más bien lo incrementa, no son las cárceles la respuesta a la inseguridad, son uno de los motivos de la misma. Las penas con extinción de la libertad del ciudadano solo apuntan a eliminarlo físicamente del entorno social, no a modificar su conducta. Es lo mismo que los manicomios, en un momento se creía que los mismos terminaban con la locura y descubrimos que solo lograban encerrarla imaginariamente entre cuatro paredes, y digo imaginariamente porque nos dimos cuenta que la locura está en la sociedad y que el “loco” es tan solo un emergente que pone de manifiesto esa locura. Pues bien el delito es parte indisoluble de la sociedad de clases, el delincuente es solo un emergente que permite hacer creer que si lo eliminamos el delito desaparece, por eso en la sociedad capitalista actual las cárceles de los diferentes países se encuentran superpobladas y en aquellos en que las penas son más draconianas como cortarle las manos al ladrón, o directamente ajusticiarlo, el delito en lugar de amenguar crece y la inseguridad es mayor. A los profetas del odio que nos quieren envenenar con sus mentiras de que hay que aumentar las penas para reducir la inseguridad debemos decirles que la inseguridad es consecuencia de las políticas sociales y económicas que ellos propugnan, defendiendo los intereses de los patrones agrarios que se enriquecen especulando contra el pueblo, de los empresarios corruptos que lucran con la especulación en los precios, de los banqueros insensibles e inmorales que hacen su diferencia especulando con la moneda y cobrando tasas de interés usurarias. Lo único que garantiza una sociedad más segura, con menos delito, es la igualdad de oportunidades, la igualdad económica, la participación ciudadana, la libertad, todo ellos sobre sólidas bases éticas y morales que no son precisamente las que sostienen la sociedad capitalista actual en el mundo en general y en argentina en particular. Hasta la próxima.

martes, 11 de marzo de 2014

Otra vez el discurso de la mano dura.

Cada tanto la derecha represiva, que en otros momentos propició golpes de estado asesinos y genocidas, sale a la palestra política con la consigna de poner mano dura a la delincuencia. Esto no es nuevo, cuando yo era joven había un comisario en Bs. As. que se llamaba Evaristo Meneses y que fusilaba a los “delincuentes” y luego les ponía un arma a su lado para hacer aparecer el asesinato como un caso de resistencia armada a la autoridad. Algunos sectores muy reaccionarios de la pequeña burguesía y la burguesía media (la llamada clase media) aplaudió a este asesino justificándolo con el argumento que la mano dura eliminaba la delincuencia. La delincuencia es un producto de la inequidad del sistema capitalista que condena a millones de seres humanos a la indigencia y a condiciones infrahumanas de vida, mientras una pequeña minoría disfruta de todos los placeres por el solo hecho de haber, como decía mi abuela, nacido en cuna de oro. El llamado delincuente es por lo general miembro de las clases explotadas y oprimidas de la sociedad, se diferencia de sus hermanos de clase porque mientras él escoge la vía rápida para llegar a obtener recursos para satisfacer sus deseos, el resto de la clase acepta pacientemente la dominación burguesa y languidece en condiciones miserables de vida. El “delincuente” es parte de lo que Marx denominaba el lumpen proletariado que sistemáticamente ha ofrecido mano de obra violenta a los diferentes sectores de la burguesía en su guerra de clases contra el proletariado. El lumpen proletariado no tiene como única actividad el robo, el asesinato, la estafa, la conformación de mafias, etc., muchas veces en la historia ha servido como fuerza de choque de los partidos políticos de derecha, otras constituye bandas organizadas dedicadas a la extorsión que avanza en actividades ilícitas que no están penadas por la ley, como por ejemplo la actividad de los trapitos en los partidos de futbol. Existen muchas formas de delito que aunque están contempladas en la ley no son “castigados”. Por ejemplo conducir ebrio, a altas velocidades, pasar semáforos en rojo, etc. son delitos graves que generalmente ocasionan la muerte de los ciudadanos y que nunca son castigados, y sobre los cuales no se pide mano dura. También existen delitos de guante blanco realizados por CEOs y funcionarios de las grandes empresas que no son causa de enjuiciamiento como el fraude de Clarín a las AFJP vendiéndoles a sus administradoras de fondos de pensión acciones a precio de oro y luego recomprándolas a precio vil estafando a los que aportábamos en esas AFJP o el caso de Papel Prensa donde el Grupo Clarín cómplice de la dictadura asesina robó a punta de pistola la propiedad de la empresa a sus dueños secuestrados por los grupos de tareas de la dictadura. Es un delito, aunque no tenga condena, el abuso en los precios, las ganancias obscenas de los supermercados que llegan al 1000% sin que nadie tipifique esta conducta como delictiva. Los delitos contra el ambiente que causan enfermedades y muerte a millones de personas no son penados, más aún sus responsables no son llevados a juicio, y así tenemos los ríos contaminados por las grandes industrias que saben que contaminan pero como no sufren castigo, y lo hacen igual porque es barato, la esterilización de ciertos terrenos o la anegación de otros parara aumentar el lucro en la siembra de soja, el arroz etc., que producen daños ecológicos tremendos. También podríamos citar la tala indiscriminada de bosques que además de destruir los pulmones de los países aumenta el desbarajuste climático. Todos estos delitos existen y los ciudadanos somos afectados por ellos a diario, pero no existen penas, y tampoco escucho a los paladines de la justicia comentar los proyectos que van a presentar para penalizar estos delitos, por supuesto que no van a penalizarlos porque la clase burguesa no dicta leyes contra sus intereses económicos o que disminuyan sus réditos. Existe otro tipo de delitos, una multitud de fraudes que realizan las empresas telefónicas cobrando lo indebido, facturando lo que no es, con un servicio altamente deficiente por falta de inversiones. Hoy los señores Masa, Macri, Carrió hablan de combatir la delincuencia, de poner mano dura, de aumentar las penas, etc. Pero veamos, a que y a quienes quieren aumentarles las penas, y fundamentalmente porqué. Todos los políticos de la derecha reaccionaria y autoritaria, cuentan con muy buenos asesores de imagen, tendencias etc., y saben que cuentan con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos para atacar el gobierno. Sus asesores realizan estudios de opinión que definen las tendencias de pensamiento de los ciudadanos y que dan como real un problema que en el inicio crean los medios de comunicación, la cuestión de la inseguridad. Cuáles son los principales delitos que afectan a los ciudadanos de a pie. El arrebato, las entraderas, las salideras, algunos robos a mano armada, la mayoría de estos delitos son cometidos por jóvenes menores de edad (entre 10 y 18 años) en situación de vulnerabilidad socioeconómica, que han abandonado la escuela y han sido abandonados por un Estado ausente que cada vez se preocupa menos por los jóvenes en conflicto con la ley. Muchos de ellos salen a las calles a buscar recursos para drogarse y poder escapar del sufrimiento que les causa la situación miserable en la que viven. Otros delinquen para tener algunos bienes que no pueden llegar a adquirir porque con sus niveles de formación solo pueden acceder a trabajos penosos y mal remunerados. A estos pibes son los que Masa, Macri, Carrió y compañía quieren mandar a la cárcel, si es posible de por vida, en lugar de pensar en políticas de contención y desarrollo social, piensan en sacarlos de las calles vía cárceles. La pregunta es si el aumento de penas garantiza la disminución del delito. La respuesta dada por los principales especialistas del campo es contundente, el aumento de las penas no disminuye el nivel de inseguridad, solo le da un placebo a una clase media reaccionaria que clama por la seguridad sin detenerse a pensar que es lo que nos está pasando como sociedad. Es frecuente adscribir los niveles de delincuencia al narcotráfico. Si bien el narcotráfico es un motor para que los jóvenes y niños se vean cautivados por una vida corta pero fecunda en placeres, no es la única causa de la delincuencia, yo diría que ni es la principal. Es cierto que un chico de 12 o 14 años recibe más de 300 pesos diarios por vender drogas o custodiar los bunkers que hay en las grandes ciudades, y que para ese pibe tener 10.000 pesos por mes es impresionante, además del poder que le da portar un arma, que le da un cierto valor social ante sus pares. Pero no es menos cierto que el empleo de soldadito de las bandas de drogas es escaso y no hay para todos, entonces el camino es robar, arrebatar, etc. Los ideólogos de la mano dura dicen aumenten las penas, veamos que pasa en algunos países. En muchos países existe la pena de muerte (algo más de 25), Egipto, Emiratos Árabes Unidos, China, Indonesia, Irán, Laos, Libia, Tailandia o Yemen. Según Amnistía Internacional la pena de muerte se aplica en Irán por la posesión de metanfetamina y en Gambia por poseer más de 250 gramos de heroína o cocaína, existen otros países en que se aplica la pena de muerte, la pregunta es, ¿bajó el delito de narcotráfico por existir la pena de muerte? En ningún país en los que existe la pena de muerte bajó la tasa de asesinato, narcotráfico, etc. Por lo tanto el endurecimiento de las penas es solo una política marquetinera para embaucar a los incautos votantes de clase media asustados por los niveles de inseguridad que según la prensa monopólica existe en nuestro país. La oposición de derecha (ya que el Frente Cívico y Social por ejemplo pareciera no querer incluirse en esta cantinela) salió con los tapones de punta contra la reforma del código penal. Dejo a los expertos el debate sobre las reformas, para pasar a preguntarme, ¿si el código penal disminuye las penas por delitos?, cuales son las penas que harían que no se cometieran. El código no da la pena que hay que aplicar a tal o cual acusado, ya que en la justicia argentina la pena la dicta el juez, lo que establece son un máximo y un mínimo por cada delito tipificado. Masa lo que hace es tomar el nivel inferior y hacer aparecer que se disminuyen las penas y agita el miedo de la pequeña burguesía medrosa para aumentar el nivel de represión social. La pregunta que se le debería hacer es cuál es la pena que evitaría que el joven delincuente cometa el delito, y la respuesta es clara, si ni la pena de muerte disminuye el delito, menos lo va a hacer un aumento de dos o tres años de cárcel, lo único que va a lograr es que aumente la delincuencia consolidando como delincuentes a los jóvenes que en las cárceles aprenden a ser delincuente profesionales. Pero que es lo que buscan Macri, Carrió, Masa y demás miembros de la insigne derecha reaccionaria argentina, están preparando el terreno para comenzar a tipificar como delito la protesta social, para reprimir a los piqueteros, a los ocupantes de terrenos públicos o de casas abandonadas, están preparando el terreno para arremeter judicialmente y con la policía contra los trabajadores que saldrán a las calles a protestar cuando ellos implementen sus planes económicos de hambre, ajuste y miseria para aumentar las ganancias de los patrones. Y como en la Alemania nazi, la clase media quiere ser la fuerza de choque de las oligarquías patricias contra los sectores vulnerables. Hasta la próxima.