viernes, 2 de mayo de 2014

Honradez.

Honradez proviene del término latino honoratus que significaba actuar con honor. Es sinónimo de honestidad, que implica cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Para los antiguos griegos se trataba de vivir de acuerdo a como se pensaba y sentía. La honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Como vemos la honradez tiene que ver con un imperativo ético, y fundamentalmente se relaciona con la práctica de los seres humanos. Es en la práctica en donde nuestras palabras y nuestra prédica adquieren un valor sustancial. En la vida política de nuestro país asistimos a una profunda falta de honradez, y ello lo podemos evidenciar en la vida cotidiana. Los mayores chistes sobre la deshonestidad se refieren a los políticos, y el ciudadano común tiene la sensación de estar gobernado por personas de probada deshonestidad. Veamos algunos ejemplos de esa vida cotidiana, Luis Barrionuevo, el inefable sindicalista gastronómico hoy se pasea por los canales de televisión como el abanderado de la honradez, en los tiempos del menemismo, en que se saqueaba al país y se sumía a los trabajadores en la pobreza más profunda, este “icono” de la decencia menemista que saqueó al país tenía expresiones como lo que dijera en un programa televisivo “en este país tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años y salimos de la situación en que estamos”. Otro prohombre del sindicalismo, el inefable Hugo Moyano nos predica a diario por los canales de televisión que él es un luchador gremial que defiende los intereses de los trabajadores. Sin embargo Moyano es un importante empresario que usa el poder gremial que tiene para enriquecerse el y su familia. Con huelgas salvajes, aprietes, manipulaciones políticas Moyano consigue jugosos contratos en el conurbano para la empresa de recolección de residuos Covelia, que según afirman los dirigentes del PRO tiene que ver con sus negocios. En La política Online del 2/5/2014 se lee: “Legisladores del PRO le piden a Hugo Moyano que aclare si es el dueño de Covelia SA, una empresa encargada de la recolección de residuos en unos 12 municipios pero que además es la encargada de la distribución de alimentos del Plan Más Vida en territorio bonaerense. Una operación de $ 8,5 millones.” En esos 12 municipios el principal defensor de los intereses de Covelia es la Familia Moyano (padre e hijo que ya son una dinastía en el gremio de camioneros), al punto tal que cuando le va mal en la negociación de los contratos a Covelia, se declara una huelga salvaje de camioneros para apretar a los intendentes que no firman los contratos muy convenientes para Covelia. El carácter empresarial de la burocracia gremial peronista es harto conocido, la mayoría de los dirigentes gremiales se han enriquecido mediante corrupción, negocios ilícitos, aprietes para obtener coimas de los sectores empresariales, control de empresas por dominio directo o por medio de las organizaciones gremiales en las que se eternizan en sus sillones. No es solo Moyano o Barrionuevo, sino casi todo el espectro gremial el que es re, re, reelegido para continuar en sus cargos hasta prácticamente su desaparición física. Es curioso que en algunos niveles de gestión (por ejemplo presidente, gobernadores, etc.) esté vedada la re elección y que en otros (legisladores, intendentes, etc.) los dirigentes puedan eternizarse en sus bancas. Lo mismo para los sindicatos, si los gremialistas fueran consecuentes con sus dichos de que no debe haber reelección deberían dar el ejemplo e impulsar una ley que solo les permita estar uno o dos mandatos al frente de los gremios. Pero el problema de la honradez, entendida como al comienzo de este artículo, no es una cuestión que afecte solo a los dirigentes, afecta a la sociedad en su conjunto. Tomemos algunos ejemplos de la vida cotidiana. Nos quejamos y lamentamos la inseguridad existente que lleva a los jóvenes a realizar arrebatos, entraderas, salideras, etc. Pero no dejamos de comprar note books, teléfonos, partes de refacción para los automotores en el mercado secundario donde se comercializan los efectos robados. Hay una lógica de hierro, si nadie comprara artículos robados, robar no serviría de nada, si se roba es porque hay miles o millones que compran a sabiendas cosas robadas porque son más baratas. Nuestra clase media es tal vez la que menos honradez tiene, grita a voz de cuello que es necesario terminar con la grieta que divide a la sociedad, que se debe acabar con la violencia verbal, que se debe respetar al otro, etc., y critica al gobierno diciendo que persigue a los que piensan diferentes, que no deja que la gente se exprese. Ahora esa misma clase media cuando se trata de reunirse a manifestar como ocurrió en los últimos años, no solo es violenta de palabra, sino que, es violenta en los hechos, de ello dan cuenta los periodistas golpeados en los actos contra el gobierno, las agresiones a quienes no respondían a las consignas dictadas por los medios hegemónicos, etc.. Tampoco es honrado el comerciante que siguiendo la ola de carestía aumenta sus precios mucho más de lo que se lo aumentan a él, “por si las moscas”, y crea un colchón que aumenta sus ganancias. Pero cuando uno de ellos pretende no crear ese colchón es agredido por sus pares. En cualquier país “normal” al decir del Frente Amplio Progresista, un comerciante gana entre un 5 y un 30 %. En nuestro país los márgenes de algunos, sobre todo los supermercados llega al 1000%, y luego esos mismo sectores se quejan por la inflación. Hablan contra la violencia que lleva consigo los arrebatos, robos, hurtos entraderas, etc., pero poco dicen de la terrible violencia de los jóvenes y niños de clase media que en patota agreden a sus pares llegando hasta producirles la muerte. Existe una diferencia entre estos delitos, un joven de la villa roba porque no tiene recursos, un joven de clase media cuando mata no es porque no tiene otro recurso, lo hace por simple placer de dañar al otro, sino véase los motivos por los que las patotas apalean a sus pares; porque era linda, porque es tonto, porque pertenece a otra pandilla con la que están enfrentados. En Argentina no es que no se dicen las cosas porque se teme a la retaliación, en general no se habla porque se especula con las posibilidades del silencio. Y cuando se habla se lo hace porque conviene a los intereses del que habla. Los periodistas de los medios monopólicos baten el parche permanentemente sobre la supuesta censura a la palabra, sin embargo, viendo atentamente los canales de televisión, leyendo los diarios, vemos el lenguaje violento con el que se ofende a los políticos, sobre todo a los oficialistas, los periodistas de los multimedios no se guardan nada, más aun expresan cuestiones que son dudosas o francamente mentirosas. Si Lanata, Castro,. Van Der Koy, Bonelli, Lomgobardi y tantos otros fueran honestos denunciarían los negociados, las coimas, la corrupción de todos los políticos, empresarios, sindicalistas y no solo de aquellos que se identifican con el partido gobernante. Nunca escucho o veo a estos señores hablar de la complicidad de Magneto, Noble, Mitre con la dictadura, de los negociados de papel prensa, del robo a los jubilado con las maniobras de las AFJP, de los despidos sin causa en sus medios de los trabajadores que piensan distinto, etc. El ciudadano común debería pensar, es posible que un país con cuarenta millones de habitantes solo sean corruptos los que están en el gobierno y que el resto sean carmelitas descalzas. Es posible que todos los miembros del oficialismo sean corruptos y ningún miembro de la oposición lo sea. Porque si esto es así, la solución es sencilla, prohibamos que participen en elecciones los miembros de oficialismo. Creo que esta última opción será de mucho interés para los políticos opositores, porque esta es la única manera que pueden ganar una elección. Hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Creo que tu analisis es acertado en gran medida, pero muy poco objetivo. Estas cayendo en lo mismo que estas criticando.

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