lunes, 2 de abril de 2012

Que es ser autoritario.


Una de las maneras que asume el engaño y la deformación de la realidad es el uso arbitrario del lenguaje.
En una interesante crítica de Guido Croxato[i]  le señala algunos “errores” a Beatriz Sarlo. Cito textualmente: “Por eso en Argentina la política volvió a tener sentido. Porque volvió a tener sentido la palabra. Sarlo se equivoca cuando subestima el poder de la palabra y dice que el kischnerismo le atribuye a la palabra ´poderes mágicos´ como ´si el lenguaje tuviera la capacidad de producir hechos´. El lenguaje tiene esa capacidad. El lenguaje puede producir hechos y ocultarlos. Hay actos de habla (dirá Austin). Sarlo está equivocada también en este punto. El lenguaje produce hechos a diario.”
Sarlo no puede decirlo porque, como muchos otros (Eliaschev, Lanata, Tenenbaun, Zlotogwiazga) trabaja para un multimedio cuya principal arma de construcción de la realidad son las palabras, por medio de las palabras nos muestran lo que no es, o lo que ellos quieren que nosotros creamos que es.
Por lo tanto creo que es importante que discutamos algunas palabras claves en la vida social argentina. Los términos autoritario, autoritarismo, son términos muy connotados en nuestro país, ya que desde 1930 a 1983 soportamos las mas terribles dictaduras y las formas mas salvajes de represión.
Me pareció interesante recurrir al diccionario para ver que nos dice de estos términos. Con respecto a la palara autoritario se la define como “fundado en alguna autoridad, partidario de las autoridades, que impone su autoridad”. Si buscamos autoritarismo encontramos que “es una doctrina que enseña a someterse incondicionalmente a las autoridades, abuso de alguna autoridad”.
Para Max Beber, la autoridad es el ejercicio legítimo del poder y define la existencia de tres tipos de autoridad, la tradicional, la carismática y la legal racional o burocrática. Esta última es la que rige en las sociedades democráticas, ya que en ella el poder deriva de un conjunto de normas establecidas sobre las cuales existe un consenso social de legitimidad.
Por ejemplo el poder de la presidenta deriva de la legitimidad que le otorga el 54% que obtuvo en as elecciones, ya que según nuestra constitución el que gana la elección conduce y el que pierde controla.
Por lo tanto, no puede la definición de autoritario, desde el punto de vista del idioma, tener una connotación negativa, como se le dá en el lenguaje corriente. Deberíamos buscar otro nombre para definir a aquel que ejerce el poder sin límites o abusivamente, el diccionario nos dice que el autoritarismo es el abuso de la autoridad, por lo tanto para diferenciar y precisar el lenguaje, el que comete autoritarismo sería un autoritarista.
Frecuentemente se acusa a  nuestra presidenta de autoritarista, también ocurre esto con los miembros del gobierno nacional[ii]. Ahora, es autoritarista una presidenta que critica a los miembros de la oposición, a los periodistas, a los medios, en que punto criticar es hacer abuso de autoridad.
El abuso de autoridad se verificaría, si quien ejerce la autoridad, usa los medios que le brinda la misma para silenciar a aquellos que no están de acuerdo con sus opiniones.
Una cosa es que Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema diga que se han tergiversado sus dichos, como lo hizo el Grupo Clarín, y otra es que no le permita a alguien opinar sobre lo que dijo.
Cuando la presidenta es denostada a diario por los medios hegemónicos, el vice es vilipendiado desde hace unos meses con afirmaciones inconsistentes sobre su supuesta vinculación al grupo Cecconi, cuando se exige la renuncia de ministros por medio de las cámaras en forma frecuente, cuando una diputada le pega a un colega del Frente para la Victoria porque no le gustar sus dichos, cuando ruralistas en Rosario apedrean la casa de un diputado oficialista durante el debate de la 125, y tantos hechos mas, la pregunta que cabe hacerse es: ¿alguien ha sido detenido, o molestado por estas acciones?.
Entonces donde esta el autoritarismo oficialista que tanto pregonan ciertos medios hegemónicos.
En nuestro país existe la mayor libertad de expresión de toda su historia, hoy Ud. puede comprar los libros que quiera, publicar en internet sus opiniones, puede criticar a quien quiera, sin ningún temor.
Sería interesante peguntar a los periodistas y escribas de los monopolios mediáticos si al interior de Clarín, Perfil o La Nación existe la misma libertad, si ellos pueden decir lo que quieran aun cuando ello implique criticar a Magnetto, a Mitre, a Fontevechia, etc.
Si estos empresarios cometieran ilícitos, como los que supuestamente se le indilga a Boudou, esos periodistas lo pondrían e primera plana, lo dirían en sus programas de televisión, y conste que digo si cometieran, ni pensar si se sospechara, como en el caso Boudou, porque si ni siquiera relatan los ilícitos por los que la justicia ha iniciado acciones penales contra Macri, que es tan solo el niño rico mimado por los medios, menos lo harían con los empresarios que les pagan los suculentos sueldos que ganan.
Precisamente es autoritarista criticar por lo que ganan, por ejemplo los periodista de 6,7,8 cuando esos sueldos son sensiblemente menores a los que ganan los periodistas y escribas del Grupo Clarín. Y no vale decir que a los otros les paga el Estado, con los impuestos de todos, porque a ellos les pagamos todos con lo que pagamos cuando compramos el diario o miramos televisión por cable.
El autoritarismo existe en nuestro país, entre los funcionarios de gobierno y entre los ciudadanos. Cuando uno asiste a una empresa de telefonía celular, en la que le cobran lo que se les da la gana, donde uno no puede controlar lo que gasta o paga, donde uno va a una ventanilla y lo hacen esperar horas para atenderlo, y luego no responden a sus reclamos, allí hay abuso de autoridad entre alguien que tiene un poder monopólico y el usuario indefenso que nada puede hacer frente al poderoso.
El autoritarismo existe cuando un medio de comunicación tergiversa la información para mantener su posición de privilegio. Cuando un periodista cambia las palabras y le otorga otro sentido al relato, deformando los decires de las personas (no importa que sean o no sean funcionarios), es autoritarista, porque aprovecha su posición de privilegio en el medio para engañarnos, y ese engaño tiene como fin defender los intereses de su empleador, el medio monopólico.
Cuando esos periodistas, como Jorge Lanata, Ernesto Tenenbaun, Beatriz Sarlo, Pepe Eliaschev, Marcelo Bonelli, Luis Blanc, Nelson Castro, por no nombrar a los que defendieron los intereses e la dictadura como Ruiz Guiñazú, Fontevechia, Gelbung, Morales Solá, etc. no abordan ciertos temas, no hablan de los negocios de sus empleadores como el caso de Arana, el accionista de Clarín que pretendía destruir el ecosistema en la Mesopotamia, son autoritaristas porque nos inducen someternos incondicionalmente a los dueños de los medios monopólicos, cuyos intereses defienden.
Es por ello que creo que Croxatto pone en polémica un punto de vista interesante, el valor de las palabras, y agregaría el valor e las palabras dichas en el presente y en el pasado.
A los periodistas les molesta que 6,7,8 muestre imágenes de archivos, el propio Tenenbaun se quejó amargamente de que mostraran imágenes de archivo de Gelbung y lo tildó de canallada.
Creo que esa metodología es una forma de luchar contra la impunidad de la que gozaron durante años, ellos podían decir cualquier disparate, total, como decía mi Tía Veneranda, las palabras se las lleva el viento. Pues bien si hay debate, confrontación, programas con intereses diferentes en los medios, a las palabras no se las lleva el viento quedan ancladas por los archivos de vídeo o de audio.
Debemos rechazar la impunidad de todos, no solo de los funcionarios de gobierno, hoy preparando este artículo leí que un periodista amenazó a colegas, tal es la impunidad que el periodista del canal Todo Noticias, Oscar Gómez Castañón, perdió los estribos al amenazar a dos colegas por la red social Twitter. “Si los tuviera enfrente los cago a trompadas”, les dijo el conductor. Tener posibilidad de acceder internet me permite ampliar mi memoria y poder recordar esto que lo tenía olvidado, poder rechazar estas formas de violencia basadas en un imaginario de impunidad que tienen los periodistas de los medios hegemónicos.
Los videos, las fotos, las grabaciones de voz, internet, son parte de la memoria extendida de los seres humanos, allí se registra lo que nunca podríamos guardar en nuestras sinapsis neuronales porque la capacidad de registro de información que tenemos es limitada, entonces bienvenida sea esa metodología que nos trae el ayer al hoy, que actualiza el pasado y nos convierte en esclavos de nuestras palabras y acciones.
En la argentina democrática, todos debemos acostumbrarnos a que la democracia no es solo votar algún gobernante, es poder criticar, es derecho a ser informados con verosimilitud, es tener acceso a toda la información de carácter público, no solo la de los funcionarios sino de todos los ciudadanos, es poder saber que negociados puede hacer un empresario, mediático o no, un funcionario corrupto o no,  y por sobre todas las cosas es el derecho a tener juicos propios, que no nos eduquen para someternos incondicionalmente a otro, sea autoridad de gobierno o dueño de un medio de comunicación.
Hasta la próxima


[i] Croxatto G. La “filosofía del lenguaje” K. Tiempo Argentino 31/03/2011.  Pagina 20.
[ii] Aclaro miembros del gobierno nacional porque difícilmente Macri sea acusado de autoritarista por los escribas del monopolio mediático..

lunes, 26 de marzo de 2012

Espíritu y materia.


El debate entre espíritu y materia ha enardecido los ánimos intelectuales a lo largo de la historia escrita de la humanidad. Entre los que se podrían ubicar en el campo del materialismo podemos citar, entre otros a: Anaximandro, Tales de Mileto, Heráclito
Anaxímenes, Demócrito, Francis Bacon, Thomas Hobbes, Pierre Gassendi, René Descartes
Karl Marx; mientras que entre los idealistas más conocidos encontramos entre otros a: Emanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte, George Wilhelm Friedrich Hegel, Pierre Duhem, Karl Popper, Friedrich Wilhelm Joseph, Gottlob Ernst Schulze, Karl Leonhard Reinhold, Friedrich Schleiermacher, Friedrich Heinrich Jacobi.
Podríamos decir que uno de los puntos que deslinda las aguas en forma tajante es la cuestión del monismo o dualismo. Los materialistas mas extremos son monistas, el hombre es tan solo materia, y la conciencia es una propiedad emergente de esa materia, mientras que para los idealistas mas acérrimos un dato insoslayable es la división del hombre en materia y espíritu, y en Hegel, «lo absoluto», esta dado por la «idea», y se manifiesta  bajo las formas de naturaleza y de espíritu.
Las religiones son las más interesadas en la noción de “espíritu”, dado que el espíritu contiene la parte inmortal del hombre, y que al cesar la materia continúa en otros mundos o en otros cuerpos.
Para ver la noción de espíritu en las religiones recurrimos la pagina de Koinonia. Allí se habla de una noción clásica y una moderna. Para la clásica el espíritu, separado de la materia (cuerpo) es la parte inmortal, inteligente y trascendente del hombre, en la muerte el espíritu se separa del cuerpo e ingresa en otro mundo, de carácter no asequible a la razón material. La versión actual del espíritu, en un intento de romper con el dualismo concibe al espíritu como el modo propio de ser humano, cuya esencia sería la libertad.
El espíritu es pues la forma más elevada de la vida y no solo en el ser humano sino en todos los seres del universo.
Como he reflexionado en otros escrito, esta idea del espíritu, surge ante lo desconocido, aquello que por no conocer sus causas, produce un intenso temor en el ser humano. En los comienzos eran el rayo, los truenos, las enfermedades epidémicas, etc.; todo lo que producía daño y no se podían conocer sus causas, daba lugar a explicaciones míticas que poco a poco cedieron el paso a las primeras instituciones religiosas.
De todos esos fenómenos de la vida humana, existen algunos que todavía permanecen insondables a nuestro entendimiento, y que tal vez permanezcan en ese estado por mucho tiempo, así por ejemplo sobre algunos de ellos existen hipótesis que abren preguntas, como es el caso del origen del universo, en el que la Ciencia nos habla del Big Bang o explosión original que dio origen al Universo conocido, de todas maneras queda por preguntarnos: ¿Antes del Big Bang que existía, otro Universo que desapareció?.
Sobre otras cuestiones de la vida no hay muchas respuestas, por ejemplo sobre la muerte, pocas son las ideas al respecto, y es tal vez por ello, que la noción de espíritu, constituye un importante consuelo ante la angustia existencial de muerte, que nos atraviesa a cada instante de nuestra vida.
Castoriadis escribió un excelente artículo sobre el mito de Prometeo[1], en el que explica el cambio que se produce en 25 años en el pensamiento griego respecto al origen del hombre, pero del que tomo un punto que no es central para Castoriadis, pero si para nuestra cuestión en debate, el problema de la muerte en la constitución del hombre.
Castoriadis nos dice que en Esquilo los pre humanos eran como sombras vacías, que veían sin ver, sin sacar provecho a la mirada, escuchaban sin escuchar, y sus largas vidas trascurrían sin un orden, al azar, y no podían prever la muerte, en definitiva eran seres monstruosos, no aptos para la vida.
Prometeo les da signos, puntos de referencia estables, que les permiten la aprehensión y la medida del tiempo, para ello los dota de los números ya que podeos decir que el tiempo es el número el movimiento según el antes y el después.
Pero  la muerte, surge como una enfermedad inevitable para todos los mortales, en el mito, Prometeo les da a los hombres esperanza ciega,  es esa esperanza ciega la que evita que sean aplastados, porque la idea de la muerte tiene un efecto aplastante para todos nosotros.
Dice Castoriadis que el conocimiento de la muerte y la posibilidad de un hacer/crear constituyen al hombre, y que la búsqueda del conocimiento se agudiza en vez de ahogarse ante la conciencia de la muerte.
Estamos ante una situación en la que la angustia de muerte en el ser humano, se constituye en un motor para la creación, pero a la vez para la gran mayoría, es también una posibilidad de parálisis, de la cual muchos salen por medio del pensamiento mágico, no importa la muerte si existe la trascendencia, y la trascendencia solo puede estar asegurada por un principio inmortal, que es el espíritu.
Si existe la posibilidad de que la carne corrompible del cuerpo pueda ser abandonada por el nosotros mismos, por nuestro espíritu que es nuestra verdadera existencia, ya sea para migrar a otra dimensión u otra existencia, o para volver a encarnarse en otra carne, en otro cuerpo, o nuestra creación actual no solo es parte de un largo proceso de perfeccionamiento del espíritu, sino un obra infinita que continuamos en otro cuerpo u otra vida, la vida puede hacerse mas tolerable.
Desde la posición materialista no necesariamente se niega el espíritu, sería más correcto decir que se niega la existencia del alma en su concepción inmortal. Marx, por ejemplo, en diversas oportunidades habla del espíritu. En “La sagrada familia”, por ejemplo, nos dice: “La más importante propiedad de la materia es el movimiento, pero no solamente un movimiento mecánico y matemático, sino más como tendencia, como espíritu vital, como tensión, o según la expresión de Jacobo Böehme, como «tormento» de la materia”. Erich Fromm sostiene que para Marx el hombre se caracteriza por el principio del movimiento, al que no entiende como mecánico sino como un impulso, en términos de energía o vitalidad creadora, para él es la pasión humana en búsqueda de objeto la fuerza esencial el hombre, y en este sentido se enlaza con el espíritu, resultando un dato interesante que para su constructo Marx cite a un místico como Jacobo Böehme.
Como vemos, en el materialismo no existe una versión única, y encontramos propuestas dualista como la que acabamos de transcribir.
Retomando Koinonia, existe una postura materialista que se relaciona con la idea del monismo idealista, me refiero al monismo materialista, expresado entre otros por el epistemólogo argentino Mario Bunge[2].
Este autor participa de una corriente que se denomina monismo emergentista que considera que la psiquis es una realidad objetiva. Para él la evolución va haciendo emerger de la realidad cosas nuevas, una de ellas es la psiquis, dado que toda la realidad es material, la psiquis no puede no ser material. Por lo tanto la define como una propiedad emergente de la materia (del sistema nervioso). No es espíritu, algo separado de la materia, sino una propiedad de la materia misma. El ser humano es pues una totalidad, en la cual no puede ser separada la materia (el cuerpo) de esa propiedad emergente (la psiquis) que actúan constituyendo una sola entidad.
Somos una unidad que se desenvuelve en un contexto sociocultural, que por lo tanto se encuentra determinada por el contexto que nos obliga a cambiar para poder adaptarnos activamente a los nuevos contextos en que nos desenvolvemos.
Pero también somos un existencia signada por la finitud de la misma, y ello como dijimos mas arriba genera un angustia paralizante que solo puede ser superada por el instinto de creación, porque en definitiva, somos tan solo animales con poder de significación, que contamos con una capacidad de imaginar lo que no es, y en esa posibilidad radica nuestra potencialidad creadora, porque no solo creamos lo instrumentos, la cultura, la sociedad, sino que en el movimiento de la creación no creamos a nosotros mismos.
Hasta la próxima.



[1] Castoriadis C. (2001) Antropogenesis en Esquilo  autocreación en Sófocles. En: Figuras delo pensable. Fondo de Cultura. México
[2] Bunge M. (1981). Materialismo y ciencia. Editorial Ariel. Bs. As.

jueves, 15 de marzo de 2012

Salieron del placard.


Hoy vemos como los periodistas de los medios hegemónicos han salido del placard, donde se mantenían ocultos detrás del disfraz de objetivos, impolutos, no contaminados con la lucha política, y se muestran tal cual son.
En estos días se han sucedido una serie de notas en las que se critican a funcionarios políticos del gobierno (algunas de esas notas datan de 2009 pero se actualizan por fallo judicial).
Por ejemplo Osvaldo Pepe, secretario de redacción del diario Clarín tituló una nota “Los imberbes de Aerolíneas” y Calos Pagni del Diario La Nación hablo de “Axel, el marxista que desplazó a Boudou” refiriéndose a Axel Kicillof, a quien le recordó ser el nieto de un rabino, en una misma línea editorial de Clarín, que se remonta a mucho tiempo atrás, así por ejemplo el  5 de abril de 2009 publicó una nota con el discriminatorio título de “La fábrica de hijos” haciendo referencia a una supuesta intención de las mujeres de embarazarse para obtener subsidios del Estado. Hace un tiempo Llambías, candidato de la Coalición Cívica criticaba a los que pretenden hacer flamear un sucio trapo rojo en lugar de la bandera, y podríamos seguir el listado con la persecución y agresión a  los sin techo de parte del gobierno del PRO en Bs. AS. y tantos otros hechos mas.
Que es lo que podemos ver en estas acciones de los grupos de derecha en la Argentina, pues que han salido del placard y se muestran en toda su dimensión de trogloditas.
En primer lugar, sería un error creer que Clarín  y La Nación solamente se oponen a este gobierno, que su línea editorial es contra el kischnerismo únicamente, Clarín, Perfil y La Nación son consecuentes con la línea editorial que han construido desde 1945 Clarín, y mucho antes La Nación, y que es consonante con su ideología conservadora y reaccionaria.
No apoyaron a las dictaduras por miedo, o para hacer negocios solamente, lo hicieron porque ellos son parte de un bloque histórico reaccionario, profundamente oscurantista,  anti comunista y anti libertario que pretende detener la rueda de la historia.
Hoy, a medida que los datos fluyen a través de una multiplicidad de medios e informaciones, podemos comprender que sería ingenuo pensar que sus periodistas y editores callaron y ocultaron el genocidio por miedo, lo hicieron porque eran cómplices, porque comulgaban con la masacres de los jóvenes contestatarios de los setenta y los ochenta, porque no se trataba de matar a “guerrilleros”, se trataba de matar a todos aquellos que pensaban distinto a este bloque de poder, en el que Clarín y La Nación eran partícipes necesarios.
 Hoy, que vuelven por sus fueros, es necesario que todos los argentinos, discutamos su rol en el proceso social en el que estamos viviendo, porque con el advenimiento de la democracia, al ya no tener el brazo armado (las fuerzas armadas) que les permitía imponer sus intereses a sangre y fuego, pretendieron hacer gatopardismo y ocultar su ideología tras una falsa sensibilidad social y un hipócrita democratismo.
Así circularon por la vidriera indecente del cambalache diferentes propuestas de los seguidores de Friedman y Hayek, en las que se metamorfoseaba su avaricia y su insensibilidad social, en un supuesto interés por los mas humildes y vulnerables sociales.
Si ustedes leen atentamente los fundamentos de las políticas neoliberales de los noventa y la defensa que los medios hegemónicos hacían de ellas (y hacen en la actualidad) verán que todos los ajustes, todas las normas que dejaban sin defensa a los mas vulnerables, exponiéndolos a la desocupación, al hambre, a la miseria, eran presentados en un relato que afirmaba el interés de “salvar” a los necesitados, de disminuir la pobreza, de amenguar la desocupación.
Ellos siempre se visten de solidarios, ellos siempre buscan la verdad, ellos siempre son buenos y comprensivos, pero la realidad es que “ellos” (los conservadores neoliberales como Macri, Carrió, la Coalición cívica, el PRO, Clarín, La Nación, los privilegiados, los ricos, los poseedores) hacen fiestas donde gastan millones de pesos en una noche, tienen aviones privados, viven en mansiones protegidas por guardias armados, se desplazan en lujosos automotores importados, no pagan impuestos, coimean a funcionarios para hacer negocios, mienten si es eficaz a sus negociados, y veces, mas de las que conocemos matan a aquellos que se interponen en su camino (y como para muestra basta un botón recordemos la trágica historia de Cabezas, Jorge Julio López o mas recientemente el ataque a Nora Centeno una de las Madres de Plaza e Mayo).
También sabemos, y no es novedad, ya durante la ley seca en EE.UU. pasó, que existen vasos comunicantes entre las organizaciones mafiosas, los ricos burgueses y los políticos que sostienen sus intereses.
También sabemos que son hipócritas, que niegan el derecho de  las mujeres humildes a abortar en los nosocomios públicos, cuando las mujeres de la alta burguesía pueden abortar en clínicas de lujo, o viajar a países en los que el aborto está permitido.
Ellos hablan de la vida y la defensa de la vida, pero añoran la pena de muerte, en sus fábricas y haciendas condenan a sus empleados a la miseria, desarrollan políticas cuando son gobierno, que condenan a los pobres a vivir miserablemente en villas de emergencia.
Gozan de la opulencia, derrochan sin límites, disfrutan de lo mejor de la vida, se entregan  la extravagancia, pero, eso sí, se rasgan las vestiduras cuando los gobiernos otorgan subsidios para que los indigentes puedan llevar el pan a su mesa. Y entonces sus representantes políticos, marionetas en sus faldas, hablan de “fabricas de hijos”. Porque solo ellos pueden ser impolutos, permitirse tener hijos, cuando una mujer sin recursos tiene hijos, dicen que lo hace para que le den subsidios, como dijo el cretino de Del Sel en Santa Fe cuando era candidato a gobernador por el PRO.
Y sus medios, esos medios que enuncian su palaba, que difunden sus ideas oscurantistas, que intentan convencer a todos que el orden de segmentación social, de pobreza extrema e indigencia es un orden natural, ya que si existen pobres es porque no supieron enriquecerse, como decía Hayek y toda la pléyade de neoliberales, ya que los mas inteligentes, los mas aptos, por la “selección natural”, pueden triunfar, sin reconocer que poder alcanzar mayores niveles de bienestar y seguridad económica tiene que haber condiciones cultuales, sociales y económicas que en la sociedad capitalista no son dadas para todos en condiciones de igualdad.
Esta burguesía retrógrada y cavernícola se manifiesta hoy en su peor forma, llamando a impugnar el matrimonio igualitario, la ley de medios, la despenalización del aborto, la despenalización del consumo de drogas, defendiendo valores arcaicos como la virginidad antes del matrimonio, haciendo creer que no importa lo que los pobres sufran en esta vida porque “de los pobres será el reino de los cielos” y de los ricos los placeres terrenales.
Este bloque histórico busca hoy reunir a lo más retrógrado de los partidos burgueses tradicionales, a miembros de la derecha recalcitrante de la Unión Cívica Radical como Morales, Cobos, y compañía; a los militantes pontificios y preconciliares de la Coalición Cívica como Carrió, Bullrich;  a la derecha obsoleta del Partido Justicialista como Duhalde, Rodríguez Saa, De Narváez, Amadeo y otros en un amplio frente reaccionario encabezado por el niño mimado de los monopolios mediáticos, Mauricio Macri.
Para la democracia es bueno que estos sectores tengan representación política, lo que es peligroso es su macartismo jacobinista que enarbola viejos anatemas como que el gobierno esta lleno de montoneros, que se infiltran marxistas y judíos en los ministerios, que hay que tener mano dura con los ladrones de gallinas y no perseguir a delincuentes que robaron los dineros de los jubilados como se ha denunciado a Magnetto u otros que destruyen el medio ambiente para enriquecerse como Aranda.
Todos tenemos derecho a opinar, a pensar según nos parezca los Magnetto, los Macri, los Morales, pero lo que no podemos permitir es que se estigmatice a las personas por ser marxistas, judíos, o montoneros, de eso el pasado reciente nos ha dado una dura lección y a esos reaccionarios de todo pelaje debemos denunciarlos a cada momento en todo lugar.
Hasta la próxima


viernes, 9 de marzo de 2012

El Partido Socialista es una gran familia.


Los socialistas han demostrado con su práctica política que tienen una estructura de pensamiento clientelar y familiarista. En la capital de los primeros días de marzo salió un artículo en el que se comentaba el debate entre Ciancio, Ministro de Aguas y María Eugenia Bielsa, diputada provincial.
En ella Ciancio reconoció que gran cantidad de funcionarios (Ministros, Secretarios de Estado) de la provincia de Santa Fe, han incorporado como empleados a sus hijos, parientes y favorecedores.
El argumento del funcionario para explicar esta práctica política clientelar fue, cuanto menos insólito, dijo que tomaban parientes para tener información confiable de lo que acontecía en la administración pública.
En mi barrio, el pirulo, que siempre tenía salidas populares, hubiera dicho, claro los parientes alcahuetean mejor, hablemos claro, lo que el Ministro dice es que intenta espiar a través de parientes a los empleados públicos.
Como soy analista organizacional, no puedo dejar de pensar este suceso en términos de sistema y gestión. Imaginen si Ford Motor Company tuviera que usar a sus parientes (hijos, hermanos, etc.) para poder realizar el control de gestión de la multinacional, pavada de familia tendría que ser.
Una organización nunca, y digo taxativamente, nunca, realiza el control de gestión basándose en lazos familiares, ello es un modelo prototípico de culturas pasadas en las que la empresa u organización era precisamente una organización de tipo familiar.
Las empresas de comienzos del capitalismo basaban su organización en un entramado familiarista que implicaba que toda la familia participaba en el negocio y cuando contrataba extraños al clan los llevaba a vivir en el predio de la empresa y compartía con ellos la vida cotidiana.
Pero mi querido Ministro, aunque esta manera de administrar era muy romántica, fue quedando en desuso por la masificación de la producción y por el avance de las tecnologías blandas de administración de recursos humanos y gestión empresarial.
Sería bueno que alguien le dijera al Partido Socialista que, en materia de gestión atrasa cuanto menos varios siglos y que el capitalismo como sistema flexible y auto formativo dejó de usar esas técnicas de administración porque, además de costosas eran confusas y poco eficientes.
Si esto es válido para la empresa privada es un imperativo ético en la gestión de lo público. La corrupción no es solo quedarse con algún vuelto, es también usar el poder que otorga la función pública para favorecer al círculo privado, y mis queridos militantes del Partido Socialista, les guste o no, ustedes son parte de un partido que utiliza mecanismos corruptos en la práctica política y de gestión de lo público.
No basta que declamen por la transparencia en la función pública, con solo un funcionario que favorezca el ingreso a la administración pública de un pariente, ya estamos en presencia de un acto de corrupción, y por lo que informa La Capital, el Partido Socialista piensa la administración de lo público como un negocio de familia.
No entro a discutir acá otras cuestiones, tales como la asociación del gobierno provincial con el grupo Boldt, o con el multimedios Clarín y los beneficios que obtuvieron esas empresas al otorgarle sin licitación pública la confección de las boletas electorales, contrato varias veces millonario que favoreció a estos grupos empresariales.
Tampoco indago sobre las concesiones de las grúas municipales, y sobre todo a quien pertenecen, o el estacionamiento medido en el que el concesionario, con una tarifa exorbitante se lleva ingentes ganancias a costa de la clase media y los obreros que tienen vehículo.
El lector se preguntará como lo afecta a él esta política de gestión corrupta, basada en el clientelismo y el familiarismo político.
Los efectos son múltiples. En primer lugar, cuando un partido usa como mecanismo para seleccionar funcionarios públicos de menor rango el dedo y ese dedo apunta a los militantes de su partido, a su familia y amigos, estamos ante un sistema de gestión paternalista e ineficiente. En general cuando la política es esta, es frecuente que la administración pública se pueble de personas sin expertis en la cuestión que implica el cargo que desempeñan y cuando (suponiendo que ello ocurra) el funcionario se familiariza con la tarea, vienen los cambios de gobiernos y todo vuelve a cero, de allí la terrible ineficiencia de la administración pública, ineficiencia que en el caso de la provincia de Santa Fe llega al paroxismo.
En segundo lugar un funcionario que tiene lazos de amistad y familia con un ministro no asegura el relevamiento de buena información, por el contrario, en la medida en que su acción investigativa está teñida por lazos familiares o políticos pierde claridad de análisis y capacidad critica y tiende a constituirse en un potenciador de los problemas existentes.
La izquierda como cultura política debería ser impugnadora de esta manera de gestionar privilegiando la experiencia y el conocimiento. Sin embargo, podemos notar que, en los pocos casos en los de los que les ha tocado gestionar, lo primero que hacen es incorporar a familiares y amigos.
Tomemos como ejemplo, un caso distinto de administración. La Facultad de Psicología esta gobernada desde hace un año por un grupo político que podríamos considerar genéricamente “de izquierda”, el Frente Santiago Pampillon y sectores docentes afines. Sin descalificar a algunos sectores que trabajan en favor de una Facultad diferente (como ocurre con la Secretaría Académica o la Secretaría Estudiantil) el resto de las dependencia esta en manos de parientes (por ejemplo la secretaría financiera la ocupa un hermano de la Decana) o militantes sin experiencia. Aun cuando se ha proclamado por este sector una voluntad democrática y participativa, las decisiones son tomadas por sujetos individuales sin consulta al colectivo que es partícipe de la Facultad.
Así por ejemplo, se está tratando de implementar un plan de estudios de la Carrera de Doctorado de la Facultad, elaborado en soledad por una persona sin ningún criterio político-académico. Además de las fallas estructurales y académicas del mencionado plan, se niega la participación y el debate con los profesores, doctores y doctorandos, quienes en ningún momento fueron consultados para aprovechar sus conocimientos y expertis. Este sistema teocrático  de gestión es mas propio de la derecha decimonónica que de un sector de izquierda. El resultado es que la gestión se desliza con rapidez hacia la soledad de la toma de decisiones y el autoritarismo que niega la participación colectiva.
En los países avanzados de Europa el modelo de gestión se basa en l profesionalización de la administración pública, en Francia, por ejemplo. cuando un partido toma la gestión de lo público, el Ministro solo lleva consigo a su secretario, el resto de la burocracia de gestión esta constituida por funcionarios de carrera, que ingresan y se promueven a través de concursos púbicos.
Cuando la gestión se convierte en un negocio familiar o clientelar, los resultados son los altos costos que deben pagar los usuarios e los servicios o las crisis inevitables que ocurren frecuentemente en el sistema social, cuyos costos generalmente pagamos los que menos tenemos.
De ello somos testigos los santafesinos que en los últimos años estamos soportando incrementos del cien por ciento anual de los servicios y que en el horizonte de futuro tenemos mas ajustes. El lector dirá, pero esos ajustes son para brindar un servicio de calidad y en forma eficiente.
En este verano, (como decía mi tía Veneranda, para muestra basta un botón) asistimos a cortes de energía eléctrica permanente, subimos diez, veinte pisos por escalera por no funcionar los ascensores por cortes de trifásica, nos quedamos sin agua, en los barrios mas alejados se proveyó de agua con carros, si con carros, con ese dejo colonial que tanto amamos los rosarinos, que asistíamos alegres a las esquinas, balde en mano, para conseguir un poco de agua que nos traía el carro de reparto.
En Rosario, ciudad en la que vivo, el transporte urbano es caro y de mala calidad, si Ud. quiere tomar un ómnibus después de las 20 hs, debe esperar cuarenta minutos a una hora, durante el día las frecuencias no son mejores, y después de las 23 hs encomiende su alma al diablo si quiere viajar en transporte público.
La seguridad vial no existe y mucho menos la educación. Si un peatón intenta cruzar la calle por la línea de cebras en las esquinas es probable que si no lo atropellan los vehículos que circulan a altas velocidades, reciba una puteada porque la regla de uso general es que el peatón debe ceder el paso al automóvil y no al revés, mientras tanto el gobierno socialista pone control de velocidad en las afueran de la ciudad, donde no existen peatones y donde el concesionario hace pingues negocios porque ingresan vehículos a mayor velocidad de la permitida.
La calles, huy las calles, si Ud. sale de las arterías principales en los barrios tendrá el privilegio de participar en un rallye de mayor peligro que el Dakar porque el estado de las calles es calamitoso.
Mientras tanto sus impuestos municipales se duplican año a año, y ello porque, porque en la Provincia de Santa Fe y en Rosario en particular hay un sistema clientelar de gestión.
Por eso señor Ministro, Señora Decana, con todo respeto, miren su gestión a través de sus críticos, los amanuenses y alcahuetes, los familiares y amigos, siempre verán lo mejor y ocultarán lo peor, solo así podrán tener una gestión para recordar y no una para olvidar por sus errores y arbitrariedades como la gestión decanal del Dr. Ovide Menin en la Facultad de Psicología de la U.N.R.
Hasta la próxima.

lunes, 27 de febrero de 2012

Erase una vez un país……..


No quisiera ponerme nostálgico, ni parecer un viejo que mira hacia atrás, pero en una conversación con un amigo, en un bar de Rosario, me surgieron algunas imágenes que me gustaría compartir.
Había una vez, hace mucho tiempo atrás, en el siglo pasado, un país muy hermoso, en él su gente vivía muy feliz, casi no existía la pobreza, los indigentes podían contarse con los dedos de la mano.
Eran los tiempos que, en palabras de un viejo caudillo popular, reinaba el fifty fifty, la mitad de los ingresos para los trabajadores y la otra mitad para los capitalistas.
En ese país la gente por las noches se sentaba en las puertas de sus casas, en la vereda y charlaba amenamente de puerta a puerta, los vecinos constituían un gran grupo solidario, y la solidaridad estaba anclada en ese compartir cotidiano.
Cuando a algún vecino le pasaba algo, un accidente, una enfermedad, allí estaba la mano amiga de todos los demás para ayudarlo, poniendo cada uno lo que podía, el auto para trasladar al enfermo, el mas pudiente, el menos pudiente el cuerpo que cuidaba diligentemente al enfermo por la noche, o la banquita entre todos para ayudar a la familia a pasar el mal rato.
Los vecino se conocían mucho porque vivían toda su vida en un mismo lugar, la casa que habitaban la habían adquirido con un crédito hipotecario a cincuenta años que pagaban en cuotas semestrales de cinco o seis pesos, los chicos jugaban en las puertas de sus casas y se convertían en una pandilla de la cuadra, muchas veces se identificaban por el nombre de la calle o por el del barrio, “es Carlos el de Beethoven”, o “vamos a buscar a José el de La Florida”
Los jóvenes no debíamos esperar hasta la mayoría de edad para salir de noche, lo hacíamos desde muy pequeños, y no porque tuviéramos padres desaprensivos o flexibles, sino porque no corríamos riesgos, la calle era segura para nosotros, desde muy chiquitas las nenas se iban a tomar un pinino al centro, y cuando digo muy chiquitas hablo de seis o siete años.
Las fiestas de fin de año eran muy esperadas, había varios motivos, los regalos de navidad y reyes, la posibilidad de tirar cohetes en la calle, de detonar rompe portones o morteros, que eran tubos de metal con un tornillo sostenido por un alambre, se colocaba un poco de pólvora adentro y al golpear el tornillo que se incrustaba en el interior del tubo detonaba con fuerza pero sin riesgo.
Por las noches de la víspera de una fiesta de fin de año, todos los vecinos salían a la calle, colocaban sus mesas unas junto a las otras y ponían encima lo que tenían y todos comían de esa larga mesa comunitaria, escuchaban música, bailaban, se reían, como todo pueblo que es feliz, que siente que es hermoso vivir.
Cuando alguien quería comprar algo y no contaba con el dinero, lo hacía a crédito, pero el aval para dar el crédito era la palabra del comprador, la palabra empeñada era sagrada, era frecuente que la gente dijera, el pobre lo único que tiene es la palabra, no la va a perder por no pagar una cuota.
Había confianza, unos y otros se respetaban y confiaban, como desconfiar del vecino, del paisano de la misma tierra, si mas que un vecino era parte de una gran familia.
Los políticos hacían de la honestidad un emblema, se cuenta que en Santa Fe hubo un gobernador que puso un ministro de economía que desfalcó la provincia, y Crespo, que era el apellido del gobernador vendió su estancia para reponer la plata que el otro había robado, porque él lo había nombrado y era responsable de los actos de todas las personas que nombraba.
No se necesitaban llaves, las puertas que daban a la calle permanecían abiertas y los vecinos entraban a las casas sin llamar, solo un ruido o un grito para avisar al propietario que habían llegado, los ladrones casi no existían, y los pocos que habían eran profesionales, porque era su profesión, y tenían códigos éticos y morales, como no herir a la víctima, hacer el menor daño posible, tratar de robar a los que mas tienen…..
Los trabajadores no tenían la zozobra de poder perder su trabajo en cada momento, cuando una persona entraba a trabajar a una organización lo mas probable es que permaneciera en ella hasta que se jubilara, el empresario sabía que era importante su trabajador y lo cuidaba, y hasta se solía decir que había una mancomuñón entre trabajadores y empresarios. Los dirigentes sindicales todavía eran en un buen número trabajadores, se reconocían como tales y vivían como trabajadores. Algunos gremios prohibían a sus dirigentes incursionar en la política, el sindicalista debía ser sindicalista.
El país era surcado por extensa red ferroviaria que les permitía a todos los trabajadores transitar de un lugar a otro a un costo irrisorio. Había trenes que unían pequeños poblados con las grandes ciudades, se llamaban locales y había cuatro y seis horarios de trenes locales, y rápidos que paraban en algunas estaciones pero que hacían, por ejemplo, el recorrido de Rosario a Bs. As. en tres horas y con una máquina a vapor.
Los sindicatos tenían hoteles de veraneo y todos los trabajadores contaban con la posibilidad de tener vacaciones en diferentes destinos turísticos.
En esos años se recuerda poco la mendicidad callejera, el trabajo infantil, el abuso sexual a niños y adolescentes, el mobbing o el acoso sexual en el trabajo, el burn out, etc., todos síndromes que fueron pensados y relatados mucho tiempo después.
Y hablando de salud, todo trabajador tenía su obra social que le cubría la atención de su salud, tanto en lo que respecta a la consulta médica como a los medicamentos. Era impensado que un ciudadano no fuera atendido como correspondía por no tener recursos, siempre tenía atención en salud, porque si no tenia obra social, los hospitales le brindaban atención médica de calidad, y además estaban abastecidos.
La educación era obligatoria y gratuita desde el siglo XIX cuando se dictó la ley 1420, en el secundario había una amplia red de escuelas secundarias con diferentes terminalidades (bachillerato, mercantil, técnica, profesional) que otorgaban títulos que calificaban para tener buenos empleos, mas aun, muchas empresas reclutaban sus trabajadores de esas escuelas porque la educación media era de calidad y acorde a los requerimientos del mercado laboral.
La universidad era también de excelencia, tanto que los profesionales de ese país cuando migraban eran muy solicitados en los llamados países centrales porque tenían un expertis muy importante en sus profesiones.
Los trabajadores contaban con todos los artefactos que hacían más cómoda la vida cotidiana, los compraban en cuotas en la ferretería del lugar y lo pagaban regularmente.
Un hombreador de bolsa, un peón golondrina, podían ahorrar y comprar un terreno en cuotas y edificarse su propia casa, ladrillo por ladrillo, con el aporte de sus vecino, los que a cambio de un asado pagado por el propietario se reunían para techar la vivienda.
En ese país una vez los militares creyeron que podían hacer mejor las cosas que los civiles y echaron al presidente de la casa de gobierno, ese presidente que había mejorado la vida de sus conciudadanos, se fue a la calle solo y tomó un taxi para irse a la estación a tomar un tren a su pueblo, porque ni auto tenía, el como otros de su partido, no solo no se llevaron nada que no fuera suyo, muchas veces hasta perdieron lo que tenían antes de acceder a la función pública , como aquel presidente que apodaban “el peludo” que también fue desalojado del poder por la soberbia y la avaricia de militares asesinos y civiles ávidos de ganancias corruptas.
Ese país que duró hasta los primeros años de los setenta del siglo pasado ha desaparecido y sus ciudadanos atónitos se miran unos a otros y se preguntan ¿Qué nos pasó?.
Hoy desconfían, sienten recelo de sus vecinos, hay envidia, avaricia, los lazos sociales casi no existen.
Los políticos no solo son corruptos, sino que se jactan de serlo, como aquel presidente que puso a sus amigos en la Corte Suprema de Justicia, generando lo que se llamó una mayoría automática porque aplicaba el per saltum impidiendo que los funcionarios acusados de corrupción fueran castigados, y el muy orondo dijo “que va a haber corrupción en mi país si ningún funcionario fue condenado o está preso”. Durante esos años un sindicalista afirmaba que “para que el país saliera de la crisis debíamos (él como sindicalista y los demás dirigentes sindicales y políticos) dejar de robar por lo menos por dos años”, ese sindicalista que es un empresario rico y famoso por ser un corrupto reconocido que se jacta de ello.
Quino tan sagaz muestra en una viñeta a un político que va recorriendo su casa y dice, “antes tratábamos de ocultar a las manchas, ahora las encuadramos y las exhibimos como blasones”.
Tal fue la corrupción que en una provincia se decía que tras del palacio de un senador había una gran ciudad oculta por el palacio.
Hablamos de inseguridad, pero que nos pasó para que niños jóvenes elijan matar antes que estudiar, robar antes que jugar, violar antes que amar.
Que nos pasó para que el hijo del villero que había podido construirse su casa de material y abandonar la villa, hoy deba pelear y ser un okupa para tener un pedacito de tierra donde edificar su morada y que los demás nos enojemos porque nos dicen que es un criminal que roba la propiedad a los otros.
Que nos pasó para que en varias oportunidades, desde que llegó la democracia hayamos visto saqueos a supermercados de masas hambrientas, o familias comiendo de la basura allí donde la tiran las clases medias.
Porque no solo cambió la economía, la estructura social, cambió nuestra cultura, nuestros v alores, nuestra manera de ser. Hoy soportamos a una prensa canalla que nos miente para defender sus negocios, izquierdistas de ayer hoy defienden los intereses de esa prensa canalla porque les paga buenos sueldos, que nos pasó para que hallamos caído tan bajo.
Se ataca a un gobierno que quiere recuperar el país del cuento, aquel que tuvimos hace sesenta años, en busca de que, de la gran estancia del siglo XIX, de la miseria y la explotación, del deshonor y la mentira, de las oligarquías con olor a bota como les decía Sarmiento.
Es hora de que seriamente nos preguntemos ¿que nos pasó? Para abrir paso a la segunda pregunta ¿Qué podemos hacer?
Hasta la próxima.

martes, 14 de febrero de 2012

Porque no soy kirschnerista.


Muchas veces me he preguntado acerca de mi identidad política, aun cuando era joven pensaba que debía pertenecer a algún colectivo político.
Luego, con los años, y algunas lecturas, comencé a desarrollar la idea de que, la pertenencia a algún partido político es un corsé al pensamiento.
De alguna u otra manera, los grandes pensadores en el campo de la lucha de clases, cuando desarrollaron su obra mas profunda,  estuvieron generalmente mediados de las estructuras partidarias y de la acción directa, porque no participaban en las mismas o porque no podían tener la libertad de participar por estar el exilio o en la cárcel.
En el último caso estoy pensando en la vida de Antonio Gramcsi, ya que su mayor obra intelectual esta reunida en los llamados “Cuadernos de la Cárcel” en la que pasó la mayor parte de su vida. En la historia del movimiento obrero existen pensadores importantes como Antón Panakuec, Sylvia Pankhurst, Alejandra Kolontai, Aleksandre Chliapnikov y tantos otros pensadores que se reunieron en una corriente de pensamiento denominada “La oposición obrera” y que al igual que Rosa de Luxemburgo tuvieron que enfrentar el autoritarismo de Lenin, dentro del movimiento bolchevique.
En nuestro país y en el campo de la Psicología, tenemos uno de los ejemplos mas  interesantes de personas que, para poder desarrollar un pensamiento crítico tuvieron que romper con la estructura partidaria del Partido Comunista, el mas insigne es tal vez José Bleger, expulsado del partido por haber osado editar un libro, “Psicoanálisis y dialéctica materialista”, en tiempos en que el Psicoanálisis para lo marxistas ortodoxos, como Jorge Thenon, era sinónimo de pensamiento burgués.
No fue el único pensador expulsado del partido, los “Cuadernos de pasado y presente”, una publicación rupturista con el pensamiento ortodoxo marxista, pudieron ver la luz porque Pancho Aricó y Juan Carlos Portantiero se vieron obligados a emigrar del Partido Comunista, por la opresión reinante dentro del mismo, lo que les impedía directamente poder pensar.
El estar participando de una estructura partidaria, obliga al sujeto a acomodar su pensamiento a lo que el partido dice, y esto no es solo una ley que vale para el Partido Comunista, casi todos los partidos de izquierda sufren el mismo efecto.
Retomando la famosa frase de Rosa de Luxemburgo en la que dice que (cito de memoria) la dictadura del proletariado es la dictadura de un sector de la sociedad sobre toda la sociedad, y dentro del proletariado, la dictadura de un sector del mismo, el partido, sobre toda la clase, y dentro del partido, la dictadura de un grupo, el comité central, sobre todo el partido, y dentro del comité central la dictadura de un hombre sobre todo el comité, Ud. camarada Lenin, aunque Rosa no lo haya explicitado, esto es la consecuencia de una concepción autoritaria y dictatorial, sobre la cual se construyeron todas los partidos de izquierda, el famoso centralismo democrático, que en los hechos no es otra cosa que la sumisión de todos los militantes partidarios a la dirección y en general a algún miembro carismático de la misma.
En las formaciones políticas de izquierda, es frecuente encontrar una serie de figuras que destruyeron todos los ideales y aspectos progresivos y críticos del pensamiento socialista y anarquista, y que se acentuaron una vez que los partidos revolucionarios tomaron el poder por medio de la violencia, como ocurrió en Rusia, China, Vietnam, Cuba y tantos otros.
En Rusia, no fue solo el Estalinismo el que produjo el genocidio del partido bolchevique, que cobró la vida de grandes revolucionarios como Trostky, Kamenev, Sinoviev , Bujarin, Kirov y tantos otros, sino la estructura política que se vertebró después de octubre y que había sido anticipada por Lenin en el “Que hacer”, “El Partido, problemas de organización” y el “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”.
La tesis fundamental consistía en que en tiempos convulsionados, el partido debía tener una estructura clandestina y gran ejecutividad, por lo tanto las líneas políticas generales se resolvían en los congresos partidarios y en el espacio entre congresos las decisiones las tomaba el Comité Central.
Una figura fuerte y decidida al interior de las estructuras políticas, puede imponer las ideas, y como generalmente ocurre, sin debate.
Acaso no fue lo que ocurrió con Lenin, cuando resolvió la represión de Kronstadt, al sublevarse los anarquistas contra el centralismo autoritario de lo bolcheviques o cuando los conservadores de ese partido clausuraron la obra de Vera Schmidt  en el Hogar de niños de Moscú 1925, o la represión que significó la Revolución Cultural de Mao Tse Tung (o Mao Zedong) tan solo para afirmar el poder del líder, o los fusilamientos del General Ochoa, El coronel De La Guardia, el Capitán Jorge Martínez y Amado Pradón en La Habana acusados de narcotráfico, curiosamente  luego que Ochoa criticara ácidamente a los hermanos Castro en una fiesta privada.
En nuestro país tenemos figuras paradigmáticas que se sustentan o sustentaron eternamente en la conducción de partidos de izquierda como la de Américo Ghioldi en el Partido Socialista, Victorio Codovilla en el Partido Comunista, Jorge Altamira en el Partido Obrero, Otto Vargas en el Partico Comunista Revolucionario, Mario Roberto Santucho en el Partido Revolucionario de los Trabajadores o Mario Firmerich en el grupo Montoneros. Todos ellos y tantos mas se encaramaron en las organizaciones políticas, expulsaron a los que no pensaban como ellos, arrasaron con el debate interno e impusieron férreas disciplinas partidarias que inviabilizaban el disenso al interior de sus organizaciones.
En estas formaciones, se define autoritariamente una línea política que luego los militantes reproducen sin someter a la crítica. A lo largo de la corta historia de la izquierda revolucionaria en nuestro país, que surge por desprendimientos de los partidos de izquierda tradicional en las décadas del cincuenta y sesenta, se pueden observar una infinita multiplicidad de rupturas de esas organizaciones y el surgimiento de nuevas sectas mas pequeñas, a tal punto esto es así, que existe un viejo chiste que afirma que se necesitan tres personas para formar un partido de izquierda, uno es la base que se van a disputar los otros dos  en la ruptura.
Existe un hecho contrastable con los datos de la realidad, ninguno de estos partidos obtuvo en la historia electoral de Argentina más del cinco por ciento de los votos[1], es decir que en 60 años estos partidos no han contado con el apoyo popular en elecciones representativas. Su incidencia fue mayor en momentos de dictadura, y sobre la estructura sindical, como el caso de la dirigencia clasista de Córdoba con Salamanca, Flores, Páez, Tosco u otros dirigentes, muy contados, como Pichinini en Santa Fe u Ongaro en la CGT de los Argentinos.
Esta ausencia de apoyo popular nunca es explicada por los militantes, sencillamente porque no es discutida al interior de las organizaciones, y si alguien plantea el debate es expulsado, el centralismo democrático es el reino de la opinión única.
La actividad de debate se remite a discutir la línea política elaborada por la dirección y a tratar de memorizar los argumentos que en la misma se desarrollan.
¿No es acaso extraño para un militante de un partido de izquierda estar en un acto de las patronales agrarias?, las mismas que participaron en el genocidio de los setenta, o Ud. ¿no pensaría que algo anda mal si apoya a dictadores asesinos o genocidas como Saddam Husein o Muammar Al Khadafi, o a algunos regímenes teocráticos y reaccionarios del mundo árabe como el de Irán?; o no le produciría algo de “cosita”, estar en la Plaza de Mayo vivando al genocida Galtieri cuando la toma de Malvinas o afirmar que Videla era un general democrático porque la línea del partido debía estar en sintonía con la de Moscú.
Si Ud. participa de una estructura política es muy probable que su capacidad crítica se atenúe, será crítico con los que no forman parte de esa estructura política, pero será acrítico con lo que ocurre al interior del partido. Esta es una de las razones (no la única) por la que esas formaciones no se desarrollan, no tienen retorno de sus ideas, si la sociedad no los sigue, la que está equivocada es la sociedad, hay que trabajar para que cambie y acepte la línea del partido como la verdad revelada.
Y esto no es solo por una cuestión de autoritarismo, de miedo a ser segregado[2], es un problema teórico que, sin ánimo de publicitarme, tratamos, junto a Emilia Domínguez Rodríguez, de desarrollar en nuestro libro “Universidad y poder”[3].
El punto de descarga fundamental de la teoría marxista de la toma del poder, desarrollada con mayor extensión por Trotsky y Lenin reside en la cuestión de la conciencia. Toda la teoría marxista es una construcción dual del hombre, en ella se notan muy claramente las ideas de espíritu[4] y de la concepción sustancialista de la conciencia.
Para ellos existe una conciencia proletaria, revolucionaria que reside en la clase obrera, esa conciencia liberadora es la que le permitirá a la clase trabajadora acaudillar al resto de las clases para llevar adelante la revolución social. El problema surge cuando se intenta definir como se produce y como se enuncia esa conciencia y en segundo lugar quién es el enunciador.
Lenin resolvió este problema estableciendo que si bien la conciencia de clase reside en la clase obrera, son los intelectuales pequeños burgueses, que mediante una operación de desclasamiento, abandonan sus propios intereses de clase y asumen los de la clase obrera.
Por lo tanto, la conciencia sería una sustancia que se encuentra encarnada en el ser obrero. No pueden existir diferentes formas de conciencia proletaria, solo hay una, la conciencia revolucionaria, y el enunciador, el pequeño burgués desclasado, al realizar la operación de enunciación, se convierte en la conducción de la clase.
La pregunta siguiente sería como sabe el enunciador que su enunciado es correcto, pues muy sencillo, porque siendo marxista tiene la herramienta para hacerlo. El marxismo no es solo una ideología, es a la vez un concepción del mundo y un método científico, ya Engels lo había afirmado en “Del socialismo utópico al científico”, por lo tanto un marxista que aplica las reglas de método científico hará un análisis correcto de la realidad, el marxismo se convierte en la palabra científica que le permite a sus seguidores saber que están en el camino correcto, cualquier semejanza con la Biblia o el Corán es pura casualidad.
No se trata de verificar, de investigar, de someter a la crítica nuestras ideas y presupuestos, sino de creer, porque si yo tengo un método científico y lo aplico con corrección, el resultado es la producción de conocimiento científico, cualquier semejanza con el positivismo decimonónico y la noción del método ars evidendi de esa corriente epistemológica es pura casualidad.
Entonces, a pesar de todas las cosas importantes que se han hecho en los últimos años, fundamentalmente en la política de Derechos Humanos y libertad de expresión, a pesar de gozar el país de una libertad de cuestionamiento y crítica inédita, aun cuando creo que estamos ante una política de Estado que intenta proteger a los ciudadanos mas vulnerables, y un gobierno encabezado por una estadista de la talla de Cristina, de saber que se han hecho leyes muy progresivas como el matrimonio igualitario y la ley de medios y se ha juzgado a los militares responsables del genocidio y se está comenzando a juzgar a sus cómplices civiles, no puedo ser kirschnerista.
Porque me considero un intelectual libre, porque como Castoriadis espero el desarrollo de una sociedad autónoma, donde la palabra de cada uno tenga igual valor, donde no busquemos padres fundadores y pensemos que cada día estamos refundando la sociedad, construyendo nuevas normas entre todos, donde no sea tabú estar a favor de la despenalización de la droga o del aborto, en la que no haya ricos tan ricos y pobres tan pobres y todos tengan lo fundamental para la vida (casa, alimento, educación, esparcimiento, libros, etc.), donde exista libertad de iniciativa, y donde se respete el derecho de cada ciudadano a encarar la aventura de ser, como decía Mafalda, el Gerente Ejecutivo de su propia personalidad, por todo ello no puedo ser kirschnerista, porque no puedo integrar estructuras limitantes como las de los partidos políticos.
Hasta la próxima.


[1] Salvo en algunas elecciones regionales como en Salta o Capital Federal en las algún partido de izquierda obtuvo un porcentaje mayor.
[2] Sobre este tema, que e vincula a la cuestión de la libertad recomiendo el artículo del suplemento Tiempo de Ocio y Relax en el que se hace una recensión del libro “Te atreves a ser libre” de Alejandro Borgo, Planeta 2011.
[3] Bonantini C., Domínguez Rodríguez E. (2006) Universidad y poder. Editorial Fundación Ross. Rosario.
[4] Marx y sus seguidores siempre sostuvieron la noción de espíritu.

lunes, 6 de febrero de 2012

Dios y el inconsciente freudiano


Dios y el inconsciente freudiano.
Pancho Ibáñez tenía un slogan en su programa de televisión, decía que “todo tiene que ver con todo” y en esta comunicación trataré de demostrar que algo de razón tenía.
Tanto el inconsciente freudiano como la noción de Dios comparten un origen común, los dos son constructos de la mente humana.
La creencia en Dios surge cuando el hombre no puede comprender ciertas cosas de la naturaleza, de esta manera en un comienzo existieron múltiples creencias, que originaban diversos dioses.
No podría afirmar con exactitud si las primitivas creencias son inferiores a la actual creencia en un solo Dios, son parte de la misma lógica mítica que tiene una fuerza tremenda para atenuar la angustia de muerte que atraviesa a toda nuestra especie. Desde que podemos tener las primeras ideas abstractas, sabemos que nuestro tiempo es limitado, tal vez no sabemos lo limitado que es, y lo rápido que llegamos al final de la opción de tiempo que nos brinda la vida, pero tenemos conocimiento de que no contamos con la posibilidad de hacer todo lo que queremos sino solo lo que ese tiempo nos permite.
A un humano le resulta muy angustiante pensar que en algún momento la luz se apaga y que si bien el mundo seguirá andando, nosotros ya no seremos parte de él, ni de nada.
La muerte es el mayor de los misterios y tal vez el único misterio que nuestra mente jamás podrá desentrañar, ni siquiera mas allá de ella, porque solo la nada esta mas allá.
Siendo muy joven tuve una experiencia muy interesante, debiendo ser operado de várices, se me sometió a una anestesia total, solo recuerdo que alguien me hablaba mientras estaba en el quirófano y me decía que cuente en forma regresiva de tres a cero, la siguiente impresión fue escuchar voces y notar que estaba en una habitación fuera de quirófano, habían pasado varias horas, de ellas no tengo ningún registro.
La diferencia entre el sueño y la muerte, es que si bien en las dos hay una ausencia de conciencia, en el primero la misma no es total, por cuanto las imágenes oníricas pueblan nuestro psiquismo durante el sueño. La anestesia total, es un sueño sin imágenes, es la ausencia total de conciencia y lo más parecido que encuentro ala muerte. Tal vez por ello puedo ser agnóstico, porque no temo a la muerte, considero que ella es la solución a todos nuestros padeceres, y, si bien, es hermoso vivir, morir no es la contrapartida de la vida, sino el epílogo sublime de la misma, epílogo, que, por otra parte, cualquiera sea nuestra condición social, no podemos eludir, ricos o pobres, habremos de rendirnos siempre y caer en sus brazos en algún momento.
Pero este punto de vista existencial, no tiene por qué ser compartido por todos, desde muy temprano en la existencia humana, nuestros antepasados, debieron batallar contra todo ese universo desconocido que poblaba sus vidas (el rayo, el trueno, las tempestades, las sequías, la muerte) y necesariamente tuvieron que buscar una explicación a aquello que no entendían y que tanto lo angustiaba. Así durante generaciones se fue construyendo el concepto de lo divino (diversos dioses, un dios).
Se ha intentado demostrar que el monoteísmo es una forma evolucionada de la religión, creo que no, es solo una de las forma que asume el mito, y aún en las religiones monoteístas están subsumidos los sistemas de creencias de las religiones que no lo son. Por ejemplo los santos de la Iglesia Católica constituyen la forma en que esta creencia incorporó dentro de sí a las prácticas politeístas. Existe santos para todo, para el trabajo, para la fertilidad, etc., para lo que Ud. quiera tiene un santo.
Todo lo que pueden exhibir las religiones como propio de la deidad son producciones del hombre (el Corán del islamismo, la Biblia de los católicos, las Vedas y el upanishad del hinduismo, la Torá delos hebreos, etc.), fueron escritas por hombres, mas aún hombres histórica y socialmente determinados. Podríamos decir que el hombre no fue hecho a imagen y semejanza de Dios, sino que Dios fue construido a imagen y semejanza del hombre.
La religión tiene dos componentes fundamentales, uno de atenuación de la angustia existencial y el otro de dominio. Del primero hemos hablado, el segundo es la función que tiene toda religión de reprimir los deseos humanos y posibilitar un sujeto domesticado que en su miedo al mas allá asume la aceptación acrítica de las significaciones sociales imaginaras que pueblan su existencia y son prescriptas para su aceptación plena y sometida del orden social existente.
No en vano las religiones reprimen la sexualidad, impelen al sujeto a aceptar las desdichas de esta vida porque será premiado con una vida mejor luego, implican el sometimiento a la autoridad de un supuesto creador y por lo tanto a su iglesia, etc. .La religión no libera, oprime y ayuda a perpetuar la opresión de las clases dominantes y por lo tanto es funcional al sistema de clases que existe en las sociedades estratificadas, de las que el capitalismo es una de las formas mas sofisticadas.
A esta altura de nuestra exposición el lector se preguntará “¿y esto que tiene que ver con el inconsciente freudiano?
El inconsciente freudiano es también un constructo artificial del hombre. Como la idea de Dios, el inconsciente fue  ideado y producido por los hombres, solo que de una determinada corriente psicológica y mucho mas modernamente que la idea de Dios.
Hacia 1900 Freud terminó de coronar una línea de reflexiones que habían comenzado en sobre fines del siglo XIX y que se publicaron en 1895 en un pequeño artículo denominado “Estudios sobre la histeria” y que constituían un interesante análisis del material recogido por Josef  Breuer, que trataba a una paciente con síntomas de conversión histérica.
En el año 1899, con fecha adelantada en la portada que decía 1900,  Freud publicó “La interpretación de los sueños”, con esta obra comenzaba a construirse el modelo teórico del Psicoanálisis, naciendo una nueva disciplina y modo de entender al hombre, el Psicoanálisis. En este libro Freud desarrolla los conceptos de consciente, pre consciente e inconsciente. El edificio teórico no terminaría de construirse durante la vida de Freud y continuaría siendo erigido por algunos de sus seguidores (Jung, Adler, Lacan, Klein, etc.)
Existen algunas obras complementarias que acompañaría a la “Interpretación de los sueños” (1899) y que son parte de la arquitectura teórica del modelo, “El Yo y el Ello” (1923), “Psicopatología de la vida cotidiana” (1901), “Tres ensayos de una teoría sexual”, “El chiste y su relación con el inconsciente” (1905), “Introducción al narcisismo (1914) “Mas allá de principio del placer” (1920) “Inhibición, síntoma y angustia” (1925), “Esquema del Psicoanálisis” (1938).
No es el objeto de este escrito detallar la estructura conceptual el edificio freudiano, solo hacer notar que en todo este recorrido se estructura lo que es conocido como el modelo Freudiano del aparato psíquico, el que se puede resumir en dos tópicas, la primera que define la existencia de los niveles de: consiente, pre consiente e inconsciente, y la segunda que establece la existencia del YO, el Súper Yo y el Ello, el modelo se completa con un arsenal conceptual que entre otros conceptos incluye el de represión primaria y secundaria, principio del placer y de realidad, los mecanismos inconscientes de condensación y desplazamiento, las teorías de la angustia, teorías de la pulsión, etc., constituyendo uno de los modelos mas complejos y prolíficos del siglo XX.
Como correctamente indica González Rey[1] un modelo constituye un conjunto de hipótesis que generan una inteligibilidad múltiple y simultanea sobre un sistema complejo que se expresa de diferentes formas. Rescatamos la idea de hipótesis para definir un modelo, y le agregamos la noción de construcción, en este sentido el edificio teórico del psicoanálisis es solo un modelo teórico que busca comprender el hecho psíquico (tanto normal como patológico). Dentro de este modelo existe una centralidad fundamental, la de la energía sexual, Freud centra sus hipótesis explicatorias y desarrolla sus teorías sobre la base de un dato preciso de la condición de la sociedad humana, la represión de la sexualidad.
El punto central de la crítica al psicoanálisis consiste en que el mismo se agota en lo intrapsíquico, no otorgándole la atención debida a la participación de lo social en la construcción del aparato psíquico.
Considerar lo social en su importancia plena, hubiera significado no poder hablar de universales (como el complejo de Edipo) que determinan el desarrollo de la estructura psíquica, el hombre, la vivir en sociedad, no solo transforma a la misma, sino que se transforma a sí mismo, por decirlo de alguna manera, el ser humano es un mutante biológico que cambia en cada momento y la parte mas superficial y dúctil de su estructura la constituye precisamente los fenómenos mentales, y es la que con mayor velocidad evoluciona.
Nos encontramos pues, frente a un modelo artificialmente construido, que permite interpretar los aconteceres de la vida psíquica en tanto y cuanto esa interpretación se realice en los límites del modelo. Para poder validar los constructos teóricos que se construyen desde la empriria, es necesario hacerlo desde el interior del modelo hermenéutico, ya que en la medida en que el observador se sitúa por fuera del sistema puede ver las irregularidades y discordancias que el mismo tiene.
Al igual que la creencia religiosa, es una construcción que requiere de la fe, la fe en el modelo, de quienes operan con el mismo.
Desde un posicionamiento diferente es necesario que los datos se validen con herramientas que están por fuera de las estructuras conceptuales que realizaron el constructo, solo de esta manera abandonamos la creencia y nos internamos en el campo del pensamiento crítico.
No afirmamos que la fe esté mal, es parte del sistema cultural que el propio hombre ha construido a lo largo de su corta historia natural, tampoco consideramos que los modelos teóricos sean incorrectos, la ciencia no avanza por certezas sino por dudas y errores, se apodera del conocimiento luego de haberlo intentado en múltiples oportunidades y aprendemos mas de los equívocos que de los aciertos.
De lo que se trata es de reconocer cuando trabajamos con datos fiables, comprobables y cuando nos movemos en la terreno de las conjeturas, y el Psicoanálisis, dicho por un importante número de psicoanalistas, es parte de las “ciencias conjeturales”.
Hasta la próxima.



[1] Gonzales Rey F. (2011) El sujeto y la subjetividad en la Psicología Social. Noveduc.