domingo, 22 de mayo de 2016

Los efectos terribles del neoliberalismo sobre los pobres.


En una publicación de Facebook decía que lo que el actual gobierno de Argentina no puede comprender, porque sus intereses van en una dirección opuesta a la de los intereses de los sectores sociales más desfavorecidos, es que lo que uno de los determinantes más importantes de la crisis capitalista reside en la desigualdad social que el propio sistema produce. Señalo que la miopía gobernante está relacionada con sus intereses porque estos son los de un sector de la burguesía poco interesada en desarrollar el mercado interno, como si lo estuvo el sector que gobernó entre 2002 y 2015. Cuando el interés de la fracción burguesa en el poder se centra en el mercado externo y en los acuerdos y alianzas que puede tener con los sectores de la gran burguesía internacional, poco interés puede tener con la situación interna del mercado, y si lo tiene, es mas a los efectos de dominio y sostenimiento a su poder que a razones económicas. Para analizar la situación actual de la Argentina es necesario inscribirla en la situación internacional. La economía capitalista internacional es la que está en crisis, y esta crisis tiene una razón estructural. La concentración de la riqueza crece desmesuradamente al punto tal que, el 0,7 % de la población mundial que hace unas décadas era propietaria del 43% de los bienes mundiales, en la actualidad posee más del 50%. La contrapartida económica de esta situación es que la tasa de ganancia mundial, según Michel Robert, Andrew Kliman y Peters Jones pasó del 45% (calculada en costos históricos) al 32 % en 2011, lo que tuvo como consecuencia la baja de la inversión en el capitalismo, dado que, en él, lo más importante para realizar nuevas inversiones es la rentabilidad. La consecuencia obvia, es el estancamiento que registramos en la economía mundial. Es decir, que la contradicción del sistema es que en la medida en que aumenta la concentración económica, la tasa de ganancia tiende a disminuir (Marx lo definía como la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el capitalismo) y por lo tanto se hace lugar a una crisis de superproducción y subconsumo. Esto fue analizado muy profundamente por Keynes, que observó que los asalariados gastan el 100% de sus ingresos en manutención y bienes durables y dado que no poseen capacidad de ahorro, al decrecer sus ingresos tienden a constreñir su consumo. El efecto, es el que provocan siempre la aplicación de las recetas neoliberales que tienden a realizar una fuerte transferencia de ingresos de los sectores económicamente más desfavorecidos a los sectores de la burguesía más concentrada, dado que esta transferencia se realiza mediante la disminución de los aportes tributarios de estos últimos sectores al fisco y con ajustes que implican la reducción de los ingresos de los sectores económicamente más vulnerables. Es interesante observar que mientras en el mundo la tasa de ganancia decrecía, por efecto de la aplicación de políticas neoliberales, en Argentina creció. Gabriel Milichena en un artículo publicado en Realidad Económica, una publicación del IADE de mayo de 2016, presenta un interesante cuadro que analiza el largo período que va de 1961 a 2007 en el que se observa claramente que la tasa de ganancia estructural en argentina, vista desde la perspectiva tendencial, creció en este período. La curva de la tendencia es muy clara, a partir de fines de la década del noventa muestra un sentido creciente que se mantiene después del 2007. Si observamos las curvas de la tasa de ganancia empresarial y estructural vemos que tienen un comportamiento similar, casi en paralelo, aunque la tasa de ganancia empresarial transita por debajo de la estructural. Mirando el gráfico observamos algunos puntos de inflexión de las curvas. 1970, 1975, 1979, 1982, 1987, 1990, 2001. Si comparamos estas caídas con el mapa político y con la aplicación de recetas económicas neoliberales como la que actualmente aplica el gobierno de Macri vemos que coinciden. 1970 es la crisis del gobierno de la dictadura de Onganía que lo dejará fuera de juego rápidamente. 1975 coincide con el llamado rodrigazo cuando la derecha peronista aplica el feroz ajuste neoliberal. 1979 marca el comienzo del fin de la dictadura. Aunque en este momento la caída fue menor esta se irá profundizando hasta 1982, año de la aventura militar de Malvinas con la que la dictadura claramente derrotada y en retirada buscó salvar algo del desastre. 1987 es el momento de gran error del alfonsinismo que busca cambiar el rumbo que había iniciado el plan austral acosado por las presiones corporativas de los militares, el empresariado y los sindicatos. En 1990 tenemos un momento de inflexión cuando Menem afronta la idea de equiparar el peso al dólar para superar la crisis y logra en base a la entrega de las joyas de la abuela y un terrible endeudamiento externo sostener una economía anti inflacionaria que durante algunos años da resultados políticos, sobre todo porque la inflación de un dígito permitió en 1994-1995 lograr el llamado voto cuota con el que pudo ganar las elecciones. A partir de 1998 comienza a registrarse una caída de la tasa de ganancia estructural que tiene su pico en 2001-2002 cuando el plan de estabilización iniciado por Cavallo durante el gobierno de Menem y continuado por el mismo Cavallo durante el gobierno de De La Rua, finaliza en un caos con los argentinos de diferentes clases sociales impugnando el hambre y la corrupción y salen, la clase media a reclamar contra el corralito que les impedía sacar sus depósitos (en pesos y dólares) de los bancos y los sectores trabajadores y vulnerables para reclamar comida y mejores condiciones de vida y de trabajo, ambos unidos en la consigna, “piquetes y cacerolas la lucha es una sola”. Los argentinos olvidamos algunos indicadores de ese momento, además de existir una población con problemas de empleo cercana al 40% (considerando ocupados, desocupados, inactivos), un festival de bonos basuras con los que los estados provinciales falsificaban moneda para afrontar los gastos corrientes, una pobreza e indigencia que alcanzaban indicadores del 70 % en las mediciones más benignas (pobreza medidas en términos de la canasta ampliada cercana al 50% e indigencia en términos de la canasta básica del 23%), una deuda externa fabulosa que superaba el 100% del PBI, y lo más importante, el costo humano que dejaba el modelo neoliberal, decenas de muertos por la represión en todo el país y millones de ciudadanos comiendo de la basura directamente. Un helicóptero que se llevaba al último gobierno radical (en 100 años por golpe, impericia, desgobierno, etc. ningún gobierno radical terminó su mandato) y lo que es más importante, la bancarrota del estado expresada por el default que declararon los legisladores y que tantos padeceres costara a los argentinos. Que observamos a partir de ese momento, la pesificación asimétrica de Duhalde y un plan de desarrollo que haría eje en el mercado interno, en el crecimiento del consumo y en el desarrollo industrial y social del país con el kirchnerismo, es decir la irrupción del neo keynesianismo expresado por el MIT en la economía nacional. El comportamiento de la tasa de ganancia (tanto estructural como empresarial) manifiesta un crecimiento casi vertical lo que demuestra que ganancias y condiciones de vida no son contradicciones incompatibles, sino que responden a políticas de estado, de las que, el neo keynesianismo se ha manifestado como una de las más adecuadas para el capitalismo democrático. En otro gráfico el autor de referencia muestra también como al aumentar la tasa de ganancia aumenta la utilización de la capacidad instalada lo que necesariamente se verá reflejado en la disminución de la población con problemas de empleo que en 2015 rondará el 10%. Se produce de esta manera una incorporación de nuevos trabajadores al mercado laboral y de la mano de las políticas kirchneristas un aumento del salario real con el consiguiente aumento delo consumo que alcanzó en el período guarismos records para nuestro país. Justo es reconocer que muchos son los temas sociales pendientes que dejó la experiencia kirchnerista, desde un alto porcentaje de trabajadores informales, que según estimaciones superan el 40% (que no son alcanzados por las diferentes leyes que se dictaron en el período para sostener el nivel salarial, tener una política previsional inclusiva que llevó a que casi el 100 % de los que estaban en condiciones de jubilarse lo hicieran, una mayor estabilidad laboral, creación de cientos de miles de puestos de trabajo reales, etc.) y los problemas de corrupción estructural del estado que continúan en la actualidad, etc. Pero también es necesario observar que en los primeros cinco meses del gobierno del PRO-RADICALISMO se rompió la curva de crecimiento por efecto de la restauración del neoliberalismo en Argentina. Hoy vemos como comienza a crecer la desocupación, como cae el salario real, el crecimiento del endeudamiento en términos del PBI, la destrucción de la malla de contención social construida por el kirchnerismo, aumento desmesurado de la inflación y traslado de ingresos en proporciones gigantescas de los sectores más pobres y vulnerables de la argentina a los más ricos y concentrados. La historia tendrá la palabra. Hasta la próxima.

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