viernes, 26 de agosto de 2016

Como decía la tía Veneranda, de vuelta la burra al trigo.


Desde que en Argentina asumió el gobierno de derecha del presidente Macri los argentinos asistimos a un déjà bú, lo curioso es que el mismo está anclado a diversas dictaduras y gobiernos “democráticos”. Aparecen ante nuestros ojos imágenes de lo ya visto que, en vez de una sensación, es una cruel percepción. Nuevamente vemos aparecer el relato sobre los salarios como un costo, declaraciones sobre el ausentismo y el abuso de los trabajadores de las normas, los ataques a todo lo público, especialmente a los empleados del estado, un feroz discurso discriminatorio que hace blanco en las organizaciones piqueteras y en lo incómodo para el tránsito de las movilizaciones de los trabajadores en reclamo de sus derechos, la necesidad de someter a los llamados “delincuentes” a la tortura de cárceles que los llevan a sobrevivir en condiciones infrahumanas, contradiciendo lo que dice la constitución, que dice "[...] Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, [...], es decir que la constitución considera que las cárceles son para la reeducación y no para castigo de los reos, el discurso de los dos demonios, etc., etc. Cuando reflexioné sobre el discurso de los dos demonios, que básicamente intenta convencernos que, si la dictadura genocida fue mala y asesina, no fue menos malo y asesino el accionar de las organizaciones guerrilleras, si se juzga y se condena a los militares y civiles que participaron del genocidio, también hay que hacerlo con los militantes de las organizaciones guerrilleras. En los noventa este discurso perverso le permitió a Menem instrumentar el indulto a los guerrilleros y por la puerta de atrás indultó a los genocidas. A mi edad ya no cuido las formas, escribo lo que pienso y lo que siento. Es falso que los guerrilleros hayan cometido delito alguno, la constitución nacional establece el derecho de los ciudadanos a levantarse en armas contra el usurpador, y los que llegaron al poder mediante un golpe militar que abatió a un gobierno constitucional eran usurpadores. Segunda cuestión, sin negar los muertos causados por las organizaciones guerrilleras, existía una relación asimétrica entre los integrantes cívico-militares de la dictadura, que tenían a su disposición el poder del estado y los jóvenes que luchaban contra la dictadura. Los masacraron por enfrentarse a un enemigo poderoso que disponía del estado y por lo tanto de las fuerzas de seguridad y aún de parte del periodismo y del aparato judicial (muchos de los cómplices de la dictadura, como el fiscal Moldes todavía están en el aparato judicial). Tercera cuestión, el gobierno cívico-militar de la dictadura genocida ni siquiera respetó sus propias normas, ellos crearon grupos de tareas clandestinos e ilegales para capturar ciudadanos y someterlos a torturas en los chupaderos (cárceles ilegales) del régimen, estos grupos de tareas asesinaron a miles de personas que ni siquiera tenían vínculos con las organizaciones guerrilleras. Por ello es que la justicia caratuló como delitos de lesa humanidad a los cometidos por la dictadura cívico militar, y los crímenes de lesa humanidad no prescriben, ni siquiera es ético o moral permitir a los imputados tener cárcel domiciliaria por la edad avanzada, otorgarle cárcel domiciliaria convierte a los jueces y fiscales en cómplices de estos asesinos. Realmente produce asco escuchar a algún ciudadano hablar de los delitos de los jóvenes integrantes de las organizaciones guerrilleras, quienes esto afirman son irresponsables que solo están abonando el terreno para que exista la posibilidad que en nuestro país se vuelva a cometer un nuevo genocidio, porque los asesinos del ayer están (algunos) en la cárcel, pero ello no implica que en nuestro país no haya un sector de la burguesía que piense en algún nuevo plan genocida para eliminar el estorbo que significan los librepensadores a sus planes de explotación y opresión. O acaso no es común escuchar en las calles, en los bares, en mesas familiares, personas que afirman “con los militares esto no pasaba”, “con los delincuentes hay que tener mano dura”, “una cosa es la libertad y otra el libertinaje, no se puede cortar las calles o las rutas, el gobierno tiene que reprimir”. Lo extraño es que este discurso no apareció cuando las patronales del campo cortaron rutas y calles, desabasteciendo ciudades, obligando a los ciudadanos a hacer largas colas para conseguir combustibles, alimentos, etc., causando la muerte de personas que eran transportadas de urgencia en ambulancias que no eran dejadas pasar por los piquetes. En los doce años de gobierno kirchnerista pudimos gozar de la libertad de pensar, de decir lo que pensábamos, de hacer lo que decíamos. Hoy, como durante el anterior gobierno, periodistas falaces levantan sus voces mercenarias para decir que entre el 2002 y el 2015 no se podía hablar, se perseguía a los que pensaban distinto, había represión. Digámoslo con claridad, refutemos estas falsedades, la represión era tan grande que se ridiculizaba, se difamaba, se ofendía a la presidenta Cristina casi a diario. Vean sino los programas de Lanata y todas la mentiras y falsedades que desde ese programa se decían sin que nunca Lanata haya sido siquiera molestado por sus dichos, vean las tapas del grupo Perfil, tapas que superaban el límite de lo escatológico para ofender e injuriar a la presidente Cristina. Vean las tapas de Clarín infestadas de mentiras que, una vez demostrado que eran falsas casi nunca eran desmentidas. Se le pide autocrítica al kirchnerismo, y la autocrítica de estos medios falaces y sus esbirros, los periodistas empleados de esos medios, ¿para cuándo? Los medios ajustician mediáticamente a los funcionarios kirchneristas, sin darle lugar a defensa siquiera (en los programas del Grupo Clarín no participan ex funcionarios para defenderse de sus burdas falsedades), pero nada se dice de la corrupción de los dueños de esos medios como la estafa al fisco de La Nación suspendida por un amparo que tiene doce años, o el robo a mano armada de Papel Prensa cometido por Magneto y los CEOs de la Nación y La Razón. No se denuncia la corrupción del gobierno Macrista, para ello hay que esperar que la justicia se expida nos dicen, casi no se habla de la evasión fiscal de Caputo, SOCMA y demás empresas vinculadas a la gran burguesía en el poder. No se ventila el carácter de los llamados “jueces y fiscales” de la justicia federal como Moldes que asumieron durante la dictadura y fueron cómplices de ella negando a los desaparecidos o presos políticos recursos de Habeas Corpus. Esto es la teoría de los dos demonios, condena sin pruebas, ni proceso como lo que intenta hoy el fiscal Marijuan, que de esta manera paga favores al macrismo, como el de su hija empleada en el Ministerio de Patricia Bulrich, manchando el honor de la ex-presidenta con acusaciones falsas y maliciosas, cometiendo prevaricato. Denuncias mediáticas de personeros del régimen dictatorial como Carrió (ex funcionaria judicial de la dictadura genocida), Stolbizer (empleada del mes de Macri en busca de una plaza en la Corte) u Ocaña (ex funcionaria incompetente y corrupta del kirchnerismo), que primero son ampliamente difundidas por los medios hegemónicos sin verificarlas y luego, cuando se ha instalado el tema en la población, son tomadas por algún fiscal corrupto para llevar adelante procesos judiciales viciados de nulidad. Los integrantes de los grupos guerrilleros, aunque equivocados en algunos puntos de su accionar, fueron héroes que salieron a defender el derecho de los argentinos a vivir en paz y democracia, mientras que sus acusadores de hoy, eran cómplices de la dictadura. Los miembros de los grupos de derechos humanos como abuelas y madres de plaza de mayo son símbolos de la lucha contra la dictadura genocida, mientras lo que las critican son parte de un siniestro plan para envilecer su memoria porque ellas resultan disfuncionales a sus planes explotación y opresión. Por eso reflotan la teoría de los dos demonios y la tratan de instalar nuevamente de la mano de sus comunicadores corruptos y falaces como Lanata, Plager, Viulouta, Majul, Franco, Viale, Santoro, Obarrio, Levinas, Bonelli, Van der Koy, Wyñaski, y tantos otros que hace rato dejaron de ser periodistas para convertirse, como he dicho en más de una oportunidad, en sicarios de la palabra al servicio de la mafia mediática y de la gran burguesía concentrada. De lo que se trata es de aparecer en los medios con un discurso monolítico, único, para que la mentira y la injuria sean creíbles, por eso no invitan a personas que piensen distinto en esos programas, la cuestión es atropellarse para difamar a Cristina, para instalar la sospecha, lo demás es pan comido. Lo mismo hacen con Venezuela, con Brasil, lo mismo hicieron con Lugo en Paraguay, la burguesía no soporta gobiernos que acoten su avaricia y su codicia, la burguesía no soporta gobiernos que otorguen derechos a los vulnerables, la burguesía no soporta gobierno que redistribuyan riqueza. No es extraño que al corrupto gobierno de Temer no lo critiquen, a al heredero gobierno paraguayo de Stroesner, el partido Colorado no lo critiquen. La cuestión es que vos, las personas cercanas, yo, las personas cercanas, la sociedad toda, asumamos que el orden injusto y explotador es natural, que esperemos que a los ricos les sobre para que tiren para abajo, como hacía la nobleza en la Francia pre-revolucionaria, claro cuando el pueblo se cansó y todos esos nobles visitaron la guillotina. Por eso defiendo a los jóvenes revolucionarios de los sesenta y setenta. Por eso critico la teoría de los dos demonios, por eso creo en la equidad y la igualdad, por eso creo en la lucha anticapitalista, porque es hora que los ciudadanos tomemos el toro por las hasta y protagonicemos un cambio real. Hasta la próxima

sábado, 20 de agosto de 2016

La penosa libertar del ser.


Decía hace algún tiempo que Castoriadis analiza en “Psicogénesis en Esquilo y autocreación en Sófocles” como en 50 años cambio la manera en que los griegos concebían desde la producción mitológica el origen del hombre, y para ello usó el mito de Prometeo. El problema fundamental que aborda Castoriadis en este artículo es, a mi entender, el de la conciencia. Esos seres monstruosos, sin capacidad para la vida, sin conciencia de la finitud de la misma, se constituyen en hombres cuando desarrollan la capacidad de reconocer que su vida tiene límites físicos temporales. En una hermosa película, “Va, vis, et deviens” (Vete y vive) una madre cristiana trata de salvar a su hijo de la muerte por inanición mediante su ingreso al programa israelí realizado por el Moshad y llamado “Operación Moisés”. Los judíos etíopes llamados falashas eran descendientes de Salomón y de la reina de Saba y se morían de hambre en Etiopía y cuando se zanjó la controversia sobre su carácter judío, Israel y EE. UU. los trasladaron con aviones a Israel desde el país vecino a Etiopía, Sudan. Esta madre le pide a una judía que haga pasar a su hijo por judío. En el momento de despedirse de su madre el niño le pregunta cuándo volverá, y la madre le contesta “cuando seas digno de ser”, tremenda frase que horada la conciencia de este personaje a lo largo de su vida. Segundo dato, Marx tiene una frase famosa en el manifiesto comunista: “Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas”, haciendo, a mi entender, alusión a la precariedad de las condiciones de existencia de los sujetos en la sociedad capitalista por la capacidad de la misma de disolver los vínculos sociales. Ultima referencia a Marx antes de la reflexión, la libertad es la conciencia de la necesidad. Somos libres en tanto podemos ser conscientes de nuestras necesidades, pero esa conciencia se ve nublada por la acción de lo social que tiende a determinar cómo nuestras, necesidades que pertenecen a la clase hegemónica. Es el efecto de velo de la ideología, que oculta la realidad a la conciencia y determina que la realidad percibida no sea la realidad sino aquello que el interés hegemónico de la clase dominante desea construir como realidad. Una referencia obligada, que ya he realizado en otras publicaciones es la de Sartre que pensaba que somos proyecto hacia la muerte, los hombres proyectan su propia muerte. El dato esencial de la vida que nos acompaña casi desde el nacimiento, es la finitud de nuestra existencia, este dato que debiéramos asumir como natural, como una vicisitud más de nuestra existencia se constituye en lo que en el título denomino la penosa libertad del ser. El esclavo no sufre por su muerte porque ella es una liberación de las tribulaciones de una vida sin libertad, al no tener libertad, al no poder elegir el esclavo naturaliza su existencia y no teme a la muerte, porque su existencia es de muerte. Como he afirmado en otras presentaciones, el hombre libre trata de huir de este sufrimiento por vía del delirio, a través de la producción delirante, que se constituye como creencia religiosa, se intenta sortear la insoportable angustia del existir. Si creo en otra vida, ya no tengo que sufrir. Más aun, la búsqueda de la muerte como purificación ha estado presente en diversos cultos y hoy podemos verla en los sectores islámicos más radicales, quienes se inmolan al servicio de Alá en la creencia que los espera una vida plena de felicidad después de la muerte. Se sabe que ha existido una etapa del desarrollo humano en el que las ideas religiosas no existieron, es lo que los expertos en el tema denominan la etapa pre religiosa de la humanidad, esta etapa coincidiría en ciertos rasgos con el mito griego de una existencia monstruosa, a la que la religión remite permanentemente, pero que no es más que el ser humano en estado químicamente puro. En la actualidad el peor pecado de los protestantes es la existencia sin Dios, el infierno es precisamente la negación del paraíso. En algún aspecto esta creencia tendría algo de razón, si no creemos en Dios, vivimos el infierno en la tierra, porque es muy difícil, porque implica un sufrimiento profundo la sensación que nos dice que en algún momento seremos nada. En la película “El extraño caso de Benjamin Button” se narra el camino inverso de la vida, es un hombre que nace viejo y comienza a rejuvenecer hasta su nacimiento, si bien la narración es inversa el resultado es el mismo, en el final desaparece, se convierte en célula y luego en nada. Nunca reflexionamos respecto a esta cuestión, venimos de la nada, cuando nos constituimos en la posibilidad de ser, en el preciso momento de la cópula entre dos seres humanos, comienza la aventura, pero hasta entonces éramos nada, o más precisamente “no éramos”. La pregunta que surge en este punto del análisis es: ¿Por qué no nos produce la misma sensación el no ser del comienzo que el no ser del final? Esto es así, el nacimiento es el extremo de la felicidad, la muerte el del sufrimiento, dos puntos extremos del mismo hilo, el hilo de la vida, pero tan diferentes en cuanto a las sensaciones que nos provocan. Trataré de hipotetizar estas circunstancias sin el afán de que mis hipótesis constituyan una respuesta al problema. El extremo inicial del hilo de la vida viene acompañado de la posibilidad de obrar, del hacer para ser, muchos han afirmado que somos lo que hacemos, somos nuestra obra. Por lo tanto, en la medida en que somos capaces de construir, somos capaces de construirnos y como nuestra propia construcción es siempre imperfecta, inacabada, es potencia que no mueve a nuevas obras. En ello consiste la afirmación que somos proyectos hacia la muerte, la existencia sin proyecto se transforma en vacuidad, y la vacuidad es sufrimiento disfrazado de felicidad. Pero existe un segundo ingrediente que diferencia la experiencia del nacimiento de la de la muerte, y es que los seres humanos somos memoria, no solo somos existencia, somos además memoria de la existencia y no solo de la existencia propia, sino de la de toda la especie. Podríamos contestar con facilidad que ocurrió mil años antes de nuestro nacimiento, mas es muy difícil que podamos afirmar con la misma certidumbre que es lo que va a ocurrir mil años después de nuestra muerte. La memoria extendida es memoria de la especie que se registra en textos, documentos, monumentos, mitos, fantasías, etc., por eso es imprecisa, tan imprecisa como lo es nuestra propia memoria, pero aun en su imprecisión constituye un bálsamo para la angustiante existencia del ser, nuestra conciencia del pasado, con sus errores, con sus defectos nos permite saber qué es lo que aconteció en el tiempo pretérito, el pasado es estático, está allí y no se puede cambiar, se lo puede reinterpretar, se lo puede reescribir pero siempre el pasado estará allí sólido como un muro. En cambio, el futuro es dinámico, siempre está en construcción, siempre estará en una nube de especulación. El aleteo de una mariposa en el Pacífico es capaz de producir un tornado en Nueva York afirma la teoría del caos, y creo que hasta el mínimo hecho puede modificar sustancialmente el rumbo de los acontecimientos. Ud. podría pensar que la sociedad de mañana será de determinada manera, pero es posible que ello no ocurra porque en un punto cercano o lejano de su presunción puede ocurrir algo que perturbe el desarrollo de los acontecimientos, vivimos una vida en la que el principal principio es el principio de la incertidumbre como traspolación de la teoría de Heinsemberg a las Ciencias Sociales. La modernidad, en palabras de Sygmunt Bauman es una modernidad líquida, con lo que hace referencia a la disolución de los vínculos sociales, la solides de los proyectos anteriores se disuelve en este nuevo continente de relaciones, y por lo tanto las certidumbres que teníamos tienen a desaparecer. En la política, buscábamos con nuestra acción construir un modelo social solidario e igualitario, teníamos la certidumbre que más tarde o más temprano el socialismo llegaría porque la sociedad capitalista era presa de sus propias contradicciones insalvables, desaparecida esa certidumbre que nos queda, cuales son las metas en la vida de cada uno de nosotros, porque vivir y por qué luchar. La política actual devino en proyectos personales de caudillos oportunistas que solo buscan asumir el poder para sus intereses y los de la banda que los acompaña. No existe proyecto de país, solo un difuso bosquejo de intereses a veces contrapuestos que concilian en aras de su beneficio. La izquierda de los años de plomo tenía un proyecto, buscaba construir una organización colectiva que actuara como sostén de ese proyecto, hoy vemos a los izquierdistas vernáculos debatiendo el proyecto de los diferentes partidos burgueses, incapaces de poder construir un nuevo proyecto colectivo acorde a la actual situación de la sociedad capitalista. Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado decía Marx, referenciando a como el capitalismo intenta permear a los trabajadores impregnándolos con una cultura que no les es propia. Los trabajadores tienen necesidades diametralmente diferentes a las de los burgueses, y precisamente su libertad reside en este reconocimiento, en reconocer las necesidades que les son propias, como el trabajo, la solidaridad, la lucha por su dignidad. El ser trabajador es la necesidad de expresarlo en una obra que los construye como clase, que define un horizonte de necesidades a las que tal vez nunca se arribará pero que tiene la virtud de definirlos como un sector social diferenciado de la burguesía. La madre naturaleza nos impele a ser dignos de ser, el ser del trabajador es la lucha, como lo fue el ser de todas las clases sometidas en todas las sociedades humanas, solo así se puede superar la angustia del ser y liberarse de los mitos y creencias que nos atan a la ilusión de la fe, la que solo tiene por objeto ser ancla de nuestro vuelo hacia la libertad. La libertad es una potencia que nos permite elegir, pero la libertad no es posible sin una conciencia clara de lo que somos, de los que necesitamos, de los que buscamos. Esa conciencia, que de ninguna manera viene desde afuera de la clase como se pregonó durante mucho tiempo, sino que por el contrario es una construcción que nace en el interior de la propia clase, que es permanente, inacabada, necesaria, que se va moldeando en la acción, es la que permite rasgar el velo de la ideología burguesa y asumir el conocimiento verdadero que hay tras de ese velo. Esa conciencia no es actual, es histórica, posee una tradición de lucha, las luchas que nuestros ancestros llevaron adelante contra la explotación de clase, se fue forjando en la revolución francesa de 1789, en la comuna de París, en la bolchevique de 1917 y en tantos fogonazos que la clase obrera fue capaz de prender en su larga lucha por la emancipación. Es necesario transformar la pena y el sufrimiento en conciencia, y la conciencia es conciencia de lucha, solo así podremos superar el carácter penoso del ser. Porque solo así podremos ser capaces de elegir más allá de las trampas que a diario nos tienden los mass media. La conciencia revolucionaria es conciencia de los intereses revolucionarios de la clase trabajadora, ella no puede ser manchada por la corrupción, por el clientelismo, por el afán de poder o de lucro de los dirigentes, ellos, los dirigentes, solo son herramientas circunstanciales que la clase utiliza en su proceso redentor y por ende en el proceso redentor de toda la sociedad, ellos, los dirigentes, son solo gerentes de la acción de los trabajadores, pero no son indispensables, solo cumplen un papel al servicio de los intereses colectivos. Esto es lo que diferencia la política revolucionaria de la burguesa, no hay interés personal, solo interés colectivo, no es una persona la que libera, es la masa en acción, la clase obrera no necesita próceres, no necesita mitos como la burguesía, que una vez conquistado el poder, elevó a las alturas a los padres fundadores de la nacionalidad para convertirlos en santos y alejarlos de su verdadera existencia como hombres que luchaban junto a sus soldados por la libertad, con sus defectos y sus virtudes. Desde este lugar filosófico, desde este espacio de reflexión, la vida es tal vez mucho más dura, mucho más exigente, pero nos permite florecer en la primavera de los probos, de los hombres y mujeres dignos, de aquellos que no se venden por una sucia moneda, de los que nunca abandonan la lucha, de los que cuando mueren, quedan en el corazón y el recuerdo de los que los conocieron Y ello no es poco. Hasta la próxima.

domingo, 14 de agosto de 2016

El respeto.


Este término es originario del latín, respectus, que significa consideración. Desde una acepción de esta palabra se hace referencia a tener una mirada retrospectiva desde la que se pone en consideración una cuestión determinada. Según el diccionario de la Real Academia el respeto es un valor social que se define por el no violentar el ser y el valor de ser que cada cosa o ente que existe tiene por sí mismo. También se entiende por respeto a la consideración que un ser humano tiene por otro y a los límites que se impone para no transgredir los derechos que cada individuo tiene por el simple hecho de ser. Vemos que el respeto se relaciona con evitar la violencia contra el otro, violencia que no solo es física, también puede ser verbal, cultural, etc. El respeto supone una consideración de tipo ética, según la cual debemos reconocer la palabra, los derechos y costumbres de los demás. Ahora bien, el respeto puede tener dos direcciones, una horizontal, el respeto por nuestros iguales, por aquellos que tienen nuestro mismo nivel de responsabilidad. Una dirección vertical que a su vez puede ser ascendente o descendente. El respeto en sentido ascendente implica el respeto hacia quienes son nuestros superiores, aquellos que tienen poder sobre nosotros, exigencia esta que se verifica en el ámbito familiar entre las diferentes generaciones, en las organizaciones donde se exige el respeto hacia quienes tienen las funciones de dirección y en general en la sociedad, por ejemplo, el respeto a la llamada investidura presidencial. En sentido descendente nos habla de la consideración que quien tiene el poder debe guardar en relación a quienes son sus subordinados. Quiero destacar el respeto en dirección vertical sentido descendente. Es mucho más grave en el contrato social la desconsideración de los que tienen posiciones de poder con relación a sus subordinados que cuando la situación se da en sentido inverso. Digo esto porque la posesión de poder supone una mayor responsabilidad y por lo tanto una mayor preocupación por la consideración que se guarda con respecto al subordinado. Una falta de respeto de quien tiene poder tiene mayores consecuencias en la convivencia social que cuando el que no observa el respeto es quien se encuentra en una posición subordinada. Esta observación es de suma importancia, sobre todo en un país que, como la Argentina, la fracción dominante hegemónica, la burguesía concentrada, históricamente no ha guardado el debido respeto a las clases subordinadas. Es conocido el desdeño, el ninguneo, el racismo, la insolencia con que los sectores más concentrados de la burguesía se han dirigido a los sectores genéricamente llamados populares. El odio visceral de estos sectores al peronismo no es un problema político (partidista) sino ideológico y social. El peronismo es identificado por estos sectores como un movimiento reivindicativo de corte igualitarista por el cual los ciudadanos más sumergidos de la sociedad, desarrollaron a mi entender, lo que Marx ha denominado conciencia en sí, es decir la conciencia de que ellos constituyen una clase social y que tienen intereses reivindicativos comunes, y por añadidura opuestos a los de la clase dominante. Esta conciencia permitió la irreverencia del peón rural y los trabajadores urbanos, que dejaron de ser aquel sujeto sometido, para asumir la palabra social que les posibilitó luchar por sus derechos. Existe una expresión muy clara de este sector burgués para definir ese heterogéneo conglomerado de clases y sectores de clases, “el aluvión zoológico”, que el 17 de octubre de 1945 construyeron una gigantesca manifestación en reclamo de la libertad de su líder histórico, el General Perón y que en ese movimiento inauguraron definitivamente la Argentina moderna, democrática, pluralista en la que ellos pretendieron constituirse en sujetos de derecho pleno. La gran burguesía no tomó el guante de la historia y se puso definitivamente en contra de su sentido, tratando de sostener la reacción que frente a los cambios había constituido y que aun pretende constituir, y lo hizo de la peor manera, desarrollando una grieta cultural, de clase entre ella y el resto de la sociedad. Que en un proceso identificatorio, otros sectores de la sociedad (la llamada clase media, que es con mayor rigor conceptual la burguesía mediana y pequeña y la pequeña burguesía) hayan pretendido identificarse con la clase dominante desde un imaginario de poder que nunca existió para ellos, en la medida en que siempre fueron furgón de cola y carne de cañón de la gran burguesía en su lucha despiadada con que la clase obrera y los sectores populares con el único fin de acrecentar en forma continua e incesante sus riquezas, y por lo tanto, amplios sectores de este sector de clase subordinado en determinados momentos históricos asuman una posición de irrespeto contra los trabajadores. Esta falta de respeto de los más ricos hacia el resto de la sociedad se encuentra con claridad en las expresiones y lenguaje de sus referentes políticos. En la actualidad encontramos muchas expresiones que tienen el mismo sentido que la expresión “el aluvión zoológico” del 45. Estas expresiones que constituyen una falta de respeto hacia los seres humanos y una defensa irrestricta de la desigualdad social la encontramos en la vida cotidiana motorizada por la violencia que desde los medios de comunicación de masas más concentrados se ejerce sobre la sociedad con el fin de sincronizar el sometimiento económico con el cultural y social mediante la desconsideración de los sujetos vituperados a los que se los juzga simplemente por portación de cara. Recientemente lo hemos visto en expresiones referidas a los que denominan “gorrita” según la cual aquellos jóvenes que tienen gorra o capucha y son de piel más oscura son potencialmente un peligro en la medida en que los constituyen simbólicamente delincuentes. La actitud discriminatoria de sectores de la sociedad a los que viven en villas, los que tienen piel de color diferente, etc., es una falta de respeto hacia la condición humana de estos sectores, que por el contrario deberían gozar de toda la atención, la solidaridad y la asistencia de la sociedad en su conjunto por la situación en que se encuentran. No es casual que las expresiones peyorativas hacia los llamados sectores populares provengan de sujetos vinculados a la derecha política e ideológica del espectro. Particularmente la alianza Cambiemos es la que ha tenido sistemáticamente las expresiones más irrespetuosas de parte de sus referentes, siendo más preocupante por cuanto dentro de esta alianza existen sujetos políticos con una larga tradición inclusiva como lo son los militantes radicales, que han abandonado definitivamente el pensamiento progresista de Raúl Alfonsín y se han sumado al proyecto reaccionario y excluyente de la gran burguesía. Personeros encumbrados de Cambiemos han tenido expresiones muy discriminadoras e irrespetuosas como es el caso del ministro de hacienda Prat Gay quien afirmó, más o menos, que cada tanto un negrito del interior logra cooptar la voluntad de los ciudadanos y puede asumir el control de la nación, o González Fraga que afirmó que el gobierno kirchnerista había desarrollado en los trabajadores la ilusión que con el salario se puede comprar teléfonos celulares, plasmas, autos, casas, etc., es decir que los pobres no pueden tener la misma tecnología o condiciones de vida que los ricos. Algunas expresiones del irrespeto son más elaboradas por algunos economistas partidarios de la obsoleta teoría del derrame, que afirman que no importa que los ricos sean cada vez más ricos y ganen más plata, si los pobres pueden tener las mínimas comodidades que el capitalismo neoliberal podría ofrecerles en un futuro lejano de crecimiento por las inversiones, fundamentalmente extranjeras. Para estos economistas las diferencias sociales, la posesión sin límites de riquezas, la explotación feroz, la avaricia y la codicia burguesa lejos de expresar un defecto social que conduce a la perpetuación de la pobreza, es una virtud del capitalismo salvaje. Pero la mayor salvajada, la mayor falta de respeto hacia, no solo los trabajadores, sino a los grandes luchadores de los derechos humanos en la Argentina no vino de funcionarios menores de Cambiemos, sino fundamentalmente de quien tiene por definición la misión de representar el respeto institucionalizado, el presidente de la nación. En un reportaje a una periodista mejicana, Macri ofendió los 32 años de democracia y las luchas que los sectores subordinados de la sociedad han desarrollado a lo largo de todo el siglo veinte y lo que va de este siglo. Reflotó expresiones lamentables de la dictadura genocida como “guerra sucia”, ninguneo la real dimensión del genocidio despreocupándose de los asesinatos en masa cometidos por la dictadura con una expresión como “no me interesa ese debate” (se refería al cuestionamiento que referentes de Cambiemos como por ejemplo Darío Lopérfido realizaron sobre la veracidad de que en Argentina hubo 30.000 desaparecidos –recordemos que los documentos desclasificados del pentágono hablan de 22.000 asesinados hasta 1978-), sino que ofendió gravemente a la que es reconocida por vastos sectores de la sociedad que la consideran como la madre de la democracia, Hebe de Bonafini, falta de respeto que, como dijimos es mucho más grave viniendo de quien detenta el mayor poder dentro de la sociedad, el presidente. Y más grave aún porque Macri se refirió a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo como una desquiciada, coincidiendo objetivamente con la dictadura genocida que denominaba a las madres de plaza de mayo como “las locas de plaza de mayo”. Digo que es más grave esta falta de respeto (falta de consideración a la trayectoria de Hebe) cuando viene del presidente porque en primer lugar él es presidente de todos los argentinos y en segundo lugar porque sus palabras constituyen un incentivo a la violencia que se ha instalado en la sociedad argentina y que se ha profundizado con mayor intensidad en estos ocho meses del gobierno de la derecha más rancia y reaccionaria, el gobierno del PRO-RADICALISMO. La actitud violenta de Macri y de Cambiemos se expresa cada vez con mayor beligerancia en los ataques verbales a funcionarios del anterior gobierno en medios públicos de transporte, violencia física e intento de asesinato como el ataque a la inauguración de una sede de Nuevo Encuentro en Bs. As. o la violencia institucional directa que el gobierno naciónal y gobiernos provinciales afines ejercen sistemáticamente contra sectores de la oposición con ataques policiales a actos en locales de la misma, represión violenta a protestas obreras y populares o el encarcelamiento arbitrario de dirigentes populares como Milagro Sala (a quien, como dijo Víctor Hugo Morales en C5N no le personan levantar la mirada y defender los derechos de su gente) y referentes de la agrupación Tupac Amaru, o el intento de encarcelamiento de Hebe de Bonafini. También la falta de respeto se expresa en la desidia del Ministerio del interior en proteger a la ex presidenta o la violencia mediática y judicial que los medios de comunicación de masa concentrados realizan cotidianamente con mentiras, injurias, difamaciones, operaciones de prensa. Cuando desde el poder no se respeta a los gobernados los gobernantes se deben enfrentar al repudio social y la bronca de los gobernados como ocurrió hoy en Mar del Plata donde una multitud impidió un acto en el que participaban Macri y la gobernadora Vidal que fueron atacados con piedrazos e insultos al presidente y a la gobernadora. El respeto es fundante de la convivencia democrática, sin él es imposible que debatan sectores con diferentes visiones de la sociedad, una sociedad sin respeto es una sociedad proclive a la disgregación y a la violencia y corre el riesgo de deslizarse hacia los autoritarismos y fascismos. Estos peligros son mayores cuando el irrespeto es causado por quienes deberían ser celosos guardianes del mismo. En argentina cuando no hubo respeto a la vida, a los derechos humanos, a las diferencias, hubo genocidio. No lo olvidemos. Hasta la próxima.

domingo, 7 de agosto de 2016

Lanata, el momo Benegas y Pitrola juntos por la "justicia"


Rosario, 6 de agosto de 2016.’ Carta abierta a Jorge Lanata. Sr. Jorge Lanata, leí con atención su ataque a la madre de la democracia argentina, y digo bien, mientras ella y muchos jóvenes setentistas (que Ud. denosta permanentemente) se jugaban la vida por esta democracia Ud. le decía a Mirta Legrand “Yo no soy de izquierda, soy un liberal, al estilo americano” seguramente esa posición lo preservo de las persecuciones que sufrimos durante la dictadura, los “liberal al estilo americano” no son un peligro para la gran burguesía, más aún, como Ud. terminan siendo sus cómplices y portavoces. Quiero empezar esta carta por marcar una clara diferencia entre Ud. y yo. He criticado a Hebe varias veces, una vez por su posición con respecto a las torres gemelas, pero esas diferencias no me tapan el bosque, porque cuando Ud. hablaba sin miedo desde las radios ella enfrentaba a la dictadura en la plaza, y ese valor fue el que permitió que pudiéramos derrotar a los militares genocidas. Pero déjeme decirle una gran diferencia entre Ud., periodista de buen pasar durante la dictadura y yo uno de esos jóvenes setentistas que nos batimos en las calles contra dos dictaduras, pasando por la cárcel en el mejor de los casos, siendo masacrados a mansalva en el peor (aun sufro por compañeros caídos como el tordo De Benedetis, El lobo Rey, Amaru Luque, juanete Vicario, Irma Montenegro, Cacho Delfino y tantos que, aunque Ud. no lo crea y trate de ocultarlo suman más de treinta mil). Con todas las diferencias yo defiendo a Hebe por amor a lo que ella simboliza, Ud. también defiende a Macri por amor a los 10 millones de dólares que le pagó Magneto, el diablo para Ud., hasta que abrió la billetera y entonces Ud. recordó, parafraseando a Groucho la frase "tengo estos principios, pero si paga puedo tener otros". Ud. ataca a Hebe y de soslayo desliza que se robó el dinero de sueños compartidos, Hebe pudo ser ingenua, pero nunca corrupta, o sería tan estúpida para robar 42 millones y seguir (con sus 87 años) viviendo en la misma casa, con sus viejos muebles. Nadie hace eso, solo un (lo)pérfido comunicador burgués como Ud. puede insinuarlo. Eso sí, da una prueba contundente de su malicia patricia, cuando dice que la hija de Hebe compro en 2007 un departamento de 50 mil dólares (en esa línea de pensamiento Ud. sería 20 veces más corrupto porque compró un departamento en Miami por 2 millones de dólares). En realidad, Ud. como su amigo Gonzáles Fraga piensan que los pobres no podemos ahorrar y comprar celulares, plasmas, departamentos, y tiene razón con este proyecto para pocos, del gobierno del PRO-RADICALISMO, no. Pero se equivoca en un pequeño aspecto, con otro proyecto, más inclusivo, trabajando como profesor universitario pude comprar un departamento de 50 mil dólares, con créditos, venta de mi auto, y ahorros, y más, me pude hacer una casa de 170 mts. cuadrados en un terreno de mil metros cuadrados, claro fue durante los gobiernos de Néstor y Cristina, durante esos 12 años de “ilusión” en el que podíamos gozar de las mieles de la inclusividad, con Macri solo tengo el beneficio de pagar más ganancias que su amigo Etchevere, ese que su amigo Macri alaba en la rural, lugar de genocidas y explotadores si los hay. Hebe no se escondió tras los pañuelos, ni la defendió un kirchnerismo residual (recuerde que Cristina es quien mejor mide en la provincia, esto de boca de su íntimo amigo Feinmann el malo), sino que la defendimos los que no nos sentamos como catecúmenos a escuchar sus mentiras y difamaciones, los otros, los que lo aplauden los domingos aceptan sus falsedades e injurias porque les gusta que les mienta, porque Ud. sabe que miente y realiza operaciones de prensa cada domingo, los que preferimos ser pobres pero honestos, un concepto que dudo Ud. entienda. Hebe no se fugó, fue a militar a Mar Del Plata como militó toda su vida, por amor a la gente, y para que vea que tan setentista soy le recuerdo que el Che Guevara dijo "déjeme decirle, a modo de parecerle ridículo, que un revolucionario está guiado por un profundo sentimiento de amor". La ley que Ud. exige cumplir (en eso coincide con analfabetos jurídicos y propagandistas macristas como Luis Novaresio, Luis Majul, Nelson Castro, Joaquín Morales Solá y demás empleados mercenarios del grupo hegemónico Clarín/La Nación) es la que jueces y fiscales (designados por la dictadura) pretenden dictar, no les reconozco a esos señores que ayer rechazaban habeas corpus de los desaparecidos y presos políticos de la dictadura, el derecho a dictar justicia, Ud. sí, porque durante la dictadura no necesitaba que le presenten habeas corpus que sus amigos jueces y fiscales rechazaban, Ud. no la amenazaba, más aún, en un cierto sentido Ud. fue cómplice de la dictadura genocida. Hebe esta de un sólo lado de la ley, sin ambigüedades, del lado de la justicia popular, de la igualdad, del amor. Ud. está del otro lado de la ley, de la desigualdad, de la explotación, del mismo lado que están sus amigos el Momo Venegas y Luis Barrionuevo, y paradójicamente Néstor Pitrola del Partido Obrero, porque su caballo es del color de la injusticia, de la impiedad, de la soberbia y de la esclavitud al dinero (que le paga Magneto). Como decía mi tía Veneranda, prefiero ser pobre pero honrado, quédese Ud. con sus millones, que yo me quedo con mi pobreza, con mi humilde cátedra de Universidad de provincia, y con la felicidad de que mis hijos podrán decir papá fue pobre pero digno, nunca traicionó su palabra y sus ideas, cosa que sus hijos nunca podrán decir. Una cosa más, alguna vez fui ingenuo y creí en Ud. cuando decía que Clarín era un monopolio mediático, denunciaba al menemismo, mostrando criaturas desnutridas (que por cierto ya no aparecen en su nuevo libelo propagandístico del macrismo PPT), nunca pensé tener vida para comprobar que es un mercenario a sueldo de los opresores. Que sea feliz Lanata. Carlos Bonantini.

jueves, 4 de agosto de 2016

Porque soy enemigo del macrismo.


No soy kirchnerista, lo he dicho en varias oportunidades, aunque reconozco el valor de los últimos doce años de gestión durante los cuales se llevaron adelante políticas de apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad, de ampliación de derechos, de defensa de los derechos humanos, de desarrollo científico-técnico, de aumentos reales de los salarios, de acceso a bienes de consumo a los sectores pobres y medios, planes para casa propia, computadoras para todos los niños, cobertura previsional para todos. Tampoco creo ser un descerebrado que se la pasa frente al televisor creyendo todas las mentiras y falsedades que los mass media vuelca a diario, inyectando dosis pavorosas de odio en las personas. No soporto horas y horas hablando de la hermana Inés, de Báez, de López, repitiendo hasta el cansancio las mismas imágenes, los mismos comentarios, como antes nos hacía ver miles de veces un delito para que creamos que nos mataban como moscas, cosa que dejó de pasar por obra y magia del cese de proyección de las escenas de in seguridad en las pantallas. Hace muchos años que dejé de comprar Clarín y no digiero el relato falso, hipócrita y tendencioso de ese conglomerado de medios, que así como saturó las pantallas durante los últimos años denostando, vilipendiando, injuriando a Cristina para que gane Macri, ahora satura las pantallas de los dos o tres hechos de corrupción de miembros del gobierno anterior para tapar el desastre a que nos ha llevado el gobierno de Cambiemos. En siete meses muchos argentinos han comprendido el error que cometieron al votar a la burguesía parásita del campo y la especulación financiera, devaluación del 50%, inflación anualizada del 45%, aumentos de salarios acotados al 30 o 35 % según gremios, con una pérdida del salario real de entre el 15 y 20 por ciento en menos de un año, genocidas a los que se les permite cumplir prisión domiciliaria, represión a las manifestaciones de protesta, tarifazos increíbles que llegaron al 2000% y que ahora quieren que sea por lo menos del 500%, presos políticos como Milagro Sala que hace 7 meses que está en la cárcel sin estar imputada en delito alguno, el retorno a la Corte adicta de Menem que garantiza impunidad a los miembros del gobierno del Pro-radicalismo, persecución judicial, periodística y política contra dirigentes populares basada en mentiras e injurias con denuncias apócrifas que presentan los adictos al régimen (Carrió, Stolbizer, Ocaña), comunicación ofensiva contra la inteligencia y la dignidad de los argentinos de clase media y pobres, con expresiones como: cada tanto un negrito del norte viene a gobernarnos (Prat Gay), le habían hecho creer a los pobres que podían viajar, tener celulares, plasmas, autos (González Fraga), no pueden andar en pata y camiseta en la casa (Macri), hay que pegarle al narcotráfico en donde más les duele, el tráfico de drogas (Bulrich), eliminación de planes sociales como procrear, salud reproductiva, conectar igualdad, destrucción del desarrollo científico técnico despidiendo trabajadores de la ciencia de Atucha, INTI, INTA, ARSAT, etc. El macrismo es un proyecto para pocos, para la argentina ganadera de comienzos del siglo XX, exportadora de granos y ganado y comodities y donde los patrones del campo (hoy también patrones financieros, grandes industriales y exportadores, etc.) saquean las riquezas naturales basados en un derecho ilegítimo sobre la propiedad privada de los medios de producción. Por ejemplo, las estancias de Etchevehere y todos los miembros de la Sociedad Rural son producto del robo y genocidio de los pueblos originarios. Las fortunas de los Macri y de los grandes conglomerados que viven de la obra pública son el producto del saqueo que hicieron durante las dictaduras, las grandes fortunas en Argentina debieran ser investigadas porque son producto del enriquecimiento ilícito, como Clarín que robó a punta de pistola Papel Prensa y que extorsiona empresarios amenazándolos con publicar lo que saben de ellos si no le hacen hacer buenos negocios al monopolio mediático. ¿Porque solo se investiga a Báez, López y demás empresarios vinculados al kirchnerismo y no se investiga a Calcaterra, Caputo, Macri, Perez Companc y demás empresarios socios de macrismo y que lucraron ilegalmente robando al estado con la obra pública? Claro, porque entre bueyes no hay cornadas, Decía no soy kirchnerista, porque no hago política partidista, no soy miembro de ningún partido, nunca ocupé cargos públicos, ni los ocupare, no me interesa, siempre tuve el mismo trabajo (docente universitario e investigador), lo cual no quiere decir que no tenga convicciones políticas, que no adhiera a un modelo de organización social, solo significa que ninguno de los proyectos de los distintos partidos me satisface, busco más, quiero más. Soy como un lobo estepario en el medio de la inmensidad, aullando de dolor por mis hermanos queridos, buscando ser escuchado, ahora o en el futuro, que piensa críticamente, que sabe que las transformaciones son lentas pero que reconoce el valor de la palabra y de las ideas. Siento rechazo por los macristas y radicales traidores al legado de Alfonsín, porque más allá de su proyecto explotador y opresor actual representan todo lo que rechacé desde muy joven. Los macristas son egoístas, les importa muy poco el sufrimiento de los demás, solo son solidarios del pico para afuera ya que odian a los pobres y no pierden oportunidad de denigrarlos, son codiciosos, malintencionados, se doblegan ante los que mandan (los que tienen el poder económico que es el poder real) como Macri hace unos días en La Rural, fueron alcahuetes y amanuenses de cuanta dictadura hubo (Macri tiene fotos con Videla y demás genocidas), son corruptos (fueron beneficiados por Cavallo que durante la dictadura estatizó la deuda privada convirtiéndola en deuda pública y estos empresarios corruptos “socializaron” sus deudas haciendo que las paguemos todos), son mentirosos, cobardes e hipócritas porque se llenan la boca con que les duelen los pobres y los hunden en la peor de las miserias con tarifazos atroces e impúdicos, hablan de la comunidad de intereses que es la defensa de sus intereses, son los que cuando era joven iban en el auto último modelo de su papito y se reían de los que no podíamos tener ropa de marca como ellos, son vacíos, no tienen una idea sustanciosa, solo les interesa la ropa de marca, los coches de lujo (no por casualidad Macri bajo los impuestos a los autos de alta gama) la vida dispendiosa, las fiestas gigantescas donde se gastan en horas la comida de millones de argentinos en años, son antidemocráticos, y no solo porque recortan derechos, sino porque son discriminadores (recuerden a las viejas gordas que se movilizaron para que les dejen comprar dólares en 2014 y se quejaban que a los morochitos les dan una casa gratis), son prejuiciosos, juzgan a la gente por portación de cara, son ingenuos y mentalmente parasitarios, asumen que lo que les dice la TV o los diarios monopólicos es verdad, escuchan embelesados a Lanata mintiendo y difamando a las personas, pero que se embolsa los 10 millones de dólares que le paga Magneto por mentir, a los periodistas de intratables que se instituyen en fiscales y condenan a los kirchneristas antes que la justicia los cite (por ejemplo Liliana Franco mintiendo groseramente cuando dijo que cuando la presidenta pasaba por los pasillos de casa de gobierno la gente se tenía que inclinar en señal de sumisión), en definitiva, son los jupies de saco y corbata que nos robaron siempre como funcionarios de las empresas y ahora nos roban como funcionarios del Estado. Por eso que aunque no soy miembro de ningún partido (Partido Obrero, Partido Justicialista, Partido Socialista, etc.) tengo claridad sobre lo que detesto, detesto a los que piensan que la patria es una bandera que esta clavada en la tierra, la patria son mis hermanos ahogados por la explotación y el ultraje. Tengo claro que el gobierno del PRO-RADICALISMO nos lleva al mismo acantilado del 2001, que destruye las estructuras económicas, científicas y sociales de nuestro país, que tiene una actitud genuflexa y cobarde frente al poder económico (del que a la vez es parte) y frente a los centros de poder imperialistas. Tengo claro que quiere eliminar la pobreza matando de hambre a todos los pobres. Y para ser justos, creo que quienes éramos detractores de CAMBIEMOS en el 2015, nos equivocamos y feo, no eran lo que pensábamos, son mucho peores, mucho más siniestros, sádicos, crueles que lo que habíamos. Hasta la próxima

martes, 2 de agosto de 2016

Los argentinos, el fútbol y la política.


Los argentinos no constituyen ni un pueblo, ni una etnia, es un conglomerado de sujetos que provienen de diferentes etnias, de diferentes tradiciones culturales y que se acrisolaron a lo largo de dos siglos en un territorio muy pródigo en recursos básicos (agua, tierras fértiles, yacimientos minerales y energéticos, etc.). Cuenta la historia que cuando los pueblos originarios destruyeron la ciudad fundada por Pedro de Mendoza en 1541 (Bs. As, se había fundado por primera vez en 1536) las vacas y los caballos huyeron a las pampas y en un siglo había millones de animales. Esto hizo que los habitantes que se instalaron en este territorio a partir del siglo XIV fueran fundamentalmente ganaderos y contrabandistas. Las grandes fortunas de la burguesía patricia se amasaron mediante el pillaje, la explotación y el ultraje de los pueblos originarios por un lado y mediante negocios ilícitos como el contrabando desde el puerto de Bs. As. Recién en la segunda mitad del siglo XIX comenzó a pensarse la necesidad de diversificar las actividades productivas. En mi libro “Educación y sociedad” (UNR Editora tomos I y II Rosario, 1994 y 1996) fundamento la tesis de la existencia de un pensamiento industrialista sin industrias (encarnado fundamentalmente, aunque con divergencias por Sarmiento y Alberdi). Estos intelectuales reconocían el valor de desarrollar una cultura industrialista en este territorio y para ello pensaron en la inmigración como factor fundamental de este desarrollo, Sobre fines del siglo XIX se impulsó la inmigración europea y millones de trabajadores provenientes del viejo continente, que huían del hambre y las guerras, llegaron para instalarse en Argentina. Algunos de ellos como Terrabusi, Bieckert, Canale, etc., desarrollaron emprendimientos industriales que luego serían grandes empresas y que los llevó a fundar la Unión Industrial Argentina el 7/2/1887. Algunas de las manufactureras que surgieron en la argentina provenían de capitales del agro, otras eran producto del afán emprendedor de inmigrantes, todas ellas fueron creando la simiente del surgimiento de la clase obrera en argentina, integrada desde sus inicios por inmigrantes, obreros anarquistas, socialistas, comunistas que provenían fundamentalmente de Europa. La clase obrera no es un invento del peronismo, existía desde fines del siglo XIX, cuando aparecieron las primeras organizaciones sindicales, algunos historiadores dan como primer sindicato al de los obreros gráficos, fundado como Sociedad Tipográfica Bonaerense el 25 de mayo de 1857. En 1877 se crea la Unión Tipográfica que en 1878 organiza la primera huelga de trabajadores. En la primera mitad del siglo XX la política vernácula tuvo fuertes contenidos confrontativos entre coalición integrada por la burguesía patricia de cuño rural y una naciente burguesía industrial, que se enfrentaban a la resistencia de la clase obrera y los campesinos pobres ahogados por los contratos de aparcería y arrendamiento de los propietarios de la tierra. Se discutían ideas, modelos de país, relaciones sociales, pero se lo hacía desde la pertenencia a un cuerpo corporativo que estaba signado por la defensa de los intereses sectoriales. Aunque las luchas obreras eran de incipiente contenido revolucionario y de alto voltaje en la acción, el sector de la dominante de la burguesía, los terratenientes y grandes manufactureros reunidos en la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial respectivamente no sentía que su poder estuviera amenazado. El cambio copernicano de la política argentina comienza, a mi entender, con el golpe de 1943, surge un nuevo actor político, el peronismo, que desarrolla una variante importante del modelo de acumulación capitalista vigente, basado en la exportación de comodities y algunos productos manufacturados. Entre 1943 y 1966 se desarrolla un nuevo sector de la burguesía integrado por los industriales medios y pequeños, que necesitan para su evolución mano de obra extensiva, con lo que comienzan a requerir la transformación de la todavía importante población rural agricultora en una fuerte clase obrero urbana. El perfil inmigratorio interno cambia fundamentalmente la estructura social argentina, y lleva a que en la actualidad (censo 2010, contemos con un 11% de población rural y un 89% de población urbana (en 1869 la población rural de Argentina era del 59%) La política como acción poseía un fuerte sesgo de clase y la pertenencia a uno u otro partido se hacía sobre la base de convicciones intelectuales y prácticas sociales. El peronismo, heredero de una cierta tradición nacionalista, antiimperialista, que había surgido con el radicalismo sobre fines del siglo XIX enuncia un programa de transformaciones orientado a reivindicar a la clase obrera y a la pequeña y mediana industria. Este programa queda inconcluso por la interrupción militar violenta de 1955 (aunque continuará bajo otras condiciones hasta 1966 en los gobiernos de Frondizi e Illia) y a partir de allí asistimos a un enfrentamiento entre dos modelos de acumulación del capital, uno, como dijimos, se centra en el desarrollo del mercado interno, en el crecimiento de las pequeñas y medianas industrias, una mayor equidad en el reparto de las riquezas, la construcción de un Estado responsable y mediador en los conflictos sociales, una fuerte apuesta por el desarrollo de una legislación laboral y previsional, el fortalecimiento de la industria nacional, en definitiva una política de conciliación de clases que supone operar sobre la contradicción entre los intereses de la gran burguesía agraria, agroexportadora, financiera por un lado, y los de la pequeña y mediana industria estrechamente vinculada al mercado interno que necesariamente teje una alianza con los sindicatos que pretenden representar a los trabajadores. El crecimiento intelectual en Argentina, ese debate de ideas y propuestas en el que disputaban el neoliberalismo y el neokeynesianismo, sufre las vicisitudes de la impronta social a la que es sometido nuestro país con el genocidio que va desde 1974 hasta 1984. La dictadura arrasa con ese gigantesco laboratorio social de intercambio de ideas que significó la argentina intelectual de los 60’ y 70’ en igual medida en que arrasó a todos lo que tuvieron la osadía de ejercer un pensamiento crítico y creativo. Un segundo fenómeno que participa del fin de la temporada social creativa es el desarrollo de los mass media y la monopolización de la prensa en argentina. Los medios pasan a ser corporaciones mediáticas, que ahogan toda forma de pensamiento e imponen cada vez más un pensamiento único a la sociedad que va en línea con los intereses de la burguesía concentrada. Se instala en la sociedad un modelo de pensamiento definido como pensamiento propio del ciudadano pero que en los hechos es la colonización del pensamiento realizada por los grandes monopolios mediáticos concentrados, básicamente el grupo Clarín la Nación y el Grupo 1 de medios. Ahora los ciudadanos que son bombardeados por un exceso de información definida y con un claro sesgo político ideológico, pueden opinar de todo, aun de los temas que acontecen mucho más allá de los límites de sus sentidos, porque un ejército de periodistas al servicio de esos medios los provee de las opiniones construidas por los dueños de los medios. Para tratar de expresar mejor lo que pretendo comunicar tomaré un ejemplo. Una vez vi una película en la que un ama de casa sale a atender un llamado en la puerta de su casa y se encuentra con una señorita que le ofrece espejitos de colores, mientras la atiende, por la puerta trasera entran cacos cómplices de la señorita que comienzan a saquearle la casa. La buena mujer sabe que la señorita le está mintiendo, pero los espejitos la cautivan, la voz de la vendedora se apodera de su atención y aunque registra la mentira siente placer en escucharla y deja que los cacos se llenen todos sus bienes. Víctor Hugo Morales publicó un libro histórico "Mentime que me gusta" en donde la tesis central es que los argentinos saben que los medios concentrados les mienten, pero les gusta, saben que Jorge Lanata recibió 10 millones de dólares de Clarín, donde hoy pasó de ser crítico acérrimo a periodista estrella del multimedios, por mentir sobre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el gobierno anterior y por mentir o tapar los delitos y desaguisados del macrismo, pero les gusta escucharlo y creer que los integrantes del gobierno macrista son carmelitas descalzas, saben que Majul recibió 14 millones de pesos por mentir y difamar al Frente para la Victoria en la campaña electoral 2015y favorecer a Macri, el actual presidente, pero les gusta, saben que mientras los vendedores de ilusiones les narran el cuento de la corrupción sistémica del gobierno kirchnerista y gastan horas y días de radio y TV opinando sobre eso, el gobierno saquea el país, les meten la mano en el bolsillo con tarifazos impúdicos, les regalan sus dólares a los fondos buitres, sus recursos de vida a los estancieros, grandes mineras, exportadores, bancos, grupos exportadores e importadores concentrados pero les gusta. Los argentinos son futboleros, y en el fútbol hay que ganar, no importa cómo, aunque se rompan todas las reglas, se haga trampa, se quiebre a un rival, se haga un gol con la mano, se compre al árbitro, hay que ganar, y si toca perder hay que tener a mano un periodista para escuchar que les mienta, que les diga que está todo bien, que hay que esperar que el equipo, que es un gran equipo tenga resultados y mientras esperan el país se va al descenso. Recordemos al 2002, no es casualidad que los radicales apoyen a Cambiemos, desde que a los argentinos nos dejó Alfonsín, ellos son socios de los saqueadores. Recordemos al menemismo, época en la que los Macri robaban de la mano de Menem y Rouselot las cloacas de Morón y muchas otras obras públicas, pero a los dueños de la Argentina no se los investiga. Recordemos al 76, no es casualidad que a los genocidas los manden a sus hogares para purgar sus delitos de lesa humanidad, y Macri muestre su sonrisa en la foto con Videla, mientras persigue política, judicial y periodísticamente a los dirigentes opositores. Recordemos la barbarie, al asesinato y la prisión política a la que, sistemáticamente la burguesía concentrada, sometió a los intelectuales, activistas, obreros, profesionales, periodistas, empresarios, y entonces comprenderemos porque los argentinos muchas veces optan por el camino más sencillo que implica recibir la información masticada, preformada que no les implica pensar, y mucho menos les sugiere un riesgo para su integridad. El pensar lleva a concluir, a tener ideas propias, a rebelarse contra el orden establecido, a luchar por lo propio y a la acción. No hay pensamiento crítico sin acción liberadora, y ello exige compromisos, riesgos, trabajo. En un país donde la actividad más importante es el futbol, debatir es ubicarse en una de las trincheras, y no escuchar más razones que la razón propia, un espacio en el que, en los bares y encuentros informales se trata de discutir sin intercambiar, es debatir sin sustancia, sostener los razonamientos previos sin cuestionarlos, y entonces es lógico que sus ciudadanos hayan votado a un presidente solo guiados por el odio profundo que los medios les transmitieron a lo largo de los 12 años de gobierno kirchnerista. No importa que durante esos 12 años los ciudadanos detractores de esa formación política se hayan beneficiado con su acción de gobierno, hayan podido llegar a fin de mes, tomar vacaciones, no sentir hambre, estar socorridos por el estado, poder jubilarse, cobrar actualizaciones periódicas de sus jubilaciones, tener salarios que crecían en términos reales, gozar de derechos impensados, que la ciencia y la tecnología fueran las estrellas de las inversiones del Estado, lo medios lograron que pensaran más con el odio profundo a lo que nunca llegaron a valorar y que se volcaran en un amor sin sentido a quienes venían a esquilmarlos, a quitarles derechos, a lastimarlos. Hoy la Argentina tiene 5 millones de nuevos pobres, tarifas impagables, es víctima de un saqueo sin precedentes, de una portentosa transferencia de recursos de casi todos los ciudadanos a un grupo reducido y elitista de grandes burgueses que piensan que era un despropósito que la clase media y los trabajadores quisieran hacer turismo, tener celulares, tener electrodomésticos, autos, casas. En solo 7 meses de gobierno macrista se devaluó un 50% la moneda, tenemos una inflación del 50%, volvió la represión policial violenta a las protestas obreras y de los sectores vulnerables, hay presos políticos, se construye un estado autoritario represivo, se le miente a la gente, los gobernantes se enriquecen impúdicamente, ellos y sus amigos, familiares y favorecedores, y gran parte de la política (aun supuestos opositores) es cómplice del saqueo, es cómplice de la miseria, de la explotación. Solo cabe una pregunta, ¿hasta cuándo los argentinos soportaran la miseria, la pobreza y se rebelaran violentamente contra los opresores como lo hicieron en el 2001? Solo en el pueblo encontraremos la respuesta. Hasta la próxima.

jueves, 21 de julio de 2016

La angustia de existir.


Cada especie es un experimento de la naturaleza, no existen experimentos fracasados o exitosos, solo experimentos que en algún momento concluyen. Estos experimentos no son realizados conforme a algún plan maestro, o si existe no lo conocemos, ni tenemos por el momento capacidad de conocerlo. La naturaleza es una entidad creada por el hombre para justificar el desenvolvimiento del universo, pero, a mi entender no tiene ni vida, ni conciencia, es solo desarrollo experimental que se constituye sin patrones ni guía. Los seres humanos como especie constituimos uno de esos experimentos en desarrollo, como en su momento lo fueron los dinosaurios, por algún motivo aquel experimento finalizó, porque de no haber sido así, los que reinan en el mundo seguramente tendrían cola. Cada individuo humano como particularidad de la especie cumple un ciclo, ciclo que a la vez está inscripto dentro de otro ciclo que es el de la propia especie, cada uno de nosotros contribuye al desarrollo de ese ciclo mayor. La particularidad comparte con la universalidad rasgos distintivos, o dicho de otro, la particularidad es la concreción de la universalidad. En nuestro caso, somos una particularidad que, integrada a lo universal, evidencia una suma de diferencias entre cada uno de los sujetos particulares. No existen dos entidades humanas iguales, podemos compartir algunos accidentes, pero en esencia cada uno de nosotros es único e irrepetible, pero a la vez, cada uno de nosotros comparte con el resto el ser concreción de la universalidad. Uno de los rasgos que compartimos, cualquiera sea nuestra posición en el mundo, nuestra conciencia del mismo o nuestros objetivos dentro de él, es que nacemos, nos desarrollamos y morimos. Destino inexorable de cada ser humano, como dije en otras oportunidades, somos conscientes de que constituimos un proyecto en desarrollo hacia la desaparición, y es esa conciencia la que nos constituye en seres creativos, depredadores, impetuosos, seres que no pueden vivir si no tienen proyecto o que cuando hay vacío de proyecto se autodestruyen. Nuestra finitud de existencia solo tiene consuelo en dos posibilidades, la trascendencia por la fe, a través de diferentes teorías muy controvertidas y nunca verificadas como la transmigración de las almas o la eternidad de las mismas. El alma, como construcción ontológica del ser humano, nunca ha podido ser conocida, es tal vez como el inconsciente del psicoanálisis, quees piedra angular de la teoría Psicoanalítica pero no existen pruebas de su existencia, es solo una hipótesis sobre la que se construyó un determinado conocimiento. El alma es una construcción de la fé religiosa, de cualquier fe religiosa, si algo tienen en común las distintas creencias es la fe en la existencia del alma, la psique para los griegos. El alma occidental es un ente que se construye a partir de un mito, el Mito de Psique, es un alma inmortal que en las religiones moderna acalla el ruidoso sonar de la angustia colectiva e individual cuando estallan las alarmas de la inexistencia posible, de la vacuidad de la muerte, de la inconsistencia de la vida material. El alma es el vehículo que puede transitar más allá del final y adentrarse en otra dimensión, en la que nos espera la liberación de la angustia y la ansiedad de la muerte, porque allí domina la eternidad de la vida. Si prescindimos del alma como afrontamos el tormento de la desaparición, la segunda hipótesis más vinculada a las filosofías materialistas también limita con la eternidad, pero en este caso, la eternidad de la que hablamos es la de la especie. Nuestra vida adquiere sentido cuando logramos inscribirla en un mega proyecto que es el de la reivindicación de la especie. La especie es eterna, si nosotros somos parte de ella, también somos plausibles de lograr la eternidad. Recuerdo haber leído un libro muy interesante de George Orwell, 1984 se llamaba, en la que un personaje perteneciente a la burocracia dominante en una dictadura que se sostenía por la imagen del Gran Hermano responde a la pregunta del ciudadano que está torturando, respecto de la existencia de Gran Hermano, Gran Hermano no existe, él es una forma de mantener la ilusión que permite dominar a las masas, lo que realmente existe es la burocracia, y ella nos permite trascender la finitud de la existencia, al ser parte de la burocracia, cada uno de nosotros obtiene su propia eternidad en la eternidad de la existencia de la burocracia de dominación. En el materialismo la noción de la Naturaleza, ocupa un lugar muy próximo al de un Dios omnipotente, solo que en este caso no constituye una conciencia que esta por fuera de la especie, por fuera de la materialidad del mundo, sino que es esa propia materialidad en desarrollo la que construye, a través de los hombres la significancia de la vida. La pregunta que cabe en esta segunda opción es la misma que se le podría hacer al personaje de 1984, que pasa si la burocracia se extingue, que pasa si la humanidad se extingue, Pregunta complicada, porque nos lleva al límite de la razón materialista en el que la pregunta por la esencia retorna de lo reprimido con fuerza de interpelación, dado que en ese límite pierde sentido la inclusión del proyecto particular de cada ser humano como parte del proyecto universal de la especie, si la especie es un anti proyecto, si su evolución no concibe reglas, sino que está sujeta a la espontaneidad, no tenemos la certeza de que podamos perdurar en ella, pierde sentido, además de nuestros proyectos particulares, algunos de los mecanismos de sostenimiento de la especie como por ejemplo la reproducción, nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, y los hijos de los hijos de nuestros hijos, deberían saber que solo son un experimento que no tiene objetivos, ni sentido, son solo un experimento. La pregunta retumba en la conciencia del materialista con la misma fuerza que retumbaría en la creencia del religioso, que pasa si en realidad Dios es finito, si su existencia es finita, todo lo creado por él gozaría de esa misma propiedad, la de la finitud y por lo tanto podría desaparecer, el paraíso se transforma en un infierno compartido con el infierno del materialista que sabe o instuye la finitud de la existencia humana, que, como los dinosaurios pueden llegar a desaparecer. Pero no es una fantasía, ni un artefacto destinado a organizar nuestro pensamiento desde otra perspectiva, existen muchos científicos que creen en la hipótesis que refiere a la desaparición de las sociedades evolucionadas, las sociedades evolucionadas serían las creadoras de las causas de su propia desaparición y a juzgar por las acciones de la sociedad actual, que agrede hasta el paroxismo al planeta que la contiene, esto no está muy lejos de la realidad. Los estudios más serios de la actividad humana sobre el planeta, sobre todo a partir de la revolución industrial y la universalización de la cultura capitalista muestran que vamos hacia un precipicio del que no podremos librarnos, porque tal vez, ya pasamos el límite de lo permitido por la naturaleza, el planeta podría tener como destino su destrucción y con él toda la vida existente. Es entonces el momento en el que la hipótesis de la extinción de la especie cobra realidad, verosimilitud y en este escenario la pregunta que nos acucia es ¿entonces,para que hacemos lo que hacemos? Esta pregunta no tiene carácter de clase, es una posición de transversalidad para todos los seres humanos, para el capitalista que se interroga para que quiere acumular riquezas que no podrá gastar ni en varias existencias y que sus descendientes no podrán gozar por la perspectiva del holocausto; para el trabajador que, si se interroga de esta manera, se esfuma el sentido de su trabajo, el sentido de todo lo que quiere o ha construido, el vacío de la nada nos invade y en ese vacio no existe respuesta posible que mitigue nuestra angustia, posición peligrosa la del filósofo que se interna en estos vericuetos de la razón, porque puede ser reconocido como la maldad que viene a destruir la ilusiones, y todos sabemos que cuando la noticia es muy mala, nuestra actitud como seres humanos es matar al mensajero. Más allá de la hipótesis de la extinción de la especie, más allá de la extinción de la vida en la tierra, la ciencia nos provee de teorías inquietantes que afectan nuestra tranquila existencia en este mundo. El Big Bang es una teoría sobre el origen del universo, que hasta le pone números a su existencia, catorce mil millones de años y afirma que en el comienzo el universo era una maza muy concentrada de energía que en un momento explotó por su tensión interna y comenzó a expandirse creando todo los que existe, materia, espacio, tiempo, pero, y aquí viene la mala noticia, nadie puede afirmar que esa expansión sea eterna, es más, los científicos afirman que la expansión del universo en un momento comenzará a desacelerarse y en algún otro momento el universo comenzará a contraerse de nuevo, hasta el momento de su colapso (Big Crunch) y en ese proceso arrasaría galaxias, estrellas y planetas, la Vía Láctea, el Sistema Solar y nuestro planeta incluidos, y si eso ocurre aunque sea en unos, digamos veinte o treinta mil millones de años, igual nuestros proyectos, como los proyectos de la humanidad no tienen destino, No se angustie entonces, relájese y goce, la cuestión, tal vez, es vivir. Hasta la próxima,

sábado, 9 de julio de 2016

Agresividad y violencia.


Quiero discutir estos dos términos porque en el lenguaje común existen algunos equívocos. En primer lugar, ambos términos gozan de muy mala prensa en nuestros días. Cuando se hace referencia a que una persona es agresiva generalmente es una crítica y cuando se habla de violencia se la ve como una mala cuestión. Pero no siempre ha sido así, en general en la historia humana, por lo menos en la historia conocida, la agresividad y la violencia han sido dos atributos valorados. Comencemos por ver que significa cada una de estos términos para luego ver las vicisitudes socio-históricas. Según los diferentes diccionarios, violencia proviene del latín violentia, y por lo general hace referencia a algo que está fuera de su estado natural. Sería una acción que se realiza con fuerza, ímpetu o brusquedad. También hace referencia a lo que se hace contra la voluntad. El diccionario la define como un comportamiento deliberado con el fin de producir daños físicos o psíquicos a otra persona o grupo de personas, yo le agregaría también, con el fin de procurar algún bien material o resultado satisfactorio. Un investigador noruego Johan Galtung, definió tres tipos de violencia; a) cultural, que se manifiesta en el arte, la ciencia o la religión; b) estructural, sería la que acontece en los sistemas sociales como consecuencia de la insatisfacción de las necesidades que tenemos; y c) directa, que es la que se ejerce física y psícamente contra las personas, contra el medio ambiente, o los bienes privados o comunes. Dentro de este último tipo entran los robos, los asesinatos, los saqueos, etc. Existe una forma de violencia que a veces no es considera como tal, es aquella que el estado ejerce sobre las personas, como por ejemplo la represión o la pena de muerte. Mahatma Ghandi, conocido por su teoría de la no violencia y por la búsqueda del cumplimiento de los objetivos sociales mediante acciones pacíficas, sin embargo, afirmaba que nadie está exento de ejercer la violencia dado que la misma es una característica propia de los seres humanos. Decíamos más arriba que la violencia no siempre tuvo la mala prensa de la que goza en la actualidad, que por otra parte se trata de posturas hipócritas, dado que mucho de los que preconizan la paz ejercen la violencia contra pueblos enteros asesinando a millones de personas por años. Un dato interesante es que solo en el siglo veinte murieron 6.000 millones de personas, según afirma el informe de Devid Mc Candless, de las cuales un 17,8% habrían muerto por la mano del hombre, alrededor de 978 millones de personas. En este tópico se incluyen guerras, muertes violentas (asesinatos, por ejemplo), accidentes, etc. En las diferentes guerras del siglo XX las estadísticas mencionan más de 130 millones de personas muertas. El uso de la violencia, no solo no era reprobado a lo largo de la historia, sino que incluso era ponderado. Los romanos tenían lo que llamaban la rex nullius, derecho de conquista, por la cual todo lo conseguido por la conquista (que obviamente era violenta) correspondía al conquistador. En la historia humana los genocidios, las matanzas por cuestiones ideológicas o religiosas, han sido moneda corriente, y no solo se trata de matanzas simples por acción de las armas en confrontaciones, en muchas de ellas hubo manifestaciones extremas de sadismo y brutalidad, donde la tortura al semejante era moneda corriente. En el caso de Argentina, la violencia ocupó una parte importante de la historia nacional. Los historiadores cuentan más de 150 batallas durante el siglo XIX. En el siglo XX son conocidas las matanzas como la de la Patagonia, la semana trágica. El genocidio de los setenta, etc. Durante los años de plomo 1960/1980 la violencia poseía un estatus privilegiado. Frases como las de Marx, “la violencia es la partera de la historia”, o las de Perón, “la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia”, “la violencia de los de abajo es provocada por la violencia de los de arriba”, constituían el combustible que alimentaba los programas revolucionarios basados en la transformación del capitalismo como resultado del uso de las armas. La burguesía no siempre enunció propósitos pacíficos, a lo largo de su formación los líderes burgueses desataron la violencia revolucionaria en defensa de sus intereses, y su punto más álgido los constituye, tal vez, la revolución francesa, en la que miles murieron en enfrentamientos militares o en la guillotina. Lenin preconizaba el uso de la violencia para los objetivos liberadores y decía que la burguesía no cedería su poder a menos que el proletariado se lo arrancara con la fuerza de la insurrección. Es de destacar que la violencia a la que se refería era la lucha del colectivo de trabajadores (insurreccional) dado que rechazaba la violencia individual (por ejemplo, el terrorismo) al que consideraba una desviación pequeño burguesa y decía que los actos terroristas constituían crímenes individuales y miserables. Luego de su triunfo, la burguesía buscará monopolizar el uso de la violencia en el Estado, al que ella controlaba, y de esta manera, el Estado ejecutó represiones violentas que le costaron la vida a millones de ciudadanos disconformes con las consecuencias del sistema capitalista. Volviendo a los años de plomo, casi todas las agrupaciones estudiantiles y políticas revolucionarias preconizaban la lucha armada para lograr la liberación de los trabajadores, algunos mediante la insurrección armada, otros mediante la construcción de un ejército del pueblo, solo algunas fracciones residuales del partido Socialista y el Partido Comunista proclamaban la búsqueda de una revolución pacífica, el resto veía a la lucha callejera del pueblo como pre condición para la toma del poder. En esos años se tenía fresca la revolución cubana, donde un grupo de guerrilleros había tomado el poder mediante las armas, la revolución china que mediante una guerra popular prolongada encabezada por Mao Tse Tung, había derrotado al ejército nacionalista burgués de Chiang Kai Shek y la epopeya de Viet Nam que bajo el liderazgo de Ho Chi Minh, derrotaron a los franceses y luego al mayor imperio en la historia de la humanidad EE.UU. Se consideraba violencia, además de la represión de los gobiernos a las luchas obreras y populares (plan CONINTES de Frondizi, represión de la noche de los bastones largos de Onganía, masacre de Trelew durante la dictadura de Lanusse, genocidio ilegal durante la última dictadura militar, etc.), las políticas de ajuste que se implementaban y conducción a la pobreza y la indigencia a los trabajadores, la violencia cultural que ejerce la iglesia (con sus normas ultraconservadoras con respecto al sexo, el aborto, etc.) y la educación de clase que se imparte en las escuelas adormeciendo el pensamiento crítico, etc. Hoy sería muy difícil encontrar colectivos políticos que impulsaran en democracia el uso de la violencia, aunque en los setenta en Europa surgieron grupos terroristas que en democracia tomaron las armas contra el Estado capitalista como por ejemplo las Brigadas Rojas en Italia, la Fracción Ejército Rojo en Alemania, el IRA en Irlanda del Norte, etc. Pero si son conocidas formas de violencia estatal, donde los planes de ajustes neoliberales socaban las condiciones de vida de los sectores populares y conducen a fragmentos de la clase media a la pobreza y a la indigencia. Estas políticas llevan al hambre y a la desesperación a millones de ciudadanos que viven hacinados en viviendas precarias, sin las mínimas condiciones de salud, en zonas donde no hay cloacas, agua potable, etc. En esa desesperación, en la historia reciente en Argentina, hemos visto los llamados saqueos, donde miles de desesperados primero pedían comida y cuando se la negaban la tomaban haciendo uso de la violencia colectiva. Otra forma de violencia a la que lleva la explotación capitalista es el delito, jóvenes (y no tan jóvenes) sin futuro se lanzan a recuperar el futuro que el injusto sistema capitalista le ha arrebatado mediante la acción individual dando lugar a arrebatos, asesinatos, secuestros, y todo aquello que ha dado en denominarse inseguridad. Esta inseguridad va acompañada de otra forma de violencia que estigmatiza a los jóvenes y los persigue, sin tener en cuenta que el delincuente es también una víctima de un sistema codicioso en el que una ínfima mayoría posee todo y la gran mayoría no pose nada. Creo que no basta con algunos clisés a los que nos tiene acostumbrado la intelectualidad burguesa y pequeña burguesa como por ejemplo justificar la persecución y discriminación violenta del Estado contra los vulnerables en conflicto con la ley, pero reclamarle al Estado, como forma de tapar su conciencia culpable, mayor educación y empleo para estos sectores, cuando las soluciones solo pueden venir de la mano de mayor igualdad, inclusión y políticas sociales que brinden futuro a los sectores vulnerables. Y en este punto se hace necesario introducir el otro tema del título, la cuestión de la agresividad. Este término goza también de mala prensa, aunque menor que el de la violencia. La palabra agresividad es un término compuesto del latín, conformado por el prefijo ad que significa hacia, gradior que puede entenderse como andar o ir, ito que equivale a relación activa y el sufijo dad que significa cualidad. Podríamos interpretarlo como andar o ir activamente. La agresividad proviene de la Biología que la vincula al instinto sexual y a la territorialidad. Si bien en el lenguaje común se la ve como sinónimo de actuar o responder violentamente, también debe rescatarse su acepción como brío, pujanza o decisión para emprender alguna acción o enfrentar las dificultades. En Psicología suele considerársela como conjunto de patrones de actividad que pueden manifestarse con intensidad variable, desde las expresiones verbales y gestuales hasta la agresión física. En una sociedad en la que se valora lo individual, la salida personal antes que la colectiva, donde una publicidad habla de una sociedad meritocrática en la que se exaltan los valores individuales, la competencia, donde la mezquindad juega un papel importante y donde existe el sálvese quien pueda, la agresividad debería tener una alta consideración. Lo paradójico es que la agresividad, considerando valores de solidaridad, cooperación, asociatividad, búsqueda del bien común, etc., también juega un papel importante, pero como entidad colectiva, como resolución de los problemas comunes en el marco de la igualdad y la inclusión y donde el aporte individual, motorizado por el empuje, la constancia y la pujanza se constituyen en atributos que pueden ser extrapolados al grupo. Por lo tanto, violencia y agresividad, como puede leerse son conceptos situacionales y relativos, no solo a los momentos socio-históricos, sino también dentro de la contemporaneidad de un colectivo social y responden a las condiciones de vida y a los proyectos de sociedad que pretendemos construir. Hasta la próxima.

domingo, 3 de julio de 2016

La burguesía progresista.


En la década del setenta, existía entre los muchos grupos de izquierda, un debate que nunca fue saldado. Existe o no existe un sector de la burguesía que puede denominarse progresista, o toda la burguesía constituye un bloque político reaccionario. El debate no era menor, durante los sesenta y los setenta la izquierda discutió lo que se llamaba el carácter de la revolución. Lo que en buen romance implicaba definir el tipo de poder que se debía construir luego de la toma del mismo. Siguiendo una tradición iniciada por la llamada teoría de la dependencia, entre cuyos exponentes se contaban Cardozo y Farletto (el mismo Cardozo que fue presidente de Brasil y que hoy hace alianza con la derecha más reaccionaria para dar un golpe de estado contra el gobierno del P.T., y publicaba “Dependencia y desarrollo en América Latina”, F. Cardozo y E. Farletto, Siglo XXI 1977, Bs. As.) el debate se centraba en el carácter colonial, semicolonial o independiente de América Latina. Fue un largo debate y su importancia residía en que, si la Argentina era una colonia o semicolonia, se habilitaba el desarrollo de una lucha en pos de la liberación nacional. De ello resultaba que, el carácter de la revolución que para ese momento histórico no era la construcción de una sociedad socialista, sino la unión de los sectores nacionales contra la llamada oligarquía cipaya (la gran burguesía terrateniente, financiera e industrial) que se subordinaba al capital imperialista y a través de la cual, ese capital ejercía el control del país. El pueblo, constituía un concepto genérico que reunía a todos los sectores sociales interesados en la liberación nacional. En términos económicos estos sectores eran el proletariado urbano y rural, la mediana y pequeña burguesía nacional, el campesinado medio y pobre, la pequeña burguesía, etc. En términos políticos, el frente nacional estaba conformado por el peronismo que históricamente lideró la llamada lucha por la liberación nacional y una serie de partidos burgueses y pequeños burgueses que iban del dentro hacia la izquierda. Para todos lo que suscribían la teoría de la dependencia la contradicción principal era imperio nación y luego se dirimirían las contradicciones secundarias entre la burguesía y los demás sectores explotados y oprimidos. Este es el origen fuerte del progresismo en argentina, y está vinculado a la idea del cambio revolucionario por etapas (clásica concepción del estalinismo en contraposición al trotskismo que definía la revolución permanente). En esta revolución por etapas, se debía llevar adelante una revolución democrática burguesa que desalojara del poder a la llamada oligarquía e instaurara un poder popular. La idea era que se debía realizar en esta etapa las tareas democráticas burguesas que habían quedado pendientes desde la revolución de mayo de 1810 y nunca se habían cumplido (independencia económica del país, eliminación de los resabios feudales y semifeudales, instauración de una democracia representativa, realización de la reforma agraria, etc.). Desde esa perspectiva existían sectores de la burguesía que se consideraban progresistas, es decir que aun contenían un potencial de cambio en sus necesidades de desarrollo y que este sector progresista tenía contradicciones con la gran burguesía colonialista. El peronismo encarnó desde sus inicios el pensamiento de este modelo de desarrollo en el que, la mediana y la pequeña burguesía aliadas a los trabajadores, llevaría a la Argentina por la senda del progreso social, económico y político. Un sector de la izquierda marxista, que tenía coincidencias con el peronismo, se opuso a su proyecto desarrollista, y para poder justificar sus disidencias preconizó para la Argentina la teoría del fascismo desde algunos de sus sectores (fundamentalmente el Partido Comunista Argentino que enrolado en el estalinismo que sostenía la lucha democrática de los trabajadores contra los fascismo -Italia y Alemania hasta 1945- y luego la lucha democrática contra el imperialismo americano durante la guerra fría) y otros sectores de la izquierda (fundamentalmente de raíz trotskista) que sostenían que el peronismo era una propuesta burguesa bonapartista (recomiendo leer el XVIII Brumario de Luis Bonaparte de Carlos Marx) que buscaba convertirse en mediador del conflicto entre burgueses y proletarios pero que siempre laudaría en favor de la burguesía. Hubo un pequeño sector de la izquierda, de efímera existencia, que sostuvo, basado en textos de Marx que la Argentina era un país independiente y que lo que estaba a la orden del día era la revolución socialista y la instauración de un estado obrero. Esta polémica de los setenta subsiste en las dos primeras décadas del tercer milenio, aunque los términos no tengan la misma significación. Hoy el término progresista se ha banalizado por su uso masivo y hasta sectores profundamente reaccionarios, como el macrismo y la derecha radical se definen como progresistas, preconizan el cambio y no sería raro (ya lo hicieron los militares con Onganía cuando designaron su golpe como revolución nacional) que comenzaran a hablar de una revolución en Argentina. La teoría de la dependencia fue lentamente abandonada y solo conservó lo que Cardozo y Farletto denominaron el desarrollismo (que en Argentina tuvo su máxima expresión en el gobierno de Arturo Frondizi). La caída del peronismo (como de muchos populismos en América Latina) significó el comienzo de la llamada égida neoliberal. El neoliberalismo, lo hemos dicho en varias publicaciones, constituye la propuesta de organización del estado y la sociedad sobre la base de la teoría del mercado como regulador social, por lo cual el Estado debe circunscribirse a las funciones elementales que el mercado no provee, como por ejemplo seguridad (represión), salud y educación. Porque esta teoría neoliberal tuvo tanto anclaje sobre los sectores más concentrados de la economía argentina (grandes capitales financieros, los capitanes de la industria, los monopolios exportadores como las cerealeras e importadores y los terratenientes agrarios), la respuesta la encontramos en el carácter de la estructura económica argentina. Nuestro país, como por lo general América Latina, tiene, en términos cuantitativos, un mercado interno pequeño (40 millones de consumidores) y su principal producción son los commodities, es decir, cualquier mercancía con uso comercial, como cereales, petróleo, minería, etc.), la estructura industrial tiene un desarrollo reciente en términos temporales (si bien la teoría de la sustitución de las importaciones surgió durante las grandes guerras cuando se desarrolló una débil estructura manufacturera) y comienza a tener volumen a partir de 1945 con el peronismo (que crea un importante sector de empresas medianas y pequeñas que prácticamente no existían) y se profundiza durante los años del desarrollismo (incluido el gobierno de Illia que podríamos denominar un desarrollismo social). Entre 1945 y 1975 se sientan las bases industriales de Argentina y se constituye un sector de burguesía media con peso económico y político, que generalmente estuvo aliado a la clase obrera en la medida en que su interés por el desarrollo del mercado interno convergía con la demanda de mejores salarios y nivel de vida de los trabajadores (ver Bonantini C. Historia de la Educación Media Argentina. UNR editora, Rosario 1994 y 1996 tomos I y II). Como hemos definido en otras publicaciones, la pugna entre estos dos sectores burgueses se dio en términos de teorías económicas, la gran burguesía que adscribía a las teorías neoliberales de mercado y la pequeña y mediana burguesía que se sumó a las teorías neo keynesianas. A partir del regreso a la democracia representativa, con el derrumbe del poder militar, la gran burguesía comenzó a hacer una serie de ensayos para conservar el poder político que antes tenía de la mano de golpes cívico-militares que reprimían salvajemente a la población. Fueron ensayos de creación de partidos propios (UCD de Alsogaray), de infiltración en los grandes partidos populares (menemato 1989-1999 y delaruismo posterior) y finalmente un partido propio que llegó al poder con la estructura territorial del radicalismo de derecha, es decir el macrismo). En América Latina se dieron procesos similares en los que el retiro de los EE.UU. como consecuencia de la profunda crisis capitalista y la caída de la teoría de la seguridad nacional, acompañado por un proceso creciente de valorización de los comodities, que, con marchas y contramarchas, llevó al poder en toda la región a partidos populares de tendencia centroizquierdista (Venezuela, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador, Brasil, Paraguay, Uruguay). En este proceso político tuvo importancia el fin del mundo unipolar donde el dominio de EE.UU. fue casi absoluto y la emergencia de nuevos bloques económicos y políticos como la U.E., el Mercosur, la UNASUR, el BRICS, etc.). Precisamente, en América del Sur, el desarrollo de Brasil como potencia emergente (económica e industrial) permitió que desde los tempranos años de la democracia se comenzara a pergeñarse un bloque de naciones que se constituyera en un espacio de libre comercio y brindara a los capitales internacionales y nacionales un mercado amplio facilitando la producción en escala que hacía más competitivas a las economías regionales. Desde el comienzo el Mercosur fue mucho más que una unión aduanera, como correctamente afirman algunos autores, (vg. Cicaré A. La educación como factor de integración en el Mercosur, Cuadernos Sociales 14/15, UNR Editorial, Rosario 2015), se configuró como una propuesta de integración económica, social, educativa y de desarrollo científico tecnológico. En los últimos 30 años asistimos en el área del Mercosur y la UNASUR a procesos de desarrollo económico, fundamentalmente industrial, integración social, disminución de la pobreza, desarrollo científico-tecnológico que no registra antecedentes en la historia de la región. El otro dato, es como hemos dicho, la adscripción a las teorías neo keynesianas basadas en la demanda que llevaron a mejorar el consumo en América Latina generando millones de nuevos “clase media” que se incorporaron al mercado de consumidores. Las cifras son elocuentes, crecimiento de la industria automotriz, alimentaria, metalmecánica, artículos de confort hogareño, de las telecomunicaciones e internet, del turismo nacional e internacional, etc. Pero también, y esto es un dato nuevo muy significativo, creció la inclusión en términos de derechos y la igualación, en términos de visibilidad de las minorías discriminadas hasta hace pocos años, La ampliación de los derechos democráticos, de los derechos civiles, de los derechos humanos, de los derechos de las minorías son datos relevantes e incontrastables en la América Latina de los últimos 30 años. Todo esto ha sido posible por la alianza que establecieron los sectores explotados y oprimidos con un sector del capital, y ello se explica en los logros electorales de los grandes líderes latinoamericanos como Cristina Fernández de Kirchner, Ignacio Lula Da Silva, Michelle Bachelet, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez, José Mujica, Fernando Lugo. Etc. El crecimiento de la llamada clase media en este espacio geográfico, posibilitado por las políticas de inclusión y desarrollo de América Latina, es también su debilidad, por cuanto los sectores medios son muy volubles en lo referente a las ideas y tienden a mimetizarse con la gran burguesía a la que admiran y en la medida en que crece su nivel de vida en lugar de mantener la alianza con los trabajadores y sectores vulnerables (como en la Argentina de 2001 con la consigna piquetes cacerolas la lucha es una sola) buscan alejarse de los mismos y a debilitar lo que se ha dado en llamar el campo popular. La historia no está escrita. Es hora de reflexión y acción. Hasta la próxima

viernes, 24 de junio de 2016

Santos, ídolos, pecadores y seres humanos.


Cuando era niño solía leer un comic que se llamaba “Vidas ejemplares”. La revista narraba la existencia de personajes de la historia de la humanidad que habían tenido una vida intachable. Por aquellos años, la ingenuidad de la infancia hacía que yo creyera esas historias. La revista tenía un fin ideológico, se trataba de educar al lector en ciertos valores tales como el altruismo, la honestidad, la valentía, la entereza, etc. Por lo general las vidas ejemplares narraban las historias de santos, aunque también había números en los que se contaba las peripecias existenciales de laicos. Traigo a colación este recuerdo porque en Argentina hemos desarrollado una gran capacidad para construir iconos que son vendidos como el ejemplo de la pureza, con un conjunto de valores a los que hay que imitar. Estos ídolos pueden ser religiosos, mitológicos, civiles. Por allí caminan de la mano el guachito Gil junto a la difunta Correa, en alguna esquina encontramos a Gilda y en algún lugar de la Pcia de Bs. As el potro Rodrigo, la primera con ermitas por su calidad de “santa” el segundo como ícono popular. Durante años endiosamos a un excelente futbolista y lo elevamos a la característica de Dios (por lo menos la mano de Dios) y también en la época de la dictadura canonizamos a las madres de Plaza de Mayo, construyendo el ícono Hebe. Con menor suerte Favaloro y Maradona son parte de la iconografía vernácula, y algunos políticos fueron elevados a la deidad, o acaso no hablamos de San Perón y Santa Evita, y otros más laicos, los hay los que son sinónimo de virtudes como la honestidad (Illia) o de la educación (Sarmiento), y en general los políticos apetecen llegar a ser canonizados para tener su lugar en loa historia popular. Pero con la misma velocidad que construimos una deidad, los argentinos la destruimos, y entonces surgen dos preguntas, ¿en todos lados es así? y ¿Cuál es la causa de esta volubilidad de nuestras emociones? Creo que, si bien las figuras arquetípicas de la nacionalidad y la vida cotidiana de los países son sometidas a la crítica en todo el mundo, en general se las respeta y se es muy cuidadosa a la hora de evaluar sus conductas- Gandhi no es vituperado en la India, Mandela es una figura respetada en Sudáfrica, el propio Kennedy es respetado por los americanos, Napoleón es un héroe para los franceses, y así los diferentes países tienen sus iconos a los que admiran y respetan. En cambio, en Argentina, los ídolos suben y caen del pedestal al ritmo del merengue que entonan los medios masivos de comunicación o como en el tango cambalache van mesclados unos con otros. En los ochenta y noventa, Hebe era endiosada por la gran mayoría de los argentinos (la respetaban aun aquellos que hablaban de las locas de plaza de mayo). Si alguien se atrevía a hacerle una crítica, era inmediatamente vituperado, y debemos reconocer que, aunque Hebe es un ejemplo de la lucha popular contra la dictadura tuvo expresiones controvertidas (como aquella vez que dijo que se alegraba de los yanquis que murieron en las torres gemelas), pero estas expresiones desafortunadas no invalidan lo que significa su trayectoria en defensa de los derechos humanos. Además, Hebe es un ejemplo de honestidad y entereza, aunque algunos medios de la derecha argentina pretendan ensuciarla (sobre todo por la estafa perpetrada por Schoklender en el caso de sueños compartidos). Desde el deporte, Maradona, sobre todo luego del mundial 86 se convirtió en un Dios laico de los argentinos. Durante años, asistimos a las crónicas de la perfección de Maradona en la que los periodistas vendían una imagen muy distante del ser humano. Otros ídolos como Favaloro, tuvieron menor suerte, pero luego de suicidarse comenzaron a tener el respeto que se le había negado en vida. Ni hablar de Perón y Evita, dioses del Olimpo argentino, que desde lo alto del monte gobiernan las voluntades de unos y son objeto de la crítica insidiosa de otros. Muchos de estos ídolos, sobre todo los que vienen del campo de la política, son objeto de veneración un día y al día siguiente son profundamente denostados. Luego de la “revolución libertadora”, Perón paso de ser el padre amado por la mayoría, a ser un ladrón, abusador de menores, corrupto, y no se lo encerró en una cárcel, solo porque se fue a tiempo. Los argentinos olvidaron como durante casi diez años millones de trabajadores, vulnerables, pequeños comerciantes, etc., se reunían para venerar al líder todopoderoso, y como los mismos que lo denostaron durante dieciocho años, mágicamente comenzaron a vivarlo cuando el viejo líder volvió del exilio. Un capítulo curioso es el de los santos de la iglesia católica. Sicarios, contrabandistas, asesinos, ladrones, figuran en el santoral y son venerados por la grey católica sin que se les cruce por la cabeza el mínimo atisbo de duda respecto a su santidad. Solo por dar un ejemplo, San Pablo era un asesino al servicio de los dignatarios judíos y como un homólogo de la inquisición que vendría después, se dedicaba a perseguir y matar nazarenos. Santo Domingo y su s seguidores eran los responsables de la inquisición, y aunque muchos lo veneren como santo, asesinaba a los herejes sin piedad ni compasión, sino indáguese sobre el genocidio que hizo la primera cruzada interna de la cristiandad contra los cátaros en la occitania francesa, donde el nivel de genocidio llegó al punto de que un monje dominico en el sitio de una ciudad occitana dijo a degüello (o sea mátenlos a todos) y ante la pregunta del general, ¿eminencia allí hay de los nuestros?, contesto, no importa Dios sabrá distinguirlos. Ningún creyente, católico, musulmán, duda de las bondades de Jesús o Mahoma. Sin embargo, el primero, aun con todas sus virtudes, pecaba y seguramente tuvo mucho de que arrepentirse a la hora de su partida, y el segundo era un militar conquistador bajo cuya espada murieron miles en vida, y millones después de muerto. Acaso San Francisco de Asís era más o menos santo que el actual Francisco, o tenía sus manchas ocultas que la historia y el mito se encargaron de borrar cuidadosamente. Nadie es santo, todos somos solo seres humanos, con virtudes y defectos, pero seres humanos que al final no nos vamos a sentar a la diestra, ni a la siniestra de Dios, sino que seremos polvo, por decir una grosería, de un polvo venimos y al polvo vamos. Entonces porque embanderarnos en discursos hipócritas que nos hablan de un cúmulo de virtudes de los santos, si ni siquiera somos capaces de seguir la máxima atribuida a Jesús, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Creo que esta tan mal endiosar a las personas como vituperarlas luego, porque en ninguna de las dos oportunidades reconocemos lo que son humanos, comunes y corrientes. Hace unos días en el Facebook escribí unas líneas porque me emocionó un reportaje que Víctor Hugo realizó a Maradona. En el mismo, Diego se mostró en su faceta humana como nunca, apareció un Maradona humilde, capaz de reconocer a los que participaron con él del logro mundial, preocupado por los más vulnerables, generoso. No desconozco los defectos del Diego, se de sus cuestiones íntimas ventiladas en los medios aviesamente porque no les gustan sus posiciones políticas o simplemente porque para los medios de comunicación ventilar la mugre que todos tenemos en nuestra intimidad es lucrativo. Pero lo que sí sé, es que la intimidad es del Diego y sus familiares y que como decía la Tía Veneranda, en las cosas de la familia los de afuera son de palo. Más que criticar al Diego por sus cosas íntimas (si tuvo muchas mujeres, si no reconoció hijos, si se peleó con otras, si no drogó o no, lo que tenemos que valorar es lo que Diego y muchos otros nos dieron en un momento crítico de nuestra historia, un campeonato mundial, una alegría inmensa, que, como el mismo dijo, nos permitió sentirnos reivindicados por tanta muerte cometida por milicos aventureros que mandaron a nuestros pibes al muere a manos de los expertos asesinos ingleses. Diego y su equipo nos dieron una alegría que permitió que elaboráramos nuestra complicidad en la matanza, ¿o acaso millones de argentinos no nos alegramos cuando invadieron Malvinas?, ¿acaso no fueron miles y miles los que vivaron a Galtieri en la Plaza de mayo?, y en los bares, cuántos debimos callar la bronca por lo que considerábamos una aventura insensata de los milicos asesinos so pena de ser agredidos por los mismos que hoy se hacen cruces por la aventura militar insensata. Los argentinos tenemos que empezar a ser más autocríticos, y pensar porque endiosamos a personas que no son más que ciudadanos con un poco de prensa. Nos desesperamos para decir hola Susana, te amo, a una analfabeta, sin cultura, de derecha casi fascista, que proclama la necesidad de la pena de muerte a los delincuentes, pero que en su momento para evadir al fisco compro por intermedio de un minusválido un Mercedes Benz que cuando la descubrieron ocultó en un gallinero para no hacerse cargo de su delito. Vemos a una señora conservadora almorzar con lo más granado de la derecha argentina y dilapidar insensateces a diestra y siniestra, mintiendo y prejuzgando solo por el magro placer de tener un poco de pantalla en sus últimos días. Son tantos los ídolos de barro que construimos, esos que no nos dan nada, solo opio para nuestros cerebros, que anestesian nuestro pensamiento, que trafican ideología, que nos sumergen en un espectáculo bizarro que solo busca impedir que podamos asumir la crítica existencial de nuestras condiciones de vida, que los verdaderos ídolos, esos que nos dieron mucho como Maradona, o como Estela de Carlos, Hebe de Bonafini, el Che Guevara, Illia, Alfonsín, son mancillados con una crítica superflua o son olvidados en los márgenes de la historia. Para pensarlo Hasta la próxima.