domingo, 15 de noviembre de 2015

Paris merece una lágrima.


Fue llamada de muchas maneras, una de ellas la ciudad luz. Meca de artistas e intelectuales, territorio de reflexión y debate, grandeza de la libertad sin límites, París se constituyó en la tierra prometida del pensamiento. Su incalculable valor llevó a Enrique IV de Francia a decir "Paris vaut bien une messe". Creo no equivocarme al afirmar que los atentados en París no hirieron y mataron solo personas, sino que se constituyeron en una estocada dañina que apuntó al núcleo de la civilización occidental, el pensamiento crítico, la creación en libertad. Son tan aberrantes los actos terroristas en París (como en cualquier otro lugar del mundo) que me atrevo a equipararlos con un ataque a la Meca en pleno Ramadan. Todos los fundamentalismos son malos, los religiosos y los laicos, los de derecha y los de izquierda, todos, pero el nivel de atrocidad, de salvajismo, de inhumanidad del fundamentalismo islámico, solo es equiparable (en los tiempos modernos) con la barbarie nazi de la segunda guerra mundial, o con el genocidio que EE.UU. cometió contra el Japón vencido cuando arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Sería una simplificación atribuir el salvajismo del Estado Islámico (EI), de Al Qeda o de los talibanes afganos solo a una carga emocional o religiosa. Siempre encontraremos tras el acto terrorista una situación de desigualdad social de base, que explica la irracionalidad del terrorismo. Un dato relevante es que el terrorismo islámico no tiene ninguna intención de eliminar las desigualdades, por el contrario busca perpetuarlas (como por ejemplo la desigualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres). Tras un velo ideológico se oculta la dura realidad de la manipulación de (sobre todo)jóvenes que han dejado de otorgarle sentido a sus vidas y buscan el sentido perdido en la trascendencia imaginaria de la religiosidad. Que mas atrayente que 100 vírgenes en el paraíso, o un lugar privilegiado en la platea del teatro eterno en el que Alá les interpreta la bienaventuranza eterna a los creyentes. El terrorismo, sea del signo que sea, es una fe irracional que cree en un paraíso que por inexistente, nadie nunca vio. Pero también para los desventurados, para los que nada tienen, para los que sufrieron el despojo capitalista que los condenó a las mas atroces y miserables condiciones de vida, la palabra de los profetas del odio suena como música celestial que les promete la bendición eterna, y les da alguna cuota de esa bienaventuranza en la tierra, en forma de dádiva a sus propios deudos si él se inmola por la creencia. Los jóvenes terroristas matan y mueren para enriquecer a sus guías corruptos que lucran con negocios sucios en sociedad con capitalistas corruptos de empresas petroleras de occidente y financistas encumbrados de la banca mundial. Los gobiernos "democráticos" de occidente, mas que atacar con bombas que matan a millones de inocentes, y algún que otro yihadista, para empezar a solucionar el problema, deberían comenzar por abandonar el saqueo permanente al mundo islámico que realizan en complicidad con reyes, príncipes, gobernantes autoritarios y teocráticos, ayatolas, mullahs, y señores de la guerra y el narcotráfico. No cometeré el error de preconizar que no hay que combatir al E.I., Al Qeda y demás terroristas fundamentalistas, pero para comenzar a debilitarlos, es vital no barrer nuestras inmundicias sociales bajo la alfombra. Es necesario expandir la innovación y la creatividad, una educación que considere la paz como valor sustancial y humano, tan humano como el respeto a la vida. Respetar la vida no es solo no matar al semejante, es crear condiciones de desarrollo humano en libertad e igualdad, es recuperar la solidaridad y el respeto por el otro, es reconocer al otro el derecho de pensar distinto aunque en ello nos vaya la vida. Respetar lo humano es respetar la obra humana, sus esculturas, pinturas monumentos, y sabemos que los dirigentes del terrorismo islámico, como los de todo terrorismo, no lo haces, solo destruyen, porque el respeto es el reconocimiento de los valores democráticos y ellos son autoritarios y tiránicos. El respeto es permitir una Sinagoga en Ryad, una Mezquita en Jerusalem, una Catedral en Bombay, pero también un ateo en La Meca y el Vaticano. París bien vale una lágrima, los parisinos merecen nuestra solidaridad y quienes los atacaron salvajemente nuestro repudio y nuestro rechazo unánime a sus prácticas asesinas. Es necesario llenar de flores París, que los filósofos debatan en el "Café de Fares", que los pintores realicen retratos en Mont Martre, que los niños retocen con su algarabía en la Torre Eiffel, que los próceres fundadores de la democracia moderna vuelvan a descansar en "El Panteón", y que Bonaparte siga descansando en "Les Inválides". El mundo necesita recuperar la alegría de pasear por los Champs Elysee hasta llegar al Arc-de-triomphe o poder visitar sin miedo los museos como el Louvre, el Pompidou o el Q´de Orsqay Pero por sobre todo necesitamos gozar de la vida en paz, con controversias, con debates, con las sillas de los cafés parisinos mirando a la calle, mientras los parroquianos se trenzan en feroces discusiones que terminan con un abrazo y un "mañana la seguimos". Tengo una utopía, que el mundo se inunde de flores y aromas de paz e igualdad, mientras tanto derramaré una lágrima acongojada por el París que amo. Hasta la próxima

martes, 10 de noviembre de 2015

Imágenes de un pasado futuro.


La mejor definición de un economista neoliberal es que es un profesional que explica de manera complicada cosas que son sencillas de entender. Si uno se detiene a pensar el discurso de un economista neoliberal frente a una cámara de televisión, encontrará que, tras ese discurso técnico, lleno de teoría, con gran profusión de datos, con todas las fórmulas tan inimaginables como inentendibles, se encuentra un profundo vacío, una ausencia de contenido, y esto es así porque si el discurso de los economistas neoliberales se hiciera con la sencillez que tiene la economía, nadie estaría dispuesto a aceptar en la práctica lo que los neoliberales proponen, a riesgo de ir contra sí mismo. La esencia del neoliberalismo consiste en “retornar" a las fuentes del pensamiento económico, solo que, pasaron trescientos años y las sociedades cambiaron en algunas cosas, por ejemplo, hoy existen mayores derechos, mayores libertades, mayor confort, más acceso a la comunicación y al conocimiento y los ciudadanos podemos tener mayores posibilidades de evaluación de las propuestas de quienes gobiernan. Un neoliberal es un economista que piensa la economía en función de la trama de relaciones sociales que existía en el pasado y proyecta su pensamiento al futuro tratando de que la sociedad retroceda a ese pasado, es, por lo tanto, alguien que construye imágenes de un pasado futuro. En el siglo XVII la inmensa mayoría de las personas eran analfabetas, no tenía acceso, no a la educación superior, sino que no podían acceder a la educación básica, un neoliberal piensa que la educación solo debe ser para una elite gobernante, que los sectores sociales subordinados no necesitan educarse, para que, si ellos han nacidos para trabajar y ser explotados. Si vemos las actuaciones de los representantes del neoliberalismo (Michetti, Prat Gay) en el parlamento y lo que votan en materia de educación veremos que ello coincide con esta manera de concebir la sociedad. Un neoliberal es alguien que considera que el mercado es el mecanismo de regulación social por antonomasia, afirma que el Estado cuando se incluye en la arena económica y toma decisiones termina destruyendo las posibilidades de crecimiento y desarrollo económico. En sociedades que tienen gran parte de su población en la miseria más indigna, para un neoliberal no es necesario que el Estado intervenga en la economía para tratar de modificar las esas condiciones de existencia. Cuando el mercado es el regulador de la vida social el futuro comienza a ser pasado. ¿Porque el mercado no puede ser el regulador de la vida económica y social?, porque ello significa ceder el espacio del dominio a la ley del más fuerte. En los siglos XVII y XVIII y XIX al salario lo fijaba el patrón y lo hacía desde una posición de fuerza. Más aun, cuando la clase de los empleadores no disponía de mano de obra libre, por efecto de las relaciones de servidumbre propias del feudalismo tardío y muchos siervos de la gleba escapaban a las ciudades con el fin de eludir sus condiciones miserables de existencia, esas propias condiciones y la presencia de multitudes agolpadas contra las puertas de las fábricas, se constituían la herramienta de poder más importante de los empleadores que, en el marco de mercado regulador fijaban salarios miserables, (recordemos que en los comienzos del capitalismo no existían las tradeunión –sindicatos-). Pero cuando, producto del desarrollo del capitalismo, escaseaba la mano de obra libre, los capitalistas implementaban leyes que les garantizaran la posibilidad de continuar teniendo mano de obra barata. En Inglaterra en el siglo XVII se dictó la primera Ley de Pobres (1601) y más tarde se dicta la Ley de Asentamiento (1662) que tiene por objetivo regular la absorción por parte del capitalismo de la mano de obra disponible para la creación del naciente proletariado asalariado. Esta nueva Ley de Pobres, transformó el “sistema de ayuda” a través de un modelo de reclutamiento de mano de obra sustituyendo la ayuda a los más vulnerables por la incorporación a casas de trabajo (workhouses), en condiciones deplorables y con salarios muchos menores de los existentes en cualquier empleo. En los miserables se narra cual es el destino de los trabajadores hambrientos o sin trabajo, que intentan desesperados conseguir el pan a cualquier costo y terminan en situación de esclavitud. El trabajador aislado es juguete fácil del capitalista en el libre juego de la oferta y la demanda. El esclavo devino en siervo y este en trabajador libre, pero parafraseando a Marx, la única libertad de la que disponía el trabajador “libre” era la de morirse de hambre sino aceptaba la esclavitud asalariada. Claro que el mercado en esos tiempos era mucho más simple y la sociedad no tenía la complejidad de la que ahora goza. Y la burguesía pugnaba por hacerse un lugar en las relaciones de dominio de la sociedad y por lo tanto era un aliado natural en la lucha de los desposeídos contra las clases oligárquicas que dominaban la escena. Además, la burguesía tenía un objetivo revolucionario que la galvanizaba como clase, tomar el poder para constituir un Estado funcional a sus intereses. Hoy, ni la burguesía tiene esa unidad de intereses, ni el Estado es el mismo Estado de aquellos tiempos. La burguesía en la medida en que el capitalismo se desarrolló fue atomizándose en diversos estamentos con intereses diferenciados, y esos intereses comenzaron a expresarse en las teorías económicas, y los padres fundadores del liberalismo se configuraron en la “economía clásica” (Smith, Ricardo, etc.) que era revisitada y criticada continuamente. El Estado tampoco continuó inalterable, el desarrollo de la ciencia y la tecnología le impusieron nuevos deberes y el Estado no solo fue considerado para preservar la seguridad (interior y exterior), brindar educación y salud, sino que comenzó a incursionar en áreas que antes eran privativas del mercado. Comienzan a surgir lo que se denominaron empresas estatales, organizaciones productivas o de servicios que intervenían en áreas en las que el capital privado poseía poca o nula capacidad de inversión. La mayor complejidad de la sociedad incremento la cantidad y tipo de empresas en manos del Estado. Ferrocarriles, correos, empresas de telecomunicaciones, servicios eléctricos, administración central, organizaciones de salud, educación etc., comenzaron a ser moneda frecuente en las sociedades occidentales. Si tuviéramos que ver un país en el que continuó reinando el imaginario liberal de los siglos XVII, XVIII y XIX, va a ser muy difícil encontrarlo, tal vez EE.UU. podría ser uno de los pocos ejemplos. La división de la clase dominante a la que hacíamos referencia, dio lugar a intereses que, sin llegar a ser antagónicos, condujeron a enfrentamientos enconados entre los burgueses, muchas veces resueltos por la vía de las armas mediante revoluciones, golpes de estado cruentos, etc. Como hemos afirmado en anteriores artículos, hoy existen en Argentina dos grandes sectores de clase burguesa, la gran burguesía (terrateniente, financiera e industrial) que básicamente es tributaria del mercado externo, y la mediana burguesía, la burguesía pequeña y la pequeña burguesía, para las cuales el consumo es un dato insoslayable en sus condiciones de existencia. Pero además estos sectores necesitan del control de las mercancías que ingresan al país ya que por su propia debilidad no pueden competir con las grandes corporaciones internacionales que fabrican pagando salarios miserables (como los de los siglos XVIII y XIX) a sus trabajadores, fundamentalmente de Asia y África y con volúmenes de producción inalcanzables para nuestros industriales locales. Esto no ocurre solo en América Latina, también en Europa. Un empresario español que fabricaba camisas, fue a China, Cuando le propusieron visitar la fábrica donde los chinos hacían las camisas, el empresario pregunto extrañado: “¿pero esa región está inundada” el guía chino sonrió y le dijo: ya verá. En la fábrica, que efectivamente estaba inundada, los trabajadores laboraban sobre tarimas con pantalones y botas de pesca, el guía le indicó que uno de las claves del boom chino era no interrumpir la producción por ningún motivo. Cuando el empresario comenzó a negociar la compra se le indicó que los chinos vendían conteiner de un millón de camisas como pedido mínimo. Este empresario cesó la producción en España y comenzó a importar camisas despidiendo a sus trabajadores, hoy España tiene un 25% de su mano de obra desocupada. Esta escena se repite en diversos países del llamado tercer mundo, fundamentalmente en el denominado “lejano oriente” y en muchos de ellos empresas como Adidas, Nike, etc., pagan menos de un dólar diario a sus trabajadores sometidos poco menos que a una situación de esclavitud. Como la economía de los siglos XVII, XVIII y XIX, los neoliberales piensan solo en la ganancia y no tienen una dimensión humana de la economía. José Nun en un artículo de Página 12 (cito de memoria) narra que en Pakistán un presidente encomendó a un economista neoliberal que le presentara un plan económico para salir de la crisis que había en el país. El economista elaboró un plan conteniendo precisos objetivos a lograr con la implementación del mismo. Pasado un tiempo el economista concurrió al palacio presidencial a rendir informe de la marcha de la economía e indicó al presidente que todos los objetivos del plan habían sido cumplidos. El presidente asombrado le dijo: pero el pueblo se halla en una situación más miserable que la que tenía antes. El economista neoliberal respondió, los seres humanos y sus condiciones de vida no son problema de la economía. A veces se nos dice que no es necesario mirar el pasado, que no tenemos que quedarnos detenidos en el pasado, que debemos olvidar lo que paso, no escarbar más en ese pasado, pero la historia nos enseña que investigar el pasado es un ejercicio de memoria, porque lo que se olvida se puede volver a repetir. No recordar quienes fueron y que hicieron en el pasado los políticos nos puede condenar irremediablemente a construir un futuro pasado. La democracia burguesa no es el sistema de gobierno más perfecto, pero al decir de Lenin el mucho más perfecta que la mejor de las dictaduras. Ella nos permite tener algún grado de participación en la formulación del modelo económico que nos va a regir en los próximos años y ello nos obliga en el momento del voto a utilizar toda nuestra flexibilidad de pensamiento, nuestra capacidad crítica en la defensa de nuestros intereses individuales, familiares y sociales. En Argentina pasamos por varios gobiernos neoliberales, algunos en dictadura, otros en democracia, en todos ellos aumento la pobreza y la indigencia, para no repetir el pasado y tener un futuro futuro es necesario tener memoria. Hasta la próxima

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Algoritmo político


Quisiera realizar un algoritmo, como no soy informático lo tratare de hacer narrado. Mauricio Macri, es el candidato de la derecha pura y parte integrante de la gran burguesía prebendaria que vive a costa de los contratos con el Estado, de la gran burguesía financiera y de los sectores ligados a la exportación, tanto agrarios como industriales. Este sector no tiene relación con el mercado interno, o tiene muy poca relación. Sus ingresos provienen fundamentalmente de su inserción en el mercado externo, de la posibilidad de exportar comodities, de la especulación financiera, etc. No es casual que este sector político critique al gobierno actual por estar desconectado del mundo, el mundo para ellos es los EE. UU., Europa y los principales centros de poder económico y político mundial. Es un sector de la burguesía al que no le interesa en lo más mínimo los padeceres de los otros sectores, dado que, si aumenta la desocupación, si se restringe el consumo, si se incrementa la pobreza y la indigencia, a ellos no los afecta. Gran parte de este sector es tremendamente parasitario, no invierte en la producción local, o si lo hace es en capitales especulativos. Le interesa que la paridad cambiaria sea de libre flotación, porque a mayor valor del dólar se beneficia más, porque aumenta su competitividad en el mercado mundial. Tampoco les interesa la inseguridad ya que ellos no son afectados por los pequeños robos, arrebatos, entraderas, etc., ya que en muchos casos residen en el exterior (aun cuando tengan sus empresas acá, en Argentina) o en extensas mansiones vigiladas las veinticuatro horas por equipos de seguridad mejor entrenados que los cuerpos policiales de nuestras provincias o la policía federal. Están menos interesados en hacer desaparecer a los narcotraficantes porque: a) ellos son consumidores de droga de máxima pureza, b) porque son socios de los narcotraficantes en una multiplicidad de negocios legales y cuasi legales, c) porque también ellos participan de las operaciones de lavado de dinero, d) porque en el caso de los grandes bancos son los que lavan el dinero de los traficantes y se benefician en momentos de crisis con los ingentes depósitos de los narcos como ocurrió desde el 2007 cuando muchos bancos tuvieron liquidez gracias a los depósitos provenientes del narcotráfico. Pero veamos las propuestas de Macri, ya que las mismas defienden los intereses de este sector. Propuesta 1: voy a terminar con la pobreza. Existen dos posibilidades o les quita dinero a los ricos para aumentar los ingresos de los pobres o incrementa lo producido por la sociedad. Si la primera opción es negativa como todo lo indica, ya que no creo que Macri sea socialista o algo cercano a ello, la segunda opción tendría dos posibilidades. Si aumenta la producción una mayor parte de ese aumento debería ir a los bolsillos de los sectores subordinados de la sociedad y una ínfima parte, o en el mejor de los casos nada debería incrementar el patrimonio de los más ricos. Si aceptamos la segunda opción, ello redundaría en que los empresarios no invertirían, con lo cual caería la producción y por lo tanto Macri se vería “obligado” a hacer un ajuste. Lo probable es que su sendero sea que si aumenta la producción la parte del león vaya a los ricos y retorne la teoría del derrame de los noventa cuando se decía que cuando la copa este llena y los ricos saciados comenzaría a derramarse hacia los pobres, todos sabemos que eso no ocurrió. Moraleja: Macri en el gobierno va a incrementar la pobreza y la indigencia en vez de tan siquiera acotarla y va a aumentar la desigualdad social en vez de achicarla. Propuesta 2: Voy a terminar con la inseguridad. Si aumenta la pobreza y la desigualdad pueden ocurrir dos cosas, que los pobres acepten ser humillados, que sus hijos se mueran de hambre, continuar viviendo una vida miserable, en viviendas precarias, sin horizonte de futuro, adorando a quienes le quitan todo mediante la explotación y la opresión económica, o se rebelan contra el opresor y aun sin saberlo salen a expropiar a los expropiadores, solo que en lugar de ir contra los auténticos expropiadores, la gran burguesía va contra los explotadores que tienen más a mano, la burguesía media y pequeña, la pequeña burguesía y demás capas intermedias que no viven en mansiones fortificadas con cientos de guardias armados, sino que están allí, a tiro de escopeta, en barrios linderos, sin guardias, ni fortificaciones. En este caso lo que necesariamente ocurriría es que aumentaría el nivel de entraderas, arrebatos, robos hormigas, etc., y como los verdaderos delincuentes, aquellos que roban con guante blanco evadiendo impuestos, lavando dinero, llevándose capitales al exterior, especulando con la renta financiera, etc., en lugar de ser perseguidos serían protegidos porque son parte del colectivo al que Macri pertenece, entonces lo que ocurriría es que la inseguridad crecería. La respuesta sería aumento de la represión, mayores matanzas de pobres e indigentes presentados como delincuentes, persecución de los jóvenes por portación de cara, mayores penas de cárcel con el correlato de que van a existir cada vez más cárceles y más llenas (y de paso porque no, debe pensar Macri y su equipo, con la excusa de perseguir a los “delincuentes” podría sacar de circulación a alguno que otro zurdito o líberal que anda paveando con eso de los derechos humanos y la igualdad). Moraleja: Macri no va a terminar con la inseguridad, la va a aumentar, porque la inseguridad, el delito, etc., son integrante implícito de la desigualdad creada por el capitalismo. Propuesta 3: voy a terminar con la inflación. En primer lugar, la inflación en argentina es un fenómeno asociado a la marcha de la economía desde hace muchos años, a lo0 largo del siglo XX hemos tenido cuanto menos cuatro hiperinflaciones y índices de inflación que superaron los 25 o 30 puntos de los últimos años durante casi todo el período posterior a la década del cuarenta. Es más, Cavarosi, ha indicado en un artículo que la inflación dentro de determinados parámetros (índices inferiores al 40%) constituye una manera de discutir la distribución del ingreso, la inflación no es mala para los trabajadores en tanto y en cuanto los sindicatos tengan los instrumentos para disputar esa distribución del ingreso con los capitalistas. Un hecho incontrastable es que los salarios han crecido en términos reales desde el 2001, basta con observar el salario mínimo, vital y móvil y la jubilación mínima en 2001 en términos de dólar y su valor actual. De los 200 pesos (equivalentes a 200 dólares nominales y 200 dólares constantes) de 2001 el salario mínimo vital y móvil ha pasado a los actuales 5.588 pesos (600,21 dólares y tomando como referencia el dólar blue a $ 15,50 al 04/11/2015, 360,51 dólares) y la jubilación mínima de los $ 150 = 150 dólares a los actuales $ 4.300 decir 448 dólares y tomando el dólar blue 277,41 dólares, con lo que el salario mínimo creció un 180 % en dólares blue y un 300% en dólares oficiales, similar comportamiento tuvo la jubilación mínima que creció en dólares oficiales un 299 % y en dólares blue un 185 %. Esta es una diferencia fundamental entre los modelos neoliberales que privilegian el control de la inflación por sobre el nivel de vida de las personas y el modelo neokeinesiano para el cual la inflación puede consistir un problema, pero no el fundamental y mucho menos el único. Para los neoliberales para bajar la inflación sería necesario tener instrumentos monetarios y fiscales que deprimieran la economía, mejorando las tasas de interés o incluso llevándolas a ser positivas y reduciendo la presión fiscal sobre los más ricos. Tenemos el período menemista en el cual la inflación se mantuvo en niveles bajos (incluso llegó a ser negativa) pero su costo fue mayor desocupación, mayor pobreza e indigencia y en el final del túnel: la explosión social. El mecanismo típico del neoliberalismo para bajar la inflación ha sido el ajuste (echar empleados públicos, recortar gastos sociales, recortar subsidios, planchar los salarios y jubilaciones) y la apertura de la economía, mecanismo usado por la dictadura genocida y durante el período neoliberal de Menem y de la Alianza, que consiste en importar productos que entren en competencia con la fabricación nacional. La consecuencia es que una industria débil como la argentina no resiste la competencia con los grandes oligopolios industriales que producen a precios muy bajos porque utilizan mano de obra casi esclava en Asia y África, o en determinados países latinoamericanos como en la frontera de México con EE. UU, donde las maquiladoras explotan vilmente a los trabajadores, sobre todo a las mujeres, pagando salarios miserables con pésimas condiciones y medio ambiente de trabajo. En la historia reciente las aplicaciones de las recetas neoliberales para contener la inflación se tradujeron en elevados índices de desocupación, aumento de la pobreza y la indigencia y deterioro de las condiciones y medio ambiente de trabajo. Moraleja: La inflación puede ser contenida, pero lo que importa es cuál es el costo de esa contención y quienes se benefician y perjudican, El trabajador necesariamente es la principal víctima de estas políticas antiinflacionarias, los sectores industriales vinculados al mercado interno la víctima subsidiaria, los ganadores son los de siempre, la gran burguesía concentrada que puede exportar con tasas de ganancias mayúsculas, el sector agrario terrateniente y la burguesía financiera que con tasas de interés altas o positivas y libre flotación del dólar hacen pingues negocios y fugan los dólares robados en el país a cuentas en el exterior. Propuesta 4: terminar con el narco tráfico. El narcotráfico existe, porque existe un mercado de consumo cada vez más extenso en el mundo. Los principales mercados de consumo de drogas son EE. UU. y Europa. En estas geografías el tráfico de droga no solo no ha disminuido (a pesar de la variedad de políticas represivas implementadas y de la capacidad tecnológica de estos países) sino que aumenta de manera constante, a la par que se incrementa el consumo. Los cárteles de la droga se han integrado a la sociedad mediante su participación en empresas “legales”, el desarrollo de negocios propios en el mercado legal y la imbricación con los grandes conglomerados bancarios que son las principales agencias de lavado de dinero como los grandes bancos de América y Europa (al respecto es muy ilustrativo el libro de Saviano “Triple cero”). Ni la DEA americana ha logrado vencer el narcotráfico, al punto tal que muchos expertos en lucha contra el narcotráfico consideran que es una guerra perdida, no importa que se encarcelen uno, dos, tres, cien capos de la droga, siempre serán reemplazados por otros más feroces y codiciosos que tomarán la posta. El negocio de la droga supera los 600.000 millones de dólares anuales, y constituye uno de los mayores negocios del mundo. En argentina se hace hincapié en leyes profundamente represivas y retrógradas como la ley de derribo, la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico, el incremento de las penas carcelarias, leyes y estrategias que han fracasado en el mundo. Se dice que la frontera argentina es un colador, pero no se dice que ello ocurre en todos los países desarrollados. La frontera de EE.UU. con México, es un colador literalmente hablando ya que esta cruzada de miles de túneles por los que se transporta droga con total impunidad. Además, es sabido que ni al mismo gobierno norteamericano ni a sus agencias como la DEA les interesa interrumpir el flujo del comercio de drogas porque con sus más de 30.000.000 de adictos si se interrumpe el suministro se caería en un caos social inimaginable. No son pocos los expertos que sostienen que la única manera de acabar con los narcos es legalizando el consumo para bajar las grandes ganancias que tienen los cárteles de la droga. A la par proponen utilizar los recursos provenientes de grabar al mercadeo de la droga de venta legal en la prevención y atención primaria de los colectivos de drogadictos, políticas estas que se están empezando a aplicar en países europeos (Holanda es pionero) y que, con otra droga letal, el alcohol, aplico EE. UU, en la década del treinta cuando derogó la ley seca. Moraleja: a Macri no solo no le interesa combatir la droga, sino que miente descaradamente cuando dice que puede eliminar el tráfico de droga. En definitiva, Macri como intelectual orgánico del sector más reaccionario y concentrado de la burguesía argentina, apoyado y protegido por los grandes conglomerados de la prensa nacional e internacional (como por ejemplo la CNN) es el actor político típico de una burguesía que ya no confía en gerentes y pone a sus propios actores a dar la lucha política (como Piñera en chile), Este sector basa sus campañas electorales en el montaje del discurso reclamado por la sociedad, y modifica el mismo a partir de un monitoreo constante de la evolución subjetiva de las masas. Como dijo el inefable Menem, si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie. Es decir, la derecha reaccionaria miente en forma continua (a través de sus políticos o de sus periodistas) y no dice lo que va a hacer porque los equipos técnicos de Macri están preparando un ajuste fenomenal y anti obrero y popular para aplicar si es que llegan al gobierno. Después de algunos meses, cuando esté el gobierno de derecha, si gana las elecciones, como ocurrió con el menemismo, será muy difícil encontrar quien lo votó, pero el ciudadano debe reflexionar que Macri o los sectores de la derecha que integran Cambiemos tienen muy claro el ajuste contra la población, sean los sectores medios, los trabajadores, pequeños productores, etc., pero como en el 2001 cuando los efectos de sus políticas sean palpables será demasiado tarde, el daño ya estará hecho. En el elector esta la decisión. Hasta la próxima.

lunes, 26 de octubre de 2015

Tras el diluvio


Y pasaron las elecciones, tenemos los resultados a la vista y la promesa de segunda vuelta entre dos candidatos conservadores de derecha. No Creo que duela la mala performance de Scioli, solo produce sorpresa, lo que si abruma es la buena performance de Macri, eso sí duele, porque nos coloca, como país, en la antesala del infierno. Scioli nunca fue santo de mi devoción, como muchos argentinos lo voté con los ojos cerrados, y porque no decirlo, con un poquito de asquito. Muchos afirman que es el mejor candidato que tenía a mano el oficialismo, no lo creo, creo que Randazzo, Alicia Kirchner, Uribarri entre otros eran mejores candidatos, y si no tenían uno propio debieron proponer a alguno que no fuera del riñón, pero que garantizara la continuidad de muchas de las políticas centrales que se desarrollaron en los últimos doce años. Con Scioli tengo la misma sensación que con el candidato que impulsó Alfonsín, el señor del lápiz rojo que preconizaba políticas de ajuste. En 1989 los tres principales candidatos eran Menem, Angeloz y Alsogaray, es decir un populista de derecha, un liberal de derecha y un conservador de derecha, uno sentía que cualquiera de los tres que votara, estaba sufragando en contra de sus intereses, no individuales, sino de la gran mayoría de la población. Como muchos voté por Angeloz, el candidato propuesto por Alfonsín, sabiendo que me equivocaba, pero pensando que era el mal menos peor y no me equivoqué, lo que vino después demostró que los otros dos candidatos era peores. En la elección actual sentí la misma sensación, la oferta era entre un conservador de derecha (Macri), en liberal de derecha (Masa) y un populista de derecha (Scioli), sabía que por cualquiera de los tres que votara era un voto contra los intereses de las mayorías populares, de los más vulnerables, de los sectores medios, en definitiva, era un voto desatinado a apuntalar a los explotadores y opresores. Nunca más cierto la famosa sentencia de la izquierda marxista (algo que no existe como oferta electoral en Argentina desde la vuelta a la democracia) los oprimidos y explotados en las elecciones democráticas burguesas elegimos el opresor de turno, y elegimos al opresor que consideramos que va a ser más benigno. Pero siempre elegimos un opresor. Muchos votamos a Scioli porque en sus listas era acompañado por muchos políticos comprometidos con los intereses de ese sujeto genérico que el populismo denomina pueblo. Es que reconocemos que en estos doce años se hicieron muchas cosas que beneficiaron a los que nunca tuvieron voz, a los que solo recibieron en nuestra historia vejaciones, humillaciones y sufrimiento, a los que más de una vez intentaron cambiar su triste destino de pobreza y no pudieron. Recordemos las experiencias de lucha que llevaron a cabo las centrales sindicales FORA (anarquista) y CORA (Socialista) a través de las cuales los trabajadores reclamaban y obtenían conquistas laborales , las revoluciones dirigidas por los radicales en 1890 y 1905 que arrancaron a la gran burguesía terrateniente reivindicaciones democráticas como el voto universal, obligatorio y secreto, las movilizaciones de los Talleres Vasena y las luchas de la Patagonia que en 1919 enfrentaron la dura represión radical, de un gobierno que había pactado con quienes había combatido y enfrentaba las luchas obreras, el grito de Alcorta, encabezado por lo que luego fue la FAA y que constituyó un ulular desesperado de los pequeños productores arrendatarios cada vez más sofocados por las condiciones de explotación de la tierra, las movilizaciones reclamando la libertad del líder que posibilitó el desarrollo de un modelo de integración social que le permitió a grandes capas de pobres e indigentes salir de esa situación, las luchas de los universitarios en las décadas del sesenta y setenta, los grande hitos de la lucha obrera y popular como el Cordobazo y el Rosariazo, y tantas expresiones de la resistencia de los explotados y oprimidos al yugo burgués. Algunos de los que participamos de las luchas de los setenta y estuvimos en las universidades, las villas, en la calle, militando en las organizaciones revolucionarias, comprendimos que no se puede alcanzar de una vez y para siempre la sociedad soñada, igualitaria, justa, integradora, que es necesario realizar marchas y contramarchas, bordear el sendero, tomar curvas y buscar atajos que a veces nos obligan a realizar concesiones o establecer acuerdos con sectores de la burguesía que objetivamente comparten nuestras mismas penurias, que también son oprimidos por el gran capital. Pero por sobre todas las cosas comprendimos que es necesario no tener una mirada cristiana de la sociedad y de su cambio como la que históricamente ha tenido la izquierda en Argentina, que le ha propuesto históricamente a los trabajadores sufrir ahora esperando un paraíso que nunca llega. Una mirada en la que, por ir por todo, siempre nos quedamos sin nada. A lo largo de los años aprendimos que mientras se lucha por una sociedad mejor es necesario mejorar nuestras condiciones de existencia como trabajadores y oprimidos. Parafraseando a Ernesto, los muertos no luchan, los desnutridos, los hambrientos, los desamparados tampoco. Hace muchos años, algunos sectores de la izquierda pensaban que cuanto peor estaban los trabajadores, mayor sería su conciencia. Craso error, que ni siquiera tuvo en cuenta aquello de que son las condiciones materiales de existencia las que forjan la conciencia, y que los mayores luchadores contra el capitalismo generalmente no surgieron de los más pobres o indigentes, los excluidos del sistema, los hacinados en barrios sin los más elementales medios de vida, no producen revolucionarios, solo producen actores obedientes del sistema o lumpen proletarios que terminan siendo carne de cañón de propuestas fascistas o autoritarias contra los trabajadores (recordemos el nazismo, el fascismo, etc.). Los dirigentes obreros comprometidos con las luchas populares surgieron generalmente de sectores de trabajadores que al tener cubiertas sus NB (necesidades básicas) fueron por mas y reclamaron derechos económicos y democráticos, son ejemplo de ello Flores y Masera del Sitrac-Sitram, Alberto Pichinini en la OUM Villa Constitución, René Salamanca en SMATA Córdoba, el perro Santillán en Jujuy, Agustín Tosco en Luz y Fuerza de Córdoba, Raimundo Ongaro en gráficos y la CGT de los Argentinos, todos ellos obreros bien pagos, sin NBI y con capacidad de pensar el presente de los trabajadores y un futuro distinto. Como dije muchas veces, el capitalismo no surgió de la nada en la revolución francesa, allí sepultó a la superestructura del ancien régimen, pero al capitalismo le llevó diez siglos consolidarse como sistema social hegemónico y cuando lo hizo desembarcó en el Estado para ponerlo al servicio de sus intereses. Las transformaciones sociales no son el producto de un hombre o mujer, ni siquiera de un partido, menos aun de una generación, son el resultado de la acción colectiva de los seres humanos que a lo largo de generaciones van produciendo micro cambios que sedimentan capas y más capas de lo que en algún momento son las grandes transformaciones. Es por ello que la labor de los revolucionarios no debe consistir en acaudillar a las masas populares imponiéndoles un proyecto de cambio que ellas no elaboraron, sino acompañar a los explotados en su experiencia de lucha. Ese acompañamiento supone el apoyo, el compromiso con programas y proyectos que muchas veces no son “el proyecto” revolucionario, pero que significan la posibilidad para los vulnerables de tener mayor dignidad y mejores condiciones de vida. En los doce años de kirchnerismo hemos visto muchas acciones que caminan en ese sentido, que suponen la ampliación de derechos sociales, democráticos y económicos, como el juzgamientos a los responsables cívico-militares de la dictadura genocida, la ampliación de derechos a las minorías sexuales como el matrimonio igualitario, el derecho a la identidad de género, mayor libertad de expresión a través de la “ley de medios audiovisuales”, asistencia social a los más vulnerables como los planes conectar igualdad, asignación universal por hijo, el derecho a discutir el salario a través de paritarias, la libertad de movilización sin represión, la recuperación de sectores claves de la economía como Aerolíneas Argentinas, YPF, Correos, etc., el desarrollo de proyectos de ampliación ferroviaria que significan más transportes y con mayor comodidad para los pobres, planes que le permitieron a la clase media tener vivienda propia (como el Procrear) o auto (como el procreauto) o equiparse con electrodomésticos (televisores, celulares, computadoras, etc.) que mejoran la confortabilidad de la vida cotidiana, a través del plan “ahora doce”, y la lista sería muy larga. Dicen que los pueblos no se equivocan, desde hace muchos años somos muchos los que sostenemos que esta idea es equivocada, los pueblos se equivocan como cualquier sujeto individual y pagan muy caros sus errores, sino veamos lo que les pasó a los alemanes que apoyaron el nazismo, a los italianos que entronizaron el fascismo, a los españoles que sostuvieron al falangismo, y tantas y tantas experiencias en las que las masas, de la clase media, sobre todo, apoyaron a sus verdugos. Hoy en la Argentina, modestamente creo, que los trabajadores, los excluidos, los indigentes, los sectores medios (bajo, medio y alto) se equivocan al votar a sus verdugos, porque Macri, Vidal, Michetti, el Rabino Berrgman, son ni más ni menos que eso, los verdugos de los sectores populares, lo que vienen a aplicar ajustes salvajes y a arrebatar las conquistas que obtuvimos en los últimos quince años. Ya lo dijeron sus economistas estrellas, van a sacar las paritarias, el salario será nuevamente una variable de ajuste (Macri sostiene que el salario es un costo y hay que bajar los costos para mejorar la economía), van a pagar la deuda a los fondos buitres con el hambre de los argentinos, en definitiva van a conducirnos nuevamente al abismo que nos llevó De La Rúa y los radicales en el 2001 y allí si es necesario nos van a pedir que saltemos, porque a los Macri, a los Sans, a los Carrió, a los Bulrich, a los Michetti, a los Vidal, no les importa cuántos muertos, empobrecidos, condenados a la indigencia cueste su avaricia y la de los empresarios que los secundan, sino que lo único que les interesa son sus mantener los privilegios de la gran burguesía. Si gana Macri pierden los argentinos, pero no sería de extrañar, ya muchas veces demostramos que somos capaces de ir contra nuestros intereses como sociedad. Hasta la próxima,

domingo, 18 de octubre de 2015

Vamos a la escuela, ¿para qué?


Leemos a diario sobre las distintas posturas de los candidatos en las elecciones 2015 en Argentina. Vemos a un candidato, Daniel Scioli que enarbola un programa concreto, continuar las políticas llevadas adelante por el gobierno de Kirchner y CFK en los últimos doce años, mejorando lo que hay que mejorar, corrigiendo lo que hay que corregir, cambiando lo que hay que cambiar. Esta es una postura muy cómoda e incómoda a la vez. Cómoda porque no es necesario elaborar propuesta (un programa de gobierno) dado que el programa está presente en el imaginario de los argentinos, es lo que se hizo (bien o mal) hasta ahora. Incómodo porque esta postura permite ganar la voluntad de aquellos que se vieron beneficiados por esas políticas, que adhieren a las ideas políticas de ese movimiento genérico llamado kirchnerismo, o que piensan que Scioli ha realizado una labor interesante en la Pcia. de Buenos Aires y que es el mejor para continuar el proyecto de los últimos doce años, pero, esta postura tiene como límite los adherentes, de una u otra forma, no logra perforar el blindaje antikirchnerista que, durante los últimos años tejieron los medios, las ideas, los odios, alrededor de una fracción importante de la población. Otro de los candidatos, Macri, tiene un piso del 15% de la población, aquellos que se benefician con las políticas neoliberales, básicamente los sectores más concentrados de la burguesía industrial y financiera. La estrategia de Macri es muy similar a la de Menem, no dice lo que va a hacer y propone lo que sabe que no va a cumplir, tratando de perforar el techo del 30 % que le permitiría alcanzar una segunda vuelta y soñar con la presidencia. Para ello salió a prometer imposibles, buscando seducir a una franja de la población que en los últimos años fue envenenada por la propaganda antikirchnerista de los medios de comunicación concentrados, la clase media urbana que reside en las grandes ciudades y que es profundamente reaccionaria, discriminadora y prejuiciosa. También en su menú de ofertas disparatadas, ha incluido propuestas que ganen la voluntad de sectores vulnerables, porque sabe que nadie llega a presidente sino logra un atravesamiento transversal de la sociedad. Lo característico de este sector político es que sus propuestas además de disparatadas e inconsistentes, no tienen volumen, es decir son razonamientos triviales, orientados a un público que aunque se pretende intelectualizado, no tiene pensamiento propio, en término de Víctor Hugo Morales, son aquellos que inconscientemente dicen “mentime que me gusta”, es decir, un sector que no reflexiona sobre la realidad o irrealidad de lo que se le propone, que ni siquiera elige según sus intereses, sino que lo hace desde una postura emotiva de odio visceral al peronismo/kirchnerismo y que identificado con el imaginario de progreso social, aspira a ser como la burguesía, sobre todo la burguesía más concentrada. Macri propone 1.000.0000 de viviendas cuando sabe que no las hará, sobre todo porque en 8 años en CABA no llegó a hacer 10.000. Propone terminar con la pobreza cuando sabe que ello es imposible, porque la pobreza no es solo un problema de una buena o mala gestión de gobierno, sino que la pobreza es intrínseca al capitalismo, a la sociedad de clases, y para fundamentar esto basta con referir los estudios de pobreza y distribución del ingreso que demuestran que la distancia entre los más ricos y los más pobres creció en el mundo al mismo ritmo que creció la pobreza en casi todos los países. Propone terminar con el narcotráfico y la inseguridad sabiendo que las dos cosas constituyen un imposible teórico en una sociedad segmentada como la nuestra, La inseguridad es un problema que en mayor o menor medida ocurre en la gran mayoría de los países, y no es la Argentina el país más inseguro del mundo, por el contrario, en el listado de países por grados de inseguridad, está más cerca el vértice de los más seguros, que del de los más inseguros. Quien haya viajado un poco por el mundo sabe que la gran mayoría de los países asiáticos, africanos, latinoamericanos y muchos países europeos son más inseguros que la Argentina. Apoyado en la escasa capacidad de estos sectores sociales de reflexionar críticamente sobre las propuestas políticas o interesados en lo que la política de Macri oculta, el “Mauri” vende espejitos de colores, total, como lo hizo Menem en su momento, lo que importa es lograr el poder para beneficiar a los grandes empresarios, de los que él es parte y luego de tener a su disposición el aparato del estado, vendrá el ajuste y la represión si los demás sectores protestan por el contrato incumplido. Finalmente tenemos a Masa. Este político, salido de la derecha liberal y conservadora, que pasó por el kirchnerismo, ahora vuelve por sus fueros y desde una postura ambigua promete algunas reivindicaciones que interesan a sectores de la pequeña burguesía y de los sectores de trabajadores con ingresos más altos, como por ejemplo sacar el impuesto a las ganancias, el 82% móvil etc. Su principal consigna es “el cambio no es la propuesta, las propuestas son el cambio” y desde este slogan trata de seducir al electorado. Al igual que Macri sus propuestas son irrealizables o inconsistentes como por ejemplo la idea de terminar con el narcotráfico. Los mayores especialistas en narcotráfico saben que es imposible ganar la batalla contra el narcotráfico, por lo menos como está planteada. Las mafias del narcotráfico tienen más recursos económicos y materiales que los estados, y aunque uno elimine a uno dos, cien narcotraficantes, siempre surgirán otros, ya que el narcotraficante existe porque hay un mercado consumidor de estupefacientes. EE.UU. con toda la tecnología de avanzada, satélites espías, una agencia especializada con los mejores cuadros, etc. no ha logrado hacer mella en el narcotráfico, más aún el narcotráfico crece en este país y Europa. En el “gran país” del norte el narcotráfico crece porque tiene capacidad de corromper a policías, jueces, políticos, etc., y por sus vínculos con los grandes bancos como el Bank of América, el Wachovia a los que se asocian en operaciones de lavado de dinero y con sus lazos con la economía legal por la multiplicidad de empresas en las que participan, y sobre todo, porque como dijimos, solo en EE.UU. hay un gran mercado que supera los 30.000.000 de americanos que consumen drogas, entre los cuales hay artistas, intelectuales, jueces, policías, parlamentarios, etc. Las propuestas de Masa en la materia, como la ley de derribo, o el uso del ejército ya se ha probado en diversos países, como por ejemplo en México, y han sido un fracaso total. Otra de las propuestas del masismo es el cambio en la educación. Para mejorar la educación aspira a reprimir a los docentes con una legislación que incluya el presentismo. Su propuesto ministro de educación en el muy hipotético caso de que llegara a la presidencia, Gustavo Laies le dijo a Clarín (17/10/2015 página 76) “como en las empresas hay que controlar el ausentismo docente”. Además de ser una propuesta sumamente autoritaria desde el punto de vista ideológico (poco extraño en un candidato que dice que va a gobernar por decreto) es poco práctica y desconoce las investigaciones científicas realizadas y va a contrapelo de lo que nuestro país necesita en materia de educación. Veamos por partes. Existen muchas investigaciones, entre otras la de Kohen, Valles y Martínez realizada sobre la base de una encuesta nacional docente que demuestra que el ausentismo solo logra incrementar la asistencia de los docentes enfermos para cobrar este suplemento salarial dado que como sabemos los sueldos de estos trabajadores son muy precarios. Y un docente enfermo no es un actor que sea eficiente en el dictado de las clases, por el contrario, no puede poner toda su atención en el aula, además de entrar en una pendiente que lo lleva de una gripe a patologías más severas. De esto es prueba la provincia de Santa Fe que durante años tuvo el presentismo y lo debió sacar por sus efectos adversos. Pero además de los argumentos de salud, que son muy importantes, la idea de que los docentes asistan a clase aun enfermos, mejora la calidad educativa, es incorrecta. Este concepto parte del presupuesto que con una cantidad de días de clases (digamos 180) habrá educación de calidad, sin entender que el problema no es que los chicos asistan a la escuela (eso es una parte del problema), sino que la pregunta adecuada es ¿para que los niños asisten a la escuela y cuál es el beneficio de que se escolaricen? El gran problema de la educación es su divorcio con la sociedad, en la escuela se brindan contenidos que no tienen nada que ver con lo que el egresado necesita en su vida laboral. En la escuela no se enseña a pensar críticamente, lo que es fundamental para desarrollar ciudadanos con mayúscula y para que los futuros trabajadores se constituyan en sujetos de la reflexión crítica que, en su lugar de trabajo, sean innovadores y aporten al desarrollo social y democrático de las comunidades en las que viven. La escuela tal como la conocemos hoy no existió siempre, es un producto de la modernidad, ya hemos dicho en otros artículos que nace en la sociedad prusiana y se difunde al mundo como necesidad de formar trabajadores obedientes y adaptados a las exigencias del capitalismo industrial del siglo XIX y no ha roto con esa matriz de dominio. No existe un sujeto universal de la educación, y por lo tanto no todos los niños y jóvenes soportan la escuela reglada, gradualizada que existe en el sistema educativo formal, muchos no soportan la tensión que implica el encierro, la demanda disciplinaria y requieren de propuestas educativas diferentes, adaptadas a su estructura psíquica y cultural, como se han desarrollado en diversos países del mundo. Como vemos el planteo masista de la educación es una propuesta retrógrada que no contiene la complejidad de la sociedad moderna y los avances en el pensamiento educativo contemporáneo, por eso Masa debería reflexionar sobre sus “propuestas” de cambio, porque en realidad lo que propone es cambiar para retornar a senderos por los que la sociedad argentina ha transitado con mucho dolor e inequidad. Por eso estimado lector a la hora de votar es necesario que reflexione, que piense críticamente, que analice las consecuencias de su voto, y por sobre todo que crea en sus propias convicciones y no se deje arrastrar por los cantos de sirena de los políticos. Hasta la próxima.

martes, 6 de octubre de 2015

Cenizas del tiempo.


Cuando era pequeño me asombraba la costumbre de los ancianos de mirar hacia atrás, y sobre todo esa costumbre de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, hoy siento que comprendo más a aquellos viejos que se trepaban al borde del acantilado para mirar hacia el horizonte invertido. Esta afirmación la hago porque hay momentos en que las noticias cotidianas afectan que otros a nuestra subjetividad. En la medida en que avanzamos en el tiempo, crece la sensación de estar caminando sobre cenizas, y con esta sensación nuestra psiquis se vuelve cada vez más sensible. Construimos nuestro mundo desde las seguridades, cuando somos pequeños pensamos que nada va a cambiar, que la vida solo es un curso de un río congelado, siempre tendremos nuestros padres, hermanos amigos, nuestros objetos preciados, las mimas calles. Pero como decía Heráclito, la vida es un río que fluye, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, y todas esas imágenes estáticas que poblaron nuestros primeros años de existencia, van siendo avasalladas por nuevas imágenes, mucho más fluyentes, que nos indican que todo cambia como dice la canción. A medida que pasan los años nuevos personajes entran en la escena de nuestra tragedia y desplazan a otros que se habían ganado honradamente sus papeles estelares. Nuevos amigos, nuevos compañeros de trabajo, nuevos jefes, en definitiva……………nuevos amores. Un amigo muy querido decía, a los quince nos encontramos en los asaltos ¡que antigüedad!, a los veinte en los casamientos, a los veinticinco en los bautismos, y después de los cuarenta en los velorios. Digo esto porque cualquiera que lea estas líneas ha tenido pérdidas más o menos significativas, yo he perdido queridos amigos, amores, familiares y se lo que cuesta acostumbrarse a que ya no estén, porque con ellos se va un jirón de nuestras vidas, algunos se llevan una parte importante, otros no tanto, pero siempre que perdemos alguien sentimos esa sensación de desasosiego que nos invade y hace que nuestras estructuras psíquicas trastabillen, nuestras seguridades tiemblen y todo nuestro mundo se altere. Pero no siempre la pérdida que nos afecta es la de alguien cercano, a veces sentimos un profundo dolor por la muerte de un líder (por ejemplo, cuando murió Perón, Alfonsín o Kirchner las masas de ciudadanos se volcaron a las calles para expresar su dolor), o de un personaje que de alguna u otra manera marcó nuestras vidas. Hoy, cinco de octubre de dos mil quince, el diario “La Capital” anunciaba la muerte del Tato Pavlovsky. Eduardo Pavlovsky nació el diez de diciembre de mil novecientos treinta y tres, tenía 81 años llenos de vida y de aportes a esferas muy distantes y tan próximas de nuestra vida. Su biografía nos dice que fue médico, actor, dramaturgo y director orientado al psicodrama argentino, pero por sobre todas las cosas un militante de la vida. No lo conocí en profundidad, solo estuve en representaciones que realizó. Sé que era un escritor prolífico, porque tuve oportunidad de gozar de sus obras más conocidas como Telarañas, El señor Laforgue, El señor Galíndez, Rojos globos rojos, Potestad. De esta última guardo un recuerdo entrañable que lo definía como persona y el respeto que inspiraba, sobre todo en los círculos de izquierda. Estando en el “Tercer encuentro latinoamericano de alternativas a la Psiquiatría” que se realizó en 1986 en hospitales neuropsiquíatricos como el Borda y en el Centro Cultural San Martín, el Tato realizó na representación de su conocida obra Potestad. Cuando realizaba su unipersonal, un miembro de un grupo de teatro de “avanzada” llamado los Cucaño comenzó a realizar una de sus estúpidas intervenciones molestando al actor. Este grupo realizaba algo que se parecería a lo que más tarde se llamó “instalaciones” y que eran representaciones provocativas de los usos y costumbre generales. Por ejemplo, entrar en un bar frecuentado por gente de izquierda y un actor con uniforme nazi “golpear” a otro actor, nunca supe para que servía, pero lo hacían despertando el desconcierto de la obligada y eventual audiencia. Mientras Tato desarrollaba su obra intentaron hacer algo parecido, inmediatamente el actor interrumpió la representación y les dijo que si no les gustaba la obra que se fueran. Los “Cucaños” se mantuvieron inmóviles y silenciosos a lo largo de toda la representación. Esta anécdota me dio una idea de ese gigante intelectual, revolucionario en sus ideas, pero muy responsable en su trabajo y muy cuidadoso del respeto que nos merecemos cada uno de nosotros en nuestras ocupaciones. Si el teatro era una de sus grandes pasiones, creo que no lo fue menos su trabajo en salud mental. Era uno de los miembros del grupo “Cuestionamos” que editó dos obras fundamentales de crítica a las estructuras anquilosadas de la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis. Participó de una colección fundamental en la producción de ideas sobre los fenómenos grupales, las terapias grupales, el psicodrama como lo fue “Lo grupal” colección que hasta donde yo sé llego a tener diez números de exquisita reflexión innovadora tanto en el campo de la psicoterapia como en el de la sociedad. Nunca rehuyó al compromiso político y siempre estuvo del lado de los trabajadores, y por ello sufrió persecuciones y amenazas. Pavlovsky era parte de una generación que desafió al poder en todos los terrenos, fue parte de ese gran movimiento político con que los jóvenes pretendimos cambiar a la Argentina en las décadas del sesenta y del setenta. No pretendo hacer un homenaje a un grande, otros se han encargado de ello con más autoridad que yo, solo es un recurso para poder reflexionar sobre esos años en los que la apuesta revolucionaria era “a todo o nada”. Los años en que las diferencias entre izquierda y derecha eran nítidas, épocas donde niñatos de cuna de oro como Macri no podrían haber existido en el mundo de la política, porque nadie se hubiera detenido siquiera a pensar que existían. Eran años de pensamiento fuerte, años en que la palabra socialismo estaba connotada con el cambio de sociedad, y en los que la derecha tenía terror a esa palabra “cambio”, y el terror lo manifestaba con tremendo sadismo en persecuciones, muertes, intolerancia, etc. Alguien los llamó los años de plomo por el desarrollo de organizaciones armadas que desarrollaron un enfrentamiento épico y desesperado contra el ejército de ocupación, cuya función ya no era proteger las fronteras, sino los intereses de las minorías privilegiadas. Las masas se movilizaron al son de la bronca por las condiciones de explotación, por el ultraje a las libertades civiles, porque no soportaban vivir como vivían y porque por sobre todas las cosas, la clase obrera buscaba alcanzar su propia dignidad de clase revolucionaria. Vivimos el Cordobazo, el rosariazo, la voz del descontento se extendió a las más lejanas latitudes y las experiencias democráticas de avanzada surgieron por doquier. En los setenta, la vida valía muy poco y la burguesía más reaccionaria y concentrada aterrada por el descontento popular creciente recurrió a sus mejores asesinos, los militares. Aunque hoy no se pueda creer, podían matarte o torturarte por tener un libro de Marx, Lenin o Trotsky, eras sospechoso de indeseable por cuestionar la explotación a la que eran y son sometidos los trabajadores, eran años en los que la represión iba más allá de lo político y se castigaba el pelo largo, el amor libre, o cualquier diferencia de género o sexualidad. Solo es posible entender la profunda rebeldía juvenil, que se expresaba de muchas maneras (con la música, en la literatura, con las armas, con las movilizaciones, etc.) si se comprende el carácter cerrado de la sociedad en la que vivíamos. Frases como “la violencia es la partera de la historia” calaban muy hondo en la conciencia juvenil, existía un reclamo generalizado de libertad del pensamiento, y ante la represión salvaje como la noche de los bastones largos, los jóvenes tomaban el atajo de la violencia revolucionaria. En los sesenta y los setenta el cuestionamiento al orden burgués se había extendido a todo el mundo, entre 1967 y 1968 la juventud mundial se movilizó en las calles en reclamo de todo con consignas tales como “la imaginación al poder”, “prohibido prohibir, la libertad empieza con una prohibición”, “seamos realistas pidamos lo imposible” y con congregaciones geniales como Woodstock, en EE.UU. donde el rock se reveló como un arma genial de cuestionamiento y que en nuestro medio daría lugar a canciones olvidadas pero fundamentales como la “Marcha de la bronca” de Pedro y Pablo. En América Latina, las burguesías locales, asustadas por el triunfo de la revolución cubana, apoyadas por el capitalismo salvaje americano instalaron un reinado de terror para terminar con “ese fantasma que recorría América Latina, el fantasma del comunismo” Para tener una idea de la radicalización juvenil, sobre todo de los estudiantes, debemos pensar que por los años setenta el Partido Comunista y el Partido Socialista Popular constituían la derecha pacifista del movimiento estudiantil. No podría afirmar que el Estado Terrorista Autoritario instalado a mediados de la década en Argentina fue la causa del desvanecimiento del ímpetu revolucionario que permeaba a la sociedad en todos sus estamentos, pero sí que aportó y mucho con el salvaje genocidio que destruyó una parte importante de la conciencia pensante que caía en sus manos. Miles de estudiantes, trabajadores, intelectuales fueron presa de las cámaras de tortura de la dictadura, con la complicidad de jueces y fiscales (esos que marcharon reclamando justicia por el corrupto de Nisman) que hoy hipócritamente hablan de independencia de la justicia pero que en esos años se sometían al sargento que les ordenaba rechazar un habeas corpus. Con los años, la represión salvaje se fue desvaneciendo y una suave brisa democrática dispersó las cenizas de un tiempo épico de lucha y reflexión. Muchos que habían logrado escapar de la maquinaria asesina retornaron con la nueva brisa democrática y volvieron a retomar su vida donde la habían dejado, solo que esa vida era distinta porque la sociedad había mutado sustancialmente. Fue, por así decirlo, como el Fray Ponce de León, que abriendo el libro en la página en que lo había dejado cuando el oscurantismo lo condenó a las mazmorras por cinco largos años, dijo “decíamos ayer”, Hoy tal vez deberíamos recuperar nuestro pasado, reivindicar críticamente al movimiento insurgente de los sesenta y los setenta y decir “Hacíamos ayer”, único camino para deconstruir el autoritarismo y el reaccionarismo que se oculta tras la teoría de los dos demonios que pretende igualar a los patriotas guerrilleros con los genocidas del proceso, y para que los jóvenes de hoy, no vean en nosotros los setentistas, vejestorios nostálgicos de un tiempo que pasó. Hasta la próxima

viernes, 2 de octubre de 2015

Sobre la desigualdad o porque los políticos hablan tanto de terminar con la pobreza.


En esta campaña electoral muchos políticos han dado muestras de un notable oportunismo al prometer que van a terminar con la pobreza y que van a desarrollar (en tan solo cuatro años) una sociedad igualitaria. Resulta interesante analizar el grado de imprudencia y falsedad de las promesas electorales. La política en Argentina, tal vez más que en otros países capitalistas, se mueve al son de la música que le provee los resultados de las encuestas. Así es como prometen imposibles a sabiendas que no van a poder cumplir con esas promesas, total una vez que se hacen con el poder, por obra y magia de la democracia representativa no tienen que cumplir sus promesas y hacen lo que quieren. En la década del noventa era común escuchar entre las promesas de campaña que la desocupación iba a ser mágicamente eliminada y aparecían candidatos que prometían 500.000 o 600.000 puestos de trabajo y hasta 1.000.000, claro en esa década la preocupación eran los altos índices de desocupación que llegó a ser del 40% (incluida la subocupación y los inactivos). Por esos años editamos un libro, “El mito de Saturno. Desocupación y vida cotidiana.” (Bonantini C., Simonetti G., UNR Editora 1999) en el que sosteníamos que la pretensión del pleno empleo en el capitalismo tardío era poco menos que una utopía, y que la desocupación constituía una enfermedad social del capitalismo que afecta individual y colectivamente a los trabajadores. También demostrábamos que los desocupados sufrían fuertes afectaciones en su salud mental, y problemas de identidad, integración familiar, etc. Por esos años un puesto de trabajo real significaba una inversión bruta de alrededor de los 50.000 dólares que multiplicados por el millón de puestos de trabajo implicaba una inversión bruta de 50.000 millones de dólares. La desocupación es un producto del comportamiento cíclico de la economía capitalista y las políticas económicas producen abruptos saltos de crecimiento de la misma. También es posible morigerarla con políticas económicas activas dirigidas al mercado interno. En Argentina la PEA (Población Económicamente Activa) que son los trabajadores de 15 a 65 años con capacidad laboral, es de 19.277.010 (datos del Banco Mundial, http://datos.bancomundial.org/indicador/SL.TLF.TOTL.IN), lo que implica que, considerando el índice de desocupación y subocupación publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos que lo sitúa en el 6,6% para la desocupación y en el 6,3 para la subocupación en el segundo trimestre del 2015 , en nuestro país hay 1.272.283 desocupados y 1.214.452 subocupados, es decir 2.486.735 de personas con problemas ocupacionales. Estos datos luego de 12 años de crecimiento continuo de la economía. Ningún pronóstico afirma que la desocupación tendería a bajar en los próximos años, y si nos guiamos por lo ocurrido en países como España, Grecia o Portugal, la aplicación de recetas recesivas neoliberales como las que pretenden aplicar en Argentina los economistas de Macri (Carlos Melconian, José Luis Espert y Miguel Ángel Broda) volvería a situar la desocupación en guarismos de dos dígitos cercanos al 20% o superiores. La fuerza laboral asalariada de la industria en Europa se redujo a más de la mitad en los últimos 30 años como consecuencia del impacto de las nuevas tecnología informatizadas y automatizadas y del desplazamiento de las empresas a lugares de menor costo de la mano de obra como India, China, Singapur etc., ello hace que el piso de la demanda de empleo sea cada vez más bajo y el piso de la desocupación cada vez más alto. Por lo demás poco se sabe del impacto que tendrá en la sociedad de mitad de siglo la aplicación de las tecnologías 3D que permiten imprimir cualquier producto. Tomo como uno de los problemas al de la desocupación porque es sabido que la inclusión social (es decir la posibilidad de estar sobre la línea de pobreza) en el mundo “desarrollado” guarda relación con la potencialidad de tener trabajo decente. Por otra parte, es necesario aclarar que la suba de los salarios reales en un determinado período no impacta directamente sobre la disminución de la desigualdad. Thomas Piketty (Fondo de Cultura Económica 2014 en la introducción de su libro “El capital del siglo XXI” demuestra cómo, a pesar de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores en el período que va del último cuarto del siglo XIX a la primera guerra mundial, las desigualdades siguieron siendo muy altas. Más aun, la desigualdad en el siglo XXI, en el que el 1% de la población mundial es dueño del 30% de los bienes existentes en el planeta, muestra que, a pesar de los logros de los sectores asalariados y desposeídos en materia de conquistas sociales y económicas, es mayor que la existente en la sociedad esclavista antigua (Roma, Grecia, etc.). Tambien es necesario establecer que el concepto de pobreza nos es unívoco, ni en el tiempo, ni en el espacio. Cuando alguien satisface sus necesidades básicas (Necesidades Básicas Insatisfechas –NBI-) necesariamente se sube la línea de estas necesidades básicas. Si en un momento las mismas son alimentarse y alimentar a su prole, cuando el trabajador lo logra se plantea los problemas de la vivienda, la educación, la salud, y cuando logra satisfacer estas cuestiones lucha por la recreación, el descanso, la reducción de la jornada de trabajo, el acceso a nuevos bienes. Aun en los países con mayor índice de desarrollo social como Canadá, Suecia, Dinamarca, Noruega, etc., existe una línea de pobreza y una marcada desigualdad social. Claro que un pobre de estos países, que tiene sus NB satisfechas, no se puede comparar con un pobre latinoamericano o africano que no tienen ni lo mínimo para subsistir. Por lo tanto, cuando un político propone terminar con la pobreza y la desigualdad, es necesario pensar que se está hablando y que significa ser pobre. Los políticos en campaña son diestros en organizar las palabras para luego poder torcerlas cuando están en gestión. Menem durante la campaña de 1989 prometía el salariazo y la revolución productiva. Muchos lo votaron porque interpretaban que el salariazo implicaba aumentar los magros salarios de los trabajadores. Cuando, antes de terminar su mandato, Alfonsín aumento considerablemente el salario mínimo vital y móvil, despertó la ira de Menem, dado que el salariazo que proponía era aumentar el salario mínimo que estaba por el piso, no los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores. Hoy, un ferviente admirador de Menem, Macri, nos propone eliminar la pobreza. Alguien puede creer que este empresario, parte de la gran burguesía prebendaría, que vive a expensas del estado, cuya familia es dueña de grandes empresas nucleadas en el grupo SOCMA que incluye constructoras, peajes, transportes, comunicaciones, etc., con intereses en casi toda America Latina, que a comienzos del milenio facturaba 2.300 millones de dólares puede estar interesado en combatir la pobreza. Si no basta con su curriculum, el lector que dude de su desinterés por los pobres puede ver su adhesión al menemismo, sus declaraciones donde considera al salario como un costo y para aumentar la rentabilidad empresarial plantea bajarlo, su gestión en la ciudad persiguiendo a los home less, derrochando dinero en gastos superfluos e incumpliendo promesas como la de hacer viviendas. En su paso por C.A.B.A. el presupuesto para viviendas fue subejecutado, solo se construyeron 6.100 viviendas, como se puede creer entonces una de sus promesas de campaña presidencial de hacer 1.000.000 de viviendas. La derecha representa los intereses de la gran burguesía, sector que lucro con las dictaduras militares, y al que no le interesa el mercado interno. Son partidarios del capitalismo salvaje como el Tea Party Movement del partido republicano de los EE.UU. Este sector de la burguesía tremendamente reaccionario, se ha caracterizado por ser la más feroz y depredador actor burgués. Sus planteos son siempre bajar impuestos, dejar que el mercado regule la vida social, recortar gastos sociales, reprimir las protestas populares y ser sumisos al gran capital financiero, por ello es que Macri propuso cumplir estrictamente la orden de Griesa y pagar a los fondos buitres, ellos son sus socios. La sociedad de clases es una sociedad desigual, en ella el éxito está asociado a las posibilidades sociales de cuna. Esto no significa que uno de cada millón logre saltar de una clase a la otra, pero los casos como los de Bill Gates, Onassis y otros son escasos. Lo común es que los sectores de clase más encumbrados trasladen sus privilegios económicos y sociales a sus descendientes, y que amasen sus fortunas con los dineros de la corrupción, el narcotráfico, el prebendarismo empresarial, el dominio del aparato judicial, la influencia sobre el Estado, etc. La desigualdad en la sociedad de clases, aun en el sistema democrático parlamentario, es el motor fundamental de la pobreza. Si bien existe una cierta movilidad social, mayor que en sociedades anteriores, esta es muy limitada y los actores que están por debajo de la línea de pobreza o indigencia les legan a sus descendientes esa pobreza o indigencia. Los sectores medios (pequeña burguesía, burguesía pequeña) profesionales, empresarios industriales pequeños, comerciantes, tienen una mayor posibilidad de tener movilidad social ascendente, porque sus hijos pueden acceder a la universidad, a la que solo un 10% de los hijos de los trabajadores acceden y son los primeros que abandonan sus estudios por razones económicas, o que en el mejor de los casos deben contentarse con carreras de escasas posibilidades económicas (humanidades, psicología, ciencias políticas) que son baratas y pueden pagarlas. El ingreso irrestricto a la universidad es una falsedad, los trabajadores tienen escasas posibilidades de llegar a la misma, y menos de acceder a estudios de post grados, becas al exterior, etc., que le otorguen competitividad en un sistema científico-técnico y profesional cada vez más exigente y excluyente. Como puede haber menos desigualdad ante tamaña disparidad de recursos y posibilidades, como puede haber menos pobreza ante índices de desigualdad crecientes. El discurso de la desigualdad en boca de políticos como Macri ofende a la inteligencia de los trabajadores y demás sectores vulnerables, la falsedad de las promesas electorales debería ser castigada, para que inescrupulosos como Macri no nos engañen nuevamente, como hace unas décadas lo hizo Menem. En la actual coyuntura solo es posible acompañar al sector burgués que tiene propuestas más inclusivas y progresistas, aun cuando sea parte de la clase dominante, a aquel sector que ha ampliado derechos, que ha brindado más democracia, que ha defendido los derechos de las minorías sexuales, étnicas, etc. Ese es el camino del progreso, las condiciones materiales determinan la conciencia, y no es con más pobreza, con más indigencia, con más represión que los trabajadores van a procesar en términos de conciencia revolucionaria, sino, mejorando sus condiciones de vida, porque ese camino lleva a los sujetos a reclamar por más y mejores derechos. Hasta la próxima

sábado, 19 de septiembre de 2015

La única verdad es la realidad (parte dos)


En la primera parte discutimos la cuestión de la verdad a partir de lo cual impugnábamos la frase del título. Veamos ahora algunas observaciones respecto al término realidad. “Realidad” viene de Latín “realitas”, que tiene diversos usos. Proviene de “res” y puede referir: cosa material, ser en general, hecho, objeto, materia, asunto, circunstancia, experiencia, poder, causa. Por lo tanto, realidad sería: a) existencia verdadera y efectiva de algo o alguien (la única realidad que conocía era su familia y su trabajo; no hay que huir de la realidad, sino afrontarla) y b) Cosa que existe en el mundo real (el artista pintó las más negras realidades de su país) Si recurrimos al diccionario encontramos que se denomina realidad al conjunto de las cosas existentes, como así también a las relaciones que estas mantienen entre sí. En la conciencia común realidad se vincula a algo existente, que no se puede negar, es muy frecuente escuchar la frase “estas negando la realidad” o “te vas a chocar con la realidad. En este contexto debemos discutir la frase “la única verdad es la realidad”, es decir la realidad constituye un criterio de verdad, más allá del cual no se puede ir. Es extraño que una frase tan sencilla contenga tantas contradicciones. En la antigüedad, por ejemplo, en Platón, lo observable por los sentidos no es nada más que el reflejo de la verdadera realidad, que consiste en el universo de las ideas. Este filósofo distinguía entre la doxa y la episteme, siendo la primera lo directamente asequible por nuestros sentidos, pero que contenía la ilusión de realidad, dado que, para llegar a la verdadera realidad, la episteme, era necesario cruzar el rio del conocimiento. En oposición a su maestro Aristóteles sostenía que los datos que nos otorgaban los sentidos son fidedignos. El obispo de Berkeley sostenía que solo existen percepciones de la realidad, que la realidad no tiene entidad. Obvio, sus alumnos cansados de escuchar que todo es apariencia, que nada tiene existencia real, lo atropellaron con un carro y le dijeron que no se preocupara porque el carro no existía, era tan solo una apariencia. Kant enunció lo que denominó las categorías a priori del entendimiento, los elementos, principios, estructuras o conocimientos que no tienen un origen empírico pues descansan en la naturaleza de la propia razón. Por lo tanto, la realidad puede ser concebida de diferentes maneras y lugares. Pero más allá de estas disquisiciones, la pregunta que flota es ¿es real la realidad? Al igual que la verdad, la realidad admite diferentes interpretaciones, en política se discute si la realidad que transmiten los medios de comunicación es real, o lo que recibimos es solo un relato, detrás del cual se oculta la “verdadera realidad”, y en esta expresión encontramos dos cuestiones, que en la cotidianeidad no parecen admitir discrepancia y que sin embargo se anulan una con otra. Si aceptamos que la verdad es contingente, más aún que no existe la verdad, sino la verosimilitud, decir que hay una verdadera realidad, implica que lo que sostenemos, lo hacemos desde un lugar de duda. La filosofía estuvo atravesada por un extenso debate sobre que es lo que existe, si lo existente es un producto del sujeto que lo piensa y, por lo tanto, la realidad no tiene independencia del sujeto que la piensa, o si, por el contrario, la realidad es siempre una, más allá del sujeto que la piensa. Los dos grandes cuerpos teóricos que se enfrentaron a lo largo de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX son el idealismo y el materialismo, y dos de sus grandes referentes fueron Hegel y Marx respectivamente. Observemos con más detenimiento la cuestión, todo lo que está a nuestro alrededor existe desde antes que existiéramos nosotros como sujetos individuales y continuará existiendo una vez que no estemos. El universo existe desde antes que existiera la vida, pero, el universo no puede ser pensado, contemplado, analizado, conocido, sino existe una conciencia cognoscente. Y si no puede ser pensado sin un sujeto colectivo o individual que lo piense, como ocurrió en sus orígenes, cuando lo único existente era polvo cósmico, la pregunta que surge inmediatamente es ¿existía realmente el universo? En segundo lugar, si lo que le da entidad a lo real, es el sujeto que lo piensa o conoce, esa entidad dependerá de la calidad de la conciencia presente. La realidad material no fue vista de la misma manera en los diferentes momentos socio-históricos. Más aún una misma cosa puede ser considerada de diferentes maneras según el lugar, la tradición, la cultura del sujeto cognoscente. En la película “Los dioses deben estar locos” un aviador arroja una botella de Coca Cola desde un avión que cae en una aldea de un pueblo originario africano. Quien la recoge no entiende que es una botella de Coca Cola, dado que ni siquiera sabe que es la Coca Cola. Pero además no puede admitir que las botellas se desplacen por el aire, por lo que la conclusión es que ese objeto se les cayó a los dioses y es necesario restituírselo. La conciencia que conoce construye su propia realidad en base a las diferentes categorías utilizadas por su pensamiento. Obsérvese que digo “utilizadas por su” y no “de su” pensamiento, dado que las categorías conceptuales que utilizamos no son propias de nosotros como sujetos individuales, sino que son una construcción teórica del colectivo humano. Castoriadis hablaba de la imaginación radical, como la capacidad que tiene el ser humano de crear lo que no es, y daba como ejemplo la democracia griega, algo que no está en la naturaleza de los hombres, sino que surge ex nihilo, es decir por fuera de la nada. Loa imaginación radical es lo que nos diferencia del resto de las especies que pueblan la tierra, nuestra potencialidad de crear cosas que no existen, contrariando aquello de “nada se crea, ni nada se pierde, todo se transforma” de Lavoisier. El hombre es capaz de crear sin transformar. Pero la creación humana no es un producto consciente y específico, no creamos porque queremos crear, ni creamos lo que pensamos, la creación humana es un producto impensado por cada sujeto individual que surge como parte de la acción colectiva, aun cuando el enunciador sea una sola persona. El producto de la creación humana es el resultado de la existencia socio-histórica de la especie, deben existir condiciones socio históricas que posibilitan el surgimiento de un determinado conocimiento. Esas condiciones socio históricas son de organización social, cultura, imaginarios sociales instituyentes, condiciones naturales, azar, etc. Así como creamos el automóvil, el ascensor, los grandes edificios, las maquinarias de la industria, también creamos estructuras sociales que interactúan con las otras creaciones. Muchos conocimientos no fueron posibles en ciertos momentos históricos por la acción represiva de esas estructuras sociales, culturales, religiosas. Y como creamos materialidades, también desarrollamos no materialidades, como las ideas, los conceptos, las creencias, etc. La realidad que tanto nos ufanamos de conocer es tan solo una representación mental del fragmento de materialidad al cual podemos acceder. Como seres finitos, con un cuerpo finito que solo puede desenvolverse y experienciar espacios cercanos, adyacentes, estamos limitados en nuestra capacidad de conocer. Si un sujeto individual piensa que es lo que puede afirmar que conoce por su experiencia particular y propia, deberá aceptar que solo conoce lo que sus sentidos pueden proveerle de información. es decir, los datos con que contamos para poder conocer la “realidad” son los que vemos, escuchamos, palpamos, todos los demás datos con los que construimos nuestro relato del mundo son provistos por lo que podríamos designar como nuestra percepción ampliada. La percepción ampliada es la que nos posibilita conocer aquello que no está al alcance de nuestros sentidos. Por ejemplo, puedo conocer y hacerme una imagen de la vida en Cuba sin haber ido nunca a ese país. Como puedo hacerlo, pues leyendo libros que hablen sobre Cuba, viendo videos, leyendo periódicos, donde otras individualidades exponen sus propios relatos del medio circundante en el que se desenvuelven. Pero esos relatos están atravesados por las condiciones de existencia de los enunciadores. Así, si Ud. es comunista tenderá a creer toda la información que habla de las bondades delo régimen político cubano, y si no lo es tendera a creer todas las informaciones que denostan la vida en Cuba. Entonces, si la única verdad es la realidad, cual es la realidad que construye la verdad, pues, es aquella en la que Ud. cree, y por lo tanto la frase podría ser re-escrita como “la única verdad es la realidad en la que yo creo” con lo cual se pone de manifiesto la subjetividad que encierra esta definición. Si como afirmamos, no existe una sola realidad, sino que existen múltiples realidades, que construyen los diferentes colectivos sociales en función de sus intereses, creencias, ubicaciones materiales, intereses, entonces tendremos que aceptar que existe una multiplicidad de verdades que se fundan en una multiplicidad de realidades, aceptando que no existe una verdad, ni una realidad. Entonces, queda en pie la pregunta ¿en que creemos? Como sabemos que es lo que debemos aceptar y que es lo que debemos rechazar. En tiempos electorales este interrogante cobra una significancia importante por cuanto al votar, en una democracia representativa hipotecamos nuestro futuro por una determinada cantidad de años. Si nos equivocamos y votamos a quien nos “vendió” una determinada realidad, padeceremos las consecuencias de nuestro error. En el 2001 los argentinos pudimos experimentar esta cuestión, nos equivocamos al elegir y el país terminó en la quiebra y con él una gran parte de nosotros fuimos arrastrados a una crisis pavorosa que nos significó sufrimiento psíquico y físico En la modernidad se hace mucho más complejo reconocer “quienes son los amigos del pueblo”, porque a diferencia de otros momentos históricos en los que los sujetos individuales pertenecientes a las clases subalternas carecían de toda información, no tenían herramientas para conocer, estaban por lo general anulados en su pensamiento que solo se remitía a la concretud de la vida cotidiana, hay tenemos exceso de información a través de una multiplicidad de medios de comunicación orales, escritos, etc. Esta misma condición de la modernidad, la sobreabundancia de la información, hace que nuestra tarea de discernir lo conveniente de lo inconveniente sea mucho más ardua, y exige que las sociedades estén integradas por colectivos cada vez más aptos para el manejo de la crítica y la reflexión. Si ejercemos la crítica y la reflexión, no aceptando a priori nada, por más lindo o atrayente que nos parezca, podemos constituir nuestro propio relato de la realidad, que no será definitivo, ni verdadero, pero que en base al mismo podemos ir amuchándonos con quienes tienen relatos compartidos o cercanos. Por eso “la única realidad es la que pensamos” y en la mayoría de los casos debemos considerar que ni siquiera ello puede ser verdad, solo así podremos construir una clara sociedad participativa, colectiva e igualitaria. Hasta la próxima .

lunes, 14 de septiembre de 2015

La única verdad es la realidad (parte 1).


La famosa frase de Perón contiene por lo menos dos errores sustanciales, En primer lugar, la noción de verdad es equivocada. El término procede del latín verĭtas y está asociado con la conformidad de lo que se dice con lo que se piensa o siente. Por lo tanto, es una noción subjetiva, dado que no existe una misma verdad para todos, lo que para uno es verdad, para otros puede ser mentira. En ciencias sociales esto es muy importante porque desde el positivismo se pensó que un conocimiento para gozar del nombre de científico debía tener un criterio de verdad. En alguna oportunidad, en un envío de un trabajo a un congreso, el evaluador lo rechazó porque consideró que lo que decía el trabajo no tenia sustento científico, que eran solo opiniones. Vemos que el criterio de verdad en este caso sería que no fueran opiniones, que fueran conclusiones basadas en hechos. Ahora bien, es posible sacar conclusiones de los “hechos” sin que las mismas sean subjetivas, y por lo tanto opinables. Todas las investigaciones en ciencias sociales se realizan sobre la base de cuestionarios estandarizados, cuestionarios no estandarizados, encuestas, entrevistas, historias de vida, etc. Todos los instrumentos “miden” la opinión del entrevistado. Aun los cuestionarios estandarizados “miden opiniones subjetivas. En el MBI (Masclach Burn Out Inventory) lo que podría decirse que esta estandarizado son el tratamiento de las respuestas, pero las respuestas en si son aleatorias, no objetivas. Por ejemplo si yo le pregunto a alguien si al concurrir al trabajo se siente cansado, esta respuesta variará según una serie de vicisitudes, como el día de la semana (lo lunes nos sentimos mas cansados al concurrir al trabajo), el tipo de trabajo que realiza (no es lo mismo como se siente un peón de albañil que se levanta a las tres o cuatro de la mañana para trabajar a la intemperie en invierno, que un ejecutivo de una gran empresa, o un consultor que fija el mismo su horario) y podríamos seguir la lista, lo que al final nos determinaría que el MBI solo mide la situación en un corte transversal y no de manera longitudinal, para ello se debería realizar el seguimiento de una cohorte a lo largo de los años y aun así los datos serían los subjetivamente expresados por los participantes de la muestra. Si en el campo de las técnicas cuantitativas la ilusión de la objetividad es muy clara, en el campo de las investigaciones cualitativas esta subjetividad de los actores de las investigaciones es mas patente todavía. Por ejemplo, cuando se aplican historias de vida lo que importa no es la veracidad del relato, el actor puede darnos información errónea respecto a fechas, sucesos, etc., pero hacemos las historias de vida porque lo que importa son las respuestas, como las mismas expresan la subjetividad del entrevistado, como el sujeto visualiza tal o cual situación o proceso y no la veracidad de lo que dice. Otro ejemplo, un trabajador puede referirnos que con lo que ganaba en una empresa pudo comprar la casa donde vive y hoy la jubilación que percibe no le alcanza ni para pagar los impuestos, En este relato lo que importa no es si es verdad que con la jubilación no puede pagar los impuestos (a lo mejor le sobra) sino la sensación de agobio que expresa frente a su actual situación. Robert Castell, un importante investigador francés afirmaba que no existe la verdad, lo que podemos encontrar en la vida cotidiana son criterios de verosimilitud, es decir un cierto consenso respecto a un hecho entre una parte de la población. Veamos un ejemplo de la política actual. Los militantes kirchneristas afirman que entre 2003 y 2015 asistimos a una década ganada y se movilizan a las plazas en defensa de las conquistas obtenidas en la década ganada, miles de personas asisten a los actos de este espacio político en el convencimiento de que en los últimos doce años la argentina disminuyó la pobreza, se ampliaron derechos, se incluyó a mucha gente que antes estaba excluida, se defendieron los derechos humanos, se juzgó a los genocidas, se mejoró sustancialmente la economía, aumentó la seguridad, etc. A la vez, miles de personas asisten a los actos de la oposición bajo la consigna de repudiar la década perdida. Para ellos en los últimos doce años aumentó la pobreza, disminuyeron los salarios, no se avanzó en materia de seguridad, la Argentina se encuentra en una gran crisis económica, etc. Incluso en temas que refieren a algunas cuestiones incontrastables como la asistencia social a los vulnerables y excluidos, con planes como la asignación universal por hijos u otros planes de asistencia hay quienes observan que estos planes son incorrectos porque se regala la plata a los pobres que no quieren trabajar. O en el caso del juicio a los militares y civiles involucrados en el genocidio de 1975 a 1984 tampoco están de acuerdo porque no se juzgó a los Montoneros como Firmerich, los que no están en la cárcel, En las movilizaciones opositoras encontramos a fascistas como Biondini, personas que defienden a los genocidas como Cecilia Pando, junto a otros que se consideran progresistas o de izquierda, así por ejemplo, encontramos a personas que supuestamente luchan por mayor igualdad contra la pobreza junto a militantes del PRO que siempre que han estado en el gobierno (ellos o políticos que tienen sus ideas como Cavallo, Menem, Alsogaray) han aumentado la pobreza y las penurias de los mas vulnerables, reducidos los salarios y las jubilaciones, mejorando las ganancias de los sectores mas enriquecidos de la sociedad. ¿Disminuye la pobreza que le vendan libremente dólares a la pequeña burguesía?, ¿aumenta la justicia si se defiende a los jueces y fiscales que durante la dictadura avalaron el genocidio y que rechazaban habeas corpus de los desaparecidos?, ¿aumenta la seguridad incrementando la discriminación por condiciones sexuales, de género, de color, económicas, etc. enviando a la cárcel a los llamados “delincuentes” que arrebatan carteras, hacen entraderas, etc., mientras los verdaderos delincuentes que se roban empresas, saquean el fisco eludiendo el pago de impuestos, blanqueando dinero, etc., permanecen libres? Como se ve, para unos hay inseguridad, y esta es una verdad incontrastable, para otros hay sensación de inseguridad, y esta opinión define que los delitos no son mayores que en la década del 90´solo que los medios de comunicación hegemónicos, al repetir los delitos sistemáticamente crean una sensación de inseguridad, que no se condice con la inseguridad “real” Veamos otro ejemplo, en las décadas del 80’ y 90’ tuve oportunidad de recorrer el conurbano bonaerense, ya en esos años la gente tenía enrejadas sus casas, los comercios atendían por una mirilla, detrás de rejas por temor a ser asaltados, los delitos se sucedían en forma continua, si me guiara por mi experiencia subjetiva, podría decir que había más inseguridad en la década neoliberal que ahora. También por mi trabajo he podido visitar diferentes países de Latinoamérica, en Venezuela, nadie camina por la calle después del anochecer, los negocios están enrejados y aun de día se atiende a través de las rejas, en Guatemala no es posible caminar de noche por temor a ser asesinado, en Honduras, El Salvador, aun en México existe un gran temor de ser asaltado, asesinado, etc. Aun en Miami, donde estuve en la década del 90’ resulta un acto de osadía e irresponsabilidad caminar por la calle luego del anochecer dado que la vida del transeúnte está en juego. Mirando estas realidades, en las ciudades argentinas donde todo el mundo toma su cervecita en las veredas de las avenidas hasta altas horas, se podría decir que, en materia de inseguridad, estamos más cerca de la situación de Europa que de la de América. Y comparativamente, vivimos en un país muy seguro. Se dice sensación de inseguridad porque la conciencia de que estamos en peligro surge de nuestra experiencia personal. Los seres humanos solo tenemos datos de nuestra experiencia, para construir el relato de lo que acontece más allá de nosotros necesitamos de los medios de comunicación. Si, por ejemplo, ganara Macri o Masa, los medios negociarían con ellos libertad de negocios, y a cambio nos mostrarían mucho menos los delitos, y seguramente creeríamos que hay más seguridad. La verdad es una noción socialmente construida, ella varía con los momentos históricos, con la acumulación de conocimientos, con nuestros estados subjetivos. Existen ciencias que se han construido sobre un error, como por ejemplo la química. La química moderna, es heredera de los alquimistas de la edad media que buscaban la piedra filosofal, piedra que convertía en oro todo lo que tocaba. Entre los alquimistas, estuvieron los que estudiaron la cuestión del fuego, y atribuyeron el mismo a la presencia de flogisto en la atmósfera, más flogisto, más fuego, menos flogisto, menos fuego, si se agotaba el flogisto se apagaba el fuego. Aun luego de descubrir el oxígeno, Lavoisier continúo buscando algo que sustentara la existencia del flogisto. Pararon muchos años hasta que se desechó esta idea errónea. En ciencia podríamos citar miles de ejemplos de “verdades” que luego con el avance del conocimiento dieron por tierra. Existen ejemplos tragicómicos de algunas “verdades”. es sabido que siempre se asoció el blanco a la pureza, a la nobleza, a la limpieza y el negro a lo malo, a lo pecaminoso, a lo sucio. En el medievo se afirmaba que los negros eran negros porque habían pecado. Y la prueba de ello era que algunos negros se decoloraban, es decir se volvían blancos porque se arrepentían de sus pecados. Hoy sabemos que les ocurría lo mismo que Michel Jackson, hay una enfermedad que se llama vitiligo. Vitiligo es una condición de la piel por la cual se pierde progresivamente la pigmentación, comienzan a aparecer manchas, generalmente decolorando grandes zonas. Es una condición hereditaria. Sin adentrarnos en el tiempo, es común observar a personas que opinan de países u otras personas sin tener más datos que los que les brindan ciertos medios de comunicación, así impugnan la obra de Milagro Sala, sin conocerla, o vituperan contra Cuba sin dudar y afirman que es un infierno vivir allí. Lo humanamente responsable sería asumir una actitud crítica reflexiva y no aceptar ni rechazar estas críticas, pero buscar información, contrastar lo que nos brindar ciertos medios con otros y formar nuestra propia opinión. La democracia no se basa en la “verdad” se basa en el debate que los ciudadanos tenemos que dar y en el intercambio de opiniones, que por cierto no son verdades, sino opiniones. Aun en ciencia existen intereses y mezquindades, se toman decisiones sobre cuestiones interpretables, y se aceptan “verdades” que han sido impuestas por la clase social hegemónica que es la que controla, a través de los más encumbrados “científicos” que es verdad y que no lo es, que es lo que se debe investigar y como se debe hacerlo. Los intereses económicos no son ajenos a las ciencias (y cuando digo ciencias me refiero a todas las ciencias no solo a las sociales). Muchas teorías subsisten porque son sostenidas por las grandes empresas, los laboratorios internacionales, los aparatos de poder en las ciencias, etc. Hace algunos años, en el congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP) en Santiago de Chile (SIP 2001) uno de las ponencias se basó en una experiencia muy interesante. El autor tomo de una “revista científica” de primer nivel, un artículo de un prominente cientista, muy reconocido en el campo de la psicología, y lo reenvió a la misma revista bajo un nombre cualquiera, un perfecto desconocido. El artículo había sido publicado por su alto valor científico, sin embargo, la revista devolvió el artículo a quien lo había enviado, por carecer de interés científico, según había rezaba el dictamen de referato realizado. Este artículo lo divido en dos partes dado que sería muy extenso hacerlo en una, en la próxima entrada hablaré de la realidad y sacare algunas conclusiones. Hasta la próxima

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Noticias económicas.


Leyendo el diario “La Capital” de Rosario del 1/09/2015, en 4 páginas (13 a 16) encontré las siguientes noticias.: El FMI (Fondo Monetario Internacional), afirma que la desigualdad bajó en Argentina. Latinoamérica es la región donde más creció la igualdad. Argentina esta 5ta después de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, y El Salvador, y antes de Brasil, Perú, Chile, México Uruguay y Colombia. En China, Rusia y EE. UU la desigualdad creció. La Cámara de apelaciones del Distrito de N. York revocó un fallo de Griesa en el que abría la puerta a que los fondos buitres embargaran activos del BCRA. El BCRA no es el alter ego del gobierno y es correcto que el banco central tome medidas como lo hacen todos los bancos centrales y aun la reserva federal de EE.UU. es el 2do fallo de Griesa que revoca la cámara. El dólar blue retrocedió a 15,47 bajando casi 50 centavos del máximo de 16 pesos en la semana pasada. La construcción aumento en julio un 12,7% acumulando una expansión del 8,5 en los primeros 7 meses del año. Los trabajadores registrados en el rubro crecieron llegando a 441.091. siendo la mayor desde el 2011 cuando había 438.000 trabajadores. El empleo registrado en Santa Fe creció un 1% en el primer semestre de 2015. Revirtiendo la tendencia a la baja del 2014. Según FISFE el mercado interno tracciona la industria. Los programas de apoyo al consumo, la recuperación salarial y el aumento de la construcción mejoraron el consumo en los últimos meses. Según la fuente, el complejo oleaginoso creció el 1,3 la industria frigorífica bovina el 4,4 los sectores ligados al mercado interno como la elaboración de bebidas y sector metalmecánico crecieron, por ejemplo, la línea blanca creció un 7%, remolques un 14%, autopartes de reposición al mercado interno un 6% lo que muestra mayores índices de actividad en el primer semestre de 2015. CAME a través de su presidente Vicente Lorenzo aseguró que el consumo interno creció un 2% El INDEC comunicó que el consumo de servicios creció un 2,4% en la medición interanual. En 7 meses el sector creció 2,6. Telefonía creció el 1,6% en julio existían 63.345.000 teléfonos móviles en el país, la demanda de energía creció el 4,5% con 12.640 Gwh, el consumo de gas creció un 0,3% con 4.036 millones de mts cúbicos. Los pasajeros transportados por vía terrestre crecieron un 4,2%, los pasajeros de vuelos de cabotaje crecieron un 8,6% y los internacionales un 3,4%. La consultora Kantar World afirmó que los sectores de más bajos ingresos impulsaron esta recuperación debido a la desaceleración de la inflación que del 40% en 2014 bajó al 30% en 2015 con una baja del 25%. Las naftas y gasoil en las estaciones de servicio crecieron en Julio un 6%. Interanual. Las que más crecieron son las naftas Premium El consumo de carne porcina alcanzó un record con un aumento entre enero y julio de un 7,4% respecto a igual período del año anterior llegando a 11,1 kg por habitante según un informe del IES (Investigaciones Económicas Sectoriales). Según Carlos Guberman el consumo continuará creciendo en los próximos meses. Ya había crecido el 21,2 en 2013 y el 4,6 en 2014. En 10 años el consumo de este producto se duplicó pasando de 5,8 kg por habitante en 2004 a 10,7 kg por habitante en 2014. En derechos humanos también dos noticias interesantes, se recuperó el nieto 117. Encarcelaron a procesados por crímenes de la triple A, estos son Carlos Conti, Carlos Villone y otros ex-integrantes de esa organización. Veamos algunas aclaraciones de importancia. Estas noticias económicas muestran que la economía no marcha tan mal y que Argentina está muy lejos de una crisis importante, y mucho más de la gran crisis del 2001. En segundo lugar resulta significativo que encontremos en cuatro páginas de un diario, que no se caracteriza por ser oficialista, esta cantidad de noticias que son indicadores del buen rumbo de la economía y que por lo demás desmienten los pronósticos y diagnósticos apocalípticos de los economistas de la derecha neoliberal vinculados al círculo rojo del poder y a los partidos políticos opositores que en diferentes medios anuncian el desastre económico, hablan de “bombas de tiempo” que se le estaría dejando a la próxima gestión, etc. Obviamente un día de un diario no constituye una muestra significativa, ni siquiera permite diagnosticar a la economía, pero como dije más arriba es un indicador, muy importante si consideramos que en los medios escritos, orales y televisivos de los monopolios mediáticos opositores concentrados estas noticias no aparecen nunca, o si aparecen es en un pequeño recuadro de las páginas internas menos significativas. Lo que si aparecen son las operaciones de prensa denunciando falsamente a miembros del oficialismo, lo que pone de manifiesto la poca independencia del mal llamado “periodismo independiente”. Lo hemos dicho muchas veces, no existe el periodismo independiente, sea este oficialista u opositor, desde los albores de nuestra independencia en la Gazeta de Buenos Ayres Mariano Moreno utilizó el diario como instrumento de agitación y propaganda política. También Sarmiento desde diversos diarios como “El Zonda” (cerrado por su acides crítica hacia el gobierno de Rosas), usaba el periodismo como herramienta de lucha política. Definía al periodismo de la siguiente manera: “"¿Que es pues un periódico? Una mezquina hoja de papel, llena de retazos, obra sin capítulos, sin prólogo, atestada de bagatelas del momento. Se vende una casa. Se compra un criado. Se ha perdido un perro, y otras mil frioleras, que al día siguiente a nadie interesan. ¿Qué es un periódico? Examinadlo mejor. ¿Qué más contiene? Noticias de países desconocidos, lejanos, cuyos sucesos no pueden interesarnos. (...) Trozos de literatura, retazos de novelas. Decretos de gobierno. (...) Un periódico es el hombre. El ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo." D.F. Sarmiento, "El Zonda" Nro 4, 1840. Más allá de este párrafo significativo, Sarmiento eligió el periodismo como trinchera en su lucha contra Rosas, fundó dos nuevos periódicos: "La Tribuna" y "La Crónica" desde los cuales atacó con virulencia al caudillo porteño. Y qué decir del inefable Bartolomé Mitre que fundó un diario inmediatamente después de dejar la presidencia, el primer número de “La Nación” salió el 4 de enero de 1870 y de movida se convirtió en el vocero de la oligarquía ganadera argentina, El periodismo no es solo narración de los sucesos, es un relato que se construye y que construye a la realidad que nos llega desde sus páginas. Siempre está implicado con algún sector de la sociedad, siempre defiende los intereses de una clase social, por ello los trabajadores en lucha después de la consumación de la sociedad capitalista en la revolución francesa, han intentado tener sus propios medios de prensa. Y no está mal que los periodistas defiendan a un determinado proyecto social y económico, ellos son seres socialmente situados, o en la nomenclatura de Gramcsi, intelectuales orgánicos, lo que está mal es que nos tomen de idiotas y nos quieran vender gato por libre, diciendo que son independientes. Y peor aún que mientan, tergiversen, adulteren la información para tratar de sacar un rédito político, esas son victorias a lo pirro, porque la mentira siempre retorna. Y está peor aún que difamen, insulten, deshonren a sus rivales como lo hace a diario el grupo Clarín, La Nación o Perfil con periodistas como Lanata, Bonelli, Van Der Koy, Morales Solá, Lomgobardi, Majul, Fontevechia, Salinas, Santoro, Blanc, Ventura, Oppenheimer y tantos otros que si los listáramos tendríamos un texto más largo que las obras completas de Freud. También está mal que oculten los actos de corrupción cuando los imputados no son oficialistas, como lo hacen en el ocultamiento permanente de los negociados del PRO. Fíjese el lector donde publican estos sectores la corrupción del gobierno de CABA, en el caso Niembro solo parece en las página menos importantes y en notas muy chicas y lo publican porque están obligados por el peso de la noticia Es interesante observar que estos medios tienen diferentes niveles de credibilidad, están los que no creen nada, los que solo creen una parte y los que han ingresado a la iglesia y creen a pies juntillas todo lo que el sumo sacerdote Magnetto ordena que publiquen o difundan sus empleados (¿periodistas?) que deben acatar sin críticas y sin moral, como lo hace el infame de Lanata y todos los demás. Y los ubico en la categoría de infame porque ellos son los que por tumbar al gobierno nos someten a un profundo sufrimiento psíquico a los argentinos, los que nos dicen que se viene el desastre, que todo es corrupción, que no hay nada bueno en los 12 años de kirchnerismo, y peor aún nos ocultan a sabiendas los desaguisados que van a hacer Macri o Masa si ganan la elección, como van a tratar de dar marcha atrás en las conquista logradas, como van a avanzar sobre los más vulnerables, como van a podar los ingresos de empleados públicos, docentes, sectores de pobreza extrema, etc. Los Argentinos debemos tener memoria, recordar donde nos llevaron los cantos de sirena del neoliberalismo de Menem, De La Rua, Macri, Masa, De La Sota, Niembro, y tantos más, para no volver a padecer la historia, es hora que tengamos un rol activo en la política, que salgamos a debatir en cada bar, en la calle, en la escuela, en el trabajo sobre nuestro futuro, no anclándonos a ningún medio de prensa (opositor u oficialista), utilizando nuestra reflexión crítica y nuestra movilización porque juntos somos más, y solo el 15% de la sociedad son los que viven en la abundancia a costa del robo permanente que perpetran contra todos los demás argentinos. Hasta la próxima.