lunes, 26 de octubre de 2015

Tras el diluvio


Y pasaron las elecciones, tenemos los resultados a la vista y la promesa de segunda vuelta entre dos candidatos conservadores de derecha. No Creo que duela la mala performance de Scioli, solo produce sorpresa, lo que si abruma es la buena performance de Macri, eso sí duele, porque nos coloca, como país, en la antesala del infierno. Scioli nunca fue santo de mi devoción, como muchos argentinos lo voté con los ojos cerrados, y porque no decirlo, con un poquito de asquito. Muchos afirman que es el mejor candidato que tenía a mano el oficialismo, no lo creo, creo que Randazzo, Alicia Kirchner, Uribarri entre otros eran mejores candidatos, y si no tenían uno propio debieron proponer a alguno que no fuera del riñón, pero que garantizara la continuidad de muchas de las políticas centrales que se desarrollaron en los últimos doce años. Con Scioli tengo la misma sensación que con el candidato que impulsó Alfonsín, el señor del lápiz rojo que preconizaba políticas de ajuste. En 1989 los tres principales candidatos eran Menem, Angeloz y Alsogaray, es decir un populista de derecha, un liberal de derecha y un conservador de derecha, uno sentía que cualquiera de los tres que votara, estaba sufragando en contra de sus intereses, no individuales, sino de la gran mayoría de la población. Como muchos voté por Angeloz, el candidato propuesto por Alfonsín, sabiendo que me equivocaba, pero pensando que era el mal menos peor y no me equivoqué, lo que vino después demostró que los otros dos candidatos era peores. En la elección actual sentí la misma sensación, la oferta era entre un conservador de derecha (Macri), en liberal de derecha (Masa) y un populista de derecha (Scioli), sabía que por cualquiera de los tres que votara era un voto contra los intereses de las mayorías populares, de los más vulnerables, de los sectores medios, en definitiva, era un voto desatinado a apuntalar a los explotadores y opresores. Nunca más cierto la famosa sentencia de la izquierda marxista (algo que no existe como oferta electoral en Argentina desde la vuelta a la democracia) los oprimidos y explotados en las elecciones democráticas burguesas elegimos el opresor de turno, y elegimos al opresor que consideramos que va a ser más benigno. Pero siempre elegimos un opresor. Muchos votamos a Scioli porque en sus listas era acompañado por muchos políticos comprometidos con los intereses de ese sujeto genérico que el populismo denomina pueblo. Es que reconocemos que en estos doce años se hicieron muchas cosas que beneficiaron a los que nunca tuvieron voz, a los que solo recibieron en nuestra historia vejaciones, humillaciones y sufrimiento, a los que más de una vez intentaron cambiar su triste destino de pobreza y no pudieron. Recordemos las experiencias de lucha que llevaron a cabo las centrales sindicales FORA (anarquista) y CORA (Socialista) a través de las cuales los trabajadores reclamaban y obtenían conquistas laborales , las revoluciones dirigidas por los radicales en 1890 y 1905 que arrancaron a la gran burguesía terrateniente reivindicaciones democráticas como el voto universal, obligatorio y secreto, las movilizaciones de los Talleres Vasena y las luchas de la Patagonia que en 1919 enfrentaron la dura represión radical, de un gobierno que había pactado con quienes había combatido y enfrentaba las luchas obreras, el grito de Alcorta, encabezado por lo que luego fue la FAA y que constituyó un ulular desesperado de los pequeños productores arrendatarios cada vez más sofocados por las condiciones de explotación de la tierra, las movilizaciones reclamando la libertad del líder que posibilitó el desarrollo de un modelo de integración social que le permitió a grandes capas de pobres e indigentes salir de esa situación, las luchas de los universitarios en las décadas del sesenta y setenta, los grande hitos de la lucha obrera y popular como el Cordobazo y el Rosariazo, y tantas expresiones de la resistencia de los explotados y oprimidos al yugo burgués. Algunos de los que participamos de las luchas de los setenta y estuvimos en las universidades, las villas, en la calle, militando en las organizaciones revolucionarias, comprendimos que no se puede alcanzar de una vez y para siempre la sociedad soñada, igualitaria, justa, integradora, que es necesario realizar marchas y contramarchas, bordear el sendero, tomar curvas y buscar atajos que a veces nos obligan a realizar concesiones o establecer acuerdos con sectores de la burguesía que objetivamente comparten nuestras mismas penurias, que también son oprimidos por el gran capital. Pero por sobre todas las cosas comprendimos que es necesario no tener una mirada cristiana de la sociedad y de su cambio como la que históricamente ha tenido la izquierda en Argentina, que le ha propuesto históricamente a los trabajadores sufrir ahora esperando un paraíso que nunca llega. Una mirada en la que, por ir por todo, siempre nos quedamos sin nada. A lo largo de los años aprendimos que mientras se lucha por una sociedad mejor es necesario mejorar nuestras condiciones de existencia como trabajadores y oprimidos. Parafraseando a Ernesto, los muertos no luchan, los desnutridos, los hambrientos, los desamparados tampoco. Hace muchos años, algunos sectores de la izquierda pensaban que cuanto peor estaban los trabajadores, mayor sería su conciencia. Craso error, que ni siquiera tuvo en cuenta aquello de que son las condiciones materiales de existencia las que forjan la conciencia, y que los mayores luchadores contra el capitalismo generalmente no surgieron de los más pobres o indigentes, los excluidos del sistema, los hacinados en barrios sin los más elementales medios de vida, no producen revolucionarios, solo producen actores obedientes del sistema o lumpen proletarios que terminan siendo carne de cañón de propuestas fascistas o autoritarias contra los trabajadores (recordemos el nazismo, el fascismo, etc.). Los dirigentes obreros comprometidos con las luchas populares surgieron generalmente de sectores de trabajadores que al tener cubiertas sus NB (necesidades básicas) fueron por mas y reclamaron derechos económicos y democráticos, son ejemplo de ello Flores y Masera del Sitrac-Sitram, Alberto Pichinini en la OUM Villa Constitución, René Salamanca en SMATA Córdoba, el perro Santillán en Jujuy, Agustín Tosco en Luz y Fuerza de Córdoba, Raimundo Ongaro en gráficos y la CGT de los Argentinos, todos ellos obreros bien pagos, sin NBI y con capacidad de pensar el presente de los trabajadores y un futuro distinto. Como dije muchas veces, el capitalismo no surgió de la nada en la revolución francesa, allí sepultó a la superestructura del ancien régimen, pero al capitalismo le llevó diez siglos consolidarse como sistema social hegemónico y cuando lo hizo desembarcó en el Estado para ponerlo al servicio de sus intereses. Las transformaciones sociales no son el producto de un hombre o mujer, ni siquiera de un partido, menos aun de una generación, son el resultado de la acción colectiva de los seres humanos que a lo largo de generaciones van produciendo micro cambios que sedimentan capas y más capas de lo que en algún momento son las grandes transformaciones. Es por ello que la labor de los revolucionarios no debe consistir en acaudillar a las masas populares imponiéndoles un proyecto de cambio que ellas no elaboraron, sino acompañar a los explotados en su experiencia de lucha. Ese acompañamiento supone el apoyo, el compromiso con programas y proyectos que muchas veces no son “el proyecto” revolucionario, pero que significan la posibilidad para los vulnerables de tener mayor dignidad y mejores condiciones de vida. En los doce años de kirchnerismo hemos visto muchas acciones que caminan en ese sentido, que suponen la ampliación de derechos sociales, democráticos y económicos, como el juzgamientos a los responsables cívico-militares de la dictadura genocida, la ampliación de derechos a las minorías sexuales como el matrimonio igualitario, el derecho a la identidad de género, mayor libertad de expresión a través de la “ley de medios audiovisuales”, asistencia social a los más vulnerables como los planes conectar igualdad, asignación universal por hijo, el derecho a discutir el salario a través de paritarias, la libertad de movilización sin represión, la recuperación de sectores claves de la economía como Aerolíneas Argentinas, YPF, Correos, etc., el desarrollo de proyectos de ampliación ferroviaria que significan más transportes y con mayor comodidad para los pobres, planes que le permitieron a la clase media tener vivienda propia (como el Procrear) o auto (como el procreauto) o equiparse con electrodomésticos (televisores, celulares, computadoras, etc.) que mejoran la confortabilidad de la vida cotidiana, a través del plan “ahora doce”, y la lista sería muy larga. Dicen que los pueblos no se equivocan, desde hace muchos años somos muchos los que sostenemos que esta idea es equivocada, los pueblos se equivocan como cualquier sujeto individual y pagan muy caros sus errores, sino veamos lo que les pasó a los alemanes que apoyaron el nazismo, a los italianos que entronizaron el fascismo, a los españoles que sostuvieron al falangismo, y tantas y tantas experiencias en las que las masas, de la clase media, sobre todo, apoyaron a sus verdugos. Hoy en la Argentina, modestamente creo, que los trabajadores, los excluidos, los indigentes, los sectores medios (bajo, medio y alto) se equivocan al votar a sus verdugos, porque Macri, Vidal, Michetti, el Rabino Berrgman, son ni más ni menos que eso, los verdugos de los sectores populares, lo que vienen a aplicar ajustes salvajes y a arrebatar las conquistas que obtuvimos en los últimos quince años. Ya lo dijeron sus economistas estrellas, van a sacar las paritarias, el salario será nuevamente una variable de ajuste (Macri sostiene que el salario es un costo y hay que bajar los costos para mejorar la economía), van a pagar la deuda a los fondos buitres con el hambre de los argentinos, en definitiva van a conducirnos nuevamente al abismo que nos llevó De La Rúa y los radicales en el 2001 y allí si es necesario nos van a pedir que saltemos, porque a los Macri, a los Sans, a los Carrió, a los Bulrich, a los Michetti, a los Vidal, no les importa cuántos muertos, empobrecidos, condenados a la indigencia cueste su avaricia y la de los empresarios que los secundan, sino que lo único que les interesa son sus mantener los privilegios de la gran burguesía. Si gana Macri pierden los argentinos, pero no sería de extrañar, ya muchas veces demostramos que somos capaces de ir contra nuestros intereses como sociedad. Hasta la próxima,

domingo, 18 de octubre de 2015

Vamos a la escuela, ¿para qué?


Leemos a diario sobre las distintas posturas de los candidatos en las elecciones 2015 en Argentina. Vemos a un candidato, Daniel Scioli que enarbola un programa concreto, continuar las políticas llevadas adelante por el gobierno de Kirchner y CFK en los últimos doce años, mejorando lo que hay que mejorar, corrigiendo lo que hay que corregir, cambiando lo que hay que cambiar. Esta es una postura muy cómoda e incómoda a la vez. Cómoda porque no es necesario elaborar propuesta (un programa de gobierno) dado que el programa está presente en el imaginario de los argentinos, es lo que se hizo (bien o mal) hasta ahora. Incómodo porque esta postura permite ganar la voluntad de aquellos que se vieron beneficiados por esas políticas, que adhieren a las ideas políticas de ese movimiento genérico llamado kirchnerismo, o que piensan que Scioli ha realizado una labor interesante en la Pcia. de Buenos Aires y que es el mejor para continuar el proyecto de los últimos doce años, pero, esta postura tiene como límite los adherentes, de una u otra forma, no logra perforar el blindaje antikirchnerista que, durante los últimos años tejieron los medios, las ideas, los odios, alrededor de una fracción importante de la población. Otro de los candidatos, Macri, tiene un piso del 15% de la población, aquellos que se benefician con las políticas neoliberales, básicamente los sectores más concentrados de la burguesía industrial y financiera. La estrategia de Macri es muy similar a la de Menem, no dice lo que va a hacer y propone lo que sabe que no va a cumplir, tratando de perforar el techo del 30 % que le permitiría alcanzar una segunda vuelta y soñar con la presidencia. Para ello salió a prometer imposibles, buscando seducir a una franja de la población que en los últimos años fue envenenada por la propaganda antikirchnerista de los medios de comunicación concentrados, la clase media urbana que reside en las grandes ciudades y que es profundamente reaccionaria, discriminadora y prejuiciosa. También en su menú de ofertas disparatadas, ha incluido propuestas que ganen la voluntad de sectores vulnerables, porque sabe que nadie llega a presidente sino logra un atravesamiento transversal de la sociedad. Lo característico de este sector político es que sus propuestas además de disparatadas e inconsistentes, no tienen volumen, es decir son razonamientos triviales, orientados a un público que aunque se pretende intelectualizado, no tiene pensamiento propio, en término de Víctor Hugo Morales, son aquellos que inconscientemente dicen “mentime que me gusta”, es decir, un sector que no reflexiona sobre la realidad o irrealidad de lo que se le propone, que ni siquiera elige según sus intereses, sino que lo hace desde una postura emotiva de odio visceral al peronismo/kirchnerismo y que identificado con el imaginario de progreso social, aspira a ser como la burguesía, sobre todo la burguesía más concentrada. Macri propone 1.000.0000 de viviendas cuando sabe que no las hará, sobre todo porque en 8 años en CABA no llegó a hacer 10.000. Propone terminar con la pobreza cuando sabe que ello es imposible, porque la pobreza no es solo un problema de una buena o mala gestión de gobierno, sino que la pobreza es intrínseca al capitalismo, a la sociedad de clases, y para fundamentar esto basta con referir los estudios de pobreza y distribución del ingreso que demuestran que la distancia entre los más ricos y los más pobres creció en el mundo al mismo ritmo que creció la pobreza en casi todos los países. Propone terminar con el narcotráfico y la inseguridad sabiendo que las dos cosas constituyen un imposible teórico en una sociedad segmentada como la nuestra, La inseguridad es un problema que en mayor o menor medida ocurre en la gran mayoría de los países, y no es la Argentina el país más inseguro del mundo, por el contrario, en el listado de países por grados de inseguridad, está más cerca el vértice de los más seguros, que del de los más inseguros. Quien haya viajado un poco por el mundo sabe que la gran mayoría de los países asiáticos, africanos, latinoamericanos y muchos países europeos son más inseguros que la Argentina. Apoyado en la escasa capacidad de estos sectores sociales de reflexionar críticamente sobre las propuestas políticas o interesados en lo que la política de Macri oculta, el “Mauri” vende espejitos de colores, total, como lo hizo Menem en su momento, lo que importa es lograr el poder para beneficiar a los grandes empresarios, de los que él es parte y luego de tener a su disposición el aparato del estado, vendrá el ajuste y la represión si los demás sectores protestan por el contrato incumplido. Finalmente tenemos a Masa. Este político, salido de la derecha liberal y conservadora, que pasó por el kirchnerismo, ahora vuelve por sus fueros y desde una postura ambigua promete algunas reivindicaciones que interesan a sectores de la pequeña burguesía y de los sectores de trabajadores con ingresos más altos, como por ejemplo sacar el impuesto a las ganancias, el 82% móvil etc. Su principal consigna es “el cambio no es la propuesta, las propuestas son el cambio” y desde este slogan trata de seducir al electorado. Al igual que Macri sus propuestas son irrealizables o inconsistentes como por ejemplo la idea de terminar con el narcotráfico. Los mayores especialistas en narcotráfico saben que es imposible ganar la batalla contra el narcotráfico, por lo menos como está planteada. Las mafias del narcotráfico tienen más recursos económicos y materiales que los estados, y aunque uno elimine a uno dos, cien narcotraficantes, siempre surgirán otros, ya que el narcotraficante existe porque hay un mercado consumidor de estupefacientes. EE.UU. con toda la tecnología de avanzada, satélites espías, una agencia especializada con los mejores cuadros, etc. no ha logrado hacer mella en el narcotráfico, más aún el narcotráfico crece en este país y Europa. En el “gran país” del norte el narcotráfico crece porque tiene capacidad de corromper a policías, jueces, políticos, etc., y por sus vínculos con los grandes bancos como el Bank of América, el Wachovia a los que se asocian en operaciones de lavado de dinero y con sus lazos con la economía legal por la multiplicidad de empresas en las que participan, y sobre todo, porque como dijimos, solo en EE.UU. hay un gran mercado que supera los 30.000.000 de americanos que consumen drogas, entre los cuales hay artistas, intelectuales, jueces, policías, parlamentarios, etc. Las propuestas de Masa en la materia, como la ley de derribo, o el uso del ejército ya se ha probado en diversos países, como por ejemplo en México, y han sido un fracaso total. Otra de las propuestas del masismo es el cambio en la educación. Para mejorar la educación aspira a reprimir a los docentes con una legislación que incluya el presentismo. Su propuesto ministro de educación en el muy hipotético caso de que llegara a la presidencia, Gustavo Laies le dijo a Clarín (17/10/2015 página 76) “como en las empresas hay que controlar el ausentismo docente”. Además de ser una propuesta sumamente autoritaria desde el punto de vista ideológico (poco extraño en un candidato que dice que va a gobernar por decreto) es poco práctica y desconoce las investigaciones científicas realizadas y va a contrapelo de lo que nuestro país necesita en materia de educación. Veamos por partes. Existen muchas investigaciones, entre otras la de Kohen, Valles y Martínez realizada sobre la base de una encuesta nacional docente que demuestra que el ausentismo solo logra incrementar la asistencia de los docentes enfermos para cobrar este suplemento salarial dado que como sabemos los sueldos de estos trabajadores son muy precarios. Y un docente enfermo no es un actor que sea eficiente en el dictado de las clases, por el contrario, no puede poner toda su atención en el aula, además de entrar en una pendiente que lo lleva de una gripe a patologías más severas. De esto es prueba la provincia de Santa Fe que durante años tuvo el presentismo y lo debió sacar por sus efectos adversos. Pero además de los argumentos de salud, que son muy importantes, la idea de que los docentes asistan a clase aun enfermos, mejora la calidad educativa, es incorrecta. Este concepto parte del presupuesto que con una cantidad de días de clases (digamos 180) habrá educación de calidad, sin entender que el problema no es que los chicos asistan a la escuela (eso es una parte del problema), sino que la pregunta adecuada es ¿para que los niños asisten a la escuela y cuál es el beneficio de que se escolaricen? El gran problema de la educación es su divorcio con la sociedad, en la escuela se brindan contenidos que no tienen nada que ver con lo que el egresado necesita en su vida laboral. En la escuela no se enseña a pensar críticamente, lo que es fundamental para desarrollar ciudadanos con mayúscula y para que los futuros trabajadores se constituyan en sujetos de la reflexión crítica que, en su lugar de trabajo, sean innovadores y aporten al desarrollo social y democrático de las comunidades en las que viven. La escuela tal como la conocemos hoy no existió siempre, es un producto de la modernidad, ya hemos dicho en otros artículos que nace en la sociedad prusiana y se difunde al mundo como necesidad de formar trabajadores obedientes y adaptados a las exigencias del capitalismo industrial del siglo XIX y no ha roto con esa matriz de dominio. No existe un sujeto universal de la educación, y por lo tanto no todos los niños y jóvenes soportan la escuela reglada, gradualizada que existe en el sistema educativo formal, muchos no soportan la tensión que implica el encierro, la demanda disciplinaria y requieren de propuestas educativas diferentes, adaptadas a su estructura psíquica y cultural, como se han desarrollado en diversos países del mundo. Como vemos el planteo masista de la educación es una propuesta retrógrada que no contiene la complejidad de la sociedad moderna y los avances en el pensamiento educativo contemporáneo, por eso Masa debería reflexionar sobre sus “propuestas” de cambio, porque en realidad lo que propone es cambiar para retornar a senderos por los que la sociedad argentina ha transitado con mucho dolor e inequidad. Por eso estimado lector a la hora de votar es necesario que reflexione, que piense críticamente, que analice las consecuencias de su voto, y por sobre todo que crea en sus propias convicciones y no se deje arrastrar por los cantos de sirena de los políticos. Hasta la próxima.

martes, 6 de octubre de 2015

Cenizas del tiempo.


Cuando era pequeño me asombraba la costumbre de los ancianos de mirar hacia atrás, y sobre todo esa costumbre de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, hoy siento que comprendo más a aquellos viejos que se trepaban al borde del acantilado para mirar hacia el horizonte invertido. Esta afirmación la hago porque hay momentos en que las noticias cotidianas afectan que otros a nuestra subjetividad. En la medida en que avanzamos en el tiempo, crece la sensación de estar caminando sobre cenizas, y con esta sensación nuestra psiquis se vuelve cada vez más sensible. Construimos nuestro mundo desde las seguridades, cuando somos pequeños pensamos que nada va a cambiar, que la vida solo es un curso de un río congelado, siempre tendremos nuestros padres, hermanos amigos, nuestros objetos preciados, las mimas calles. Pero como decía Heráclito, la vida es un río que fluye, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, y todas esas imágenes estáticas que poblaron nuestros primeros años de existencia, van siendo avasalladas por nuevas imágenes, mucho más fluyentes, que nos indican que todo cambia como dice la canción. A medida que pasan los años nuevos personajes entran en la escena de nuestra tragedia y desplazan a otros que se habían ganado honradamente sus papeles estelares. Nuevos amigos, nuevos compañeros de trabajo, nuevos jefes, en definitiva……………nuevos amores. Un amigo muy querido decía, a los quince nos encontramos en los asaltos ¡que antigüedad!, a los veinte en los casamientos, a los veinticinco en los bautismos, y después de los cuarenta en los velorios. Digo esto porque cualquiera que lea estas líneas ha tenido pérdidas más o menos significativas, yo he perdido queridos amigos, amores, familiares y se lo que cuesta acostumbrarse a que ya no estén, porque con ellos se va un jirón de nuestras vidas, algunos se llevan una parte importante, otros no tanto, pero siempre que perdemos alguien sentimos esa sensación de desasosiego que nos invade y hace que nuestras estructuras psíquicas trastabillen, nuestras seguridades tiemblen y todo nuestro mundo se altere. Pero no siempre la pérdida que nos afecta es la de alguien cercano, a veces sentimos un profundo dolor por la muerte de un líder (por ejemplo, cuando murió Perón, Alfonsín o Kirchner las masas de ciudadanos se volcaron a las calles para expresar su dolor), o de un personaje que de alguna u otra manera marcó nuestras vidas. Hoy, cinco de octubre de dos mil quince, el diario “La Capital” anunciaba la muerte del Tato Pavlovsky. Eduardo Pavlovsky nació el diez de diciembre de mil novecientos treinta y tres, tenía 81 años llenos de vida y de aportes a esferas muy distantes y tan próximas de nuestra vida. Su biografía nos dice que fue médico, actor, dramaturgo y director orientado al psicodrama argentino, pero por sobre todas las cosas un militante de la vida. No lo conocí en profundidad, solo estuve en representaciones que realizó. Sé que era un escritor prolífico, porque tuve oportunidad de gozar de sus obras más conocidas como Telarañas, El señor Laforgue, El señor Galíndez, Rojos globos rojos, Potestad. De esta última guardo un recuerdo entrañable que lo definía como persona y el respeto que inspiraba, sobre todo en los círculos de izquierda. Estando en el “Tercer encuentro latinoamericano de alternativas a la Psiquiatría” que se realizó en 1986 en hospitales neuropsiquíatricos como el Borda y en el Centro Cultural San Martín, el Tato realizó na representación de su conocida obra Potestad. Cuando realizaba su unipersonal, un miembro de un grupo de teatro de “avanzada” llamado los Cucaño comenzó a realizar una de sus estúpidas intervenciones molestando al actor. Este grupo realizaba algo que se parecería a lo que más tarde se llamó “instalaciones” y que eran representaciones provocativas de los usos y costumbre generales. Por ejemplo, entrar en un bar frecuentado por gente de izquierda y un actor con uniforme nazi “golpear” a otro actor, nunca supe para que servía, pero lo hacían despertando el desconcierto de la obligada y eventual audiencia. Mientras Tato desarrollaba su obra intentaron hacer algo parecido, inmediatamente el actor interrumpió la representación y les dijo que si no les gustaba la obra que se fueran. Los “Cucaños” se mantuvieron inmóviles y silenciosos a lo largo de toda la representación. Esta anécdota me dio una idea de ese gigante intelectual, revolucionario en sus ideas, pero muy responsable en su trabajo y muy cuidadoso del respeto que nos merecemos cada uno de nosotros en nuestras ocupaciones. Si el teatro era una de sus grandes pasiones, creo que no lo fue menos su trabajo en salud mental. Era uno de los miembros del grupo “Cuestionamos” que editó dos obras fundamentales de crítica a las estructuras anquilosadas de la psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis. Participó de una colección fundamental en la producción de ideas sobre los fenómenos grupales, las terapias grupales, el psicodrama como lo fue “Lo grupal” colección que hasta donde yo sé llego a tener diez números de exquisita reflexión innovadora tanto en el campo de la psicoterapia como en el de la sociedad. Nunca rehuyó al compromiso político y siempre estuvo del lado de los trabajadores, y por ello sufrió persecuciones y amenazas. Pavlovsky era parte de una generación que desafió al poder en todos los terrenos, fue parte de ese gran movimiento político con que los jóvenes pretendimos cambiar a la Argentina en las décadas del sesenta y del setenta. No pretendo hacer un homenaje a un grande, otros se han encargado de ello con más autoridad que yo, solo es un recurso para poder reflexionar sobre esos años en los que la apuesta revolucionaria era “a todo o nada”. Los años en que las diferencias entre izquierda y derecha eran nítidas, épocas donde niñatos de cuna de oro como Macri no podrían haber existido en el mundo de la política, porque nadie se hubiera detenido siquiera a pensar que existían. Eran años de pensamiento fuerte, años en que la palabra socialismo estaba connotada con el cambio de sociedad, y en los que la derecha tenía terror a esa palabra “cambio”, y el terror lo manifestaba con tremendo sadismo en persecuciones, muertes, intolerancia, etc. Alguien los llamó los años de plomo por el desarrollo de organizaciones armadas que desarrollaron un enfrentamiento épico y desesperado contra el ejército de ocupación, cuya función ya no era proteger las fronteras, sino los intereses de las minorías privilegiadas. Las masas se movilizaron al son de la bronca por las condiciones de explotación, por el ultraje a las libertades civiles, porque no soportaban vivir como vivían y porque por sobre todas las cosas, la clase obrera buscaba alcanzar su propia dignidad de clase revolucionaria. Vivimos el Cordobazo, el rosariazo, la voz del descontento se extendió a las más lejanas latitudes y las experiencias democráticas de avanzada surgieron por doquier. En los setenta, la vida valía muy poco y la burguesía más reaccionaria y concentrada aterrada por el descontento popular creciente recurrió a sus mejores asesinos, los militares. Aunque hoy no se pueda creer, podían matarte o torturarte por tener un libro de Marx, Lenin o Trotsky, eras sospechoso de indeseable por cuestionar la explotación a la que eran y son sometidos los trabajadores, eran años en los que la represión iba más allá de lo político y se castigaba el pelo largo, el amor libre, o cualquier diferencia de género o sexualidad. Solo es posible entender la profunda rebeldía juvenil, que se expresaba de muchas maneras (con la música, en la literatura, con las armas, con las movilizaciones, etc.) si se comprende el carácter cerrado de la sociedad en la que vivíamos. Frases como “la violencia es la partera de la historia” calaban muy hondo en la conciencia juvenil, existía un reclamo generalizado de libertad del pensamiento, y ante la represión salvaje como la noche de los bastones largos, los jóvenes tomaban el atajo de la violencia revolucionaria. En los sesenta y los setenta el cuestionamiento al orden burgués se había extendido a todo el mundo, entre 1967 y 1968 la juventud mundial se movilizó en las calles en reclamo de todo con consignas tales como “la imaginación al poder”, “prohibido prohibir, la libertad empieza con una prohibición”, “seamos realistas pidamos lo imposible” y con congregaciones geniales como Woodstock, en EE.UU. donde el rock se reveló como un arma genial de cuestionamiento y que en nuestro medio daría lugar a canciones olvidadas pero fundamentales como la “Marcha de la bronca” de Pedro y Pablo. En América Latina, las burguesías locales, asustadas por el triunfo de la revolución cubana, apoyadas por el capitalismo salvaje americano instalaron un reinado de terror para terminar con “ese fantasma que recorría América Latina, el fantasma del comunismo” Para tener una idea de la radicalización juvenil, sobre todo de los estudiantes, debemos pensar que por los años setenta el Partido Comunista y el Partido Socialista Popular constituían la derecha pacifista del movimiento estudiantil. No podría afirmar que el Estado Terrorista Autoritario instalado a mediados de la década en Argentina fue la causa del desvanecimiento del ímpetu revolucionario que permeaba a la sociedad en todos sus estamentos, pero sí que aportó y mucho con el salvaje genocidio que destruyó una parte importante de la conciencia pensante que caía en sus manos. Miles de estudiantes, trabajadores, intelectuales fueron presa de las cámaras de tortura de la dictadura, con la complicidad de jueces y fiscales (esos que marcharon reclamando justicia por el corrupto de Nisman) que hoy hipócritamente hablan de independencia de la justicia pero que en esos años se sometían al sargento que les ordenaba rechazar un habeas corpus. Con los años, la represión salvaje se fue desvaneciendo y una suave brisa democrática dispersó las cenizas de un tiempo épico de lucha y reflexión. Muchos que habían logrado escapar de la maquinaria asesina retornaron con la nueva brisa democrática y volvieron a retomar su vida donde la habían dejado, solo que esa vida era distinta porque la sociedad había mutado sustancialmente. Fue, por así decirlo, como el Fray Ponce de León, que abriendo el libro en la página en que lo había dejado cuando el oscurantismo lo condenó a las mazmorras por cinco largos años, dijo “decíamos ayer”, Hoy tal vez deberíamos recuperar nuestro pasado, reivindicar críticamente al movimiento insurgente de los sesenta y los setenta y decir “Hacíamos ayer”, único camino para deconstruir el autoritarismo y el reaccionarismo que se oculta tras la teoría de los dos demonios que pretende igualar a los patriotas guerrilleros con los genocidas del proceso, y para que los jóvenes de hoy, no vean en nosotros los setentistas, vejestorios nostálgicos de un tiempo que pasó. Hasta la próxima

viernes, 2 de octubre de 2015

Sobre la desigualdad o porque los políticos hablan tanto de terminar con la pobreza.


En esta campaña electoral muchos políticos han dado muestras de un notable oportunismo al prometer que van a terminar con la pobreza y que van a desarrollar (en tan solo cuatro años) una sociedad igualitaria. Resulta interesante analizar el grado de imprudencia y falsedad de las promesas electorales. La política en Argentina, tal vez más que en otros países capitalistas, se mueve al son de la música que le provee los resultados de las encuestas. Así es como prometen imposibles a sabiendas que no van a poder cumplir con esas promesas, total una vez que se hacen con el poder, por obra y magia de la democracia representativa no tienen que cumplir sus promesas y hacen lo que quieren. En la década del noventa era común escuchar entre las promesas de campaña que la desocupación iba a ser mágicamente eliminada y aparecían candidatos que prometían 500.000 o 600.000 puestos de trabajo y hasta 1.000.000, claro en esa década la preocupación eran los altos índices de desocupación que llegó a ser del 40% (incluida la subocupación y los inactivos). Por esos años editamos un libro, “El mito de Saturno. Desocupación y vida cotidiana.” (Bonantini C., Simonetti G., UNR Editora 1999) en el que sosteníamos que la pretensión del pleno empleo en el capitalismo tardío era poco menos que una utopía, y que la desocupación constituía una enfermedad social del capitalismo que afecta individual y colectivamente a los trabajadores. También demostrábamos que los desocupados sufrían fuertes afectaciones en su salud mental, y problemas de identidad, integración familiar, etc. Por esos años un puesto de trabajo real significaba una inversión bruta de alrededor de los 50.000 dólares que multiplicados por el millón de puestos de trabajo implicaba una inversión bruta de 50.000 millones de dólares. La desocupación es un producto del comportamiento cíclico de la economía capitalista y las políticas económicas producen abruptos saltos de crecimiento de la misma. También es posible morigerarla con políticas económicas activas dirigidas al mercado interno. En Argentina la PEA (Población Económicamente Activa) que son los trabajadores de 15 a 65 años con capacidad laboral, es de 19.277.010 (datos del Banco Mundial, http://datos.bancomundial.org/indicador/SL.TLF.TOTL.IN), lo que implica que, considerando el índice de desocupación y subocupación publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos que lo sitúa en el 6,6% para la desocupación y en el 6,3 para la subocupación en el segundo trimestre del 2015 , en nuestro país hay 1.272.283 desocupados y 1.214.452 subocupados, es decir 2.486.735 de personas con problemas ocupacionales. Estos datos luego de 12 años de crecimiento continuo de la economía. Ningún pronóstico afirma que la desocupación tendería a bajar en los próximos años, y si nos guiamos por lo ocurrido en países como España, Grecia o Portugal, la aplicación de recetas recesivas neoliberales como las que pretenden aplicar en Argentina los economistas de Macri (Carlos Melconian, José Luis Espert y Miguel Ángel Broda) volvería a situar la desocupación en guarismos de dos dígitos cercanos al 20% o superiores. La fuerza laboral asalariada de la industria en Europa se redujo a más de la mitad en los últimos 30 años como consecuencia del impacto de las nuevas tecnología informatizadas y automatizadas y del desplazamiento de las empresas a lugares de menor costo de la mano de obra como India, China, Singapur etc., ello hace que el piso de la demanda de empleo sea cada vez más bajo y el piso de la desocupación cada vez más alto. Por lo demás poco se sabe del impacto que tendrá en la sociedad de mitad de siglo la aplicación de las tecnologías 3D que permiten imprimir cualquier producto. Tomo como uno de los problemas al de la desocupación porque es sabido que la inclusión social (es decir la posibilidad de estar sobre la línea de pobreza) en el mundo “desarrollado” guarda relación con la potencialidad de tener trabajo decente. Por otra parte, es necesario aclarar que la suba de los salarios reales en un determinado período no impacta directamente sobre la disminución de la desigualdad. Thomas Piketty (Fondo de Cultura Económica 2014 en la introducción de su libro “El capital del siglo XXI” demuestra cómo, a pesar de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores en el período que va del último cuarto del siglo XIX a la primera guerra mundial, las desigualdades siguieron siendo muy altas. Más aun, la desigualdad en el siglo XXI, en el que el 1% de la población mundial es dueño del 30% de los bienes existentes en el planeta, muestra que, a pesar de los logros de los sectores asalariados y desposeídos en materia de conquistas sociales y económicas, es mayor que la existente en la sociedad esclavista antigua (Roma, Grecia, etc.). Tambien es necesario establecer que el concepto de pobreza nos es unívoco, ni en el tiempo, ni en el espacio. Cuando alguien satisface sus necesidades básicas (Necesidades Básicas Insatisfechas –NBI-) necesariamente se sube la línea de estas necesidades básicas. Si en un momento las mismas son alimentarse y alimentar a su prole, cuando el trabajador lo logra se plantea los problemas de la vivienda, la educación, la salud, y cuando logra satisfacer estas cuestiones lucha por la recreación, el descanso, la reducción de la jornada de trabajo, el acceso a nuevos bienes. Aun en los países con mayor índice de desarrollo social como Canadá, Suecia, Dinamarca, Noruega, etc., existe una línea de pobreza y una marcada desigualdad social. Claro que un pobre de estos países, que tiene sus NB satisfechas, no se puede comparar con un pobre latinoamericano o africano que no tienen ni lo mínimo para subsistir. Por lo tanto, cuando un político propone terminar con la pobreza y la desigualdad, es necesario pensar que se está hablando y que significa ser pobre. Los políticos en campaña son diestros en organizar las palabras para luego poder torcerlas cuando están en gestión. Menem durante la campaña de 1989 prometía el salariazo y la revolución productiva. Muchos lo votaron porque interpretaban que el salariazo implicaba aumentar los magros salarios de los trabajadores. Cuando, antes de terminar su mandato, Alfonsín aumento considerablemente el salario mínimo vital y móvil, despertó la ira de Menem, dado que el salariazo que proponía era aumentar el salario mínimo que estaba por el piso, no los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores. Hoy, un ferviente admirador de Menem, Macri, nos propone eliminar la pobreza. Alguien puede creer que este empresario, parte de la gran burguesía prebendaría, que vive a expensas del estado, cuya familia es dueña de grandes empresas nucleadas en el grupo SOCMA que incluye constructoras, peajes, transportes, comunicaciones, etc., con intereses en casi toda America Latina, que a comienzos del milenio facturaba 2.300 millones de dólares puede estar interesado en combatir la pobreza. Si no basta con su curriculum, el lector que dude de su desinterés por los pobres puede ver su adhesión al menemismo, sus declaraciones donde considera al salario como un costo y para aumentar la rentabilidad empresarial plantea bajarlo, su gestión en la ciudad persiguiendo a los home less, derrochando dinero en gastos superfluos e incumpliendo promesas como la de hacer viviendas. En su paso por C.A.B.A. el presupuesto para viviendas fue subejecutado, solo se construyeron 6.100 viviendas, como se puede creer entonces una de sus promesas de campaña presidencial de hacer 1.000.000 de viviendas. La derecha representa los intereses de la gran burguesía, sector que lucro con las dictaduras militares, y al que no le interesa el mercado interno. Son partidarios del capitalismo salvaje como el Tea Party Movement del partido republicano de los EE.UU. Este sector de la burguesía tremendamente reaccionario, se ha caracterizado por ser la más feroz y depredador actor burgués. Sus planteos son siempre bajar impuestos, dejar que el mercado regule la vida social, recortar gastos sociales, reprimir las protestas populares y ser sumisos al gran capital financiero, por ello es que Macri propuso cumplir estrictamente la orden de Griesa y pagar a los fondos buitres, ellos son sus socios. La sociedad de clases es una sociedad desigual, en ella el éxito está asociado a las posibilidades sociales de cuna. Esto no significa que uno de cada millón logre saltar de una clase a la otra, pero los casos como los de Bill Gates, Onassis y otros son escasos. Lo común es que los sectores de clase más encumbrados trasladen sus privilegios económicos y sociales a sus descendientes, y que amasen sus fortunas con los dineros de la corrupción, el narcotráfico, el prebendarismo empresarial, el dominio del aparato judicial, la influencia sobre el Estado, etc. La desigualdad en la sociedad de clases, aun en el sistema democrático parlamentario, es el motor fundamental de la pobreza. Si bien existe una cierta movilidad social, mayor que en sociedades anteriores, esta es muy limitada y los actores que están por debajo de la línea de pobreza o indigencia les legan a sus descendientes esa pobreza o indigencia. Los sectores medios (pequeña burguesía, burguesía pequeña) profesionales, empresarios industriales pequeños, comerciantes, tienen una mayor posibilidad de tener movilidad social ascendente, porque sus hijos pueden acceder a la universidad, a la que solo un 10% de los hijos de los trabajadores acceden y son los primeros que abandonan sus estudios por razones económicas, o que en el mejor de los casos deben contentarse con carreras de escasas posibilidades económicas (humanidades, psicología, ciencias políticas) que son baratas y pueden pagarlas. El ingreso irrestricto a la universidad es una falsedad, los trabajadores tienen escasas posibilidades de llegar a la misma, y menos de acceder a estudios de post grados, becas al exterior, etc., que le otorguen competitividad en un sistema científico-técnico y profesional cada vez más exigente y excluyente. Como puede haber menos desigualdad ante tamaña disparidad de recursos y posibilidades, como puede haber menos pobreza ante índices de desigualdad crecientes. El discurso de la desigualdad en boca de políticos como Macri ofende a la inteligencia de los trabajadores y demás sectores vulnerables, la falsedad de las promesas electorales debería ser castigada, para que inescrupulosos como Macri no nos engañen nuevamente, como hace unas décadas lo hizo Menem. En la actual coyuntura solo es posible acompañar al sector burgués que tiene propuestas más inclusivas y progresistas, aun cuando sea parte de la clase dominante, a aquel sector que ha ampliado derechos, que ha brindado más democracia, que ha defendido los derechos de las minorías sexuales, étnicas, etc. Ese es el camino del progreso, las condiciones materiales determinan la conciencia, y no es con más pobreza, con más indigencia, con más represión que los trabajadores van a procesar en términos de conciencia revolucionaria, sino, mejorando sus condiciones de vida, porque ese camino lleva a los sujetos a reclamar por más y mejores derechos. Hasta la próxima

sábado, 19 de septiembre de 2015

La única verdad es la realidad (parte dos)


En la primera parte discutimos la cuestión de la verdad a partir de lo cual impugnábamos la frase del título. Veamos ahora algunas observaciones respecto al término realidad. “Realidad” viene de Latín “realitas”, que tiene diversos usos. Proviene de “res” y puede referir: cosa material, ser en general, hecho, objeto, materia, asunto, circunstancia, experiencia, poder, causa. Por lo tanto, realidad sería: a) existencia verdadera y efectiva de algo o alguien (la única realidad que conocía era su familia y su trabajo; no hay que huir de la realidad, sino afrontarla) y b) Cosa que existe en el mundo real (el artista pintó las más negras realidades de su país) Si recurrimos al diccionario encontramos que se denomina realidad al conjunto de las cosas existentes, como así también a las relaciones que estas mantienen entre sí. En la conciencia común realidad se vincula a algo existente, que no se puede negar, es muy frecuente escuchar la frase “estas negando la realidad” o “te vas a chocar con la realidad. En este contexto debemos discutir la frase “la única verdad es la realidad”, es decir la realidad constituye un criterio de verdad, más allá del cual no se puede ir. Es extraño que una frase tan sencilla contenga tantas contradicciones. En la antigüedad, por ejemplo, en Platón, lo observable por los sentidos no es nada más que el reflejo de la verdadera realidad, que consiste en el universo de las ideas. Este filósofo distinguía entre la doxa y la episteme, siendo la primera lo directamente asequible por nuestros sentidos, pero que contenía la ilusión de realidad, dado que, para llegar a la verdadera realidad, la episteme, era necesario cruzar el rio del conocimiento. En oposición a su maestro Aristóteles sostenía que los datos que nos otorgaban los sentidos son fidedignos. El obispo de Berkeley sostenía que solo existen percepciones de la realidad, que la realidad no tiene entidad. Obvio, sus alumnos cansados de escuchar que todo es apariencia, que nada tiene existencia real, lo atropellaron con un carro y le dijeron que no se preocupara porque el carro no existía, era tan solo una apariencia. Kant enunció lo que denominó las categorías a priori del entendimiento, los elementos, principios, estructuras o conocimientos que no tienen un origen empírico pues descansan en la naturaleza de la propia razón. Por lo tanto, la realidad puede ser concebida de diferentes maneras y lugares. Pero más allá de estas disquisiciones, la pregunta que flota es ¿es real la realidad? Al igual que la verdad, la realidad admite diferentes interpretaciones, en política se discute si la realidad que transmiten los medios de comunicación es real, o lo que recibimos es solo un relato, detrás del cual se oculta la “verdadera realidad”, y en esta expresión encontramos dos cuestiones, que en la cotidianeidad no parecen admitir discrepancia y que sin embargo se anulan una con otra. Si aceptamos que la verdad es contingente, más aún que no existe la verdad, sino la verosimilitud, decir que hay una verdadera realidad, implica que lo que sostenemos, lo hacemos desde un lugar de duda. La filosofía estuvo atravesada por un extenso debate sobre que es lo que existe, si lo existente es un producto del sujeto que lo piensa y, por lo tanto, la realidad no tiene independencia del sujeto que la piensa, o si, por el contrario, la realidad es siempre una, más allá del sujeto que la piensa. Los dos grandes cuerpos teóricos que se enfrentaron a lo largo de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX son el idealismo y el materialismo, y dos de sus grandes referentes fueron Hegel y Marx respectivamente. Observemos con más detenimiento la cuestión, todo lo que está a nuestro alrededor existe desde antes que existiéramos nosotros como sujetos individuales y continuará existiendo una vez que no estemos. El universo existe desde antes que existiera la vida, pero, el universo no puede ser pensado, contemplado, analizado, conocido, sino existe una conciencia cognoscente. Y si no puede ser pensado sin un sujeto colectivo o individual que lo piense, como ocurrió en sus orígenes, cuando lo único existente era polvo cósmico, la pregunta que surge inmediatamente es ¿existía realmente el universo? En segundo lugar, si lo que le da entidad a lo real, es el sujeto que lo piensa o conoce, esa entidad dependerá de la calidad de la conciencia presente. La realidad material no fue vista de la misma manera en los diferentes momentos socio-históricos. Más aún una misma cosa puede ser considerada de diferentes maneras según el lugar, la tradición, la cultura del sujeto cognoscente. En la película “Los dioses deben estar locos” un aviador arroja una botella de Coca Cola desde un avión que cae en una aldea de un pueblo originario africano. Quien la recoge no entiende que es una botella de Coca Cola, dado que ni siquiera sabe que es la Coca Cola. Pero además no puede admitir que las botellas se desplacen por el aire, por lo que la conclusión es que ese objeto se les cayó a los dioses y es necesario restituírselo. La conciencia que conoce construye su propia realidad en base a las diferentes categorías utilizadas por su pensamiento. Obsérvese que digo “utilizadas por su” y no “de su” pensamiento, dado que las categorías conceptuales que utilizamos no son propias de nosotros como sujetos individuales, sino que son una construcción teórica del colectivo humano. Castoriadis hablaba de la imaginación radical, como la capacidad que tiene el ser humano de crear lo que no es, y daba como ejemplo la democracia griega, algo que no está en la naturaleza de los hombres, sino que surge ex nihilo, es decir por fuera de la nada. Loa imaginación radical es lo que nos diferencia del resto de las especies que pueblan la tierra, nuestra potencialidad de crear cosas que no existen, contrariando aquello de “nada se crea, ni nada se pierde, todo se transforma” de Lavoisier. El hombre es capaz de crear sin transformar. Pero la creación humana no es un producto consciente y específico, no creamos porque queremos crear, ni creamos lo que pensamos, la creación humana es un producto impensado por cada sujeto individual que surge como parte de la acción colectiva, aun cuando el enunciador sea una sola persona. El producto de la creación humana es el resultado de la existencia socio-histórica de la especie, deben existir condiciones socio históricas que posibilitan el surgimiento de un determinado conocimiento. Esas condiciones socio históricas son de organización social, cultura, imaginarios sociales instituyentes, condiciones naturales, azar, etc. Así como creamos el automóvil, el ascensor, los grandes edificios, las maquinarias de la industria, también creamos estructuras sociales que interactúan con las otras creaciones. Muchos conocimientos no fueron posibles en ciertos momentos históricos por la acción represiva de esas estructuras sociales, culturales, religiosas. Y como creamos materialidades, también desarrollamos no materialidades, como las ideas, los conceptos, las creencias, etc. La realidad que tanto nos ufanamos de conocer es tan solo una representación mental del fragmento de materialidad al cual podemos acceder. Como seres finitos, con un cuerpo finito que solo puede desenvolverse y experienciar espacios cercanos, adyacentes, estamos limitados en nuestra capacidad de conocer. Si un sujeto individual piensa que es lo que puede afirmar que conoce por su experiencia particular y propia, deberá aceptar que solo conoce lo que sus sentidos pueden proveerle de información. es decir, los datos con que contamos para poder conocer la “realidad” son los que vemos, escuchamos, palpamos, todos los demás datos con los que construimos nuestro relato del mundo son provistos por lo que podríamos designar como nuestra percepción ampliada. La percepción ampliada es la que nos posibilita conocer aquello que no está al alcance de nuestros sentidos. Por ejemplo, puedo conocer y hacerme una imagen de la vida en Cuba sin haber ido nunca a ese país. Como puedo hacerlo, pues leyendo libros que hablen sobre Cuba, viendo videos, leyendo periódicos, donde otras individualidades exponen sus propios relatos del medio circundante en el que se desenvuelven. Pero esos relatos están atravesados por las condiciones de existencia de los enunciadores. Así, si Ud. es comunista tenderá a creer toda la información que habla de las bondades delo régimen político cubano, y si no lo es tendera a creer todas las informaciones que denostan la vida en Cuba. Entonces, si la única verdad es la realidad, cual es la realidad que construye la verdad, pues, es aquella en la que Ud. cree, y por lo tanto la frase podría ser re-escrita como “la única verdad es la realidad en la que yo creo” con lo cual se pone de manifiesto la subjetividad que encierra esta definición. Si como afirmamos, no existe una sola realidad, sino que existen múltiples realidades, que construyen los diferentes colectivos sociales en función de sus intereses, creencias, ubicaciones materiales, intereses, entonces tendremos que aceptar que existe una multiplicidad de verdades que se fundan en una multiplicidad de realidades, aceptando que no existe una verdad, ni una realidad. Entonces, queda en pie la pregunta ¿en que creemos? Como sabemos que es lo que debemos aceptar y que es lo que debemos rechazar. En tiempos electorales este interrogante cobra una significancia importante por cuanto al votar, en una democracia representativa hipotecamos nuestro futuro por una determinada cantidad de años. Si nos equivocamos y votamos a quien nos “vendió” una determinada realidad, padeceremos las consecuencias de nuestro error. En el 2001 los argentinos pudimos experimentar esta cuestión, nos equivocamos al elegir y el país terminó en la quiebra y con él una gran parte de nosotros fuimos arrastrados a una crisis pavorosa que nos significó sufrimiento psíquico y físico En la modernidad se hace mucho más complejo reconocer “quienes son los amigos del pueblo”, porque a diferencia de otros momentos históricos en los que los sujetos individuales pertenecientes a las clases subalternas carecían de toda información, no tenían herramientas para conocer, estaban por lo general anulados en su pensamiento que solo se remitía a la concretud de la vida cotidiana, hay tenemos exceso de información a través de una multiplicidad de medios de comunicación orales, escritos, etc. Esta misma condición de la modernidad, la sobreabundancia de la información, hace que nuestra tarea de discernir lo conveniente de lo inconveniente sea mucho más ardua, y exige que las sociedades estén integradas por colectivos cada vez más aptos para el manejo de la crítica y la reflexión. Si ejercemos la crítica y la reflexión, no aceptando a priori nada, por más lindo o atrayente que nos parezca, podemos constituir nuestro propio relato de la realidad, que no será definitivo, ni verdadero, pero que en base al mismo podemos ir amuchándonos con quienes tienen relatos compartidos o cercanos. Por eso “la única realidad es la que pensamos” y en la mayoría de los casos debemos considerar que ni siquiera ello puede ser verdad, solo así podremos construir una clara sociedad participativa, colectiva e igualitaria. Hasta la próxima .

lunes, 14 de septiembre de 2015

La única verdad es la realidad (parte 1).


La famosa frase de Perón contiene por lo menos dos errores sustanciales, En primer lugar, la noción de verdad es equivocada. El término procede del latín verĭtas y está asociado con la conformidad de lo que se dice con lo que se piensa o siente. Por lo tanto, es una noción subjetiva, dado que no existe una misma verdad para todos, lo que para uno es verdad, para otros puede ser mentira. En ciencias sociales esto es muy importante porque desde el positivismo se pensó que un conocimiento para gozar del nombre de científico debía tener un criterio de verdad. En alguna oportunidad, en un envío de un trabajo a un congreso, el evaluador lo rechazó porque consideró que lo que decía el trabajo no tenia sustento científico, que eran solo opiniones. Vemos que el criterio de verdad en este caso sería que no fueran opiniones, que fueran conclusiones basadas en hechos. Ahora bien, es posible sacar conclusiones de los “hechos” sin que las mismas sean subjetivas, y por lo tanto opinables. Todas las investigaciones en ciencias sociales se realizan sobre la base de cuestionarios estandarizados, cuestionarios no estandarizados, encuestas, entrevistas, historias de vida, etc. Todos los instrumentos “miden” la opinión del entrevistado. Aun los cuestionarios estandarizados “miden opiniones subjetivas. En el MBI (Masclach Burn Out Inventory) lo que podría decirse que esta estandarizado son el tratamiento de las respuestas, pero las respuestas en si son aleatorias, no objetivas. Por ejemplo si yo le pregunto a alguien si al concurrir al trabajo se siente cansado, esta respuesta variará según una serie de vicisitudes, como el día de la semana (lo lunes nos sentimos mas cansados al concurrir al trabajo), el tipo de trabajo que realiza (no es lo mismo como se siente un peón de albañil que se levanta a las tres o cuatro de la mañana para trabajar a la intemperie en invierno, que un ejecutivo de una gran empresa, o un consultor que fija el mismo su horario) y podríamos seguir la lista, lo que al final nos determinaría que el MBI solo mide la situación en un corte transversal y no de manera longitudinal, para ello se debería realizar el seguimiento de una cohorte a lo largo de los años y aun así los datos serían los subjetivamente expresados por los participantes de la muestra. Si en el campo de las técnicas cuantitativas la ilusión de la objetividad es muy clara, en el campo de las investigaciones cualitativas esta subjetividad de los actores de las investigaciones es mas patente todavía. Por ejemplo, cuando se aplican historias de vida lo que importa no es la veracidad del relato, el actor puede darnos información errónea respecto a fechas, sucesos, etc., pero hacemos las historias de vida porque lo que importa son las respuestas, como las mismas expresan la subjetividad del entrevistado, como el sujeto visualiza tal o cual situación o proceso y no la veracidad de lo que dice. Otro ejemplo, un trabajador puede referirnos que con lo que ganaba en una empresa pudo comprar la casa donde vive y hoy la jubilación que percibe no le alcanza ni para pagar los impuestos, En este relato lo que importa no es si es verdad que con la jubilación no puede pagar los impuestos (a lo mejor le sobra) sino la sensación de agobio que expresa frente a su actual situación. Robert Castell, un importante investigador francés afirmaba que no existe la verdad, lo que podemos encontrar en la vida cotidiana son criterios de verosimilitud, es decir un cierto consenso respecto a un hecho entre una parte de la población. Veamos un ejemplo de la política actual. Los militantes kirchneristas afirman que entre 2003 y 2015 asistimos a una década ganada y se movilizan a las plazas en defensa de las conquistas obtenidas en la década ganada, miles de personas asisten a los actos de este espacio político en el convencimiento de que en los últimos doce años la argentina disminuyó la pobreza, se ampliaron derechos, se incluyó a mucha gente que antes estaba excluida, se defendieron los derechos humanos, se juzgó a los genocidas, se mejoró sustancialmente la economía, aumentó la seguridad, etc. A la vez, miles de personas asisten a los actos de la oposición bajo la consigna de repudiar la década perdida. Para ellos en los últimos doce años aumentó la pobreza, disminuyeron los salarios, no se avanzó en materia de seguridad, la Argentina se encuentra en una gran crisis económica, etc. Incluso en temas que refieren a algunas cuestiones incontrastables como la asistencia social a los vulnerables y excluidos, con planes como la asignación universal por hijos u otros planes de asistencia hay quienes observan que estos planes son incorrectos porque se regala la plata a los pobres que no quieren trabajar. O en el caso del juicio a los militares y civiles involucrados en el genocidio de 1975 a 1984 tampoco están de acuerdo porque no se juzgó a los Montoneros como Firmerich, los que no están en la cárcel, En las movilizaciones opositoras encontramos a fascistas como Biondini, personas que defienden a los genocidas como Cecilia Pando, junto a otros que se consideran progresistas o de izquierda, así por ejemplo, encontramos a personas que supuestamente luchan por mayor igualdad contra la pobreza junto a militantes del PRO que siempre que han estado en el gobierno (ellos o políticos que tienen sus ideas como Cavallo, Menem, Alsogaray) han aumentado la pobreza y las penurias de los mas vulnerables, reducidos los salarios y las jubilaciones, mejorando las ganancias de los sectores mas enriquecidos de la sociedad. ¿Disminuye la pobreza que le vendan libremente dólares a la pequeña burguesía?, ¿aumenta la justicia si se defiende a los jueces y fiscales que durante la dictadura avalaron el genocidio y que rechazaban habeas corpus de los desaparecidos?, ¿aumenta la seguridad incrementando la discriminación por condiciones sexuales, de género, de color, económicas, etc. enviando a la cárcel a los llamados “delincuentes” que arrebatan carteras, hacen entraderas, etc., mientras los verdaderos delincuentes que se roban empresas, saquean el fisco eludiendo el pago de impuestos, blanqueando dinero, etc., permanecen libres? Como se ve, para unos hay inseguridad, y esta es una verdad incontrastable, para otros hay sensación de inseguridad, y esta opinión define que los delitos no son mayores que en la década del 90´solo que los medios de comunicación hegemónicos, al repetir los delitos sistemáticamente crean una sensación de inseguridad, que no se condice con la inseguridad “real” Veamos otro ejemplo, en las décadas del 80’ y 90’ tuve oportunidad de recorrer el conurbano bonaerense, ya en esos años la gente tenía enrejadas sus casas, los comercios atendían por una mirilla, detrás de rejas por temor a ser asaltados, los delitos se sucedían en forma continua, si me guiara por mi experiencia subjetiva, podría decir que había más inseguridad en la década neoliberal que ahora. También por mi trabajo he podido visitar diferentes países de Latinoamérica, en Venezuela, nadie camina por la calle después del anochecer, los negocios están enrejados y aun de día se atiende a través de las rejas, en Guatemala no es posible caminar de noche por temor a ser asesinado, en Honduras, El Salvador, aun en México existe un gran temor de ser asaltado, asesinado, etc. Aun en Miami, donde estuve en la década del 90’ resulta un acto de osadía e irresponsabilidad caminar por la calle luego del anochecer dado que la vida del transeúnte está en juego. Mirando estas realidades, en las ciudades argentinas donde todo el mundo toma su cervecita en las veredas de las avenidas hasta altas horas, se podría decir que, en materia de inseguridad, estamos más cerca de la situación de Europa que de la de América. Y comparativamente, vivimos en un país muy seguro. Se dice sensación de inseguridad porque la conciencia de que estamos en peligro surge de nuestra experiencia personal. Los seres humanos solo tenemos datos de nuestra experiencia, para construir el relato de lo que acontece más allá de nosotros necesitamos de los medios de comunicación. Si, por ejemplo, ganara Macri o Masa, los medios negociarían con ellos libertad de negocios, y a cambio nos mostrarían mucho menos los delitos, y seguramente creeríamos que hay más seguridad. La verdad es una noción socialmente construida, ella varía con los momentos históricos, con la acumulación de conocimientos, con nuestros estados subjetivos. Existen ciencias que se han construido sobre un error, como por ejemplo la química. La química moderna, es heredera de los alquimistas de la edad media que buscaban la piedra filosofal, piedra que convertía en oro todo lo que tocaba. Entre los alquimistas, estuvieron los que estudiaron la cuestión del fuego, y atribuyeron el mismo a la presencia de flogisto en la atmósfera, más flogisto, más fuego, menos flogisto, menos fuego, si se agotaba el flogisto se apagaba el fuego. Aun luego de descubrir el oxígeno, Lavoisier continúo buscando algo que sustentara la existencia del flogisto. Pararon muchos años hasta que se desechó esta idea errónea. En ciencia podríamos citar miles de ejemplos de “verdades” que luego con el avance del conocimiento dieron por tierra. Existen ejemplos tragicómicos de algunas “verdades”. es sabido que siempre se asoció el blanco a la pureza, a la nobleza, a la limpieza y el negro a lo malo, a lo pecaminoso, a lo sucio. En el medievo se afirmaba que los negros eran negros porque habían pecado. Y la prueba de ello era que algunos negros se decoloraban, es decir se volvían blancos porque se arrepentían de sus pecados. Hoy sabemos que les ocurría lo mismo que Michel Jackson, hay una enfermedad que se llama vitiligo. Vitiligo es una condición de la piel por la cual se pierde progresivamente la pigmentación, comienzan a aparecer manchas, generalmente decolorando grandes zonas. Es una condición hereditaria. Sin adentrarnos en el tiempo, es común observar a personas que opinan de países u otras personas sin tener más datos que los que les brindan ciertos medios de comunicación, así impugnan la obra de Milagro Sala, sin conocerla, o vituperan contra Cuba sin dudar y afirman que es un infierno vivir allí. Lo humanamente responsable sería asumir una actitud crítica reflexiva y no aceptar ni rechazar estas críticas, pero buscar información, contrastar lo que nos brindar ciertos medios con otros y formar nuestra propia opinión. La democracia no se basa en la “verdad” se basa en el debate que los ciudadanos tenemos que dar y en el intercambio de opiniones, que por cierto no son verdades, sino opiniones. Aun en ciencia existen intereses y mezquindades, se toman decisiones sobre cuestiones interpretables, y se aceptan “verdades” que han sido impuestas por la clase social hegemónica que es la que controla, a través de los más encumbrados “científicos” que es verdad y que no lo es, que es lo que se debe investigar y como se debe hacerlo. Los intereses económicos no son ajenos a las ciencias (y cuando digo ciencias me refiero a todas las ciencias no solo a las sociales). Muchas teorías subsisten porque son sostenidas por las grandes empresas, los laboratorios internacionales, los aparatos de poder en las ciencias, etc. Hace algunos años, en el congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP) en Santiago de Chile (SIP 2001) uno de las ponencias se basó en una experiencia muy interesante. El autor tomo de una “revista científica” de primer nivel, un artículo de un prominente cientista, muy reconocido en el campo de la psicología, y lo reenvió a la misma revista bajo un nombre cualquiera, un perfecto desconocido. El artículo había sido publicado por su alto valor científico, sin embargo, la revista devolvió el artículo a quien lo había enviado, por carecer de interés científico, según había rezaba el dictamen de referato realizado. Este artículo lo divido en dos partes dado que sería muy extenso hacerlo en una, en la próxima entrada hablaré de la realidad y sacare algunas conclusiones. Hasta la próxima

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Noticias económicas.


Leyendo el diario “La Capital” de Rosario del 1/09/2015, en 4 páginas (13 a 16) encontré las siguientes noticias.: El FMI (Fondo Monetario Internacional), afirma que la desigualdad bajó en Argentina. Latinoamérica es la región donde más creció la igualdad. Argentina esta 5ta después de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, y El Salvador, y antes de Brasil, Perú, Chile, México Uruguay y Colombia. En China, Rusia y EE. UU la desigualdad creció. La Cámara de apelaciones del Distrito de N. York revocó un fallo de Griesa en el que abría la puerta a que los fondos buitres embargaran activos del BCRA. El BCRA no es el alter ego del gobierno y es correcto que el banco central tome medidas como lo hacen todos los bancos centrales y aun la reserva federal de EE.UU. es el 2do fallo de Griesa que revoca la cámara. El dólar blue retrocedió a 15,47 bajando casi 50 centavos del máximo de 16 pesos en la semana pasada. La construcción aumento en julio un 12,7% acumulando una expansión del 8,5 en los primeros 7 meses del año. Los trabajadores registrados en el rubro crecieron llegando a 441.091. siendo la mayor desde el 2011 cuando había 438.000 trabajadores. El empleo registrado en Santa Fe creció un 1% en el primer semestre de 2015. Revirtiendo la tendencia a la baja del 2014. Según FISFE el mercado interno tracciona la industria. Los programas de apoyo al consumo, la recuperación salarial y el aumento de la construcción mejoraron el consumo en los últimos meses. Según la fuente, el complejo oleaginoso creció el 1,3 la industria frigorífica bovina el 4,4 los sectores ligados al mercado interno como la elaboración de bebidas y sector metalmecánico crecieron, por ejemplo, la línea blanca creció un 7%, remolques un 14%, autopartes de reposición al mercado interno un 6% lo que muestra mayores índices de actividad en el primer semestre de 2015. CAME a través de su presidente Vicente Lorenzo aseguró que el consumo interno creció un 2% El INDEC comunicó que el consumo de servicios creció un 2,4% en la medición interanual. En 7 meses el sector creció 2,6. Telefonía creció el 1,6% en julio existían 63.345.000 teléfonos móviles en el país, la demanda de energía creció el 4,5% con 12.640 Gwh, el consumo de gas creció un 0,3% con 4.036 millones de mts cúbicos. Los pasajeros transportados por vía terrestre crecieron un 4,2%, los pasajeros de vuelos de cabotaje crecieron un 8,6% y los internacionales un 3,4%. La consultora Kantar World afirmó que los sectores de más bajos ingresos impulsaron esta recuperación debido a la desaceleración de la inflación que del 40% en 2014 bajó al 30% en 2015 con una baja del 25%. Las naftas y gasoil en las estaciones de servicio crecieron en Julio un 6%. Interanual. Las que más crecieron son las naftas Premium El consumo de carne porcina alcanzó un record con un aumento entre enero y julio de un 7,4% respecto a igual período del año anterior llegando a 11,1 kg por habitante según un informe del IES (Investigaciones Económicas Sectoriales). Según Carlos Guberman el consumo continuará creciendo en los próximos meses. Ya había crecido el 21,2 en 2013 y el 4,6 en 2014. En 10 años el consumo de este producto se duplicó pasando de 5,8 kg por habitante en 2004 a 10,7 kg por habitante en 2014. En derechos humanos también dos noticias interesantes, se recuperó el nieto 117. Encarcelaron a procesados por crímenes de la triple A, estos son Carlos Conti, Carlos Villone y otros ex-integrantes de esa organización. Veamos algunas aclaraciones de importancia. Estas noticias económicas muestran que la economía no marcha tan mal y que Argentina está muy lejos de una crisis importante, y mucho más de la gran crisis del 2001. En segundo lugar resulta significativo que encontremos en cuatro páginas de un diario, que no se caracteriza por ser oficialista, esta cantidad de noticias que son indicadores del buen rumbo de la economía y que por lo demás desmienten los pronósticos y diagnósticos apocalípticos de los economistas de la derecha neoliberal vinculados al círculo rojo del poder y a los partidos políticos opositores que en diferentes medios anuncian el desastre económico, hablan de “bombas de tiempo” que se le estaría dejando a la próxima gestión, etc. Obviamente un día de un diario no constituye una muestra significativa, ni siquiera permite diagnosticar a la economía, pero como dije más arriba es un indicador, muy importante si consideramos que en los medios escritos, orales y televisivos de los monopolios mediáticos opositores concentrados estas noticias no aparecen nunca, o si aparecen es en un pequeño recuadro de las páginas internas menos significativas. Lo que si aparecen son las operaciones de prensa denunciando falsamente a miembros del oficialismo, lo que pone de manifiesto la poca independencia del mal llamado “periodismo independiente”. Lo hemos dicho muchas veces, no existe el periodismo independiente, sea este oficialista u opositor, desde los albores de nuestra independencia en la Gazeta de Buenos Ayres Mariano Moreno utilizó el diario como instrumento de agitación y propaganda política. También Sarmiento desde diversos diarios como “El Zonda” (cerrado por su acides crítica hacia el gobierno de Rosas), usaba el periodismo como herramienta de lucha política. Definía al periodismo de la siguiente manera: “"¿Que es pues un periódico? Una mezquina hoja de papel, llena de retazos, obra sin capítulos, sin prólogo, atestada de bagatelas del momento. Se vende una casa. Se compra un criado. Se ha perdido un perro, y otras mil frioleras, que al día siguiente a nadie interesan. ¿Qué es un periódico? Examinadlo mejor. ¿Qué más contiene? Noticias de países desconocidos, lejanos, cuyos sucesos no pueden interesarnos. (...) Trozos de literatura, retazos de novelas. Decretos de gobierno. (...) Un periódico es el hombre. El ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo." D.F. Sarmiento, "El Zonda" Nro 4, 1840. Más allá de este párrafo significativo, Sarmiento eligió el periodismo como trinchera en su lucha contra Rosas, fundó dos nuevos periódicos: "La Tribuna" y "La Crónica" desde los cuales atacó con virulencia al caudillo porteño. Y qué decir del inefable Bartolomé Mitre que fundó un diario inmediatamente después de dejar la presidencia, el primer número de “La Nación” salió el 4 de enero de 1870 y de movida se convirtió en el vocero de la oligarquía ganadera argentina, El periodismo no es solo narración de los sucesos, es un relato que se construye y que construye a la realidad que nos llega desde sus páginas. Siempre está implicado con algún sector de la sociedad, siempre defiende los intereses de una clase social, por ello los trabajadores en lucha después de la consumación de la sociedad capitalista en la revolución francesa, han intentado tener sus propios medios de prensa. Y no está mal que los periodistas defiendan a un determinado proyecto social y económico, ellos son seres socialmente situados, o en la nomenclatura de Gramcsi, intelectuales orgánicos, lo que está mal es que nos tomen de idiotas y nos quieran vender gato por libre, diciendo que son independientes. Y peor aún que mientan, tergiversen, adulteren la información para tratar de sacar un rédito político, esas son victorias a lo pirro, porque la mentira siempre retorna. Y está peor aún que difamen, insulten, deshonren a sus rivales como lo hace a diario el grupo Clarín, La Nación o Perfil con periodistas como Lanata, Bonelli, Van Der Koy, Morales Solá, Lomgobardi, Majul, Fontevechia, Salinas, Santoro, Blanc, Ventura, Oppenheimer y tantos otros que si los listáramos tendríamos un texto más largo que las obras completas de Freud. También está mal que oculten los actos de corrupción cuando los imputados no son oficialistas, como lo hacen en el ocultamiento permanente de los negociados del PRO. Fíjese el lector donde publican estos sectores la corrupción del gobierno de CABA, en el caso Niembro solo parece en las página menos importantes y en notas muy chicas y lo publican porque están obligados por el peso de la noticia Es interesante observar que estos medios tienen diferentes niveles de credibilidad, están los que no creen nada, los que solo creen una parte y los que han ingresado a la iglesia y creen a pies juntillas todo lo que el sumo sacerdote Magnetto ordena que publiquen o difundan sus empleados (¿periodistas?) que deben acatar sin críticas y sin moral, como lo hace el infame de Lanata y todos los demás. Y los ubico en la categoría de infame porque ellos son los que por tumbar al gobierno nos someten a un profundo sufrimiento psíquico a los argentinos, los que nos dicen que se viene el desastre, que todo es corrupción, que no hay nada bueno en los 12 años de kirchnerismo, y peor aún nos ocultan a sabiendas los desaguisados que van a hacer Macri o Masa si ganan la elección, como van a tratar de dar marcha atrás en las conquista logradas, como van a avanzar sobre los más vulnerables, como van a podar los ingresos de empleados públicos, docentes, sectores de pobreza extrema, etc. Los Argentinos debemos tener memoria, recordar donde nos llevaron los cantos de sirena del neoliberalismo de Menem, De La Rua, Macri, Masa, De La Sota, Niembro, y tantos más, para no volver a padecer la historia, es hora que tengamos un rol activo en la política, que salgamos a debatir en cada bar, en la calle, en la escuela, en el trabajo sobre nuestro futuro, no anclándonos a ningún medio de prensa (opositor u oficialista), utilizando nuestra reflexión crítica y nuestra movilización porque juntos somos más, y solo el 15% de la sociedad son los que viven en la abundancia a costa del robo permanente que perpetran contra todos los demás argentinos. Hasta la próxima.

martes, 18 de agosto de 2015

Quiero ir preso.


Quiero ir preso, pero en Noruega. Veamos las condiciones carcelarias y el régimen de punición al delito en Noruega, muy similar al de todos los países mas desarrollados social y económicamente de Europa del norte. Noruega es un país con bastante territorio para con una exigua población, tiene 5.000.000 de personas. Solo el 0,074 % (3.700 ciudadanos) de la población esta preso por diversos delitos. Una cifra muy baja si la comparamos por ejemplo con Gran Bretaña que es el doble 0,14 % (86.000 ciudadanos) sobre 60.000.000 de habitantes o EE.UU. donde el 0,72% (2.300.000 ciudadanos) de sus 319.000.000 de habitantes esta encarcelado, o con Argentina que tiene el 0,15 % de sus ciudadanos (61.000) presos. Los datos indican que en Noruega solo el 20 % de los reos reinciden, guarismo muy bajo si consideramos que EE.UU. tiene una tasa de reincidencia del 47%, Reino Unido del 57 %, Francia el 39%. El concepto que atraviesa la legislación noruega es el de la rehabilitación y reinserción social de los delincuentes, es por ello que la máxima pena (cualquiera sea el delito incluyendo el asesinato) es de 21 años. Cuáles son las condiciones de reclusión en este país. Fieles a sus criterios de rehabilitación y no de castigo, las condiciones carcelarias tienen particularidades interesantes. Frente a Oslo, la capital del país hay una pequeña isla que tiene una cárcel, Bastoy, que es considerada la prisión mas bonita del mundo. En esta cárcel los guardias no están armados, los presos viven en cabañas de madera en vez de estar en lúgubres celdas de dos por dos. Como recreación se les permite andar en bicicleta o jugar al tenis, también pueden usar las playas. La prisión cuenta con cine y sauna, en una palabra, la prisión no se basa en la represión y el castigo, en Noruega se considera que una persona que ha delinquido tiene los mismos derechos que cualquier ciudadano, en una palabra por haber delinquido una persona no deja de ser humano y tener los mismos derechos humanos que el resto. Comparemos esto con la Argentina, donde los políticos como Masa, Macri, etc. basan sus campañas en prometer mayores penas carcelarias, mayor rigor con los presos, o donde los periodistas como Antonio Laje se hacen cruces porque se les da a los presos un salario por su trabajo dentro de la cárcel. El representante de la derecha que más ha tomado la bandera de la “lucha contra la inseguridad” es Masa. Este ex funcionario del gobierno kirchnerista (ocupó el cargo de jefe de ministros) que fue durante varios años militante de la juventud de la U.C.D. retoma sus viejos fueros de derecha y construye una propuesta para disminuir la inseguridad basada en políticas represivas, Entre sus propuestas se destacan el aumento de las penas a las personas en conflicto con la ley, la eliminación del garantismo, una reforma del servicio penitenciario para hacerlo más traumático para los detenidos de lo que es ya ahora, la ley de derribo que permite abatir cualquier avión en el aire sospechado de narcotráfico, emplear las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico, bajar la imputabilidad a los 14 años. En los términos de esta derecha “civilizada” las personas que cometen delito dejan de ser personas y pierden sus derechos ciudadanos. En el lenguaje popular el delincuente es una basura que debe ser eliminada, y acicateado por la prédica de la prensa amarillista que envenena a diario las cabezas de los ciudadanos, se lo presenta como un modelo de persona caracterizado por ser un joven en situación de pobreza, sin valores, consciente de que viola la ley, generalmente con la piel de color más oscura, etc. Ya hemos analizado el carácter racista de este identiquit que lo único que logra es estigmatizar a los jóvenes y generar una psicosis persecutoria sobre los mismos. Si bien Masa dice que su reforma carcelaria pasa por cambiar el carácter de depósito de las prisiones por cárceles que inserten socialmente a los jóvenes, es sabido que las cárceles son espacios de tortura y violencia contra los internos, con reglamentos y sistemas encarnados en guardias con una formación militar y autoritaria y por lo general corrompidos que viven de las dádivas que obtienen de los familiares de los internos. El planteo de cárceles que brinden educación, salud, trabajo y máxima seguridad es falso e incoherente, dado que la máxima seguridad es antagónica con las primeras tres premisas. La cárcel es un elemento de represión que pretende excluir a un chivo expiatorio (el joven en conflicto con la ley) de la sociedad y de esa manera establecer el imaginario que si se excluye a algunos se elimina el delito y la corrupción. El delito y la corrupción son intrínsecos a la sociedad capitalista actual, en todas las sociedades existen los llamados delincuentes, en todas las sociedades son reprimidos y encarcelados, la diferencia es que en algunas, como vimos más arriba, el ciudadanos que es limitado en su libertad no deja de ser ciudadano, no pierde sus derechos y garantías elementales. Como hemos observado en EE.UU. hay 2.300.000 presos, un cuarto del total de los presos del mundo, y eso a pesar de que allí hay pena de muerte, hay sistemas represivos que permiten a los policías que asesinen a ciudadanos impunemente, sin embargo, el delito y la inseguridad a lo largo de las décadas ha crecido en este país, como claramente lo demuestran no solo las estadísticas, sino como crece el número de presos. Masa debería atender más el ejemplo de países como Noruega, de pensar en organizaciones que contengan a los jóvenes más que encerrarlos, de desarrollar metodologías de formación en libertad, con guardias que en lugar de aterrar, torturar, golpear, asesinar a los internos se dediquen a ayudarlos a procesar sus errores y a trabajar en el desarrollo de un marco motivacional que les permita repensar su historia y formular un proyecto de futuro. Con Masa más que un estadista tendremos cómo presidente un pastor represivo e inquisidor, que perseguirá a los jóvenes por estar en conflicto con la ley, luego por ser adictos, por su manera de pensar y finalmente los perseguirá solo por ser jóvenes. El joven que “delinque” no es que lo hace por perverso, o mata porque no tiene valores, o roba porque es vago y haragán, ese joven es un producto de una sociedad que lo estigmatiza, que lo margina, que vulnera sus derechos. Cuando hablamos del joven que mercadea droga, tenemos que observar algunas cuestiones, lo hace porque es un camino más recto para conseguir lo que la sociedad le niega por haber nacido en un ámbito de indigencia, en segundo lugar puede vender droga porque existe un mercado cada vez más amplio que la compra y en tercer lugar porque el tráfico de droga involucra a miles de empresarios “honestos”, de militares y policías cómplices, de políticos corruptos, de bancos que lavan el dinero, de empresas sostenidas o con accionistas directamente vinculados al narcotráfico (cuestiones que no son solo ocurrentes en Argentina, más aún ocurren en países como EE.UU., la Unión Europea, etc.). Los salvadores de la inseguridad como Masa nunca se refieren a los otros delincuentes, los más peligrosos, esos que visten traje y corbata, que se reúnen con ellos para aportar a sus campañas y luego recibir los favores en sus conductas ilícitas. Lo que no nos dice Masa es que va a hacer con los que evaden impuestos, los que fugan divisas al exterior, los que roban con los precios abusivos, los que tienen trabajo en negro, los que tienen trabajadores en sistemas de esclavitud (como el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Etchevere), de esos delincuentes masa no habla, solo se refiere al raterito que roba una cartera, un supermercado o un maxi kiosco, y a esos jóvenes es a los que plantea hacerles caer todo el peso de la ley, tronchando sus vidas en cárceles inmundas que los transforman en delincuentes perfectos. Masa habla de muchas estadísticas, pero nunca menciona que en Argentina hay casi 70.000 presos, y que esos presos son provenientes de sectores vulnerables, porque los ricos que roban y matan cuando los atrapan tienen buenos abogados para hacerlos zafar de la cárcel, si el lector no está de acuerdo lo invito a ver Relatos Salvajes, la hermosa película argentina que en uno de sus actos describe correctamente esta situación. Tampoco habla de los asesinos que causan el mayor número de muertes con sus actos, los conductores de vehículos irresponsables, que matan en nuestras calles y rutas a miles de personas por cruzar semáforos en rojo, ir a altas velocidades, conducir en estado de ebriedad o drogados, etc., y que no son precisamente jóvenes indigentes o vulnerables sino integrantes de clase alta o personajes notables del cine o el teatro, de ellos Masa no dice nada, no habla de mandar a la cárcel al que mate en un accidente en la vía pública en alguna de estas condiciones. Y no puede hablar de ello porque si lo hace es posible que tenga que empezar a meter presos a familiares, hijos de familiares, familiares de empresarios, etc. Lo peor que podemos hacer los ciudadanos en aras de la seguridad es no permitir que nos conculquen nuestras libertades y garantías, a la inseguridad no se la enfrenta con mayor punición, con más cárceles, sino con políticas sociales y educativas que modifiquen los estadíos de conciencia de los ciudadanos y con políticas económicas que permitan mayor igualdad, más derechos, más respeto por los jóvenes. Con políticos como Masa en el gobierno aumentaran los derechos de los ricos de avasallar a los pobres y la sociedad será cada vez más injusta, inequitativa e insegura. Hasta la próxima.

lunes, 10 de agosto de 2015

Elecciones.


Durante este año hemos sido convocados a “participar” en democracia. Como afirmamos de manera reiterada en este blog, nuestra participación se reduce a emitir un voto por tal o cual candidato dándole un cheque en blanco para que después de elegido pueda hacer lo que se le dé la gana olvidándose, no solo de nosotros, sino también de lo que dijo en campaña. Aparecen todo tipo de candidatos que, según les indican las encuestas y sus asesores de campaña, salen a prometer lo que no van a hacer y a no decir lo que piensan hacer. Tenemos a un Macri que en las ultimas semanas se ha constituido en un ferviente estatista, renegando de toda su tradición neoliberal y privatizadora, aquella que exhibiera durante todo el período del menemismo, donde a quien lo quisiera escuchar le informaba de su voluntad privatizadora. El macrismo intenta cautelosamente ocultar el ajuste que realizará si llega al poder, y propone cosas desatinadas como derogar el impuesto a las ganancias, las retenciones al agro, etc., sin decirnos como hará para financiar el Estado. Otra novedad es que propone mantener en manos del mismo a todas las nacionalizaciones (aerolíneas, petroleras, servicios como agua y previsionales como las jubilaciones) que como dijimos mas arriba niega su sempiterno discurso privatista. Habla de unidad y tolerancia, de capacidad técnica, de su excelente equipo, pero nunca nos brinda información sobre las medidas concretas que va a tomar si accede al gobierno. Se queja del autoritarismo de los miembros del gobierno y da lecciones de democracia (escuchar al que piensa distinto, tolerar el disenso, etc.) pero cuando un periodista que no es su palo lo aborda para entrevistarlo manda a sus pata de plomo a que lo echen por la fuerza impidiéndole que le haga preguntas. Macri no solo es menemista, neoliberal, autoritario, sino que aprendió mucho de su sensei Menem, quien antes de ser electo prometía el salariazo y la revolución productiva y luego de ser elegido nos sometió a uno de los peores ajustes de nuestra historia, con su consecuente resultado de empobrecimiento, desempleo, marginación, lo que no le explotó en las manos por la crisis, sobrevino después que terminó su mandato, le estallándole a los que siguieron con sus políticas (otros que nos mintieron en campaña) como la alianza de De la Rua junto a personas como Cavallo, Santisteban, Sturzenegger, Bullrich, Sanz, Storani y cuantos mas que hoy son macristas y que estuvieron con Menem y De La Rua.. El macrismo no es otra cosa que la representación política de la gran burguesía concentrada, mercantil, industrial y financiera, el sector de la burguesía que detenta el poder real en nuestra sociedad y que bajo la forma de dictaduras militares o en expresiones políticas representativas (como el menemismo, la Alianza, o el macrismo) ha gobernado en extensos períodos de la historia argentina. En estas elecciones la derecha conservadora y neoliberal va dividida, su otra expresión política es el Frente Renovador, en el que milita lo mas granado de la derecha peronista que históricamente se encolumnó detrás de Duhalde y que es heredera de las fracciones represivas y neoliberales que dominaron al peronismo en los setenta como el Comando de Organización, Guardia de Hierro, la triple A, el isabelismo/lopezrreguismo, etc., y que se han caracterizado por su carga de corrupción, neoliberalismo, represión salvaje, políticas autoritarias, etc., como De La Sota, o el propio clan Duhalde (Eduardo y Chiche), que unidos los intendentes mas reaccionarios del conurbano bonaerense y a jóvenes neoliberales que militaron en la UCD de Alzogaray (Masa) pretenden restaurar una república autoritaria (con reminiscencias fascistas) proponiendo el endurecimiento de las penas, reprimiendo a los “delincuentes” (que para ellos una vez endurecidas las penas terminamos siendo todos los que estamos a su izquierda) y limitando las libertades y garantías constitucionales consagradas por la constitución (como lo hizo después del 11/9 el partido republicano en EE.UU.), Incluso este sector también miente sobre un tema que la agenda de Clarín y la derecha reaccionaria han logrado meter en la cabeza de muchos argentinos, ya que dicen que van a terminar con la inseguridad con más represión, con penas mas duras. En EE.UU. las penas son infinitamente mas duras que en nuestro país (como ejemplo hay pena de muerte) y ello no quiere decir que la inseguridad ciudadana haya disminuido, solo se logró poblar de pobres, chicanos, negros, etc., a las cárceles de ese país. También tenemos a los sectores de izquierda, moderados como el Frente Cívico (FCyS) y Social o un poco más extremos como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). El socialdemócrata FCyS encarna la visión reformista con largo anclaje histórico en la sociedad argentina (hunde su tradición en los partidos socialistas y comunistas del siglo XX) y propone un programa ingenuo de honestidad, amor, corazón, etc., que supera en poco a las obras de Corin Tellado, pero que en los hechos no puede hacer ninguna formulación política ni económica porque su espacio está ocupado por el Frente para la Victoria (FPV) que expresa material e ideológicamente a la mediana y pequeña burguesía nacional vinculada al mercado interno. Un poco mas a la izquierda esta el FIP, la expresión de lo que en los setenta llamábamos pequeña burguesía desesperada, integrada por profesionales y muy pequeños emprendedores, que creen equivocadamente representar a la clase trabajadora de la argentina. Este sector, que. Por lo general, se reivindica marxista, ha olvidado hasta las mas elementales enseñanzas de los fundadores de la teoría social revolucionaria (Marx, Engels, Bakunin, Lenin, Trotsky, etc.) y participan en las elecciones sin programa. En sus intervenciones públicas muestran un discurso vacío de contenido en el cual solo atacan al gobierno pero no hacen propaganda contra el capitalismo y sus efectos liquidadores sobre nuestra sociedad. El Altamira que escuchamos en los diversos programas de televisión no muestra ninguna diferencia de contenido con el resto de los políticos burgueses, es tan solo el ala “izquierda” de los políticos en campaña. En lo sustancial no muestra como transformar la sociedad revolucionariamente, usando las elecciones burguesas como una herramienta de propaganda para mostrar la inviabilidad social del sistema capitalista, poniendo al desnudo su opresión y explotación, tampoco es capaz de enunciar un programa de reformas en el marco del sistema. En esta debilidad del discurso de la izquierda reside su debilidad a la hora de contar los votos, por la ambigüedad que la caracteriza es una izquierda que no ha podido acumular consensos en democracia y en todas las elecciones en las que participó nunca superó el 4 o 5 % de los votos (aunque en alguna elección muy puntual haya podido superar ese porcentaje como en Salta o Mendoza). He dejado para el final a quienes, pareciera, que van a seguir gobernando el país, el FPV. Como dije mas arriba este sector es el representante de un sector burgués que para desarrollarse necesita de la ampliación del mercado interno, aumentar el consumo, logran mayor inclusión y un crecimiento sostenido de la economía en base a la sustitución de las importaciones. Es un sector político, que como lo hiciera la socialdemocracia en los 30 en los países nórdicos, apuesta a fundar la economía sobre la base del pensamiento económico keynesiano. No es casual que encuentre apoyos en conspicuos heterodoxos como Paúl Krugman o Joseph Stiglitz, en general vinculados al MIT de Massachusetts. En los últimos doce años este sector político de nuestro país, representante cabal de lo que es el peronismo como movimiento político, social y económico ha desarrollado una versión neokeynesiana de la economía que se ha mostrado satisfactoria para estabilizar al país y logran excelentes niveles de desarrollo. Ha logrado mejorar la situación de desamparo en la que se encontraban millones de argentinos y los ha incluido social y políticamente. Desde una perspectiva progresista este sector burgués ha ampliado derechos con leyes como el matrimonio igualitario, el plan conectar igualdad, la asignación universal por hijos, etc., y ha acometido una formidable obra de juzgamiento de los militares y civiles genocidas, inédita en nuestro país. Por otra parte todos hemos gozado de la mayor libertad de expresión de nuestra historia y nadie, a riesgo de mentir, puede decir que no hay libertad en nuestra nación, Evidentemente no ha terminado con las lacras del capitalismo porque esencialmente no es un actor político revolucionario, es tan solo un movimiento reformista, progresista, como los muchos que existieron en nuestra historia reciente (vg, el peronismo de 1945/55) La izquierda tiene en la actual coyuntura dos tareas importantes, por un lado defender y fortalecer el actual proceso de reformas luchando por la ampliación de la democracia, y por el otro utilizar las elecciones para poner en debate al capitalismo y el carácter de clase de la actual sociedad. Hasta la próxima.

sábado, 1 de agosto de 2015

La dictadura de Mirta.


Hace un corto tiempo, en uno de sus almuerzos, la vieja actriz devenida a comunicadora social, definió al actual gobierno, como una dictadura y a la presidenta como una dictadora. Esta actitud ideológica merece algunas observaciones. En primer lugar, es interesante observar como este exponente de la derecha más reaccionaria de la Argentina, ese sector social que avaló la dictadura genocida en nuestro país, que le dedicó a Videla, Agosti y Massera ríos de tinta y horas espacios radiales y televisivos para ponderarlos a ellos y a sus políticas de represión y genocidio, hoy salgan a querer ser los fiscales de la democracia. En segundo lugar, debemos recordarles a los conservadores de derecha, que mientras el pueblo luchaba en las calles y entregaba vidas para conquistar un pequeño espacio de libertad en democracia, ellos se reunían con los genocidas en fiestas, les brindaban reportajes, los halagaban por sus “logros” en la lucha contra la “subversión” (léase asesinato impiadoso de miles de jóvenes idealistas que luchaban). En el caso de Mirta no es necesario fundamentar su postura ya que miles de horas de videos desde 1976 a 1984 muestran claramente su complicidad con el régimen de facto. En tercer lugar y en esto radica el interés de esta entrada, hoy hay millones de personas que escuchan y ven Canal 13, y muchos de ellos a Mirta, y que o no han vivido el genocidio, no han podido evaluar el grado de aniquilamiento social que la dictadura significó, o simplemente no quieren pensar en ello. Democracia y dictadura son palabras que se usan hasta el hartazgo en la vida cotidiana, pero no siempre reflexionamos sobre el real significado de las mismas, y mucho menos tenemos en cuenta que la democracia puede ser (como efectivamente lo fue) la delgada línea que separa la vida de la muerte. Es por este conocimiento deficiente de los términos, y por lo poco que reflexionamos sobre su significado que la longeva almorzadora puede hablar con total impunidad de nuestra presidenta acusándola de dictadora. Dudemos sobre el conocimiento que Mirta puede tener de lo que es una dictadura, ya que para ello en la década del 70´ Videla no constituía una dictadura (por lo menos su actitud de aquellos años abrazada y elogiando a la junta militar lo demuestran), ya que si bien es muy fácil encontrar un video de esta “señora” elogiando a los dictadores, será muy difícil hallar uno en el que denuncie a los gobernantes como dictadores y muy difícil escucharle decir la palabra dictadura antes de 1984. En algún lugar hemos afirmado que la dictadura genocida de 1976/1984 ni comenzó en 1976 (hay antecedentes de crímenes, secuestros, terrorismo de estado durante el final del gobierno de Isabelita) ni fue una dictadura militar solamente, sino que el golpe de 1976 fue un golpe cívico-militar, es decir en el estuvieron involucrados y son tan culpables del genocidio, además de los militares miembros civiles “respetables” (empresarios, periodistas, comunicadores, educadores, sindicalistas, etc.) que se constituyeron en socios y sostenedores de la represión salvaje. Mirta ocupó un lugar destacado entre los cómplices de la dictadura cívico-militar. Pero seamos un poco escrupulosos y continuemos el análisis desde lo conceptual, dictadura es un término que tiene diferentes explicaciones. Por un lado se suele tomar la etimología como dicta (palabra) dura (forzada). Una definición nos dice que el frecuentativo de decire es dictare es decir dictar al que se le agrega ura (resultado, actividad). Una dictadura es un dictado de un resultado o actividad. Se la suele definir como una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o de una élite, por lo general suele ser un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, y la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de o la totalidad de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder. Vemos en la definición algunos elementos de la dictadura: a) es un gobierno auto elegido mediante una acción violenta (de facto), b) gobierna una persona (dictador) o una elite, c) no hay división de poderes, d) las libertades están conculcadas (no se puede decir o hacer nada sin la aprobación del dictador), e) no es admitida ninguna oposición. Veamos ahora que se entiende por democracia. El término constituye una significación social imaginaria surgida en las ciudades estado griegas, y etimológicamente sería el gobierno del demos. Kratos (gobierno) demos (unidad territorial en la antigua Grecia), el demos era algo así como la circunscripción. O sea, era el gobierno de los integrantes del demos. En Grecia no todos eran ciudadanos, solo podían votar los ciudadanos (no votaban las mujeres, los metecos, los esclavos, etc.) De esta significación evolucionamos a la forma actual del concepto, que tiene reminiscencias de la revolución inglesa del siglo XVII y la francesa del siglo XVIII. Se la define como una forma de organización política que otorga el poder al conjunto de la sociedad. En esta forma de gobierno las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legalidad o legitimidad a sus representantes. En la forma democrática la sociedad instituye la igualdad de todos sus miembros (en cuanto a derechos y deberes) y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. La democracia es una de las formas de gobierno definidas por Platón y Aristóteles que clasificaron a estas formas en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles). No todas las formas de gobierno democráticas son iguales. Hay democracias indirectas o representativas (como en la Argentina actual) en donde las decisiones son adoptadas por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracias participativas que facilitan formas de decisión directa de los ciudadanos como el referéndum, el plebiscito y donde los mismos se asocian y organizan para ejercer una influencia directa en las decisiones públicas Existe también una democracia directa en la que las decisiones son adoptadas directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Las diferentes formas de democracia no se excluyen unas a otras y podemos encontrarlas combinadas en diferentes países Veamos ahora como se decide la adopción de una forma de gobierno y de organización social, Partimos del concepto que las formas de gobierno (superestructura) tienen una relación con las formas de organización social y de la producción (estructura e infraestructura). En el capitalismo, desde la revolución francesa, la forma dominante de democracia ha sido la república representativa (aunque existen democracias representativas monárquicas como Suecia, Inglaterra, etc.). En general existe un acto fundacional de la democracia liberal o representativa que han sido las revoluciones. En nuestro país la revolución de mayo y el proceso posterior hasta 1953 instauraron una república representativa. La organización del Estado se plasma en la constitución, la que en la república representativa se basa en la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Mientras que los dos primeros descansan en la soberanía popular, el tercero (judicial) constituye una rémora de los regímenes aristocráticos y sus miembros son vitalicios y no elegibles por la voluntad ciudadana (no los votan los ciudadanos, los eligen los representantes). El resultado de este mecanismo es que en países como los latinoamericanos, que pasaron el siglo veinte en una sucesión de dictaduras y democracias representativas, una parte del poder judicial (como ocurre en Argentina) ni siquiera fue elegido por representantes del colectivo ciudadano, sino por las elites dictatoriales. Es por ello que la legitimidad de nuestro poder judicial es cuanto menos dudosa y en muchos casos más que impartir justicia, los jueces defienden los intereses de facciones de la burguesía. La democracia también implica una serie de libertades civiles como la libertad de expresión, de reunión, de asociación, de tránsito, de comercio, de producción etc. Supone la defensa de la intimidad y la inviolabilidad de la morada. En cualquier tipo de democracia, que merezca ese nombre, las personas no pueden ser ni detenidas ni hostigadas por sus maneras de pensar. En democracias representativas más avanzadas (como por ejemplo el artículo 14 bis de nuestra constitución) se establecen los derechos sociales (derecho a un trabajo digno, a la cobertura de las necesidades básicas -educación, salud, vivienda-, etc.) Ahora estimado lector, Ud. que está leyendo este artículo y que ha reflexionado sobre los conceptos de democracia y dictadura, puede pensar que ¿en argentina hay una dictadura y que nuestra presidenta es una dictadora? Acaso CFK accedió al gobierno mediante un golpe de estado, o podemos decir que en Argentina no hay una oposición al gobierno, o que está limitada la libertad de prensa o de expresión dado que ni los diarios ni los ciudadanos pueden decir lo que piensan, o que hay presos políticos, etc. Es evidente que no, estamos en una de las democracias representativas más completas de occidente en donde los derechos democráticos son escrupulosamente respetados. En los políticos, en la prensa, en los sindicatos opositores vemos denigrar, insultar, mentir, ocultar información, falsificar datos, hacer denuncias falsas contra la presidenta, sus familiares y miembros de su gobierno, la pregunta es ¿alguien fue preso, fue detenido, fue presionado por sus dichos? Creo, sin miedo a equivocarme, que nadie puede demostrar que algo de ello ocurrió en los últimos 12 años. Más aun no hubo casi represiones policiales violentas a las manifestaciones (cuando las hubo no fueron ordenadas por el gobierno central y en general fueron llevadas a cabo por las circunscripciones, que gozan de la autonomía federal –como por ejemplo la represión en el Neuropsiquiátrico Borda ordenada por el gobierno de Macri). No existe violencia de parte del gobierno a quienes piensan diferente, por el contrario es la oposición mediática y política la que ejerce la violencia contra quienes piensan distinto a ellos (intento de silenciar a periodistas como Navarro que denunciaron a Macri, o agresión física y verbal al ministro Kiciloff en el Buquebus por un grupo de energúmenos opositores). El intento de la casi nonagenaria reaccionaria actriz de novelas rosas en el cine es parte de una campaña de los sectores más concentrados de la burguesía (Sociedad Rural, Bancos, terratenientes, industriales concentrados -como Tetchin-, y medios de prensa concentrados) con el objeto de deshacer las conquistas otorgadas por el actual gobierno a los sectores más vulnerables de la sociedad, algunas veces, en detrimento de sus propios intereses de clase. Tras el debate de dictadura y democracia se esconde el intento de volvernos a llevar por el camino del empobrecimiento y la humillación que nos han hecho transitar en el pasado reciente. Ante la nueva elección los ciudadanos decidimos: profundizar el camino de recuperación de derechos sociales y económicos o hundirnos en la humillación de la pobreza de la mano del ajuste económico opositor. Hasta la próxima.