miércoles, 24 de junio de 2015

Pueblo, nación y ciudadanía.


Algunas nociones son repetidas como si tuvieran significados unívocos, pero cuando se las analiza se pone de manifiesto que son términos polisémicos. Uno de estos términos es la noción de pueblo. La tradición populista ha trabajado en su construcción política con el pueblo como referencial, aun los sectores que se posicionan desde una perspectiva más progresista sostienen esta noción. Es frecuente que la presidenta haga llamados a la unidad de todo el pueblo, y desde la izquierda se enarbolan nociones tales como el pueblo unido jamás será vencido. La primera pregunta que surge es: Que es y como está compuesto el pueblo? Se habla del pueblo argentino, y se le otorga a esa entidad características que supuestamente son comunes a todos los argentinos, son un pueblo maravilloso, trabajador, emprendedor, y muchos otros adjetivos, porque cuando se habla de pueblo se reflexiona sobre una entidad compuesta de virtudes. No es lo mismo pueblo que población, la población son el conjunto de personas que habitan un determinado territorio, el pueblo en cambio sería el conjunto de individuos con rasgos característicos e intereses comunes. Pensemos que tan así es esta afirmación. En primer lugar los argentinos son un variopinto de sujetos con características muy diferentes. No es lo mismo el ciudadano que se levanta a las cinco de la mañana y que en invierno con grados bajo cero trabaja a la intemperie para cobrar un magro salario; que un dueño o gerente de una empresa que gana millones al año y que trabaja en una oficina lujosamente amueblada, con todas las comodidades y tecnologías y que no sufre ni el invierno ni el frio. No es lo mismo un trabajador de los medios monopólicos que cobra un salario que no le permite satisfacer todas sus necesidades; que los sicarios a sueldo de ese mismo monopolio que no matan con armas, pero que matan nuestras ilusiones todos los días con mentiras y difamaciones, desmoralizándonos y aumentando nuestro sufrimiento psíquico, solo para seguir cobrando los jugosos salarios que les pagan sus patrones por la obediencia ciega a los mismos, dejando de lado toda consideración ética, solidaria, de honestidad o vergüenza. Los llamados periodistas “independientes” son solo eso, mercenarios a sueldo de los grandes burgueses dueños de los medios de comunicación de masas, personas deleznables que confían en que la conciencia de la gente es manipulable, falseable, domesticable, y que basta con decir una mentira, lanzar una injuria, defenestrar la moral y el buen nombre de un funcionario, para destruir a los que ellos llaman oficialistas, no importa que en pocas horas se demuestre que lo que dijeron es mentira, el daño ya lo hicieron. Un proyecto de periodista como soy yo, que desde este modesto blog quiero sostener el debate de ideas y proyectos que la sociedad argentina se niega a dar, no tiene nada que ver con “periodistas” tan encumbrados como miserables de la talla de Lanata, Van der Koy, Castro, Bonelli, Roa, Blanc, Kirchbaum Biasatti, Majul, Grondona, Longobardi, Morales Solá y tantos otros que necesitaría muchas páginas para nombrarlos. En algún momento pude pensar que estos “periodistas” obraban de buena fe, pero la evidencia que nos da sus prácticas periodísticas, no permite sostener esa hipótesis, obran de mala fe, su objetivo es dañar la economía nacional y la de los argentinos más vulnerables, se alinean con los buitres que pretenden esquilmarnos, con cuanto gobierno es enemigo de la Argentina, con cuanto político extranjero denosta a nuestros gobernantes, apuestan al fracaso y la ruina del país, entonces, como puede considerárselos parte del pueblo argentino. Sinceramente, creo que es mas parte de esa entelequia que se llama pueblo un motochorro que estos rufianes de guante blanco. Tampoco puedo considerar que tengo intereses o cultura comunes a los jueces y fiscales de la dictadura que aún permanecen enquistados en el sistema judicial o a los militares que asesinaron a miles de argentinos para poder gozar de los beneficios de la corrupción que instalaron en el país. Menos aún puedo considerarme parte de un colectivo en el cual están los miembros de la sociedad rural, esos que Sarmiento denominó “oligarquía con olor a bosta de vacas”, cómplices necesario de los crímenes de la dictadura, empresarios corruptos que robaron empresas a punta de pistola como lo hicieron los directivos y dueños de La Nación y Clarín con Papel Prensa, o que robaron los ahorros de los jubilados con operaciones dolosas como lo hizo el grupo Clarín con las AFJP que controlaba, o tantos negociados que robaron el patrimonio de los argentinos durante el menemismo y el delarruismo. Se equivocan los que piensan que toda esa lacra de burgueses corruptos y sus lacayos de turno son parte del mismo colectivo que los trabajadores. Los trabajadores tenemos intereses, culturas, éticas, conductas y conciencia muy distintas. Ellos aspiran a ganar más de lo que pueden gastar a costa de la miseria de la gran mayoría de la población, ellos se roban los unos a los otros en operaciones de bolsa, ellos mienten, difaman, coimean mientras nosotros trabajamos, sudamos, perdemos horas de vida para poder juntar unos pocos pesos que nos permitan vivir. Ni siquiera en la guerra de Malvinas fuimos iguales porque mientras los hijos de los trabajadores, de los campesinos iban a morirse de hambre, a ser maltratados por los milicos sangrientos que supuestamente debían conducirlos, a ser ametrallados por los ingleses, los hijos de los burgueses se quedaban en sus cómodas mansiones, yendo a divertirse mientras los más necesitados morían. Definitivamente no somos iguales, un abismo separa a la parte más rica y opulenta de la sociedad argentina de los más vulnerables y necesitados, efectivamente como dicen los sicarios de la palabra, encabezados por Lanata, hay una grieta, una grieta ancha y profunda, que fue cavada durante mucho tiempo por los capitalistas salvajes que para robarle las tierras a los pueblos originarios cometieron genocidio con ellos, que asesinaron a millones que luchaban por su dignidad como ocurrió en la Patagonia rebelde, la huelga de los talleres Vasena, en la resistencia peronista a las dictaduras, durante la última dictadura genocida, en la plaza de mayo cuando el delarruismo arrolló a la multitud que clamaba en contra de la desocupación y la miseria creciente. En realidad no existe el pueblo, lo que existen son clases sociales que están en pugna, a veces de manera abierta, a veces de manera subterránea. Aun la propia burguesía no es un colectivo monolítico, existen dentro de ella diversos intereses, a veces casi antagónicos, hay capitalistas que son explotados por los capitalistas más concentrados, por los financistas que prestan dinero con tasas usurarias, que son destruidos cuando no cumplen con los mandatos de los poderosos. Estos sicarios a sueldo (los “periodistas independientes”) defienden los intereses de los que no soportan ni un mínimo cuestionamiento a su poder. Por eso atacan sin piedad al kirchnerismo, porque representa un intento de reivindicar en parte a las mayorías marginadas y bastardeadas durante años. No son parte del mismo colectivo que integramos nosotros, los trabajadores, quienes ni siquiera pueden ocultar sus pertenencias políticas, quienes cuando entrevistan a un Macri, un Masa, o cualquier otro sinvergüenza autoritarios travestido de popular y democrático le hacen el campo orégano en la entrevista y luego tienen el tupé de difamar a los periodistas de 678 porque dicen, ahora ven a Scioli como alguien de ellos y lo alaban, cuando estos miembros de 678 lo primero que hicieron es definirse como parte del kirschnerismo pero con diferencias con Scioli, se lo dijeron en la cara, y le hicieron críticas que nunca se escuchan cuando los sicarios mediáticos entrevistas a los opositores. Lo que les molesta de los programas que ellos llaman oficialista no es que sean eso, oficialistas, sino que desde que existen ponen al descubierto su miseria, su travestismo, su infamia, su mercenarismo, mostrando archivos que muestran lo que realmente son. Les molesta no tener la impunidad que tuvieron en otro momento para mentirnos, les molesta que ya no sean los intocables, que pueden ser criticados, que sus prácticas corruptas pueden quedar a la vista. No pueden ser parte del mismo colectivo los que se asombran de la formula Scioli/Zanini que son parte del mismo espacio político, y no se asombraron ni dijeron nada del grupo A que unía a radicales, socialistas, derechistas de todo pelaje para trabar el funcionamiento institucional del país, o no dicen nada de las movilizaciones que juntan a Nazis confesos, con personajes como Pando que defienden a los militares genocidas con militantes de centro o izquierda. Saben que es un discurso mentiroso de Macri cuando habla de acompañar a la gente, de cuidar a los más débiles, que es una falacia impúdica, pero lo ocultan, cuando el lector escuchó en TN, Canal 13, Clarín, La Nación, Perfil, u otros medios concentrados alguna crítica a la oposición. Para ellos supuestamente todo lo que hace el gobierno está mal y lo que dice la oposición es maravilloso, entonces cabe la pregunta: porque fracasaron con sus proyectos neoliberales los Macri, Masa, Menem, Sáenz, etc. Es hora de separar la paja del trigo, unirnos entre los que tenemos intereses y sufrimientos en común y dejar de votar a payasos impresentables, automovilistas con Alzheimer, empresarios exitosos para robarnos lo nuestro, periodistas mentirosos y comenzar a confiar solo en los que son como nosotros. No hay pueblo, y si pudiéramos hablar de pueblo hablaríamos de los que sufren, de los que luchan, de los que son excluidos. Mientras tanto hablemos de ciudadanos, unos que viven a costa del esfuerzos de la gran mayoría y que nunca van a querer ceder sus privilegios y otros sometidos a su yugo. Hasta la próxima.

domingo, 14 de junio de 2015

Psicología, conducta y política.


La política se rige por ideas, a mi entender, equivocadas. La mayoría de los analistas políticos, y por lo tanto los políticos que siguen sus consejos, piensan que la conducta de las personas es una estructura fija e inalterable, por lo menos en determinados intervalos de tiempo. Esta idea que es incorrecta cuando pensamos al sujeto aislado, lo es mucho más cuando pensamos en términos de masa. Veamos un poco la cuestión, cada uno de nosotros es uno mismo y otro diferente a la vez, esto es así porque nuestro aparato psíquico, como propiedad emergente de la materia, el sistema nervioso, no responde a los estímulos de una manera uniforme, sino en función de los diferentes contextos en los que tiene que tomar decisiones. En otro lado hemos afirmado que, los seres humanos nos constituimos en lo que nuestras decisiones nos conforman, en cada decisión modificamos parte de lo que la filosofía clásica ha denominado el ser. El ser es un concepto que nos remite al instante, somos lo que en cada instante decidimos, y en cada instante nuestro ser muta. Por ejemplo, es frecuente escuchar a las personas decir que tal o cual suceso les cambió la vida, en realidad todos los sucesos que nos involucran nos cambian la vida, solo que algunos lo hacen de una manera perceptible y la gran mayoría produce cambios imperceptibles, aun hasta para nuestra conciencia. Hemos afirmado en otro lugar que la identidad que sostenemos es el resultado de la memoria, la ex, la experiencia y la percepción. La memoria es lo que construye la unidad de lo que pensamos que somos, solo que como la misma es fluctuante, por eso nuestra identidad también lo es. Aclaremos un poco este intríngulis. La memoria no es una copia física de la realidad, la realidad que percibimos es reconstruida por la memoria, tanto a la entrada como a la salida, y lo que denominamos recuerdo deja de ser fielmente lo que percibimos para convertirse en rememoración, reconstrucción subjetiva, realizada por el aparato psíquico de la realidad percibida, en función de las experiencias vividas (presentes o pasadas). En la rememoración intervienen nuestras emociones, intereses, sentimientos, etc., que utilizamos como cristal para observar y guardar en la memoria un determinado suceso. Cada vez que evocamos un recuerdo, alteramos su contenido, y esta acción no es plenamente voluntaria, sino que es el producto del contexto en el que nos hallamos al recordar. El recuerdo interactúa con nuestras precepciones e intereses presentes y tomamos decisiones desde esta particular manera de constituirnos en cada momento. Si a esto le agregamos la influencia de los contenidos inconscientes en la percepción y en la subjetividad, que todo ser humano tiene, podemos entender porque, el ser, es un ser momentáneo, que se construye y reconstruye a cada momento. Veamos un ejemplo, en la guerra las personas dejan de ser lo que son, y ante las situaciones límites que la batalla determina, hasta el más pacifista y humanista puede constituirse en una máquina de matar a un otro con el cual el único punto de encuentro, es tal vez, el acto de quitarle la vida. Durante la guerra civil en Bosnia, vecinos que tenían una gran amistad y que compartían desde hacía años muchas vivencias, se convirtieron en enemigos irreconciliables, y se mataron sin piedad unos a otros solo por ser parte de comunidades enfrentadas en la guerra, En algún momento creíamos que las decisiones individuales y de masa eran tomadas en función de la acción de las estructuras económico-sociales en la cual se desenvolvían. Teníamos la creencia de que las actitudes de las masas eran racionales, o por lo menos, tenían una alta cuota de racionalidad. Lenin pensaba que las revoluciones se producían en momentos en que las sociedades cumplían con una serie de condiciones. Que los de arriba no pudieran continuar viviendo como vivían, que los de abajo no quisieran continuar viviendo como vivían, que existiera una situación de crisis económica, y la cuarta condición que existiera en los explotados conciencia en sí, conciencia que además de ser una clase, eran la clase destinada a liberar a todas las clases de la opresión. Este razonamiento hoy no podría sostenerse, porque la Psicología ha podido socializar la comprensión que, a partir de Freud y otros pensadores, ha resignificado el concepto de lo psíquico y que nos dice que ni las decisiones individuales, ni las de masa son enteramente racionales, ni mecánicamente dependientes de lo social. Esto no significa negar la importancia que la estructura económica tiene sobre los comportamientos colectivos e individuales, solo supone pensar que cuando un sujeto toma una decisión lo hace en función de múltiples aspectos y no solo determinado por los intereses de clase. Un obrero puede acompañar a sus patrones en la defensa de la fuente de trabajo sin cuestionar el derecho a la propiedad o la explotación de la cual es sujeto. Muchas veces tomamos decisiones que van en contra de nuestra subjetividad, que contradicen todo aquello que creemos ser, por ejemplo una persona puede estar muy apegada a normas éticas y morales, tener un alto sentido de la responsabilidad y de la solidaridad, y sin embargo ante una situación límite, un accidente en la ruta o en las calles de una ciudad, responder irreflexivamente a los mandatos internalizados y abandonar a la persona que atropelló. Esto ocurre más aun cuando analizamos el comportamiento de un sujeto inserto en una masa. En la masa liberamos nuestros deseos más inconscientes y tendemos a constituirnos en uno más, en el anónimo hombre masa, abandonando las determinaciones de nuestro aparato psíquico, y asumiendo la subjetividad colectiva como propia. Se produce una identificación colectiva del hombre masa con todos los integrantes y a la vez una identificación del líder que en ese momento ocupa el lugar del padre/conductor. La irracionalidad se potencia en el comportamiento de masa, la identificación horizontal solidifica las creencias, las acrisola, y los sujetos asumen como propios intereses que a veces están muy distantes de sus prácticas pero que en el imaginario colectivo de la masa visualiza como propios. Por ejemplo alguien puede ir a una movilización para exigir que vendan dólares a todos y no tener la capacidad de comprar billetes de esa moneda, puede pedir más seguridad y no haber sido víctima de un delito nunca, puede repudiar al gobierno que le brinda asistencia y ponderar a los que siempre los han sojuzgado y explotado. Un ejemplo concreto es la actual situación política en argentina. Tenemos un gobierno popular que otorgó el beneficio de la jubilación a casi el 100 % de los beneficiarios, que incrementó los salarios reales desde 2002 en forma concreta, que otorgó la movilidad jubilatoria, que recuperó empresas como Aerolíneas Argentinas e YPF, que recuperó los ahorros de los trabajadores que eran sistemáticamente saqueados por las AFJP, que dictó leyes de democratización de los medios de prensa, de matrimonio igualitario, que juzgó y condenó a militares, empresarios, jueces, etc., cómplices del genocidio, que ha puesto en marcha un plan para recuperar la red ferroviaria beneficiando a millones de ciudadanos que podrán viajar más barato y mejor, sin embargo sectores en estado de pobreza o muy poco por encima de ella, sectores medios beneficiados con planes de viviendas como PROCREAR, sectores que son beneficiados por la asignación universal por hijo, etc., salen a enfrentar al gobierno por el llamado impuesto a las ganancias, impuesto que solo paga un 5% de los trabajadores, aquellos que están en la cima de la pirámide salarial. Las formaciones políticas de izquierda, que supuestamente luchan por mejorar las condiciones de vida y de existencia de las masas oprimidas, en lugar de convocar a enfrentar a los opresores que postulan las mismas políticas neoliberales que desde casi los comienzos de la democracia se vienen aplicando por mandato de los organismos financieros internacionales, se alinean con esos sectores en contra del gobierno que propone un modelo de acumulación diferente basado en el neokeinesianismo, y que a ojos vista ha beneficiado a los más vulnerables. Basta con observar que la pobreza y la indigencia que en Argentina habían superado más del 50% la primera y más del 20% la segunda, hoy hasta los más acérrimos opositores sitúan a la pobreza por debajo del 30 % y a la indigencia en un solo dígito. Es escena frecuente observar en los programas televisivos de entrega masiva a opositores diciendo que el gobierno es autoritario, que no respeta la libertad, etc. Más aún, mientras afirman que no hay libertad y si hay autoritarismo (algunos hablan de fascismo) despotrican, insultan, critican a la presidenta y los miembros del gobierno, como dice un amigo mío, hasta en arameo, y los que acusan de autoritarios. En los diferentes programas televisivos se anula la palabra del que está a favor del gobierno con gritos, insultos, descalificaciones de todo tipo (como ocurre en el programa Intratables), o se trata de ignorantes, idiotas, débiles mentales a quienes apoyan las políticas del gobierno y más aún a los que lo votan y al mismo tiempo se habla de la grieta que separa a los argentinos (como lo hace Lanata y su grupo de acólitos en radio y televisión). Existe pues una gran irracionalidad en los comportamientos de masas que contaminan aún los comportamientos individuales de las personas y construyen formas intolerantes de relación que no son solo producidos por los actores sociales integrantes de la masa, sino que toman como propios la agenda con que los medios de comunicación de masas que los coloniza, generando en ellos una forma de enajenación social, que destruye el pensamiento reflexivo y crítico. Solo con este argumento se puede entender a un vulnerable social que vota a Macri, cuando es notorio que en el gobierno su comportamiento será igual al comportamiento económico de la dictadura, de Menem, de la Alianza, es decir se basará en los postulados del neoliberalismo que nos empobreció por años y que hoy hunde en la pobreza y el sufrimiento a los sectores más vulnerables de la vieja Europa. Para cambiar la sociedad y transformarla en un colectivo más igualitario, solidario, cooperativo, es necesario comprender las conductas de sus integrantes, analizar las relaciones entre la estructura económica y las formas de conciencia de los diferentes sectores, pero debemos hacerlo en forma autogestionaria, sin líderes fantásticos que nos prometen el paraíso y cuando son gobierno nos hunden en el infierno, reconociendo quienes son los verdaderos amigos de los más vulnerables, porque es necesario que mientras cumplimos con la utopía, construyamos con los más rezagados un presente de mayor bienestar y más oportunidades laborales educativas y sociales. Hasta la próxima.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Ni una menos?, porque, ni uno menos.


Es claro que el femicidio es un problema urgente. La cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas, ex parejas, etc., amerita un programa de prevención y atención de las mujeres víctimas de violencia de género. Como se que lo que voy a escribir es muy polémico, quiero hacer en primer lugar una petición de principios. La sociedad actual es todavía una sociedad machista, la mujer ocupa en la estructura social y en el imaginario de la misma un rol secundario, relegada de los lugares importantes de decisión, condenada en muchos casos al trabajo doméstico. La sociedad machista, o diciéndolo con mayor precisión la sociedad patriarcal es muy antigua, pero no siempre existió. Existen estudios antropológicos que demuestran la existencia de sociedades matriarcales. Engels, Margaret Mead, etc., analizar su existencia en un conocidos trabajos, En: “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”, Engels nos habla de la primera gran revolución social, el paso del derecho materno al derecho paterno y vincula este cambio con el momento en que los grupos humanos se convierten en sedentarios y pueden realizar una acumulación primaria de bienes. En las sociedades primitivas no existía la monogamia, las uniones eran grupales, y los clanes endogámicos tenían dentro de sí libre comercio sexual. Esto llevaba a que se supiera de que mujer era hijo alguien, pero no quien era su padre. Mientras no hubo acumulación originaria, este modelo social funcionó, las mujeres se ocupaban de las tareas domésticas y los hombres de proveer alimentos mediante la caza. Con la aparición de la agricultura, las comunidades primitivas comienzan a estacionarse en un territorio determinado, y en ese territorio los hombres, además de obtener lo necesario para la subsistencia, pueden realizar acumulación de alimentos, enseres, etc. La economía externa se hace más importante que la economía del “domus”, pero a la vez comienzan a establecerse las diferencias al interior de la gen primitivo. Algunos de sus miembros son capaces de realizar una acumulación diferente a otros, y, por decirlo de una manera simplificada, surge la necesidad de trascender, brindando lo acumulado a la descendencia, es decir, surge la necesidad de reconocer de qué padre es hijo un hijo. Este cuadro de situación genera en primer lugar el derrocamiento del derecho materno, para ello la gen se transforma, comienzan a surgir las diferentes formas de apareamiento, algunas de las cuales perduran hasta la actualidad (monogamia, poligamia, etc.). La mujer comienza a ser propiedad de un solo hombre, y al ser así es posible saber a que hombre corresponde la paternidad de sus hijos. El dominio del hombre sobre la mujer, luego del reemplazo del derecho materno por el paterno, instaura la sociedad patriarca, el machismo es una forma exacerbada y anómala de ese tipo de contrato social de nuestros ancestros. Durante siglos la mujer será sojuzgada, desvalorizada, condenada a vivir una vida intrascendente al interior de los muros del hogar, y desde entonces comenzó la larga marcha por su liberación, por la igualdad de los sexo, lucha que aun es necesaria y que es parte de la lucha de todos los oprimidos y desposeídos contra la opresión. Pero una cosa es la lucha de las mujeres por su reivindicación social y otra el extremismo feminista, que como todos los extremismos es nefasto. ¿Porque digo esto? Veamos algunos ejemplos. En un reportaje radial una de estas extremistas, llamada Cecilia (el apellido lo ignoro) sostuvo que el hombre y la mujer no tenían ninguna diferencia ni psíquica o física; también se preguntó porque a los niños no se les daba para jugar muñecas, como a las niñas, y sostuvo que había que punir los piropos. Como las aporías de Zenón de Eleas, este argumento puede tener una lógica discursiva, pero no soporta la confrontación con la realidad. Que el hombre y la mujer no tienen diferencias psíquicas, físicas y culturales es una falsedad. Más aún sostener que todos los seres humanos son iguales es incorrecto dado que cada ser humano es diferente a todos sus congéneres, la noción de igualdad no es una noción biológica o psíquica, es una noción social, que remite a que todos los integrantes de una sociedad tengan igualdad de oportunidades y la posibilidad de cubrir todas sus necesidades, se vincula a la lucha contra la pobreza y la indigencia por las que algunos ciudadanos gozan de mucho y otros de nada. Algunos tienen mayor coeficiente intelectual, otros mayor fortaleza física, otros mas salud física y mental, es decir cada uno de nosotros tenemos atributos que nos diferencian de los demás. En el plano del género existen profundas diferencias entre el hombre y la mujer, estas diferencias biológicas, psíquicas y culturales han determinado diferencias inaceptables en el plano de lo social. La mujeres pueden tener en su vientre a los hijos, los hombres tienen en general una mayor fortaleza física, las mujeres pueden parir un hijo por año (a lo zumo mellizos, trillizos, etc.), los hombres pueden engendrar cientos de hijos en un año, las mujeres constan de lo que llamamos instinto femenino que les desarrolla cualidades psíquicas muy importantes como la necesidad de proteger a su prole, amamantarlos, etc., todas estas características que determinan un particular psiquismo femenino y masculino. Estas características no invalidad la igualdad que tienen los géneros para trabajar, hacer deportes, progresar, gozar de beneficios, etc. Si somos iguales seria lógico preguntarse porque los hombres y mujeres no compiten en los diferentes deportes, porque hay categorías de, por ejemplo en, tenis, futbol, voley, hockey, box, etc., femeninas y masculinas. También sabemos que en la sociedad existen interdicciones que separan a uno de otro género, como por ejemplo sanitarios para hombre y mujeres. Si somos iguales cual es el problema que concurramos a los mismos sanitarios para realizar nuestras necesidades. Existen actividades que aunque las pueden desarrollar individuos de ambos géneros tienen una predominancia de alguno de ellos, como por ejemplo trabajar de estibador portuario, los maquinistas ferroviarios, los conductores de autobuses, son generalmente hombres, aunque en algún caso haya alguna mujer que lo hace. En la educación hay predominancia de género femenino, igualmente en la peluquería, en enfermería, etc. Es decir los géneros humanos no son iguales sino complement5arios, necesitan el uno del otro. Por ello cuando se habla de la violencia de género habría que referirla a ambos géneros. Si bien son muchos menos los hombres que han sido asesinados por sus parejas, recorriendo la prensa encontraremos algunos de estos casos. También es violencia de género la actitud de muchas mujeres que impiden a sus ex parejas que vean a sus hijos, es violencia la denigración que sufren a veces los hombres de parte de sus compañeras, es violencia cuando algunas mujeres tienen relaciones sexuales para progresar en el trabajo relegando a los compañeros, a veces mas calificados, en definitiva hay muchas formas de violencia que practican algunas mujeres sobre los hombres y que no reciben el repudio social que deberían recibir. Porque castigar a todos los hombres porque existe una minoría de ellos que son violentos, la gran mayoría no lo son, vea entre sus parientes, amistades, etc., y encontrará que los violentos son una ínfima cantidad. Cuando hablamos de derechos iguales deberíamos preguntarnos porque solo la mujer puede determinar sobre el embarazo no querido, acaso lo que tiene en su cuerpo no es también parte de su pareja, no debería la mujer contar con el consenso de su pareja para realizar una aborto. Porque en general la tenencia de los hijos queda para la mujer, hay hombres que teniendo mejores cualidades como progenitores no obtienen la tenencia, porque por lo general no es equitativa, porque quien se queda en la casa familiar cuando una pareja se separa es en la mayoría de los casos un derecho de la mujer (por lo menos hasta que los hijos sean mayores de edad).Porque aceptamos que se burle la voluntad popular con el llamado cupo femenino en las elecciones, la llamada discriminación positiva, si las mujeres quieren acceder al parlamento deben hacerlo por sus propios medios, no porque una ley diga que un tercio de ellas, por lo menos, debe integrarlo. En América del Sur tenemos tres mujeres que son presidentas, y no lo hicieron por una ley de discriminación positiva, sino por tener los méritos para conquistar la voluntad popular. Existen algunas formas de machismo sobre las que nunca se habla, como por ejemplo eso que denominamos caballerosidad. La caballerosidad, es una forma de subestimación de la mujer. De ello saben mucho las mujeres de algunos países. En Suecia, por ejemplo, las mujeres no permiten que los hombres les paguen su consumación, si algún hombre osa abrirles una puerta lo miran con expresión de reprobación, aun cuando tengan sus manos ocupadas. La mujer sostiene la igualdad de oportunidades en todo sentido. Ser caballero y pensar que el hombre debe defender a la mujer, es una noción de la edad media, por eso al caminar por la calle el hombre le da el lugar de la paread a la mujer, para poder defenderla mejor. Es por todo eso que considero que la consigna de la movilización debiera haber sido: “Ni una menos, ni uno menos”. Hasta la próxima

domingo, 24 de mayo de 2015

Sobre la política burguesa.


Para la burguesía la política no constituye un elemento central de su actividad. Con esta afirmación no pretendemos desconocer que para esta clase social la política es una herramienta fundamental para ejercer el poder, simplemente queremos reflexionar respecto de porque la burguesía hace política. Hubo un momento en la historia de la humanidad en que la burguesía constituía una clase revolucionaria, cuyo objetivo era liberarse de las relaciones de opresión a las que era sometido por la oligarquía feudal. Hasta la revolución francesa la burguesía disputaba en el terreno económico con el ancien régimen y buscaba cambiar la estructura económica y política de la antigua sociedad. Pensadores como Rousseau, Locke, Montesquieu, Voltaire, Diderot batallaron desde el campo de las ideas constituyéndose en intelectuales orgánicos revolucionarios de la clase en ascenso. Desde el campo de la economía algunos pensadores como Smith, Ricardo, Locke, Jefferson sentaron las bases teóricas fundamentales del funcionamiento económico del capitalismo. Lo que caracteriza este momento histórico es que hay una clase interesada en el cambio social y la política se constituye en la herramienta de transformación por antonomasia. La burguesía otorgaba más importancia a la política que a la consolidación de sus intereses económicos individuales. Hoy ella ve a la política tan solo como un medio para hacer negocios. Un conocido político rosarino decía (parafraseando la fórmula marxista D-M-D usar el dinero para producir mercancías que permitan ganar más dinero) que la nueva fórmula del capitalismo era D-P-D, usar el dinero para participar en política que permita ganar más dinero. Para la burguesía la participación en política no busca transformar las relaciones de producción vigentes (dado que ello significa su propia sepultura), ni tan siquiera ve a la política como una herramienta útil para mejorar las condiciones de existencia de los sectores más vulnerables de la sociedad, la política para cualquier político burgués constituye un medio de hacer negocios para acrecentar su patrimonio personal y el de sus relaciones. Es allí donde reside una de las características fundamentales de la práctica política actual, la falta de contenido de los debates políticos. En la política actual, ya no se trata de un proyecto colectivo, debatido por todos los integrantes de un partido político y en el que, el que ocupa el liderazgo es el que resume los elementos sustanciales del proyecto, se trata de propuestas facciosas, de grupo o individuos a las que el colectivo se suma como estrategia para sostener privilegios personales. Es cierto que existe un clivaje entre los proyectos personales y el interés general de clase. Ningún gobernante u opositor desarrolla propuestas destinadas a abolir la propiedad privada en general y mucho menos la de los medios de producción, aun cuando esa característica de la propiedad en el capitalismo sea la causa central de las relaciones de asimetría social. La gran causa de la pobreza y la indigencia en el sistema capitalista estriba en que este es un sistema de acumulación piramidal que progresivamente aumenta la distancia entre la base pobre o indigente de la sociedad y el vértice rico. En otras presentaciones hemos hecho notar que según los datos de las organizaciones capitalistas más prestigiosas unas 600.000 familias son dueñas de aproximadamente el 40% de los bienes totales del planeta y hemos destacado que las diferencias de riquezas entre los más pobres y los más ricos son hoy mayores que las sociedades antiguas. Otra de las características actuales de la política y la economía burguesa es su indiferenciación de lo que se dio en llamar negocios sucios (tráfico de armas, de drogas, trata de personas, blanqueo de dinero, etc.) y los llamados negocios limpios (empresas legales como fábricas, bancos, etc.). En la medida en que las mafias “ilegales” se desarrollaron económicamente y creció su poder de fuego comenzaron a coaptar a políticos, miembros del aparato jurídico y de las fuerzas de seguridad, empresarios, etc., y en un paso evolutivo posterior estos mismos actores “ilegales” compraron o constituyeron sus propias empresas “legales” incorporándose al sistema económico, al punto tal, que en muchos casos es muy difícil distinguir a un “honrado banquero”, un “empresario intachable” o un “político honesto” de los grande capos mafiosos, los que por lo general son socios de los primeros. En todos los países capitalistas existe corrupción, la gran mayoría de los empresarios, banqueros, políticos, etc., utilizan el dinero proveniente de negocios ilícitos para sufragar sus propias necesidades económicas. Los grandes capos narcos salvaron de la quiebra a grandes bancos en 2007, que por lo demás lavan el dinero de ellos, Roosevelt utilizó los favores de Charlie Lucky Luciano en su campaña presidencial, los narcos mejicanos, colombianos, italianos, rusos, nigerianos gastan fortunas en el soborno de políticos, jueces, fiscales, policías, en el siglo XX conocidos políticos italianos como Giulio Andreotti mantenían relaciones con las mafias, en nuestro país, Argentina, en la Provincia de Santa Fe y Bs. As las planas mayores de las policías, y diversos miembros del poder judicial son sospechados de connivencia con los mafiosos, en definitiva, la ingenuidad o la hipocresía de los llamados a acabar con la corrupción choca contra el entramado mafioso de las bandas ilegales y las empresas legales, los miembros de los poderes judiciales y los políticos. Se desnuda así otra de las características de la política burguesa, su carácter corrompible. Por supuesto que no todos los políticos son iguales, así como la burguesía no constituye una clase homogénea. En otras entradas hemos sostenido que en nuestro país existe una lucha enconada entre dos proyectos de acumulación capitalista, uno, el del gran capital financiero, de las grandes corporaciones industriales, de los grupos mediáticos monopólicos que no tienen una ligazón estrecha con el mercado interno, y que por lo tanto sus declamaciones contra la pobreza poco se diferencia del llanto lastimero de señoras gordas de la burguesía mientras dan limosna a los pobres y desamparados en la puerta de la iglesia, la mezquita o la sinagoga. La gran burguesía no solo que no le interesa disminuir y mucho menos eliminar la pobreza, sino que además siente un desprecio discriminatorio hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. Sus intelectuales orgánicos que son parte de los partidos de derecha o de la derecha de los partidos, como por ejemplo el radicalismo, el PRO, el Frente Renovador, la derecha peronista, sostienen, como lo hicieron Sanz, Carrió, Chiche Duhalde, Miguel Del Sel, etc., que los pobres se gastan lo que se les da por planes sociales en droga o vicios, que las mujeres se embarazan para cobrar esos planes o que cuando se embarazan están haciendo salario, es lógico, son los representantes políticos de los sectores que piensan que los delincuentes, traficantes de droga, asesinos son pobres, de gorrita, tez oscurita, y que se niegan a observar los verdaderos delincuentes detrás de los sillones de gestión de las grandes corporaciones empresariales. El otro sector en pugna, es lo que eufemísticamente se llama burguesía nacional, pero que no es más que un sector de la burguesía interesado en el desarrollo del mercado interno como vía de incrementar el consumo ya que ellos dependen del mismo. Este sector que históricamente estuvo representado por los grandes partidos populares, ante la defección del radicalismo que abandonó las banderas históricas del partido luego de la muerte de Raúl Alfonsín, solo tiene como representante político a un sector del peronismo, el kichnerismo. El kichnerismo constituye el ala liberal popular de la representación política de la burguesía, lo que se ha puesto de manifiesto en su orientación a la defensa irrestricta de los derechos humanos, los juicios a los responsables del genocidio, el aval a las organizaciones humanitarias como las madres, las abuelas, las ONGs contra la discriminación y la trata, el impulso a reformas en el código civil, la aprobación del matrimonio igualitario, el derecho a la identidad de travestis y trans, la ley de medios audiovisuales que ha permitido a sectores vulnerables acceder a la palabra, los planes de asistencia económica como la asignación universal por hijo, la asistencia educativa, jurídica y económica a madres adolescentes, el sostenimiento de derechos de los trabajadores como las paritarias, el 82% móvil en diversos sectores de los jubilados, la inclusión en el sistema previsional de casi todos los beneficiarios, el cumplimiento de derechos insoslayables como el derecho a la vivienda a través de planes como PROCREAR, la recuperación de empresas saqueadas durante el menemismo como YPF, aguas, correos, aerolíneas, ferrocarriles, el desarrollo de estrategias económicas neo keynesianas que impulsaron el consumo social, los intentos bloqueados por la derecha de reformar la justicia heredada de la dictadura, el aumento del presupuesto educativo otorgando mayores salarios a los docentes y construyendo miles de metros cuadrados de escuelas y universidades y tantos logros más que sería largo de enumerar. Creo que este sector político se ha constituido en la centro izquierda de la política burguesa en un país que tiene una derecha económica y mediática muy fuerte y no posee una izquierda orgánica que desarrolle un proyecto propio de los trabajadores en el sistema capitalista. Proyecto ejecutable en el marco del sistema, que contenga medidas que impliquen que la carga tributaria la soporten los que más tienen (la burguesía concentrada, la burguesía media y pequeña) y no los sectores de menores recursos (sectores medios y pobres de la sociedad), que limite las utilidades de las grandes corporaciones de producción y servicios como terminales automotrices, grandes fábricas de alimentos y cadenas de distribución de los bienes y servicios (en Francia, Inglaterra y otros países capitalistas las empresas ven limitados sus márgenes de ganancia sobre la inversión a un dígito mientras que en nuestro país suman tres cuatro dígitos). Que limite la transmisibilidad de los bienes por medio de impuestos draconianos a la herencia que aporten recursos al Estado para desarrollar bienestar social, que penalice con cárcel efectiva la evasión impositiva y la fuga de divisas, que aplique impuestos a los bienes y eventos suntuosos (autos de miles de dólares, mansiones de costo incalculables, fiestas suntuosas de millones de dólares, etc.) que amplíe la democracia incorporando el referéndum, el plebiscito, la discusión igualitaria en asambleas populares de la distribución de los recursos en las ciudades, la electividad popular y mandatos fijos de los miembros del poder judicial y de los mandos de las fuerzas de seguridad, aun de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, la revocabilidad de los mandatos por iniciativa popular, la democratización de las organizaciones gremiales limitando los mandatos de sus dirigentes y eliminando las dinastías gremiales como la de los Moyano, el desarrollo de efectivas políticas de salud por el Estado que brinde mejores y más eficientes servicios que las organizaciones privadas del rubro, en definitiva un proyecto que tienen que construir los sectores vulnerables y que nada pueden esperar de una izquierda que desde su nacimiento ha demostrado una terrible incapacidad para poder enunciar, poner en práctica y ganar voluntades para un proyecto de transformación social auténtico y autogestionario. Hasta la próxima

sábado, 9 de mayo de 2015

Porque pensamos como pensamos.


Cuando pensamos lo que pensamos, ¿estamos pensando lo que pensamos?. La pregunta puede parecer ridícula, pero no lo es tanto si reflexionamos sobre la manera en que pensamos y en base a que se organiza nuestro pensamiento. En la modernidad, los actores sociales tenemos la posibilidad de acceder a un cuantum de información muy grande, casi podríamos decir infinita, pero esa información no es exactamente la que necesitamos para gestionar nuestras vidas y nuestros intereses, y en muchos casos cumple un papel negativo en el procesamiento de la información, dado que por su magnitud nos avasalla y nos dificulta que logremos discriminar lo necesario de lo superfluo. Nuestra herramienta más poderosa para poder procesar adecuadamente la información, es como hemos señalado en numerosas oportunidades, la capacidad reflexiva y crítica. En nuestro trabajo intelectual es necesario que reconozcamos los factores que intervienen en el procesamiento de la información. Cuando pensamos, lo hacemos desde las operaciones propias de nuestro aparato psíquico, pero no solo a nivel del Yo, sino que también participan en el proceso contenidos propios de nuestro inconsciente. Por otra parte, a los largo de nuestras vidas nos vemos bombardeados por la acción de los medios de comunicación de masas. Un mito de la modernidad consiste en que la acción de los medios de comunicación de masas nos permite acceder en tiempo real a toda la información disponible, este mito no tiene en cuenta que no solo incorporamos la información que nuestra conciencia percibe, sino que también lo hacemos con mucha información subliminal que participa de la transferencia informativa de esos medios, pero que, a la manera de los virus informáticos, penetra en nuestro psiquismo sin que tengamos noticias de ello. Un ejemplo muy simple es cuando Ud. va a un cine y sale con una ganas tremendas de tomar una Coca Cola, lo que ha ocurrido es que Ud. ha recibido información enmascarada, imágenes de milisegundos de la bebida incluidas en la película, que su conciencia no percibe, pero que Ud. ha incorporado. Un supuesto básico subyacente es que la información que transmiten los de medios de comunicación es inocuo, que somos lo seres humanos los que la procesamos. Esto no es exacto, ya que la transmisión de los mass media se realiza en forma persistente, creando en nuestro psiquismo, la ilusión de que un hecho ha ocurrido, aun cuando no sea veraz. La información se adultera, se modifica, se transmite mutilada, de manera de adecuarla a lo que a esos medios les interesa que llegue a nosotros. De esta manera se construye una subjetividad colectiva que lleva a establecer trincheras antagónicas frente a los hechos del acontecer diario y a que cada uno de nosotros adopte una posición en pro o en contra totalmente acrítica. Un ejemplo es cuando a alguien se le pregunta por algo y contesta que es así porque lo escuchó en TN. Para lograr este nivel de sometimiento de la subjetividad colectiva los medios de comunicación han construido artificios conceptuales del estilo de “periodismo independiente”, “información objetiva”, que ocultan que la información que nos envían ha sido adulterada y se nos transmite tamizada de manera que nuestras decisiones sean funcionales a sus intereses y a los del sector social que representan. Esto lleva a que consideremos acríticamente como verdadero lo que en más de una oportunidad no los es y a que la sociedad se escinda en bandos antagónicos que no son capaces de escucharse los unos a los otros. Veamos algunos ejemplos En Argentina, trabaja como juez en la Corte Suprema de Justicia de la Nación una persona de 98 años, que a pesar de que la reforma constitucional de 1994 estableció que la edad límite para retirarse de la corte es a los 75 años, se mantiene en su puesto por una acordada de los propios jueces de la corte que dictaminaron que ellos se podían retirar a la edad que quisieran dado que habían asumido antes de la reforma. Desde el oficialismo se sostiene que una persona de esa edad no puede cumplir con las ingentes obligaciones que implica el cargo, se pone en tela de juicio la buena salud del ministro y se piensa que debería retirarse, más aún se sostiene que el juez realiza su trabajo por medio de otro juez oculto que es quien le elabora los dictámenes y él solo los firma. Desde la oposición se considera que esta postura es un ataque contra la independencia de la justicia, que es inhumano considerar que por la edad alguien no puede cumplir con las exigencias del cargo y que es otro intento de domesticar la justicia para que sea funcional al gobierno. En el medio estamos los ciudadanos que recibimos las consecuencias del accionar de los jueces que a través de sus sentencias determinan lo que es legal de lo que no lo es, y que tomamos posición frente a esta polémica. Es sabido que las posturas del oficialismo y la oposición se relacionan con la pertenencia política del juez Fayt, que es el único juez que queda de los nombrados por Alfonsín en 1984. Es un juez que desde 2003 viene sistemáticamente fallando en contra del gobierno actual y a favor de sectores concentrados del poder mediático. Por ejemplo, falló contra la constitucionalidad de la ley de medios y desde hace más de 10 años cajonea la resolución de la corte respecto a una acción legal entablada por la AFIP contra el diario ”La Nación“ por evasión de impuestos. Antes de tomar posición sobre el porque dicen lo que dicen la oposición o el oficialismo, preguntémonos que dirían estos diferentes actores si en lugar de Fayt el que tuviera 98 años fuera un juez que hubiera fallado más a favor del gobierno, por ejemplo Zaffaroni que aunque tuvo muchos fallos a favor del gobierno (por ejemplo en la ley de medios) también en oportunidades fallo contra del ejecutivo. Es seguro que en este caso Macri, Massa, Carrió, Solanas, Sans, Aguad, etc., que los medios del grupo Clarín, La Nación, Perfil, que los periodistas mercenarios de esos grupos como Lanata, Majul, Castro, Bonelli, Van de Koy, Blanc, Leuco, etc., se hubieran atropellado para exigir que el juez Zaffaroni se fuera dando argumento similares a los que hoy da el gobierno y que los oficialistas hubieran defendido la permanencia del juez con los mismos argumentos de la oposición. Si somos críticos, si no nos enrolamos tras intereses que no son los nuestros, veremos que Fayt se queda por la misma disputa de poder que tiene la oposición con el gobierno alrededor de nombrar el sucesor de Zaffaroni, Lo que la oposición busca es ser ella la que cubra las vacantes en el supuesto de que gane las elecciones con el objeto de tener una corte adicta. No es ni más ni menos esta lucha por el control de la Corte Suprema de Justicia lo que se oculta tras esta polémica, es la práctica que ha llevado a tener en nuestro país jueces conservadores (muchos de ellos que heredamos de la dictadura o el menemismo) y cuya plataforma de acción es el sostenimiento de una justicia al servicio de los privilegiados y jueces que se agrupan en el colectivo “Justicia legítima” más cercanos al kirchnerismo, que tienen como plataforma de acción el cambio estructural de la justicia. Los seres humanos tenemos una capacidad limitada de conocimiento y percepción de la realidad. Sabemos de lo que pasa en otras partes del mundo a través de lo que leemos en diarios, libros o lo que escuchamos por la radio o miramos en la televisión. Quien tiene el control de la circulación de la información, tiene el control sobre nosotros los ciudadanos, sobre lo que podemos pensar, como debemos pensar. El control de la comunicación ha reemplazado al viejo palito de abollar ideologías, haciendo superfluo reprimir a alguien por sus ideas o prácticas políticas. Tal vez es por ello que los sectores más concentrados de la burguesía apuestan a hegemonizar la circulación de libros, revistas, programas informativos, más que a reprimir la escritura de esos libros, artículos o programas. Una idea que no circula, que no se comunica a las amplias masas, es una idea que pierde su carácter subversivo (en el buen sentido de la palabra). Es tal vez es por ello que el grupo Clarín ha hegemonizado la circulación de diarios y revistas a través de su distribuidora monopólica y que ahora se ha lanzado a dominar el mercado de venta de libros a través de su empresa Cúspide para determinar hasta donde circulan los libros que no son afines a sus intereses, o que empresas distribuidoras de films tratan de monopolizar su comercialización de los mismos. Se ha preguntado el lector cuantas buenas películas no ha visto porque las distribuidoras monopólicas deciden no enviarlas, o sobre el carácter estructurante de una cierta subjetividad colectiva deseada por la gran burguesía, de las películas que si distribuyen. Las películas, las revistas, los artículos, todas las obras intelectuales que consumimos a diario, aun las que se reclaman científicas tienen un objetivo de dominación, de domesticación, orientado a crear en nosotros un imaginario de comprensión de las realidades afín a los intereses de los poderosos. Este punto de vista permite comprender como el neoliberalismo, un pensamiento económico que va contra los intereses de las mayorías y acrecienta las riquezas de unos pocos a costa del hambre y la miseria de todos puede ser percibido por las victimas del mismo como una propuesta económica que los favorece. Los medios de comunicación nos muestran milagros como el de Corea del Sur, de India, de Singapur, de Taiwán, países que desde una situación de ostracismo, sin desarrollo económico, son denominados hoy los tigres del Pacífico porque cuentan con amplias tasas de crecimiento económico, y nosotros admiramos a esos países, y hasta imaginamos recorrer sus mismos caminos, porque lo que no se nos dice, es que las grandes empresas como Adidas, Nike, General Motors, Ford, Coca Cola, etc. Hacen pingues negocios teniendo mano de obra casi esclava trabajando para ellos en esos países por uno o dos dólares diarios, sin derechos gremiales, viviendo hacinados, con una magra alimentación porque su salario no les alcanza para lo elemental, ni que hablar de educar a sus hijos o tener un cuidado adecuado de la salud. Ese orden de cosas es con el que sueñan nuestros burgueses autóctonos, y los Macri, Massa, Carrió son los empleados que tienen para lograrlo, como en su momento fue la dictadura militar, el menemismo o el delarruismo. Por ello pensar porque pensamos como pensamos no es una trivialidad, implica poder reflexionar críticamente sobre lo que vemos o escuchamos, comprender que una mentirosa serial y despiadada antiobrera como Carrió no es un accidente en nuestra “democracia” sino que representa hasta qué punto pueden domesticarnos y engañarnos. Y como ejemplo vaya una perla. Como Carrió se paseó por todos los canales opositores difundiendo su teoría de la conspiración entre China, Irán, Venezuela, Cuba y sus cómplices vernáculos para matar a Nismann, la fiscal Fein la citó y luego de 4 horas en las que este Jesucristo moderno con faldas contó su disparatada teoría de la confabulación, la fiscal le pregunto si tenía pruebas, si contaba con elementos probatorios y Carrió dijo que no contaba con ninguna prueba, dejando en claro que ante la realidad el delirio no tiene espacio. Se puede mentir en TN que para eso está, para mentir y difundir las mentiras que apoyan sus propios intereses, pero cuando se enfrenta a preguntas concretas, sin el soporte de los amanuenses de turno, el rey queda desnudo, y allí se ve que Carrió no es más que una pobre psicótica usada por los sectores más reaccionarios y como Macri. Hasta la próxima.

domingo, 3 de mayo de 2015

Huérfanos.


El siglo XIX se caracterizó por la construcción de grandes teorías, teorías abarcadoras del todo social. Marx, Engels, Freud, Weber, son ejemplos de construcciones totalizadoras que pretendían, no solo explicar las condiciones del régimen capitalista, de la sexualidad, de la vida social, etc., sino que marcaban un camino de cambio para desarrollar nuevas condiciones de convivencia social. Marx, en “El Capital”, desarrolla una minuciosa descripción del sistema capitalista desmitificando muchos de los conceptos del liberalismo económico como el de la libertad de mercado como hacedora de la felicidad social, o incorporando conceptos fundamentales para la lectura superestructural del capitalismo, como el fetichismo de la mercancía y su consecuente concepto de alienación. Si bien los conceptos económicos de Marx conmovieron la estructura de pensamiento burgués, fue tal vez su concepto de praxis política la que llevó al desarrollo de una terrible onda represiva en ese siglo y el que le siguió. Para la burguesía de esos momentos era intolerable un filósofo que además de discurrir en su laboratorio como lo hacían los pensadores alemanes, también pensara en actuar políticamente para aportar al cambio social, lo que se sintetiza en la frase de Marx, hasta ahora los filósofos pensaron la realidad, de lo que se trata es de transformarla. El concepto de comunismo se constituyó en el más temido y a la vez el más perseguido por los gobernantes burgueses de todo el mundo, al punto tal que Marx habla en el “Manifiesto comunista” de un fantasma que recorre Europa, el fantasma del comunismo. Los comunistas, mucho más que los anarquistas se constituyeron en el punto de descarga de la represión capitalista, ello fundamentalmente debido, a que el anarquismo, con su concepto de pasar del capitalismo al comunismo sin fases intermedias, no podía, al negar la necesidad del estado como instrumento de la lucha por el poder y el sostenimiento del mismo, constituirse en un rival de peso de los representantes orgánicos de la burguesía. Los socialistas/comunistas que adhirieron a las teorías marxistas debatieron con los anarquistas la necesidad de desarrollar, en primer lugar un instrumento político que acaudillara a la clase obrera en la lucha por el socialismo, el partido de clase, y una vez alcanzado este objetivo, la necesidad de contar con un instrumento de gestión para sostenerse en el poder, el Estado. Mientras los anarquistas batallaban por la destrucción del Estado, de toda forma de Estado, los comunistas le replicaban que era necesario un instrumento de represión en manos de la clase obrera para evitar que la contrarrevolución retomara el control social y deshiciera las conquistas sociales alcanzadas por los trabajadores en el proceso revolucionario. Durante el siglo XX la principal polémica en la izquierda giró alrededor de las características de la lucha revolucionaria en el resto de los países capitalistas del mundo, mientras se construía el socialismo en la U.R.S.S.. Con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) U.R.S.S. como ejemplo, y los anarquistas derrotados, no en el plano teórico sino en el campo de lucha revolucionaria, ya que prácticamente desaparecieron (sobre todo en la segunda mitad del siglo XX) de la escena política mundial, el leninismo se impone como la continuación del marxismo revolucionario, sobre todo porque puede exhibir una concreción de la idea del socialismo, el llamado socialismo real soviético. La producción teórica del marxismo pierde fuerza ya que se circunscribe a la cuestión de la toma del poder, y luego del advenimiento de Stalin y el estalinismo en la U.R.S.S. solo se trata de construir fuerzas revolucionarias que apoyen la concreción del socialismo en un solo país (la U.R.S.S.) con lo que se desactiva la idea de la Internacional Socialista de los trabajadores (la Internacional en épocas de Marx y Lenin) y los partidos comunistas del mundo pasan a ser meras filiales del Comintern (Comité Internacional) de la U.R.S.S. Aun los sectores más radicalizados de la izquierda marxista continuaron sosteniendo algunos de los puntos de vistas más críticos del leninismo como la teoría del partido, el carácter socialista del Estado soviético (aun cuando vieran el él un estado obrero burocratizado como el caso de los seguidores de Trotsky) y la necesidad de reemplazar el estado burgués por el estado obrero, pero manteniendo las características represivas del primero, solo que en el caso del segundo, esa represión tenía un sentido positivo por su objetivo de impedir el retorno de la burguesía al poder y por ser el proletariado en sujeto histórico en nombre de quién la represión se llevaba a cabo. Excedería los límites del presente artículo debatir la teoría del poder, solo, y a glosa de explicación, diremos que uno de los pocos intelectuales que discutió con fundamentos la teoría del poder de los movimientos que él llamó marxistizados (para diferenciarlos del pensamiento de Marx) fue Michel Foucault, quien en diversos escritos (sobre todo el capítulo metodológico de “Microfísica del poder”) desarrolló una importante crítica a algunos de los puntos centrales de las construcciones marxistas de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Foucault critica la teoría centralizada del poder y la valoración negativa del mismo. El poder, para este autor, no es un poder centralizado que está solo en manos de un Estado represivo y cuya función es tan solo mantener el control social para la burguesía, sino que el mismo circula por la sociedad, el poder asume, más que la perspectiva topográfica de un punto a partir del cual se disemina maniatando a los actores sociales en derredor del interés de la clase hegemónica, una característica reticular, lo que existen en las sociedad son redes de poder y el poder más que estar en un lugar determinado, circula el corpus social. Encontramos nodos de poder en esas redes, pero estos nodos no son fijos sino que varían de acuerdo a las condiciones sociales, y el poder que alguien tiene en un determinado contexto, desaparece en cuando se modifica su contexto de actuación. Por ejemplo el poder que ejerce un funcionario en una ciudad no lo acompaña cuando cambia de locación geográfica. La segunda cuestión desarrollada por Foucault es su crítica a la teoría negativa del poder, el poder, en los desarrollos clásicos de los partidos comunistas de occidente era visto como negativo, es decir, su función consistía en impedir, su ejercicio llevaba a tratar de que la clase obrera no pueda rebelarse contra el sistema de opresión. Esta idea estába en línea con ciertas características de la sociedad industrial de los siglos XVII, XVIII y XIX y con las características que asumía la democracia tutelada en ese período histórico, en el cual los movimientos revolucionarios eran ferozmente reprimidos por lo que se denominaban las fuerzas de ocupación al servicio de la burguesía. En el siglo XX con el desarrollo de la tercera revolución industrial, las relaciones vinculares entre las diferentes clases sociales comienzan a modificarse, y el poder asume con mayor nitidez su característica positiva, es decir no solo es un poder que impide, negativo, sino que pone de manifiesto su característica positiva, como fuerza que permite, y sobre todo esto en el marco de su comprensión reticular. En la sociedad post industrial, la sociedad de las TICs (Sociedad de las Tele Informaciones y Comunicaciones) la burguesía ha logrado tener un efecto de mayor control y penetración en el imaginario de las clases subordinadas de manera que no es necesario el uso de la fuerza como único mecanismo de control y sometimiento social. Hoy, el desarrollo de los mass media ha posibilitado un mayor control de los ciudadanos, quienes somos observados, a la manera de un gran hermano, hasta en nuestros espacios más íntimos. La información se constituye, a través de su manejo monopólico por los grandes medios de comunicación, en un modelador de la manera de pensar, de los gustos, de las construcciones culturales, de los arquetipos corporales, etc. con un profundo efecto de adocenamiento social. Aun en los medios intelectuales se establecen modas digitadas por los grandes centros mediáticos de construcción de realidades, las que determinan los caminos de la investigación social mediante prebendas, subsidios y ayudas que delimitan que es lo que hay que investigar y lo que debe mantenerse oculto. Se estructura un sistema de organización científica de carácter vertical y determinado por parámetros formales controlados por los grandes centros de desarrollo que operan en función del interés burgués. A partir de la llamada grounded theory (o teoría fundamentada) ya no es necesario, ni significativo el desarrollo de teorías omniabarcadoras sino que hay que centrarse en estudios muchos menos ambiciones, más acotados (minorías significativas, cuestiones etnográficas, etc.) que van a determinar los rumbos del desarrollo intelectual del siglo XX. Si el siglo XIX estuvo determinado por grandes construcciones teóricas abarcadoras, que pretendían dar cuenta de la sociedad en la totalidad de sus aspectos, los padres fundadores de esas teorías son seguidos por los teóricos del siglo XX que se constituyen en formas parásitas de los mismos desarrollando algunos aspectos de las teorías fundadoras. Así, a Marx y su lectura del capitalismo le sucederá un Lenin que no producirá una nueva teoría sino que le agregara un ismo al pensamiento de Marx y al suyo propio constituyendo el marxismo-leninismo forma parásita (parafraseando a Sartre) del pensamiento fundador, al que solo agrega algunos aspectos (como la teoría del imperialismo, o del partido) y modificando o tratando de modificar la esencia transformadora del pensamiento del padre fundador. En el desarrollo de esta tendencia, los revolucionarios actuales son los nietos de aquellos hijos de los padres fundadores y se encuentran huérfanos de producciones teóricas heredadas como la pudieron tener sus padres. Hoy estamos en una encrucijada de la historia en la que se hace necesario el desarrollo de una teoría abarcadora del funcionamiento de la sociedad post-industrial, que aunque no arranca de cero, debe trabajar en la construcción teórica desde un profundo abismo que la separa de los grandes desarrollos del siglo XIX La crítica y la reflexión son los puentes con los que contamos para cruzar el abismo, la pregunta es ¿podremos? Hasta la próxima.

lunes, 20 de abril de 2015

Hartazgo.


No se siente harto de los políticos que diariamente dicen “¿los problemas de este país son sencillos de resolver, solo se necesita gestión?” y nunca le dicen que es gestión y mucho menos como resolver los problemas de este país, peor aun, ni siquiera dicen cuales son los problemas de este país que hay que resolver o enuncian seudos problemas para ocultar los reales. Esos mismos políticos que desde hace años, cuando están en la oposición son capaces de construir el mejor país, un verdadero paraíso para vivir y que cuando son gobierno nos sumergen en el peor de los infiernos. Porque convengamos que ningún político nos va a decir que si llega al gobierno nos va a rebajar los sueldos, va a aumentar las horas de trabajo, las tarifas y los impuestos, no dirá nada de recortar gastos sociales porque ello sería un sincericidio que lo llevaría a la extinción. Algunos, justo es reconocer, en su torpeza suelen tener actos fallidos, otros no resisten un archivo, otros son francamente ineptos hasta para mentir, pero igual los votamos, ¿Por qué? No se siente harto de los periodistas que han dejado de serlo para convertirse en saltimbanquis y mercachifles que diariamente intentan enroscarnos la víbora. Tratan de vendernos una “realidad” que solo existe en sus cabezas, mejor dicho, en la cabeza de su patrón, sea este Magneto, Fontevecchia, Mitre, Saguier o cualquier otro de los magnates dueños de los monopolios mediáticos asociados a la gran burguesía argentina. No se siente harto de escuchar como estos “periodistas” nos piden ser críticos, pontifican sobre la verdad, reclaman la honestidad, preconizan la solidaridad, “luchan” por la libertad y la igualdad mientras se venden al mejor postor, mienten según indican sus patrones, critican solo a quienes sus jefes les dicen que hay que criticar, solo piensan en como llenarse los bolsillos con las buenas retribuciones que les dan por sus alcahueterías y critican la libertad de los piqueteros de pedir por sus necesidades, convocan a limitar las libertades ciudadanas, luchan sin descanso contra lo que llaman “jueces sacapresos” porque dejan libres a “los delincuentes”, y nada dicen de los jueces que ocultan los delitos de sus patrones, los atildados burgueses que roban al fisco evadiendo impuestos, que se adueñaron compulsivamente de empresas o incluso que mandaron a atacar o hasta matar a personas porque denuncian sus negociados sucios. No se siente harto de que solo denuncien la corrupción del gobierno nacional, o mas precisamente de los kirschneristas y oculten la corrupción del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, de la ciudad de Tigre, y de los gobiernos “amigos”, o lo que es peor oculten la corrupción de los empresarios que pagan coimas, evaden impuestos, sacan ilegalmente los dólares del país, etc. No se siente harto de los que siempre saben de todo, que son expertos en todo, de los que aparecen en la pantalla chica en programas como “Intratables”, “Periodismo para todos”, “La cornisa”, etc., pero que casualmente no hablan de los sponsors políticos de sus canales o programas. La biblia junto al calefón decía Discépolo, un periodista de deportes hablando de la deuda externa, una periodista chimentera experta en el código civil, un “mediático” desarrollando teorías sexuales avanzadas, la biblia junto al calefón. Viejos periodistas comunistas como Salinas a los que solo les queda el autoritarismo estalinista defendiendo solapadamente a lo peor de la burguesía argentina, claro después de producir “El porteño” ahora produce ese Frankenstein que es periodismo para todos, de todo un poco, nada de nada, ni comedia ni periodismo, solo propaganda a favor de los medios concentrados, los políticos afines y sus propios negocios. No se siente harto de los intendentes que se acuerdan de que hay que mejorar las calles justo en las campañas electorales y que se preocupan por lo principal de las ciudades, la “estética” es decir hermosear las plazas, hacer un andarivel solo para los micros con bonitas estaciones sobre la avenida 9 de julio, pensar en construcciones carísimas como el “Palacio de la música” en Rosario, generar negocios inmobiliarios espectaculares como ocurre en las grandes ciudades del país, pero que nunca se les ocurre llevar a la práctica las necesidades reales de los mas vulnerables como hacerles cloacas, llevarle redes de agua domiciliaria, proveer de viviendas dignas a los que no tienen, hacer mas accesible la educación para todos, crear albergues dignos para los que están en situación de calle, proveer de planes de urbanización en la villas para que ningún argentino tenga que vivir bajo techos de cartones y chapas oxidadas. No se siente harto de los funcionarios que solo recorren las villas para sacarse la foto con el niño marginal, con la embarazada pobre, con el obrero inválido porque tuvo un accidente de trabajo y que después nunca más vuelven por allí……..bueno, hasta la próxima campaña. No se siente harto de los policías que declaran zonas liberadas, de los que reciben jugosas coimas de los narcos, de los que explotan a las meretrices que trabajan en la calle, los que solo pisan el acelerador de los patrulleros cuando van a buscar la pizza y la birra que no pagan porque es parte de las coimas que reciben, de los que miran para otro lado cuando están robando o violando a un ciudadano. En definitiva, no se siente harto de los políticos sin ideología, oportunistas sin programa, buscadores de empleos públicos en los que se gana mucho y no es necesario trabajar, juntadores de votos sin moral ni ética, vendedores de espejitos de colores que piensan que somos tan pelotudos que pueden decirnos cualquier cosa que total nos creemos todo, y si no les creemos, tienen los medios de comunicación amigos que están para taparles todos los chanchullos, por supuesto a cambio de jugosos favores cuando son gobierno. Le voy a decir una cosa, yo sí me siento harto y por eso quiero expresarlo, porque pienso que si todos los ciudadanos comenzamos a expresar el hartazgo que sentimos puede ocurrir algún “milagro“ como ocurrió en España y Grecia, donde millones de “indignados” (personas que como Ud. y yo se sentían hartos) ganaron la calle, crearon un partido de los ”hartos” (Podemos y Siryza) y hoy tratan de que las cosas cambien. Y hablando de cambio, también estoy harto de los que bastardean las palabras y hoy son los abanderados del cambio, para ellos (Carrió, Masa, Macri, Sanz) el cambio es volver a la república conservadora, desigual, elitista, inequitativa, represora, créame, estos personajes no planteaban el cambio cuando le lamían las botas a los milicos genocidas siendo sus empleados del mes o haciendo excelentes negocios con los bastardos que asesinaron a miles de argentinos. También me siento harto de los slogans de campaña con palabras como coraje, resulta que hoy todos tienen coraje, pero sería bueno que muchos nos dijeran si tenían el coraje de luchar contra las dictaduras, el coraje de denunciar a sus patrones cuando delinquen, el coraje de oponerse a este sistema corrupto que hambrea a las masas para sostener los intereses de una reducida elite de privilegiados. Creo que es hora que comencemos a expresarnos los que no tenemos voz, los que no tenemos partido, los que no tenemos poder de decisión, los que estamos en los márgenes de la sociedad. Es hora que comencemos a agruparnos, que no confiemos más en cómicos advenedizos, en políticos travestis, en empresarios camuflados de mesías, en policías delincuentes, en “periodistas” vendidos y que hagamos realidad la sociedad autónoma que soñó un verdadero paradigma del pensamiento crítico: Cornelius Castoriadis, una sociedad en la que las normas sean producto de la voluntad colectiva libremente ejercida, en que la gestión sea realmente una gestión de todos y con todos, una sociedad en la que nos reencontremos con una forma superadora del verdadero significado de la palabra democracia, palabra que para los griegos significaba el ejercicio de la voluntad ciudadana en la Ekklesía (asamblea pública de todos los ciudadanos) y que dejemos de confiar en los representantes, la representación es una forma bastarda de la verdadera democracia, la democracia directa, este es el primer punto de un programa revolucionario para producir el único y verdadero cambio social que nuestro país requiere. Hasta la próxima

martes, 7 de abril de 2015

Legalidad y legitimidad.


Es muy interesante analizar la relación entre estos dos términos ya que no siempre son coincidentes. Veamos en primer término que implica cada uno de ellos. La legalidad implica la existencia de un sistema de leyes que debe ser cumplido. Todas las sociedades se rigen de una u otra manera por leyes escritas o tácitas, aun las más primitivas. Legal es todo lo que se realiza dentro del marco de la ley escrita y que tenga como consecuencia supuesta el respeto por las pautas de vida y coexistencia de una sociedad dependiendo de lo que cada una de ellas entienda por tal concepto. Nuestra sociedad es heterónoma, es decir que los sujetos estamos supeditados a normas que en muchos casos no consensuamos, más aun, en no pocas oportunidades las leyes son dictadas antes de que nosotros vengamos al mundo, pero a las que debemos observar bajo amenaza de sufrir un castigo. Según Monedero, “el problema de la legitimidad encuentra su primera gran reflexión politológica vinculada a la continuidad de ciertos linajes reales (el legitimismo monárquico acuñado por Talleyrand y que actuó como uno de los ejes del Congreso de Viena), pero es a partir de la obra de Weber cuando pasa a formar parte de los conceptos fundamentales de la ciencia política, esencialmente entendida como "creencia" (Glaube) en la bondad del poder por parte de los ciudadanos, y como "pretensión" (Anspruch) por parte de los dominadores de obtener obediencia merced a la supuesta razón que les asiste para mandar y, por tanto, encontrar respuesta a sus mandatos. Es igualmente lugar común en el análisis profundo del concepto de legitimidad weberiano señalar sus inconsistencias y contradicciones que llevan a que sobre la base de una misma obra pueda constatarse la existencia de un weberianismo de derecha (Kilmansegg, que lo usa para contraponer la soberanía popular a la definición de legitimidad), otro reaccionario (Carl Schmitt, que encuentra apoyo en la obra de Weber para justificar su teoría del decisionismo y la equiparación de la legitimidad con la legalidad), uno "disolvente" (Luhmann, que negará la existencia de la legitimidad como problema real, limitándolo primero a procedimientos y en un segundo momento a mera cuestión de simpatía o antipatía hacia los gobernantes) o de un weberianismo de izquierdas (Habermas, quien insistirá en los factores culturales de la identidad y los factores negativos del desarrollo de la modernidad que conducen a deslegitimaciones, posibles crisis y agotamiento de las energías utópicas) (Heins, 1990)” (Monedero Univ. Complutense de Madrid). La legitimidad asume entonces el significado de consenso, algo es legítimo cuando existe un sentimiento compartido de la legalidad del evento, por eso Weber consideraba a la autoridad como el poder legítimo, el poder que inviste a una persona o institución y que emana del consenso que existe en una sociedad respecto al mismo, por ejemplo un presidente tiene el poder que le otorga el consenso común en los mecanismos de electividad de la primera magistratura. Pero el problema de la legitimidad agrega un nuevo punto de vista a la legalidad, ya que algo puede ser legal pero no legítimo. Por ejemplo en el derecho romano existía algo que se denominaba la res nullius o cosa de nadie, que por lo tanto era propiedad de quien la ocupaba, la Patagonia constituyó una res nullius y la conquista del desierto arrebató a los pueblos originarios sus tierras y las repartió entre los amigos de Roca. Cualquier persona que habita la argentina y tiene una propiedad (una casa, un campo) es legalmente propietario, pero no es el legítimo dueño ya que la misma es producto del robo que se realizó a los pueblos originarios mediante el derecho de conquista, es decir el conquistador puede apoderarse de todo lo que conquista, al mejor estilo romano. El concepto de legitimidad puede aplicarse a diferentes ámbitos de loa vida. Por ejemplo, la deuda externa que tiene nuestro país en el concierto internacional puede ser legal, por cuanto los prestamistas le prestaron dinero a la Argentina, pero en tanto, el préstamo fue tomado por un gobierno ilegítimo, que usurpaba el poder, al que había accedido mediante una operación delictiva (un golpe de estado) esa deuda es ilegítima. Un partido político que llega al gobierno con un determinado programa y luego toma decisiones opuestas a lo que prometió, se dice que continúa siendo legal, pero que perdió su legitimidad de origen en la medida en que rompió el mandato por el cual se lo votó. Desde mi punto de vista la legitimidad se relaciona con el concepto de autonomía de Castoriadis, según el cual, el mayor consenso social respecto a las normas es el que se logra cuando una sociedad o comunidad elabora sus propias normas y la vida social se regula por la decisión colectiva de los actores que participan de la misma, El sistema político actual; es un sistema heterónomo, en el cual no es la sociedad la que define por consenso las normas que regulan la vida social, sino que las mismas son tomadas por actores externos al colectivo social (los políticos), que además de ser una minoría social que decide en función de un mandato difuso que la sociedad le otorga con un voto, lo hace en función de normas pre establecidas (la constitución) por actores externos a la sociedad, no solo espacialmente, sino también temporalmente. Pero la sociedad burguesa tiene además otros reaseguros para evitar la irrupción de marcos normativos que rompan con los privilegios burgueses, si una determinada ley votada por el parlamento no es del gusto de un sector de la burguesía, esta tiene un sector aún más pequeño y elitista, los jueces, para abolir la legislación contraria a sus intereses. Si en un determinado momento histórico un sector de izquierda tuviera mayoría en el parlamento y accediera al gobierno no podría abolir la propiedad privada de los medios de producción por cuanto este derecho goza de jerarquía constitucional, y los jueces considerarían inconstitucional la norma. Este ejemplo muestra a las claras que legalidad y legitimidad no son sinónimos, un gobierno legítimo que cuenta con consenso popular, no puede tomar medidas que sean contrarias a la “legalidad”, es por eso que de Marx en adelante los revolucionarios consideraron que no es posible construir una sociedad igualitaria a partir de la legalidad burguesa y que una nueva sociedad solo podría ser el producto de un estado de excepción, como lo fueron la revolución francesa y la rusa, en el cuales el derecho burgués quedó abolido por imperio de la decisión de las masas movilizadas que asaltaron el poder. El problema de estos estados de excepción es que la cúpula dirigente asume que representa el interés colectivo, pero no necesariamente es así, por lo que en las grandes revoluciones de la historia ha imperado un régimen de terror que necesariamente llevó a quienes detentaron el poder a eliminar a sus rivales (ideológica y físicamente) tengan o no razón en sus argumentos. La revolución francesa primero y la rusa después se tragó en el proceso a los mejores pensadores abriendo paso a que se encaramen en el poder los oportunistas de turno como Napoleón, Stalin, etc.). Al final de estos procesos poco quedaba de la legitimidad de los movimientos y las mismas se transformaron en cascaras burocráticas que no solo no estuvieron a favor del pueblo, sino que gobernaron en contra de él, En nuestro país estamos bajo le supervisión de una “clase política” que realiza un simulacro de soberanía popular cada tantos años convocándonos a elegir cuál de los representantes burgueses deseamos que nos gobiernen, pero en ningún caso podemos elegir a un político que no sea un intelectual orgánico de la burguesía, y menos aún existe una democracia real que nos permita tomar por nosotros mismos las decisiones que atañen a nuestro futuro. Por ello creo que debiéramos discutir la necesidad de pasar de una democracia como procedimiento a una democracia sustancial, en la que, a la manera griega, sea la ekklesía (la reunión de todos los ciudadanos) la que por mayoría decida sobre nuestro presente y futuro. Mecanismos como la revocación de mandatos, el referéndum y el plebiscito, las asambleas populares, las autonomías municipales, son formas democráticas que nos acercan un poco más a una democracia sustancial, en el marco de la cual sea posible generar el consenso necesario para abolir el derecho burgués implantando un derecho de los explotados y oprimidos que posibilite construir pacíficamente una sociedad justa e igualitaria en la que los recursos no sean propiedad de unos pocos, sino que se repartan equitativamente entre todos los actores sociales.

viernes, 27 de marzo de 2015

La mesa de los sábados.


Este es un recreo para el pensamiento, hoy no hablaré de los temas que comúnmente vengo desarrollando, me dedicaré a realizar un homenaje a una de las más preciadas drogas contra la depresión, la angustia, la mala onda, el desánimo, en definitiva todos esos sentimientos que los medios monopólicos tratan de desarrollar en nosotros para colonizar nuestro pensamiento y lograr imponer políticas de explotación y ultraje que le permita a la burguesía concentrada acumular mucho más de lo que acumula. La droga es parte de la medicina alternativa, dado que no está comprobada científicamente, pero que es exitosa, todos sabemos que es exitosa. Es muy antigua, desde los albores de la humanidad se la conoce y se la ha aplicado en forma sistemática y continua. La droga a la que me refiero es la amistad, el calor de un amigo/a, que en los momentos más desesperantes puede acercarte una palabra de consuelo, un consejo desinteresado, una ayuda muy preciada, o tal vez tan solo prestarte el oído, para escucharte y permitir que puedas descargar todos los sentimientos negativos que te oprimen y te acongojan. Muchos dicen que hay diferentes tipos de amigos/as, con los cuales establecemos relaciones de cooperación mutua en la vida cotidiana, yo soy de los que piensan que existe una sola clase de amigos/as, los demás son conocidos, colegas, compañeros de trabajo o contertulios ocasionales con los cuales intercambiamos en el marco de relaciones que no tienen la profundidad de una amistad verdadera. Por eso pienso que en vida tenemos pocos amigos/as, pero los amigos/as, los verdaderos amigos/as, son esos seres humanos que están con nosotros cuando los necesitamos, que no nos abandonan en la estacada y que además no nos traicionan, ni traicionan el sentimiento profundo de unión que es la amistad, porque la amistad es pariente de la lealtad desinteresada y bien entendida. Cuando alguien nos traiciona, nos damos cuenta que ese no era tu amigo, que era un simulador que decía querernos como amigo/a pero que solo buscaba usarnos para satisfacer necesidades propias. El verdadero amigo/a no necesita pedir perdón, si se equivoca le basta con reconocerlo, y si vos sos, a la vez, verdaderamente su amigo sabrás comprenderlo. Un verdadero amigo/a nunca nos dirá, yo soy incapaz de traicionarte y soy fiel a tu amistad, porque si es verdaderamente amigo/a y nos quiere, si existe una relación profunda de amistad, si compartimos el sentimiento íntimo de solidaridad y cooperación, nunca habrá lugar para las traiciones. Cuídate de aquel, que simulando ser tu amigo/a te dice permanentemente yo te soy leal, yo no soy incapaz de traicionarte, yo te defiendo siempre y ante todos, ese, que dice ser tu amigo, no lo es, y será capaz de clavarte una puñalada por la espalda en el momento menos pensado. Dice la canción que “cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, y es muy cierto, pero vale para aquellos amigos/as con los que perdemos el contacto porque emigran a otras latitudes o porque los perdemos en circunstancias de muerte. Con los amigos podemos discutir, enojarnos, pelear, tener opiniones diferentes, pero siempre, al final, encontraremos el abrazo fraterno con el que nos demostramos que seguimos siendo hermanos de la vida. Porque un amigo/a es precisamente eso, un hermano que elegimos para caminar juntos, para encontrarnos, para ayudarnos, para estar ahí, junto a él cuando más lo necesita, y un amigo/a nunca será capaz de enrostrarte lo que hizo por vos, nunca te dirá porque yo te di tal o cual cosa, a un amigo/a le basta con verte bien, su mayor satisfacción es ayudarte sin pedir nada a cambio. Muchas veces en nuestra vida laboral creemos encontrar amigos/as y en realidad son solo un espejismo, son personas que se nos acercan por conveniencia, son personas que no nos valoran por lo que somos sino por lo que tenemos o somos capaces de darles. No estoy diciendo que sean malas personas, por el contrario, vivir en sociedad es relacionarse y en ese relacionamiento (que se dá en distintos niveles de paridad) damos y recibimos. Lo que ocurre es que el dar y recibir de un amigo se distingue por el sentimiento que acompaña la acción y por ética basada en el sentimiento que conlleva el desinterés por lo que uno dá. Los verdaderos amigos/as son parte de nuestra historia, porque nuestra historia es la suya y la suya es una historia nuestra. No importa si los conocemos de hace cincuenta años, o si somos amigos/as desde hace mucho menos tiempo, lo que importa es su actitud frente a nosotros y nuestros problemas y necesidades, a veces cuando iniciamos una amistad ni siquiera pensamos cuanto va a durar, otras veces una amistad que nos parecía eterna se ve cegada por la comprensión de que esa persona que considerábamos un amigo entrañable, era un simulador, o alguien a quien le habíamos atribuido condiciones que no las tenía y no fuimos capaces de ver defectos que poseía. Decía más arriba que tengo pocos amigos/as en la vida, algunos los he perdido porque dejaron la vida muy tempranamente, otros, muchos, que consideraba amigos me demostraron mi ceguera y candidez al confiar en ellos para luego ser traicionado, están los que se fueron a tierras extrañas y con los que mantengo poco contacto, o los que por circunstancias de la vida dejé de verlos y el vínculo se atenúo. Hoy quiero hacer un sentido homenaje a un grupo de amigos, son los que denomino “La mesa de los sábados”, que tal vez no son tan famosos como la “Mesa de los Galanes” de Fontanarrosa y el Bar “El Cairo” pero que, para mí son tan o más importantes que estos. Somos un grupo que nos reunimos en un bar de Córdoba y Alvear en la ciudad de Rosario desde hace 20 años, tal vez por lo mucho que nos queremos, tal vez por el ejercicio de discutir acaloradamente todos los temas, o simplemente porque la costumbre se nos hizo carne y no nos animamos a decirnos lo mucho que necesitamos ese espacio, y lo mucho que tememos perderlo, cosa que sabemos, algún día ocurrirá irremediablemente. Por eso cuando alguien falta un sábado recibe un mensajito en su teléfono que dice traidor, y a veces acompañado de algunas barbaridades más. Todos sabemos de todo, somos expertos ecuménicos en la totalidad de las disciplinas y opinamos con soltura sobre los temas más diversos, sabiendo que los otros pueden estar en desacuerdo pero que nunca harían algo que hiera a alguno de la mesa. Está Miguel, el más viejo de mis amigos/as, somos amigos desde 1971, un verdadero NYC de Rosario, (aunque nació en Tortugas) que es el más serio, atildado, prolijo integrante de la mesa. Siempre circunspecto, reflexivo, aunque colocando su cuota de ironía y su razonamiento sistémico producto de su formación de ingeniero, no sé porque se me ocurre que él es como el alma mater de la mesa, el que nos reúne y nos da coherencia y consistencia. Ah,…y fanático de Newell´s Old Boys, equipo de futbol que cada quince días lo lleva a ejercitar su dosis de masoquismo primario en la cancha que posee en el Parque de la Independencia. Tenemos a la “Patota” que es Juanchi, ese gordo entrañable (lo de la patota viene por ser gordo), digo entrañable porque creo que es todo corazón y apasionado, cuando discute ante una opinión de otro que no comparte sus primeras palabras son “eso no es cierto”, pero escucha, yo sé que escucha y procesa la información, lo sé porque también es ingeniero, y los ingenieros son duros pero sistemáticos. Es de origen campesino, de un pequeño pueblo llamado Arequito, tierra forjada en la proximidad de la línea de fortines construidos para contener los malones, lo que le dá una tenacidad sin igual. No quiero olvidarme de “la radio”, Néstor, tal vez el más veterano, que lo llamamos así por la estridencia e imperialismo de sus comentarios y participaciones. Con un largo historial de trabajador del acero, filo gremialista, es quién tiene la mayor experiencia de vida y es capaz (como los otros) de sacarse el pantalón para dárselo a un amigo, si es que lo necesita. Ha sido asalariado, patrón, gerente, recorrió el país y siempre brinda jugosas anécdotas de su cosecha personal. En la punta de la mesa, que es la mesa que invariablemente ocupamos los sábados, todos los sábados, al punto de enfurecernos y protestar si algún distraído es capaz de ocuparla, dado que es la única mesa rectangular del bar, está Claudio, pequeño gran hombre que con su silencio, muchas veces, dice más que las mil palabras que pronunciamos los demás. Digo en la punta de la mesa porque siempre ocupamos los mismos lugares en esta mesa de los sábados. Claudio es generoso, inteligente, ha peleado a la vida de igual a igual, y en mi modesta opinión va perdiendo por goleada (mentira creo que gana con holgura). Tiene dos características, es un trabajador no docente de la Universidad de Rosario, pero las características no son otras, su expertis como fotógrafo, profesión que al no ejercerla profesionalmente privó a la ciudad de un buen fotógrafo exitoso, y además es poeta, rara avis en una mesa donde lo que cunde, por cierto, no es la poesía. Otro de los miembros permanentes, (aunque últimamente se acerca con menos frecuencia) es Rosales, que le decimos así porque su apellido judío es más difícil de pronunciar. Otro metódico casi ingeniero en sistemas que recogimos en el camino cuando Miguel y yo éramos seniors en la consultora “Factor” del ingeniero Ochoa y asociados. A diferencia de Miguel, Gustavo es “canalla” el cuadro de futbol antagónico en la ciudad y según los contertulios aparece cuando Rosario Central tiene una buena racha. Creo que Gustavo aporta a la mesa su mordacidad y un fino sentido del humor, ese sentido que tiene, tal vez por ser paisano, aunque a él no le fascina que lo reconozcan por ese origen, él es un argentino más y así se identifica. Frecuentemente tenemos invitados que aportan su granito de arena, y para demostrar que no somos misóginos en algunas oportunidades hemos permitido que alguna que otra mujer se siente y opine siempre que tenga una relación de parentesco con los titulares de la mesa (esposa, madre, hermana, hija), así Adriana, Luis, Ana, Teresita, Alba, Sofía, Cecilia, Sandra, Viviana, Julián, Irina, María Eugenia, Nicolás, Leonardo, Conrado, la hija de Néstor, están presentes ya sea por ser partícipes o porque son invocados en diferentes momentos. En definitiva, es una verdadero tribu urbana que a los largo de los años ha ido hilvanando historias que nos acercan, solidaridades que nos gratifican, presencias que nos acompañan, y por sobre todas las cosas, discusión apasionada sobre todo, mucha discusión apasionada sobre todo. Por eso, creo que en la mesa, tal vez debajo de ella, o en cada silla, se encuentra la verdadera amistad, y a esos seres humanos fantásticos, honestos y responsables, vale la pena llamarlos amigos. Hasta la próxima.

sábado, 21 de marzo de 2015

Nisman, el doble estándar y la plata.


En los dos últimos meses asistimos a una sucesión de eventos sobre los que es necesario reflexionar. En primer lugar quiero distinguir entre el “ciudadano de a pie” y el discurso impulsado por los medios masivos de comunicación, y establecer una conexión entre ambos. Como he afirmado en muchos otros artículos, lo que caracteriza a la burguesía pequeña y a la pequeña burguesía en nuestro país es su incapacidad para pensar por sí misma. Esto no es nuevo, desde el siglo XX, más precisamente luego de la caída del Irigoyenismo, los sectores medios fueron constituyéndose en un sector social sin identidad, que consecuentemente siguió los pasos de la gran burguesía. Obsérvese que durante el peronismo todas las expresiones políticas de este sector (radicalismo, socialismo, comunismo, etc.) se encolumnaron junto a la gran burguesía y a la política americana en la Unión Democrática, en contra del histórico caudillo populista que reivindicaba los derechos de los sectores más vulnerables de la sociedad. A partir de ese momento estos sectores fueron incapaces de construir un proyecto de país que respondiera a sus intereses. La década del 60´fue testigo de la ruptura de la mayoría de estas expresiones políticas. Tanto las expresiones que respondían a la burguesía pequeña, fundamentalmente el radicalismo, como aquellos actores que representaban a la pequeña burguesía revolucionarista (Partido Comunista, Partido Socialista, grupos trotskistas) fueron dividiéndose progresivamente y dieron a luz a nuevas expresiones políticas. Los primeros conformaron las diferentes variantes del radicalismo (UCRI, UCRP, PI) los segundos a lo que se llamó la izquierda revolucionaria. Con la ruptura institucional de 1955 se abre en nuestro país un proceso de debate político que se clausurará en los comienzos de la democracia. Entre las décadas del 60´ y 70´la sociedad se conmueve por un amplio debate que tenía que ver con todos los aspectos de la construcción de un país diferente. Todas las variantes políticas reivindicaban el cambio, solo que en aquel momento no era un cambio reaccionario y retrógrado como el que proponen hoy Masa y Macri (entre otros), sino un cambio total del modo de acumulación social, el capitalismo. Asistimos a la formación de nuevos partidos de izquierda que postulan la necesidad de transformar la Argentina imponiendo un modelo socialista de organización social y acumulación económica. Todos estos sectores compartían la necesidad de una fase previa al socialismo, el desarrollo de una revolución democrático burguesa que cumplimente las tareas históricas que la burguesía argentina había sido incapaz de desarrollar para instaurar en nuestro país un capitalismo moderno y pujante. En general los grupos de la izquierda revolucionaria coincidían en que la Argentina era un país semi colonial, dominado por el imperialismo americano, con zonas que aun mantenían relaciones de producción pre capitalista. De allí la idea de llevar al país al capitalismo en la medida en que este desarrollo iría acompañado de la evolución de la conciencia de los sectores oprimidos y explotados que en el transcurso del proceso asumirían una conciencia de clase en sí, es decir una conciencia revolucionaria. De allí que estos sectores plantearan la lucha nacional contra el imperialismo y la necesidad de confluir con la burguesía nacional en un frente antiimperialista, que tuviera como objetivo la necesidad de instaurar un gobierno revolucionario de amplia coalición democrática, un gobierno obrero y popular, un gobierno popular democrático con hegemonía obrera, etc., en el camino al socialismo. Existían otro sector de la izquierda, la izquierda socialista, que preconizaba que la Argentina era un país capitalista independiente y que la única tarea de los revolucionarios era la toma del poder para instaurar un Estado Obrero. Más allá de lo acertado o no de estas formulaciones, lo que quiero poner de manifiesto es la efervescencia política que hacía que en todo el país se discutieran estas cuestiones. No era un debate futbolero (como los actuales) en el que uno afirmaba algo porque era pro o anti, los que debarían lo hacía sobre la base de una actitud reflexiva y nuestro pueblo se caracterizaba por el alto desarrollo cultural que implicaba lecturas político sociales de lo más variadas. El país vivía en efervescencia, los gremios (aunque dirigidos por camarillas burocráticas) eran verdaderas tradeuniones que trataban de defender los intereses económicos de sus adiliados. Hubieron en esos años largas huelgas reivindicativas como la de bancarios, ferroviarios, etc., y un alza de la lucha de clases sin precedentes en Argentina. En las universidades crecieron los grupos marxistas o marxistizados que pasaron a tener una influencia casi total sobre el estudiantado. Los ciudadanos ganaban las calles con frecuencia regular, solo que, a diferencia de las movilizaciones actuales, que son para pedir que vendan dólares, más seguridad, penas duras a los delincuentes, o esclarecimiento de la muerte de un fiscal corrupto y fiestero, aquellas eran en pos de reivindicaciones políticas claras, que eran independientes de cualquier sector de la burguesía. En las movilizaciones de los 60´y 70´difícilmente un Macri, un Masa, un Biondini, los fiscales conservadores y reaccionarios como Marijuan, Moldes, Campagnoli, o jueces corruptos que integraron la famosa servilleta menemista como Bonadío, hubieran podido participar, no porque alguien se lo impidiera, sino porque las consignas eran claras y opuestas a todo lo que implicaba la ideología burguesa. La burguesía ensayó diferentes recetas para frenar el alza de masas, los gobiernos civiles tutelados como el de Frondizi o Illía, la represión a los trabajadores (aún bajo” gobiernos democráticos”) como el plan CONINTES llevado adelante por Frondizi y que permitía la represión indiscriminada a todos los trabajadores, o cuando todo fracasaba, se hacía cargo del gobierno en forma directa la gran burguesía financiera e industrial por medio de lo que se dio en llamar el partido militar. La dictaduras cívico-militares (ya que ninguna dictadura dejó de contar con el apoyo de sectores civiles como la UIA, la S.R., etc.) se fueron constituyendo en maquinarias represivas cada vez más sofisticadas y salvajes. Con el apoyo de la Escuela de la Américas, que funcionaba en Panamá, EE.UU formó varias generaciones de represores asesinos que junto a los agentes del imperio derribaron gobiernos democráticos e instauraron dictaduras salvajes en América Latina. La máxima expresión de salvajismo la vimos en la última dictadura que asesinó a más de 30.000 personas. Pero este salvajismo, que se realizó a partir de un estado terrorista, no solo buscaba reprimir y asegurar el poder de la gran burguesía, buscaba frenar el proceso de concientización de los sectores más vulnerables haciendo desaparecer físicamente a sus intelectuales y representantes más claros. Tampoco sería correcto pensar que solo la represión produjo el reflujo de la lucha de clases, se utilizaron otros mecanismos como una educación acrítica, el desarrollo de propuestas culturales conservadoras que solo buscaban el entretenimiento banal, adormeciendo el pensamiento crítico y el desarrollo de un formidable sistema de comunicaciones concentrado, que de la mano de las grandes corporaciones mediáticas (CNN, O Globo, Grupo Clarín, Televisa, etc.) reunidas en una supra corporación (ADEPA) organizaron los contenidos que se le debían suministrar a los ciudadanos para evitar que piensen. De la mano de políticas de plata fácil para la pequeña burguesía por medio de créditos se la incentivó a ingresar al reino del consumismo, en el cual uno vale por lo que tiene y no por lo que es. Esto permitió la inserción en el estáblisment de los técnicos del neoliberalismo que basando las políticas económicas en el mercado, centraron la penetración culturan en la idea de que los seres humanos todo lo que hacemos es para ganar dinero y subir en la escala social. Los demás valores de los 60´ y 70´ (solidaridad, cooperación, honradez, amistad, honestidad, entrega por el otro, etc.) quedaron sepultados en estos nuevos valores del dios mercado (eficiencia, eficacia, avaricia, insensibilidad ante el sufrimiento, deshonestidad, etc.) Se construyó una nueva subjetividad en la que solo se pensaba para no pensar, lo importante para Argentina era salir campeones mundiales, comprar dólares, viajar al exterior, tener bienes muebles e inmuebles, etc., sin importar a quien se pisoteaba o a quien se perjudicaba. La burguesía pequeña y la pequeña burguesía de revolucionaristas mutaron a reaccionarias y conservadoras. Apareció una nueva estética en la que lo importante era lo superfluo y lo aparente, como por ejemplo las siliconas en las mujeres, el metrosexual en los hombres, entre tantas otras insignificancias de la vida moderna. Hoy es necesario diferenciarse de aquel que nada tiene. El terror a ser parte de ese sector social lleva a los sectores medios a despreciar a los pobres y vulnerables, a enojarse si se los ayuda con planes sociales, o se les dá vivienda (como van a tener una casa propia y ser iguales a nosotros piensan), o molestarse cuando los vulnerables hacen piquetes y piden por mayor igualdad, o por tan solo un mendrugo de pan. El Estado está dominado por corruptos dirán, aunque no tienen datos que afirmen esa hipótesis, el gobierno es ineficiente porque hay inflación, no vende dólares y hay inseguridad, sin analizar las causas de estos eventos y su veracidad. Todo lo que venga del lado del gobierno actual está mal (aun si los beneficia a ellos), no se preguntan como Argentina sigue en pie después de doce años de gobiernos corruptos e ineficientes, como dicen muy sueltos de cuerpos estos sectores. Y aplican un doble estándar, miden los hechos según se los indique TN o Clarín. Es frecuente escuchar que algo es de tal manera, y ante la pregunta de dónde sacaste ese disparate, responden, es verdad porque lo dijeron en TN. Vemos un ejemplo, imaginen que Aníbal Fernández hubiera pagado su nutricionista y viajes con sus amigas con dineros públicos, hubiera tenido una cuenta secreta en Nueva York con un testaferro, le hubiera pagado a sus amigos grandes sueldos sin que hagan nada exigiéndoles que le dieran la mitad a él, que hubiera ido varias veces por año a Cancún u otros destinos exóticos de turismo con dinero del Estado, que hubieran dicho los medios y políticos opositores. Hubieran pedido un juicio político, lo hubieran llamado corrupto, inmoral, sinvergüenza, delincuente, etc. Bueno cambien Aníbal Fernández por Alberto Nisman, ya que todo eso es lo que hizo Nisman y pregúntense, que dicen los medios y los políticos opositores. Que dicen los 100.000 energúmenos que marcharon con el cartelito “yo soy Nisman”, ¿se auto critican?, ¿critican la conducta del fiscal que cometió malversación de fondos públicos?. Pues no, en este caso es una cuestión de intimidad de las personas, y de estos ilícitos no hay que opinar, más bien hay que taparlo, y si alguien como Aníbal Fernández habla criticando al fiscal que se suicidó porque su ego no resistía el papelón de presentar una denuncia floja de papeles, es una mala persona, un sinvergüenza que critica a un muerto. Esta es la hipocresía de la burguesía, miente, roba, mata, pero si guarda las formas y es en el interés del mercado, todo sirve, todo es correcto. Piénselo a la hora de votar, mire que como dice la presidenta, no hay devolución. Hasta la próxima.