lunes, 28 de abril de 2014

En defensa de los justos.

Desde hace varios años un grupo de periodistas (si es que se los puede llamar así) han dedicado el espacio que tienen en los medios de comunicación a envenenar la conciencia de los argentinos. Son conocidos, son empleados de los grupos mediáticos concentrados, no respetan ningún parámetro ético o moral, mienten descaradamente, hacen periodismo amarillista y sensacionalista, sus nombre están en la cabeza de todos, Jorge Lanata, Eduardo Van Der Koy, Luis Majul, Nelson Castro, Eduardo Feinmann, Julio Blanck, Marcelo Bonelli, Edgardo Alfano, Joaquín Morales Solá, Jorge Fontevecchia, Adrían Ventura, Alfredo Leuco, Carlos Pagni, Mariano Grondona, Pepe Eliaschev, Santiago Kovadloff, Mariano Obarrio, Magdalena Ruiz Guiñazú, y tantos otros que por un buen salario han vendido su honestidad, su conciencia y su moral a los dueños de los medios de prensa convirtiéndose en empleados leales y sometidos de los representantes de lo más nefasto de la derecha argentina. Estos personajes frecuentemente hablan de la libertad de prensa, de que no se puede vivir con miedo por decir lo que uno piensa, que hay que respetar todas las voces, no perseguir a nadie, pero son los primeros en perseguir a sus colegas, a políticos, a militantes, a artistas, por suponer que apoyan al gobierno, o porque no se ponen abiertamente en la vereda de enfrente del kischnerismo. Hagamos una breve lista de los perseguidos por estos fascistas mediáticos: Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Florencia Peña, periodistas de 678 Edgardo Mocca, Sandra Ruso, Carlos Barragán, Cinthya García, Federico Luppi, Dante Palma, Orlando Barone, Gabriela Cerruti, Jorge Capitanich, La Cámpora, Máximo Kirschner, los gobernadores provinciales del kischnerismo, Luis D´Elias, Víctor Hugo Morales, Eugenio Zaffaroni, y tantos otros que la lista con seguridad sería más larga que la de los acosadores mediáticos. El ataque contra gremialistas, artistas, periodista, políticos, etc., cercanos al Frente para la Victoria consiste en divulgar informaciones falsas involucrándolos en actos de corrupción, autoritarismos, etc. Cuando la falsedad queda al descubierto ni siquiera hacen una auto crítica, solo enuncian una nueva mentira. Mientras mienten sobre los “oficialistas” para demostrar que todo está mal, corrupto, equivocado, defienden sagazmente a los “opositores”, ocultando la corrupción que hay en la oposición, llevándolos a todos los programas, dejándolo hablar sin cuestionarlos, al punto tal que los opositores que están tan cebados mienten descaradamente sobre todo. Un ejemplo claro es cuando Carrió dijo que las empleadas domésticas tenían que trabajar en negro porque sino no cobraban la asignación universal por hijos, una periodista en el programa de Fabiani le indicó su error, otra alcahueta del multimedios aseveró con total seguridad que lo que decía Carrió era así, ante la firmeza de la primera que mando a Carrió y la otra periodista a leer la ley, hubo un corte, y a la vuelta leyeron la ley que decía que las empleadas domésticas podían cobrar la asignación por hijos, a lo que una Carrió llena de ira contenida debió reconocer su mentira. La estrategia de los medios concentrados se basa en la escasa capacidad crítica y analítica que muestra nuestra clase media, incapaz de pensar solo por un segundo que lo que dicen estos personajes puede ser falso. Esta clase media prejuiciosa, racista, autoritaria, ve con buenos ojos el ataque a un gobierno que para ellos defiende a “vagos” y “negros”, son igual que la periodista de la CNN que criticó al gobierno de Evo Morales por promulgar una ley contra el racismo, el ataque discriminador a los pueblos originarios con un lenguaje francamente violento y salvaje aduciendo que la ley atentaba contra la libertad de prensa. Creo que debe defenderse la libertad de los ciudadanos a decir lo que se les plazca, pero que esa libertad tiene como límites el respeto a las personas, la obligación de no injuriar, de no discriminar por el sexo, el color de piel o la condición socioeconómica. Que estos límites son más rigurosos con quienes pueden mentir e injuriar con impunidad porque los otros no podemos contestar. Acaso algún ciudadano que no esté de acuerdo con estos asesinos de la palabra puede decírselo, pueden los ciudadanos comunes que se sienten ofendidos por los dichos de estos seudo periodistas contestarle con la misma amplitud de llegada a todos que les da el estar frente a una pantalla todos los días, o una vez por semana, o poder escribir en un periódico en forma regular, o estar en una radio de manera cotidiana. Cuando hablan de debate, de que debate hablan, si lo que existe es un monólogo de parte de quienes tienen presencia en los medios. Ni siquiera llevan a los programas a los contrarios a su manera de pensar, sino vea el lector los programas de TN en los que están siempre los mismos políticos, Macri, Carrió, Solanas, Cobos, etc. A veces puede aparecer un oficialista o alguien de izquierda, al primero para guardar alguna apariencia de pluralismo, a los segundos porque como están contra el gobierno agregan puntos a las campañas y operaciones mediáticas de los Magneto, Mitre, Fontevecchia, etc. Lo más terrible es que desde hace años estos “periodistas” siembran el odio y el encono entre los argentinos y luego hablan de la grieta que hay en la sociedad y que ellos mismos contribuyeron y contribuyen a crear y ensanchar cada día. El periodismo “independiente” no es periodismo, es una mafia que defiende con criterios mafiosos a sus integrantes, no observa el lector que por ejemplo Lanata, Majul, y todos los listados no se critican entre ellos, hablan de 678 rochos, critican a los oficialistas, denigran a quienes no piensan igual que ellos, pero entre ellos no se tocan. Da lo mismo Binner que Macri, Loustau que Melkonian, Salanas o Carrió que Del Sel, con tal que sea opositor no tiene ningún vicio, no comete errores, todo lo que hace y dice está bien. En los últimos meses he visto atacar a personalidades intachables como Eugenio Zaffaroni y Víctor Hugo Morales, el primero uno de los mejores juristas argentinos, esto reconocido en el mundo, un juez con criterio propio que participó en la redacción de un nuevo código penal que es reconocido como de avanzada en el mundo, el segundo un periodista honesto, noble, valiente que no teme enfrentarse con el mafioso de Magneto, la procesista Ernestina de Noble, o critica a la nefasta CNN defendiendo a los gobernantes de Latino América que se pusieron de pie contra las demandas extorsivas de los países capitalistas centrales como Evo Morales, Rafael Correa, Luis Ignacio Da Silva Lula, Hugo Chávez, el Pepe Mujica, Michelle Bachelet, Ollanta Humala y tantos otros. En un programa de América un periodista en el colmo de la caradurez se atrevió a poner en un mismo nivel al mentiroso y corrupto de Lanata, con Víctor Hugo Morales, utilizando la teoría de los dos demonios dijo que los dos habían dejado de ser lo que eran. Ni Víctor Hugo dejó de ser el periodista íntegro que siempre fue, ni Lanata dejo de ser el buen periodista que nunca fue, ya que continua siendo un triste personaje de opereta incapaz de ejercer el periodismo porque está vendido a mejor postor, podríamos decir que Víctor Hugo en la historia quedará como el que obtuvo el bronce, mientras que Lanata quedará como el que consiguió el oro (de los Martin Fierro), solo que el bronce en este caso es más digno y valioso que el miserable oro de Lanata. Todo lo dicho sin dejar de reconocer que no acuerdo con la defensa a ultranza que algunos periodistas hacen del gobierno, creo que se equivocan, que hay que señalar los errores, marcar las equivocaciones, ser críticos y no caer en lo mismo que los “periodistas independientes”. Ni todo lo que hace un gobierno es totalmente malo, ni todo lo que hace es totalmente bueno y en democracia solo hay un juez: el ciudadano, los demás nunca pasamos del rol de opinadores. Hasta la próxima

viernes, 18 de abril de 2014

Conocimiento y poder

Es interesante pensar en lo que implica el desarrollo del conocimiento y los medios con que cuenta una sociedad determinada para facilitarlo. En general, la mayor apuesta para el desarrollo del conocimiento que realizan los políticos, se refiere a la intervención estatal en el aporte de recursos económicos y a la planificación de la producción de conocimientos, pero con un interés muy particularizado. Siendo parte del consejo superior de la Universidad Nacional de Rosario, integré la Comisión de Ciencia y Tecnología del mencionado consejo. Allí se dio un debate sobre la planificación del conocimiento y el entonces Secretario de Ciencia y Técnica del Rectorado expuso un proyecto destinado a planificar la producción de conocimientos en el ámbito de la mencionada universidad. Algunos de los miembros de la comisión nos opusimos al proyecto, con el paso de los años puedo valorar cuan acertada fue aquella decisión. Las áreas prioritarias de investigación son una herramienta que tiene el poder político en una sociedad para determinar que es lo que se debe investigar. Si se establecen áreas prioritarias significa que los mayores recursos de la organización serán dedicados a las mismas. En teoría pareciera que un plan de Ciencia y Técnica trazado desde esta perspectiva sería muy bueno porque permitiría concentrar los recursos en investigación (que por lo general son escasos) en proyectos que atiendan a los intereses más importantes de la sociedad. El problema surge cuando comenzamos a reflexionar quien determina que es prioritario para la sociedad y que no lo es. Los secretarios de Ciencia y Tecnología son parte del esquema de poder de la burocracia que gobierna a la universidad, los miembros del Consejo Superior de la universidad son parte interesada en los proyectos políticos de dominación que participan en las gestiones de los diferentes partidos políticos que tienen militancia en la universidad. Si el mecanismo de determinación consiste en que el secretario de Ciencia y Tecnología propone las áreas prioritarias y los miembros del Consejo superior son los que las votan, el resultado es más que obvio, las áreas así determinadas no serán las que responden al interés de los ciudadanos, sino las que la fracción política que controla la universidad considera que son las más convenientes a su proyecto de poder. Antonio Gramcsi, tenía un concepto muy interesante, el de intelectuales orgánicos. Un intelectual orgánico es un sujeto comprometido con los intereses de una determinada clase social. Los intelectuales orgánicos, que participan de las diferentes estructuras partidarias, que a su vez representan los intereses de la clase dominante en la sociedad, son los encargados de producir las líneas ideológicas que permitan continuar con la dominación de clase. En una sociedad capitalista, la burguesía como clase dominante no tiene como único interés la ganancia. Además de maximizar sus ganancias necesita cumplir con otros objetivos. Por un lado debe desarrollar los mecanismos ideológicos y políticos que garanticen su dominación de clase en general, es decir, garantizar que al margen de los intereses específicos de cada sector de clase, se garantice la dominación de toda la clase burguesa, es por ello que uno de los pilares fundamentales de todas las constituciones burguesas es el derecho inalienable a la propiedad, específicamente a la propiedad de los medios de producción. Acá aparece la causa de la existencia de diferentes partidos burgueses, es que la burguesía como clase no es un todo monolítico, dentro de ella existen diferentes sectores y sub sectores. Es así que tenemos una alta burguesía, una burguesía media, una burguesía pequeña (medidas en función del tamaño de sus empresas e ingresos) y una pequeña burguesía. La pequeña burguesía está integrada generalmente por los profesionales, dirigentes sindicales, etc. Su característica fundamental es la no pertenencia a algunas de las clases fundamentales de la sociedad capitalista. Esta característica la constituye en un sector social muy lábil que generalmente busca aliarse con algunas de las clases sociales fundamentales. En algunos casos se constituye en cola de león tratando de medrar con la sumisión a la clase burguesa, en otras oportunidades trata de ser cabeza de ratón acaudillando al proletariado tras un supuesto programa de liberación social o de reivindicación de los trabajadores sometidos al yugo del capital. La pequeña burguesía tiene una característica adicional, su poder no emana de la posesión de medios de producción, como es el caso de la burguesía, sino de la posesión de un medio de producción muy particular como lo es el conocimiento (en el caso de los profesionales) o su ubicación al frente de alguna organización de peso social (que es caso e dirigentes sociales o sindicales). Por esta razón la pequeña burguesía nada entre dos aguas y sus actores se orientan hacia uno u otro lado según sea su historia personal. El conocimiento es una herramienta de poder muy importante, y la pequeña burguesía lo sabe. Tomemos dos ejemplos muy característicos, el de la comunicación social y el de la producción de conocimientos. En el caso de la comunicación social sabemos que la tan mentada libertad de prensa no es otra cosa, en el sistema capitalista, que la libertad de los dueños de prensa de generar líneas editoriales que sirvan a sus intereses de sector de la clase burguesa o a su interés particular como miembro de la clase. El dueño de un medio de comunicación es un burgués por definición, posee la propiedad de un medio de producción (diario, canal, radio, etc.), cuyo interés fundamental no es informar, sino generar condiciones sociales proclives al desarrollo de sus negocios particulares o de su sector social. El periodista en cambio, es un pequeño burgués que no posee ninguna injerencia en los réditos de la empresa de comunicación, pero que vende su fuerza de trabajo (expertis comunicacional) para favorecer el desarrollo de la línea editorial que sus patrones le indican. Sería un error pensar que los Lanata, Van der Koy, Bonelli, Castro, Morales Solá, etc. constituyen un sector del periodismo comprometido con la verdad, son tan solo empleados de un monopolio que dicen lo que su amo les ordena decir, que quede claro, no son parte del negocio, son empleados que se venden a un propietario como el obrero vende su fuerza de trabajo a un empresario. Las estrategias de sobrevivencia de este sector de la pequeña burguesía son, como hemos afirmado más arriba, constituirse en mano de obra obediente de los sectores más con centrados del capital y ser el soporte comunicacional de las patronales concentradas, a cambio de jugosos salarios. El otro sector, el de los profesionales, puede tener como estrategia de sobrevivencia el obtener empleos bien remunerados, vendiendo su fuerza de trabajo especializada, como los comunicadores sociales, pero sin comprometer su conciencia en la defensa de los intereses estratégicos de los empresarios, pueden trabajar como consultores, etc., es decir como mano de obra experta, o pueden, como lo hacen algunos actores de este sector, convertirse en intelectuales orgánicos de la burguesía conformando la “inteligenza” de los partidos burgueses. Algunos sectores se disimulan en los pliegues de las organizaciones oficiales y trabajan para que su sector sea hegemónico dentro de ellas. Este es el caso que comenzamos a debatir al comienzo, el de los profesionales (intelectuales, científicos, etc.) que no ejercen como desarrolladores de ideas y proyectos, sino que son los encargados de la “gestión del conocimiento”. Estos actores son por lo general Ministros de Ciencia y Tecnología, Secretarios de Ciencia y Técnica de Universidades, Facultades, miembros de comisiones evaluadoras de organismos oficiales como el Conicet (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Argentina). Estos supuestos científicos son los encargados de determinar las políticas de ciencia y tecnología, son los que establecen líneas prioritarias de investigación, los que seleccionan a los futuros investigadores, los que dirigen y forman investigadores, los que determinan la cientificidad de las producciones de otros científicos, etc. En la estructura piramidal del sistema científico tecnológico que gobierna el mundo de la ciencia, existe una conformación de tipo piramidal de manera tal que cincuenta o cien burócratas como máximo son los que someten a toda la masa de investigadores y científicos. Veamos como ocurre esto. En primer lugar cuando un burócrata determina que es y n o es área prioritaria lo hace desde la perspectiva de su interés o del grupo de poder del que participa, no lo hace teniendo en cuanta los intereses sociales, sino de su grupo de poder. Es investido en ese lugar de determinación por políticos que se han adueñado del aparato del estado y los designan en lugares de decisión para que defiendan los intereses de su grupo o partido, de ninguna manera cuando se determinan áreas prioritarias lo hacen desde la perspectiva del conocimiento o el bienestar social. Cuando se seleccionan investigadores funcionan las llamadas “trenzas” que tienen el control de las organizaciones dadoras de cargos de investigadores. Todos sabemos que cuando se hace un concurso de ingreso a la carrera de investigador del CONICET los que tienen posibilidades son quienes tienen algún “padrino”, es decir alguien que esté en las comisiones evaluadoras y le facilite al apadrinado el acceso a una evaluación privilegiada. Uso un ejemplo propio aunque sea de mal gusto, en 2013 me presenté a un concurso para director del IRICE (Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación), el concurso consistía en presentar un proyecto y antecedentes, tuve la suerte o mala suerte de que el responsable del CERIDER, lugar en el que se realizaba el concurso, me indicara que esperara en una salita contigua a la que sesionaba la comisión evaluadora del concurso. Como solo me separaba una puerta pude escuchar la conversación que se dio luego que salió el otro postulante. Norma Desinano, secretaria de post grado del rectorado e íntima amiga del rector y Fernando Avendaño un burócrata que participó en puestos de decisión en gobiernos peronistas, además de ponderar el proyecto del otro postulante dijeron que es evidente que este es el que ganó el concurso (refiriéndose al postulante apadrinado por el Rector de la Universidad), esto antes de escuchar mi exposición, es decir el resultado del concurso estaba decidido antes de realizarlo. Por conversaciones con otra de los miembros del jurado con una persona conocida, la primera refirió que el concurso estaba “cocinado” y que no se podía hacer nada. Los artículos que se envían a revistas científicas con referato son bien o mal evaluados según de quien se trate, es notorio el libro “Imposturas intelectuales” de Alan Sokal y Jean Bricmont, en el que narran la aceptación de un artículo disparatado sin rigor científico por una revista “científica” de primer nivel. En el encuentro de la SIP de chile se narró el caso de alguien que tomo artículos publicados en una revista por personas con mucho prestigio, les cambio los nombres y los envió de nuevo, los artículos fueron rechazados por no tener rigor científico. Esto ocurre porque lo que menos importa en el sistema científico técnico es la excelencia, el principal valor es el poder y se avanza en la carrera científica a base de componendas y camarillas burocráticas que se adueñaron de las organizaciones de producción de conocimientos. Si se me preguntara cual es la mejor manera de producir conocimiento, diría que es dejando fluir libremente todo los proyectos, el conocimiento es como el agua, siempre avanza, por eso a pesar de la existencia de corruptos e hipócritas al frente de las organizaciones la humanidad sigue produciendo conocimientos, gracias a los que trabajan en investigación al margen de las camarillas, que hacen de la profesión un mandato, que aman el conocimiento y no buscan la satisfacción de intereses personales o de clase. A todos ellos dedico este artículo Hasta la próxima.

viernes, 11 de abril de 2014

Buenos muchachos

El 10 de abril asistimos a un paro general de la “conducción de los trabajadores” las CGT de Moyano, Barrionuevo y Michelli. En primer lugar es necesario reconocer que las demandas que fundamentaron el paro general son correctas. Asistimos a un proceso inflacionario (que no es nuevo en Argentina en donde tuvimos cuanto menos cuatro hiperinflaciones en la segunda mitad del siglo XX), hay inseguridad en las calles (que no es un fenómeno muevo, la inseguridad existe desde el siglo XIX con las mismas quejas y argumentos de Masa y los medios de comunicación actuales), existe en marcha un plan de ajuste que caerá sobre las espaldas de los trabajadores (que no es la primera vez que se hace, recordemos el rodrigazo, los planes económicos de la dictadura, especialmente el de Martínez de Hoz, el plan de ajuste de Alfonsín cuando fracasó el plan primavera, los ajustes de Menem y Cavallo, el ajuste monstruoso del gobierno de la alianza –radicales, frepasistas, etc.-), que la carga impositiva es grande y asimétrica, fundamentalmente con el impuesto a las ganancias, al cheque, el IVA, etc., (que son impuestos que fueron creados por los distintos gobiernos en el último siglo, ninguno de ellos fue creado por el kischnerismo), que existe pobreza e indigencia (pero justo es reconocer que los índices son mucho más bajos que los que ocasionó la crisis del 2001), en fin motivos para hacer un paro los hay pero………………. El pero, se refiere a que tenemos que ver cuando nos sumamos a una medida de fuerza, además de los motivos enunciados, otras cuestiones, como por ejemplo quienes convocan al paro, con que intenciones lo hacen, que resultado tendrá sobre nuestra cotidianeidad, la lógica de las demandas, etc., si no se quiere ser como en esta oportunidad furgón de cola de la derecha reaccionaria en su lucha contra el gobierno por espacios de poder. Empecemos por el comienzo, quienes convocan al paro. Barrionuevo, aquel de “tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años”, el patotero autoritario que quemó las urnas en Catamarca porque perdía la elección, el inefable presidente de Chacarita sostenido por la barra brava más terriblemente violenta y mafiosa del futbol, dirigente sospechado de corrupción por gran parte de la sociedad, miembro de la derecha más recalcitrante del peronismo, aliado político de Masa (llamo a formar la mesa sindical en apoyo a Masa aunque ahora lo quiera desmentir), en definitiva una “joya” de persona. Gerónimo “el momo” Benegas, dirigente de UATRE la organización “gremial” de los trabajadores agrarios que se enriqueció entregando a sus afiliados a las más duras condiciones de explotación, que acepto y es cómplice de las formas de trabajo casi esclavo, en condiciones infrahumanas de existencia a las que las patronales agrarias someten a sus trabajadores. Procesado por supuesta participación en la mafia de los medicamentos. Posee cinco grandes terrenos en su Necochea natal, donde además se ubica el centro termal Médano Blanco, una obra en la que UATRE invirtió 20 millones de dólares, según el diario Página/12. En definitiva “un trabajador combativo y revolucionario”. Hugo Moyano ha sido acusado de haber pertenecido a distintas agrupaciones embrionarias de lo que después fue la Triple A. Miembro de la derecha peronista, tuvo una causa por tenencia de cocaína que lo mandó dos días a la cárcel. Para sobrevivir políticamente, debió pactar con su verdugo: el empresario Alfredo Yabrán (el que hizo matar a Cabezas por sacarle una foto), Suele ser remiso, a hablar de su relación con Alfredo Yabrán; no habla mucho de este personaje mafioso, pero suele decir que: "No era tan pijotero como el resto de los empresarios argentinos". Cuando Yabrán decidió competir con el Correo Argentino, firmó con el sindicato de Moyano un convenio colectivo para la empresa Oca, "fijando salarios un 40 % inferiores, jornadas de trabajo de hasta un 50 % mayores, eliminando ventajas en el sistema de vacaciones y ascensos". Fue miembro de la tristemente célebre Juventud Sindical Peronista (JSP), agrupación de derecha, cercana a López Rega. Un dato importante, Carlos Petroni, querellante en causa en la CAUSA Nº 6511, caratulada "López Rega, José, sobre asociación ilícita”, aporta publicaciones de diarios de Mar del Plata, en uno del 12/09/1974 la Juventud Sindical Peronista dirigida por Moyano “informó su decisión de iniciar una acción en procura de lograr “la identificación y captura” de los militantes de la organización Montoneros y de “todos los elementos que actúan en la clandestinidad saboteando el proceso de reconstrucción y liberación nacional, en el holocausto del cual diera la vida el líder de los trabajadores teniente general Perón”. Es decir llamaba a constituirse, como lo fue la JSP en comandos parapoliciales que pretendían “hacer justicia por mano propia”. En otro párrafo del mismo artículo se lee: “….nos guiará en la empresa de erradicar del país a todos los traidores, representantes de la expresión apátrida, guerrillera y antipopular……..para lograr sus propósitos, que no son otros que manchar nuestra amada bandera celeste y blanca con ideologías extrañas a nuestro sentir nacional”. Por lo tanto otra belleza de persona, como dijimos más arriba, histórico militante de la derecha fascista argentina, y posiblemente miembro de los grupos parapoliciales como la Triple A de López Rega. Pero a todos ellos los une una cuestión en común, todos son miembros de una burocracia gremial que a los largo de la historia traicionó los intereses de los trabajadores, persiguió a todos los que pensaban distintos, se mantiene en el poder de los sindicatos con elecciones amañadas, fraudes, violencia y en algunos casos han llegado a desaparecer físicamente a sus “enemigos”. El poder sindical les ha permitido pasar de ser “representantes de los trabajadores” a prósperos empresarios, enriquecidos por medios que por lo menos dejan grandes dudas de su honestidad y realizando alianzas con los sectores más reaccionarios de la sociedad Argentina como las patronales rurales, los medios monopólicos de la prensa mass-mediática, etc. Si este es el identikit de quienes convocaron al paro, la pregunta es ¿estos señores son honestamente defensores de las reivindicaciones que enunciaron?, o por el contrario usan un discurso que tapa sus reales intereses, negociar con los políticos de la derecha como Masa, Macri, Cobos, Duhalde, etc., y presionar al gobierno para que pacte con ellos el sostenimiento de sus negociados como por ejemplo el manejo de las obras sociales que facturan miles de millones de pesos por año. En este cuadro la segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué hacen con estos bandidos de derecha autoritaria y represiva, sectores como el sindicalista “progresista” Michelli o los sectores de izquierda como el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). O el “Pollo” Sobrero, supuesto sindicalista antiburocrático. No saben quiénes son los burócratas. Por supuesto que sí. No saben que a la corta o a la larga los van a traicionar y consecuentemente van a traicionar los intereses de los trabajadores, como lo hicieron tantas veces. Por supuesto que sí. Entonces porque se unen a sus enemigos. Porque deciden evitar de ir juntos pero no amontonados. Simplemente porque la izquierda revolucionaria argentina se ha caracterizado históricamente por su oportunismo político y por su ingenuidad. Creen imaginariamente que le dieron contenido a la huelga de la burocracia, que dotaron a la movilización de con tenido “revolucionario” haciendo piquetes. Creen que siguiendo lastimeramente a los burócratas van a lograr consenso entre los trabajadores. Es patético ver en los canales de televisión a Marcelo Ramal, a Néstor Pitrola, a Irma Ripoll, a Pino Solanas y tantos otros defendiendo la “unidad en la acción” con quien con quienes los persiguieron en la época de Isabelita, con los que han sido blanco de sus críticas durante años por ser los que traicionaron sistemáticamente a los trabajadores. La izquierda debiera reconocer su incapacidad para llamar a una huelga general y movilizar a la clase trabajadora, hacer una autocrítica y repensar su acción política antes de sumarse acríticamente a los verdugos de los trabajadores. No es posible caminar junto a las patronales agrarias asesinas y corruptas, junto a la burocracia gremial traidora, solo porque circunstancialmente convocan o apoyan un paro en contra del gobierno. En la historia de la izquierda se han visto notables fracasos cuando abandonó su capacidad crítica autocrítica y la denuncia de todos los enemigos de los trabajadores. Es hora que la izquierda abandone la idea de que con la política del seguidismo a los dirigentes de la clase dominante será posible construir una alternativa independiente. Tal vez consigan uno o dos diputados más, tal vez ganen alguna intendencia, pero transformar el país es algo distinto, para ello se necesitan ideas claras y revolucionarias y un programa político de clase. Hasta la próxima

lunes, 31 de marzo de 2014

La sociedad salvaje

En los últimos días asistimos preocupados a la aparición y desarrollo de lo que podríamos denominar la sociedad salvaje. Me refiero concretamente a los sucesos de “justicia por mano propia” ocurridos en diferentes puntos del país, Bs. As., Rosario, Rio Negro, etc. Este eufemismo de los medios de comunicación no es otra cosa que la justificación de uno de los crímenes más crueles, viles y miserables que puede cometer un ser humano, el asesinato de personas a manos de una horda hambrienta de sangre, es decir que se cometen linchamientos. Se trata de grupos de personas, que ante un hecho delictivo (real o supuesto) atacan a una persona y la muelen a golpes. El salvajismo llega al punto que, en Rosario, un joven sospechado de haber robado una cartera, fue golpeado hasta morir, de tal manera que al llegar al hospital los médicos detectaron pérdida de masa encefálica. La pregunta que nos hacemos es como gente “supuestamente” civilizada puede llegar a estos niveles de violencia, cometiendo un crimen tan aberrante como el que estamos narrando. En segundo lugar nos preguntamos si es justificable esta conducta asocial y primitiva en grupos de personas. Esas mismas personas, que asesinaron impunemente (ya que no creo que a ellas las alcance el “brazo de la ley” porque este delito ni siquiera será investigado) a este joven y golpearon a otros en diferentes lugares, son las que lloran dramáticamente, clamando justicia porque robaron o asesinaron a un familiar. Donde se ubica la línea divisoria entre una muerte y otra, es menos crimen matar en patota y a los golpes a un joven que matar a un vecino a la entrada de su garaje. Es tan injustificable la violencia de los jóvenes que salen a las calles en pos de robar y agreden o matan a un ciudadano, como la matanza de una persona porque comete delitos. Me pregunto si los adalides de la mano dura con los delincuentes, como Masa, Macri y tantos otros, que envenenaron la cabeza de los ciudadanos con sus mentiras sobre el código penal y que llamaron a aumentar las penas contra los delincuentes, serán ahora consecuentes con su ideología de derecha y reaccionaria y saldrán a proponer proyectos para punir severamente a estos delincuentes que asesinan, cobardemente y en patota, jóvenes marginales porque arrebatan carteras, Los medios tienen un tratamiento mentiroso de los hechos, porque antes de comenzar la crónica el cronista hace fe de su pacifismo y sentencia “no se puede justificar estos hechos….pero debemos comprender a los vecinos que están hartos de arrebatos, de robos de tanta inseguridad…”. Este latiguillo lo he escuchado una y otra vez en diferentes medios, aunque justo es reconocer que no todos los periodistas son iguales, están aquellos que leales a su profesión repudian sin dobleces los asesinatos de jóvenes. Es común ver como los “periodistas” se esmeran para justificar el vandalismo de los asesinos, sin siquiera pueden emitir una autocrítica sobre el rol de los medios como fogoneros de ese vandalismo. La emergencia de hordas asesinas en las calles de Argentina obedece en gran medida al envenenamiento de las conciencias, que en pos de un fin político y de intereses espurios, fogonean el tema de la inseguridad, haciendo aparecer en los noticieros como si se estuviera asesinando un ciudadano por segundo en las grandes ciudades. Para desestabilizar al gobierno nacional todo es lícito, y eso es el punto de partida para desarrollar campañas de prensa que construyen una realidad de violencia inaudita que solo existe en la cabeza de los directores de los medios de comunicación interesados en deformar la realidad para poner sus medios al servicio de sus intentos desestabilizadores. Los políticos, de los que deberíamos esperar mesura, sobre todos de los que se proponen como “estadistas” (Masa, Carrió, Macri, etc.) en lugar de tratar de hacer análisis medidos y constituirse en una oposición que crítica propositivamente, solo atinan a sumarse a la acción de los medios. Por momentos se nos envenena con la inflación, se nos impele a comprar dólares, se nos llama a luchar contra una supuesta corrupción generalizada en el gobierno (generalizada es poco porque si vemos a Van Der Koy, Lanata, Castro, etc. no existe funcionario ni acto de gobierno que no sea corrupto, y como hacen los medios, yo también usaré el latiguillo, “sin que esto sea negar la existencia de corrupción en algunos niveles de gestión del estado, tanto nacional, como provincial o municipal”), o como en este caso la inseguridad. Cuando alguien dice, “sí, hay delito, pero en cualquier país del mundo hay arrebatos, robos etc.”, se lo ataca con que niega la realidad, y aparecen los argumentos que llevan a pensar la Argentina como el peor lugar del mundo, donde las personas son asesinadas por delincuentes feroces a mansalva a cada segundo en las calles infestadas de delincuentes. Veamos el identikit del imaginario popular acerca del delincuente (en cuya formación los medios tienen un papel destacado). Es de tez oscura, vive en una villa, es drogadicto, no tiene moral, viola y mata, es asesino, roba para comprar droga, es delincuente porque es vago, no quiere trabajar, viste con rompevientos con capucha o con gorrito. Este identikit hace que hasta los sectores cercanos económica, social y morfológicamente al mismo perciban a estos jóvenes como potenciales enemigos o asesinos y se ponga en marcha los mecanismos de racismo y segregación que tan profundo han calado en las conciencias de nuestros ciudadanos. Cuando están matando a un joven, los asesinos, acaso se preguntan porque delinquió, toman nota de que la mayoría de estas personas no superan los 18 años, que recién están comenzando a vivir, consideran cual es la responsabilidad del Estado en todos sus niveles en la producción de la delincuencia, y más aún, piensan en su propia responsabilidad. Por supuesto que no, porque la acción asesina de algunos medios de comunicación, cómplices de estos sicarios en banda, se cuida muy bien de analizar estos y otros interrogantes que demostrarían que la inseguridad no es culpa del gobierno de turno, sino que es una consecuencia de la existencia de miseria y marginación de grandes capas de la población producida por las relaciones capitalistas de producción que injurian tanto a las víctimas como a los victimarios. En un mundo en el que algunos poseen todo y la gran mayoría no posee nada, en el que grandes territorios del planeta han sido arrasados por el hambre y la miseria (como África); en el que muchos de nuestros conciudadanos, que son seres humanos (a los mejor no lo pensaron los asesinos, pero esos jóvenes en conflicto con la ley son seres humanos y tan ciudadanos como ellos) son arrastrados por esta sociedad de clase a villas de emergencia en condiciones de vida infrahumanas, sin tan siquiera agua, luz, gas o cloacas, son perseguidos y marginados por una sociedad engañada por los infames medios de comunicación al servicios de los oscuros designios de la derecha reaccionaria, cuando a estos jóvenes no se les brinda igualdad de oportunidades ni la educación necesaria, ¿es tan raro que algunos de ellos delincan?. La violencia nunca ha erradicado el delito, ni siquiera lo amengua, más bien lo incrementa, no son las cárceles la respuesta a la inseguridad, son uno de los motivos de la misma. Las penas con extinción de la libertad del ciudadano solo apuntan a eliminarlo físicamente del entorno social, no a modificar su conducta. Es lo mismo que los manicomios, en un momento se creía que los mismos terminaban con la locura y descubrimos que solo lograban encerrarla imaginariamente entre cuatro paredes, y digo imaginariamente porque nos dimos cuenta que la locura está en la sociedad y que el “loco” es tan solo un emergente que pone de manifiesto esa locura. Pues bien el delito es parte indisoluble de la sociedad de clases, el delincuente es solo un emergente que permite hacer creer que si lo eliminamos el delito desaparece, por eso en la sociedad capitalista actual las cárceles de los diferentes países se encuentran superpobladas y en aquellos en que las penas son más draconianas como cortarle las manos al ladrón, o directamente ajusticiarlo, el delito en lugar de amenguar crece y la inseguridad es mayor. A los profetas del odio que nos quieren envenenar con sus mentiras de que hay que aumentar las penas para reducir la inseguridad debemos decirles que la inseguridad es consecuencia de las políticas sociales y económicas que ellos propugnan, defendiendo los intereses de los patrones agrarios que se enriquecen especulando contra el pueblo, de los empresarios corruptos que lucran con la especulación en los precios, de los banqueros insensibles e inmorales que hacen su diferencia especulando con la moneda y cobrando tasas de interés usurarias. Lo único que garantiza una sociedad más segura, con menos delito, es la igualdad de oportunidades, la igualdad económica, la participación ciudadana, la libertad, todo ellos sobre sólidas bases éticas y morales que no son precisamente las que sostienen la sociedad capitalista actual en el mundo en general y en argentina en particular. Hasta la próxima.

martes, 11 de marzo de 2014

Otra vez el discurso de la mano dura.

Cada tanto la derecha represiva, que en otros momentos propició golpes de estado asesinos y genocidas, sale a la palestra política con la consigna de poner mano dura a la delincuencia. Esto no es nuevo, cuando yo era joven había un comisario en Bs. As. que se llamaba Evaristo Meneses y que fusilaba a los “delincuentes” y luego les ponía un arma a su lado para hacer aparecer el asesinato como un caso de resistencia armada a la autoridad. Algunos sectores muy reaccionarios de la pequeña burguesía y la burguesía media (la llamada clase media) aplaudió a este asesino justificándolo con el argumento que la mano dura eliminaba la delincuencia. La delincuencia es un producto de la inequidad del sistema capitalista que condena a millones de seres humanos a la indigencia y a condiciones infrahumanas de vida, mientras una pequeña minoría disfruta de todos los placeres por el solo hecho de haber, como decía mi abuela, nacido en cuna de oro. El llamado delincuente es por lo general miembro de las clases explotadas y oprimidas de la sociedad, se diferencia de sus hermanos de clase porque mientras él escoge la vía rápida para llegar a obtener recursos para satisfacer sus deseos, el resto de la clase acepta pacientemente la dominación burguesa y languidece en condiciones miserables de vida. El “delincuente” es parte de lo que Marx denominaba el lumpen proletariado que sistemáticamente ha ofrecido mano de obra violenta a los diferentes sectores de la burguesía en su guerra de clases contra el proletariado. El lumpen proletariado no tiene como única actividad el robo, el asesinato, la estafa, la conformación de mafias, etc., muchas veces en la historia ha servido como fuerza de choque de los partidos políticos de derecha, otras constituye bandas organizadas dedicadas a la extorsión que avanza en actividades ilícitas que no están penadas por la ley, como por ejemplo la actividad de los trapitos en los partidos de futbol. Existen muchas formas de delito que aunque están contempladas en la ley no son “castigados”. Por ejemplo conducir ebrio, a altas velocidades, pasar semáforos en rojo, etc. son delitos graves que generalmente ocasionan la muerte de los ciudadanos y que nunca son castigados, y sobre los cuales no se pide mano dura. También existen delitos de guante blanco realizados por CEOs y funcionarios de las grandes empresas que no son causa de enjuiciamiento como el fraude de Clarín a las AFJP vendiéndoles a sus administradoras de fondos de pensión acciones a precio de oro y luego recomprándolas a precio vil estafando a los que aportábamos en esas AFJP o el caso de Papel Prensa donde el Grupo Clarín cómplice de la dictadura asesina robó a punta de pistola la propiedad de la empresa a sus dueños secuestrados por los grupos de tareas de la dictadura. Es un delito, aunque no tenga condena, el abuso en los precios, las ganancias obscenas de los supermercados que llegan al 1000% sin que nadie tipifique esta conducta como delictiva. Los delitos contra el ambiente que causan enfermedades y muerte a millones de personas no son penados, más aún sus responsables no son llevados a juicio, y así tenemos los ríos contaminados por las grandes industrias que saben que contaminan pero como no sufren castigo, y lo hacen igual porque es barato, la esterilización de ciertos terrenos o la anegación de otros parara aumentar el lucro en la siembra de soja, el arroz etc., que producen daños ecológicos tremendos. También podríamos citar la tala indiscriminada de bosques que además de destruir los pulmones de los países aumenta el desbarajuste climático. Todos estos delitos existen y los ciudadanos somos afectados por ellos a diario, pero no existen penas, y tampoco escucho a los paladines de la justicia comentar los proyectos que van a presentar para penalizar estos delitos, por supuesto que no van a penalizarlos porque la clase burguesa no dicta leyes contra sus intereses económicos o que disminuyan sus réditos. Existe otro tipo de delitos, una multitud de fraudes que realizan las empresas telefónicas cobrando lo indebido, facturando lo que no es, con un servicio altamente deficiente por falta de inversiones. Hoy los señores Masa, Macri, Carrió hablan de combatir la delincuencia, de poner mano dura, de aumentar las penas, etc. Pero veamos, a que y a quienes quieren aumentarles las penas, y fundamentalmente porqué. Todos los políticos de la derecha reaccionaria y autoritaria, cuentan con muy buenos asesores de imagen, tendencias etc., y saben que cuentan con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos para atacar el gobierno. Sus asesores realizan estudios de opinión que definen las tendencias de pensamiento de los ciudadanos y que dan como real un problema que en el inicio crean los medios de comunicación, la cuestión de la inseguridad. Cuáles son los principales delitos que afectan a los ciudadanos de a pie. El arrebato, las entraderas, las salideras, algunos robos a mano armada, la mayoría de estos delitos son cometidos por jóvenes menores de edad (entre 10 y 18 años) en situación de vulnerabilidad socioeconómica, que han abandonado la escuela y han sido abandonados por un Estado ausente que cada vez se preocupa menos por los jóvenes en conflicto con la ley. Muchos de ellos salen a las calles a buscar recursos para drogarse y poder escapar del sufrimiento que les causa la situación miserable en la que viven. Otros delinquen para tener algunos bienes que no pueden llegar a adquirir porque con sus niveles de formación solo pueden acceder a trabajos penosos y mal remunerados. A estos pibes son los que Masa, Macri, Carrió y compañía quieren mandar a la cárcel, si es posible de por vida, en lugar de pensar en políticas de contención y desarrollo social, piensan en sacarlos de las calles vía cárceles. La pregunta es si el aumento de penas garantiza la disminución del delito. La respuesta dada por los principales especialistas del campo es contundente, el aumento de las penas no disminuye el nivel de inseguridad, solo le da un placebo a una clase media reaccionaria que clama por la seguridad sin detenerse a pensar que es lo que nos está pasando como sociedad. Es frecuente adscribir los niveles de delincuencia al narcotráfico. Si bien el narcotráfico es un motor para que los jóvenes y niños se vean cautivados por una vida corta pero fecunda en placeres, no es la única causa de la delincuencia, yo diría que ni es la principal. Es cierto que un chico de 12 o 14 años recibe más de 300 pesos diarios por vender drogas o custodiar los bunkers que hay en las grandes ciudades, y que para ese pibe tener 10.000 pesos por mes es impresionante, además del poder que le da portar un arma, que le da un cierto valor social ante sus pares. Pero no es menos cierto que el empleo de soldadito de las bandas de drogas es escaso y no hay para todos, entonces el camino es robar, arrebatar, etc. Los ideólogos de la mano dura dicen aumenten las penas, veamos que pasa en algunos países. En muchos países existe la pena de muerte (algo más de 25), Egipto, Emiratos Árabes Unidos, China, Indonesia, Irán, Laos, Libia, Tailandia o Yemen. Según Amnistía Internacional la pena de muerte se aplica en Irán por la posesión de metanfetamina y en Gambia por poseer más de 250 gramos de heroína o cocaína, existen otros países en que se aplica la pena de muerte, la pregunta es, ¿bajó el delito de narcotráfico por existir la pena de muerte? En ningún país en los que existe la pena de muerte bajó la tasa de asesinato, narcotráfico, etc. Por lo tanto el endurecimiento de las penas es solo una política marquetinera para embaucar a los incautos votantes de clase media asustados por los niveles de inseguridad que según la prensa monopólica existe en nuestro país. La oposición de derecha (ya que el Frente Cívico y Social por ejemplo pareciera no querer incluirse en esta cantinela) salió con los tapones de punta contra la reforma del código penal. Dejo a los expertos el debate sobre las reformas, para pasar a preguntarme, ¿si el código penal disminuye las penas por delitos?, cuales son las penas que harían que no se cometieran. El código no da la pena que hay que aplicar a tal o cual acusado, ya que en la justicia argentina la pena la dicta el juez, lo que establece son un máximo y un mínimo por cada delito tipificado. Masa lo que hace es tomar el nivel inferior y hacer aparecer que se disminuyen las penas y agita el miedo de la pequeña burguesía medrosa para aumentar el nivel de represión social. La pregunta que se le debería hacer es cuál es la pena que evitaría que el joven delincuente cometa el delito, y la respuesta es clara, si ni la pena de muerte disminuye el delito, menos lo va a hacer un aumento de dos o tres años de cárcel, lo único que va a lograr es que aumente la delincuencia consolidando como delincuentes a los jóvenes que en las cárceles aprenden a ser delincuente profesionales. Pero que es lo que buscan Macri, Carrió, Masa y demás miembros de la insigne derecha reaccionaria argentina, están preparando el terreno para comenzar a tipificar como delito la protesta social, para reprimir a los piqueteros, a los ocupantes de terrenos públicos o de casas abandonadas, están preparando el terreno para arremeter judicialmente y con la policía contra los trabajadores que saldrán a las calles a protestar cuando ellos implementen sus planes económicos de hambre, ajuste y miseria para aumentar las ganancias de los patrones. Y como en la Alemania nazi, la clase media quiere ser la fuerza de choque de las oligarquías patricias contra los sectores vulnerables. Hasta la próxima.

sábado, 8 de marzo de 2014

Sexualidad, poder e insignificancia en la construcción de la subjetividad. La construcción mediática de la realidad .

Este es un artículo que publicamos con la colega y amiga Graciela Simonetti en Extensión Digital en el año 2010. Me pareció interesante someterlo nuevamente al conocimiento de mis lectores. Resumen Este artículo el producto de la reflexión sobre el acontecer cotidiano de dos investigadores que analizamos nuestras cotidianeidad. El objetivo es poder determinar de que manera los mass media participan en la construcción social de la realidad y como logran conformar el pensamiento de la insignificancia. La metodología de trabajo consiste en la observación metódica de los diferentes medios de comunicación fundamentalmente la televisión y la prensa escrita. Con la información recuperada analizamos los imaginarios sociales respecto de la moral, el papel de los medios de comunicación de masas en la construcción de la moral burguesa en particular y la realidad en general y la función de la conciencia y la subjetividad en este proceso. Palabras clave: insignificancia –subjetividad –medios de comunicación de masas – construcción de la realidad Abstract This article is the product of the thought about daily facts of two investigators who analyze their own daily practices. The objective was to determine how the mass media participate in the social construction of reality and how is able to conform the thought of insignificancy. The methodology applied consisted in the systematic observation of different media, mainly television and print media. With the obtained information we were able to analyze the social imaginary regarding morality, in particular the role of the mass media in the construction of bourgeois morality and reality in general and the role of consciousness and subjectivity in this process. Este ensayo surge de la observación de nuestra cotidianeidad. En cada momento de nuestra existencia recogemos una gran cantidad de información sistemática, que, por no contar con una estrategia de procesamiento, no nos permite elaborar conclusiones profundas, y las experiencias se integran rápidamente al magma de significaciones sociales, nutriendo la construcción de significaciones sociales imaginarias, que solo en determinados momentos de la vida social emergen con valor de teorizaciones, o continúan en forma larvada, dando forma y material para la construcción de otras significaciones capaces de adquirir la potencia de la formulación. Desde hace tiempo observamos experiencias cotidianas y las registramos, en la convicción de que una teoría social, no es un producto personal, ni tan siquiera de grupo, sino un encadenamiento de significaciones, que se articulan resignando la forma propia , para permitir el surgimiento de las formas resultantes requeridas por los contextos sociales en que se desenvuelve nuestra práctica cotidiana y en función de temporizaciones socio-históricas fluyentes. Una de las áreas de observación asistemática en la que hemos venido trabajando se refiere a la presencia de las formas sexuales y su relación con las imágenes producidas por los mass media. Para iniciar el recorrido discursivo de nuestro pensamiento tomaremos como punto de partida, en este deshilvanar el ovillo de los intrincados problemas de las relaciones sociales, a las expresiones corporales que potencian el deseo como vehículo de mercado en los medios de comunicación masiva. La escena transcurre en la pantalla del televisor, un conductor joven con una presencia seductora, interpela a la “pulposa” vedette sobre las razones de su éxito. Ella contesta que el mismo se debe a que sin duda posee talento. Desde el otro lado de la pantalla, el televidente instalado frente al aparato, observa los contornos sugestivos de ese cuerpo semidesnudo, en el que resaltan por la magnitud las glándulas mamarias femeninas, comúnmente denominadas “tetas”, y las redondeces de esos glúteos finamente trabajados por el cirujano plástico y que reciben el nombre vulgar de “culo”. El deseo de poseer ese cuerpo excita a nuestro televidente, su ilusión desarrolla la arquitectura de una fantasía en la que todo es posible. La sociedad lo ha construido como ideal y ha instalado en su psiquis que solo ese físico es portador de belleza. Otro personaje completa la escena, en el fregadero, una mujer realiza las tareas domésticas, haciendo oscilar un cuerpo que dista mucho de aquel que se concibe como ideal. Los medios con su bombardeo constante, no solo acentúan la diferencia, logran instalar la potencia del deseo como posibilidad de posesión imaginaria. En el registro de la insignificancia, la afirmación de la vedette no es cuestionada, mas aún asume la forma de una “verdad”, ella sabe que su cuerpo ha sido producido en el doble sentido del término, como una construcción imaginaria de los mass media, y como producción tecnológica de una sociedad que ha logrado invadir todos los terrenos, formalizando la mercantibilidad de todos los valores, incluyendo los corporales. En la sociedad post moderna, con dinero, no solo es posible comprar “tetas” y “culos” hermosos, se puede prolongar la belleza más allá de las limitaciones que imponía la biología de gran parte del siglo XX. Aquellos que poseen los recursos pueden detener el paso del tiempo y gozar de una juventud prolongada por técnicas quirúrgicas cada vez mas sofisticadas. La primera pregunta que surge de este relato es: ¿Por qué esos cuerpos de formas voluptuosas excitan hasta el paroxismo?. Una segunda pregunta, que se conecta con el análisis sociológico, nos remite al vínculo existente entre la excitación sexual y la economía de mercado. Una tercera interrogación, nos interpela acerca de las razones de la mercantibilidad de ese cuerpo, y no algún otro de los cuatro mil millones de cuerpos que transitan por los diferentes espacios humanos. ¿Cómo se objetiviza el deseo en ese o esos cuerpos, quien o quienes determinan esa objetivación y no la de otros tantos bellos cuerpos que tienen destinos muy distintos, a veces trágicos?. La moral y el cuerpo en nuestros tiempos Para continuar el recorrido de nuestro pensamiento, que como sistema autopoiético, una vez lanzado al acto del pensar, desarrolla un movimiento autónomo, aún con independencia de quien lo ha puesto en acto extendiéndose en las cadenas asociativas hasta el infinito, sin mas límites que los que establece su sistema de operaciones, tomaremos una expresión muy común de nuestro idioma, “las zonas pudendas”, es decir aquellas zonas que connotan con el pudor, con lo que no se puede mostrar, zonas implicadas con lo mas íntimo de nuestra existencia. Los límites de estas zonas han variado a lo largo de la historia, de las culturas, de las religiones, pero, podríamos decir, que básicamente son regiones corporales relacionadas con el sexo, la reproducción y la autoconservación. Se vinculan con nuestra necesidad de producirnos como seres biológicos únicos e irreproducibles y como especie. Clásicamente, las partes de la anatomía humana que deben preservarse del campo de la mirada son la vagina, las glándulas mamarias, el pene y el ano. En diferentes momentos históricos, que de ninguna manera son secuenciales, se hubiera podido agregar las pantorrillas, los muslos, o, en otras culturas, el pelo, la cara y aún toda la anatomía femenina. Un detalle que queremos resaltar, es que comúnmente, el deseo de la mirada por vulnerar la intimidad anatómica, es un sendero que va del hombre a la mujer y muy raramente a la inversa. Arriesgaremos una primera aproximación a nuestros interrogantes apoyándonos en la empiria, que, así como la moda modifica los atuendos, yendo y viniendo a través de un menú limitado de formas, que el hombre ha construido en su corta historia, del mismo modo las formas deseadas de los cuerpos, varían según los períodos socio históricos que analicemos, construyéndose para cada época un modelo de cuerpo deseado. El cuerpo como objeto de deseo no tiene especificidad, ella le es dada por la manera en que el deseo es construido por nuestra psique, siendo esa construcción tributaria, tanto de las experiencias personales vivenciadas a lo largo de nuestra vida, como por las significaciones sociales imaginarias, que la sociedad impone a los sujetos en cada punto de su desarrollo. Con esto queremos decir que si bien existen ciertos modelos corporales, que son dominantes en cada forma social e históricamente determinada, esos modelos no son de consumo obligado para un sujeto particular. La sociedad construye las formas del deseo y éste a su vez generaliza en lo social el deseo por las formas. Como dijimos, la producción deseante es un producto de la psique, cada uno de nosotros desarrollamos los contenidos de ella, pero lo hacemos referenciándonos en patrones socialmente establecidos, patrones que son construidos por la dimensión socio-histórica del ser humano. A lo largo de la experiencia histórica de la humanidad hemos asistido a sucesivos cambios de esos patrones, conforme a la hegemonía en cada momento socio-histórico de diferentes imaginarios sociales instituyentes. Lo nuevo en la sociedad actual es la capacidad que tienen los medios de comunicación masiva para construir en forma deliberada esos patrones, de acuerdo a los intereses económicos y políticos de los mismos, la belleza ha dejado de tener un contenido estético para asumirse como un producto de mercado. El capitalismo, apoyado en la ciencia y la tecnología, ha logrado los medios para establecer patrones de belleza y tiene las herramientas para darle materialidad a los mismos en cada cuerpo particular. Ya no importa el cuerpo que tengamos al nacer, el mercado puede proveernos del cuerpo deseado, o mejor dicho, del cuerpo socialmente construido como objeto de deseo. El mercado, además de determinar las características de los cuerpos, le pone precio a los mismos, y en la medida en que ha sido instituido que pueden ser comprados, se pone en funcionamiento los mecanismos de mercadeo. Para lograr esto de se desarrolla un proceso de selección que lleva a los poseedores de esos cuerpos deseados a constituirse en paradigmas del deseo. Ello incluye los recorridos de degradación moral que los jóvenes deben recorrer para acceder a la posibilidad de tener presencia en los medios de comunicación, gran vidriera virtual en la que pueden exhibirse y venderse esos cuerpos. A la vez, esos medios son propiedad de sujetos deseantes, guiados por el imaginario del lucro y por sus propias pulsiones que los excitan y tensionan en el sentido de poseer aquello que solo puede estar al alcance de una elite privilegiada. Como sujeto deseante, el propietario de los medios de comunicación ansía tener a la vedette, lo desea tanto como quiere poseer un coche lujoso, una mansión costosa, un reloj exclusivo, todos ellos símbolos del poder y la riqueza. La demanda se instala en el sujeto por la necesidad de satisfacer el principio del placer y porque como señalamos mas arriba, los elementos deseados poseen los atributos que hacen a la identidad de triunfador, que permiten al sujeto sentir imaginariamente el respeto de los demás en la medida en que ha logrado aquello que los otros no pueden tener. Para constatar esto solo basta mirar las revistas de trivialidades en las que es común encontrar notas tituladas: “Fulano nos muestra su mansión”, “Mengano junto a la modelo top tal”, etc. Entre las numerosas leyendas urbanas que circulan por la gran ciudad, existe una que relata la actitud de un empresario de edad avanzada que adquiere parejas jóvenes y vistosas, a tiempo determinado, con un contrato que establece la prohibición de relatar cualquier detalle de la vida íntima de la pareja. El placer asume la forma de una doble satisfacción, placer por poseer, placer por mostrar lo que se posee. Estaríamos en condiciones de reinterpretar la expresión “yo poseo talento”, emitida por nuestra pulposa vedette. Dijimos, los cuerpos son objetivados y el mercado tasa la posesión de esos cuerpos, lo que no puedes ganar con la seducción, podrás adquirirlo, es una de sus máximas. Ello determina la emergencia de una forma de prostitución encubierta que permite satisfacer el deseo de tener para poder exponer en el universo mediático. Se construye aquello que poseo y que ofrezco a los que no lo tienen pero pueden comprarlo pagando por el servicio, tal vez no con dinero sino con facilidades de exposición mediática. El cuerpo deviene en una marca que define la posibilidad de ser en un mundo de sujetos anónimos, en el que para ser no basta con existir, sino que es necesario tener presencia en el infinito espacio mediático al que solo unos pocos tienen el privilegio de pertenecer. La llave de acceso se vincula a la posesión de los medios económicos y materiales (propiedades, dineros, etc.) o a aquello que en un sentido psicoanalítico sería el destino de la pulsión. Imaginemos a nuestra vedette sin posibilidades de acceder al mega espacio de los medios de comunicación, sin algo que le permita exponerse a todos los sujetos deseantes que se encuentran tras la pantalla, ¿Qué sería de ella?, ¿continuaría teniendo talento o simplemente deambularía por la sociedad como miles de millones de sus congéneres?. ¿Podría acceder al mundo del espectáculo si no existieran esas llaves mágicas?. Las respuestas las brinda la vida cotidiana de todas las mujeres que aunque desean tener “el talento de las tetas”, de todas aquellas que por medio de cirugía consiguen tener las bases de ese talento, pero que no logran acceder al mega espacio de los medios. No todo el que quiere llega, no todo el que llega tiene, no todo el que tiene quiere. El acceso a esos momentos de gloria es difícil y la permanencia es efímera. Solo aquellos que logran transformar su cuerpo en nombre y su nombre en marca perduran, y ello requiere de cirugías, gimnasia, claudicaciones, entrega del mundo íntimo. La construcción social de la realidad por mass media Los mass media constituyen un enérgico dispositivo de construcción de realidades y fagocitan todo lo que está a su alcance en pos de su sostenimiento. Cuerpos, noticias, subjetividades, catástrofes, desfilan por el carrusel continuo sin posibilidad de obtener la mágica sortija que habilite otra presentación. En este devenir permanente las subjetividades son consumidas para imponer “la subjetividad” que ellos desean construir como modelo y que es necesaria para sostener el avance de la insignificancia, que es, tal vez, uno de los estigmas más importantes de la sociedad de las TICs. Vivimos en una era de hedonismo imaginario en la que la satisfacción del deseo se da a través de un medio que construye significaciones sociales imaginarias instituyendo como real una sociedad inexistente, pero que, nos permite obliterar esa sociedad segmentada, sodomizada, sufriente, en la que se desenvuelve nuestra vida cotidiana. Somos sujetos sufrientes que gozamos con la satisfacción imaginaria de nuestros deseos y que existimos en una gran “matrix” instituida por los medios de comunicación de masas, que evita el sufrimiento de la vida, permitiéndonos la fuga extasiada de nuestra permanencia frente a una pantalla en la que transcurren ficciones que percibimos como reales y así se desenvuelven nuestras vidas esperando ilusoriamente incluirnos en el universo hedónico que nos muestran esos medios y cuya satisfacción la sociedad nos niega. Los medios de comunicación de masas son partícipes necesarios en la producción de la “matriz” que nos envuelve y determina. En este sentido es conveniente aclarar que no estamos hablando de un plan concientemente trazado por ellos para determinar la vida y los actos de los actores sociales, sino de un proceso de estructuración social en la que la función constructora de los medios es de una importancia insoslayable. La cultura de la insignificancia esta imbricada con un conjunto de comportamientos que la crean y a la vez son creados por ella. No vivimos la era de la insignificancia porque a alguien se le ocurrió crearla, de la misma manera que no vivimos en el modo de producción capitalista en razón de un plan creador deliberado de una clase social determinada, como lo sostuviera la ingenuidad positivista de un cierto paradigma marciano que tuviera hegemonía en algunos círculos intelectuales del siglo XX. Sostenemos que los modos de producción y las estructuras sociales no son una producción planificada por el hombre, son un producto del devenir social de la especie humana a lo largo de los siglos. Encontraremos formas de relaciones sociales que se corresponden con la organización capitalista en otros modos de producción de la antigüedad, así como muchas de las significaciones sociales imaginarias de Grecia y Roma están activas en el magma de significaciones que opera en la base social del capitalismo actual; o acaso no es correcto afirmar que muchas de las instituciones de la democracia ateniense dan contenido a la noción actual de democracia. El gran salto de la sociedad globalizada, a nuestro entender, esta significado por la posibilidad de transferir una gigantesca masa de información en tiempo real. Con solo apretar una tecla de nuestra computadora podemos enviar una carta a alguien situado a miles de kilómetros seguros de que será recibida prácticamente al instante. En la década del 60´ ese mismo acto hubiera demandado más de un mes. En ese mismo tiempo un libro escrito por alguien en París llegaba a demorar entre cinco y diez años en ser leído por los lectores argentinos (tiempo necesario para la traducción, edición, transporte, etc.), mientras que hoy podemos leer los avances científicos casi al mismo momento en que se están produciendo. Este hecho que podría suponer la posibilidad de la democratización de la información y el libre acceso a la misma, así como la conectividad inmediata entre los actores del proceso de producción del conocimiento, no tiene en la vida real un correlato de mayor autonomía de los sujetos sociales. La sociedad industrial había creado mecanismos represivos para garantizar la hegemonía social de los sectores dominantes. Si Ud. portaba un libro de marxismo en forma ostentosa, o iba preso o lo echaban de su trabajo, Ud. era castigado por la portación de ideas. En la sociedad de las TICs lo que predominan son los dispositivos de control social, Ud. diga lo que quiera, mientras no tenga el control de los medio de comunicación o no los tenga a su disposición para diseminar sus ideas, lo que Ud. diga no tendrá un efecto social significativo. Capitalismo y pensamiento de izquierda e imaginario sociales En los 70’ los marxistas revolucionarios se reunían clandestinamente y ocultaban sus identidades políticas por temor a la represión, en cambio hoy conspicuos dirigentes de lo que genéricamente podríamos denominar el marxismo revolucionario, como Zamora, Altamira, etc., se pasean por los canales de televisión exponiendo sus puntos de vista en programas de actualidad que son patrocinados por las mismas multinacionales que ellos denostaron en sus discursos. Ellos son los garantes y legitimadores del sistema. Si un trotskista puede exponer y hablar en un canal de televisión, una radio, en diarios o estar en el parlamento como representante del pueblo, ¿ quien podría negar la amplitud y legitimidad del sistema “democrático” imperante?. Decimos que son los garantes del sistema porque, siguiendo la línea de pensamiento expuesta por Holloway , quien lucha por el poder, en los marcos del sistema, lo hace con las mismas herramientas y termina siendo lo mismo que lo que pretende combatir, de ello es un ejemplo acabado la “izquierda revolucionaria” de la argentina. En los últimos 25 años la llamada izquierda marxista en argentina expuso libremente sus ideas en los diferentes medios de comunicación, la pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué no ha logrado en ese lapso de tiempo superar el 3 o 4 % de los votos, siendo como, afirman sus actores, el portavoz de la “verdad histórica” y contando con el único método científico de análisis, el “marxismo científico”?. Este campo del pensamiento no ha logrado conceptualizar que no basta con acceder a los medios para que el mensaje sea asimilado por la masa. Diez minutos en la pantalla de televisión de Zamora, Altamira, Echegaray, Pitrola o tantos otros “revolucionarios” solo logran que el discurso de la insignificancia penetre con mayor facilidad en los usuarios de ese medio. Ello es así porque el mensaje de los medios de comunicación de masas pulsa las fibras más íntimas del ser humano. Frente al discurso reiterativo y vacío de un cierto sector de la izquierda, llamando a no pagar la deuda externa o a defender a dictaduras asesinas y formas de vida autoritarias como las de Irak, Irán y muchas otras, o ensalzando a populistas demagógicos como Chávez en Venezuela, que ha sido expuesto de la misma manera y con el mismo discurso en los últimos veinticinco años, ¿no es acaso, mas atractiva la propuesta de ver unas lindas “lolas”, pensar en que es posible contar con una lujosa mansión o tomar un aperitivo que nos hace pertenecer?. El positivismo creyó ingenuamente que el hombre era un ser racional y de conductas predecibles. Freud abrió el camino para concebir un cierto “sujeto del inconciente” que se encuentra descentrado de su conciencia. Algunas corrientes actuales del pensamiento conciben al hombre como una producción deseante que opera en los límites de sus operaciones para satisfacer sus deseos. Cuanto más nos acerquemos a la irracionalidad deseante de nuestra especie, mayor será la conectividad con los sujetos concretos. En ello reside el error de un cierto pensamiento racionalista que define la posibilidad de la conciencia como conciencia de clase, de toda una clase social. Ello implica considerar que el hombre como sujeto colectivo, tiene la capacidad de obrar en forma intencional, que es dueño de su propio destino, como lo indica la afirmación común, de que el pueblo (colectivo indefinido) es dueño de su propio destino. El destino de la historia de un pueblo es solo una explicación racional construida a posteriori de los hechos, podríamos decir que la historia se basa en una teleología inversa, es decir, en lugar de definirse un destino como un proceso social a futuro, desde el presente se trata de racionalizar sobre las causas que llevaron a un determinado proceso socio-histórico, a una determinada situación concreta. Estamos en condiciones de afirmar que las ideas de conciencia de clase, de pueblo, de nación, no son mas que una construcción ajena a esa clase, a ese pueblo, a esa nación, ya que es una construcción realizada por intelectuales ubicados en un determinado lugar de un campo de poder y atravesados por las significaciones sociales imaginarias que participan de esas construcciones teóricas para desarrollar imaginarios sociales instituyentes que se constituyen en formas reguladoras de la vida social. Decimos que los procesos históricos no son, ni pueden ser, producto de la acción deliberada de un determinado colectivo social - por ejemplo la clase obrera, que el racionalismo positivista ha designado como sujeto histórico-, son el producto de la resultante de las fuerzas que actúan en un campo político y social en un momento histórico. Expondremos un ejemplo que a nuestro entender nos permitirá graficar nuestro punto de vista, el proceso de la revolución bolchevique. La postura que estamos criticando afirma que la acción conciente del proletariado ruso (vanguardia del pueblo) dirigido por su partido de clase (el partido bolchevique) permitió derrotar a la burguesía y reemplazar al Estado Burgués por un Estado Obrero Revolucionario. La revolución rusa no fue mas que, como de Castoriadis , “un putsch, un golpe de Estado militar…(...) ... los autores del putsch no alcanzaron sus fines mas que contra la voluntad en su conjunto como la disolución de la asamblea popular de 1918- y contra los organismos democráticos creados a partir de febrero, Sóviets y Comités de Fábrica.”. La idea de revolución ha sido profundamente bastardeada, siendo vaciada de contenido, al punto que hoy es un lugar común tanto de las “derechas”, como de las “izquierdas”, por lo que es necesario reposicionarse definiendo a la revolución desde la perspectiva de la autoinstitución, de la autoorganización social, lugar desde el cual no existe espacio para que un grupo de sujetos (el partido) se arrogue la dirección de la misma y por lo tanto la capacidad instituyente que le corresponde al colectivo social. Es preferible soportar mil derrotas que un triunfo bañado en sangre y que para ser sostenido suponga la puesta en marcha de un régimen de terror como el que se implantó a lo largo de 70 años en la desaparecida URSS. La revolución rusa supuso la eliminación de todos aquellos que perdieron la apuesta en el juego de poderes que sucedió a los días de octubre de 1917, casi todos los dirigentes, tanto de la revolución de febrero como de octubre fueron perseguidos y asesinados, por otros dirigentes que habían sido sus compañeros de ruta a lo largo de muchos años. ¿Fue acaso la “voluntad” del pueblo ruso, el dictado de su conciencia, los asesinatos de Kamenev, Sinoyev, Trotsky, Bujarin y tantos otros?, o el pueblo ruso fue instrumentado por un grupo codicioso de sujetos políticos ávidos de poder, que una vez en la cima, comenzaron a matarse entre ellos como si se tratara de un proceso de selección natural revolucionaria. Cabería la pregunta, sobre ¿quienes representaban la “conciencia” de la clase obrera rusa, los ganadores o los perdedores, o ninguno de los dos?. Si acaso fueron los ganadores, ¿el pueblo ruso era conciente que se encaminaba a un régimen de terror que alumbraría uno de los peores totalitarismos del siglo XX?. Las “revoluciones” sociales triunfantes o se institucionalizaron constituyéndose (de un hombre o de un partido) o evolucionaron a una representación democrática formalizando una forma política de democracia como procedimiento y no como régimen. Los colectivos sociales no se movilizan tras un partido de gobierno o una utopía social, lo hacen cuando los sujetos establecen lazos sociales que los cohesionan en referencia a determinadas emociones arraigadas en las capas mas profundas de la estructura de su personalidad, aquello que la sociedad ha inscripto en su psiquis a partir de su nacimiento y mediante un proceso de formación continua registrado en todos los ámbitos de su vida cotidiana. ¿Se podría acaso pensar que los miles de manifestantes que vivaban a Galtieri en Plaza de Mayo lo hacían porque conocían concientemente las implicancias sociales y económicas de la aventura bélica de Malvinas?. Es evidente que no, ese colectivo social fue arrastrado por la construcción mediática que manipuló eficientemente significaciones sociales imaginarias muy arraigadas en los extractos mas profundos de la psiquis, como lo son aquellas que se enlazan con las nociones de patria, nación, etc., y que la acción formativa de la sociedad ha generalizado a un límite tal, que aún el propio colectivo de izquierda marxista, representado por los partidos Comunista, Socialista de los Trabajadores, Autodeterminación y Libertad, Partido Obrero, etc., empujó a los manifestantes a aquella plaza que hizo soñar a un general etílico que podía llegar a ser Perón. Acerca de la conciencia y la identidad En otro trabajo retomamos la idea freudiana de la conciencia como conciencia de un instante, todo aquello que se manifiesta a la conciencia, inmediatamente se torna pre-conciente. Si discutimos la posibilidad de la conciencia en esa unidad bio-psico-social que constituye al ser humano con mayor énfasis rechazamos la idea de la conciencia colectiva. Sería mas adecuado hablar de identidad, es decir la percepción de que somos nosotros mismos a través del tiempo, pero indicando que también la identidad no es algo que permanece, y menos aún algo que nos pertenece con exclusividad. Ella sería una construcción que realiza nuestra psiquis con materiales de las más diversas procedencias, tanto de nuestro presente, como de nuestro pasado. En la construcción de nuestra identidad participan tanto nuestra experiencia personal como las experiencias colectivas que la sociedad construye a lo largo de diferentes espacios socio-históricos. La identidad es la que definimos en cada momento, a lo largo de un proceso de construcción y reconstrucción de la misma durante toda nuestra vida. Si fuera posible tomar diferentes fotos de las definiciones identitarias realizadas por una persona durante toda su vida, sería posible determinar las notorias diferencias que existen entre unas y otras . Consideramos que la memoria tiene una importante participación en el proceso de construcción – reconstrucción de la identidad, y concebimos a la misma también como una reconstrucción, con lo cual el problema que estamos tratando se complejiza mas aún. Por lo que es importante que nos detengamos en este tema. Los seres humanos no guardamos en nuestra memoria las percepciones tal y como impactan a nuestros sentidos, no somos una computadora capaz de registrar mecánicamente aquello que le indicamos que grabe en un disco rígido. Las percepciones son registradas por la memoria como parte de un proceso de interpretación de los fenómenos percibidos, en el que participan tanto nuestra experiencia actual como pasada, las significaciones imaginarias sociales, los imaginarios sociales intituyentes, etc. Este hecho arrasa con la idea de una conciencia propia (en sentido puro) de cada uno de nosotros y no plantea el problema de la conciencia como instancia de construcción en el punto de intersección de lo individual y lo social. El sujeto, al evocar los recuerdos que han sido guardados en su memoria tampoco los recupera en forma pura (como en el modelo de la computadora antes citado), también sufren un proceso de reconstrucción que guarda relación con las circunstancias en las que el sujeto se halla (y aún las anteriores) y con las experiencias individuales y colectivas que experimentan los sujetos sociales. Establecido este punto podemos volver al rol de los medios de comunicación de masas para observar su papel en la construcción - reconstrucción de los registros de memoria. Construir una realidad no es lo mismo que inventarla, construir realidades implica articular las formas de difundir las noticias con significaciones sociales imaginarias. Cuando el estado mayor del ejército americano veda la difusión de imágenes de soldados muertos en la guerra de Irak, no lo hace por una cuestión de delicadeza, sino porque ello se articula con el imaginario de las guerras limpias, sin muertos para el bando de EE.UU. Es interesante recordar como en las películas de guerra americanas, se narra la acción de héroes que abaten ellos solos a cientos de soldados enemigos sin recibir ninguna herida de bala, estos “entretenimientos” aportan a la construcción de imaginarios referidos a la superioridad militar absoluta no solo del ejército americano, sino de los americanos como sujetos individualmente considerados. En un ámbito mas doméstico, en muestro país se habla hasta el cansancio de la inseguridad. Toda la población discute acerca de este tema aún cuando no todos, sino solo una mínima fracción de la misma, se ha visto afectada por la comisión de algún delito. La presencia permanente de hechos delictivos en la pantalla del televisor se articula con una significación de soberanía del delito en la vida cotidiana de nuestra sociedad. Existe una práctica común en los medios de comunicación que consiste en sobresaturar con alguna información para lograr que los usuarios construyan realidades sociales que orienten la construcción de subjetividades en consonancia con sus intereses de control social. Los medios recurrieron algunas veces a los accidentes de colectivos, otras a las marchas piqueteras, o a una madre queriendo recuperar a sus hijos, etc., sobredimensionado esos hechos para otorgarles una sensación de soberanía, orientando como dijimos la construcción de subjetividades en sus usuarios. Los medios constituyen una herramienta formativa que somete a los sujetos sociales a una sobre exposición informativa selectiva orientada a definir modelos de comportamiento para lograr diferentes objetivos, selectividad en el consumo, orientaciones político sociales, modelos relacionales, y por sobre todo, actúan con una fuerza que tensiona a los actores sociales, buscando definir modelos de organización de la subjetividad. La sociedad de las TICs se caracteriza por la disponibilidad de masas de información que el sujeto no puede procesar desde una perspectiva de desarrollo de la autonomía. Los dueños de los medios de comunicación de masas definen los modelos de apropiación de los segmentos de información que cada uno de nosotros manipula en la vida cotidiana. En ello reside, a nuestro entender, el mecanismo de control mas importante sobre el ciudadano en nuestra sociedad globalizada. Mucha información y escasa posibilidad de análisis y selectividad dirigida en el tratamiento de la información cotidianamente manipulada, son las características de este mecanismo. En este marco de trabajo pareciera que la tendencia impuesta en la sociedad contemporánea es la hegemonía de la insignificancia. Por lo tanto, la pregunta que surge es: ¿Qué es y en que consiste la hegemonía de la insignificancia?. En primer lugar supone el tratamiento superficial y volátil de los problemas sociales. Sería algo así como mostrar y vuelta de página, para mostrar otra cosa sin abrir una ventana para la reflexión sobre lo que se está mostrando (Ejemplo de ello son los noticieros televisivos). En segundo lugar supone la definición de temas de exposición que no se conecten con los problemas profundos, o si se trabajan esos temas, se lo hace de manera tal que no queden expuestas sus causas profundas. Para ejemplificar este punto tomaremos la tragedia de Cromagnon a comienzos de 2005. Si bien su tratamiento insumió gigantescas masas de información, infinitas horas de debate, largas sesiones del parlamento de la ciudad (vituperios incluidos), los resultados del análisis de la tragedia se resumen en si Aníbal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es o no responsable o culpable de la tragedia. La paradoja consiste en que si Ibarra fuera declarado responsable o culpable todo terminaría permitiendo la vuelta de hoja a la que hacíamos referencia mas arriba, sin analizar las relaciones de la tragedia con la corrupción generalizada del sistema político de nuestro país, incluido los legisladores que son los fiscales de Ibarra y que son responsables de no haber cumplido con sus funciones de dictar leyes que fueran herramientas eficaces para prevenir la tragedia. Tampoco se analiza la responsabilidad de los medios de comunicación que ocultan o sobre exponen información, menos aún se habla de los modos culturales y sociales que concurrieron a generar o agravar las consecuencias de la tragedia. Cromagnon podría constituir un analizador de la sociedad argentina, a través de la tragedia podríamos “exponer” todos los defectos y problemas de la misma, sin embargo los actores sociales (los familiares de las víctimas, los políticos, los medios de comunicación) por diferentes motivos optan por circunscribir el análisis al mero juicio político de un gobernante . En tercer lugar, la insignificancia connota con la generación de un hedonismo consumista caracterizado por su virtualidad. Esta operación tiene una doble intencionalidad. Por un lado la motivación al consumo tiene por objeto la realización de las mercancías en el mercado capitalista. Para ello es necesario generar un consumo irreflexivo, un consumo que un premio novel llega a equiparar con la satisfacción sexual , y que los sistemas de marketing proponen con fórmulas disparatadas como tomar “Coca Cola que refresca mejor”, cuando todos sabemos que para satisfacer la sed es mucho mas sano beber agua, o convocar a “fumar Malboro porque es el sabor de la aventura”, sin importar que la aventura a la que nos lleva es la de la posibilidad de que el fumador contraiga cáncer, o “tomar Gancia porque es un estilo”, aún cuando quien ve y escucha viva en una villa de emergencia, “comprar un Peugeot porque es símbolo de fuerza y distinción” y en general la ilusoriedad de poseer los hermosos cuerpos que rodean al vehículo en la publicidad. En todas las publicidades que inundan nuestras percepciones podemos observar la irracionalidad manifiesta que implica un tipo de racionalidad capitalista propia de la post revolución industrial. La segunda intencionalidad consiste en satisfacer virtualmente las demandas acuciantes del deseo de los sectores mas vulnerables, los que pueden tener un acceso virtual a bienes que en su vida “real”, por fuera de la “matriz” les son inalcanzables. Así, si leemos revistas de actualidad (Gente, Hola, Pronto, etc.) podemos soñar con poseer esas espléndidas mansiones que muestran los políticos y miembros de la farándula, así “apoyando la ñata contra el vidrio” nos sumimos en una ensoñación que nos hace sentir que estamos adentro, olvidando las inclemencias del estar afuera. En cuarto lugar, la insignificancia se apoya en los mas media, que, entre noticioso y noticioso, entre programa político y programa político, que supuestamente abordan temas serios, aunque lo hacen de la manera en que mas arriba hemos descripto, nos llenan de programas de chismes de la farándula, telenovelas y programas de entretenimientos que no son mas que una timba encubierta. Lo común de todas estas propuestas es el carácter pasatista de las mismas, no suponen ningún ejercicio del pensamiento, solo ver y soñar, bases del desarrollo de un sujeto pasivo y sometido. La insignificancia lleva a la sociedad a abandonar el modelo reflexivo y crítico que se construyó entre los siglos XVII y XX, para instaurar un modelo de pensamiento vacío, que educa en el sometimiento y la resignación, llevando al sujeto a asumir a la sociedad heterónoma como propia y aceptando lo dado por ésta como natural, deponiendo así toda posibilidad de cuestionamiento hacia quienes tienen el privilegio de pertenecer al sector dominante de la misma (políticos, intelectuales, empresarios, sindicalistas). La cuestión del poder en la sociedad modera Frecuentemente se acepta que existen actores que tienen el derecho y la responsabilidad de determinar los rumbos sociales, actuando desde marcos corporativos en los que el disenso siempre se realiza autopoiéticamente, en el marco de las corporaciones del sistema. Esto ha hecho suponer erróneamente que por poder tomar decisiones, estos sectores monopolizan el poder social. Frente a la concepción negativa y centralizada que define el poder como poder de clase, ubicado únicamente en el Estado y con la sola función de la represión social, en el último cuarto del siglo XX surgió una corriente de pensamiento que postuló la circularidad social del poder y cuyo representante más conocido fue Foucault . Desde este lugar teórico, más que hablar de lugares de poder, se trabaja en el análisis de relaciones sociales de poder, se lo piensa en término de redes en las cuales cada uno de nosotros se ubica en diferentes nodos de las mismas en cada momento concreto. Si el poder no está ubicado en un lugar (el Estado) y no es solo patrimonio de una clase social, necesariamente habrá que pensar que atraviesa todas las instancias de la sociedad, y cada sujeto ubicado en cualquier punto de las redes tendrá un determinado poder. Poder hacer, poder decir, poder transformar, todos tenemos la potencialidad de ejercer nuestra influencia sobre los demás y sobre las estructuras sociales. El cambio social, desde la perspectiva que estamos describiendo, se produce por la acción instituyente de todos los miembros de la sociedad en dirección a grados crecientes de autonomía. Esta función instituyente se desarrolla a lo largo de extensos períodos socio-históricos , y los cambios no se producen por la apropiación del acto de un grupo de sujetos que se autodefinen como representantes del pueblo y que solo buscan cambiar de manos la gestión de la sociedad, sino que son el resultado de la acción anónima de millones de seres humanos en todos los campos de la vida social. Así por ejemplo, el capitalismo no fue construido por una o dos generaciones, fueron cientos de ellas que aportaron a su maduración y facilitaron que su emergencia político económica se cristalizara en la gran revolución francesa, en la que se inicia la fase definitiva de su institucionalización como régimen de acumulación socialmente dominante, sepultando las instituciones del “ancien regimen” en el París revolucionario de 1789. Al concebirse el proceso de cambio social como continuo y paulatino, se establece un paradigma de transformación, en el que la totalidad del colectivo social participa, sin liderazgos construidos desde el afuera del mismo. La transformación desde este lugar teórico se constituye en una autotransformación, o en términos de Castoriadis, como autoinstitución de la sociedad, en un pasaje de la sociedad heterónoma a la autónoma. Desde la otra perspectiva, que postula el cambio rápido, por acción de una vanguardia esclarecida, la sociedad queda al margen del mismo. En la década del 70´ la sociedad asistió pasivamente al enfrentamiento armado entre dos “bandas” (las Fuerzas Armadas y los grupos guerrilleros) que se arrogaban la representación del pueblo. Es notorio que, un conflicto que tuvo como consecuencia miles de muertos, no saldó en beneficio de ninguna de las dos “bandas”, ni de la sociedad en su conjunto, pero dejó una profunda huella en la subjetividad de los actores sociales de la Argentina. La relación asimétrica de poder de estas “bandas” hizo que una de ellas (la militar) aniquilara a toda una generación de intelectuales, trabajadores, estudiantes, etc., produciéndose un vacío profundo en el proceso de producción de ideas, al punto tal que, podría decirse que el debate, que estaba que estaba instalado como modo de intercambio en la sociedad, fue una de las grandes víctimas de la masacre, ya que los debates posteriores carecerían de la profundidad heroica que atravesaba las grandes discusiones setentistas. En el propio seno del llamado “pensamiento progresista” ganó terreno una forma expositiva que privilegiaba la emergencia de un “líder carismático” que acaudillara a una pequeña (o gran) tribu intelectual, reemplazando el debate abierto, por los niveles de adhesión acrítica, y con una estructura organizacional, en la que la proximidad al vértice de la misma, constituyó la razón de existencia de sus integrantes. En este modelo lo que importa es el proyecto del líder, quien goza de una posición privilegiada en tanto dispone de los atributos decisorios, y que, inmediatamente que los pierde, asiste a la diáspora de sus huestes, que se unen a un nuevo proyecto personal de otro líder. Esta estructura organizacional determina un nuevo modelo de subjetividad, aún en aquellos que pretenden sostener la idea de otra forma de construcción política o social. Para profundizar nuestro análisis y precisar nuestro punto de vista teórico, consideramos importante hacer un pequeño paréntesis para definir que entendemos por sujeto y subjetividad. Podemos conceptualizar al sujeto desde por lo menos dos vertientes. En la primera lo entendemos como sujeción, en este caso hablamos del sujeto de, por ejemplo el sujeto del inconciente, el sujeto social, etc. En la segunda vertiente, podemos considerar al sujeto como soporte, entonces hablamos de un sujeto para, lo consideramos como una estructura activa que produce. El sujeto como sujeción remite a la pasividad, al sometimiento a otro (la organización, la madre, el grupo), el sujeto, mas que constructor, es construido, es como una marioneta cuyos hilos son digitados por un algo que ni el mismo puede conocer o determinar. Cuando consideramos el segundo punto de vista sobre el sujeto, incluimos en nuestro análisis la problemática de la acción. El sujeto surge como una posibilidad de actuar, de apropiarse del acto, de modificar a sí mismo y a su entorno, entorno al que él da sentido, sentido que lo significa como sujeto, significando todas las acciones que realiza. El sujeto dispone de la posibilidad de construir y significar lo social, y nuevamente recurrimos al concepto de autonomía de Castoriadis, ya que el sujeto es tal porque dispone de la potencialidad de actuar, pero no de cualquier manera, sino como sujeto autónomo. Podemos hablar en este caso de un sujeto de conocimiento, ya que entendemos al conocimiento como acción de transformación a la que aportan todos los seres humanos. El sujeto (etimológicamente, subjetum, lo que esta debajo, lo que sirve de soporte) es aquello que soporta al objeto (etimológicamente, lo que esta enfrente, lo que es soportado), al que da significado y lo constituye como tal en su mundo de simbolización. También lo constituye como objeto del pensamiento, ya que como indicamos el sujeto reviste al objeto de significaciones imaginarias, que a la vez son parte de su propio ser en el mundo (dassein, en sentido de Haidegger). Así el objeto de lo real se metamorfosea en objeto de la experiencia y el conocimiento, pasando a formar parte de la realidad que construye cada uno de nosotros en su hacer particular y social, en el contexto en el que se desenvuelven nuestras acciones, en un determinado marco socio-histórico. Frente a la postura mecanicista del racionalismo que define una sola realidad (y una sola verdad), surge desde esta perspectiva la invocación a la diferenciación de lo real y la realidad. Definimos como “lo real” aquello que existe en la naturaleza, un bosque, una ciudad, el planeta, son parte de lo real, pero para que puedan existir es necesario que haya un sujeto que lo perciba. Si de repente murieran todos los seres humanos, lo real no podría ser percibido, sería un real que existe pero no puede ser significado, y por lo tanto inexistente. “La realidad” es el resultado de la observación que los sujetos hacemos de lo real, pero cada sujeto percibe e interpreta lo que percibe, en función de su propia estructura subjetiva. Veamos un ejemplo. Para un turista las sierras de Córdoba son un paisaje, un lugar de descanso y goce con el que soñó durante todo el año, constituye el destino de todo aquello que se relaciona con el placer y el descanso. Para un poblador de las sierras, en cambio, el lugar constituye su hábitat y su trabajo y se relaciona con el esfuerzo y el sacrificio que debe realizar para sostener su existencia, cuando mira no ve un paisaje, sino una rutina. Al igual que en el caso de la memoria, en la construcción de la realidad, intervienen múltiples factores sociales, culturales, subjetivos, que dan forma y contenido a esa realidad. Las características del proceso de construcción de la realidad hacen que la misma no solo varíe de sujeto a sujeto, sino que experimente cambios a lo largo de la vida de un mismo sujeto, en los diferentes escenarios socio-históricos. Aún aquello que denominamos “conocimiento científico” y que fue caracterizado por el positivismo como un conocimiento exacto, verificable, etc., no tiene connotación de permanencia y su forma y contenido también depende de las variables enunciadas mas arriba. En nuestro universo de conocimiento existen cuestiones que aceptamos sin cuestionar, por ejemplo podríamos preguntarnos porqué la creencia en la existencia en un solo Dios (monoteísmo) es considerada mas progresiva o real que la creencia en la existencia de múltiples dioses (politeísmo). Porqué consideramos que la monogamia es mejor que la poligamia o la poliandria, o que los matrimonios por grupos. Porqué vivir vestidos es mejor que vivir desnudos (sobre todo en esos veranos de gran temperatura). De esta manera podríamos formularnos miles de preguntas sobre hechos que en nuestra vida cotidiana damos como naturales, pero que remiten a significaciones sociales imaginarias construidas a lo largo de la historia humana. Podemos concluir que nuestra construcción de la realidad está multideterminada e incluye materiales “naturales y artificiales”. Para desarrollar nuestra vida cotidiana partimos de lo real pero construimos individual y colectivamente esa “matriz” social en la que vivimos y que llamamos realidad. Esa “realidad” es la que, en gran medida, está determinada por los mass media, actuando ella misma como control social. La característica de la Sociedad de las TICs es que somos nosotros mismos los que operamos los mecanismos de control social, a los que vivimos como externos. Al naturalizar la heteronomía, somos partícipes de las relaciones de poder y control que nos someten. Y allí reside uno de los papeles más importantes de los medios: definen en forma permanente la norma y la imperiosidad de cumplir con la misma, norma de la que ninguno de nosotros ha sido parte activa en su formación. Bibliografía Holloway J. (2002) Cambiar el mundo sin tomar el poder. Universidad de Puebla. Mexico. Castoriadis C. (2000) Ciudadanos sin brújula. Filosofía y Cultura Contemporánea, México Bonantini Carlos (2003) Construcción de la subjetividad, conciencia y poder. En Cuadernos Sociales 4. UNR Editora. Rosario Bonantini C. Simonetti G. Pasado y presente de los investigadores. Aportes a la construcción metodológica en Ciencias Sociales. En cuadernos Sociales 8. UNR Editora. Rosario Foucault M (1980) Microfísica del poder. Ediciones La Piqueta. Madrid. Foucault M (1980) Historia de la sexualidad. 1 La voluntad de saber. Siglo XXI. Madrid. Foucault M (1980) Historia de la sexualidad. 2. El uso de los placeres. XXI. Madrid. Foucault M (1980) Historia de la sexualidad. 3. La inquietud de sí. Siglo XXI. Madrid. Boudieu P. (1999) Intelectuales, política y poder. EUDEBA. Bs. As. Hasta la próxima

domingo, 19 de enero de 2014

La hipocresía neoliberal.

En otras entradas, he desarrollado la confrontación teórica de los economistas que básicamente se agrupan en neoliberales y neokeinesianos. Lo he hecho desde el punto de vista de sus presupuestos económicos, hoy quiero enlazar los presupuestos económicos de los neoliberales con sus postulados políticos y tratar de definir porque pienso que los economistas neoliberales son fundamentalmente hipócritas y políticamente de derecha. En lo más elemental el neoliberalismo, término que proviene de la abreviación de liberalismo neoclásico, constituye una teoría económica en sintonía con el llamado Consenso de Washington, y tiene su mayor soporte en la denominada “Escuela de Chicago”, partidaria del libre mercado pero con base en un régimen monetario estricto. Su principal exponente es Milton Friedman y constituyó, tal vez, el mayor oponente al keynesianismo. Sus principios fundamentales son: la liberalización económica, los mercados abiertos, la desregulación del mercado y la disminución del sector público; la base en la vieja ilusión burguesa del Estado barato al cual Marx había criticado ácidamente en el siglo XIX. Esta teoría, en los países emergentes fue completada con la denominada “teoría del derrame”. Dicha constructo teórico presupone una distribución hacia los sectores económicos más vulnerables cuando una economía crece y se produce un derrame de los excedentes. Además, este presupuesto fundamental se articula con otro nuevo ícono: considerar al mercado como el único regulador social, para lo cual el Estado deberá reducirse a su mínima expresión. Para esta concepción económico-política, el Estado solo deberá de atender funciones de seguridad, educación y salud (en épocas de dictaduras se redujeron a la primera, considerada en términos de represión salvaje al libre pensamiento). Las experiencias más relevantes de dicha teoría fueron los “laboratorios” desarrollados por las dictaduras genocidas de Chile, Argentina y en menor medida Brasil. Posteriormente, aparece una segunda ola en la década del noventa con la aplicación de teorías neoliberales en el marco de un Estado representativo. Si analizamos históricamente la aplicación de las teorías neoliberales en la Argentina vemos que todas terminaron en rotundos fracasos que le costaron hambre, desocupación y miseria a los trabajadores, además de constituir prácticas de desmantelamiento del aparato productivo favoreciendo la apertura de las aduanas para que el mercado interno argentino se vea inundado de productos “importados” tan inútiles como caros. Otro rasgo del neoliberalismo en Argentina (en mayor medida durante la dictadura genocida) es el crecimiento de la especulación financiera y cambiaria (recordemos la tablita de Martínez de Hoz que permitía a los capitales golondrinas especular y obtener ganancias en dólares mayores al 100%, dólares que pagamos hoy los argentinos con una deuda externa espuria), llegando en épocas de la dictadura a existir más de 300 entidades bancarias en el país. Luego del mayor fracaso de la doctrina neoliberal, la década infame que va de 1990 a 2001, que dejó un saldo de índices de desocupación superiores al 20% y subocupación con guarimos muy cercanos al 20%, un 23% de indigentes y casi un 60% de pobres y una reducción dramática de la producción y el mercado interno nacional llevando a gigantescos déficits provinciales y nacionales con emisión de cuasi monedas (o monedas truchas) como el patacón, el lecor, el lecop etc.; se inició un nuevo período en nuestro país en el que la orientación económica cambió radicalmente orientándose a neokeinesianismo. Los cambios operados en la economía argentina no implican que el neoliberalismo esté muerto, muy por el contrario se encuentra en un momento de reconstitución y ha comenzado a sembrar sigilosamente su prédica destituyente entre nuestros conciudadanos de la mano de un inestimable compañero de ruta, los medios masivos de comunicación, monopólicos y concentrados. Veamos una muestra del pensamiento neoliberal. En el diario La Capital del domingo 19 de enero de 2014, en página 30, en una columna de opinión, el periodista Pablo Díaz de Brito habla de la lucidez económica de Hollande el premier francés. Este representante de la ultraderecha, enemigo de todos los regímenes populares que se han desarrollado en América Latina nos viene a decir que la crisis europea no es una crisis del capitalismo, (entonces que hay en Europa, ¿socialismo?) sino de un Estado hipertrofiado, tal como hablaban los neoliberales de la dictadura genocida o en los 90´. La crisis actual, vale recordar, explotó en el país de economía neoliberal por excelencia, EE.UU, como consecuencia de las maniobras especuladoras del capital financiero con las hipotecas basuras, siendo la primera en detonar la banca Lehman Brothers, generalizándose a los países más débiles de la comunidad europea. Es una crisis típica del capitalismo neoliberal que pretende resolverse con más neoliberalismo, genera como consecuencia la persistencia de la crisis en el tiempo (empezó, para ser exactos el 15 de septiembre de 2008 o sea hace más de un lustro). El dato nuevo de la crisis, es que constituyó una crisis global de los países que se mostraban como paradigmáticos del neoliberalismo. Pero Díaz de Brito va más allá y denuncia que Europa está sobre endeudada, ¡vaya novedad!, le diría que no solo la comunidad europea, el país más endeudado de la tierra es EE.UU. el paraíso de los neoliberales, pero no aclara porque y cuando, a consecuencia de que políticas, ocurre lo que ocurre. No es precisamente la aplicación de las ideas de Paul Krugman que tanto denosta Díaz de Brito, o del neokeynesianismo o del marxismo, sino precisamente por la teoría económica que él defiende, el neoliberalismo. Pero lo interesante de la opinión de Díaz de Brito es que alaba un programa de ajuste que propone una reducción del gasto público de 50.000 millones de Euros en un trienio y el recorte de 30.000 millones de Euros en los aportes patronales. ¿Cuáles serían las consecuencias de estas medidas? Por un lado la cesantía de miles de empleados públicos, el recorte del gasto social y de los programas de desarrollo, ¿todo para que?, para reducirle los impuestos a la burguesía francesa por vía del recorte de sus aportes a la seguridad social y reducción de su tributación. Esto llevará al aumento de la pobreza y a mayor inequidad social, aumentando la vulnerabilidad de quienes no pueden acceder a la atención privada de la salud, o el recorte de la ayuda social a quienes la necesitan imperiosamente. Además para Díaz de Brito el déficit fiscal francés y la cuantiosa deuda pública se debe a los socialistas, cuando en Francia, excepto los últimos 18 meses, ha gobernado la derecha desde 1995, es decir el causante de la debacle francesa no es la derecha que gobernó los últimos 17 años, sino los socialistas que están en el gobierno desde hace 18 meses. La crisis no se debe a políticas neoliberales que permitieron la fiesta financiera de estos años, que implementaron una de las más crueles políticas de mercado, de alto contenido anti obrero (lo primero que hizo Sarkozy fue flexibilizar las 35 horas semanales de trabajo, una conquista inconmensurable de los trabajadores franceses) y favorable a los intereses concentrados de lo más rancio de la burguesía francesa. Tomemos un ejemplo del propia Díaz de Brito, Hollande comenzó a gobernar en la segunda mitad del 2012, él dice que la deuda pública aumentó en 41.911 millones de Euros, llegando a 1.912.205 millones de Euros, entonces si Hollande es “responsable” (porque hay que tener en cuenta intereses mensuales que genera tamaña deuda) del incremento de 41.911 millones de Euros, quien es responsable de los otros 1.870.294 millones de Euros de deuda preexistente y si la deuda era el 91,90% del PBI francés en el primer trimestre de 2013, cuando los socialistas asumieron el gobierno, quién es el responsable de ese exabrupto de deuda, no es acaso el plan neoliberal de Chirac y Sarkozy. Evidentemente o Díaz de Brito, usando su propia metodología discursiva cuando denosta a Krugman, es un economista de opereta, o un militante de la derecha más reaccionaria y corrupta de la Argentina. Esa misma derecha que en lo discursivo trata de aparecer como defensora de los pobres y desposeídos diciendo que la inflación genera pobreza, o que Hollande no va a desmantelar el Estado de bienestar. Si señor Díaz de Brito, si Hollande toma ese rumbo económico va a desmantelar el Estado de Bienestar y va a generar más pobreza e indigencia entre los franceses. El discurso social de la derecha (Macri, Sanz, Cobos, Masa, Carrió, Solanas) económica, política o moral, es hipócrita porque señala en lo discursivo lo que sabe que no va a hacer en lo práctico, más aun recordemos al caudillo de derecha Carlos Saúl Menem cuando dijo que un político cuando está en campaña dice todo lo que sabe que no va a hacer, y cuando gana hace todo lo que dijo que no iba a hacer, porque sino no se ganaría ninguna elección. El discurso hipócrita de la derecha y desde la oposición en general, habla de los pobres, de disminuir la pobreza etc., pero si llega a estar en el gobierno va a hacer lo que hicieron Menem o De la Rúa, aumentar la indigencia y la pobreza, la desocupación , llevando al país a la más grave crisis política y social. Pero existe otra hipocresía, la de aquellos que mienten a sabiendas sobre la realidad económica y social, como lo hace la oposición en Argentina, atacando en la generalidad de los casos las medidas de gobierno con falsos argumentos. Veamos un caso, el Partido Socialista dice que la inflación en Argentina es del 30% anual, o los socialistas mienten o miente el IPEC (Instituto Provincial de Estadísticas Censos de Santa Fé) ya que este organismo controlado por el Partido Socialista afirma que la inflación en los primeros 11 meses de 2013 fue del 13%. La oposición, socialistas incluidos, denosta las afirmaciones de que en Argentina la línea de indigencia se sitúa en los 1500 pesos. Sin embargo en La Capital del domingo 19 de Enero de 2014 en la nota “En pleno verano 29.000 chicos van a la escuela a comer”, se dice que la Provincia de Santa Fe gasta por almuerzo $ 3,85, y por merienda $ 1.30. Con estos números la provincia gasta para dar de comer a una persona en el mes (3,85+1,30)x30= $ 154,5 por mes, con lo que gastaría para dar de comer a una familia tipo $ 618. Considerando que la línea de indigencia se establece cuando una familia no puede comprar con sus ingresos los productos de la canasta básica y suponiendo que agreguemos gastos de luz y gas y otras necesidades básicas (unos $500 más) estamos en $ 1.118 por mes para no ser indigente, la oposición para poder decir que la indigencia aumentó sitúa esa cifra en $3.000. No se trata de defender las políticas del gobierno nacional o los postulados de la oposición. Tampoco de pensar que un salario mínimo debe estar en los $ 3.600 en que está situado en la actualidad, se trata de usar datos reales, como por ejemplo un diario insospechado de oficialismo que nos dice que el salario mínimos creció tanto en dólares como en pesos en términos reales (La Nación, 25 de julio de 2013). Se trata de no apostar al fracaso de los gobiernos, porque en el fracaso los primeros que somos ajustados somos los pobres, los asalariados. En definitiva se trata de debatir con lealtad, sin hipocresía y de defender lo mucho o poco que hemos logrado en la última década. Hasta la próxima.