Un fantasma recorre América Latina, pero no es el fantasma del comunismo al que hacía referencia Carlos Marx en relación a la situación europea de 1848, cuando redactó el Manifiesto Comunista, América Latina es recorrida por el fantasma del neoliberalismo.
Este fantasma no cabalga solo, lo hace junto a los cuatro jinetes del apocalipsis, desparramando a su paso hambre, miseria, enfermedades y muerte.
Cuando pensábamos que los latinos habíamos comprendido que el neoliberalismo es la expresión del capitalismo salvaje que pretende arrasar con todas las conquistas logradas por los más vulnerables, pareciera, que estas sociedades no pudieron o no les permitieron llegar a comprender que el capitalismo salvaje determina el empobrecimiento real de todos aquellos que se hallan por debajo de los estratos más altos de la pirámide social.
El capitalismo salvaje constituye un proyecto hegemónico que utiliza los principios económicos del neoliberalismo para construir los privilegios aberrantes y antiéticos de la gran burguesía comercial, industrial y financiera.
Hace poco tiempo publiqué en una entrada las características del cambio de estrategia de dominación de los EE.UU., días después de esta publicación tuve oportunidad de ver un reportaje de Telesur, en el que informaban con mayor precisión lo que, en mi texto había descripto.
En el reportaje se agregaba un dato que faltó en mi apreciación, la presencia en América Latina de USAID (United States Agency for International Development).Esta agencia sería el relevo de la CIA (Central Intelligence Agency) y opera con una lógica diferente, mientas que la CIA contactaba y organizaba militares para dar golpes de estado cruentos, la USAID trabaja a nivel de base, con ONG (Organizaciones no gubernamentales) con un discurso engañoso, según el cual vienen a ayudar a los sectores más vulnerables, pero en los hechos, tras el relato de la cooperación, el amor, la solidaridad se trafica ideología desestabilizadora contra los gobiernos latinoamericanos considerados opositores a los proyectos de pillaje diseñados por la burguesía norteamericana.
La USAID constituye un complejo entramado organizacional fundada por John F. Kennedy el 3 de noviembre de 1961 y que responde a las directrices del departamento de estado americano y su objetivo es el de reforzar la política exterior estadounidense.
Sus objetivos en lo explicito son de carácter cooperante en áreas de políticas agrícola, humanitaria, económica y sanitaria, pero sus reales objetivos es realizar trabajo de base en los diferentes países en los que interviene con el objeto de cooptar líderes sociales, políticos, empresariales, sindicales y personas de influencia comunitaria.
USAID responde, en los países en los que actúa, de manera directa a las embajadas, concretamente, si uno busca USAID, por ejemplo, en Guatemala, la encontrará en. la página de la Embajada de EE.UU. en ese país. Allí, los objetivos de la organización, aparecen definidos como “programas destinados a lograr impactos significativos en: promover la justicia y la transparencia; mejorar los servicios básicos de educación y de salud; incrementar los ingresos de las familias de escasos recursos; afianzar la seguridad alimentaria; y, proteger el ambiente y los recursos naturales y culturales”.
Cuando uno recorre las diferentes páginas en los distintos países latinoamericanos siempre encuentra los mismos objetivos, referidos a promover la paz, mejorar la situación de los sectores vulnerables, mejorar la calidad de la justicia y de la democracia, objetivos que encubren, como dijimos al verdadero objeto de esta organización, modelar las conciencias de los ciudadanos más desamparados de los sistemas capitalistas salvajes con el fin de desarrollar formaciones ideológicas afines a los intereses de los EE.UU.
Porque hago hincapié en los nexos de USAID con las embajadas de EE. UU, simplemente porque, por ejemplo, la embajadora actual de EE.UU. en Brasil Liliana Ayalde, a quien Atilio Borón, politólogo de la Universidad de Bs. As., definió como experta en organizar golpes suaves (parlamentarios) lo fue antes en el Paraguay que destituyó a Lugo, en el Ecuador del golpe contra Correa y otros países latinoamericanos contrarios a los intereses de los norteamericanos.
Ayalde, con una larga experiencia, fue directora de la USAID en Colombia, también estuvo en Guatemala, en los años ochenta, y en Nicaragua, en los noventa, fue también subsecretaria de estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, que cubre Cuba, América Central y el Caribe.
En síntesis, EE.UU. coordina las campañas de desestabilización desde sus embajadas con personajes expertos en golpes suaves como Ayalde quienes utilizan USAID para sus oscuros intereses.
Veamos algunas de las actividades de USAID en américa Latina. Tomo una extensa cita de Pablo Ruiz en Resumen Latinoamericano del 7/9/2016 en http://www.resumenlatinoamericano.org, y le pido desde ya disculpas por hacer uso de su material sin autorización, pero considero a este artículo de una claridad meridiana para el estudio de este tema. Dice Ruiz y cito textualmente:
“De acuerdo a la abogada Eva Golinger, “el 12 de julio de 2005, el jefe de comunicaciones de la División Estratégica de Desarrollo de la USAID en Ecuador envió un correo electrónico a los otros representantes de la USAID en Quito, expresando su preocupación por la influencia ´chavista` en Ecuador”.
“El 22 de marzo de 2012, en una ceremonia en el Palacio Nacional, otro director del programa Umbral, el estadounidense Matthew Langhenry, recibió una medalla al mérito de la Policía Nacional paraguaya de manos de su comandante, Paulino Rojas, que durante un año y medio trabajó cerca de USAID en el programa Umbral” que donó 2 millones de dólares en equipamiento a la policía”.
“La influencia norteamericana –dice el reportaje de CIPER- en Paraguay no es sólo un asunto diplomático. A través de donaciones administradas por USAID de más de 100 millones de dólares (en cinco años) a empresas, ONGs y órganos gubernamentales dificilísimos de monitorear, los norteamericanos se garantizaron su proximidad a diversas esferas de poder en Paraguay”
“Actores políticos de todos los espectros nos buscan para oír consejos”, resumió la ex embajadora Liliana Ayala en la misma relatoría confidencial. “Y nuestra influencia aquí es mucho mayor que nuestro rastro”.
Podría agregar muchos ejemplos a los dados por Ruiz ya que las actividades enmascaradas de USAID bajo el disfraz de cooperación han sido ampliamente develadas por Wikileaks, pero creo que con estos son suficientes para no cansar al lector.
La tercera pata de las desestabilizaciones a gobierno populares opuestos a los intereses americanos es, como dije en otro artículo, la internacional de prensa reunida en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) bajo la dirección de la CNN. Si uno observa las matrices de los ataques de la prensa a gobiernos populares en Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela, Bolivia, etc., siempre son similares, furiosas campañas de prensa donde periodistas inescrupulosos empleados de los grandes medios difaman, mienten, hacen operaciones de prensa contra los gobiernos populares. Se los ataca por ser blandos con el delito, por ser corruptos, por ser autoritarios, etc., y cuando acceden gobiernos entreguistas como el de Temer en Brasil, el de Macri en Argentina, el de Cartez en Paraguay, que son realmente corruptos, autoritarios, vinculados a mafias, etc., guardan prudente silencio y tratan de tapar los desaguisados de esos gobiernos. Para ellos cuentan con la complicidad de los sistemas judiciales que persiguen con la intención de proscribir a líderes populares como Lula en Brasil, Cristina Fernández en Argentina, etc.
Las maniobras de este trípode desestabilizador que pretende imponer los intereses americanos y de las grandes burguesías comerciales, financieras e industriales de América Latina no podría hacerse sin cómplices internos en los países afectados.
Por un lado, las organizaciones políticas de la derecha criolla cada vez más organizada para operar en el marco de las democracias representativas, pero por el otro, la complicidad consciente o inconsciente de las masas pequeño-burguesas que han accedido a lo que se denomina clase media de la mano de las políticas inclusivas de esos gobiernos populares y que luego sufren un proceso de identificación con sus verdugos (la gran burguesía) y que en función de la falta de una identidad propia y la labilidad de sus intereses, se movilizan contra quienes fueron los propiciadores de su ascenso social.
La falta de identidad y de intereses claros hace que estos sectores sean muy proclives a aceptar acríticamente el mensaje de los medios de comunicación de masas, mientras en el nivel de los sectores más bajos de la pirámide social, el trabajo sucio está organizado por USAID y las ONG que son corrompidas por las dádivas de esta organización entregadas bajo la forma de subsidios.
El resultado de esta gigantesca operación liderada por los Estados Unidos en sociedad con las burguesías latinoamericanas es la inversión de la curva de distribución de los ingresos en los países de la región con la emergencia de mayores niveles de pobreza e indigencia.
Este es el resultado del fantasma aterrador que amenaza a los sectores populares en América Latina.
Hasta la próxima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario