Es sabido el rol político opositor que ha jugado el monopolio mediático como soporte y difusor del pensamiento conservador de derecha. Esta línea editorial le ha costado al monopolio el creciente descrédito que se ha traducido en una reducción de su tirada diaria en más de 50.000 ejemplares.
Las elecciones primarias de agosto, en las que el oficialismo obtuvo más del cincuenta por ciento de los votos, demostraron que la persistencia de tapas negativas en contra del gobierno ya no tienen efecto sobre el voto popular, por el contrario, pareciera que la principal víctima de esta política editorial tramposa del grupo Clarín y de otros medios como La Nación, y diversos canales de televisión abierta y por cable, son aquellos a los que supuestamente debería ayudar el monopolio mediático, es decir los opositores.
Ningún opositor pudo pasar el 13% de los votos, lo cual es un hecho inédito en la política Argentina, ni siquiera el viejo líder carismático Juan Perón pudo superar a su inmediato perseguidor por casi 40 puntos.
En la medida en que la derecha conservadora va tomando nota de la potencia electoral del kischnerismo, su soporte mediático declina en credibilidad a pasos agigantados.
Frente a esta situación, hoy podemos observar un cambio de estrategia en la política mediática de los sectores más reaccionarios de la sociedad argentina.
El nuevo actor mediático que comienza a pretender ser un actor de peso para limar el poder electoral del oficialismo no es una organización local, sino uno de los principales jugadores mediáticos de la internacional conservadora del mundo globalizado, la CNN.
En su edición de hoy, 23 de septiembre de 2011, este monopolio internacional lanzó su cobertura periodística de las elecciones en Argentina.
El periodista en argentina, Montero, informó de una cobertura extraordinaria de las elecciones en nuestro país la que que tendrá invitados “de excelencia” en vivo.
Van a analizar la realidad política argentina avezadas políticologas como Susana Giménez y Mirta Legrand, periodistas de “prestigio” definidos por el conductor de CNN como el mejor periodista argentino Jorge Sanata (supongo que mi baja audición me hizo escuchar mal y se trata de Jorge Lanata) y analistas políticos ”independientes” y encuestadores de fuste como Enrique Zuleta Puceiro.
Comencemos por el último, Puceiro hace un análisis de las últimas elecciones en Argentina y menciona dos, la de Corrientes y la de la Ciudad de Córdoba, pone de manifiesto el triunfo de la oposición y si bien acepta que la suerte de la misma está echada para octubre desliza que estas elecciones pueden marcar un rumbo distinto al de las primarias en octubre. Continúa con la perorata del ataque a la prensa y pone de relieve la negativa de la Presidente a dar el debate a la oposición y el ignorar a la prensa como estrategia de acumulación electoral. El detalle fundamental es que en la mirada de este reaccionario analista político la presidenta basa su campaña en una fuerte línea política internacional que tiene como ejes la defensa de la soberanía en Malvinas ante la Asamblea General de la ONU y con un reclamo enérgico para que el Reino Unido entre en el diálogo, y el apoyo al Estado Palestino como miembro de las Naciones Unidas.
Interesante análisis el de Zuleta Puceiro, ya que habló de dos elecciones que ganó la oposición (una de legisladores provinciales y la otra una elección municipal) y no mencionó el casi 70% de los votos que sacó el Frente para la Victoria con Capitanich en Chaco. No es acaso más importante una elección a gobernador que elecciones municipales o legislativas provinciales?
Como parte de la estrategia conservadora Zuleta Puceiro trata de decirle a la Presidenta como hacer su campaña, obviamente para favorecer a su cliente político la oposición a la Presidenta.
Pero lo que importa como dato en este discurso es que un analista experimentado como Zuleta Puceiro comienza a ver que la Argentina y su gobierno empiezan a instalarse en el escenario mundial como punto de la mirada, con un fuerte prestigio que hace que importantes diarios como New York Times o Times de Londres comenten como ejemplo a estudiar el camino de argentina para salir de la crisis. Pareciera que la Internacional conservadora comienza a sentir a la política argentina como una piedra en el zapato y allí aparece el nuevo rol de la CNN que de golpe comienza a darle espacio a la política argentina y a generar una corriente informativa en este monopolio contra el gobierno de nuestro país.
Si no es así, como debe leerse que una cobertura internacional postule para sus entrevistas a desprestigiados comunicadores o conductoras televisivas de escasa inteligencia e información política y cultural y de clara adhesión a lo más conservador y reaccionario de la sociedad argentina como Giménez, Legrand y Lanata. Hay un viejo refrán que dice “dime con quién andas y te diré quién eres” y en este caso estas personas junto a la CNN en contra del gobierno no dejan lugar a dudas.
La CNN es el ariete mediático de la burguesía conservadora y reaccionaria de EE.UU., defensora del Tea Party, justificadora del golpe en Honduras, crítica feroz de los gobiernos de “izquierda” en América Latina como el populista venezolano Chávez o Correa y Evo Morales, comienza a interesarse en la política del sub continente de la mano de su cómplices internos los monopolios mediáticos de estos países y usando como instrumento la asociación de patrones periodísticos (la SIP).
En Argentina políticos corruptos y comprados por el monopolio denuncian a diario la persecución a los periodistas “independientes” de los monopolios mediáticos y montan campañas de prensa denunciando persecución y listas negras, como recientemente lo han hecho en relación a un hecho judicial en el que un Juez solicita la dirección de periodistas a los medios en una causa sobre el manejo de consultoras leales a esos medos, para solicitarles que declaren. “Periodistas independientes” como Magdalena Ruiz Guiñazú, que callaron y no denunciaron las desapariciones de sus colegas durante la dictadura mientras posaban frente a su admirado Videla, salen desaforadamente a denunciar supuestos ataques a la prensa.
Digámoslo de una vez por todas, a este gobierno se le puede criticar mucho, pero de lo qué no se puede decir nada es de su compromiso con los derechos humanos, de la persecución judicial a los genocidas, del aporte a una justica independiente y del compromiso con la libertad de prensa evidenciada en la Ley de Medios Audiovisuales, la abolición del delito de desacato o del castigo con cárcel por calumnias e injurias, todos estos hechos orientados a lograr una mayor libertad de prensa.
En Argentina todos los ciudadanos podemos decir lo que queremos sin temor a la censura, sin ser perseguidos por nuestras ideas, sin ser reprimidos, y lo podemos comprobar viendo los programas de televisión de los monopolios mediáticos que critican de todas las maneras posibles al oficialismo, muchas veces con mentiras, ocultamientos, campañas mediáticas, etc., y ninguno de los periodistas que están en esos medios ha sido nunca censurado por el gobierno o citado a los estrados judiciales en calidad de acusados.
En los setenta si alguien hubiera dicho que Altamira, el dirigente del Partido Obrero, sería entrevistado por los principales programas televisivos y podría hacer campaña por televisión, hubiéramos dicho que era un disparate porque nadie con ideas de izquierda podía acceder a los medios, y si hubiera accedido los desaparecían a la salida del canal y luego los asesinaban, hoy Altamira expone sus ideas con entera libertad, cabe preguntarle a la oposición ¿Dónde está la censura y persecución a periodistas y políticos? En el Estado que defiende u derecho a decir lo que quieran o en los medio monopólicos que si tienen listas negras de periodistas afines al kischnerismo que no son entrevistados o no les permiten que entrevisten a políticos y los rechazan con ironías o silencio cuando un periodista sospechado de oficialista los entrevista.
Hasta la próxima
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