La derecha argentina tiene una especial sensibilidad para cooptar a
periodistas con un alto grado de penetración discursiva en la clase media que
es fiel a sus postulados reaccionarios.
El gobierno democrático de Ricardo Alfonsín debió lidiar con los
furibundos ataques que Neustadt le realizaba desde la pantalla de Canal 11
TELEFE con su famoso programa Tiempo Nuevo, en el cual lo solía acompañar el
inefable ícono de la derecha golpista y militarista, hoy claramente devaluado
Mariano Grondona.
Este propagandista de los gobiernos militares, al llegar a la democracia
se recicló en términos populistas, fue entonces que cobró vigencia su inefable “Doña
Rosa”, con la que hacía referencia a la mujer de clase media que según él,
representaba el sentido común.
Si Neustadt tenía una virtud, ella era que no escondía su condición ideológica,
era un liberal de derecha y pregonaba las políticas económicas de ajuste del
Fondo Monetario Internacional.
Fue pionero en el desarrollo del llamado periodismo político en la
televisión argentina. Tenía una característica, a su programa eran convocados
políticos de todos los partidos y en él se generaba un debate que por momentos
se hacía sumamente interesante, pero también tenía una intención no manifiesta,
la de generar productos intelectuales enmaquetados que no dieran lugar al
pensamiento crítico, su recurso a doña Rosa era la apelación a las personas que
hablan sin pasar sus ideas por el tamiz reflexivo y crítico.
A la fracción más de derecha de la burguesía argentina nunca le interesó
desarrollar la conciencia crítica en las masas, menos aún en las masas de clase
media, que por su inserción social y su formación política, han sido en nuestro
país, y en muchos lugares del mundo, un bastión del pensamiento más
reaccionario de las sociedades.
Estos sectores son los que se levantan contra la despenalización del
aborto, contra la despenalización del consumo de drogas, contra el matrimonio
igualitario, contra la ampliación de ciudadanía, contra la igualación social, que
exigen mano dura para acabar con la inseguridad, etc., y son a la vez los que
claman por libertad aun cuando gozan de la mas absoluta libertad, son los que
acompañan la acción desinstitucionalizadora de los grandes grupos mediáticos,
los que envían correos electrónicos estúpidos y ofensivos a la inteligencia de
los ciudadanos esperando que se crean por ejemplo que el gobierno va a invalidar
los pasaportes para que los argentinos no podamos viajar al exterior, o que la
AFIP va a abrir las cajas de seguridad.
Son los privilegiados que además de poder comprar dólares lo exigen y
exigen que no se les pida de donde vienen los fondos con los que los compran
(porque son producto de operaciones ilegales, en negro, etc.), sin importarles
lo que pasa con los conciudadanos mas necesitados, mas aun, se enojan porque el
gobierno les regala un terrenito a su personal de servicio.
Sus intelectuales como Sarlo, Gargarella, Levinas, Birmajer, etc., nos dicen que los pobres no pueden
pensar porque están preocupados en poder comer, que hay que defender al Grupo
Clarín (en el que ellos trabajan) porque eso es defender la libertad de prensa,
que es como decir defendamos a los mafiosos porque eso es defender la libertad
de comercio.
Pero a diferencia de Neustadt que definía claramente de donde hablaba,
estos epígonos modernos de la derecha argentina no se atreven a decirlo y
pretenden aparecer como amigos del pueblo, sería bueno recordar aquel artículo
de Lenin “¿Quienes son los verdaderos amigos del pueblo y como luchan contra la
socialdemocracia?”, ya que hoy podría ser traducido como “¿Quiénes son los
amigos del Grupo Clarín (y de la gran burguesía financiera y terrateniente) y
como luchan contra el kischnerismo”.
El comunicador mas estratégico que tiene el grupo Clarín, y por lo tanto
la derecha reaccionaria es el inefable Jorge Lanata.
Con su cinismo, su falta de valores éticos y morales, su desapego a la
verdad, su alineamiento claro y estratégico con la derecha conservadora y
reaccionaria ha ido en crescendo en los últimos tiempos.
Lejos están aquellos tiempos en que solía definirse como un “Líberal” al
estilo americano, ahora tiene mucho de americano y poco de “líberal”.
Lanata no solo es el empleado del mes de Magnetto, su comunicador
principal, es además un hipócrita que pretende “vender” su armado “periodístico”
como una realidad incontrastable y que menosprecia la inteligencia de su
audiencia ya que piensa que todos los que lo ven son monigotes que no piensan,
que no reflexionan sobre lo que dice como algunos de los que van en vivo a su
programa.
Veamos algunos ejemplos que permiten fundamentar esta definición de Lanata.
Lanata bastardea todo lo que tenga que ver con los derechos humanos
(aunque de palabra se defina como su defensor) con dichos como que él es un
desaparecido porque no se lo invito al aniversario de Página 12. Con esta
actitud banaliza el término desaparecido que es lo que pretende la derecha que
busca frenar las causas contra los genocidas. No es casual que una de sus mas
notorias seguidoras y fanática de su programa es Cecilia Pando, la defensora
del genocidio y los militares.
Lanata arremete contra quienes defienden la búsqueda de la justicia
contra los asesinatos en masa de la última dictadura, diciendo que esta harto
de que hablen de los desaparecidos, es decir esta harto que se hable del
genocidio, de los crímenes, etc., como los alemanes de extrema derecha están
hartos de que se hable del holocausto, su próximo paso ¿será negar el genocidio
de la dictadura, como los neonazis alemanes niegan el holocausto?.
Lanata “edita” sus materiales, un eufemismo de corta y ensambla lo que le
conviene para justificar sus posturas reaccionarias, y cuando un entrevistado
se queja que le sacaron de contexto lo que dijo, se ríe hipócritamente diciendo
todo los materiales se editan. El edita mostrando solo una parte de la
entrevista a Milagros Sala, mostrando solo algunas imágenes de los pueblos
originarios, etc. Editar para Lanata es armar imágenes que acrediten lo falso
como verdadero.
Lanata le pide a la presidenta que conteste a los periodistas dando
conferencias de prensa para evitar el discurso único, pero el solo invita a su
programa a los que están de acuerdo con él, nunca invita a algún ciudadano que
discrepe con su manera de ver las cosas, todos su colaboradores son sometidos a
sus dictados y además en no pocas veces los bastardea de la peor manera como
cuando mostró, sin su permiso, las fotos semidesnudas de una de las comediantes
que lo acompañan.
Lanata, es un defensor de la teoría de los dos demonios que pretende
equiparar el genocidio de la dictadura con la acción de los Montoneros, obviando
la asimetría que existe entre los crímenes del aparato del Estado, usurpado por
militares genocidas y las ejecuciones de un grupo alzado en armas contra los
usurpadores del Estado. Aunque no coincido con la metodología de los Montoneros
(también usada por el E.R.P, las F.A.L., etc., de los que Lanata no habla
porque además de reaccionarios es mentiroso, y sabe que atacar a estos últimos grupos
no golpea al gobierno actual), seria bueno que Lanata recordara que nuestra
constitución autoriza a los ciudadanos a defenderla con las armas cuando un
grupo faccioso la suprime (como ocurrió muchas veces en los golpes militares
desde 1931).
Lanata, no solo defiende a la última dictadura genocida, defiende a todas
las dictaduras. En uno de sus últimos programas, dijo que Aramburu fue
asesinado cobardemente por un grupo guerrillero (Montoneros) cuando estaba
secuestrado y desarmado.
Además de la pelotudez que es decir que estaba secuestrado y desarmado,
no conozco a nadie que cuando secuestra le de un arma a la víctima, lo que
queda en claro es que Lanata se coloca discursivamente en apoyo a las
dictaduras que asolaron este país, ya que ni siquiera dijo en el mencionado
programa quién era Aramburu. Se olvido de mencionar (a lo mejor por el alto
costo del tiempo de televisión) que Aramburu fue junto a Rojas y otros miembros
de la junta militar que usurpó el poder legítimo que tenía Perón, el
responsable del asesinato del General Valle, de Felipe Vallese en los basurales
de José León Suarez, de los bombardeos a Plaza de Mayo el 16 de septiembre en
el que murieron argentinos inocentes, de las matanzas que se sucedieron a lo
largo de esa dictadura, etc.
Por eso creo que Lanata es el sucesor de Neustadt, solo que tal vez desde
el punto de vista periodístico este tenía más ética y era mejor periodista que
Lanata.
Hasta la próxima.
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