domingo, 9 de diciembre de 2012

Será justicia.

Que es la justicia? Para intentar responder a este interrogante es importante realizar distinciones fundamentales, porque una cosa es el concepto de justicia, otra la realidad de la justicia, y otra el imaginario de justicia que tenemos. El término latín referido a la justicia es Iustitia y entre los romanos la justicia se definía como: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; por lo que para un pensador romano como Ulpiano la justicia era la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho". En un sentido amplio la justicia implicaría un conjunto de normas que se corresponden con el buen vivir de una sociedad, de manera de facilitar la interacción de sus miembros. Estas normas constituyen lo que Castoriadis definió como normas heterónomas, ya que no son establecidas por los actores sociales, sino que fueron instituidas por fuera del colectivo social, aun por fuera del tiempo en el que los ciudadanos tienen el deber de cumplirlas. Muchas veces esas normas se vuelven atrasadas y constituyen una irracionalidad social, y de acuerdo al peso específico de los diferentes grupos de poder social son derogadas o entran en interdicción social. Así, en la historia de nuestro país podemos observar que algunas normas irracionales, producto de estructuras e imaginarios sociales que se correspondían a otros momentos históricos perduraron aun cuando la sociedad en los hechos las había vuelto irrelevantes. Ejemplo de ello son las leyes que penalizaban la homosexualidad, la interdicción al divorcio, y mas recientemente la prohibición de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo. Otras continúan teniendo efecto sobre nuestras vidas aun cuando la inmensa mayoría las rechace en sus acciones privadas, como por ejemplo la penalización del aborto, la penalización del consumo de drogas, etc. Los sectores mas reaccionarios defienden estas normas arcaicas aun cuando ellas constituyan un sinsentido, porque su ideología permanece atada a esas condiciones socio históricas que originaron las normas (muchas de las cuales surgieron en la época victoriana). Para ellos hacer cumplir normas que avanzan sobre la vida privada y el derecho individual de las personas constituye un acto de justicia , para los que nos oponemos es un resabio de una sociedad autoritaria que si bien pertenece al pasado continúa existiendo en el presente a través de su ideología y sus instituciones. En derecho se define al principio fundamental de la justicia como la equidad, es decir la justicia tendría que tender a que todos tengamos las mismas oportunidades en la vida, y la justicia sería, desde este lugar, el medio del que dispondrían las sociedades para el logro de su equilibrio. Pero existe otra manera de pensar la justicia. En la edad media los conflictos entre las personas se resolvían por vía de la acción. Cuando un Sr. Feudal sostenía un litigio con otro lo resolvían en el campo de batalla, la justicia correspondía a la imposición del punto de vista del ganador. Esta manera de resolver los conflictos era poco operativa en el período histórico en el que la burguesía como clase social revolucionaria necesitaba la institución del Estado como dominio y autoridad en todo el territorio nacional, eliminando las fronteras internas feudales, tan onerosas al comercio y a los negocios burgueses. Es el momento del surgimiento de los Estados Nacionales, en los que los soberanos absolutistas imponen su poder territorial con el apoyo de la burguesía. Por ello era necesario buscar otra manera de dirimir los conflictos, surgen los tribunales, en los que los soberanos delegan la potestad de laudar sobre las controversias de los diferentes actores sociales, ahora en lugar de ser la justicia del vencedor, surge la justicia como institución, que se universaliza a todo el territorio de un Estado Nación, la figura del Juez como representante del soberano, cobra una valor de inapelabilidad, los conflictos se resuelven en el marco del Estado, en base a la interpretación de las leyes, que realiza un funcionario que es investido del poder de “hacer justicia” por el soberano. El problema de este concepto de justicia es que la equidad no es más que una significación social imaginaria, y que la justicia es impartida por personas. Los jueces no son seres extraordinarios que están por encima del colectivo social, sino que son personas social e históricamente situadas, que llegan al lugar que ocupan en el sistema de justicia en función de sus relaciones y pertenencias políticas y por lo tanto todas sus decisiones estarán guiadas por esa pertenencia política de origen. La equidad en la justicia, se transforma, en función de estas condiciones, en una compleja resultante de las relaciones de fuerza existente en la sociedad. En sociedades avanzadas como la inglesa o la norteamericana, que han transitados centurias de estabilidad social y jurídica, al igual que la constitución del capitalismo como sistema económico social dominante, esta relación subyacente a la administración de justicia puede ocultar un poco mas su origen de clase y su función de dominación, es así que el imaginario social hace visualizar a los jueces como un fracción social que esta mas allá de los conflictos de clases y que administra justicia desde una perspectiva objetiva. Nada mas alejado de la realidad, muchos estudios científicamente realizados respecto a la administración de justicia revelan que la misma casi siempre deja caer su peso represivo sobre los sectores mas vulnerables de la sociedad, las cárceles están pobladas de sectores provenientes del proletariado urbano o de los extractos sociales mas bajos de la sociedad. Así por ejemplo en EE.UU. solo los que no disponen de recursos para enfrentar los onerosos procesos judiciales son condenados a la pena capital. Las decisiones de las justicia, en manos de los veredictos de los jueces no son objetivas, se encuentran determinadas por los juegos de presiones que los distintos lobistas ejercen sobre el sistema judicial para poder sacar veredictos a favor de los intereses de quienes los contratan . Tras el concepto de que la justicia humana es falible se oculta el reconocimiento de una verdad de perogrullo, la justicia actual es burguesa y por lo tanto esta orientada a la defensa de las significaciones sociales imaginarias que conformó esa clase social a lo largo de mas de diez siglos de construcción del capitalismo. La significación mas importante es tal vez el carácter sacralizado e inviolable de la propiedad privada, que por otra parte no se constituye en un derecho universal sino en un derecho de los integrantes de la clase social dominante en la sociedad capitalista, de ello da cuenta la confiscación realizada a la propiedad territorial de los pueblos originarios en América y su posterior usurpación por parte de las elites burguesas patricias que se adueñaron de esa propiedad territorial y que hoy la exhiben como propia. En la constitución del imaginario de equidad de la justicia han contribuido los medios de comunicación de masas, que en los hechos constituyen en la psiquis de los ciudadanos una suerte de justicia segunda, a partir de la cual los fallos arbitrarios e injustos de los jueces son legitimados por la acción masiva de los medios de comunicación que posibilitan que la masa social los perciba como justos. Es la acción de las masas desposeídas y su fuerza instituyente la que en general devela el carácter de clase de la justicia y pone en interdicción las significaciones sociales imaginarias de la burguesía. Son las masas de trabajadores, en las calles las que se rebelan contra los órdenes de explotación y ultraje a las clases trabajadoras, que le niegan a la propiedad su carácter sacralizado y arremeten contra los pilares de un orden burgués que desde la caída del socialismo real ha mostrado su cara mas inhumana, y tiende a someter a la miseria a fracciones cada vez mayores de la sociedad, ejemplo de ello es que en la actualidad cuatrocientas mil familias en el mundo son dueñas del cuarenta por ciento del total de los bienes humanos. La evolución de la sociedad capitalista, es la concentración de la riqueza en pocas manos y la conformación de un orden cada vez más injusto en el que el sistema de justicia tiende a ser el actor privilegiado en su sostenimiento. En los países como el nuestro la cuestión adquiere ribetes cada vez más dramáticos, por cuanto, los sistemas de justicia tienen la endeblez propia de todo sistema judicial, pero a la vez acumulan años de falta de institucionalidad democrática. Los juzgados en Argentina, por ejemplo, se hallan a cargo de jueces nombrados por la dictadura militar, que durante años por acción u omisión fueron cómplices del genocidio y para los cuales la administración de justicia significa la defensa de los intereses mas centrados de la burguesía monopólica y reaccionaria. El resultado lo estamos viendo en la actualidad, un grupo de jueces fuertemente vinculados a las prácticas autoritarias del proceso militar que asesinó a miles de argentinos, sostienen los intereses de uno de esos grupos concentrados, el multimedios Clarín, dictando medidas cautelares irracionales que duran eternamente, desoyendo los dictámenes de la Corte Suprema de Justicia y avasallando el sistema político que ellos dicen implementar en sus fallos. Esto se puede realizar porque el sistema clientelar y corrupto establecido por el monopolio mediático, ha sumado a la acción de los jueces, a periodistas, políticos, e intelectuales que con sus discursos tienden a legitimar las acciones de estos jueces corruptos. Es hora que los ciudadanos, como hacen los europeos, salgamos a la calle a denunciar este sistema judicial obsoleto y corrupto, que exijamos la exoneración de lodos los jueces nombrados en dictadura, que cuestionemos desde la desobediencia civil los fallos de ese sistema judicial y tengamos una función instituyente con respecto al sistema de justicia. Hasta la próxima.

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