sábado, 18 de diciembre de 2010

Sobre Villa Soldati.

Creo que es muy importante realizar un análisis minucioso y atento de lo que está pasando a partir de la ocupación del Parque Indoamericano.
El análisis debe ser despojado de intereses partidarios y no tiene que someterse a los imaginarios culturales o ideológicos dominantes y fraccionales.
En “Sobre la justicia” comencé a esbozar una crítica al derecho a la propiedad concebido en el capitalismo como un derecho absoluto.
Ninguno de los actores sociales actuales, ni los sujetos particulares, ni el Estado, pueden validar el título de propiedad sobre algún espacio territorial. En ese artículo trataba de demostrar que toda la propiedad territorial existente es producto de un despojo violento a sus propietarios originarios. Aplicando el principio de la “res nulius” romano los conquistadores europeos se apoderaron de todos los espacios territoriales de nuestra América, y aquellos territorios que no arrebataron los españoles a los pueblos originarios, lo hicieron más tarde sus descendientes o socios que fueron arribando a estas costas, quienes, genocidio de los aborígenes, de por medio, procedieron a robar las tierras a los pueblos masacrados.
Descartada esta primera cuestión, analicemos ahora el problema de la propiedad en este momento. Los poseedores (expropiadores) de la tierra son muy pocos y ya casi no quedan áreas del planeta por repartir, por lo que los desposeídos (los expropiados) no tienen posibilidades de acceder a un trozo de tierra en el marco de las normas capitalistas, porque para ello deben tener un capital para poder adquirirla.
Sabido es que la propiedad inmobiliaria ha constituido (junto con la especulación bancaria y algunos negocios ilícitos del capitalismo) una de las formas más lucrativas de especulación.
Esto es tan así que en la actualidad las grandes economías capitalistas se encuentran en crisis producto de los desaguisados que el capital financiero realizó en las últimas décadas especulando en el mercado inmobiliario (las llamadas hipotecas basura).
El resultado de esta especulación fue el encarecimiento sin límites de las propiedades urbanas y rurales, lo que hace que los trabajadores en relación de dependencia, cuentapropistas, etc., estén técnicamente imposibilitados de acceder a algún lote de terreno en el cual construir su vivienda. Por ejemplo un departamento de dos dormitorios en Rosario llega a costar entre 60.000 y 80.000 dólares es decir cerca de 320.000 pesos, piense el lector como puede acceder un jubilado que gana 250 dólares por mes o un trabajador cuyo salario no alcanza los 800 dólares (3.091 pesos según el diario la prensa del 10 de diciembre de 2010), necesitaría trabajar más de ocho años para poder llegar a comprar una vivienda (eso si no comiera, se vistiera, etc.).
Ahora bien, debemos considerar que ese salario promedio lo reciben por lo general las personas que participan de mercados de trabajo primarios (en blanco, con protección social y sanitaria, etc.) pero es sabido que en general existe una gran franja de trabajadores que no acceden ni a la tercera parte de ese salario, cuando tienen un salario y no se ven obligados a subsistir de la dádiva pública (los llamados planes sociales) o de la mendicidad encubierta (recoger elementos vendibles de la basura, abrir puertas de taxis, limpiar parabrisas, cuidar autos, etc.)
Si para los primeros llegar a la casa propia es una utopía, para los segundos se trata de un imposible total, y están condenados a sobrevivir en condiciones miserables en los llamados “asentamientos precarios”, lo cuales originalmente eran chozas construidas con materiales de rezago (chapas, cartones, etc.) y que poco a poco se han ido transformando junto a la droga en uno de los rentables negocios inmobiliarios de las bandas mafiosas que asolan la villas de emergencia y que viven a costa de la súper explotación de los más pobres (cobrando alquileres por las viviendas precarias, o vendiendo los terrenos en los que se ha asentado  la villa como ocurre en la Villa 31 de Retiro).
En este marco, en nuestro país no se cumple ni lo que preconiza la constitución, que en el artículo 14 bis dice: El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna (esen)
Si quienes no tienen ninguna vivienda, y menos una vivienda digna, como indica la constitución y que a lo largo de varias generaciones han visto vedada esa posibilidad para sus mayores y están viendo que también estará vedada para ellos porque el Estado no cumple con lo que la constitución manda, ocupan terrenos públicos o privados, como puede considerarse que ello constituye un delito, en realidad, quien delinque es el funcionario que incumple la ley fundamental: La Constitución. Y el incumplimiento de los diferentes funcionarios a lo largo de la historia ha creado las condiciones que llevan en su desesperación a que los postergados y marginados recurran a acciones extremas para hacerse escuchar.
Yo les digo a los vecinos de Villa Soldati que no es a los “okupas” a los que tienen que tirarles piedras, sino a los Macri, los Carrió, los Cobos, los Duhalde y a toda esa pléyade de políticos oportunistas, corruptos, insensibles, faltos de ideas que no cumplen con los mandatos que les dan quienes los votan.
Y les digo a todos los que tienen responsabilidades de gestión, no vale más decir que el gobierno de la ciudad incumple, que el gobierno nacional no hace, que los gobiernos provinciales no desarrollan, no vale tirarse la pelota unos con otros porque estamos en un límite, límite en el cual los que hasta ahora aguantaron mansos tanta inacción, tanta falta de ideas, tanta corrupción, hoy comienzan a decir basta, se ponen de pie e inician la larga marcha que llevará primero al “que se vayan todos” de nuevo y luego a la construcción de nuevas formas de relaciones entre los ciudadanos, más solidarias, más cooperativas, más francas, más sinceras, donde de nuevo en la Argentina del mañana, comience a tener valor la palabra dada como lo fue en la argentina del pasado y donde los vecinos en vez de tirarnos piedras, nos ayudemos los unos a los otros porque somos hermanos.
Hasta la próxima

No hay comentarios:

Publicar un comentario