viernes, 22 de enero de 2016

Estado, poder y política en la post modernidad.


En el capitalismo es frecuente que se confundan algunos términos que están muy relacionados, esta confusión aparece también, aunque suene extraño en los ámbitos académicos. Me refiero precisamente a lo que implica el estado, el gobierno, la nación y el poder. Comencemos por el primer término, en la concepción más clásica de Marx, en la sociedad de clases, el Estado constituía el instrumento de dominación de una clase sobre la otra. A lo largo de la historia, las diferentes clases dominantes ejercieron su poder y dominio sobre las clases subordinadas en base a dos instrumentos muy claros, por un lado, la ideología que, como falsa conciencia, como el velo que se extiende ante la conciencia de los dominados para limitar la comprensión de la realidad de parte de estos últimos, la ideología siempre muestra a la vez que oculta. En el capitalismo, la ideología transmite a los desposeídos algunas realidades que se comprenden desde el sentido común. No es posible luchar contra el sistema injusto que otorga a unos pocos la posibilidad de gozar lo que a la gran mayoría le está vedado, y no es posible esa lucha porque pobres ha habido siempre. También la ideología pretende sacralizar la propiedad privada como algo que está casi, lindante con lo divino, la propiedad privada sobre los medios de producción, y su correlato la existencia del mercado, constituyen algo que ha existido desde que el hombre es hombre, diría mi tía veneranda. La política es para ayudar a la gente a vivir mejor dicen muchos políticos, lo que no se explica es, a que gente la política ayuda a vivir mejor, porque que yo sepa, luego de más de dos siglos de ejercicio de la política en nuestro país, no ha sido frecuente que los pobres de beneficiaran de ella en gran medida, más aun, en la ideología democrática representativa la política es solo una profesión ejercida por unos pocos, la clase política, que al definirse como clase se separa de la sociedad a la vez que separa la política misma. Ud., en la democracia representativa vota cada un cierto número de años a personas pertenecientes a esta mal llamada clase para que ocupen cargo deliberativos o resolutivos, los que, una vez elegidos no tienen que dar cuenta a nadie de lo que votan o deciden, más aun, pueden prometer cosas durante la campaña que saben que no van a cumplir y luego hacer o votar cosas que nunca prometieron. Otro elemento de la ideología burguesa es la consideración de las fuerzas de seguridad como servidores públicos. Marx decía que hasta el más humilde de los policías podía, en el capitalismo, detener al más encumbrado de los burgueses. También se considera servidores públicos a los jueces y fiscales que imparten justicia y la ideología burguesa nos hace creer que esa justicia impartida es verdadera, y permite que los que delinquen sean penados. Pues les tengo malas noticias, por lo general los delincuentes que son penados en el capitalismo son aquellos que no tienen recursos y se apropian de sumas insignificantes, o los que, ganando fortunas, como los narcotraficantes, lo hacen mediante prácticas y relaciones sociales feudales que ponen en riesgo al sistema en su conjunto. Las cárceles de los EE.UU. que tiene un cuarto de la población encarcelada del mundo, y que como en la mayoría de los países capitalistas se hallan superpobladas por personas provenientes de los sectores más vulnerables, y cuando, como en los EE.UU. se aplica la pena de muerte, los ejecutados pertenecen casi siempre a sectores de bajos recursos, aquellos que por no tener dinero no pueden pagarse un abogado o un ejército de abogados que encuentren la forma de que puedan eludir la acción de la justicia burguesa. Podríamos realizar una crítica a todos los supuestos de la ideología burguesa, pero ello llevaría ríos de tinta (perdón de bits) lo que no es el objeto de este artículo, solo queremos dejar en claro que es lo que la ideología burguesa muestra de algunos hechos como estos y lo que en el mismo movimiento oculta. ¿Como se coloniza la mente de los oprimidos para lograr que acepten esa ideología de la clase dominante como propia?, pues mediante una serie de instituciones como la escuela, las empresas, los medios de comunicación, los partidos políticos, etc. Los medios de comunicación, desde la invención de la imprenta se han ido constituyendo en una de las instituciones privilegiadas para el logro de la dominación de clase en el capitalismo. Hemos afirmado en diversos artículos que las personas como Ud., o yo, o cualquier ciudadano solo podemos conocer aquello que se halla en el radio de nuestra percepción. Ud., solo percibe a través de sus oídos, vista, olfato, gusto y tacto solo aquello que está al alcance de esos sentidos, en épocas recientes se ha hablado de un sexto sentido, la intuición, que posibilitaría sacar conclusiones de los datos que los otros sentidos nos proveen y que no necesariamente nos damos cuenta de cómo llegamos a esas conclusiones, por ejemplo, los presentimientos, las certezas intuitivas, el fenómeno de dejá vú. Pero aun la intuición es de alcance limitado y está sometida a las reglas de contexto. Si lo que podemos percibir es limitado. La pregunta que surge es: ¿Cómo conocemos el resto de la realidad?, pues bien, podríamos decir que allí entra en juego junto a este sexto sentido, la intuición, la capacidad de discernimiento (reflexión y capacidad crítica autocritica) que funcionan también sobre la base de datos que tomamos de nuestros sentidos ampliados, los medios de comunicación. Yo nunca estuve en Jujuy, y alguien podría decirme que no puedo opinar sobre si Milagros Sala es o no una delincuente. Algunos afirmarán que lo es porque tiene procesos, esto es erróneo, un proceso se le puede abrir a cualquiera, culpable o inocente, pero el derecho positivo dice que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, el problema es que quien tiene a cargo esa demostración es un juez, es decir una persona corriente a la que se le ha investido de la potestad de dictaminar según su interpretación de la ley, nótese que digo interpretación de la ley y no de la ley porque nunca la ley es clara y precisa y además los jueces como todos los ciudadanos pueden corromperse, comprarse, responder a intereses parciales de tal o cual sector político o empresarial, en tal o cual contexto. Se conocen muchos casos de personas inocentes que fueron condenadas y ejecutadas o pasaron largos años en la cárcel por decisión de un juez, fiscal o abogado venal o corrupto, también existe lo que se conoce como “plantar pruebas” práctica muy común que realiza la policía (recuérdese el jarrón de Coppola). Es frecuente que una persona sea condenada por sectores del periodismo corrupto que en función de sus intereses o participación política, o tan solo por un miserable salario estigmatizan a las personas, prenda el televisor y observe como “periodistas” sicarios de los grandes empresarios mediáticos como Clarín, La Nación, Perfil, como Jorge Lanata, Nelson Castro, Leuco, Luis Majul, Marcelo Longobardi, Van Der Koy, Blanc, y tantos más que la lista sería interminable, estigmatizan a diario a Milagros Sala, logrando que mucha gente prejuiciosa e ignorante y que tiene apolillado el cerebro por no hacer uso de él, condene a la dirigente popular. Por otro lado, tenemos, los que la apoyan y que por lo general no cuentan con los recursos de difusión de los grandes medios concentrados, tratan también de establecer la inocencia de la militante, aunque para ello solo puedan hacerlo con la movilización y las redes sociales. En el medio está Ud., ciudadano probo y honesto, que no sabe a quién creerle. Pues bien, la única manera de formarse un criterio es a través de recorrer diferentes medios con opiniones contrapuestas, y por ejemplo, en lugar de ver solo T.N. y pensar que lo que se dice allí es la verdad, puede mirar otros canales como C5N, Telesur, CN23, o leer Tiempo Argentino u otros medios como El País de España, el New York Times de Nueva York, el Times de Londres. Ud. podrá decirme que no tiene tiempo para ello, pues bien si lo tiene, es una opción, en lugar de ver la T.V. chatarra como el Bailando, a Mirta Legrand, Susana Giménez, etc., dedique parte de ese tiempo a informarse, cotejar la información y sacar conclusiones, le aseguro que si todos hiciéramos así, el país en el que vivimos sería mucho mejor. Ahora bien, la historia demuestra que con la ideología no es suficiente para dominar a una masa desposeída, que periódicamente las masas se desbordan y expresan su odio de clase hacia los sectores dominantes mediante asonadas, insurrecciones, revoluciones varias, como en el París de 1789 y 1848, Moscú y San Petersburgo en 1917, Berlín en 1919, y más cerca nuestro las grandes revoluciones del siglo XVIII y XIX en América Latina, o los movimientos insurreccionales en Argentina en 1890, 1905 (cuando los radicales tenían principios republicanos y no como ahora que son corruptos, autoritarios y venales) 1919, etc., y cada vez que se levantaban las masas pasaban a degüello a muchos burgueses y ricachones. ¿Cómo sobrevivió el capitalismo?, esencialmente, durante los siglos XVII, XVIII, XIX y XX mediante el uso de las fuerzas de seguridad, la policía y el ejército (además de milicias reaccionarias que atacaban periódicamente a los trabajadores. Las fuerzas de seguridad son el brazo armado de la burguesía, sus integrantes están formados para reprimir sin piedad a los trabajadores que protestan, y para ello usan la tortura, el asesinato, los camiones hidrantes, gases, balas de goma y si es necesario de plomo, napalm, armas químicas, etc. Ni una ni la otra son totalmente eficaces por separadas, el absolutismo cayó porque su construcción ideológica ya no podía contener a las masas hambrientas de Europa (Mao Tse Tung decía que con las bayonetas puede hacerse cualquier cosa, menos sentarse sobre ellas) y la represión no fue una respuesta adecuada para su subsistencia. Los estados mal llamados socialistas demostraron que su ideología de libertad (o falsa libertad) no fue suficiente para contener a las masas que querían cada vez más, vivir como en occidente y sus servicios de seguridad sucumbieron sin luchar en la caída del muro de Berlín. El segundo punto es la cuestión del poder, he señalado, siguiendo a Foucault, que el marxismo clásico tiene una concepción negativa y centralizada del poder. Para esta corriente de pensamiento el poder se encuentra situado en el Estado y su objeto es garantizar el dominio de clase en la sociedad capitalista. La negatividad del poder reside que la función del mismo es impedir que las clases y sectores subordinados tengan participación en la gestión del Estado. A partir del autor de referencia, consideramos que el poder no se encuentra situado en ningún lugar, sino que el mismo tiene una circularidad social, y se organiza como redes de poder con nodos que son inestables y cambiantes. Niklas Luhmann pensaba que el poder es también un medio de comunicación generalizado basado en códigos, el poder no es solo un obstáculo, por el contrario, transmite información. El poder es además de un artefacto de impedimento una posibilidad de creación, es un poder hacer y esta característica del poder, como poder positivo es lo nuevo que se ha agregado a los estudios más recientes sobre el mismo. A todo esto, es necesario incorporar al análisis, una cuestión de las sociedades post modernas en las que el control social ha derivado de la represión y encarcelamiento de los cuerpos a formas más sofisticadas de control, que se basan en las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones y la información y en el desarrollo de modalidades de construcción ideológica que perforan nuestro sentido de la realidad y organizan nuestro pensamiento según los intereses de la clase dominante. Para ello, en la sociedad post moderna juegan un papel clave los medios de comunicación de masas (radio-televisión y prensa escrita) los que al constituirse en corporaciones concentradas pueden manipular las opiniones de los ciudadanos legitimando aquello que les interesa legitimar y deslegitimando lo que les interesa deslegitimar, Si bien los medios no tienen el control absoluto del pensamiento colectivo, pueden manipularlo mediante tergiversaciones, falsedades, segmentación de la realidad, aunque ello no sea definitivo, Un ejemplo es la demonización de dirigentes populares como Milagros Sala que llevó a que en una encuesta realizada en Bs. As. Personas que ni siquiera la conocían y no conocían la realidad jujeña, ni la obra de la líder, la tildaran de negra sucia, corrupta y prepotente, mientras que avalaban a un personaje deleznable como Morales, el gobernador, que en el comentario popular se lo tilda de corrupto y con relaciones con el narcotráfico, Macri, en una actitud especular con la izquierda más tradicional, pretende volver la rueda de la historia hacia atrás, e implementar políticas de control social propias de capitalismo industrial de los siglos XVIII, XIX y XX, en los que lo predominante eran los estados policiales, que lograban que los trabajadores aceptaran mansamente el orden social, En los primeros treinta días de gobierno el signo distintivo del macrismo fue la represión violenta de la protesta social, la judicialización de la misma, la persecución de los líderes populares (por ej., el caso Milagros Sala y el plan del macrismo duro de avanzar contra Cristina Fernández de Kirchner, La Campora, y las organizaciones y partidos de izquierda y populares). En consonancia con esta política, los funcionarios de gobierno han implementado una política de provocación que va del insulto liso y llano a los trabajadores, con fuertes componentes racistas y discriminadores (véase las declaraciones de su ministro de economía Adolfo Prat Gay), pasando por amenazas y extorsiones con una desocupación que el mismo gobierno se ha encargado de potenciar (despido de más de 30000 empleados del Estado y una creciente ola de despidos en el ámbito privado) o lisa y llanamente acciones de violencia contra los diputados y políticos opositores (reciente desalojo de la oficina de un diputado del PJ por medios violentos). Si bien la democracia representativa no constituye el modelo más acabado de democracia, y en el mundo se desarrollan experiencias de democracia directa, participativa, ella es una forma de gestión del Estado que posibilita el recambio en el marco democrático. Cuando no se respetan las normas de funcionamiento democrático y se ignoran las leyes, como ocurre en Argentina, donde se nombran jueces adictos al gobierno por decreto, se modifica la coparticipación por decreto, se encarcela a las personas sin juicio previo, se reprime salvajemente la protesta social, se injuria e insulta a los trabajadores, se está en una situación intermedia entre una democracia representativa y una dictadura, dado que aunque el gobierno del PRO-RADICALISMO ha sido elegido en elecciones libres y democráticas, el comportamiento al margen de la ley posterior lo aproxima peligrosamente a una dictadura. Esto es tan así que la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos está interviniendo en la política vernácula reclamando la libertad de Milagros Sala (primera presa política del macrismo) viendo con preocupación la evolución de los derechos humanos en Argentina. Esta situación se da en el marco de una división tajante de la población del país en dos mitades casi iguales tremendamente enfrentadas y en la que desde los medios de comunicación los periodistas militantes del macrismo alimentan el odio y la confrontación continuando con su acción de mentiras, injurias, ofensas, falsas denuncias, contra el gobierno anterior y con una actitud de ocultamiento de los aspectos más oscuros de la cuasi dictadura macrista. Además, en solo treinta días asoman actos de corrupción en el nuevo gobierno como la entrega de la televisación de los partidos de los principales equipos de futbol grupo Clarín con lo que se abandona la idea de futbol para todos, dado que en el interior los canales de Bs. As que televisaran esos partidos no llegan con su señal y los más vulnerables no podrán verlos porque para ello habrá que pagar el abono de cable que muchos no pueden hacerlo por falta de recursos, Argentina vive un momento de transición en el que se juega su futuro democrático, si la población no se moviliza en defensa de la democracia y el estado de derecho, los halcones del gobierno impondrán sus políticas de ajuste con violencia y represión mediante el uso de la fuerza pública para controlar la protesta social, en este marco se inscribe la declaración de emergencia en seguridad con la reaccionaria ley de derribo (que es una acto de implementación dela pena de muerte en Argentina) y que no apunta, como afirma el gobierno, a avanzar en la eliminación del narcotráfico y el crimen organizado, sino que es un primer paso para conculcar el estado de derecho, luego vendrá la declaración del estado de sitio y finalmente la implantación de la dictadura lisa y llana. Hoy el gobierno está a tiempo de cambiar el rumbo, al menos en los institucional, respetando la ley y cogobernando con el parlamento, como lo hizo a lo largo de doce años el gobierno kirchnerista, en ese caso estará integrando a la Argentina al mundo democrático. En el caso contrario estará retrocediendo varios casilleros en dirección a un pasado de represión, ajuste, violencia y dictadura. Pero debe saber Macri, que un pueblo que gozó durante doce años de democracia y libertad, con ampliación de derechos, pluralidad política e inclusión social no dejará que le arrebaten sus logros, en ese caso la responsabilidad de la guerra civil será enteramente del gobierno del PRO-RADICALISMO. Hasta la próxima

miércoles, 13 de enero de 2016

El oscuro objeto del deseo pequeño burgués.


He recortado de diversos sitios de internet algunos datos de los “Sans Culottes” y los enrages (rabiosos). El interés de recordar este sector social de la revolución francesa obedece a clarificar con mayor precisión quienes son “los amigos del pueblo”. Aclaro que los párrafos que presento a continuación no son de mi autoría, son recortes realizados a algunos artículos de los muchos que circulan por internet. Los “Sans culottes” constituían un grupo heterogéneo de personas, eran trabajadores independientes, pequeños comerciantes y artesanos (carpinteros, sastres, etc.). Lo que los unía con mayor fuerza eran las condiciones de vida a las que estaban sometidos, vivían en las barriadas pobres de París, no tenían propiedades (por lo que en el sentido de ciudadanía al comienzo de la revolución les negaba la participación) el término era sinónimo de “desarrapados” y se aplicaba a las clases sociales populares de la Francia de ese período. Desde el comienzo de la revolución se constituyeron en aliados de la burguesía, alineándose con el sector más revolucionario de la misma. Una de las más claras diferencia con los burgueses era su forma de hablar, lo hacían mediante el tuteo igualitario, al contrario del rígido protocolo clasista de tratar de «vos» o «Señor». En su mayor parte eran artesanos y tenderos, aunque también hubiese asalariados y algunos campesinos. Ellos protagonizaron la toma de la Bastilla en 1789 y el asalto al Palacio de las Tullerías de 1792. Tal fue la presión que ejercieron sobre los diputados a la hora de votar sobre la condena a muerte de Luis XVI que resultó decisiva para que el monarca acabase en la guillotina. Fueron los militantes radicales de la clase baja, gente común que no formaban parte de la burguesía, la aristocracia o la familia real. Eran mayoritariamente trabajadores urbanos, y a pesar de que no estaban bien equipados, eran los que formaban la masa del ejército revolucionario durante los primeros años de la Revolución. “Tú no tienes experiencia de la Revolución, y no sabes lo que puede pasar en una Comuna cuando ordena el toque de generala y repicar a rebato”, le comentaba un veterano “Sans-culotte” a un joven guardia nacional en la noche que cayó Robespierre. En mayo de 1795, empujados por el hambre y las desigualdades que la Revolución no consiguió erradicar, una muchedumbre proveniente de los barrios humildes de París asalta la sala de sesiones de la Convención. En los sucesos se dispara contra un diputado, se le decapita y exponen sobre una pica su cabeza al presidente de la asamblea. Entre la multitud un ciudadano se dirige a los demás diputados y les grita: “¡Marchaos todos! ¡Vamos a formar la Convención nosotros mismos!”. Y otra voz dice: «Queda suspendido todo poder que no proceda del Pueblo». A estos sucesos se les conoce en historia como las jornadas del Pradial, que fueron brutalmente reprimidas por las tropas militares bajo las órdenes de la burguesía termidoriana. Esto supuso el fin del movimiento popular de los “Sans-culottes”, protagonistas directos de la Revolución Francesa. Quienes eran los líderes de este grupo social. A diferencia de la burguesía revolucionaria, encabezada por Robespierre y los jacobinos, hubo una serie de personas que conocían directamente la situación miserable del pueblo. Ellos fueron los portavoces de los descamisados de las secciones y sociedades populares. Reclamaban una mejor política social a favor de los pobres: tasación de los productos básicos, circulación del asignado, requisa de los granos, limitaciones a los ricos y la eliminación de los especuladores que se beneficiaban a costa del pueblo. Eran los «enragés» (los rabiosos) que se atrevieron a atacar directamente a la burguesía y abogaban por una democracia popular y la nivelación social y económica. El más conocido fue el ex cura Jacques Roux (el cura rojo), que al comienzo de la Revolución participó en la quema de castillos nobiliarios. Abandonó el sacerdocio y fue uno de los líderes de la Sección de los Gravilleros. Formó parte del Consejo General de la Comuna de París y fue la voz radical de los más necesitados. Su fama creció durante la crisis económica y la escasez, hasta terminar molestando a los jacobinos que lo metieron preso; antes de ser guillotinado prefirió suicidarse. Otros dos famosos “enragés” fueron Teóphile Leclerc y Jean Varlet. El primero se hizo notar como un gran orador que atacó a la monarquía; hizo causa común con Jacques Roux en el tema social y criticó al gobierno revolucionario; fue denunciado por los jacobinos y tuvo que alistarse para el frente para salvar su vida. Jean Varlet se hizo famoso por arengar en los suburbios a los transeúntes desde una banqueta o tarima rodante, a diferencia de los otros dos, su discurso era más político que social; cuando la dictadura jacobina empezó a perfilarse y limitó el número de asambleas generales de las secciones, protestó y fue detenido; la defensa de los «sans-culottes» logró su liberación, pero quedó prontamente neutralizado. También podemos añadir a una predecesora del feminismo, la actriz Claire Lacombe que encabezó el Asalto de las Tullerías. Formó parte de la Sociedad de Republicanas Revolucionarias que invadieron la Convención, y se atrevió a tratar de «Señor» (que era un insulto) al mismo Robespierre. Los jacobinos enojados disolvieron la sociedad y terminaron encarcelándola. Los girondinos y los jacobinos representaban el programa político económico de la burguesía, la que destituida la monarquía aspiraba a entronizar su mundo burgués basado en el libre mercado, la democracia representativa y los derechos del hombre. Obsérvese que las dos consignas en pugna, libertad e igualdad, entre los dos sectores sociales revolucionarios en la Francia de 1789 que eran la burguesía y los sectores vulnerables, pobres y olvidados de París. La burguesía operaba desde dos proyectos políticos, uno de la burguesía centrista, los girondinos, más proclives a desarrollar un estado negociado con la vieja clase dominante y el otro radical revolucionario, encabezado por Robespierre (los jacobinos) partidarios de reformas radicales que pretendían dejar fuera del poder a la vieja clase dominante. Los jacobinos eran radicales, pero también burgueses, en ningún momento avanzaron sobre el derecho a la propiedad privada, y su fundamental énfasis estaba puesto en la lucha por la libertad. Los “Sans Culosttes” en cambio estaban más interesados en sus derechos políticos y en la igualdad en todos los sentidos, de nada vale la libertad si no está acompañada de la igualdad entre los ciudadanos. No es que exista dicotomía entre estos dos términos. pero de nada vale tener libertad para morirse de hambre, y poco dura la igualdad cuando se desarrollada en el marco de sociedades sin libertad. El ejemplo de la primera afirmación son las sociedades burguesas de los siglos XVIII, XIX y XX en las cuales la desigualdad creció sin límites, donde los sectores más sumergidos de la escala social sufrieron todo tipo de explotación y ultraje a manos de los burgueses que se hicieron cada vez más ricos. Cuando un burgués habla de libertad es necesario solicitarle que precise a que se refiere, porque en general esta clase lo hace en clave económica, preconizando la libertad de mercado y el estado mínimo, dejando librada la suerte de los trabajadores a su sola voluntad individual, lo que frente al poderío de las corporaciones los convierte en un juguete manipulable. La burguesía en el marco del capitalismo no pudo, ni quiso resolver nunca el problema de la desigualdad, ni aun en países que tienen una pirámide social más achatada como Noruega, Suecia o Dinamarca. Hoy la sociedad humana es más desigual que durante el imperio romano (hemos dicho varias veces que según el Banco Mundial el 1% de la población mundial es dueña del 40% de los bienes del mundo), no debemos ser ingenuos y aceptar sin críticas el relato de los medios hegemónicos reaccionarios que pretenden hacernos creer que no hay otro sistema económico mejor que el capitalismo, ni otro sistema político mejor que la democracia representativa burguesa. En la otra punta de las afirmaciones, no dura la desigualdad sin libertad, el ejemplo más claro es la revolución rusa que a partir de la NEP (Nueva Política Económica) implementada por los bolcheviques en el poder dirigidos por Lenin alrededor de los comienzos de la década del veinte del siglo pasado, con la cual se abandonó la senda socialista de organización social económica de la URSS y se implementó un capitalismo monopolista de estado. Lo que fracasó en la URSS y el bloque socialista y que lo llevó al colapso en 1989 con la caída del muro de Berlín no fue el socialismo, el socialismo como sistema económico nunca estuvo en la agenda de ningún gobierno del mundo, lo que fracasó en la URSS es el capitalismo monopolista de estado que desarrolló un gobierno burocrático que traicionó todas las banderas de octubre (aconsejo leer Rebelión en la Granja el brillante libro de Orwell donde se critica a este sistema). Los pocos “socialismos reales” que quedan hoy en el mundo (China, Corea, Vietnam, Cuba) demuestran que este modelo de organización dictatorial y autoritario del estado sobre la base de una estructura económica de relaciones capitalistas no conduce a la igualdad sino a una desigualdad igual o mayor que en el capitalismo (véase los niveles de riqueza de los magnates chinos) que ahoga todo intento popular de rebeldía (Kronstadt en la URSS, Tiananmén en China, masacres en Corea del Norte, asesinato de Ochoa y miles de presos políticos en Cuba, represión de la primavera de Praga, represión en Budapest en 1954, el archipiélago de Gulag, etc.). Cuando no hay libertad en cada protesta, en cada desavenencia, nos jugamos la vida, cuando no hay igualdad es muy difícil que los trabajadores explotados y oprimidos tengan espacio para la reflexión y la crítica. Los “Sans culottes” fueron ferozmente reprimidos por la misma burguesía revolucionaria encarnada por los jacobinos y sus líderes encarcelados, deportados o guillotinados, pero su ejemplo es válido porque no fueron enceguecidos por el espejismo del relato democrático burgués, ellos sabían que su lucha caminaban junto a la de la burguesía durante un cierto tiempo, pero que en algún momento los caminos se dividirían y la contradicción latente se haría manifiesta. No fueron los únicos mártires de la historia contemporánea, muchos marxistas y anarquistas revolucionarios se inmolaron (con razón o equivocados) en la pira sangrienta de la lucha por la igualdad, recordemos a Rosa de Luxemburgo y a Karl Liebknecht en 1919 en Alemania, a León Trotsky en 1940 en México, a Andrés Nin Pérez en 1937 en España, a Farabundo Martí en El Salvador en 1932, Augusto Sandino en Nicaragua en 1934, Severino Di Giovanni y Joaquín Pennina en Argentina en 1931 y 1030 respectivamente, y la lista sería interminable. La revolución no es tarea de mediocres, tibios e indecisos, que terminan no haciendo nada y naufragando en las aguas borrascosas de la ideología burguesa, constituyéndose en el ala izquierda de los procesos de explotación, ni de ansiosos, aventureros y violentos que necesariamente fracasan por querer servir la comida en forma rápida. La revolución social es un plato que se sirve frio, tomándose el tiempo para prepararla, que no la hace un líder, ni una generación, se va desarrollando por capas acumulativas de experiencias (Marx decía que a diferencia de las revoluciones burguesas que avanzaban de éxito en éxito, las revoluciones proletarias lo hacían de éxito en fracaso, avanzaban un paso y retrocedían dos) para lograr en algún momento la transformación de la cantidad en calidad, solo se hacen posibles cuando en la base social ha anidado el pensamiento crítico y reflexivo, cuando todos los actores han procesado en términos de conciencia y conocimiento que les permite considerar las características de la explotación capitalista, cuando predomina en la sociedad valores éticos de solidaridad, cooperación, aceptación de la diferencia, libertad de expresión, igualdad, etc., y todos los actores sociales son capaces de enunciar un programa de transformación radical que permite avanzar en términos de igualdad pero respetando la libertad. La revolución proletaria es ecuménica, no defiende los derechos de una clase, como en el caso de la burguesía que construyó una sociedad desigual (el capitalismo) para gozar de los privilegios que la propiedad privada le permite, por el contrario el proletariado busca crear una sociedad de derechos para todos, en la cual sus propios derechos desaparecen diluidos en el conjunto, y el cómo clase se funde con todos y se anula en el mismo movimiento en que anula las demás clases sociales. No es una sociedad de antagonismos, por el contrario, al dar cada uno según su capacidad y recibir según su necesidad se anulan los sentimientos perniciosos como la envidia, la avaricia, el afán de poder, etc., y cada cual puede disfrutar de su vida en plenitud. La sociedad socialista ha sido definida genialmente por Marx en una obra poco visitada por los llamados marxistas, La Ideología Alemana, y constituye una utopía que alumbra el camino de transformaciones de la especie humana, camino que no se inicia en el presente, y que no va a terminar nunca, es la utopía humana que nos habla de nuestra naturaleza y que nos dice que el espíritu humano depredador al fin ha sido sometido por la cultura inaugurando una nueva etapa de nuestra especie. Hasta la próxima

lunes, 4 de enero de 2016

Pensar lo humano. (Capitalismo, neoliberalismo y subjetividad).


A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre se ha preguntado sobre su esencia. ¿Qué es el hombre?, ¿cuál es la sustancia moral más importante del mismo?, tiene el hombre un alma?, ¿Y si la tiene, ese alma le da la posibilidad de ser virtuoso?. Los filósofos han ensayado múltiples respuestas, pero ninguna ha satisfecho la necesidad de determinar esa esencia de lo humano tan buscada. Hoy, es común, cuando se habla del ser humano, pensar en un ser caracterizado por la bondad intrínseca, el ser humano, dirán algunas corrientes filosóficas, es tener ética, moral, respetar las ideas y tener una vida práctica en consonancia con ellas. ¿Es esto cierto? Creo que la respuesta ensayada más arriba, aun que tiene importantes valores a rescatar, es el producto del idealismo burgués, que a partir de la revolución francesa, intentó crear una condición humana muy diferente a lo que el hombre es, y que está determinada por una esencia imaginaria que reúne condiciones de solidaridad, cooperación, bondad, altruismo, etc. Desde la escuela, estas virtudes, que son reales y que tal vez podemos encontrar en algunos hombres aislados, son preconizadas como virtudes propias de lo humano. Grave error, la antropología nos demuestra que el hombre es un animal depredador, destructivo, salvaje, que ha colonizado al planeta según intereses de clases o sectores de clases y que su principal interés es depredar, no solo al planeta, a las otras especies, sino a su propia especie. Los animales matan porque sus instintos les indican que de esa manera pueden satisfacer su necesidad de alimentos, no matan en vano, no matan por placer, lo hacen ante una necesidad alimentaria concreta. El hombre en cambio mata por necesidad, para alimentarse, y en eso no se diferencia del resto de las especies, pero también lo hace por placer, como una actividad lúdica, por codicia, porque alguien se lo ordena o le paga, y en eso sí, el hombre se diferencia del resto de las especies. ¿Sería una hipótesis realista afirmar que la especie humana está condenada a la violencia, a la agresión, a destruir a todas las especies, al planeta y por lo tanto a sí misma? Podría serlo según el punto de vista desde el que se mire. Los filósofos han lidiado con este interrogante a lo largo de la historia de la humanidad, y la verdad es que los ejemplos en favor de la hipótesis anterior abundan. Desde los comienzos de la organización social, esto es, desde que el hombre comenzó a abandonar la horda, caracterizada por un espíritu nómade y sin más reglas que la ley del más fuerte, y empezó a vivir en sociedades más o menos estables, con reglas aceptadas por los integrantes de cada una de estas comunidades la violencia entre las distintas comunidades ha sido el signo distintivo de la historia. Cuando estudiamos historia vemos que en cada uno de los períodos históricos existieron cientos de guerras (guerras entre países, entre ciudades, entre miembros de un mismo país o ciudad), la guerra se constituyó en el medio por el cual el hombre buscaba expandirse hasta los confines del mundo civilizado (o conocido). Imperios como el de Alejandro, o el romano se construyeron sometiendo por la violencia a otras civilizaciones, más aún, la antropología nos muestra que el hombre de Neardhantal convivió durante algún tiempo con el homo sapiens y no es desatinado pensar que fue extinguido por este último. Según Freud, existen dos instintos fundamentales en el hombre, el eros y el tanatos (instinto de vida e instinto de muerte). Este par dialéctico de instintos ha pugnado por siempre en todas las civilizaciones y aun dentro de cada miembro individual de la especie. La cultura sería la domesticadora de la pulsión tanática que lleva al hombre a la violencia y a su propia destrucción. Sería a través del mecanismo de sublimación como logramos vencer la compulsión a la violencia y la destrucción. El arte, la creación espiritual, la filosofía, las ciencias, constituyen la contracara de la violencia y a través de ellas se pueden producir conceptos y constructos que no son innatos en el hombre sino culturalmente aprendidos e introyectados. Los mismos gobiernos que impulsan las guerras, son mecenas de obras artísticas, los mismos actores sociales que se enriquecen con el sufrimiento y el sometimiento de las grandes mayorías son los que preconizan la caridad, la solidaridad, el logro del bien común. En las clases dominantes, a lo largo de la historia hemos observado un doble discurso, por un lado toman decisiones que empobrecen a la gente y por el otro aquellos mismos avaros hablan de la necesidad de mayor igualdad social, de mayor inclusión. Ni aun el dictador más despiadado sería capaz (aunque lo piense) de decir en público que el objeto de su tiranía es incrementar la pobreza y la indigencia, por el contrario en todas las dictadura existe un discurso de reivindicación de los más pobres y vulnerables de la sociedad. Esta bipolaridad de la estructura de personalidad de quienes gozan de los privilegios en una sociedad se debe a que el discurso de la cooperación, de la solidaridad, de la igualdad, es funcional a los desarrollos de imaginarios sociales instituyentes que determinan que los pobres y desamparados se resignen a esperar su oportunidad en la vida. El capitalismo es el sistema social más flexible que ha desarrollado la humanidad, pero a la vez el que más ferozmente ha exacerbado las contradicciones entre poseedores y desposeídos, y el que con mayor profundidad ha generado un grieta infinita entre las diferentes clases sociales. Pero a la vez los capitalistas son los primeros en bregar por la libertad y en preconizar que la libertad conduce a la igualdad por vía de la meritocracia. Podríamos expresarlo de esta manera, todos nacemos iguales, todos somos iguales ante la ley, el hecho que un ínfima cantidad de humanos sean poseedores de la mayoría de los bienes existentes en el planeta y la gran mayoría no tenga ni un mendrugo para llevarse a la boca reside en las características individuales de cada persona. Hay personas que habiendo nacido en cuna pobre han ascendido a lo más alto de la escala social (ejemplos de estos abundan, aventureros, traficantes, contrabandistas, piratas, etc.). Por lo general la mayoría de las grandes fortunas de la sociedad capitalista actual tienen siempre gigantescas manchas negras por las cuales pudieron constituirse. Evasión de impuestos, corrupción, explotación salvaje, contaminación del medio ambiente, trata de personas, venta de armas, tráfico de estupefacientes, siempre encontraremos algo sucio que permitió que una familia rica exista. Solo como ejemplo podemos citar al uso de mano de obra esclava de parte de Ford Company en la Alemania Nazi, aun cuando esta empresa fuera de origen americano y EE.UU. le hiciera la guerra a Alemania. La guerra, las grandes matanzas se realizan por un móvil económico, la disputa de mercados entre los burgueses de diferentes naciones, la necesidad de las grandes compañías capitalistas de apoderarse de los recursos naturales de otros países por medio de la violencia, etc. Si analizamos todas las guerras veremos que tras de todas ellas hay móviles económicos, está la avaricia y el egoísmo de las clases dominantes por poseer cada vez más, de un afán de riquezas sin límites. Pero a la vez, las guerras constituyen una oportunidad de negocios muy importante para las clases dominantes, en el pasado y en la actualidad. En las guerras quienes más rédito obtienen de las mismas son el complejo militar industrial que provee de armas de exterminio masivo a ambos bandos. No es una novedad que las armas que utilizaba Japón en la segunda guerra mundial le eran vendidas por empresas de armamentos inglesas y americanas. Por lo tanto las guerras, y fundamentalmente las guerras en el capitalismo, son una excelente oportunidad de negocios para la burguesía, tanto por la posibilidad de apoderarse de recursos naturales como de desarrollar su industria armamentista. Los genocidios, las matanzas, las brutalidades de la guerra son un subproducto de la guerra misma. En la guerra el hombre ve liberado su instinto tanático y sin el control de la cultura y de la ley se convierte en una fiera asesina en busca de sangre, y el sufrimiento del otro no hace más que aumentar su apetito voraz. A pesar de que existe una convención de Ginebra que trata de tipificar delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra, nunca se ha conocido una guerra humana (en la guerra la espiritualidad no existe) y aunque al final de las guerras se constituyan tribunales de juzgamiento de los criminales de guerra, por lo general los que son juzgados son los vencidos, aunque en la guerra las atrocidades siempre son cometidas por ambos bandos en pugna. La pregunta que flota es: ¿Si el ser humano es violento y destructivo como pudieron existir hombres como Ghandi, Jesucristo, Buda, que a lo largo de su vida enseñaron la no violencia, la necesidad de bregar por la concordia entre los hombres? En este punto es necesario hacer una aclaración, los seguidores de estas personas (de cuya nobleza nadie duda) generaron estados o instituciones de profunda violencia, la iglesia cristiana tiene en su haber millones de muertos por cruzadas, inquisiciones, guerras religiosas, etc. La India (estado fundado por Ghandi) es uno de los pocos países que posee tecnología nuclear de exterminio masivo, y ha protagonizado guerras (bajo la dirección de los discípulos de Ghandi) en las que se asesinó a millones de personas y aun dentro de sus límites estatales se explota salvajemente a sus ciudadanos y las asimetrías sociales son vergonzosas. Tampoco es un ejemplo la vida en los llamados Estados Socialistas como la URSS, China, Viet Nam, etc., dado que en ellos al ahogo por el despotismo de los dirigentes se suma la desigualdad vergonzosa en términos de oportunidades de vida. Los ciudadanos de la URSS prefirieron el calvario de volver a un capitalismo salvaje antes que seguir viviendo en el infierno en el capitalismo monopolista de estado instaurado por Lenin. Inhibe este relato la posibilidad de bregar por una sociedad en la que sus miembros puedan convivir en igualdad. Por supuesto que no, es posible (aunque no a corto, ni a mediano plazo) que la humanidad llegue alguna vez a un estado social en el que todos puedan ser felices. Esa sociedad fue imaginada por Marx en uno de sus libros (La Ideología Alemana) un texto poco visitado por los marxistas en el que describe una sociedad de placer y concordia, la sociedad comunista, en la que cada uno aporta según su capacidad y recibe según su necesidad, donde, al decir del Che Guevara, los estímulos para la creación y la producción no son de corte material, sino que son estímulos espirituales. Pero para que esa sociedad llegue debe existir un cambio profundo en la estructura de pensamiento y en la conciencia de los hombres, no basta con tomar el poder en un país (como en Cuba por ejemplo) porque si el cambio de conciencia no ocurrió, estaremos construyendo un estado autoritario en el que unos pocos disfrutaran del trabajo del colectivo como en el capitalismo. La construcción de una nueva sociedad comienza en las entrañas mismas de la vieja -así lo hicieron los burgueses- y el cambio tiene lugar cuando la conciencia de la clase revolucionaria se hace carne en todos los ciudadanos. Pero a las vez también supone la necesidad de que el cambio no sea el producto de un líder, tampoco de un grupo de iluminados (el partido revolucionario), ni de una generación, el cambio de pensamiento que posibilita la transformación social se da por la Acumulación de cantidad a nivel de la conciencia social para que en algún momentos se produzca el salto en calidad que es la transformación misma. Y esa acumulación en cantidad es lo que diariamente se hace en la educación (tanto escolar como en la vida misma) enseñando a pensar críticamente, a ver al otro como uno mismo, a solidarizarse con el sufrimiento ajeno. Educar para el futuro es enseñar a reflexionar, formulando una ética trascendental que hace que el hombre sea honrado porque así lo siente, que no responda a las agresiones, que predique la paz con sus actos de vida, que su honestidad sea hacer lo que dice como indicaba Platón a sus discípulos, es enseñar a amar al semejante y ese acto de amor debe ser tal que me lleva a despojarme del egoísmo y las vanidades, a producir bienes materiales o espirituales para mejorar a la sociedad en su conjunto porque si la sociedad mejora, yo que soy parte de ella también lo hago, a no ser codicioso deseando tener bienes que en mi vida podre disfrutar, a cooperar con mis semejantes, porque las grandes obras son el producto de la cooperación que no pide nada a cambio, solo la satisfacción de haberlo hecho. Solo si todos los seres humanos son capaces de sobreponerse a las mezquindades, a la violencia, y en ese camino son capaces de resistir los actos despiadados de quienes son los beneficiarios de la sociedad de clases, imponiendo la voluntad a la represión, la resistencia civil a la injusticia, de convocarse por encima de las diferencias entre quienes tienen la voluntad de un cambio real, estarán sembrando las simientes que madurarán algún día y producirán el árbol fecundo que alimentará a todos los espíritus en una sociedad de concordia. Hasta la próxima

domingo, 13 de diciembre de 2015

Los unos y los otros.


La burguesía argentina ha desarrollado un plan por etapas. En la primera etapa, mediante los medios de comunicación concentrados y el uso de sus plumas más incisivas como Jorge Lanata, edificó el imaginario de la grieta, construyó a los supuestos arquitectos de la misma (el kirchnerismo y fundamentalmente a la ex presidenta Cristina Fernández) y los acusó de ser los responsables de la supuesta división de la sociedad y del odio que habrían generado entre los argentinos (durante los últimos años asistimos a la propaganda de la idea que hacía creer a los argentinos que los responsables de sus diferencias era el estilo de gobierno del oficialismo). Todo un ejército de escribas de los principales medios de comunicación oral, escrita y televisada drenaron la gota sobre los cráneos de nuestros conciudadanos maniatados a la pira de los prejuicios. Eran esos actores de la derecha reaccionaria quienes taladraban a los ciudadanos con su agitación de que la presidenta era autoritaria, que no escuchaba, que la cámpora era la quintaesencia del mal, etc., etc. Cada día miles de spots propagandísticos disfrazados de noticias nos mostraban que en Argentina los “delincuentes” mataban a mansalva a ciudadanos indefensos, que la inflación perforaba el bolsillo de los trabajadores, que los buenos y honestos ciudadanos no podían especular con el dólar, que los trabajadores tenían que pagar ganancias, que cada vez eran más los que no tenían vivienda propia, que la Argentina circulaba por un estrecho desfiladero de la crisis, que inevitablemente el país se hundía en la bancarrota de un banco central sin reservas, que el déficit se agigantaba, que se emitía dinero sin control, que todos los funcionarios del gobierno eran corruptos, que los kirchneristas se hacían cada vez más ricos y los ciudadanos cada vez más pobres, etc., etc. Hoy por arte de magia la crisis no es tan grave, en el banco central hay 25.000 millones de reservas, la inflación no era tan alta, ya no hay tantas entraderas, ni tantos muertos en los noticiosos y el Estado está en manos de funcionarios eficientes, honestos, impolutos, todos ellos carmelitas descalzas que vienen a dejar sus vidas y fortunas para llevar al país al luminoso futuro que ya estamos construyendo. Se terminó la grieta, ya no existe, los políticos de derecha opositora (Rodríguez Saa, Stolbizer, Masa, Scioli) se suben al carro del diálogo que el nuevo prócer nacional Mauricio Macri convoca y en un pase de magia todos los argentinos volvemos a ser hermanos, con un destino común, hermanados en el diálogo fecundo, con diferencias, pero en una sociedad que ya no está crispada. Cuando ocurrió todo esto, porque ocurrió esto, milagro gritan los oficialistas, San Mauricio convocó al diálogo y los “opositores” concurrieron presurosos, para ello solo bastaron doce horas en que el terminó el mandato de Cristina y asumió el presidente cautelar Federico Pinedo, doce horas en que los argentinos dejamos de disputar, y nos convertimos en generosos hermanos dispuestos a abrazarnos los unos y los otros. Quienes son los unos y los otros de esta historia. Los unos (en otra época se llamaban gente como uno) son los que de la mano de la sociedad de clases y de la explotación capitalista acumularon riquezas sin límites en nuestro país. Son los que cometieron el genocidio contra los pueblos originarios para arrebatarles (eufemismo por robo) sus tierras y someterlos a regímenes de esclavitud, son los que asesinaron a millones de gauchos (a los que consideraban salvajes) los que se enriquecieron a expensas del Estado (como los Macri, Patrón Costa, Peres Compan, Menditeguy, Martinez de Hoz, Acevedo, Anchorena, los Hermanos Roca de Tetchin) Los capitanes de la industria, los miembros de la Sociedad Rural Argentina, los amos de las finanzas argentinas, y que no trepidan en este momento en volver a prenderse de la yugular de los trabajadores para satisfacer su avidez de ganancias sin límites. Los unos son los que participaron activamente en los golpes de estado en la argentina y fueron la pata civil de las dictaduras que asolaron nuestro país desde los años treinta. Los que avasallaron los derechos humanos, los que asesinaron a trabajadores rurales en la Patagonia a comienzos de siglo, los que acribillaron a los obreros de los talleres Vasena en la Semana Trágica. Los unos fueron el contrincante del caudillo santafesino Lisandro de la Torre en su cruzada por el negociado con las carnes que llevaba adelante el Ministro Federico Pinedo (abuelo del actual presidente de la cámara de senadores Federico Pinedo) son los que históricamente manejaron los “negociados” con el Estado. Los unos son los que manejan la prensa concentrada que machaca cada día sobre nuestro entendimiento las mentiras, difamaciones, falsedades con el objeto de construir un universo de pensamiento afín a sus intereses, son los hipócritas que dicen ser honestos, los ladrones de guante blanco que juran terminar con la corrupción, los que participan en negocios del narcotráfico, de lavado de dinero. Los unos son los dueños de la justicia, los jueces, fiscales, policías, etc., al servicio de los intereses de la burguesía más concentrada, y si un gobierno pretende modificar la estructura de la justicia inmediatamente el partido judicial será el brazo militar actual que de una estocada herirá de muerte cualquier tipo de cambio, lo hemos visto con la actual Corte Suprema de Justicia de la Nación con fallos inverosímiles que solo permiten pensar que esos jueces han sido cooptados por los intereses más poderosos de la nación. En definitiva, los unos son el poder real del país, son los que delinquen a diario, pero casi nunca son procesados, y cuando lo son, casi nunca son condenados, y cuando lo son nunca pasan un día en la cárcel, porque las cárceles en un país capitalista como el nuestro son para rateros de baja monta, que no tienen los recursos económicos para pagar abogados, jueces y fiscales que los libren de las condenas por sus delitos. Desde la colonia unas pocas familias, concentran tanto la riqueza que, actualmente, según la revista Forbes, las 15 familias más ricas de Argentina (Bulgheroni, Roca, Perez Compan, Eurnekian, Roermmers, Lacroze, Pagani, Urquía, Rodríguez de Rey, Roman, Sigman, Liberman, Esquenazi, Blaquier, Arrieta Wollman) tienen bienes por una cifra igual a las reservas del Banco Central al 2 de febrero de 2014 (ambos sumaban 28.000 millones de dólares aproximadamente). Ellos junto a familias patricias como los Mitre, los Saguier, Los Menéndez Betty, los Anchorena, Etchevehere, y demás son los que deciden en nuestro país, y cuando algún gobierno los enfrenta, aunque mas no sea con tibias políticas distributivas, lo mancillan, lo difaman, lo injurian como hicieron con el gobierno de Kirchner a través de los medios periodísticos concentrados (Clarín, La Nación, Editorial Perfil, etc. Los unos son el poder real y ahora han logrado tener un país atendido por sus propios dueños. Los otros son los marginados del poder y de la riqueza, los orilleros de la Buenos Aires colonial, los negros sacrificados en las guerras de la independencia y en las luchas civiles del siglo XIX. Son los millones de obreros que escapando del hambre y la miseria migraron a la América para construir un futuro mejor y tuvieron que soportar la ley de residencia, la represión y la muerte cuando se rebelaron. Son los gauchos que eran asesinados en los pueblos del interior cuando no los alcanzaba una leva militar que los enviaba a morir en las fronteras a manos de los pueblos originarios que se sublevaban contra el despojo y son esos propios pueblos originarios que en la derrota conocieron la humillación y el genocidio que los hizo desaparecer como cultura y comunidades (hace pocos años murió la última Ona en Tierra del Fuego). Los otros son los jóvenes que no se resignan a un país donde reinen los privilegios de cuna, la desigualdad social, el hambre y la miseria de millones para satisfacer el lujo y el boato de unas pocas familias. Los otros son los trabajadores explotados y oprimidos de nuestro país. Explotación y opresión que se realiza con la complicidad de corruptos dirigentes sindicales, que hace mucho que dejaron de ser obreros y son parte del sistema de poder de la burguesía, verdaderos burgueses empresarios que viven en mansiones fastuosas de los dividendos que les produce su corrupción y a los cuales la “justicia” y los “periodistas” nunca los investigan, como el camionero Moyano, su hijo dirigente del gremio de peaje, el “dirigente agrario” de UATRE Momo Venegas, el gastronómico Barrionuevo, el judicial Piumato, y tantos otros que por años han usurpado las organizaciones gremiales usándolas para su beneficio propio y constituyendo una burocracia gremial poderosa que transa con los burgueses más concentrados. Los otros son las minorías sexuales discriminadas, los adictos maltratados y considerados delincuentes, los “delincuentes” que son jóvenes desesperados a los que el sistema capitalista les robó su futuro. Los otros son los que sufren la inequidad, la represión, la muerte a mano de policías de gatillo fácil envalentonados por la aceptación del discurso de la inseguridad que plantea que ellos no son humanos, son “delincuentes” y como tal deben ser eliminados, como en un momento la dictadura cívica/militar salió a eliminar los “terroristas” que no eran otra cosa que revolucionarios que se habían levantado en armas (como lo indica la constitución) contra los usurpadores del poder. Los otros somos todos los que sufrimos cada día a este sistema injusto que limita nuestras posibilidades y nos condena al ostracismo. La pregunta que queda flotando en el ambiente es, ¿Cómo podemos estar unidos los unos y los otros? De ninguna manera puede haber unidad y paz entre los argentinos mientras existan pobres e indigentes, explotadores y explotados, ricos y pobres. Perseguidores y perseguidos. El capitalismo como sistema económico dividido en clases sociales no admite la concordia, solo determina la lucha por mejores condiciones de vida, por mayor libertad, por mayor democracia, por más y mejores derechos ciudadanos, por mayor igualdad, No se confunda Sr. Presidente, Ud. ha sido elegido porque una gran parte del pueblo argentino que fue colonizado por el pensamiento burgués y lo votó, y la voluntad popular debe ser respetada, pero, así como los unos (ustedes) tienen derecho a gobernar, los otros (nosotros) tenemos derecho a resistir sus medidas de hambre y miseria, su avasallamiento de las libertades, sus intentos de retroceder al épocas de falta de democracia y políticas sociales. Los unos son el poder, y por primera vez en la Argentina el poder formal coincide con el poder real. Los otros somos el anti poder, la resistencia eterna de los humillados y sometidos, de los que no se dejan llevar por los cantos de sirena del amor y la bondad, lo que no se unen con sus verdugos, los que luchan y los que a la corta o a la larga van a triunfar. Hasta la próxima.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Elogio a la amistad.


La amistad es un águila serena que despliega sus alas en el cielo de la solidaridad. Es un sentimiento compartido entre seres humanos que, cuando es sincero, no espera una respuesta compensadora, por el contrario, en las relaciones de amistad se da sin esperar nada a cambio. Es a (“sin”) y ego (“yo”), por lo que amigo significaría “sin mi yo”, es el sacrificio supremo de la egolatría en el altar de la solidaridad. A lo largo de la vida cosechamos amigos y también los perdemos, y en el final del derrotero nos encontramos con los más auténticos, esos que persisten junto a nosotros sin reclamarnos nada durante el tiempo que compartimos, en esos años que pasan en la vorágine de tiempo que nos consume paulatinamente hasta extinguir la última llama que quedaba encendida de lo que fuimos. Los amigos que se van, cuando la amistad es sincera, persisten en el recuerdo de los que quedan, ellos son los encargados de conservar el patrimonio inconmensurable del legado que cada uno de nosotros dejamos al momento de partir. Que sería de la vida sin esos auténticos amigos con los que confraternizamos cada día. Con ellos compartimos un café, una charla, una fiesta, a veces ideas, otras veces diferencias, pero el fuerte lazo que nos une permite que nos profesemos el cándido sentimiento de amistad aun cuando no pensemos igual. En la vida he tenido muchos amigos, pero pocos verdaderos, porque los amigos verdaderos son fieles y leales con nosotros. Son los que se permiten señalar el error cuando lo consideran para que retomemos la senda correcta, son los que nos apoyan en los momentos difíciles, los que no nos traicionan, los que sí tienen una crítica que hacernos, nos la hacen a nosotros. La lealtad bien entendida, no es obsecuencia, ni tampoco obediencia y mucho menos obediencia ciega, es defender al amigo de los ataques arteros de quienes no tienen la moral suficiente para debatir francamente, no permitir la diatriba insidiosa que solo busca destruir a la persona, pero es también, reconocer, en primer y fundamental lugar, las fallas ante los que queremos. Decía que he tenido muchos “amigos” pero pocos verdaderos. Como distinguimos el amigo verdadero del que no lo es. Enigma de muy difícil solución, tarea propia de un oráculo. Tal vez la respuesta la encontremos en el tiempo. Cuando somos jóvenes hipervaloramos a los amigos, creemos que son perfectos, que siempre van a ser nuestros aliados en el mágico derrotero de la vida. Nuestro grupo de referencia es inmaculado, único, extravagante, insólito, pero es nuestro núcleo de referencia y para un adolescente que está forjando su identidad, los amigos se constituyen en el alter ego que los determina. Hacemos cosas para agradarlos, para que nos reconozcan, para que nos consideren parte, a veces sacrificamos parte de nuestro yo en pos de ese yo colectivo que es el grupo de referencia, como el que se inicia en el tabaco solo por no ser distinto al grupo. Pero estos primeros grupos de referencia se van perdiendo y los amigos entrañables del ayer se constituyen en fantasmas de un viejo pasado que a veces nos cuesta invocar. Otras veces sentimos en carne propia la laceración de la traición de aquellos que suponíamos nuestros amigos, nos abandonan, nos dejan a la vera del camino porque ya no servimos a sus mezquinos intereses personales, para este grupo de personas, la amistad no existe, las personas son solo instrumentos manipulables de sus codiciosos apetitos de poder o dinero. Cuídate de tus enemigos, pero cuídate más de los que supones son tus amigos, detrás de cada tierno cordero, suele ocultarse un lobo hambriento de sangre, y cuando más mediocre es una persona, mas salvaje es su traición. Este grupo está integrado por obsecuentes, aduladores, insignificantes mediocres que solo pueden tener algún espacio en las organizaciones sobre la base de la resignación absoluta de sus principios en pos de algún cargo o prebenda. A lo largo de la vida he compartido y aun considerado amigos a muchos de estos defenestrables sujetos, he recibido sus lisonjas, he participado de su mesa y madurado, incluso, muchos proyectos en las largas sobremesas. Filibusteros de la verdad, carroñeros de la ingenuidad, enredaderas trepadoras que se arrastran sin vergüenza y son capaces de entregar hasta sus más preciados afectos en aras del mero interés personal. He creído en ellos, pero el tiempo se encargó de demostrarme mi error y hoy solo son un mal recuerdo en el arcón de los desperdicios, siguieron con sus negras vidas, flotando como corchos en la correntada y envejecen en la ignominia de la falta de ética y moral, hoy a la distancia los compadezco por sus bizarras vidas, por el sinsentido de su existencia, por la falta de afectos verdaderos, porque al traicionar sus sentimientos se traicionan a sí mismo, creen, en su soberbia, ser los mejores sin darse cuenta que son parte de la cloaca de una humanidad que no ha encontrado la forma de procesar sus desechos. La vida me ha demostrado que este tipo de personas, que son capaces de prenderse como garrapatas malignas a quienes detentan poder, nos acompañan lamentablemente en diferentes etapas de nuestras existencias, y digo lamentablemente, porque desprenderse de ellos no es sin dolor, es un duelo terrible que debemos soportar, una herida narcisista que vulnera y mancilla nuestra autoestima, pero que cuando logramos despojarnos de ellos, sentimos un profundo alivio en nuestros corazones. Estos son los que te dicen “yo nunca te voy a traicionar”, lo que te dicen “a vos te quiero como mi mejor amigo”, “vos sos lo mejor”, y cuando los ves unidos solidariamente a tus enemigos, a los bandidos que se apoderan de las organizaciones, de las comunidades, de las sociedades, te dicen es solo política, es conveniencia, es estrategia o táctica, pero mientras tanto caminan junto a los siniestros personajes que han devaluado la ética y la moral de nuestro país. Cuídate de ellos, decía, porque son los mediocres, los improductivos, los parásitos que abundan en la sociedad capitalista, aquellos que creen que pueden ocupar cualquier lugar, que pueden ser cualquier cosa, solo por el mérito de venderse al mejor postor, de ser alcahuetes del poderoso de turno. Para ellos mi lástima, porque en el final de sus vidas, cuando sepan que son menos que nada, la inmensidad del abandono colonizará su vejez y parafraseando a Whitaker, no hay peor vejez que la del que ha perdido la vida sin poder producir obra alguna, y yo le agrego, aunque mas no sea pequeña. Existe una imagen en 1984, la genial obra de George Orwell, en la que aquel que se ha rendido al poder, que ha entregado todas sus banderas, que ha vaciado de contenido su existencia, se encuentra solo en la mesa de un bar amando al dictador siniestro y derramando una lágrima de compasión por su propio ser inexistente. Los otros, los verdaderos amigos, los que me han continuado acompañando a lo largo de la vida, los que nunca me traicionaron, esos son los que llevo en mi corazón. No quiero que este elogio sea abstracto, sino quiero corporizarlo en personas concretas que, en este particular momento de mi vida, en el que mi carrera académica llega a su fin, se encuentran a mi lado, dándome todo el cariño que necesito para encarar la nueva etapa con todas sus frustraciones, desafíos, alegrías y tristezas. Quiero hacerles un reconocimiento y el orden es arbitrario, no implica una escala amigóbica, una escala de los que son más o menos amigos, porque la amistad no tiene gradaciones, se es o no se es amigo, en las buenas o en las malas. Guillemo Ryan a quien en Cuadernos Sociales le dedique un homenaje: “Te fuiste en silencio”, porque su única traición en el largo camino que recorrimos juntos fue abandonarnos en la flor de la vida. Se fue trágicamente al despuntar el milenio y hoy lo recuerdo con cariño sin poder evitar que una lágrima traviesa decida hacer turismo por mi cansada mejilla. Ovide Menin, el entrañable maestro de todos, el que nos educó y formó en la carrera académica, el que aun con sus defectos supo ganarse un lugar en nuestro recuerdo por ser un paradigma de trabajo y de libre pensamiento, por suerte tuvo una larga existencia y compartimos con él muchos cafés y mucha charla, constructor sin claudicaciones, vive en nuestra memoria. Miguel Cavigliaso, amigo de toda la vida, compartimos las buenas y las malas, socios en muchos trabajos, me permitió aprender que las organizaciones no son solo ideas y que la transformación necesita de la técnica y el trabajo constante. Jamás sentí un reproche de él, jamás tuve que reprocharle nada, de una generosidad entrañable, siempre presente, aun en los peores momentos, y son su serenidad y temple supo calmar los desatinos de mi atropellada personalidad. En él también va el reconocimiento a Alba su compañera de toda la vida, fuerza y entereza a su lado. Juan Larrandebere y Claudio Bruno dos trozos de azúcar que endulzan la vida cada sábado en el bar de la memoria, del debate y del encuentro. Graciela Simonetti que durante muchos años me permitió pensar y reflexionar sobre el trabajo y sobre la existencia, socia en la aventura del conocimiento, con nuestro esfuerzo conjunto fuimos capaces de publicar obras señeras en el campo del trabajo y la salud mental. Estoica y resignada luchadora que ha soportado los mayores desafíos y los mayores dolores, con ella mi homenaje y agradecimiento, y mi pequeño y sentido recuerdo a su hija otra amiga que la vida nos arrebató y que sentí como una pérdida propia. Teresita Finkelstein, viajera incansable, ha recorrido los más lejanos confines del planeta, con ella compartí muchos cafés, cenas y largos debates que me iluminaron en los recovecos del psicoanálisis, leal discípula de Silvia Bleichmar, conductora de instituciones analíticas, pensadora y amiga de siempre. Víctor Quiroga, a quien conocí siendo un pollito y con su vozarrón estruendoso me aturdió a lo largo de estos años, pero que fue un amigo leal y fiel, un co-equiper incansable en la labor de construcción de una teoría del trabajo y las organizaciones. Generoso, hiperactivo, estudioso, heredero de la cátedra que construimos colectivamente con un grupo entrañable de docentes de la Facultad de Psicología de Rosario y brillante editor de la revista que fundamos en sociedad hace más de quince años. Espero que este docente brillante e investigador productivo tenga el porvenir luminoso que se merece. Maria Romina Cattaneo, madre eterna, encantadora, hormiguita de trabajo, persona de confianza, también la conocí en tiempo en los que recién se iniciaba y hoy constituye un orgullo para mí por lo mucho que ha logrado en función de su esfuerzo. Siempre ha estado junto a mí en el trabajo y en la vida, hoy es un honor que continúe trabajando conmigo. Melisa Mandolesi, tal vez el pollito mas pequeño del grupo que se desliza por los intrincados pasillos y recovecos del saber, tenaz como ninguna, poderosa llama que enciende la vida de los que la conocen, amiga leal y tierna, aunque hace poco tiempo que la conozco, tengo toda mi fe y mi aliento depositado en ella. Mariam Milicich, Daniel Poyo García y Gisela Latino, porque además de entrañables amigos y compañeros de cátedra me demostraron que la elección no fue en vano, son parte de la universidad que no se rinde a la mediocridad y que busca el conocimiento. Guillermo Molina, inconmensurable profesor, erudito sin igual, conocedor de nuestra historia, no solo compartimos la cátedra, también la radio, a él mi cariño por los buenos momentos pasados en el trabajo y en la vida privada. Flaviana Ponce que sostiene el trabajo constante en la cátedra de Psicología en el Trabajo y porque además de una amiga es una emprendedora tenaz. Miguel Gallego, uno de los nuevos amigos que me acompaña en la aventura del conocimiento y que ha sabido forjar un horizonte de visibilidad profundo gracias a la prepotencia del trabajo permanente y fecundo. Rodolfo Kaufmann ese medico sanitarista pleno de virtudes que me significó con su amistad, el que fuera “mi cuñado” con el que compartí noches y días de discusión, ejemplo de honestidad y conducta, siempre en el mismo lado de la calle, siempre junto a los que lo necesitan, con él mi homenaje a su constructora y eficiente esposa Rut Kiman. Patricia Kaufmann quien me acompaño durante 30 años y aunque el destino haya separado nuestros caminos continúa teniendo el agradecimiento por el apoyo brindado a lo largo de esos años y por los dos hijos maravillosos que me dio, Su vida fue trabajo y tesón, toda mi admiración para ella, que ha sabido trabajar para los que más lo necesitaban, que ha construido instituciones y ha derramado amor entre sus semejantes. Y en ella a mis dos hijos, Ana y Nicolás que más que hijos son dos soles que me permiten disfrutar de la existencia. Liliana Lampelfeld, la psicóloga errante que recaló en las lejanas tierras catalanas y desplegó toda la significancia del trabajo honesto y constructivo, gracias por los buenos momentos que me diste en esos lugares. Emilia Domínguez Rodríguez, una catedrática a la vieja usanza, profesora intachable, de una generosidad increíble, me enseño mucho, trabajamos mucho y demostramos que los equipos científicos pueden construirse, aunque exista un océano de distancia. Gracias a su hospitalidad conocí la España profunda, y la realidad de la academia distinta y constructiva de la Universidad Española. Gregorio Gomez Jarabo por los años compartidos, por ser tan hospitalario, en definitiva, tan buen amigo, es tal vez una de las figuras señeras de la ciencia española y sus libros le abren el universo de conocimiento a muchas generaciones. Manuel Froufe, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, amigo entrañable, guía en la aventura del conocimiento, siempre solícito, siempre junto a uno cuando lo necesita, para él todo el cariño y afecto. Madrid y la autónoma no son lo mismo sin Manolo. Adriana Cicaré, que dejé ex profeso para el final. A la que un gran amigo denominara la mini, pero que en el pequeño cuerpo encierra a una gran mujer, por su ternura de estos años, por sus cuidados, por su cariño, por su lealtad inclaudicable. La señora profesora, la que formó a bastas generaciones de economistas, la investigadora brillante, la que con tesón y ética humana lucha incansablemente por lo reivindicación de los valores humanos. En ella encuentro el placer de caminar sin descanso, de escuchar sin fatiga, de trabajar sin cansancio. Resistió y resiste todas las adversidades, madre del alma, eterna compañera de la vida. Sé que me estoy olvidando de muchos amigos, a ellos les pido perdón, a otros no los menciono porque ya no sé si son amigos, son parte de la nebulosa de la vida que acompaña nuestras sensaciones y emociones, pero por sobre todo gracias a mis amigos por la compañía que me brindaron en estos sesenta y seis años. Hasta la próxima.

jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Porque se sostiene la desigualdad?


Unos pocos datos para no abrumar al lector. Según la CNN (insospechada de tendencia siquiera liberal), citando el informe OXFRAM, que es una organización creada en 1995 por el Comité Oxford para la ayuda contra el hambre que data de 1942, las 85 personas más ricas del mundo poseen más riqueza que la mitad de la población mundial, es decir 3.000.000.000 millones de habitantes. Estos ricos tienen 110 billones de dólares. Desde la crisis de las hipotecas sub-prime, hipotecas de alto riesgo, de tipo muy especial, ya que eran créditos preferentemente utilizados para la adquisición de viviendas por clientes con escasa solvencia y alto nivel de riesgo de morosidad (superior a la media del resto de créditos), con un tipo de interés más elevado que en los préstamos personales (si bien los primeros años tenían un tipo de interés promocional), y las comisiones bancarias resultaban más gravosas, más precisamente desde el 2009 el 1% más rico acumuló el 95% de la riqueza producida. Es decir, los capitalistas más poderosos provocaron irresponsablemente las condiciones que arrastraron al mundo más desarrollado a una de las crisis más pavorosas de la historia y salieron beneficiados de la crisis incrementando su riqueza. En un dato más exacto, el 1% de las familias más poderosas es dueño del 46 % de los bienes mundiales (www,público.es). Como hemos afirmado en diversas publicaciones, mientras la pobreza se acrecienta en el mundo, la riqueza se concentra en cada vez menos manos, cumpliendo la tendencia a la concentración enunciada por Marx en el siglo XIX. Ahora bien, si cada vez hay más pobres e indigentes en el mundo, lo que muestra que aproximadamente un 20%, más de mil millones de seres humanos, viven con un dólar diario (datos del Banco Mundial), y aún en los llamados países prósperos de Europa, Asia y en los EE. UU más de 100.000.000 de personas viven en la pobreza, no teniendo acceso a los más elementales medios de vida como la vivienda, el agua potable, las cloacas, cuidado de la salud, etc., la pregunta es ¿Por qué las grandes masas de seres humanos del planeta acepta una vida de carencias absolutas mientras unos pocos gozan de riquezas que ni siquiera varias generaciones de descendientes podrán gastar? Una de las claves para entender este sometimiento creo que está en la penetración ideológica que ha logrado tener la burguesía en el pensamiento de las clases subalternas y oprimidas, en los últimos 200 años. La ideología constituye una falsa conciencia, es un mecanismo por el cual una persona cree reconocer la realidad pero que esa realidad que conoce es ficticia, ya que la verdadera realidad esta oculta a su conciencia. La ideología funcionaría como una Matrix (como la de la película los hermanos Wachowski) que oculta el verdadero sentido de la vida a los ciudadanos, los que viven en una realidad ficticia desconociendo lo real que esta por detrás, la ideología funcionaría de esta manera como un velo que impide al ciudadano común conocer la matriz de funcionamiento social. La pregunta es cómo se logra este efecto de la ideología, porque funciona de manera diferente a la crisis que llevó a la caída del feudalismo. La burguesía fue desarrollándose desde las mismas entrañas del feudalismo, los burgueses eran los que vivían en los burgos, ciudades. El término inicialmente identificaba a la clase social compuesta por los habitantes de los "burgos" (las partes nuevas que surgían en las ciudades bajomedievales de Europa occidental), que no eran ni señores feudales ni siervos y no pertenecían los estamentos privilegiados (nobleza y clero) ni al campesinado. Sus funciones socioeconómicas eran las de mercaderes, artesanos o ejercientes de las denominadas profesiones liberales. Esta clase no surgió de un día para el otro, como el sistema económico que forjó, el capitalismo, tampoco, fueron necesario muchos siglos para que el capitalismo se construyera como sistema socioeconómico y la burguesía estuviera en condiciones de ser clase dominante. En otros artículos hemos dicho que la revolución francesa de 1789 solo fue un movimiento político que dio por tierra con el ancien régimen feudal, en una sociedad en la que las relaciones de producción capitalista estaban maduras y requería de una superestructura política de dominación que les permitiera continuar desarrollándose. Primero fue París, pero luego de la mano de Napoleón esa superestructura, basada en la llamada democracia se extendió a toda Europa. En pocos años, la burguesía logró coronar con sus principios la organización social de la vieja Europa, al punto tal que Marx afirmaría que mientras las revoluciones burguesas lo avanzan de éxito en éxito, las proletarias lo hacían con victorias y derrotas, avanzando y retrocediendo. Por la misma época los EE.UU. habían también coronado su organización nacional basados en la idea de la democracia burguesa, tras una guerra en la que derrotaron al poder colonial de Inglaterra. Los principios de la democracia burguesa se basan en la eliminación de todo tipo de prerrogativas de cuna o linaje, de soberanía popular (un hombre un voto), en la división de los poderes del estado, en el principio de la igualdad ante la justicia) el principio fundamental de la justicia burguesa se define como la equidad), en los derechos civiles y políticos compartidos por todos los ciudadanos, la universalización de la ciudadanía, etc. Esto principios, reconocidos en la declaración de los derechos del hombre (1789) y de los derechos del hombre y del ciudadano contenidos en la constitución francesa en 1795, que fue luego complementada por la declaración universal de los derechos humanos establecida por la resolución 216 de la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948 son las bases de la superestructura social del capitalismo. La burguesía construye a partir de estas nociones la ficción de la igualdad entre los hombres, y los sectores más reaccionarios de la misma, van a preconizar que si un sujeto tiene diferencias económicas con otros es debido a sus condiciones particulares (inteligencia, intuición, etc.) que le permiten tener éxitos económicos. La ideología burguesa requiere de un imaginario fundamental, el individualismo. Todos los hombres son iguales, ante la ley, dirá un burgués, y entonces la igualdad se verá limitada en función del poder que otorga la posesión de bienes. Cuanto más dinero posee una persona, mayor es la desigualdad económica entre los seres humanos, mayor será la desigualdad social entre los mismos. Un ejemplo claro, los burgueses de la mano de su poder económico y de las posibilidades de progreso que pueden ofrecer a otros por su capacidad de decisión en fábricas, burocracia estatal, medios de comunicación, etc., tienen mayores posibilidades de gozar no solo de los placeres de la vida como el ocio, el turismo, las buenas comidas, las buenas bebidas, las mansiones, etc., sino que además pueden disponer de las mujeres y hombres de las clases sometidas corrompiéndolas mediante el dinero y disfrutando de orgías, fiestas sexuales, compañías temporales, etc. Una mujer tiene el derecho de entregar su cuerpo a quien quiera, pero por efecto del poder del dinero, muchas veces es sometida a la calidad de esclava sexual y se presta a un conjunto de prácticas por las que incluso ella puede sentir asco, lo mismo ocurre con los hombres que se someten a otros hombres (taxi boys) o mujeres. Basada en el principio de la “movilidad social” y usando como ejemplo algunos casos puntuales, la burguesía colonizó el pensamiento y la conciencia de las clases a las que sometió en el proceso de construcción de su hegemonía. Cada tanto, algún emprendedor logra trasponer los límites de clase y constituirse en un burgués, es el caso del trabajador industrial que pone una pequeña empresa, el campesino que logra comprar una parcela y cultivarla, el empleado que se inicia con éxito en una actividad comercial, estos casos puntuales que no llegan al 1% de la población mundial sirven para mantener viva la ilusión de la posibilidad de, como decía la tía Veneranda, salir de pobres. Mientras tanto el resto de la población nace, vive y muere en la indigencia y la pobreza toda su vida, sometiéndose a la explotación y a la opresión capitalista que engorda los patrones y aumenta el hambre de los explotados. La construcción imaginaria del individualismo se refuerza con la idea del egoísmo de esta noción, yo puedo salir de la situación, si otros no salen es su problema, es el famoso no te metas del sentido común. Que les importa a los europeos la situación de hambre y miseria en el extremo o medio oriente, o en la África recóndita y marchita mientras ellos gocen de las condiciones de vida que les permite el capitalismo sobre la base de la expoliación y el robo de los recursos materiales de los pueblos oprimidos. El dato es que cada tanto sufren la retaliación de las acciones de despojo cuando los desesperados llegan al corazón de sus ciudades y se inmolan en una llamarada de desesperación por el destino al que el sistema imperialista los somete en las lejanas latitudes. Otras veces el dolor golpea a la puerta de su tranquila existencia indicándole que cada vez es más difícil contener a los millones de migrantes que huyen del desastre social causado por las guerras insensatas de cómplices locales, fundamentalistas extraviados en la razón, narcotraficantes avariciosos, guerras que se nutren de las modernas armas y de ingentes recursos que las naciones occidentales proveen de manera sistemática a uno u otro bando para que los complejos de la industria armamentista hagan pingues negocios. Pero la imposición de la ideología burguesa como forma de dominación no hubiera sido tan eficaz en la colonización de la conciencia de los oprimidos sino hubiera contado, además del poder de las armas, con poder de los medios de comunicación. Con la invención de la imprenta primero, y de la radio y la televisión después, la burguesía contó con medios de comunicación de masas que permitieron transformar hasta la médula la interrelación social. Ninguna clase dominante tuvo a su disposición antes que la burguesía, este arsenal de medios de penetración de masas, y la burguesía supo hacer buen uso de los mismos. Hasta el surgimiento de la sociedad postmoderna el capitalismo había sobrevivido a las crisis y revoluciones sociales utilizando por un lado la potencia de su penetración ideológica, y por el otro la represión selectiva y generalizada de sus fuerzas de seguridad. Pero con el advenimiento de las TICs (Nuevas Tecnologías de Informaciones y Comunicaciones) y la aparición de medios como la telefonía celular e internet, la clase dominante contó con la posibilidad de controlar las pulsiones revolucionarias y los deseos de cambio de los oprimidos mediante el control social. El control social que realizan los mass media hace que cada día, en cada momento penetre en los hogares de los trabajadores el mensaje constructor de la ideología burguesa. Ya no es necesario eliminar físicamente al sujeto revolucionario, solo basta con limitar sus espacios de comunicación ampliando los espacios y volúmenes de comunicación social del sistema. Eventualmente si es necesario, o como para que los esbirros del régimen puedan despuntar el vicio y no permanecer ociosos viendo como le crecen sus panzas por la buena vida, se reprime alguna muestra de rebelión en las sociedades, pero no es la conducta común de los gobiernos burgueses del siglo veintiuno, por lo menos los más desarrollados. La ideología burguesa se basa también en la existencia de un amplio colchón social entre la clase dominante y las clases subordinadas más vulnerables, la llamada clase media, integrada por pequeños comerciantes, industriales, profesionales, oligarquías obreras, que viven imaginariamente pensando que en algún momento puede ser como sus verdugos y que a ellos las crisis cíclicas del capitalismo no los va a tocar. Claro que como en el 2001 en Argentina la crisis los tocó y como los tocó y entonces se vuelvieron iracundos contra el poder burgués, pero sin visualizarlo como poder de clase, sino como poder gubernamental, el problema es que el Estado está mal gestionado, hay que buscar otros gestores más eficientes. Este sector social, que por su heterogeneidad no tiene una construcción ideológica propia, y que comporta intereses disímiles, solo surge a la luz de las luchas públicas cada tanto tras intereses difusos y con poco o nada de interés solidario o común. Son los caceroleros del 2001, los que se movilizaron exigiendo que les vendan dólares en 2013 y 2014, los que claman pidiendo seguridad y que dejen de matarlos como moscas los delincuentes, contra el gobierno populista desde un irracional odio por su discurso en pos de la igualdad y de la reivindicación de los pobres, los que se indignan frente a la corrupción de los funcionarios pero que no ven que para que haya coima tienen que existir dos, el coimeado y el coimero, etc., etc. Este colchón de sectores profundamente reaccionarios, discriminadores y autoritarios que es la clase media constituye a la vez una polea de transmisión de la ideología burguesa hacia las capas más bajas de la sociedad y les provee a los medios de comunicación de sus sujetos más lúcidos que como opinólogos, comunicadores, periodistas, especialistas, etc., contribuyen a desarrollar la penetración de las lógicas reaccionarias y clasistas en los medios de comunicación. Sinceramente, y no creo exagerar al decir que los comunicadores que se ven en los programas de radio, televisión o que escriben en los diarios son en su gran mayoría plumas a sueldo de los dueños de los medios de comunicación, sicarios y mercenarios al servicio de los peores intereses burgueses, o simplemente monigotes payasescos que opinan de lo que no saben diciendo lo que sus patrones les mandan. Son los que se centran en las formas y nunca abordan los contenidos de las acciones de gobierno, los que ven que el problema es el autoritarismo de Cristina, pero que niegan los doce años de crecimiento que un sector de la burguesía impuso al país mediante el uso de una lógica económica diferente, son los que pretenden hacernos creer que puede haber, no un mundo sin pobreza, sino un país en el que la pobreza sea cero, o que los que manejan la inflación son los gobiernos y no los formadores burgueses de precios nucleados en las grandes empresas, son los que quieren que pensemos que la inseguridad fue un problema de un gobierno para que no veamos que la inseguridad es intrínsecamente solidaria a la estructura de vida del capitalismo y a las condiciones de vida en el mismo, son lo que le cuentan al pobre albañil que se levanta a las 4 de la mañana, al obrero que en el frío invierno concurre a la fábrica al amanecer, al campesino que vive en condiciones de casi esclavitud que algún día va a estar mejor, que va a poder gozar de los placeres de la vida, son los que resumen la democracia a la forma (división de poderes, voto al explotador menos malo cada cuatro años, etc.) para que los trabajadores y oprimidos no podamos pensar en formas de democracia sustancial que nos permitan lograr la ampliación democrática y de derechos sociales y económicos, son los que en definitiva construyen cada día el discurso de dominación de la ideología burguesa porque de esa manera, en su visión individualista ellos se salvan por las generosas dádivas que reciben de sus empleadores para mentirles a los pobres y carenciados, para construir el relato de la dominación burguesa. La ideología burguesa, apoyada en una educación “de calidad” que solo busca tener 180 días de clases, en sistemas educativos obsoletos pero eficaces a la hora de anular el pensamiento crítico y reflexivo de las próximas generaciones, solo busca construir un estereotipo de sujeto obediente y sometido, que al final de cuentas es el objetivo con el que nació la escuela moderna. Solo estudiando y poniendo de manifiesto este poderoso artefacto de dominación, la ideología, será posible construir un pensamiento crítico que cuestione a los caudillos de derecha como Macri que solo vienen a colonizar el Estado en favor de los intereses de los sectores más concentrados de la burguesía y los capitalistas vernáculos.Hasta la próxima.

martes, 1 de diciembre de 2015

De que unidad me hablan


En primer lugar, quiero decirles que escribo estas líneas desde el hartazgo. Harto de la hipocresía de quienes durante años me insultaron, me agredieron, me atacaron, me vilipendiaron, me injuriaron. Y digo esto porque durante 12 años hicieron eso con Néstor Kirchner, con Cristina Kirchner y cada ataque, cada insulto, cada diatriba, cada mentira hacia ellos era como hacérsela a todos los que confiábamos en ellos y por lo tanto a cada uno de nosotros. Por años soportamos que dijeran que Cristina era una yegua, una corrupta, una autoritaria y debimos callar. Pero cuando se hacía alguna crítica a un periodista opositor, entonces era un ataque a la libertad de prensa. Lanata y sus secuaces, Majul, Longobardi, Fontevecchia, Van der Koy, Obarrio, y cuantos mas no se cansaron de mentir, agraviar, insultar, armar operaciones de prensa, dividirnos en dos bandos antagónicos donde los opositores eran los buenos, los honrados, los impolutos y los oficialistas los malos, los corruptos. Sistemáticamente ocultaron o ningunearon los procesos, denuncias, etc. contra Macri y el PRO, y usaron a una psicótica como Carrió para hacer las denuncias más disparatadas, que luego se caían por no tener sustento. Denunciaron fraude cada vez que perdieron una elección y se felicitaron por lograr procesos electorales transparentes cuando ganaron. En Tucumán tuvieron al país en vilo con una denuncia de fraude cuando el oficialismo había ganado por más de doce puntos, pero en la última elección que ganaron por dos puntos se congratularon de la limpieza del proceso. Que estaría pasando ahora si Scioli hubiera ganado por dos puntos, seguro que habría movilizaciones, ríos de tinta, denuncias de todo tipo y color por el supuesto fraude. Sin embargo, Scioli no espero más de dos horas para reconocer el triunfo, eso es conducta cívica, C5N dijo que había ganado Macri a las 18 hs 01 minuto. Macri y los opositores hubieran salido a llorar por los medios por el fraude, los medios hubieran denunciado el fraude y Carrió, la inefable psicótica hubiera llamado a la desobediencia civil por la república perdida. Durante años tipos como Lanata crearon y profundizaron la llamada grieta, y luego dijeron que la grieta era un problema de Cristina. TN se cansó de llevar opositores a mentir ante las cámaras de televisión y de evitar cuidadosamente que fueran oficialistas y si iban los maltrataban, los acosaban sin piedad, mientras que a los opositores los trataban con guantes de seda. Y ahora vienen los mismos que asaltaron nuestras ilusiones, que nos robaron el futuro, que hipotecaron nuestro país e hipotecarán, a decirnos que hay que terminar con la grieta, que tenemos que querernos como hermanos, que todos somos argentinos. Hermanos son los huevos y a veces se golpean diría don Cosme en mi pueblo. Nos piden que esperemos, que le demos tiempo al nuevo gobierno, que tengamos fe, me pregunto, se creen que somos idiotas, creen que el 50% que no voto a Macri es la mitad boluda del país. Leí en algún lado, y sé que es así porque estoicamente veo el programa “Intragables” que allí se reúnen un conjunto de ególatras neoliberales y partidarios del capitalismo salvaje que con hipocresía hablan de los pobres que en realidad desprecian, en el escrito se los definía como operadores serviles del mercado, parvularios, autoritarios y fundamentalmente ignorantes camuflados de libre-pensadores. Me refiero específicamente al impresentable de Pablo Vilouta que dice ser un periodista deportivo y se mete a opinar de todo sin saber de nada, además de otras ignorantes que opinan porque el aire es gratis y porque les pagan como Débora Plager, Silvia Fernández Barrios, Úrsula Vagues, Liliana Franco, Mariano Obarrio (que debería ganar un premio a la mentira y la calumnia de lo que es un especialista). Estos personajes dicen ser democráticos, hablan de la unidad de los argentinos, de escuchar al otro y son unos zanguangos que no escuchan a nadie, que interrumpen a los que piensan distinto que ellos, que defienden las ideas neoliberales, que les importa un bledo la gente, y menos la gente más vulnerable, que son fundamentalmente anticomunistas de opereta, macartistas por convicción, que comparten la definición de la política del PP Esperanza Aguirre sobre que por fin se terminó el comunismo en Argentina (aunque para ser políticamente correctos a veces no dicen lo que piensan) . Quiero destacar que en el panel hay personajes entrañables como Diego Brancatelli o Agustina Kamfer, que son agredidos en forma feroz por los antes nombrados, tratando que no opinen porque son kirchneristas. Con tipos como estos, antipopulares, elitistas, reaccionarios burgueses, alcahuetes y prebendarios no existe la más mínima posibilidad de unidad, ellos son los que nos van a mentir sistemáticamente en apoyo al gobierno de la derecha neoliberal del PRO. Son los que empezaron a decir que hay que esperar, que tenemos que ajustarnos, que el 2016 viene difícil, etc., etc. De que unidad hablan cuando proponen echar maestros, llevar por las nubes el dólar, ajustar a la baja el nivel de vida de los argentinos, atacar a los políticos del FVP y de la izquierda por votar leyesobreras que a ellos no les gustan, amenazar con echar funcionarios como Gils Carbó cuando tienen mandato legal hasta el 2017, solo porque no son de su palo (ellos que siempre criticaron al gobierno por manipular la justicia), decir que van a perseguir y echar periodistas de los medios estatales que comulgaron con el gobierno (¿no era que el kirchnerismo usaba los medios estales cómo propios?. De que unidad hablan cuando escuchamos a tipos como Rubinstein (de Rubinstein&asociados) decir que los asalariados tienen que aceptar que deben perder poder adquisitivo, a Carlos Melconian que afirma que Macri le va a pagar con las reservas (esas reservas que dicen que se dilapidan vendiendo dólar ahorro a los pequeños ahorristas) a los fondos buitres, a Ricardo Buryaile (que tiene el sueldo embargado) afirmando que le van a sacar las retenciones a los patrones agrarios para que se hagan más ricos de los que son, al Rabino Berman diciendo que a Sabatella y Bauer hay que echarlos por decreto cuando están legalmente nombrados hasta el 2017 (haciendo gala del respeto a la ley que preconizaron cuando eran oposición y que ahora se pasan por el culo), al diario La Nación con una editorial que dice que hay que terminar con la venganza y dejar de juzgar a los genocidas, a Prat Gay enojado porque cada tanto nos gobierna un caudillo oscurito del interior (claro ahora van a gobernar los blanquitos depredadores, corruptos y asesinos), a Macri queriendo eliminar los feriados para que los empresarios se llenen más los bolsillos, a José Luis Espert manifestando que las paritarias son un mecanismo fascista y que hay que eliminarlas, a Horacio Rodríguez Larreta preconizando que hay que abrir salvajemente las importaciones (que sabemos que llevan al quiebre de los pequeños industriales) en fin, la tía catalina decía que para muestra basta un botón, con el macrismo tenemos una botonería completa para mostrar. De que unidad hablan. De la unidad de ellos en la mentira, la represión, el ajuste. Disculpen, ganaron en buena ley, es su derecho gobernar, pero el nuestro es oponernos, es criticarlos, es denunciarlos, y en eso se nos va la vida. Nada podemos esperar de un gobierno que tiene una multiplicidad de procesados entre los futuros funcionarios, que nombra en las empresas del estado a personeros de las multinacionales (seguramente y espero equivocarme para que las vacíen y las hagan ineficientes y poder venderlas a precio vil como hizo Menem), un gobierno que trabajará para aumentar las ganancias de la burguesía más concentrada, que va a hipotecar nuestro futuro pagándole a los fondos buitres, lo que más que un pago es un robo del patrimonio nacional, un gobierno que va a eliminar la hermosa programación de Encuentro el canal cultural. Por supuesto, desde el 10 de diciembre se termina la inseguridad, la inflación, no van a haber más pobres, la desocupación será cero, se terminará el tráfico de drogas, nadie tendrá que alquilar porque no habrá déficit habitacional y viviremos en un país feliz y en el que los argentinos nos reencontraremos en el amor, la buenas ondas y la paz, y todo esto por obra y magia de los medios que no van a pasar malas noticias, que dejarán de mostrar (o mostraran menos) las entraderas, los arrebatos, los asesinatos, que manipularán las estadísticas, que mentirán, ahora a favor del gobierno en las políticas sociales. Volveremos a escuchar a Bonelli diciéndonos como a pesar de la pesada herencia todo va bien en la economía, a Carlos Melconián respondiendo entrevistas donde diga que el sistema financiero está sólido, a Federico Sturzenegger notificándonos que las reservas del banco central están por las nubes, a Lanata buscando fechorías de los que se fueron (para no aburrirse porque los que van a estar según su definición y práctica son híper honestos), a Majul (el que se propone como el Bernardo Neustradt del macrismo) inundándonos de entrevistas que muestran que gracias a las políticas de Macri somos todos ricos y la paz llegará por vía de la realidad virtual de la prensa canalla. Pero les tengo malas noticias, la Argentina es un país dividido en clases sociales, los trabajadores (a pesar de los traidores burócratas sindicales como Moyano) no van a permitir que les arrebaten los que consiguieron en los doce años de gobiernos kirchneristas, y los militantes populares y de izquierda seguirán resistiendo al gobierno de los explotadores y dentro de cuatro años tendremos un gobierno más radicalizado que el de Cristina, Salvador, Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Perú, etc. Hasta la próxima

domingo, 15 de noviembre de 2015

Paris merece una lágrima.


Fue llamada de muchas maneras, una de ellas la ciudad luz. Meca de artistas e intelectuales, territorio de reflexión y debate, grandeza de la libertad sin límites, París se constituyó en la tierra prometida del pensamiento. Su incalculable valor llevó a Enrique IV de Francia a decir "Paris vaut bien une messe". Creo no equivocarme al afirmar que los atentados en París no hirieron y mataron solo personas, sino que se constituyeron en una estocada dañina que apuntó al núcleo de la civilización occidental, el pensamiento crítico, la creación en libertad. Son tan aberrantes los actos terroristas en París (como en cualquier otro lugar del mundo) que me atrevo a equipararlos con un ataque a la Meca en pleno Ramadan. Todos los fundamentalismos son malos, los religiosos y los laicos, los de derecha y los de izquierda, todos, pero el nivel de atrocidad, de salvajismo, de inhumanidad del fundamentalismo islámico, solo es equiparable (en los tiempos modernos) con la barbarie nazi de la segunda guerra mundial, o con el genocidio que EE.UU. cometió contra el Japón vencido cuando arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Sería una simplificación atribuir el salvajismo del Estado Islámico (EI), de Al Qeda o de los talibanes afganos solo a una carga emocional o religiosa. Siempre encontraremos tras el acto terrorista una situación de desigualdad social de base, que explica la irracionalidad del terrorismo. Un dato relevante es que el terrorismo islámico no tiene ninguna intención de eliminar las desigualdades, por el contrario busca perpetuarlas (como por ejemplo la desigualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres). Tras un velo ideológico se oculta la dura realidad de la manipulación de (sobre todo)jóvenes que han dejado de otorgarle sentido a sus vidas y buscan el sentido perdido en la trascendencia imaginaria de la religiosidad. Que mas atrayente que 100 vírgenes en el paraíso, o un lugar privilegiado en la platea del teatro eterno en el que Alá les interpreta la bienaventuranza eterna a los creyentes. El terrorismo, sea del signo que sea, es una fe irracional que cree en un paraíso que por inexistente, nadie nunca vio. Pero también para los desventurados, para los que nada tienen, para los que sufrieron el despojo capitalista que los condenó a las mas atroces y miserables condiciones de vida, la palabra de los profetas del odio suena como música celestial que les promete la bendición eterna, y les da alguna cuota de esa bienaventuranza en la tierra, en forma de dádiva a sus propios deudos si él se inmola por la creencia. Los jóvenes terroristas matan y mueren para enriquecer a sus guías corruptos que lucran con negocios sucios en sociedad con capitalistas corruptos de empresas petroleras de occidente y financistas encumbrados de la banca mundial. Los gobiernos "democráticos" de occidente, mas que atacar con bombas que matan a millones de inocentes, y algún que otro yihadista, para empezar a solucionar el problema, deberían comenzar por abandonar el saqueo permanente al mundo islámico que realizan en complicidad con reyes, príncipes, gobernantes autoritarios y teocráticos, ayatolas, mullahs, y señores de la guerra y el narcotráfico. No cometeré el error de preconizar que no hay que combatir al E.I., Al Qeda y demás terroristas fundamentalistas, pero para comenzar a debilitarlos, es vital no barrer nuestras inmundicias sociales bajo la alfombra. Es necesario expandir la innovación y la creatividad, una educación que considere la paz como valor sustancial y humano, tan humano como el respeto a la vida. Respetar la vida no es solo no matar al semejante, es crear condiciones de desarrollo humano en libertad e igualdad, es recuperar la solidaridad y el respeto por el otro, es reconocer al otro el derecho de pensar distinto aunque en ello nos vaya la vida. Respetar lo humano es respetar la obra humana, sus esculturas, pinturas monumentos, y sabemos que los dirigentes del terrorismo islámico, como los de todo terrorismo, no lo haces, solo destruyen, porque el respeto es el reconocimiento de los valores democráticos y ellos son autoritarios y tiránicos. El respeto es permitir una Sinagoga en Ryad, una Mezquita en Jerusalem, una Catedral en Bombay, pero también un ateo en La Meca y el Vaticano. París bien vale una lágrima, los parisinos merecen nuestra solidaridad y quienes los atacaron salvajemente nuestro repudio y nuestro rechazo unánime a sus prácticas asesinas. Es necesario llenar de flores París, que los filósofos debatan en el "Café de Fares", que los pintores realicen retratos en Mont Martre, que los niños retocen con su algarabía en la Torre Eiffel, que los próceres fundadores de la democracia moderna vuelvan a descansar en "El Panteón", y que Bonaparte siga descansando en "Les Inválides". El mundo necesita recuperar la alegría de pasear por los Champs Elysee hasta llegar al Arc-de-triomphe o poder visitar sin miedo los museos como el Louvre, el Pompidou o el Q´de Orsqay Pero por sobre todo necesitamos gozar de la vida en paz, con controversias, con debates, con las sillas de los cafés parisinos mirando a la calle, mientras los parroquianos se trenzan en feroces discusiones que terminan con un abrazo y un "mañana la seguimos". Tengo una utopía, que el mundo se inunde de flores y aromas de paz e igualdad, mientras tanto derramaré una lágrima acongojada por el París que amo. Hasta la próxima