martes, 30 de octubre de 2012
Análisis de coyuntura.
En la Argentina actual se combinan dos fenómenos muy interesantes, por un lado un grado de crecimiento en el marco de la crisis internacional del capitalismo mas importante desde la gran crisis de 1929, por el otro, a pesar del mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo en los últimos diez años, una persistente alza de la lucha de clases.
Veamos la primera cuestión. El capitalismo internacional entró, desde la quiebra de la Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, en una crisis financiera global que afecta en forma persistente a las economías de los países centrales.
Las economías mas débiles de la zona Euro se ven sometidas a procesos de ajustes tan o mas severos que los que el Fondo Monetario Internacional impuso las economías periféricas durante la segunda mitad del siglo XX.
Resulta doloroso ver como los ciudadanos de Grecia, por ejemplo se ven obligados a consumir alimentos vencidos que se les venden a menor costo, como un porcentaje creciente de alemanes tienen cada vez mas dificultades para comer dos veces al día, observar en las calles de Madrid cada vez mas homeless viviendo en el desamparo y recurriendo a la caridad para comer, o escuchar al primer ministro portugués invitar a los jóvenes a emigrar en busca de horizontes mas propicios para sus proyectos personales.
Las corrientes migratorias que hasta fines del siglo XX llevaban a cientos de miles de latinoamericanos a Europa, ahora han invertido su signo y se ve a miles de europeos tratando de buscar mejores condiciones de vida en nuestros países sudamericanos.
De no mediar un drástico cambio de rumbo económico, Europa se encamina al empobrecimiento relativo creciente de amplias masas de trabajadores, pudiendo en el extremo llegar a las condiciones de vida a las que el proletariado se vio sometido a comienzos del siglo XX cuando se levanto revolucionariamente contra la burguesía en Rusia, Alemania y otros países europeos, solo que esta vez no cuenta con una organización de clase como tenia en aquel momento, una Internacional Socialista Revolucionaria y con partidos de clase que se constituían en la organización de los intelectuales orgánicos de la clase obrera.
De aquellos partidos socialistas de comienzos de siglo solo queda el nombre y hoy son los primeros que aplican las recetas neoliberales del FMI. Banco Mundial y la troika compuesta por la derecha Alemana, el Banco Central Europeo y el FMI.
A comienzos de 1900 se habían constituido fuertes formaciones comunistas que se configuraron en guía de la clase obrera, tanto en sus luchas reivindicativas, como en la agenda estratégica de la toma del poder, de ellos solo quedan restos oportunistas que ni siquiera pueden articular un programa de transformación revolucionaria de la sociedad.
El marxismo, otrora definido como la ideología revolucionaria de la clase obrera y el método científico para el análisis de la realidad, hoy naufraga en sus propias contradicciones teóricas y en la incapacidad de realizar un análisis autocrítico que le permita resituarse en la cambiante realidad de las TICs y la globalización.
La llamada izquierda revolucionaria, que agrupara a trotskistas, intelectuales de izquierda marxistas, oposición de izquierda revolucionaria, etc., tampoco supo vertebrar un programa de cambio y naufraga junto a los partidos comunistas tradicionales sin poder generar respuestas a los desafíos de la época.
En definitiva, en la sociedad solo quedan restos de pensamiento crítico, pero que no pueden ensamblarse como una totalidad que pueda enfrentar al pensamiento hegemónico de la derecha reaccionaria de la burguesía que representa los intereses del gran capital financiero y especulativo. Sus programas de gobierno y sus recetas anticrisis solo apuntan a subvencionar al gran capital financiero (bancos,) mientras recorta hasta el paroxismo los derechos de los sectores populares, destruyendo los sistemas de seguridad social, eliminando los planes de viviendas populares, aumentando las edades jubilatorias, recortando los servicios educativos, etc., en una palabra, aumentando la explotación y el ultraje de las clases subalternas que configuran la gran masa de la población. Hoy seiscientas mil familias poseen el 40% de la renta total del mundo y el proceso de concentración de la riqueza es cada vez mayor.
La tarea revolucionaria del momento es la reconstrucción del pensamiento crítico, basado en la autonomía de los sectores populares, que permita reinstalar en la sociedad la función instituyente de ese pensamiento como punto de partida para la organización revolucionaria de los trabajadores y que permita reorganizar y refundar organizaciones globales para enfrentar los planes de explotación de la derecha reaccionaria mundial.
Que ocurre en nuestro país, existe un gobierno que representa a un sector de la burguesía productiva que ha encarado una serie de tareas democráticas que resolvieron la extrema situación de emergencia de los sectores populares.
En 2001, los mismos planes de ajuste que hoy se aplican en Europa eran moneda corriente en estas latitudes, el plan de convertibilidad en la Argentina y la posterior salida con la devaluación asimétrica de Duhalde dejó al país con en casi 50% de población bajo la línea de pobreza, y casi un 25% bajo la línea de indigencia. La población con problemas de empleo había trepado a casi el 40% lo que daba cuenta de las condiciones socioeconómicas de los trabajadores que se expresaban en el aumento geométrico de los cartoneros, de miles de personas comiendo de los residuos que dejaba la clase media, en definitiva de una masa de excluidos del sistema que en vano esperaron el famoso derrame que preconizaba Cavallo y los gurúes de la economía neoliberal.
Desde la crisis del petróleo en 1974 los llamados países centrales exportaron sus déficits a las economías periféricas ayudados por esos mismos economistas neoliberales que de la mano de militares golpistas y genocidas oprimieron y asesinaron a los pueblos latinoamericanos.
En el 2002 un sector de la burguesía democrática con el liderazgo de su intelectual orgánico mas lúcido vertebró un plan de desarrollo capitalista orientado a resolver la crisis desde una perspectiva económica diferente a la del neoliberalismo, y de la mano de las herramientas neo keynesianas encaró un plan de transformaciones económicas, sociales y democráticas con rasgos de similitud con los programas que en la década del treinta pusieron en funcionamiento con éxito los países nórdicos europeos como Suecia, Noruega, Dinamarca, etc.
Para citar algunos ejemplos se re estatizaron empresas enajenadas por la segunda década infame del menemismo como Aerolíneas, Correos, YPF, Aguas, etc. El Estado retomó el control de la previsión social poniendo fin al saqueo de las contribuciones de los trabajadores a la previsión y que a largo plazo implicaba la inviabilidad del sistema jubilatorio a merced de la voracidad del gran capital financiero y especulativo. Se pusieron en marcha planes de inclusión informática como la entrega de computadores a los escolares o la asignación universal por hijo. Se amplió la ciudadanía con el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales, el voto a los menores de dieciocho años, etc. También mediante un audaz programa de obras públicas se evitó el aumento de la desocupación, en definitiva un plan de reformas sociales que mejoró las condiciones de vida de los trabajadores.
Mucho es lo que queda por hacer en el plano de las reformas burguesas que si bien no transforman revolucionariamente a la sociedad, crean las condiciones para la organización independiente y autónoma de los trabajadores, condición necesaria para el cambio social.
Hoy existen debates muy importantes en el seno de la sociedad como la integración latinoamericana, la ley de despenalización del aborto, la despenalización del consumo de estupefacientes, una reforma educativa real que impulse el pensamiento crítico y autónomo de los educandos, la separación de la iglesia del Estado, la democratización de la actividad sindical, la ampliación de la democracia burguesa aumentando los niveles de participación y decisión de los sectores populares con la implementación de formas de democracia directa o de formas participativas de democracia indirecta como los referéndums y los plebiscitos, la transformación de las políticas de seguridad con el cambio profundo de los organismos de seguridad ciudadana y el desmantelamiento de la corrupción y la ideología represiva que aun existe en el pensamiento de sus agentes, en definitiva la tarea revolucionaria hoy pasa por el apoyo a los planes de reforma del kichnerismo y la critica sin cuartel a las políticas antipopulares que puedan impulsar sectores del gobierno, la denuncia de los componentes reaccionarios y caudillistas corruptos que existen en su base como los gobernadores de algunas provincias.
La contradicción principal es con el capitalismo, pero existen contradicciones secundarias entre los sectores hegemónicos que nos permiten visualizar que no es lo mismo un gobierno de derecha como el de Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o las políticas reaccionarias del duhaldismo residual, o el clericalismo vestido de una falsa ética ciudadana representado en la Coalición Cívica de Elisa Carrió que el progresismo incluyente del kerschnerismo.
Estamos en un proyecto político que ha hecho de la libertad de expresión, que es mucho mas que la libertad de prensa, del respeto a la protesta ciudadana sin represión, del no uso de la violencia contra el pueblo que se expresa en las calles un principio a diferencia de lo que vemos en la vieja Europa donde el palito de abollar ideologías es moneda corriente para reprimir a quienes protestan contra las políticas de hambre.
Acompañar al gobierno no es claudicar en nuestros principios, es una actitud inteligente que nos permite ganar terreno y profundizar las transformaciones democráticas que se vienen implementando, es en alguna medida un programa de mínima de los intelectuales revolucionarios en la coyuntura actual.
Hasta la próxima
sábado, 20 de octubre de 2012
La verdadera historia de la servilleta
Conocí a Ovide Menin en marzo 1983, cuando tenía 57 años, en el consultorio de calle Pellegrini de Raúl Ageno, de quien él era muy amigo. Ellos dos, junto a Fernando Prieto fueron los creadores y distribuidores de la revista “Hacer” que durante casi treinta números fue un faro para los maestros progresistas de Rosario.
Recuerdo que me impresionó ese señor elegante de piel muy blanca y porte señorial, que hablaba pausadamente y con una tremenda seguridad en sus palabras.
Lo primero que pude notar fue su elocuencia, su capacidad para cautivar la atención del auditorio, cuestión que con los años confirmaría en los innumerables congresos, cursos y otros eventos científicos en los que lo vi participar.
Era portador de un extenso curriculum académico, que hablaba de múltiples libros editados, de su participación como docente, terapeuta, funcionario en universidades de diferentes países de América, incluida Canadá
La seguridad iba acompañada de una gran humildad, al verlo uno podía pensar que se trataba de uno mas de los psicólogos que fueron parte de la primera cohorte de la profesión, cuando la carrera, fundada en 1954 y reabierta en 1955 recién daba sus primeros pasos. Sin embargo, en las largas charlas en diferentes bares de Rosario (“La buena Medida”, “El Cairo”, “Augustus”, “Saudades”, “Laurak Bat” etc.,) podría comprobar que era dueño de una erudición sin límites, aun cuando para rebatir un argumento de quien participaba de la conversación siempre recurriera al “te parece que es tan así”, propios de quienes son capaces de escuchar y respetar la opinión del otro, por mucho desnivel teórico que exista entre ambos.
Por aquellos años, yo no sabía que compartía el café con una verdadera leyenda de la Pedagogía y la Psicología de Latino América, no podía dimensionar como junto a Ovide, me reunía con un pedazo de la historia de la Universidad Nacional de Rosario, cuando cada sábado nos juntábamos en el “Saudades” a pasar el rato hablando de pedagogía, política, psicología, etc.
De estas tertulia participaban grandes personajes de la escena dramática de la Universidad de Rosario, y de la educación santafesina, de la partida eran Fernando Prieto, un gran piloto de tormentas en la Facultad de Humanidades y Artes durante los años iniciales del proceso democrático que nació con el triunfo de Alfonsín. Junto a él se sentaban Raúl Ageno, que competía con Ovide en los desarrollos de la Psicología en el campo de la Educación, uno desde el Psicoanálisis, el otro desde el marxismo, la teoría piagetiana, la psicología social, en una amalgama teórica tan extensa como fecunda. Otros consagrados intelectuales solían compartir la mesa como Edgardo Garbulsky, un antropólogo que militaba en el Partido Comunista con una fidelidad envidiable al otrora partido de clases de la Argentina, el autor de “Tucumán Arde” el famoso audiovisual que relataba la lucha de los cañeros tucumanos y hombre clave en el proyecto político pedagógico de la “Biblioteca Vigil” Rubén Naranjo, uno de los mas importantes Antropólogos de Latino América Héctor Vásquez, luego Decano de la Facultad de Humanidades y algunos que no siendo académicos participaban de las conversaciones con mucha emoción como Miguel Cavigliasso, un querido amigo del alma y el inefable Rubén Mata que nos hundió en la tristeza cuando una enfermedad nos privó tempranamente de su compañía.
Eran tiempos de proyectos y acción, a cada instante surgía algo nuevo, en cada momento nos embarcábamos en un nuevo plan como el del Instituto Leonardo Da Vinci, tempranamente arruinado por la voracidad de algunos arribistas que se sumaron al partido radical en busca de prebendas.
El 30 de Octubre de 1983 ganó Alfonsín en una elección histórica, en la que por primera vez el peronismo era derrotado en una elección abierta y democrática.
Desde 1982 junto a otro querido amigo, Rolando Bucci, el psicólogo villero, como jocosamente le decíamos, por su trabajo en los sectores mas necesitados de la ciudad, para quienes fue capaz de construir una escuela en medio de la villa, fundamos el “Centro de Estudios e Investigaciones Antítesis” en el que concurrían muchos de los nombrados.
Allí participaba Ovide dando cursos de pedagogía y trabajo grupal, y al finalizar las clases avanzada la noche nos cruzábamos a “La Buena Medida”, el bar que estaba en la calle Rioja esquina Buenos Aires, al que asistían todas las mañanas los empleados de Correos y Telecomunicaciones y por las noches intelectuales y bohemios en busca de un momento de diálogo. Allí, según el dueño que todas las mañanas recorría los bares del centro de Rosario, se servía el café mas barato de la ciudad.
Cuando ganó Alfonsín, el sector de la Franja Morada que tenía su base de operaciones en el Centro Moisés Lebensohn de la calle San Lorenzo casi esquina Entre Ríos se hizo cargo del armado de la gestión de la Universidad Nacional de Rosario, y Fernando Prieto fue el encargado de normalizar la Facultad de Humanidades y Artes, dentro de la cual funcionaban varias carreras, entre ellas la de Psicología.
En ese tórrido diciembre, una noche, a la salida del curso que Ovide daba en Antítesis, nos cruzamos a la “Buena Medida” a realizar la clásica “converseta” como graciosamente decía él.
Se lo notaba muy entusiasmado, y recuerdo que me dijo, “sabés Carlos, a Gloria Annoni la van a nombrar directora de la Escuela de Psicología y me pidió que integrara la comisión de elaboración del plan de estudios, yo estuve pensando y se me ocurre……..”
Una de las características fundamentales de Ovide era que llevaba al límite el constructivismo pedagógico, tanto que los proyectos no eran un producto de un largo estudio y reflexión teórica que culminaban en la formulación del plan, sino que era el plan el que disparaba en él y quienes lo rodeaban el estudio y la reflexión teórica que venía a fundamentar y desarrollar la idea espontáneamente concebida.
Y luego del “se me ocurre…” comenzó a trazar unas líneas sobre una servilleta blanca de las que hay en los recipientes de chapa en los bares, y como un niño que dibuja en el kindergarten Ovide realizó mas o menos el siguiente dibujo (haga clic en el dibujo para visualizarlo mejor):
Casi sin pensarlo, sin reflexionar, dejando fluir tantos años de formación pedagógica, dejando que su mano fuera guiada por el arte de la imaginación, fue delineando lo que luego constituiría la base del plan de estudios de la carrera de psicología de la Universidad Nacional de Rosario, que perduraría con ligeras modificaciones desde 1984 cuando lo aprobó el Consejo Superior de la Universidad hasta la actualidad (2012) es decir por casi treinta años.
El plan respondía a varias vertientes teóricas, por un lado, a lo que Ovide, apoyándose en los trabajos de Pichón Riviere y José Bleger, denominaba la estructura bio-psico-social del sujeto, a lo que el consideraba que debía agregársele la dimensión histórica.
La idea es que el sujeto humano es una integralidad que se desenvuelve en las dimensiones biológica, psicológica y social, y que es un producto de su historia individual y social.
Es la historia la que construye al sujeto y no al revés, el sujeto el que construye la historia, en cada momento histórico sufrimos las vicisitudes de la integración ecológica al ambiente en el que nos desenvolvemos.
Se rompía de esta manera con la tradición lacaniana del momento, que veía al ser humano como un discurso que se explicita, no como un soma muy particular que tiene a la conciencia como una propiedad emergente de la materia. Se trataba de pensar que el ser humano es una integralidad somática y psíquica que se desarrolla en un entorno social, entorno que al igual que él, se modifica en la medida en que se modifican las condiciones culturales, y sociales.
Pero esta no era la única innovación que podemos leer en la concepción del plan de estudios 1984, también en el mismo se pone de manifiesto una perspectiva estructuralista de organización del conocimiento.
Frente a la clásica concepción napoleónica de la formación, en la que el conocimiento se organiza por facultades que se corresponden con las diferentes disciplinas, y por cátedras parcelando la disciplina en unidades de conocimientos individuales con poca o casi ninguna conexión entre sí, el criterio que a mi entender enunciaba Ovide en su plan, era que el conocimiento constituye un continuum totalizante en el que las partes están relacionadas con el todo. Es por ello que en el plan se fomenta el desarrollo de áreas significativas de conocimiento, es decir grandes estructuras que operan como una totalidad y que responden a la concepción de sujeto que está en la base del pensamiento del diseñador.
Si se aceptaba dividir estas áreas significativas de conocimiento por años, reconociendo la dinámica de organización universitaria, era solo a ese efecto, pero ello no debía implicar que se rompiera la unidad del área.
Tomemos un ejemplo, el área del sujeto implicaba una serie de contenidos mínimos que respondían al estudio del sujeto tanto de su estructura psíquica y como de su subjetividad. Era necesario atender a su desarrollo histórico que comportaba las diferentes fases evolutivas del ser humano desde su nacimiento hasta la adultez. Nótese que esta idea rompe con la clásica concepción de una sola orientación teórica para conceptualizar al sujeto (por ejemplo el Psicoanálisis, o la Psicología Cognitiva) para pensar un área en la que se debe estudiar un problema dinámico, multiteórico en el que existen múltiples causalidades a las que atender para explicar el objeto de estudio.
Construir un plan de estudios basado en áreas significativas de conocimientos implicaba una importante apuesta a la innovación pedagógica y didáctica en el campo de la psicología, ya que ello planteaba la necesidad de pasar de la concepción liberal de la producción y transmisión del conocimientos a partir de grupos aislados conformados por individuos que muchas veces tienen poca relación al interior del grupo, para pasar a formar equipos de trabajo sustentados en una práctica no tradicional en las aulas universitarias, el trabajo en equipo.
El otro punto innovador de la concepción subyacente al plan de estudios, es el de la cuestión de la práctica. Históricamente en la universidad en general y en la Psicología en particular, la práctica y la teoría han circulado por andariveles separados. En general los profesores enseñaban la “teoría” en las clases magistrales y los docentes debían organizar los “trabajos prácticos” correspondientes a esas clases magistrales. Al incluir la idea, que se puede ver en el gráfico de una línea que atraviesa el mismo, partiendo de un punto de baja carga práctica, para ir aumentando progresivamente a lo largo del desarrollo del aprendizaje, llegando al final de los estudios el alumno a tener la mayor carga práctica (esto se ve en la presencia de los trabajos de campo y en las residencias de pre grado) se pone en interdicción el concepto tradicional de la formación de psicólogos. Ya no se trata de un profesional que se forma accediendo a conocimientos teóricos, sino que desde temprano se le impone al estudiante el desarrollo de trabajo en terreno en unidades eminentemente prácticas como son los trabajos de campo en las áreas laboral, educativa y salud. En el ciclo superior el estudiante debe realizar prácticas profesionales supervisadas (PPS) determinadas por la existencia de las residencias de pre grado.
El otro punto innovador, es que a diferencia de las formaciones profesionalistas en las que la acción formativa se limita a la mera transmisión de conocimientos, en la filosofía del plan de estudios encontramos la necesidad de formar al futuro profesional en una concepción de producción de saberes, tal vez por ello es que se proponen unidades académicas como los trabajos de campo y las metodologías que ponen el énfasis en la formación en investigación del alumno.
El último punto es la intención del diseñador de dotar a la formación de psicólogos de una cierta flexibilidad, razón por la cual en el ciclo superior cuando el alumno cuenta con las herramientas para poder elegir, se le permite realizar, para completar su formación según su proyecto personal, una selección de seminarios electivos de una oferta general de la facultad o reunirse con un grupo de compañeros y solicitar algún seminario específico. Obligatoriamente se fijaba el número en cuatro, que a mi entender gozaba de una cierta arbitrariedad.
Como podemos notar se podría discutir y mucho sobre las bases en las que se funda el plan de estudios, pero lo que no se puede negar es su carácter innovador para la época.
En la próxima entrada les hablaré de las vicisitudes del plan de estudios en sus orígenes.
Hasta la próxima.
domingo, 7 de octubre de 2012
Lanatta, el Neustadt del siglo XXI.
La derecha argentina tiene una especial sensibilidad para cooptar a
periodistas con un alto grado de penetración discursiva en la clase media que
es fiel a sus postulados reaccionarios.
El gobierno democrático de Ricardo Alfonsín debió lidiar con los
furibundos ataques que Neustadt le realizaba desde la pantalla de Canal 11
TELEFE con su famoso programa Tiempo Nuevo, en el cual lo solía acompañar el
inefable ícono de la derecha golpista y militarista, hoy claramente devaluado
Mariano Grondona.
Este propagandista de los gobiernos militares, al llegar a la democracia
se recicló en términos populistas, fue entonces que cobró vigencia su inefable “Doña
Rosa”, con la que hacía referencia a la mujer de clase media que según él,
representaba el sentido común.
Si Neustadt tenía una virtud, ella era que no escondía su condición ideológica,
era un liberal de derecha y pregonaba las políticas económicas de ajuste del
Fondo Monetario Internacional.
Fue pionero en el desarrollo del llamado periodismo político en la
televisión argentina. Tenía una característica, a su programa eran convocados
políticos de todos los partidos y en él se generaba un debate que por momentos
se hacía sumamente interesante, pero también tenía una intención no manifiesta,
la de generar productos intelectuales enmaquetados que no dieran lugar al
pensamiento crítico, su recurso a doña Rosa era la apelación a las personas que
hablan sin pasar sus ideas por el tamiz reflexivo y crítico.
A la fracción más de derecha de la burguesía argentina nunca le interesó
desarrollar la conciencia crítica en las masas, menos aún en las masas de clase
media, que por su inserción social y su formación política, han sido en nuestro
país, y en muchos lugares del mundo, un bastión del pensamiento más
reaccionario de las sociedades.
Estos sectores son los que se levantan contra la despenalización del
aborto, contra la despenalización del consumo de drogas, contra el matrimonio
igualitario, contra la ampliación de ciudadanía, contra la igualación social, que
exigen mano dura para acabar con la inseguridad, etc., y son a la vez los que
claman por libertad aun cuando gozan de la mas absoluta libertad, son los que
acompañan la acción desinstitucionalizadora de los grandes grupos mediáticos,
los que envían correos electrónicos estúpidos y ofensivos a la inteligencia de
los ciudadanos esperando que se crean por ejemplo que el gobierno va a invalidar
los pasaportes para que los argentinos no podamos viajar al exterior, o que la
AFIP va a abrir las cajas de seguridad.
Son los privilegiados que además de poder comprar dólares lo exigen y
exigen que no se les pida de donde vienen los fondos con los que los compran
(porque son producto de operaciones ilegales, en negro, etc.), sin importarles
lo que pasa con los conciudadanos mas necesitados, mas aun, se enojan porque el
gobierno les regala un terrenito a su personal de servicio.
Sus intelectuales como Sarlo, Gargarella, Levinas, Birmajer, etc., nos dicen que los pobres no pueden
pensar porque están preocupados en poder comer, que hay que defender al Grupo
Clarín (en el que ellos trabajan) porque eso es defender la libertad de prensa,
que es como decir defendamos a los mafiosos porque eso es defender la libertad
de comercio.
Pero a diferencia de Neustadt que definía claramente de donde hablaba,
estos epígonos modernos de la derecha argentina no se atreven a decirlo y
pretenden aparecer como amigos del pueblo, sería bueno recordar aquel artículo
de Lenin “¿Quienes son los verdaderos amigos del pueblo y como luchan contra la
socialdemocracia?”, ya que hoy podría ser traducido como “¿Quiénes son los
amigos del Grupo Clarín (y de la gran burguesía financiera y terrateniente) y
como luchan contra el kischnerismo”.
El comunicador mas estratégico que tiene el grupo Clarín, y por lo tanto
la derecha reaccionaria es el inefable Jorge Lanata.
Con su cinismo, su falta de valores éticos y morales, su desapego a la
verdad, su alineamiento claro y estratégico con la derecha conservadora y
reaccionaria ha ido en crescendo en los últimos tiempos.
Lejos están aquellos tiempos en que solía definirse como un “Líberal” al
estilo americano, ahora tiene mucho de americano y poco de “líberal”.
Lanata no solo es el empleado del mes de Magnetto, su comunicador
principal, es además un hipócrita que pretende “vender” su armado “periodístico”
como una realidad incontrastable y que menosprecia la inteligencia de su
audiencia ya que piensa que todos los que lo ven son monigotes que no piensan,
que no reflexionan sobre lo que dice como algunos de los que van en vivo a su
programa.
Veamos algunos ejemplos que permiten fundamentar esta definición de Lanata.
Lanata bastardea todo lo que tenga que ver con los derechos humanos
(aunque de palabra se defina como su defensor) con dichos como que él es un
desaparecido porque no se lo invito al aniversario de Página 12. Con esta
actitud banaliza el término desaparecido que es lo que pretende la derecha que
busca frenar las causas contra los genocidas. No es casual que una de sus mas
notorias seguidoras y fanática de su programa es Cecilia Pando, la defensora
del genocidio y los militares.
Lanata arremete contra quienes defienden la búsqueda de la justicia
contra los asesinatos en masa de la última dictadura, diciendo que esta harto
de que hablen de los desaparecidos, es decir esta harto que se hable del
genocidio, de los crímenes, etc., como los alemanes de extrema derecha están
hartos de que se hable del holocausto, su próximo paso ¿será negar el genocidio
de la dictadura, como los neonazis alemanes niegan el holocausto?.
Lanata “edita” sus materiales, un eufemismo de corta y ensambla lo que le
conviene para justificar sus posturas reaccionarias, y cuando un entrevistado
se queja que le sacaron de contexto lo que dijo, se ríe hipócritamente diciendo
todo los materiales se editan. El edita mostrando solo una parte de la
entrevista a Milagros Sala, mostrando solo algunas imágenes de los pueblos
originarios, etc. Editar para Lanata es armar imágenes que acrediten lo falso
como verdadero.
Lanata le pide a la presidenta que conteste a los periodistas dando
conferencias de prensa para evitar el discurso único, pero el solo invita a su
programa a los que están de acuerdo con él, nunca invita a algún ciudadano que
discrepe con su manera de ver las cosas, todos su colaboradores son sometidos a
sus dictados y además en no pocas veces los bastardea de la peor manera como
cuando mostró, sin su permiso, las fotos semidesnudas de una de las comediantes
que lo acompañan.
Lanata, es un defensor de la teoría de los dos demonios que pretende
equiparar el genocidio de la dictadura con la acción de los Montoneros, obviando
la asimetría que existe entre los crímenes del aparato del Estado, usurpado por
militares genocidas y las ejecuciones de un grupo alzado en armas contra los
usurpadores del Estado. Aunque no coincido con la metodología de los Montoneros
(también usada por el E.R.P, las F.A.L., etc., de los que Lanata no habla
porque además de reaccionarios es mentiroso, y sabe que atacar a estos últimos grupos
no golpea al gobierno actual), seria bueno que Lanata recordara que nuestra
constitución autoriza a los ciudadanos a defenderla con las armas cuando un
grupo faccioso la suprime (como ocurrió muchas veces en los golpes militares
desde 1931).
Lanata, no solo defiende a la última dictadura genocida, defiende a todas
las dictaduras. En uno de sus últimos programas, dijo que Aramburu fue
asesinado cobardemente por un grupo guerrillero (Montoneros) cuando estaba
secuestrado y desarmado.
Además de la pelotudez que es decir que estaba secuestrado y desarmado,
no conozco a nadie que cuando secuestra le de un arma a la víctima, lo que
queda en claro es que Lanata se coloca discursivamente en apoyo a las
dictaduras que asolaron este país, ya que ni siquiera dijo en el mencionado
programa quién era Aramburu. Se olvido de mencionar (a lo mejor por el alto
costo del tiempo de televisión) que Aramburu fue junto a Rojas y otros miembros
de la junta militar que usurpó el poder legítimo que tenía Perón, el
responsable del asesinato del General Valle, de Felipe Vallese en los basurales
de José León Suarez, de los bombardeos a Plaza de Mayo el 16 de septiembre en
el que murieron argentinos inocentes, de las matanzas que se sucedieron a lo
largo de esa dictadura, etc.
Por eso creo que Lanata es el sucesor de Neustadt, solo que tal vez desde
el punto de vista periodístico este tenía más ética y era mejor periodista que
Lanata.
Hasta la próxima.
domingo, 30 de septiembre de 2012
La máquina de Neumann. La reproducción conceptual, trabajo, libertad y sufrimiento.(Conferencia ante el III Congreso Internacional de Psicología del Trabajo y las Organizaciones.Mendoza 27 al 29 de Septiembre de 2012)
La máquina de Neumann era
una curiosa máquina que puesta en Marte extraería mineral para cubrir las
necesidades de la tierra. La curiosidad de esta máquina es que tenía la
propiedad de reproducirse a si misma. Al hacerlo usaba parte del mineral que
extraía, lo cual bajaba su rendimiento en el aquí y ahora, pero, como su
reproducción constituía una progresión aritmética, al cabo de un tiempo estas máquinas producirían mas material.
Este es el principio que fundamenta los virus en informática, el virus se
reproduce a si mismo y en una progresión aritmética infecta un infinito número
de computadoras.
Tomé esta metáfora, porque
con los conceptos en general y especialmente con un cierto concepto de la
relación entre trabajo, libertad y sufrimiento ocurre algo parecido.
Empecemos a dialogar sobre
trabajo y libertad.
A la entrada de los los
stalags alemanes, podía leerse la frase “arbeit macht Frei”, “(el) trabajo hace
libre”, una cínica manera, propia del nazismo, de encuadrar el trágico
significado de estos campos de exterminio.
Pero lo que nos interesa, es
que este significado del trabajo en términos de libertad, es utilizado
frecuentemente, aun por sectores de izquierda.
La libertad y la igualdad
(además de la fraternidad) fueron dos de las grandes consignas de la gran
revolución francesa, pero ambas tuvieron diferentes significados y diferentes
públicos. Mientras la libertad era la consigna fundamental de la burguesía que
reclamaba libertad de comercio, libertad de prensa, etc., y construía en ese
movimiento lo que se dio en llamar el liberalismo, la igualdad era la consigna
del incipiente proletariado francés, representado por los sans culottes con Jacques
Hebert y Jacques Roux a la cabeza. Desde entonces, igualdad y libertad fueron
casi consignas antagónicas aun cuando sean plenamente compatibles. A tal punto
tiene vigencia esta polémica que hoy en Francia hay quien dice “entre el débil
y el fuerte, la libertad es opresión”
En el campo del trabajo, la
libertad era para los siervos de la gleba, que en la sociedad medieval se
liberaban de su atadura a la tierra, libertad para someterse al burgués que
desearan o le proveyera de trabajo en la ciudad, o en términos de Marx libertad
de morirse de hambre sino se convertía en un esclavo del capital vendiéndole su
fuerza de trabajo. El capitalismo como sistema necesita del trabajo libre, es
una condición de su existencia, y el liberalismo impulsó la idea de la libertad
como un valor absoluto.
Ahora bien, la pregunta es
que es la libertad, la posibilidad de hacer lo que el sujeto desee, que pueda
transitar sin que nadie lo limite, que pueda decir lo que quiera, pues bien,
les tengo una mala noticia, todas esas libertades en la sociedad actual se
encuentran limitadas por múltiples factores, económicos, ideológicos,
políticos.
La libertad es la conciencia
de la necesidad, esta frase de Engels, llevó a una multiplicidad de polémicas, ya
que desde una perspectiva se afirmaba que la libertad es la posibilidad que
tenemos los seres humanos de decidir a partir del conocimiento.
El conocimiento, que
constituiría un punto de partida para que los hombres seamos realmente libres,
es un conocimiento limitado, sesgado, el hombre conoce a partir de su práctica,
pero lo hace con herramientas que toma de la cultura y el ambiente. Nos encontramos
en un mundo complejo, en el que podemos tener conocimientos objetivos pero
limitados, y en el que el conocimiento esta determinado por una forma cultural
de ver la cosas que no es una producción solamente nuestra, sino que esta
determinada por la cultura y las relaciones sociales en las que nos
desenvolvemos.
En la sociedad de las TICs
tenemos cada vez mayores posibilidades de acceder al conocimiento, el mismo se
democratiza cada vez más, pero en ese mismo movimiento somos dominados por la
masividad de información que nos atraviesa y a la que no podemos procesar.
Existe un modelo de
conocimiento que se estructura desde muy temprano en la vida del hombre y que
es funcional a la sociedad de clases, es lo que podríamos denominar
conocimiento pre fabricado, si yo quiero conocer algo hoy tengo a mi
disposición una multiplicidad de medios que me proveen definiciones, conceptos,
teorías que los técnicos y expertos en la vulgarización del conocimiento
producen.
Los medios de comunicación masiva construyen en forma constante una
realidad que martillea sobre nuestra conciencia, ya sea en los llamados
programas de “entretenimientos”, como en aquellos que haciendo gala de la “cultura”
convocan a “expertos” para que nos expliquen como debemos ver las cosas, por
supuesto, según la conveniencia de la línea editorial del medio.
De lo que se trata es que no pensemos cuando pensamos, que no seamos
capaces de discernir críticamente entre el pensamiento del otro y el propio, que
no podamos ejercer lo que Castoriadis denomina la autonomía en la producción
conceptual.
El concepto que define la posibilidad de ser libres a partir del trabajo
es como todo concepto polisémico, el trabajo no puede hacernos libre si en el
mismo movimiento nos somete a la esclavitud.
Por supuesto que esta afirmación es también discutible, no todos los
trabajos son iguales, no todos los trabajadores tienen las mismas
características y sentimientos. Ya Mac Gregor con la teoría X e Y había
considerado estas diferencias, lo que no consideró es que existe algo que
iguala a todos los seres humanos, la imaginación radical y la necesidad de la
autonomía como base del desarrollo del pensamiento crítico.
En la sociedad moderna, con la caída del Taylorismo (modelo del
pensamiento X) surgen nuevos paradigmas de entender la producción y el trabajo,
hoy las empresas asumen que el capital intelectual (aquel que portan sus
trabajadores) es tan o mas importante que los activos físicos y que desarrollar
conocimientos en sus trabajadores puede constituirse en una ventaja competitiva
frente a una competencia cada vez mas extrema.
Es por ello que no es extraño que muchas empresas prefieran trabajadores
“rebeldes”, sujetos que sean capaces de pensar la tarea, de ir mas allá de su
entorno inmediato sobre la base de la comprensión de procesos totales, al
modelo pasivo de trabajador cuyo principal valor era la alta fidelidad a la
organización.
Es claro que este modelo inestable de trabajador requiere de tecnologías
de gestión mucho mas sofisticadas, que puedan encauzar la libertad y la
creatividad del trabajador. En alguna medida empresas como Google inauguran una
nueva época en la organización del trabajo, aun cuando no debemos pensar que Google
es el paraíso en la tierra.
Pero no solo han cambiado en el último siglo los modos de organizar la
producción, lo que esta cambiando es también la estructura misma de la
sociedad. Las recurrentes crisis del capitalismo ponen en interdicción la
supremacía del modelo de la propiedad privada, otro concepto que se reproduce a
si mismo como la máquina de Neumann y que se justifica por sí mismo.
En la sociedad actual la propiedad constituye un valor sacralizado, pero
podríamos deconstruir este concepto en lugar de repetirlo acríticamente.
Ninguna propiedad nos pertenece, aun la casa en que vivimos, si realizamos un
seguimiento histórico, veremos que la misma es producto de un robo (la
propiedad es un robo diría Pierre-Joseph Proudhon) perpetrado por los colonizadores
a los pueblos originarios y a la vez los saqueadores provenían de un espacio
donde por siglos imperó la rex nullius de los romanos el derecho de conquista,
es decir lo que se obtiene por conquista le pertenece al conquistador.
Estos nuevos modos de organizar el trabajo, constituyen una forma
incipiente con la que los trabajadores interpelan a la propiedad capitalista.
Veamos algunos de ellos. En la Argentina del 2001 comenzó a surgir un
vigoroso movimiento de empresas recuperadas. Frente a los empresarios que
desertaban de las organizaciones y abandonaban a su suerte a los trabajadores,
muchos de estos no se resignaron a la pérdida de sus fuentes de trabajo y
asumieron la producción y comercialización de los productos por la autogestión
de su propia fuerza de trabajo, los ejemplos son muchos, La Morocha,
Cooperativas Unidos, Cooperativa Lacar, Cooperativa de Trabajo Lavalan, Cerámica
Zanón y muchas otras.
Algunas perduraran, otras serán asimiladas por el modelo de producción,
no pocas fracasarán, pero lo importante, mas allá de las críticas y objeciones
que podemos hacer, es que estos trabajadores con su práctica laboral discuten
el modelo de propiedad capitalista y los modos de organizar la producción.
Otro modelo que esta en pleno desarrollo es lo que se ha dado en llamar
el desarrollo local (ascendente y descendente). En este modelo se combinan el
aprovechamiento de dos formas de capital, el capital intelectual y el capital
social. El primero como forma de conocimiento que el sujeto tiene, que se
manifiesta bajo la forma de expertis dado por las competencias laborales
adquiridas en el proceso de formación (formal o informal). La segunda forma de
capital la podemos definir como el conjunto de relaciones que los sujetos
tienen en el territorio y que les brindan oportunidades de negocios
competitivas sobre la base de las redes que pueden establecer. Es en alguna
manera, esta forma de capital es la posibilidad que una pequeña o micro empresa
tiene de competir frente a la producción masiva, utilizando el conocimiento del
territorio y las redes que establece por ser parte del mismo.
En el desarrollo de los programas de este tipo son de vital importancia
las ONG, el voluntariado llega allí donde el Estado no puede llegar y organiza
recursos humanos y materiales generando nuevas formas de propiedad y de
trabajo.
Llegado a este punto de la exposición volvemos a interpelar a la
libertad, y nuestro cuestionamiento apunta a analizar las bases de
desenvolvimiento social, tratando de indagar sobre las diferencias que existen
entre la sociedad industrial de los siglos XVIII, XIX y XX y la actual sociedad
tecnológica.
En el capitalismo industrial asistimos a una fuerte tensión entre las
diferentes clases sociales que surgieron producto de la gran revolución
industrial, mientras que la burguesía se consolidaba en el poder, y en ese
mismo movimiento consolidaba el liberalismo político y económico, las clases
subalternas comenzaban a pugnar por ganar nuevos espacios económicos-sociales.
Marx dirá que los sectores trabajadores en el proceso de desarrollo de su
conciencia de clase primero constituyen la conciencia en sí, es decir que son
una clase social y en función de ello construyen las organizaciones sindicales
para defender sus intereses particulares como sector social y luego sobreviene
la formulación de la conciencia para sí, es decir que además de reconocerse
como trabajadores sienten que tienen la potencialidad de cambiar la sociedad.
Durante el siglo XIX y una parte del XX la sociedad capitalista se conmueve
por una serie de revoluciones populares cuyo exponente más elevado será la
revolución de Octubre.
A partir de este momento las contradicciones en el seno de la sociedad se
agudizan y la sociedad burguesa conmovida con los levantamientos de los trabajadores
comienza a desarrollar políticas represivas que se combinan con concesiones a
las demandas de mayor democracia e igualdad.
Si la marca de la sociedad industrial fue la represión violenta a las
demandas de los trabajadores, en la sociedad tecnológica asistimos a una nueva
fórmula de control social. Los partidos que pretenden representar los intereses
de los trabajadores (Comunistas, Trotskistas, maoístas, socialistas) participan
en las contiendas electorales e ingresan al juego parlamentario, los sindicatos
se institucionalizan y la palabra comienza a circular por las democracias
occidentales.
Internet, la telefonía celular, etc., proveen a los ciudadanos de una
nueva manera de comunicarse, se horizontalizan las relaciones y se consolida la
idea del ciudadano pleno con el incremento de la ciudadanía social a diversos
sectores antes postergados (voto a la mujer, nuevos derechos igualitarios a la
minorías étnicas, sexuales, etc.).
El control social comienza a desplazarse de la represión policial al
control de los medios de comunicación masiva, La gran burguesía tiene en
nuestra época una importante herramienta de construcción de consensos y de
formulación de nuevas realidades acordes a sus intereses en los grandes
monopolios concentrados de los medios de comunicación, que como un gigantesco
gran hermano penetran hasta los lugares mas recónditos llevando su mensaje de
construcción ideológica y cultural.
El otro formidable instrumento de control social se articuló desde el
campo de la economía. Los trabajadores en la medida en que ganaron posiciones
económicas, comenzaron a ser algo más que fuerza de trabajo, se convirtieron en
un objetivo de negocios.
Los nuevos instrumentos de comercialización avanzaron sobre los intereses
de los trabajadores y en función del despliegue de comunicación estratégica de
las organizaciones se fue articulando la sociedad del consumo masivo.
Ya no existe la necesidad de contar con el dinero en efectivo para
acceder a algún bien, los sistemas de créditos al consumo y los nuevos instrumentos
de pago ampliaron la capacidad adquisitiva de los trabajadores, en palabras de
Marx, se amplió hasta el paroxismo el capital ficticio, la masa de capital
circulante en la sociedad que no se expresa en la base monetaria, sino que se
expande a través del crédito y los medios de pago plásticos.
Por un lado el trabajador es víctima de la acción de la publicidad que le
crea nuevas necesidades (electrodomésticos, ropas sofisticadas, vehículos,
espacios de diversión) y por el otro el capital financiero cubre la
satisfacción de esas necesidades por vía de créditos casi ilimitados.
Cada uno de nosotros consume y se endeuda, y en ese movimiento nos vemos
cada vez mas sujetos por las deudas que ocasiona el consumo, pero por acción de
las necesidades artificialmente creadas por la sociedad, nos sentimos
compelidos a consumir aun mas.
Encontramos que la represión, los estados policiales, tan necesarios en
otros momentos del desarrollo capitalista, hoy pueden ser remplazados por
democracias mas o menos estables porque el sujeto es sujetado por medios que no
tienen la contundencia material del bastón de abollar ideologías (al decir de
Mafalda) pero que tienen una eficacia simbólica mucho mas efectiva que aquél.
Surge entonces un nuevo cuestionamiento, si debemos trabajar para pagar
el consumo y los compromisos contraídos, por lo que el trabajo ya no es una
necesidad de autorrealización del ser humanos, ¿que significa hablar de
felicidad en el trabajo?
Comenzaré mi análisis desde un punto que considero seguro, que es el de
la razón etimológica de las palabras.
Etimológicamente, entre los latinos, feliz venía de felix que significa
fecundo, y se relaciona con el verbo felare que es chupar o mamar, es decir que
se vincula al acto de amamantamiento, en
griego el término para designar a la
felicidad es eudaimonia que se usaba para expresar bienestar, felicidad, buena
fortuna, abundancia. La palabra es compuesta, tenemos eu que significa bien y
daimón, daimono (luego derivaría a Daimoio (demonio), eudaimón es quién tiene un
buen espíritu o buen ánimo, en definitiva un buen dios.
Por lo tanto la palabra felicidad es una acción activa que privilegia el
dar sobre el recibir y que se relaciona con placeres ancestrales en la vida
humana o con la cercanía a la divinidad.
La felicidad sería pues un estado caracterizado por la sensación de
bienestar que evoca momentos prototípicos de la vida de un sujeto.
En la sociedad contemporánea, basada en el consumo, la felicidad se
relaciona más con la posesión gratificante de bienes que con el bienestar
mental y físico.
De todas maneras subsisten formas arqueológicas de representación que
remiten a la idea medieval de la felicidad anclada a la vida celestial, y de la
misma como estado de plenitud psicofísica, que acerca la idea a la de la salud.
Podemos tomar un camino de análisis de la relación de la felicidad con el
trabajo en el que, cuanto menos, veamos que constituye un relación de
ambigüedad y ambivalencia.
Tomamos para nuestro análisis el interesante libro Baudelot y Gollac[1],
el que se basa en el Cuestionario de la Encuesta permanente sobre condiciones
de vida de los hogares (parte variable) trabajo y modos de vida –Francia
Metropolitana[2] -.
En las respuestas al cuestionario aplicado, aparecen indicadores que
participan de la relación entre felicidad y trabajo (tener trabajo, que mi hija
encuentre trabajo, tener salud, dinero, amor, familia, etc.) poniendo de
manifiesto que se está ante un concepto que podríamos decir que es un falso
amigo, ya que, estas vinculaciones aparecen porque el trabajo es, en la
sociedad capitalista, el medio que poseen los proletarios para poder obtener
los recursos que satisfagan sus necesidades más elementales.
Y este es el punto en el que me propongo interpelar al texto, formulando
una nueva pregunta, tantas veces escuchada en la vida cotidiana: “Trabajamos
para vivir o vivimos para trabajar?”.
Una digresión, se comenta que Ángela Merkel hizo referencia a que los
alemanes trabajaban más horas que los españoles y que en ello residía una de
las razones del mayor bienestar de los alemanes. Cuando su interlocutor le
señaló que los españoles trabajaban más horas, Merkel dijo “entonces es peor de
lo que pensaba” (es decir, en ese momento ella pensó, no son vagos, son
inútiles).
La concepción de vida de los alemanes se teje alrededor de la noción de
esfuerzo y eficiencia permanente, el alemán (en el decir de los españoles)
trabaja sin resuello once meses y en el duodécimo ser emborracha con cerveza,
que le sirven con eficiencia cantineros, en las ciudades balnearias ibéricas.
Como es de público conocimiento, la palabra trabajo proviene de un
instrumento de tortura, el tripaliari, que era el aspa en el que se ataba al
esclavo para azotarlo. A lo largo de la historia, las clases sojuzgadas han
utilizado términos que remiten al sufrimiento para designar al trabajo, el
yugo, el laburo, o términos que remiten a lo que el trabajo asalariado
representa para el trabajador, es decir vender su cuerpo (fuerza de trabajo
diría Marx) por dinero, no es casual que en nuestras fábricas trabajar, y
perdonen el término, cuando se habla de ir a trabajar, se dice “vamos a poner
la concha” utilizando una metáfora que alude al desempeño de las meretrices.
Los griegos y los romanos denostaban el trabajo manual, para ellos
trabajar con la manos, con materias corruptas significaba corromperse y además
una humillación, por ello tenían un ejército de esclavos que hacían esas tareas
que para ellos eran denigrantes.
Hoy en argentina existen émulos de esos ancestros de la humanidad que ven
al trabajo como algo sucio, a lo que ellos no se acercan, son las clases
privilegiadas que viven de la renta y usufructúan el esfuerzo de los demás.
En este punto de las reflexiones surge la cuestión del empleo que como
bien señala Medá[3], es
un bien cada vez más escaso, hoy Europa, con diecisiete millones de
desocupados, vive algo que los argentinos experimentamos durante la segunda
década infame (el menemismo-delarruismo), es decir una sociedad desequilibrada
por las altas tasas de desempleo.
El texto de Boudelot y Gollac se narra adecuadamente cual es el sentir de
los desempleados, y no solo que acordamos con lo que dice, sino que también lo
expresamos en nuestro libro “El mito de Saturno. Desocupación y vida cotidiana”[4]
y lo profundizamos en “Trabajo y no trabajo: la otra mirada”[5].
El desempleo afecta la psiquis de los desempleados, su vida de relación
(familiar y con sus vecinos) su autoestima, y todo lo que se afirma en la parte
teórica de este texto. Nosotros, en “El mito” fuimos mas allá y afirmamos que
“la desocupación constituye una patología social del capitalismo que en el fin
del milenio, afecta individual y colectivamente a la salud de las personas”[6].
En su irracionalidad el sistema capitalista condena a grandes franjas de
la población (fundamentalmente jóvenes) a la inactividad laboral, retarda su
ingreso al primer trabajo y los hacina en barrios despojados de los más
elementales derechos sanitarios y sociales. A los mayores de cuarenta y cinco
años los excluye permanentemente del
mercado de trabajo y por lo tanto del consumo y mediante planes de ajuste
neoliberales los condena a la miseria, sin asistencia sanitaria, sin formación,
y en general ello se hace para sostener las ganancias de los grandes bancos y
corporaciones internacionales.
El sufrimiento del proletario es grande en la organización laboral, donde
se ve sometido a cargas físicas, psíquicas y mentales, a un ambiente nocivo de
trabajo, a exigencias de eficiencia y eficacia. Los nuevos manuales de gestión
de recursos humanos impelen a los técnicos a que le reclamen al trabajador que
intensifique su ritmo de trabajo, que se comprometa con la organización, que
sea un operario emgaggement, positivo, comprometido, pero, con quien, con una
empresa que no trepidará en lanzarlo a la calle si le es conveniente reducir su
plantilla, ya sea por crisis, por incorporación tecnológica o simplemente por
estrategia de negocios.
En este punto vemos que podemos esbozar una nueva conclusión, en un
sistema en que lo fundamental es la ganancia, y al que no le importa el
trabajador, es muy difícil pensar en términos de felicidad en el trabajo, mas
aun cuando el trabajador tiene sobre sí la espada de Damocles de la
desocupación, la miseria y el hambre.
El segundo punto al que me quiero referir, es al papel del trabajo en la
constitución de la humanidad.
Hay autores como Medá[7],
que critican la concepción antropológica del trabajo, que a mi entender se
encuentra en el propio Marx. Marx consideraba que el trabajo constituía la
esencia del hombre, la idea es que el hombre se constituye en el proceso de
trabajo. Discutimos esa idea, primero, fundamentalmente porque consideramos que
no existen las esencias, segundo porque no creemos que el hombre esté dotado de
un espíritu, y en tercer lugar porque el trabajo menos que menos constituye una
esencia. El trabajo es una acción, que organizado en términos de herramientas,
permite dotar de una cierta lógica al proceso de producción. Esa lógica varía
según los diferentes modos de producción y también varía según los patrones de
acumulación de cada sociedad (hay sociedades más piramidales y otras más
planas)
Volvamos a nuestra pregunta y ensayemos una respuesta, entre vivir para
trabajar y trabajar para vivir, nos inclinamos por la segunda opción. La gran
mayoría de los seres humanos, trabajamos porque no tenemos otra opción, porque
tenemos que conseguir los recursos alimentarios, para pagar el alquiler, etc.
En definitiva trabajamos porque existimos y para poder seguir existiendo.
Aparece en este punto del análisis un nuevo concepto, viejo concepto que
tan magistralmente definió Sartre, el de la existencia.
Sartre decía que la vida humana es un proyecto hacia la muerte, que
proyectamos nuestra propia muerte, pero que ese hacer proyecto es lo que nos
permite seguir viviendo y luchar por conservar la vida.
Desde otro lugar teórico Castoriadis[8],
trabajando el mito de Prometeo analiza el cambio que en 25 años hubo en la
concepción griega del origen del hombre. En Esquilo los proto seres humanos
aparecen como zombis, sin ningún tipo de motivación. Lo que Prometeo les da,
simbolizado en el fuego, es el conocimiento, conocimiento que transforma a esos
seres monstruosos inhábiles para la vida en seres humanos, y ese conocimiento
es la certeza de la finitud de su existencia.
A mayor conciencia de lo escaso de la existencia, mayor compulsión a la
realización. Vivimos para existir, pero esa existencia tiene una marca cultural
y social, que nos impele a la creación de todo tipo (intelectual, material,
artística, bélica, etc.).
Es en el proceso creativo que el trabajo se encarna, para darle
posibilidades a la existencia humana, el trabajo debe encarnar en la creación,
es tal vez por ello que durante siglos haya soportado la ambigüedad de ser algo
oneroso, gravoso y a la vez muy requerido.
Resulta obvio que no es posible generalizar sobre los efectos que tiene
el trabajo en la percepción subjetiva de la felicidad, pero podemos trazar
algunas líneas de significancia, ya que como correctamente se señala en el
texto de Baudelot y Gollac[9],
esta percepción, aunque muy variable de individuo a individuo, puede
construirse como cuadrantes de generalización, en los cuales encontramos que el
polo de la satisfacción engloba mas a quienes tienen un cierto estatus social y
organizacional, un mayor dominio tanto de los objetivos como de los procesos de
trabajo; que a quienes están en el punto más bajo de las pirámides sociales y
organizacionales, quienes tienen un horizonte de visibilidad muy corto y solo
pueden percibir las tareas que ellos realizan y a lo sumo las de sus vecinos de
tareas.
Es por ello que su involucramiento en la organización se va a ver más
dificultado, solo el miedo en contextos de inestabilidad laboral y social como
los que vivimos en la década del noventa en Argentina con más del 50% de la
población económicamente activa con problemas de empleo[10]
o que se está viviendo en la Unión Europea actualmente con, como expresamos mas
arriba, más de 17.000.000 de desocupados, pude lograr, y ello es también
materia de discusión, que los sectores explotados y oprimidos puedan sostener
el mencionado involucramiento en la organización.
Volviendo a el texto que estoy referenciando, me quedo con dos partes
fundamentales del mismo, la apertura teórica que brinda elementos para
comprender la naturaleza del trabajo en el marco de una sociedad de explotación
y privilegios, segmentada en clases y estratos sociales, y su parte final en la
que se enuncian algunas hipótesis muy interesantes, de las cuales, creo, la más
importante es el análisis de las diferencias entre la crítica de artista y la
crítica social y la posibilidad de la conjunción de ambas en el drama del
trabajo.
Pero por sobre todo, el rescate que el texto realiza de las
potencialidades que como intelectuales tenemos, quienes participamos de los
análisis de los procesos sociales que se verifican en el campo del trabajo.
Podemos aportar mayores conocimientos que permitan el procesamiento de la
conciencia social de los trabajadores respecto a la situación en que realizan
sus tareas, desarrollar tecnologías sociales y organizacionales que permitan
mitigar el sufrimiento psíquico que produce el trabajo, ampliar en la
conciencia de los sectores vulnerables el campo de reclamos por mayores
derechos sociales y laborales,
desmitificar ciertas tecnologías blandas que solo pretenden reordenar el
sufrimiento, ocultando sus efectos nocivos, denunciar las condiciones y medio
ambiente de trabajo a la que son sometidos los trabajadores modernos y ampliar
los espacios de ciudadanía e inclusión, remarcando como dijimos más arriba, la
visualización de las masas de trabajadores jóvenes que cada vez les cuesta más
incluirse, y que cuando lo hacen, muchas veces son sometidos a condiciones
inhumanas de empleo y de los trabajadores mayores de cuarenta años que por
razones de salud al perder su trabajo quedan permanentemente excluidos del
mercado laboral.
Para cerrar, quiero que estas reflexiones se constituyan en algo mas que
un texto, que sean una invitación al debate, a la polémica profunda que nos
debemos quienes trabajamos en este campo, y a discutir nuestro compromiso
social y humano. O participamos del simulacro o nos hacemos cargo de nuestro
lugar de intelectuales y somos capaces de comprometernos con la crítica social
a todo orden laboral injusto.
No se trata de tener una mirada escéptica dela realidad, de sentir que
nada es posible, se trata repensar
nuestro aporte a la construcción social justa y solidaria, pero por sobre todo,
tener presente que, a diferencia de los intelectuales de los setenta, que
contaban con un paradigma que orientaba su reflexión (el socialismo) y un marco
teórico (el pensamiento de Marx) hay tenemos que partir de la reconstrucción
del pensamiento social crítico, y en ese recomienzo no tenemos un padre, porque
la historia lo ha destituido del lugar sacralizado en el que lo habíamos puesto
contra su voluntad, hoy somos todos hermanos en la búsqueda de una nuevo
paradigma teórico y social.
[1]
Baudelot C., Gollac M. (2011) Trabajar para ser feliz. La felicidad y el
trabajo en Francia. Ceil Conicet-Miño y Dávila. Bs. As.
[2]
Francia, enero de 1977. Disponible en el sitio WEB del Centre Maurice Halbwachs
http://www.cmh.ens.fr/greco/questionnaires/EPVC/lil-011Sq.pdf
[3]
Medá D. (1998). El trabajo un valor en peligro de extinción. Gedisa. Barcelona.
[4]
Bonantini C. Simonetti G. et. al. (1999) El mito de Saturno. Desocupación y
vida cotidiana. UNR Editora. Rosario
[5]
Bonantini C. Simonetti G. et al. (2003) Vulnerabilidad y salud mental. Un
análisis del desempleo sobre la salud
mental. En Cuadernos Sociales 5. Trabajo y no trabajo, la otra mirada.
UNR Editora. Rosario.
[6]
Bonantini C. Simonetti G. et al. (1999) ibídem
[7]
Meda D. (1998) ibídem
[8]
Castoriadis C. (1999). Antropogenesis en Esquilo y autocreación en Sófocles. En
Figuras de lo pensable. Fondo de Cultura Económica. México.
[9]
Baudelot C. y Gollac M. (2011) Ibídem.
[10] La
población con problemas de empleo engloba a desempleados, subempleados e
inactivos.
martes, 18 de septiembre de 2012
La lucha de clases en Argentina.
El 13 de septiembre parte de la llamada clase media y alta de la Argentina salió nuevamente en defensa
de sus privilegios.
No es la primera vez que este sector de la burguesía sale a las calles
para apoyar propuestas regresivas que pretenden conducir al país a los años
oscuros de la dictadura.
Recordemos las famosas movilizaciones de Blumberg durante los primeros años del milenio donde los sectores de la derecha conservadora y reaccionaria impulsaban el
endurecimiento de las penas y la disminución de la edad para punir los delitos.
Eran tiempos en los que la burguesía miraba con respeto la famosa tolerancia
cero del alcalde Giuliani de Nueva York, con la cual se suponía que se iba a
acabar el delito en esa ciudad[1].
También la derecha protagonizó la marcha del sí de Carlos Menem impulsada
por el inefable “periodista independiente” Bernardo Neustadt[2].
Una vez desaparecido el partido militar que era el brazo armado con que
este sector de la burguesía hacía política reprimiendo salvajemente a los
sectores populares, el camino fue tratar de crear partidos de derecha que
respondieran a sus intereses estratégicos como la U.Ce.De. de Alsogaray, la
Acción para la República de López Murphy o mas recientemente el P.R.O. de
Mauricio Macri.
En la década del noventa ante los fracasos electorales recientes intentó
también la táctica de cooptar a los partidos populares como el Partido
Justicialista o la Unión Cívica Radical, allí vemos la presencia de Ministros
que eran Gerentes de multinacionales como Bunge y Born o de la U.Ce.De. como
María Julia Alsogaray u otros ministros del estáblisment como Domingo Cavallo presente
tanto en el gobierno de Menem como en el del radical De La Rúa.
Luego de la pavorosa crisis del neoliberalismo, el sector mas concentrado
de la burguesía Argentina (el capital financiero y la gran burguesía
industrial) modifica nuevamente sus tácticas de poder. Frente al triunfo de Néstor
Kirschner primero trata de cooptar a este sector político para que aplique las
recetas neoliberales que tantos beneficios le dieron desde 1975 hasta el 2002,
al encontrarse con la férrea resistencia del presidente a aplicar las políticas
que durante años condujeron a la mayor desigualdad social de nuestro país, la
gran burguesía elige un camino diferente, se produce el casamiento de la
economía con los medios concentrados de comunicación masiva. El grupo monopólico
de Clarín, La Nación y Perfil, se convierte en el propagandista de la derecha
cooptando a los partidos opositores.
Con el liderazgo de Magneto en las sombras y con la sumisión de la
mayoría de los partidos opositores (U.C.R., Socialismo, Peronismo Federal, etc.)
se crea el nefasto Grupo “A” que intentaría limitar las políticas de inclusión
y desarrollo social del kischnerismo. El punto de éxito más alto de este
proyecto lo encontramos en el lock out patronal agrario frente a la resolución
125.
La reconstitución política del kischnerismo y su avance electoral del 2011,
colocó a la gran burguesía en una posición defensiva. Sus principales
monopolios mediáticos tienen fecha de vencimiento[3]
a menos que logren horadar el poder político y judicial. De no ser así deberán
desinvertir, su última carta sería lograr prolongar la aplicación del artículo
de desinversión a la espera de que la oposición renazca en las elecciones 2013.
Pero para ello, ante la deserción de algunos sectores políticos que
otrora apoyaron al monopolio mediático y hoy por lo menos no lo hacen tan
desenfadadamente, la gran burguesía echa mano al recurso fascista[4],
es decir movilizar a los sectores mas reaccionarios de la burguesía y la
pequeño burguesía, comprometidos con la defensa de sus privilegios de clase por
medio de las “redes sociales”, utilizando para ello un ejercito de operadores
de internet que llamaron a los mas amplios sectores a movilizarse a Plaza de Mayo,
a sabiendas de la ausencia de pensamiento crítico en estos sectores, a los que
los moviliza el odio desesperado a todo lo que pueda oler a justicia social,
distribución de la riqueza, inclusión social, aumento de ciudadanía o democratización
de nuestro país.
Veamos un poco el contenido de la movilización del 13/9. ¿Cuáles eran sus
reclamos?.
Un amigo comentó que mientras a los indignados de España los moviliza el
reclamo de empleo, a los de Grecia el reclamo de vivienda, a los indignados de
América el reclamo de comida, a los indignados de Argentina los moviliza el
reclamo de dólares y viajes al exterior.
Porque las consignas[5]
eran “que les permitan comprar dólares”, “que no haya restricciones para viajar
al exterior”, “que bajen el impuesto a las ganancias”, “más seguridad”,” no a
la re relección”, “libertad”.
Veamos cada una de ellas, la re relección en ningún momento ha sido planteada
por el gobierno, es una idea de una oposición carente de recursos políticos,
fue la oposición que inmediatamente después del arrollador triunfo de Cristina
comenzó a crear el fantasma de la re relección. Por supuesto que si se
planteara estaría en contra y no porque no me guste que Cristina sea nuevamente
elegida presidenta, sino porque una re elección indefinida en la constitución
nacional, podría dar lugar a que un político autoritario y corrupto se
eternizara en el poder como ha ocurrido en algunas provincias.
Con respecto al reclamo de libertad, resulta grotesco y bizarro que
señoras y señores muy bien vestidos, que seguramente habían dejado su BMW o su Mercedes
Benz aparcado en las cercanías de la Plaza de Mayo pidieran Libertad, mientras en
la cadena nacional, frente a las cámaras de todos los canales gritaban “Cristina
hija de puta”, “ándate con tu marido”, “echemos a la perra puta”, y otras
barbaridades que solo pueden ser producto del odio, la envidia y la
desesperación, y que recuerdan otros tiempos de confrontación similar cuando
escribían en las paredes “viva el cáncer”.
Por supuesto que Sanata, Van de Koy, Morales Sola, Tenenbaum, Castro,
Majul, Ruiz Guiñazú, el diario Clarín, La Nación, Editorial Perfil, ocultaron
cuidadosamente estas expresiones, no poniendo como en otras oportunidades el
audio de la movilización, porque salían de libreto y no podía hablar de una “marcha
pacífica”. Tan pacífica que los presentes amenazaban a los medios que
hipotéticamente pensaban que eran oficialistas, como por ejemplo las agresiones
violentas a los periodistas de Canal 26 o de “Duro de Domar” de Canal 9.
Tanta es la libertad que hay en nuestro país que los exégetas de los militares
asesinos del proceso como Cecilia Pando pudieron convocar sin ninguna traba a
la movilización y estuvieron allí, por supuesto que Sanata no censura a su
panegírica Pando y la verdad es que aun cuando hubiera estado de acuerdo con
las consignas, yo no me movilizaría con este tipo de defensores de genocidas,
sobre todo porque respeto a los mártires de la dictadura. No tengo la certeza,
pero creo que los sectores que se movilizaron son los mismos que apoyaron a la
iglesia en su cruzada contra el matrimonio igualitario, que están contra la
despenalización del aborto o la droga, que se oponen al voto a los dieciséis
años, que pretenden bajar la edad de penalización de los jóvenes a los trece o menos años, que
reclaman una policía mas dura que la que tenemos, que asesina a muchísimos
jóvenes por año sin darles derecho a defensa, que solicitan mayores penas para
los que roban, que están a favor de la pena del muerte y que van todos los
domingos y fiestas de guardar a chupar sirios a la Iglesia.
O sea que las consignas que realmente podrían considerarse como parte del
democrático derecho de petición son el aumento del mínimo no imponible a
ganancias, la libre venta del dólar y el reclamo de mayor seguridad. Aunque
este último es dudoso que pueda ser resuelto por un gobierno en el marco del
capitalismo, sino observen México, Venezuela, EE.UU, y tantos otros países donde
el delito y la inseguridad se mantienen[6].
Otras dos cuestiones de quienes se dicen democráticos y acusan al
gobierno de querer imponer un discurso único como lo hace Jorge Sanata.
En “Periodismo para todos” (los reaccionarios de argentina), mostró un supuesto
“Manual del militante pasivo” un libro que estaría en Internet sin decir que
cualquiera puede ponerlo en una página de Internet y diciendo que es un manual
del kischnerismo, incluso el “periodista invitado” Nicolás Wiñazki, señaló que nos lo presentaban
antes que se publique, en un momento en una placa pusieron un supuesto mandato
del manual en el que decía “recordamos la práctica de la “crítica preventiva”,
esto es, si uno tiene una crítica al gobierno nacional presentarla en algún
momento de la discusión”.
Que intentan los “democráticos” Sanata y Wiñaski que en el mismo programa
censuraron al manual porque era para idiotas que se dejan taladrar el cerebro y
no piensan, pues taladrar el cerebro para que los idiotas no piensen y vean en todo aquel que no está de acuerdo
con ellos un enemigo.
En la frase de arriba vemos que si alguna persona no es acérrimo
antikirschnerista, si osa decir que el gobierno hace cosas buenas y malas, y
que uno apoya las buenas y critica las malas es un “kirschnerista pasivo” o sea
una suerte de tramposo, lacayo del gobierno que no se anima a confesarse como
oficialista.
Pregunta: ¿quien es el autoritario de pensamiento único, no es acaso
pensamiento único esta actitud?
Creo que Sanata insulta no solo a aquellos que podemos tener puntos de
acuerdo y desacuerdo con el gobierno, su metodología de ejercer el “periodismo”
mostrando solo lo que le conviene, ocultando información, mintiendo, difamando,
tratando de ser el bufón de Magneto, con sus grotescas imitaciones, insulta a
todos los argentinos y es el principal defensor del privilegio, no es
casualidad que en su bancarrota como periodista haya recalado en el Grupo
Clarín.
Hasta la próxima.
[1]Y
se debe haber acabado porque los medios de comunicación masivo no hablaron más
de ello. Lo que si podemos saber si recorremos Internet es que el delito bajo
en todo EE.UU. en los últimos años y no
solo en Nueva York, en la que a pesar de las políticas de tolerancia cero, en
2005 habían en esa ciudad 539 asesinatos por años, en 2006 596, en 2007 494, en 2008 523, en 2009
466, con lo que por día hay 1,30 asesinatos por día en la ciudad de la
tolerancia cero.
[2]
Inspirador de otros periodistas independientes como Jorge Sanata, Nelson
Castro, Van de Koy y otros notables escribas mercenarios del grupo Clarín y La
Nación.
[3] La
Corte Suprema estableció como fecha límite para resolver el recurso de amparo
que le permite al Grupo Clarín ignorar la ley de medios con la ayuda de jueces
corruptos que sostienen su trayectoria antidemocrática avalando esa
presentación de amparo.
[4]
Recordemos que tanto el Nazismo, como el Falangismo y el Fascismo italiano
usaron como fuerza de choque movilizadora a la pequeña burguesía desesperada de
la ciudades.
[5] Yo
estaba en Corrientes y Callao cuando pasaron las columnas hacia Plaza de Mayo.
[6] Es
importante recordar que el inefable fabulador Jorge Sanata estableció en
un rapto de sinceridad que el nivel de
inseguridad en Argentina es igual al de EE.UU., y que en nuestro país los
trabajadores ganan diez veces mas que en Venezuela por ejemplo. Que ruegue que
no lo haya notado su patroncito Magneto porque se queda sin el curro del
monopolio mediático.
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