lunes, 19 de diciembre de 2011

Sobre el transporte urbano.


Hablar del transporte constituye un problema complejo. Por un lado la cuestión remite a un punto de vista ideológico, que tiene que ver con la concepción del Estado, por el otro es un problema técnico que afecta a diferentes estructuras de organización social.
Comencemos el debate por el primer punto. El tema del transporte urbano de pasajeros (a este problema hacemos referencia) se inscribe en el debate sobre los límites del Estado.
Existen dos concepciones diametralmente opuestas, en el marco del sistema capitalista, respecto a la manera de gestionar el Estado. Por un lado, el neo liberalismo sostiene que el Estado debe ser mínimo, la ilusión del Estado barato a la que hacia referencia Marx. Este Estado mínimo es un Estado que solo debe dedicarse a las funciones que los privados no pueden ejercer, por ejemplo la seguridad.
Sería un imposible que el monopolio de la violencia para reprimir el delito, o el monopolio de la administración de justicia estuviera en manos de privados.
Cuando la justicia no era monopolio del Estado, en tiempos feudales, los nobles dirimían sus controversias por medio de la espada y ganaba el más fuerte u organizado. La instalación de los tribunales como lugar en el que se ventilan los pleitos es relativamente moderna y remite a la época de la constitución de los Estados Nacionales, es decir el momento de las monarquías absolutas que desarrollan la unidad nacional borrando las fronteras internas y colocando en manos del monarca el cobro de los impuestos, las regulaciones judiciales, etc.
Otro de los puntos que se reconocen como obligación del Estado desde el neo liberalismo, aunque no con la fuerza del primer tópico son la salud y la educación, y digo no con la misma fuerza porque muchos liberales entienden que la iniciativa privada debe hacerse cargo de estas funciones.
Para el neoliberalismo el resto de las relaciones sociales caen en la órbita del mercado, y es este el gran regulador social, el Estado no puede ni debe intervenir regulando los mercados laborales, el intercambio económico, no debe tener empresas ni regular los servicios públicos a los que necesariamente ve como patrimonio de los actores privados.
La gestión del Estado a partir de las ideas liberales ya ha tenido una larga experiencia de fracaso social y éxito económico para los burgueses. Cuando se privatizó aerolíneas se la regaló a empresarios inescrupulosos (Iberia incluido) que la vaciaron y la llevaron a la quiebra, cuando se les entregó los ferrocarriles a los privados se eliminaron casi todos los servicios de pasajeros, cuando el transporte se pasó en las ciudades a manos privadas además de ser malo y deficiente fue caro y los sufrieron los trabajadores que debían utilizarlo, cuando la energía estuvo en manos de los empresarios privados el servicio fue malo y caro, cuando la previsión se le entrego a los financistas (AFJP) se quedaron con los aportes de los trabajadores en concepto de comisiones leoninas e hicieron negociados en la inversión de los fondos favoreciendo a grupos mediáticos como Clarín, cuando se les entregó el servicio de obras sanitarias no solo empeoró y se encareció, además tuvieron que devolver las empresas al Estado por estar muy mal administradas, cuando Macri se hizo cargo del Correo Argentino se perdió una empresa de servicios muy buena y terminó quebrándola y devolviéndola a manos del Estado, y podríamos seguir con los cuando muchas veces mas.
Desde el otro extremo encontramos a los que piensan que si bien una economía totalmente en manos del Estado no garantiza la equidad y el desarrollo de todos los ciudadanos, es necesario concebir un Estado que tenga funciones regulatorias en cuestiones que son básicas para el funcionamiento de la sociedad.
El fracaso de las economías totalmente estatales, fue notorio en los llamados socialismos reales, sobre todo en relación a la calidad de los de lo producido, a la eficiencia de la administración empresarial, a cuestiones que tienen que ver con el management de los recursos humanos, a la igualdad de oportunidades, al premio a la dedicación y el esfuerzo, etc.
En algún momento la izquierda deberá debatir porqué estas economías derivaron en formas sociales que lejos de eliminar la injusticia profundizaron las brechas existentes en las sociedades como son el caso de Cuba y China, o porqué evolucionaron hacia formas de capitalismo salvaje, con aristas mafiosas e improntas autoritarias como el caso de Rusia o los países del este Europeos.
Es un debate acerca del carácter y la forma de desarrollo progresivo de las sociedades, de la importancia de la cultura y las formas de conciencia en la transformación de las mismas, de los ritmos  y de los actores de la transformación y de las formas de construcción democrática igualitaria y solidaria.
Pero mientras ese debate se da, debemos atender a los problemas que nos plantea la vida en el capitalismo, que hoy por hoy constituye el único sistema económico existente en el mundo.
En este punto, lograr mayores niveles de igualación social, de inclusión dentro del sistema capitalista, exige un rol mucho mas activo del Estado.
El estado no puede limitarse a la seguridad pública y la administración de la justicia (como pretenden algunos liberales), debe entender acerca de una cantidad de funciones que le permitan equilibrar la sociedad.
Entre estas funciones están la regulación del mercado laboral, la dotación de una educación general y gratuita para todos los ciudadanos y que además sea diversificada y atienda a las necesidades de le los mercados laborales, de manera de aumentar la inclusión social. Tiene que constituir un soporte defensivo a las inequidades que cometen los empresarios y las organizaciones con los trabajadores siguiendo el principio de la defensa del mas débil y tiene que ser un promotor del empleo y el trabajo garantizando mayores oportunidades laborales para todos, sobre la base de trabajo genuino que permita satisfacer todas las necesidades sociales de los trabajadores.
Ya hemos hecho referencia a la importancia de la intervención del Estado en la educación garantizando la igualdad de oportunidades para todos en materia educativa, pero también debe garantizar la salud de la población, sobre todo de los sectores mas vulnerables de la sociedad que tienen el derecho inalienable de contar con la misma atención médica que puede tener el mas pudiente de los ciudadanos. Para ello debe intervenir en el mercado de salud garantizando, por medio de efectores públicos de diferentes complejidades, instalados donde la gente vive, que todos tengan el acceso garantizado a la atención en salud y a los medicamentos prescriptos.
El estado debe regular y administrar todas las empresas de servicios esenciales para la población, como la energía, las telecomunicaciones (incluidos los medios de comunicación masiva), los servicios de saneamiento ambiental, los servicios postales, la previsión social y ya entrando en nuestro tema los medios de transporte, tanto interprovinciales como locales.
Veamos la cuestión del transporte. Durante la década menemista y el gobierno radical de De La Rúa se privatizaron los medios de transporte, ello implicó la eliminación de ramales ferroviarios por no ser rentables, supuso poner el transporte de pasajeros en manos exclusivamente privadas, con los cual las rutas se sobresaturaron de camiones y colectivos. Además los pasajes de ómnibus sobre la bases de prácticas monopólicas se hicieron inalcanzables para los mas vulnerables y el transporte de mercaderías creció exponencialmente en rutas y autopistas.
Se hicieron grandes negociados con los sistemas de peajes que además de empeorar el estado de las rutas, incrementando el nivel de accidentes viales, encareció la circulación de los ciudadanos.
En las ciudades ocurrió algo parecido, los privados instalaron desde los años sesenta, cuando se hicieron cargo de los transportes urbanos sistemas de desplazamiento urbano de muy baja calidad, muy poco confortables y excesivamente caros, y si en algunos lugares no se incrementaron, como el caso de Bs. As. Fue por los subsidios que el Estado les brinda a los empresarios, a las empresas de peajes, etc.
Además en las ciudades asistimos al incremento de la masa de vehículos que han ingresado al sistema vial, que solo en el último año son mas de 700.000 y que han tenido un número de ingreso superior a los 500.000 vehículos anuales en los últimos diez años.
El resultado es que tenemos ciudades con tránsito caótico, sobresaturado de vehículos y con tremenda polución ambiental porque los mismos circulan a base de motores a explosión mayoritariamente.
Cuando uno recorre las grandes capitales europeas observa una serie de condiciones importantes  con respecto al transporte.
En primer lugar es un transporte limpio, confortable y accesible a los ciudadanos. En el sistema de transporte de Madrid observamos que el pasajero viaja en coches con aire acondicionado y calefacción, con todas las comodidades cubiertas, frecuencias cortas entre coche y coche y con un sistema de pago que lo hace accesible a todos.
El ciudadano normal paga por todo el mes un abono que en la sección B1 que incluye localidades aledañas a Madrid no supera los 70 euros. Con ese importe puede viajar dentro del radio prefijado todos los días, todas las veces que desee, tanto en micros como en el metro (subterráneo).
Todo el sistema de Metro esta monitoreado por cámaras de televisión y cuenta con personal de vigilancia en todo el recorrido. La red de Metro de Madrid se completa con un sistema ferroviario de excelencias, denominado cercanías, que se articula con el sistema de Metro y el de Ómnibus. La ciudad además cuenta con una serie de autopistas que son anillos concéntricos que permiten vincular puntos opuestos sin tener que acceder al cetro de la misma. Además en las estaciones de las poblaciones aledañas a Madrid hay gigantescas playas de estacionamiento para que los usuarios estacionen sus vehículos sin costo.
Que conclusiones sacamos de estas cuestiones. En primer lugar que el transporte urbano e interurbano debe estar en manos de los Estados municipales y provinciales, para los que, garantizar un trasporte de calidad, rapidez y eficiencia es una inversión y no un gasto. Debe tener sistemas de cancelación que permitan un fácil acceso del usuarios a los mismos y deben ser confortables para motivar su uso.
En segundo lugar deben ser subterráneos en la mayor medida posible. Una red de transporte subterránea es más rápida y más limpia. Podría decirse que en Rosario por ejemplo no hay un componente poblacional que garantice su instalación. Pues bien esto es falso, porque al ser una inversión, no es esperable un rédito directo, el rédito reside con logros indirectos, por ejemplo disminuir la cantidad de vehículos privados que llevando en general una sola persona, dificultan el flujo vehicular en la ciudad. Al disminuir la cantidad de autos, se mejora el flujo de tránsito y además se disminuye la contaminación, y ese efecto es mayor porque al ser subterráneo ni siquiera contamina auditivamente (si uno se sienta en un bar de cualquier esquina céntrica en la vereda es casi imposible hablar por el ruido ambiente).
Frente al argumento del costo y de la baja circulación de pasajeros por km en Rosario se debe considerar que, empezar hoy una red de subterráneos, es dar solución a un problema a veinte o treinta años en el horizonte de visibilidad, es planificar para el futuro. La pregunta sencilla es, porqué en Bs. As. a comienzos del siglo XX se comenzó la red de subterráneos, si se hubieran tenido en cuenta los criterios mencionados nunca se hubiera iniciado y si no se hubieran tenido en cuenta luego no se habría detenido y hoy no existiría en Bs. As. el caos de transporte que existe.
Por lo tanto existen algunas medidas para tener en cuenta con el tema del transporte urbano. 1) El transporte urbano debe estar en manos del Estado Municipal; 2) El mismo debe tener el criterio de inversión tanto en infraestructura como en costo para el usuario, porque el interés es facilitar el transporte barato, rápido y cómodo del usuario; 3) El sistema de transporte debe ser limpio, no contaminante, respetando el ecosistema y la salud de la población, 4) Para cumplir con estos criterios el transporte urbano debe ser fundamentalmente subterráneo y auxiliado por un sistema tranviario de superficie y un sistema de autovías de enlace; 5) El sistema de trasporte urbano debe ser complementado con un sistema de transporte de cercanías que una las poblaciones aledañas con las grandes ciudades y que se vincule al llegar a las ciudades con el sistema de subterráneo.
Estos criterios son los que se pueden observar en los países llamados desarrollados en los que impera un espíritu de resolución técnica de los problemas y no la administración clientelar de los lugares técnicos a que nos tiene acostumbrada la política vernácula, que privilegia la colaboración de militantes ineptos para las funciones técnicas antes que a técnicos especializados en las funciones públicas.
Hasta la próxima.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Discurso y poder. Los usos intelectuales de los intelectuales del poder.


En esta comunicación quiero que reflexionemos un poco más sobre la íntima relación de los intelectuales y el poder[1], profundizando los usos intelectuales que al no poder desmarcase de sus ideologías o intereses tratan de justificar lo injustificable
Recordemos el concepto de intelectual en el sentido de considerarlo como alguien que vive del pensamiento, que ejerce la reflexión crítica autocrítica.
Un verdadero intelectual es un impugnador de lo existente, alguien que llega a impugnar sus propios dichos y conceptos porque su rol es, como dijimos arriba, la reflexión crítica autocrítica.
Cuando el intelectual deja de revisar sus propios conceptos y adhiere mecánicamente a lo que dijo o a los intereses que representa, deja de serlo, pasa a ser un escriba de los intereses a los que se ha abonado.
Voy a tomar algunos ejemplos paradigmáticos, intelectuales y políticos, que ponen de manifiesto estos usos justificadores de los intereses que sustentan.
Fernando Iglesias, que en realidad es un simple político de baja monta aparentando ser un intelectual, dijo en un programa televisivo que la crisis Europea es una crisis de éxito, comparando Europa con la Argentina, que en su acrítico seguimiento de la Gurú del fracaso nacional (Lilita Carrió) marcha indefectiblemente al desastre.
El razonamiento de Iglesias pareciera decir que en algún momento la Argentina va a entrar en crisis, ahora, en un año, en diez años, y por supuesto, tiene altas posibilidades de atinar, ya que el capitalismo es un sistema económico cíclico que se desarrolla de crisis en crisis, solo habría que informarle a Iglesias que la distancia entre ciclo y ciclo es variable y responde a una multiplicidad de factores económicos, sociales, psicológicos, ambientales, etc., que hacen que la predicción de las crisis sea muy problemática. Por ejemplo si algún economista hubiera afirmado en 2002 que la Argentina iba a tener diez años de crecimiento positivo seguramente se hubiera constituido en el hazmerreír de sus colegas. Estimado Iglesias cuidado, puede envejecer anunciado crisis que nunca lleguen.
Además no existen crisis de éxito y crisis de fracaso, las crisis siempre implican una convulsión en los sistemas sociales, en ellas hay ganadores y perdedores, en ellas hay reparto de los activos sociales y económicos; y mucho sufrimiento de los seres humanos, sino que Iglesias le pregunte a los griegos como están, si están desbordantes de éxito. Como su jefa, augura lo que no es, total no tiene nada que perder, lo que sí es seguro que Iglesias tampoco tiene nada que aportar a la sociedad, salvo su cuota de soberbia gigantesca. Le recuerdo que Carió en un disparate similar dijo que en el bicentenario la gente salía a la calle con alegría y felicidad porque estaba mal, claro cuando Cristina sacó el 54% no se animó a repetir el dictamen, hacer el ridículo dos veces es mucho, aunque la Coalición Cívica y sus líderes ya se han acostumbrado al ridículo, sobre todo con el 2% de los votos en octubre luego de ser la segunda minoría en el 2009.
Dejemos a Iglesias y su idea de que si él iba en segundo término en la lista de diputados de la Coalición Cívica las masas iban a votar a este partido masivamente, y pasemos a un intelectual adherido al pool de intelectuales de los grupos monopólicos mediáticos, Roberto Gargarella, Jurista y Filósofo. Titular del Seminario de Teoría Institucional y Filosofía Política quien en Clarín del  8/12/2011 decía y cito textualmente:
“Las unidad del discurso puede ser entendida en determinadas organizaciones jerárquicas (desde las Fuerzas Armadas a una empresa), pero es más riesgosa en una institución conformada por investigadores”.[2]

Es curioso que una persona que dicta un seminario de Teoría Institucional no sepa diferenciar entre organización e institución. Confunde ambos términos y los utiliza sin rigor conceptual. La institución es la carga normativa que atraviesa las organizaciones, una institución es aquello que se instituye y que por la fuerza de la institucionalización determina las conductas y acciones de los miembros de una organización, que a la sazón es la base material en las que circulan las instituciones. La salud en una institución que determina el funcionamiento e diversas organizaciones tales como el hospital.
Es correcto hablar de organizaciones jerárquicas, pero es incorrecto decir que existe una institución conformada por investigadores, ello es una organización.
Pero lo preocupante de Gargarella no es esto, sino lo que afirma y lo que oculta. Ubiquemos al lector, el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones  Científicas  y Técnicas) dictó una resolución en la que solo puede hablar en nombre de la organización quien es su representante. El resto de sus integrantes habla en nombre propio como integrantes del organismo. Esto es una cuestión de la organización discutible pero organizacional.
Lo grave es que Gargarella dice que la unidad de discurso es aceptable en determinadas organizaciones tales como las fuerzas armadas o las empresas. Pregunto porque las FF.AA y las empresas tienen que tener unidad de discurso, y no el CONICET. Si extendemos a toda la sociedad, este concepto democrático y antiautoritario, deberíamos negar a las empresas la posibilidad de tener un discurso organizacional único y permitirles a sus trabajadores que hablen en nombre de la empresa. Desde un punto de vista económico ellos son más dueños de las empresas que sus propietarios, porque ellos son los auténticos creadores de valor en las organizaciones.
En el sistema capitalista las organizaciones son jerárquicas, ello significa que sus actores  tienen asignación de roles y funciones de acuerdo a su estatus organizacional que ocupan. El CONICET es una organización jerárquica, tanto como las FF. AA. o las empresas.
Veamos una cuestión fundamental en el funcionamiento del CONICET, para entrar a la carrera del investigador científico de esta organización, los jóvenes, deben presentarse a un concurso en el que entregan sus antecedentes, un proyecto de investigación y proponen un director. Si ingresan luego de pasar la prueba de evaluación en la que dictaminan pares expertos sin otro límite que sus antecedentes y su criterio (a veces muy arbitrario) deben investigar bajo las órdenes de su director. El dirigido se debe subordinar al director si quiere proseguir su carrera hasta que se lo autorice a no tener director y allí el podrá llegar a ocupar el lugar de poder que se les reserva a los investigadores formados. Pero para ello deberá ser obediente de lo que su director diga durante varios años. Le pregunto a Gargarella ¿acaso esto no es una organización jerárquica?, ¿no es acaso una organización más jerárquica que algunas empresas?.
En este marco, la determinación del presidente del CONICET va en línea con la organización jerárquica a la que representa y constituye una manera de ordenar la representación de la misma. Ello implica que en el CONICET no haya pluralidad de opiniones, no lo creo ya que en el mismo hay investigadores de todos los sectores políticos y sociales que expresan sus opiniones en los diferentes foros científicos y en la sociedad civil sin ningún tipo de restricciones.
De lo que habla el comunicado es de la unidad del discurso oficial, el resto de los discursos que atraviesan a la organización continúan siendo plurales. Muy distinto a lo que pasa en los medios monopólicos (que son empresas) a los que Gargarella les otorga el derecho a ser jerárquicos. Allí la unidad de discurso organizacional existe, y vaya que existe, nadie puede, no solo opinar en nombre de la empresa, sino no se puede opinar en nombre propio (y esto si es peligroso porque los medios son formadores de opinión, cosa que Gargarella no dice) sino son despedidos como ocurrió recientemente a un periodista cultural de La Nación por elogiar a la película sobre Eva Perón.
Otro ejemplo de un uso confabulativo de ciertos intelectuales, que lo vemos en las críticas al Instituto de Revisionismo Histórico creado por el gobierno.
Vamos por partes, pretender que la historia es objetiva es un disparate, alguien dijo alguna vez muy ácidamente que la Historia es una novela con pretensiones de Ciencia. La historia es un ejercicio de la memoria, y como toda memoria es una reconstrucción, no son los hechos tal como ocurrieron sino una reconstrucción de esos hechos realizados por una persona, en un contexto diferente y por lo general en un tiempo distinto, que además de escribir es una intelectual que adhiere a determinadas corrientes políticas y de pensamiento, y lo quiera o no cuando reconstruye agrega notas a la escena que dibuja. El “historiador” es una escritor que tiene el derecho de incluir y excluir de su obra lo que se le plazca, en definitiva es su visión de la historia, y es un error hablar de verdades históricas (estas si constituyen instituciones) porque cuando un relato adquiere fuerza de “verdad” está respondiendo a los intereses hegemónicos de la sociedad, se está instituyendo como relato de verdad y pasando a ser una institución que modela la mirada de esa generación respecto a los hechos.
Crear un Instituto de Revisionismo Histórico no es más que un acto político, un acto de poder, que intenta dar mayor espacio a una mirada específica de un sector social respecto a lo acontecido en un espacio territorial en el pasado.
Puedo no acordar con la opinión de Pacho O’ Donnel sobre Rosas, para mi Rosas fue un tirano oscurantista que retrotrajo la enseñanza a los formatos coloniales negando la enseñanza de las ciencias en la universidad y permitiendo solo las carreras de Derecho, Medicina y Teología, pero eso es parte del debate sobre la historia, lo que no puedo negar es el derecho de este intelectual a hacer la Historia  que pretende y a crear una organización que agrupe a los que piensan como él. Eso sí que sería ser autoritario, debatir por medio de la exclusión física, que tanto dolor trajo  los argentinos en el pasado.
Otro ejemplo es el inefable Pepe Eliaschev, este ganso vestido de periodista inteligente conmueve por la estupidez crónica de sus comentarios. En el programa de Leuco afirmó que existía más inseguridad por el crimen de cuatro mujeres y acometió contra uno de los mayores juristas de nuestro país, Zaffaroni. Don Pepe, la inseguridad es un problema eterno en la sociedad de clases, pero querer hacer pensar que porque hay crímenes hay más inseguridad es una tontería. Hay crímenes pasionales, crímenes económicos, crímenes sociales, genocidios, no todos los crímenes son responsabilidad del gobierno, o de la falta de políticas de seguridad, sino caeríamos en que el mundo es inseguro, hasta en Suecia hubo un magnicidio, en EE.UU. hay crímenes a mansalva, lo único que le pido es que trate de ser un periodista opositor serio y no un papanatas diciendo tonterías, y se lo digo con el derecho que me da ser un ciudadano al que sus dichos ofenden en su inteligencia.
Como vemos existen usos justificadores de ciertos intelectuales que detrás de una máscara de progresismo tratan de construir los escenarios que les interesan a los medios hegemónicos de poder, nuestra obligación social es debatir con ellos y producir un efecto de visualización de este entramado político-intelectual-periodístico para que todos podamos tener un pensamiento auténticamente autogestionario.
Hasta la próxima


[1] Intelectuales, política y poder. Publicado l 13/06/2011 en este blog
[2] Gargarella R. Jurista y Filósofo. Titilar del Seminario de Teoría Institucional y Filosofía Política. Clarín del  8/12/2011

martes, 29 de noviembre de 2011

La mágica noche de los dos soles.


El veintisiete de noviembre tiene una emoción muy especial. Es una noche intensa, en la que los dos soles que desde hace mucho tiempo acarician mi vida, estarán junto a mí, de una manera muy especial.
Los cachorros transitan momentos de decisión en los que son ellos los que deben de llenar de contenido sus existencias.
Como un viejo ombú, perdido en la inmensidad de la llanura, observo inmóvil a esas figuras que se pierden en el horizonte.
En la quietud del final de escena, se abre la ventana milagrosa al pasado, que llena esta etapa de recuerdos, motivando la reflexión serena, fuente inagotable de vida, que nos permite establecer el balance desapasionado, de un pasado que al expresarse en el presente se proyecta hacia el futuro.
Atrás quedan los años de la infancia, en los que esas dos promesas de vida llenaban de alegría y de zozobra, las taciturnas tardes de la rutina y el estío.
En nuestra mente quedan grabados tantas frases elocuentes y tantos avatares angustiantes, como aquel mediodía que corrimos desesperados por algún accidente doméstico, o una extraña picardía, de un intestino latoso, que pretendía ejercitar nuestros reflejos de padres.
Lejos están los inagotables juegos que con imaginativa audacia proyectaban este presente de construcción positiva y genuina.
Muy atrás quedaron los años de divertida disputa por la autonomía, en los que la complicidad del hombre burlaba el celoso control materno, y a la hora del ingreso escolar el niño se encaminaba en franca rebeldía hacia un futuro autónomo de hombre.
Nos convoca el recuerdo de una niña desesperada, por la blanca apariencia de un padre imberbe, luego de una intempestiva rasurada.
Una vida plena de vitalidad familiar consumió la angustia de las travesuras infantiles y adolescentes, que trocaron en anécdotas que se relatan en las fiestas familiares.
En la memoria colectiva, persiste la emoción que sentimos cuando el niño condujo el primer auto familiar, herencia y huella mnémica de un inefable abuelo que al irse dejó una lágrima asomada en los ojos penetrantes de la niña, que nos interpelaba por lo absurdo e inentendible de esa temprana partida.
La pista del Parque Alem, constituye un mudo testigo de aquellas mañana dominicales en que el ejercicio del manejo se constituía en solidificación de un lazo cómplice filial.
Cuando un nuevo integrante llegó a la casa, con su carga tecnológica insistente, desatando en la boca materna, la tradicional queja conservadora, por la mediación intrínseca que la “compu” interponía en la fluidez de los lazos familiares, la vida dio una vuelta más poblando de conectividad las relaciones hogareñas, incorporando el mundo a la vida familiar que abandonaba lentamente la taciturna tranquilidad rupestre de antaño.
La “compu” soportó estoicamente la resistencia a que ocupe un lugar en esas relaciones, y más tardíamente su tesón logró la rendición de la progenitora, envolviendo con un nube de bits y modernidad la nueva casa, desafiando al futuro con proyectos, aunque justo es reconocer que se conservó esa apacibilidad de antaño que pretendía conservar lo esencial de una vida colectiva llena de cariño y compañía.
Fueron tiempos de cambio, nuevos actores se instalaron en la casa al compás de aullidos lastimeros que reclamaban ser parte de la mesa común, en las dulces noches de festejos familiares, en los que reunidos en torno a una mesa mágica y solidaria, los integrantes del clan compartían la eterna torta con velitas, que anunciaba el advenimiento de la infaltable foto familiar, que sistemáticamente se depositaba en el arcón de los recuerdos que atesora tantas vicisitudes llenas de amor y alegría.
Luego la magia se vistió de emoción con el evento más esperado por el grupo, la fiesta de los quince en la que la niña comenzó a ser mujer y el niño disputaba con sostenido cariño la centralidad de la escena familiar. Tal vez en algún momento se sintieron atribulados por la falta de algunos hombres importantes de su historia, figuras legendarias de nuestra niñez, que nos abandonaron demasiado pronto, pero que dejaron su legado de valores que debíamos inculcar a nuestros seguidores.
Sobró la alegría y la emoción de una niña que ahora era par y reclamaba por su autonomía vital, construyendo sus propias ideas de la existencia como parte de una cadena de osadas reflexiones que tal vez comenzó a materializarse con la sorprendente pregunta: “papá vos crees en dios, porque yo soy atea”, con lo que la pequeña de escasos siete u ocho años enmudeció a un padre azorado que solo pudo contestar, preguntale a mamá, que con su infinita entereza podía contener la angustia existencial que provoca la falta de explicación de los enigmas dela vida.
Las emociones atropellan la conciencia, montadas en brioso corceles, devorando kilómetros de recuerdos.
Los viajes de egresados, los primeros celulares, las noches de alcohol clandestino, el robo del auto, exigían dar rienda suelta a la felicidad o habilitar una tolerancia intentando poner un manto de olvido a algunas extralimitaciones convocando a la reflexión crítica de las acciones.
No fue en vano, crecieron, y vaya si crecieron, en plenitud de vida para orgullo de los padres, para dar lugar a la emoción incomparable del fin de curso, final de juego secundario e ingreso a las ligas mayores de la formación, la universidad, que anunciaba la madurez de un proyecto de vida propio.
Ya no hubo espacio para los días de divertida comedia en los que la niña amenazaba a seguir l senda profesional de los padres, y que el entretenido debate saldaba en el modelo profesional de los admirados tíos para orgullo de los padres, y tal vez como consuelo el primo generosamente tomaba el camino de los padres de la niña para orgullo de los tíos.
La decisión nos permitió disfrutar de largas noches de debates biológicos, en el casi exclusivo punto de reunión común que constituían las deliciosas veladas nocturnas a la hora de la cena, en las que la niña y el niño se convertían en interlocutores privilegiados que se entrelazaban en un proyecto de profesión compartido.
Nuevos logros materiales y espirituales poblaron la historia que contamos, un nuevo auto, un departamento para el niño, la alegría del fin de “Farmacología” que despejaba el camino hacia la meta, tantas alegrías y algunos dolores atestiguan que la vida en su infinita sapiencia nos quita algo y nos da mucho para que podamos valorar lo que tenemos.
El ombú mira hacia atrás y piensa que no fue en vano lo vivido, porque los dos soles anuncian que el futuro está poblado de recuerdos que construyen cada día lo necesario para una vida digna. Los niños ya no son niños, son adultos que han sabido ganarse su espacio en el hábitat, que generan en cada momento nuevos productos, que se encuentran en las puertas de un mundo que nace con el arrullo de otro que no pretende agotarse sino complementar lo nuevo que asoma en el horizonte.
En esta noche, en que un grupo de cófrades se han reunido, presididos por una abuela que encarna la fortaleza de la presencia, unos tíos que son paradigma de vida y de trabajo, refugio en los momentos de duda, otros tíos postizos que nos acompañaron siempre y son un canto a la amistad y el cariño, queremos agasajar a ambos internautas, que de la mano de sus padres conciben un mundo distinto, tal vez poblado de tecnología, pero que conserva lo valores tradicionales de un pensamiento que nunca va a perder actualidad,
Ellos saben que la generosidad, la solidaridad, la necesidad de tender una mano al que la necesita, la cooperación entre los ciudadanos, la honestidad y el respeto a su propio pensamiento, la autonomía de criterio y la reflexividad crítica autocrítica y tantos valores más solo pueden ejercerse en el marco de un profundo amor por la humanidad y en la búsqueda de un horizonte nuevo y distinto, que tal vez ya sea muy lejano para el viejo ombú pero muy cercano para la eterna búsqueda de la emancipación humana.
En lugar del conocido hasta la próxima, antes una explicación, estos recuerdos además de ser la parte más importante de mi vida, es parte de mi pensamiento, de todos ellos aprendí mucho, y no solo a pensar, sino sobre todo el significado del amor, de la compañía, de la bondad. En agradecimiento a quienes han escrito junto a mí en la vida cotidiana las mejores páginas de mi vida, quiero compartir con mis lectores este humilde homenaje a quienes me acompañaron en los últimos treinta años.
Hasta la próxima.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La formación de profesionales en la Universidad.


Que la formación universitaria está en crisis no es un dato nuevo. Todo el sistema universitario argentino se encuentra en tela de juicio. Que calidad de formación dá el sistema, los modelos formativos son los más adecuados, los profesionales que egresan de la universidad son idóneos, tienen las herramientas adecuadas para ejercer su profesión son algunos de los interrogantes que escuchamos a diario dentro y fuera de la Universidad.
En esta comunicación trataremos de exponer algunas ideas para empezar a discutir la transformación universitaria necesaria en nuestro país.
En primer lugar creo que los universitarios debemos poner en la agenda de discusión todos los temas sobre los que se interroga la sociedad civil, aun temas muy caros a nuestro desempeño, como lo son las características de la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y la periodicidad de la misma.
La estructura universitaria argentina que, en otro momento histórico era un orgullo nacional, que tuvo épocas en que los profesionales egresados de sus claustros eran reclamados en los países más desarrollados por la excelencia de su formación, hoy muestra falencias importantes en diferentes campos de la misma.
Aun cuando cuente con profesionales altamente calificados, producto de la formación recibida en épocas pretéritas, la universidad no forma de acuerdo a las necesidades sociales que requiere el mercado profesional actual y la sociedad en su conjunto.
Más aun, no brinda la formación necesaria en áreas tan sensibles como lo son la producción de conocimientos, el perfil de sujeto profesional desde un punto d vista ético, etc. Esto es constatable, lo vemos en la cantidad de problemas que surgen a diario en el ámbito de lo social, caídas de edificios, juicios por mala praxis a médicos, psicólogos, etc., carencias en el ámbito de los recursos humanos en las empresas, falta de una mirada crítica en la atención de las grandes corporaciones, bajos índices de producción científico tecnológica que se evidencian en la cantidad de patentes que anualmente tiene el país, falta de expertos en el diseño e implementación de planes de salud, planes de asistencia social, déficits de economistas formados para atender a los grandes desafíos del capitalismo globalizado, etc.
Si tomamos como indicador la posición que tienen las diferentes universidades de la Argentina vemos que ocupan lugares muy lejanos a los primeros en los mismos, la Universidad de Buenos Aires, la más importante del país aparece en el puesto 270 (entre 700) del QS World University Rankings.
Se nos podrá decir que estos rankings tienen deficiencias, que miden según criterios de los países desarrollados, etc., pero lo real es que la calidad de nuestra mayor y más importante Universidad está muy lejos de lo que debiera ser. 
La pregunta es porque, el otrora sistema universitario argentino, prestigioso en el mundo, que diera al país cinco profesionales galardonados con el premio Nobel[i], que tuvo la primera computadora para usos científicos cuando Manuel Sadosky puso en funcionamiento a Clementina en la U.B.A. en 1959 y que operara entre 1961 y 1971, antes que algunos países desarrollados y que posibilitó tantos otros logros e inventos como la birome, la tracción a las cuatro ruedas, etc. , cuyos profesionales eran reclamados por los mejores centros de investigación mundial, que creó el 5/02/1958 por ley 1291/58 el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científico y Técnicas) cayera tanto en eficiencia y calidad.
Existen razones de índole político ideológico como las sucesivas intervenciones de la constitucionalidad por los militares que sistemáticamente intervinieron las universidades desalojando de los claustros a los mejores investigadores y docentes[ii], no invirtiendo en Ciencia y Tecnología, obligando a nuestros mejores intelectuales y científicos a emigrar para evitar la represión sangrienta, y razones instrumentales, la falta de continuidad a proyectos y programas de investigación y de procesos docentes como consecuencia de esas interrupciones violentas que perpetraron los golpes cívicos militares en argentina y que llevó a 30.000 muertos y desaparecidos en la última dictadura, la falta de proyectos políticos académicos en materia de investigación y formación etc.
En este último ítem es en el que me quiero detener, desde 1984 la universidad argentina goza de continuidad de gestión representativa y autonomía de funcionamiento y desde 1995[iii] tiene una ley de educación superior que puede ser discutida pero que le da a la educación superior un marco regulatorio, en los claustros se accede a los cargos docentes y de investigación por concurso de antecedentes y oposición y está garantizada la democracia representativa que permite que los universitarios gestionen sus casas de altos estudios.
Aun así, la estructura universitaria de nuestro país está constituida por los pilares propios de la universidad napoleónica de comienzos del siglo XIX, la organización por facultades y por cátedra.
¿Qué es lo que lentifica entonces el procedimiento de transformación universitaria?
En primer lugar, en la universidad, si bien existe una democracia representativa, no existe aún plena democracia, una burocracia de gestión controla la vida política y social en la universidad e impide la auténtica participación de sus actores. Decanos y rectores son elegidos mediante procedimientos indirectos que dan lugar a los negociados políticos y a las trenzas que llevan a que ocupen esos puestos aquellos que tienen más votos y no los mejores académicos y pensadores. El sistema solo permite la participación en elecciones por listas sábanas que responden a los partidos políticos, impidiendo la participación en elecciones de los docentes independientes de esos partidos políticos, o si quieren hacerlo deben someterse a los dictados de los dirigentes universitarios que son parte de los mismos.
Existe una lucha política en la que en algunas universidades los decanos y rectores son determinados por los dirigentes de las agrupaciones estudiantiles, y que una vez en el poder tienen que hacer concesiones a los reclamos de estas agrupaciones por más desatinados que sean.
Esta situación ha instalado en la gestión de la universidad argentina un sistema clientelar, en el que no son los más capaces los que ocupan los cargos, sino aquellos que están ligados a las estructuras partidarias o guardan relaciones de amistad con las autoridades electas, muchas veces con una falta total de conocimientos de lo que implican las diferentes áreas de gestión y con una tremenda escasez de ideas para formular proyectos de reales de cambio universitario.
Aunque siempre se habla de la importancia de desarrollar un sujeto crítico autocrítico, un profesional reflexivo en la universidad, poco es lo que se hace en este sentido y más aún, el sistema clientelar funciona por un sistema de premios y castigos a la adhesión silenciosa de los actores universitarios a las políticas de la burocracia de gestión, ser crítico expone al docente a ser arrumbado y a no participar en ningún nivel de gestión.
No existen proyectos colectivos de cambio y las acciones de lucha por el gobierno, y luego, de gestión de quien gana, se remiten a proyectos personales que logran adhesión por vía del otorgamiento de cargos a quienes apoyan al decano o rector.
Los planes de formación dependen de la buena calidad y creatividad de quien está a cargo de la gestión de una facultad y se realizan con escasa discusión y participación de los docentes y demás actores universitarios, decentes de gran prestigio y calidad académica son marginados de los organismos de gestión por el solo hecho de no comulgar con las ideas de la gestión, lo que implica la perdida de experiencia y conocimientos.
Por lo tanto, la universidad actual exige la necesidad de establecer una nueva legislación que uniforme los sistemas representativos, los democratice con nuevas formas de electividad que garantice en la participación nominal de los docentes en las elecciones[iv], que permita la elección directa de decanos y rectores por medio del sistema de voto ponderado, que introduzca nuevas estructuras de gestión como la organización departamental, que aumente y mejore dándoles transparencia a los órganos de fiscalización de los gastos de las universidades, que exija el privilegio de la actividad científica y mejore el nivel de formación de los docentes exigiendo mayores esfuerzos formativos a los mismos (mas doctores, masters y especialistas), que impulse mejores planes de estudios y un uso más racional y adecuado e los recursos con equidad distributiva de los mismos.
También requiere de un cambio cultural e ideológico, que frente a las actuales exigencias facilistas de los representantes estudiantiles que bregan tan solo por mas turnos de exámenes, más excepciones a las normas, menor exigencia en las evaluaciones, de manera de facilitar el egreso, pero con una calidad formativa muy inferior a la necesaria, tomen como reivindicaciones las exigencias de más calidad en la enseñanza, mayor actualización de los docentes, evaluaciones más racionales y exigentes, que impliquen un diálogo con los docentes en los que el alumno pueda exponer con claridad su nivel de formación, mayor enseñanza práctica, mas decisión y participación de los alumnos en el diseño de su propia formación, una mayor participación del futuro profesional en planes y proyectos de producción de conocimientos, etc.
Como vemos mucho es lo que hay por hacer para recuperar la universidad de calidad y crítica que nunca debimos perder, en los jóvenes profesionales se encuentra depositado el peso del cambio y la esperanza de éxito.
Hasta la próxima.


[i]Bernardo A. Houssay, Luis Federico Leloir y César Milstein  Carlos Saavedra Lamas y Adolfo Pérez Esquivel, los tres primeros en medicina y química y los dos últimos a la paz.  
[ii] Recordemos la noche de los bastones largos en la UBA un proceso que expulsó de los claustros a miles d profesores en todo el país.
[iii] La ley Nro. 24.521fue  sancionada: 20 de julio de 1995, promulgada: 7 de agosto de 1995 (Decreto 268/95) y publicada: 10 de agosto de 1995 (Boletín Oficial Nro. 28.204)
[iv] En España los docentes participan a título personal en una lista en la que encontramos todos los que desean ser miembros de los órganos colegiados de gobierno y los más votados de la lista son los que los integran, en la UNR una reglamentación similar es aplicada para la elección de delegados al Consejo de Investigaciones de la UNR (CIUNR)

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Democracia?


Frecuentemente se recurre, para definir la democracia, a la etimología griega del término, pero se hace una interpretación incorrecta del mismo, se dice que etimológicamente significa demos=pueblo y cratos=gobierno por lo que se deduce que es el gobierno del pueblo. Esta interpretación no es enteramente correcta, en realidad el demos, en la antigua Grecia era la circunscripción, lo que para decirlo en una terminología popular, el barrio, el territorio, por lo tanto era el gobierno del demos es decir del territorio.
En la antigua Grecia para participar de la asamblea del demos era necesario ser ciudadano, la democracia griega era una democracia de ciudadanos, no podían participar los metecos, los esclavos, las mujeres, los niños, etc. La ciudadanía estaba dada por el ser y residir en el territorio, o lo que es lo mismo, era una democracia de carácter restringido.
La universalización de la ciudadanía fue dada a partir de la revolución francesa, antes podía participar en los eventos electorales, es decir, elegir y ser elegido quien podía acreditar propiedades.
La ciudadanía universal es un invento de la modernidad, y por lo tanto la forma de democracia que surge dela misma es igualmente una producción de esa modernidad.
Es interesante observar que cuando hablamos de democracia todos creemos hablar de lo mismo, pero si deconstruimos el término, veremos que la democracia tiene múltiples significaciones.
El Tea Party movement de lo EE. UU. Considera que el sistema político americano no es una democracia son un sistema representativo y uno de sus miembros decía en el mes de octubre de 2011 que si quieren democracia vayan a Grecia en alusión a los miembros del movimiento Occupy Wall Street que luchan por la ampliación de la democracia al igual que los indignados europeos.
En nuestra constitución se establece claramente que “el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes”, en esta interpretación la democracia argentina tiene un sentido restringido al igual que la griega.
Es una democracia representativa, lo que en buen romance quiere decir que el ciudadano de a pié no participa en la toma  de decisiones, ni siquiera de aquellas que lo afectan. Cada tantos años somos convocados a las urnas, a votar. En ese acto, tan publicitado como auténtica fiesta de la democracia, elegimos representantes. Ahora bien ¿qué es un representante?, es alguien que toma decisiones en nombre de otro ya sea individuo o colectivo.
El representante una vez que es elegido por mayoría de votos tiene autonomía frente a sus representados, no está obligado a consultarlos para nada (y en los hecho no los consulta) decidiendo según su criterio, y no son pocas las veces que decide contra los intereses de su representados, por ejemplo cuando vota aumentar las tasas de los servicios públicos, cuando vota leyes que aumentan la edad jubilatoria, etc.
En las “democracias representativas” basada en partidos políticos (como en Argentina), el ciudadano común ni siquiera puede aspirar a ser representante, ya que para presentarse a un cargo electivo tiene que ser parte de alguna formación política reconocida por el Estado.
En Argentina con la ley de primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) ni siquiera pueden participar colectivos que no posean más del 1,5% de los electores, con lo que, si consideramos que existe un número aproximado de 20.000.000 de electores, un colectivo político que sacó 150.000 votos no puede participar en las elecciones generales (ocurrió con el partido de Solanas por ejemplo). Otro tanto ocurre con la lista de candidatos que no alcanza el porcentaje mínimo para entrar en la cámara de diputados, en la provincia de Santa Fe la U.C.R. y la Coalición Cívica obtuvieron 114.000 y 113.000 votos respectivamente  y no tienen diputados en la representación parlamentaria de Santa Fe al parlamento nacional, pero además si contamos todos los votos de partidos que no lograron tener un diputado nacional llegamos a que más de 500.000 ciudadanos de Santa Fe no tienen representantes, o sea más de un 25% de los ciudadanos que votaron no tienen representantes. A ello debemos agregar que cuando quienes deseaban votar en Santa Fe, por ejemplo, por el Partido Obrero, no pudieron hacerlo porque a los miembros de ese partido no se les habilitó la lista por tener menos del 1,5% en las PASO.
En definitiva lo que existe en argentina es un sistema representativo, burocrático en el que unos pocos miembros de partidos políticos, toman decisiones por todos nosotros sin consultarnos y sin importarles lo que pensamos, sentimos o necesitamos, más aún ellos definen su voto en función de los intereses del partido al que pertenecen, y si queremos ser más precisos en el análisis, su voto responde a los intereses de los burócratas que gobiernan esos partidos (ya que ni siquiera responden a los intereses del partido en su conjunto). Recientemente algunos miembros de la UCR han denunciado que en el partido no se debate desde hace muchos años, los partidos políticos no tienen plataformas electorales, los candidatos, de los diferentes partidos, como ocurrió en la UCR ni siquiera fueron votados por su partido, en casi todos los partidos el candidato que se votó en las internas abiertas fue elegido por un grupo minúsculo de miembros del partido.
El ciudadano no delibera ni gobierna, más aún si somos estrictos, no elige, sino que refrenda una elección realizada por un reducido grupo de burócratas que manejan los partidos políticos.
En el ejercicio de la “democracia” ocurre algo parecido. No tenemos ninguna participación en lo que se discute o vota en los parlamentos nacionales o provinciales, consejos deliberantes, etc. En argentina ni siquiera se recurre a algunos mecanismos más participativos como lo son los plebiscitos o referéndums, el último plebiscito que recuerdo fue el del Beagle en épocas de Alfonsín. Nuestros “representantes” suelen votar leyes de reducción de salarios, aumento de la edad jubilatoria, aumentos de las tasas de servicios públicos, leyes laborales antipopulares, etc. En nombre de un pueblo que no sabe ni lo que votan.
Más aún muchos “representantes” no emiten una palabra en su paso por las cámaras, allí todo se decide en el bloque de diputados y los miembros del bloque deben votar lo que el bloque determina, es decir lo que determinan los pocos que conducen el bloque que responden a los pocos que conducen el partido.
En Rosario, asistí por T.V. a una sesión del consejo deliberante que se realizó el 10 de noviembre de 2011. Su presidente, el Señor Concejal Socialista Miguel Zamarini decidió no permitir que los ciudadanos de Rosario puedan presenciar la sesión donde se debatía el aumento del boleto de transporte urbano. Uno se pregunta por qué el “demócrata” Zamarini no permitió la entrada de los ciudadanos a las barras del recinto, y más aún porque mientras otros concejales (como María Eugenia Bielsa) solicitaban que se permita el acceso de la gente al recinto para escuchar el debate, este “demócrata” se negó.
Es muy simple porque su bloque había decidido aumentar el boleto en un casi 30% afectando los bolsillos de los trabajadores y favoreciendo a las patronales del transporte, de la misma manera que el gobierno municipal aumentaba la Tasa General de Inmuebles, en consonancia con el gobierno de la provincia, perteneciente al mismo color político, que anunciaba días después un tarifaso en agua, luz y otros servicios.
Pregunta ingenua, Zamarini y los concejales socialistas, el gobierno provincial de Binner y el partido socialista consultaron a los ciudadanos de Rosario y de la provincia sobre el aumento de tarifas y servicios.
La respuesta es no, ellos deciden por nosotros, nos meten la mano en el bolsillo, nos quitan recursos que podríamos dedicar a mejorar las condiciones de vida y educación de nuestras familias, preconizan ideas económicas obsoletas que perjudican a los trabajadores como la de un pacto social que congele precios y salarios que siempre terminan en congelamiento de salarios y aumentos solapados de los precios, en definitiva, estos llamados “socialistas” no se diferencian en nada de los partidos burgueses de derecha.
Es por ello que Zamarini no quiere que asista público a las sesiones del Concejo Deliberante, porque ni siquiera nos quiere permitir que presenciemos como el Partido Socialista traiciona los intereses de los trabajadores, aumentando las tarifas y servicios para beneficiar a los sectores de mayores recursos. Desde que el Partido Socialista gobierna aumentaron siempre esos servicios e impuestos, plantearon congelar los salarlos, etc., la más típica política neoliberal de derecha cuyo resultado ha sido el aumento de los indigentes que deben refugiarse en villas miserias en las grandes ciudades (que en Rosario y Santa Fe crecen a ritmo firme) para que la política clientelar del Gobierno socialista llene de “colaboradores” la administración pública, como surge de las declaraciones cruzadas del propio gobernador y su colaborador Martino de la Dirección Provincial deVialidad.
En definitiva la forma democrática de gobierno en argentina consiste en que los ciudadanos somos convocados una vez cada cuatro años a votar presidente, gobernador, diputados, senadores, concejales, que una vez instalados e sus sillones toman decisiones determinadas por sus partidos sin consultar a los ciudadanos, y que en no pocas veces son producto de los “incentivos” que generosamente les acercan los grupos de poder para lograr beneficios especiales (recordemos la famosa Banelco del ministro de trabajo de De La Rúa, el yo robo para la Corona de Manzano, la frase “en argentina tenemos que dejar de robar por lo menos por dos años” de Barrionuevo, la venta del puente colgante de Santa Fe en épocas de Reviglio, etc.).
A veces nos regalan simulacros democráticos como el famoso presupuesto participativo de Rosario que es solo una mascarada de participación ya que lo que se vota en esas reuniones es lo decidido de antemano por el gobierno municipal.
Otras veces se llega a tratar en ocultar las decisiones antipopulares tratando de sesionar a puertas cerradas.
Pero siempre los ciudadanos somos los convidados de piedra en este sistema representativo en el que una burocracia de poder se lleva una parte de la tajada del león de la riqueza que todos producimos con nuestro trabajo y a los ciudadanos nos dejan tan solo migajas. Como hacían los Romanos, solo se trata de una democracia de pan y circo para entretener al pueblo mientras ellos se enriquecen y nosotros nos empobrecemos.
Hasta la próxima

martes, 8 de noviembre de 2011

El uso de la ciencia en la política y en la economía.


En los setenta asistimos a un importante debate sobre el carácter de la Ciencia. La Ciencia tenía un carácter político o por el contrario se puede hablar de Ciencia Neutral.
Esta discusión no es menor y reviste de un profundo interés para el ciudadano común. Si bien el conocimiento no tiene que tener necesariamente una connotación ideológica, el átomo no es de izquierda o de derecha, la implementación del conocimiento sí puede responder a políticas con diferentes signos ideológicos,
Un conocimiento puede ser utilizado para fabricar armas de destrucción masiva o para generar energía o curar enfermedades, puede utilizarse para construir o destruir.
En Ciencias Sociales, la cuestión es más difusa, ya que el conocimiento es construido desde matrices ideológicas que definen los efectos aplicativos de ese conocimiento.
No es posible pensar en el desarrollo de programas económicos de matriz liberal o neoliberal, que no impliquen beneficiar a quienes tienen mayores recursos y perjudiquen a quienes nada poseen. Esa matriz neoliberal, al poner el acento en la oferta por sobre la demanda, implica necesariamente favorecer a los propietarios de los medios de producción que son los que participan de esa oferta.
Todo posicionamiento económico es una opción de clase, cuando los republicanos en EE.UU. piden bajar los impuestos, significa aumentar las ganancias de quienes más tienen. Y porque perjudica esto a los que menos tienen, yo no soy economista, ni necesito serlo, para saber que al bajar los impuestos, el Estado tendrá menos recursos para afrontar los otros gastos que hacen al nivel de vida de la población, particularmente aquellos que necesitan de su asistencia. No casualmente, esas políticas neoliberales cuando hablan de bajar los impuestos agregan la necesidad de ajustar los gastos del Estado, particularmente los referidos a la asistencia social.
La derecha de la burguesía siempre tuvo la ilusión de contar con lo que Marx denominaba el “Estado Barato”, un Estado que solo se dedique a la seguridad[i] agregando tibiamente, que también debe ocuparse de la salud y la educación (cosa que generalmente los gobiernos de derecha no cumplen).
El otro reclamo neoliberal es el de la libertad de mercado, libertad para hacer y deshacer sin intervención del Estado. Les molesta que el Estado tenga empresas públicas o regule el funcionamiento de las áreas críticas de la economía, se fastidian cuando el Estado regula el mercado de divisas, se preocupan cuando el Estado interviene en el régimen de importaciones, todas medidas estas que apuntan a debilitar al mercado interno y fortalecer a los grupos económicamente fuertes de las corporaciones multinacionales.
El tema de las divisas es paradigmático, en cualquier país del mundo es raro ver esa extremada preocupación por la compra de dólares que tenemos los argentinos. Si Ud. va a Madrid, París o Berlín, se encontrará que los ciudadanos solo compran divisas extranjeras cuando las necesitan, por ejemplo para viajar a un país que no tiene una moneda como la suya. Las propiedades inmobiliarias en Europa se compran en Euros, o en la moneda de uso corriente en otros países.
En Brasil por ejemplo, la moneda en la que se posicionan los brasileros es el real no el dólar, entonces, porque en Argentina corremos tras el dólar. Más aún el dólar es una moneda cada vez más débil en el mundo, en Brasil por ejemplo el real se revaluó notoriamente frente al dólar, y en muchos países ocurre algo semejante.
El control sobre el cambio impuesto por el gobierno en los últimos días debería preocupar a quienes no pueden justificar los dineros que usan para comprar dólares, de ninguna manera a quienes cuando compramos dólares podemos decir de dónde vienen los recursos para comprarlos.
En la acometida mediática se usa la figura del ciudadano que compra cien dólares para justificar la supuesta perversidad de los controles en la compra venta de dólares, ese señor que compra cien dólares no tiene nada que ver  con la evasión de divisas extranjeras, más aún compra dólares creyendo ingenuamente que puede defender su dinero.
Decimos que esta idea es falsa y veamos porqué. Haga el lector una sencilla operación para ver la falsedad de este argumento, si compró cien dólares en el momento en que valía 3,80 pesos por Dólar hace aproximadamente un año, ganó por cada Dólar 0,47 cvos. O lo que es lo mismo un 12%. Si como dicen los medios hegemónicos la inflación aumentó un 30 por ciento en el mismo lapso de tiempo habrá perdido un 18% de su capital. Visto desde otro punto, con sus cien dólares gano 47 pesos que casi no le sirven para nada.
El dólar aumento solo un 430% desde el 27 de marzo de 1991, cuando un dólar pasó de valer un peso a los 4,27 pesos dólar que cuesta hoy. Cuando cae la convertibilidad en 2002, el dólar paso a valer 3,40 pesos por dólar, en ese momento un departamento de un ambiente se podía comprar a precio de pozo en 7.000 dólares, hoy el dólar aumentó desde ese momento un 80%, en ese mismo lapso los precios al consumidor se incrementaron un 172,17%, un departamento de un ambiente varió de los 7.000 dólares a los 50.000 dólares actuales, es decir contra la inflación informada por el INDEC (recordemos que esté índice según los medios monopólicos es muy inferior al real) el señor que compro un dólar perdió casi la mitad de su valor, es decir tendría 0,50 dólar, pero contra el valor de las propiedades que se incrementaron un 700% perdió un 620%, unos 42.000 dólares. Es decir alguien que tenía 50000 dólares compraba 7 departamentos hoy solo puede comprar 1. Como vemos el dólar fue en los últimos veinte años la peor de las inversiones, aun peor que los plazos fijos.
En definitiva comprar dólares para guardarlo en una caja de zapatos sin que produzcan nada es muy mal negocio, el dinero no es capital, para que lo sea debe cumplir con la condición de posibilidad del capital, es decir, invertirse en el circuito productivo, si yo tengo un billete de cien pesos en mi bolsillo no es capital, es tan solo un papel que no me sirve para nada, para que ese billete se constituya en capital tiene que cumplir la función social de producir[ii], es la famosa fórmula de Marx con la que define el proceso de la economía capitalista D-M-D hay que tener dinero para invertirlo en producción que nos permita producir mercancías que al realizarlas en el mercado no permite ganar más dinero.
Los dólares en el colchón son un capital muerto, tienen la potencialidad de constituirse en capital productivo, pero solo lo serán si se invierten, mientras tanto, como todos los activos y bienes pierden valor si no se los usa.
La segunda cuestión tiene que ver con el uso que los monopolios mediáticos hacen de los investigadores de organizaciones prestigiosas como el CONICET, ávidos de tener un poco de espacio en la prensa para ser conocidos. El 2 de noviembre de 2011  el historiador Claudio Bellini publica en Clarín un artículo que satisface plenamente los intereses del grupo monopólico en su enfrentamiento con el gobierno.
El autor critica el control de las importaciones, reemplazando los productos importados por otros de origen nacional, o el incremento el componente local de las manufacturas que se venden en el mercado y plantea que por la política del gobierno de CFK se han visto afectadas las industrias de celulares, electrodomésticos, autos y editoras. Lo que no dice qué industrias se han visto afectadas, porque si se controlan las importaciones las industrias que se verán afectadas son aquellas que se hallan fuera del país, no las que están instaladas en Argentina.
En otro fragmento de su artículo el autor analiza el desbalance de la balanza comercial, afirmando que continúa deteriorándose, y se deduce que ello sería negativo, entonces porque sería negativa la política de sustitución de importaciones que lógicamente mejora el superávit comercial. Esto no se explica en el artículo.
Luego el autor critica los controles sobre la importación editorial y el daño que produce a las editoras locales, cuando en realidad estas medidas abren las compuertas para que las editoriales locales aprovechen y aumenten su capacidad de producción reemplazando los materiales que vienen de afuera. Promocionar la industria editorial local es la mejor manera de garantizar la circulación de los bienes culturales.
En general el artículo constituye una confusa y solapada defensa del neoliberalismo, en este caso expresado por un historiador joven que seguramente tiene mucho interés en que su artículo salga en un diario de gran circulación como Clarín. La deducción lógica nos indica que el autor o bien es un neoliberal, como dijimos más arriba, o sigue los lineamientos editoriales del monopolio, sacrificando su espíritu crítico en haras mantenerse por un momento fugaz en el espacio editorial, con la ilusión de que ello le redunde en mayor reconocimiento en la sociedad.
En caso de que sea la primera opción, un pensamiento que abreva en el neoliberalismo,  es conveniente recordarle al autor que esta corriente económico es la que en los años del menemismo condenó a millones de argentinos a la pobreza y a la indigencia.
Que durante el gobierno genocida de la dictadura militar, el Ministro de Economía Martínez de Hoz, desarrolló conceptos similares a los que se desarrollan en este artículo preconizando la apertura comercial de Argentina que como dice nuestro autor la incluiría en el mundo globalizado del comercio mundial.
Sería cómico, sino fuera trágico por las consecuencias que trajo la gestión económica de Martínez de Hoz, en la que se justificaba la apertura económica, con el argumento de que ello  mejoraría las condiciones de los empresarios locales, ya que permitiría una mejor competitividad de la industria, bajaría sus costos y aumentaría el acceso a la tecnología y al crédito, lo mismo que afirma el autor del artículo que estamos criticando.
No se trata de defender a los empresarios argentinos porque son buenos o explotan menos a los trabajadores, se trata de que cuando las empresas fabrican mercancías en nuestro país , lo hacen con mano de obra local y por lo tanto aumenta la posibilidad de que los trabajadores tengan más empleo y de mejor calidad, que en tanto escasea la mano de obra (que bajo el capitalismo es una mercancía mas) los trabajadores pueden negociar en mejores condiciones su salario, que el Estado recauda más impuestos y por lo tanto cuenta con más recursos para invertir en políticas sociales, en educación, en obras públicas, etc.
Se genera un círculo virtuoso en la economía que potencia la adquisición de bienes materiales y culturales de parte de los trabajadores y su participación en la vida social, en definitiva se genera una ampliación de la ciudadanía social y una democracia de mayor calidad que se orienta a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de todos los ciudadanos con efectos de una mayor igualdad en la distribución de los ingresos.
Una última cosa, un consejo a los jóvenes profesionales e investigadores, a veces es preferible ser paciente y construir la carrera académica desde una perspectiva crítica/autocrítica, defendiendo los intereses de los sectores más vulnerables de la sociedad y trabajando por la mayor inclusión social basada en la igualdad y la ampliación de ciudadanía, que tomar el atajo de querer crecer teniendo espacios mediáticos ajenos al pensamiento social crítico, ya que los medios monopólicos siempre tratan de contener la reflexión y domesticar a los “científicos” que publican en sus páginas para que sirvan a sus intereses de construir una realidad ficticia que oculte los efectos devastadores que la economía liberal (que les interesa desarrollar) sobre la sociedad.
Hasta la próxima.



[i]No es casual que la derecha exija al Estado que se ocupe de la seguridad y el eslogan opositor y de los medios hegemónicos sea el combate a la inseguridad a través del aumento de las penas y la represión indiscriminada.
[ii] Debo comprar algo o invertir en alguna actividad industrial.