lunes, 17 de enero de 2011

Periodismo, periodistas, medios de comunicación y poder.

La primera pregunta que surge al abordar este tema es: ¿Qué es un periodista?, la respuesta más sencilla sería, el que escribe en un periódico. Según el diccionario de la Real Academia Española, periodista es un profesional de la información. Una persona que prepara o presenta las noticias por cualquier medio de comunicación social.
El periodista es un profesional que trabaja con un insumo básico que son las noticias, pero también podríamos decir que al trabajar con noticias puede llegar a convertirse en un cronista, un narrador de acontecimientos.
Hasta acá todo bien, el periodista sería una persona que releva la información cotidiana y la presenta para su consumo por los lectores, radioescuchas o televidentes del medio en el que trabaja.
En los últimos años se ha desatado una verdadera guerra en la profesión del periodismo, periodistas que apoyan el proyecto gubernamental versus periodistas que apoyan el proyecto opositor.
Aclaremos que hablamos de proyectos y no de partidos porque tanto de uno, como de otro lado se constituyen bloque históricos de poder que va mas allá de los partidos, englobando partidos políticos, medios de comunicación, corporaciones patronales, gremios etc.
Creo que el problema surge cuando se nos pretende hacer creer que existe un periodismo independiente como lo afirma el eslogan de TN. No existe periodismo independiente, desde su surgimiento el periodismo mantuvo estrechos lazos con los diferentes bloques de poder.
El periodismo surge de la necesidad que tenemos los seres humanos de conocer lo que ocurre en nuestro entorno inmediato y mediato. En la edad media los informadores eran los juglares y los saltimbanqui, que viajaban de ciudad en ciudad comunicando los acontecimientos de los lugares donde habían estado. Podríamos decir que el periodismo es uno de los hijos dilectos de la invención de la imprenta, ya que con su surgimiento se hizo posible imprimir hojas sueltas en las que se narraban los sucesos recientes y el correo fue una forma de hacer llegar noticias. Pero aún en esta época la información se veía sometida a una serie de filtros antes de llegar al consumidor, filtros que subsisten aun hoy. Por ejemplo el informador debía adecuar el texto para saltear la censura o las consecuencias de lo que decía, filtraba la información según sus propios intereses, aun cuando esta operación no se realizara de manera consciente, etc.
El problema surge cuando se piensa que el periodismo puede mostrar la verdad, ser objetivo e independiente.
Comencemos por analizar el primer supuesto. La lengua española tiene varias acepciones para este término:
·                    Verdad: proviene del verbo latino veritas y significa conformidad de las cosas con el concepto que la mente se forma de ellas.
·                    Conformidad de lo dicho con lo pensado o sentido.
·                    Propiedad que tiene una cosa de mantenerse inmutable.
·                    Proposición o juicio que según la razón no se puede negar.
Como podemos ver la verdad es una percepción del sujeto que se adecúa al objeto según la particular forma de percibir del primero.
Hablar de la verdad implica considerar los intereses que lleva a una persona a aceptar algo como verdadero, dos personas no pueden considerar unívocamente una misma verdad, cada una de ellas le imprimirá al contenido del concepto la impronta de su propia subjetividad, subjetividad que se halla social e históricamente determinada.
Para analizar más profundamente el problema de la verdad recurrimos al concepto de “significaciones imaginarias sociales”  que son el modo de ser de una sociedad, constituyen y hacen posible los objetos sociales. Condicionan y orientan el pensar y hacer social. Es una posición primera que inaugura e instituye lo histórico – social precediendo al imaginario social instituyente.
La verdad es una de esas significaciones imaginarias sociales y es parte del magma de significaciones que produce las instituciones sociales imaginarias en un determinado momento histórico social.
Cuando entramos en el campo del periodismo podemos ver con mayor claridad este concepto, el periodista cuando escribe está determinado por estas significaciones imaginarias sociales, y por los intereses propios y colectivos del grupo social al que pertenece.
En cuanto al tema de la objetividad ha sido intensamente debatido en el campo de las ciencias sociales, la objetividad siempre es una subjetividad puesta en acto. Lo objetivo es la expresión de la subjetividad cognoscente, por lo tanto, cuando hablamos de objetividad debemos reconocer que la misma implica un sujeto que la enuncia y por lo tanto sujeta a las determinaciones que determinan al ser en situación.
Finalmente la cuestión de la independencia, no existe periodismo independiente, en el capitalismo el periodista es un empleado de las corporaciones mediáticas y por lo tanto sujeto a las determinaciones editoriales de esas corporaciones. El periodista no puede escribir contra la línea editorial del medio en el que trabaja porque pierde el trabajo y mucho menos puede escribir contra los intereses de la corporación y sus aliados económicos, existen casos de periodistas en Rosario que por comunicar ciertos negocios del dueño de una Radio local fueron despedidos o el caso de los tres periodistas que realizaron preguntas incómodas a De Narváez uno de los dueños de Canal 2 y todo los programas en los que participaban fueron sacados del aire o el caso de un periodista de Rosario que trabajaba en el programa de Grondona “el periodista liberal que siempre dice la verdad” y fue despedido sin explicaciones por disentir con don Mariano. Si el periodismo es independiente como dice TN porque en ningún programa de este canal de noticias se entrevista a los Russo, Barragán, Barone, Victor Hugo Morales o cualquiera de los periodistas que critican firmemente al grupo Clarín,
Desmitificada la noción de periodismo pasemos a las otras cuestiones de nuestro título. En la sociedad capitalista tardía, la burguesía sostiene su dominio más que en la represión, en el control. Ya no se trata de agredir físicamente a quienes se oponen a la organización social, se trata de lograr que su voz no sea escuchada, por medio del silenciamiento que los excluye de la pantalla pública o que oculta e invisibiliza sus acciones, el ejemplo más claro es como los medios del grupo Clarín ocultan o distorsionan los actos masivos cuando no son amigables a sus intereses.
Para que pueda ocurrir el segundo fenómeno, la invisibilización de las acciones, es necesario que exista una alta concentración de los medios de comunicación, como ocurre en la actualidad en nuestro país, si los medios están concentrados en pocas manos, los propietarios de esos medios podrán acordar lo que dicen o no dicen, lo que muestran o no muestran.
En el capitalismo la libertad de prensa es libertad para que los dueños de los medios de prensa nos digan o muestren lo que ellos quieren decir o mostrar y los periodistas que son sus empleados deben obedecer a los dictados de los gestores de los medios.
Solo en Internet y en las nuevas formas de comunicación que este medio posibilita encontramos los ciudadanos formas de comunicarnos horizontal y directamente y podemos darle un poco mas de realidad a eso de la libertad de la información.
Pero aún así ello es limitado porque lo gobiernos encuentran formas de reprimir, eliminar, a aquellos instrumentos que divulgan ciertas informaciones que no les convienen a los gobiernos o a las corporaciones, véase sino lo que paso con Wiki Leaks, o como ciertos gobiernos como el de China censuran algunas páginas obligando a medios como Google a no publicarlas en China.
Pero existen otras formas mediante las que el poder económico censura la libertad de expresión. Por ejemplo puede creer el lector que una empresa que tiene negocios “non santos” continuará anunciando en un canal que denuncia esos negocios, y sería tan ingenuo como para pensar que si la cuenta de publicidad es muy grande un canal va a aceptar que se denuncie a esa empresa por ese medio, que periodista se atrevería a denunciar los negocios sucios a menos que desee quedarse sin trabajo.
Y existe una cuestión más que demuestra la importancia de los medios de comunicación en nuestra época, hoy muchas corporaciones desarrollan estructuras mediáticas para tener una herramienta que le permita hacer negocios con sus empresas productivas de manera más fluida. Magnetto, el CEO de Clarín, ha dicho que en los primeros años de gobierno se le debe presionar para sacarle la mayor cantidad de prebendas económicas posibles y cuando esto ya no es posible se debe presionar para que caigan y volver a empezar el círculo con otro gobierno.
Es que en el entramado complejo de la sociedad actual existe una fuerte imbricación entre comunicación, economía y poder. Y cuando hablamos del poder no nos referimos solamente al poder del Estado, ya que el estado constituye un nodo de la red de poder que atraviesa la sociedad, existiendo otros nodos en otras redes que son tan o más poderosos que el Estado, sean los negocios lícitos o no, como por ejemplo las grande corporaciones financieras, mediáticas o los carteles de la droga.
Es por eso que frente a esta configuración social existente, lo único que tenemos los ciudadanos comunes es nuestra capacidad crítica que nos permita elucidar los contenidos de la masa de información con la que somos bombardeados para poder pensar acerca de aquello que nos rodea desde una perspectiva autónoma
Hasta la próxima

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