sábado, 20 de noviembre de 2010

Autoritarismo y democracia.

Comenzaré esta nota analizando lo que implica hablar de autoritarismo, ya que es un término muy referenciado en los medios de comunicación pero a veces su uso abusivo hace que pierda sustancia. En primer lugar recurriendo al nuevo truco de goglear la palabra encontré una serie de definiciones que expongo a continuación:
1.                 El autoritarismo es, en términos generales, una modalidad del ejercicio de la autoridad en las relaciones sociales, por parte de alguno o algunos de sus miembros, en la cual se extreman la ausencia de consenso, la irracionalidad y la falta de fundamentos en las decisiones, originando un orden es.wikipedia.org/wiki/Autoritarismo
2.                 Forma de gobierno en la que el líder ejerce poder absoluto, no restringido por leyes o la oposición etc. Actitud de quien pretende completa obediencia o sumisión a su autoridad….es.wiktionary.org/wiki/autoritarismo
3.                 Autoritario: que favorece o es partidario de la obediencia completa y sin cuestionamientos a la autoridad en oposición a la libertad del individuo. Que ejerce completo o casi completo control sobre el comportamiento de otros; Propio o relacionado con el gobierno o sistema político o práctica en la que la ...es.wiktionary.org/wiki/autoritario
4.                 Sistema fundado en la sumisión incondicional a la autoridad.... Ver definición www.definicion.org/diccionario/90
5.                 Podría decirse que es una degeneración de la autoridad. Se trata de una imposición de la obediencia y, por lo tanto de una restricción de la libertad. El pensamiento autoritario se contrapone a la ideología liberal y democrática.concept.blogia.com/index.xml
Como podemos ver en las definiciones, cuando se habla de autoritarismo se hace referencia a la falta de consenso o fundamento en las decisiones, un intento de realizar un fuerte control sobre los comportamientos sociales restringiendo la libertad de las personas que lo sufren. El autoritarismo sería una corrupción de la autoridad, siendo esta última emanada de  una fuente que legitima el ejercicio del poder. Es por ello que los términos relacionados en la literatura sociológica con autoridad son poder, influencia y liderazgo.
Según Max Weber, la autoridad es el ejercicio del poder legítimo, para ello es necesario que existan un conjunto de reglas compartidas que establecen cuales son los límites de la obediencia. La legitimidad de estas normas parte de un concepto muy relacionado con la autoridad, el consenso, que supone que para ser legítimas, las normas deben ser comunes a un amplio número de personas y no limitarse a regir únicamente las relaciones que estrictamente se establecen entre los que mandan y los que obedecen.
Siguiendo a Castoriadis, las sociedades capitalistas actuales son esencialmente heterónomas, es decir el consenso no se establece en base a normas elaboradas en forma totalmente democrática y participativa por el conjunto de los ciudadanos, sino que el mismo se remite a normas pre-existentes a los ciudadanos, y que solo pueden dejar de valer cuando son derogadas por una autoridad legítima.
Las democracias actuales, no son democracias participativas, esto quiere decir que las decisiones no son tomadas por el conjunto social, sino por personas que han sido instituidas como representantes del conjunto para establecer o revocar normas. Por ejemplo nuestra constitución es clara al respecto, “el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes”.
Por lo tanto, lo democrático en Argentina se refiere al juego político que surge a partir de un sistema en el que el “pueblo” se reúne cada cuatro años (o cada 2) para elegir a sus representantes, quienes a partir de allí tienen libertad absoluta para tomar decisiones en nombre del conjunto de la población. Esto vale para todos los niveles de representación, desde el Presidente hasta el más humilde de los concejales del pueblo más pequeño. Pero además un simple ciudadano que quisiera presentarse para un cargo electivo, tendría muchas dificultades para hacerlo, porque el otro componente de este sistema de representación, es que la acción política se encuentra mediada por un conjunto de corporaciones, los partidos políticos, dentro de los cuales funciona el mismo sistema de representación, por lo tanto para participar en la lucha política parlamentaria es necesario adscribir a una determinada corporación y dentro de ella someterse a las reglas de juego de la misma.
Resulta una obviedad que este modelo de representación crea una casta burocrática, que en algunas oportunidades se le ha dado el nombre de “clase política”, que son aquellos sujetos que se han mediatizado del sistema productivo y se desenvuelven como políticos profesionales, es decir su modo de vida es hacer política.
El mismo modelo se reproduce con algunas diferencias, en todas las organizaciones de la sociedad, escuelas, universidades, entidades públicas de gestión, etc.
Dentro del modelo de representación, la autoridad legítima es la que emana de la llamada “voluntad popular”. ¿Que es la voluntad popular? Es la contabilización del número de sufragios que obtiene cada candidato en la contienda electoral y el lugar que puede ocupar en función de ese volumen de votos. Al votar a los diferentes candidatos, les otorgamos un cheque en blanco para que hagan y deshagan lo que les plazca y el único control es que si no nos gusta su desempeño, cuando se presenten nuevamente no los votaremos[1].
Fuera de ello, los ciudadanos “de a pie”, no tenemos ninguna injerencia en los asuntos de la administración del Estado, a menos que tengamos los recursos económicos suficientes como para poder incidir en las decisiones de algún político que ocupa un lugar de gestión.
Lo que nos interesa discutir son las diferentes posiciones de los distintos políticos y corporaciones mediáticas o empresariales respecto al autoritarismo y a una supuesta falta de democracia formal en nuestro país.
Hemos visto más arriba, las reglas del funcionamiento de la “democracia” representativa liberal, podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que ella implica, pero la única forma de modificar las reglas de juego, es desde adentro de la sociedad.
Nuestro país ha transitado ya muchas locas aventuras de ideologías autoritarias que pretendían modificar la sociedad desde afuera de ella, cambiando las reglas por voluntad de un grupo armado o insurreccional que asumía mesiánicamente ser el portavoz de la ideología revolucionaria y pretendía cambiar a la sociedad existente por un modelo que funcionaba solo en sus cabezas.
El resultado de estas ideologías aventureras lo hemos vivido, no solo en Argentina, todas estas experiencias (Rusia, China, Viet Nam, etc.) terminaron con grandes masacres de los revolucionarios primero en los ajustes de cuentas post toma del poder y de la población en general[2] después.
Los cambios sociales no se producen de un día para otro, para que ocurran deben madurar condiciones sociales objetivas y subjetivas, se deben modificar condiciones de existencia tanto materiales, como psíquicas de los ciudadanos de un determinado país.
El capitalismo, por ejemplo no maduró en una generación, fue desarrollándose a lo largo de miles de años, en los que la acumulación a nivel de lo cultural y lo psíquico, en la evolución humana fue dando lugar a la posibilidad de que existiera la Revolución Francesa que rompería (en palabras de Marx) el cascarón burocrático del Ancien Régimen.
Desde esta perspectiva todo lo que aporte a mejorar las condiciones de vida y de conciencia de los ciudadanos en el presente es un avance a nivel de lo social.
Es incorrecto pensar que la conciencia y las ideas se desarrollan cuando más profunda es la pobreza y miserable la existencia de los oprimidos, los grandes avances se producen cuando lo que están abajo pueden tener el tiempo y las herramientas conceptuales para analizar su entorno y así desarrollar acciones en la dirección de la autonomía social.
Dicho esto, veamos cómo ven los medios al autoritarismo y utilicemos los ejemplos cotidianos como un analizador.
Para los medios hegemónicos y los periodistas empleados en ellos, lo autoritario, la crispación y la violencia solo existen cuando se visualiza en algún miembro del gobierno. Si la presidenta critica a alguien es un signo de autoritarismos, no un ejercicio de su capacidad crítica o una participación en el libre juego de la democracia representativa. En cambio si Graciela Camaño le pega cobardemente[3] a un diputado oficialista, no es una agresión es justicia, según los dichos de la impresentable Carrió, de Magdalena Ruiz Guiñazú, del Jefe de Gobierno de la ciudad Macri y todos los miembros de la derecha autoritaria y prebendaría que participan de la política Argentina.
El colmo de la irresponsabilidad y la soberbia es la actitud de algunos políticos, periodistas, empresarios, etc. que piensan que son impunes y que pueden mentirnos y manipularnos.
El debate del presupuesto es un ejemplo, se nos intentó hacer creer a través de una maniobra de Carrió, Hotton y los medios hegemónicos que un supuesto gobierno corrupto compraba voluntades en la cámara. No es necesario comentar el desenlace de la opereta, la burda maniobra terminó desgastando aún más a una oposición cada vez más deshilachada y fragmentada, y es cada vez menos creíble, ya que no tiene nada para ofrecer a una ciudadanía cansada de tanta hipocresía, cinismo y desfachatez.
Ahora vayamos a la definición de autoritarismo, no les parece que cuando Carrió arrea a los diputados de la Coalición Cívica, tomándolos del brazo y sacándolos del recinto a gritos, encaja en esta definición. Y también se corresponde con el concepto de autoritarismo, cuando la impresentable política ultra católica, amenaza a los opositores con escracharlos en los medios de propiedad de hipermomopolio mediático si dan quórum.
No es autoritaria acaso la actitud de Chiche Duhalde, aquella que Cristina denunció por portación de apellido, cuando sale por los medios a defender la salvaje agresión de Camaño y encima dice que fue un buen sopapo. O Macri incitando a la violencia, mientras defiende a Camaño, para que sea Barrionuevo, (el que justificaba el cobro de comisiones por dar trabajo los abogados o que decía que –ellos- los políticos tenían que dejar de robar por lo menos por dos años) el que le pegue a Kunkel.
Frente a ello que encontramos, a una autoritaria, crispante, violenta, intolerante Cristina Fernández de Kirschner que en sus discursos lleno de incitación al odio (según los opositores, calma a sus seguidores, los invita a respetar a quienes agreden, convoca a la tolerancia, etc. etc.
Si seguimos la definición de autoritarismos, quien les parece que es el autoritario en el terreno de la política.
Se los dejo para que lo piensen.
Hasta la próxima.


[1] Por ejemplo Menen ganó varias elecciones y en la del 2003 no logro repetir y quedó casi fuera de la política
[2] Sino véase la masacre de Kronstadt en la primera época bolchevique, los asesinatos de cientos de miles de miembros del partido bolchevique a manos de Stalin, el genocidio del grupo de Pol Pot en Camboya, la masacre de Tiananmen, las depuraciones Castristas en los últimos 50 años, etc.
[3] Cobardemente en un doble sentido, porque le pego a traición cuando Kunkel estaba de3scueidado y porque abusó de su condición de género a sabiendas que el diputado no iba a contestar su agresión salvaje.

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