domingo, 27 de julio de 2025

La Argentina de MIlei. Apuntes para el debate

Hablemos claro, algunos políticos ocultan sus intereses tras falacias propias del capitalismo y del dominio de la gran burguesía. Una de estas falacias es hablar del campo como un factor de progreso. Se oculta que el proyecto actual es regresivo y que según y Milei llevará al bienestar de los sectores medios y pobres. No solo es falso que las políticas macro de Milei están ordenando la economía con el feroz ajuste, y el déficit cero, sino en realidad el proyecto de Milei es mucho más regresivo que lo que él manifiesta. Dicho por el presidente, el quiere volver al siglo XIX cuando la pobreza en Argentina superaba el 80%. Es un momento en que el país no tenía industrias. En su fundación en 1887 la UIA tenía 400 empresas y en su asamblea fundacional asistieron 900 socios. Argentina tenía una inmensa mayoría de sus habitantes sin derechos, los patrones agrarios tenían dominio absoluto sobre la vida de sus empleados que vivían en condiciones de casi esclavitud y el resto eran gauchos nómadas qué habitaban en viviendas miserables. No fue el liberalismo ni el mercado quien saco de esta condición de semiesclatitud a los trabajadores urbanos y rurales, sino los partidos progresistas de entonces, el radicalismo y el socialismo que obligaron a la oligarquía a votar la ley Sáenz Peña de voto secreto y obligatorio, que en su debut permitió que el radicalismo ganara las elecciones de 1916. La falacia del campo como sector interesado en el progreso común se esconde detrás de una mentira, que el campo es un sector homogéneo con intereses comunes. El campo reunido en la Sociedad Rural es un sector de la gran burguesía terrateniente interesada en un país agroexportador al que no le importa el mercado interno. Por eso la Argentina agraria siempre tejió alianzas con el imperialismo, primero el Inglés y luego fundamentalmente el norteamericano. De allí que "el campo" reunido en la Sociedad Rural aplaudió la quita de las retenciones, pero también el veto a la mejora de las jubilaciones. Esta medida fue aplaudida por un gobernador muy cercano a la extrema derecha mileista, me refiero a Pullaro que festejó qué el presidente ayudara a lo que denominó el interior productivo, lo cual es falso, la baja de las retenciones no mejora la situación de los campesinos pobres y medios, que viven en situación de pobreza con necesidades básicas insatisfechas (NBI) los primeros o que son explotados los segundos, por los grandes conglomerados de producción agraria como Globocopatel. Menos aún mejora la crisis terminal de la gran mayoría de las PYMES (comerciales e industriales) que sufren una epidemia de cierres por la baja del consumo, producto de anclaje de la inflación al dólar barato y a los salarios cada vez más relegados por la inflación; y por otro lado los aumentos desmedidos de los alquileres y servicios qué además de influir en el bajo consumo, aumentan los costos de los productos de las PIMES. Estos sectores a lo largo del siglo veinte no bajaron la pobreza, el mejoramiento de las condiciones de vida se debió a las luchas obreros y campesinas (la huelga de los Talleres Vasena y la Patagonia rebelde en 1919, el grito de Alcorta, la gran rebelión de pequeños productores que dio origen a la Federación Agraria Argentina, las luchas de los sindicatos socialistas y anarquistas (FORA y CORA), el 17 de octubre que dio a luz al Peronismo y que llevaron a grandes reformas políticas y económicas llevadas adelante por el Radicalismo primero y el Peronismo después. La afirmación de Milei, respecto que Argentina era el país más poderoso del mundo en los fines del XIX y comienzos del XX es falsa, y tramposa como lo demuestra el descontento social que llevó a fuertes movimientos contestatarios como las revoluciones Radicales del Parque en 1890 y el levantamiento de 1905, y las grandes movilizaciones obreras dirigidas por socialistas y anarquistas que implicó que el Centenario de la Revolución de Mayo se festejara bajo Estado de Sitio en 1910. Hoy el llamado círculo rojo qué domina la política y la economía desde el siglo XIX, y que tiene integrantes con nombres propios, Sociedad Rural Argentina, donde se reúne la gran burguesía terrateniente, las organizaciones financieras como ADEBA y ABA que reúnen a la gran burguesía financiera, la UIA dominada por los grades capitalistas industriales como Paolo Roca, quiere volver a esa Argentina de la inequidad y la pobreza extrema, conculcando libertades y derechos elementales gestando una Argentina para el 10% que es dueño del 73% de los bienes totales del país, de allí la entrega de tierras, minería, vías navegables al imperialismo norteamericano fundamentalmente, porque a ellos no los afecta la caída del mercado interno, no dependen de él, por eso tipos como Peter Lamelas embajador designado por Trump se atreven a decir que EE.UU. viene a garantizar que Milei sigo siendo presidente y a apretar las gobiernos provinciales para que se subordinen al ajuste salvaje de Milei. Los argentinos debemos parar a Milei con el voto para que no pueda seguir con el ajuste, no votemos los candidatos de Milei y el PRO.

sábado, 5 de abril de 2025

LA DEMOCRACIA, LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS.

La democracia Existe una concepción, a mi juicio equivocada, que define en forma difusa lo que es y significa la democracia y establece como la mejor forma de democracia a la democracia representativa. Hablando estrictamente, democracia es un término que proviene del griego y que significa Kratos gobierno, demos circunscripción, es decir el gobierno del demos, que en la antigua Grecia consistía en una asamblea de los habitantes del demos concebidos como ciudadanos, dado que para tener esta categoría se debían tener unas condiciones que no involucraban a todos los habitantes del demos, solo los nativos, varones, que eran mayores de 18 años, con la condición de ser hombres libres y tener padres que también fueran ciudadanos, y que hubieran cumplido el servicio militar. En el proceso que culmina con el gobierno de Pericles se estableció esta condición, taxativa, el ciudadano era todo varón, hijo legítimo de padre y madre atenienses, de más de dieciocho años. Las mujeres, los esclavos, los metecos y los niños menores de dieciocho años no podían convertirse en ciudadanos. La sociedad ateniense contaba con tres espacios diferenciados en su vida social y política, la Ekklesía o asamblea del demos, espacio de lo público donde se discutían los problemas de la ciudad, el Ágora o espacio semipúblico, plaza pública donde, en un principio, se celebraban los mercados y donde los ciudadanos, se reunían para tratar los asuntos de la comunidad y el Oikos que era la unidad básica de la antigua sociedad griega y que constituía el espacio privado que genéricamente se podría llamar la familia. Por lo tanto, el concepto de democracia era restringido a una determinada cantidad de actores de la sociedad griega, pero a la vez amplio por cuanto todos los reconocidos como ciudadanos participaban en el debate en igualdad de condiciones. La democracia constituye un concepto polisémico, porque su nombre a lo largo de la historia de las sociedades no se corresponde a un significado unívoco. Tanto de un punto de vista sincrónico como diacrónico, las estructuras de la democracia han sido muy diferentes. No es lo mismo la democracia ateniense tal como la describimos acá, que las diferentes experiencias democráticas que han ocurrido en los diferentes momentos históricos, y a la vez, en la actualidad podemos describir diferentes modelos de convivencia democrática que, genéricamente podemos agrupar en democracia representativa, democracia directa, democracia parlamentaria, democracia presidencialista, etc. La burguesía a partir de la revolución francesa, además de entronizarse como clase dominante en la sociedad humana, secuestró el concepto de democracia, restringiéndola a la democracia representativa, a partir de la cual, este concepto quedó cercado en una frase de nuestra constitución que dice que “el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representante”, con lo cual, se instituyó un sector diferenciado de la sociedad que son los representantes (los políticos), aquellas personas que son elegidas cada tantos años, por un período determinado, para ejercer la “representación” del pueblo en la administración de los órganos de gobierno. Así como el criterio de representante plenipotenciario (una vez elegido el representante no responde mas elector y hace lo que quiere con su “representación”) mediatiza a la masa de ciudadanos de la administración de la república “la res-pública” que del latín significa la cosa pública. Al instituir la democracia representativa que conlleva una forma restringida de democracia se condena a la población a ser meros espectadores en el ejercicio de la administración del estado y la sociedad. Para asegurar su dominación, la burguesía instituyó otros mecanismos de mediatización del ciudadano común de la administración de los bienes sociales. Por un lado, se desarrolló la idea de formalizar la selección de los representantes que significaran una segunda mediatización de la ciudadanía con respecto a tener una función activa en la toma de decisiones. Este mecanismo es que los seleccionados para participar de la política no serían seleccionados del entorno de los actores sociales, sino que se introdujo en general en las sociedades capitalistas una nueva institución, los partidos políticos, en cuyo seno se eligen quienes serán los ciudadanos que compiten por los diferentes cargos de la administración. Es decir, el ciudadano vota a sus representantes, pero los candidatos son seleccionados por las corporaciones políticas. Si bien este mecanismo no es uniforme en las distintas democracias, está bastante extendido en la mayoría de las democracias burguesas. Esta forma de elección de los representantes lleva a otra mediatización, además de votarse personas seleccionadas por las corporaciones, se votan listas completas de las cuales el votante no tiene noticias de las condiciones personales de casi ninguno de los integrantes de la lista. Por ejemplo, en la Provincia de Santa Fe se votan para diputados una lista de 19 representantes titulares y 19 suplentes (como los diputados se eligen por mitades por elección se votan 10 titulares y 10 suplentes y dos años más tarde 9 titulares y 9 suplentes) en listas en las que se encuentran personas de, por ejemplo, Gato Colorado (un pequeño pueblo del norte de la provincia) a las cuales el votante de Rosario nunca oyó mencionar y por lo tanto desconoce. Por si esto fuera poco el criterio de boleta única hace que el ciudadano marque una casilla que tiene la foto del político que encabeza la lista, pero no tiene información de quienes son los otros que la integran, si quiere saberlo debe realizar una verdadera investigación de quienes la integran en los centros electorales. No existe un mandato dado por los representados a los representantes, solo existe un cheque en blanco que los ciudadanos otorgamos a nuestros representantes para que obren en función de sus intereses, o en el mejor de los casos de sus partidos políticos de pertenencia o de las clases sociales a las que pertenecen. En la democracia burguesa se considera que su esencia reside en la división de poderes. Estos son, por ejemplo, en nuestro país (como en muchos otros) el ejecutivo, el legislativo y el judicial. En los dos primeros, los integrantes se seleccionan por voto, en el poder judicial en cambio los integrantes son parte de una casta a la que solo pueden acceder los abogados. Veamos en detalle, en el poder legislativo ya hemos dicho que los integrantes son seleccionados por voto y se integran las cámaras con un sistema D’Hont proporcional a los votos obtenidos, en el caso de los diputados, o por mayoría y minoría en el caso de los senadores, y como dijimos una vez electos responden a sus intereses personales, corporativos o de clase social, pero nunca a los intereses de la mayoría de los votantes. En el poder ejecutivo solo se eligen el presidente y vicepresidente, los demás integrantes son cargos elegidos “a dedo” por su lealtad con el presidente. Tanto los ministros, como los integrantes de los cargos públicos, son elegidos según lo desea el presidente y son despedidos cuando pierden el favor presidencial. El poder judicial es un caso aparte, los ciudadanos no votamos jueces, son elegidos por el presidente y votados por los diferentes integrantes de las cámaras que pertenecen a las distintas corporaciones políticas, esta es la razón por la que el poder judicial se constituye en una herramienta de persecución política antes que en un administrador de justicia. En las facultades de abogacía se enseña que el principio fundamental de la justicia lo constituye la equidad, nada mas alejado de lo que constituye la administración de justicia en la democracia burguesa. La justicia no es ciega, siempre está determinada por los intereses de la clase dominante en general, y en particular, se constituye en un medio de ajuste de cuentas entre los distintos sectores de la burguesía. En los 42 años de retorno a la democracia en Argentina en 1983, se puede observar que cuando el que es juzgado es un participante de la gran burguesía, como el caso de Mauricio Macri, o de un empleado sumiso de los mas poderosos, como en el caso del actual presidente MIlei, la justicia es “lenta” y nunca falla en contra de ellos, pero si el juzgado es alguien enfrentado a las corporaciones económicas dominantes, como en el caso de los miembros de gobiernos kirchneristas, llueven causas inventadas, condenas no sustentadas en pruebas, etc., a tal punto esto es así, que se ha popularizado en Argentina un término político “el lawfare” (la llamada “guerra jurídica”, la combinación de ‘law’ y ‘warfare’ hace referencia al uso de procesos legales como arma política, o guerra judicial), modo de accionar del sistema judicial para dirimir los lucha de poder entre sectores de la clase dominante o para garantizar la punición de quienes se atreven a desafiar el sistema de dominación de la gran burguesía (agraria, industrial o financiera). En países que cuentan con sistema judiciales más profesionales, es menos frecuente el uso judicial para dirimir confrontaciones partidarias y dejan la sensación de la existencia de un sistema judicial independiente, aunque la tendencia es a una cada vez mayor incursión de la política en los servicios de justicia. En este punto del análisis es importante discutir el concepto de democracia de Bobbio que genéricamente entendía por democracia, una forma de gobierno, cuya característica sería que el poder no está en manos de uno o de unos cuantos sino de todos o mejor dicho de la mayor parte, y como tal se contrapone a las formas autocráticas, como la monarquía y la oligarquía. Pero a la vez este autor estableció según lo citado por Córdoba Vianello que dice que “Para Norberto Bobbio hablar de democracia, en singular, nos remite necesariamente al plano de las ideas. Pensar en un único concepto homogéneo de democracia, automáticamente nos distancia forzosamente del mundo de la política real. Los diversos regímenes políticos que podemos observar en la realidad y a los cuales nos referimos cotidianamente al hablar de democracias (aquí sí en plural), nos muestran, luego de un breve análisis, una serie de diferencias mayores o menores que los distinguen entre sí, a pesar de que utilizamos un mismo calificativo, el de sistemas democráticos o el de formas de gobierno democráticas, cuando pensamos en ellos. En efecto, para Bobbio hablar de democracia en general y sin distinciones, es un error. Ello es así porque no se toma en cuenta la diferencia que existe entre lo que un gobierno democrático debería ser y lo que es; entre el ideal democrático y la democracia real o realizada.” Por lo tanto, siguiendo este razonamiento podemos decir que hablar de democracia en general y sin distinciones es un error, y que cuando concretizamos el término en la democracia burguesa, vemos que, aunque posibilita el uso del estado para defender los derechos de los sectores mas vulnerables (sobre todo bajo gobiernos de partidos populares) no deja de ser una forma de dominación de una minoría que es parte de los sectores económicamente más concentrados sobre la mayorá de la población. En 1945, con el fin de la guerra se extendió en muchos de los países capitalistas el denominado welfare state o estado de bienestar y se desarrollaron políticas de inclusión y desarrollo de nuevos derechos, con lo que la democracia representativa parecía ser un camino hacia una mayor igualdad social. Este crecimiento de la movilidad social de la post guerra fue un reflejo de la burguesía dominante frente a lo que constituyo el llamado “peligro rojo” en el marco de la confrontación que significó la guerra fría entre las democracias capitalista y los socialismos reales que avanzaron en buena parte de Europa, Asia, algunos países del patio trasero del imperialismo norteamericano como Cuba, Nicaragua, etc., y el crecimiento de la influencia soviética en el cercano Oriente y el continente africano. Con la caída del régimen capitalista monopolista de estado constituido en la U.R.S.S. y el giro netamente hacia un capitalismo de estado autoritario en China y otros países llamados socialistas, la nueva gran burguesía tecnológica que reemplaza a la decadente burguesía industrial, impulsa en los centros de pensamiento en el planeta, una operación destinada a que se desarrollar lo que constituye el modelo neoliberal que, más allá de ser una teoría económica, se constituye en un cambio profundo de la subjetividad social, generando el crecimiento de los gobiernos de derecha en los países europeos y en lo que va del siglo XXI el crecimiento de una ultraderecha conservadora y reaccionaria que busca volver la rueda de la historia hacia un contrato social similar al imperante en el siglo XIX y anteriores, donde casi no existían los sindicatos, los derechos laborales y sociales, las libertades individuales, etc. Las democracias representativas comenzaron a tener en la gestión de lo público a actores políticos reaccionarios, sometidos a los designios e intereses del poder real con la consecuencia del aumento de la pobreza en el mundo y la concentración de la riqueza en pocas manos, lo que hizo que el 1% de la población mundial sea dueña del 51% de los bienes existentes en el planeta y que en los diferentes países tengamos altísimos niveles de pobreza e indigencia. En el caso de Argentina se pasó de un índice de pobreza del 3,4 al 55% que alcanzó durante el actual gobierno conservador de ultraderecha de Javier Milei. En la agenda transformadora de la izquierda se hace necesario trabajar en dos direcciones, la unidad de la izquierda y preconizar además de la transformación de las relaciones laborales y sociales en busca de una sociedad mas justa e igualitaria, el desarrollando un debate para construir nuevas formas democráticas, más inclusivas y participativas dando el combate frontal a la ultra derecha conservadora y desarrollando la conciencia de la labor colonizadora de la subjetividad que lleva a cabo la burguesía a través de sus periodistas, políticos y otros actores sociales. La política. La política es una actividad de mediación social, mediante la cual lo seres humanos han debatido a lo largo de los siglos los diferentes contratos sociales que regulan las relaciones sociales en comunidades y sociedades. Pero también podemos conceptualizar a la política como la práctica de gobernar haciéndose cargo de la administración de intereses y asuntos del estado o de las organizaciones de la sociedad civil. Lo que determina la política, mas que la teoría es la praxis. Esta praxis es una condición propia del ser humano en sociedad, a lo largo de su evolución los seres humanos hemos desarrollado diferentes maneras de ejercer la praxis política, siendo la democracia una de las más avanzadas. Podríamos arriesgar a definir al homo sapiens como un homus políticus. Según Elsa Martínez el hombre puede ser un animal político, evidentemente entendido como un ser consciente que valora y participa moralmente de las decisiones de su ser y las de su comunidad. Si consideramos a homo sapiens como un homus políticus estamos hablando de un determinante de nuestras vidas, la política nos atraviesa a lo largo de la existencia y determina las características de esta. Todos los seres humanos hacen política en todos los espacios de su práctica social, en el trabajo, en la vida familiar, en las organizaciones, en el estado en general. No es el hombre el que limita su acción política, son las normas que ese hombre en general dicta para limitar la acción política en la sociedad, y esa limitación no es banal, surge de otro principio fundamental de la vida social, la existencia de las clases sociales, el lugar que ocupan en la sociedad y las relaciones de dominación que a lo largo de la historia han determinado las condiciones de vida de cada integrante de una clase. El esclavo, el siervo de la gleba, el obrero, se han visto sometidos en cada momento histórico al dominio del esclavista, del señor feudal, del capitalista y, aunque mucho se ha avanzado en materia de derechos, en las sociedades clasistas se continúa debatiendo y enfrentándose los integrantes de las diferentes clases, y la política constituye el espacio de negociación y lucha de las mismas, a través de la política se avanza y retrocede en las regulaciones del estado en una u otra dirección, porque las regulaciones no son permanentes sino que fluctúan en función de las relaciones de fuerza existentes en el seno de una sociedad. La política regula la distribución de la riqueza, la asignación de derechos, la calidad de vida de los actores. Por eso en todas las sociedades la política además de la connotación de administración se vinculó directamente al concepto de lucha, por cuanto en la sociedad de clases existen fuerzas antagónicas que disputan el reparto mas o menos equitativo de la riqueza. Para Marx (1973) , la política consistía en una actividad colectiva orientada a la transformación del sistema productivo regresivo en un sistema progresivo e igualitario. Desde un punto de vista crítico, podemos decir que la acción política no siempre busca la transformación progresiva, en las sociedades siempre existen actores políticos conservadores del orden social opresivo que hacen política para orientar una evolución regresiva de las mismas. Una digresión de importancia, la categorización de izquierda y derecha se vincula a la ubicación de los actores políticos en un sentido de igualitarismo y participación para los primeros o en un sentido reaccionario y conservador para los segundos, desde este punto de vista cuando mas a la derecha se ubica una política mas conservadora será, buscando la cancelación de derechos de los sectores subordinados. La política cuenta con importantes herramientas para su desarrollo, entre ellas, la comunicación y la administración son de las mas importantes. Podríamos afirmar que la comunicación es fundamental en la vida social y por lo tanto en la política. En todas las sociedades existieron diversos modos de prácticas comunicativas destinadas a obtener el consenso de los actores subordinados, pero frente al relato dominador siempre los sectores vulnerables construyeron un relato liberador. Este relato liberador es el que permitió construir las grandes gestas emancipadoras que a los largo de mas de 5000 años dieron lugar a cambios profundos en las sociedades de clases pasando por el esclavismo, el feudalismo, y llegando al capitalismo, pero para cada una de estas trasformaciones siempre hubo un relato organizado por una clase subordinada que desarrollaba el consenso en relación a la organización social que proponía una determinada clase social que buscaba la hegemonía sobre la sociedad. Un ejemplo de lo que decimos es el de la burguesía, que no siempre fue la clase dominante, en el feudalismo los burgueses era una clase subordinada a las clases oligárquicas feudales. El triunfo de una revolución no significa que el orden social se vuelva más democrático o igualitario, solo significa un cambio en el ordenamiento del estado y por lo tanto de la vida social. Pero siempre la clase dominante necesita construir un relato de felicidad para lograr el consenso de los sectores subordinados y siempre estos últimos necesitan construir un relato emancipador en la búsqueda de mejores condiciones de vida. Para sostener ese relato las clases dominantes han tenido una fuerte herramienta de construcción de la subjetividad, nos referimos a la comunicación. Y en el proceso comunicacional existen actores privilegiados que se encargan de otorgar una falsa veracidad al relato dominante, son los medios de prensa. Es importante hacer una distinción, no es lo mismo la libertad de prensa que le garantiza a las empresas capitalistas el derecho a informar desde la óptica empresarial, que la libertad de expresión que garantiza a todos los ciudadanos la liberad de expresarse sin miedo a sufrir las consecuencias por sus opiniones. En argentina por ejemplo existe libertad de prensa, las empresas periodísticas pueden informar de la manera que mas convenga a sus intereses y los de la clase dominante, pero al interior de las empresas periodísticas no existe libertad de expresión, dado que los periodistas y comunicadores responden en la ejecución de sus labores a la línea editorial de sus empleadores. Podemos observar la inestabilidad laboral de los periodistas en las empresas periodísticas simplemente observando el cambio de medio o multimedio en el que desarrollan sus tareas los trabajadores de prensa y que son despedidos cuando lo que dicen no le gusta o va contra los intereses de los dueños de los medios. Esto es importante para, además de los trabajadores de prensa, para los ciudadanos comunes. Cuando dicen que existe libertad de expresión se miente, la única posibilidad que tienen los ciudadanos de expresar la disconformidad con las medidas de gobierno que van contra sus intereses es ganar la calle manifestándose, si es posible ruidosamente en el espacio público. Aun los medios que son de organizaciones políticas de izquierda tienen dificultades de hacer escuchar su voz dado que compiten contra pulpos mediáticos contra los cuales sus pequeñas estructuras periodísticas son acalladas con ese vozarrón dominante que son los grandes monopolios de la comunicación. Esta situación de la comunicación en el capitalismo es una mediación importante que limita la acción democrática favoreciendo la circulación del discurso burgués y estableciendo en la subjetividad de los actores sociales subordinados la creencia que el interés de una clase (la burguesía) es el interés general de la sociedad y que la única forma de organización de la sociedad esta determinada por el capitalismo y la libertad de mercado como reguladora del lazo social. Como enunciamos mas arriba existen otras formas de democracia que pueden y son implementadas aun bajo la organización capitalista de la producción y más aun, la acción de las nuevas tecnologías de comunicación a partir del desarrollo de Internet, como los son las redes sociales ha posibilitado que los ciudadanos tengan una mayor participación en la comunicación social, aun cuando esos medios en las redes sociales nos sometan a muchas limitaciones por el carácter privado de las mismas como Whattshap, Telegram, Facebbook, Instagram, Tik Tok etc. La opinión de Lenin en relación a que cualquier democracia burguesa es mejor que una dictadura, la hemos comprendido con sufrimiento y dolor los argentinos que padecimos las dictadura cívico militar genocida de 1976 a 1983, pero también estamos aprendiendo que aun con el marco formal de un a democracia burguesa, se instalan en las sociedad gobiernos autoritarios como la del actual gobierno de Javier Milei, que hace uso y abuso de la represión despiadada contra quienes protestan en las calles porque sufren hambre, pobreza, perdida de derechos, etc. Tomando el ejemplo de la comuna de parís, Marx (1971) dijo, refriéndose a ella, he aquí la dictadura democrática del proletariado y en su informe de situación enumeró el valor de las medidas que en su corta vida democrática tomó la Comuna de Paris. Es por ello por lo que los sectores democráticos de la izquierda socialista en la década del 70´ enarbolaron la consigna de lucha que preconizaba la ampliación permanente de la democracia, lo que otorgaba realidad a otra consigna declama da por el kirchnerismo cuando dice “donde hay una necesidad existe un derecho”. Los políticos. Ahora bien, las clases dominantes a lo largo de la historia siempre han tenido gerenciadores del estado para que tomen decisiones que estén en línea con sus intereses. Estos gerenciadores, aun cuando son electos por el voto universal responden fielmente a los deseos e intereses de la clase burguesa en particular y de sus sectores de la clase dominante como lo son los grandes propietarios de la tierra, los monopolios financieros, la gran burguesía industrial, las corporaciones mineras transnacionales, etc. Como hemos afirmado, erróneamente se categoriza a los políticos como una clase, la “clase política”. Esto es erróneo en primer lugar porque las clases sociales no se definen por la función, sino por su relación con los medios de producción y la riqueza que generan, y por los intereses comunes que poseen como clase. Marx decía que una suma de dinero no constituye un capital, para que ello ocurra es necesario que el dinero sea invertido y cumpla su función, es decir reproducirse, cumpliendo con la fórmula de clase del capitalismo D-M-D, es decir el dinero se invierte para producir mercancías que producen en su realización más dinero. De la misma manera un terrateniente no necesariamente es un capitalista, dado que puede ser un rentista que renta su terreno a un capitalista para que lo haga producir con su capital. Si queremos tener una definición mas precisa de lo que un político es, tenemos que recurrir a otros conceptos. En primer lugar, el político, como otros sectores mediatizados de la producción como por ejemplo los estudiantes, constituye un sector social diferenciado. Afirmamos que está mediatizado de la producción, incluido en el sistema burocrático y cada político responde a intereses diferenciado al representar a diferentes sectores sociales dentro del capitalismo. Pero, por otro lado, Gramsci nos aporta su definición de los intelectuales, definiendo que todo ser humano es por sí un intelectual en la medida en que es un ser que para poder vivir necesita ejercitar su intelecto. Pero a la vez diferencia a los intelectuales en general de los que llama intelectuales orgánicos, intelectuales de clase que desarrollan y defienden los intereses de una determinada clase social. De esta manera tenemos lo que llamamos intelectuales orgánicos de la gran burguesía, de la burguesía agraria terrateniente, de los industriales (incluidos los sectores burgueses extractivistas, de la pequeña burguesía, de los trabajadores, etc.). El intelectual es un ser humano que, además de poseer capacidades intelectuales, las usa casi con exclusividad para sostener su existencia. Y estos intelectuales adscriben a la defensa de diferentes clases sociales en pugna en la sociedad. No significa que el posicionamiento con respecto a una clase social de un intelectual sea por un acto de delegación, sino que en su praxis social cada intelectual elige un camino en su devenir sociopolítico y de esa manera se constituye en el defensor de los intereses de una clase determinada. En síntesis, el político es el miembro de un sector social diferenciado de la sociedad, que en praxis-sociopolítica defiende lo intereses de una determinada clase constituyéndose en intelectual orgánico de clase. Es importante establecer que esta opción del político no es permanente, ni inmutable, a lo largo de su vida los seres humanos van cambiando sus posicionamientos ideológicos y políticos y transmutando los intereses que defienden. Tomemos un ejemplo clásico, Benito Mussolini, que en sus orígenes se enroló en el Partido Socialista Italiano siendo el responsable de “La vanguardia” el órgano partidario, y que por su praxis podríamos considerarlo como un intelectual orgánico del proletariado de comienzos de siglo, pero que en el devenir de la historia se convirtió en el máximo líder del fascismo italiano al frente del “Partito Nazionale Fascista italiano” que representaba claramente los intereses de la gran burguesía expansionista de Italia. Un tema importante es que los intelectuales orgánicos son los que desarrollan y defienden los intereses de una clase o sector de clase social, pero que no necesariamente pertenecen a esa clase, los socialistas no tienen que ser obreros para defender los intereses de la clase obrera, son intelectuales orgánicos de la misma en tanto en su praxis política y social defienden y desarrollan los intereses de la clase obrera. En su historia la izquierda utilizó como recurso de su desarrollo, lo que se llamó la proletarización de sus cuadros obtenidos de la actividad entre sectores de la pequeña burguesía como por ejemplo su labor política propagandística de los principios socialistas en la universidad, especialmente con los estudiantes. Cuando hablamos de los políticos no nos referimos solo a aquellos que participan de la praxis política compitiendo por ocupar espacios en la administración del estado (presidentes, legisladores, etc.). Reconocemos como políticos a aquellos que participan del debate político en diferentes organizaciones intermedias que se constituyen en el devenir social, como por ejemplo los sindicatos, organizaciones deportivas, ONGs, etc. El mal denominado “hombre común” en una persona que limita su actividad política en diferentes niveles que actúan por debajo de lo que podríamos llamar la gran política, pero que tienen una importancia decisiva en el desarrollo social de un determinado país. Síntesis Hemos analizado la comunicación como una herramienta de construcción de subjetividad tanto por lo opresores como por los oprimido, el político requiere, sobre todo en campaña, de un relato que logre el consenso de las clases y sectores de clases subordinados de manera de lograr un consenso que le permita llevar adelante su plan de administración de la cosa pública, la administración, decíamos, es un componente importante de la acción política en cualquiera de los niveles de la estructura social, para lo cual se requieres otro elemento de importancia de la práctica política, el poder. Como decimos en otro trabajo Domínguez E., Bonantini C. (2007) , el poder es un elemento fundamental de la acción política, y cuando hablamos del poder pensamos tanto en el poder en sí, como en sus modos de ejercicio. La palabra poder connota diferentes significaciones referidas a una multiplicidad de ámbitos de la realidad, tanto estemos hablando desde perspectivas físico-naturales, como histórico-sociales, haciendo alusión en las diversas acepciones a hechos y situaciones de los más disímiles y heterogéneos. Destacamos de entre otras algunas de esas significaciones, que en su sentido más genérico designa la capacidad o posibilidad de obrar, tanto haciendo referencia a las acciones humanas como a los hechos de la naturaleza, y si nos situamos en los dominios de la vida humana en sociedad, el poder implica la capacidad que tenemos los seres humanos para influenciar y determinar la conducta de otros. Desde esta perspectiva social el poder hace referencia, de un modo más concreto, a la capacidad de dirigir o transformar las relaciones sociales, reduciendo o anulando, incluso, las resistencias que se le oponen. Bajo esta mirada conceptual, la realidad social es un complejo sistema de relaciones de poder de diferentes tipos: político, religioso, ideológico, económico, jurídico, etc. Este sector social diferenciado que constituye el colectivo político busca tanto conseguir el poder como mantenerlo. Como en el caso del capital, de lo que trata es tener el mayor poder posible para llevar adelante planes de gobierno, la democracia como sistema de contrapesos, trata de poner límites al poder, sobre todo porque la acción de gobierno es el resultado de acciones que buscan el consenso social, pero también la utilización de la violencia simbólica y física que el gobernante suele ver como necesaria cuando fracasa el consenso y los actores subordinados se rebelan contra esa acción de gobierno que los oprime y deteriora su calidad de vida. Para los representantes de la clase dominante es fundamental sostener un relato en el cual la democracia burguesa es la única forma de democracia, así como el liberalismo trato en gran parte de los últimos 250 años, luego de que una seguidilla de grandes convulsiones sociales (revoluciones inglesa, francesa, americana, etc.) de instalar la dominación de clase de la burguesía mediante la idea de que la única libertad es la libertad de mercado, y el mercado es el casi único regulador social, lo cual llevó a la lucha política constante entre clases dominantes y subordinadas. La revolución francesa fue el levantamiento de las clases dominadas contra el “ancien régimen”, tanto la burguesía, la pequeña-burguesía, el campesinado pobre y los artesanos y trabajadores de la Francia monárquica bajo las consignas de “libertad, igualdad y fraternidad”. Pero no todas las clases revolucionarias se encolumnaban de la misma manera tras estas consignas. Mientras la Burguesía y sus aliados privilegiaban la libertad que les permitía romper las trabas aduaneras y poder desarrollar sus negocios, los “sans culottes” y demás clases populares bregaban por la igualdad, no solo querían la libertad política, también reclamaban igualdad en la participación por la distribución de la riqueza y de los bienes culturales. La tercera consigna buscaba la unificación de las clases dominadas en la lucha contra el estado monárquico autoritario, por eso la fraternidad constituía a mi entender un contrato y una estrategia política entre la burguesía y sus aliados con los “sans culottes” y demás sectores en situación de extrema pobreza para derrotar al poder oligárquico feudal que había consumido ingentes recursos humanos y materiales para librar guerras absurdas que llevaron a Francia a un estado de quiebra con la consecuente secuela de pobreza y hambre. El problema de la política reside como lograr un contrato social que lleve al progreso social y a la igualdad económica, que lleve a la ampliación de derechos, que implique que la palabra de campaña constituya un contrato con los votantes y que de no hacerlo además de ser sujeto del reclamo, al político pueda revocarse sus mandatos por mecanismos propios de una democracia directa o semidirecta. En Argentina el gobernante puede llevar adelante medidas que atentan contra el patrimonio de todos los habitantes, actuales y futuros, como entregar a precio vil empresas estratégicas para el desarrollo y la vida de los argentina, comprometer a la nación tomando deudas a intereses disparatados y en condiciones que comprometen la calidad de vida de los argentinos y que para colmo no pagan los políticos que toman esas deudas sino que debemos afrontarlas todos los argentinos pertenecientes a las clases populares con deterioro de nuestras condiciones de vida, perdida de derechos y para beneficio de una burguesía cada vez mas rica y codiciosa que entrega tierras, lagos y recursos materiales a los poderes económicos internacionales. Aún en las democracias representativas, existen mecanismos de participación ciudadana en decisiones que comprometen el patrimonio como el referéndum, el plebiscito. Por ejemplo, en Chile, aunque la asamblea constituyente redactó una nueva constitución la misma fue rechazada por la población mediante un plebiscito, en Uruguay ocurrió lo mismo cuando el gobierno quiso vender la telefónica estatal. También existen formas de selección de los políticos a mi entender mas democráticas como por ejemplo en Inglaterra, donde se eligen los legisladores por circunscripción uninominal y donde los vecinos tienen contacto directo con el elegido y pueden reclamarle su ruptura de contrato político en forma directa, En general en los países latinoamericanos tenemos el mas retrógrado de los sistemas políticos, el presidencialismo, donde una persona decide por su sola voluntad las medidas administrativas, en lugar de los sistemas parlamentarios, como los europeos, que eligen sus máximas autoridades por el voto parlamentario y este mandato puede ser revocado con una moción de perdida de confianza. Algunas democracias, como las de algunos cantones suizos resuelven sus asuntos mediate democracia directa y se pueden encontrar muchas otras formas de democracia aún en el sistema capitalista en las que se promueven formas de estado de bienestar con aumento progresivo de los derechos y con sistemas tributarios mas justos y equitativos. La función de los intelectuales orgánicos de los trabajadores implica hoy el sostenimiento de una propaganda y agitación orientada a proveer a los mismos de las herramientas necesarias para luchar por la ampliación de derechos democráticos, sindicales, económicos y sociales, un intelectual de clase hace política como uno mas de los trabajadores, construye tácticas y estrategias junto a ellos, pero siempre tiene claro que se diferencia de los políticos de la burguesía en que él no representa a los trabajadores, no decide por ellos, no desarrolla la conciencia de clase, solo los acompaña y les ofrece los instrumentos de los que dispone para que el conjunto

lunes, 3 de febrero de 2025

Esperanza ciega

Gracias por el fuego que me permitió  vivir la vida poblándola de de recuerdos, dándome esperanza ciega que alimentó mi vanidad de esperar felicidad en un mundo sin destino. Corrí tras un horizonte fugitivo mientras la arena del tiempo se escurría entre mis dedos, buscando en imágenes sin sentido una materialidad en el vacío. El tiempo dejó de ser lineal, para convertirse en circular pasado, presente y futuro hoy transitan sin la lógica sucesión y se entremezclan en la razón, que comienza a disgregarse como las cenizas en el viento, tratando entender un sentimiento que lucha por brindar coherencia a lo que solo constituye una conciencia disgregada, y suena una canción desesperada con un ritmo ya de vértigo y una presencia imperial, la soledad, que te abate y te domina. Mientras esperamos mucho de los campos creativos que otrora fueron extenso territorio dominado por lo lógica material en momentos que lo sólido desaparece en el aire y una inmensa oquedad lentamente construye el final, de un camino que no existe, Pero que debemos transitar

viernes, 17 de enero de 2025

FIN DE ÉPOCA.

Introducción Esta presentación tiene bastante de autobiográfica, dado que mi vida se divide en dos partes, la primera incluye mi nacimiento, infancia, pubertad y adolescencia y la segunda mi vida en Rosario, mi ciudad por adopción. De la primera parte, poco es lo que se puede decir, nací en un pueblito pequeño de la Provincia de Santa Fe, San José de la Esquina, pero me crie otra ciudad un poco más grande, Gálvez, donde hice mis escuelas primaria y secundaria. Se trató de una experiencia calma, con pocas vicisitudes, en el seno de una familia de clase media baja, con un esquema tradicional, un padre que trabajaba como empleado público y sostenía el clan familiar y una madre que cumplía la función de ecónoma, cuidando de sus 4 hijos, dado que el jefe de familia trabajaba fuera de la ciudad durante toda la semana, en una empresa eléctrica, primero en el país (Agua y Energía Eléctrica), y luego en la provincia de Santa Fe (E.P.E.), y volvía a casa los fines de semana. Solo un dato que rompió la monotonía puebleril, muy temprano, a la edad de dieciocho años, un miembro de la comunidad local, obrero ferroviario, me mostró y prestó para su lectura al “Manual de marxismo leninismo” de Otto Koseguin y otros, cuya lectura operó como un detonador intelectual, que para bien o para mal, despertaron mi espíritu crítico y me llevaron a abandonar mis veleidades de ultraderecha que me habían acercado al “Movimiento Nacionalista Tacuara”. Otro hecho de importancia fue el contacto con un miembro de la izquierda revolucionaria, militante de la agrupación estudiantil “T.A.R,” (Tendencia Antiimperialista Revolucionaria), con quien hice contacto a través de un querido compañero de mis estudios secundarios que había migrado a Rosario mientras yo hacía el servicio militar en Córdoba, durante el año del “Cordobazo”. Al llegar a Rosario ya tenia decidido mi camino y comencé a transitarlo junto a compañeros de la T.A.R. primero en la “Facultad de Derecho” y luego en la Filosofía y Letras rebautizada luego por la dictadura genocida de Videla y demás genocidas cívico-militares como “Humanidades y Artes”. La vida rosarina. Hace 55 años llegaba a Rosario con muy poco dinero que me diera mi madre al despedirse y sin trabajo a la vista, solo contaba con mi formación como técnico mecánico tornero. Mi estadía en esta ciudad que adopté como propia se puede dividir en dos partes, la primera como militante de la izquierda revolucionaria en diferentes variantes y luego como estudiante, egresado y profesional de la Psicología al obtener mi diploma en 1978. Los primeros pasos. Cuando llegué, Rosario vivía los ecos de las convulsiones radicales del año anterior, el Rosariazo estaba a flor de piel de los estudiantes universitarios y los obreros. La ciudad se encontraba sumergida en un gran debate contra la dictadura de Onganía, y todos los sectores sociales se movilizaban cada semana con epicentro en las Facultades. El debate no era entre derecha o izquierda, dado que Tacuara se había derrumbado como organización luego del recordado saludo fascista al dictador Onganía en 1968, y la mayoría de sus miembros en 1970, militaban en las organizaciones denominadas como la ultraizquierda revolucionaria, fuera de la cual quedaban el Partido Socialista dividido en diversos fragmentos, y el Partico Comunista Argentino. Por las filas de esa ultraizquierda pasaron diversos intelectuales, como los hermanos Viñas, el Colorado Roth, el Tordo De Benedetti, Santiago Irurzun, Otto Vargas, Elías Semán, Mario Roberto Santucho, Roberto Quieto, Mario Firmerich, Dardo Castro, Roberto Grabois y tantos otros. Todos los integrantes de la denominada Izquierda Revolucionaria consideraban que el cambio social en Argentina (como en el mundo) debía alumbrar a través de la violencia organizada de obreros, campesinos, estudiantes, pequeños productores y la llamada burguesía nacional. Dentro de esta izquierda había diferentes vertientes, pero todos adherían a un marxismo revolucionario y seguían la frase de Marx “la violencia es la partera de la historia”. Todos se consideraban parte de un movimiento socialista con fuerte arraigo entre los estudiantes y mucho menor adhesión de los trabajadores que se percibían fundamentalmente peronistas, aunque una parte de la dirigencia de izquierda marxista había comenzado a ganar influencia sobre los obreros más calificados con la militancia de activistas de izquierda como Flores el recordado dirigente del sindicato Sitrac-Sitram en Córdoba, Salamanca en S.M.A.T.A. (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotores, Agustín Tosco de Luz y Fuerza Córdoba, Alberto Piccinini de la U.O.M. de Villa Constitución, como principales dirigentes del sector. La característica de los principales intelectuales miembros de este sector de la izquierda era su participación en partidos u organizaciones revolucionarias y el tener como principal objetivo la toma del poder. En el decir de A. Gramsci, se constituían en intelectuales orgánicos de clase, de la clase obrera y pretendían ser representantes de los intereses de esta. Pero, y esto es muy importante, no eran intelectuales libres, tal vez al estilo de Marx o Engels, eran miembros de una estructura orgánica de una organización política (partido) y tenían, por lo tanto, que someterse a una disciplina partidaria, eran más intelectuales orgánicos en el sentido bolchevique de Lenin, Trotsky o Stalin, por lo que estaban sujetos a las determinaciones generales del colectivo político en el que participaban. De las continuas rupturas y fraccionamientos, deserciones o expulsiones de diferentes actores de estas organizaciones comenzaron a surgir otro tipo de intelectuales, los que llamaremos intelectuales libres porque no estaban sujetos a disciplinas partidarias, y se agrupaban en reuniones más o menos periódicas o en organizaciones como los centros de pensamiento político que comenzaron a florecer a partir de 1984, con el retorno de la democracia. Los intelectuales libres Por intelectuales libres consideraremos a aquellos intelectuales que participaban de diferentes lugares de debate político de la izquierda, pero que por no estar encuadrados en una determinada formación política, no eran sujetos de las disciplinas partidarias del cúmulo de organizaciones de izquierda existentes a la llegada de la democracia. En general eran académicos, escritores, politicólogos, ex militantes de diferentes organizaciones que se reunían para intercambiar sus aportes. El caso mas claro lo constituyó el “Grupo esmeralda” coordinado por Meyer Goodbar y en el que participaron entre otros Pablo Giussani, Juan Carlos Portantiero, Eduardo Issajarof , Fabián Bosoer, Pedro Pasturensi, Sergio Bufano, Hugo Rapoport, Marcelo Cosin, Damián Tabarosky, Carlos Soukiasian, y lo integraban tambien sociólogos, politólogos e intelectuales provenientes de la izquierda, periiodistas y escritores, sin adscripción partidaria. Este grupo fue el que preparó el borrador del discurso de Raúl Alfonsín que sería una bisagra en la historia del centenario partido, me refiero al discurso pronunciado por El Presidente Alfonsín en Parque Norte, Durante esos años surgieron muchas publicaciones y organizaciones que pretendían agrupar a los intelectuales libres, como el “Club de Cultura Socialista” fundado en 1984 y cuya primera sede estaba en la calle Azcuénaga y cuyo principal promotor fue José “Pancho Aricó”, quien junto a Portantiero editaron la famosa publicación “Cuadernos Pasado y Presente”, acompañados por intelectuales prestigiosos como Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano (que editaban la revista de cultura y política “Punto de vista”, Juan Carlos Portantiero, María Teresa Gramuglio, Sergio Bufano, Marcelo Cavarozzi, Ricardo Nudelman, José Nun, Osvaldo Pedroso, Sergio Rodríguez, Hilda Sábato, Jorge Sarquís, Jorge Tula, Oscar Terán, Hugo Vezzetti, Emilio de Ipola entre otros entre integrantes nombrados por josefina Elizalde . El Club seguía la idea de la reconstrucción del Partido Socialista Francés, coordinada por Francois Mitterrand en base al desarrollo de estos clubes que agrupaban intelectuales libres, motores de la producción de un nuevo pensamiento socialdemócrata. Desde otro lugar, como dijimos antes, pero con la misma intención, las revista “Punto de vista” y “La ciudad Futura”, la primera creada y dirigida por Beatriz Sarlo y la segunda por José Pancho Aricó, se constituyeron en una referencia y espacio de debate para esta nueva vieja intelectualidad, “Punto de vista” constituyó el espacio para el desarrollo de artículos literarios, pero con marcado sesgo político, económico y social, mientras “La ciudad futura” se conformó como un espacio de debate económico-social y político en el que se debatían tácticas y estrategias de la lucha política y de la práctica socialdemócrata. Los intelectuales libres son un producto de la irrupción de la democracia burguesa en Argentina a partir del retorno de la democracia en 1984 y además del inmenso despliegue intelectual y académico desarrollado por estos centros de debate político y social, y desde estas publicaciones comprometidas con proyectos sociales de largo aliento. Pero también expusieron todo el contenido de una época en el brillaban las grandes polémicas entre los intelectuales pertenecieran o no a estas instituciones, así, por el “Club de cultura socialista” desfilaron intelectuales de estaban realizando un camino diferente a estas instituciones como Juan José Sebrelli, Ricardo Mazzorin, Ludolfo Paramio entre muchos otros en debates y mesas redondas memorables. Pero lo mas importante es que toda esa época de los intelectuales libres, que creo que comienza a cerrarse con la lamentable partida de una de sus mas lúcidas analistas, Beatriz Sarlo, es que cuestionó en su práctica permanente toda una cultura política sostenida desde la ideología burguesa, cuestionó el sentido y definición de la democracia. Hasta ese momento era hegemónico el criterio de democracia representativa, impuesta por la constitución de 1853 y que con reformas se ha mantenido hasta el momento actual, y que se sostenía en el principio de “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, es decir el casi exclusivo rol de los ciudadanos en la democracia de la burguesía ha sido el de elegir a quienes los gobernaran con absoluto desconocimiento del mandato otorgado por sus votantes, cada tantos años. Pero además la mediatización del ciudadano con respecto al ejercicio del poder se ve aumentada por la estructura que la democracia burguesa Argentina basada en una representación de particos políticos en cuyo interior se definen los que van a ocupar funciones dentro de la estructura de poder del estado. A tal punto la política se mediatiza del elector, que, durante años en la Argentina y en muchas partes del mundo, se consolidó, erróneamente, la designación de los políticos como una clase diferente, con intereses diferentes, a las clases sociales que pugnan en el interior de la sociedad, recibiendo por ello el nombre de “clase política” para agrupar dentro de este concepto a todos aquellos que participan (en diferentes niveles de decisión) de la actividad de administración de la “res pública” (la cosa pública), como un sector social diferenciado del resto de los agrupamientos sociales, y que el actual presidentes denominó “la casta”. Es así como la política es comúnmente entendida como lo que hacen los políticos, y no como una trama vincular de intercambio y mediación de los intereses diferenciados que existen en la sociedad y como una práctica transaccional para resolver las contradicciones existentes en la base de la sociedad capitalista. Cuando se trata de participar en la administración de la cosa pública, los únicos habilitados por la democracia burguesa restringida que existe en la Argentina son los políticos, fundamentalmente aquellos que, por el voto ciudadano, o por el favor de los mas encumbrados que los designan como funcionarios bajo condición de responderles ciegamente a sus mandatos. El argumento pueril con que la clase dominante se vale para continuar teniendo el consenso de los dominados es que si un representante no hace las cosas bien cada tantos años se lo puede reemplazar con el voto, y así mandato tras mandato, votación tras votación, pasan los años y décadas y la burguesía continúa disfrutando de sus privilegios de clase. El cambio de época, a diferencia de como lo concebíamos en los ochenta del siglo pasado no ha mejorado el estado de situación, por el contrario, lo ha empeorado con la consolidación de los intelectuales orgánicos representantes de los intereses del sector más rancio y concentrado de la burguesía, la gran burguesía industrial, comercial y financiera, con un fuerte sesgo conservador. Lo que en Argentina esta representado por Milei, la ultraderecha más conservadora y rancia, que no había gobernado (salvo bajo dictaduras genocidas cívico-militares) desde la llamada “década infame” posterior al golpe contra Irigoyen, y que busca volver la rueda de la historia no al siglo XX sino al siglo XIX, momento de extrema pobreza en el mundo en general y de Argentina en particular. Vayamos pues a realizar el recorrido del modelo democrático al que aspiraban los intelectuales libres en la década del 80´. La generación de los 60/70, había construido una estructura de pensamiento y acción política que se basaba en dos pilares, el primero, como ya dijimos, se resumía en el pensamiento de Carlos Marx referido al uso de la violencia como motor de cambio social, y que sintetizaba frase “la violencia es la partera de la historia”, si la burguesía y el imperialismo contaban con el brazo armado, los ejércitos locales e internacionales, era necesario que el proletariado construyera su propio brazo armado, el ejército popular revolucionario, como lo habían hecho los pueblos cubano, chino, vietnamita, nicaragüense y tantos otros. Esta idea la violencia no era uniforme, algunos tomaban como modelo la violencia revolucionaria en la revolución francesa de 1789, donde el pueblo oprimido en su conjunto se constituyó en la fuerza de choque que enfrento en las calles al ejército monárquico en una insurrección armada, mas tarde el pueblo ruso se insurreccionó y derrocó al régimen zarista, y aunque no desechaban la idea de la creación de un ejercito defensivo como el ejército rojo comandado por Trotsky, consideraban que la acción de propaganda y agitación política, llevaría a elevar el nivel de conciencia de los oprimidos en un proceso que desembocaría en una insurrección. El segundo supuesto compartido por ambos sectores era que, para llevar adelante estos procesos de toma del poder por los oprimidos, se necesitaba realizar de la construcción de una herramienta para la toma del poder, el partido del proletariado, el partido revolucionario como lo fueron el Partido Comunista Chino o el Partico Bolchevique Ruso. Se sostenía que las revoluciones socialistas del siglo veinte tuvieron éxito porque contaron con esa herramienta para derrotar a la burguesía. Pero el partido, a la vez de ser la clave del éxito para la toma del poder, fue también el virus que, desde el interior de los movimientos socialistas triunfantes, horadó las posibilidades de éxito, constituyendo verdaderas burocracias que se adueñaron del poder sin dar participación al conjunto de los oprimidos. La estructura burocrática y autocrática de los partidos comunistas llevo a nuevas formas de autoritarismo que desembocaron sobre el fin del milenio en verdaderas revoluciones dentro de las revoluciones que buscando destituir el poder autoritario donde unos pocos gozaban de los beneficios del poder en estados capitalistas burocráticos, que derraparon hacia la restauración del capitalismo en sus peores formas, como ocurrió en las repúblicas de la URSS, en Polonia, Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, Rusia, etc. Sin haberlo encontrado en algún escrito de época, creo que la diferenciación de los intelectuales de los 80´, con los de los setenta se resumieron en estas dos cuestiones (aunque tuvieron otras diferencias en sus prácticas y construcciones analíticas. La primera de ellas era una convicción del camino social democrático para el mejoramiento de las sociedades capitalistas, la segunda, que se desprendía de la primera, era actuar como soporte al desarrollo de los proyectos social democrático de partidos burgueses inclinados hacia el pensamiento centrado en la justicia social y la democratización permanente del lazo social, para ello su innovación se constituía en plantearse como intelectuales y académicos que debatían en diferentes instituciones pero con escasa o nula participación con el juego político en el parlamento o en la administración pública. En algún sentido podemos decir que este movimiento se fue extinguiendo en la medida en que fueron desapareciendo sus integrantes y medios de organización, comunicación y debate inspirados por ellos. Por eso es que me refiero a una cambio de época, porque de la sociedad movilizada entre 1945 en pos de un cambio social centrado en la igualdad y la equidad entre sus miembros, que permitió construir en muchas partes del planeta estados de bienestar que se constituyeron en herramientas de generación de nuevos derechos de los sectores dominados, permitiendo la movilidad social ascendente, se lo que va del tercer milenio estamos observando el crecimiento de la derecha mas conservadora y reaccionaria, el punto de convertirse en un factor de poder que es la herramienta utilizada por las burguesías más concentradas, que siendo el 1% de la población mundial son dueñas del 51% de los bienes del planeta, y que desde la caída del muro de Berlín buscan retrotraer a la especie humana al estado de esclavitud, pobreza y marginación que padecían nuestros ancestros en el siglo XIX.

viernes, 13 de diciembre de 2024

La crueldad

Etimológicamente, la palabra crueldad proviene del latín crudelis que deriba del término crúor y que se refiere a la sangre derramada, y por lo tanto crudelis es alguien que se complace en ver la sangre derramada o que hiere para verterla. O sea que, palabra cruel se define como la existencia de alguien que se deleita en hacer sufrir o que se complace en los padecimientos ajenos. En la historia de la humanidad hemos asistido como especie a las mas sofisticadas y terribles formas de salvajismo, desde las torturas, genocidios, desamparo de los vulnerables, persecuciones por razones políticas o raciales, etc., todas las formas de infligir dolor y dañar al semejante han sido experimentadas a lo largo de la historia de la humanidad, Ahora bien, infligir daño no necesariamente es crueldad, se puede golpear a un semejante en un momento de ira, pero eso no hace cruel al que agrede, lo hace violento, el violento no necesariamente es cruel, como vemos en el origen del término, la crueldad implica un escalón mas en la degradación de la humanidad. La Alemania nazi cometió genocidio contra muchos actores en los tiempos de la guerra, pero la crueldad de los nazis estribaba precisamente en que ellos se regocijaban en causar humillación, dolor y sufrimiento a sus víctimas. Se cometían actos aberrantes en los que los jerarcas y sus esbirros gozaban torturando y matando personas, y en eso estribaba su crueldad, en un orden del goce al causar daño. Pero la crueldad, no es solo gozar, es también hacerle daño al mas vulnerable, a los que no se pueden defender. Hace unos años apareció en España un juego nefasto, se llamaba “El juego del rol” y consistía en aceptar el rol asignado en el grupo para cometer hechos aberrantes, como, por ejemplo, capturar un indigente, rociarlo con combustible y prenderle fuego gozando del “espectáculo”. A la última dictadura militar, no le basto con asesinar a treinta mil desaparecidos, utilizó métodos que generaban terror en la población, por eso se fusilaba a las personas en la calle frente a las viviendas, o se las torturaba con electricidad, ahogamiento, se los tiraba desde los aviones narcotizados, y con ello se enviaba un mensaje a los no acataban sus órdenes, “vean de los que somos capaces de hacer”, porque la crueldad implica que la víctima tome conciencia de su destino, y en ese destino lo peor no es la muerte, lo peor estriba en no saber que es lo peor, hasta donde pueden llegar nuestros captores con sus torturas. El detenido desaparecido no sabía que podía pasarle a él, y lo que es peor a sus familiares y amigos. Por eso es que hubo militantes que denunciaban en la frontera a sus compañeros, o iban con sus captores por las calles entregándolos. La crueldad, es el sinsentido de la vida que quiebra a las personas y las convierte en sombras que deambulas en lugar de existir, y que en esa posición de ruptura de su mundo interior se convierten en marionetas de quienes le provocan los peores sufrimientos. Esto ocurre cuando hablamos de individuos, pero cuando la crueldad asume la forma de política de gobierno es mucho peor, porque no basta con agredir y hacer sufrir a las personas, además, es necesario humillarlas, destruir todo forma de amor propio, de humanidad que puedan tener, de consideración por sí mismo como personas. Los nazis tenían una forma muy sofisticada de humillación con los judíos, los obligaban a limpiar con un cepillo de dientes las aceras de la ciudad, así arrodillados, las victimas se sometían a su envilecimiento, siendo observados por sus verdugos gozosos que los insultaban y golpeaban y también por la población que se sumaba a la grotesca escenificación. Es que ver implica sentir el sufrimiento del otro pensando que puede ser propio y posibilita el sometimiento del sujeto. En el sujeto que observa la vejación se produce una disociación interna, por un lado, su fanatismo le permite gozar de la escena exhibida, porque para poder mirar es necesario que envilezca al humillado, que lo degrade a niveles inimaginados de los inhumano, pero por el otro, la escena comporta la posibilidad de que a él también le ocurra y eso desarrolla un núcleo de terror interno que hace metástasis en su personalidad, posibilitando el acatamiento y la obediencia. Mas allá del debate económico que nos habla del único camino planteado para superar la crisis, podríamos considerar que es un postura, una terrible postura con consecuencia de pobreza y marginación que están alcanzando límites insospechados, pero que en si misma es una política de gobierno, elitista y nefasta, pero lo que determina la crueldad de Milei y su gobierno es el goce que sienten sometiendo a los sectores mas vulnerable de la población a padecer necesidades y carencias extremas y sin sentido, que de ninguna manera posibilitan resolver nuestra problemática de vida como país. No se trata de una política económica equivocada, se trata de satisfacer la avaricia de los sectores mas concentrados de la riqueza a costa de la generalización de la pobreza y la indigencia de las gran mayoría de la población sin importar las consecuencias, se trata de disfrutar del espectáculo social tomando medidas que se saben innecesarias como por ejemplo no repartir alimentos para los indigentes hambrientos y dejar que se pudran en los depósitos, se trata de decir, como lo hace Milei, con una sonrisa que evidencia el placer que le causan sus dichos, que si los jubilados no comen se van a morir. Milei disfruta sabiendo que está colocando a los jubilados en posiciones dilemáticas, o comen y no toman medicamentos, o toman medicamentos y no comen, en ambos casos saben que deben recorrer un sendero que los lleva a acortar el poco tiempo de vida que tienen. En ello reside la crueldad de quien gobierna nuestro país hoy, en hacer caminar a los adultos mayores por un desfiladero escabroso y árido en el que solo pueden caerse al precipicio o morir lentamente por inanición. Y digo que goza con su mirada porque a diferencia de otras culturas en donde la indigencia se trataba de ocultar, el la coloca a la luz del día, porque además del disfrute, el quiere enviar a la sociedad un mensaje, un terrible mensaje. Es como en el circo romano, donde los cristianos se enfrentaban desarmados a las fieras sabiendo que serían devorados y que solo se trataba de orar para que el sufrimiento fuera más corto. Mientras en las gradas el pueblo romano se sumaba al goce de pervertidos gobernantes y clamaba por mas crueldad, por mas daños, por más humillación. Lamentablemente hoy en nuestro país, podemos observar cada vez mas hechos de violencia y sadismo de parte de sectores que atacan y discriminan salvajemente a quienes consideran como inferiores a ellos en la escala zoológica repudiando sus costumbres, sus pensamientos (cuando aceptan que los mas vulnerables pueden pensar) y los golpean con palos de golf o los insultan con todo tipo de improperios poniendo de manifiesto que ellos son ricos y tienen derechos que les niegan al resto. Como un viento malsano, como las invasiones bárbaras en la antigüedad, como en los progroms de Europa en el medioevo, esta epidemia de anulación de los valores se extiende como un virus entre sectores cada vez mas grandes de un sector de la población con sus consecuencias de violencia, racismo, elitismo, odio, indiferencia, etc. La falta o negación de valores que significan lo humano, valores que asumimos a lo largo de mucho tiempo, como la solidaridad, la cooperación, el sentir el dolor y el hambre del otro como propio, la búsqueda ce mejores niveles de vida basados en la justicia social, en la igualdad y, porque no decirlo también, en la libertad, degrada a la sociedad, estimulan la violencia, transforman negativamente los lazos sociales. Sino tomamos conciencia del estado en que se encuentra la salud física y mental emergente de este cuadro de situación, cuando lo hagamos nuestra sociedad estará irremediablemente perdida, hoy es el momento de enfrentar estas lacras que envenenan el clima social, todos somos responsables de dar el combate para tener una sociedad mas democrática, más igualitaria, más saludable.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Los ecos del silencio.

Estas son palabras que tal vez nunca pronunciaré, pero que llevo escritas dentro mío, y no son palabras vanas, están llenas de emotividad, de gratitud, de recuerdos y de experiencias vividas. La única forma de dejar que vivan es en el texto, en este texto. Hoy mi vieja casa, ese gran hogar que me acogió en la juventud en los comienzos de los años setenta (1971 para ser exactos) me vuelve a recibir, me abre sus puertas y al atravesarlas siento que cruzan conmigo muchos personajes que pueblan mi memoria. Algunos que no están, pero me ayudaron a vivir y a ser lo que soy a ser digno de ser (como dice el protagonista de una gran película), mucho o poco, pero que soy. Entre ellos y a riesgo de ser injusto quiero recordar a los grandes maestros como Ovide Menin, Raúl Ajeno, Fernando Prieto que me enseñaron con una sentida aventura intelectual el valor de la palabra escrita en esa publicación memorable que editaron desde las mesas del Savoy, la revista “Hacer”, otros con los que compartí momentos hermosos y vibrantes de mi vida y que hoy solo están en el recuerdo, como Guillermo Ryan, José Luis Comas, Juan Carlos Coria, Adelmo Manasseri, Gloria Annonis, Diego López Saric, Rolando Bucci, Rixcardo Caronni, Luis Giunípero y muchos otros. Algunos ya no están como mis padres y hermanos Agilio, Clemencia, Atilio y Nora, pero que se siente su presencia corporizada en mi hermana del alma Ines. Muchos que sí están y que continúan en la docencia ocupando generosamente mi lugar en el campo de la Psicología en el Trabajo y las Organizaciones, como Flaviana Ponce y Víctor Quiroga, o los hermanos de la vida como Mauricio Cervigni y Miguel Gallego. También están poblando los recuerdos algunos apreciados amigos que llegaron mas tarde a mi aventura de vivir como Hugo Klappenbach, Pascual Gargiulo, Liliana Ferrari, Lucía Rossi, Graciela Fillipi, Gregorio Gómez Jarabo, Emilia Domínguez Rodríguez. Antonio Sánchez Cabaco, Manuel Froufe y tantos mas que me ayudaron acrecer y alimentaron mi sed de saberes. Gracias es una palabra muy corta pero inmensa, y quiero agradecer a la Decana de Psicología Soledad Cottone y a las autoridades de la Facultad por este reconocimiento, que justo es reconocer no hubiera sido posible sino hubiera mediado la acción generosa de Flaviana Ponce que inició el requerimiento. Pero hay otras personas que me acompañaron durante años, Patricia Kaufmann, psicóloga incansable que dedicó su vida al trabajo con niños con capacidades diferentes y al estudio y práctica de la atención en salud mental, madre de mis dos hermosos hijos a los que criamos juntos durante treinta años (y seguimos criando), Nicolas y Ana Paula, jóvenes profesionales de la salud y que hoy son nuestro gran orgullo y esperanza de futuro. A quien recorre junto a mí, este trecho final de la vida, Adriana Cicaré, economista e importante investigadora y colega de la “Carrera del investigador científico de la UNR” con quién hemos compartido trabajos y publicaciones conjuntas. Graciela Simonetti investigadora, Doctora en enfermería y Vicedecana de la Facultad de Ciencias Médicas con quien compartimos investigaciones y publicaciones y largas horas de debate en torno a la salud de los trabajadores y tantos profesionales con los que pasamos largas horas y días de trabajo en diferentes eventos científicos. También quiero dedicar un recuerdo a mis queridos amigos, médicos ellos, que han hecho un trabajo gigante en el campo de la salud, Rut Kiman, Rodolfo Kaufmann y su hijo Gabriel Kaufmann. También quiero dejar un recuerdo a los que compartieron vida y luchas como Miguel Cavigliasso, Alba Maina. Liliana Lampelfeld, sus dos hermosas hijas y su pareja y a Cari Portesio compañero de lucha en los setentas, Ana María Bauzá y su esposo, Adriana Diaz, y tantos otros, algunos que ya no están. También quiero recordar a Salvador Rizzotto, José Luis Turco y todos los que me acompañaron en las dos cátedras que dirigí durante años en la Facultad de Psicología de la UNR. Hoy, al estar en este momento de mi vida en el que todo es recapitulación y recuerdo, siento la necesidad de remarcar que esta facultad ha sido, es y será un bastión de lucha en la defensa de los derechos y libertades de los mas humildes, de los sin voz, de los marginados, ella ha permitido a lo largo de estos años de democracia la libre circulación de la palabra en sus aulas, en ella han vivido y han sido asesinados mucho profesionales y estudiantes que levantaron su voz contra la dictadura genocida. Ha sido el receptáculo de muchos debates, de fuertes confrontaciones e inmensas solidaridades, que muchos intentaron avasallar y no pudieron, porque ella siempre siguió las palabras del poeta Pedro Bonifacio Palacio (Almafuerte): “No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido”, y desde su fundación comprendió que el camino del conocimiento es un camino que se construye cada día y que como dijo otro poeta, Antonio Machado Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Pero mas allá de las diferencias, hemos sabido construir una comunidad de valores y convivencia y aunque hoy no hay dictadura, vivimos bajo un régimen de democracia tutelada y autoritaria que trata de corroer los valores más importantes de la convivencia democrática, y hoy como ayer, como siempre, debemos ser el bastión de la lucha contra el autoritarismo que pretende silenciar la palabra para poder explotar y oprimir a los mas postergados de la sociedad. Hoy, que ha ocupado la Casa Rosada un régimen cruel y codicioso, cuyo único argumento es la represión salvaje de quienes protestan, se impone la necesidad de trascender los muros de la Universidad y dar el debate y la lucha contra toda forma política que ataque a nuestro pueblo. La universidad tiene dentro de si a los estudiantes y profesionales que constituyen el sector mas sensible de la intelectualidad y es caja de resonancia de todas las voces de la sociedad, es el centro de los debates por excelencia y el espacio inquebrantable de la defensa de la libertad de expresión. En sus aulas circulan todos los discursos libremente y esa interdiscursividad debemos extenderla a la sociedad en su conjunto, es hora de terminar la siesta a la que nos somete el gobierno de ultraderecha conservadora y reaccionaria si queremos alcanzar algún día un país de iguales, en el que todos tengamos los mismos derechos y posibilidades y condiciones dignas de existencia

jueves, 14 de noviembre de 2024

La encrucijada del hoy

Soy Psicólogo y consultor organizacional y además jubilado. Estas condiciones hacen que por práctica profesional tienda a observar todo lo que pasa a mi alrededor, a las personas, a los grupos a las organizaciones, y por mi condición de jubilado que tenga mucho tiempo para esa observación. Las observaciones de los últimos 10 meses me permiten considerar un importante crecimiento de la violencia de las personas, verlas una contra otras, de la violencia organizacional, en la calle y en las redes sociales. Y lo que es peor, observo a conocidos profesionales de larga trayectoria que en otros momentos desplegaban mucha actividad física e intelectual. hoy se desplazan como casi sombras, sin registros de lo que acontece a su alrededor, son como robots de marcha lenta y si tomar en cuenta su entorno al punto tal, que pasan a mi lado y no lo notan. cuando nos conocemos desde hace años, o en mejor de los casos realizan un saludo tenue sin emotividad. Si el lector observa las personas de su círculo íntimo o las que pasan a su alrededor podrá sentir una profunda tristeza, desinterés por el otro, falta de empatía con el más vulnerable. Esto lleva indefectiblemente a la ruptura del lazo social y al abandono de sentimientos de solidaridad y afecto con el otro. Lógicamente, la mirada desdeñosa hacia el que reclama atención a su condición de miseria y pide desesperadamente una ayuda, tal vez solo como paliativo, que reclama no sentir que es ignorado por su sufrimiento, hace que el indigente reaccione con una violencia justificada, pero violencia al fin, recurriendo a agresiones que se expresan en romper los billetes de baja nominación o tirarlos al piso diciendo “esto no sirve para nada”, dado que ese dinero ya no es aceptado por los comercios, o en casos extremos agredir físicamente a quien sienten que los ignora. Esta degradación de lo social es sumamente peligrosa porque actúan como otro de los factores invisibles que corroen la salud mental de los ciudadanos y los afectan seriamente tanto en el ámbito público (la ekklesia) el ámbito de relacionamiento social, como en el ámbito privado (el oikos), el espacio de la intimidad familiar. En una sociedad que ha abandonado el intercambio, el debate, como ámbito de intermediación y resolución de los conflictos (el ágora), el espacio semipúblico para compartir ideas, emociones, acciones, el espacio de la política con mayúscula, la política como acción colectiva de todos y para todos, esta situación contribuye con fuerza a su disolución. La situación se ve agravada por el estado de desesperación de la mayoría de los actores sociales subordinados (trabajadores, jubilados, monotributistas, trabajadores informales pequeños empresarios, profesionales, pequeños y medianos productores rurales, etc.) que ven como se deterioran sus términos de intercambio (cada vez que concurren al mercado reciben menos por los recursos que producen) y se reduce su patrimonio por vía del uso de sus ahorros o actividades extra laborales para cubrir su sostenimiento económico familiar. Es tal vez, este el punto donde la salud mental y el sufrimiento psíquico interaccionan con las condiciones de vida y existencia del sujeto produciendo el derrumbe físico y mental que potencia, como animamos más arriba, el deterioro del lazo social. Tal vez la recuperación de las condiciones de vida material en sociedades arrasadas por calamidades gigantescas, que sufrieron guerras, epidemias, pandemias, etc., sea ardua, pero son posibles, pero cuando en una sociedad como la Argentina hoy, se arrasa el contrato social existente y se destruyen los valores morales y sociales que la unen, se conculcan derechos adquiridos por nuestros abuelos y padres con largas y penosas luchas, la recuperación será mucho más difícil por no decir imposible. Es el momento de recuperar la subjetividad qué nos convirtió en una sociedad sana en la que el "otro" no era un enemigo, sino un partner en la construcción de lazos sociales sanos recuperando los valores de solidaridad, cooperación, comunicación, responsabilidad por los que sufren, de lo contrario marchamos a un abismo del que no podremos salir.

sábado, 13 de abril de 2024

Sobre el dolor de la vida y la paz de la muerte.

Tal vez por mi edad (próximo a cumplir 75 años), tal vez por la triste y dolorosa situación en Argentina, o tal vez por tantos duelos y desilusiones, tuve motivación suficiente para abordar este tema. Quiero partir de una definición, de lo que es para mí, la vida. La vida es un trayecto de un ser humano que comienza con el nacimiento y tiene su final con la muerte. Los mejicanos tienen un dicho que siempre me impresionó “para morir nacemos” dicen. El nacimiento y la muerte constituyen dos opuestos contradictorios e inseparables. No podemos pensar la muerte sino consideramos el nacimiento, pero cuando nacemos sabemos que vamos a morir. Castoriadis tiene un artículo que se llama “Antropogénesis en Esquilo y autocreación en Sófocles. En este trabajo, como él lo anuncia al comienzo del mismo, recorre el cambio vertiginoso de la creación en la Grecia del Siglo de Oro. Mas allá del valor teórico del texto, me interesa la definición de la muerte en el pensamiento griego a través de Esquilo analizando el mito de Prometeo y su valor para la existencia humana. Castoriadis nos dice que para Esquilo los seres humanos eran seres monstruosos y radicalmente inadaptados para la vida, algo que no es posible ni en la época de Esquilo ni en la actual, pero para este creador es importante, “la condición del hombre antes o fuera de la institución social -el arte, el trabajo, la palabra-. Lo que describe es al hombre tal como sería si tuviese un cuerpo y un alma pero sin pensamiento (gnome)----“ siendo para esquilo el regalo que les da Prometeo a los hombres, el pensamiento, Prometeo permite que a esos hombres que eran como zombis, que no conocían la muerte, y por lo tanto no tenían noción del tiempo accedan a la finitud de su existencia, de crear la noción del tiempo y prever la muerte, no su propia muerte, no la hora exacta, sino establecer la condición de mortalidad del ser humano. El hombre según el texto de Castoriadis tiene a partir de Prometeo esperanza ciega, los hombres conocen a partir de ese momento que son mortales, que su vida es finita. Dejemos el texto maravilloso de Castoriadis para continuar sumergiéndonos en la noción de la muerte, de la finitud de la vida y de su valor trascendental en la producción de su existencia. Y allí nos detenemos a analizar lo que constituye la existencia, mas allá de su desenfrenado recorrido cuya meta es la muerte, el conocimiento de la finitud de la existencia es el principal motor de nuestra creación. Y entonces surge otra pregunta, ¿porque la angustia de muerte se transforma en creación?, y arribamos a una nueva estación de este recorrido, la creación es motivada por la necesidad de realizar lo que deseamos, porque sabemos que no tenemos todo el tiempo del mundo para hacerlo, si fuésemos inmortales como lo deseamos, podríamos acceder a la holgazanería de deja para mañana lo que no tenmos ganas de hacer hoy. Hay otro dicho que me llamó mucho la atención “un hombre muere dos veces, la primera es el momento en que su vida cesa biológicamente, la segunda es el momento en que su nombre es pronunciado por última vez.” Crear es ahorrar para que esa segunda muerte ocurra lo mas tarde posible, creamos para sobrevivir a la muerte, para estar presentes cuando no estemos sobre nuestro planeta. Pregúntese el lector por los grandes creadores de la historia humana (y conste que no digo pensadores, sino que con el término creadores englobo a todos los que dejaron su huella, no solo en el suelo que habitaron y en el tiempo que vivieron en él, sino en diversos suelos y tiempos, esos seres humanos vivieron con otros de los cuales no existe la más mínima referencia, por lo que su nombre dejó de ser nombrado hace tiempo, desaparecieron sin dejar rastro. En cambio, los grandes hombres y mujeres, como Jesús, Buda, Platón, Aristóteles, Alejandro, Atila, Gengis Khan, Cesar, Cleopatra, Nefertiti, Galileo, Freud. Marx, Bach, Beethoven, etc., no han tenido una segunda desaparición, son los que mas se han acercado a la inmortalidad, están en cada esquina, calle o nombre o estatua de las ciudades, pueblos o aldeas, todos los contemporáneos que viven en el aquí y ahora tal vez los nombren una vez en su vida. El sentido de la trascendencia se encuentra impreso en nuestro inconsciente, queremos trascender y por eso creamos. El sentido de la creación ha estado presente hasta en los seres mas primitivos, sino veamos las figuras pictóricas de cuevas como las de Altamira. El arte es uno de los atributos de la humanidad, a través del arte hemos sobrevivido y alcanzado niveles cada vez mas altos de humanidad, pero no es el único atributo de la humanidad, la ciencia aparece como uno de los atributos mas preciados dentro de esa configuración existencial que llamamos humanidad, que según un cierto consenso experto apareció hace unos 200.000 años en una zona de África, y es tal vez una de las especies hegemónicas mas jóvenes en la historia del planeta, recordemos que los dinosaurios fueron los amos del planeta durante 135 millones de años, y los mamíferos que los sucedieron en el dominio del planeta surgieron hace unos 100 millones de años. Hemos logrado en un corto lapso lo que no lograron en millones de años las especies dominantes anteriores. A la pregunta de la violenta y frenética evolución del Homo Sapiens sobre la tierra, respondemos que una de las razones de su dominio estuvo determinado por la capacidad de hacer ciencia, la capacidad de conocer para transformar la naturaleza, o en términos de Castoriadis la posibilidad de crear lo que no es, la posesión de su imaginación radical como fuente de creación, atributo que no está presente en otras especies y que le permite crear lo que no es, ni cum nihilo, ni in nihilo, sino ex nihilo, por fuera de lo que existe, diría este autor, la democracia Griega es un buen ejemplo de ello. Por supuesto que estos atributos tuvieron herramientas fundamentales para un desarrollo tan fenomenal, el lenguaje, el trabajo y la sociedad. Estas herramientas, como toda herramienta, no tienen un valor intrínseco, sino que son creaciones de la imaginación radical del ser humano, de su capacidad de pensamiento, y cada una de ellas ha actuado en forma coordinada y cooperativa en el proceso de autoconstrucción del ser humano. La sociedad no sería posible sin el lenguaje y el trabajo, pero a la vez la sociedad posibilita el desarrollo y la segmentación y especialización de los trabajos. La burguesía ha desarrollado un falso concepto, el hombre es una creación del trabajo, el trabajo es lo que lo constituyó en lo que es, no es su esencia sino como dijimos más arriba una herramienta. Si esto fuera cierto, como se explica la existencia de un periodo humano en el que se desarrollaron sociedades si trabajo como lo informa Dominique Medá en su libro “El Trabajo”. El concepto del trabajo como motor creativo de la humanidad, que se expresa en el supuesto que ve al trabajo como la piedra fundamental de la sociedad, que considera que el hombre a través del trabajo crea y transforma la naturaleza y en ese movimiento se transforma a sí mismo, constituye un concepto restrictivo y amplio (valga la contradicción), muy funcional a la burguesía. El trabajo, como dijimos mas arriba es una herramienta, ni una ética, ni una esencia. El trabajo humano destruye el hábitat y crea maravillas, esa es la contradicción, pero es el capitalismo el que eleva al trabajo a la condición de Dios, tal vez un Dios menor, pero Dios al fin, y disemina en todos los seres humanos ideas ventajosas a sus intereses, como esa que nos dicen desde chicos, que hay que crear una cultura del trabajo, que todos puedan trabajar, que el estado debe crear trabajo. Esos son conceptos muy valiosos para los burgueses que necesitan tener mano de obra para sus emprendimientos de explotación de los trabajadores, cuanto mas barata mejor. Deberíamos explicarles a los esclavos de la antigüedad el valor del trabajo en su autorrealización, deberíamos explicarles a los esclavos modernos que venden su fuerza de trabajo por unas pocas monedas el valor del trabajo en la realización de su vida, sobre todo cuando le dedican entre doce y catorce horas diarias, mas de la mitad de su existencia se gasta entre la realización de la tarea precisa y los viajes para llegar al trabajo. Ni siquiera es cierto que el trabajo es salud, por el contrario, años de investigación me han permitido ver que el trabajo es generador de enfermedades, de sufrimiento de los trabajadores, de alienación de estos. En general la literatura científica y revolucionaria de los siglos de dominio burgués siempre vio y consideró al trabajo desde una perspectiva negativa, no como un bien, sino como un dolor, y lo vemos en Marx quien así lo formula en los manuscritos económicos filosóficos. En mi blog (Crónicas Marcianas) recupero esta cita de Marx: (Alianza 1969, págs. 108 y sucesivas): “¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente, en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que, en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. (...). En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. (...) Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.” Como digo en el título, el trabajo es dolor y sacrificio para el trabajador y placer y riqueza para el capitalista. Y lo anterior me lleva a un segundo elemento de construcción de la compleja significación de la vida y la muerte para los seres humanos, la cuestión de la religión. Es frecuente escuchar que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, por el contrario, yo pienso que el hombre hizo a Dios a su imagen y semejanza, y esto ocurre en todas las religiones, los dioses del Olimpo eran seres antropomórficos que tenían las mismas características que los seres humanos, tanto en lo físico como en lo psíquico, aunque dotados de condiciones que los hacían diferentes, la principal era la inmortalidad. En las religiones monogámicas ocurre lo mismo, aunque el Dios es uno solo este tiene las características de los humanos, es el amor hecho esencia, el dios que castiga y recompensa, en algunas religiones como la judía es un Dios terriblemente tirano que puede exigir a uno de sus hijos realizar terribles sacrificios como ocurrió con Abraham a quien, según el mito bíblico, le ordenó sacrificar a su hijo. Nadie ha tenido contacto con los dioses sean poligámicos o monogámicos, los dioses solo se rebelan a través de algunos elegidos y sin testigos. Además, los famosos representantes de Dios o los dioses en la tierra como Moisés, Jesucristo, Mahoma, Buda o cualquier otro solo surgen en la antigüedad o la edad media, en tiempos de ignorancia, misticismo, de dominio de las creencias en la vida humana. Solo en algunas creencias como la de los Mormones en la que Joseph Smith Jr. recibe del ángel Moroni el libro sagrado en hojas de oro relatando la visita de Jesús a los indígenas de América, siendo el encargado de restaurar la iglesia cristiana. Por supuesto el libro se perdió y quedó la traducción de Smith que le permitió fundar la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días. Este tipo de mitos construidos sobre la base de la creencia, en la que la racionalidad está ausente por completo permite que sujetos de diferentes religiones puedan creer en sus mitos sin cuestionamientos. La pregunta es: En los 200.000 años de existencia del ser humano siempre hubo creencias religiosas o como afirma S. A. Tokarev (1965 Ed. Cartago), existió un período pre-religioso evidenciado en el hallazgo de los arqueólogos de restos humanos que estaban solos sin ningún rastro de utensilios o de haber sido sometidos al enterramiento, mientras que en períodos posteriores se encontraron restos humanos acompañados de objetos personales y signos de enterramiento realizado por otros seres humanos. El surgimiento de las creencias religiosas se debe, fundamentalmente al miedo a lo desconocido (ejemplo los rayos, refucilos) o a cuestiones que no tenían explicación para los primitivos. Lo cierto es que no existe evidencia empírica que fundamente la existencia o la no existencia de seres superiores al ser humano, y mucho menos de la existencia de una parte eterna del ser humano insuflada por Dios o los dioses que sobrevive al cuerpo muerto y no presente en el resto de los animales. Por cada creyente de una religión existen miles de millones de creyentes en otra y el hombre ha creado cientos de religiones monoteístas o politeístas a lo largo de su presencia en la tierra. La pregunta que surge es porque el hombre ha creado las religiones y porque esas religiones han librado y libran aun guerras salvajes reivindicando el carácter verdadero de su fe y la mentira de las otras. Creo que una hipótesis muy apropiada, que se relaciona con el recorte de este escrito, es la angustia que genera en general en los seres humanos, la finitud de su existencia. Mas arriba dije que la conciencia de la muerte, no de la muerte individual, sino en general, les permitió a los seres humanos desarrollar la creación, ahora agrego que era necesario para soportar la pesada carga que implicaba la doble tensión, el reconocimiento de la muerte y la ignorancia del momento de su acaecer. Estas tensiones internas hacen que el dolor que experimentamos por la sensación de dejar de ver los paisajes, de disfrutar de la vida de nuestros hijos y padres, de familiares, genere un campo fértil para la aceptación del mito que los volveremos a encontrar en algún lugar, en el Valhalla Vikingo, el Cielo cristiano, el Olimpo griego. Nos obsesionamos con prolongar nuestras vidas, hacemos dietas, consumimos alimentos sanos, no disfrutamos de los placeres de una buena comida o bebida, porque pensamos que vamos a morir, y sabemos que ello ocurrirá en algún momento, y en muchos casos realizamos muchos ritos, perdemos mucho tiempo de nuestras vidas, rogamos a seres imaginarios inexistentes que nos den más vida, no encomendamos a ellos para que nos curen de las enfermedades y no nos damos cuenta de que, por tratar de excluir a la muerte de nuestras existencias, perdemos la posibilidad de gozar a pleno de nuestras existencias. La vida conlleva intrínsicamente el goce y el dolor como componentes de la existencia, tenemos como dato la incertidumbre del momento en que dejaremos de ser, pero ello es un dato que nos permite ser en cada momento, de disfrutar de lo que la naturaleza nos provee, y para ello debemos ver a la muerte mas que como un enemigo, un componente siniestro de nuestra existencia, como una compañera de camino que en un momento nos dirá que todo ha llegado a su fin, que ha llegado la paz.

lunes, 18 de marzo de 2024

Sobre la desocupación

En el debate social existen una multiplicidad de temas que son urgentes para la vida cotidiana de los trabajadores, lo principales temas que nos agobian hoy son: la inflación. la caída del poder adquisitivo de los trabajadores como producto de la licuación de sus ingresos, el precio de los servicios (luz, gas, transporte, agua, tasas municipales, etc.), la inseguridad, la corrupción de las organizaciones del estado (políticas, de seguridad, de salud, etc.) pero de todas ellas hay una que nos afecta mucho y que abarca todas las necesidades de la vida cotidiana: la desocupación ¿Porque la desocupación es un tema de gran importancia en el debate social?, porque sin trabajo nuestra capacidad de adquirir lo necesario para sobrevivir se reduce a cero, y si queremos comer, pagar el alquiler de la casa, atender nuestra salud, mandar nuestros hijos a la escuela, etc., necesitamos contar con los ingresos que nos permitan cubrir esas necesidades. Por lo tanto, referirnos a la desocupación nos remite al concepto de trabajo, que ha significado el trabajo a lo largo de la humanidad. Desocupación y trabajo remunerado son diferentes partes, pero estrechamente relacionadas, en la realidad capitalista, en tanto el hombre es sujeto del mercado al que debe concurrir para garantizar su producción material y su reproducción, el trabajo se convierte en una necesidad en el marco del capitalismo. Como se puede definir el trabajo. Según Marx en la ideología Alemana: "El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y las manos, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma a su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de sus fuerzas a su propia disciplina”. Marx, C., Engels F. (1973) La ideología alemana. Ed. Pueblos Unidos. Podemos distinguir al hombre de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero el hombre mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso éste que se halla condicionado por su organización corpórea. Al producir sus medios de vida, el hombre produce indirectamente su propia vida material. Pero a diferencia de lo que afirman muchos "marxistas", el trabajo no constituye la principal actividad del hombre, la centralidad del trabajo en la vida social es un rasgo aportado por la ideología del capitalismo que necesitaba y necesita que el trabajador considere así al trabajo. En cambio, en Marx encontramos una conceptualización negativa del trabajo cuando nos dice en los Manuscritos Económicos Filosóficos (Alianza 1969, págs. 108 y sucesivas): “¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente, en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que, en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. (...). En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. (...) Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo. Esta consideración del trabajo la encontramos en la vida cotidiana cuando preguntamos que es para Ud. el trabajo, las principales respuestas más populares que recibimos son: es perder la vida, ganándosela, conseguir los medios para vivir, el trabajo es producir algo a cambio de dinero, el trabajo es la capacidad de producir del hombre, trabajamos para satisfacer necesidades, porque es un mandato social y también hallamos respuestas más cercanas a la ideología capitalista del tipo: el trabajo permite autorrealizarnos, trabajamos por placer o diversión, para mejorar en forma continua nuestra forma de vida. El primer tipo de respuestas las encontramos en los trabajadores manuales (obreros industriales, albañiles, peones rurales, trabajadores administrativos, etc., el segundo tipo de respuestas son más típicas de sujetos pertenecientes a la llamada clase media como directivos de empresas, profesionales liberales, educadores, etc. Dada esta comprensión de la naturaleza humana como la de un ser que sólo puede encontrar su perfección en el trabajo, el tema central de la filosofía marxiana es la transformación del trabajo sin sentido, enajenado, del trabajo como un mero medio, en un trabajo enriquecedor, en un trabajo libre. En sus primeros escritos, llamó “actividad personal” a la realización de esta inclinación al movimiento, y cuando criticó la forma concreta de darse esta actividad en las sociedades de explotación pidió la “abolición del trabajo”. En escritos posteriores estableció la diferencia entre trabajo libre y trabajo enajenado y su crítica a la alienación se expresó en su preocupación por la “emancipación del trabajo”. Es importante en nuestro análisis reconocer la diferencia entre la existencia del trabajo como tal y el trabajo asalariado que es un producto típico de las relaciones de producción capitalista. Como decíamos, todo ser humano tiene una capacidad de acción y nuestro cuerpo constituye una caja de herramientas (nuestros dedos pueden ser tenazas, nuestro puño cerrado un martillo, nuestro cerebro el centro de comando, nuestros pies son nuestra locomoción, nuestro aparato masticatorio una trituradora, etc.) con las que ponemos en acción nuestra capacidad de producir. Es decir, de realizar un trabajo. En la lengua inglesa el trabajo tiene dos acepciones, en algunos casos es el work o capacidad general de trabajo, de producir valor en general. En cambio, cuando se menciona el “labor”, se está hablando de una capacidad especifica de producir, por ejemplo, la capacidad del carpintero que produce muebles. El trabajador puede realizar un trabajo, pero no cobrar salario porque no pertenece a una organización, este es por ejemplo el caso de los trabajadores independientes (Vg. Un plomero) Cuando alguien se inserta en una organización mercantil o industrial, lo que hace es ofrecer su capacidad de producir a cambio de un salario, es la capacidad de producir para crear valor. Es decir que el trabajo asalariado es una transacción entre privados donde se formaliza un contrato que estipula que el empleador y el empleado acuerdan en que el primero compra la fuerza de trabajo y los conocimientos para aplicarla, de un trabajador por un determinado período de tiempo (1 día, un mes, etc.) y el segundo a cambio de su fuerza de trabajo recibe un salario. Pero en los orígenes del dominio burgués el trabajador tenía una relativa estabilidad en el empleo, al punto tal que solo cambiaba una o dos veces de empleo. El problema surgió cuando las máquinas conducidas por trabajadores comenzaron a reducir el tiempo de trabajo, y además cuando el capitalismo se constituyó en una herramienta de los empresarios para licuar los ingresos de los trabajadores vía el uso de la inflación como herramienta, ya que como decía el General Perón, en el capitalismo los precios suben por lo0s ascensores y los salarios por las escaleras. El modelo de producción colectiva a cargo de los trabajadores y apropiación individual de lo producido por el burgués, que además tiene la posibilidad de aumentar los precios de sus mercancías y congelar los de los salarios llevo a las condiciones de pobreza extrema del capitalismo actual. Y por otro lado esta contradicción entre producción social y apropiación privada provoca crisis periódicas del capitalismo por lo que Marx denominó la tendencia declinante de la tasa de ganancia. Cada vez que surge una de estas crisis la solución de los burgueses es ajustar olas economías vía expropiación de los trabajadores y demás sectores subordinados (jubilados, campesinos pobres, pequeñas empresas, cuentapropistas, etc.) generando procesos inflacionarios que contraen la demanda y generan estancamiento e inflación, con lo que los trabajadores de todo tipo son en cada crisis más pobres y los burgueses más ricos. Pero existe una segunda receta para expoliar a los trabajadores y es la desocupación, a mayor desocupación menor es la resistencia obrera a ser explotada salvajemente. Esto fue claro durante el periodo 1990-2002 durante el cual los trabajadores aceptaban condiciones degradantes de empleo as cambio de conservar el mismo. Portantiero enunció un interesante concepto, el ejercito industrial de reserva, es decir una fuerza laboral sin ocupación remunerada que presione a las puertas de fábricas, comercios, etc., para disciplinar a los trabajadores, Margaret Thatcher lo aplico durante el período que estuvo al frente del gobierno británico. Por ello es importante estudiar los procesos de desocupación, porque la desocupación constituye un drama social. El desocupado ve afectada además de su economía, su salud y su identidad. El trabajador a diferencia del ciervo feudal (que era dueño de sus herramientas) en el capitalismo ingresa al establecimiento desprovisto de las mismas (cosa que no ocurría en los primeros momentos de la manufactura, cuando el trabajador era evaluado por su futuro patrón por el contenido de su caja de herramientas) y utiliza en su desempeño diario el instrumental que le provee el empresario. Por lo tanto, lo único que posee el trabajador en su fuerza de trabajo (no posee ni la tierra, ni los medios de producción y en muchos casos ni es dueño de su vivienda, a la que alquila). Esta situación hace más penosa la vulnerabilidad del trabajador desocupado, dado que cuenta con escasos medios materiales para paliar la situación de desempleo, y debe enfrentar su crisis laboral con su único valor, el capital intelectual, es decir sus conocimientos. Cuando ese capital incluye competencias laborales requeridas por los mercados de trabajo, el actor puede tener mayor margen de maniobra en la situación de crisis, este es el caso de obreros calificados, técnicos y profesionales. Pero cuando esas competencias están sobresaturadas en los mercados laborales, el trabajador fracasa en sus intentos de reinsertarse laboralmente y lentamente se desliza por la pendiente del fracaso de sus planes para solucionar su crisis y se recluye en el estado de inactividad que conlleva la aceptación de la ayuda de los planes sociales y el abandono de la idea de futuro.