lunes, 20 de abril de 2015

Hartazgo.


No se siente harto de los políticos que diariamente dicen “¿los problemas de este país son sencillos de resolver, solo se necesita gestión?” y nunca le dicen que es gestión y mucho menos como resolver los problemas de este país, peor aun, ni siquiera dicen cuales son los problemas de este país que hay que resolver o enuncian seudos problemas para ocultar los reales. Esos mismos políticos que desde hace años, cuando están en la oposición son capaces de construir el mejor país, un verdadero paraíso para vivir y que cuando son gobierno nos sumergen en el peor de los infiernos. Porque convengamos que ningún político nos va a decir que si llega al gobierno nos va a rebajar los sueldos, va a aumentar las horas de trabajo, las tarifas y los impuestos, no dirá nada de recortar gastos sociales porque ello sería un sincericidio que lo llevaría a la extinción. Algunos, justo es reconocer, en su torpeza suelen tener actos fallidos, otros no resisten un archivo, otros son francamente ineptos hasta para mentir, pero igual los votamos, ¿Por qué? No se siente harto de los periodistas que han dejado de serlo para convertirse en saltimbanquis y mercachifles que diariamente intentan enroscarnos la víbora. Tratan de vendernos una “realidad” que solo existe en sus cabezas, mejor dicho, en la cabeza de su patrón, sea este Magneto, Fontevecchia, Mitre, Saguier o cualquier otro de los magnates dueños de los monopolios mediáticos asociados a la gran burguesía argentina. No se siente harto de escuchar como estos “periodistas” nos piden ser críticos, pontifican sobre la verdad, reclaman la honestidad, preconizan la solidaridad, “luchan” por la libertad y la igualdad mientras se venden al mejor postor, mienten según indican sus patrones, critican solo a quienes sus jefes les dicen que hay que criticar, solo piensan en como llenarse los bolsillos con las buenas retribuciones que les dan por sus alcahueterías y critican la libertad de los piqueteros de pedir por sus necesidades, convocan a limitar las libertades ciudadanas, luchan sin descanso contra lo que llaman “jueces sacapresos” porque dejan libres a “los delincuentes”, y nada dicen de los jueces que ocultan los delitos de sus patrones, los atildados burgueses que roban al fisco evadiendo impuestos, que se adueñaron compulsivamente de empresas o incluso que mandaron a atacar o hasta matar a personas porque denuncian sus negociados sucios. No se siente harto de que solo denuncien la corrupción del gobierno nacional, o mas precisamente de los kirschneristas y oculten la corrupción del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, de la ciudad de Tigre, y de los gobiernos “amigos”, o lo que es peor oculten la corrupción de los empresarios que pagan coimas, evaden impuestos, sacan ilegalmente los dólares del país, etc. No se siente harto de los que siempre saben de todo, que son expertos en todo, de los que aparecen en la pantalla chica en programas como “Intratables”, “Periodismo para todos”, “La cornisa”, etc., pero que casualmente no hablan de los sponsors políticos de sus canales o programas. La biblia junto al calefón decía Discépolo, un periodista de deportes hablando de la deuda externa, una periodista chimentera experta en el código civil, un “mediático” desarrollando teorías sexuales avanzadas, la biblia junto al calefón. Viejos periodistas comunistas como Salinas a los que solo les queda el autoritarismo estalinista defendiendo solapadamente a lo peor de la burguesía argentina, claro después de producir “El porteño” ahora produce ese Frankenstein que es periodismo para todos, de todo un poco, nada de nada, ni comedia ni periodismo, solo propaganda a favor de los medios concentrados, los políticos afines y sus propios negocios. No se siente harto de los intendentes que se acuerdan de que hay que mejorar las calles justo en las campañas electorales y que se preocupan por lo principal de las ciudades, la “estética” es decir hermosear las plazas, hacer un andarivel solo para los micros con bonitas estaciones sobre la avenida 9 de julio, pensar en construcciones carísimas como el “Palacio de la música” en Rosario, generar negocios inmobiliarios espectaculares como ocurre en las grandes ciudades del país, pero que nunca se les ocurre llevar a la práctica las necesidades reales de los mas vulnerables como hacerles cloacas, llevarle redes de agua domiciliaria, proveer de viviendas dignas a los que no tienen, hacer mas accesible la educación para todos, crear albergues dignos para los que están en situación de calle, proveer de planes de urbanización en la villas para que ningún argentino tenga que vivir bajo techos de cartones y chapas oxidadas. No se siente harto de los funcionarios que solo recorren las villas para sacarse la foto con el niño marginal, con la embarazada pobre, con el obrero inválido porque tuvo un accidente de trabajo y que después nunca más vuelven por allí……..bueno, hasta la próxima campaña. No se siente harto de los policías que declaran zonas liberadas, de los que reciben jugosas coimas de los narcos, de los que explotan a las meretrices que trabajan en la calle, los que solo pisan el acelerador de los patrulleros cuando van a buscar la pizza y la birra que no pagan porque es parte de las coimas que reciben, de los que miran para otro lado cuando están robando o violando a un ciudadano. En definitiva, no se siente harto de los políticos sin ideología, oportunistas sin programa, buscadores de empleos públicos en los que se gana mucho y no es necesario trabajar, juntadores de votos sin moral ni ética, vendedores de espejitos de colores que piensan que somos tan pelotudos que pueden decirnos cualquier cosa que total nos creemos todo, y si no les creemos, tienen los medios de comunicación amigos que están para taparles todos los chanchullos, por supuesto a cambio de jugosos favores cuando son gobierno. Le voy a decir una cosa, yo sí me siento harto y por eso quiero expresarlo, porque pienso que si todos los ciudadanos comenzamos a expresar el hartazgo que sentimos puede ocurrir algún “milagro“ como ocurrió en España y Grecia, donde millones de “indignados” (personas que como Ud. y yo se sentían hartos) ganaron la calle, crearon un partido de los ”hartos” (Podemos y Siryza) y hoy tratan de que las cosas cambien. Y hablando de cambio, también estoy harto de los que bastardean las palabras y hoy son los abanderados del cambio, para ellos (Carrió, Masa, Macri, Sanz) el cambio es volver a la república conservadora, desigual, elitista, inequitativa, represora, créame, estos personajes no planteaban el cambio cuando le lamían las botas a los milicos genocidas siendo sus empleados del mes o haciendo excelentes negocios con los bastardos que asesinaron a miles de argentinos. También me siento harto de los slogans de campaña con palabras como coraje, resulta que hoy todos tienen coraje, pero sería bueno que muchos nos dijeran si tenían el coraje de luchar contra las dictaduras, el coraje de denunciar a sus patrones cuando delinquen, el coraje de oponerse a este sistema corrupto que hambrea a las masas para sostener los intereses de una reducida elite de privilegiados. Creo que es hora que comencemos a expresarnos los que no tenemos voz, los que no tenemos partido, los que no tenemos poder de decisión, los que estamos en los márgenes de la sociedad. Es hora que comencemos a agruparnos, que no confiemos más en cómicos advenedizos, en políticos travestis, en empresarios camuflados de mesías, en policías delincuentes, en “periodistas” vendidos y que hagamos realidad la sociedad autónoma que soñó un verdadero paradigma del pensamiento crítico: Cornelius Castoriadis, una sociedad en la que las normas sean producto de la voluntad colectiva libremente ejercida, en que la gestión sea realmente una gestión de todos y con todos, una sociedad en la que nos reencontremos con una forma superadora del verdadero significado de la palabra democracia, palabra que para los griegos significaba el ejercicio de la voluntad ciudadana en la Ekklesía (asamblea pública de todos los ciudadanos) y que dejemos de confiar en los representantes, la representación es una forma bastarda de la verdadera democracia, la democracia directa, este es el primer punto de un programa revolucionario para producir el único y verdadero cambio social que nuestro país requiere. Hasta la próxima

martes, 7 de abril de 2015

Legalidad y legitimidad.


Es muy interesante analizar la relación entre estos dos términos ya que no siempre son coincidentes. Veamos en primer término que implica cada uno de ellos. La legalidad implica la existencia de un sistema de leyes que debe ser cumplido. Todas las sociedades se rigen de una u otra manera por leyes escritas o tácitas, aun las más primitivas. Legal es todo lo que se realiza dentro del marco de la ley escrita y que tenga como consecuencia supuesta el respeto por las pautas de vida y coexistencia de una sociedad dependiendo de lo que cada una de ellas entienda por tal concepto. Nuestra sociedad es heterónoma, es decir que los sujetos estamos supeditados a normas que en muchos casos no consensuamos, más aun, en no pocas oportunidades las leyes son dictadas antes de que nosotros vengamos al mundo, pero a las que debemos observar bajo amenaza de sufrir un castigo. Según Monedero, “el problema de la legitimidad encuentra su primera gran reflexión politológica vinculada a la continuidad de ciertos linajes reales (el legitimismo monárquico acuñado por Talleyrand y que actuó como uno de los ejes del Congreso de Viena), pero es a partir de la obra de Weber cuando pasa a formar parte de los conceptos fundamentales de la ciencia política, esencialmente entendida como "creencia" (Glaube) en la bondad del poder por parte de los ciudadanos, y como "pretensión" (Anspruch) por parte de los dominadores de obtener obediencia merced a la supuesta razón que les asiste para mandar y, por tanto, encontrar respuesta a sus mandatos. Es igualmente lugar común en el análisis profundo del concepto de legitimidad weberiano señalar sus inconsistencias y contradicciones que llevan a que sobre la base de una misma obra pueda constatarse la existencia de un weberianismo de derecha (Kilmansegg, que lo usa para contraponer la soberanía popular a la definición de legitimidad), otro reaccionario (Carl Schmitt, que encuentra apoyo en la obra de Weber para justificar su teoría del decisionismo y la equiparación de la legitimidad con la legalidad), uno "disolvente" (Luhmann, que negará la existencia de la legitimidad como problema real, limitándolo primero a procedimientos y en un segundo momento a mera cuestión de simpatía o antipatía hacia los gobernantes) o de un weberianismo de izquierdas (Habermas, quien insistirá en los factores culturales de la identidad y los factores negativos del desarrollo de la modernidad que conducen a deslegitimaciones, posibles crisis y agotamiento de las energías utópicas) (Heins, 1990)” (Monedero Univ. Complutense de Madrid). La legitimidad asume entonces el significado de consenso, algo es legítimo cuando existe un sentimiento compartido de la legalidad del evento, por eso Weber consideraba a la autoridad como el poder legítimo, el poder que inviste a una persona o institución y que emana del consenso que existe en una sociedad respecto al mismo, por ejemplo un presidente tiene el poder que le otorga el consenso común en los mecanismos de electividad de la primera magistratura. Pero el problema de la legitimidad agrega un nuevo punto de vista a la legalidad, ya que algo puede ser legal pero no legítimo. Por ejemplo en el derecho romano existía algo que se denominaba la res nullius o cosa de nadie, que por lo tanto era propiedad de quien la ocupaba, la Patagonia constituyó una res nullius y la conquista del desierto arrebató a los pueblos originarios sus tierras y las repartió entre los amigos de Roca. Cualquier persona que habita la argentina y tiene una propiedad (una casa, un campo) es legalmente propietario, pero no es el legítimo dueño ya que la misma es producto del robo que se realizó a los pueblos originarios mediante el derecho de conquista, es decir el conquistador puede apoderarse de todo lo que conquista, al mejor estilo romano. El concepto de legitimidad puede aplicarse a diferentes ámbitos de loa vida. Por ejemplo, la deuda externa que tiene nuestro país en el concierto internacional puede ser legal, por cuanto los prestamistas le prestaron dinero a la Argentina, pero en tanto, el préstamo fue tomado por un gobierno ilegítimo, que usurpaba el poder, al que había accedido mediante una operación delictiva (un golpe de estado) esa deuda es ilegítima. Un partido político que llega al gobierno con un determinado programa y luego toma decisiones opuestas a lo que prometió, se dice que continúa siendo legal, pero que perdió su legitimidad de origen en la medida en que rompió el mandato por el cual se lo votó. Desde mi punto de vista la legitimidad se relaciona con el concepto de autonomía de Castoriadis, según el cual, el mayor consenso social respecto a las normas es el que se logra cuando una sociedad o comunidad elabora sus propias normas y la vida social se regula por la decisión colectiva de los actores que participan de la misma, El sistema político actual; es un sistema heterónomo, en el cual no es la sociedad la que define por consenso las normas que regulan la vida social, sino que las mismas son tomadas por actores externos al colectivo social (los políticos), que además de ser una minoría social que decide en función de un mandato difuso que la sociedad le otorga con un voto, lo hace en función de normas pre establecidas (la constitución) por actores externos a la sociedad, no solo espacialmente, sino también temporalmente. Pero la sociedad burguesa tiene además otros reaseguros para evitar la irrupción de marcos normativos que rompan con los privilegios burgueses, si una determinada ley votada por el parlamento no es del gusto de un sector de la burguesía, esta tiene un sector aún más pequeño y elitista, los jueces, para abolir la legislación contraria a sus intereses. Si en un determinado momento histórico un sector de izquierda tuviera mayoría en el parlamento y accediera al gobierno no podría abolir la propiedad privada de los medios de producción por cuanto este derecho goza de jerarquía constitucional, y los jueces considerarían inconstitucional la norma. Este ejemplo muestra a las claras que legalidad y legitimidad no son sinónimos, un gobierno legítimo que cuenta con consenso popular, no puede tomar medidas que sean contrarias a la “legalidad”, es por eso que de Marx en adelante los revolucionarios consideraron que no es posible construir una sociedad igualitaria a partir de la legalidad burguesa y que una nueva sociedad solo podría ser el producto de un estado de excepción, como lo fueron la revolución francesa y la rusa, en el cuales el derecho burgués quedó abolido por imperio de la decisión de las masas movilizadas que asaltaron el poder. El problema de estos estados de excepción es que la cúpula dirigente asume que representa el interés colectivo, pero no necesariamente es así, por lo que en las grandes revoluciones de la historia ha imperado un régimen de terror que necesariamente llevó a quienes detentaron el poder a eliminar a sus rivales (ideológica y físicamente) tengan o no razón en sus argumentos. La revolución francesa primero y la rusa después se tragó en el proceso a los mejores pensadores abriendo paso a que se encaramen en el poder los oportunistas de turno como Napoleón, Stalin, etc.). Al final de estos procesos poco quedaba de la legitimidad de los movimientos y las mismas se transformaron en cascaras burocráticas que no solo no estuvieron a favor del pueblo, sino que gobernaron en contra de él, En nuestro país estamos bajo le supervisión de una “clase política” que realiza un simulacro de soberanía popular cada tantos años convocándonos a elegir cuál de los representantes burgueses deseamos que nos gobiernen, pero en ningún caso podemos elegir a un político que no sea un intelectual orgánico de la burguesía, y menos aún existe una democracia real que nos permita tomar por nosotros mismos las decisiones que atañen a nuestro futuro. Por ello creo que debiéramos discutir la necesidad de pasar de una democracia como procedimiento a una democracia sustancial, en la que, a la manera griega, sea la ekklesía (la reunión de todos los ciudadanos) la que por mayoría decida sobre nuestro presente y futuro. Mecanismos como la revocación de mandatos, el referéndum y el plebiscito, las asambleas populares, las autonomías municipales, son formas democráticas que nos acercan un poco más a una democracia sustancial, en el marco de la cual sea posible generar el consenso necesario para abolir el derecho burgués implantando un derecho de los explotados y oprimidos que posibilite construir pacíficamente una sociedad justa e igualitaria en la que los recursos no sean propiedad de unos pocos, sino que se repartan equitativamente entre todos los actores sociales.

viernes, 27 de marzo de 2015

La mesa de los sábados.


Este es un recreo para el pensamiento, hoy no hablaré de los temas que comúnmente vengo desarrollando, me dedicaré a realizar un homenaje a una de las más preciadas drogas contra la depresión, la angustia, la mala onda, el desánimo, en definitiva todos esos sentimientos que los medios monopólicos tratan de desarrollar en nosotros para colonizar nuestro pensamiento y lograr imponer políticas de explotación y ultraje que le permita a la burguesía concentrada acumular mucho más de lo que acumula. La droga es parte de la medicina alternativa, dado que no está comprobada científicamente, pero que es exitosa, todos sabemos que es exitosa. Es muy antigua, desde los albores de la humanidad se la conoce y se la ha aplicado en forma sistemática y continua. La droga a la que me refiero es la amistad, el calor de un amigo/a, que en los momentos más desesperantes puede acercarte una palabra de consuelo, un consejo desinteresado, una ayuda muy preciada, o tal vez tan solo prestarte el oído, para escucharte y permitir que puedas descargar todos los sentimientos negativos que te oprimen y te acongojan. Muchos dicen que hay diferentes tipos de amigos/as, con los cuales establecemos relaciones de cooperación mutua en la vida cotidiana, yo soy de los que piensan que existe una sola clase de amigos/as, los demás son conocidos, colegas, compañeros de trabajo o contertulios ocasionales con los cuales intercambiamos en el marco de relaciones que no tienen la profundidad de una amistad verdadera. Por eso pienso que en vida tenemos pocos amigos/as, pero los amigos/as, los verdaderos amigos/as, son esos seres humanos que están con nosotros cuando los necesitamos, que no nos abandonan en la estacada y que además no nos traicionan, ni traicionan el sentimiento profundo de unión que es la amistad, porque la amistad es pariente de la lealtad desinteresada y bien entendida. Cuando alguien nos traiciona, nos damos cuenta que ese no era tu amigo, que era un simulador que decía querernos como amigo/a pero que solo buscaba usarnos para satisfacer necesidades propias. El verdadero amigo/a no necesita pedir perdón, si se equivoca le basta con reconocerlo, y si vos sos, a la vez, verdaderamente su amigo sabrás comprenderlo. Un verdadero amigo/a nunca nos dirá, yo soy incapaz de traicionarte y soy fiel a tu amistad, porque si es verdaderamente amigo/a y nos quiere, si existe una relación profunda de amistad, si compartimos el sentimiento íntimo de solidaridad y cooperación, nunca habrá lugar para las traiciones. Cuídate de aquel, que simulando ser tu amigo/a te dice permanentemente yo te soy leal, yo no soy incapaz de traicionarte, yo te defiendo siempre y ante todos, ese, que dice ser tu amigo, no lo es, y será capaz de clavarte una puñalada por la espalda en el momento menos pensado. Dice la canción que “cuando un amigo se va queda un espacio vacío”, y es muy cierto, pero vale para aquellos amigos/as con los que perdemos el contacto porque emigran a otras latitudes o porque los perdemos en circunstancias de muerte. Con los amigos podemos discutir, enojarnos, pelear, tener opiniones diferentes, pero siempre, al final, encontraremos el abrazo fraterno con el que nos demostramos que seguimos siendo hermanos de la vida. Porque un amigo/a es precisamente eso, un hermano que elegimos para caminar juntos, para encontrarnos, para ayudarnos, para estar ahí, junto a él cuando más lo necesita, y un amigo/a nunca será capaz de enrostrarte lo que hizo por vos, nunca te dirá porque yo te di tal o cual cosa, a un amigo/a le basta con verte bien, su mayor satisfacción es ayudarte sin pedir nada a cambio. Muchas veces en nuestra vida laboral creemos encontrar amigos/as y en realidad son solo un espejismo, son personas que se nos acercan por conveniencia, son personas que no nos valoran por lo que somos sino por lo que tenemos o somos capaces de darles. No estoy diciendo que sean malas personas, por el contrario, vivir en sociedad es relacionarse y en ese relacionamiento (que se dá en distintos niveles de paridad) damos y recibimos. Lo que ocurre es que el dar y recibir de un amigo se distingue por el sentimiento que acompaña la acción y por ética basada en el sentimiento que conlleva el desinterés por lo que uno dá. Los verdaderos amigos/as son parte de nuestra historia, porque nuestra historia es la suya y la suya es una historia nuestra. No importa si los conocemos de hace cincuenta años, o si somos amigos/as desde hace mucho menos tiempo, lo que importa es su actitud frente a nosotros y nuestros problemas y necesidades, a veces cuando iniciamos una amistad ni siquiera pensamos cuanto va a durar, otras veces una amistad que nos parecía eterna se ve cegada por la comprensión de que esa persona que considerábamos un amigo entrañable, era un simulador, o alguien a quien le habíamos atribuido condiciones que no las tenía y no fuimos capaces de ver defectos que poseía. Decía más arriba que tengo pocos amigos/as en la vida, algunos los he perdido porque dejaron la vida muy tempranamente, otros, muchos, que consideraba amigos me demostraron mi ceguera y candidez al confiar en ellos para luego ser traicionado, están los que se fueron a tierras extrañas y con los que mantengo poco contacto, o los que por circunstancias de la vida dejé de verlos y el vínculo se atenúo. Hoy quiero hacer un sentido homenaje a un grupo de amigos, son los que denomino “La mesa de los sábados”, que tal vez no son tan famosos como la “Mesa de los Galanes” de Fontanarrosa y el Bar “El Cairo” pero que, para mí son tan o más importantes que estos. Somos un grupo que nos reunimos en un bar de Córdoba y Alvear en la ciudad de Rosario desde hace 20 años, tal vez por lo mucho que nos queremos, tal vez por el ejercicio de discutir acaloradamente todos los temas, o simplemente porque la costumbre se nos hizo carne y no nos animamos a decirnos lo mucho que necesitamos ese espacio, y lo mucho que tememos perderlo, cosa que sabemos, algún día ocurrirá irremediablemente. Por eso cuando alguien falta un sábado recibe un mensajito en su teléfono que dice traidor, y a veces acompañado de algunas barbaridades más. Todos sabemos de todo, somos expertos ecuménicos en la totalidad de las disciplinas y opinamos con soltura sobre los temas más diversos, sabiendo que los otros pueden estar en desacuerdo pero que nunca harían algo que hiera a alguno de la mesa. Está Miguel, el más viejo de mis amigos/as, somos amigos desde 1971, un verdadero NYC de Rosario, (aunque nació en Tortugas) que es el más serio, atildado, prolijo integrante de la mesa. Siempre circunspecto, reflexivo, aunque colocando su cuota de ironía y su razonamiento sistémico producto de su formación de ingeniero, no sé porque se me ocurre que él es como el alma mater de la mesa, el que nos reúne y nos da coherencia y consistencia. Ah,…y fanático de Newell´s Old Boys, equipo de futbol que cada quince días lo lleva a ejercitar su dosis de masoquismo primario en la cancha que posee en el Parque de la Independencia. Tenemos a la “Patota” que es Juanchi, ese gordo entrañable (lo de la patota viene por ser gordo), digo entrañable porque creo que es todo corazón y apasionado, cuando discute ante una opinión de otro que no comparte sus primeras palabras son “eso no es cierto”, pero escucha, yo sé que escucha y procesa la información, lo sé porque también es ingeniero, y los ingenieros son duros pero sistemáticos. Es de origen campesino, de un pequeño pueblo llamado Arequito, tierra forjada en la proximidad de la línea de fortines construidos para contener los malones, lo que le dá una tenacidad sin igual. No quiero olvidarme de “la radio”, Néstor, tal vez el más veterano, que lo llamamos así por la estridencia e imperialismo de sus comentarios y participaciones. Con un largo historial de trabajador del acero, filo gremialista, es quién tiene la mayor experiencia de vida y es capaz (como los otros) de sacarse el pantalón para dárselo a un amigo, si es que lo necesita. Ha sido asalariado, patrón, gerente, recorrió el país y siempre brinda jugosas anécdotas de su cosecha personal. En la punta de la mesa, que es la mesa que invariablemente ocupamos los sábados, todos los sábados, al punto de enfurecernos y protestar si algún distraído es capaz de ocuparla, dado que es la única mesa rectangular del bar, está Claudio, pequeño gran hombre que con su silencio, muchas veces, dice más que las mil palabras que pronunciamos los demás. Digo en la punta de la mesa porque siempre ocupamos los mismos lugares en esta mesa de los sábados. Claudio es generoso, inteligente, ha peleado a la vida de igual a igual, y en mi modesta opinión va perdiendo por goleada (mentira creo que gana con holgura). Tiene dos características, es un trabajador no docente de la Universidad de Rosario, pero las características no son otras, su expertis como fotógrafo, profesión que al no ejercerla profesionalmente privó a la ciudad de un buen fotógrafo exitoso, y además es poeta, rara avis en una mesa donde lo que cunde, por cierto, no es la poesía. Otro de los miembros permanentes, (aunque últimamente se acerca con menos frecuencia) es Rosales, que le decimos así porque su apellido judío es más difícil de pronunciar. Otro metódico casi ingeniero en sistemas que recogimos en el camino cuando Miguel y yo éramos seniors en la consultora “Factor” del ingeniero Ochoa y asociados. A diferencia de Miguel, Gustavo es “canalla” el cuadro de futbol antagónico en la ciudad y según los contertulios aparece cuando Rosario Central tiene una buena racha. Creo que Gustavo aporta a la mesa su mordacidad y un fino sentido del humor, ese sentido que tiene, tal vez por ser paisano, aunque a él no le fascina que lo reconozcan por ese origen, él es un argentino más y así se identifica. Frecuentemente tenemos invitados que aportan su granito de arena, y para demostrar que no somos misóginos en algunas oportunidades hemos permitido que alguna que otra mujer se siente y opine siempre que tenga una relación de parentesco con los titulares de la mesa (esposa, madre, hermana, hija), así Adriana, Luis, Ana, Teresita, Alba, Sofía, Cecilia, Sandra, Viviana, Julián, Irina, María Eugenia, Nicolás, Leonardo, Conrado, la hija de Néstor, están presentes ya sea por ser partícipes o porque son invocados en diferentes momentos. En definitiva, es una verdadero tribu urbana que a los largo de los años ha ido hilvanando historias que nos acercan, solidaridades que nos gratifican, presencias que nos acompañan, y por sobre todas las cosas, discusión apasionada sobre todo, mucha discusión apasionada sobre todo. Por eso, creo que en la mesa, tal vez debajo de ella, o en cada silla, se encuentra la verdadera amistad, y a esos seres humanos fantásticos, honestos y responsables, vale la pena llamarlos amigos. Hasta la próxima.

sábado, 21 de marzo de 2015

Nisman, el doble estándar y la plata.


En los dos últimos meses asistimos a una sucesión de eventos sobre los que es necesario reflexionar. En primer lugar quiero distinguir entre el “ciudadano de a pie” y el discurso impulsado por los medios masivos de comunicación, y establecer una conexión entre ambos. Como he afirmado en muchos otros artículos, lo que caracteriza a la burguesía pequeña y a la pequeña burguesía en nuestro país es su incapacidad para pensar por sí misma. Esto no es nuevo, desde el siglo XX, más precisamente luego de la caída del Irigoyenismo, los sectores medios fueron constituyéndose en un sector social sin identidad, que consecuentemente siguió los pasos de la gran burguesía. Obsérvese que durante el peronismo todas las expresiones políticas de este sector (radicalismo, socialismo, comunismo, etc.) se encolumnaron junto a la gran burguesía y a la política americana en la Unión Democrática, en contra del histórico caudillo populista que reivindicaba los derechos de los sectores más vulnerables de la sociedad. A partir de ese momento estos sectores fueron incapaces de construir un proyecto de país que respondiera a sus intereses. La década del 60´fue testigo de la ruptura de la mayoría de estas expresiones políticas. Tanto las expresiones que respondían a la burguesía pequeña, fundamentalmente el radicalismo, como aquellos actores que representaban a la pequeña burguesía revolucionarista (Partido Comunista, Partido Socialista, grupos trotskistas) fueron dividiéndose progresivamente y dieron a luz a nuevas expresiones políticas. Los primeros conformaron las diferentes variantes del radicalismo (UCRI, UCRP, PI) los segundos a lo que se llamó la izquierda revolucionaria. Con la ruptura institucional de 1955 se abre en nuestro país un proceso de debate político que se clausurará en los comienzos de la democracia. Entre las décadas del 60´ y 70´la sociedad se conmueve por un amplio debate que tenía que ver con todos los aspectos de la construcción de un país diferente. Todas las variantes políticas reivindicaban el cambio, solo que en aquel momento no era un cambio reaccionario y retrógrado como el que proponen hoy Masa y Macri (entre otros), sino un cambio total del modo de acumulación social, el capitalismo. Asistimos a la formación de nuevos partidos de izquierda que postulan la necesidad de transformar la Argentina imponiendo un modelo socialista de organización social y acumulación económica. Todos estos sectores compartían la necesidad de una fase previa al socialismo, el desarrollo de una revolución democrático burguesa que cumplimente las tareas históricas que la burguesía argentina había sido incapaz de desarrollar para instaurar en nuestro país un capitalismo moderno y pujante. En general los grupos de la izquierda revolucionaria coincidían en que la Argentina era un país semi colonial, dominado por el imperialismo americano, con zonas que aun mantenían relaciones de producción pre capitalista. De allí la idea de llevar al país al capitalismo en la medida en que este desarrollo iría acompañado de la evolución de la conciencia de los sectores oprimidos y explotados que en el transcurso del proceso asumirían una conciencia de clase en sí, es decir una conciencia revolucionaria. De allí que estos sectores plantearan la lucha nacional contra el imperialismo y la necesidad de confluir con la burguesía nacional en un frente antiimperialista, que tuviera como objetivo la necesidad de instaurar un gobierno revolucionario de amplia coalición democrática, un gobierno obrero y popular, un gobierno popular democrático con hegemonía obrera, etc., en el camino al socialismo. Existían otro sector de la izquierda, la izquierda socialista, que preconizaba que la Argentina era un país capitalista independiente y que la única tarea de los revolucionarios era la toma del poder para instaurar un Estado Obrero. Más allá de lo acertado o no de estas formulaciones, lo que quiero poner de manifiesto es la efervescencia política que hacía que en todo el país se discutieran estas cuestiones. No era un debate futbolero (como los actuales) en el que uno afirmaba algo porque era pro o anti, los que debarían lo hacía sobre la base de una actitud reflexiva y nuestro pueblo se caracterizaba por el alto desarrollo cultural que implicaba lecturas político sociales de lo más variadas. El país vivía en efervescencia, los gremios (aunque dirigidos por camarillas burocráticas) eran verdaderas tradeuniones que trataban de defender los intereses económicos de sus adiliados. Hubieron en esos años largas huelgas reivindicativas como la de bancarios, ferroviarios, etc., y un alza de la lucha de clases sin precedentes en Argentina. En las universidades crecieron los grupos marxistas o marxistizados que pasaron a tener una influencia casi total sobre el estudiantado. Los ciudadanos ganaban las calles con frecuencia regular, solo que, a diferencia de las movilizaciones actuales, que son para pedir que vendan dólares, más seguridad, penas duras a los delincuentes, o esclarecimiento de la muerte de un fiscal corrupto y fiestero, aquellas eran en pos de reivindicaciones políticas claras, que eran independientes de cualquier sector de la burguesía. En las movilizaciones de los 60´y 70´difícilmente un Macri, un Masa, un Biondini, los fiscales conservadores y reaccionarios como Marijuan, Moldes, Campagnoli, o jueces corruptos que integraron la famosa servilleta menemista como Bonadío, hubieran podido participar, no porque alguien se lo impidiera, sino porque las consignas eran claras y opuestas a todo lo que implicaba la ideología burguesa. La burguesía ensayó diferentes recetas para frenar el alza de masas, los gobiernos civiles tutelados como el de Frondizi o Illía, la represión a los trabajadores (aún bajo” gobiernos democráticos”) como el plan CONINTES llevado adelante por Frondizi y que permitía la represión indiscriminada a todos los trabajadores, o cuando todo fracasaba, se hacía cargo del gobierno en forma directa la gran burguesía financiera e industrial por medio de lo que se dio en llamar el partido militar. La dictaduras cívico-militares (ya que ninguna dictadura dejó de contar con el apoyo de sectores civiles como la UIA, la S.R., etc.) se fueron constituyendo en maquinarias represivas cada vez más sofisticadas y salvajes. Con el apoyo de la Escuela de la Américas, que funcionaba en Panamá, EE.UU formó varias generaciones de represores asesinos que junto a los agentes del imperio derribaron gobiernos democráticos e instauraron dictaduras salvajes en América Latina. La máxima expresión de salvajismo la vimos en la última dictadura que asesinó a más de 30.000 personas. Pero este salvajismo, que se realizó a partir de un estado terrorista, no solo buscaba reprimir y asegurar el poder de la gran burguesía, buscaba frenar el proceso de concientización de los sectores más vulnerables haciendo desaparecer físicamente a sus intelectuales y representantes más claros. Tampoco sería correcto pensar que solo la represión produjo el reflujo de la lucha de clases, se utilizaron otros mecanismos como una educación acrítica, el desarrollo de propuestas culturales conservadoras que solo buscaban el entretenimiento banal, adormeciendo el pensamiento crítico y el desarrollo de un formidable sistema de comunicaciones concentrado, que de la mano de las grandes corporaciones mediáticas (CNN, O Globo, Grupo Clarín, Televisa, etc.) reunidas en una supra corporación (ADEPA) organizaron los contenidos que se le debían suministrar a los ciudadanos para evitar que piensen. De la mano de políticas de plata fácil para la pequeña burguesía por medio de créditos se la incentivó a ingresar al reino del consumismo, en el cual uno vale por lo que tiene y no por lo que es. Esto permitió la inserción en el estáblisment de los técnicos del neoliberalismo que basando las políticas económicas en el mercado, centraron la penetración culturan en la idea de que los seres humanos todo lo que hacemos es para ganar dinero y subir en la escala social. Los demás valores de los 60´ y 70´ (solidaridad, cooperación, honradez, amistad, honestidad, entrega por el otro, etc.) quedaron sepultados en estos nuevos valores del dios mercado (eficiencia, eficacia, avaricia, insensibilidad ante el sufrimiento, deshonestidad, etc.) Se construyó una nueva subjetividad en la que solo se pensaba para no pensar, lo importante para Argentina era salir campeones mundiales, comprar dólares, viajar al exterior, tener bienes muebles e inmuebles, etc., sin importar a quien se pisoteaba o a quien se perjudicaba. La burguesía pequeña y la pequeña burguesía de revolucionaristas mutaron a reaccionarias y conservadoras. Apareció una nueva estética en la que lo importante era lo superfluo y lo aparente, como por ejemplo las siliconas en las mujeres, el metrosexual en los hombres, entre tantas otras insignificancias de la vida moderna. Hoy es necesario diferenciarse de aquel que nada tiene. El terror a ser parte de ese sector social lleva a los sectores medios a despreciar a los pobres y vulnerables, a enojarse si se los ayuda con planes sociales, o se les dá vivienda (como van a tener una casa propia y ser iguales a nosotros piensan), o molestarse cuando los vulnerables hacen piquetes y piden por mayor igualdad, o por tan solo un mendrugo de pan. El Estado está dominado por corruptos dirán, aunque no tienen datos que afirmen esa hipótesis, el gobierno es ineficiente porque hay inflación, no vende dólares y hay inseguridad, sin analizar las causas de estos eventos y su veracidad. Todo lo que venga del lado del gobierno actual está mal (aun si los beneficia a ellos), no se preguntan como Argentina sigue en pie después de doce años de gobiernos corruptos e ineficientes, como dicen muy sueltos de cuerpos estos sectores. Y aplican un doble estándar, miden los hechos según se los indique TN o Clarín. Es frecuente escuchar que algo es de tal manera, y ante la pregunta de dónde sacaste ese disparate, responden, es verdad porque lo dijeron en TN. Vemos un ejemplo, imaginen que Aníbal Fernández hubiera pagado su nutricionista y viajes con sus amigas con dineros públicos, hubiera tenido una cuenta secreta en Nueva York con un testaferro, le hubiera pagado a sus amigos grandes sueldos sin que hagan nada exigiéndoles que le dieran la mitad a él, que hubiera ido varias veces por año a Cancún u otros destinos exóticos de turismo con dinero del Estado, que hubieran dicho los medios y políticos opositores. Hubieran pedido un juicio político, lo hubieran llamado corrupto, inmoral, sinvergüenza, delincuente, etc. Bueno cambien Aníbal Fernández por Alberto Nisman, ya que todo eso es lo que hizo Nisman y pregúntense, que dicen los medios y los políticos opositores. Que dicen los 100.000 energúmenos que marcharon con el cartelito “yo soy Nisman”, ¿se auto critican?, ¿critican la conducta del fiscal que cometió malversación de fondos públicos?. Pues no, en este caso es una cuestión de intimidad de las personas, y de estos ilícitos no hay que opinar, más bien hay que taparlo, y si alguien como Aníbal Fernández habla criticando al fiscal que se suicidó porque su ego no resistía el papelón de presentar una denuncia floja de papeles, es una mala persona, un sinvergüenza que critica a un muerto. Esta es la hipocresía de la burguesía, miente, roba, mata, pero si guarda las formas y es en el interés del mercado, todo sirve, todo es correcto. Piénselo a la hora de votar, mire que como dice la presidenta, no hay devolución. Hasta la próxima.

martes, 3 de marzo de 2015

Los unos y los otros.


Entre el 18 de febrero y el 1 de marzo la argentina vivió un duelo de manifestaciones. La oposición, tras la mascarada de una movilización en memoria de Alberto Nisman, convocada por un grupo de fiscales y jueces denunciados por corruptos, encubridores, afectos al prevaricato, jueces de la servilleta, conservadores, reaccionarios, etc., con el apoyo de toda la oposición política. Esta marcha fue el comienzo de campaña de un sector de la burguesía argentina, el sector más concentrado de la misma, conformada por el gran capital financiero, la Sociedad Rural, la Unión Industrial Argentina, etc., que se lanzó a la conquista del poder tratando de desalojar por la vía electoral al gobierno popular de Cristina Fernández de Kirschner. Este es en sí un dato auspicioso, la gran burguesía apuesta a la lucha electoral y no a las bayonetas con las que durante décadas hizo valer sus intereses a sangre y fuego. No es de extrañar que en la movilización estuvieran Macri y el PRO, Masa y el Frente Renovador, Biondini y sus grupos nazis, Cecilia Pando defensora de militares genocidas y apropiadores. Lo desajustado de la marcha fue ver a Hermes Binner, Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Pino Solanas, Humberto Tumini quienes desde una supuesta definición de izquierda y progresista desfilaron junto a estos personajes nefastos de la Argentina. Lo interesante no solo estuvo en quienes participaron de la marcha que se parecía a lo que un viejo amigo de los 70’, el Mono Pepe trágicamente asesinado por la dictadura cerca del monumento a la bandera en Rosario denominaba el “Comutac” un movimiento de derecha e izquierda que englobaba todas las ideologías. Comutac venia de Comunistas y Tacuaras los dos partidos de izquierda y derecha de los 60’ y su consigna era “Izquierda y derecha unidas en la brecha”. Como todo movimiento clandestino nadie se conocía en el Comutac, pero como todos eran de derecha e izquierda todos estaban integrados al Comutac, y para adherir al Comutac solo bastaba con pensarse Comutac. Hoy pareciera que para ciertos sectores de la política Argentina, que genéricamente se denominan “progresistas” comparten la teoría de mi amigo, es así que vemos encarar políticas conjuntas a Claudio Lozano que en la sesión del 1M se suma a Berta Arenas la conservadora y reaccionaria diputada por San Luis por el Partido Compromiso Federal en la demanda con carteles sobre la Amia. Vuelve a imponerse la sagacidad de Enrique Santos Discépolo, cuando en “Cambalache” nos dice “siglo XX cambalache problemático y feliz, el que no llora no mama y el que no afana es un gil, que falta de respeto, que atropellaba la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón, mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignon", Don Chicho y Napoleón Carnera y San Martín, igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida”, yo diría se ha mezclado la política y hoy para algunos políticos todo es lo mismo con tal de alcanzar sus espurios intereses personales y el poder, total después hacen lo que les antoja y no nos dan cuenta de nada a nosotros los ciudadanos. Lo interesante decíamos, son los comentarios de los periodistas de derecha al servicio del grupo Clarín y La Nación luego de la marcha. Fernando Bravo, del que sería un hipócrita si dijera que es un periodista lúcido, en su barbarie dijo lo que otros disfrazaron, que los que fueron a la marcha fueron llevados, pagados, por el choripán y la coca, arriados como ovejas. Digo interesante porque ya no es maldito el kischnerismo, es decir los dirigentes del Frente para la Victoria con la Presidenta a la cabeza, ahora también son maldecidos, injuriados, vituperados quienes asisten a las convocatorias de ese sector político. No importa que no militemos en el kischnerismo, que hagamos críticas a ese movimiento, solo basta que reivindiquemos su labor de gobierno, que consideremos que los más vulnerables de la sociedad nos vimos reivindicados por Cristina y Néstor, para que automáticamente nos convirtamos en los “otros”, esos otros que por supuesto somos una especie inferior a los “unos”. Mi Tía Veneranda, que tenía ínfulas de señora de Alcurnia pero que pertenecía a la clase media baja como toda mi familia solía decir que estábamos los “unos” y los “negros de mierda”, claro que en la Tía Veneranda con su tosca formación cercana al analfabetismo y formada en años de racismo familiar esto podría haber sido entendido, en donde yo vivía se solía decir que cuando alguien hacía algo mal era “cosa de negros”, y un Tía real no la ficticia Veneranda, la entrañable Tía Anita, que cada quince días o un mes llegaba cargada de regalos que compraba en Casa Tía (la ex-empresa del explotador De Narváez) desmentía mi anterior afirmación, ya que con solo su primaria incompleta y su dignidad de trabajadora del servicio doméstico era capaz de enojarse cuando alguien decía esto, ella luchó toda su vida contra el racismo (real o en el lenguaje). Para los “unos” los “otros” nunca tuvimos el derecho a pensar,. A tener emociones, a sentir que somos tan humanos como la gran burguesía, cuando nos movilizamos somos el aluvión zoológico, cuando protestamos somos los piqueteros de mierda, cuando desesperados robamos un mendrugo de pan (parafraseando “los miserables de Víctor Hugo) somos delincuentes, pervertidos drogadictos y asesinos. Alguien decía en mi pueblo que un pobre embriagado era un borracho de mierda, mientras que un rico borracho estaba alegre y divertido. Pero lo más importante es que esta manera colonizada de ver las cosas es creada por los medios de comunicación monopólicos, al servicio del interés de la gran burguesía, pero enunciada en la calle por la burguesía pequeña y la pequeña burguesía “ilustrada”. Al igual que en la Alemania de los treinta los grupos de choque contra la clase obrera son integrados por sujetos de la pequeña burguesía. Nunca escuche a ningún periodista de los grupos mediáticos concentrados decir que los que concurrieron a la marcha del 18F fueron pagados o por el choripán y la coca. Se llega al ridículo de decir que habían miles de colectivos que transportaron a los manifestantes del 1M, claro en su concepto racista esos periodistas piensan que los compañeros que se movilizaron desde Salta, Jujuy, Catamarca, el conurbano debían hacerlo a patacón por cuadra como la abuelita de 91 años que está yendo caminando de Tucumán a Lujan para cumplir una promesa. Tal vez no saben que no todos los argentinos tenemos Mercedes Benz, Audi, BMW como tienen los “unos” y todavía el gobierno no logró el milagro de que todos los sectores vulnerables vivan en palacios y anden en Mini Couper, muchos andamos de a pie y tomamos colectivos. Existe una argentina dividida entre los “unos” y los “otros”, los capitalistas y los trabajadores, los democráticos y los fascistas, y existe una gran diferencia entre las movilizaciones de los millones que sufren la discriminación, la marginación, la explotación, el ultraje, la violencia verbal y no verbal, y los que discriminan, los que explotan, los que ultrajan, los que violentan, mientras que los primeros marchamos con alegría, sabiendo que para nosotros un día democrático es una fiesta, sobre todo si tenemos un gobierno que trata, más allá de los límites que impone el capitalismo, de lograr más equidad e igualdad aplicando políticas re distributivas y sociales y los “unos” que bajo el mando de ese Atila moderno (Héctor Magnetto) que pretende que donde edita un medio de comunicación no vuelva a crecer el pensamiento crítico y reflexivo, concurren a sus demostraciones llenos de odio y violencia, insultado a los que no piensan como ellos, agrediendo a los periodistas sospechados de ser oficialistas, que buscan a jóvenes pobres y vulnerables para lincharlos en plena calle sin juicio previo. Gritan desaforadamente, insultan a los funcionarios y a todos los que son distintos, dicen todo tipo de barbaridades, como por ejemplo hablar de Milagros Salas como esa negra de mierda ladrona cuando ni siquiera la conocen o nunca estuvieron en Jujuy y luego hablan de que vivimos en una dictadura, que tienen miedo a expresarse, que hay persecución. Existe una grieta entre los “unos” y los “otros” pero esa grieta fue cavada por el odio y la discriminación de los “unos” por el terror que los medios de comunicación les metieron en sus toscos esquemas de pensamiento de que si no cavan esa grieta van a ser parte de una sociedad total, en la que no hayan diferencias en la que todos vivamos en paz y con felicidad. Hasta la próxima.

jueves, 26 de febrero de 2015

Pensar el debate.


Uno de los mayores problemas de Argentina (además de los múltiples inconvenientes que tiene la vida en sociedad en este país) es la sordera ideológica que existe, no solo entre los políticos, sino entre todos los actores sociales. El debate político ideológico en una sociedad es más que un simple ejercicio futbolero en el que el único objetivo es ganar, es una necesidad acuciante que permite a los ciudadanos ejercer el control de todos los representantes (oficialistas y opositores) a partir de lo que en muchos artículos hemos definido como el pensamiento crítico reflexivo. Este pensar en términos futboleros implica cerrarse sobre un mismo, gratificarse con los propios argumentos, sin poder escuchar al “otro”, ese alter que necesariamente aporta puntos de vista a nuestro recorrido intelectual. Entre los políticos, esta ceguera ante los argumentos del otro, esconde un interés concreto, el de mantenerse en el poder o el de conseguirlo. Por ello es muy difícil que varios políticos puedan debatir reflexivamente, casi siempre debaten sin escuchar. Esto lo podemos ver en los programas políticos televisivos, allí, el conductor del programa le otorga la palabra a uno de los invitados, este comienza a exponer y en el mismo momento intervienen los que están en la vereda opuesta, y Ud., mi querido espectador, ni siquiera puede escuchar lo que dicen unos y otros, el debate se transforma en una vocinglería sin sentido, en puro ruido comunicacional, y por lo tanto todos se van como vinieron, convencidos que el “otro” no tiene un ápice de razón, y que a él lo asiste “toda la verdad”. Este modelo de debate se repite en los diferentes espacios públicos y semipúblicos, discutimos sin escuchar, no para pensar, sino para aniquilar a nuestro eventual contrincante. Con un agregado, si alguien dice “me parece que lo que hizo el gobierno en tal cosa es bueno” inmediatamente se lo tilda de oficialista y se lo encasilla en el bando enemigo al que hay que destruir, si en cambio el que enuncia dice “creo que la oposición tiene razón cuando critica tal cosa” pasa a ser un opositor al que hay que desechar. Lo tragicómico de la política argentina es que casi siempre opositores y oficialistas son, amigos o compañeros de ruta de ayer, enemigos de hoy. Vean sino a Carrió alabando a Macri, el mismo Macri que ayer denostaba, y denostando a Pino Solanas, con quien hizo una alianza que lo llevo a este último al senado. Vean a Masa que se cruza sin piedad con Aníbal Fernández o Randazzo, cuando no hace muchos años eran compañeros de gobierno cuando Masa era jefe de gabinete, y podríamos seguir con cientos de ejemplos, pero como decía la tía Veneranda, para muestra basta un botón. Los gobiernos no son ni enteramente malos, ni enteramente buenos, algunos tienen una inclinación hacia actos de gobierno que favorecen a los sectores más vulnerables, otros crean vulnerabilidad con políticas de estado. Existen gobiernos execrables que han realizado un genocidio como la última dictadura militar, que arruinaron la industria, que empobrecieron a los argentinos, pero aun así, no me atrevería a decir que todas las medidas que tomaron fueron incorrectas. Hay gobiernos populares, que gobernaron pensando en la gente, como el de Illía, Alfonsín, Néstor Kirschner o Cristina Kirschner, a los que seguramente podemos criticarles muchas cosas, pero lo importante es el balance que hacemos de cada gestión de gobierno. Y no solo pensar lo que un gobierno hizo, sino confrontarlo con largos períodos históricos de un país. Sería incorrecto e injusto adjudicar un mal gobierno a Raúl Alfonsín por la manera en que término su mandato, es necesario ver la situación en que tomó el gobierno, lo que hizo y finalmente los errores que cometió y la operaciones políticas que soportó. El Gobierno de Alfonsín se caracterizó por la transparencia, solo tuvo unos pocos hechos de corrupción denunciados (ej., Delconte en la Aduana) por el valor de enjuiciar a las juntas militares (algo que ningún gobierno democrático posterior a una dictadura había hecho antes) por intentar frenar el avance de las corporaciones (son memorables sus discursos silbados en la Sociedad Rural o el intento de gestar leyes que democratizaran a las organizaciones sindicales, la convocatoria a la movilización popular ante las asonadas militares o su debate con el obispo de Buenos Aires en un Tedeum recordable). Se le puede criticar la falta de decisión en la lucha contra las corporaciones, la tibieza en la implementación del Plan Austral, u otras decisiones que lo llevaron a tener que abandonar el gobierno antes de tiempo por errores propios, pero fundamentalmente por las conspiraciones desestabilizadoras que llevaron adelante sectores corporativos mediáticos, sectores de la burguesía concentrada y sectores políticos funcionales al poder económico y mediático. En la Argentina los llamados gobiernos populares fueron permanentemente hostigados, destituidos, por poderes que se coaligaban bajo el liderazgo del llamado Partido Militar, que era quien a falta de apoyo ciudadano, tomaba el poder con las armas y llevaba adelante planes que tenían como objetivo la satisfacción de los intereses de la gran burguesía financiera, agraria e industrial, con modelos económicos profundamente neoliberales y con presupuestos sociales conservadores y reaccionarios. Los llamados sectores populares liderados por la burguesía mediana y pequeña (generalmente convocados por la Confederación General Económica, con el apoyo de una intelectualidad pequeño burguesa “progresista” y de los movimientos sindicales peronistas y radicales, por la Federación Agraria Argentina, etc.) tuvieron a lo largo del siglo veinte una doble representación política electoral mayoritaria (el peronismo y el radicalismo). Ante la debacle de Malvinas y la bancarrota del partido militar que demostró que además de su incapacidad para gobernar no podía cumplir con su objetivo institucional (la defensa del país) los sectores más concentrados de la burguesía asumieron una nueva táctica (por un lado tratar de crear un partico propio que confrontara electoralmente y por el otro ante las derrotas electorales infiltrar a los partidos “populares”) Este segundo camino será exitoso cuando logran infiltrar al gobierno de Menem e imponer un programa neoliberal traicionando la voluntad popular que lo había votado para hace una cosa distinta a la que hizo Menem. Lo mismo ocurrió con el gobierno de la Alianza, que ganó con un programa electoral e inmediatamente en el gobierno traicionó este mandato y decidió continuar las políticas menemistas. Esto dio lugar a una profunda crisis en la que los sectores dignos como el Chacho Álvarez se retiraron del gobierno y lo sumieron en una profunda debilidad que lo conducirían a su caída a mitad de mandato. Nuestra democracia, aun joven (solo tiene poco más de treinta años) no ha desarrollado mecanismos de control popular que eviten estas traiciones a los mandatos electorales (Menem decía que un político a veces promete lo que sabe que no puede cumplir y otras hace lo que nunca prometió), que limite el poder de las corporaciones, democratizándolas, evitando los monopolios mediáticos y económicos. El desarrollo de mecanismos como el plebiscito, el referéndum, las asambleas populares, la revocación de mandatos, etc., constituyen formas de ampliación de la democracia que es necesario preconizar en forma continua bajo un modo de producción capitalista como vía de incrementar el poder popular y crear herramientas defensivas al servicio de los intereses de los sectores más rezagados y vulnerables de la sociedad. Y es acá, en esta agenda política de reforma democrática donde se inserta la importancia del desarrollo de un pensamiento crítico y reflexivo, de incrementar la capacidad de escucha en el debate y desarrollar el cotejo de las diferentes informaciones que nos atraviesan a lo largo de cada día. La clase dominante, cuando no desarrolla mecanismos comunicativos adormecedores de la conciencia ciudadana (ej. Los programas de chimento, de Tinelli, etc.) impulsa que debatamos temas que son insustanciales, o que si tienen sustancia lo hagamos desde perspectivas que sirven a sus intereses de clase. Discutamos la inseguridad, o la corrupción, nos dicen, pero en el debate que impulsan los medios monopólicos de comunicación no aparecen (o si aparecen solo lo hacen de manera denominativa) la explotación a la que son sometidos los trabajadores, la pobreza y desigualdad que esa explotación genera, la marginación a que son sometidos millones de compañeros que por no tener casa viven en condiciones casi infrahumanas. La corrupción por ejemplo, se denuncia la corrupción oficial, en el ámbito de la gestión de gobierno, y siempre que el gobierno sea kirschnerista (por ejemplo no hay o hay muy pocas denuncias de Clarín y TN de la corrupción del macrismo o de los miembros del masismo), pero nada se dice de la corrupción de los monopolios mediáticos, se ocultan los delitos económicos de los grandes burgueses que realizan operaciones ilegales de lavado de dinero o evasión fiscal por intermedio de bancos como el HSBC, poco se habla de apropiación violenta de empresas como el caso de Papel Prensa, o de sembradíos ilegales que arruinan el ecosistema como es el caso de los sembrados de Aranda (director de Clarín) en Entre Ríos. Pregunta ¿por qué los fiscales, jueces, políticos y ciudadanos que se movilizaron el 18F no pidieron justicia de estas cuestiones? En los jueces, políticos y fiscales es claro, defienden sus intereses corporativos, en los ciudadanos de a pie, en otros artículos explicamos cómo el poder mediático coloniza el imaginario de los mismos y les impone una manera de ver la realidad, de concebir lo que acontece, sin reflexión, mecánicamente. No es necesario ser kirschnerista para ver que este gobierno ha desarrollado una serie de cambios que favorecen a los sectores más vulnerables y medios de la sociedad. En los últimos 12 años ha crecido el salario real mejorando la capacidad de consumo de estos sectores. Esto ha llevado a ventas record de automotores, electrodomésticos, turismo (interno y externo) incremento de la compra de servicios privados de salud y educación, etc. Se han desarrollado políticas sociales como conectar igualdad, asignación universal por hijos, plan procrear, plan procreauto, etc. que le permitió a los sectores más empobrecidos acceder a bienes que antes les estaban vedados. Se ha respetado escrupulosamente la libertad de prensa y de expresión de manera que en los diarios opositores como el Grupo Clarín y la Nación entre otros se pueden comunicar los mayores disparates, insultar funcionarios, mentir, deformar las noticias sin ninguna limitación, y los ciudadanos se expresan en manifestaciones como el 18F sin sufrir ninguna represión. Cualquiera puede decir lo que quiera sin temor a ser sancionado o perseguido por sus dichos cualquiera sea su ideología política. No se reprime ni impide ningún tipo de manifestación, piquete, etc. Se han desarrollado derechos sociales de las minorías como el matrimonio igualitario, la defensa de las personas con capacidades diferentes, la sanción de la trata de blancas, etc. Se han re estatizado empresas señeras de nuestro país como YPF, Aerolíneas Argentinas, las jubilaciones y pensiones, el agua, etc. Se están reconstruyendo los servicios de tráfico de pasajeros en ferrocarriles, mejorando las comunicaciones viales (ej. Autopista a Córdoba), etc. Se ha logrado la independencia satelital con la construcción y puesta en órbita de ISAT el satélite de comunicaciones con el que Argentina accedió a un exclusivo club que comparte con un grupo de países menor a los diez. Se ha impulsado la ciencia y la tecnología con la creación de un ministerio propio y la divulgación del conocimiento mediante diversos mecanismos como el canal Encuentro o Tecnópolis, o la mejora de los espacios y medios educativos incluida la educación superior. En definitiva para no hacer una lista larga (que podría ser considerada una exégesis del gobierno) que pone de manifiesto que existe una obra que mejora las condiciones de vida y de convivencia de los ciudadanos. Existe aún indigencia y pobreza, existe corrupción estatal y privada, existe narcotráfico, existen muchas cosas que no se han resuelto y que quedan para próximas administraciones pero si comparamos los datos de la Argentina actual con los datos históricos del siglo veinte veremos que este país se parece mucho más a la década del 60´ cuando los argentinos tuvimos el mejor nivel de vida de nuestra historia que a la argentina de la década infame, de la dictadura genocida, del menemismo o de la alianza. El debate está abierto. Hasta la próxima.

lunes, 16 de febrero de 2015

El discreto encanto de la hipocresía pequeño burguesa.


La pequeña burguesía ciudadana es por su práctica un sector de clase básicamente hipócrita. Digo esto porque ella oscila entre sus veleidades “progresistas” vinculadas a una moral ficticia de conmiseración con los pobres y abandonados del sistema, reclamando justicia, palabra vana en el capitalismo, exigiendo democracia y libertad de expresión y en su práctica nos muestra a un sector de clase profundamente egoísta, al que solo le interesan sus intereses particulares (comprar dólares, viajar al exterior, cambiar de auto cada uno o dos años, autoritario, ya que no soporta el disenso y agrede a todos los que piensan distinto que ella (cosa que se ve claramente en el odio manifiesto en las movilizaciones de este sector que no admiten nada por fuera del libreto de los medios hegemónicos), poco interesada por lo que le pasa al prójimo y afecta a vincularse a cualquier actor que arrime agua a su molino, como la aceptación de Biondini, Cecilia Pando y tantos otros fascistas en las movilizaciones, incluso en la de 18/F que además es convocada por muchos jueces y fiscales del poder burgués que encubrieron el caso AMIA y muchos otros. Estos actores sociales hablan de libertad de expresión mientras agreden a golpes de puños y con palos a los periodistas que ellos definen como oficialistas (que aunque lo sean tienen el derecho democrático de cubrir las marchas tanto oficialistas como opositoras): Son lo que cuando uno discute con ellos, sino critica todo lo que hace el gobierno, lo tildan inmediatamente de kirschnerista y no lo escuchan más. Son los que dicen (siguiendo el razonamiento de TN) que la presidenta es una hija de puta que ofendió al pueblo chino porque en un Twitter afirmo que habían 1000 personas en la reunión sino-argentina de intercambio comercial e industrial y se preguntó que iba a decir la oposición, que era por el “aloz” y el “petloleo”, forma común que tenemos los argentinos de considerar el habla chino, sin pensar como hieren ellos los sentimientos de los que siguen a la presidenta y a todos los argentinos, porque les guste o no Cristina es la representante de todos los argentinos. Son los que hacen cola en los restaurantes de moda, los que compran autos de media y alta gama, los que veranean en el exterior llenando de dólares a los países vecinos y no tan vecinos, los que (siendo un poco menos acaudalados) llenan los destinos turísticos del país y a la vuelta se quejan de la crisis, que ya no se puede vivir así, que no hay plata que alcance. Son los que dicen que en argentina tenemos miedo a decir lo que pensamos, que hay una dictadura (como afirmó el impresentable de Fernando Iglesias por televisión y que yo sepa nadie lo encarceló por su manera de pensar), o que afirman que esto es fascismo (lo dijo el mismo energúmeno) porque mataron a un fiscal, entonces el fascismo es una ideología orbe et urbi ya que en diferentes países mataron y matan presidentes, periodistas, fiscales, etc. (acaso los franceses viven en una dictadura por lo que pasó con Charlie Ebdo) y dicen lo que quieren en cualquier lugar, haciendo correr las mentiras y difamaciones de las usinas de Clarín, La Nación, Perfil, etc. sin siquiera pensar el contenido de realidad que tienen. La pequeña burguesía es un sector social que ama a sus verdugos. Aman a Magneto del Grupo Clarín, a Macri (del grupo SOCMA), que además de sostener el pensamiento más retrógrado en este país, es parte de un conglomerado industrial y comercial que ha vivido a expensas del Estado, haciendo negocios, muchas veces non santos con el Estado. Son los que como Fernando Iglesias, acompañaron al campo, esa entelequia que durante la 125 reunió a los sectores más reaccionarios y regresivos de la sociedad para enfrentar al gobierno que pretendía establecer una política más justa y equitativa en materia de distribución de los excedentes que genera la renta agraria (en este sentido a estos “progresistas” pequeño burgueses les recomiendo leer a Ricardo quien ya en los albores de la economía burguesa denunciaba los mecanismos de explotación y apropiación de la renta agraria). La pequeña burguesía ama a Carrió y Bullrich y su travestismo político, destruyendo cuanto intento existe de organizar un partido que defienda los intereses de este mismo sector, sino, pregúntenle a Binner y Cobos que paso con el FAU-UNEN. Son los que dicen condolerse de la pobreza y la miseria y cuando algún pibe chorro les toca una rupia de su bolsillo, primero intentan lincharlo (haciendo gala de la democracia que pretenden) o claman porque haya una “justicia” más dura que los meta a todos en la cárcel de por vida (y si es posible –piensan- que los ahorquen, para que no hagan más daño). Es que la pequeña burguesía está en un lugar incómodo. Por un lado, siente terror de que los vaivenes de la economía la depositen en el tan temido infierno de la pobreza, como ocurrió en otros momentos con la aparición de los NUPOS (nuevos pobres) sectores de la pequeña burguesía que al no tener trabajo ni redes de contención social migraban hacia las villas miserias. Por otro lado sueña con poder sumarse a lo que ella, en sus significaciones sociales imaginarias, define como los ricos, y trata desesperadamente de copiar usos y costumbres de la burguesía, sin notar que “aunque se vista de seda la mona queda” Y a medida que pasan los años se vuelve más reaccionaria, odia más a los de abajo y se identifica más con los postulados de los que la condenan a su estado de pobreza intelectual y desdicha material. Cada vez que veo en la pantalla a esos desaforados violentos e intolerantes miembros de la pequeña burguesía, cada día que los escucho en los bares y en las calles repetir como cotorras los eslogan difamadores de TN y el grupo de periodistas mercenarios al servicio de los grupos mediáticos monopólicos, cada vez que destilan su odio de sector desclasado por el infortunio de no poder ser, al menos, parte de la base social de la burguesía, me invade un sentimiento de amargura y tristeza, sobre todo cuando son jóvenes lo que asumen esta actitud, ya que los más viejos difícilmente puedan cambiar, pero en los jóvenes está el futuro de nuestro país, por usar una frase hecha. Me pregunto, como puede una persona siquiera creer lo que un insano fiscal como Nisman trató de hacer con su denuncia de encubrimiento, si tan solo leyeran algunas páginas de la presentación verían lo ridículo de la misma, ello si son capaces de pensar, cosa que a ojos vistas, para la pequeña burguesía es cada vez una misión imposible, porque están conformados en una manera de concebir la realidad que les bajan enlatada desde los medios de comunicación. Como pueden apoyar a una “Señora” como Carrió que lucha contra el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo, que ha mentido en todas sus denuncias falaces, ya que nunca alguien fue condenado por una denuncia de Carrió, porque a ella lo que menos le importa es conocer la verdad o hacer justicia y sí le importa perseguir a los que no piensan como ella. Como pueden apoyar a Macri que hizo escuchar ilegalmente a sus parientes, o a Masa, que tras un ropaje seudo populista esconde a un neoliberal convencido y ambicioso que puede hacer cualquier desastre con tal de garantizar su poder y privilegio. En muchas oportunidades he dicho que no soy kirschnerista, pero que apoyo en líneas generales un proyecto político que a partir de un modelo neokeynesiano que hizo base en el consumo y la expansión del mercado interno, ha posibilitado que muchos compañeros que estaban en condiciones de pobreza pudieran salir de esa situación, un gobierno que se preocupó por los jóvenes, por los jubilados, por las mujeres, en definitiva por los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Es cierto que su política fue de medias tintas, que debió haber transformado el sistema impositivo regresivo y cambiarlo por uno progresivo, que debió ser más inflexible con la corrupción, no solo de políticos, sino también de los empresarios, que si bien se atrevió a sancionar leyes como el matrimonio igualitario, no avanzó sobre cuestiones como la despenalización del aborto y el consumo de estupefacientes. Tal vez algunas leyes no fueron las que necesitábamos, como por ejemplo la ley de inteligencia que se debate en este momento, ya que, no es necesario el espionaje interno en una democracia real, basta con crear una Oficina Federal de Investigaciones de carácter autárquico, pero no es con marchas de silencio que endiosan y elevan a la categoría de héroe a un fiscal mediocre que en doce años no avanzó para nada en la causa AMIA, y que solo supo cultivar su imagen y dilapidar los fondos reservados con los que contaba, como se logra debatir que sociedad queremos. El camino es, como dije hasta el hartazgo, pensando, debatiendo, exigiendo al poder de turno, cualquiera sea su color político, las reformas políticas que necesita nuestro país. Esto no significa pensar que la marcha debe impedirse, que la hagan, es su derecho, solo que con ello no vamos a ninguna parte. Una marcha del silencio que no dice nada y no lleva a ninguna parte, ese no es el camino. Hasta la próxima.

domingo, 1 de febrero de 2015

Cuánta razón tenés Graña.


Cuánta razón tenés Graña, Carrió no solo tiene repodridos a políticos, periodistas, jueces, sino también a quienes como yo, son ciudadanos de a pie. Carrió siempre miente (bueno casi siempre, por no ser categórico), hasta cuando dijo que ella no tiene la culpa de que todo el mundo la quiera, en realidad debió decir que todo el mundo (o casi todo el mundo) la detesta, solo la quieren los que dependen económicamente de ella (sus empleados) o los pelotudos que no se animan a decir lo que vos dijiste, que Carrió es una denunciadora serial, lo cual no estaría mal, sino fuera porque invariablemente las denuncias de Carrió son falaces, son Mise-en-scène una puesta que Carrió hace como parte de una forma desagradable de hacer política. A Carrió no le importa lo falaz o verdadero de la denuncia que hace, sino el efecto político que tiene esa presentación judicial o mediática y los réditos que ella puede lograr para su persona. Es interesante observar que Carrió permanentemente habla de conceptos abstractos como honestidad, veracidad, desprendimiento, solidaridad, democracia, pero en su práctica estos conceptos no aparecen nunca. Habla de honestidad y hace denuncias falsas, lo que la constituye en una persona profundamente deshonesta; dice buscar la verdad y miente en la mayoría de sus aseveraciones políticas; pregona el desprendimiento y la ayuda a los demás y su estructura egocéntrica solo le permite pensar en ella misma y en nada más que en sus intereses; llama ser solidarios y jamás se ha solidarizado con los que piensan distinto que ella cuando son atacados por los medios de comunicación monopólicos, dice defender el interés de la nación y trabajaba a favor de los fondos buitres que quieren rapiñar el país, habla de democracia y es profundamente autoritaria, como lo demuestran sus ataques (el ataque a Graña incluido) a periodistas, políticos, pensadores que no piensan como ella. En definitiva la estructura autoritaria y reaccionaria de Carrió ni siquiera le permite llevar adelante una convivencia democrática con quienes trata de “construir” algo. De ello dan cuenta los cientos de personas que trabajaron políticamente con ella y que luego se alejaron y tuvieron que soportar las diatribas de esta mujer nefasta. Aun estando en el mismo espacio político atacó sin piedad e insulto a sus compañeros de ruta como Binner, Cobos, Solanas, etc. Pero lo que más indigna de Carrió es la ligereza con que hace denuncias que luego no puede sostener con pruebas pero que perjudican notoriamente a los que piensan distinto que ella. El ejemplo de Graña es uno de los más actuales y notorios, ataca a uno de los mejores periodistas de argentina, caracterizado por su independencia política y su criterio amplio, un periodista que sabe entrevistar, que no se amilana en la crítica y que reconoce los aciertos del gobierno. Sin embargo para Carrió son buenos periodistas los de los monopolios concentrados como Daniel Santoro, Jorge Lanata, Marcelo Bonelli, Luis Majul, Eduardo Van der Koy, Julio Blanc, Nelson Castro, Joaquín Morales Solá, todos ellos al servicio del Grupo Clarín o la Nación, que no le hacen críticas porque el grupo tiene en Carrió su principal empleada para decir los exabruptos que los otros “periodistas” del grupo no se animan a decir, aun cuando hacen gala de deshonestidad, falsedad y falta de ética profesional. Estos periodistas tampoco son orgánicos de los servicios, como dice Carrió de otros, pero si lo fueran seguramente no lo diría, porque a Carrió solo le interesa denunciar para descalificar a los que la critican o no son de su “palo” político. Y miente en forma grotesca porque sabe que tiene la complicidad de los periodistas de los grupos mediáticos monopólicos, o acaso el lector escuchó a alguno de los periodistas más arriba nombrados criticar a Carrió. Las denuncias de Carrió nunca prosperaron porque eran y son obviamente falsas o sin sustento, solo que para Carrió no prosperan porque hay jueces kirschneristas que no les in teresa la “verdad”. A lo largo de los años se acumularon denuncias altisonantes, con gran impacto mediático y que nunca prosperaron en la justicia, como la denuncia de la diplomacia paralela en Venezuela a raíz de la cual, ella y el otro denunciante Eduardo Sadous ex embajador en Venezuela fueron procesados por falso testimonio, también denunció que Aníbal Fernández era el jefe del narcotráfico en Argentina cosa que nunca probó porque es falsa, como tampoco probó que Massa esté vinculado al narcotráfico o Cobos al tráfico de la efedrina, tampoco nunca se pudo probar la supuesta bóveda de Báez, en la que según sus dichos acumulaba millones de dólares mal habidos, denuncia también levantada por otro esbirro de Clarín Jorge Lanata. Otro fiasco fue la desestimada denuncia contra Lorenzetti, Carrió se presentó incluso en la OEA para denunciar un pacto entre Lorenzetti y la Presidenta Cristina Fernández, los hechos demostraron la falsedad de esta denuncia. Tampoco se salvó de sus denuncias su actual aliado, según ella el político más probo y eficiente, sin embargo no hace mucho tiempo decía que “Macri es un delincuente,…Tiene una Side privada, ese cuasi mafioso que es su padre, miren lo que será que hizo, escuchar a sus propios hijos”. Sería larga la lista de desopilantes denuncias de Carrió, que por supuesto nunca incluye en sus denuncias a los grupos mediáticos que la amparan, ya que en los hechos funciona, como dijimos más arriba, como una empleada del grupo Clarín. Recientemente dijo que el gobierno estaba lleno de terroristas, que eran Montoneros que se habían entrenado en el Líbano con terroristas árabes. Es importante observar que lo que Carrió pretende hacer es desempolvar la vieja y maquiavélica denuncia de los dos demonios, como si los guerrilleros de los 70´ hubieran sido lo mimo (aunque de distinto signo) que los militares genocidas de la última dictadura militar. En primer lugar, (y es importante destacar que nunca fui Montonero, es mas en los setenta los critiqué tanto por su política como por su pensamiento de poder), los Montonero no cometieron delito ya que con el advenimiento de la democracia en 1973 depusieron las armas y se integraron al gobierno democrático de esos años. Si usaron las armas, como otros grupos guerrilleros, contra las dictaduras. Más allá de la asimetría que significa el ejército usurpando el poder soberano del pueblo y avasallando la constitución contra un pequeño grupo de jóvenes mal armados que se levantaron contra las dictaduras cívico militares, es importante considerar dos artículos de la Constitución de 1853: Art. 21.Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución Art. 22.El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición. ¿Pude criticarse a los jóvenes revolucionarios de los 70’ y 80’ por luchar con armas contra quienes habían avasallado la constitución?, ¿Cometían delito Montoneros, ERP, FAR, FAP al organizar la lucha armada contra las dictaduras cívico militares, cuando como vemos la constitución nacional establece como obligación armarse en defensa de la misma? Es evidente que no y entonces porque Carrió trata de igualar el delito de sedición de las dictaduras militaras a la legítima lucha armada de los grupos guerrilleros y del conjunto del pueblo argentino. Para ello es necesario saber qué hacía Carrió durante la última dictadura militar. En la página de Taringa se afirma que "Lilita" (Carrió) fue FUNCIONARIA DEL GOBIERNO MILITAR. El 7/2/78 el interventor del Chaco, General de Brigada Antonio Serrano, por decreto provincial 72, la nombró asesora de la Fiscalía de Estado a los 21 años. Según el ex Director del Diario La Razón, José Pirillo, Carrió, quien se opone contundentemente a que se conozca la identidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, le consiguió los hijos al propio Magnetto cuando trabajaba en el juzgado chaqueño. Desde su cargo podría haber investigado los hechos de Margarita Belén que se produjeron en diciembre de 1978, año del nombramiento de las Carrió. Desde la Fiscalía, "Lilita" podría haber investigado lo sucedido y no lo hizo, ya que estaba sometida al gobierno militar. Fue Secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia, con nivel y jerarquía de Juez de Cámara. Ese cargo lo obtuvo el 21/8/80, por resolución 522 del Superior Tribunal de Justicia, más tarde fue premiada, (el 25/10/82) con un rápido ascenso, pese a la objeción de varios jueces por no haber respetado la carrera judicial en dicha promoción. El mentor para que fuera silenciosa Fiscal de la Justicia Militar, fue el Teniente Coronel Ormaechea, entonces Jefe del Regimiento Chaco, y tío de la "Jefa" espiritual de la República. Es evidente que mientras los Montoneros (a quienes critica por haber tomado entrenamiento militar en el Líbano) combatían a la dictadura ella se beneficiaba con cargos públicos obtenidos en base al clientelismo político y familiar. ¿Puede Carrió presentarse ahora como fiscal de la república y denunciar falsamente a oficialistas, sin siquiera mencionar los delitos de opositores y miembros de los grupos mediáticos?, si puede, la democracia se lo permite, solo que un pueblo maduro, crítico e informado la destinará al basurero de la historia del que nunca debió haber salido. Por eso Graña, no solo a vos te tiene podrido Carrió, me animaría a decir que al 95% de los argentinos, en el otro 5% están Macri, Magnetto, Saguier, Fontevecchia, los periodistas de esos medios y toda la sarta de bandidos que cree en Carrió, que la sustenta y sostiene sus mentiras y difamaciones Hasta la próxima

miércoles, 21 de enero de 2015

Mi empresa es un desastre.


Analicemos la justicia Argentina, no desde un punto de vista teórico conceptual, cosa que he hecho en otras entradas, en las cuales he analizado el rol de la justicia y del aparato jurídico en la sociedad burguesa, viendo el carácter de clase que el sistema jurídico tiene en el capitalismo, sino desde una perspectiva técnica y cercana a lo que ella es e implica en nuestro quehacer cotidiano. Para ello voy a tomar el modelo de análisis organizacional, que es parte de mi know how profesional. Antes de entrar en tema me interesa hacer dos aclaraciones, no soy abogado, por lo que las menciones y análisis de los conceptos jurídicos tienen la provisoriedad de un lego y en segundo lugar no es mi interés discutir teoría jurídica, sino mostrar el proceso de descomposición en el que se encuentra la justicia argentina, que no es actual o de la última década, sino que hace casi un siglo que viene deteriorándose. El proceso de corrupción del sistema jurídico, tuvo un punto grave de inflexión durante la última dictadura con la impunidad en esos años del estado terrorista, la desaparición de personas, asesinatos, robo de empresas como en el caso Papel Prensa, etc., y se profundizó en la década del 90’ con los jueces de la servilleta de Corach, la Corte Adicta, el per saltum, etc. Lo significativo de los últimos años es que la corrupción del sistema jurídico salió a la superficie y tomó estado público por el proceso de cooptación de los jueces nombrados por la dictadura y el menemismo que hicieron las corporaciones mediáticas fundamentalmente y un sector de la burguesía industrial y agraria, proceso este que se vio avalado por una oposición política irresponsable, que apaña (directa o indirectamente) muchas resoluciones incongruentes y autocráticas de los funcionarios judiciales (que por cierto nosotros no elegimos, más aún, en muchos casos ni siquiera el sistema democrático eligió). La justicia que en el imaginario capitalista debería estar por fuera del juego político partidario, una suerte de corporación aséptica, que no se contamina con los avatares de la política partidaria, hoy se encuentra tremendamente partidizada entre los se ven representados por el oficialismo y los que están del lado de la oposición, al punto tal, que han formado sus propias organizaciones político partidarias que no se llaman Unión Cívica Radical, Justicialismo, Partido Socialista, pero que tienes nombres indentificatorios como justicia legítima u otros nombres. Encontramos jueces que establecen medidas cautelares, precautelares, que si bien existen en el código civil, son de carácter transitorio y perentorio y están destinadas a defender los derechos de los afectados para que no sufran un dolo personal o material hasta que el juez dicte sentencia sobre las cuestiones de fondo. Tenemos jueces que han dictado cautelares, como la que se dicto a favor del diario La Nación, que había sido sancionado por evadir impuestos por un valor cercano a los 280 millones de pesos, y donde muchos afirman que un juez de 96 años no se jubila para evitar que esta cautelar caiga y el diario tenga que pagar. Mientras que La Nación no paga el impuesto a la ganancia mínima presunta millones de trabajadores somos saqueados en casi el 40% de nuestros ingresos que significa el pago del impuesto a las ganancias de cuarta categoría. También tenemos la cautelar del grupo Clarín contra la Ley de servicios de Comunicación Audiovisual que duró cuatro años, y la posterior cautelar contra la adecuación de oficio que el AFSCA decidió ante la ilegal presentación del grupo Clarín para adecuar el conglomerado a la ley n° 26522, la cautelar a favor de la empresa L.A.N., o la reciente medida pre cautelar que impide la puesta en funciones de fiscales designados por Gils Carbó en uso de sus facultades constitucionales por citar algunos de los abusos empresariales y políticos de las cautelares y pre cautelares con el silencio cómplice de todos los políticos opositores que se arrodillan ante las corporaciones con la esperanza de poder tener un espacio en Radio o TV o de ser apoyados por corporaciones tan asesinas como los militares genocidas, como lo es la Sociedad Rural Argentina. También la Corte tiene lo suyo y permanentemente toma decisiones que no se ajustan a derecho como dicen los abogados, sino que lo hace en función de conveniencias políticas o económicas de sus integrantes y allegados. Cuando un ciudadano quiere litigar es frecuente que su letrado le informe que es conveniente esperar y presentar la demanda ante tal o cual juez que es más fácil de ”arreglar”, recuerdo un juez que toda la prensa informó que lo “arreglaron” con un placard. El sistema jurídico no es falible, es corrupto, es corrupto porque existen jueces que no deberían serlo, porque tienen sus manos manchadas en sangre por su complicidad con las dictaduras, o porque son jueces nombrados en la época neoliberal para que respondan a los dictados del ejecutivo defendiendo con sus fallos las inequidades que la derecha argentina encaramadas en un partido popular cometió. Es corrupto porque hay jueces con intereses ligados al narcotráfico (como la jueza novia de un narcotraficante, o el juez rosarino que viajó a EE.UU. con los gastos pagos por un narco, es en definitiva corrupta porque no es imparcial, no tiene los ojos vendados, sino que esta para defender los intereses de los burgueses y en muchos casos de algunos burgueses más poderosos económicamente que otros. El punto más álgido es el affaire del fiscal Nisman que siendo fiscal del caso de la voladura de la AMIA inició una investigación por encubrimiento contra la presidenta, el canciller y algunos ciudadanos sin notificar al juez de la causa Canicoba Corral, quien afirmo que parte de lo actuado por el fiscal podría ser considerado al margen de la ley. Basó su investigación en la información que le proveía un agente de la ex SIDE Jaime Estiuso (Antonio Stiles es su nombre real) que estuvo en la SIDE por cuatro décadas (es decir desde la década del 70´) siendo parte del aparato de represión de la salvaje dictadura militar que asesinó a 30.000 compañeros y que posee vínculos con la CIA, el Mossad, y se lo sindica como parte de la operación de encubrimiento al atentado a la AMIA y parte de numerosas operaciones espurias de inteligencia contra los gobiernos democráticos. Sus argumentos para implicar a la presidencia se basaron en las escuchas al falso agente de inteligencia Ramón Allan Héctor Bogado y el ex juez Héctor Yrimia a los que sostenía como agentes de la ex SIDE y en realidad nunca pertenecieron a ese organismo como lo indica el comunicado de Oscar Parrilli, titular de la Secretaría de Inteligencia. También denuncia comunicaciones telefónicas donde Jorge Alejandro “Yussuf” Khalil menciona reuniones con el dirigente camporista “Cuervo” Larroque, y con el dirigente D’Elias, quien dice que esta en la Rosada y habla de que está arreglado para un acuerdo con Irán. Fundamenta el motivo comercial del acuerdo con un supuesto intercambio de petróleo y trigo entre Argentina e Irán, cuando la Argentina casi no tiene intercambio con ese país y habla de una promesa de bajar las circulares rojas contra dirigentes iraníes, y el director de Interpol lo desmiente taxativamente en un e-mail enviado a la Cancillería diciendo que nunca la Argentina intentó bajar las circulares rojas. En definitiva estamos ante una denuncia disparatada, que tiene todos los visos de haber sido redactada por una persona crédula que fue engañada o de un sujeto con fuertes lazos con servicios de inteligencia extranjeros como el Mossad o la CIA, que lanza una denuncia temeraria para desestabilizar al gobierno constitucional en un año electoral, y que lo hace sobre la base de comprar, como se dice en la jerga del hampa “carne podrida” a un delincuente genocida que fue exonerado de la Secretaría de Inteligencia y que probablemente haya armado esta operación de inteligencia. La historia tiene un trágico final, con un fiscal que se suicida (o es asesinado aún no se sabe), aunque por las características del lugar, la seguridad del fiscal, y los datos de su muerte, sobre todo que la bala salió de una pistola que le acercó un colaborador muy cercano de la fiscalía, me inclino a creer que se trata de un suicidio. Si no fuera suicidio el primer sospechoso del crimen sería el colaborador que le acercó el arma y que fue uno de los últimos en verlo con vida. Quiero aportar una hipótesis, puede que el fiscal haya sido un bipolar, lo que explica que dejó una nota para su empleada con las compras a hacer el lunes, o que en T.V. a veces apareciera muy seguro y con mucha máquina, pero que en otros momentos cayera en una depresión muy fuerte. Esta es la característica de los bipolares manía y luego depresión lindante con la melancolía, y aunque el fin de semana se llevó el trabajo a su casa para ultimar detalles para la reunión en Diputados, en un momento hizo, como dicen los psicoanalistas, un “pasaje al acto”, al darse cuenta que la estructura de su denuncia era un castillo de naipes y se suicidó. Otra hipótesis es que ante la posibilidad del papelón que iba a hacer en la reunión de la comisión de la Cámara de Diputados sintiera que podía ser desvinculado de su función y que perdía el control de una cuantiosa cuenta de recursos que disponía para la investigación y tuviera dificultades para transparentar las cuentas, lo que lo llevó al suicidio. Pero son hipótesis, meros juegos intelectuales, solo el fiscal sabe lo que realmente pasó y que lo llevó a tomar tan trágica decisión. A los argentinos se nos abre un tiempo de reflexión, ya que tenemos una empresa que es de todos, el sistema judicial, que es un desastre, con direcciones estratégicas que no conducen la organización, una empresa que en sus pliegues permite que se escondan jueces nombrados durante la dictadura genocida, con empleados que no obedecen a sus superiores y le ocultan información sobre sus operaciones. Con muchos empleados corruptos que reciben dádivas para tomar decisiones contra los intereses de la organización, con un sistema altamente burocratizado y lento que no garantiza la administración de la justicia, con jueces muy ancianos que siguen en sus cargos y no se jubilan quien sabe porque intereses, y donde los “consejos de asociados” que son el parlamento y el poder ejecutivo pareciera que nada pueden hacer para cambiar a la organización. Mientras tanto los argentinos sufrimos compañías que “adornan” al sistema judicial para que falle en favor de sus intereses y en contra de los nuestros con empresas que abusan de los usuarios dando malos servicios, cobrando altas cuotas, etc., somos discriminados y pisoteados por el sistema judicial conservador sin que siquiera nos quejemos. Una perla porque a los empleados nos esquilman con el impuesto a las ganancias y los miembros del sistema judicial no lo pagan cuando ganan muchas veces más que nosotros. Es hora que los argentinos salgamos a las calles a exigir una reforma del sistema judicial profunda, de los contrario como decía el tío Pascual “estamos al horno con papas”. Hasta la próxima.

lunes, 12 de enero de 2015

Quien es Cesar González.


Si cada lector se pregunta a si mismo: ¿Quién es Cesar González? Creo que le pasará lo mismo que a mí hasta este domingo cuando tuve oportunidad de conocerlo en una entrevista de Víctor Hugo Morales, la respuesta es que no sabía quién era ni a que se dedicaba. Si el conductor del programa hubiera anunciado a Wanda Nara, a Vicky Xipolitakis o a cualquiera de las vedetongas que salen a diario, y a veces varias veces por día mostrando la miseria de su ignorancia, de su falta de moral, de su inescrupulisidad, etc., que las lleva a contar su vida y sus miserias porque es negocio y “vende” (por algo hay tantos programas de chimentos en la T.V., seguramente que mi lado cholulo hubiera contestado al instante quien era y hasta podría haber hecho una descripción física y una biografía de la vedetonga en cuestión. Cuando se lo anunció en el programa como cineasta y poeta esperaba ver en la pantalla a un señor de al menos cuarenta años, vestido informalmente y atendiendo en su casa de algún barrio porteño de clase media. Mi primera sorpresa fue que la entrevista se realizó en el frente de la casa en la villa en la que vive. La segunda fue que se trataba de un joven que no creí que superara los 30 años, la tercera que es un intelectual que conoce mucho de filosofía (cito entre otros a Espinosa, Marx, Deleuze, stc.) y que ha enlazado sus lecturas con su propia experiencia de vida en la villa. Cuando lo googlee para tener más información me enteré que nació el 28 de febrero de 1989 (es decir que no cumplió aun los 25 años) y con sus pocos años tiene dos libros publicados: “La venganza del cordero atado” y “Crónica de la libertad condicional” y ha filmado dos películas “Diagnóstico esperanza” (2013) y “¿Que puede un cuerpo?” (2014), además de varios cortos como “Truco”, “Gauchines” y “Corte rancho” y numerosos poemas de muy buen estilo (datos del blog: http://camiloblajaquis.blogspot.com.ar/), en esta página hay una breve biografía que menciona que fue adicto a las drogas desde el poxiran, pasando por el rivotril y llegando a la cocaína. Desde joven se constituyó en un joven en conflicto con la ley realizando robos a mano armada y a los quince años en un asalto fue herido en el estómago por un policía. Moribundo, ingresó al Hospital Posadas con un paro cardíaco. Tuvo que ser intervenido e internado en terapia intensiva. Dado de alta, salió en libertad por no existir denuncia en su contra y continúo con su carrera de pibe chorro. Nuevamente herido, a los 16 años un juez lo puso bajo tutela de la abuela materna (su madre Nazarena también era drogadicta). Poco después estuvo involucrado en el secuestro de un empresario brasilero, internado en un instituto de régimen cerrado estuvo preso 5 años en diversos institutos y a los 19 años fue a parar al penal de Ezeiza y a la cárcel de Marcos Paz. Su vida cambio cuando conoció a un docente que dictaba talleres de magia en los pabellones de la prisión, Patricio Montesano, quien lo introdujo en la lectura de temas políticos, filosóficos y poéticos. A través de la lectura creció en forma geométrica el vocabulario de Cesar y su capacidad de análisis. En 2007 Cesar construye una revista y en esto también lo ayudó Patricio Montesano y pronto salió la revista “Todo Piola”, donde Cesar escribía con el seudónimo de Camilo Blajaquis en honor al revolucionario cubano Camilo Cienfuegos y al militante sindical Domingo Blajaquis asesinado en Avellaneda en 1966 e inmortalizado por otro mártir, el periodista Rodolfo Walsh en “¿Quién mató a Rosendo?. Cesar era un preso crítico con afán de cambio que incomodaba a carceleros, psicólogos, psiquiatras con sus impugnaciones al conservador sistema carcelario, por ello sufrió torturas y castigos “por hacerse el artista” según decian sus captores. Cuando fue liberado se anotó en la carrera de Filosofía y a los 21 años publicó “La venganza del cordero atado” libro integrado por 90 poemas que presento en la feria del libro junto a Roberto Matini ex PRT-ERP y a Noé Jitrik. Luego vinieron “Crónica de una libertad condicional y demás escritos. Aunque profusamente relatada por diversos medios como Rolling Stone, Veintitrés, Hecho en Bs As, Página 12, Tiempo Argentino y otros medios su historia no es conocida por el gran público. Luego viene la pasión por el cine con tres cortometrajes y dos películas. La historia de Cesar es apasionante porque implica la voluntad de cambio de una persona aun con las cadenas a las que es sometido por el sistema, que son no solo los muros de cárceles y reformatorios, sino también, y estas son las cadenas más importantes, la estigmatización por su pasado y por ser parte de un colectivo a veces ignorado, a veces vituperado, como lo son los villeros. En Cesar encontramos pasión por el conocimiento, capacidad crítica y posibilidad de unir lo que lee con su propia experiencia interior. Es alguien que reconoce su origen y sin tratar de negarlo u ocultarlo, logra redimir sus errores a través de un recorrido que muy lejos de la sumisión y la vergüenza que sienten muchos adictos tratados en esas inmensas lavadoras de cerebro que son las organizaciones religiosos, que los transforman en monigotes al servicio de sus verdugos, Cesar es capaz de elevarse por encima de esos errores, pero pudiéndolos analizar en su relación con el contexto que le tocó vivir. Se reconoce parte de la villa y puede realizar una interesante lectura de la discriminación y el racismo presente en los argentinos que ven en los villeros a los vagos, a los que viven del Estado, los que se cuelgan de la luz, los que no pagan impuestos. En un viaje en taxi en Rosario el taxista comenzó a hablar de los villeros y dijo más o menos algo así, y ellos reciben subsidios, se embarazan para cobrar alguna platita (discursos típicos de la derecha argentina como el PRO), no les gusta trabajar y además no pagan nada, la luz, el agua, nada, en cambio yo tengo que estar 12 hs en el taxi para llevar el pan a casa. Le pregunté si la vida de los villeros es tan buena porque no dejaba el taxi y se hacía villero, obvio, no contesto. Cesar expresa en lenguaje sencillo pero contundente lo que es la vida del villero, el que hace aquellas tareas que la clase media no quiere hacer, hay que tener valor y tenacidad para salir todos los días a cartonear, a limpiar la mugre de otros, a buscar la vida y a veces perderla en un colectivo, en una esquina de Bs. As. o lavando las copas que otros ensucian pletóricos de alegría en los bares, a estar en las calles esperando la moneda que le da un automovilista por cuidar del auto, a hacer malabarismos para esperar que alguien le tire un guijarro, a salir todos los días a vender algo que uno sabe que nadie quiere comprar pero que alguno por compasión compra, a salir con la cara sucia y los piecitos descalzos para conseguir alguna moneda o que te den un pedazo de medialuna para mitigar el hambre, y a veces cuando no se encuentra salida como Cesar lo hizo alguna vez, drogarse porque la realidad te invade y te aniquila o salir a “chorear” a riesgo de tu vida. Esto lo sabe Cesar por las cinco balas que entraron en su carne y la desgarraron, sabe de estar en una sala de operaciones luchando por su vida, sabe que solo cuando alguien tuvo la capacidad didáctica de trasmitirle que otra vida era posible, pudo comenzar a pensar en el cambio. Sabe que no todos eligieron el camino más peligroso, en sus propias palabras el 99% sale a la madrugada a trabajar, “básicamente elegí el carro y un cartonero porque hay todo un discurso instalado en la sociedad de que los villeros somos vagos, que vivimos de los planes, que no nos gusta trabajar, y es una mentira muy cruel. Son palabras que hieren en el corazón al habitante de una villa, a ese albañil que se levanta a las 4 de la mañana, a ese obrero que ingresa en la fábrica a cada amanecer…….(o el) cartonero que cada día y noche está yendo y viniendo por la ciudad, ayudando a reciclar material que si no se perdería de recuperar. Y en vez de que la sociedad valore dicho esfuerzo, al cartonero se lo hostiga, se lo mira con asco” dijo en una entrevista. Hoy Cesar es más que un villero, es un intelectual de fuste que ha leído a Espinoza y de allí sacó el título de su última película ¿Qué produce un cuerpo? en una referencia al desgaste corporal al que son sometidos los sectores más vulnerables de la sociedad, aquellos que son marginados de ella, arrastrados a los bordes, tal vez para olvidarlos y solo requeridos cuando se los necesita para hacer tareas consideradas por la burguesía como indignas, como los griegos consideraban que el trabajo manual corrompía al ciudadano porque trabajaba con materiales corruptos propios de esclavos, o a Badiou cuando para explicar su fascinación por el cine lo cita el francés que dice: 'El cine es el único arte capaz de hacer un milagro, de mostrar ese milagro'. En definitiva es un intelectual que ha leído a los mayores intelectuales de los últimos siglos. Pero, cuál es la parábola de Cesar, que lo que da valor a su vida, esa fidelidad con sus orígenes, la actitud crítica del capitalismo, la denuncia del racismo, de la marginación a la que son sometidos sus iguales; lo hace poco potable a los intereses de la burguesía, más aún lo hace más peligroso que cuando era un pibe chorro. La burguesía admite la movilidad social y es capaz de aceptar en su seno solo a aquellos individuos vulnerables que se someten a su cultura y son capaces de reproducir el discurso que sirve a sus intereses de dominación, sino vean lo que le pasó a Tanguito y a tantos que como Cesar intentaron sobreponerse a sus duras condiciones de existencia criticando de alguna manera al sistema de explotación en el que vivimos y en cambio lo que ocurrió con Palito Ortega, a Leo Dan, y a tantos otros que desde su origen humilde se sometieron a los dictados de las discográficas, hicieron películas de apoyo a dictaduras, o al modo de vida burgués. Cuando los miramos vemos que con pocas luces y valores artísticos escasos pudieron escalar en la pirámide social, ni que decir de las vedetongas y meretrices de lujo que pululan en el yet set argentino. Pero lo que muestra además, y esto es muy importante, la vida de Cesar, son las características asesinas y reaccionarias del discurso de la seguridad. El discurso de la seguridad enunciado por cuanto político de derecha (y no tan de derecha), es el favorito de la llamada clase media (en realidad la pequeña burguesía y la burguesía pequeña de nuestro país) sector social que cree ser progresista, democrático, solidario, amplio y en realidad es retrógrado, esta contra la igualdad en los hechos, discrimina al que es distinto, capaz de asesinar en grupos a un pobre joven porque robó, que clama por la mano dura que significa que a los que estigmatiza como “delincuentes” hay que castigarlos, que se escandaliza porque a los presos se les paga un salario cuando trabajan y se les debe dar las mismas condiciones laborales que a cualquier trabajador, siendo en esto más reaccionarios que nuestra propia constitución que dice “las cárceles serán para resguardo y no para castigo de los reos”, y que se niega a ver o denunciar a los grandes y genocidas delincuentes poseedores de medios de comunicación que mienten y difaman, a los bancos que roban con intereses usurarios, a las empresas que contratan trabajo en negro, a los que evaden, a los que fugan capitales y que son los verdaderos responsables de la inseguridad, el delito y las muertes en Argentina, aun del narcotráfico con el que tienen intereses en común, le lavan el dinero y aceptan sus dólares en épocas de crisis. Si la mano dura hubiera sido exitosa con Cesar hubiéramos perdido una mente brillante, un militante de la vida, un poeta de excelencia, por suerte fracasó. No es la mano dura lo que nos dará seguridad, sino las políticas de igualdad, un Estado fuerte dándole a los que no tienen (vivienda, alimento, trabajo, educación, etc.) y una sociedad solidaria que como Montesano hagan de la solidaridad un valor real que ayude a las pobres víctimas de la sociedad, los pibes chorros, y como dice un político santafesino, educación, mucha educación, porque la educación es una herramienta de nivelación social por excelencia, pero una educación que no se remita solamente al sistema formal, sino que se adecúe a las necesidades de los jóvenes que están a la deriva, que los ayude a encontrar otro camino, a poder pensar sus condiciones de existencia y para la clase media también educación, una educación que realmente le permita incorporar a su vida cotidiana valores como la solidaridad, la igualdad, la honestidad, la ética, la moral bien entendida, valores que lamentablemente una gran proporción de nuestra reaccionaria clase media carece. Hasta la próxima.