lunes, 13 de agosto de 2012

El paro de los subterráneos y la pequeña burguesía porteña.


Es curioso ver a las señoras de la pequeña burguesía porteña protestar contra los trabajadores por el paro de subterráneos.
Esas mismas señoras, son las que, cacerola en mano, salieron a pedir dólares y acusar al gobierno de autoritario, los mismos que cantaban piquetes y cacerolas la lucha es una sola en el 2001, y poco tiempo después comenzaron a reclamar contra los piquetes en nombre de la libertad de circulación.
Son esas mismas señoras que se hacen cruces cuando ven a un pobre home less en la calle durmiendo en la boca de un subte, y aplauden a Macri en un auto de colección paseando por la autopista, riéndose de una manera tal de la gente, que uno se pregunta: ¿de que se ríe este tipo?. Y no se puede evitar ensayar como respuesta una especulación, se ríe de los miles de ciudadanos de Buenos Aires que sufren para llegar a sus trabajos, mientras el y su séquito de señoritos pasea tranquilamente por la ciudad.
Pero que Macri se ría de los porteños y los habitantes del conurbano, a los que somete a un martirio, producto de su incapacidad de resolver los problemas del transporte de Buenos Aires, no es solo un problema de él, sino de esas señoras y señores de la pequeña burguesía que ingenuamente compran el discurso de los medios hegemónicos que intentan culpabilizar del desaguisado del transporte público que hace el P.R.O. al gobierno nacional y a los trabajadores del subterráneo.
Los trabajadores solo luchan por sus derechos, o se olvidaron los señores pequeños burgueses porteños cuando golpeaban las puertas de los banco reclamando sus ahorros, pues bien así como ellos luchaban por sus derechos, el derecho a disponer de sus ahorros, los trabajadores de subterráneos luchan por sus derechos, aunque mas elementales y básicos, por son los derechos que tienen los trabajadores a tener un salario que les alcance para alimentar a sus familias.
No son los trabajadores los culpables del paro de subterráneo, son la empresa Metrovías, el Sr. Roggio y el Gobierno de petimetres del P.R.O., los trabajadores hacen lo único que saben hacer, defender su trabajo y sus condiciones de vida.
Porque el trabajo, no es, como decía la tía Veneranda, salud, muy por el contrario, el trabajo, bajo el modo de producción capitalista, es sufrimiento, hambre y miseria para los trabajadores, y los obliga a luchar permanentemente contra las patronales codiciosas, que para mantener sus privilegios y su dispendio en lujos y placeres someten a los trabajadores a condiciones infrahumanas, que solo dejan como camino, la protesta, aunque a veces esa protesta, moleste la vida cotidiana de los usuarios, porque Roggio se transporta en su “Limousine” y Macri y los miembros de su gobierno, se pasean en autos antiguos por las autopistas.
La ira no tiene que dirigirse contra los trabajadores, sino contra los auténticos responsables del conflicto, Roggio, Metrovías, Macri y el gobierno del P.R.O.
Es cierto que un ciudadano de la pequeña burguesía sufre las consecuencias del paro, pero ese ciudadano debe detenerse a pensar en las condiciones que trabajan los operadores del subterráneo, pasando la mayor parte de su vida bajo tierra, sin ver el sol, cobrando salarios miserables para engordar al avaro chancho burgués.
En el capitalismo, el trabajo es esclavitud, de ninguna manera es como rezaba el letrero que los nazis ponían en los campos de concentración “arbeit macht Frei”, “el trabajo hace libre” mientras los judíos eran sometidos a la peor de las esclavitudes y exterminados por el solo delito de tener esa creencia, de formar parte de un pueblo milenario que en la patológica mirada de la pequeña burguesía alemana aparecían como los responsables de los problemas que surgieron tras la desastrosa aventura bélica de 1914-1918, creencia desarrollada por la acción de la propaganda nazi, eran ellos y solo ellos, los culpables de las desdichas del pueblo alemán, mientras los auténticos culpables, los nazis, los Krupp y la gran burguesía se reían de la ingenuidad de esta pequeña burguesía que podía creerse las patrañas nacional socialistas y encima querer morir por un caudillo megalómano que los llevaría nuevamente al desastre.
Otro de los punto que quiero analizar es la curiosa acción de la izquierda contemporánea en nuestro país.
La izquierda argentina hace tiempo que ha perdido la brújula, y aquella ilusión de que la izquierda tenía un método de análisis de la sociedad se ha hecho añicos ante una realidad que persiste en desmentir esa hipótesis.
Para peor, la izquierda ha pasado de su actitud analítica de la sociedad, análisis que se basaban en principios metodológicos, éticos y solidarios, a una actitud propia de los partidos burgueses.
En lugar de analizar críticamente el desenvolvimiento de las fuerzas productivas y tratar de establecer escenarios posibles, orientando su acción política a desarrollar los mejores escenarios para los intereses de los sectores asalariados, la izquierda basa su acción en movimientos espasmódicos que no tienen explicación alguna.
Así vimos, durante el conflicto de la 125, a muchos sectores de la izquierda (aun los que se denominan marxistas) apoyando el lock out de las patronales agrarias, con la Sociedad Rural a la cabeza, la vimos junto a los caceroleros, o usufructuando el espacio mediático que les brinda el monopolio, que por supuesto no se ha vuelto de izquierda, sino que se aprovecha del afán mediático de los dirigentes de izquierda.
En sus apariciones televisivas los dirigentes “marxistas” se cuidan de criticar al monopolio mediático, y en no pocas oportunidades terminan siendo aplaudidos por los representantes del P.R.O. la máxima representación política de la derecha argentina.
Tal vez, si pretendemos llegar a la raíz del oportunismo y la ceguera de las sectas de izquierda, llegaremos a encontrar que en la base existe una interpretación incorrecta de la teoría del poder, y que al basarse en una teoría del poder hay plenamente superada, continúan viendo al Estado como el enemigo de los trabajadores.
En la década del 70´ los militantes de izquierda decíamos que el Estado era el aparato de dominación de una clase sobre la otra, con sus cuerpos armados, la policía, gendarmería y el ejército, podía reprimir a la clase trabajadora y al pueblo y defender los intereses de clase de la burguesía, que no eran otros que la explotación y el ultraje de los sectores sociales subordinados para poder acumular en forma desmedida riquezas que luego despilfarraba en el ocio y el vicio[i].
El poder de la sociedad burguesa residía en un solo lugar, estaba centralizado en el Estado, y por lo tanto, para construir una nueva sociedad había que remplazar el Estado burgués por un Estado nuevo, un Estado proletario.
Con el tiempo, Foucault de por medio, muchos sectores pudimos ver, que el poder no estaba centralizado en el Estado, sino que circulaba la sociedad, que en cada momento los actores sociales construían nodos de  poder, y que esos nodos cambiaban de valor de acuerdo a la configuración de fuerzas actuantes en la sociedad.
El Estado, lejos de ser el enemigo principal, podía en determinados momentos convertirse en una herramienta estratégica para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los sectores oprimidos, y el debilitamiento del Estado, lejos de favorecer el cambio social, por lo general implicaba un crecimiento de las fuerzas mas retrógradas de la sociedad (extremismo, fascismo, narcotráfico, etc.), de ello podemos aprender mucho en lo que pasó en la ex Yugoeslavia, en Albania, en Irán, en Afganistán, etc.
El estado puede instrumentar políticas sociales que sirvan de dique a la avaricia de los monopolios capitalistas, puede prevenir el deterioro creciente del medio ambiente, pude tener políticas de atención a los sectores mas vulnerables de la sociedad, ello, por supuesto, si el Estado se halla en manos de sectores que tengan estos intereses sociales.
La labor de la izquierda es por lo tanto apoyar y favorecer a aquellos gobiernos que instrumentan políticas progresivas, orientadas a disminuir la fragmentación social.
En el conflicto de subterráneos, la izquierda juega enarbolando una bandera de los dos demonios, está contra el macrismo y contra el gobierno nacional.
Al no identificar el enemigo fundamental, estos sectores que tienen una debilidad política endémica, terminan apoyando a la derecha y su corte de señoritos que pasean en elegantes autos antiguos mientras la gente sufre la falta de medios de transporte.
Es hora de repensar la acción política, desde una perspectiva que nos permita asumir la consigna “el presente es de lucha, el futuro es  nuestro.”
Hasta la próxima


[i] Por supuesto que muchas de estas ideas son correctas pero en el marco general de la política de izquierda pierden credibilidad

jueves, 2 de agosto de 2012

Contracara.


En los últimos meses hemos asistido a la bancarrota de un cierto periodismo denominado “progre”, o “liberal progresista”. En esta bancarrota impacta la figura del devaluado Sanata, otrora abanderado del periodismo crítico a los grandes monopolios, entre ellos Clarín y “defensor de los derechos humanos”.
En su miserable posición de amanuense del monopolio multimedio, Sanata, utiliza algo parecido al viejo truco de Bernardo Neustadt, y como todos los cobardes, que no se animan a hacerse cargo de sus dichos, afirma sin tapujos barbaridades y falsedades, y sale a vilipendiar a Víctor Hugo Morales,  a través de  un otro, en este caso dos escritores[i], Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez, que sobre la base de una supuesta amistad del periodista con un militar, tratan de hacerlo aparecer como un sostén de la dictadura, aunque al final del informe digan que no es así, el desarrollo y la estructura del mismo deja a todas luces la imagen de un periodista cómplice con la dictadura Uruguaya.
Neustadt usaba a Doña Rosa, un personaje mediocre de la clase media argentina (que él había creado) que pretendía representar al saber del sentido común. Pero que portaba un acervo impresionante de ideología neoliberal.
En este caso Sanata, usa el libro de dos ignotos periodistas uruguayos, con ambición de chupar un poco de la notoriedad de Víctor Hugo, aún a costa del disparate, para hacerles decir lo que él no se atreve a enunciar, ya que en innumerables ocasiones, en la época que no era un mercenario a sueldo de Magnetto, defendió y alabó a Víctor Hugo Morales.
El interrogante es pues, ¿Porqué Sanata ataca a Víctor Hugo?
A mi  modesto entender existirían varias razones, algunas importantes, otras banales y egoístas.
Empezaré por las últimas, ya que también reflejan a las primeras.
Víctor Hugo Morales, representa la crítica sin concesiones al monopolio mediático que ya no cuida las formas en su metodología fascista. Y digo fascista, porque el monopolio ha tomado la máxima de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del gobierno de Adolf Hitler en la Alemania Nazi, quien decía: “Miente, miente, que algo quedará, cuanto mas grande sea una mentira, mas gente la creerá” y “”Mas vale una mentira que no pueda ser desmentida, que una verdad inverosímil”.
Víctor Hugo Morales, representa la imagen del periodista serio, tenaz, crítico autocrítico, que Sanata intentó tener en algún momento de su “carrera periodística”, antes de venderse por unos morlacos (como solía decir mi tía Veneranda) transmutándose de periodista a escriba[ii] a sueldo de Magnetto, cumpliendo las órdenes sin filtrarlas, como también lo hacen Bonelli, Tenenbaum, Castro, Van der Kooy, etc.
A Sanata lo irrita, que a pesar de su prédica injuriosa y cobarde, a Víctor Hugo lo reconozca todo el periodismo, tanto de Argentina como de Uruguay, y ello ocurre porque Víctor Hugo no trepida en criticar tanto al monopolio mediático como las medidas del gobierno que no comparte, cosa que Sanata no hace, solo critica al gobierno, mejor dicho ve todo mal en el gobierno, y todo bien en el grupo Clarín, claro, con la patronal no se juega, a ver si perdemos ese mediocre pedacito de pantalla de los domingos.
Como hace el monito para atacar al león.
Un paréntesis para el solaz, un viejo cuanto narra que un monito se hallaba en la selva, debajo de un árbol, con una cortapluma sacando punta a un palo. Cuando paso la jirafa le preguntó al monito que hacía, y el monito le respondió, sacando punta a un palo para hacer cagar al león autoritario, que nos gobierna. Cuando paso el elefante le pregunto al monito, ¿Qué hacés monito?, acá estoy sacando punta a este palo para hacer cagar al león autoritario que nos gobierna. El diálogo, palabras mas, palabras menos, se repitió tantas veces como pasaron el cocodrilo, el tigre, la boa, etc., etc.
En un momento pasó el león, quien también intrigado, interpeló al monito sobre lo que estaba haciendo, y el monito respondió, acá estoy, hablando al pedo y boludeando con un palito.
Para la historia, la gran historia, que se cuenta por siglos y milenios; no por días o segundos, Sanata, hace lo mismo que el  monito, esta al pedo y boludea hablando mal del gobierno, lo que le permite gozar del momento de notoriedad ficticio que le otorga la cámara de canal 13 los domingos.
Para Sanata, ese momento vale oro, porque para poder gozarlo vendió su alma al diablo (Magnetto) y la cobra en cómodas cuotas mensuales en forma de sueldo de esclavo.
Otro ejemplo parecido al de Sanata, es el de Van der Koy, el famoso joven brillante premiado por la dictadura, que le diera la mano y agradeciera a Videla por el premio recibido.
Eduardo Van Der Kooy, venia de Rosario y estaba en Clarín en la sección deportes, luego pasó a la sección Política del diario y se destacó como uno de los jóvenes brillantes descubiertos por Videla. Un par de años después, Van Der Kooy pudo subirse al avión que llevaba al dictador con destino al Vaticano.
Ahora disfrazado de “progre” escribe lo mismo pero de manera mas solapada. Continuando sus ataques contra todo lo que tenga un tinte de izquierda, en la editorial de Clarín deslizó que “La Campora” comparte una supuesta práctica de Montoneros que hacía acuerdos con bandas de delincuentes que le aportaban la logística en sus asaltos a bancos, secuestros y ajusticiamientos.
Van der Kooy resucita la famosa teoría de los dos demonios, demostrando ser mas reaccionario y canalla de los que podríamos pensar, desprestigiando a aquellos jóvenes de hoy, por participar en política y pensar de una manera diferente a de él.
Por cierto, Van der Kooy y Sanata, deberían enterarse que los jóvenes de los setenta, Montoneros incluido, aunque muchas veces estuviéramos equivocados, luchábamos por un mundo mejor, cosa que ellos, lacayos y escribas de los monopolios capitalistas, nunca hicieron, y se preocuparon de aclarar, como lo hizo Sanata, que él nunca fue de izquierda, sino un “liberal” americano, un librepensador, que ahora vendió su pluma a Magnetto, dejando de ser libre, porque solo es libre quien escribe lo que siente, aun cuando ello vaya contra sus propios intereses.
Aunque sé que no lo van a necesitar, porque son vasallos del poder, no los veo a Sanata, Van der Kooy, Castro y demás, tomando cianuro como lo hizo Sócrates, antes de claudicar en sus principios; mas los veo como Marx (Groucho) cuando decía “tengo estos principios, y si no les gustan, tengo muchos otros para ofrecer.
Sanata sufre porque ve que hay periodistas, como Víctor Hugo, que además de tener principios, no los cambian por dinero o poder, y él no puede decir lo mismo con respecto de sí.
El otro tema que guía a los falsarios, entre los que no debemos olvidar de incluir a Nelson Castro o al impresentable compañero de correrías mediáticas de Sanata, Luis Majul, es su interés por que la sociedad Argentina retorne a el período histórico del menemismo delarruismo, y vuelva al estado de aguas tormentosas de políticas neoliberales de derecha, en las que ellos navegaban cómodamente, apareciendo como falsos periodistas “progres”, tiempos en que su palabra parecía ser lacerante, pero que no dejaba ni huella en el cuerpo robusto del capitalismo monopólico y financiero, al que siempre veneraron.
La historia es implacable, y estos falsarios lo saben, ellos, con el correr de los años serán arrojados al basurero del periodismo canalla, como ya ocurrió con Gómez Fuentes, Grondona, Neustadt y tantos otros, mientras tanto, los argentinos somos cada vez mas críticos y no nos comemos los amagues de los sinvergüenzas del monopolio.
Frente el ataque artero de los falsarios a Víctor Hugo morales, hagamos consigna la bronca, digámosle a los medios y sus escribas que lo atacan “Hoy, todos somos Víctor Hugo Morales”.


[i] Haberkorn  L., Álvarez L. Relato oculto, las desmemorias de Víctor Hugo Morales. Planeta Uruguay
[ii] Por cierto, hace mucho que Sanata no critica a Magnetto y a Clarín como antes de ser su empleado.

lunes, 16 de julio de 2012

Política, medios de comunicación e inflación.


En muchas oportunidades hemos analizado como los sectores de poder utilizan ciertos temas con fines políticos. Uno de ellos es la inseguridad, en este caso hemos distinguido la inseguridad de la sensación de inseguridad, considerando a la segunda como una experiencia subjetiva que es creada en la sociedad por la acción masiva de los medios de comunicación.
No decimos que no existan asaltos, secuestros, salideras, asesinatos, y todo tipo de delitos y crímenes, lo que decimos que si los medios de comunicación de masas, exponen en sus páginas, en sus pantallas, en forma persistente, cada delito que acontece, pueden crear (y en los hechos lo hacen) la sensación de que todos y cada uno de nosotros, cada vez que salimos a la calle, nos encontramos expuestos a ser robados, matados, etc.
En todos los países del mundo existen estos tipos de delitos, en algunos con más, en otros con menos frecuencia.
De lo que se trata es de generar temor en sectores de la población, sobre todo en aquellos más permeables a este discurso, como la pequeña burguesía ciudadana, proclive a absorber formas de propaganda autoritaria y discriminadora.
Los medios de comunicación suelen manipular estadísticas, brindar datos sin decir cual es su fuente, desinformar, etc., todo según el objetivo político que tengan.
De la misma manera vemos como desinforman en este tema, a continuación analizaremos como manipulan la cuestión de la variación de los precios al consumidor, comúnmente conocida como inflación.
En primer lugar quiero exponer una serie histórica obre la inflación, la fuente no es el INDEC tan denostado por la prensa canalla, sino la pagina Méxicomaxico.org.
Veamos un cuadro.

Años
% varación
Años
% variación
1970
21,74
1991
84
1971
39,12
1992
17,5
1972
64,15
1993
7,4
1973
43,77
1994
3,9
1974
40,1
1995
1,6
1975
334,96
1996
0,1
1976
347,55
1997
0,3
1977
160,44
1998
0,7
1978
169,84
1999
-1,8
1979
139,74
2000
-0,7
1980
88
2001
-1,5
1981
131
2002
41
1982
210
2003
3,7
1983
434
2004
6,1
1984
688
2005
12,3
1985
385
2006
9,8
1986
82
2007
8,5
1987
175
2008
7,2
1988
388
2009
7,2
1989
4924
2010
10,9
1990
1344
2011
9,5

Que no dice este gráfico, en primer lugar que entre 1975 y 1991 los índices de inflación fueron de tres dígitos, en segundo lugar que desde 1971 hasta 1992 la argentina soportó tasas superiores al 20%, en tercer lugar que si bien las tasas de inflación brindadas por consultoras privadas hablan de valores cercanos al 20, aun cuando aceptemos esos valores, lo que no dicen es que ese valor se mantiene constante en los últimos años. Existe una gran diferencia entre un tasa que va creciendo (por ejemplo 1%, 5%, 10%.....50%) y una tasa que según esas mediciones privadas ronda el 20%  (20%, 21%, 25%, 20% …..20), ya que en el segundo caso es una tasa que se mantiene estacionaria en el tiempo. Creo que la inflación es un problema, pero como afirmara Marcelo Cavarozzi en un artículo de “Punto de Vista” en la década del 90´una tasa de inflación de menos del 30% a veces no es un gran problema, pudiendo ser una herramienta económica de construcción política.
El otro problema asociado a la inflación es el del valor del dólar, muchos economistas afirman que al haber inflación y no devaluarse la moneda la economía pierde competitividad.
La competitividad no está asociada solo al valor el tipo de cambio, ella depende de la inversión, de la innovación tecnológica, en definitiva de muchos factores, la industria y el comercio en argentina, han basado sus ganancias en obtener altos réditos sobre la base de tener bajos costos internos, lo cual es una solución que periódicamente estalla, porque cuando se implementan políticas activas tendientes a lograr mayor equidad en el reparto de la riqueza, lo que implica mayores salarios, mayor consumo, estos sectores en lugar de aumentar su producción, tienden a aumentar los precios, es decir el camino fácil pero equivocado.
Por otra parte, en los últimos años hemos observado que la prensa canalla (entre los que destacamos a Sanata, Castro, Bonelli, Tenenbaum, Morales Solá) y sus amos Clarín, La Nación, Perfil, han realizado una activa acción de desinformación orientada a crear pánico entre la población con distintos temas (inseguridad, autoritarismo, persecuciones, aumento de precios, corrupción, etc.) tomando, a veces, datos ciertos pero magnificándolos o poniéndolos, como en el caso de la inseguridad, de manera que parezca que Argentina esta sembrada de cadáveres a consecuencia de los asesinatos diarios.
La inflación es uno de esos temas, en los programas televisivos vemos a diario economistas que advierten sobre los efectos catastróficos de la misma, que repiten hasta el cansancio que la inflación es mayor que lo que afirma el INDEC, que  si no se toman medidas vamos a la hiperinflación, etc., pero el lector, si escucha atentamente a estos economistas como Redrado, Lousteau, Broda, De Pablo, Melconián, etc., observará que nunca dicen como hacer bajar la inflación, nunca analizan el salario real en los últimos años, nunca hablan del crecimiento del consumo de los argentinos, y no lo hacen porque para ellos la única manera de bajar la inflación, mejorar el clima de negocios, aumentar la productividad, es aplicando las recetas que se aplican en Europa, en Grecia, España, Portugal, con las consecuencias de mayor hambre, miseria, falta de trabajo, perores condiciones de vida, para la gente y buenos negocios para los bancos, para el capital financiero, para la burguesía concentrada.
En los últimos diez años los argentinos recuperamos mucho de lo que la burguesía concentrada nos había robado por medio de las políticas neoliberales, desde la década del cincuenta, en muchos casos por medio de gobiernos militares dictatoriales y en otros por gobiernos elegidos por el voto popular, pero funcionales a los intereses de los grandes bancos, de las patronales agrarias concentradas, de los grandes grupos mediáticos; hoy se intenta volver a someternos para destruir las conquistas que en el plano económico logramos con años de lucha, y también conquistas sociales que ampliaron la ciudadanía, como el matrimonio igualitario, la ley de medios, la jubilación del 82% móvil, la estatización de Aerolíneas, aguas, Correos, YPF, la mayor inclusión otorgada por planes como Conectar Igualdad, la asignación universal por hijo, etc..
Creo que es hora de pensar en que medidas debemos tomar los ciudadanos contra los que diariamente conspiran contra el bienestar de la población, mintiendo por lo medios de prensa, tratando de sembrar el desaliento entre nosotros para que bajemos los brazos, contribuyendo al alza de los precios con sus pronósticos fatalistas, tratando que la economía entre en crisis para mejorar su posicionamientos políticos o hacer mejores negocios a costa del bienestar de los ciudadanos.
Es hora que apaguemos los televisores cando estos personajes aparecen en las pantallas, que dejemos de comprar la prensa canalla en la que escriben, que no consumamos los productos de los que los sostienen con la publicidad, que los denunciemos en todos los lugares y momentos en los que podamos.
El ciudadano no tiene medios hegemónicos, pero si la fuerza de su palabra y su capacidad crítica.
Hasta la próxima

martes, 3 de julio de 2012

Sobre la violencia en la sociedad.


Es difícil escribir sobre un tópico en el que otros han derramado ríos de tinta.
La violencia es un factor integrado a la sociedad humana. Los seres humanos nos hemos agredido. Matado y aniquilado a lo largo e la historia de la especie.
Podemos afirmar que somos animales agresivos y codiciosos, que usamos la violencia como forma de dominación y expoliación sobre los eslabones más débiles de la cadena humana.
Los romanos, tenían un principio, la res nullius, la “cosa de nadie”, aquello que por el simple hecho de ser ocupado pertenece al ocupante, por supuesto todo lo que estaba fuera del imperio era pasible de ser ocupado, y por lo tanto la conquista militar otorgaba al romano el derecho de ocupación. Aquello que los romanos obtenían por conquista les pertenecía.
Si lo pensamos atentamente, solo los pueblos originarios africanos, pueden afirmar que su territorio les pertenece, el resto del planeta fue tomado por el homo sapiens a otras especies menos evolucionadas, a medida que se propagó por el mismo.
La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, afirmó Max, pro no siempre las clases de una sociedad dirimieron sus diferencias de intereses en el plano local o territorial.
En un mismo espacio socio histórico, podemos observar, lucha entre clases (esclavos vs amos; burgueses vs nobles; proletarios vs burgueses; etc.) pero, al igual que las clases pugnan entre sí, también se alían y trasladan el conflicto a otras latitudes.
Los romanos no formaron las legiones que les permitieron construir el imperio solo con patricios, Napoleón llegó a extender sus dominios desde la península ibérica hasta Rusia con un ejército formado por sujetos de todas las clases sociales de Francia, los esclavos americanos fueron la carne de cañón de los ejércitos que cumplieron los sueños de autonomía de las burguesías criollas.
Para lograr estas alianzas fue necesario desarrollar dispositivos culturales e ideológicos que naturalizaron las estructuras de dominación o permitieran fundar la unión de intereses contrapuestos, en nociones tan abstractas como irreales.
En el primer caso podemos observar al gobernante por derecho divino, el rey o el emperador entronizado por una jerarquía superior, a saber Dios; en el segundo caso, la noción de Patria. Al proclamar la igualdad, la ciudadanía universal, la burguesía debió acuñar una representación suprema a todos los intereses sectoriales, que le permitiera encolumnar a los distintos sectores sociales tras sus intereses hegemónicos  de clase.
Patria, etimológicamente deviene de patria (del latín patria : familia o clan,  patris, tierra paterna y pater, padre) designa la tierra natal o adoptiva a la que un sujeto se ha vinculado por lazos de diversa índole, como los afectivos, culturales o históricos o por ser el lugar donde se nace.
En la medida en que la burguesía se instituyó como clase dominante y construyó al capitalismo como sistema hegemónico mundial, la noción de Patria, adquirió una significación más importante, permitiendo establecer la unidad en los Estados-nación consolidados a partir de la revolución francesa.
La Patria, me iguala al burgués que me explota y lo convierte en un aliado contra la alianza de obreros y burgueses de otras naciones, en nombre de la Patria se han cometido los peores genocidios, o se han justificado las formas mas viles de explotación.
La burguesía se constituyó en la principal impulsora de los estados nacionales y el andamiaje jurídico, que, en términos de Marx, le permite ejercer el derecho de establecer las reglas de explotación y dominación en todo el territorio bajo la tutela del Estado-nación.
Ahora bien, en la medida en que las sociedades occidentales evolucionaron, las luchas de los sectores dominados impactaron en el andamiaje jurídico de estos Estados-nación, imponiendo a la burguesía una serie de derechos gremiales, políticos y sociales.
Es así que, en casi todas las constituciones de las repúblicas o democracias representativas, figuran derechos tales como, libertad de reunión, de asociación (gremial o política) derechos de los trabajadores, tales como ambiente adecuado de trabajo, remuneración justa, derecho a la estabilidad laboral, beneficios sociales y previsionales como jubilación o vacaciones pagas, etc.), derechos a la asistencia sanitaria universal, voto universal, educación igualitaria, etc.
Los Estados modernos se han constituido en no pocas oportunidades, en diques de contención, contra el avance feroz de las corporaciones sobre los ciudadanos, en especial sobre los trabajadores.
Las corporaciones capitalistas, continúan ejerciendo la violencia como forma de explotación y expoliación sobre los más débiles. Muchas veces el Estado-nación más fuerte somete a los Estados-nación más débiles como manera de apropiarse de sus recursos naturales o lograr concesiones para poder establecer empresas que exploten la mano de obra barata.
Aún con la evolución de los últimos siglos, impulsada por las luchas de los sectores más vulnerables de la sociedad humana, continuamos observando la existencia de trabajo esclavo, servidumbre, despotismo, etc.
La violencia capitalista no es solo la ejercida físicamente sobre un ser humano en particular, es violencia, la destrucción del medio ambiente, la explotación salvaje de trabajadores, allí donde el Estado-nación es débil o esta coaptado por la corrupción y permite la humillación de sus trabajadores, como por ejemplo el sudoeste asiático, o regiones enteras de África.
En e mundo, en los últimos años, hemos asistido a las mas aberrantes prácticas de tortura genocidio, persecuciones religiosas o contra grupos minoritarios de una sociedad, uso y abuso del trabajo infantil, proxenetismo y prostitución infantil, etc.
Mi hipótesis es que la naturaleza arcaica del homo sapiens, determinada por la violencia social o de grupo, el afán de posesión y dominio, la avaricia por las riquezas, etc., continúa intacta.
Por la acción de las estructuras jurídicas y sociales, elaboradas por el hombre a lo largo de la historia, ha sido en parte reprimida, pero continúa latente, acechando para poder realizar el deseo de la carga instintiva, animal y salvaje humana; y si para los sectores dominantes de la sociedad fuera posible, retornaríamos a ese animal violento, irracional y brutal que nos constituye.
Prueba de ello, son las grandes guerras del siglo XX, el holocausto, los genocidio como el armenio o en de Ruanda, en Bosnia Herzegovina, las matanzas de campesinos y pueblos originarios en Latino América, los genocidios represivos en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia, etc.
Pero no solo encontramos la violencia en los Estados-nación o en las clases dominantes, asistimos a una generalización de la misma, de manera tal que, encontramos grupos o pandillas que atacan a los ciudadanos sin motivo aparente, como las Maras centroamericanas, como los grupos neofascistas europeos, vemos violencia en los espectáculos deportivos, en las calles, vemos en definitiva una sociedad, que ha dejado atrás la tranquila vida rupestre de ayer y en la ebullición de las nuevas tecnologías, en el desarrollo de toda una gama de productos, ha ido remplazando el sentimiento de amor por el otro, de solidaridad, por el deseo de satisfacción de un consumo tan irracional como violento.
El crecimiento de la violencia urbana, se constituye entonces, en un justificativo para atemorizar a las capas medias de la sociedad, aquellos sujetos sociales que tienen algo que perder, y por vía de la construcción mediática de la sociedad, se satura a los ciudadanos con un mensaje, que poco menos, hace aparecer a las ciudades modernas como un coto de caza de depredadores, que, ¡oh¡ causalidad, son los sectores mas vulnerables de la sociedad, jóvenes sin trabajo y educación abandonados por las políticas neoliberales, infectados por el deseo de consumo que les crean los mismos medios hegemónicos, que luego los estigmatizan cuando recurren a la violencia para satisfacer el ansia de posesión.
Se pone en primer plano y se magnifica esta violencia de los marginales sociales, por objetivos políticos, por ejemplo atacar a un gobierno por no resolver un problema que saben que no se puede solucionar en el marco de las actuales condiciones capitalistas de existencia, o por intereses estratégicos, ocultar que esa violencia es solo una pequeña consecuencia de la asimetría social que hace que mientras unos pocos poseen todo la mayoría de la sociedad se vea condenada al hambre y la marginalidad.
Hasta la próxima.

miércoles, 20 de junio de 2012

Piquetes y cacerolas, ¿la lucha es una sola?


En el 2001 vimos una interesante alianza entre la llamada clase media argentina y los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. En ese momento, me refiero al 20 y 21 de diciembre, los sectores medios se movilizaron tras la consigna “que se vayan todos”, reclamando por sus ahorros aprisionados en el famoso corralito. Los piqueteros, que en ese tiempo período histórico (me refiero al menemato) se movilizaron insistentemente por pan y trabajo, convergieron en la Plaza de Mayo con los sectores medios, tanto en la consigna, como en el interés de imprimir un nuevo rumbo a la trayectoria decadente que afrontaba la Argentina.
Surgieron las asambleas populares, como muestra de la voluntad de algunos sectores (fundamentalmente intelectuales y sectores de izquierda) de construir nuevas formas de representación política.
Es un momento instituyente en el desenvolvimiento social de nuestro país, que duró muy poco, rápidamente los sectores tradicionales de la burocracia política, recompusieron su soberanía sobre las masas rebeladas y reinstauraron la democracia representativa.
Allí los caminos de los piqueteros y la clase media argentina se bifurcan. Deja de escucharse en las calles la consigna “piquetes y cacerolas, la lucha es una sola” y los sectores medios retoman la senda cómodamente reaccionaria que siempre transitaron.
Poco tiempo después, si uno marchaba por las calles porteñas, era común escuchar la queja de estos sectores, movilizados con la música de las cacerolas, para increpar los piquetes por los inconvenientes que les ocasionaban la movilización de aquellos, para los que, la solución a sus problemas, no estaba en que el banco les devolviera sus dólares a 1,40 mas SER, sino que debieron continuar la lucha reivindicativa por pan y trabajo.
Luego vino el kischnerismo, que retomó muchas de las banderas populares abandonadas por los pequeña burguesía revolucionarista, como el juzgamiento a los militares asesinos, la intervención del Estado como instrumento de ampliación de derechos económicos y sociales, la consigna de mayor distribución de la riqueza, etc.
La reacción de la derecha tradicional argentina, representada fundamentalmente por las patronales agrarias, los sectores financieros concentrados y sus medios de comunicación monopólicos, no se hizo esperar, y utilizando la excusa de la resolución 125, enfrentó a un gobierno que claramente no orientaba el rumbo económico y social en función de sus intereses.
Allí, los sectores medios reaccionarios de la sociedad argentina, los mismos que años atrás se movilizaron con las cacerolas, volvieron a la calle, ahora para retomar su alianza estratégica con la derecha tradicional, y el sonido de las cacerolas se volvió  escuchar en defensa de los intereses mas espurios que desde los albores de nuestra nacionalidad, expoliaron a la clase obrera y a los sectores populares, el viejo bloque histórico que durante años gobernó en la Argentina de la mano de los militares Volvía a reconstituirse la entente reaccionaria, ahora con el apoyo de los partidos tradicionales como el radicalismo, y con la beligerante clase media urbana porteña como fuerza de choque reaccionaria.
En los años siguientes años, los índices de crecimiento económico, la implantación de nuevos derechos sociales, la ampliación de ciudadanía, parecieron acallar a las fuerzas de la reacción burguesa, pero en los últimos días hemos visto resurgir a las huestes fascistas pequeño burguesas, que parecieran haber elaborado la derrota histórica que les propinó el kischnerismo en las elecciones de año pasado y vuelven por sus fueros destituyentes.
Es importante aclarar porque hablo de huestes fascistas, al referirme a los que cacerola en mano se movilizaron en los últimos días. Para ello, y para mostrar lo peligroso que pueden ser estos sectores, utilicemos a la historia. Las S. A. de los hermanos Röhm no estaban integradas por obreros, ellas constituyeron la fuerza de choque del nazismo, y estaban formadas mayoritariamente por los sectores pequeño burgueses, y burgueses medios desesperados de las ciudades, que veían peligrar su estilo de vida ante el avance del “peligro comunista”.  
Este sector social tiende a ser coaptado, por las ideas mas reaccionarias ya que es muy conservador en sus creencias y muy beligerante cuando siente amenazado su “tradicional estilo de vida burgués”.
Históricamente ha sido el que ha puesto número a las movilizaciones de la iglesia contra el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto, la despenalización del consumo de drogas, y la principal fuerza de apoyatura de los partidos de derecha, en su momento la Nueva Fuerza o la U.C.D. de Alsogaray, y hoy al P.R.O. de Macri.
No sale a las calles porque ve amenazada su existencia por falta de alimentos, o porque teme perder su vivienda o por mas y mejor salud y educación, se moviliza para que le vendan dólares, para poder ir de turismo a Miami, contra el avance de las políticas estatales en favor de relaciones sociales igualitarias, etc., no es casual que en estas últimas manifestaciones hayamos visto a Cecilia Pando, el arquetipo de la lucha para lograr la impunidad de los convictos en delitos de lesa humanidad durante la última dictadura.
Pero la defensa de los intereses reaccionarios no es lo más importante que notamos en estas últimas movilizaciones de los “caceroleros”. Lo importante es como reclamaron que les vendan dólares, el grado de violencia y agresividad que manifestaron, las características discriminadoras de sus discursos.
En la televisión vimos expresiones del tipo “hay que sacar a esta yegua que la votan los negros”, “los militares tendrían que haber matado mas Montoneros y nos salvábamos de estar gobernados por ésta”, o las afirmaciones de quienes, estando con su cacerola y creyendo que estaban ante un micrófono dela CNN pedían ayuda a los Estados Unidos (el eterno aliado de lo golpes militares de derecha) o mostraban sin pudor sus galas de señoras ricas.
Violencia y agresión contra la prensa que definen como oficialista, que llegó hasta los golpes y lesiones, ¿se diferencia acaso esa metodología de la que implementaban los nazis contra los sectores políticos diferentes a ellos? Esa agresión de los “caceroleros” habla del espíritu democrático de estos sectores, los mismos que luego reclaman a través de sus intelectuales orgánicos (Sanata, Sarlo, Tenenbaum, Morales Solá, Ruiz Guiñazú, Castro, Blanc, etc.) por democracia y se rasgan las vestiduras por el supuesto autoritarismo del oficialismo.
Mientras veía en la televisión las imágenes de los “caceroleros” desaforados, gritando barbaridades contra el gobierno e insultando a nuestra presidenta, agrediendo a periodistas, me pregunté: ¿Qué le dirán estos tipos a sus hijos cuando regresan a sus casas?, se reirán junto a ellos por las hazañas de sus padres violentos.
Cuando los especialistas buscan las causas de la violencia en las escuelas, deberían prestar un poco de atención a las consecuencias que sobre los niños y jóvenes tiene ver  sus padres casi en estado de enajenación, gritando todo tipo de improperios contra los que tienen un pensamiento diferentes al de ellos, lastimando salvajemente a trabajadores de prensa por el mero hecho de trabajar en un canal estatal.
Y entonces me vino a la memora la imagen del querido y encumbrado periodista liberal Jorge Sanata, patoteando  un humilde trabajador hotelero en el sur de nuestro país, haciendo uso y abuso de la asimetría de poder existente entre él y su cámara con respecto al trabajador, amenazándolo con que si no le decía lo que quería lo iba a escrachar en todo el país, y no pude menos que pensar, la maquinaria fascista ha comenzado a construirse en nuestro país, con el apoyo de muchos “periodistas progres” que no condenan la violencia salvaje de estos sectores.
Porque rápidamente los medios monopólicos salieron a encubrir el carácter fascistoide de la movilización, Tenenbaum llevó a su programa a algunos participantes de la movilización, para mostrar que los que fueron violentos solo eran unos pocos y que los “caceroleros” eran democráticos y humanos (derechos y humanos se decía en tiempos de la dictadura), y  lejos del clima salvaje que primó en las movilizaciones que agredieron a los periodistas de “678” y de “Duro de domar”, presentó a tres energúmenos que se esforzaron por hablar “civilizada y democráticamente”, pero que no pudieron ocultar su simpatía (los tres) por el PRO. Es decir, gracias querido Tenenbaum por mostrarnos que la movilización de los “caceroleros” fue una movilización del PRO para apoyar los reclamos de las patronales agrarias y para pedir que les den dólares, pero tené cuidado, que, si sin querer seguís deschavando al aparato de tu jefe Magneto y del monopolio mediático para el que trabajás, te pueden dar una patada en el tuje y mandarte a la puta calle.
Quiero cerrar este diálogo con una reflexión, muchos liberales democráticos, muchos miembros de la izquierda, que acosaron sin piedad ala república de Weimar, no combatieron con la misma decisión a los sectores fascistas que se movilizaba a favor de Hitler, y al no darse cuenta que al no ser inclaudicables en la lucha por destruir el huevo de la serpiente, terminaron siendo devorados por ella.
Hasta la próxima.

sábado, 9 de junio de 2012

Canto a nuestra lucha.


Defendamos a Cristina
con toda nuestra garra
que la carne se desgarra
cuando es herida de muerte
por la falta de esperanza.
Defendamos a la idea
de tener una justa sociedad,
para que la ilusión pueda crecer
en nuestros tiernos descendientes
no dejemos que nos roben
el deseo de vivir y esperar
otros tiempos que por buenos
es seguro, van a ser mejores.
No dejemos que nos quiten
Lo único que tenemos
Que no son dólares, ni bonex,
sino la dignidad de trabajar,
de disfrutar de nuestra vida,
que es una vida perdida,
cuando no se la pude gozar.
Valoremos las cosas simples y lindas,
que encontramos cada día,
y al volver a nuestras casas,
y estar con los afectos,
podamos reírnos del circunspecto,
político que nos miente,
mientras vemos que nuestra simiente
se hace hombre o mujer feliz.
Saboreemos el descanso verdadero
que la paz nos está dando.
Defendamos a nuestra Presidenta.
que es defendernos a nosotros,
demostremos a los otros,
que son nuestros iguales.
Y entre todos protejamos,
El país que heredamos,
el país que le legamos
a nuestros seres queridos