Es sabido que el periodismo siempre tuvo un fuerte lazo con la política. Desde que surgió, el respondió a una determinada fracción de la sociedad y expresó los intereses de la misma.
Moreno, Sarmiento, Mitre, Echeverría, además de educadores, literatos, profesionales, fueron políticos, se lanzaron a la arena política y el periodismo, constituyó para ellos una herramienta para difundir sus ideas y dar la lucha contra las ideas de sus oponentes. Todos ellos fueron fundadores de periódicos o gacetas.
El periodismo es una actividad que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad.
Ahora bien, no es lo mismo el periodismo hoy que en el siglo XIX. En sus albores, el periodismo, si bien era un poderoso medio de difusión y un organizador de la vida política, no tenía el peso que han adquirido en la sociedad de las TICs, los medios de comunicación de masas, que tienen un papel muy fuerte como instrumento de información y que además construyen y modelan la realidad en la que nos desenvolvemos cotidianamente.
Es por ello que hablar de periodismo independiente constituye una falacia total. Los mass media son empresas que además de tener un fin de lucro, siempre están ligadas a un determinado sector de la sociedad.
Es por ello que Lenin, que también ejerció el periodismo, escribió en las páginas de Iskra que era el periódico d los socialdemócratas rusos, para Lenin el Partido Revolucionario debía contar con un periódico, el que, además de ser un medio de difusión de las ideas, constituía un organizador de los obreros. En nuestro país desde comienzos del movimiento socialista, estos contaron con un periódico, los militantes del Partido se reunían en casas obreras a leer y discutir las ideas expuestas en los mismos.
El periodismo es por lo tanto un formidable medio de organización y de colonización política. Cuando alguien habla de periodismo independiente, a que se refiere, ¿a una cierta independencia del gobierno?, ¿a una independencia de opinión de los sectores sociales que pugnan en un determinado país?
Decimos que hablar de periodismo independiente es una falacia, porque el periodismo siempre se ejerce desde un determinado interés político, ideológico y económico.
Para profundizar esta idea quiero citar a Lenin, quien afirmaba que la libertad de prensa en el capitalismo, no es otra cosa que la libertad de los dueños de los medios de prensa.
Si un determinado periodista escribe o difunde algo en un periódico que no esté dentro del marco de la línea editorial del medio, es casi seguro será que quedará fuera del medio, será despedido.
Ejemplos hay muchos, Setecase, Montenegro, Rozin, Cuñado, Del Frade son periodistas que sufrieron el despido, o el levantamiento de un programa por decir cosas que no les gustaban a los dueños del medio, o que tocaban sus intereses.
En nuestro país no existe un estatuto del periodista que le garantice la estabilidad laboral al trabajador de prensa y ellos son despedidos de los medios cuando al propietario no les gusta lo que dicen o juzga que no le son de utilidad.
Los periodistas que pretenden ser leales a sus principios o decir lo que contiene componentes de veracidad se ven enfrenados a la contradicción de ser honestos o perder su empleo, o como ocurre muchas veces a trabajar dentro de ciertos límites impuestos por los dueños de los medios.
La otra falacia que acompaña a la del “periodismo independiente” es la que afirma que el periodista dice la verdad.
La verdad es un concepto engañoso, en general el diccionario de la Real Academia nos informa que la verdad es la conformidad de las cosas con lo que pensamos de ellas, por lo tanto es un hecho subjetivo.
A lo largo de la historia los humildes ciudadanos de a pie hemos visto como se falsifica la verdad, y aunque no se llega a los niveles expresados por George Orwell en “1984”, libro en el cual la burocracia gobernante falsificaba cada día los diarios anteriores para que la información guardada coincidiera siempre con lo dicho o los intereses de la burocracia gobernante[1], es una buena actitud dudar de lo que nos dicen los medios de comunicación de masas.
Una curiosidad es que en este libro el autor nos habla de que el Ministerio de la Paz era el que planificaba la guerra, el ministerio de Salud era el lugar donde se torturaba a los opositores, etc., etc. Digo curiosidad porque durante la guerra de Malvinas, existió un noticiero conducido por Gómez Fuentes, que se llamaba “La hora de la verdad” y al igual que en el libro de Orwell era la hora en que se nos mentía a los argentinos sobre lo que ocurría en la guerra.
Muchos comunicadores hoy cumplen la función d organizar los hechos para difundirlos de manera tal que reflejen lo que los dueños de los medios de prensa quieren que se difunda.
Hoy no está Gómez Fuentes y la Dictadura, pero están los Lanatta, Majul, Bonelli, Blank, Ruiz Guiñazú, Morales Solá, Van Der Koy y tantos otros que son los encargados de falsificar los hechos de la realidad, desdibujarlos, u ocultar una parte de ellos, para presentar como cierto aquello que les interesa a los Magnetto, Saguier, Mitre, De Narvaes dueños de los medios concentrados o los empresarios más reaccionarios como los miembros de La Rural, de la UIA y demás centrales empresariales.
Estos “periodistas” están dentro lo que llamaría el campo de los periodistas mercenarios, que venden su pluma a sus patrones sin importar los intereses que defienden, muchos de ellos fueron comunicadores de la Dictadura militar, otros, a medida que pasaron los años decidieron sacarse el mote de progresistas o liberales y sumarse a la nómina que pagan los poderosos.
Un segundo grupo lo constituyen aquellos que dicen llamarse periodistas, pero que ni siquiera pueden llegar a serlo en la categoría anterior. Son lo que podríamos decir, los bufones del régimen, personas que ni siquiera relevan hechos, sino que crean aparatosas notas en las que desfilan vedettes pulposas, payasos mediáticos, actores mediocres en busca de popularidad o propaganda y hasta políticos en campaña, no daré nombres para no herir susceptibilidades, pero todo el mundo los conoce, son los chimenteros del mundo del espectáculo, esos que están por la tarde hablando del vida privada de personas muy interesadas en que no se revele su intimidad pero que hacen lo posible para exponerla en esos programas. Estos programas tienen una función ideológica muy importante en el proceso de construcción de sujetos acríticos y adormecidos por el dominio del capitalismo.
Su función es ocultar las espantosas condiciones de vida a que nos somete el sistema, adormecer nuestra conciencia para que no pensemos en cómo vivimos, en la fragmentación social en la que se desenvuelve nuestra existencia. Ellos aportan a que los que los miran sientan que es más importante la pelea bizarra y lamentable entre dos desprejuiciadas e ignorantes vedettes, o las infidelidades de una pareja, que la situación de miseria a las que somete el sistema a millones de nuestros compatriotas, o la destrucción del ambiente realizada por las mineras a cielo abierto.
Pero también hay en nuestros medios periodistas profesionales, que no claudican en sus ideales, que tratan de ser honestos, de exponer sus ideas como las sienten y las viven, son los Verbitsky, Del Frade, Morales, Russo, Aliverti, Granovsky, Wainfeld, Caballero y tantos otros, ellos sufrieron el exilio, la desocupación y otros sinsabores por tratar de ejercer con honor su profesión.
Son los que hoy trabajan en medios del Estado (y no del gobierno como pretende hacer aparecer la prensa canalla del “periodismo independiente”) porque la verdadera censura es la que ejercen los dueños de los medios hegemónicos de la ”prensa independiente” impidiéndoles ejercer su profesión o aparecer en esos medios porque se negaron a pasar por las horcas caudinas de los monopolios mediáticos.
Para comprobar lo que digo basta con pasear la mirada por T.N, Canal 13, Canal 11, y demás medios al servicio de la restauración conservadora en Argentina y ver que ninguno de estos periodistas aparecen en sus pantallas. Tampoco se los nombra en Clarín o La Nación, se los ningunea, se los invisibiliza, porque como dijo un Director de tesis español del Opus Dei a su tesista que había citado críticamene a un pensador socialista, sáquelo, a estos tipo no se los critica porque para nosotros no existen.
Lo importante es que hoy existe un nuevo periodismo, un ejército de ciudadanos que desde Facebook, desde los Blogs, desde Twitter, se suma a la voluntad crítica y reflexiva para disputar a los medios hegemónicos al servicio de la restauración conservadora de derecha en el mundo, el monopolio de la opinión pública, somos los que decimos basta de dejar que otros piensen por nosotros, que nos mientan, que nos engañen, ahora es el tiempo nuestro, de todos los ciudadanos que no nos sumamos a ser simples maquinas a las que los mass media les dan forma y contenido en su pensamiento, y que estamos dispuestos a sumarnos al campo de los periodistas profesionales para dar un debate honesto y crítico sobre la realidad contemporánea.
Hasta la próxima.
[1] Por ejemplo si en un momento se hacía alianza con un determinado país y luego se entraba en guerra se modificaba el periódico anterior para crear la realidad de haber estado siempre en guerra.
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