martes, 26 de julio de 2011

El fenómeno Del Sel, que significa?


En las elecciones de Santa Fe, hubo sin duda, un dato novedoso, un comicastro de segunda categoría, sin trayectoria política, y sin ninguna idea de que hacer en caso de acceder a la casa gris, casi gana las elecciones.
Pero por nuevo, este dato no deja de ser repetido, en nuestra reciente historia democrática, hemos asistido a diversos experimentos de esta índole, deportistas como Carlos Reutemann y Daniel Scioli, cantantes como Palito Ortega, genocidas como Antonio Bussi, accedieron a la gestión, todos ellos por voto popular, per, por lo general, iniciados en la gestión por la mano de algún político de fuste.
Casi todos duraron dos mandatos, pero lo común en ellos es que luego de transitar el aparato del estado se eclipsaron y desaparecieron de la escena pública. Otra característica saliente de este tipo de experimentos, es la ideología de derecha que portan por lo general estos “noveles” políticos.
El caso de Miguel Del Sel no es distinto. Sus principales características son una ausencia total de ideas respecto a la gestión de lo público, en los debates que pudimos ver en Santa Fe se lo observó balbucear frases incoherentes, plagadas de lugares comunes, en las que manifestaba que él estaba allí solo por la voluntad de Macri.
Otra de las características de este “político” capo cómico es que no poseía ni posee ninguna estructura técnica para gobernar, como herramientas de trabajo exhibió un voluntarismo extremo y una inocencia e ingenuidad rayana con la psicosis.
Entonces dos son las preguntas que deberíamos formularnos, la primera es acerca de si Miguel Del Sel tenía derecho a postularse, y la respuesta es taxativa, por supuesto, como tuvo derecho la pornostar italiana “La chicholina”, o el payaso Kinko en los EE.UU. y tantos otros.
La segunda pregunta es qué significa este tipo de postulaciones. A mi modesto entender constituyen un vaciamiento de la política, es, por usar un término remanido, la “tinelización” de la misma.
La política se connota con construcción de futuro, con gestión de lo público, con proyectos estructurados de acción, con debate ideológico, con intercambio y lucha de ideas. Y acá es donde consideramos patética la postulación de Del Sel, no porque es un cómico que quiere intervenir en política, sino porque su intención es hacer de la política una pieza superficial y chabacana. Es patético ver a una masa informe con miles de globitos saludando a un cómico que en el escenario solo hace lo que siempre hizo, actuar de clown, con su lenguaje de “la Tota” Del Sel, a juzgar por sus ideas manifestadas en los debates ni siquiera superó la mediocridad general de la política, y no podía hacerlo porque él no postulaba, actuaba.
Pero lo más dramático es el juego del escondite que los medios de comunicación monopólicos hicieron con lo ocurrido en las elecciones de Santa Fe.
Se preocuparon por mostrar la “derrota” del kischnersmo, manipulando las cifras, mostrando las que les convenía, ocultando las otras.
Analicemos un poco las cifras.
Es cierto que el cómico sacó el 35% de los votos, que Rossi solo alcanzó el 22% y que Bonfatti ganó con un exiguo 38%.
Esta mañana busqué en Clarín la información sobre las elecciones, se coloca a grandes títulos la excelente elección del PRO (35,17%), pero nada se dice dela excelente elección de María Eugenia Bielsa (34,70%), candidata a diputada por el kischnerismo que llevó a su lista al triunfo en el rubro diputados con la misma cantidad de votos que Del Sel. Se informa del triunfo de Bielsa en un cuadradito de cinco por cinco cm en el interior del diario y poco o nada se analiza respecto al novedoso hecho, único en todos estos años de democracia, y creería que en las elecciones que se dieron a lo largo de la historia de Santa Fe,  que constituye que el gobernador electo no tiene mayoría en diputados porque su partido perdió la elección, no es esto acaso un dato tan o más importante que el hándicap electoral de Del Sel.
Los sesudos periodistas de Clarín, con todo su curriculum, no analizan, como lo hubieran hecho si la situación hubiera sido al revés, que si bien Rossi sacó el 22% de los votos es mas del doble del 9% que sacó hace dos años y que el PCyS bajó mas de diez puntos puntos del porcentaje alcanzado cuando Binner ganó la gobernación hace cuatro años.
Tampoco se informa que el Pro en el rubro diputados sacó menos del 15% de los votos y que el candidato a senador de ese partido tuvo el 13% de los votos en el departamento Rosario.
No pude leer ningún comentario sobre un hecho que se repite desde que se inauguró el “novedoso” método de boleta única, en diputados 303.699 votos no fueron a ningún partido, fueron impugnados, anulados, en blanco, etc., es decir el 16,20%. Esto muestra que un importante número de ciudadanos no comprenden el sistema de voto y se equivocan, poniendo de manifiesto, junto al desconocimiento respecto a quien votamos, las falencias de este sistema de elección. Y no vale decir que las listas están expuestas en las cabinas de votos, porque se imaginan cuanto demoraría un ciudadano que pretendiera leer cada una de estas listas al momento de votar, la elección se haría interminable.  
Es muy claro, si observamos el mapa del voto, notamos que el candidato Rossi fue castigado con el rechazo de los ciudadanos de las pequeñas ciudades con población agraria, que no le perdonan su papel protagónico en el parlamento apoyando la 125 cuando las avariciosas patronales agrarias pugnaban por una mayor porción (a la cuantiosa que tienen ahora) de la renta nacional en el reparto.
Esas patronales agrarias que nos quieren hacer creer que Argentina es el campo, sin reconocer que la Argentina son todos los sectores económicos que se desempeñan en nuestro país. O acaso, esas mismas patronales que nos venden el paradigma de que el agro es casi el único sector que produce no usan los bienes producidos por la industria, el conocimiento que les brindan los científicos y técnicos, etc. Esto lo digo sin dejar de reconocer el valor que tiene el campo en la producción de la riqueza nacional, o la importante trasformación de este sector de la economía con la inclusión de tecnologías de punta en la explotación agraria.
En Santa Fe cada uno de los sectores en pugna ganó algo, el oficialismo provincial ganó la gobernación y la Cámara de Senadores, el kischnerismo ganó la Cámara de Diputados, el PRO y Duhalde hicieron una elección inesperada que les reditúa de cara a las generales de octubre. Hasta Proyecto Sur tuvo su rédito y con sus casi 60.000 votos logró una banca para Carlos Del Frade, un incansable luchador de las causas de los más humildes, con larga militancia en las luchas de los trabajadores de prensa, un periodista honesto y profesional que sin duda va a darle una dinámica distinta al nuevo parlamento denunciando y apoyando las reivindicaciones de los trabajadores.
Hoy al mediodía, en el programa que hace Carlos Vilarodona, en la FM Tango Rosario, se dio un interesante debate acerca de lo que nos dejaban estas elecciones, me quedo con algunas conclusiones, la que enunciara José Luis Comas planteando la necesidad de re significar la acción política para no caer en el brutal vaciamiento de ideología, contenidos y propósitos que se está tratando de hacer con la política, y el comentario de Carlos Vilarodona respecto que en este momento se hace necesario que los santafesinos nos pensemos a nosotros mismos, que reflexionemos sobre lo que estamos haciendo como colectivo social en nuestra provincia.
Es necesario que todos pensemos acerca de los más de 600.000 conciudadanos que decidieron votar por Del Sel, que los interroguemos acerca de lo que hubiera  significado que el cómico ganara la elección, en los finales de los ochenta los argentinos votamos a un caudillo mesiánico, que se creía heredero de Facundo Quiroga, y que envuelto en su poncho riojano accedió a la Casa Rosada y, en la medida que cambió su aspecto físico y sus ideas, entregó todas las empresas del Estado a los voraces empresarios subsidiarios de un gobierno corrupto, llevando a la Argentina a la peor de las crisis de su historia, que terminó con una gigantesca deuda externa, con los mayores índices de desocupación, pobreza, indigencia, corrupción y marginalidad y con decenas de muertos en la protestas de quienes terminaron reclamando que se vayan todos.
Todo ese movimiento desesperado de los argentinos terminó con él “nos quedamos todos” que enunció el caudillo santiagueño Juárez y solo con sacrificio y esfuerzo conjunto pudimos remontar la crisis.
Sabemos que los problemas de los argentinos, como los de cualquier colectivo social del mundo no los arreglan ni un hombre, ni un gobierno, ni una generación, pero sino comenzamos a hacer un examen de conciencia respecto de a quien votamos, a que actitud tenemos frente al poder, a no ser pasivos sino activos en el reclamo a los políticos, el 2001 ya pasó, pero lo seguimos teniendo a nuestro frente, como un eterno retorno a las humillaciones que sufrimos en el pasado.
Hasta la próxima.

lunes, 18 de julio de 2011

Amia, 17 Años, políticos y después?

Hoy se cumplen 17 años del atentado más violento que registran los anales terroristas de nuestro país. Aquella mañana, mientras estaba en casa, mi hija Ana paula, con sus tímidos 6 años, compartía el balcón del departamento de sus tíos con su hermano de 14, cuando el estrépito desencajó la Buenos Aires del primer mundo que nos había vendido un caudillo del interior, que mientras cambiaba sus ideas transmutaba su fisonomía, tal vez para parecer más rubio y europeo o asemejarse a su ídolo, el presidente WASP de los EE.UU de esa época.
En la orgía de vanidades que embriagaba a los argentinos de la década del noventa, nos enteramos que el supuesto primer mundo no venía solo, traía consigo las atrocidades que en ese momento golpeaban los distintos paisajes de Europa y el resto del mundo.
Es muy difícil explicar el porqué de la insensatez, de la irracionalidad que segó tantas vidas humanas (ni argentinos, ni judíos, ni franceses, seres humanos), que rompió tantos sueños, que destruyó tantas familias.
Mi lazo con el pueblo judío es de muy largo tiempo, siempre compartí algo con él, tal vez por ello, aunque no soy paisano, mi primera novia era judía, la madre de mis hijos también lo es.
Existen muchas cosas que me asombran de ese pueblo, la unión que produce su libro colectivo, el Talmud, que es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias, un código de existencia que mantuvo unido a ese pueblo en las peores circunstancias.
Tal vez me impactó mucho el relato de Howad Fast, quien en “Mis gloriosos hermanos” describe la rebelión de los macabeos en el año 167 antes de cristo y relata con crudeza la epopeya de los judíos en la búsqueda de su liberación de la elite macedonia gracoparlante que dirigía el impero Seléucida, o el relato bíblico del cruce del desierto en busca de la tierra prometida.
Reconozco que es una generalización, pensar que todos los integrantes de un colectivo social son iguales, entre los judíos, como entre cualquier pueblo existe la doble contradicción, tienen raíces y costumbres que los hermanan, (como ocurre con nuestros pueblos originarios de la América Latina) y diferencias sociales que los separan, pero merecen todo el respeto porque constituyen un ejemplo de perseverancia y lucha contra la opresión y la discriminación.
Entonces, como podíamos sentirnos cuando la mano anónima y cobarde del asesino nos atacó aquel 18 de julio de 1994, poniendo una bomba en la A.M.I.A., porque todos los seres humanos que creemos en la vida fuimos cobardemente agredidos en ese atentado, y de alguna manera una parte de nosotros se fue con la A.M.I.A.
Y si creíamos que todo terminaba allí, que la violencia ejercida sobre nosotros se limitaba al atentado, estábamos muy equivocados, en los años posteriores fuimos víctimas de una violencia mayor que la explosión, fuimos burlados por representantes políticos, jueces, policías corruptos que consagraron la impunidad, no solo de los autores materiales, sino de aquellos que ni siquiera estaban o están en nuestro territorio.
Año tras años, los familiares de las víctimas asistieron al dramático rito de recordar a sus ausentes, año tras año reclamaron justicia, y la justicia no llegó, quedó encerrada en los laberintos de la conspiración de los necios que creen que se puede tapar el sol con la mano.
Algunos delos responsables del encubrimiento ya son ancianos y confunden la inflación mensual con la anual o no pueden recordar el nombre del ministro de economía que nombrarían si ganaran, pero otros, que eran muy jóvenes en aquellos años continúan en la política activa.
Esos, los que hacen gala de su humanidad, son los mismos que nombran a acusados de complicidad con el atentado, en cargos de seguridad y dicen afanosamente que son buenos policías.
Esos, son los que usan sus fuerzas de seguridad para perseguir y agredir a los más vulnerables de la ciudad.
Esos son los que avalan la ilegitimidad de las patronales agrarias cuando cortan rutas para aumentar los réditos de su avaricia y se rasgan las vestiduras cuando los piqueteros cortan una calle.
Esos, son los que claman por castigo a los pobres que ocupan predio reclamando lo que la constitución le otorga y que los políticos les niegan, una vivienda digna.
Esos son los que reclaman justicia para los poderosos porque les brindan mendrugos de cámara, o les hacen campaña, pero piden mano dura con los pobres que roban casi siempre por extrema necesidad y porque son excluidos en una sociedad de privilegios.
Esos son los que no sostienen su discurso hipócrita, preconizando luchar contra la corrupción y son más corruptos que lo que critican.
Y entonces, la bronca contra la impunidad que gozan los responsables del atentado contra la A.M.I.A. se vuelve desazón y angustia cuando vemos que los propios miembros de la comunidad agredida van de la mano de los agresores haciendo campaña con “esos” que seguramente no sienten ni siquiera pena por lo que pasó. Y para colmo dicen ser rabinos y se jactan de su “intelectualidad”. Es conveniente recordarle a “esos” que además dicen ser guías espirituales, que un intelectual es ante todo un provocador que interpela a la sociedad contra la injusticia de los poderosos, y no un genuflexo que sirve a los más ricos y acomodados de la sociedad.
Y ya que recordamos a los intelectuales, es bueno compartir nuestra bronca con los artistas, sobre todo aquellos artistas que levantan su arte contra la opresión, aquellos que manifiestan su indignación con los comportamientos de quienes deberían ser la parte más avanzada de nuestra sociedad, aquellos que por tener a su disposición todos los modos y herramientas de pensamiento deberían ser críticos de los fariseos que entran a nuestro templo, la sociedad argentina. No critico a Fito Páez, como criticar a quien puso de manifiesto la azorada conciencia de muchísimos argentinos que vieron a los porteños votar por “esos”, pero también trato de comprender a quienes votan por sus verdugos, que votan por los que los someten a un caos de tránsito, que los humillan obligándolos a transitar por un ciudad llena de basura, que creen que a lo pobres hay que darles palos y palabras necias. Trato de entender el potencial de los medios de comunicación que ven en Macri al defensor de la derecha oligárquica que nos desprecia por ser tan solo mano de obra barata y no ciudadanos tan dignos como ellos.
En el acto de hoy habló un representante de Memoria Activa, tal vez el grupo más digno de los que produjo la A.M.I.A., pero más allá del interés y el valor de su discurso, es importante la significación que encierra el concepto de “Memoria activa”, el llamado a ejercitar la memoria, a reconocer a todos los cómplices del atentado, a los externos que están refugiados en sus espacios jerárquicos de un país islámico y a los ejecutores materiales e intelectuales locales, pero también a quienes fueron cómplices con sus dichos, sus maniobras de ocultamiento, de dilación, y a quienes con el antisemitismo militante o no, fueron también parte de la conspiración, a aquellos que callaron, que dijeron que era una pena que también hallan muerto argentinos, como si los miembros de la comunidad judía no lo fueran, a los que cada día humillan nuestra dignidad discriminando seres humanos por su apariencia, por sus enfermedades, por sus diferencias.
Y entonces sí, como dijo Fito, algunos sujetos que pueblan Buenos Aires, y todo el país merecen nuestro asco, sin remordimientos, porque si no los repudiamos ahora, si no repudiamos el huevo dela serpiente que anida en nuestra sociedad, estamos condenados a repetir la ignominia, y los seres humanos no nos merecemos ni A.M.I.A., ni las Torres Gemelas, ni ninguna muerte atroz en nombre de ideas sean religiosas o revolucionarias.
Hasta la próxima.

miércoles, 13 de julio de 2011

Que somos cuando decimos quienes somos

En estos últimos días, plagados de información electoral, asistimos a una parafernalia de definiciones de los argentinos.
Los políticos, los periodistas, los faranduleros, todo el mundillo de los mass media se preguntan quiénes son los porteños, los santafesinos, los argentinos y se ensayan una multitud de identidades que pretenden resolver el enigma de porque se vota como se vota.
El dato nuevo es el intento de definir la eficacia del voto  través de una cierta identidad colectiva. Esta operación intelectual no es nueva en Argentina, y es una simple copia de lo que hacen los comunicadores en diferentes partes del mundo.
La identidad de los argentinos puebla las imágenes y las páginas humorísticas de muchos productos editoriales de diferentes países. Los argentinos somos vistos como megalómanos, con esa impronta de que Dios es argentino, que somos los mejores en todo, también se nos atribuye ser los mejores verseros, los que hablamos con un tono de dulzura, como los que creemos que somos los mejores amantes etc.
El primer error del intento de dotar a un colectivo de una identidad consiste en la generalización que ello implica, un argentino puede tener una identidad común con un alemán o un norteamericano mayor que con otro argentino. Por ejemplo un obrero argentino comparte con sus pares alemanes o norteamericanos su identidad de trabajador, identidad que no comparte por ejemplo con un burgués dueño de un fábrica, allí encontraríamos identidades de clase compartidas más allá de las nacionalidades.
Este error tiene consecuencias en la manera de conceptualizar a la sociedad. La equivocación más típica del populismo, es adjudicar identidades colectivas a actores sociales de un determinado país. Por ejemplo la noción de pueblo, cuando nos referimos al mismo, ¿a qué hacemos referencia?, ¿qué intereses comunes existen en el pueblo?
El pueblo es una noción que puede ser utilizada para referir a colectivos sociales que comparten intereses comunes, pero solo a condición, de que esos intereses satisfagan el interés de cada uno de sus integrantes, por ejemplo los pueblos aborígenes resisten la denominación de pueblo, pero no es correcto cuando se trata de designar a colectivos que tienen intereses heterogéneos.
En nuestro país, como ocurrió en diferentes períodos históricos en distintos lugares, es frecuente que se utilice la noción de pueblo en el segundo sentido. Pero la pregunta es qué tiene de común un trabajador (miembro del “pueblo”) con un empresario, un financista, etc. Para llevar al ridículo la noción de pueblo, podríamos decir que el mismo está integrado por un ladrón o un homicida y un policía, el pueblo aúna dentro del concepto sujetos sociales que tienen intereses antagónicos, y entonces, cual es la utilidad de este concepto. Pues bien, el populismo tiene mucho aprecio por la noción de pueblo porque permite ocultar las contradicciones existentes en la sociedad, tratando de aparentar la comunidad de intereses entre quienes son lo contrario, pares antagónicos en el desenvolvimiento social.
Y podemos encontrar una tercera noción incorrecta, la noción de que en la argentina encontramos un “pueblo” que tiene intereses comunes, que comparte una suerte de gen, el gen argentino que definiría la igualdad de los integrantes de este “pueblo”.
La Argentina es un territorio poblado por una multiplicidad de etnias, algunas originarias, otras, producto de la inmigración de los siglos XIX y XX, que hizo que en nuestro país haya una de las mayores diversidades genéticas. Este “pueblo argentino” está compuesto por sujetos que cuando les conviene se llevan cuantiosos recursos financieros a otras partes más redituables[1], por los integrantes de los sectores medios que ante las crisis no dudan de cambiar su pasaporte argentino[2] por el español o el italiano y migrar a Europa. Los integrantes del “pueblo” a diferencia de los pueblos originarios no obran en función del colectivo, sino que se desenvuelven guiados por su interés particular.
Existe otro interés unido al concepto de pueblo, es la noción de caudillo. El caudillo es quien dirige al “pueblo”, y éste deposita en aquel toda su confianza y lo sigue acríticamente, sin cuestionarlo. Nuestro país sufrió largas guerras civiles en el siglo XIX producto del enfrentamiento entre los caudillos de las diferentes regiones. Es así que se libraron más de trescientas batallas entre unitarios y federales, entre federales, entre unitarios, entre caudillos aliados y antagónicos, entre caudillos antagónicos, etc.
El caudillismo es una forma anacrónica de dominación basada en la confianza ciega que el colectivo tiene en un caudillo carismático, que por lo general convence al mismo de que su proyecto individual es el proyecto de todo el pueblo.
Al ser un proyecto personal se constituye en un conjunto de ideas clientelares y familiaristas que no tiene una planificación a largo plazo, el poder del caudillo reside en la posibilidad que tiene de hacer favores a sus seguidores lo que lo siguen por su carisma y por su condición de atender sus necesidades o laudar en los pleitos. Es además una rémora de la sociedad feudal y no es casual que esta estructura se corresponda a relaciones de producción pre capitalistas que subsisten en espacios nacionales poco desarrollados y con un fuerte componente de pobreza e ignorancia.
En el siglo veinte asistimos a la presencia de algunos caudillos carismáticos que ejercieron este tipo de dominio, Irigoyen en los años veinte y Perón en los Cuarenta y cincuenta.
La sociedad se compone de individuos que se agrupan en organizaciones con intereses heterogéneos, y que pugnan por hacer prevalecer sus intereses dentro de los colectivos.
Esos individuos desarrollan representaciones sociales y efectúan atribuciones de sentidos a aquellas personas que, formando parte del estrato burocrático que constituyen los políticos, se insertan en la burocracia de gestión. Esa atribución de sentido conforma las diferentes subjetividades que existen en una sociedad determinada en un momento histórico social.
No son ni buenas ni malas, las personas que interactúan en una sociedad determinada actúan de acuerdo a las ideas que se construyen desde estas subjetividades, las que se configuran por la acción de los mass media, por las tradiciones sociales existentes, por la acción formativa de la educación tanto escolar como familiar, por la presión social que ejercen los grupos de amigos, por los intereses específicos que tiene cada uno de los sujetos, etc.
Cuando nos preguntamos porque ganó Macri en todo Capital Federal, debemos buscar la respuesta en las características de la subjetividad de los porteños. En primer lugar, cuánto es el tiempo que gobernó en ese territorio una fuerza política, no digamos de izquierda, sino de centro. Tan solo en los pocos años que estuvo Ibarra y que fue desalojado por la presión de vecinos en el caso de Cromagnon. El resto del tiempo el voto de Bs. As fue orientado mayoritariamente hacia los políticos de derecha (De la Rua, Macri, etc.). Más aún, durante la crisis del campo, cuando las patronales agrarias codiciosas (emparentadas con el apoyo a la terrible represión de la última dictadura) salieron a la calle a pedir mayores beneficios para el sector, una gran cantidad de porteños salieron a apoyarlas.
Lo raro no es que gane Macri con el 47%, lo raro es que Filmus y Solanas, con un imaginario más centrista, hayan logrado más del 40% por ciento de los votos en la Capital Federal.
Ahora, porque Macri, que tiene pocas condiciones de líder, que fue a elecciones con un discurso desprovisto de contenido, precedido de una acción de gobierno plagado de denuncias de corrupción, de represión a indigentes, de ineficacia en la gestión, cosechó tantos votos. En primer lugar, porque basó su campaña en el modelo neoliberal de sujeto individualista tan arraigado en los sectores más favorecidos de la sociedad porteña. El P.R.O., apoyado por el repiqueteo del discurso de los monopolios mediáticos,  instaló una idea que en la burguesía y pequeño burguesía porteña, se introduce con facilidad, y es la afirmación que la situación económica favorable que tienen, no se debe a la acción de gobierno, sino a la capacidad de trabajo y creatividad de cada uno de ellos, la bonanza económica, no es una cuestión social, sino una mera cuestión de esfuerzo individual.
En segundo lugar , la subjetividad porteña se encuentra permeada por el imaginario de que el kischnerismo es de izquierda[3], corrupto, ateo, etc. O acaso el lector piensa que ese electorado de derecha de Capital vio con buenos ojos la ley de matrimonio igualitario, el juzgamiento a los responsables del genocidio, etc.
Para analizar los resultados de las elecciones de Capital es necesario tener en cuenta este dato de la realidad, nuestro país no es un colectivo con ideas progresistas o de izquierda. El hecho que en algún momento, algún político de izquierda haya cosechado algunos votos, no quiere decir que el electorado tenga un concepto transformador de la sociedad. El argentino actual, y más aún el capitalino, es un sujeto estático, que no quiere oír hablar de cambios, palabra que por demás ha perdido todo contenido al ser usada masivamente por sujetos de diferentes posturas políticas. Es un ciudadano que piensa más desde su interés personal, que en proyectos colectivos que tienen horizontes de visibilidad de largo alcance.
El imaginario revolucionario de los setenta fue sepultado junto a los miles de desaparecidos  y la represión salvaje de la dictadura, hoy es necesario empezar de nuevo, reconstruyendo los valores olvidados, uniéndonos entre los que somos las víctimas del sistema, no confiando en aquellos políticos burgueses que buscan usarnos para profundizar la iniquidad social.
Es el momento de impulsar el debate por la autonomía social, por la unión de los que no tienen voz, los piqueteros, los okupas, los explotados, para lograr un nuevo horizonte de futuro en Argentina.  
            Hasta la próxima

[1] Se calcula que la cantidad de dólares que los burgueses que forman parte del llamado “pueblo argentino tienen en el exterior es equivalente a nuestra deuda externa.
[2] Esto no es una crítica sino una constatación empírica
[3] NO olvidemos el decurso de las patronales agrarias alertando a que quieres cambiar la bandera por “un sucio trapo rojo” o la idea de que la presidenta y todo el gobierno son montoneros, etc.

miércoles, 22 de junio de 2011

Odio y celos en política. ¿Y los programas y propuestas?


Catoriadis afirmaba que la economía no es una ciencia, que los economistas adivinan el futuro de la economía, a veces aciertan a veces no, bien algo similar ocurre con la política.

Los políticos han cambiado en los últimos años, en los setenta existía una forma de hacer política que se basada en la presentación de programas y propuestas. En 1973 antes de las elecciones presidenciales del 11 de marzo, y perdón por la palabrota, Clarín publicó a doble página un cuadro en el que en horizontal estaban los nombres de los partidos políticos y lo que proponían en cada tema, en vertical los temas más importantes que se debatían en esas elecciones.

Los partidos políticos, todavía discutían propuestas del colectivo, no se trataba de un candidato que exponía en forma difusa sus propuestas, sino de una propuesta que se construía en el debate interno de la organización y se plasmaba en el programa partidarios.

En este sentido es muy interesante ver el programa del Partido Socialdemócrata Alemán de la época, que es un librito de unas veinte páginas, en su texto se presenta en forma organizada y explícita, las resoluciones del congreso partidario para implementar desde el gobierno federal.

Hoy este escenario y no existe, las candidaturas casi ni se discuten, los candidatos no enarbolan un programa partidario[1], son el producto del llamado marketing político donde asesores de imagen, encuestadores, etc., determinan las características del mismo.

La práctica política no es una acción derivada de la adhesión a acciones que se construyen desde los principios, sino del sometimiento a aquel que fue encumbrado por el marketing y que propone la realización de una serie de acciones que en muchos casos ni constituyen un programa. Por dar un ejemplo, y dejando constancia que no es una crítica personal, porque no lo conozco más que por sus apariciones televisivas, Alfonsín, el hijo de Don Raúl, Ud. cree, querido lector, que no está allí como candidato por su parecido físico con su padre, si hasta habla y gesticula como él. Y su programa ¿Ud. lo conoce?, cuéntemelo, porque yo no, salvo algunas de las vaguedades que suele balbucear por T.V. cuando lo entrevistan.

Carrió, ¿cuál es su programa, acaso Ud. conoce la definición en materia de economía?, escucho que va hacer con la relación Iglesia/Estado mas confusa, o que está contra la ley de despenalización del aborto o del consumo de drogas. Solo habla de ética, de honradez, dice que a los Kirchner no les interesan los derechos humanos, y de donde lo dice, desde su experiencia de trabajo en el sistema judicial durante la dictadura genocida.

Duhalde, ¿qué propone?, le conocemos su amistad con Menen, su participación en la propuesta neoliberal que amentó la pobreza y la indigencia durante los noventa, su apoyo  clarín y su oposición  a la ley de medios, a la despenalización del aborto y el consumo de drogas, pero ¿qué propone, cuál es su programa?.

El Frente para la Victoria cae en las generales de la ley, y que aunque tiene una propuesta, no es el producto del debate en el espacio político, sino la construcción de un programa de realizaciones que llevó adelante desde el gobierno de Néstor.

Desde la izquierda, que es donde mas deberíamos buscar una metodología participativa en la construcción de las propuestas la situación no mejora nada.

Proyecto Sur es un revoltijo de vaguedades setentistas que no disimulan su alianza con los sectores de la derecha más recalcitrante durante lo últimos años, o no fueron uno de los socios del llamado grupo “A” a la hora de repartirse cargos en el parlamento, ah, y por cierto echen a su negociador en jefe, porque además de claudicar con la derecha no les dieron nada.

Dese el socialismo tampoco encontramos un programa claro, más allá de seguir aportando “soluciones” para que las patronales agrarias se llenen los bolsillos a costa del hambre y la miseria de  la mayoría de los argentinos, proponiendo reducir las retenciones al agro. ¿Acaso piensan que los agrarios van a repartir las rupias que les queden de más en el bolsillo entre los necesitados? Además como se compatibiliza un proyecto de “izquierda” con una vice como Morandini que voto en contra de cuanta ley popular o progresista se trabajó en el parlamento.

Como vemos, ni siquiera la izquierda más radicalizada ha desarrollado propuestas y programas debatidos por los ciudadanos y mucho menos democráticamente al interior de sus organizaciones.

Los políticos de todo el arco en nuestro país coinciden en cumplir a rajatablas aquello que dice la Constitución “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, ninguno plantea cambiar el modo de representación de manera de facilitar el acceso del ciudadanos a las decisiones que se toman en nombre de él.

Pero existen otras cuestiones problemáticas que afectan a nuestro país y que tienen como causa el ejercicio del poder de parte de esta burocracia de gestión que constituyen los políticos. El modo de hacer política[2] ha sido el de oponerse sistemáticamente al gobierno, asociándose con algunos impresentables de la derecha.

El radicalismo, otrora partido liberal, aquel partido que Don Raúl decía que antes de asociarse con la derecha debía prepararse para perder las elecciones, hoy camina de la mano de De Narváez. O estoy equivocado o este señor no es un militante del partido bolchevique rejuvenecido, y si decimos que es un liberal, es de esos liberales que están en el extremo derecho del liberalismo, portando un conjunto de ideas que van a aumentar la inequidad, la miseria y las malas condiciones de vida para los trabajadores en nombre de la eliminación de esas cuestiones.

En el Partido de Carrió[3] la cosa no es distinta, todos siguen el alucinatorio discurso de Lilita sin pestañar agregándole (con la venia de la patrona) algún tinte intelectual o progre, que no modifica la esencia del discurso reaccionario de la Coalición Cívica, mal que le pese a Iglesias, es un reaccionario con un cierto lenguaje de izquierda que sigue a una líder de derecha que llevaría al país a una suerte de fundamentalismo religioso y alucinatorio, en mi modesta opinión, por supuesto.

.Veamos ahora a que se han apuesto estos señores, algunos más, otros menos, desde su rol de integrantes de la oposición.

Se opusieron al desarrollo de la T.V. abierta satelital, que impide que los grandes monopolios mediáticos nos esquilmen con sus cuotas para ver televisión, en este sentido es interesante no ver a los opositores denunciar a Fibertel por no cumplir con las resoluciones judiciales que les obliga a bajar los precios. No vaya a ser que pierdan un poco de las migajas de cámara y la cuotita de propaganda que les da Magneto en los canales y medios del grupo.

Y por supuesto, la gran mayoría se opuso a la ley de democratización de medios audiovisuales que rompe con el monopolio de los medios y permite la emergencia de otros grupos, que sin ser totalmente democráticos, aumenta la cantidad de voces y en ese debate nos enteramos de alguna información que el monopolio nos quiere ocultar o tergiversar (Caso Herrera de Noble, el fraude en Chubut, la creciente popularidad de Cristina, el bastardeo de las Madres y Abuelas mintiendo para ensuciar su imagen, etc. etc.) y la oposición bien gracias disfrutando de las cámaras mientras los medios hegemónicos mancillan lo mejor que produjo la lucha contra la dictadura.

Veamos el conflicto con el campo, allí fue interesante ver como sectores que se dicen de izquierda se subieron al carro de la movilización contra la 125 y defendieron los bolsillos de las patronales agrarias al costo de que se desabastecieran las ciudades por el lock aut patronal, mientras los dirigentes políticos de derecha (Alfonsín, Carrió, De Narváez, Duhalde etc.) fieles a su ideología, tomaban los estandartes de la defensa de la renta agraria pretendiendo que el campo es el país y tapando que esas mismas patronales acompañaron y hasta fueron cómplices de la dictadura genocida.

El gobierno de Cristina se negó a usar la represión contra los pobres y marginados que buscan desesperadamente trabajo, vivienda y salud, montó dispositivos de diálogo y persuasión para evitar muertes inútiles como las que ocurrieron en el 2001, la oposición se dedicó a criticar como inacción que aumentaba la inseguridad esa política del gobierno, muchachos no muestren la hilacha, digan que añoran el palito de abollar ideologías, pero eso sí, acuérdense como nos dolía cuando en la juventud las dictaduras lo usaban contra nosotros, y si no lo recuerdan, pregúnteles a los hermanos griegos, portugueses, españoles.

En el gobierno de Alfonsín criticamos la claudicación de Don Raúl frente al levantamiento de los cara pintadas, al aprobar la ley de obediencia debida y el punto final, y después a Menen por el indulto, ahora querido lector, Ud. escucha o escuchó a algún político opositor, aplaudir la derogación de esas leyes, decir que bueno están juzgando a los genocidas[4], o por el contrario un silencio infame o el grito de odio de algunos políticos de derecha contra el juzgamiento de sus “amigos” por decirlo amablemente.

En igual sentido son hechos importantes las leyes que permiten la extracción compulsiva de sangre para determinar la identidad y esclarecer el robo de bebés y el banco de datos genéticos (BNDG) que los argentinos solo conocimos por los medios estatales de comunicación (678 por ejemplo hizo un seguimiento cuidadoso del tema) o por medios afines al proyecto kirschnerista (Canal 23, XIX, Tiempo Argentino etc.) y que desde la oposición es poco comentado, ah perdón, Morandini que votó en contra, comenta su oposición a la extracción compulsiva de sangre en el caso Herrera Noble.

Papel Prensa, no es solo un monumento a la corrupción durante la dictadura, está también relacionada con el avasallamiento de los derechos humanos antes de los gobiernos democráticos y después, porque el monopolio del papel prensa es un medio de controlar a aquellos medios que no son parte del monopolio que detentan  los diarios Clarín y la Nación.

La privatización de Aerolíneas Argentinas es un hecho que se debería festejar, esa oposición tan nacionalista (como por ejemplo Pino Solanas) ¿no debería alegrarse?, de que el país tenga de nuevo una aerolínea de bandera que lleve a los ciudadanos a destinos que las aerolíneas privadas o extranjeras no van. ¿Acaso no preconizaron de siempre que la energía, el transporte, la salud, la educación, etc. constituyen servicios que el estado tiene el deber insoslayable de tenerlos bajo su influencia para garantizar la vida digna de los ciudadanos? La izquierda parlamentaria ¿no debería luchar por re estatizar esos servicios aun al costo del déficit que pueden tener? Los servicios públicos deben estar bajo la influencia del estado porque es la única manera de garantizar que sean servicios de universalidad, es decir buenos y baratos para que todos nos podamos trasladar y vivir dignamente.

No hablemos de la jubilación privada, un monumento a la corrupción, si los hay, los trabajadores aportábamos a la jubilación pero como las AFJP se quedaban con el, entre 2 y 3% del salario en concepto de comisión, lo que aportábamos iba al bolsillo de los banqueros y financistas, además de los pingues negocios que hacían con la inversión de nuestros aportes. ¿Recuerda amigo lector el negocio de Clarín con sus acciones que las vendió a las AFJP a precio de oro y las recompró por nada?. Y ya que estamos sería interesante que los opositores mencionados que hablan del 82% móvil, porque en forma oportunista presionaron para dañar el sistema jubilatorio con él, aplicándolo de manera abrupta, mencionaran, ya que nada dicen, de la acción el gobierno de ir otorgando aumentos a los jubilados y el 82% y el 85% móvil a diferentes grupos de trabajadores (municipales, maestros, docentes universitarios, investigadores).

En los últimos días asistimos a otra medida con dirección social igualatoria, la entrega de computadoras a alumnos de escuelas estatales para utilizar en sus aprendizajes, en un programa que se orienta a la alfabetización digital, tratando de achicar esa nueva frontera que fragmenta a la sociedad entre informatizados y no, y condenando a los más humildes a la exclusión a la hora de buscar oportunidades laborales.

En el mismo sentido fue la asignación por hijo a alumnos escolarizados que aumentó la matrícula estudiantil, sobre todo en el primario y secundario. Resulta patético ver a la oposición clamar porque supuestamente le robaron la idea, que importa si la idea es mía, a un político debe importarle que se tomen medidas que mejoren la calidad de vida de los habitantes, no será que la oposición tiene tan pocas ideas en favor de los más carenciados que cuando le sacan una se ponen como locos[5].

Con igual sentido de justicia social la C.G.T. impulsa la concreción de un derecho presente en la constitución de 1957 (art. 14 bis), la participación de los trabajadores en las ganancias. No digo la derecha, porque los patrones van a resistir que “les metan la mano en el bolsillo y la mirada en las cuentas”, pero los muchachos de la izquierda no tendrían que estar haciendo manifestaciones para “apoyar a Moyano” y la CGT en este tema.

La construcción de viviendas con fondos estatales, por parte de grupos de derechos sociales y humanos (el proyecto sueños compartidos de las Madres, la Tupac Amaru de Milagros Salas, etc.) nunca fe comentado cuando en silencio brindaban oportunidades de vivienda digna a los sectores en estado de vulnerabilidad, pero si le dieron amplia difusión a esos proyectos con el caso Schocklender, haciendo silencio al intento del monopolio de ensuciar a esos organismos.

Cuando Néstor rompió con el FMI se elevaron las voces opositoras que pronosticaban el desastre, “nos vamos a quedar sin reservas” decían, lo mismo repetían cuando se pagó con fondos de las reservas, sin embargo no se autocritican ahora que las reservas amentaron y rompen records todos los años y que el gobierno regularizó el default que muchos de los opositores provocaron.

Los argentinos somos futboleros, a nosotros nos pueden sacar el pan de la boca pero no el futbol, en los más pobres este sentimiento es más profundo, para los marginados de la vida cultural y del goce que la sociedad tiene, el futbol es una de las pocas satisfacciones que tienen, ir a la cancha los domingos, festejar el gol es una felicidad para ellos.. Durante años esta alegría estuvo únicamente en manos del el monopolio, al punto tal que ni los goles se podían ver hasta el día siguiente si no se pagaba, además de la cuota del cable, el plus extra para ver futbol. Que hizo la oposición cuando el gobierno le devolvió esta alegría a la gente con el Programa “Futbol para Todos”, como no se puede decir que es una barbaridad sacarle el negocio al monopolio porque es mostrar la hilacha, batió el parche con que no era negocio, que se gastaban recursos que eran necesarios para otras cosas, como si el Estado debiera estar para hacer negocios, el Estado es el mayor regulador de la economía y la vida social, su función desde una perspectiva progresista es favorecer las regulaciones que mejoran la calidad de vida de la gente, cosa que pareciera que a algunos les importa poco.

También es impresentable la actitud de aquellos que se opusieron a la ley de Matrimonio Igualitario como Olmedo, la iglesia y compañía, y lo hicieron de una perspectiva discriminadora y reaccionara de las peores, ahora amigo lector, Ud. escuchó o vio las críticas de los sectores de la oposición a este grupo de dinosaurios sociales, a las marchas de los organismos laterales a la iglesia, a las opiniones de los obispos reaccionarios, cuénteme porque yo no vi, ni escuche ninguna.

Y todavía queda mucho por ver con los debates que se vienen como la despenalización del aborto y del consumo de drogas, una legislación laboral más estricta contra los que tratan personas (no solo mujeres, sino también trabajadores que se desempeñan en condiciones infrahumanas), y tantas otras iniciativas que todavía duermen el eterno descanso en el parlamento.

Pero para cerrar, y ver un poco el odio y los celos en la política veamos algunas declaraciones de los opositores en los medios ante el lanzamiento de la candidatura de Cristina.

Carrió dijo al ver que no se cumplió (otra más que no se cumple) su profecía que Cristina no se presentaba: “Me parece que vamos a un renunciamiento histórico o sacrificial, de tener que seguir siempre es un escenario dramático, con voz quebrada pero es una mentira, yo me convencí que nos está mintiendo. Me di cuenta que ella llora ante los pobres”. Me pregunto si acaso Carrió no tendrá celos del éxito de Cristina, de su popularidad, de lo mucho o poco que avanzó el país durante su mandato, de la admiración que despierta, del liderazgo que tiene, que hace que en donde apoya un candidato éste crece de diez a veinte puntos en las encuestas, en definitiva de lo linda y elegante que es, porque no se justifica la irracionalidad opositora de ella y su grupo.

El señorito Alcalde de Bs. As. con el desprecio que tiene a lo popular y a los pobres, eligió la ironía despectiva diciendo “no me sorprendió el anuncio. No creo que me elija ni a mí ni a Schocklender”.

Duhalde pontificó que no tienen ninguna posibilidad de gobernar bien, claro, su buen gobierno nos dejó las muertes de Kosteki y Santillán, la deuda externa voluminosa de cuando apoyó y fue parte del Gobierno de Menen, el asesinato de periodistas opositores como Cabezas o la impunidad de personajes como Yabrán con muchas dudas acerca de los vínculos políticos del capo mafioso, durante su gobierno de Bs. As., critica la detención de Herrera de Noble, la Ley de Medios, o apoya el monopolio de Papel Prensa y entonces para Clarín gobierna bien. Duhalde, no estaría expresando el odio de la derecha al éxito de aquellas políticas que están en las antípodas de su pensamiento.

Para finalizar, como siempre, tengo que hacer mi descargo, no soy Kirschnerista, tengo muchas críticas al mismo, pero ante tanta falta de creatividad, el escaso desarrollo de ideas políticas, la mediocridad general de los opositores, donde no se encuentra propuestas con sentido social, y cuando la crítica que le hacen al gobierno responde a la defensa de los intereses concentrados de las corporaciones empresariales (del campo o de la ciudad) o al sentimiento de inferioridad de opositores cuyo nivel intelectual es muy bajo a juzgar por su discurso, no piensa amigo lector que, a veces tenemos que defender las propuestas de un gobierno que ha avanzado mucho en el plano social y cultural, reivindicando derechos igualitarios y promoviendo acciones de igualación que sin ser totalmente efectivas están modificando la estructura social y cultural de nuestro país y sus habitantes.

Hasta la próxima



[1] En el sentido de ser un programa discutido por todos los miembros del partido en los órganos partidarios.
[2] Por lo menos en los últimos años
[3] Es muy preciso decir el Partido de Carrió ya que le pertenece, allí nadie cuestiona sus disparates y los genuflexos que la rodean repiten sus dislates como si fuera la verdad revelada, solo les falta llevar aquella hermosa cruz de cincuenta cm. por treinta que llevaba y que dejó de usar casi seguro por cuestión de oportunismo político.
[4] Tanto militares como civiles.
[5] Esto me recuerda el enojo de Menen cuando Alfonsín dio un pequeño aumento al salario mínimo vital y móvil, antes de irse y le quitó la posibilidad de mentir con su tan mentado salariazo  de la campaña.

sábado, 18 de junio de 2011

Quo vadis Radicales?. El camino siguen siendo las madres y las abuelas que son monumentos a la lucha.


Desde el advenimiento de la democracia tuve una simpatía personal con el radicalismo, sobre todo por lo que significó Raúl Alfonsín para nuestro país.

No puedo negar que me emocioné al ver el juzgamiento de los militares que asesinaron a nuestros compañeros, o que me sentí reivindicado cuando Don Raúl amonestó a la Sociedad Rural en su propia casa, diciéndosle que eran unos fascistas porque no sabían tolerar la discrepancia y recurrían al insulto como medio de anulación del otro; o cuando en Yanquilandia se plantó frente a Reagan y con los modos diplomáticos fue fiel a sus principios, diciéndole mucho de aquello que el Presidente Norteamericano no quería escuchar; o enfrentando a un obispo desde su propio púlpito en la Catedral de Buenos Aires, cuando algunos sectores de la Iglesia querían imponerle sus condiciones.

En esos años yo tenía contacto con miembros de la coordinadora, que por supuesto eran muy distintos a lo que son ahora, tenía ideas más radicalizadas, no transaban con lo Cobos, Aguad o Sanz y toda la laya de radicales de derecha que pueblan los puestos dirigentes del partido centenario, y el radicalismo tenía otro perfil, mas socialdemócrata, a tal punto que veía como posibilidad entrar en la internacional socialista.

El discurso de porque norte, que tuve el privilegio de conocer en líneas generales, antes que Alfonsín lo diera, ya que mi amistad con Portantiero, Aricó y algunos allegados al Grupo Esmeralda, me permitía acceder a ciertos contenidos que otros no podían tener, fue una verdadera pieza de pensamiento progresista, allí se expresó la estructura de un Estado moderno, con una democracia representativa sólida.

Ese era el radicalismo de los ochenta, con sus errores, era un radicalismo que trataba de transitar por la senda de una sociedad más justa y democrática. Un partido que representaba la lógica democrática del estado burgués, que tenía y tiene déficits pero que es mucho mejor que las dictaduras sangrientas que asolaron América Latina en los setenta y ochenta.

En el XVIII Brumario de Luis Bonaparte Marx dice que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Hoy tenemos de nuevo un radicalismo liderado por un Alfonsín, que más allá de su notable parecido con su padre, no llega a ser más que un remedo del notable estadista de los ochenta y el radicalismo no es más que una farsa de aquel que conociéramos en épocas del padre de éste Alfonsín.

Este Alfonsín es lo que en mi juventud decíamos un botarate, un sujeto irresoluto, sin ideas, que a cada paso comete un error o se desdice.

No importa mucho si dijo que nunca iba a aliarse con de Narváez y ahora lo hace, lo que importa es el contenido de aliarse con un político execrable de derecha, que antes de condolerse de la pobreza debería dar cuenta de su estilo de gestión cuando era dueño de Casa Tía y súper explotaba a las humildes trabajadoras más allá de lo tolerable, o cuando echó a periodistas de su canal por hacerles preguntas incómodas.

Aquel Alfonsín no hubiera denostado a las Madres, o apoyado al diario Clarín (más aún lo criticaba ácidamente) y esta afirmación nos lleva a la segunda parte de nuestra conversación.

Porqué todos los políticos de derecha (Alfonsín incluido) asumen una seudo condición de progresistas cuando en nombre de la libertad atacan a la vez aquellas organizaciones que, como las madres, defienden a los derechos humanos o a las organizaciones populares como los piqueteros.

Porqué, la derecha dice defender la libertad para votar contra una ley de medios que sin ser lo mejor garantiza una democratización mayor de los medios de prensa tan concentrados y tendenciosos en nuestro país.

Porqué, no dijeron nada cuando los empresarios agrícolas avariciosos hicieron un lockout patronal desabasteciendo a las ciudades para el logro de sus mezquinos intereses, y más aún salieron a apoyar los cortes de ruta ilegales de éstos, y hoy critican a los pobres y desesperados que salen a cortar calles o la panamericana para hacerse oír en sus reclamos, o a aquellos que al no tener un techo, luchan tomando un parque porque los aliados actuales de los radicales no son capaces de resolver sus problemas.

Porqué, de golpe salen hoy a batir el parche contra las madres, a criticar a Hebe de Bonafini cuando hace unos años las pusieron en un pedestal (merecido por cierto).

No se preguntan estos radicales acerca del pasado de sus aliados, de lo que hicieron durante la dictadura, no leen la alianza estratégica del monopolio Clarín con la dictadura asesina.

Porqué, si son tan democráticos no impulsan la investigación profunda del asesinato de Kosteki y Santillán durante el gobierno de Duhalde.

Porqué, no dicen ni una palabra ante los dichos una política impresentable como Carrió, que dice que nuestra presidenta y el kischnerismo no defendieron nunca los derechos humanos, cuando sabe que es uno de los principales logros de este gobierno. Carrió a lo mejor está molesta porque desde el 2003 están metiendo presos a sus viejos empleadores del Chaco, cuando en épocas de la dictadura militar asesina cuando ella era funcionaria.

Y allí viene la tercera parte de esta charla querido lector. Que son las Madres y Abuelas y que significa atacarlas.

En primer lugar, Las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo constituyen un símbolo genuino y puro de la lucha contra la dictadura. Muchos de los que hoy las critican aprovechando la deslealtad de uno de sus colaboradores, durante la dictadura o eran cómplices de la misma o eran alcahuetes codiciosos para sacar partido.

En estos días circula por internet un mail malicioso que reproduce un artículo injurioso contra las madres de A. Ussia, estuve muchas veces, en los últimos diez años, en España y no puedo afirmar que sea un notable escritor y periodista como dice el encabezamiento,  porque nunca lo oí nombrar, pero sí sé que sus argumentos contra Hebe, que por buen gusto y para no darles prensa no voy a reproducir, son los mismos que los miserables comunicadores de la dictadura o de algunos “periodistas notables” actuales, pero si me llama la atención el ensañamiento con Hebe, como en otro momento fue con Milagros Salas o con Elías o los piqueteros, o a periodistas serios y honestos como Víctor Hugo Morales..

Con todos ellos tengo mis diferencias, con sus métodos, con algunas de sus ideas, por ejemplo no acuerdo con las declaraciones de Hebe frente al 11 de septiembre o con respecto a la ETA, no estoy seguro que cortar rutas y calles, y sobre todo en forma permanente, sea conveniente para adquirir visibilidad, no estoy de acuerdo con la defensa que D Elias hace de Irán, pero reconozco que estos movimiento populares constituyen una fuerza instituyente en la sociedad que viene a decirnos que no todo está bien en Argentina, que ha muchas cosas que deben cambiar.

Las Madres y las Abuelas son un símbolo del valor, de lo mucho que se puede cuando se tiene voluntad y convicción, y que cuando un político ataca a las madres con un discurso solapado e insidioso, o es un suicida que ataca aquello noble que esta sociedad ha producido y sienta las bases para destruir las posibilidades de creer que tiene una juventud que comienza a actuar en política o es un agente de la derecha más rancia que ataca a las organizaciones que expresan un discurso que pone en tela de juicio su historia y conmueve a los jóvenes impulsándolos a reflexionar sobre lo que paso y lo importante que es luchar para que no vuelva a pasar.

Hasta la próxima.

lunes, 13 de junio de 2011

Intelectuales política y poder.

En estas líneas trataré de trazar una trayectoria de la construcción de los intelectuales y su relación con la política y el poder.

En algunos casos recurriré a autores que han tratado el tema y en otros pondré en juego mis propias ideas al respecto.

Según Christophe Charle, quien se formula la pregunta: "¿Por qué los 'intelectuales', en el sentido del caso Dreyfus, aparecieron como grupo, como esquema de percepción del mundo social y como categoría política, en esa época (1880-1900) de estabilización de la República y de la democracia?"[i] Para el autor, la significación de los intelectuales cobra real sentido si se considera que los mismos son parte de un campo de poder y les asigna tres derechos fundamentales, el derecho a escandalizar a la sociedad, el derecho a coaligarse en pos de la defensa de las causas justas y el derecho a utilizar el poder simbólico que implican los títulos que los mismos pueden exhibir.

Existe un cierto consenso a reivindicar como punto de surgimiento de  los intelectuales, el caso Dreyfus, donde Emile Solá arremete contra todos los privilegios sociales editando su conocido “Yo acuso”, que hiciera temblar al establismet Francés, pone de manifiesto los prejuicios sociales y el intento de impunidad que tiene como centro de la escena a las injusticias cometidas con un humilde Capitán judío de ejercito galo.

Desde hace mucho tiempo viene discutiéndose el rol de los intelectuales en la sociedad, para introducirnos en el tema nada mejor que convocar a uno de los intelectuales que más trabajó sobre el tema, Antonio Gramcsi: No hay actividad humana de la que se pueda excluir toda intervención intelectual, no se puede separar el ‘homo faber’ del ‘homo sapiens’. Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un ‘filósofo’, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo, tiene una consciente línea de conducta moral, y por eso contribuye a sostener o a modificar una concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar. [ii]

Ahora bien, no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales. Es por ello que reservamos el término en un sentido estricto a aquellas personas que utilizan su intelecto como medio de vida.

Tampoco podemos afirmar que todos los intelectuales son lo mismo, en los procesos sociales encontramos diferentes tipos de intelectuales, aquellos que solo usan su intelecto para desempeñarse en la sociedad (periodistas, escritores, artistas, académicos, etc.) y otro grupo que participa delos conflictos sociales defendiendo los intereses de una clase social determinada, a estos últimos Gramcsi va a denominar intelectuales orgánicos o de clase.

En este punto de nuestra charla es interesante establecer la diferencia entre el intelectual y el político. Una persona puede ser un intelectual orgánico de un determinado grupo social, pero ello no quiere decir que se involucre en las estructuras internas de las organizaciones que dicen defender el interés de ese determinado grupo social. El político es un intelectual que hace opción por un determinado “partido” en el sentido de parte de la sociedad, y que desarrolla acciones tendientes a acumular poder a través de la acción política, en cambio un intelectual orgánico hace opción por un determinado grupo social, pero no necesariamente participa de uno de las fracciones políticas que se arroga la defensa de los intereses de ese grupo social.

La organicidad del intelectual estará determinada por la mayor o menor cercanía que el mismo mantiene con el grupo social al que adhiere y cuyos intereses pretende defender, pudiendo operar tanto desde la sociedad civil (conjunto e organismos privados en los que se verifica el debate ideológico que tiene como material de origen las discusiones que espontáneamente desarrollan las masas) como en el nivel del Estado y toda la superestructura jurídica.

Gramcsi solía afirmar que el político se guía por el optimismo de la voluntad y el intelectual se rige por el pesimismo de la inteligencia. Es decir, el político es un constructor de poder que intenta llegar  gestionar la sociedad, debe necesariamente apoyarse en el yo puedo, no tiene espacio para la duda, y su voluntad es poder, mientras que el intelectual es un eterno interpelador e la sociedad, es quien señala al político los Límites de su exitismo, quien critica su falta de coherencia, quien exige profundizar los debates.

Podría decirse que el intelectual tiene como principal herramienta de trabajo la crítica, para él cada respuesta habilita nuevas preguntas, cada reflexión no cierra el debate, abre nuevos caminos del discurso. Frente al político que nos dirá lo que hay que hacer, o lo que hizo, el intelectual preguntará porque se hizo, para que se hizo, si se podría haber hecho de otra manera.

A mi manera de entender, cuando un intelectual se incluye en una organización política, deja de serlo, para convertirse en un político o en un gestor. En ambos casos pierde su independencia de criterio y pasa a ser parte de una estructura que cercena su capacidad crítica, su papel de interpelación al todo social, pasa a ser parte de una ideología como sistema de ideas que responden a una mirada fraccional de lo social.

Ejercer la crítica no define al intelectual como el actor social que traza los lineamiento de la acción, del sector social al que adhiere, porque el intelectual usa la crítica como herramienta de desarrollo del pensamiento social y l autocrítica para lograr instalar en su propio sector el debate sobre el hacer y el pensar de ese fragmento social. Por eso decimos que un intelectual más que definir el camino a transitar, realiza las preguntas y señalamientos que les permitirá a los actores sociales elegir el camino.

Este tema es de fundamental importancia en la Argentina de hoy, en tanto ha comenzado a exponerse en los medios de comunicación los debates entre intelectuales que parten de diferentes posicionamientos teóricos, epistemológicos, sociales y políticos.

Durante la década del noventa los los mass media giraron hacia una práctica discursiva que se sostenía en la imagen como vehículo de comunicación y que implicaba formatos comunicacionales que privilegiaban el esparcimiento, la falta de contenidos y la chabacanería, fue lo que se llamó la tinelización de la televisión o más sencillamente la T.V. basura. Se trataba de poner en sintonía a los medios más populares, con el intento de construir una sociedad frívola, poco interesada en pensar y reflexionar y dada a una suerte de epicureísmo social.

Los costos de estas políticas de la era menemista fueron ingentes, se banalizó la vida en sociedad, se dejó de lado el cuestionamiento al poder, se privilegiaron el consumo y un imaginario de goce perpetuo por sobre el esfuerzo conjunto y solidario en la construcción cooperativa de lo social; y cuando la ficción dio lugar a la cruda realidad el país se vio inmerso en una gigantesca crisis que tuvo como saldo la caída de gobierno y un importante número de muertos por las fuerzas que reprimieron salvajemente la protesta social.

Hoy la realidad es muy diferente, parecería que lentamente se está instalando en nuestra sociedad la necesidad de debatir todo entre todos, en la vida cotidiana se discute política, aumenta la producción bibliográfica sobre la temática, y en lo mass media encontramos como reflejo un incremento de los programas que apuntan a desarrollar ese debate. Ya no es infrecuente sintonizar propuestas televisivas que reúnen a un grupo de ciudadanos que debaten diferentes problemas sociales y políticos (toma de un predio, piqueteros, ley de medios, etc.).

A esto, se le agrego un ingrediente nuevo, la participación e esos debates de los intelectuales. Este dato que podría ser auspicioso, tiene una arista sumamente negativa, existe una acción de cooptación de los intelectuales de parte de los diferentes sectores sociales dominantes, y de los medios de difusión masiva que responden al interés de esos sectores, que integran a su staff a muchos intelectuales con el fin de que se constituyan en plumas sostenedoras de sus intereses, desarrollando una labor intelectual a su servicio.

El debate en lugar de enriquecerse se empobrece y asistimos a intelectuales (algunos de ellos de gran prestigio) que en lugar de analizar la realidad social y ejercer la crítica sobre lo dicho y hecho por la sociedad, se convierten en defensores a sueldo de los centros hegemónicos de poder (de cualquier tipo o signo), dejan de cumplir su rol de provocadores, dejan de estar en el lugar del malestar que aguijonea cual tábano inquisidor a una sociedad que hasta ahora parecía dormir y que comienza a despertar de un largo sueño e inacción y empieza a desperezarse y a participar en la política entendida como un hecho ciudadano que debe concernir a todos.

Esos intelectuales han elegido el camino fácil del elogio sin contenido y la comodidad que brinda el soporte de los monopolios mediáticos para expresarse y adquirir visibilidad social.

En definitiva han decidido abandonar el espinoso camino que implica el pensamiento reflexivo y crítico que nos condena a la soledad y al ostracismo social, para poder concitar un poco de reconocimiento que los acerque a los cenáculos de la fama. Se trata de un farandulización de los intelectuales, porque a semejanza con lo que ocurría en los noventa donde la política se farandulizaba generando la inclusión de los políticos en el mundo frívolo y despoblado de contenidos, confundiéndose con los mediáticos al punto que resultaba difícil distinguir unos de otros. Si los intelectuales no retornamos a nuestras fuentes en materia teórica como discusiva, si persistimos en privilegiar el reconocimiento mediático por sobre la construcción crítica, estamos condenados a ser menos que los políticos frívolos de la década del noventa, ya que estaremos abdicando de lo que es la esencia de nuestro ser social, ser el acicate provocativo que motiva la reflexión de los colectivos sociales.



[i] Charle C. (2011) El nacimiento de los intelectuales. Nueva Visón. Bs. As.
[ii] Gramsci, A. (1984). Los intelectuales y la organización de la cultura. Nueva Visión. Buenos Aires.