lunes, 18 de marzo de 2024

Sobre la desocupación

En el debate social existen una multiplicidad de temas que son urgentes para la vida cotidiana de los trabajadores, lo principales temas que nos agobian hoy son: la inflación. la caída del poder adquisitivo de los trabajadores como producto de la licuación de sus ingresos, el precio de los servicios (luz, gas, transporte, agua, tasas municipales, etc.), la inseguridad, la corrupción de las organizaciones del estado (políticas, de seguridad, de salud, etc.) pero de todas ellas hay una que nos afecta mucho y que abarca todas las necesidades de la vida cotidiana: la desocupación ¿Porque la desocupación es un tema de gran importancia en el debate social?, porque sin trabajo nuestra capacidad de adquirir lo necesario para sobrevivir se reduce a cero, y si queremos comer, pagar el alquiler de la casa, atender nuestra salud, mandar nuestros hijos a la escuela, etc., necesitamos contar con los ingresos que nos permitan cubrir esas necesidades. Por lo tanto, referirnos a la desocupación nos remite al concepto de trabajo, que ha significado el trabajo a lo largo de la humanidad. Desocupación y trabajo remunerado son diferentes partes, pero estrechamente relacionadas, en la realidad capitalista, en tanto el hombre es sujeto del mercado al que debe concurrir para garantizar su producción material y su reproducción, el trabajo se convierte en una necesidad en el marco del capitalismo. Como se puede definir el trabajo. Según Marx en la ideología Alemana: "El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y las manos, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma a su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de sus fuerzas a su propia disciplina”. Marx, C., Engels F. (1973) La ideología alemana. Ed. Pueblos Unidos. Podemos distinguir al hombre de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero el hombre mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso éste que se halla condicionado por su organización corpórea. Al producir sus medios de vida, el hombre produce indirectamente su propia vida material. Pero a diferencia de lo que afirman muchos "marxistas", el trabajo no constituye la principal actividad del hombre, la centralidad del trabajo en la vida social es un rasgo aportado por la ideología del capitalismo que necesitaba y necesita que el trabajador considere así al trabajo. En cambio, en Marx encontramos una conceptualización negativa del trabajo cuando nos dice en los Manuscritos Económicos Filosóficos (Alianza 1969, págs. 108 y sucesivas): “¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente, en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que, en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. (...). En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. (...) Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo. Esta consideración del trabajo la encontramos en la vida cotidiana cuando preguntamos que es para Ud. el trabajo, las principales respuestas más populares que recibimos son: es perder la vida, ganándosela, conseguir los medios para vivir, el trabajo es producir algo a cambio de dinero, el trabajo es la capacidad de producir del hombre, trabajamos para satisfacer necesidades, porque es un mandato social y también hallamos respuestas más cercanas a la ideología capitalista del tipo: el trabajo permite autorrealizarnos, trabajamos por placer o diversión, para mejorar en forma continua nuestra forma de vida. El primer tipo de respuestas las encontramos en los trabajadores manuales (obreros industriales, albañiles, peones rurales, trabajadores administrativos, etc., el segundo tipo de respuestas son más típicas de sujetos pertenecientes a la llamada clase media como directivos de empresas, profesionales liberales, educadores, etc. Dada esta comprensión de la naturaleza humana como la de un ser que sólo puede encontrar su perfección en el trabajo, el tema central de la filosofía marxiana es la transformación del trabajo sin sentido, enajenado, del trabajo como un mero medio, en un trabajo enriquecedor, en un trabajo libre. En sus primeros escritos, llamó “actividad personal” a la realización de esta inclinación al movimiento, y cuando criticó la forma concreta de darse esta actividad en las sociedades de explotación pidió la “abolición del trabajo”. En escritos posteriores estableció la diferencia entre trabajo libre y trabajo enajenado y su crítica a la alienación se expresó en su preocupación por la “emancipación del trabajo”. Es importante en nuestro análisis reconocer la diferencia entre la existencia del trabajo como tal y el trabajo asalariado que es un producto típico de las relaciones de producción capitalista. Como decíamos, todo ser humano tiene una capacidad de acción y nuestro cuerpo constituye una caja de herramientas (nuestros dedos pueden ser tenazas, nuestro puño cerrado un martillo, nuestro cerebro el centro de comando, nuestros pies son nuestra locomoción, nuestro aparato masticatorio una trituradora, etc.) con las que ponemos en acción nuestra capacidad de producir. Es decir, de realizar un trabajo. En la lengua inglesa el trabajo tiene dos acepciones, en algunos casos es el work o capacidad general de trabajo, de producir valor en general. En cambio, cuando se menciona el “labor”, se está hablando de una capacidad especifica de producir, por ejemplo, la capacidad del carpintero que produce muebles. El trabajador puede realizar un trabajo, pero no cobrar salario porque no pertenece a una organización, este es por ejemplo el caso de los trabajadores independientes (Vg. Un plomero) Cuando alguien se inserta en una organización mercantil o industrial, lo que hace es ofrecer su capacidad de producir a cambio de un salario, es la capacidad de producir para crear valor. Es decir que el trabajo asalariado es una transacción entre privados donde se formaliza un contrato que estipula que el empleador y el empleado acuerdan en que el primero compra la fuerza de trabajo y los conocimientos para aplicarla, de un trabajador por un determinado período de tiempo (1 día, un mes, etc.) y el segundo a cambio de su fuerza de trabajo recibe un salario. Pero en los orígenes del dominio burgués el trabajador tenía una relativa estabilidad en el empleo, al punto tal que solo cambiaba una o dos veces de empleo. El problema surgió cuando las máquinas conducidas por trabajadores comenzaron a reducir el tiempo de trabajo, y además cuando el capitalismo se constituyó en una herramienta de los empresarios para licuar los ingresos de los trabajadores vía el uso de la inflación como herramienta, ya que como decía el General Perón, en el capitalismo los precios suben por lo0s ascensores y los salarios por las escaleras. El modelo de producción colectiva a cargo de los trabajadores y apropiación individual de lo producido por el burgués, que además tiene la posibilidad de aumentar los precios de sus mercancías y congelar los de los salarios llevo a las condiciones de pobreza extrema del capitalismo actual. Y por otro lado esta contradicción entre producción social y apropiación privada provoca crisis periódicas del capitalismo por lo que Marx denominó la tendencia declinante de la tasa de ganancia. Cada vez que surge una de estas crisis la solución de los burgueses es ajustar olas economías vía expropiación de los trabajadores y demás sectores subordinados (jubilados, campesinos pobres, pequeñas empresas, cuentapropistas, etc.) generando procesos inflacionarios que contraen la demanda y generan estancamiento e inflación, con lo que los trabajadores de todo tipo son en cada crisis más pobres y los burgueses más ricos. Pero existe una segunda receta para expoliar a los trabajadores y es la desocupación, a mayor desocupación menor es la resistencia obrera a ser explotada salvajemente. Esto fue claro durante el periodo 1990-2002 durante el cual los trabajadores aceptaban condiciones degradantes de empleo as cambio de conservar el mismo. Portantiero enunció un interesante concepto, el ejercito industrial de reserva, es decir una fuerza laboral sin ocupación remunerada que presione a las puertas de fábricas, comercios, etc., para disciplinar a los trabajadores, Margaret Thatcher lo aplico durante el período que estuvo al frente del gobierno británico. Por ello es importante estudiar los procesos de desocupación, porque la desocupación constituye un drama social. El desocupado ve afectada además de su economía, su salud y su identidad. El trabajador a diferencia del ciervo feudal (que era dueño de sus herramientas) en el capitalismo ingresa al establecimiento desprovisto de las mismas (cosa que no ocurría en los primeros momentos de la manufactura, cuando el trabajador era evaluado por su futuro patrón por el contenido de su caja de herramientas) y utiliza en su desempeño diario el instrumental que le provee el empresario. Por lo tanto, lo único que posee el trabajador en su fuerza de trabajo (no posee ni la tierra, ni los medios de producción y en muchos casos ni es dueño de su vivienda, a la que alquila). Esta situación hace más penosa la vulnerabilidad del trabajador desocupado, dado que cuenta con escasos medios materiales para paliar la situación de desempleo, y debe enfrentar su crisis laboral con su único valor, el capital intelectual, es decir sus conocimientos. Cuando ese capital incluye competencias laborales requeridas por los mercados de trabajo, el actor puede tener mayor margen de maniobra en la situación de crisis, este es el caso de obreros calificados, técnicos y profesionales. Pero cuando esas competencias están sobresaturadas en los mercados laborales, el trabajador fracasa en sus intentos de reinsertarse laboralmente y lentamente se desliza por la pendiente del fracaso de sus planes para solucionar su crisis y se recluye en el estado de inactividad que conlleva la aceptación de la ayuda de los planes sociales y el abandono de la idea de futuro.

miércoles, 24 de enero de 2024

LA FICCIÓN SOCIAL.

Quiero empezar este dialogo con una frase de Cornelius Castoriadis: “Lo que la psique desea tanto como la sociedad y los dos la necesitan no es el saber sino la creencia” . Este es el signo distintivo del pensamiento social en la actualidad, pensamiento que se diferencia notablemente del de la década del 50’, 60’ y 70’ por las características fundamentales de sus contenidos y la búsqueda de la verdad y el conocimiento. La pandemia Covid19 puso al desnudo esta notable diferencia. Como si viviéramos en un gran estadio de futbol los actores sociales se dividen según los equipos en pugna y juzgan la realidad detrás del cristal con el que se han cubierto los ojos. Dos cuestiones han ocurrido para que sea posible esta construcción interpretativa de lo social. Por un lado, la caída de las instituciones, por el otro, como hemos referido en otras publicaciones (Bonantini, Quiroga 2021) el trabajo de configuración de una nueva subjetividad capitalista desarrollada con el aporte del modelo social neoliberal que construyó la noción de posverdad que no es otra cosa que otorgar un valor superior a la opinión publicada por sobre la fundamentación científica. Las instituciones (académicas, profesionales, científicas) constituyen formas establecidas de certificación de las prácticas que los seres humanos realizamos. Si alguien quiere ejercer la medicina deberá tener un título habilitante otorgado por una institución (la facultad de medicina) y controlado por otra institución (el colegio médico). ¿Esto garantiza que quien está en esas condiciones realizará una buena práctica profesional?, por supuesto que no, solo garantiza que no cualquier persona puede ejercer esa práctica profesional. Lo mismo ocurre con todas las profesiones que para ser ejercidas requieren de la certificación institucional. En el campo del conocimiento científico también existen instituciones certificantes de la calidad del conocimiento que se divulga o los productos que se comercializan. En el campo de la salud EE. UU. tiene una institución F.D.A. (Food & Drug Administration) encargada de las certificaciones de los alimentos y medicamentos que se utilizan en EE.UU. Los investigadores estamos sometidos voluntariamente a una serie de reglas que son establecidas para la divulgación de los conocimientos que producimos. Publicamos en revistas científicas, mediante la evaluación de pares científicos que dictaminan la calidad de una publicación, trabajamos para instituciones de investigación (públicas y privadas) que evalúan nuestras prácticas y nos categorizan en el marco de carreras científicas, estamentos jerárquicos en laboratorios, centros de investigación, etc. Cuando muestra producción es evaluada se analiza el plan de trabajo en la recolección de la información y su análisis, la veracidad de los datos que presentamos, el rigor metodológico con que fueron obtenidos, la consistencia de las conclusiones con todo el proceso de investigación, etc. La pregunta que puede realizar un lector es, ¿esto garantiza el valor y la credibilidad de una investigación?, la respuesta contundente es que no, pero al igual que en las profesiones, lo que garantiza es que no cualquiera puede opinar sobre una determinada materia, y un control de lo que se escribe y se divulga. En las décadas más arriba referidas a todo este trabajo se agregaba la credibilidad (sobre todo en ciencias sociales) de algunas organizaciones productoras de datos científicos. Por ejemplo, para trabajar sobre temas como la economía, la salud mental, la epidemiología, el trabajo y el no trabajo, etc., es necesario colocar la fuente de donde provienen los datos (instituciones como el INDEC, gozan de un prestigio que certifica sus boletines y a nivel mundial organizaciones como la OIT, el Banco Mundial, la OMS, etc. también). Por lo tanto, existía un complejo sistema científico-técnico que fiscalizaba la labor de los científicos. Los medios de comunicación no intervenían en la construcción de las “verdades científicas” y no era común la presencia continua de investigadores, intelectuales, científicos en los mismos. Desde la post guerra todo comenzó a cambiar, en un proceso que se acentúo en lo que se ha dado en llamar la era de las sociedades científico-tecnológicas. Las décadas mencionadas se caracterizaron por la horizontalización de la producción de cono Cimientos mediante la cual se ampliaron en forma trigonométricas los centros de producción de saberes, las revistas de divulgación y debate científico, y la cantidad de investigadores que participaban de los sistemas científicos. Mucho tuvo que ver con este proceso con la confrontación este-oeste en la cual EE. UU y el bloque europeo competían con el Bloque soviético en todos los campos en lo que se dio en llamar la guerra fría. Así por ejemplo el proyecto Apolo que depositó el primer hombre en la Luna no tenía como objetivo explícito la colonización de nuestro satélite, sino que fue un formidable proyecto que le permitió desarrollar a EE. UU. su riqueza científico-tecnológica y ganar la batalla por el conocimiento a la URSS, ya que el desarrollo de la industria aeroespacial se constituyó en un poderoso tractor de toda una serie de industrias y estructuras de conocimiento necesarias para cumplir con su objetivo lunar. El retraso científico de la URSS sería uno de los factores que intervendría en el colapso de el régimen soviético en la década del 90’. Al interior de las sociedades humanas, la dinámica del pensamiento crítico creativo que se produjo en las ultimas décadas del siglo XX y durante lo que va del siglo XXI, usando un término de la biografía sobre Castoriadis de Michel Dosse (2018) podemos denominar la gran somnolencia . Los intelectuales y cientistas sociales abandonaron la pretensión que tuvieron en la edad de oro de las ciencias sociales, mediante la cual se impulsó a los grandes pensadores a desarrollar teorías abarcativas de la sociedad o del ser humano como por ejemplo los trabajos de Marx, Freud, Weber, Spencer, Comte, Merton, Parsons, Luhmann, Marcuse, Adorno, solo por nombrar algunos sabiendo que son muchos mas los que aportaron al estudio de las sociedades. En nuestra humilde opinión esta elucidación de lo social que avanzaba a pasos agigantados comenzó a abandonarse cuando surgió en la escuela de Chicago la grounded theory, que es es un método de investigación en el que la teoría emerge desde los datos, cuyos exponentes más destacados son Glaser y Strauss (1967) . Lo que busca es la identificación de procesos sociales básicos (PSBs) como punto central de la teoría ya que a partir de este marco teórico se privilegiaron las investigaciones focalizadas en problemáticas parciales y se abandono la idea de sostener la construcción de una teoría social abarcativa. En lugar de continuar la obra de los padres fundadores de los estudios sociales se centraron los esfuerzos en el análisis de los movimientos sociales específicos (feminismo, racismo, problemas de comunidades concretas, etc., dejando de trabajar las grandes contradicciones que daban un marco explicatorio de las contradicciones del capitalismo como sistema parasitario globalizado. Cada científico construyó su pequeño espacio de conocimientos y las grandes discusiones y debates que tenían lugar en las décadas antes citadas se fueron apagando lentamente. Con la caída del muro de Berlín y el fin del socialismo autoritario soviético, los grandes intelectuales orgánicos de la burguesía se embarcaron en estudios vacíos de contenidos en los cuales, muchas veces, ni siquiera se conoce cual es la materia en estudio. Con la pérdida de los grandes marcos referenciales, se abandonó el rigor científico en las formulaciones teóricas y surgieron los que podemos denominar la criptografía social. En las ciencias sociales comenzaron a circular estudios escritos en un lenguaje oscuro y enigmático que pretenden mostrar un conocimiento de las cosas no apta para no iniciados. Un maestro enuncia y sus discípulos tratan de descifrar su pensamiento, pero solo es el maestro el que prevalece en la enunciación, véase como ejemplo el funcionamiento la revista Scilicet en la que solo Lacan podía firmar los artículos con su nombre. Estamos frente a la transición de una forma de construcción del conocimiento social basado en la horizontalidad y la participación del colectivo a una forma que se basa en la verticalidad y en la predominancia de la figura del maestro, como lo proponía Lacan en la revista mencionada, en síntesis, el paso de la democracia en la producción del conocimiento a la dictadura del maestro. Las posturas más avanzadas de las izquierdas representadas en la oposición de izquierda (Antón Pannekoek, Sylvia Pankhurst, Aleksandra Kolontai, Karl Korsch y también Cornelius Castoriadis, Claude Lefort, y otros, siempre bregaron por la horizontalización del debate y de la producción de ideas. En general quienes participaban de este imaginario siempre sostuvieron las ideas del desarrollo del pensamiento autónomo por sobre el heterónomo y la necesidad de romper lazos con el pensamiento conjuntista identitario y la lógica ensídica. Reconocer el proceso solo es un paso, es necesario hipotetizar el porque de la ocurrencia del evento. Mucho se ha hablado de la construcción de nuevas subjetividades que permitan sostener la dominación del capitalismo sobre la población mundial. Como hemos afirmado en otros lados, es interesante observar en un cuadro de distribución desigual de los recursos económicos en el planeta que ha llevado a que el 1% de los seres humanos sean propietarios de mas del 50% de los recursos y bienes del planeta, o en otra relación que dice que el 10% concentra el 76% de la riqueza del planeta mientras que el 50% mas pobre solo acumula el 2% habiéndose duplicado en las últimas décadas la distancia entre el 10% mas rico y el 50% mas pobre (datos del Laboratorio Mundial de la Desigualdad ). Durante la pandemia covid19 la desigualdad se incrementó llevando a que el 10% mas rico posea el 36% del patrimonio y en América Latina ese 10% mas rico es dueño del 55% del patrimonio. Mientras que mas de 100 millones de personas cayeron en la pobreza el 0,01 de la población mundial aumento sus fortunas el 14%. Los teóricos del neoliberalismo representados por distintas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales como la llamada Escuela Austríaca en la que participó Friedrich Hayek y diversos economistas alemanes como Alexander Rüstow, quien en el coloquio Walter Lipman en 1938 acuñó el término neoliberalismo, o la escuela de Chicago en la que participaba Joseph Stiglitz y Milton Friedman desarrollaron las teorías de libre mercado, enunciando que la economía debía regirse por la libertad de mercado, dado que el mercado era el único regulador de las relaciones económicas. Esta teoría aplicada a la sociedad real tuvo como consecuencia el saqueo de las economías más débiles de parte de las grandes potencias económicas y llevó a un empobrecimiento feroz de la gran mayoría de los seres mundiales en el mundo como lo demuestran los números más arriba enunciados. En otros trabajos hablamos de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y de la gran contradicción del capitalismo que genera crisis sistémicas periódicas, cual es la producción colectiva y la apropiación individual de las ganancias. Acá reside el problema fundamental del capitalismo, y que lleva a la clase parasitaria, la gran burguesía (terrateniente, financiera e industrial) a fagocitar todo lo producido por la economía, a producir sin límites, a no planificar la producción en función de las necesidades de todos los integrantes de la sociedad y a general un consumismo tan aberrante como innecesario. El capitalismo actual es un sistema que ha llevado hasta el paroxismo la monopolización de las empresas productoras y los índices de apropiación de lo producido. El mercado no puede solucionar esta contradicción porque por su carácter monopólico y por la avidez de consumo de los recursos producidos lleva q que la burguesía parasitaria dilapide los recursos mientras hunde en la miseria a las grandes masas poblacionales. La pregunta es como es posible que, frente al desarrollo de la ciencia y la tecnología, frente al crecimiento sin límites de la producción, frente a la reducción constante de los beneficiados con el sistema capitalista y el aumento también constante de los marginados del sistema, de la población vulnerable que vive en la pobreza mas solemne en condiciones execrables de existencia, esa minoría privilegiada pueda sostener sus privilegios y aun más aumentar sus riquezas. Es allí donde es importante reconocer que el capitalismo neoliberal a diferencia del keynesianismo pone el acento en la oferta mas que en la demanda y, por lo tanto, no se interesa por la situación social de las grandes masas desposeídas, sino que le importa mucho mas la acumulación de riquezas, sobre todo a partir de la eliminación del fantasmas de la URSS que se constituía en un contrincante peligroso al que no podía eliminar con el simple expediente de la guerra. Es por ello que a partir de la caída del muro de berlín el neoliberalismo comienza a desarrollar una intensa batalla cultural e ideológica tendiente a modificar de raíz la subjetividad de los actores sociales reemplazando los valores enunciados durante la guerra fría y el imperio del llamado estado de bienestar, un discurso basado en la cooperación, la movilidad social, el desarrollo de derechos como el de agremiación, de educación de calidad, el de salud, vivienda y trabajo dignos, etc., por el discurso descalificatorio de los vulnerables designándolos como lo hacía el capitalismo decimonónico del los siglos XV al XX. Es decir, culpabilizándolos de sus desventuras, tratando de eliminar la asistencia del estado a los mas necesitados y privilegiando la competencia, el sálvese quien pueda, la falta de conciencia de clase, etc. En la nueva subjetividad, de lo que se trata es de eliminar el pensamiento crítico, la aceptación acrítica de la situación a la que se ven sometidas las masas desposeídas, desplazando la racionalidad y el análisis de los problemas que acontecen al ciudadano de la esfera de la macroeconomía capitalista al ámbito de la individualidad. Para ello juega un rol importante el concepto de esperanza, según el cual los problemas que acontecen en una sociedad son producto de una coyuntura o de un determinado partido político y no del sistema capitalista. Se trata de pasar de una subjetividad racionalista a otra de características emocionales, una subjetividad en la que prime la adhesión a un líder, partido o movimiento en función de un estudiado marketing político que se orienta a convencer que esa persona u organización es la adecuada para resolver los problemas de los ciudadanos. Siempre que aparece un liderazgo aceptado en un momento histórico vemos que se construyen subjetividades que se basan en la refundación de la sociedad, en la necesidad de sacrificios a mediano o largo plazo para alcanzar la felicidad y el progreso de todos los miembros de la sociedad y mas precisamente de los más empobrecidos o carecientes. En Argentina estamos viviendo un proceso inédito, una fracción política que ganó las elecciones con el 54% de los votos lo hizo enunciando una plataforma discursiva que prometía ajuste y sufrimiento de la mayoría de la población mediante devaluación brusca, ajuste de tarifas, desempleo y caída de los salarios por vía de una inflación pronunciada que en algunos casos se decía que podría ser del 15.000%. Se partía de reconocer la existencia de población en extrema pobreza y se afirmaba que los problemas serían resueltos a largo plazo, eran necesarios 45 años para que la población argentina tuviera un nivel de vida de los países capitalistas mas avanzados como Irlanda, Alemania, EE. UU, etc. La mentira residía en anunciarle que el ajuste brutal a llevar adelante siguiendo las recetas del Fondo Monetario Internacional no recaería en los sectores medios y los mas pobres sino en lo que se definió co0mo la “casta política” a la que se denigró en forma permanente construyendo una subjetividad emocional basada en el odio a los “políticos” sin definir precisamente que “políticos. De todos los políticos se comenzó a hablar de un sector de ellos, los colectivistas, los kirchneristas, los socialistas, los “zurdos de mierda”, etc. Construido el enemigo y desarrollado el odio al mismo ganar la voluntad electoral de la mayoría fue fácil, pero llegado al poder se puso de manifiesto la fenomenal estafa dado que la llamada “casta política” dejó de ser la derecha y extrema derecha política para hacer recaer el ajuste brutal sobre los trabajadores, los empresarios pymes y los jubilados, convocando para la tarea de sanear la economía a los mismos que habían fracasado en el gobierno de derecha encabezado por Macri. En todo este proceso se usaron herramientas fundamentales que permitieron desarrollar el imaginario colectivo hacia algunos actores de la política como lo fueron los medios masivos y concentrados de prensa oral, escrita y televisiva, las “fakes news” (noticias falsas) y el “lawfare” (o guerra legal o por medio de los tribunales judiciales). Se trataba de lograr por un lado satanizar a los políticos corridos un poco mas hacia lo popular y contrarios a los presupuestos del neoliberalismo como modo de disciplinar por el medio del miedo a todos los políticos que no siguieran los mandatos del llamado “circulo rojo” o representantes de la burguesía más concentrada. Es por ello que el título de esta ponencia es “La ficción social”, dado que lo que logró es crear una sociedad ficcional basada, como se dijo mas arriba en los principios de funcionamiento del capitalismo salvaje y decimonónico de los siglos XV al XX al que se elevó a la categoría de sociedad utópica y feliz. Hoy la tarea en Argentina es derrotar a un enemigo poderoso que posee todos los recursos económicos y mediáticos y restaurar la convivencia democrática en riesgo. Al igual que en américa Latina y en muchos países del mundo, asistimos al afianzamiento del paradigma neoliberal que denosta la democracia imperfecta desde la mirada de una ultraderecha salvaje y feroz que amenaza a llevar la inequidad social a limites que no se veían desde el fin de la segunda guerra mundial. La tarea de los intelectuales es denunciar los planes del neoliberalismo y luchar junto a los trabajadores y demás sectores populares por una democracia real que nos libere de la lacra que implica la ultraderecha neoliberal.

lunes, 22 de enero de 2024

Los deseos imaginarios de la burguesía neo liberal (2)

Desde los medios de comunicación somos bombardeados por una incesante batería de conceptos que nos pintan al capitalismo como la única opción de existencia social. Todas las pléyades de economistas neoliberales asisten al permanente espectáculo circense de los opinadores que brindan cada noche a los telespectadores sus recetas infalibles para superar la crisis social y económica. Lo que esos economistas no dicen es que esas recetas han sido aplicadas en Argentina (como en un a multitud de países en desarrollo) hasta la extenuación, generando los mismos efectos cada vez que se aplicaron: crecimiento de la deuda externa, aumento de la pobreza, aumento de la desocupación, mayor empleo informal, inflación, etc. Es por ello que es necesario iniciar un debate sobre el modelo de sociedad que pensamos que puede solucionar los problemas endémicos no solo de Argentina, también de América Latina toda. Esta presentación pretende ser un aporte a ese debate que sin pretender agotar la discusión busca exponer nuevas-viejas ideas sobre la organización social necesaria. En primer lugar, es necesario que hagamos una petición de principios respectos a las columnas que consideramos deben sostener el edificio estructural y superestructural de la sociedad que suponemos necesaria. La herencia de la revolución francesa. La revolución francesa fue el producto de una coalición social integrada por diversas clases sociales, la burguesía, la pequeño-burguesía y las clases trabajadoras y explotadas. De allí que enarbolaran los principios de igualdad, fraternidad y libertad. Todos estos sectores aceptaron un nuevo contrato social que abriera las puertas a una sociedad más amplia y participativa, lo que significaba abatir al ancien régimen, es decir derrotar a la monarquía absolutista y a la nobleza feudal. Como toda coalición los partidarios de la revolución tenían puntos en común y muchas contradicciones. La burguesía pretendía arrebatar a la monarquía el poder absoluto, pero para instaurar su propio poder y diseñar un modelo de sociedad que le permitiera expandir sus negocios y consolidar su supremacía social y política. La pequeña burguesía, constituida por los pequeños comerciantes, profesionales, etc., y representada por nombres señeros de la revolución como Robespierre, Danton, Marat buscaba sostener la sociedad de privilegios que le posibilitaba sostener una existencia holgada, y finalmente los pobres de solemnidad llamados sans cullotes miembros de la clase social baja de la Francia revolucionaria (típicamente eran quienes realizaban labores manuales como artesanos, obreros y campesinos, cuya figura fundamental fue Jacques Roux líder de los enrages, los que por lo general no tenían los mismos derechos que la burguesía ya que eran desposeídos y en la Francia de fines del siglo XVIII no eran considerados ciudadanos por no contar con alguna propiedad. La fraternidad era el punto de encuentro de los revolucionarios franceses, todos quería una hermandad, pero a la hora de discutir la estructura de la nueva sociedad, la burguesía realizaba una fuerte apuesta por la libertad, pudiendo decirse que la libertad era el valor distintivo que sostenía esta clase social, mientras que los desposeídos se decantaban por la igualdad. La diferencia es clara mientras los pobres de solemnidad necesitaban que el nuevo contrato considerara la redistribución de la riqueza, y por lo tanto le importaba generar igualdad de oportunidades y protección de parte del estado a los sectores económicamente más desvalidos, quienes tenían sus necesidades básicas (y más que básicas) satisfechas, pedían por la libertad (que era la libertad de comercio, de producción, en definitiva de mercado) y preconizaban una democracia acotada basada en la representación limitada. Los socialistas somos herederos de la necesidad de los sectores más humildes de la sociedad revolucionaria francesa, estamos por la igualdad como valor supremo, aún más importante que la libertad. Socialismo y libertad. Los neoliberales modernos se llenan la boca con la libertad, pero no dicen que la libertad que ellos instituyeron en el modelo de sociedad capitalista solo condujo a mayores distancias sociales y económicas entre los poseedores y los desposeídos aumentando la pobreza, la explotación y la marginación de los sans-culottes modernos, los trabajadores. Primera petición de principios de un socialista, luchamos por la igualdad social plena. Ahora, ¿despejada esta cuestión surge la pregunta: ¿los socialistas no están de acuerdo con la libertad? En la actualidad es bastante común que la derecha más reaccionaria se identifique con la consigna “Libertad o comunismo”, ignorando o tratando vanamente identificar la idea del comunismo con la tiranía. Esta idea es absolutamente falsa y parte de un desconocimiento (en el mejor de los casos) o una lisa y llana falsedad sobre lo que el comunismo constituye como utopía social planteada por diversos intelectuales a lo largo de la historia. Uno de ellos, Karl Marx, el comunismo constituía una fase superior del socialismo, fase en la cual la sociedad se constituiría en una asociación de ciudadanos libre cuya producción sería planificada sobre la base del acuerdo voluntario según el cual los ciudadanos tendrían una vida de encuentro y felicidad, Una frase sintetiza el pensamiento de Marx, “a cada cual, según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. El comunismo implicaba una sociedad sin clases en las cuales la clase obrera desarticularía todas las clases sociales y con ello se extinguiría a sí mismo como clase, dando lugar a la desaparición total del estado como una institución de control y dominación social. Para ello era necesario un cambio de conciencia de todos los seres humanos que no rigieran su vida por la posesión de bienes, por la supremacía material de unos sobre otros implicando las ideas de solidaridad, colaboración y respeto por el otro. El socialismo no es el comunismo, es solo una fase transitoria en la cual aún continúan existiendo las clases sociales y la lucha de clases y por lo tanto la necesidad de la existencia del estado obrero que garantice la continuidad de cambio social. Si el comunismo supone la abolición de la propiedad (la propiedad es un robo había dicho Proudhon) en el socialismo lo que se pretende abolir es la propiedad privada de los medios de producción (campos, fábricas, etc.) y no toda la propiedad en su conjunto. La economía planificada por el Estado es una característica distintiva del socialismo y el comunismo, en la medida en que la revolución no es un acontecer que se verifica en todos lados al unísono y considerando que los pueblos emancipados deben convivir con los mercados capitalistas hegemónicos, los estados socialistas necesitan intercambiar sus productos en esos mercados y para ello necesitan garantizar, en primer lugar los insumos necesario para la vida de sus propios ciudadanos e intercambiar los excedentes con los mercados capitalistas para obtener los insumos que ellos no pueden producir. Por lo tanto la libertad es un bien necesario en las sociedad socialista pero no está al mismo nivel de la igualdad, la libertad es necesaria para garantizar la expresión y la libre participación de todos los ciudadanos en las decisiones, por lo tanto la libertad no es solo libertad de expresión, es una concepto mucho más amplio que involucra a la formación, al desarrollo de la conciencia social, al desarrollo del individuo y en definitiva supone la satisfacción igualitaria de todas las necesidades de los componentes de la sociedad, cualesquiera sean sus aptitudes, su inteligencia, o su formación. Comunismo y libertad, o, comunismo o libertad Recientemente los sectores políticos de la derecha argentina (al igual que en otras partes del mundo) han enarbolado la consigna paleolítica comunismo o libertad, como si los términos fueran comparables. Podríamos decir también capitalismo o libertad, disyuntiva igualmente incorrecta dado que la libertad es un derecho humano fundamental, mientras que el comunismo o el capitalismo son sistemas socioeconómicos que pueden funcionar con o sin libertad, de ello las dictaduras argentinas y de otras partes del mundo son ejemplo claro. El comunismo, tal como lo ha entendido la corriente de pensamiento social inaugurada por Carlos Marx es un proyecto socioeconómico basado en la igualdad, la idea de la sociedad comunista es la de una sociedad de iguales en todos los sentidos económico, social, educativo, cultural, etc. El propio Marx referencia en sus escritos la existencia de un comunismo primitivo en la protohistoria de la humanidad, pero no referencia un sistema socioeconómico en su contemporaneidad sencillamente porque no existía, como no podemos referenciar en los siglos XX y XIX sencillamente porque no los hubo ni los hay, ergo hablar del fracaso del comunismo es una falsedad dado que en la historia de la humanidad no ha existido una sociedad comunista (salvo el comunismo primitivo referido). Cuando se referencia a un sistema comunista como el denostado por la derecha política y por los neoliberales se habla de un sistema que no existió, se hace referencia a una forma de organización social capitalista, la sociedad soviética que perduró desde 1917 hasta 1991 no fue una sociedad comunista, por lo menos en los términos teóricos enunciados por Marx, ni tan siquiera fue un estado socialista. La unión soviética, como China u otros estados denominados socialistas fueron o son capitalismos monopolistas de estado desde su fundación, nunca fueron socialistas, de socialistas solo tuvieron el nombre. Este tema atravesó a la izquierda mundial y en Francia de la post guerra (fines de la década del 40’ y durante la década del 50´) se día a lugar un intenso debate entre los trotskistas donde Lefort y Castoriadis defendieron con suficiencia la tesis de un estado capitalista monopolista de estado. Tanto en la URSS como en Cuba, China, Viet Nam y otros estados llamados comunistas impera el capitalismo dirigido por la burocracia estatal que recibe los beneficios de haberse constituido en una clase social privilegiada, notándose grandes diferencias sociales entre sus capacidades económicas y la del resto de la población, esto en el marco de un estado autoritario que conculca las libertades individuales y públicas de los ciudadanos. La burocracia existente en estos países se perpetúa en el poder gozando de los beneficios de este, pero recibe esos beneficios como clase burocrática dominante y no como miembros particulares de una clase como ocurre en el resto de los países capitalistas. La denominada democracia proletaria ni es democrática porque las decisiones las toman unos pocos privilegiados miembros del partido en el poder, ni es obrera porque esos pocos que toman las decisiones gozan de beneficios a costa de la explotación de los trabajadores y sectores campesinos de sus respectivos países. Como dijimos más arriba, el socialismo suponía la expropiación de los medios de producción, pero no de toda propiedad e implicaba una máxima fundamental “a cada cual, según su necesidad, de cada cual según, su capacidad. El propio Che Guevara sostuvo una fuerte discusión en Cuba cuando dijo que había que darles a los trabajadores estímulos morales y no económicos, porque por la propia cultura heredada del capitalismo sabía que los estímulos materiales llevarían a la diferenciación social entre los ciudadanos, mientras que él pensaba que los ciudadanos brindaban sus esfuerzos y capacidades para mejorar el bienestar de la sociedad en su conjunto y no de ellos individualmente. Por lo tanto, el socialismo era para el pensamiento de Marx una etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo durante la cual persistían ciertas formas de propiedad no estatales y donde el estado debía continuar existiendo para la defensa de la clase obrera y campesina y de la sociedad en su conjunto. Etapa intermedia en la que el rol de los comunistas era preconizar el ideal de un contrato societario según el cual se llegaría a una sociedad sin propietarios ni propiedad, con la propiedad y usufructo común de todos los bienes y con una nueva conciencia social basada en valores de igualdad, respeto, solidaridad, esfuerzo, trabajo y educación permanente. En definitiva, una sociedad comunista, una sociedad de iguales donde el valor fundamental sería la igualdad total. El, pensamiento neliberal. El desastre que implicó la destrucción de fuerzas productivas en todo el mundo occidental, especialmente en Europa, y la emergencia de los llamados “Socialismos reales” en el este de Europa y en zonas de Asia y América Latina, obligó al viejo capitalismo a adoptar nuevas formas de organización de la economía, siendo el principal representante las experiencias neokeynesianas en Europa, particularmente en los países nórdicos en los que comenzó a existir nuevas formas de gobierno capitalista basadas en el acceso al gobierno de los llamados partidos socialistas democráticos, que implementado a escala la idea del Walfare State o estado de bienestar. El Walfare State constituyó una estrategia del capitalismo para contener la ola revolucionaria que desde 1917 se había extendido por todo el planeta y amenazaba con derrumbar al capitalismo globalizado. Con la constitución del Bloque Soviético en Rusia, China, los países del este Europeo, Cuba, Viet Nam, Nicaragua, etc., y las formas nacionalistas de “izquierdas” del golpismo militarista de países en vías de desarrollo que se hacían cada vez mas permeables a la diplomacia soviética, llevó a que en muchos países capitalistas se realizara una ampliación de derechos sin precedentes, otorgándoles a los sectores vulnerables de las sociedades capitalistas centrales una serie de beneficios como acceso a la vivienda, vacaciones, leyes previsionales acceso a la educación de calidad, acceso a la salud pública, etc. Esto significó el acceso de los trabajadores a nuevos consumos, mas tecnología, nuevas formas de participación, etc. Con la caída del muro de Berlín y la disgregación del bloque soviético, asistimos a un cambio radical del poder en nuestro planeta, durante muchos años se entronizó en las relaciones económicas y políticas el modelo del mundo unipolar, del cual el principal beneficiario fue el capitalismo Norteamérica que pasó a constituirse en el principal polo de poder mundial. La imposición de este modelo tuvo consecuencias desastrosas para los trabajadores de todo el mundo que comenzaron a ser avasallados por la ideología neoliberal, que lejos de constituirse en un modelo económico de organización de la economía capitalista, pasó a ser un modelo de poder del capitalismo en la era tecnológica. Como afirman Dardot y Labat (2013), El neoliberalismo es una forma de vida, no sólo una ideología o una política económica”, es una forma de reorganizar el pensamiento de los sectores dominados de la sociedad para reestructurar la forma en que estos conciben su vida, forma de pensamiento que puede ser, y en realidad lo es, contraria a sus intereses sociales concretos. Se trata de instituir en los sectores vulnerables la inevitabilidad de su vulnerabilidad y la aceptación de exacción injusta de su nivelo de vida. Se le arrebata a la clase trabajadora, fundamentalmente a aquellos que viven de un salario o una jubilación derechos que hasta hace3 poco eran inalienables como el derecho a una vivienda digna, a la salud, educación de calidad, a tener un trabajo decente, a disfrutar de menos horas de trabajo, condiciones de estabilidad y salubridad laboral, asistencia previsional en la vejez, etc. Todos estos derechos durante el siglo XX se constituyeron lentamente en derechos naturales de los trabajadores en la mayoría de los países del mundo y hoy, el neoliberalismo de la mano de las teorías deshumanizadas de Hayek y sus seguidores pretende que constituyeron serios desaciertos de las políticas económicas, fundamentalmente de la segunda mitad del siglo XX, y la solución que proponen es el retroceso de la organización social a formas sociales que regían en el siglo XVII, XVIII y XIX, épocas donde el capitalismo salvaje sembraba destrucción y muerte en el mundo, aun en los denominados países centrales. Esta operación de endoculturación se ha podido y se lleva adelante por algunas razones de peso. En primer lugar, debido a la monopolización creciente de los medios de producción, sobre todo en países mas débiles, en los que las fuerzas tradicionales se ven avasalladas por la falta de resolución de los problemas cotidianos de los trabajadores y sectores vulnerables y la emergencia de una ultraderecha lacaya de los sectores mas concentrados de la burguesía industrial y financiera, en segundo lugar, por una concentración inédita de los medios de comunicación dominantes que como CNN. O’Globo, Televisa y demás cadenas internacionales que repiten hasta el cansancio un discurso denostador de las ideas progresistas tratando de imponer el pensamiento nefasto de la ideología neoliberal, en tercer lugar, por el desarrollo tecnológico sin límites de la tercera y cuarta revoluciones industriales que han desatado lo que en el lenguaje actual se denomina la eran exponencial que implica además de cambios brusco de las tecnologías disruptivas, una velocidad de esos cambios sin parangón en la historia de la humanidad. De manera tal que el exceso de información y la velocidad del cambio hacen prácticamente incomprensibles en muchos casos la comprensión de estos. El ciudadano común, a diferencia de los ciudadanos del siglo XVII, XIX y XX deja de ser un sujeto crítico, contestatario para transformarse en una suerte de fanático de un determinado polo de poder en detrimento de otros. Los ciudadanos anteriores, sobre todo los del siglo XX eran profundamente críticos, y por ejemplo el ejercicio de sus elecciones democráticas las hacían mediante la aplicación de la racionalidad, en cambio en el siglo XIX las decisiones son tomadas más, bajo el paraguas de la emocionalidad, que por el ejercicio de la racionalidad. Es común en Argentina, como supongo que ocurre en otras latitudes, que se afirme algo porque lo dice el canal de noticias de preferencia del hablante, sin siquiera poner en tela de juicio la afirmación. Esta cultura impuesta por el adoctrinamiento neoliberal de la escuela austríaca principalmente, ha llevado a un importante crecimiento de las formas políticas subsidiarias del neoliberalismo y hoy en diversos países del mundo vemos la emergencia y toma del poder de expresiones conservadoras de extrema derecha retrógradas que buscan convencer a la gente que el retorno a las formas pretéritas del capitalismo salvaje solucionará sus problemas, cuando en realidad la única meta posible es el mayor empobrecimiento y el deterioro de las condiciones de la mayor parte de la población planetaria.

viernes, 12 de enero de 2024

Sobre la propiedad privada.

Joseph Proudhon en "Que es la propiedad. Investigaciones sobre el derecho y el gobierno" editado por Garnier Freres 1849, consideraba que la propiedad es un robo, concepto adecuado para definir la tenencia de la clase burguesa sobre los medios de producción. Los liberales de la escuela austríaca consideran que la propiedad es un derecho sagrado, nada más lejos de la realidad. Pese a la asonancia que tiene con la ideología capitalista, esta es una formulación errónea ya el concepto de propiedad, en los diversos modos de producción que la humanidad ha desarrollado a lo largo de su existencia (tribal, antiguo, asiático, feudal, capitalista, etc.) nunca tuvo nada de sagrado y mucho de usurpación. Antes de que los humanos nos organizáramos como sociedad, cuando solo éramos unos seres trashumantes, no existía ninguna forma de propiedad dado que estos seres primitivos se apoderaban de lo que necesitaban para la vida. Engels en "El origen de la Familia, la propiedad y el estado" Hottigen Surich 1884 considera que el gran avance de la civilización humana está en el momento en que pasa del estado nómade a el cultivo de la tierra, es decir con el surgimiento de la agricultura que, a diferencia de la actividad recolectora para satisfacer las necesidades de consumo directo, comienza a general excedentes que las tribus primitivas pueden atesorar. Sobre esta nueva organización de las tribus originarias se organizan las nuevas formas de estructuración de las primitivas sociedades y comienza a realizarse la diferenciación y especialización de los integrantes de los clanes primitivos que con el desarrollo humano darán surgimiento a las especializaciones tales como el productor, el administrador, el guerrero el eclesiástico, etc. A partir de este momento fundacional de la sociedad clasista se elaboran diferentes formas de justificación de los privilegios de los integrantes de los clanes primitivos, pero también se desarrolla el deseo por la apropiación de formas cada vez más extensas de territorio, la guerra constituye a lo largo de la historia humana la forma de expansión de los clanes, tribus, países, etc. No en vano los romanos elaboraron el concepto de la "res nullius" concepto utilizado para referirse a la cosa que carece de dueño o, teniéndolo, es imposible su identificación, figura jurídica que los castellanos utilizaron para hacerse con los territorios americanos cuando se dio la conquista, sintetizando, a nuestro entender la res nullius permitía que los territorios arrebatados fueran a parar al dominio de los conquistadores. En Argentina, la conquista del desierto constituyó un acto de arrebato de la tierra a sus legítimos poseedores, los pueblos originarios para proporcionárselo a los militares y familia patricias a bajo costo o sin costo alguno. La pregunta es: ¿qué tiene de sagrado la propiedad privada? En el campo microeconómico cada uno de nosotros considera que un campo, un lote, una casa, un auto es el producto de su esfuerzo legítimo que ha comprado con el producto de su esfuerzo. Pero si seguimos la trazabilidad de cada propiedad veremos que tiene un punto de partida que se corresponde a la apropiación ilegítima por medio de la violencia. A lo largo de los tiempos los grandes imperios despojaron de sus bienes a los "legítimos dueños" que a la vez los habían obtenido de otros dueños que se consideraban legítimos poseedores de esos bienes, aun cuando ellos se los habían quitado por la fuerza o dueños anteriores. El capitalismo lo único que hizo fue crear un ordenamiento jurídico por el cual mediante un sistema administrativo y con intervención de lo que denomina el sistema judicial fue reemplazando la apropiación violenta por el derecho de posesión basado en una operación de alta significación social como lo es la compra, aun así hasta en la actualidad continua el despojo de bienes muebles e inmuebles en nuestra sociedad humana basado en la usurpación, la ocupación directa sin mediación de ningún intermediador judicial como lo es las ocupaciones de tierras, viviendas (ocupadas o desocupadas), etc.. Si bien las leyes establecidas a lo largo de la historia de los países han creado un orden jurídico que justifica el derecho a la posesión de tierras, inmuebles, etc., este derecho fue establecido cuando gran parte del mundo se había repartido y cuando los estados nacionales se constituyeron y legislaron las formas de propiedad que regían fronteras adentro. Esta legislación se basó en la organización de leyes fundamentales que establecieron el carácter inviolable y "sagrado" de la propiedad, pero estas definiciones legales tuvieron como norte el interés específico de los grupos dominantes en las diferentes sociedades, y es así que la propiedad paro a pertenecer a la gran burguesía y las burguesías nacionales, que se constituyeron en dueños de la mayor parte de los bienes de los diferente países, es por ello que hoy el 1% de la población humana es "propietaria" del 51% de los bienes existentes en el planeta. Mientras que los grandes burgueses mundiales gozan de la propiedad y son soberanos de tierras, viviendas, tecnologías, etc., el restante 99% debe conformarse con repartirse el restante 49% de la propiedad del planeta. Pero el robo perpetrado por la burguesía no se limitó a adueñarse por la fuerza de los bienes existentes en cada momento, por el contrario, las diferentes sociedades fueron estableciendo diferentes modos de avasallamiento de los sectores más débiles de la sociedad y se apropiaron de la producción que realizaban esos sectores. Así, podemos ver como las sociedades antiguas se basaron en una forma de apropiación de lo producido por los trabajadores con la figura del esclavo, que era un sujeto desprovisto de derechos y que debía trabajar toda su vida para el esclavista recibiendo como recompensa tan solo la provisión de un misero bocado para su subsistencia o algún harapo para cubrirse. Durante la larga noche feudal esto cambio, en la medida en que el siervo de la gleba se convierte en un vasallo del apropiador de su producción que se apropiaba de la mayor parte de lo que producía a cambio de una supuesta cobertura de los riesgos a los que sometían a las poblaciones feudales las continuas invasiones de otras regiones u otros feudos (invasiones bárbaras, Hunos, Mongoles, Otomanos, etc.). La gran innovación del capitalismo es la eliminación de la esclavitud de los cuerpos para fundar la esclavitud del trabajo asalariado, es decir que el capitalista comienza por comprar la fuerza de trabajo durante una cantidad de horas, en las cuales el trabajador se ve sometido a la categoría de esclavo a cambio de un salario. Lo producido por el trabajador es vendido en el mercado a un determinado precio, el trabajador recibe una mínima parte de ese precio que en muchos casos no le alcanza para satisfacer sus necesidades básicas y reproducirse para mantener el nivel de fuerza de trabajo existente en cada país, pero cuando sale de la fábrica, a diferencia del esclavo de las sociedades antiguas el capitalista se libera de cualquier obligación de manutención del trabajador, quien es responsable de cubrir sus necesidades, en el capitalismo el principal derecho de los capitalista es apoderarse de la mayor parte de la riqueza producida y el de los trabajadores es el derecho a pasar hambre y morirse de inanición si el salario es insuficiente, El abuso de la burguesía ha sido tan flagrante que a lo largo de la historia los trabajadores debieron organizarse en sindicatos y tradeuniones para poder defender su poder adquisitivo y limitar la apropiación indebida de los empresarios que se apropiaron cada vez más de los producido par los trabajadores, situación que es más violenta en los países en desarrollo que durante los últimos siglos debieron enfrentar el robo que significó la apropiación de parte de una minoría privilegiada de lo producido por su trabajo, minoría que estuvo constituida por los explotadores autóctonos (burguesías nacionales) y los explotadores transnacionales que no solo roban las riquezas generadas por el trabajo de los obreros y empleados sino que se apropian, con la complicidad de los gobernantes y explotadores locales de las riquezas y bienes que existen en los países con burguesías más débiles y corruptas como los países árabes, latinoamericanos, asiáticos y africanos que se ven despojados de su litio, diamantes, oro, petróleo, tierras, bosques, etc. Sostener que la propiedad es sagrada supondría que los que tiene dinero, incluso aquellos que no tienen justificado su origen, pueden apropiarse de todo en la forma que mejor les parezca, así, por ejemplo, durante la dictadura militar genocida, las patotas se apropiaban de bines de los desaparecidos para su usufructo personal. Se llego al caso que en muchos casos como el de Papel prensa donde el grupo Clarín robó a punta de pistola y mediante la amenaza bajo torturas esta empresa, según la narrativa en todos los medios de la familia de Graiver, los perjudicados. Mas aún bajo la forma democrática burguesa, durante el gobierno de Macri, empresarios de medios, energía, etc., fueron perseguidos y encarcelados por diferentes instituciones del estado para que Macri y sus amigos pudieran usurpar las empresas de estos empresarios. Como puede verse la propiedad para los capitalistas es sagrada en tanto y cuanto sea la suya, la de los otros es simplemente profana. Tan profana que en la provincia de Jujuy se reformó la constitución para apropiarse del litio existente en tierras que les pertenecen a los pueblos originarios, entre otro de los tantos atropellos cometidos por el gobierno radical de Morales. El problema que bajo el capitalismo es muy difícil apartarse de la lógica de mercado que gobierna las conciencias de los ciudadanos. Nadie aceptaría declinar sus propiedades, por pocas que sean porque sabe que ello solo conduce a su inmolación económica y al enriquecimiento de otros, aquellos que manejan los resortes de poder de la sociedad. En el capitalismo, en todo el capitalismo globalizado, las experiencias de dominio colectivo de los bienes en los que se practique la máxima de Marx “a cada cual según su necesidad, de cada cual según su capacidad” es inaplicable, dado que para ello es necesario un cambio radical en las formas culturales, que se traducen en formas de conciencia colectiva mediante la cual cada uno de nosotros reconoce la posibilidad de tener los recursos necesarios para desenvolverse en sociedad y a la vez aporta lo mejor de sí para aportar al progreso social que en el marco de la comunidad de productores iguales redunda en el progreso de todos los miembros de la sociedad. La lógica de mercado se asienta en un concepto de propiedad, que es fantasmático y se adecúa a las necesidades de las burguesías, sobre todo porque la interpretación del derecho constitucional es equivoca y las resoluciones del sistema judicial son tomadas por intelectuales orgánicos de la fracción dominante de la burguesía, no es igual para todos. Si Ud., vive en un barrio popular no tiene derecho a cualquier propiedad, sino solo aquella cuyo precio está de acuerdo con sus posibilidades económicas, y si n o tiene recursos para comprar Una por mas modesta que sea, tiene el derecho a alquilarla, o si aun así sus recursos son insuficientes puede vivir en una casa precaria, en un terreno usurpado desde la perspectiva del capitalismo o directamente vivir en la vía pública. Pero lo que la configuración de la sociedad capitalista le asegura es que nunca podrá tener como propiedad una mansión en Miami, un jet privado para viajar adonde quiera, un yate para navegar las aguas más exóticas, ni tan siquiera puede aspirar a una mas modesta casa de dos plantas en un barrio privado porque, aunque la suerte lo acompañara y la recibiera de herencia no podría pagar los costos que vivir allí tiene. El capitalismo se rige por la ley de la concentración creciente y constante de la riqueza en pocas manos, no existe capitalismo bueno o generoso, todos los burgueses explotan mano de obra para obtener y acrecentar sus propiedades, en esa exacción constante de los sectores populares y de las naciones mas débiles poco importa a la burguesía las condiciones en la que deja el planeta, poco le importan la situación en la que vivirán las generaciones futuras, solo le importa el presente dado que el pasado pone en evidencia el carácter dañino que ha tenido y tiene para el planeta el desarrollo de capitalismo y se desinteresa del futuro dado que sabe que su existencia esta llevando al mundo y a la humanidad al desastre. La burguesía es como la aporía del escorpión que le pide a la rana que lo cruce en el río que no la va a picar, pero a mitad de camino, en medio del río el escorpión pica a la rana, ella le dice porque lo hiciste ahora moriremos los dos y el escorpión le contesta porque es mi naturaleza. La burguesía tiene el fin de acaudalar bienes y propiedades porque es su naturaleza, naturaleza egoísta, avara, retentiva q la que no e importa las consecuencias de sus acciones, solo la ganancia que incremente sus grande propiedades.

martes, 28 de septiembre de 2021

El rol de los medios en el adoctrinamiento infame de los argentinos.

En mis viajes de Roldán a Rosario suelo escuchar a LT2, una de las radios más importantes del interior de Argentina, tanto por cobertura como por su penetración cultural en un amplio espacio geográfico. En ella escucho la malicia y desinformación de algunos de sus periodistas (no todos ya que comparten el medio periodistas de profesión íntegros como Jesús Emiliano). En cambio, en los horarios centrales de todos los días a la mañana de 9 a 12 cuyo responsable es Alberto Lotuf y a la tarde "El contestador" que conduce Pablo Motos (con un pasado delincuencial que incluye rodos y venta de los robado e intento de incendiar su casa dos veces, según la denuncia de Happy FM). Estos dos personajes sobre los que volveremos, siguen la línea militante de derecha y ultra derecha de personajes claves para el triunfo de Mauricio Macri en Caba y en la presidenciales de 2015 como Jorge Lanata, Antonio Laje, Luis Majul, Baby Etchecopar, Luis Novaresio, Viviana Canosa, Gabriel Levinas, Alfredo Leuco, Nelson Castro, Carolina Losada -que se balnqueo como militante de derecha- Nicolás Wiñasky, Luciana Geuna, Carolina Amoroso, Franco Mercuriali, Jonatan Viale, Maria Eugenia Duffard, y tantos otros sicarios de la palabra que solo buscan estar en la zona de confort mintiendo, falsificando la realidad, ocultando la corrupción de los grupos de poder, difamando a políticos populares, etc. Son los que a diario envenenan la cabeza de los ciudadanos, los que agregan sufrimiento al sufrimiento de los sectores vulnerables, los que se llenan la boca de los pobres pero que poco saben de lo que es la pobreza, los que hablan de todo, opinan de cualquier cosa, y miente sobre todo. Son una de las herramientas de una derecha empresarial, financiera y política, reemplaza el poder de los golpes militares, hacen campañas contra políticos populares como en su momento lo hicieron otros periodistas como ellos con Perón, Irigoyen o Illia, son los sostenedores de un régimen neoliberal que creó la monstruosa deuda externa argentina tomando prestamos extravagantes con los organismos de crédito internacionales, loa que quisieron entregar el petróleo argentino a empresas yanquis robando ese patrimonio, los que en la década del noventa defendieron el remate de las joyas de la abuela a precio vil llevado adelante por Carlos Saul Menem, los herederos de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona, de Primera Plana y demás medios entreguistas al servicio del poder de la burguesía concentrada y monopólica del país. Son los que publicaron cientos de tapas de diarios y revistas plagadas de falsedades, los que injuriaron a militantes del campo popular, los anticomunistas de siempre, los adoradores de la libertad de mercado, los que sacralizan la propiedad privada, los que hoy no se animan mucho (antes si) a defender el genocidio de los pueblos realizado por el General Roca y sus asesinos y genocidas. En Rosario los dos miserables que he citado día a día alimentan el odio, enferman las mentes de los ciudadanos, atacan maliciosamente a militantes populares como Milagro Sala, defienden la teoría del derrame neoliberal, dicen como sus émulos anteriores que con el libre mercados terminarán con la pobreza y la indigencia cuando la raíz de estos males son la propiedad privada sobre los medios de producción, la libertad de mercado, el estado ausente y la apertura sin límites a el comercio internacional. A ellos los escuchan muchos radicales que olvidándose que el golpe de Estado conta Illia fue organizado y llevado adelante por el embajador de EE.UU y por las grandes empresas farmacológicas que chupaban la sangre de los argentinos con ganancias exorbitantes sobre los medicamentos que el hombre de Cruz del Eje pretenció congelar, o las petroleras por la anulación de los corruptos contratos petroleros de Frondizi. El señor Pablo Motos habla de ética y honestidad, pero no mira su propio pasado, que según Happi FM: "nació el 31 de agosto del año 1965 en el pueblo valenciano de Requena. Su madre Amelia, conocida gracias a que colaboró en televisión en su programa, y su padre no podían controlarle en su etapa más rebelde. Durante la niñez mostró su hiperactividad, algo le hizo incendiar hasta en dos ocasiones su casa. Pablo Motos junto a Bertín Osborne en su programa de radio en Valencia, PASADO TORMENTOSO, Pero el peor momento llegaría con la adolescencia, momento en el que la movida valenciana, conocida como ‘Ruta del bakalao’, convirtió a la ciudad en el epicentro internacional de la música alternativa. Pablo Motos tuvo años muy complicados en los que llegó a robar en casas para después ganar dinero vendiendo los objetos que conseguía. Todo parecía perdido, pero un suceso trágico le hizo replantearse las cosas y cambiar de actitud antes la vida. La muerte de un amigo en una persecución policial le hizo cambiar por completo, empezando a enderezar su camino vital. Aunque ahora es conocido por su gran carrera en los medios de comunicación, en un principio estudió Formación Profesional en la rama de electricidad". Parece que Pablito cambió algunas cosas, pero no su moral, ya que su programa es una lúcida retahíla de mentiras y agravios contra lo que no piensan como él. Para muestra vale algunos botones, en el día de hoy (28/9/2021) se dedicó a insultar al gobernador de Bs. As. con grotescos comentarios, los que por ejemplo no le prodiga al Lord Mayor de Bs. As. Rodríguez Larreta que según fuentes periodísticas fue el responsable indirecto del suicidio de René Favaloro al negarse a pagarle la deuda que le PAMI que dirigía tenía con la Fundación Favaloro a cambio de una jugosa comisión que por supuesto Favaloro rechazo pagar, tampoco dice mucho de la corrupción de Macri con el Correo Argentino o con las Cloacas de Morón, pero si se atreve a manifestar su antipatía con el Che Guevara y a llevar a su programa a un desquiciado joven que pretendía sacar la estatua del prócer latinoamericano del lugar en el que está emplazada. Hoy convocó a su programa a Roberto Cachanosky que se pasea por los medios nacionales diciendo burradas sobre el gobierno, este defensor del neoliberalismo vernáculo dice ser economista, no me consta, a juzgar por sus dichos sabe menos de economía que el tristemente célebre Margariti, payasesco personaje de los medios locales en las décadas del 70 y 80. Se atrevió a tildar de Eminencia a un economista cuyos argumentos fueron deconstruidos por un empresario y arrasado dejandolo como un ridículo, no te parece Pablito que si Cachanosky fuera una eminencia no negaría su apoyo a Macri. Todos los vaticinios "económicos" de este burro fueron ridiculizados por la realidad, no acertó ningún pronostico y para vos es una eminencia. Creo que personajes como Lotuf y Motos ensucian una radio tan prestigiosa como LT2, están más cerca del dirigente nazi que decía miente miente que algo quedará (Goebels, el ministro de propaganda de Hitler) que de una estadista gloriosa como Cristina Fernández. ¿La pregunta es porque detenernos a analizar la función de estos insignificantes y oscuros actores de los medios de comunicación? Es porque con su repiqueteo constante hacen uso y abuso de la libertad de prensa para mentir a la población, traficar y contrabandear teorías económicas como si fueran la verdad revelada o la tabla de salvación de los sectores vulnerables de la sociedad. En el Caso de Pablo Motos se lo escucha decir que el problema de la pobreza no se resuelve con mas planes sociales, o con medidas populistas en referencia a los ingresos, que lo que hay que hacer no es repartir sino agrandar la torta. Claramente, contrabandea teoría neoliberal haciendo creer que produciendo mas se van a beneficiar los sectores mas vulnerables, vuelve con la remanida teoría del derrame, es decir aumentar lo que se produce, generar mas ganancias a los empresarios, a los agrarios, a los financistas, porque de esta manera los patrones van a gastar sus ganancias exorbitantes y se va a derramar la copa hacia los que menos tienen, típica frase de Alfredo Martínez de Hoz, de Domingo Cavallo, de Ricardo López Murphy o de Nicolás Dujovne, quienes aplicaron las recetas neoliberales e hicieron que la pobreza pasara del 4,6% en 1974 al 61% en 2001. Lo que estos personajes “regenerados” no dicen es que los que sufrieron recortes del 13% en sus sueldos y jubilaciones fueron los mas pobres, que los que tuvieron que pagar impuesto a las ganancias cada vez en mayor número fueron los trabajadores, los que soportaron estoicamente los aumentos desmesurados de tarifas (algunos de mas del 1000%) fueron los trabajadores y jubilados, los que sufrieron los recortes presupuestarios a la educación que significó el deterioro de las condiciones de aprendizaje fueron los estudiantes de menores recursos, los que sufren y se angustian por la posibilidad de ser despedidos de sus empleos por cualquier capricho de los patrones son los trabajadores, eso no lo dicen, lo ocultan y por eso decimos que contrabandean ideología trasvestida de “periodismo objetivo”. Es cierto que esta campaña es muy pobre. Que los actores políticos se cansaron de insultarse unos a otros y no mostraron ni una idea para salir del mal momento que pasamos los sectores de clase media, los trabajadores, jubilados, cartoneros, trapitos, en fin todos aquellos que vivimos al día, pero no es menos cierto que una porción importante de los periodistas de los medios opositores se dedicó exclusivamente a la política bastarda que consistió en criticar cuanta medida de gobierno se tomaba, en ocultar las desatinos de los opositores (como por ejemplo ocultaron los ataques misóginos y machistas de muchos integrantes de “Juntos por el cambio” y a exigir un plan de gobierno al Frente de todos que supuestamente no tiene, sin decir cual es ese plan de gobierno porque decirlo significaba poner de manifiesto sus simpatías con el neoliberalismo. Por ejemplo es conocido que plantean sacar el cepo al dólar, con el argumento que los argentinos no podemos comprar dólares, pero no dicen cuantos dólares van a poder comprar si sacan el cepo los argentinos que ganas de 100 a 150 dólares, hablan de bajar los impuestos pero no dicen que impuestos bajar, se enojaron cuando se impuso el impuesto solidario a las grandes fortunas, pero nunca se enojaron cuando Macri sacó las retenciones al campo mientras aumentaba el cobro de ganancias a cada vez mas argentinos, se indignaron porque aumentaron los contagiados y los muertos pero nada dijeron de las muchas manifestaciones sin cuidado que realizaron los opositores, hablan y nos conmueven hasta la ternura por su amor a los pobres y la necesidad de que baje la pobreza pero se ponen iracundo cuando los pobres salen a protestar y hacen piquetes (claro cuando el campo nos sitió ilegalmente en la 125 apoyaron los piquetes), hablan y se enternecen por la situación de los desocupados pero nada dicen del intento de Juntos por el Cambio (lo dijo Horacio Rodríguez Larreta) de eliminar las indemnizaciones y reemplazarlas por un seguro de desempleo, cuando las indemnizaciones son una retribución que el empleador paga por las contribuciones que el trabajador hizo a sus ganancias mientras estuvo en la organización, en definitiva muchos de los periodistas, de los medios de comunicación, como Lotuf y Motos hacen política partidaria a favor de los planes de la gran burguesía financiera explotadora y no periodismo y lo hacen hipócritamente disfrazándose de comunicadores sociales.

martes, 22 de junio de 2021

Los deseos imaginarios de la burguesía neo liberal (1). Comunismo, libertad e igualdad.

Desde los medios de comunicación somos bombardeados por una incesante batería de conceptos que nos pintan al capitalismo como la única opción de existencia social. Todas las pléyades de economistas neoliberales asisten al permanente espectáculo circense de los opinadores que brindan cada noche a los telespectadores sus recetas infalibles para superar la crisis social y económica. Lo que esos economistas no dicen es que esas recetas han sido aplicadas en Argentina (como en un a multitud de países en desarrollo) hasta la extenuación generando los mismos efectos cada vez que se aplicaron: crecimiento de la deuda externa, aumento de la pobreza, aumento de la desocupación, mayor empleo informal, inflación, etc. Es por ello que es necesario iniciar un debate sobre el modelo de sociedad que pensamos que puede solucionar los problemas endémicos no solo de Argentina, de América Latina toda. Esta presentación pretende ser un aporte a ese debate que sin pretender agotar la discusión busca exponer nuevas-viejas ideas sobre la organización social necesaria. En primer lugar, es necesario que hagamos una petición de principios respectos a las columnas que consideramos deben sostener el edificio estructura y superestructural de la sociedad que supones necesaria. La herencia de la revolución francesa. La revolución francesa fue el producto de una coalición social integrada por diversas clases sociales, la burguesía, la pequeño-burguesía y las clases trabajadoras y explotadas. De allí que enarbolaran los principios de igualdad, fraternidad y libertad. Todos estos sectores aceptaron un nuevo contrato social que abriera las puertas a una sociedad más amplia y participativa, lo que significaba abatir al ancien régimen, es decir derrotar a la monarquía absolutista y a la nobleza feudal. Como toda coalición los partidarios de la revolución tenían puntos en común y muchas contradicciones. La burguesía pretendía arrebatar a la monarquía el poder absoluto, pero para instaurar su propio poder y diseñar un modelo de sociedad que le permitiera expandir sus negocios y consolidar su supremacía social y política. La pequeña burguesía, constituida por los pequeños comerciantes, profesionales, etc., y representada por nombres señeros de la revolución como Robespierre, Danton, Marat buscaba sostener la sociedad de privilegios que le posibilitaba sostener una existencia holgada, y finalmente los pobres de solemnidad llamados sans cullotes miembros de la clase social baja de la Francia revolucionaria (típicamente eran quienes realizaban labores manuales como artesanos, obreros y campesinos, cuya figura fundamental fue Jacques Roux líder de los enrages y que por lo general no tenían los mismos derechos que la burguesía ya que eran desposeídos y en la Francia de fines del siglo XVIII no eran considerados ciudadanos por no contar con alguna propiedad. La fraternidad era el punto de encuentro de los revolucionarios franceses, todos quería una hermandad, pero a la hora de discutir la estructura de la nueva sociedad, la burguesía realizaba una fuerte apuesta por la libertad, pudiendo decirse que la libertad era el valor distintivo que sostenía esta clase social, mientras que los desposeídos se decantaban por la igualdad. La diferencia es clara mientras los pobres de solemnidad necesitaban que el nuevo contrato considerara la redistribución de la riqueza, y por lo tanto le importaba generar igualdad de oportunidades y protección de parte del estado a los sectores económicamente más desvalidos, quienes tenían sus necesidades básicas (y más que básicas) satisfechas, pedían por la libertad (que era la libertad de comercio, de producción, en definitiva de mercado) y preconizaban una democracia acotada basada en la representación limitada. Los socialistas somos herederos de esa necesidad de los sectores más humildes de la sociedad revolucionaria francesa, estamos por la igualdad como valor supremo, aún más importante que la libertad. Socialismo y libertad. Los neoliberales modernos se llenan la boca con la libertad, pero no dicen que la libertad que ellos instituyeron en el modelo de sociedad capitalista solo condujo a mayores distancias sociales y económicas entre los poseedores y los desposeídos aumentando la pobreza, la explotación y la marginación de los sans-culottes modernos, los trabajadores. Primera petición de principios de un socialista, luchamos por la igualdad social plena. Ahora, ¿despejada esta cuestión surge la pregunta los socialistas no están de acuerdo con la libertad? En la actualidad es bastante común que la derecha más reaccionaria se identifique con la consigna “Libertad o comunismo”, ignorando o tratando vanamente identificar al comunismo con la tiranía. Esta idea es absolutamente falsa y parte de un desconocimiento (en el mejor de los casos) o una lisa y llana falsedad sobre lo que el comunismo constituye como utopía social planteada por diversos intelectuales a lo largo de la historia. Uno de ellos, Karl Marx, el comunismo constituía una fase superior del socialismo, fase en la cual la sociedad se constituiría en una asociación de ciudadanos libre cuya producción sería planificada sobre la base del acuerdo voluntario según el cual los ciudadanos tendrían una vida de encuentro y felicidad, Una frase sintetiza el pensamiento de Marx, “a cada cual, según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. El comunismo implicaba una sociedad sin clases en las cuales la clase obrera desarticularía todas las clases sociales y con ello se extinguiría a sí mismo hasta la desaparición total del estado como una institución de control y dominación social. Para ello era necesario un cambio de conciencia de todos los seres humanos que no rigieran su vida por la posesión de bienes, por la supremacía material de unos sobre otros implicando las ideas de solidaridad, colaboración y respeto por el otro. El socialismo no es el comunismo, es solo una fase transitoria en la cual aún continúan existiendo las clases sociales y la lucha de clases y por lo tanto la necesidad de la existencia del estado obrero que garantice la continuidad de cambio social. Si el comunismo supone la abolición de la propiedad (la propiedad es un robo había dicho Proudhon) en el socialismo lo que se pretende abolir es la propiedad privada de los medios de producción (campos, fábricas, etc.) y no toda la propiedad en su conjunto. La economía planificada por el Estado es una característica distintiva del socialismo y el comunismo, en la medida en que la revolución no es un acontecer que se verifica en todos lados al unísono y considerando que los pueblos emancipados deben convivir con los mercados capitalistas hegemónicos, los estados socialistas necesitan intercambiar sus productos en soso mercados y para ellos necesitan garantizar, en primer lugar los insumos de sus propios ciudadanos e intercambiar los excedentes con los mercados capitalistas para obtener los insumos que ellos no pueden producir. Por lo tanto la libertad es un bien necesario en las sociedad socialistas pero no está al mismo nivel de la igualdad, la libertad es necesaria para garantizar la expresión y la libre participación de todos los ciudadanos en las decisiones, por lo tanto la libertad no es solo libertad de expresión, es una concepto mucho más amplio que involucra a la formación, al desarrollo de la conciencia social, al desarrollo del individuo y en definitiva a la satisfacción igualitaria de todas las necesidades de los componentes de la sociedad, cualesquiera sean sus aptitudes, su inteligencia, o su formación. Comunismo y libertad, o, comunismo o libertad Recientemente los sectores políticos de la derecha argentina (al igual que en otras partes del mundo) han enarbolado la consigna paleolítica comunismo o libertad, como si los términos fueran comparables. Podríamos decir también capitalismo o libertad, disyuntiva igualmente incorrecta dado que la libertad es un derecho humano fundamental, mientras que el comunismo o el capitalismo son sistemas socioeconómicos que pueden funcionar con o sin libertad, de ello las dictaduras argentinas y de otras partes del mundo son ejemplo claro. El comunismo, talo como lo ha entendido la corriente de pensamiento social inaugurada por Carlos Marx es un proyecto socioeconómico basado en la igualdad, la idea de la sociedad comunista es la de una sociedad de iguales en todos los sentidos económico, social, educativo, cultural, etc. El propio Marx referencia en sus escritos la existencia de un comunismo primitivo en la protohistoria de la humanidad, pero no referencia un sistema socioeconómico en su contemporaneidad sencillamente porque no existía, como no podemos referenciar en los siglos XX y XIX sencillamente porque no los hubo ni los hay, ergo hablar del fracaso del comunismo es una falsedad dado que en la historia de la humanidad no ha existido una sociedad comunista (salvo el comunismo primitivo referido). Cuando se referencia a un sistema comunista como el denostado por la derecha política y por los neoliberales se habla de un sistema que no existió, de la sociedad soviética que perduró desde 1917 hasta 1991 no fue una sociedad comunista, por lo menos en los términos teóricos enunciados por Marx, ni tan siquiera fue un estado socialista. La unión soviética, como China u otros estados denominados socialistas fueron o son capitalismos monopolistas de estados desde su fundación, nunca fueron socialista, de socialistas solo tuvieron el nombre. Este tema atravesó a la izquierda mundial y en Francia de la post guerra (fines de la década del 40’ y durante la década del 50´) se día a lugar un intenso debate entre los trotskistas donde Lefort y Castoriadis defendieron con suficiencia la tesis de un estado capitalista monopolista de estado. Tanto en la URSS como en Cuba, China, Viet Nam y otros estados llamados comunistas impera el capitalismo dirigido por la burocracia estatal que recibe los beneficios de haberse constituido en una clase social privilegiada, notándose grandes diferencias sociales entre sus capacidades económicas y la del resto de la población, esto en el marco de un estado autoritario que conculca las libertades individuales y públicas de los ciudadanos. La burocracia existente en estos países se perpetúa en el poder gozando de los beneficios del mismo, pero recibe esos beneficios como clase burocrática dominante y no como miembros particulares de una clase como ocurre en el resto de los países capitalistas. La denominada democracia proletaria ni es democrática porque las decisiones las toman unos pocos privilegiados miembros del partido en el poder, ni es obrera porque esos poco que toman las decisiones gozan de beneficios a costa de la explotación de los trabajadores y sectores campesinos de sus respectivos países. El socialismo suponía la expropiación de los medios de producción, no de toda la propiedad e implicaba una máxima fundamental “a cada cual según su necesidad, de cada cual según su capacidad. El propio Che Guevara sostuvo una fuerte discusión en Cuba cuando dijo que había que darle a los trabajadores estímulos morales y no económicos, porque por la propia cultura heredada del capitalismo sabía que los estímulos materiales llevarían a la diferenciación social entre los ciudadanos, mientras que él pensaba que los ciudadanos brindaban sus esfuerzos y capacidades para mejorar el bienestar de la sociedad en su conjunto y no de ellos individualmente. Por lo tanto, el socialismo era para el pensamiento de Marx una etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo durante la cual persistían ciertas formas de propiedad no estatales y donde el estado debía continuar existiendo para la defensa de la clase obrera y campesina y de la sociedad en su conjunto. Etapa intermedia en la que el rol de los comunistas era preconizar el ideal de un contrato societario según el cual se llegaría a una sociedad sin propietarios ni propiedad, con la propiedad y usufructo común de todos los bienes y con una nueva conciencia social basada en valores de igualdad, respeto, solidaridad, esfuerzo, trabajo y educación permanente. En definitiva, una sociedad comunista, una sociedad de iguales donde el valor fundamental sería la igualdad total.

viernes, 28 de mayo de 2021

El debate sobre la presencialidad.

Retomo con esta entrada el blog que había dejado hace casi cuatro años. Lo hago por varios motivos. Por un lado, dejé de publicar en el blog fascinado por la posibilidad de comunicación y debate que brindaban las redes sociales como Facebook. Luego de participar estos años en Facebook pude comprobar que no es un espacio de libertad. Facebook censura aquellos contenidos que no se corresponden con la línea editorial que ellos imprimen a su herramienta. Si pones algo que no les agrada te censuran, si polemizas con alguien que ellos protegen te censuran, te limitan la cantidad de contactos a los que podés llegar, en definitiva, es un fiasco que solo les sirve a los sectores de la derecha que Facebook protege. En Segundo lugar, creí que el blog estaba agotado, había publicado casi trescientas entradas y pensé que no era posible producir algún cambio por medio del blog, ese fue también un error, los cambios no se notan inmediatamente, lo que uno difunde tiene un peso que solo se puede ver a veces muchos años después. En tercer lugar, la tarea académica me exigía mucho esfuerzo, me dejaba poco tiempo libre para ocuparme del blog, ahora, que he accedido a la jubilación cuento con el tiempo para pensar y divulgar mi pensamiento entre los que quieran acceder a él, no importa que sean unos pocos, vale poder intercambiar ideas, aun con aquellos que piensan diametralmente diferente. En esta nueva era de, mi blog, aun cuando conservaré la base política del mismo, pienso trabajar con mayor esfuerzo en temas científicos y filosóficos. El debate sobre la presencialidad es un tema que esta penetrado tanto por lo político como por lo académico-científico. Es claro que, para la derecha, que a lo largo de la historia de nuestro país nunca le interesó la educación y que mucho menos en los últimos años cuando siendo gobierno en CABA o en el país, o en la Pcia. de Bs. As. hizo el mayor esfuerzo para reducir el presupuesto educativo, abandonó los programas de entrega de computadoras a los sectores más vulnerables, escamoteó lo construcción de escuelas y demás organizaciones educativas, redujo los ingresos de los docentes, etc., etc., hoy levanta la bandera de la presencialidad. Cuáles son los argumentos de la derecha para defender la presencialidad. Que los niños pobres si no se abren las escuelas no pueden aprender, que la escuela pierde en calidad, que los educandos necesitan del vínculo emocional que les brinda la concurrencia a las aulas, etc., todos estos argumentos falaces que aún son sostenidos por una cierta izquierda dogmática y conservadora en el campo de las ciencias de la educación. La escuela, al decir de Foucault constituye una de las grandes instituciones de encierro como lo son la cárcel y los manicomios. De los que se trata de de aislar a los que la sufren y en el marco del aislamiento "socializarlos" es decir convertirlos en sujetos pasivos y obedientes para que acepten las reglas del sistema de opresión y explotación que constituye el modo de producción capitalista. Si observamos el origen de la escuela, podemos constatar que la misma es inventada por Prusia con el objetivo de transformarla en un espacio de formación y disciplinamiento de los niños que pronto se convertirían en obreros, de manera de garantizar que tuvieran por un lado los conocimientos necesarios que la naciente sociedad industrial le requería a los trabajadores para poder insertarse en las fábricas y por el otra impregnarlos de la disciplina necesaria para que obedezcan sin protestar las condiciones y mandatos de la empresa industrial que los condenaba a una vida de trabajo y pobreza. No es casualidad que la disciplina imperante en la nueva institución fuera la férrea disciplina militar existente en el ejército prusiano. El aula bancarizada, con todos los asientos mirando al maestro, de manera tal que los alumnos no pudieran interactuar ni verse entre sí, la investidura de autoridad absoluta del docente y su connotación como el lugar donde estaba puesto el saber, los castigos corporales que existieron en nuestras escuelas hasta avanzado el siglo veinte demuestran el carácter represivo y autoritario de la escuela. De todas maneras, este sistema carcelario de la escuela fue aceptado por la sociedad y pronto se extendió a todo el planeta. Esto se debió a un beneficio significativo que para las clases desposeídas tenían los aprendizajes realizados, dado que los proveían de competencias que además de posibilitarles trabajar les permitían acceder a un universo mayor de conocimientos en tanto les posibilitaba acceder a los libros, prensa escrita, etc., y poder tomar contacto con un universo de acontecimientos mayor que el que le brindaba el campo estrecho delo conocimiento a través de sus sentidos. En la segunda mitad del siglo veinte la escuela diversificó su campo de actuación llendo más allá de su función conservadora y de adiestramiento de los futuros trabajadores. La caída del estado de bienestar inaugurado por el peronismo en argentina que a partir de la mitad de la década del setenta, dictadura genocida de por medio, sumió a un importante sector de la clase media en la pobreza y aun en la indigencia conformando una amplia franja de lo que llamamos NUPOS (nuevos pobres), los índices de pobreza e indigencia que desde la década del cuarenta habían descendido a menos de dos dígitos, comenzaron a trepar llegando a casi el cincuenta por ciento de pobres que existen en la actualidad. En la misma medida en que aumentaba la pobreza, lo hacia la carencia alimentaria que afectaba fundamentalmente a los niños. La escuela tiene que comenzar a cumplir el rol de comedor comunitario y los maestros comienzas a diversificar sus competencias teniendo que constituirse además de educadores, en alimentadores de esos niños. Por otra parte, un importante fenómeno social nuevo impacta en la escuela, las llamadas amas de casa deben dejar de ser esas señoras que criaban a sus hijos y le brindaban a ellos y a sus maridos la asistencia higiénica y alimentaria, comienzan a emanciparse de ese rol pasivo al que las había sometido la sociedad patriarcal y machista de los siglos XIX y XX y comienzan a volcarse al mercado laboral, aun en las condiciones de desigualdad salarial a las que eran sometidas. En la estructurada familia patriarcal, en la que el hombre era el proveedor de dinero y la mujer la administradora de los mismos en el hogar, los niños comienzan a ver como la madre ya no es más la que los levanta, higieniza, lleva a la escuela, los espera a la salid y se convierte en otra figura parental ausente durante largas horas del día en las que tiene que cumplir con sus obligaciones de trabajadora asalariada. La mujer comienza a sufrir una doble carga laboral, la de mantener la casa y la de su empleo. Los padres, sobre todo los de menores recursos y empleos peor pagos, comienzan a ver a la escuela como un espacio de cuidado y guardería de sus hijos mientras ellos permanecen en sus trabajos, y la escuela inventa las extracurricular para aumentar el tiempo de permanencia de los niños en la misma. Se agregan (sobre todo en las escuelas públicas de gestión privada) nuevas competencias co9mo computación, idiomas, educación física las que se realizan en contra turno. El beneficio de la presencialidad es precisamente este, que los padres sepan que sus hijos están encerrados en la escuela mientras trabajan y supuestamente preservados de los riesgos de la calle. Todas las otras invocaciones para justificar la presencialidad como ser los problemas de maduración emotiva del niño, la ruptura de la trama vincular que la escuela provee y la contención afectiva que les permite estar con sus pares en este espacio de encierro que constitu8ye la escuela son nada más que pretextos para justificar la razón más importante delo interés de los padres por la presencialidad. La virtualidad educa tanto como la presencialidad, el niño aprende tanto en el aula como frente a una pantalla de una computadora, y más aún el niño aprende más con la computadora que con los aburridos y obsoletos contenidos de la enseñanza áulica. Todos los que pasamos por la escuela sabemos del sufrimiento que significaba esos domingos por la tarde porque sabíamos que el lunes a la mañana debíamos concurrir a la escuela, sabemos de la angustia de febrero cuando finalizaban las vacaciones y de la alegría y el desahogo que teníamos y tienen los niños y niñas cuando llega la hora de abandonar cada día la escuela para poder ir con sus compañeritos a los parques y plazas a jugar a la pelota, u otros juegos colectivos. Pregúntesele a un niño a niña si prefiere estar en la escuela en los juegos de una plaza o parque, o con los jueguitos de su teléfono celular o su computadora y verá que la respuesta es a favor de lo segundo por muy amplia mayoría. La escuela ha dejado de tener sentido porque no se ha adecuado a los cambios tecnológicos que han acontecido en los últimos años. En mi infancia competíamos por saber cuál era la capital de un país, cuáles eran los ríos más importantes, etc. Hoy ese conocimiento es innecesario porque contamos con nuestra percepción ampliada que son los celulares en los que tenemos a disposición todos los conocimientos necesarios e innecesarios desde una capital, la población mundial o la teoría de la relatividad. Todo está en internes y Google te lo pone a disposición con tan solo un clic. Hoy contamos con los conocimientos en tiempo real al mismo momento que se están produciendo, Ud. quiere saber la composición química de un medicamento o una vacuna basta con pregúnteselo a internet, quiere saber cuántos muertos hubieron en la primera o según da guerra mundial, internet se lo dice, por eso aprender poesías de memoria, formulas como el binomio cuadrado perfecto o el trinomio cubo perfecto son un desperdicio de memoria, sin embargo la escuela, que todavía cuenta con los contenidos que tenía cuando la diseñaron, continúa con sus pedagogías y didácticas aun a costa de lo absurdo en que se constituye la enseñanza así socializada. Un ejemplo de irracionalidad de la escuela es el debate sobre la educación de calidad, es frecuente escuchar a políticos, funcionarios y aun educadores definir la calidad de la educación por el logro de los ciento ochenta días de clases en el año. La calidad de la educación está determinada por cuan actualizadas son las competencias formativas que desarrolla que posibilidades laborales habilita en el egresado, cuanto logra desarrollar el pensamiento crítico reflexivo en el educando, cual es el manejo del alumno de las nuevas tecnologías como la informática, la robótica, la inteligencia artificial, etc. Por eso no es casual que la derecha argentina esté interesada en la presencialidad en la escuela en tiempos de pandemia, es por una especulación oportunista, porque sabe cuan el el verdadero interés de los padres en la presencialidad y por una especulación electoral porque los encuestadores le dicen que defender la presencialidad les suma votos a su proyecto de poder para continuar explotando a los sectores populares en Argentina.

viernes, 9 de junio de 2017

Los mass media como medio de dominación.


Hasta qué punto los medios de comunicación de masas pueden determinar nuestra manera de percibir la realidad. Esta es una larga discusión que se viene desde el siglo pasado, momento en el cual los medios de comunicación se constituyeron en medios de comunicación de masas. Hasta la primera emisión de radio del mundo en la nochebuena de 1906 la comunicación se restringía a la palabra escrita o la comunicación verbal directa. Recién en 1920 comienzan las primeras transmisiones radiofónicas con funciones de esparcimiento. El otro medio de comunicación de fuerte influencia en el siglo XX fue la televisión, en 1927 la BBC realiza la primera emisión pública. El tercer gran medio que surge es internet, que surge en 1969 con la primera comunicación entre computadoras en la red denominada arpanet, la que en la década del noventa se extendería rápidamente configurando internet. En la burguesa sociedad industrial el poder de la clase dominante se sostenía en la represión y el consenso, siendo la represión el elemento privilegiado para contener la acción impugnadora de las masas. A partir de la gran revolución francesa los sectores oprimidos comienzan a organizarse y a levantarse contra la opresión de la burguesía que, una vez tomado el poder, deja de ser una clase revolucionaria para convertirse en la expresión conservadora de la sociedad. Durante el siglo XIX, mientras que en América Latina y Asia se desarrollan las luchas anticoloniales en las que la burguesía cumplía un rol revolucionario en Europa occidental las revoluciones proletarias son moneda corriente. Al calor del crecimiento de la clase obrera en el mundo, comienzan a surgir los grandes pensadores que trastocan la visión que existía de las sociedades burguesas, son ellos Marx, Engels, Bakunin, etc. Así como la burguesía contaba con sus medios de comunicación de masas a fin de penetrar ideológicamente en las masas trabajadoras, estos desarrollan a su vez su propia prensa escrita, la que les permitió debatir los problemas acuciantes de su existencia y pensar en el cambio social. En el siglo XVIII surge en Prusia la escuela pública y obligatoria, la que se consolida y expande durante el siglo XIX. Esta primitiva escuela tenía por principal objetivo formar trabajadores obedientes y disciplinados, no es casualidad que la misma siguiera las formas del ejército prusiano, muy posteriormente mutará hacia una organización de carácter universal orientada a desarrollar la alfabetización de los trabajadores. Durante el siglo XX, aun con el alto valor formativo de la escuela pública, esta continuó siendo un mecanismo de formación ideológica de los hijos de los trabajadores y un medio de fortalecer la dominación de la burguesía en la sociedad. Alguna vez Mao dijo que con las bayonetas puede hacerse cualquier cosa, menos sentarse sobre ellas, y la burguesía aprendió que, con solo la represión violenta realizada por sus fuerzas armadas, o con la acción de los aparatos ideológicos del estado no podía garantizar su dominio, Rusia y China en distintos momentos del siglo XX le demostrarían el valor de verdad de esta presunción. A lo largo del siglo XX el capitalismo demostró una gran elasticidad social y permitió que permanentemente sectores en situación de pobreza pudieran acceder a niveles más altos de la pirámide social. En la polémica entre Rosa de Luxemburgo y Eduard Bernstein, en la que la primera aseguraba que el capitalismo en guerra asistía a su crisis terminal y el segundo decía que el capitalismo no solo era capaz de desarrollarse aún más, sino que en el futuro otorgaría cada vez más bienestar a masas más amplias de trabajadores, la historia terminó dándole la razón al segundo, sobre todo a partir de la segunda guerra mundial cuando en muchos países capitalistas, sobre todo los europeos y EE.UU. producto de políticas keynesianas y de la construcción del estado de bienestar, lograron una creciente incorporación de las masas al confort tecnológico que se desarrolla en la sociedad de consumo. En los países más avanzados del planeta se instala la democracia representativa y avanza la ampliación de derechos de los ciudadanos, los que comienzan a gozar de atención de su salud, previsión social, educación, y amparo del empleo y de las condiciones y medio ambiente de trabajo. Un hito fundamental lo constituye la “Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH)” por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París; en la que en sus 30 artículos se establecen los derechos humanos considerados básicos, a partir de la carta de San Francisco del 26 de junio de 1945. En el plano del trabajo se universaliza la jornada de ocho horas, se reglamenta el trabajo de los niños y se otorga a los trabajadores el derecho a sindicalizarse, a tener vacaciones anuales, descansos semanales, etc. Todas estas concesiones de la burguesía son parte de la necesidad de sostener sus privilegios ante el avance de la conciencia obrera expresada en términos de lucha de clases. En la segunda mitad del siglo XX los diferentes sectores burgueses comienza a asistir a la derrota de los regímenes represivos que sucesivamente se habían instalado en América Latina y Asia, y deben ceder a la presión liberadora de los pueblos coloniales africanos y asiáticos, se inicia el proceso de descolonización que no es otra cosa que la transferencia del poder en el entorno interno de la nación a las burguesías locales, garantizando un neocolonialismo a través de la corrupción, las prebendas y el despotismo de esas burguesías locales. En América Latina por ejemplo asistimos al fin de las dictaduras y el establecimiento definitivo de la democracia representativa, quedaba demostrado el valor de los grandes movimientos insurreccionales contra las dictaduras y la necesidad que tenían las grandes empresas transnacionales de establecer reglas de juego democráticas para poder garantizar sus negocios. Existe otro factor que permite este proceso y es el fin de la guerra fría y la caída de los socialismos reales, con lo que los centros de poder mundial están en condiciones de permitir la emergencia de nuevos proyectos de construcción social en los países más atrasados. Pero todo este proceso tuvo siempre un reaseguro por parte de la burguesía, la posibilidad de penetrar ideológicamente en las amplias masas de sectores subordinados y poder definir a partir de sus intelectuales orgánicos los rumbos correctores de las economías a fin de garantizar sus ganancias. En la primera mitad y parte de la segunda del siglo XX la hegemonía burguesa estuvo determinada en América Latina por poderosos aparatos de represión que, mediante la tortura, el genocidio, la represión armada a las movilizaciones, el control sobre la intelectualidad, etc., lograron sostener los privilegios de clase. Pero la represión no garantizaba el dominio permanente, era necesario producir un cambio de subjetividad en las masas, una manera de percibir la realidad que estuviera en sintonía con el interés de clase burgués, y sobre todo del sector más concentrado de la burguesía. Cambiar la subjetividad es construir marcos de percepción de la realidad de manera tal que el sujeto perciba lo que es como lo que debe ser y no como lo que es. En este caso me voy a ayudar con la teoría de la Gestalt, según esta teoría nuestro sistema perceptivo puede percibir la figura y el fondo de un dibujo de acuerdo a su experiencia perceptiva previa, lo que para unos será figura para otros será fondo, lo que para unos será un jarrón, para otros puede ser dos caras enfrentadas. Este juego de figura fondo es muy común en nuestra vida cotidiana y nos indica que la percepción no es única, que existen múltiples formas de percibir un mismo objeto. Ahora bien, si a través de los medios de comunicación yo le presento a los ciudadanos una manera de percibir y construyo en ello una estructura de percepción, estos ciudadanos tenderán a percibir los fenómenos de la manera indicada. Un ejemplo concreto es el caso de Milagro Sala, a quien pocos argentinos conocen y muchos menos saben de lo que es su obra en Jujuy. Si a través de los medios se repite una y cien, mil veces que Milagro Sala es una india ladrona que se robó la plata del estado, una parte importante de la población tenderá a creer esto y más aún a sostenerlo como verdad irrefutable. En un informe realizado durante la primera década del siglo XIX los porteños cuando se les preguntaba por Milagro sostenían que era una indígena ladrona, una negra de mierda, etc. Cuando se les preguntaba a continuación si la conocían decían que no y cuando se los interrogaba porque si no la conocían opinaban así, ellos sostenían que si la conocían a través de lo que decía TN. En Argentina existe un fenómeno sorprendente, a lo largo de los 12 años de kirchnerismo los sectores medios y bajos se vieron favorecidos por la mejora de sus condiciones de vida y de trabajo. Los salarios aumentaron en términos reales, disminuyó la desocupación, la indigencia y la pobreza (esta última de más del 50% a menos del 30%) se vendieron más electrodomésticos, autos, hubo más turismo interno y externo, mejoró la atención en salud, se redujo la deuda externa, la argentina tuvo mayor incorporación tecnológica en calidad y extensión, siendo el país latinoamericano con mayor cantidad de celulares y más usuarios de internet en relación a su población, sus ciudadanos gozaron del respeto por sus derechos más amplio de la historia, no se reprimieron las manifestaciones, todo el mundo pudo hablar sin miedo, miles de usuarios accedieron a la vivienda propia, se ampliaron derechos como el matrimonio igualitario, la identidad de género, se juzgaron los delitos de lesa humanidad, etc. Con el cambio de gobierno en tan solo 18 meses cayó el salario real, se reprimió a manifestantes, hay presos políticos, se aumentó la deuda externa, creció la corrupción y los negociados de los integrantes del gobierno y sus empresas familiares, amigas, etc., cayó el consumo, aumentó la desocupación, quebraron pequeñas y medianas empresas, aumentaron la indigencia y la pobreza, etc. A pesar de ello se impuso un criterio de vamos mal, pero estaremos mejor criticándose el estar mejor, pero ir mal que se endilgó al gobierno anterior. Como se logró esto, con un aceitado régimen de propaganda de los medios concentrados, los que deforman la realidad ocultando datos, mintiendo, tergiversando, etc. Un ejemplo corto de como lo hacen, un periodista tira una información, un político la recoge y hace una denuncia, los periodistas toman la denuncia y difaman al denunciado y luego no se desdicen cuando se demuestra la falsedad, con lo que la gente cree que lo que se dijo era cierto. Otro ejemplo, el gobierno de la provincia de Bs. As. Descontó haberes a los docentes, cobrando muchos de ellos entre 300 y 500 pesos con lo que ni siquiera pueden pagar el transporte para ir al trabajo. Además, siembra una ola de terror entre los docentes con despidos, amenazas de despidos, etc. Frente a la situación los gremios docentes en su conjunto organizan una conferencia de prensa para denunciar al gobierno y el atropello contra los docentes. Me tomé el trabajo de recorrer todos los canales de aire y de cable a la hora de la conferencia, Solo uno de ellos C5N transmitió la conferencia de prensa en vivo, el resto (TN, Crónica, Canal 26, Canal 13, TELEFE, Canal 9, América, América 24, etc. no solo no la transmitieron, sino que no informaron a lo largo de la tarde sobre el reclamo docente. Nuestra capacidad perceptiva es limitada, solo conocemos realmente aquello que está en el campo de nuestros sentidos, más allá de ese campo solo podemos informarnos por los medios de comunicación. Pero esos medios no informan objetivamente, es decir, no nos dicen lo que pasa, sino que nos comunican aquello que ellos quieren que creamos que pasa. Si durante nuestra vida hemos sido educados para aceptar lo que nos dicen sin someterlo al tamiz de la crítica, la acción masiva de los grandes medios tendrá un poder estructurante de nuestra subjetividad. Solo nuestro pensamiento reflexivo y crítico nos permitirá realizar una búsqueda de información a través de medios alternativos. Por ejemplo, conocer a través de lo que informan medios de otros países, a establecer comunicación por medio de redes sociales, ordenar y comparar la información, realizar lecturas a partir de lo que nos ocurre a nosotros mismos y a los miembros de nuestro entorno, etc. Los medios tienen un poder formador y deformador de las realidades en las que acontece nuestra vida, pero lo importante es que ese poder no es absoluto, porque si lo fuera, cualquier cambio sería imposible. Es necesario transformar las matrices de pensamiento de nuestros hijos, contrarrestar la acción de los aparatos de prensa, de las escuelas, de los partidos, orientados a anular el pensamiento diverso, distinto. Como decía Castoriadis, solo es posible el cambio si transformamos el pensamiento heterónomo en pensamiento autónomo, es decir si nos empoderamos de nuestra capacidad de determinar autónomamente las normas que rigen nuestra vida y luchamos para destituir las normas de la sociedad heterónoma que fueron establecidas externamente a nosotros tanto en lo espacial como en lo temporal. Le propongo un ejercicio descartiano (por Descartes) no crea nada de los que dicen los periodistas, ponga todo en tela de juicio, no crea nada, porque ellos no tienen pensamiento propio, sino el que les impone la línea editorial del medio para el que trabajan, en definitiva, son asalariados. No crea en nada de lo que le dicen los políticos, ellos no tienen un pensamiento propio, repiten lo que les indica su organización, sea verdad o mentira, no crea en nada de lo que le dicen sus maestros y profesores, en definitiva, ellos repiten lo que dicen los libro o lo que les enseñaron, no crea en nada ni en nadie, organice su propio pensamiento, a partir de todo los que le dicen, todo lo que escucha, todo lo que lee, todo lo que observa y no solo de los medios, fundamentalmente de las personas que están a su alrededor en forma directa o de las que tienen contacto con Ud. a partir de los medios de comunicación como el teléfono, el correo electrónico, etc., y luego confronte sus propias conclusiones con las de los periodistas, los políticos, los científicos y las personas cercanas. Cuando deba votar no escuche lo que dicen los economistas, no espere que en el futuro le vaya mejor, mire su economía, y vote por los que a su juicio harán algo para que en el futuro le vaya mejor, o porque en el pasado hicieron algo que permitió que después le fuera mejor. Los medios tienen mucho poder, pero ese poder emana de nosotros. Hasta la próxima