domingo, 28 de agosto de 2011

Sobre el progresismo.


En la década del 70´, existía una clara diferenciación entre la izquierda y la derecha, quienes nos enrolábamos en la izquierda nos definíamos como socialistas y preconizábamos la necesidad de hacer política para construir una sociedad sin clases en las que las relaciones entre ciudadanos se basaran en la igualdad y la democracia.
La democracia que hacíamos referencia, no era cualquiera, nuestro paradigma era la democracia directa y nuestro modelo de organización estatal era la dictadura del proletariado, definido como un régimen más democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas.
El socialismo del que hablábamos, no era cualquier organización social, se diferenciaba claramente del capitalismo al que impugnábamos,  ya que sostenía la necesidad de abolir la propiedad privada de los medios de producción.
Por esos años existía una clara división política entre los revolucionarios socialistas y la socialdemocracia, mientras que los primeros sosteníamos la necesidad de desmontar el Estado Burgués, los segundos veían en la democracia y en el capitalismo un camino hacia el ideal socialista.
Había una distinción que se daba entre reformistas y revolucionarios. Los reformistas (socialdemócratas) estaban agrupados en la Internacional Socialista (la segunda internacional) y los revolucionarios se nuclearon al principio en torno a la tercera internacional.
Los revolucionaros de aquella época cometíamos errores de ortodoxia ideológica y miopía política.
Entre los primeros podemos contabilizar una adhesión dogmática los principios, que no eran ya los  del marxismo, sino su interpretación bajada desde la ortodoxia leninista primero, estalinista después, y finalmente del trotskismo, entre los segundos la falta de un programa de cambio acorde a la comprensión del ciudadano común.
Mucha sangre ha corrido en los enfrentamientos entre estas tendencias del marxismo contemporáneo, pero asombrará al lector que afirme que las tres principales tendencias del marxismo del siglo veinte (leninismo, trotskismo y estalinismo) compartían los postulados políticos en casi toda su esencialidad.
En los años de plomo, la izquierda se definía por una serie de presupuestos básicos, violencia, construcción del partido, gobiernos obrero y popular, construcción del socialismo, abolición de la propiedad privada, dictadura del proletariado. En el margen derecho del movimiento estudiantil estaba la izquierda tradicional, los partidos reformistas, tanto el socialismo socialdemócrata, como el Partido Comunista Argentino que se diferenciaba de la izquierda revolucionaria que había sido dada a luz, en virtud de la voluntad de los jóvenes ansiosos que rompieron con esos partidos organizando un sinnúmeros de organizaciones políticas de vanguardia como los Partidos Revolucionarios de los Trabajadores (PRT ) uno dirigido por Santucho que editaba el periódico “El Combatiente”, y que más tarde diera origen al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)  y el otro que con su periódico, “La Verdad” tenía una impronta más sindicalista, el Partido Comunista Revolucionario, (PCR) desprendimiento del viejo Partido Comunista, el Partido Obrero (PO), una organización maoísta Vanguardia Comunista y los grupos armados de la juventud peronista Montoneros, Peronismo de Base, etc. Más tarde surgiría la llamada Izquierda Socialista que se diferencia de la Izquierda Revolucionara por su caracterización de Argentina como país política y económicamente independiente, y en la cual lo que estaba a la orden del día no era una revolución burguesa sino la construcción directa del poder obrero.
Cuales son los errores a lo que me refiero, en primer lugar la cuestión de la conciencia. La izquierda reclutaba principalmente sus cuadros militantes de la pequeña burguesía, fundamentalmente de los estudiantes universitarios, nunca tuvo una gran inserción entre los obreros, ya que sus miembros provenían de las familias profesionales acomodadas que podían pagar los estudios superiores a sus hijos.
Desde el marxismo se sostiene que existe una conciencia inmanente de los trabajadores. Siguiendo y profundizando a Hegel, Marx separa la conciencia en sí, a la que define como la conciencia que tienen los trabajadores de ser una clase social determinada, y que la construyen en su lucha sindical (tradeunionista) de la conciencia para sí, es decir la certeza que asumen los trabajadores de que además de ser una case social, son la clase que dirigirá el proceso de cambio social que conducirá al socialismo como etapa intermedia y al comunismo como objetivo estratégico.
Esta conciencia en Lenin, que es externa a la clase obrera, se traducirá en la concepción de un portador externo a la clase, que debe acaudillar a las masas y que no es otra cosa que el partido de los trabajadores.
Es conciencia externa, que viene desde el afuera y se implanta en la clase obrera por acción de un agente portador que concientiza, el partido. El problema reside determinar quién autoriza a tal o cual partido como portador y en los setenta existieron más de cien partidos o grupos revolucionarios que se definieron como el partido dela clase obrera.
La cuestión de la conciencia no es un tema menor, si tal grupo se autoriza como el partido, será él  quien defina los intereses y necesidades de la clase, de esta manera un grupo que se autoriza como tal, puede, por medio de las armas, sin consenso social tomar el poder, incluso contra los deseos dela clase que dice representar. Muchos ven en el estalinismo una desviación del pensamiento de Lenin, pero es una pensadora tan clara como Rosa de Luxemburgo quien pone blanco sobre negro que el pensamiento estalinista expresa fielmente lo que en la teoría y en la práctica sostenía Lenin.
Rosa dice en Reforma o revolución (y cito de memoria) más o menos lo siguiente. La dictadura del proletariado no es más que la dictadura de un sector dela sociedad sobre toda la sociedad, dentro de este sector la dictadura de un grupo (el partido) sobre toda la clase, dentro del partido es la dictadura de un grupo (el Comité Central) sobre todo el partido y dentro del Comité Central es la dictadura de un hombre sobre el Comité Central, Ud. camarada Lenin.
El problema de la conciencia se enlaza  directamente con el problema de la violencia y la legitimidad. Si un grupo de militantes se auto legitima como representante y portador de la conciencia y los intereses obreros legaliza la toma del poder en una sociedad en forma arbitraria. Esta cuestión es también importante en la actualidad porque a veces algunos grupos se apropian de las organizaciones y las asumen como propias, en tanto ellos representan el interés del “pueblo” lo que piensan es lo que le interesa al “pueblo”.
La conciencia se relaciona también con la cuestión del poder. Un autor contemporáneo ha desarrollado la idea de cambiar el mundo sin tomar el poder, me refiero a John Holloway, sería muy largo discutir sus presupuestos, pero lo que me interesa rescatar es que el autor afirma que si un determinado actor político, se incluye en las prácticas políticas (democráticas o no) de la toma del poder, termina incluyéndose en un campo en el que a la corta o a la larga será lo mismo que pretende cambiar[1].
Por otra parte, la unívoca referencia de este paradigma al poder como un poder centralizado y negativo, el poder impide y reside en el Estado quien tiene todo el poder, contrasta con los estudios de Foucault, respecto al carácter descentralizado y positivo del poder, según el cual todos los actores sociales tienen poder, y la prevalencia de uno u otro poder es el resultado de la existencia de múltiples nodos de poder que pugnan en la sociedad.
Un tema central en los debates de la izquierda setentista, era la cuestión de la caracterización de la estructura económica argentina y la consigna de poder resultante de esa caracterización. Si se pensaba a la Argentina como una colonia o semi colonia, necesariamente se hacía referencia a la necesidad de desarrollar una etapa capitalista en el proceso revolucionario y se visualizaba un sector de la burguesía al que se consideraba progresista. Era lo que se preconizaba como la necesidad de es desarrollar una etapa democrática burguesa que liquidara las rémoras feudales o semi feudales.
Esta consigna llevaba a algunos partidos (la llamada izquierda revolucionara) a luchar por la implantación de diversas formas de organización política del Estado (gobierno obrero y popular, gobierno de amplia coalición democrática, gobiernos popular con hegemonía obrera, etc.) y que en los hecho no eran más que variantes de los frentes amplios populares que surgieron en Europa en el siglo veinte.
Y acá aparece la idea a la que me quiero referir, el progresismo en los setenta respondía a la creencia den la existencia de un sector de la burguesía que se consideraba progresista y con la cual se imaginaba la posibilidad de realizar un recorrido conjunto durante el cual se realizaran las tareas democrático-burguesas necesarias para avanzar en la construcción del socialismo como modelo social que niega al capitalismo para lograr la síntesis superadora que es la construcción de la sociedad sin clases, fin estratégico del movimiento socialista de siglo XIX.
La idea de progresismo, contiene dentro de sí, la utopía de que la sociedad es un modelo de cambio dinámico que avanza paso a paso en la dirección del progreso social. Recuerdo en este momento la frase de Marx, retomada en “Un paso adelante y dos atrás” por Lenin,  a diferencia de las revoluciones burguesas que avanzaban de victoria en victoria las revoluciones proletarias avanza y retroceden a puntos de partida en el proceso revolucionario (cito de memoria).
Es que en ese momento dominaba el paradigma positivista que imaginaba a la ciencia, y la ciencia social por excelencia como el motor del progreso social. El siglo veinte demostró con sus guerras, el nazismo, el falangismo, el socialismo real, etc., lo errado de esta concepción, la especie humana retrocede a escenas de horror inconcebibles, destruye lo hermoso construido y se sumerge en dramas espeluznantes que ni el peor de los romanos hubiera imaginado. La democracia griega naufragó y se necesitaron miles de año para que resurgiera con fuerza en el contexto humano durante la revolución francesa.
La historia no siempre es un camino de mejora de la humanidad, las experiencias más significativas de la cultura se ven alternadas por espantosos retrocesos que implican genocidios, destrucción y muerte (un movimiento revolucionario como el cristianismo que se basaba en el amor, dio lugar a un horror tan grande como la inquisición que se basaba en el dolor y la tortura).
El progresismo, en la actualidad no es más que un ropaje hipócrita de ciertos actores políticos que diciéndose socialistas, ocultan que defienden el interés de la burguesía, que comulgan con la explotación, que no erradican la miseria y la segmentación social.
Son intelectuales vergonzantes que suelen defender los intereses de os grupos mediáticos y que en nombre dela libertad d prensa sostienen los privilegios de sus patrones, son los que trafican ideología diciendo que adhieren a las patronales agrarias avariciosas porque el campo es la columna vertebral de la argentinidad, en definitiva son los que diciéndose socialistas sostienen los peores actores de la sociedad capitalista.
La tradición social de la revolución francesa nos dejó un legado, mientras la burguesía clamaba por la libertad y hacía de ella un factor excluyente del progreso social, los miserables y pobres sans culotes de París exigían la igualdad, como medio de salir de la humillación y el sometimiento al que lo habían sometido los aristócratas, y que pretendían continuar los burgueses.
Se puede estar en el partido dela reforma o el de la revolución, es un legítimo derecho a pensar en el cambio pausado o el abrupto, pero creo que es honesto no esconderse tras la ambigua idea del progresismo para conseguir votos delos humildes y relegados de la sociedad para luego gobernar según los reclamos de lo más encumbrado de la misma, manteniendo la pobreza y la inequidad.
Hasta la próxima



[1] En este sentido recomiendo la lectura de la parábola de George Orwell en Rebelión en la Granja y en 984, agua crítica al pensamiento Leninista y estalinista y aún al trotskista.

lunes, 15 de agosto de 2011

Cristina Coraje


Hoy es un día muy especial, un día en que recordaremos como una mujer, sola pero valiente, que supo enfrentar el poder de los medios, demostró que no son omnipotentes en el proceso de construcción de la realidad, que los ciudadanos somos los que construimos a sociedad y que por suerte la política en tato se democratice y amplié estará cada vez más mediatizada de los medios.
Aunque los mass media se esfuercen, la realidad aparece por detrás de la escena montada por ellos y dice presente contrariando el discurso mediático que durante los últimos años trataron de construir los grupos concentrados y hegemónicos.
Cuando la derecha partidaria del “orden” representada por el matrimonio Duhalde pontificaba la derrota del oficialismo, surgió la larga sombra de una mujer valiente y se proyectó a toda la geografía del país demostrando que los argentinos no somos la Capital, que a la hora de definir nuestro destino nacional apoyamos a una propuesta que en los últimos años demostró ser eficiente en la construcción de una sociedad más igualitaria.
Cristina apareció muy temprano a dialogar con sus ciudadanos, demostró su valor y entereza y, lejos de situarse en el campo de la soberbia que expresan algunos candidatos de la derecha más reaccionaria y conservadora, tales como Carrió y Duhalde, se presento con una arenga humilde y democrática, que buscó incluir a todos.
En su aparición destruyó varios mitos, el primero el de su soberbia y autoritarismo, Muy lejos de esa imagen proyectada por los medios hegemónicos, hablo de la necesidad de unir a los argentinos, tendió la mano a los opositores y marco los logros que en materia de ampliación de los derechos sociales de las minorías y los derechos de los actores políticos obtuvimos los argentinos bajo su liderazgo.
Su discurso contrastó con el autoritarismo de Duhalde, que con un discurso más cerca de la dictadura genocida que de la democracia, remarcó la presencia de banderas “subversivas” en el acto del Frente para la Victoria o lo acusó de tener ideas que no tienen que ver con la nacionalidad (ideas extranjerizantes podría haber dicho) solo le faltó la recomendación que hiciera el líder de la avariciosa patronal agraria y candidato de Carrió (Llambias) acerca de enarbolar de un sucio trapo rojo en lugar de la bandera nacional, o de un De Narváez que persistió en la cantinela del supuesto autoritarismo de Cristina y sus llamados a cambiar la política, término que utiliza muy frecuentemente, pero que pareciera carecer de significado en su práctica reaccionaria como empresario y dueño de medios de comunicación.
No se vio a una Carrió, especialista en pontificar el desastre electoral del Frente para la Victoria, la misma que decía que Cristina no se iba a presentar a la reelección por miedo a perder, o un Alfonsín cada vez más pálido y deshilachado clamando patéticamente su triunfo en Octubre.
En el cuadro general de la oposición los únicos que parecieran preservarse de la debacle, son el candidato Hermes Binner, del Frente Progresista, que con su modesto diez por ciento de los votos parece proyectarse para el 2015 y el líder del Partido Obrero que superó ampliamente el porcentaje necesario para presentarse a la elección de octubre.
No quiero extenderme en un análisis electoral, que con el pasar de los días incitará a los periodistas a hacer correr ríos de tinta en pro y en contra de nuestra presidenta. Quiero referirme al valor de una mujer que en una escena de soledad enfrentó a los poderes más grandes de nuestro país: el mediático y el económico.
Me resultó sobrecogedora la escena en la que la Presienta abrazada a su hija recordó a Néstor.
Solas en un abrazo interminable, en el medio de un escenario inmenso, era una postal del valor de dos mujeres que en el triunfo aparecieron solitarias. Unidas en un abrazo, como si intentaran protegerse la una a la otra, pero rodeadas de todos los que están con ellas.
Y es que, a diferencia de lo que intentaron hacer aparecer los representantes de la “prensa canalla”, Cristina no representa ni el odio, ni el autoritarismo, su presencia en el escenario fue una expresión de amor y tolerancia.
Permítaseme compartir la sensación que experimenté durante su discurso, pude ver a una líder que enamora a su gente, porque Cristina enamora con la suavidad de su tono y la firmeza de sus convicciones, y con una oratoria clara y llena de contenido.
Pero también pude ver a un ser humano excepcional, una persona que sufre el embate despiadado de sus opositores. En sus ojos podía verse la tristeza de quien ha perdido en poco tiempo a su compañero y compartido el dolor de un hijo y una nuera que perdieron un embarazo. Vi la emoción de alguien que habiendo alcanzado todo, siente que le falta lo sustancial, el hombre con que compartió una vida. Pude observa a una persona que en su soledad busca el apoyo reconfortante de sus hijos, y de a gente que la ama hasta el éxtasis. Y lo más importante vi a un ser humano lleno de convicciones, que defiende con entereza, lleno de ilusiones y sueños que busca afanosamente hacerlos realidades, una estadista que puede mostrar lo que hizo, y que lo que hizo no es poco, pero que es capaz de admitir que cometió errores y lo que hizo no es suficiente, alguien que nos dice que hay que hacer más para alcanzar una sociedad igualitaria y democrática.
Viendo esa vena humana de una estadista, pude saber por qué Cristina enamora a su pueblo, es porque ella pulsa la misma cuerda que la gente, habla su mismo lenguaje, en cada acto confraterniza, dialoga con el público, toma lo que éste dice y lo incorpora a sus decires, porque Cristina es uno de los nuestros, y recuerdo en este momento las palabras de Hebe de Bonafini refiriéndose a Néstor, cuando dijo que uno de los nuestros había llegado a la Rosada.
En este punto es necesario clarificar que entendemos que somos “nosotros”, “nosotros” son todos aquellos que creemos en valores humanos, que soñamos en una sociedad más justa, que luchamos por cambiar cada día un poquito, sabiendo que como dijo don Atahualpa, “piedra sobre piedra y piedra hace que uno pegue el grito, la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena” y trasladándolo a la sociedad, debemos reflexionar que las sociedades no cambian solo por la voluntad de un hombre o una mujer, ni siquiera de un partido o de un generación, las sociedades cambian por esa voluntad de transformación que tenemos “nosotros”, que cada día en nuestro trabajo, en nuestra familia, en la vida cotidiana, sumamos granito a granito lo que en algún momento y mirando largos períodos históricos, podrá visualizarse como cambio.
Y el gran valor de Cristina es que además de ser una estadista, de ser una política inteligente y emprendedora, es una de “nosotros” de la gente buena que no resiste más ser oprimida por la derecha conservadora y reaccionaria, es parte de esa juventud maravillosa a la que se refería Perón, que se inmoló en los años de plomo y que fue asesinada por los militares que sostenían un discurso similar al que sostienen hoy los Duhalde, Carrió, De Narváez, Alfonsín y tantos otros representantes de la derecha reaccionaria.
Son los mismos que pidieron la renuncia de Zaffaroni y arremeten contra las Madres de la Plaza o las Abuelas, los que claman por el orden y la mano dura a cargo de una policía represiva; y defienden y se enorgullecen de defender a los monopolios mediáticos concentrados como los grupos Clarín y La Nación.  Los que defendieron a las avariciosas patronales agrarias cómplices del genocidio de la dictadura, los que no quieren que haya matrimonio igualitario, ni la democratización de los medios de comunicación. Los que exigen penalizar el aborto o el consumo de drogas, los que sostienen que la sociedad no es parte y responsable de inclinación a la violencia y a la delincuencia de algunos oprimidos y marginados que la ven como la única salida a la miseria y sufrimiento que los condena una sociedad injusta, en definitiva son los que estigmatizan a los sectores más dinámicos del cambio social, la juventud y los trabajadores.
Frente a ellos se alza la figura gigantesca de una mujer que ve en la juventud y en los trabajadores, en los sectores más vulnerables de la sociedad, la esperanza del futuro.
Muchos son los errores que puede haber cometido Cristina, quien no hace no se equivoca dice el saber popular, muchas son las diferencias que podemos tener con su ideología, pero sería de necios no reconocer que ella es una de “nosotros”, que es una de nuestras mejores mujeres, que es una guía material y espiritual de los sectores vulnerables y marginados y que en definitiva Cristina es una pasión que nos enamora porque nos hace pensar que un futuro mejor sí es posible.
Hasta la próxima.

martes, 9 de agosto de 2011

Ética, moral y poder en la sociedad actual. El caso Zaffaroni.


En los últimos días hemos sido avasallados por la información acerca del llamado “caso Zaffaroni”.
Se podría contestar a los pequeños argumentos respecto de si el Juez cometió un descuido intolerable para su alta dignatura, si tenía conocimiento o no del destino que se le iba a dar a los departamentos alquilados, sobre cómo debe ser el comportamiento de un Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, etc. etc.
Pero creemos que existe algo más importante,  debemos preguntarnos acerca de porque la prensa canalla tiene tanto interés en ventilar esta cuestión en un momento electoral.
La segunda pregunta tendría que ser, si el interés de acometer contra Zaffaroni es exclusivo de la “prensa canalla” o es parte de una estrategia mayor de los sectores de la derecha argentina más fundamentalista, vinculada a los sectores religiosos, interesada en desmontar la apertura social, cultural, ideológica y política que los argentinos venimos construyendo desde el retorno a la democracia y fundamentalmente desde que el kischnerismo está en el poder.
Muchos conocidos, de buena fe han criticado al Juez creyendo sostener ideas progresistas, pero es interesante ver quienes fogonean el enjambre de diatribas contra Zaffaroni.
En estos días circula un correo electrónico que habría firmado un ex juez José Humberto Donatti. Vamos el contenido de ese correo y cito textualmente: “Zaffaroni es la cabeza visible de un movimiento que viene desde los años 60, 70 en el neo marxismo europeo triunfante... que a nivel sociológico impuso una nueva antropología seudo científica, completamente falsa, cuyo eje es
Gramsci.  Consiste en sostener que el ser humano es un ser social que construye la realidad a partir de la lógica del amo versus esclavo, una lógica del dominio y una dialéctica de lucha interminable de rebelión.”
Más allá de lo infundamentado de la crítica, que solo se basa en decir que es falsa sin decir porque lo es, lo que demuestra el texto es el carácter reaccionario y fundamentalista de quienes atacan a Zaffaroni, es el mismo discurso que en tiempos  de la dictadura militar hablaba de los sucios trapos rojos que pretendían cambiar la bandera nacional mientras callaba el genocidio de nuestros hermanos.
Pero continuemos con el texto para ver más sobre este discurso: “Esa base falsa y perversa se infiltró en todos los ambientes universitarios argentinos y la enseñanza terciaria se convirtió en una enorme escuela de vaciamiento de todo sentido común, y la "creación" (léase manipulación) de la realidad a partir de ese presupuesto. Todo fue y es "ideologización", propaganda, penetración ideológica a todos los niveles. En este esquema todo pasa por el rasero de la lucha contra el poder sin advertir que en su base está la anarquía, la eliminación de toda jerarquía, salvo la de ellos y la imposición de una espiral de violencia inacabable.”
Este discurso, es el que condujo durante años a la paz de los cementerios, que nos impidió a los jóvenes expresarnos, tener ideas propias, que se enfurece porque en la Universidades impulsamos el pensamiento creativo y la crítica social, porque los jóvenes luchan y se movilizan por una sociedad más justa y solidaria, son los que temen que así como se juzgaron a los militares genocidas, ahora se comience a juzgar a los economistas, médicos, jueces, etc., cómplices del genocidio.
Debatir, movilizarse, no es penetración ideológica, no es anarquismo, que por otra parte es una marera digna y lícita de pensar lo social, es ejercer la democracia en toda su intensidad aunque estos fósiles reaccionarios y fundamentalistas  traten de retrotraernos aun pasado de luto en el que algunos vivieron a costa de un privilegio sostenido por el terror y el genocidio.
Y continúa el autor: “Así comenzó todo por ejemplo con el famoso Mayo francés del 68 que entre
nosotros se transformó en la desjerearquización de todo docente universitario que no pensara como ellos. El alumno controla al docente, las aulas son centros de difusión ideológica y en esos seudo "valores" comienza a cimentarse la nueva oligarquía del intelecto cuya base es la nada, la reivindicación, el odio, el resentimiento, la lucha de todos contra todos, la confusión, el desorden,
lo que Ortega definió como "rebelión de las masas" pero a nivel universitario = perversión. En esa inmensa corriente de mentira, Zaffaroni -con inteligencia indudable y tenacidad de escritura, conferencias, difusión con su supuesta y descontada jerarquía de arlequín en hilos tenebrosos- impuso su nombre, ingresó al procerato "progre". Por sus frutos los conocerán: ¿cuál fue su fruto?
La destrucción del derecho penal a manos de la idea de que el delincuente es un producto social. La persona no existe, lo hace malo la sociedad. No hay ilegitimidad, no hay delito, luego no hay pena no hay derecho.
Como vemos es el discurso del oscurantismo más retrógrado, el discurso de los que quieren retrotraernos a épocas en las que ser homosexual era un delito o en el mejor de los casos una enfermedad, en el que los drogadictos eran seres perversos a los que hay que condenar, y si es con cárcel mejor así no contaminan a los seres puros que son esos sujetos deleznables de la derecha cavernícola; tiempos que todavía perduran y que hacen que una joven violada no pueda abortar porque una jueza ultramontana le niega el derecho.
A los canallas que sostienen estas ideas, que tan caro pagamos los argentinos, costándonos la destrucción de una juventud reflexiva y crítica de los setenta, les decimos que no estamos dispuestos a aceptar sus sucias mentiras, que daremos el debate contra los restos de una ideología propia de trogloditas, que en estos momentos es sostenida y difundida por la prensa canalla. Les decimos que no queremos destruir el derecho, queremos elevarlo al rango de la equidad y la solidaridad, queremos que surja un nuevo derecho, que se base en reconocer la responsabilidad de la sociedad con sus inequidades y fracturas en la producción de la inseguridad y el delito.
También les decimos que no vamos a permitir que destruyan a los símbolos más preciados de la lucha contra la dictadura asesina y por la construcción de la democracia, como las Madres de Plaza de Mayo, La Abuelas, el Juez Zaffaroni, Los piqueteros de diferentes posturas ideológicas, los luchadores sociales como Milagros Sala, De Elías, Alderete, y tantos otros, aunque a veces tengamos diferencias con ellos, nos encontrarán unidos como un muro para contener los bastardos objetivos de quienes quieren volver a la Argentina del privilegio, de la muerte y el terror.
Es por ello que debemos ser muy  responsables en este momento, en el que los sectores más reaccionarios desarrollan lo que Gramcsi denominó la batalla cultural, intentando destruir la conciencia social que les permita para crear el terreno de una nueva dictadura sangrienta.
La derecha retrógrada que apoyo el genocidio no desapareció, ni siquiera está derrotada, esta agazapada esperando su memento para reinstalar la república conservadora que tan bien le viene a sus intereses y que les permita liquidar los avances de los últimos años, los juicios a los genocidas, la ley de medios, el matrimonio igualitario, etc.
No se trata de defender a Zaffaroni por ser Zaffaroni, se trata de ser conscientes que estamos ante una ofensiva más amplias de lo más execrable de la sociedad, esos que estuvieron involucrados intelectual o materialmente con los delitos de lesa humanidad. No defendemos a las Madres solo por su limpia trayectoria en pos del juicio y castigo a los culpables el genocidio, o a las abuelas por su lucha incansable por recuperar a los nietos, sino porque sabemos que también son símbolos  de una sociedad que recién comienza a despertarse de la larga pesadilla en la que vivió, que comienza el largo camino en la búsqueda de la autonomía, que solo se puede alcanzar con un pensamiento crítico y reflexivo que haga de la memoria activa un instrumento para no olvidar, para recordar que todos los días afianzamos un poco más la sociedad equitativa y solidaria que buscamos.
Debemos señalar en cada momento a esos políticos “progresistas” como Carrió que se jactan de haber defendido a nefasto Grupo Clarín al cual se  someten diariamente, debemos recordarle a Ricardo Alfonsín las diferencias que tiene con su padre que nunca se hubiera aliado con empresarios de derecha que conculcan los derechos  de periodistas a ejercer dignamente su profesión, que batalló contra las patronales agrarias, debemos recordarle a Duhalde su concubinato con la negra década del menemato, y los asesinatos de Kotesky y Santillán, cuando defendían los derechos de los excluidos, por la policía de su interinato como presidente y a su mujer que estamos en contra del orden que predica, no es más que el sometimiento del espíritu rebelde que busca liberarnos, y más precisamente de ese orden retrógrado que cree que a la pobreza se la elimina con manzaneras y dádivas, en fin debemos ejercitar la memoria y denunciar a todos lo que fueron, son y pretenden ser  el partido del orden, que no es otra cosa que el viejo conservadurismo de la década infame disfrazado de progresista.
Desde estas humildes páginas convoco a todos los que conservan el espíritu rebelde de los setenta a salir a la calle, a firmar solicitadas, a hacer sentir nuestra voz en la defensa de estas figuras señeras de la lucha por los derechos humanos y el juicio y castigo a todos los culpables, ya que es la mejor garantía para aportar una sociedad justa y solidaria.
Hasta la próxima.

martes, 26 de julio de 2011

El fenómeno Del Sel, que significa?


En las elecciones de Santa Fe, hubo sin duda, un dato novedoso, un comicastro de segunda categoría, sin trayectoria política, y sin ninguna idea de que hacer en caso de acceder a la casa gris, casi gana las elecciones.
Pero por nuevo, este dato no deja de ser repetido, en nuestra reciente historia democrática, hemos asistido a diversos experimentos de esta índole, deportistas como Carlos Reutemann y Daniel Scioli, cantantes como Palito Ortega, genocidas como Antonio Bussi, accedieron a la gestión, todos ellos por voto popular, per, por lo general, iniciados en la gestión por la mano de algún político de fuste.
Casi todos duraron dos mandatos, pero lo común en ellos es que luego de transitar el aparato del estado se eclipsaron y desaparecieron de la escena pública. Otra característica saliente de este tipo de experimentos, es la ideología de derecha que portan por lo general estos “noveles” políticos.
El caso de Miguel Del Sel no es distinto. Sus principales características son una ausencia total de ideas respecto a la gestión de lo público, en los debates que pudimos ver en Santa Fe se lo observó balbucear frases incoherentes, plagadas de lugares comunes, en las que manifestaba que él estaba allí solo por la voluntad de Macri.
Otra de las características de este “político” capo cómico es que no poseía ni posee ninguna estructura técnica para gobernar, como herramientas de trabajo exhibió un voluntarismo extremo y una inocencia e ingenuidad rayana con la psicosis.
Entonces dos son las preguntas que deberíamos formularnos, la primera es acerca de si Miguel Del Sel tenía derecho a postularse, y la respuesta es taxativa, por supuesto, como tuvo derecho la pornostar italiana “La chicholina”, o el payaso Kinko en los EE.UU. y tantos otros.
La segunda pregunta es qué significa este tipo de postulaciones. A mi modesto entender constituyen un vaciamiento de la política, es, por usar un término remanido, la “tinelización” de la misma.
La política se connota con construcción de futuro, con gestión de lo público, con proyectos estructurados de acción, con debate ideológico, con intercambio y lucha de ideas. Y acá es donde consideramos patética la postulación de Del Sel, no porque es un cómico que quiere intervenir en política, sino porque su intención es hacer de la política una pieza superficial y chabacana. Es patético ver a una masa informe con miles de globitos saludando a un cómico que en el escenario solo hace lo que siempre hizo, actuar de clown, con su lenguaje de “la Tota” Del Sel, a juzgar por sus ideas manifestadas en los debates ni siquiera superó la mediocridad general de la política, y no podía hacerlo porque él no postulaba, actuaba.
Pero lo más dramático es el juego del escondite que los medios de comunicación monopólicos hicieron con lo ocurrido en las elecciones de Santa Fe.
Se preocuparon por mostrar la “derrota” del kischnersmo, manipulando las cifras, mostrando las que les convenía, ocultando las otras.
Analicemos un poco las cifras.
Es cierto que el cómico sacó el 35% de los votos, que Rossi solo alcanzó el 22% y que Bonfatti ganó con un exiguo 38%.
Esta mañana busqué en Clarín la información sobre las elecciones, se coloca a grandes títulos la excelente elección del PRO (35,17%), pero nada se dice dela excelente elección de María Eugenia Bielsa (34,70%), candidata a diputada por el kischnerismo que llevó a su lista al triunfo en el rubro diputados con la misma cantidad de votos que Del Sel. Se informa del triunfo de Bielsa en un cuadradito de cinco por cinco cm en el interior del diario y poco o nada se analiza respecto al novedoso hecho, único en todos estos años de democracia, y creería que en las elecciones que se dieron a lo largo de la historia de Santa Fe,  que constituye que el gobernador electo no tiene mayoría en diputados porque su partido perdió la elección, no es esto acaso un dato tan o más importante que el hándicap electoral de Del Sel.
Los sesudos periodistas de Clarín, con todo su curriculum, no analizan, como lo hubieran hecho si la situación hubiera sido al revés, que si bien Rossi sacó el 22% de los votos es mas del doble del 9% que sacó hace dos años y que el PCyS bajó mas de diez puntos puntos del porcentaje alcanzado cuando Binner ganó la gobernación hace cuatro años.
Tampoco se informa que el Pro en el rubro diputados sacó menos del 15% de los votos y que el candidato a senador de ese partido tuvo el 13% de los votos en el departamento Rosario.
No pude leer ningún comentario sobre un hecho que se repite desde que se inauguró el “novedoso” método de boleta única, en diputados 303.699 votos no fueron a ningún partido, fueron impugnados, anulados, en blanco, etc., es decir el 16,20%. Esto muestra que un importante número de ciudadanos no comprenden el sistema de voto y se equivocan, poniendo de manifiesto, junto al desconocimiento respecto a quien votamos, las falencias de este sistema de elección. Y no vale decir que las listas están expuestas en las cabinas de votos, porque se imaginan cuanto demoraría un ciudadano que pretendiera leer cada una de estas listas al momento de votar, la elección se haría interminable.  
Es muy claro, si observamos el mapa del voto, notamos que el candidato Rossi fue castigado con el rechazo de los ciudadanos de las pequeñas ciudades con población agraria, que no le perdonan su papel protagónico en el parlamento apoyando la 125 cuando las avariciosas patronales agrarias pugnaban por una mayor porción (a la cuantiosa que tienen ahora) de la renta nacional en el reparto.
Esas patronales agrarias que nos quieren hacer creer que Argentina es el campo, sin reconocer que la Argentina son todos los sectores económicos que se desempeñan en nuestro país. O acaso, esas mismas patronales que nos venden el paradigma de que el agro es casi el único sector que produce no usan los bienes producidos por la industria, el conocimiento que les brindan los científicos y técnicos, etc. Esto lo digo sin dejar de reconocer el valor que tiene el campo en la producción de la riqueza nacional, o la importante trasformación de este sector de la economía con la inclusión de tecnologías de punta en la explotación agraria.
En Santa Fe cada uno de los sectores en pugna ganó algo, el oficialismo provincial ganó la gobernación y la Cámara de Senadores, el kischnerismo ganó la Cámara de Diputados, el PRO y Duhalde hicieron una elección inesperada que les reditúa de cara a las generales de octubre. Hasta Proyecto Sur tuvo su rédito y con sus casi 60.000 votos logró una banca para Carlos Del Frade, un incansable luchador de las causas de los más humildes, con larga militancia en las luchas de los trabajadores de prensa, un periodista honesto y profesional que sin duda va a darle una dinámica distinta al nuevo parlamento denunciando y apoyando las reivindicaciones de los trabajadores.
Hoy al mediodía, en el programa que hace Carlos Vilarodona, en la FM Tango Rosario, se dio un interesante debate acerca de lo que nos dejaban estas elecciones, me quedo con algunas conclusiones, la que enunciara José Luis Comas planteando la necesidad de re significar la acción política para no caer en el brutal vaciamiento de ideología, contenidos y propósitos que se está tratando de hacer con la política, y el comentario de Carlos Vilarodona respecto que en este momento se hace necesario que los santafesinos nos pensemos a nosotros mismos, que reflexionemos sobre lo que estamos haciendo como colectivo social en nuestra provincia.
Es necesario que todos pensemos acerca de los más de 600.000 conciudadanos que decidieron votar por Del Sel, que los interroguemos acerca de lo que hubiera  significado que el cómico ganara la elección, en los finales de los ochenta los argentinos votamos a un caudillo mesiánico, que se creía heredero de Facundo Quiroga, y que envuelto en su poncho riojano accedió a la Casa Rosada y, en la medida que cambió su aspecto físico y sus ideas, entregó todas las empresas del Estado a los voraces empresarios subsidiarios de un gobierno corrupto, llevando a la Argentina a la peor de las crisis de su historia, que terminó con una gigantesca deuda externa, con los mayores índices de desocupación, pobreza, indigencia, corrupción y marginalidad y con decenas de muertos en la protestas de quienes terminaron reclamando que se vayan todos.
Todo ese movimiento desesperado de los argentinos terminó con él “nos quedamos todos” que enunció el caudillo santiagueño Juárez y solo con sacrificio y esfuerzo conjunto pudimos remontar la crisis.
Sabemos que los problemas de los argentinos, como los de cualquier colectivo social del mundo no los arreglan ni un hombre, ni un gobierno, ni una generación, pero sino comenzamos a hacer un examen de conciencia respecto de a quien votamos, a que actitud tenemos frente al poder, a no ser pasivos sino activos en el reclamo a los políticos, el 2001 ya pasó, pero lo seguimos teniendo a nuestro frente, como un eterno retorno a las humillaciones que sufrimos en el pasado.
Hasta la próxima.

lunes, 18 de julio de 2011

Amia, 17 Años, políticos y después?

Hoy se cumplen 17 años del atentado más violento que registran los anales terroristas de nuestro país. Aquella mañana, mientras estaba en casa, mi hija Ana paula, con sus tímidos 6 años, compartía el balcón del departamento de sus tíos con su hermano de 14, cuando el estrépito desencajó la Buenos Aires del primer mundo que nos había vendido un caudillo del interior, que mientras cambiaba sus ideas transmutaba su fisonomía, tal vez para parecer más rubio y europeo o asemejarse a su ídolo, el presidente WASP de los EE.UU de esa época.
En la orgía de vanidades que embriagaba a los argentinos de la década del noventa, nos enteramos que el supuesto primer mundo no venía solo, traía consigo las atrocidades que en ese momento golpeaban los distintos paisajes de Europa y el resto del mundo.
Es muy difícil explicar el porqué de la insensatez, de la irracionalidad que segó tantas vidas humanas (ni argentinos, ni judíos, ni franceses, seres humanos), que rompió tantos sueños, que destruyó tantas familias.
Mi lazo con el pueblo judío es de muy largo tiempo, siempre compartí algo con él, tal vez por ello, aunque no soy paisano, mi primera novia era judía, la madre de mis hijos también lo es.
Existen muchas cosas que me asombran de ese pueblo, la unión que produce su libro colectivo, el Talmud, que es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias, un código de existencia que mantuvo unido a ese pueblo en las peores circunstancias.
Tal vez me impactó mucho el relato de Howad Fast, quien en “Mis gloriosos hermanos” describe la rebelión de los macabeos en el año 167 antes de cristo y relata con crudeza la epopeya de los judíos en la búsqueda de su liberación de la elite macedonia gracoparlante que dirigía el impero Seléucida, o el relato bíblico del cruce del desierto en busca de la tierra prometida.
Reconozco que es una generalización, pensar que todos los integrantes de un colectivo social son iguales, entre los judíos, como entre cualquier pueblo existe la doble contradicción, tienen raíces y costumbres que los hermanan, (como ocurre con nuestros pueblos originarios de la América Latina) y diferencias sociales que los separan, pero merecen todo el respeto porque constituyen un ejemplo de perseverancia y lucha contra la opresión y la discriminación.
Entonces, como podíamos sentirnos cuando la mano anónima y cobarde del asesino nos atacó aquel 18 de julio de 1994, poniendo una bomba en la A.M.I.A., porque todos los seres humanos que creemos en la vida fuimos cobardemente agredidos en ese atentado, y de alguna manera una parte de nosotros se fue con la A.M.I.A.
Y si creíamos que todo terminaba allí, que la violencia ejercida sobre nosotros se limitaba al atentado, estábamos muy equivocados, en los años posteriores fuimos víctimas de una violencia mayor que la explosión, fuimos burlados por representantes políticos, jueces, policías corruptos que consagraron la impunidad, no solo de los autores materiales, sino de aquellos que ni siquiera estaban o están en nuestro territorio.
Año tras años, los familiares de las víctimas asistieron al dramático rito de recordar a sus ausentes, año tras año reclamaron justicia, y la justicia no llegó, quedó encerrada en los laberintos de la conspiración de los necios que creen que se puede tapar el sol con la mano.
Algunos delos responsables del encubrimiento ya son ancianos y confunden la inflación mensual con la anual o no pueden recordar el nombre del ministro de economía que nombrarían si ganaran, pero otros, que eran muy jóvenes en aquellos años continúan en la política activa.
Esos, los que hacen gala de su humanidad, son los mismos que nombran a acusados de complicidad con el atentado, en cargos de seguridad y dicen afanosamente que son buenos policías.
Esos, son los que usan sus fuerzas de seguridad para perseguir y agredir a los más vulnerables de la ciudad.
Esos son los que avalan la ilegitimidad de las patronales agrarias cuando cortan rutas para aumentar los réditos de su avaricia y se rasgan las vestiduras cuando los piqueteros cortan una calle.
Esos, son los que claman por castigo a los pobres que ocupan predio reclamando lo que la constitución le otorga y que los políticos les niegan, una vivienda digna.
Esos son los que reclaman justicia para los poderosos porque les brindan mendrugos de cámara, o les hacen campaña, pero piden mano dura con los pobres que roban casi siempre por extrema necesidad y porque son excluidos en una sociedad de privilegios.
Esos son los que no sostienen su discurso hipócrita, preconizando luchar contra la corrupción y son más corruptos que lo que critican.
Y entonces, la bronca contra la impunidad que gozan los responsables del atentado contra la A.M.I.A. se vuelve desazón y angustia cuando vemos que los propios miembros de la comunidad agredida van de la mano de los agresores haciendo campaña con “esos” que seguramente no sienten ni siquiera pena por lo que pasó. Y para colmo dicen ser rabinos y se jactan de su “intelectualidad”. Es conveniente recordarle a “esos” que además dicen ser guías espirituales, que un intelectual es ante todo un provocador que interpela a la sociedad contra la injusticia de los poderosos, y no un genuflexo que sirve a los más ricos y acomodados de la sociedad.
Y ya que recordamos a los intelectuales, es bueno compartir nuestra bronca con los artistas, sobre todo aquellos artistas que levantan su arte contra la opresión, aquellos que manifiestan su indignación con los comportamientos de quienes deberían ser la parte más avanzada de nuestra sociedad, aquellos que por tener a su disposición todos los modos y herramientas de pensamiento deberían ser críticos de los fariseos que entran a nuestro templo, la sociedad argentina. No critico a Fito Páez, como criticar a quien puso de manifiesto la azorada conciencia de muchísimos argentinos que vieron a los porteños votar por “esos”, pero también trato de comprender a quienes votan por sus verdugos, que votan por los que los someten a un caos de tránsito, que los humillan obligándolos a transitar por un ciudad llena de basura, que creen que a lo pobres hay que darles palos y palabras necias. Trato de entender el potencial de los medios de comunicación que ven en Macri al defensor de la derecha oligárquica que nos desprecia por ser tan solo mano de obra barata y no ciudadanos tan dignos como ellos.
En el acto de hoy habló un representante de Memoria Activa, tal vez el grupo más digno de los que produjo la A.M.I.A., pero más allá del interés y el valor de su discurso, es importante la significación que encierra el concepto de “Memoria activa”, el llamado a ejercitar la memoria, a reconocer a todos los cómplices del atentado, a los externos que están refugiados en sus espacios jerárquicos de un país islámico y a los ejecutores materiales e intelectuales locales, pero también a quienes fueron cómplices con sus dichos, sus maniobras de ocultamiento, de dilación, y a quienes con el antisemitismo militante o no, fueron también parte de la conspiración, a aquellos que callaron, que dijeron que era una pena que también hallan muerto argentinos, como si los miembros de la comunidad judía no lo fueran, a los que cada día humillan nuestra dignidad discriminando seres humanos por su apariencia, por sus enfermedades, por sus diferencias.
Y entonces sí, como dijo Fito, algunos sujetos que pueblan Buenos Aires, y todo el país merecen nuestro asco, sin remordimientos, porque si no los repudiamos ahora, si no repudiamos el huevo dela serpiente que anida en nuestra sociedad, estamos condenados a repetir la ignominia, y los seres humanos no nos merecemos ni A.M.I.A., ni las Torres Gemelas, ni ninguna muerte atroz en nombre de ideas sean religiosas o revolucionarias.
Hasta la próxima.

miércoles, 13 de julio de 2011

Que somos cuando decimos quienes somos

En estos últimos días, plagados de información electoral, asistimos a una parafernalia de definiciones de los argentinos.
Los políticos, los periodistas, los faranduleros, todo el mundillo de los mass media se preguntan quiénes son los porteños, los santafesinos, los argentinos y se ensayan una multitud de identidades que pretenden resolver el enigma de porque se vota como se vota.
El dato nuevo es el intento de definir la eficacia del voto  través de una cierta identidad colectiva. Esta operación intelectual no es nueva en Argentina, y es una simple copia de lo que hacen los comunicadores en diferentes partes del mundo.
La identidad de los argentinos puebla las imágenes y las páginas humorísticas de muchos productos editoriales de diferentes países. Los argentinos somos vistos como megalómanos, con esa impronta de que Dios es argentino, que somos los mejores en todo, también se nos atribuye ser los mejores verseros, los que hablamos con un tono de dulzura, como los que creemos que somos los mejores amantes etc.
El primer error del intento de dotar a un colectivo de una identidad consiste en la generalización que ello implica, un argentino puede tener una identidad común con un alemán o un norteamericano mayor que con otro argentino. Por ejemplo un obrero argentino comparte con sus pares alemanes o norteamericanos su identidad de trabajador, identidad que no comparte por ejemplo con un burgués dueño de un fábrica, allí encontraríamos identidades de clase compartidas más allá de las nacionalidades.
Este error tiene consecuencias en la manera de conceptualizar a la sociedad. La equivocación más típica del populismo, es adjudicar identidades colectivas a actores sociales de un determinado país. Por ejemplo la noción de pueblo, cuando nos referimos al mismo, ¿a qué hacemos referencia?, ¿qué intereses comunes existen en el pueblo?
El pueblo es una noción que puede ser utilizada para referir a colectivos sociales que comparten intereses comunes, pero solo a condición, de que esos intereses satisfagan el interés de cada uno de sus integrantes, por ejemplo los pueblos aborígenes resisten la denominación de pueblo, pero no es correcto cuando se trata de designar a colectivos que tienen intereses heterogéneos.
En nuestro país, como ocurrió en diferentes períodos históricos en distintos lugares, es frecuente que se utilice la noción de pueblo en el segundo sentido. Pero la pregunta es qué tiene de común un trabajador (miembro del “pueblo”) con un empresario, un financista, etc. Para llevar al ridículo la noción de pueblo, podríamos decir que el mismo está integrado por un ladrón o un homicida y un policía, el pueblo aúna dentro del concepto sujetos sociales que tienen intereses antagónicos, y entonces, cual es la utilidad de este concepto. Pues bien, el populismo tiene mucho aprecio por la noción de pueblo porque permite ocultar las contradicciones existentes en la sociedad, tratando de aparentar la comunidad de intereses entre quienes son lo contrario, pares antagónicos en el desenvolvimiento social.
Y podemos encontrar una tercera noción incorrecta, la noción de que en la argentina encontramos un “pueblo” que tiene intereses comunes, que comparte una suerte de gen, el gen argentino que definiría la igualdad de los integrantes de este “pueblo”.
La Argentina es un territorio poblado por una multiplicidad de etnias, algunas originarias, otras, producto de la inmigración de los siglos XIX y XX, que hizo que en nuestro país haya una de las mayores diversidades genéticas. Este “pueblo argentino” está compuesto por sujetos que cuando les conviene se llevan cuantiosos recursos financieros a otras partes más redituables[1], por los integrantes de los sectores medios que ante las crisis no dudan de cambiar su pasaporte argentino[2] por el español o el italiano y migrar a Europa. Los integrantes del “pueblo” a diferencia de los pueblos originarios no obran en función del colectivo, sino que se desenvuelven guiados por su interés particular.
Existe otro interés unido al concepto de pueblo, es la noción de caudillo. El caudillo es quien dirige al “pueblo”, y éste deposita en aquel toda su confianza y lo sigue acríticamente, sin cuestionarlo. Nuestro país sufrió largas guerras civiles en el siglo XIX producto del enfrentamiento entre los caudillos de las diferentes regiones. Es así que se libraron más de trescientas batallas entre unitarios y federales, entre federales, entre unitarios, entre caudillos aliados y antagónicos, entre caudillos antagónicos, etc.
El caudillismo es una forma anacrónica de dominación basada en la confianza ciega que el colectivo tiene en un caudillo carismático, que por lo general convence al mismo de que su proyecto individual es el proyecto de todo el pueblo.
Al ser un proyecto personal se constituye en un conjunto de ideas clientelares y familiaristas que no tiene una planificación a largo plazo, el poder del caudillo reside en la posibilidad que tiene de hacer favores a sus seguidores lo que lo siguen por su carisma y por su condición de atender sus necesidades o laudar en los pleitos. Es además una rémora de la sociedad feudal y no es casual que esta estructura se corresponda a relaciones de producción pre capitalistas que subsisten en espacios nacionales poco desarrollados y con un fuerte componente de pobreza e ignorancia.
En el siglo veinte asistimos a la presencia de algunos caudillos carismáticos que ejercieron este tipo de dominio, Irigoyen en los años veinte y Perón en los Cuarenta y cincuenta.
La sociedad se compone de individuos que se agrupan en organizaciones con intereses heterogéneos, y que pugnan por hacer prevalecer sus intereses dentro de los colectivos.
Esos individuos desarrollan representaciones sociales y efectúan atribuciones de sentidos a aquellas personas que, formando parte del estrato burocrático que constituyen los políticos, se insertan en la burocracia de gestión. Esa atribución de sentido conforma las diferentes subjetividades que existen en una sociedad determinada en un momento histórico social.
No son ni buenas ni malas, las personas que interactúan en una sociedad determinada actúan de acuerdo a las ideas que se construyen desde estas subjetividades, las que se configuran por la acción de los mass media, por las tradiciones sociales existentes, por la acción formativa de la educación tanto escolar como familiar, por la presión social que ejercen los grupos de amigos, por los intereses específicos que tiene cada uno de los sujetos, etc.
Cuando nos preguntamos porque ganó Macri en todo Capital Federal, debemos buscar la respuesta en las características de la subjetividad de los porteños. En primer lugar, cuánto es el tiempo que gobernó en ese territorio una fuerza política, no digamos de izquierda, sino de centro. Tan solo en los pocos años que estuvo Ibarra y que fue desalojado por la presión de vecinos en el caso de Cromagnon. El resto del tiempo el voto de Bs. As fue orientado mayoritariamente hacia los políticos de derecha (De la Rua, Macri, etc.). Más aún, durante la crisis del campo, cuando las patronales agrarias codiciosas (emparentadas con el apoyo a la terrible represión de la última dictadura) salieron a la calle a pedir mayores beneficios para el sector, una gran cantidad de porteños salieron a apoyarlas.
Lo raro no es que gane Macri con el 47%, lo raro es que Filmus y Solanas, con un imaginario más centrista, hayan logrado más del 40% por ciento de los votos en la Capital Federal.
Ahora, porque Macri, que tiene pocas condiciones de líder, que fue a elecciones con un discurso desprovisto de contenido, precedido de una acción de gobierno plagado de denuncias de corrupción, de represión a indigentes, de ineficacia en la gestión, cosechó tantos votos. En primer lugar, porque basó su campaña en el modelo neoliberal de sujeto individualista tan arraigado en los sectores más favorecidos de la sociedad porteña. El P.R.O., apoyado por el repiqueteo del discurso de los monopolios mediáticos,  instaló una idea que en la burguesía y pequeño burguesía porteña, se introduce con facilidad, y es la afirmación que la situación económica favorable que tienen, no se debe a la acción de gobierno, sino a la capacidad de trabajo y creatividad de cada uno de ellos, la bonanza económica, no es una cuestión social, sino una mera cuestión de esfuerzo individual.
En segundo lugar , la subjetividad porteña se encuentra permeada por el imaginario de que el kischnerismo es de izquierda[3], corrupto, ateo, etc. O acaso el lector piensa que ese electorado de derecha de Capital vio con buenos ojos la ley de matrimonio igualitario, el juzgamiento a los responsables del genocidio, etc.
Para analizar los resultados de las elecciones de Capital es necesario tener en cuenta este dato de la realidad, nuestro país no es un colectivo con ideas progresistas o de izquierda. El hecho que en algún momento, algún político de izquierda haya cosechado algunos votos, no quiere decir que el electorado tenga un concepto transformador de la sociedad. El argentino actual, y más aún el capitalino, es un sujeto estático, que no quiere oír hablar de cambios, palabra que por demás ha perdido todo contenido al ser usada masivamente por sujetos de diferentes posturas políticas. Es un ciudadano que piensa más desde su interés personal, que en proyectos colectivos que tienen horizontes de visibilidad de largo alcance.
El imaginario revolucionario de los setenta fue sepultado junto a los miles de desaparecidos  y la represión salvaje de la dictadura, hoy es necesario empezar de nuevo, reconstruyendo los valores olvidados, uniéndonos entre los que somos las víctimas del sistema, no confiando en aquellos políticos burgueses que buscan usarnos para profundizar la iniquidad social.
Es el momento de impulsar el debate por la autonomía social, por la unión de los que no tienen voz, los piqueteros, los okupas, los explotados, para lograr un nuevo horizonte de futuro en Argentina.  
            Hasta la próxima

[1] Se calcula que la cantidad de dólares que los burgueses que forman parte del llamado “pueblo argentino tienen en el exterior es equivalente a nuestra deuda externa.
[2] Esto no es una crítica sino una constatación empírica
[3] NO olvidemos el decurso de las patronales agrarias alertando a que quieres cambiar la bandera por “un sucio trapo rojo” o la idea de que la presidenta y todo el gobierno son montoneros, etc.

miércoles, 22 de junio de 2011

Odio y celos en política. ¿Y los programas y propuestas?


Catoriadis afirmaba que la economía no es una ciencia, que los economistas adivinan el futuro de la economía, a veces aciertan a veces no, bien algo similar ocurre con la política.

Los políticos han cambiado en los últimos años, en los setenta existía una forma de hacer política que se basada en la presentación de programas y propuestas. En 1973 antes de las elecciones presidenciales del 11 de marzo, y perdón por la palabrota, Clarín publicó a doble página un cuadro en el que en horizontal estaban los nombres de los partidos políticos y lo que proponían en cada tema, en vertical los temas más importantes que se debatían en esas elecciones.

Los partidos políticos, todavía discutían propuestas del colectivo, no se trataba de un candidato que exponía en forma difusa sus propuestas, sino de una propuesta que se construía en el debate interno de la organización y se plasmaba en el programa partidarios.

En este sentido es muy interesante ver el programa del Partido Socialdemócrata Alemán de la época, que es un librito de unas veinte páginas, en su texto se presenta en forma organizada y explícita, las resoluciones del congreso partidario para implementar desde el gobierno federal.

Hoy este escenario y no existe, las candidaturas casi ni se discuten, los candidatos no enarbolan un programa partidario[1], son el producto del llamado marketing político donde asesores de imagen, encuestadores, etc., determinan las características del mismo.

La práctica política no es una acción derivada de la adhesión a acciones que se construyen desde los principios, sino del sometimiento a aquel que fue encumbrado por el marketing y que propone la realización de una serie de acciones que en muchos casos ni constituyen un programa. Por dar un ejemplo, y dejando constancia que no es una crítica personal, porque no lo conozco más que por sus apariciones televisivas, Alfonsín, el hijo de Don Raúl, Ud. cree, querido lector, que no está allí como candidato por su parecido físico con su padre, si hasta habla y gesticula como él. Y su programa ¿Ud. lo conoce?, cuéntemelo, porque yo no, salvo algunas de las vaguedades que suele balbucear por T.V. cuando lo entrevistan.

Carrió, ¿cuál es su programa, acaso Ud. conoce la definición en materia de economía?, escucho que va hacer con la relación Iglesia/Estado mas confusa, o que está contra la ley de despenalización del aborto o del consumo de drogas. Solo habla de ética, de honradez, dice que a los Kirchner no les interesan los derechos humanos, y de donde lo dice, desde su experiencia de trabajo en el sistema judicial durante la dictadura genocida.

Duhalde, ¿qué propone?, le conocemos su amistad con Menen, su participación en la propuesta neoliberal que amentó la pobreza y la indigencia durante los noventa, su apoyo  clarín y su oposición  a la ley de medios, a la despenalización del aborto y el consumo de drogas, pero ¿qué propone, cuál es su programa?.

El Frente para la Victoria cae en las generales de la ley, y que aunque tiene una propuesta, no es el producto del debate en el espacio político, sino la construcción de un programa de realizaciones que llevó adelante desde el gobierno de Néstor.

Desde la izquierda, que es donde mas deberíamos buscar una metodología participativa en la construcción de las propuestas la situación no mejora nada.

Proyecto Sur es un revoltijo de vaguedades setentistas que no disimulan su alianza con los sectores de la derecha más recalcitrante durante lo últimos años, o no fueron uno de los socios del llamado grupo “A” a la hora de repartirse cargos en el parlamento, ah, y por cierto echen a su negociador en jefe, porque además de claudicar con la derecha no les dieron nada.

Dese el socialismo tampoco encontramos un programa claro, más allá de seguir aportando “soluciones” para que las patronales agrarias se llenen los bolsillos a costa del hambre y la miseria de  la mayoría de los argentinos, proponiendo reducir las retenciones al agro. ¿Acaso piensan que los agrarios van a repartir las rupias que les queden de más en el bolsillo entre los necesitados? Además como se compatibiliza un proyecto de “izquierda” con una vice como Morandini que voto en contra de cuanta ley popular o progresista se trabajó en el parlamento.

Como vemos, ni siquiera la izquierda más radicalizada ha desarrollado propuestas y programas debatidos por los ciudadanos y mucho menos democráticamente al interior de sus organizaciones.

Los políticos de todo el arco en nuestro país coinciden en cumplir a rajatablas aquello que dice la Constitución “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, ninguno plantea cambiar el modo de representación de manera de facilitar el acceso del ciudadanos a las decisiones que se toman en nombre de él.

Pero existen otras cuestiones problemáticas que afectan a nuestro país y que tienen como causa el ejercicio del poder de parte de esta burocracia de gestión que constituyen los políticos. El modo de hacer política[2] ha sido el de oponerse sistemáticamente al gobierno, asociándose con algunos impresentables de la derecha.

El radicalismo, otrora partido liberal, aquel partido que Don Raúl decía que antes de asociarse con la derecha debía prepararse para perder las elecciones, hoy camina de la mano de De Narváez. O estoy equivocado o este señor no es un militante del partido bolchevique rejuvenecido, y si decimos que es un liberal, es de esos liberales que están en el extremo derecho del liberalismo, portando un conjunto de ideas que van a aumentar la inequidad, la miseria y las malas condiciones de vida para los trabajadores en nombre de la eliminación de esas cuestiones.

En el Partido de Carrió[3] la cosa no es distinta, todos siguen el alucinatorio discurso de Lilita sin pestañar agregándole (con la venia de la patrona) algún tinte intelectual o progre, que no modifica la esencia del discurso reaccionario de la Coalición Cívica, mal que le pese a Iglesias, es un reaccionario con un cierto lenguaje de izquierda que sigue a una líder de derecha que llevaría al país a una suerte de fundamentalismo religioso y alucinatorio, en mi modesta opinión, por supuesto.

.Veamos ahora a que se han apuesto estos señores, algunos más, otros menos, desde su rol de integrantes de la oposición.

Se opusieron al desarrollo de la T.V. abierta satelital, que impide que los grandes monopolios mediáticos nos esquilmen con sus cuotas para ver televisión, en este sentido es interesante no ver a los opositores denunciar a Fibertel por no cumplir con las resoluciones judiciales que les obliga a bajar los precios. No vaya a ser que pierdan un poco de las migajas de cámara y la cuotita de propaganda que les da Magneto en los canales y medios del grupo.

Y por supuesto, la gran mayoría se opuso a la ley de democratización de medios audiovisuales que rompe con el monopolio de los medios y permite la emergencia de otros grupos, que sin ser totalmente democráticos, aumenta la cantidad de voces y en ese debate nos enteramos de alguna información que el monopolio nos quiere ocultar o tergiversar (Caso Herrera de Noble, el fraude en Chubut, la creciente popularidad de Cristina, el bastardeo de las Madres y Abuelas mintiendo para ensuciar su imagen, etc. etc.) y la oposición bien gracias disfrutando de las cámaras mientras los medios hegemónicos mancillan lo mejor que produjo la lucha contra la dictadura.

Veamos el conflicto con el campo, allí fue interesante ver como sectores que se dicen de izquierda se subieron al carro de la movilización contra la 125 y defendieron los bolsillos de las patronales agrarias al costo de que se desabastecieran las ciudades por el lock aut patronal, mientras los dirigentes políticos de derecha (Alfonsín, Carrió, De Narváez, Duhalde etc.) fieles a su ideología, tomaban los estandartes de la defensa de la renta agraria pretendiendo que el campo es el país y tapando que esas mismas patronales acompañaron y hasta fueron cómplices de la dictadura genocida.

El gobierno de Cristina se negó a usar la represión contra los pobres y marginados que buscan desesperadamente trabajo, vivienda y salud, montó dispositivos de diálogo y persuasión para evitar muertes inútiles como las que ocurrieron en el 2001, la oposición se dedicó a criticar como inacción que aumentaba la inseguridad esa política del gobierno, muchachos no muestren la hilacha, digan que añoran el palito de abollar ideologías, pero eso sí, acuérdense como nos dolía cuando en la juventud las dictaduras lo usaban contra nosotros, y si no lo recuerdan, pregúnteles a los hermanos griegos, portugueses, españoles.

En el gobierno de Alfonsín criticamos la claudicación de Don Raúl frente al levantamiento de los cara pintadas, al aprobar la ley de obediencia debida y el punto final, y después a Menen por el indulto, ahora querido lector, Ud. escucha o escuchó a algún político opositor, aplaudir la derogación de esas leyes, decir que bueno están juzgando a los genocidas[4], o por el contrario un silencio infame o el grito de odio de algunos políticos de derecha contra el juzgamiento de sus “amigos” por decirlo amablemente.

En igual sentido son hechos importantes las leyes que permiten la extracción compulsiva de sangre para determinar la identidad y esclarecer el robo de bebés y el banco de datos genéticos (BNDG) que los argentinos solo conocimos por los medios estatales de comunicación (678 por ejemplo hizo un seguimiento cuidadoso del tema) o por medios afines al proyecto kirschnerista (Canal 23, XIX, Tiempo Argentino etc.) y que desde la oposición es poco comentado, ah perdón, Morandini que votó en contra, comenta su oposición a la extracción compulsiva de sangre en el caso Herrera Noble.

Papel Prensa, no es solo un monumento a la corrupción durante la dictadura, está también relacionada con el avasallamiento de los derechos humanos antes de los gobiernos democráticos y después, porque el monopolio del papel prensa es un medio de controlar a aquellos medios que no son parte del monopolio que detentan  los diarios Clarín y la Nación.

La privatización de Aerolíneas Argentinas es un hecho que se debería festejar, esa oposición tan nacionalista (como por ejemplo Pino Solanas) ¿no debería alegrarse?, de que el país tenga de nuevo una aerolínea de bandera que lleve a los ciudadanos a destinos que las aerolíneas privadas o extranjeras no van. ¿Acaso no preconizaron de siempre que la energía, el transporte, la salud, la educación, etc. constituyen servicios que el estado tiene el deber insoslayable de tenerlos bajo su influencia para garantizar la vida digna de los ciudadanos? La izquierda parlamentaria ¿no debería luchar por re estatizar esos servicios aun al costo del déficit que pueden tener? Los servicios públicos deben estar bajo la influencia del estado porque es la única manera de garantizar que sean servicios de universalidad, es decir buenos y baratos para que todos nos podamos trasladar y vivir dignamente.

No hablemos de la jubilación privada, un monumento a la corrupción, si los hay, los trabajadores aportábamos a la jubilación pero como las AFJP se quedaban con el, entre 2 y 3% del salario en concepto de comisión, lo que aportábamos iba al bolsillo de los banqueros y financistas, además de los pingues negocios que hacían con la inversión de nuestros aportes. ¿Recuerda amigo lector el negocio de Clarín con sus acciones que las vendió a las AFJP a precio de oro y las recompró por nada?. Y ya que estamos sería interesante que los opositores mencionados que hablan del 82% móvil, porque en forma oportunista presionaron para dañar el sistema jubilatorio con él, aplicándolo de manera abrupta, mencionaran, ya que nada dicen, de la acción el gobierno de ir otorgando aumentos a los jubilados y el 82% y el 85% móvil a diferentes grupos de trabajadores (municipales, maestros, docentes universitarios, investigadores).

En los últimos días asistimos a otra medida con dirección social igualatoria, la entrega de computadoras a alumnos de escuelas estatales para utilizar en sus aprendizajes, en un programa que se orienta a la alfabetización digital, tratando de achicar esa nueva frontera que fragmenta a la sociedad entre informatizados y no, y condenando a los más humildes a la exclusión a la hora de buscar oportunidades laborales.

En el mismo sentido fue la asignación por hijo a alumnos escolarizados que aumentó la matrícula estudiantil, sobre todo en el primario y secundario. Resulta patético ver a la oposición clamar porque supuestamente le robaron la idea, que importa si la idea es mía, a un político debe importarle que se tomen medidas que mejoren la calidad de vida de los habitantes, no será que la oposición tiene tan pocas ideas en favor de los más carenciados que cuando le sacan una se ponen como locos[5].

Con igual sentido de justicia social la C.G.T. impulsa la concreción de un derecho presente en la constitución de 1957 (art. 14 bis), la participación de los trabajadores en las ganancias. No digo la derecha, porque los patrones van a resistir que “les metan la mano en el bolsillo y la mirada en las cuentas”, pero los muchachos de la izquierda no tendrían que estar haciendo manifestaciones para “apoyar a Moyano” y la CGT en este tema.

La construcción de viviendas con fondos estatales, por parte de grupos de derechos sociales y humanos (el proyecto sueños compartidos de las Madres, la Tupac Amaru de Milagros Salas, etc.) nunca fe comentado cuando en silencio brindaban oportunidades de vivienda digna a los sectores en estado de vulnerabilidad, pero si le dieron amplia difusión a esos proyectos con el caso Schocklender, haciendo silencio al intento del monopolio de ensuciar a esos organismos.

Cuando Néstor rompió con el FMI se elevaron las voces opositoras que pronosticaban el desastre, “nos vamos a quedar sin reservas” decían, lo mismo repetían cuando se pagó con fondos de las reservas, sin embargo no se autocritican ahora que las reservas amentaron y rompen records todos los años y que el gobierno regularizó el default que muchos de los opositores provocaron.

Los argentinos somos futboleros, a nosotros nos pueden sacar el pan de la boca pero no el futbol, en los más pobres este sentimiento es más profundo, para los marginados de la vida cultural y del goce que la sociedad tiene, el futbol es una de las pocas satisfacciones que tienen, ir a la cancha los domingos, festejar el gol es una felicidad para ellos.. Durante años esta alegría estuvo únicamente en manos del el monopolio, al punto tal que ni los goles se podían ver hasta el día siguiente si no se pagaba, además de la cuota del cable, el plus extra para ver futbol. Que hizo la oposición cuando el gobierno le devolvió esta alegría a la gente con el Programa “Futbol para Todos”, como no se puede decir que es una barbaridad sacarle el negocio al monopolio porque es mostrar la hilacha, batió el parche con que no era negocio, que se gastaban recursos que eran necesarios para otras cosas, como si el Estado debiera estar para hacer negocios, el Estado es el mayor regulador de la economía y la vida social, su función desde una perspectiva progresista es favorecer las regulaciones que mejoran la calidad de vida de la gente, cosa que pareciera que a algunos les importa poco.

También es impresentable la actitud de aquellos que se opusieron a la ley de Matrimonio Igualitario como Olmedo, la iglesia y compañía, y lo hicieron de una perspectiva discriminadora y reaccionara de las peores, ahora amigo lector, Ud. escuchó o vio las críticas de los sectores de la oposición a este grupo de dinosaurios sociales, a las marchas de los organismos laterales a la iglesia, a las opiniones de los obispos reaccionarios, cuénteme porque yo no vi, ni escuche ninguna.

Y todavía queda mucho por ver con los debates que se vienen como la despenalización del aborto y del consumo de drogas, una legislación laboral más estricta contra los que tratan personas (no solo mujeres, sino también trabajadores que se desempeñan en condiciones infrahumanas), y tantas otras iniciativas que todavía duermen el eterno descanso en el parlamento.

Pero para cerrar, y ver un poco el odio y los celos en la política veamos algunas declaraciones de los opositores en los medios ante el lanzamiento de la candidatura de Cristina.

Carrió dijo al ver que no se cumplió (otra más que no se cumple) su profecía que Cristina no se presentaba: “Me parece que vamos a un renunciamiento histórico o sacrificial, de tener que seguir siempre es un escenario dramático, con voz quebrada pero es una mentira, yo me convencí que nos está mintiendo. Me di cuenta que ella llora ante los pobres”. Me pregunto si acaso Carrió no tendrá celos del éxito de Cristina, de su popularidad, de lo mucho o poco que avanzó el país durante su mandato, de la admiración que despierta, del liderazgo que tiene, que hace que en donde apoya un candidato éste crece de diez a veinte puntos en las encuestas, en definitiva de lo linda y elegante que es, porque no se justifica la irracionalidad opositora de ella y su grupo.

El señorito Alcalde de Bs. As. con el desprecio que tiene a lo popular y a los pobres, eligió la ironía despectiva diciendo “no me sorprendió el anuncio. No creo que me elija ni a mí ni a Schocklender”.

Duhalde pontificó que no tienen ninguna posibilidad de gobernar bien, claro, su buen gobierno nos dejó las muertes de Kosteki y Santillán, la deuda externa voluminosa de cuando apoyó y fue parte del Gobierno de Menen, el asesinato de periodistas opositores como Cabezas o la impunidad de personajes como Yabrán con muchas dudas acerca de los vínculos políticos del capo mafioso, durante su gobierno de Bs. As., critica la detención de Herrera de Noble, la Ley de Medios, o apoya el monopolio de Papel Prensa y entonces para Clarín gobierna bien. Duhalde, no estaría expresando el odio de la derecha al éxito de aquellas políticas que están en las antípodas de su pensamiento.

Para finalizar, como siempre, tengo que hacer mi descargo, no soy Kirschnerista, tengo muchas críticas al mismo, pero ante tanta falta de creatividad, el escaso desarrollo de ideas políticas, la mediocridad general de los opositores, donde no se encuentra propuestas con sentido social, y cuando la crítica que le hacen al gobierno responde a la defensa de los intereses concentrados de las corporaciones empresariales (del campo o de la ciudad) o al sentimiento de inferioridad de opositores cuyo nivel intelectual es muy bajo a juzgar por su discurso, no piensa amigo lector que, a veces tenemos que defender las propuestas de un gobierno que ha avanzado mucho en el plano social y cultural, reivindicando derechos igualitarios y promoviendo acciones de igualación que sin ser totalmente efectivas están modificando la estructura social y cultural de nuestro país y sus habitantes.

Hasta la próxima



[1] En el sentido de ser un programa discutido por todos los miembros del partido en los órganos partidarios.
[2] Por lo menos en los últimos años
[3] Es muy preciso decir el Partido de Carrió ya que le pertenece, allí nadie cuestiona sus disparates y los genuflexos que la rodean repiten sus dislates como si fuera la verdad revelada, solo les falta llevar aquella hermosa cruz de cincuenta cm. por treinta que llevaba y que dejó de usar casi seguro por cuestión de oportunismo político.
[4] Tanto militares como civiles.
[5] Esto me recuerda el enojo de Menen cuando Alfonsín dio un pequeño aumento al salario mínimo vital y móvil, antes de irse y le quitó la posibilidad de mentir con su tan mentado salariazo  de la campaña.