lunes, 27 de octubre de 2014

Medios y realidad social.


Hoy más que nunca adquiere importancia el papel de los medios de comunicación de masas en la construcción social de las realidades. Nótese que utilizo el plural de realidad ya que vivimos en múltiples realidades según la óptica desde la cual se observe. En general ha existido una corriente de pensamiento que ha adscripto a los medios de comunicación de masas un rol preponderante, casi único en la construcción social de la realidad. Por otro lado están los que definen que la construcción social de la realidad es realizada por los actores sociales con escasa o ninguna participación de los mass media. Quiero participar en la polémica desde una perspectiva diferente a estas dos posiciones. Comenzaré por analizar algunas expresiones que recogí en mi vida cotidiana, expresiones de periodistas, intelectuales y de gente “común”. En un programa de radio, un periodista joven afirmó que no es posible hacer periodismo sin leer el diario Clarín que es el que define la agenda periodística. En otro programa la escritora Beatriz Sarlo dijo que ella al levantarse entra en Internet y lee los principales diarios del país y del mundo, para poder luego formarse una opinión respecto a los sucesos cotidianos, agregando además que lo que ella hace no esta al alcance de todos. En la polémica sobre los dichos de Axel Freyre, pude constatar cómo se desarrolló el furibundo debate entre Axel en soledad, atacado sin darle respiro, acosado (expresión del propio canal 13 solo que por elegancia usaron el término arrinconado) sin tregua impidiendo que formule una idea completa por los “periodistas” Eduardo Feinmann, Silvia Fernández Barrios y Luis Bremer. En el primer hecho notamos que el grupo Clarín ha logrado imponer su marca, para gran parte del mundo del periodismo y de la política la agenda de debate es la que instala este grupo con falsedades, mentiras, deformaciones, ocultamientos, formuladas por los empleados del grupo bajo las órdenes absolutas del Capo di tutti Capi Magneto. Se trata de un error muy peligroso que lleva a hacerse eco y difundir noticias que en no pocos casos son falsas, o que son solo una parte de lo que pasa, o manipuladas, o expresiones tergiversadas y por otro lado imponen el debate sobre ciertos temas ocultando otros como los actos delictivos por lo que está denunciado el Grupo clarín o sus principales directivos, Magneto, Aranda, etc., como el caso de las plantaciones arroceras en la Mesopotamia, la manipulación dolosa de la compra y venta de acciones del grupo a las AFJP controladas por ellos, la exacción dolosa y terrorista de Papel Prensa, la presentación ilegal para la adecuación del grupo a la ley de medios, etc. Por otra parte amparado por la impunidad que les da la acción democratizadora de la ley 24198 que anuló la figura de desacato los medios del grupo publican falsas informaciones, en general destinadas a desacreditar al gobierno actual, que en mucho casos tienen un marcado carácter cercano a la injuria. En una sociedad realmente democrática ningún medio debe marcar la agenda periodística o política, sobre todo los medios concentrados, y tal vez ese debería ser uno de los efectos beneficiosos de la ley de medios, que no existan actores preponderantes en el universo de medios. Uno podría pensar que esta actitud de los medios hegemónicos es única en nuestro país, y estaría en un error. Así como el capitalismo ha desarrollado las tecnologías para espiar a todos los ciudadanos del mundo (si Merkel se salva de que se intervengan sus correos o teléfonos) con lo que logra un mayor control de la sociedad pudiendo detectar a todos los que tienen ideas opuestas al sistema y realizar su seguimiento, también ha desarrollado a nivel supranacional una internacional de medios, básicamente voceros de los grupos más concentrados del capital, que responden a los intereses planificados por el neoliberalismo económico. Esta internacional mass mediática, liderada por la CNN y el grupo Prisa, está estructurada en América Latina en torno a la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) y a ella adhieren corporaciones multimediáticas como O Globo en Brasil, RCTV (Radio Caracas Televisión, Venevisión y Televen en Venezuela, Teleamazonas en Ecuador, los grupos Clarín, La Nación y Editorial Perfil en Argentina, etc. El “modus operandi” de estos grupos mediáticos es muy similar en los diferentes países latinoamericanos, difunden noticias abiertamente falsas, o solo una parte de los hechos, o tergiversan declaraciones sacándolas de contexto, manipulan encuestas, ignoran las opiniones de los políticos oficialistas, o tapan las opiniones de los ciudadanos cuando no son funcionales a sus intereses, etc. Las recientes elecciones de Brasil son un ejemplo concreto, primero IBOPE Brasil afirmó que la candidata opositora Marina Silva sacaba más votos que Dilma Rouseff en primera vuelta y que le ganaba en segunda vuelta, Marina salió tercera cómoda, entonces inventaron el fenómeno del candidato de derecha Aecio Neves, se llegó a decir inmediatamente después de las elecciones que tenía una ventaja de alrededor del 15% sobre Dilma, con el correr de los días se la fue morigerando hasta que al final reconocieron que Dilma ganaba. Dilma sacó el 52% de los votos contra el 48 de Neves. En un intento desesperado por limar el caudal electoral del P.T. (Partido de los Trabajadores) la revista Veja, perteneciente a los multimedios opositores adelantó la salida de su número para denunciar un acto de corrupción en Petrobras demostrando su militancia contra el P.T. En Argentina son frecuentes la emisión de noticias falsas, las presiones sobre la justicia para que actúe contra el gobierno. Se ha llegado a un punto tal que se ignoran los avances tecnológicos de nuestro país como por ejemplo la puesta en órbita geoestacionaria de un satélite propio para desconocer logros del gobierno o denostar próceres porque son admirados por la presidenta como por ejemplo el N° 1471 del 4 de octubre de la revista Noticias (Editorial Perfil) donde en su portada dice “Manuel Belgrano. El héroe que no fue. Era incompetente, fantasioso, egocéntrico y sin sentido común. El historiador argentino más prestigioso del mundo, Tulio Halperin Donghi, redescubre al prócer favorito de CFK”. En realidad Halperin Donghi desmiente a la revista en el interior de sus páginas ya que de ningún modo él dice lo que se afirma en la portada, pero el impacto en la portada es lo sustancial para esta mediocre publicación. Por lo tanto seguir la agenda marcada por el grupo Clarín es seguir la ruta de la mentira y de la infamia. Sarlo realiza una afirmación muy interesante, solo los llamados intelectuales que viven de procesar la información y divulgarla digerida pueden tener el tiempo necesario para acceder a la multiplicidad de medios nacionales e internacionales, analizar, comparar y sacar conclusiones. Tal vez los empresarios tengan la disponibilidad de acceder a resúmenes realizados por asesores rentados y los políticos deban contar con esa lectura extensa de la información. Los ciudadanos comunes, los trabajadores que resignan una gran parte importante de su jornada en la lucha diaria por conseguir su sustento y el de su familia, solo acceden a lo sumo a un diario y alguna revista, no pueden realizar esa lectura extensa por lo que se les dificulta contraponer las informaciones. El vínculo con la información de estos sectores se realiza por lo general a través de la televisión y si la misma está monopolizada, resulta más fácil imponer la mentira, la injuria, el pensamiento único de parte de los medios concentrados opositores a los gobiernos populares. Además su tarea se ve facilitada por un ejército de intelectuales, periodistas, políticos opositores que ayudan a difundir las falsedades. Los políticos e intelectuales lo hacen para mendigar unos minutos de presencia ante las cámaras porque reconocen el valor de la pantalla chica y su penetración en los hogares populares. Los periodistas lo hacen solo por el servilismo de recibir un sueldo. Finalmente el último ejemplo, el de Axel vs Eduardo/Silvia/Luis y la complicidad de Mirta. Los puntos fundamentales de crítica al kischnerismo ha sido el autoritarismo (tener un discurso único), el generar enemigos ficticios, hacer terrorismo verbal para asustar a la gente, perseguir a los opositores, tratar de someter a la “prensa independiente”, etc. Todas estas impugnaciones al kischnerismo, ocultan la incapacidad de la oposición de poder vertebrar una propuesta de gobierno coherente y creíble, al punto tal, que uno de los comunicadores estrellas vasallo del grupo Clarín, Jorge Lanata, llegó a decir que “los opositores no valen un cuarto de un tarro de mierda” y una política estrella de la oposición, Elisa Carrió que sus compañeros del FAU-UNEN eran unos imbéciles. En realidad, cuando la prensa y los políticos opositores hablan de autoritarismo, de no soportar las diferencias, de bregar por un discurso único, de violencia verbal contra los que piensan distinto, realizan lo que en Psicología se denomina proyección, ya que son ellos los que más frecuentemente utilizan esa violencia verbal insultando a oficialistas y a la propia presidenta, buscando un discurso único, tratando de enemigos a los que no piensan como ellos, etc., solo que los medios divulgan esto como propio del oficialismo. Por eso traigo el ejemplo de Axel Freire y Aníbal Pachano y el almuerzo en lo de la abuelita Mirta, tan conservadora como reaccionaria, pero que a sus 87 años sigue militando en la causa del conservadurismo recalcitrante, como lo hizo junto a tantos periodistas “independientes” durante la dictadura asesina y genocida y hoy empleados por los grupos mediáticos hegemónicos. Es cierto que los dichos de Axel no fueron muy felices, y menos aun políticamente correctos, pero si se los puede considerar violentos, porque no criticar como violentos los dichos de Pachano que dijo que Freire era un idiota, una rata inmunda, un animal rastrero, o los de Feinmann que dijo que era un sorete, un hijo de puta, etc. Los periodistas de las corporaciones mediáticas opositoras se apuraron a denunciar a Freire, por lo que definieron como violencia verbal, pero nada dijeron de la tremenda violencia de Pachano-Feinmann hacia Freire que fueron mucho más agresivos, injuriantes y asquerosos que lo que pudo decir Axel, que por lo demás pidió perdón, cosa que ni Pachano, ni Feinmann tuvieron la dignidad ni el valor de hacer. El almuerzo de Mirta fue un ejemplo perfecto de acoso moral sobre una persona, allí se vio a un grupo acosador integrado por Feinmann, Fernández Barrios y Bremer acorralar (arrinconar en el lenguaje elíptico de la página del canal) a Axel, no lo dejaron hablar, no le permitieron hilvanar una idea, los tres saltaban como animales furiosos sobre a Axel cada vez que intentaba contestar, todo ello con la complicidad, cuando no con la participación activa de la abuelita conservadora que se deleitaba viendo como sus secuaces aniquilaban a golpes a Axel. Esto sí que fue agresión verbal y más aun viniendo de personas que como Silvia Fernández Barrios y Eduardo Feinmann no tienen estatura moral para juzgar a nadie, ni siquiera al motochorro mediático porque son peores que él. En definitiva, no podemos decir que la realidad sea una construcción solo de los mass media, pero podemos decir que ellos tienen las herramientas para influir sobre los ciudadanos de manera importante, sobre todo en aquellos ciudadanos que, como dijimos, se encuentran dificultados para disponer del tiempo necesario para reflexionar y analizar lo que estos medios difunden y más aún, contrastarlo con otros medios que opinan diferente. Por suerte las redes sociales se están convirtiendo en un fuerte competidor de estos gánster de la comunicación, de estas mafias mediáticas, y los ciudadanos tienen nuevos medios para poder pensar y no comerse las mentiras de los grupos concentrados Aun a pesar de los medios de comunicación de masas brasileros Dilma ganó en Brasil, Tabaré en Uruguay, Correa en Ecuador, Bachelet en Chile, Evo en Bolivia, Nicolás Maduro en Venezuela, Ollanta Humala en Perú, y América Latina continúa resistiendo a la derecha asesina y reaccionaria que apoyada en golpes de estados cívicos militares asesinó a miles de obreros, estudiantes, trabajadores sociales, intelectuales, etc. para imponer sus planes de hambre y miseria dictados por el consenso de Washington, el Fondo Monetario Internacional, el capital financiero internacional y las multinacionales burguesas. Hasta la próxima.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Campo


Que la producción agraria juega un papel importante en la economía de nuestro país es indudable. También es justo reconocer que la Argentina constituyó desde sus orígenes un país de base agraria, primero como productor ganadero y luego se fue incorporando cada vez más la producción cerealera. Recién a fines del siglo XIX comienza a desarrollarse en la Argentina la producción industrial. La Unión Industrial Argentina fue fundada el 7 de febrero de 1887. Su primer presidente fue el senador nacional Antonino Cambaceres. Entre sus precursores se encontraban: Agustín Silveyra, Juan Videla, Joselin Huergo, Francisco Franchini, Cayetano Hachá, Fernando Martí, Casimiro Gómez y Aquiles Maveroff. Por esa época en Argentina habían 400 empresas que contaban con 11.000 trabajadores (consideremos que la población del país era de 4.094.011 habitantes). La mayoría de las empresas eran producto del emprendedurismo de los inmigrantes como Bieckert, Terrabussi, Canale, y tantos otros. Resulta obvio que los momentos de mayor desarrollo de la industria fueron durante los dos grandes períodos bélicos de los que nuestro país no participó. En esos momentos, y sobre todo alrededor de 1940 se profundizó lo que se denominó la política de sustitución de las importaciones. Con el golpe de 1943 accede al control del estado un sector nacionalista interesado en desarrollar la industria nacional, y efectivamente se produce un salto importante, sobre todo de las pequeñas y medianas empresas. El peronismo constituye un movimiento social hegemonizado por el sector industrialista de la burguesía nacional que aunque es consciente de que su mayor fuente de recursos está en el campo, ve claramente que si no se diversifica la matriz productiva el país camina hacia el estancamiento. Por lo tanto se abre un período de acumulación en el que se impulsa el desarrollo de la pequeña y mediana industria y se pretende modernizar lo que comúnmente se conoce como el campo. El proceso de modernización del campo ya había empezado en la década del 20´cuando la matriz ganadera comienza a ceder posiciones frente a la produccción agrícola. La agricultura constituye un sector mucho más dinámico que el ganadero por cuanto requiere mucho más de productos industriales. Mientras que la ganadería ocupa poca mano de obra y no requiere de maquinarias, la agricultura en la primera mitad del siglo XX ocupaba mano de obra extensiva y requería de cada vez más maquinarias. Se produce un doble efecto, el desarrollo de comunidades agrarias en las que la población del interior se ocupa de la recolección de granos, y el desarrollo de las llamadas agroindustrias que comienzan a brindar trabajo cientos de miles de trabajadores industriales. La agroindustria no solo ocupa mano de obra de los trabajadores directamente vinculados a ella, también es un motor de desarrollo de diversas ramas de la industria como el metalmecánico, la industria química, etc. Este proceso lleva dentro de sí una contradicción, en tanto el agro incorpora servicios industriales, son cada vez más los trabajadores agrarios que sufren su expulsión del medio rural. Las maquinarias mecanizan las tareas agropecuarias y por ello los campos requieren cada vez menos trabajadores, los que emigran hacia las grandes ciudades, particularmente Bs. As. y el conurbano. Un país que tenía una población diversificada en su gran extensión, comienza a concentrarse y agregado a esto las corrientes migratorias aumentan la concentración urbana de la población. Es precisamente por ello que el peronismo encara un proyecto industrializador, solo que su modelo muy rápidamente choca con los límites de la baja industrialización de nuestro país. En efecto para desarrollarse industrialmente el país requería de insumos que la argentina no producía, me refiero a las industrias siderometalúrgicas, petroquímicas, etc. Para ello era necesario el desarrollo de una política económica que posibilitara el crecimiento de las grandes inversiones privadas, especialmente extranjeras, cuestión que chocaba con el pensamiento nacionalista del peronismo. Por otra parte los grandes recursos que Argentina había obtenido durante la guerra exportando alimentos comienzan a hacerse más escasos y el desarrollo industrial pone de manifiesto el talón de Aquiles de nuestro país, la insuficiencia energética que obligaba a invertir grandes recursos en importación de combustibles y otras formas de energía. Por lo tanto, la idea de que un país puede desarrollarse solo en base a un sector productivo es falsa. Ni el agro puede crecer sin el aporte de los insumos industriales, ni la industria puede desarrollarse sin el crecimiento del agro. Durante los últimos años se ha registrado una tendencia a sacralizar a eso que genéricamente se denomina el campo. Ahora, sociológica y económicamente, ¿qué es el campo?. Como en toda la economía el campo no constituye un bloque homogéneo. En este sector encontramos una diversidad de sectores que muchas veces tienen intereses divergentes, por no decir contrapuestos. En el sector agrario la lucha de clases se ha manifestado con fuerza tanto por los enfrentamientos entre las patronales explotadoras y asesinas reunidas en torno a la Sociedad Rural Argentina, como entre los propios patrones del campo divididos en diversas categorías según su concentración y su interés productivo. Como dijimos más arriba, los ganaderos y los agricultores son dos sectores claramente diferenciados. Esto no significa que sean compartimientos estancos, a veces los ganaderos cultivan, o los cultivadores crían ganado, pero según donde pongan el acento sus intereses divergen. Los cultivadores se enfrentaron históricamente a la gran burguesía terrateniente, y luego del Grito de Alcorta nació la llamada Federación Agraria Argentina que agrupaba a pequeños y medianos agricultores sometidos a la explotación feroz de los terratenientes. Será el peronismo el que vía créditos blandos posibilitará el acceso a la propiedad de la tierra de los arrendatarios. Existe un sector que sin ser trabajadores rurales, no son ni grandes ni medianos propietarios, son los denominados campesinos pobres que poseen parcelas de tierras insuficientes para garantizar su sustentación y que deben emplearse para ser explotados por los grandes propietarios. Por lo general este sector tiene sus exiguas tierras en las provincias donde los terrenos son menos provechosos, como las del norte argentino, y las mismas por su capacidad de producción requieren grandes esfuerzos para lograr una mínima renta. Son parte de las llamadas economías regionales entre las que encontramos los citrus de Entre Ríos, ciertos cultivos del norte Argentino, etc. Además por estar alejadas de los grandes centros de producción tienen precios muy bajos con lo que el productor a veces se encuentra bajo la línea de indigencia. Ricardo fue un gran economista clásico que enunció el concepto de la renta diferencial de la tierra. Ricardo partía del supuesto que los agricultores se lanzan a la colonización de los territorios y cultivan en primer lugar los terrenos de mayor fertilidad y mejor calidad. Como la tierra es un medio de producción rígido, no tiene ninguna elasticidad y tiene límites físicos precisos, las mejores tierras se agotan rápidamente y los agricultores deben trabajar tierras de menos calidad. La renta diferencial aparece cuando, ante el incremento de la demanda alimentaria, se hace necesario ampliar las áreas de cultivo, los productores agrarios se desplazan a tierras de menor calidad y fertilidad, por lo cual, a iguales cantidades de capital invertido, el valor de la producción será menor. La Teoría de la Renta Diferencial podría enunciarse así: cuando estas tierras de menor rendimiento comienzan a cultivarse, los poseedores de las tierras de primer orden comienzan a exigir una renta mayor a los productores. Esta renta está determinada por la diferencia entre el rendimiento entre la tierra de mayor y menor calidad y fertilidad. Esta teoría se fundamenta en que el uso de tierras de menor calidad implica un costo mayor, por lo que los capitalistas deben vender el cultivo a un precio mayor, para poder pagar los sueldos de sus trabajadores y seguir obteniendo beneficios. En consecuencia, el precio del producto está determinado por la productividad de la última parcela de tierra. A medida que el precio aumente, los propietarios de las mejores tierras comenzarán a recibir una renta diferencial, ya que los costos de producción en esas tierras no se han incrementado. Ricardo concluye que la renta no es una parte componente del precio de las mercaderías, los precios no se elevan porque existe una renta, sino al contrario al elevarse los precios, los capitalistas que trabajan las tierras más fértiles, reciben un beneficio extra, una parte de la cual se la deben pagar al propietario de la tierra. Si además estas tierras se encuentran en puntos geográficos que abaratan el traslado de la producción (ríos navegables, existencia de carreteras seguras y rápidas, tendido de vías férreas, etc.) y están ubicadas en una región de clima privilegiado la renta tenderá a ampliarse. En la industria si un productor logra un producto competitivo tiene que lidiar con la competencia de quienes al ver la mayor ganancia que obtiene se incluyen en este sector de la producción. Por ejemplo si alguien fabrica y vende computadoras es seguro que ante su empresa exitosa aparecerán en el mercado muchos otros fabricantes produzcan computadoras. En cambio no ocurre lo mismo en el sector agropecuario, dado que la tierra como medio de producción constituye un monopolio de carácter finito que no puede duplicarse. Nadie puede entrar a producir dentro de las tierras de un propietario si este no lo autoriza. En Argentina la mayor parte de las tierras cultibables está en manos de terratenientes (no por ser propietarios de grandes extensiones sino porque poseen una extensión territorial en la cual nadie puede ingresar sea esta de una hectárea o de cientos de miles de hectáreas). La mayor parte de las tierras cultivables está concentrada en pocas manos. Según Marcelo Sili y Luciana Soumoulou, en “La problemática de la tierra en Argentina. Conflictos y dinámicas de uso, tenencia y concentración” (IFAD 2011); el 2% de las explotaciones agropecuarias controlan el 50% de la tierra en el país, mientras que el 57% de las explotaciones agropecuarias controlan el 3% de la tierra. Considerando que la producción agraria en el quinquenio 2009/2013 participó en el PBI en un 7% (en los países industrializados como la CEE y EE.UU no supera el 3%) se deduce la importancia que hoy tiene la distribución de la propiedad de la tierra en nuestra economía, sobre todo porque ubica a la Argentina entre los países que tienen ventajas comparativa por ser exportadores de comódities, y porque pone de manifiesto lo mucho que falta para desarrollar nuestro país diversificando su economía. En general el sector agropecuario sufre el mismo carácter de inequidad entre grandes terratenientes y pequeños propietarios, pero esta distorsión se ha incrementado con el ingreso al mercado de nuevos jugadores como los pool de siembra que aprovechando el boom de la soja han rentado grandes extensiones de tierra para transformarlas en monopolios de explotación capitalista. Estos grandes propietarios no casualmente son descendientes de quienes arrebataron grandes territorios a los pueblos originarios a través de la campaña del desierto que llevara adelante la derecha reaccionaria y conservadora de la mano del General Roca. Desde la época de la colonia nombres como Menéndez Betty, Patrón Costa, Anchorena, Alzaga Unsué, Martínez de Hoz, son los nombres que han controlado a las principales entidades gremiales del campo como la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentina, etc., y han impulsado las políticas más explotadoras, reaccionarias y genocidas que llevaron adelante las dictaduras militares y muchos gobiernos “democráticos”. Estas patronales, aun en la actualidad explotan mano de obra semi esclava condenando a la miseria a los trabajadores rurales. Por eso cuando desde los medios de comunicación se pretende vender a los propietarios rurales como un bloque se miente, cuando se pretende hacernos creer que los patrones agrarios son el pilar de la economía se ofende nuestra inteligencia, cuando se dice que a la Argentina le va bien si le va bien al campo se falsifica la realidad. En la década del veinte, los agrarios viajaban en barco a Europa con todo lujo y boato llegando al extremo de llevar en los barcos vacas para tener leche fresca, y sin embargo a la Argentina, a esa Argentina trabajadora y explotada no le iba bien, muestra de ello son las huelgas de la Patagonia y la represión genocida y la Semana Trágica en Bs. As. El campo, como toda la sociedad no es un sector monolítico, sino parte de una sociedad dividida en clases donde los propietarios de los medios de producción viven de lo producido por los trabajadores de las ciudades y del campo. Hasta la próxima.

sábado, 11 de octubre de 2014

Decisión.


Nuestra vida, vista desde un determinado ángulo, es una sucesión de toma de decisiones. Cuando salimos a la calle, cuando cruzamos una esquina, cuando manejamos un auto, cuando hacemos una compra, en cada momento estamos decidiendo. Hay decisiones cotidianas y grandes decisiones que comprometen nuestra vida futura. El problema es que cuando tomamos una gran decisión o una pequeña no siempre lo hacemos con el conocimiento milimétrico de cuáles serán sus consecuencias. Tampoco somos conscientes en un ciento por ciento respecto a los motivos por los cuales tomamos una decisión y no otra, aun cuando en una intersección de calles decidimos tomar por un camino a veces no sabemos porque tomamos ese y no otro. Podríamos decir que existen dos concepciones respecto a la toma de decisiones, una está basada en lo que se llama el libre albedrío que definiría que nuestras decisiones son un producto exclusivo de nuestra conciencia. El libre albedrío o libre elección es una creencia sostenida por ciertas doctrinas filosóficas que preconizan que los humanos pueden elegir y tomar sus propias decisiones. El libre albedrio se encuentra vinculado a las ideas religiosas, muchas religiones han apoyado dicha creencia, ya que según ellas el ser humano tiene el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Para las religiones en general y para el cristianismo en particular, Dios dotó al hombre de la capacidad de elegir el camino. El concepto es comúnmente usado y tiene connotaciones objetivas al indicar la realización de una acción por un agente no condicionado íntegramente, estando su acción ligada a factores precedentes y subjetivos que hacen que la percepción de la acción del agente sea inducida por su propia voluntad. Como vemos desde esta perspectiva cada decisión que tomamos es un producto de nuestra acción deliberada, consciente. Frente a este punto de vista se yergue la crítica impugnadora que parte de considerar que somos seres socialmente situados y que por lo tanto cuando tomamos una decisión, lo hacemos en función de un conjunto de factores que pueden ser o no ser conocidos por quien toma la decisión. Muchas de nuestras decisiones las tomamos aun sabiendo que pude acarrearnos problemas o inconvenientes, a veces tenemos que optar entre dos decisiones y elegir aquella que consideramos menos mala. En la película “La decisión de Shopie” la protagonista, que se encuentra en una estación de ferrocarril donde se transportan prisioneros que serán llevados a los campos de exterminio, ante la exigencia de un oficial nazi se ve en situación de decidir cuál de sus dos hijos salvará y a cual condenará a una muerte segura en un campo de concentración (los hijos son un niño y una niña), primero se niega e implora diciendo que no puede tomar tal decisión, pero ante la orden del militar de que se lleven a los dos niños, la madre entre gritos y sollozos de angustia y dice “que se lleven la niña, que se lleven la niña”. Podemos realizar mil y una interpretación de porque la madre decide condenar a la hija y salvar al hijo, pero lo real es que cualquiera de las dos decisiones eran letales, esta madre se encuentra en un campo de poder en el que ella puede decidir salvar a uno de sus hijos, pero a la vez otro poder determina que el hijo no salvado debe morir. Decidir es un término latino “decidere” que significa separar cortando, es un vocablo compuesto por el prefijo de (de, dis) que significa separación y el verbo caederé que es pegar, cortar. Su significado más preciso sería cortar separando, cortar selectivamente. Esta palabra tiene una carga imperativa, decidir es optar por uno de los puntos en debate. Otra palabra, elegir, no tiene esa connotación tan imperativa, ya que se puede elegir sin optar, “elijo la amistad”. Por lo tanto estamos ante un término muy fuerte que nos compulsa a escoger un camino desechando otros. No siempre las decisiones se toman pensando en el bien común, ni tan siquiera en el bienestar familiar. Las decisiones pueden ser individuales o colectivas. En las decisiones individuales, aquellas que el sujeto toma en soledad, debe soportarse una carga mucho más pesada ya que la responsabilidad de la misma compete solo al sujeto individual. En cambio en las decisiones colectivas esta responsabilidad es repartida entre varios actores. Por lo tanto tenemos diversos tipos de decisiones, pequeñas y grandes, nimias y determinantes, individuales y colectivas, cotidianas y estratégicas. Por otra parte la importancia de las decisiones también se evalúa por diversos parámetros, a quienes afectan, que consecuencias conllevan, que campo de libertad tenemos para tomarlas, que conocimientos tenemos sobre sus efectos, etc. En todos estos tipos de decisiones el que decide debe poner en juego una serie de valores y conocimientos. Somos responsables de nuestras decisiones, aun de aquellas que tomamos en situaciones problemáticas o dilemáticas. Solo que las responsabilidades no son equivalentes en todos los miembros de la sociedad. En una organización la responsabilidad de los operarios no es igual que la de los supervisores o de la dirección de la empresa. Mientras que los primeros pueden decidir sobre aspectos operativos puntuales, en la medida en que se asciende en la escala jerárquica aumentan las responsabilidades y consecuencias de las decisiones que se toman. Una mala decisión de un operario a lo sumo causa un trastorno en la producción, en cambio una mala decisión de un CEO de una organización puede llevar a la quiebra de la empresa y afectar el destino no solo de quienes trabajan en ella, sino de quienes tienen relación con ella y más aún, muchas veces del conjunto social del que la empresa es tributaria. En el campo de la política esta cuestión adquiere caracteres más determinantes. Un funcionario del Estado (presidente, ministro, legislador, etc.) cuando decide lo hace poniendo en juego un patrimonio que no le pertenece y que administra eventualmente, y por otro lado, sus decisiones afectan a sectores muy amplios del espectro social. Las decisiones que se toman a nivel de gobierno (sean estas del oficialismo o de la oposición) nos afectan a todos, y no son más responsables los oficialistas que los opositores, porque, en una democracia, los opositores son parte del sistema de toma de decisiones, Massa, Macri, Binner, no pueden decir que las cosas van mal en el país porque el gobierno toma malas decisiones, porque ellos participan de la maquinaria de toma de decisiones, aun cuando pierdan una votación. Pero peor aún, en nuestro país los políticos opositores actúan tomando decisiones que no son producto de evaluaciones serias de los elementos de juicio, sino que se trata de decisiones espasmódicas, si el gobierno propone algo ellos se oponen, desde hace muchos años no vemos que un opositor acompañe una decisión del gobierno. Entonces, el razonamiento simple nos lleva a pensar que este gobierno no ha tomado ni una medida que sea positiva, y si es así, ¿los argentinos somos tan estúpidos que votamos a un gobierno de incompetentes? Porque, que yo sepa el oficialismo ha ganado tres elecciones presidenciales, muchas de gobernadores, más de intendentes, diputados y senadores, etc. En muchas cuestiones se ha votado por la negativa sin conocimiento de lo que se trataba, o por mandato del principal político de la oposición (Magneto el CEO de Clarín) y su perro faldero Lanata. También tenemos el caso de defensa a ultranza a quienes les dan espacio en los medios. Por ejemplo cuando el gobierno actúa contra una corporación que comete actos delictivos, como es el caso del AFSCA con la adecuación del grupo Clarín, los opositores ponen el grito en el cielo porque se ha tocado a su amo y señor. Otras veces actúan irresponsablemente como en el caso de quienes exigieron que nos sometiéramos como país al salvaje, corrupto e irracional fallo del juez títere de los fondos buitres (Griesa) y pagáramos la deuda tal como dice el juez. Otros prometen el oro y el moro si son gobierno como derogar el impuesto a las ganancias y las retenciones al agro sin decirnos como van a financiar el Estado. Está el caso de quienes dicen que van a revisar (eufemismo por derogar) todas las leyes promulgadas en estos doce años, es decir van a volver al saqueo de la jubilación privada, anular el matrimonio igualitario, la ley de medios, la asignación universal por hijos, la estatización de Aerolíneas e YPF, etc., etc. Decidir no solo es hacer, decidir es tomar partido también, por sí o por no. Quien decide no debe ver solo el presente o el futuro inmediato, debe tener, sobre todo si pretende gobernar, un horizonte de visibilidad, capacidad crítica y espíritu de cooperación, cosa que muchos políticos de nuestro país carecen en absoluto. Hasta la próxima.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La lógica de la política actual.


La lógica capitalista valora el éxito o el fracaso por la posesión de bienes que un determinado ciudadano puede realizar. Dentro del sistema, la política se rige por esa lógica y su práctica podría resumirse, según un comentario de un conocido político santafesino que parafraseando a Marx dijo: “La conocida fórmula de Marx para explicar el capitalismo D-M-D es decir, que es necesario tener dinero para invertirlo y poder producir mercancías para ganar más dinero, se cumple en la política pero con otro formato, D-P-D, hay que tener dinero, para poder invertir y lograr poder en el ejercicio político (es decir ganar y obtener espacios de poder en el Estado), para ganar más dinero”. En la actualidad, el político no está guiado fundamentalmente, por el interés público, ni tan siquiera por el interés de su clase o sector social, sino por su mero interés personal. Hace muchos años que los partidos políticos en Argentina han dejado de ser colectivos sociales que encarnaban un proyecto de clase o sector de clase, para convertirse en campos de batalla en los que se define un liderazgo, que pone en funcionamiento un proyecto personal. Este modelo personalista implica un retorno al caudillismo del siglo XIX, en el que en nuestro país era hegemónica una democracia paternalista y autocrática. Por esta razón cuando se escucha a un político hablar por T.V., notamos que lo hace siempre en primera persona, generalmente no dice “mi partido hará”, sino “yo voy a hacer” De esta manera el proyecto colectivo de los partidos políticos ha mutado hacia el proyecto de un líder. Es un discurso que más que expresar la propuesta de un colectivo social, formulado en términos de programa de gobierno, se constituye en la exaltación de las cualidades del líder, el que con fórmulas vagas y basadas en lo que dice n las encuestas, enuncia lo que la gente quiere escuchar. Por ejemplo si en un momento las encuestas definen como tema de interés el impuesto a las ganancias, la inflación y la inseguridad, políticos como Macri o Masa, prometen derogar el impuesto a las ganancias, las retenciones al agro y terminar con la inflación y la inseguridad. Por supuesto que no dicen como harán para lograrlo y mucho menos como resolverán las contradicciones que implica la puesta en acto de esas medidas. Derogar las retenciones al agro y el impuesto a las ganancias, supone desfinanciar al Estado, ya que la principal fuente de recursos son esos impuestos que se cobran de manera directa, entonces, si disminuyen los recursos como lograrán mantener los servicios sociales, los gastos corrientes del Estado (educación, seguridad, salud, asistencia social, previsión social, aparato burocrático administrativo, etc.). Es obvio que en campaña estas cosas no se dicen, por ello los economistas hacen malabarismos lingüísticos para explicar estas contradicciones, es decir hablan sin decir nada. La realidad es que si se bajan los impuestos existen dos vías para mantener el equilibrio fiscal, el ahorro externo o el ahorro interno. El primer camino significa endeudarse para financiar el Estado, se sabe, por la larga experiencia que tenemos, que el endeudamiento constituye un alivio temporal, porque los compromisos hay que honrarlos y a la hora de pagar o bien se paga o se toman nuevas deudas, el final del camino lo conocemos, es por ejemplo el 2001 y el default económico de una Argentina que no podía honrar ni la deuda externa ni la interna. El otro camino también lo conocemos, implica realizar ajustes en la economía para poder hacer frente a los gastos, ello supone como ocurrió en España, Grecia, Portugal, Italia, etc., reducir la planta de trabajadores del Estado, reducir salarios, recortar partidas de asistencia social, en definitiva, caminar por el sendero del empobrecimiento de la población, lo que supone reducción del consumo, cierre de fábricas, caída del producto bruto interno, desocupación, etc., que llevan a mayor pobreza y final del camino están esperando los fondos buitres (y no tan buitres) para endeudarnos a tasas exorbitantes y volver nuevamente al 2001. A lo que asistimos en este momento de la política es al desmanejo de un grupo de aventureros, que encaramados a partidos tradicionales o bien liderando estructuras partidarias artificialmente creadas por ellos, le proponen a la sociedad que los voten con una serie incoherente de medidas económicas, tributarias y sociales, que saben que no van a poder realizar pero que responden a lo que la gente desea escuchar. Si por ejemplo me descuentan una importante cifra de impuesto a las ganancias, ¿no es acaso tentador que un candidato me diga que no me lo van a descontar más?, o si soy un agrario y me retienen el 35% por exportación de la soja, ¿no es tentador que alguien me diga que no me lo van a descontar más? Entonces yo, que pienso la solución a mis problemas desde una mezquina perspectiva individual, voto al candidato, sin tener en cuenta las contradicciones e imposibilidades que su propuesta encierra, él consigue un mandato por cuatro años y hace lo que se le antoja por supuesto desarrollando su patrimonio personal y el de los amigos que lo acompañan, mientras yo me quedo viendo como me frustro nuevamente por promesas incumplidas. Cuál es el fondo del problema, que hace que este mecanismo funciones sistemáticamente en la política actual y que los ciudadanos continuemos confiando en los políticos que cada cuatro años nos engañan. Más aún, aun cuando existan gobiernos que resuelven parte de nuestros problemas (disminución de la inflación, juicio y castigo a los culpables de genocidio, leyes de igualdad de género, que defienden los derechos de las minorías –sexuales, étnicas, etc.-, recuperación de empresas que fueron y deben ser parte del patrimonio nacional porque son las que permiten trazar planes estratégicos de desarrollo humano, integración regional, asistencia social a todos los que la necesitan, etc.) continuamos confiando a aquellos que apuestan a maximizar los réditos del capital financiero internacional y de la gran burguesía agro-industrial de nuestro país, continuamos confiando en quienes nos estafaron una y otra vez, en quienes apoyaron el genocidio, etc. En primer lugar existe un problema del orden de la estructura política, la democracia representativa, en nuestro país no cuenta con mecanismos de participación popular como los referéndum o los plebiscitos para cuestiones clave (como por ejemplo en Uruguay se sometió a plebiscito la privatización de la empresa de teléfono uruguaya y no se pudo malvender porque gano la opción que indicaba al gobierno que no se venda), y solo en algunos distritos locales existe la posibilidad de revocación del mandato a quienes no cumplen con sus promesas de campaña. Las autonomías municipales son restringidas y el federalismo es casi inexistente, razón por la cual, cuando un caudillo corrupto se adueña del poder central tiene a su discrecionalidad el manejo de los fondos públicos. El segundo orden de problemas es de carácter conductual (o psicológico). Desde pequeños se nos enseña a no pensar, a tomar decisiones sin ejercer la capacidad crítica-autocrítica mediante la puesta en acto del pensamiento reflexivo. En otras entradas hemos hablado de esta cuestión. Esta falta de reflexión es lo que nos lleva a que no pensemos sobre solo dichos de alguien sino que los aceptemos o rechacemos según quien los dice. Es una actitud futbolera, en la que nos afianzamos en una creencia y todo lo que este en línea con ella está bien y lo que se aparte mal. Por ejemplo veamos la siguiente exposición que Ud. debe haber escuchado muchas veces en televisión: “El problema de Argentina es que necesita políticas de Estado, es necesario terminar con la inseguridad, con la inflación y con una cultura prepotente y autoritaria que tienen los que gobiernan. El problema de la inflación se resuelve si se deja de dar vueltas a la maquinita (de hacer dinero) y la inseguridad realizando un plan de seguridad que contenga al delito y penalice a los delincuentes, que no entren por una puerta y salgan por la otra. Nosotros proponemos realizar un consenso sobre las políticas que el país necesita para terminar con la pobreza y desarrollarse”. Como decía el perrito de FORD en épocas de “La Familia Falcón”, “Que bonito ehhhh”, pero no dice nada. No formula un programa anticíclico que permita contener la inflación, no habla de qué medidas se tomaran para bajar la inseguridad, salvo la mano dura que implica aumentar las penas y bajar la edad de imputabilidad, medidas abiertamente inocuas para disminuir la inseguridad. Se habla de prepotencia cuando quien realmente sufre la prepotencia de los periodistas del régimen son los miembros del oficialismo que son silenciados, tapados, tergiversados y casi no se les permite argumentar en los diferentes programas, cuando se los invita, porque por lo general solo se invita a opositores. Tampoco se dice que por ejemplo el problema de la inseguridad es tan viejo como la república Argentina y aún más, había delito, asesinatos, robos, entraderas, etc. para hacer dulce de leche en el siglo XIX (ver los Crímenes de Moisés Ville de Javier Sinaí Tusquets editores.), y que la inflación en nuestro país ha cumplido más de cincuenta años, es decir que es una mujer adulta con la que nos hemos habituado a convivir. Menos se dice que la inflación de entre el 20 y el 40% era un lugar común en las décadas del 60, 70, 80, a tal punto que un autor difundió un artículo en el que afirmaba que una inflación de hasta el 40% es funcional al sistema capitalista ya que permite regular las ganancias de los burgueses, quienes nutren sus bolsillos de la especulación, sobre todo las grandes empresas monopólicas. La gran burguesía utiliza dos mecanismos para lograr el consenso hacia sus nefastas políticas, generar programas “políticos” en los que se ataca al gobierno y se les permite a los opositores explayarse en sus argumentos y martillar con una serie de temas que aparecen en las encuestas como preocupantes generando la agenda opositora. Créame que si gana Macri o Masa, la inflación y la inseguridad desaparecerán en el mismo momento en que se confirme su victoria electoral, ya que los grandes medios como Clarín, La Nación, Perfil, etc., inmediatamente harán desaparecer el tema de sus portadas y lo reemplazarán por: qué lindo es vivir en paz y armonía con un gobierno que crea felicidad y por supuesto les permite hacer muy buenos negocios a ellos, o como decía De La Rua que lindo es dar buenas noticias mientras el país caminaba al abismo.. Hasta la próxima.

martes, 16 de septiembre de 2014

Discutir la educación


La “reforma” educativa disparó una serie de controversias entre el oficialismo y la oposición, o más precisamente entre el kischnerismo y el antikischnerismo dado que ambos sectores dividen a la sociedad y generan actitudes simétricas (en espejo) que no admiten el intercambio de ideas. Desde hace algunos años asistimos al combate entre dos bandos que no admiten que del otro lado puede haber razón, que todo lo que el “otro” hace no necesariamente está totalmente equivocado. Si el gobierno hiciera, como dicen los antikirschnerista, todo mal, ¿podría el país haber resistido tantos años de consumo, de crecimiento, de elevación del nivel de vida, de disminución del desempleo, de la pobreza y de la indigencia? Sinceramente dudo que ello hubiera sido posible, creo que la intolerancia no le corresponde al gobierno, o por lo menos solo a algún sector importante del gobierno, creo que la oposición antikirschnerista, o por lo menos una parte importante de ella, es profundamente intolerante, que no le importan los sufrimientos que impongan a los sectores más vulnerables con su prédica destructiva, con tal de destruir la obra de gobierno de Cristina. Son los que hacen manifestaciones para gritar su odio a Cristina, los que agreden como lo hacen periodistas que tildan de oficialistas, o periodistas como Lanata, Bonelli, Alfano, Grondona, Castro, Van der Koy, Blank, Lomgobardi, Majul, Fontevecchia, etc., cuyo único objetivo es destruir al gobierno y para ello todo vale, mentir, injuriar, falsificar la realidad, difamar, etc. También están los ciudadanos de a pie, (no son políticos o periodistas) que se ubican en el campo antikirschnerista y que se valen de cualquier argumento, verdadero o falso para desacreditar al gobierno. En el caso de la reforma tomo las palabras de un cineasta (creo que está enojado con el gobierno porque no le vendieron dólares a precio oficial para ir al Perú) me refiero a Juan José Campanella, quien dijo “Cuanto menos exigente la escuela, más burro el alumno, Cuanto más burro, más dócil. Cuanto más dócil, más fácil de dominar, ese es el plan.” Campanella puede ser un gran director de cine y ha hecho películas memorables que me gustaron mucho, por ejemplo “Luna de Avellaneda”, pero en materia de educación no tiene noción de lo que dice, y debería hablar de lo que sabe y no destilar odio gratuito con bestialidades como la que transcribimos. El problema no es la exigencia de la escuela, sino la escuela misma, que es un producto del siglo XIX (esto lo desarrollamos en otro blog) que está en vías de agotarse. La escuela surge en Prusia y el modelo fundacional es profundamente autoritario dado que está inspirado en la doctrina militar y buscaba disciplinar al joven para que sea obediente y sumiso en su vida laboral. La esencia de la escuela es la represión, no solo busca docilizar al niño/joven, la escuela continúa la tarea de ahogar el espíritu creativo e investigativo que comenzó la familia (otra institución de represión). Criticar la escala de evacuación, y asignar a su supuesta flexibilización un programa de dominación de la sociedad es como tapar el sol con la mano. Al Sr. Campanella le tenemos que aclarar que no se libera el espíritu creativo y la rebeldía de los jóvenes haciendo más exigente la educación. Ningún estudio científico demuestra que la exigencia tiene un carácter formativo, que a partir de ella se logra aumentar los conocimientos del alumno. No sabe el Sr. Campanella que las escalas de evaluación son aleatorias, que muchos sacan un 9 o un 10 sin estudiar, o estudiando de memoria sacan la nota sin saber lo que escriben, o a veces los docentes ponen un 8, 9 o 10 según su subjetividad. Además decir que el que tiene 7 supera la exigencia más que el 6 o el 5, o el 1, o el 2, o el 3 es una burrada. Las escalas numéricas en la escuela solo son formas de exaltación de la competencia, el saber real no se logra cuando se tiene 10 o cuatro o cualquier nota, se obtiene cuando se articula el conocimiento con la experiencia interna del sujeto y su proyecto de vida. El Sr. Campanella que como decíamos, es un buen director debería saber que a veces pueden ser más dominables los que tienen más títulos porque tienen más que perder en la vida que los que nada tienen. Ser dominado, o crítico depende de la estructura de personalidad, de la experiencia de vida, no de cuanto se sabe o el bagaje cultural que se tiene. El que sabe de cine debería volver a ver “la Patagonia rebelde” y observar como allí se narra la épica de obreros rurales analfabetos que se levantaron contra la opresión y la explotación capitalista, eran analfabetos pero no los pudieron dominar, murieron luchando por lo que creían, se derrumba la tesis del Sr. Campanella. Pero además el Sr. Campanella debería hacer una autocrítica de sus dichos discriminadores, porque a esos obreros de la Patagonia, como a todos los obreros que no han podido asistir a la escuela, los tilda de burros, es decir que no son inteligentes. La inteligencia no tiene que ver con la educación, la inteligencia es parte del equipamiento biológico del sujeto que se desarrolla en el intercambio con el medio ambiente. Le recomendaría al Sr. Campanella la lectura del libro “Inteligencias Múltiples” de Howard Gardner, porque me parece que tiene una visión muy limitada de lo que es la inteligencia. Decía que el problema no es la evaluación en la escuela, es la estructura actual de la escuela misma la que se constituye en la actualidad como problema y obstáculo del desarrollo humano. La sociedad de las TICS no tiene nada que ver c on la sociedad industrial, y la escuela fue pensada para satisfacer las demandas de mano de obra de aquella sociedad, la escuela fue imaginada para que los burgueses tuvieran mano de obra calificada y obediente y el sistema de evaluación (además de otros sistemas escolares) es una parte importante del sistema de disciplinamiento de los jóvenes instituido en y por la escuela. Pero la sociedad industrial es cosa del pasado, las relaciones laborales, el expertis exigido en las organizaciones empresariales se ha modificado sustancialmente, mientras que la escuela ha sufrido pocos cambios en su estructura. El sistema continúa siendo jerárquico, autoritario, centrado en la figura del docente como el lugar supuesto saber, donde la libertad de creación de los alumnos es aplastada antes que motivada y además forma para una sociedad inexistente. Ese es el real problema de la escuela, que fue creada para ser una organización que fortaleciera el imaginario de dominación de la burguesía y nunca se rebeló contra ello, sino, lean los trabajos que en la década del 70 escribieron el obispo de Cuernavaca Iván Ilich “Contra la escuela” o los trabajos de Cirigliano en Argentina continuando esa línea de investigación. No se construye un mejor ciudadano, más rebelde, más crítico, más comprometido aumentando la exigencia en la escuela y menos con los sistemas evaluativos que se utilizan allí. O el Sr. Campanella no sabe que la calificación es un dato profundamente subjetivo y aleatorio, alguien obtiene una buena nota porque tuvo suerte, porque le tocó un tema que sabía, porque fue lo suficientemente seductor como para agradar al docente, o por mil factores que tienen que ver con las relaciones interpersonales o el azar más que con el conocimiento adquirido. La demanda de exigencia tiene que ver con cuestiones con mayor cercanía con la movilización de mecanismos de dominación y represión que con un intento serio de formar profesionales o trabajadores idóneos. No es casualidad que los que arremetieron contra la reforma bonaerense sean los destacados periodistas y comunicadores de la derecha vernácula, cuando el rio suena…… La demanda de una educación exigente no es sinónimo de una educación de calidad, una educación que forme seres humanos comprometidos con su prójimo y con su país, cooperativos, solidarios. Está más cercana de la consigna que invita a disminuir la inseguridad aumentando la rigurosidad (exigencia) en el trato a los “delincuentes” (que pareciera no tienen el derecho de los ciudadanos) con aumento de las penas, disminución de la edad de punición, etc., con lo cual la inseguridad seguirá pero con cárceles más superpobladas que lo que están en este momento. Hay que formular proyectos y avanzar en el desarrollo de formas educativas para los sectores que no resisten la disciplina prusiana de la escuela. No puede haber un único sistema educativo, el formal gradualizado, sino que deben existir diferentes modalidades de desarrollar los servicios educativos que se les brinda a los ciudadanos. No existe una receta única, una pedagogía universal aplicable a todas las demandas de los ciudadanos, debe desarrollarse un menú amplio de ofertas educativas, basado en la pluralidad de pedagógica, que tenga en consideración la multiplicidad de situaciones que tiene la población de nuestro país. En la formulación de ese menú es necesario considerar que cada grupo social tiene diferentes formas de vida, diferentes culturas, distintos intereses y diferentes posibilidades laborales, por lo tanto para determinar la formación que necesita se deben tener en cuenta todas esas variables. Doy un ejemplo, mucho jóvenes abandonan la escuela, no porque sean vagos, o malos, lo hacen porque no resisten las condiciones de encierro y disciplinamiento de la escuela. Estando en Honduras puede tomar contacto con el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP) que utilizando un modelo alemán diseñaron una organización de formación orientada a satisfacer la demanda educativa de los jóvenes más arriba indicados. La propuesta consistía en la creación de un aula taller a la que asistían los jóvenes, en ella se los formaba en conocimientos teóricos (matemáticas, lengua, por ejemplo) en función de los requerimientos del expertis en el que se estaban formando. Con una mayor flexibilidad que las exigencias de la escuela común el INFOP lograba contener a los jóvenes que habían abandonado el secundario y los dotaba de una herramienta de trabajo. Otro ejemplo de flexibilidad es el desarrollo de los “Trayectos profesionales” durante el gobierno de Menem que eran carreras ofrecidas a trabajadores, pero que contaban con una elemento flexible, si algún trabajador quería cursar solo un módulo del trayecto podía hacerlo. Además no era necesario tener el secundario completo para cursar un trayecto. Otro elemento a considerar es que la escuela debe abandonar la intención de un aprendizaje repetitivo y monótono que por lo general lleva a saber “algo”, pero no a saber el porqué de ese “algo”. Con las nuevas teorías de las competencias educacionales que establecen que para saber hay que saber hacer y para ello, conocer las condiciones que posibilitan el saber, conocer cómo funciona el dispositivo de conocimiento. Por ejemplo no basta que Ud. sepa manejar un auto, una competencia educacional indica que Ud. debe saber que ocurre para que el auto funcione y si se le avería en un paraje desolado Ud. tenga oportunidad de solucionarlo. Una cosita más en el campo de lo aleatorio hubiera bastado que el gobierno de Bs. As. cambiara el sistema numérico por otro sistema de evaluación, por ejemplo aprobado/no aprobado y el debate no hubiera tenido lugar. A los que plantean la exigencia evaluatoria les recuerdo que en muchos países (creo que en Francia, Suecia o Islandia si no me falla la memoria) los alumnos tienen promoción automática y solo tienen una evaluación al final de la carrera. Ello permite mantener los grupos de compañeros, sostener el trabajo en equipo y evitar el sufrimiento psíquico de quienes al repetir pierden sus grupos de referencia. Por lo tanto yo le recomendaría al Sr. Campanella que siga haciendo buen cine y deje de decir “burradas”, en sus propios términos, sobre la educación. Hasta la próxima.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Narcoeconomía.

Entre las muchas promesas de campaña que escucharemos en estos meses venideros en Argentina, figura la cuestión de la inseguridad y como elemento anexado a ella la lucha contra el narcotráfico. Un punto de partida es el señalado por J. Alonso Salazar en “La parábola de Pablo” (Booket 2001), se puede vencer a un narcotraficante, a dos, a varios, lo que nunca se logrará es derrotar el narcotráfico, por lo menos mientras este esté prohibido. Para sostener esta afirmación veamos algunos datos. En la página http://www.telemundodallas.com se informa que entre el 3,5 y el 6,6% de la población mundial consume algún tipo de droga (350 millones) el 13% es dependiente (40 millones). En Colombia el tráfico de drogas mueve 18 mil millones de dólares que equivalen al 50% del PBI. Colombia produce 185 tn métricas de las que el 61% va a EE.UU, y el 39 a Europa (revista Time). También produce el 65% de la heroína que consume EE.UU. El narcotráfico mueve más de 500.000 millones de dólares por año en el mundo que se constituyen en motor de la economía de EE.UU. y los grandes países occidentales Según la Oficina de Crimen y Droga de la ONU (ONUDC) en su informe sobre el producto criminal bruto, publicado en 2010, la droga y el tráfico armas suponen el 1,5% del PBI mundial y el 7% de las exportaciones globales de mercancías. El 70% de lo producido por los negocios ilícitos se blanquea en el sistema financiero. La diferencia entre lo que recibe el productor de la droga y lo que paga el consumidor supera las 25 veces. Además de los narcos hay otros actores económicos que se benefician del negocio, los bancos de EE.UU y una parte importante del sistema financiero mundial. Según el economista, investigador y académico Daniel Mejía de 50 mil millones de utilidades que produce la droga solo retornan a Colombia 8 mil millones. Las grandes corporaciones financieras son las que se quedan con la parte del león vía lavado de dinero del narcotráfico. Con el rendimiento que produce el narcotráfico las mafias de traficantes incursionan en negocios legales como compra de hoteles, construcciones, compra de acciones de diversas corporaciones industriales y financieras, transferencias de jugadores, etc. Según funcionarios de las fuerzas de seguridad el narcotráfico destina más de 15 mil millones de dólares para sostener un sistema de corrupción, mientras que el presupuesto con que cuentan las agencias de lucha contra el narcotráfico es diez veces menor a esa cifra. Para poder sobrevivir los narcotraficantes, que difícilmente coloquen los huevos en una sola canasta, ya que también se involucran en otros negocios ilegales como el tráfico de armas, trata de blancas, etc., realizan un entramado profundo aliándose o comprando a políticos corruptos, miembros de las fuerzas de seguridad, miembros del poder judicial, etc. Existe un modus operandi que es utilizado en los diferentes países, el narcotraficante siempre dispone de un pequeño ejército de sicarios y personas que protegen sus negocios (soldaditos) y su propia seguridad, a la vez que genera en el territorio cordones de seguridad humana basados en la asistencia de las necesidades básicas de la población, generalmente insatisfechas por los estados nacionales. De esta manera, quien fue el mayor de los capos del narcotráfico a fines del siglo pasado aportaba recursos para resolver problemas económicos de la población de Medellín, construía viviendas sociales, asistía a los sectores más vulnerables ante catástrofes con grande sumas de dinero, construía estadios de futbol para los jóvenes, etc. Con esta estrategia se ganó el respeto y la admiración de grandes sectores desposeídos, y ello explica la gran movilización con muestras de dolor que se produjeron en ocasión de su muerte. Para que exista tráfico de drogas, como en cualquier tipo de comercio, es necesario que exista un mercado de consumo. Para que existan ganancias siderales en un mercado de consumo es necesario que exista una dependencia y que el consumo esté prohibido. El hombre ha consumido drogas desde los albores de la civilización, las utiliza para disminuir el sufrimiento que produce la angustia de muerte y las exigencias de la vida social. Algunas drogas tienen muy mala prensa, son vistas como sustancias que destruyen al ser humano, que adormilan su raciocinio, pero esas mismas drogas que en cantidades ingentes producen graves daños cerebrales y psíquicos, también tienen resultados terapéuticos. Paracelso hablaba de las drogas como un remedio y un veneno. Freud usaba cocaína para aliviar el sufrimiento que le producía el cáncer de laringe, la marihuana tiene efectos analgésicos y hay médicos que aconsejan su consumo a pacientes artríticos, anoréxicos, con asma, Alzheimer, cáncer, con dermatitis, dolor crónico y en afecciones psíquicas como la ansiedad, la depresión, etc., la morfina que se utiliza como analgésico se extrae del opio que es una de las drogas más antiguos, y de allí se deriva la heroína que tiene en la actualidad diversos usos terapéuticos, pero que es considerada una droga pesada. Otras drogas no tienen esa mala prensa y su consumo no es judicializable, son las drogas legales como los ansiolíticos, los antipsicóticos, las anfetaminas, etc. Estas drogas producen tal vez trastornos mayores que las drogas ilegales pero se consumen abiertamente y se pueden comprar con receta médica en farmacias. Hay otras drogas legales con efectos devastadores sobre la salud de las personas que sin embargo no están prohibidas, como el alcohol y el tabaco. En argentina han sido procesados o se sospecha de su involucramiento con el tráfico de drogas ilegales, funcionarios del Estado, altos jefes policiales, jueces y fiscales. En los corrillos urbanos se afirma que el mayor consumo de drogas se da en el parlamento nacional y entre las figuras más populares del cine, teatro, etc. Por supuesto que como todos los mercados el de las drogas ilegales está segmentado, existiendo las que son de máxima pureza y que son consumidas por los sectores de altos recursos y las hay muy baratas como el crac que se comercializan entre los sectores más vulnerables de la sociedad. El narcotráfico admite solo una estrategia que puede derrotarlo, y con él caer sus efectos nocivos sobre la sociedad, la legalización de la comercialización de las drogas, entonces porque no se realiza esta legalización, como por ejemplo ocurrió en Estados Unidos cuando la clase dominante decidió abolir la Ley Seca que prohibía el consumo y venta de alcohol dado que la prohibición solo permitía que los productores y traficantes clandestinos se enriquecieran cada día más sin lograr que bajara el consumo. Simplemente porque produce inmensas ganancias, de tal magnitud que aunque se decomisen toneladas de droga y se quemen, ello no afecta a los “empresarios” porque las ganancias permiten soportar esos decomisos. Pero volvamos a algunos datos del comienzo (datos estimativos por cierto), si hay 350 millones de consumidores, y 40 millones de adictos dependientes, los cuales mayormente están en algunos países como EE.UU. y de Europa occidental, imagine el lector que pasaría si se interrumpiera el flujo de drogas hacia estos países, los adictos tomarían las calles reclamando la droga y se producirían grandes desmanes, Tiene por lo tanto cierta razonabilidad la hipótesis de algunos estudiosos del tema que afirman que la DEA (Drug Enforcement Administratión) no es un organismo que combata la circulación de drogas en EE.UU. sino por el contrario es una oficina orientada a regular la cantidad de droga que ingresa a ese país, y ello podría explicar los vínculos existentes entre los agentes de la administración y los cárteles de la droga. Por otro lado, imagine el lector que ocurriría si de golpe se legalizara el tráfico de droga en el mundo, la masa de 500 mil millones de dólares que abastece las economías de los países más desarrollados, que permite a los capitalistas “legales” hacer pingues negocios con el lavado de dinero, o con sus vínculos con los traficantes, desaparecerían, y la economía capitalista global caería en una crisis sin precedentes. La narco economía es la forma que la economía neoliberal adquiere en el capitalismo globalizado, no es una anomalía del sistema, sino que es el sistema mismo en la actualidad. Hasta la próxima.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Gracias

Ayer, 7 de septiembre cumplí 65 años, ya puedo considerarme un jubilado porque estoy en la edad de acceder a ese beneficio, pero lo más importante no fue el cumpleaños, sino recibir tantos mimos de la gente que quiero y me quiere, son muchos los que me mandaron cariños por mi cumpleaños, la lista sería excesivamente larga y no quiero olvidar a nadie. A todos los amigos de la vida, compañeros de trabajo, colegas, familiares, etc., no tengo palabras para agradecerles su gesto, en medio de tanta lucha, tanta agresión social, de tantos políticos corruptos, periodistas venales, de tantas mentira en los medios de comunicación de masas, de tantas promesas incumplidas, con tantos con ciudadanos que viven en condiciones miserables a pesar de los treinta años de democracia, en recuerdo de los que ya no están, y con la presencia de tanta gente buena que puebla la biografía de cada uno de nosotros, desde este espacio y de mi humilde blog quiero agradecer a todos los que no bajan los brazos y continúan fieles a sus principios, a su ética y a su gran capacidad de ser humanos. Todos ellos hacen que podamos tener la esperanza cierta de que nuestros descendientes heredarán un mundo mejor. Muchas pero muchas gracias. Los quiero mucho.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Psicosociología de la conducta de los políticos.

Comencemos por algunas frases de políticos: “Los políticos no hacen cosas que prometen en campaña y hacen otras que nunca prometieron” Carlos Menem "Acá no se trata de sacarle a los ricos para darle a los pobres, como hacía Robinson Crusoe." (Menem) "Si me bajara el sueldo, estaría cometiendo una injusticia con la gente" Eduardo Duhalde “El que depositó dólares tendrá dólares” Eduardo Duhalde" Admito que me equivoqué; los dólares no podrán ser devueltos" (Duhalde) "No creo que los sectores económicos se diferencien por las malas palabras. ¿O acaso nada más que los negros las dicen?" Adelina Dalesio de Viola "Hay que dejar de robar por 2 años" Luis Barrionuevo "Vamos a resurgir como el Gato Félix" Hugo Moyano "Tenemos mucha delincuencia porque los jóvenes están aburridos" Federico Storani "Síganme no, no los voy a defraudar, Carlos Menem "Carrió está cayendo por su propio peso" Carlos Menem "Los cartoneros son ladrones de basura" Mauricio Macri) "Los políticos argentinos - entre los cuales me incluyo - son una mierda" Eduardo Duhalde "Yo robo para la corona" José Luis Manzano "En 1000 días vamos a poder tomar agua del riachuelo" María Julia Alsogaray "Los desaparecidos están vivos en España" Cecilia Pando "Hacia 1997 la deuda externa comenzará a reducirse, y hacia fin de siglo será insignificante" Domingo Cavallo "En este país, nadie se hace rico trabajando" Luis Barrionuevo "Los científicos que se vayan a lavar los platos" Domingo Cavallo "Los desaparecidos son eso, desaparecidos. No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos." Jorge Rafael Videla "Acá tengo algunas cartas que me enviaron los supuestos torturados en las que me agradecen el trato recibido en la Esma" Emilio Massera Estas son algunas de las frases dichas por políticos, si recopiláramos las barbaridades, actos fallidos, mentiras, lugares comunes, necedades, etc., que dijeron llenaríamos cientos de tomos. El político actual se diferencia de los tradicionales que gobernaron la argentina, o que fueron oposición, no porque los dos buscaran satisfacer el interés de la burguesía, sino porque estos han perdido todo tipo de recato, no tienen el más mínimo norte político y solo les interesa el poder para llenarse de dinero. No voy a cometer el error de generalizar, siempre existieron unos y otros, pero en la actualidad una mayoría aplastante de los políticos son mentirosos, corruptos, ineficientes, oportunistas, travestis, soberbios, etc. Los políticos han asumido la fantasiosa idea de que existe una clase política que está por fuera de la sociedad y se comportan como tal, como alguna vez se comportaron las clases dominantes en la antigüedad o en el medievo, sin importarles lo que opinaran los integrantes del “vulgo”. Para los políticos, los ciudadanos “de a pie” constituimos una masa manipulable a la que solo hay que tener en cuenta cada cuatro años cuando nos piden el voto, luego ellos hacen lo que quieren sin respetar nuestros intereses, sufrimientos, necesidades, etc. Se podría decir que son una banda de amigotes, que aunque se pelean, se agreden, se insultan, no lo hacen por convicciones, sino como dijera uno de ellos, “para la platea”. Sino vean la relación entre Carrió y Pino Solanas, que una temporada se aman y son un matrimonio perfecto y a la siguiente se hacen desplantes, se dicen los peores vituperios y se odian. Vean los discursos de Moyano cuando decía que Macri, Clarín, etc., eran una lacra salvaje que aniquilaban las ilusiones del pueblo argentino, y el kischnerismo el movimiento político que nos llevaba a la felicidad eterna, y escúchenlo ahora diciendo que solo debemos esperar hambre y miseria de las mismas políticas y del mismo gobierno que el ensalzó durante años. También es interesante analizar el discurso de los opositores sobre Moyano, que antes era parte del eje del mal y hoy es una blanca palomita que viene a reivindicar a los trabajadores. Es muy interesante escuchar al Cobos kirschnerista adulando hasta el cansancio a la presidenta y a este Cobos para el que todo lo que hace la presidenta está mal. Los ciudadanos tenemos la sensación que como dice la frase de Adelina de Viola somos los “negros” para los que basta con “pan y circo” como hacía Nerón. No se nos consideran sujetos pensantes, capaces de tener una actitud crítica y reflexiva, somos una horda que solo necesita ser atosigada de propaganda para que camine hacia el lado que ellos quieren. Para sostener esta afirmación no voy a recurrir a argumentos psicológicos, sino que me basta con presentar el cambio de actitud de los políticos argentinos en estos treinta años de democracia. La política del período post dictadura se caracterizó por la necesidad de los políticos de movilizar a las masas tras ideales y proyectos políticos. En las elecciones de 1983 confrontaron dos sectores netamente diferenciados, por un lado el alfonsinismo radical con un proyecto democrático, de linaje socialdemócrata y por el otro el proyecto de una derecha autoritaria que se había adueñado del aparato político del peronismo con personajes como Luder, Iglesias, etc. Lo importante es que el debate se dio en las calles, en los bares, en las universidades, en la sociedad, y en consonancia con ello, la apuesta política más importante consistía en la movilización de masas, es por ello que en los actos del obelisco la participación ciudadana se contaba por millones, y lo mismo ocurría en las grandes ciudades del interior. En ese momento los temas más importantes en debate no eran la inseguridad, la inflación, el desempleo, lo que se discutía era la reivindicación de una sociedad que había sido arrasada por una dictadura cívico-militar por el terrorismo de Estado y nos había llevado a una guerra absurda con el genocidio de lo mejor de la juventud argentina. Se discutía la amnistía a los asesinos, se reclamaba el juicio y castigo a los culpables, se exigía la aparición con vida de los desaparecidos, en definitiva la sociedad reclamaba más democracia y de calidad, y para ello era necesario que quienes cometieron atrocidades y sus cómplices civiles fueran juzgados y castigados. Hoy lo políticos han abandonado toda defensa de principios, y más precisamente, tal vez siguiendo a Marx (Groucho) ofertan “tengo estos principios, si no le gustan tengo otros”. Obran según las encuestas, dicen lo que la gente quiere escuchar, total saben que luego van a hacer lo que ellos quieran independientemente de lo que prometieron en campaña y lo más importante, lo que pone de manifiesto el cambio de paradigma de la práctica política en Argentina, es que ya no les interesa las grandes movilizaciones, lo que les importa es el tiempo de televisión del que disponen. Este cambio ha llevado a acrecentar el poder de los mass media, dado que los políticos se cuidan de criticar a los grandes medios que son los que les pueden asegurar pantalla. Los medios operan con dos estrategias claras, por un lado construyen realidades, conforman problemas significativos que sirven a los intereses económicos y de dominación de la gran burguesía, instalan agendas de debate, estigmatizan a funcionarios y militantes y por el otro lado trafican participación en sus pantallas a cambio de la aquiescencia de los políticos. Observe el lector TN y verá que en todos sus programas se repiten hasta el cansancio los mismo políticos sometidos al grupo Clarín, allí se ven a Macri, Carrió, Massa, Sturzenegger, Pinedo, Cobos, Solanas, etc., y en su astucia el grupo Clarín, haciendo “alarde” de democracia invita a los izquierdista más radicales como Pitrola, el “pollo” Sobrero, Altamirano, Castillo, Ripoll que por supuesto son intransigentes críticos del kischnerismo, pero que no realizan ninguna crítica a Magneto y el multimedios Clarín, o a su cómplice Saguier de la Nación. Encontramos a socialistas que se alinean con la derecha venezolana mientras miembros de su partido van a Caracas a apoyar al chavismo, aparecen supuestos progresistas para los que la alianza con la derecha política dejó de ser un tabú en el cambalache de la política vernácula y ahora es una cuestión de táctica, olvidando que los Macri, Sturzenegger, Rodríguez Larreta, Bullrich, o los radicales de derecha como Sanz, Morales y tantos otros o fueron cómplices de las dictaduras o fueron responsables del genocidio social que ocurrió en 2001. Lejos están los tiempos en que un político era capaz de llegar al gobierno con varias estancias y salir de él en la miseria, o que un político vendiera sus propiedades para pagar el desfalco que hiciera su ministro de economía porque él lo había nombrado y era su responsabilidad. Lejos están los políticos de los principios y muy cerca de la corrupción, porque señores, la corrupción es un veneno que corroe la sociedad y de ella participan funcionarios de gobiernos, opositores, empresarios, sindicalistas, etc. Lejos están los tiempos en que la izquierda soñaba con una sociedad igualitaria y democrática y la consigna fundamental era la máxima ampliación de la democracia. Hasta la próxima.

viernes, 29 de agosto de 2014

Quo Vadis Argentina.

La Argentina está en un momento muy crítico, y no es solo por el problema del dólar blue, de la inflación, de la caída de la producción industrial y del consumo, la inseguridad, los fondos buitres o Griesa, existe un problema mucho más grave que es la base de todos los problemas que acontecen en este país, es la falta de un proyecto político a largo plazo y la falta de cuadros políticos dirigenciales que lo lleven a cabo. En el modo capitalista de producción siempre han existido diferentes modelos de acumulación que pugnan en el marco de una estructura de gestión única, la democracia representativa. Para que funcione este modelo de gestión del Estado es necesario que existan algunas condiciones importantes. Una de ellas es la división de poderes ejecutivo, legislativo y judicial. El ejecutivo es siempre quien tiene a su cargo la gestión directa y las operaciones de sostenimiento del sistema. Así por ejemplo quien detenta este poder es el encargado de determinar políticas económicas, de sostener las funciones de seguridad, de salud, educación, asistencia social. Estas funciones no son en resguardo de los intereses del “pueblo” ya que el fin último del estado burgués es la defensa de los privilegios de clase de la burguesía, privilegios que se sostienen mediante la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. Ahora bien, en un Estado burgués no existe un interés único, la clase dominante que se encuentra dividida en diversos sectores definidos por la concentración del capital y la propiedad, tiene intereses muy distintos, y aunque tenga intereses estratégicos comunes a toda la clase (eso es lo que le da el carácter de clase única) tiene otros intereses específicos de cada sector que en determinados momentos adquieren la forma de antagonismos políticos muy fuertes. Cada uno de estos sectores de la clase dominante, tenía, en la teoría político económica clásica formas partidocráticas específicas. En Argentina de los años setenta existían partidos burgueses con representaciones más o menos nítidas, el peronismo y el radicalismo referenciaban a sectores de la burguesía media, mientras que la gran burguesía financiera industrial, comercial y agraria que desde el siglo XIX había sido incapaz de construir una fuerza que pugnara en la arena política (democracia burguesa) por acaudillar a los demás sectores subordinados a ella, buscaba atajos para imponer sus planes de dominación. Es por ello que el rol político de construcción de hegemonía de este sector estuvo residente desde el golpe de 1930 en las fuerzas armadas. El llamado partido militar sería el encargado en lograr el control del Estado mediante golpes militares para poner en marcha estrategias de acumulación que favorecieran a la gran burguesía. Entre 1930 y 1984 el Estado argentino sería sucesivamente cooptado por gobiernos surgidos de las urnas y dictaduras militares que interrumpían los procesos democráticos burgueses. Si analizamos los planes económicos y sociales de estos diferentes tipos de gobierno veremos que mientras los militares conculcaban los derechos civiles y democráticos de los trabajadores y de la pequeña y mediana burguesía favoreciendo el interés de la gran burguesía, los gobiernos surgidos de las urnas (Irigoyen, Alvear, Perón, Frondizi, Illia, etc.) desarrollaban políticas que favorecían mayoritariamente a los sectores menos concentrados del capital. Mientras los gobiernos militares abrían las fronteras aduaneras para el ingreso de capitales especuladores y financieros, favorecían las exportaciones del agro, impulsaban la concentración financiera e industrial, desarrollaban políticas orientadas a conculcar derechos laborales, etc., los gobiernos “democráticos” desarrollaban políticas orientadas a crear mayores espacios de acumulación basados en el mercado interno, favoreciendo los derechos laborales y creando sistemas de asistencia social y sanitaria que beneficiaban fundamentalmente a los trabajadores. Para poder visualizar esta dicotomía entre las políticas de los diferentes gobiernos observemos el artículo 14 bis de la constitución, la creación del INTI, el INTA, el CONICET, y de tantos organicismos de ciencia y tecnología, los programas económicos orientados a favorecer el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, las políticas salariales expansivas, el aumento del consumo y de la inclusión social, el desarrollo de planes de vivienda, la creación de organismos de control de las exportaciones como la Junta Nacional de Granos, el IAPI y tantos otros, las medidas de protección a la industria local, etc. Todo lo que lograba la alianza de la mediana burguesía con la pequeña burguesía y los trabajadores, todas las leyes que favorecían a los sectores más vulnerables de la sociedad, eran sistemáticamente destituidas por los gobiernos militares que en nombre de supuestas revoluciones nacionales avanzaban en la aplicación de políticas orientadas a saquear a los sectores populares. En este proceso de la historia argentina existen algunos momentos clave, uno de ellos es la emergencia de sectores revolucionarios que en los sesenta y los setenta rompen con las viejas estructuras de la izquierda argentina (Partido Comunista y Partido Socialista) y redefinen el camino a la sociedad socialista, aparecen así las organizaciones que retomando algunas estrategias y definiciones clásicas del marxismo comienzan a plantear la necesidad de cambiar la estructuras capitalistas de dominación mediante revoluciones violentas que se basaban en proyectos de guerra de guerrillas o insurrecciones armadas. En la primera etapa de este proceso, el viejo líder carismático de la Argentina, Perón, apoya a parte de estos sectores y también preconiza la violencia como instrumento de cambio (recuérdese aquello de la violencia de los de abajo la genera la violencia de los de arriba, el apoyo a la juventud maravillosa encarnada en Montoneros, el ascenso de Galimberti en el aparato político del peronismo, etc.), pero cuando la burguesía observó que el desarrollo de estos sectores de izquierda revolucionaria impactaba más allá de la universidad, penetrando en organizaciones gremiales, sociales, comunitarias, comenzó un lento desplazamiento hacia políticas represivas cada vez más duras. No es necesario recordar lo que fue el genocidio entre 1974 y 1984 con un saldo de 30.000 desaparecidos y con la destrucción económica y productiva del país con las políticas neoliberales de los militares, Y acá surge un segundo llamado de atención de la sociedad argentina. Si la izquierda era peligrosa para el desarrollo de los negocios, lo militares condujeron al país al desastre de manera sistemática, lo cual los hacía más peligrosos para el desarrollo de los negocios. Es por ello que en 1984, luego del desastre bélico de Malvinas y con un país quebrado económica y socialmente, la burguesía decide ensayar un nuevo experimento político de democracia representativa parlamentaria. La gran burguesía decide tratar de crear un partido de derecha que la represente y la estructura tuvo el nombre de Nueva Fuerza al mando de Alvaro Alsogaray. Pero nuevamente la gran burguesía constató que cuando sus intereses económicos se traducían en políticas, no generan consenso en los sectores más débiles de la sociedad, es por ello que la siguiente estrategia fue la de infiltrar a los partidos que tradicionalmente habían representado intereses sustancialmente diferentes a los de la gran burguesía. Este experimento es el que encarna Carlos Menem, quien llegando al poder de la mano de los sectores populares, pone en marcha un plan económico neoliberal que defiende los intereses de aquel sector que en la campaña electoral decía combatir. El menemismo repite y profundiza las políticas conservadoras y hambreadoras de las dictaduras, y los resultados están a la vista. En la crisis del 2001 cuando se agota el ciclo neoliberal hay en la argentina más del 60% de podres y más del 20% de indigentes, la industria local estaba desmantelada, y los únicos sectores beneficiados por el menemismo y el delarruismo eran el capital financiero e industrial concentrado y los sectores más concentrados del agro representados en la Sociedad Rural, las CRA, etc. La derecha argentina aprendió del proceso democrático que no se logra consenso político sino se muestra una sensibilidad hacia los pesares de los sectores más vulnerables de la sociedad, abandonó el rígido modelo de pensar basado en la libertad de mercado (o por lo menos no lo defiende en público) y se montó en relatos que ponen de manifiesto la necesidad de terminar con la pobreza, y atender a los reclamos de los más necesitados. También ponderó el valor de los medios de comunicación como instrumentos de lucha política y herramienta de construcción de imaginarios colectivos nuevos. Surge la idea del político como tecnócrata, calificado para gestionar el Estado, y omnipresente en los medios de comunicación amigos. Se toman reivindicaciones que basadas en datos existentes son artificialmente creadas por los medios como la inseguridad, la corrupción, la inflación, etc. La base de los discursos de la nueva derecha argentina es no decir nada que manifieste sus reales intereses, montarse sobre la agitación de la emotividad que realizan los medios sobre temas como los enunciados más arriba y no definir, no ya un plan de gobierno, sino ni siquiera medidas económicas aisladas. De lo que se trata es de denostar permanentemente todas las medidas de gobierno, estar en contra de todo, sostener que todo se hace mal, pero sin proponer nada a cambio, sin decir como harían desde su óptica lo que dicen que está mal. Piense el lector, un gobierno que hizo todo mal (cosa que no es así como lo hemos dicho desde estas páginas hasta el cansancio) se podría haber sostenido durante doce años, o la república estaría actualmente en una quiebra total. Esto lleva a que la oposición, herramienta fundamental de gestión de la democracia representativa, no exista, por lo menos en términos de propuesta, y que actúe permanentemente de manera irresponsable, farandulesca e hipócrita. La falta de una democracia representativa legítima, basada en el juego electoral de recambios periódicos, de debate político y de gestión conjunta entre quienes gobiernan y quienes se oponen es una de las mayores dificultades del sistema político argentino y un peligroso camino que nos puede conducir al desastre. Hasta la próxima.

domingo, 17 de agosto de 2014

Los pibes chorros.

Desde hace mucho tiempo la sociedad se siente conmovida por la inseguridad. Es un tema que viene de lejos, tan lejos como la sociedad de clases. La existencia del delito esta intrínsecamente ligada a la división de la sociedad en clases poseedoras y clases desposeídas. Cuando uno escucha en la televisión un reportaje a un joven que se define como un pibe chorro y presta atención a la profundidad de su pensamiento, no puede menos que admirarse de como ese joven, que tiene poco recorrido por el sistema educativo formal, puede enunciar tan claramente la problemática de los marginados sociales. El joven dice, “un pibe chorro cuando sale a robar sale a recuperar lo que el porvenir le va a negar siempre”, e inmediatamente agrega, los pibes chorros no sienten que están robando, sus códigos morales son diferentes. Pensemos en un joven que cuando camina por las calles la gente lo esquiva como a ropa con piojos por ser “negrito” que en un país que como Argentina, donde no hay negros, tiene tal condición el que tiene la piel un poco más oscurita que el resto, o se viste con un look particular, vaqueros buzo con capucha y gorrita, lo cual hace que lo denominen como “gorrita”, que en la etimología de la clase media refiere al que sale a robar, el enemigo. Ese “gorrita” como dicen las señoras gordas que se sientan a tomar el té en la calle Florida, es alguien a quien el sistema le robó el futuro, lo despojó hasta de la más remota ilusión de tener una vida decorosa, donde pueda disfrutar de todo lo que la ciencia y la tecnología ha creado para el hombre y que la publicidad inunda el psiquismo con sus anuncios permanentes tales como “si querés tener un estilo de vida (burgués y opulento) debes tomar Gancia. Ese pibe chorro ha sido condenado mucho antes que la justicia de su fallo, y la condena es anterior a su nacimiento, y es una condena despiadada que lo envía de por vida a estar sumergido en la miseria y el abandono de una villa de emergencia, en una casa hecha con chapas o cartones, sufriendo frio en invierno y terribles calores en el verano. Es ese mismo sujeto que el taxista nos dice “estos tipos están como están porque son vagos, no les gusta trabajar, el gobierno les regala todo, se cuelgan de la luz, no pagan el agua, no pagan impuestos y tienen LCD y equipos de música en sus ranchos”, claro que cuando le preguntamos al taxista, y porque no te vas a vivir vos a una villa si es tan lindo, levanta la música y se va por la tangente del silencio. Decíamos que la sociedad de clases es una sociedad injusta, en la que unos viven en la opulencia y lo muestran y otros a veces no tienen ni para comer. Pero los primeros necesitan que alguien les limpie la mierda en sus casas y en la ciudad, necesitan ver que alguien es miserable para gozar de su misérrimo bienestar de clase media. Necesitan que los pobres hagan esos trabajos que ellos consideran degradantes y que además lo hagan por sumas miserables, y entonces sí, un pobre que se somete, que opera como el esclavo en Roma o Atenas, haciendo los llamados por los griegos trabajo corruptos, que ellos no quieren ni por asomo realizar, será un ciudadano honesto. Pero si ese pobre se revela, con las armas que tiene y sale a arrebatar, a cortar calles, etc., entonces es un “negro de mierda” delincuente que hay que sacar de la vista y hundirlo en las cárceles. Es cierto que en todas las sociedades de clases existieron pobres y ricos, pero el capitalismo ha exacerbado esas diferencias, ha llevado hasta el paroxismo la acumulación de bienes en manos de unos pocos (según algunas estadísticas el 1% de la población mundial es propietaria del 40% de todos los bienes que hay en el planeta) mientras que la inmensa mayoría se debate por lograr una comida diaria y trabaja por un dólar diario en condiciones miserables. La derecha política y económica arremete contra el gobierno acusándolo de la inseguridad, las clases medias acompañan ese movimiento especulativo y falaz con movilizaciones en las que claman por seguridad y contra la corrupción. Existen una serie de inexactitudes en este discurso, la primero y la más flagrante es que para algún sector de la sociedad argentina, sobre todo los que se encuentran dentro de la General Paz, pareciera que la inseguridad, como la inflación, la corrupción, son males de este gobierno, son males kirschneristas. Olvidó muy rápidamente los crímenes atroces de la dictadura, que asesinó a miles de militantes populares y olvidó la corrupción de muchos de los economistas neoliberales que saquearon al país para beneficiar a los grandes bancos (principalmente extranjeros) a los grupos económicos concentrados (como Tetchin, Loma Negra, Clarín, La Nación, etc.). Olvidó cuando veía a Neustadt y Grondona alabando al presidente privatizador que entrego el patrimonio nacional, destruyó la infraestructura ferroviaria, rifó el futuro de los jubilados con el negocio nefasto y fraudulento de las AFJP. Tanto durante la dictadura, como durante el menemato, esa clase media que hoy ataca al gobierno y clama por inseguridad y repudia la corrupción, fue cómplice de los desmadres de estos gobiernos disfrutando de la plata dulce, del deme dos que caracterizó a los argentinos en Miami, mientras los neoliberales destruían la industria, llevaban la inflación a las nubes y condenaban a la más abyecta miseria a miles de argentinos. La clase media reaccionaria argentina es muy desmemoriada (tanto que pareciera que tiene algunos síntomas de Alzheimer) se ha olvidado del año 2001 cuando fierros y cacerolas en mano arremetía contra los frontispicios de los bancos al grito de que le devuelvan sus ahorros en tiempos de Cavallo y el corralito. Ya no recuerda cuando arremete contra los piqueteros en nombre de su libertad de circulación, pidiendo que la justicia los penalice, la famosa consigna “Piquetes, cacerolas, la lucha es una sola”. El problema para estos sectores ideológicos que son portadores de un pensamiento simplista y que vociferan consignas al compás de las melodías reaccionarias que entonan los periodistas Lanata, Bonelli, Van Der Kooy, y algunos intelectuales que desde la izquierda han virado a posiciones discriminatorias y reaccionarias como Beatriz Sarlo, Martín Caparrós, Ernesto Tenenbaum, y tantos otros que han descubierto que el campo (la Sociedad Rural, las Confederaciones Rurales, etc.) es revolucionarias, y que lo hacen para tener la miserable popularidad de unos minutos en pantalla que satisface su egolatrismo y los conduce a su bancarrota ideológica. Lo más peligroso fue cuando esta clase media, en el más claro sentido de violencia nazi salió a linchar delincuentes, como si los males del país lo ocasionaran unos pocos jóvenes que salen a buscar la vida con el robo, el arrebato, las salideras, etc. La violencia que existe en Argentina es el producto de las campañas negativas de los medios de comunicación concentrados que estimulan a la gente a pensar que se está matando una persona por metro cuadrado cada minuto, cuando la realidad no es esa, ya que la violencia “criminal” en nuestro país es la más baja de América Latina y casi a los mismos niveles que la de EE.UU y Canadá. Cuando una sociedad promociona como sus valores más importantes el éxito basado en la posesión de cuerpos definidos por esa misma sociedad como ideales (llevando a las mujeres a atentar contra su salud para poseer esas lolas y colas que son la autopista rápida al triunfo,) , cuando una sociedad es indiferentes a la miseria de unos a costa de la opulencia de otros y naturaliza la existencia de la villa 31 junto a las fastuosas torres y edificios de Puerto Madero, cuando una sociedad insulta sin conocer a ciudadanos que bregan por la igualdad (como los porteños que hablan de esa “negra ladrona y corrupta de Milagros Salas sin conocerla, ni a ella, ni a su manera de pensar, ni a su obra) cuando hemos caído tan bajo para pensar que el delito y la inseguridad se resuelve con códigos penales más duros (cuando todos los datos científicos demuestran que en los países que tienen la más dura de las penas, la pena de muerte, el delito y la inseguridad, además de no decrecer, se expande a ritmo acelerado), cuando una sociedad se hace la distraída y mira para otro lado cuando economistas, periodistas, políticos, militares, religiosos, etc., que participaron en actos de corrupción y vandalismo a lo largo de toda su historia, está condenada a sufrir los mismos horrores una y otra vez. Si no ejercemos la memoria, el pensamiento crítico, como en España y muchos países europeos volverán los días de desocupación, la explotación y la miseria, volverán los descuentos a jubilados, la flexibilización laboral, la entrega de las empresas nacionales, la soberbia y el maltrato de las patronales capitalistas amparadas por la impunidad. No nos equivoquemos, la inseguridad no es que un “gorrita” (como dicen los burgueses reaccionarios) nos arrebate la cartera con unos miserables pesos, la inseguridad es la que espera a todos los trabajadores cuando la derecha se adueñe del estado y se lance voraz a arrebatar a los trabajadores lo poco que tienen. Son tiempos de cambio, y como todos los tiempos de cambio, los reaccionarios conspiran desde sus madrigueras de las manos de sus comunicadores favoritos, sus empleados del mes. Hasta la próxima.

jueves, 14 de agosto de 2014

La patología del Nazareno.

En primer lugar quiero aclarar que estas ideas se vierten en el marco del más profundo respeto por los creyentes y sus creencias y no significan ningún menoscabo de la figura histórica del Nazareno como sujeto histórico social y de su importancia en el desarrollo de la humanidad. Muy lejos de mi intención está atacar a las creencias religiosas, a los creyentes o a sus iglesias. Dicho esto creo que es necesario ayudar a la lectura del neófito en cuestiones de Psiquiatría. Comenzaré con la explicitación de algunos términos consensuados (en mayor o menor medida) por la comunidad científica en el campo de la Psicología y la Psiquiatría. En primer lugar deseo hacer una aproximación al concepto de Psicosis. Se trata de una patología psíquica caracterizada por la presencia de delirios y las alucinaciones. Es un concepto genérico que incluye enfermedades tales como la paranoia y la esquizofrenia, y que está vinculado a la pérdida de contacto con la realidad. El psicótico, podríamos decir, se caracteriza por una alteración global de la personalidad que se ve acompañada de un trastorno grave del sentido de la realidad. En general, en Psiquiatría y Psicología se la considera como un estado psíquico descripto como una escisión de la personalidad o pérdida de contacto con la realidad. Las personas que padecen trastornos psicóticos pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente y la incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria. Las personas que son diagnosticadas clínicamente como psicóticas pueden estar teniendo simplemente experiencias particularmente intensas o angustiantes Los trastornos psicóticos son trastornos mentales graves que causan ideas y percepciones anormales. Las personas con psicosis, como hemos dicho pierden el contacto con la realidad. Dos de los síntomas principales que presentan estas personas son delirios y alucinaciones. Los delirios son falsas creencias, por ejemplo creer que uno es el elegido por Dios. Las alucinaciones son percepciones falsas, como escuchar, ver o sentir algo que no existe. Como vemos los delirios y las alucinaciones constituyen dos de los síntomas más importantes de la Psicosis. El delirio es un estado psíquico caracterizado por la presencia de una gran excitación e intranquilidad, desorden de las ideas y alucinaciones. También puede decirse que constituye un dicho o hecho disparatado, insensato o carente de sentido común. Etimológicamente proviene del término latino "de-lirare" que significa salir del surco al labrar la tierra. Desde este lugar etimológico la palabra migró al campo psíquico para significar la creencia que "se sale" de la norma establecida por el grupo de pertenencia social. En psiquiatría, implica que la creencia es patológica. Como patología, es distinta de una creencia basada en información falsa o incompleta o de ciertos efectos de la percepción como son llamados, más precisamente, apercepción o ilusión. El delirio, o idea delirante, debe cumplir varios requisitos: • ser una idea firmemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados. • ser incorregible con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad. • ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene. En cambio la alucinación es una percepción de imagen, objeto o un estímulo exterior inexistentes que son considerados como reales. Una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo. Sin embargo, la persona vivencia esa percepción como real. Por ello, la alucinación es considerada como una seudo-percepción dada la ausencia de un estímulo externo. Es distinta de la ilusión, que es una percepción distorsionada de un estímulo que existe efectivamente. Las alucinaciones pueden ocurrir en cualquier modalidad sensorial - visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas. El primer científico que habló de ellas fue Jean Étienne Dominique Esquirol, el primer psiquiatra que utilizó el término con su significado actual en la década de 1830, si bien se empleaba desde el siglo XVI para designar a una mente divagante. Hay estudios que muestran que las experiencias alucinatorias son comunes en la población en general. En EE.UU. cerca del 10% de la población experimenta alucinaciones leves o sutiles. En una encuesta reciente, realizada a 13.000 personas, un 39% de las mismas afirmaron experimentar experiencias alucinatorias vívidas y severas, no necesariamente vinculadas con el uso de drogas. Las alucinaciones acústicas o auditivas también existen. Existen diferentes aproximaciones teóricas a la causa de las alucinaciones pero no es el propósito de este artículo avanzar en este sentido. Establecidos los términos de referencia quiero realizar un primer abordaje, somero, de la figura del Nazareno. Como es sabido el mito nos habla de una persona real y concreta que nació y vivió en un lugar cercano a Jerusalén bajo el imperio romano, en tiempos de los emperadores Octavio Augustus y Tiberio. En ese momento Israel estaba bajo el dominio de los romanos pero contaba con un monarca propio y una cierta autonomía, el monarca era Herodes el Grande, tristemente famoso por la matanza de los inocentes. Este judío, hijo de un carpintero, José, y un ama de casa María, creció en un hogar judío de escasos recursos. Aunque no voy a hacer una biografía, porque interesa más ver cuáles eran las características del psiquismo del Nazareno, es interesante saber que de su infancia se conoce muy poco y que desde muy joven comenzó con su prédica. Más allá de los contenidos innovadores que su prédica tenía frente a los anquilosados contenidos del judaísmo clásico, y sus contenidos que se relacionaban con la necesidad de una reivindicación de los pobres a quienes dirigía sus palabras, poco es lo que se sabe realmente sobre cuál era su dogma, ya que el nuevo evangelio fue escrito por personas que como Lucas, no participaron de los eventos que se sucedieron durante la vida del Nazareno y sus relatos refieren lo que otros apóstoles, como Pablo recordaban de esos hechos. Si se sabe que a su muerte muchos de sus discípulos se continuaron considerando judíos y predicaban en las comunidades judías, asistían a las sinagogas y disputaban con los religiosos judíos el carácter sagrado del Mesías. Lo importante es que el nazareno se creía el hijo de Dios, y que su misión en la tierra era crear las condiciones para la expansión de la palabra de su “Padre”. El afirmaba que hablaba con su padre y con otros seres fantásticos como Satanás, recuérdese el relato de los cuarenta días que el mito dice que pasó en el desierto. En las crónicas cristianas se asevera que el nazareno habló con Dios y con Satanás que repetidamente lo tentó para que pecara. Las crónicas aseveran que el Nazareno realizó acciones sobrenaturales como resucitar muertos, reproducir panes, curar enfermos, etc. Sus discípulos también practicaban esta suerte de sanación por el espíritu y la Fé. Es que en esa época se creía que la enfermedad era consecuencia de un espíritu que había sido ganado por el mal y por lo tanto tener fe en Dios y cumplir con sus mandatos llevaba a la sanación. Este modelo de actitud religiosa se mantiene en la actualidad mediante los llamados curas sanadores, o en otras formas de cristianismo que aseguran realizar milagros con sus creyentes enfermos. La que sí se puede intuir del Nazareno es que además de ser un brillante orador, tenía un gran poder de seducción y ante un auditorio básicamente analfabeto y supersticioso hacía “milagros” que luego eran contados y agrandados por sus seguidores. Era un predicador que no tenía un cuerpo teórico para predicar, más bien se apoyaba en los elementos centrales de su religión, el judaísmo, y a partir de allí formulaba nuevos caminos que conducirían a la verdadera fe, pero sin abandonar su calidad de judío. Recuérdese que el “Mesías” es una figura muy anunciada en la religión de los judíos. Por lo tanto, el Nazareno, además de creer en un ser inexistente (Dios) afirmaba ser su hijo, enviado por este para redimir a su pueblo. En la psiquis del Nazareno encontramos los dos elementos de las psicosis, un contenido delirante que lo lleva a creer que es el hijo de Dios, contenido que en ningún momento puede ser comprobable, ya que cree ser el hijo de una entidad inexistente que nunca se ha manifestado ante los humanos, más allá de los mitos y fabulaciones religiosas. Pero a la vez en los relatos aparece la presencia de alucinaciones, él está convencido que es el hijo de Dios y además en su estada en el desierto, por ejemplo, afirma haber visto a su padre y haber sido tentado por el demonio. Se trata pues de una persona que padecía severos trastornos psicóticos con delirios y alucinaciones. Lo interesante es que convenció a un puñado de discípulos que a su muerte se desparramaron por el mundo antiguo llevando lo que suponían era la palabra de Dios y que lentamente fueron construyendo los contenidos de una nueva fe y separándose de la religión judía, al punto de que hoy ningún cristiano reconoce su origen judío. El hombre necesita de la religión, y en artículos anteriores hemos fundamentado esta opinión, y por eso desde su más temprana infancia histórica comenzó a construir mitos y dioses, politeístas, monoteístas, etc., lo real es que el Nazareno fue capaz de formar un equipo de hombres que divulgaron su pensamiento religioso convencidos de que era el hijo de Dios, así como Mahoma fue capaz de comenzar a construir el islamismo, Buda el budismo, y tantas otras religiones. El cristianismo tuvo la sagacidad de incorporarse a la superestructura de la sociedad antigua y constituirse en una religión de estado en occidente, creando una institución tan sólida como represiva que sirvió a los largo de casi dos mil años a los planes de dominación de las clases privilegiadas de la sociedad humana. Sin embargo debemos tener en cuenta que el cristianismo es aún una religión joven, otras creencias duraron mucho más tiempo que él, algunos dioses Romanos y Griegos superaron ampliamente los dos mil años y luego sucumbieron al tiempo, implacable enemigo de todas las creencias. Hasta la próxima.-