domingo, 23 de noviembre de 2025

SUEÑOS UTÓPICOS

Tengo un sueño que es un deseo ferviente. Sueño con que mis descendientes vivan en un mundo sin fronteras, donde no existan países, ni nacionalismos, donde los seres humanos vivamos en armonía y podamos ir a cualquier parte sin pasaportes, porque la tierra, como dice la internacional, será la patria de la humanidad. Un lugar en donde todos nos abracemos como hermanos y no hagamos distingos de raza, credo, orientación sexual, color de la piel, ni de ningún otro tipo. Sueño con un planeta tierra en el que no exista pobreza, donde los ricos y los pobres hayan desaparecido, un planeta en el que, como decía Marx, “de cada cual, según su posibilidad, a cada cual, según su necesidad”. Que deje de existir la extravagancia de vida que les permite a algunos tener jet privados, mansiones de inmensas proporciones que nunca terminan de conocer, fiestas orgiásticas donde unos pocos comen el alimento de miles y tiran el resto mientras esos miles pasan hambre y miseria. Sueño en un mundo sin guerras, ni matanzas, ni genocidios, sin asesinatos y robos, porque no será necesario, ya que cada uno tomará lo que necesite de la gran fuente social y pondrá lo que sus condiciones les permitan. En esa tierra, en lugar de gastar en destrucción, construir armas terriblemente letales, los seres humanos se preocuparán por construir viviendas, tener salud para todos, educación igualitaria, libre elección de su futuro. Sueño con un mundo sin guerreros, militares o policías para que con la educación solidaria y comunitaria se desarrolle conciencia de respeto por la vida humana, respeto por las decisiones del otro, donde NO sea claramente eso NO. Donde la violencia contra el otro, por el motivo que sea, deje de existir, donde prevalezca el sentido de hermandad por sobre las diferencias y la búsqueda de síntesis creativas y creadoras cualquiera sea el tipo o razón de la diferencia. Un mundo sin matrimonios, ni familias, en definitiva, sin lazos formales que encierran a las personas y las separan del resto, donde el amor circule libremente, donde los celos se hayan superado,donde los hombres y mujeres no seamos propiedad de otros hombres y mujeres y donde reine el placer de vivir la vida sin ataduras. Una sociedad de libre circulación del sexo como era la gens primitiva. Sueño con una sociedad en la que la única diferencia entre los seres humanos sea la diferenciación anatómica o el carácter del sexo percibido por cada uno y su ejercicio libre. Sueño con un mundo sin Estado y por ende sin gobierno. Donde las personas decidan por sí mismas, sin representantes, por la voluntad de la mayoría sobre que hacer, como vivir, que construir, en sus regiones y ciudades, y ejecuten las decisiones colectiva y cooperativamente. Una sociedad asamblearia como lo fue en la antigua Grecia. Sueño un mundo con una infancia feliz, sin carencias, donde todos los niños crezcan en instituciones colectivas mientras sus padres trabajan y deciden el camino hacia el futuro, donde no exista la patria potestad, porque todos los adultos serán responsables del cuidado y la formación de los niños. Sueño en un mundo de libertad, sin censuras de ningún tipo, donde cada uno pueda expresar lo que piensa y siente y comunicarlo por los medios de prensa, que al ser propiedad colectiva podrán ser usados por cualquiera sin restricciones, y que cada uno tenga la voluntad de escuchar la opinión de los otros, analizarla y debatirla fraternalmente. Sueño con un mundo donde los avances tecnológicos estén al servicio del bienestar de todos los seres humanos y por lo tanto donde no existan patentes, derechos de autor, propiedad de los medios de comunicación, etc., que solo permiten acumular poder y dinero para dominarnos y explotarnos los unos a los otros. Donde los avances tecnológicos permitan acortar las horas de trabajo, y no el enriquecimiento pornográfico de unos pocos como ocurre en la actualidad. Sueño con una sociedad en la que no solo se permita el ocio creativo, el descanso, la reflexión, sino que sea para ella un objetivo. Sueño con una sociedad preocupada por desarrollar una conciencia colectiva que busque defender el acceso a los derechos de todos los habitantes, para que todos tengan casas confortables en las que vivir, medios de transporte rápidos y seguros, espacios colectivos en los que pasar sus ratos de ocio y vacaciones, donde todos puedan acceder a todas las diversiones. Sueño con la eliminación del derecho a la herencia, que todos puedan gozar de lo que necesitan pero que a su desaparición todo vuelva a la comunidad para que otros puedan usarlo sin exigir relaciones de parentesco que privilegien a quién perteneceran esos bienes, que serán de todos. Sueño en definitiva con la desaparición de todo tipo de rangos, propiedades, títulos de cualquier tipo que diferencien artificialmente a las personas. Que cada uno quiera ejercer sus conocimientos solo buscando el bien común y con vocación de servicio, que no existan las distinciones y premios formales que siempre terminan generando castas privilegiadas que rompen con la armonía social. Mis sueños tienen un nombre, que lo han conseguido quienes a lo largo de la existencia de la humanidad lucharon por construir una sociedad más justa, equitativa, igualitaria, solidaria y libre, una sociedad comunista.

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