martes, 26 de julio de 2011

El fenómeno Del Sel, que significa?


En las elecciones de Santa Fe, hubo sin duda, un dato novedoso, un comicastro de segunda categoría, sin trayectoria política, y sin ninguna idea de que hacer en caso de acceder a la casa gris, casi gana las elecciones.
Pero por nuevo, este dato no deja de ser repetido, en nuestra reciente historia democrática, hemos asistido a diversos experimentos de esta índole, deportistas como Carlos Reutemann y Daniel Scioli, cantantes como Palito Ortega, genocidas como Antonio Bussi, accedieron a la gestión, todos ellos por voto popular, per, por lo general, iniciados en la gestión por la mano de algún político de fuste.
Casi todos duraron dos mandatos, pero lo común en ellos es que luego de transitar el aparato del estado se eclipsaron y desaparecieron de la escena pública. Otra característica saliente de este tipo de experimentos, es la ideología de derecha que portan por lo general estos “noveles” políticos.
El caso de Miguel Del Sel no es distinto. Sus principales características son una ausencia total de ideas respecto a la gestión de lo público, en los debates que pudimos ver en Santa Fe se lo observó balbucear frases incoherentes, plagadas de lugares comunes, en las que manifestaba que él estaba allí solo por la voluntad de Macri.
Otra de las características de este “político” capo cómico es que no poseía ni posee ninguna estructura técnica para gobernar, como herramientas de trabajo exhibió un voluntarismo extremo y una inocencia e ingenuidad rayana con la psicosis.
Entonces dos son las preguntas que deberíamos formularnos, la primera es acerca de si Miguel Del Sel tenía derecho a postularse, y la respuesta es taxativa, por supuesto, como tuvo derecho la pornostar italiana “La chicholina”, o el payaso Kinko en los EE.UU. y tantos otros.
La segunda pregunta es qué significa este tipo de postulaciones. A mi modesto entender constituyen un vaciamiento de la política, es, por usar un término remanido, la “tinelización” de la misma.
La política se connota con construcción de futuro, con gestión de lo público, con proyectos estructurados de acción, con debate ideológico, con intercambio y lucha de ideas. Y acá es donde consideramos patética la postulación de Del Sel, no porque es un cómico que quiere intervenir en política, sino porque su intención es hacer de la política una pieza superficial y chabacana. Es patético ver a una masa informe con miles de globitos saludando a un cómico que en el escenario solo hace lo que siempre hizo, actuar de clown, con su lenguaje de “la Tota” Del Sel, a juzgar por sus ideas manifestadas en los debates ni siquiera superó la mediocridad general de la política, y no podía hacerlo porque él no postulaba, actuaba.
Pero lo más dramático es el juego del escondite que los medios de comunicación monopólicos hicieron con lo ocurrido en las elecciones de Santa Fe.
Se preocuparon por mostrar la “derrota” del kischnersmo, manipulando las cifras, mostrando las que les convenía, ocultando las otras.
Analicemos un poco las cifras.
Es cierto que el cómico sacó el 35% de los votos, que Rossi solo alcanzó el 22% y que Bonfatti ganó con un exiguo 38%.
Esta mañana busqué en Clarín la información sobre las elecciones, se coloca a grandes títulos la excelente elección del PRO (35,17%), pero nada se dice dela excelente elección de María Eugenia Bielsa (34,70%), candidata a diputada por el kischnerismo que llevó a su lista al triunfo en el rubro diputados con la misma cantidad de votos que Del Sel. Se informa del triunfo de Bielsa en un cuadradito de cinco por cinco cm en el interior del diario y poco o nada se analiza respecto al novedoso hecho, único en todos estos años de democracia, y creería que en las elecciones que se dieron a lo largo de la historia de Santa Fe,  que constituye que el gobernador electo no tiene mayoría en diputados porque su partido perdió la elección, no es esto acaso un dato tan o más importante que el hándicap electoral de Del Sel.
Los sesudos periodistas de Clarín, con todo su curriculum, no analizan, como lo hubieran hecho si la situación hubiera sido al revés, que si bien Rossi sacó el 22% de los votos es mas del doble del 9% que sacó hace dos años y que el PCyS bajó mas de diez puntos puntos del porcentaje alcanzado cuando Binner ganó la gobernación hace cuatro años.
Tampoco se informa que el Pro en el rubro diputados sacó menos del 15% de los votos y que el candidato a senador de ese partido tuvo el 13% de los votos en el departamento Rosario.
No pude leer ningún comentario sobre un hecho que se repite desde que se inauguró el “novedoso” método de boleta única, en diputados 303.699 votos no fueron a ningún partido, fueron impugnados, anulados, en blanco, etc., es decir el 16,20%. Esto muestra que un importante número de ciudadanos no comprenden el sistema de voto y se equivocan, poniendo de manifiesto, junto al desconocimiento respecto a quien votamos, las falencias de este sistema de elección. Y no vale decir que las listas están expuestas en las cabinas de votos, porque se imaginan cuanto demoraría un ciudadano que pretendiera leer cada una de estas listas al momento de votar, la elección se haría interminable.  
Es muy claro, si observamos el mapa del voto, notamos que el candidato Rossi fue castigado con el rechazo de los ciudadanos de las pequeñas ciudades con población agraria, que no le perdonan su papel protagónico en el parlamento apoyando la 125 cuando las avariciosas patronales agrarias pugnaban por una mayor porción (a la cuantiosa que tienen ahora) de la renta nacional en el reparto.
Esas patronales agrarias que nos quieren hacer creer que Argentina es el campo, sin reconocer que la Argentina son todos los sectores económicos que se desempeñan en nuestro país. O acaso, esas mismas patronales que nos venden el paradigma de que el agro es casi el único sector que produce no usan los bienes producidos por la industria, el conocimiento que les brindan los científicos y técnicos, etc. Esto lo digo sin dejar de reconocer el valor que tiene el campo en la producción de la riqueza nacional, o la importante trasformación de este sector de la economía con la inclusión de tecnologías de punta en la explotación agraria.
En Santa Fe cada uno de los sectores en pugna ganó algo, el oficialismo provincial ganó la gobernación y la Cámara de Senadores, el kischnerismo ganó la Cámara de Diputados, el PRO y Duhalde hicieron una elección inesperada que les reditúa de cara a las generales de octubre. Hasta Proyecto Sur tuvo su rédito y con sus casi 60.000 votos logró una banca para Carlos Del Frade, un incansable luchador de las causas de los más humildes, con larga militancia en las luchas de los trabajadores de prensa, un periodista honesto y profesional que sin duda va a darle una dinámica distinta al nuevo parlamento denunciando y apoyando las reivindicaciones de los trabajadores.
Hoy al mediodía, en el programa que hace Carlos Vilarodona, en la FM Tango Rosario, se dio un interesante debate acerca de lo que nos dejaban estas elecciones, me quedo con algunas conclusiones, la que enunciara José Luis Comas planteando la necesidad de re significar la acción política para no caer en el brutal vaciamiento de ideología, contenidos y propósitos que se está tratando de hacer con la política, y el comentario de Carlos Vilarodona respecto que en este momento se hace necesario que los santafesinos nos pensemos a nosotros mismos, que reflexionemos sobre lo que estamos haciendo como colectivo social en nuestra provincia.
Es necesario que todos pensemos acerca de los más de 600.000 conciudadanos que decidieron votar por Del Sel, que los interroguemos acerca de lo que hubiera  significado que el cómico ganara la elección, en los finales de los ochenta los argentinos votamos a un caudillo mesiánico, que se creía heredero de Facundo Quiroga, y que envuelto en su poncho riojano accedió a la Casa Rosada y, en la medida que cambió su aspecto físico y sus ideas, entregó todas las empresas del Estado a los voraces empresarios subsidiarios de un gobierno corrupto, llevando a la Argentina a la peor de las crisis de su historia, que terminó con una gigantesca deuda externa, con los mayores índices de desocupación, pobreza, indigencia, corrupción y marginalidad y con decenas de muertos en la protestas de quienes terminaron reclamando que se vayan todos.
Todo ese movimiento desesperado de los argentinos terminó con él “nos quedamos todos” que enunció el caudillo santiagueño Juárez y solo con sacrificio y esfuerzo conjunto pudimos remontar la crisis.
Sabemos que los problemas de los argentinos, como los de cualquier colectivo social del mundo no los arreglan ni un hombre, ni un gobierno, ni una generación, pero sino comenzamos a hacer un examen de conciencia respecto de a quien votamos, a que actitud tenemos frente al poder, a no ser pasivos sino activos en el reclamo a los políticos, el 2001 ya pasó, pero lo seguimos teniendo a nuestro frente, como un eterno retorno a las humillaciones que sufrimos en el pasado.
Hasta la próxima.

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