jueves, 12 de marzo de 2026

RECUERDOS DE LA TRAGEDIA ARGENTINA, ENSAYO SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA ACTIVA.

Cercano a los ochenta años quiero dejar a todo el que quiera leerlo un fragmento de mi testimonio del horror que vivimos los argentinos durante la dictadura militar y poder pensar el eterno combate entre opresores y explotadores contra oprimidos y explotados y los mecanismos que en la actualidad utilizan los privilegiados para sostener su poder, utilizando las nuevas tecnologías de comunicaciones, inteligencia artificial, construcción de relatos encubridores, sometimiento a través de la anulación del pensamiento mediante una educación que define su calidad por la cantidad de días de clases o estadía en la escuela en lugar de poner como objetivo el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad analítica de las personas, la formación de los educadores, el sostenimientos de éstos con salarios que les permiten tener adecuadas condiciones de vida para ellos y los suyos. Estamos asistiendo a un proceso que recurre, además de la represión y la violencia, fundamentalmente a alterar los registros de memoria colectiva y que no pretende otra cosa que regresar a los siglos XVII y XVIII y XIX cuando la clase obrera comenzaba a construir su conciencia de clase para sí, es decir la conciencia trade unionista que le permitía reconocerse como clase diferenciada en la sociedad capitalista, con intereses propios y definidos que la llevaba a organizarse como clase independiente de la burguesía para, justamente, luchar contra la dictadura de esta y arrebatarle los derecho de los que goza en la actualidad. En este proceso los partidos obreros la acompañaron en estas conquistas (8 hs. De trabajo, vacaciones, sanidad propia, trabajo decente, asistencia educativa de calidad para sus hijos, seguridad e higiene en el trabajo, etc.) y le facilitaron el camino para obtener la conciencia para sí (que además de ser una clase independiente, constituye la clase que tiene en sí la potencialidad de transformar la sociedad, constituyéndose en la dirección de esa transformación revolucionaria. Frente al embate político ideológico de obreros y a las acciones revolucionarias en toda Europa como la Revolución inglesa, también conocida como la Guerra Civil Inglesa, comenzó formalmente el 22 de agosto de 1642 cuando el rey Carlos I levantó su estandarte en Nottingham. Este conflicto enfrentó a los realistas contra los parlamentarios, marcando el inicio de una serie de guerras civiles que duraron hasta 1651, la revolución americana (1774), la revolución francesa (1789), en todas estas subordinada a la burguesía en su fase revolucionaria, y las revoluciones y conatos de revoluciones como la revolución rusa1917, la asonada de los espartaquistas 1919, la revolución china (1949), la revolución cubana (1959), la revolución vietnamita (1945-1976) y tantas otras revoluciones proletarias. La sombra del pensamiento de Marx se extendió como reguero de pólvora y la burguesía se vio obligada a conceder nuevas condiciones de vida y de trabajo a una clase obrera organizada no solo estructuralmente, sino también psicológica y sociológicamente construyendo nuevas formas de subjetividad que influenciaron a otras clases y sectores de clase, pero que fundamentalmente a lo largo de estos siglos habilitaron un registro de memoria que permitía trasladar la memoria activa de generación en generación. Como veremos en este escrito la burguesía hoy trata de conculcar esos registros de memoria y subjetividad tratando de retrogradas la rueda de la historia para continuar monopolizando los recursos planetarios y explotando a gusto a los sectores y clases oprimidas. En el XVIII Brumario de Luis Bonaparte, Marx señala que los eventos históricos se repitan dos veces, una como tragedia y la otra como farsa. En Argentina el liberalismo ha demostrado que esto sería una verdad, pero no tan general, acá los desastres neoliberales ser repiten periódicamente, y lo peor es que tienden a ser negados por los argentinos, la memoria activa en este país pareciera ser tan solo una petición de principios. El neoliberalismo asesinó a trabajadores, reprimió salvajemente, negó derechos e hizo que la burguesía se enriqueciera vilmente desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad. En los años cincuenta bombardeó salvajemente plaza de mayo, fusiló trabajadores, militares, encarceló, reprimió y hasta prohibió que se mencionara a un líder, Peron y a un movimiento el peronismo. La experiencia de los setenta, luego de la dictadura de la llamada Revolución Argentina, la gran burguesía comprendió que la Argentina pasaba por un proceso de radicalización importante de obreros y estudiantes, y demás sectores populares y que para volver a aplicar los programas de explotación salvaje y acumulación del capital, no bastaba con los militares en el poder reprimiendo, era necesario construir un frente cívico militar que combinara la represión genocida contra los sectores politizados de los obreros y estudiantes con un soporte civil que lo constituyeron medios de comunicación como Clarín, La Nación, empresas importantes como azucareras, metalúrgicas, siderometalúrgicas, etc. El plan asesino y salvaje de la dictadura se diseñó cuando aún estaba gobernando Isabel Martínez de Perón y se probó durante ese gobierno con las patotas parapoliciales como la triple AAA y otras, o con el decreto de aniquilación de la subversión que no aterrorizó y obligó a una parte de la militancia a buscar la salvación en el exilio, de más está decir que el neoliberalismo desde el Plan Rodrigo en 1975 fue la teoría que comenzó a aplicarse y que se continuó y perfeccionó durante la dictadura cívico militar que sucedió al peronismo de derecha. El plan de Martines de Hoz, practicante igual al que después aplicaron Menem, Macri y actualmente Milei, implicaba el enriquecimiento de la burguesía parasitaria financiera, los grandes terratenientes nucleados en la Sociedad Rural y la burguesía agroexportadora, con fenómenos como el actual carry trade, apertura de las importaciones, consolidación de una burguesía prebendaria que lucra con los negocios que les da el estado y la destrucción de importantes sectores de la industria media y pequeña de nuestro país desocupación, superexplotación y “saneamiento ideológico”. No quiero recordar la cantidad de testimonios que han implicado miles de informes y escritos, libros, etc., que dan cuenta del verdadero genocidio que cometió la dictadura cívico Militar, si quiero comentar lo que vivimos algunos de los militantes de izquierda en ese momento. Quienes participamos de la militancia estudiantil de izquierda en los setenta a partir de 1975 y con mayor dolor desde 1976 sentíamos que cada día desaparecía o aparecía acribillado algunos de nuestros compañeros y amigos de militancia. Claudia Ferri señala en una crónica del 12/12/2022 en “La izquierda diario”, que el 13 de diciembre de 1976 las Fuerzas Armadas junto con la Policía de Chaco y el Poder Judicial hicieron pasar un fusilamiento masivo, perpetrado en la noche del 12 al 13, como un “enfrentamiento con subversivos”. Allí fueron asesinados fueron Fernando Piérola, Carlos Zamudio, Luis Arturo Franzen, Manuel Parodi Ocampo, Patricio Blas Tierno, Luis Alberto Diaz, Nestor Sala, Luis Barco, Mario Cuevas, Carlos Alberto Duarte, Roberto Yedro, Reinaldo Amalio Zapata Soñé, Julio Andrés Pereyra, Emma Beatriz Cabral, Alcides Bosch, Dora Noriega, Delicia González, Carlos Enrique Tereszecuk, Eduardo Fernández, Ramon Luciano Diaz, Ramón Vargas, Raul María Caire. A algunos de ellos los conocí personalmente y con su asesinato brutal y miserable desaparecieron parte de una juventud maravillosa, que enfrentó las dictaduras desde la caída de Irigoyen hasta el retorno a la democracia con Alfonsín en 1983. Fueron años violentos, pero llenos de debates, las universidades bullían al calor de las discusiones, los trabajadores se radicalizaban a un ritmo acelerado, la Argentina, como Latinoamérica era un campo de batalla contra el imperialismo de EE.UU. y de las burguesías traidoras de los países de la región. Un gran amigo de Rosario, Osvaldo Sigfrido "El Tordo" De Benedetti, uno de los líderes del PRT-ERP, fue fusilado el 21 de julio de 1978 en la provincia de Tucumán, Argentina. Tras ser sacado de la cárcel de Rawson, su asesinato también fue simulado como un intento de fuga en la zona de Caspinchango y Potrero Negro, apareciendo luego con impactos de bala de armas de guerra en el Hospital Padilla. El tordo era una persona maravillosa, comprometido con las ideas del PRT-ERP, militó en el frente estudiantil, en la Tendencia Antiimperialista Revolucionaria (TAR) y luego cuando en 1970 se organizó el Ejército Revolucionario del Pueblo tras la toma de la comisaria 20 pasó a la clandestinidad. Era una persona sencilla, de lenguaje diáfano, pero era un joven de acción. Una anécdota lo pinta de cuerpo entero, lo detuvieron en una manifestación “calzado”, armado con un revolver y ejemplares de la prensa partidaria. En el patrullero que llamábamos cuartito azul por su color metió el arma y los papeles debajo del asiento, esto lo hizo sin que los policías lo notaran. Lo ficharon y como nadie lo reconoció lo dejaron ir, al salir vio estacionado el vehículo en el que lo habían llevado y lo reconoció y entonces, dentro de la jefatura de policía se metió por la puerta trasera y sacó el arma y los periódicos partidarios y salió por la puerta lateral tranquilamente. Su muerte, como antes la matanza de Trelew, durante el gobierno de Lanusse fueron de los hechos más dolorosos que pasé. Otra muy querida amiga, Amarú Luque (María Amarú Luque) fue asesinada el 6 de julio de 1976 en la denominada. Fue fusilada junto a otros detenidos en un paraje de Salta, Argentina, tras ser sacados de la unidad penal, en un hecho perpetrado por las fuerzas de seguridad durante la última dictadura militar. Amarú hija del Dr. Luque importante miembro de la comunidad de Rosario que vivía frente a la ex-jefatura de policía, era militante del FEN primero y de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) después, era una persona adorable, comprometida con la lucha estudiantil, solidaria y alegre con quien compartíamos charlas y debates a diario el inolvidable bar Iberia, donde nos juntábamos los militantes de distintas organizaciones estudiantiles y por esa razón desde la muerte de Perón era frecuentemente baleado por los comando de la triple A organizada por la ultra derecha peronista a cargo del Ministro de Bienestar Social José López Rega. Todavía hoy al escribir estas líneas siento el dolor de la pérdida que tuve cuando salió la noticia que la habían fusilado. Otro caso muy terrible en mi experiencia fue la muerte en cautiverio de Juan Carlos “Juanete” Vicario que se hacía apodar “el salteño” y de su esposa Stella Maris. Juanete había participado en el PRT-ERP y ya no lo hacía, pero narraba historias, reales y supuestas en peñas y bares en rueda de amigos. En un momento ambos decidieron irse del país y fueron a la policía federal en Bs. As. para tramitar el pasaporte. En la fecha de retirarlo consideraron prudente que fuera Stella quien era menos conocida en el mundo militante de aquellos días. Al solicitarla fue detenida e inmediatamente detuvieron a Juan Carlos en Rosario. Nunca aparecieron, solo Abuelas de Plaza de Mayo pudo encontrar a la hija de Stela Maris (estaba embarazada) nacida en cautiverio y apoderada por una enfermera. Juanete y Stella eran también grandes compañeros, él muy audaz y un gran cuadro ideológico y político, ella más silenciosa y tierna. Se trataba asesinatos selectivos y cobardes de presos por razones políticas o jóvenes que eran secuestrados en sus domicilios para luego fusilarlos en descampados o en calles y pasajes poco transitados de Rosario. Esta afirmación está respaldada otros hechos que conocí de primera mano. Un amigo personal que vivía en un pasaje de los 3 o 4 que hay entre Santa Fe y San Lorenzo desde Vera Mujica hasta Cafferata en ronda de amigos realizó a siguiente narración. Un hecho común era la acción de los militares llegando, bajando secuestrados, alineándolo contra las paredes y fusilándolos salvajemente. Cuando se percataban que los vecinos observaban desde las ventanas les gritaban que se vayan a dormir y para que obedecieran disparaban al aire. Los cadáveres eran tirados en camiones y luego llegaban bomberos que manguereaban las veredas para borrar las huellas de la sangre de los asesinados acumulada en el lugar. El mismo modus operandi se repitió en lo que se recuerda como Masacre de Los Surgentes, un fusilamiento ordenado por el Estado argentino, de siete militantes de Montoneros el 17 de octubre de 1976, en un camino rural de Los Surgentes una ciudad cercana a Rosario. Los jóvenes habían sido previamente secuestrados y alojados en el centro clandestino de detención de El Pozo de Rosario y como siempre el relato fue el de intento de fuga. En este caso asesinaron a siete compañeros: Cristina Costanzo, María Cristina Márquez, Analía Murguiondo, Daniel Oscar Barjacoba, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y José Antonio Oyarzábal. Otro caso en el que estuve involucrado personalmente fue el conflicto con la titular Psicología Evolutiva II en la Escuela de Psicología, dirigida en ese momento por Ariel Arango y un grupo de ultraderechistas afines a la dictadura militar. Habiendo vuelto a cursar la carrera en 1976, la que había interrumpido en 1972, cursaba Psicología Evolutiva II en la comisión dirigida por el Ps. Héctor Miglierini, quien nos organizó en formato de preguntas la bibliografía del parcial de la materia. Rendimos el parcial y aprobamos, pero la titular de la materia decidió anular el parcial. Un grupo de estudiantes nos organizamos para exigirle que cambiara la decisión dado que las preguntas que nos entregó el jefe de comisión implicaban la lectura del total de la bibliografía, fuimos al salón donde dictamos clase y tratamos de interpelarla frente a los alumnos y ella se negó a escucharnos, por lo que, mientras abandonamos el aula me dirigía a ella y los compañeros saliendo del aula diciendo esta autoritaria y no nos iba a escuchar. Mas tarde fuimos con el jefe de comisión a un bar cercano y nos reunimos algunos alumnos con él. Interesa este relato porque una de las presentes, cuando nos despedimos, se fue a su casa, esa noche ella, su pareja y varios militantes más fueron secuestrados por la dictadura y fusilados en un descampado, lo que nos dejó un sabor muy amargo a quienes estuvimos en esa reunión. Eran años de terror, pero poca información trascendía, y solo conocíamos los acontecimientos más cercanos o relatado por familiares de los torturados y asesinados, o por familiares propios que presenciaron hechos aberrantes. Mi padre tenía una hermana en Ayacucho, Pcia. De Bs. As. a la que fue a visitar unos días. Estando en la casa de su hermana, llegó una joven a la vivienda vecina que le pidió a su tía si podía quedarse unos días. Poco tiempo después llegó su padre a buscarla, la joven se negaba aterrada a acompañar al padre y ante la mirada azorada de la tía, el padre le dijo a la joven que lo lamentaba, pero era ella o toda la familia, la joven era militante de alguna de las organizaciones especiales del peronismo y cuando ella escapó de Bs. As. llegó a buscarla un grupo de tareas y como no la encontraron tomaron de rehén a la familia y al padre le dijeron “o nos traes a tu hija o matamos a toda tu familia”, el hombre aterrado, solo atinó a ir a buscar a su hija a casa de su hermana, la arrastró hasta su auto y se la llevo, sabiendo que entregarla al grupo de tareas equivalía a las torturas hasta la muerte de su hija. Otro hecho que me conmovió fue el Allanamiento de la casa de pasaje Sarandí. Luego de mi primer casamiento, fuimos a vivir a una casa que el que era mi suegro, le había regalado a mi esposa. Vivimos allí unos años, pero al fallecer el que era mi suegro nos mudamos a la casa en la que había vivido hasta su muerte para compartir con los hermanos y luego a un departamento de San Lorenzo y España en la ciudad de Rosario. Allí compartíamos el departamento los cuatro cuando ocurrió el golpe genocida. En un principio el departamento en el que habíamos vivido en Pje. Sarandí lo ocupó una hermana mía con una pareja de amigos y luego cuando mi hermana decidió mudarse a Bs. As. decidimos alquilarlo y contratamos una inmobiliaria para que se hiciera cargo del contrato. Una pareja de jóvenes alquilo el inmueble que estaba en el Pasaje Sarandí a una cuadra de lo que era el hotel alojamiento Amenábar. Un día al regresar de la fábrica de polietileno, propiedad de la familia, en la que trabajaba, prendí la Tv. Y en ese momento el noticiero daba cuenta de un allanamiento durante la noche anterior en esa propiedad. Lo primero que hice fue hablar con el que era mi cuñado y juntos nos encontramos con el otro socio, quien no llevó a entrevistarnos con el abogado de él, que a la sazón era abogado de la curia Carlos García Montaño. Apenas le relatamos lo ocurrido el abogado levantó el teléfono y llamó al coronel Montes que era el jefe operativo del ejército en la zona, luego de explicar el problema, desde el otro lado de la línea le preguntaron si el departamento había sido alquilado por inmobiliaria, al decirle que sí le dijeron que no había problemas, en unos días devolverían el departamento y efectivamente, al lunes siguiente nos llamaron para darnos nuevamente posesión de este. Allí comencé a ser testigo involuntario del horror. El comisario al mando del operativo me contó entre risas y chistes de mal gusto como ocurrió el operativo. Cuando llegaron intimaron a la pareja de ocupantes a entregarse, esto solo atinaron a llamar al padre de uno de ellos y comentarle que estaba el ejército en la puerta. Mientras le decían comenzaron los disparos desde afuera, centenas de balazos que impactaron en las paredes, durante el tiroteo llegó el padre, trataba de interceder por su hijo y su nuera, pero los militares lo mataron, apareciendo luego como un terrorista más abatido. El comisario me acompaño para mostrarme los destrozos, la mancha de sangre el comedor que había dejado el cuerpo masacrado del varón y luego la mancha gelatinosa en la pared que según me dijo eran los sesos de la “gorda” que la boleteamos desde el tragaluz del recibidor de entrada. Me mantuve en silencio, pero me costó guardar la compostura ante tanto salvajismo y poco respeto por la vida de las personas. También fue doloroso cuando con las organizaciones de derechos humanos salíamos a tratar de hacer lo mínimo imposible, tratar de organizarnos para ayudar a los compañeros detenidos-desaparecidos, o que se encontraban en las cárceles de la dictadura y salíamos a pedir la firmas en petitorios para reclamar por la aparición de los secuestrados o por la condiciones de vida en las cárceles de los militantes reconocidos como presos políticos y muchas veces nos enfrentábamos a militantes que te decían “mirá, yo sí querés te aporto plata, pero no firma petitorios porque es muy peligroso”. La situación era de ambigüedad, por un lado vivíamos con la adrenalina a full, sintiendo el calor de la vida comunitaria, protegidos por la cobertura ideológica que implicaba la práctica revolucionaria, pero por otro, en la medida en que avanzaba la dictadura genocida y desaparecían compañeros todos los días, muchos nos decían “mira no quiero seguir militando porque tengo mucho miedo”, o cuando encontrábamos a dirigentes de partidos de izquierda que comenzaban a insertarse como profesionales y ascendían en las empresas, incluso algunos hasta convertirse en altos dirigentes empresariales y cambiaban radicalmente sus ideas de jóvenes pasando a militar en partido políticos de la derecha y la ultraderecha política burguesa, y entonces, la desazón nos invadía y sentíamos un nudo en el estómago por no entender que les pasaba. No se trataba de personas que por miedo abandonaban la militancia de izquierda, como ocurrió en muchos casos, y se refugiaban en la intimidad esperando hacerse invisible a la fuerza devastadora de la represión salvaje que segó la vida de por lo menos 10 personas por día durante el tiempo que duró la dictadura genocida cívico militar, muchos de los cuales fueron atrozmente torturados, arrojados desde aviones al Río de la Plata, sometidos a las peores condiciones de cautiverio, con simulacros de fusilamientos diarios, violaciones, etc., sino que algo más penos era ver que, aun en democracia, algunos compañeros se convertían en militantes de partidos burgueses, y otros que habían transitado el camino de posiciones de extrema izquierda, pasaban a ser parte de la ultraderecha más conservadora y vende patria que gobernó el país en el las primeras décadas del tercer milenio. La dictadura del proceso de Reorganización Nacional instalada con Videla, Massera y Agosti no fue un golpe de estado como los que habíamos padecido los argentinos en la segunda mitad del siglo XX, fue una masacre planificada de aquellos argentinos que tenían la capacidad y práctica de pensar y analizar la realidad para transformarla, actitud que a la burguesía dominante consideraba un delito grave, sobre todo en el marco de la llamada guerra fría que finalizaría con la caída del muro de Berlín, y que luego del experimento democrático de 1973/1976, consideraron que la situación los desbordaba y elaboraron un minucioso plan de exterminio y domesticación de la actitud crítica transformadora mediante la destrucción de los cuerpos que la contenían, siendo el objetivo final de este exterminio el reseteo ideológico de la población. No es casual que los objetivos de esta acción genocida estuvieran predominantemente dirigidos a los sectores juveniles, y dentro de ellos estudiantes, trabajadores, profesionales críticos, etc. Si bien también se asesinaron algunos empresarios, religiosos, políticos tradicionales, el mayor porcentaje estaba integrado por el sector arriba mencionado. Como afirmamos más arriba, el plan contenía una prueba realizada durante el gobierno de Isabel Perón y su famoso decreto de “exterminio de la subversión” en el marco de una sociedad devastada por la libre circulación de bandas fascistas que transitaban por las calles asesinando a objetivos precisos y por la respuesta de las organizaciones guerrilleras que llevaron a que alguna ciudad como San Nicolas fuera denominada “la ciudad de la muerte” porque en las calles era frecuente que aparecieran cadáveres de personas asesinadas, lo que pude comprobar personalmente en mi tránsito por la ciudad en la que trabajaba como técnico en la empresa estatal Somisa. El gran reseteo, aunque es un concepto de la economía impulsado Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM o Foro de Davos) que presentó esta iniciativa en 2020 como una propuesta para reconstruir la economía de manera sostenible y equitativa, propuesta a la que denominó "Gran Reseteo" (Great Reset) es parte de una operación mundial de la gran burguesía neoliberal que no solo piensa en la economía como un disciplina aislada, sino que entiende a la sociedad burguesa como un todo (político, económico y social) y que comenzó a elaborar su propuesta luego de finalizada la segunda guerra mundial, pero que imprimió mayor profundidad y velocidad al proyecto luego de la caída del muro de Berlín, donde estimó que el plan debía incluir tópicos que están más allá de la economía, que corresponden a otras disciplinas como la sociología, la psicología, la filosofía, etc. Es el intento de transformar la subjetividad de los explotados y oprimidos con el fin de cristalizar las condiciones de pobreza e indigencia existente en un mundo en el cual la riqueza mundial se encuentra concentrada en unas pocas familias, resultando que el 1% más rico de la población posee casi la mitad (43,8% - 50%) de los bienes del planeta, superando la riqueza del 95% restante. Solo 56,000 personas (0,001% más rico) triplica el patrimonio de la mitad más pobre del planeta, reflejando una profunda desigualdad estructural. Podemos poner esta afirmación con nombre y apellido, las diez familias más ricas poseen familias que son dueñas de alrededor de 3 billones de dólares, una cifra mayor a cualquier producto bruto interno nacional. Estas familias son: 1) el clan Walton, los herederos del imperio Walmart, quienes poseen una fortuna que supera los 513.000 millones de dólares, 2) los Al Nahyan, de los Emiratos Árabes Unidos, con un patrimonio de 335.900 millones de dólares, con base en Abu Dhabi, su influencia se extiende a los sectores financiero y tecnológico a nivel mundial, 3) la dinastía Al Saud, de Arabia Saudita, con 213.600 millones, vinculada directamente a Saudi Aramco, la petrolera más grande del mundo y eje del mercado energético global, 4) los Al Thani, la familia gobernante de Qatar, con una riqueza de 199.500 millones de dólares. Su poder combina los recursos energéticos del país con una red de inversiones internacionales que alcanza a las principales empresas de Occidente, 5) la familia Hermès, con 184.500 millones, siendo que el éxito de la firma francesa se apoya en su producción artesanal y en el explosivo crecimiento del consumo de lujo en los mercados asiáticos, 6) los Koch, con 150.500 millones de dólares, su empresa, Koch Industries, es uno de los mayores grupos privados de Estados Unidos, con intereses que van desde la energía hasta la manufactura pesada, 7) el apellido Ambani, de India, con un patrimonio de 105.600 millones de dólares, a través de Reliance Industries, el clan domina desde las telecomunicaciones hasta la petroquímica, siendo el máximo exponente del auge económico asiático, 8) la familia Mars, con 143.400 millones, quienes tras cinco generaciones transformaron una fábrica de golosinas en un conglomerado mundial que hoy lidera también el sector de alimentos para mascotas, 9) los hermanos Wertheimer, con 85.600 millones, dueños de la casa Chanel, 10) los Thomson, quienes manejan una fortuna de 82.100 millones de dólares. Su poder radica en el control de Thomson Reuters, el gigante de servicios de datos financieros y periodísticos que se volvió indispensable en la era de la economía digital. El nivel de concentración económica no tiene parangón en la historia humana, pero aun con sus riquezas estos sectores de la gran burguesía no se sienten tranquilos, tal vez porque la experiencia histórica les demuestra que en algún momento el hilo del poder se corta y comienzan a rodar cabezas de nobles y potentados como en diferentes revoluciones como la francesa, la rusa, la china, la vietnamita, etc. Aun con las armas más sofisticadas tienen que aceptar desafíos a su poder, porque si bien pueden realizar genocidios de pueblos y clases sociales como ocurrió con los armenios, o de los alemanes contra el pueblo judío, o del propio Israel contra los palestinos en Gaza, siempre los pueblos se levantan cuando la soga opresora los aprieta y da lo mismo morir a causa de las balas o del hambre y la miseria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario