sábado, 5 de abril de 2025
LA DEMOCRACIA, LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS.
La democracia
Existe una concepción, a mi juicio equivocada, que define en forma difusa lo que es y significa la democracia y establece como la mejor forma de democracia a la democracia representativa.
Hablando estrictamente, democracia es un término que proviene del griego y que significa Kratos gobierno, demos circunscripción, es decir el gobierno del demos, que en la antigua Grecia consistía en una asamblea de los habitantes del demos concebidos como ciudadanos, dado que para tener esta categoría se debían tener unas condiciones que no involucraban a todos los habitantes del demos, solo los nativos, varones, que eran mayores de 18 años, con la condición de ser hombres libres y tener padres que también fueran ciudadanos, y que hubieran cumplido el servicio militar. En el proceso que culmina con el gobierno de Pericles se estableció esta condición, taxativa, el ciudadano era todo varón, hijo legítimo de padre y madre atenienses, de más de dieciocho años.
Las mujeres, los esclavos, los metecos y los niños menores de dieciocho años no podían convertirse en ciudadanos.
La sociedad ateniense contaba con tres espacios diferenciados en su vida social y política, la Ekklesía o asamblea del demos, espacio de lo público donde se discutían los problemas de la ciudad, el Ágora o espacio semipúblico, plaza pública donde, en un principio, se celebraban los mercados y donde los ciudadanos, se reunían para tratar los asuntos de la comunidad y el Oikos que era la unidad básica de la antigua sociedad griega y que constituía el espacio privado que genéricamente se podría llamar la familia.
Por lo tanto, el concepto de democracia era restringido a una determinada cantidad de actores de la sociedad griega, pero a la vez amplio por cuanto todos los reconocidos como ciudadanos participaban en el debate en igualdad de condiciones.
La democracia constituye un concepto polisémico, porque su nombre a lo largo de la historia de las sociedades no se corresponde a un significado unívoco. Tanto de un punto de vista sincrónico como diacrónico, las estructuras de la democracia han sido muy diferentes. No es lo mismo la democracia ateniense tal como la describimos acá, que las diferentes experiencias democráticas que han ocurrido en los diferentes momentos históricos, y a la vez, en la actualidad podemos describir diferentes modelos de convivencia democrática que, genéricamente podemos agrupar en democracia representativa, democracia directa, democracia parlamentaria, democracia presidencialista, etc.
La burguesía a partir de la revolución francesa, además de entronizarse como clase dominante en la sociedad humana, secuestró el concepto de democracia, restringiéndola a la democracia representativa, a partir de la cual, este concepto quedó cercado en una frase de nuestra constitución que dice que “el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representante”, con lo cual, se instituyó un sector diferenciado de la sociedad que son los representantes (los políticos), aquellas personas que son elegidas cada tantos años, por un período determinado, para ejercer la “representación” del pueblo en la administración de los órganos de gobierno.
Así como el criterio de representante plenipotenciario (una vez elegido el representante no responde mas elector y hace lo que quiere con su “representación”) mediatiza a la masa de ciudadanos de la administración de la república “la res-pública” que del latín significa la cosa pública. Al instituir la democracia representativa que conlleva una forma restringida de democracia se condena a la población a ser meros espectadores en el ejercicio de la administración del estado y la sociedad.
Para asegurar su dominación, la burguesía instituyó otros mecanismos de mediatización del ciudadano común de la administración de los bienes sociales.
Por un lado, se desarrolló la idea de formalizar la selección de los representantes que significaran una segunda mediatización de la ciudadanía con respecto a tener una función activa en la toma de decisiones. Este mecanismo es que los seleccionados para participar de la política no serían seleccionados del entorno de los actores sociales, sino que se introdujo en general en las sociedades capitalistas una nueva institución, los partidos políticos, en cuyo seno se eligen quienes serán los ciudadanos que compiten por los diferentes cargos de la administración. Es decir, el ciudadano vota a sus representantes, pero los candidatos son seleccionados por las corporaciones políticas. Si bien este mecanismo no es uniforme en las distintas democracias, está bastante extendido en la mayoría de las democracias burguesas.
Esta forma de elección de los representantes lleva a otra mediatización, además de votarse personas seleccionadas por las corporaciones, se votan listas completas de las cuales el votante no tiene noticias de las condiciones personales de casi ninguno de los integrantes de la lista. Por ejemplo, en la Provincia de Santa Fe se votan para diputados una lista de 19 representantes titulares y 19 suplentes (como los diputados se eligen por mitades por elección se votan 10 titulares y 10 suplentes y dos años más tarde 9 titulares y 9 suplentes) en listas en las que se encuentran personas de, por ejemplo, Gato Colorado (un pequeño pueblo del norte de la provincia) a las cuales el votante de Rosario nunca oyó mencionar y por lo tanto desconoce. Por si esto fuera poco el criterio de boleta única hace que el ciudadano marque una casilla que tiene la foto del político que encabeza la lista, pero no tiene información de quienes son los otros que la integran, si quiere saberlo debe realizar una verdadera investigación de quienes la integran en los centros electorales.
No existe un mandato dado por los representados a los representantes, solo existe un cheque en blanco que los ciudadanos otorgamos a nuestros representantes para que obren en función de sus intereses, o en el mejor de los casos de sus partidos políticos de pertenencia o de las clases sociales a las que pertenecen.
En la democracia burguesa se considera que su esencia reside en la división de poderes. Estos son, por ejemplo, en nuestro país (como en muchos otros) el ejecutivo, el legislativo y el judicial. En los dos primeros, los integrantes se seleccionan por voto, en el poder judicial en cambio los integrantes son parte de una casta a la que solo pueden acceder los abogados.
Veamos en detalle, en el poder legislativo ya hemos dicho que los integrantes son seleccionados por voto y se integran las cámaras con un sistema D’Hont proporcional a los votos obtenidos, en el caso de los diputados, o por mayoría y minoría en el caso de los senadores, y como dijimos una vez electos responden a sus intereses personales, corporativos o de clase social, pero nunca a los intereses de la mayoría de los votantes.
En el poder ejecutivo solo se eligen el presidente y vicepresidente, los demás integrantes son cargos elegidos “a dedo” por su lealtad con el presidente. Tanto los ministros, como los integrantes de los cargos públicos, son elegidos según lo desea el presidente y son despedidos cuando pierden el favor presidencial.
El poder judicial es un caso aparte, los ciudadanos no votamos jueces, son elegidos por el presidente y votados por los diferentes integrantes de las cámaras que pertenecen a las distintas corporaciones políticas, esta es la razón por la que el poder judicial se constituye en una herramienta de persecución política antes que en un administrador de justicia. En las facultades de abogacía se enseña que el principio fundamental de la justicia lo constituye la equidad, nada mas alejado de lo que constituye la administración de justicia en la democracia burguesa. La justicia no es ciega, siempre está determinada por los intereses de la clase dominante en general, y en particular, se constituye en un medio de ajuste de cuentas entre los distintos sectores de la burguesía. En los 42 años de retorno a la democracia en Argentina en 1983, se puede observar que cuando el que es juzgado es un participante de la gran burguesía, como el caso de Mauricio Macri, o de un empleado sumiso de los mas poderosos, como en el caso del actual presidente MIlei, la justicia es “lenta” y nunca falla en contra de ellos, pero si el juzgado es alguien enfrentado a las corporaciones económicas dominantes, como en el caso de los miembros de gobiernos kirchneristas, llueven causas inventadas, condenas no sustentadas en pruebas, etc., a tal punto esto es así, que se ha popularizado en Argentina un término político “el lawfare” (la llamada “guerra jurídica”, la combinación de ‘law’ y ‘warfare’ hace referencia al uso de procesos legales como arma política, o guerra judicial), modo de accionar del sistema judicial para dirimir los lucha de poder entre sectores de la clase dominante o para garantizar la punición de quienes se atreven a desafiar el sistema de dominación de la gran burguesía (agraria, industrial o financiera).
En países que cuentan con sistema judiciales más profesionales, es menos frecuente el uso judicial para dirimir confrontaciones partidarias y dejan la sensación de la existencia de un sistema judicial independiente, aunque la tendencia es a una cada vez mayor incursión de la política en los servicios de justicia.
En este punto del análisis es importante discutir el concepto de democracia de Bobbio que genéricamente entendía por democracia, una forma de gobierno, cuya característica sería que el poder no está en manos de uno o de unos cuantos sino de todos o mejor dicho de la mayor parte, y como tal se contrapone a las formas autocráticas, como la monarquía y la oligarquía. Pero a la vez este autor estableció según lo citado por Córdoba Vianello que dice que “Para Norberto Bobbio hablar de democracia, en singular, nos remite necesariamente al plano de las ideas. Pensar en un único concepto homogéneo de democracia, automáticamente nos distancia forzosamente del mundo de la política real. Los diversos regímenes políticos que podemos observar en la realidad y a los cuales nos referimos cotidianamente al hablar de democracias (aquí sí en plural), nos muestran, luego de un breve análisis, una serie de diferencias mayores o menores que los distinguen entre sí, a pesar de que utilizamos un mismo calificativo, el de sistemas democráticos o el de formas de gobierno democráticas, cuando pensamos en ellos. En efecto, para Bobbio hablar de democracia en general y sin distinciones, es un error. Ello es así porque no se toma en cuenta la diferencia que existe entre lo que un gobierno democrático debería ser y lo que es; entre el ideal democrático y la democracia real o realizada.”
Por lo tanto, siguiendo este razonamiento podemos decir que hablar de democracia en general y sin distinciones es un error, y que cuando concretizamos el término en la democracia burguesa, vemos que, aunque posibilita el uso del estado para defender los derechos de los sectores mas vulnerables (sobre todo bajo gobiernos de partidos populares) no deja de ser una forma de dominación de una minoría que es parte de los sectores económicamente más concentrados sobre la mayorá de la población.
En 1945, con el fin de la guerra se extendió en muchos de los países capitalistas el denominado welfare state o estado de bienestar y se desarrollaron políticas de inclusión y desarrollo de nuevos derechos, con lo que la democracia representativa parecía ser un camino hacia una mayor igualdad social. Este crecimiento de la movilidad social de la post guerra fue un reflejo de la burguesía dominante frente a lo que constituyo el llamado “peligro rojo” en el marco de la confrontación que significó la guerra fría entre las democracias capitalista y los socialismos reales que avanzaron en buena parte de Europa, Asia, algunos países del patio trasero del imperialismo norteamericano como Cuba, Nicaragua, etc., y el crecimiento de la influencia soviética en el cercano Oriente y el continente africano.
Con la caída del régimen capitalista monopolista de estado constituido en la U.R.S.S. y el giro netamente hacia un capitalismo de estado autoritario en China y otros países llamados socialistas, la nueva gran burguesía tecnológica que reemplaza a la decadente burguesía industrial, impulsa en los centros de pensamiento en el planeta, una operación destinada a que se desarrollar lo que constituye el modelo neoliberal que, más allá de ser una teoría económica, se constituye en un cambio profundo de la subjetividad social, generando el crecimiento de los gobiernos de derecha en los países europeos y en lo que va del siglo XXI el crecimiento de una ultraderecha conservadora y reaccionaria que busca volver la rueda de la historia hacia un contrato social similar al imperante en el siglo XIX y anteriores, donde casi no existían los sindicatos, los derechos laborales y sociales, las libertades individuales, etc.
Las democracias representativas comenzaron a tener en la gestión de lo público a actores políticos reaccionarios, sometidos a los designios e intereses del poder real con la consecuencia del aumento de la pobreza en el mundo y la concentración de la riqueza en pocas manos, lo que hizo que el 1% de la población mundial sea dueña del 51% de los bienes existentes en el planeta y que en los diferentes países tengamos altísimos niveles de pobreza e indigencia. En el caso de Argentina se pasó de un índice de pobreza del 3,4 al 55% que alcanzó durante el actual gobierno conservador de ultraderecha de Javier Milei.
En la agenda transformadora de la izquierda se hace necesario trabajar en dos direcciones, la unidad de la izquierda y preconizar además de la transformación de las relaciones laborales y sociales en busca de una sociedad mas justa e igualitaria, el desarrollando un debate para construir nuevas formas democráticas, más inclusivas y participativas dando el combate frontal a la ultra derecha conservadora y desarrollando la conciencia de la labor colonizadora de la subjetividad que lleva a cabo la burguesía a través de sus periodistas, políticos y otros actores sociales.
La política.
La política es una actividad de mediación social, mediante la cual lo seres humanos han debatido a lo largo de los siglos los diferentes contratos sociales que regulan las relaciones sociales en comunidades y sociedades.
Pero también podemos conceptualizar a la política como la práctica de gobernar haciéndose cargo de la administración de intereses y asuntos del estado o de las organizaciones de la sociedad civil.
Lo que determina la política, mas que la teoría es la praxis. Esta praxis es una condición propia del ser humano en sociedad, a lo largo de su evolución los seres humanos hemos desarrollado diferentes maneras de ejercer la praxis política, siendo la democracia una de las más avanzadas.
Podríamos arriesgar a definir al homo sapiens como un homus políticus. Según Elsa Martínez el hombre puede ser un animal político, evidentemente entendido como un ser consciente que valora y participa moralmente de las decisiones de su ser y las de su comunidad.
Si consideramos a homo sapiens como un homus políticus estamos hablando de un determinante de nuestras vidas, la política nos atraviesa a lo largo de la existencia y determina las características de esta. Todos los seres humanos hacen política en todos los espacios de su práctica social, en el trabajo, en la vida familiar, en las organizaciones, en el estado en general. No es el hombre el que limita su acción política, son las normas que ese hombre en general dicta para limitar la acción política en la sociedad, y esa limitación no es banal, surge de otro principio fundamental de la vida social, la existencia de las clases sociales, el lugar que ocupan en la sociedad y las relaciones de dominación que a lo largo de la historia han determinado las condiciones de vida de cada integrante de una clase.
El esclavo, el siervo de la gleba, el obrero, se han visto sometidos en cada momento histórico al dominio del esclavista, del señor feudal, del capitalista y, aunque mucho se ha avanzado en materia de derechos, en las sociedades clasistas se continúa debatiendo y enfrentándose los integrantes de las diferentes clases, y la política constituye el espacio de negociación y lucha de las mismas, a través de la política se avanza y retrocede en las regulaciones del estado en una u otra dirección, porque las regulaciones no son permanentes sino que fluctúan en función de las relaciones de fuerza existentes en el seno de una sociedad.
La política regula la distribución de la riqueza, la asignación de derechos, la calidad de vida de los actores. Por eso en todas las sociedades la política además de la connotación de administración se vinculó directamente al concepto de lucha, por cuanto en la sociedad de clases existen fuerzas antagónicas que disputan el reparto mas o menos equitativo de la riqueza. Para Marx (1973) , la política consistía en una actividad colectiva orientada a la transformación del sistema productivo regresivo en un sistema progresivo e igualitario.
Desde un punto de vista crítico, podemos decir que la acción política no siempre busca la transformación progresiva, en las sociedades siempre existen actores políticos conservadores del orden social opresivo que hacen política para orientar una evolución regresiva de las mismas.
Una digresión de importancia, la categorización de izquierda y derecha se vincula a la ubicación de los actores políticos en un sentido de igualitarismo y participación para los primeros o en un sentido reaccionario y conservador para los segundos, desde este punto de vista cuando mas a la derecha se ubica una política mas conservadora será, buscando la cancelación de derechos de los sectores subordinados.
La política cuenta con importantes herramientas para su desarrollo, entre ellas, la comunicación y la administración son de las mas importantes.
Podríamos afirmar que la comunicación es fundamental en la vida social y por lo tanto en la política. En todas las sociedades existieron diversos modos de prácticas comunicativas destinadas a obtener el consenso de los actores subordinados, pero frente al relato dominador siempre los sectores vulnerables construyeron un relato liberador.
Este relato liberador es el que permitió construir las grandes gestas emancipadoras que a los largo de mas de 5000 años dieron lugar a cambios profundos en las sociedades de clases pasando por el esclavismo, el feudalismo, y llegando al capitalismo, pero para cada una de estas trasformaciones siempre hubo un relato organizado por una clase subordinada que desarrollaba el consenso en relación a la organización social que proponía una determinada clase social que buscaba la hegemonía sobre la sociedad. Un ejemplo de lo que decimos es el de la burguesía, que no siempre fue la clase dominante, en el feudalismo los burgueses era una clase subordinada a las clases oligárquicas feudales.
El triunfo de una revolución no significa que el orden social se vuelva más democrático o igualitario, solo significa un cambio en el ordenamiento del estado y por lo tanto de la vida social.
Pero siempre la clase dominante necesita construir un relato de felicidad para lograr el consenso de los sectores subordinados y siempre estos últimos necesitan construir un relato emancipador en la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Para sostener ese relato las clases dominantes han tenido una fuerte herramienta de construcción de la subjetividad, nos referimos a la comunicación. Y en el proceso comunicacional existen actores privilegiados que se encargan de otorgar una falsa veracidad al relato dominante, son los medios de prensa.
Es importante hacer una distinción, no es lo mismo la libertad de prensa que le garantiza a las empresas capitalistas el derecho a informar desde la óptica empresarial, que la libertad de expresión que garantiza a todos los ciudadanos la liberad de expresarse sin miedo a sufrir las consecuencias por sus opiniones.
En argentina por ejemplo existe libertad de prensa, las empresas periodísticas pueden informar de la manera que mas convenga a sus intereses y los de la clase dominante, pero al interior de las empresas periodísticas no existe libertad de expresión, dado que los periodistas y comunicadores responden en la ejecución de sus labores a la línea editorial de sus empleadores. Podemos observar la inestabilidad laboral de los periodistas en las empresas periodísticas simplemente observando el cambio de medio o multimedio en el que desarrollan sus tareas los trabajadores de prensa y que son despedidos cuando lo que dicen no le gusta o va contra los intereses de los dueños de los medios.
Esto es importante para, además de los trabajadores de prensa, para los ciudadanos comunes. Cuando dicen que existe libertad de expresión se miente, la única posibilidad que tienen los ciudadanos de expresar la disconformidad con las medidas de gobierno que van contra sus intereses es ganar la calle manifestándose, si es posible ruidosamente en el espacio público.
Aun los medios que son de organizaciones políticas de izquierda tienen dificultades de hacer escuchar su voz dado que compiten contra pulpos mediáticos contra los cuales sus pequeñas estructuras periodísticas son acalladas con ese vozarrón dominante que son los grandes monopolios de la comunicación.
Esta situación de la comunicación en el capitalismo es una mediación importante que limita la acción democrática favoreciendo la circulación del discurso burgués y estableciendo en la subjetividad de los actores sociales subordinados la creencia que el interés de una clase (la burguesía) es el interés general de la sociedad y que la única forma de organización de la sociedad esta determinada por el capitalismo y la libertad de mercado como reguladora del lazo social.
Como enunciamos mas arriba existen otras formas de democracia que pueden y son implementadas aun bajo la organización capitalista de la producción y más aun, la acción de las nuevas tecnologías de comunicación a partir del desarrollo de Internet, como los son las redes sociales ha posibilitado que los ciudadanos tengan una mayor participación en la comunicación social, aun cuando esos medios en las redes sociales nos sometan a muchas limitaciones por el carácter privado de las mismas como Whattshap, Telegram, Facebbook, Instagram, Tik Tok etc.
La opinión de Lenin en relación a que cualquier democracia burguesa es mejor que una dictadura, la hemos comprendido con sufrimiento y dolor los argentinos que padecimos las dictadura cívico militar genocida de 1976 a 1983, pero también estamos aprendiendo que aun con el marco formal de un a democracia burguesa, se instalan en las sociedad gobiernos autoritarios como la del actual gobierno de Javier Milei, que hace uso y abuso de la represión despiadada contra quienes protestan en las calles porque sufren hambre, pobreza, perdida de derechos, etc.
Tomando el ejemplo de la comuna de parís, Marx (1971) dijo, refriéndose a ella, he aquí la dictadura democrática del proletariado y en su informe de situación enumeró el valor de las medidas que en su corta vida democrática tomó la Comuna de Paris. Es por ello por lo que los sectores democráticos de la izquierda socialista en la década del 70´ enarbolaron la consigna de lucha que preconizaba la ampliación permanente de la democracia, lo que otorgaba realidad a otra consigna declama da por el kirchnerismo cuando dice “donde hay una necesidad existe un derecho”.
Los políticos.
Ahora bien, las clases dominantes a lo largo de la historia siempre han tenido gerenciadores del estado para que tomen decisiones que estén en línea con sus intereses. Estos gerenciadores, aun cuando son electos por el voto universal responden fielmente a los deseos e intereses de la clase burguesa en particular y de sus sectores de la clase dominante como lo son los grandes propietarios de la tierra, los monopolios financieros, la gran burguesía industrial, las corporaciones mineras transnacionales, etc.
Como hemos afirmado, erróneamente se categoriza a los políticos como una clase, la “clase política”. Esto es erróneo en primer lugar porque las clases sociales no se definen por la función, sino por su relación con los medios de producción y la riqueza que generan, y por los intereses comunes que poseen como clase. Marx decía que una suma de dinero no constituye un capital, para que ello ocurra es necesario que el dinero sea invertido y cumpla su función, es decir reproducirse, cumpliendo con la fórmula de clase del capitalismo D-M-D, es decir el dinero se invierte para producir mercancías que producen en su realización más dinero. De la misma manera un terrateniente no necesariamente es un capitalista, dado que puede ser un rentista que renta su terreno a un capitalista para que lo haga producir con su capital.
Si queremos tener una definición mas precisa de lo que un político es, tenemos que recurrir a otros conceptos. En primer lugar, el político, como otros sectores mediatizados de la producción como por ejemplo los estudiantes, constituye un sector social diferenciado. Afirmamos que está mediatizado de la producción, incluido en el sistema burocrático y cada político responde a intereses diferenciado al representar a diferentes sectores sociales dentro del capitalismo.
Pero, por otro lado, Gramsci nos aporta su definición de los intelectuales, definiendo que todo ser humano es por sí un intelectual en la medida en que es un ser que para poder vivir necesita ejercitar su intelecto. Pero a la vez diferencia a los intelectuales en general de los que llama intelectuales orgánicos, intelectuales de clase que desarrollan y defienden los intereses de una determinada clase social. De esta manera tenemos lo que llamamos intelectuales orgánicos de la gran burguesía, de la burguesía agraria terrateniente, de los industriales (incluidos los sectores burgueses extractivistas, de la pequeña burguesía, de los trabajadores, etc.).
El intelectual es un ser humano que, además de poseer capacidades intelectuales, las usa casi con exclusividad para sostener su existencia. Y estos intelectuales adscriben a la defensa de diferentes clases sociales en pugna en la sociedad. No significa que el posicionamiento con respecto a una clase social de un intelectual sea por un acto de delegación, sino que en su praxis social cada intelectual elige un camino en su devenir sociopolítico y de esa manera se constituye en el defensor de los intereses de una clase determinada.
En síntesis, el político es el miembro de un sector social diferenciado de la sociedad, que en praxis-sociopolítica defiende lo intereses de una determinada clase constituyéndose en intelectual orgánico de clase.
Es importante establecer que esta opción del político no es permanente, ni inmutable, a lo largo de su vida los seres humanos van cambiando sus posicionamientos ideológicos y políticos y transmutando los intereses que defienden. Tomemos un ejemplo clásico, Benito Mussolini, que en sus orígenes se enroló en el Partido Socialista Italiano siendo el responsable de “La vanguardia” el órgano partidario, y que por su praxis podríamos considerarlo como un intelectual orgánico del proletariado de comienzos de siglo, pero que en el devenir de la historia se convirtió en el máximo líder del fascismo italiano al frente del “Partito Nazionale Fascista italiano” que representaba claramente los intereses de la gran burguesía expansionista de Italia.
Un tema importante es que los intelectuales orgánicos son los que desarrollan y defienden los intereses de una clase o sector de clase social, pero que no necesariamente pertenecen a esa clase, los socialistas no tienen que ser obreros para defender los intereses de la clase obrera, son intelectuales orgánicos de la misma en tanto en su praxis política y social defienden y desarrollan los intereses de la clase obrera. En su historia la izquierda utilizó como recurso de su desarrollo, lo que se llamó la proletarización de sus cuadros obtenidos de la actividad entre sectores de la pequeña burguesía como por ejemplo su labor política propagandística de los principios socialistas en la universidad, especialmente con los estudiantes.
Cuando hablamos de los políticos no nos referimos solo a aquellos que participan de la praxis política compitiendo por ocupar espacios en la administración del estado (presidentes, legisladores, etc.). Reconocemos como políticos a aquellos que participan del debate político en diferentes organizaciones intermedias que se constituyen en el devenir social, como por ejemplo los sindicatos, organizaciones deportivas, ONGs, etc. El mal denominado “hombre común” en una persona que limita su actividad política en diferentes niveles que actúan por debajo de lo que podríamos llamar la gran política, pero que tienen una importancia decisiva en el desarrollo social de un determinado país.
Síntesis
Hemos analizado la comunicación como una herramienta de construcción de subjetividad tanto por lo opresores como por los oprimido, el político requiere, sobre todo en campaña, de un relato que logre el consenso de las clases y sectores de clases subordinados de manera de lograr un consenso que le permita llevar adelante su plan de administración de la cosa pública, la administración, decíamos, es un componente importante de la acción política en cualquiera de los niveles de la estructura social, para lo cual se requieres otro elemento de importancia de la práctica política, el poder.
Como decimos en otro trabajo Domínguez E., Bonantini C. (2007) , el poder es un elemento fundamental de la acción política, y cuando hablamos del poder pensamos tanto en el poder en sí, como en sus modos de ejercicio.
La palabra poder connota diferentes significaciones referidas a una multiplicidad de ámbitos de la realidad, tanto estemos hablando desde perspectivas físico-naturales, como histórico-sociales, haciendo alusión en las diversas acepciones a hechos y situaciones de los más disímiles y heterogéneos.
Destacamos de entre otras algunas de esas significaciones, que en su sentido más genérico designa la capacidad o posibilidad de obrar, tanto haciendo referencia a las acciones humanas como a los hechos de la naturaleza, y si nos situamos en los dominios de la vida humana en sociedad, el poder implica la capacidad que tenemos los seres humanos para influenciar y determinar la conducta de otros.
Desde esta perspectiva social el poder hace referencia, de un modo más concreto, a la capacidad de dirigir o transformar las relaciones sociales, reduciendo o anulando, incluso, las resistencias que se le oponen. Bajo esta mirada conceptual, la realidad social es un complejo sistema de relaciones de poder de diferentes tipos: político, religioso, ideológico, económico, jurídico, etc.
Este sector social diferenciado que constituye el colectivo político busca tanto conseguir el poder como mantenerlo. Como en el caso del capital, de lo que trata es tener el mayor poder posible para llevar adelante planes de gobierno, la democracia como sistema de contrapesos, trata de poner límites al poder, sobre todo porque la acción de gobierno es el resultado de acciones que buscan el consenso social, pero también la utilización de la violencia simbólica y física que el gobernante suele ver como necesaria cuando fracasa el consenso y los actores subordinados se rebelan contra esa acción de gobierno que los oprime y deteriora su calidad de vida.
Para los representantes de la clase dominante es fundamental sostener un relato en el cual la democracia burguesa es la única forma de democracia, así como el liberalismo trato en gran parte de los últimos 250 años, luego de que una seguidilla de grandes convulsiones sociales (revoluciones inglesa, francesa, americana, etc.) de instalar la dominación de clase de la burguesía mediante la idea de que la única libertad es la libertad de mercado, y el mercado es el casi único regulador social, lo cual llevó a la lucha política constante entre clases dominantes y subordinadas.
La revolución francesa fue el levantamiento de las clases dominadas contra el “ancien régimen”, tanto la burguesía, la pequeña-burguesía, el campesinado pobre y los artesanos y trabajadores de la Francia monárquica bajo las consignas de “libertad, igualdad y fraternidad”.
Pero no todas las clases revolucionarias se encolumnaban de la misma manera tras estas consignas. Mientras la Burguesía y sus aliados privilegiaban la libertad que les permitía romper las trabas aduaneras y poder desarrollar sus negocios, los “sans culottes” y demás clases populares bregaban por la igualdad, no solo querían la libertad política, también reclamaban igualdad en la participación por la distribución de la riqueza y de los bienes culturales. La tercera consigna buscaba la unificación de las clases dominadas en la lucha contra el estado monárquico autoritario, por eso la fraternidad constituía a mi entender un contrato y una estrategia política entre la burguesía y sus aliados con los “sans culottes” y demás sectores en situación de extrema pobreza para derrotar al poder oligárquico feudal que había consumido ingentes recursos humanos y materiales para librar guerras absurdas que llevaron a Francia a un estado de quiebra con la consecuente secuela de pobreza y hambre.
El problema de la política reside como lograr un contrato social que lleve al progreso social y a la igualdad económica, que lleve a la ampliación de derechos, que implique que la palabra de campaña constituya un contrato con los votantes y que de no hacerlo además de ser sujeto del reclamo, al político pueda revocarse sus mandatos por mecanismos propios de una democracia directa o semidirecta.
En Argentina el gobernante puede llevar adelante medidas que atentan contra el patrimonio de todos los habitantes, actuales y futuros, como entregar a precio vil empresas estratégicas para el desarrollo y la vida de los argentina, comprometer a la nación tomando deudas a intereses disparatados y en condiciones que comprometen la calidad de vida de los argentinos y que para colmo no pagan los políticos que toman esas deudas sino que debemos afrontarlas todos los argentinos pertenecientes a las clases populares con deterioro de nuestras condiciones de vida, perdida de derechos y para beneficio de una burguesía cada vez mas rica y codiciosa que entrega tierras, lagos y recursos materiales a los poderes económicos internacionales.
Aún en las democracias representativas, existen mecanismos de participación ciudadana en decisiones que comprometen el patrimonio como el referéndum, el plebiscito. Por ejemplo, en Chile, aunque la asamblea constituyente redactó una nueva constitución la misma fue rechazada por la población mediante un plebiscito, en Uruguay ocurrió lo mismo cuando el gobierno quiso vender la telefónica estatal.
También existen formas de selección de los políticos a mi entender mas democráticas como por ejemplo en Inglaterra, donde se eligen los legisladores por circunscripción uninominal y donde los vecinos tienen contacto directo con el elegido y pueden reclamarle su ruptura de contrato político en forma directa,
En general en los países latinoamericanos tenemos el mas retrógrado de los sistemas políticos, el presidencialismo, donde una persona decide por su sola voluntad las medidas administrativas, en lugar de los sistemas parlamentarios, como los europeos, que eligen sus máximas autoridades por el voto parlamentario y este mandato puede ser revocado con una moción de perdida de confianza.
Algunas democracias, como las de algunos cantones suizos resuelven sus asuntos mediate democracia directa y se pueden encontrar muchas otras formas de democracia aún en el sistema capitalista en las que se promueven formas de estado de bienestar con aumento progresivo de los derechos y con sistemas tributarios mas justos y equitativos.
La función de los intelectuales orgánicos de los trabajadores implica hoy el sostenimiento de una propaganda y agitación orientada a proveer a los mismos de las herramientas necesarias para luchar por la ampliación de derechos democráticos, sindicales, económicos y sociales, un intelectual de clase hace política como uno mas de los trabajadores, construye tácticas y estrategias junto a ellos, pero siempre tiene claro que se diferencia de los políticos de la burguesía en que él no representa a los trabajadores, no decide por ellos, no desarrolla la conciencia de clase, solo los acompaña y les ofrece los instrumentos de los que dispone para que el conjunto
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