domingo, 9 de diciembre de 2012

Emilia Domínguez Rodríguez

En la década del cuarenta los educadores españoles que huían de la guerra recalaron en las costas americanas y nos entregaron su bagaje de ideales republicanos, solidarios y sus conocimientos en educación. En los noventa, siguiendo la tradición de colaboración iberoamericana, llegaron a nuestras universidades muchos intelectuales ibéricos que incentivaron el amor por el conocimiento y la investigación. Una de estas leyendas fue doña Emilia Domínguez Rodríguez. El primer contacto con Emilia lo tuvimos en ocasión de viajar por intermedio de “Intercampus” a su amada tierra extremeña. Lo primero que deslumbra en esta mujer emprendedora es su amor por el conocimiento, su exquisito concepto de la educación como hecho político y la sencillez de su exposición. Emilia fue siempre algo más que una educadora, que una intelectual, es casi una leyenda que asombra a los que la conocemos y compartimos el trabajo intelectual con ella. Era notable su capacidad emprendedora, que la hace capaz de montar una empresa de conocimiento de la nada en poco tiempo, como lo hizo con la investigación sobre los cultivadores del tabaco, que luego se plasmaría en el libro “Educación y desarrollo. El caso de los cultivadores del tabaco.” Conocedora profunda de las características de la historia y estructura del sistema educativo iberoamericano, capaz de formular las más complejas propuestas de análisis y transformación de las prácticas educativas, que con su típica generosidad española nos brindaba y nos brinda en cada contacto. En nuestro imaginario, Emilia era y es una rencarnación del Quijote de la Mancha, ya que lanza en mano arremetió siempre contra los molinos de viento que constituían y constituyen las ideas reaccionarias y retrógradas que de la mano del neoliberalismo enarbolaron las derechas más recalcitrantes en Iberoamérica. Formadora de profesionales críticos y reflexivos, es admirada por sus alumnos en la Facultad de Formación del Profesorado, de la Universidad de Extremadura, que a cada paso la interceptan para dialogar con ella y consultarla. Supo ganarse igual respeto entre los colegas americanos, sobre todo los rosarinos, en sus múltiples viajes de intercambio con la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. Desde el comienzo de las relaciones que establecimos en el intercambio propiciado entre Extremadura y Rosario por Intercampus desarrollamos un espíritu de trabajo cooperativo que fructificó en diversos proyectos de investigación, en publicaciones de diferente tenor y en cursos de post grados dictados en Rosario, en los cuales se formaron varias generaciones de profesionales. Creamos la Revista Iberoamericana de Educación, Salud y Trabajo (RIEST) cogestionada entre España y Argentina y de la cual Emilia fue su directora y factótum. Con ella editamos Cuadernos Sociales Iberoamericanos, que hoy dirige uno de sus discípulos, Víctor Quiroga, y que desde hace doce años es una herramienta de debate entre profesionales de Iberoamérica. En lo específico Emilia fue y es directora de nuestras tesis doctorales y de numerosos proyectos de extensión e investigación. Uno de ellos, tal vez el mas importante realizado en Rosario, fue el “Proyecto para el desarrollo humano solidario” que bajo la eficiente dirección y supervisión de Emilia permitió construir un Centro de Desarrollo Local en una barriada vulnerable de Rosario y desarrollar un taller de usos múltiples que contaba con talleres textiles, una fábrica de dulces, un taller de carpintería, un taller de serigrafía, un taller de panificación, un taller informático, un aula taller para formar emprendedores y que facilitó la instalación de pequeñas empresas de inserción socio laboral, y una unidad central de administración y desarrollo tecnológico. Se pudieron hacer diversos cursos de formación en competencias laborales y los cuatrocientos usuarios que pasaron por el proyecto pudieron asimilar saberes de autogestión de su fuerza de trabajo. En cada uno de los usuarios Emilia tiene un amigo que la recuerda con cariño por lo mucho que les aportó a sus vidas. El Centro de Desarrollo Local de Casiano Casas en Rosario construido con los fondos provistos por la Cooperación Extremeña hizo posible que se edificara esta gran obra, mas que por el monto, por la eficiente y transparente administración de su directora. De este trabajo, hemos dejado testimonio junto a Emilia, en el libro próximo a publicarse “El desarrollo local: modelo social de trabajo territorial.” Es por ello que los autores de esta breve semblanza, ambos discípulos de ella, ya que, como dijimos, a los dos nos dirigió y dirige en nuestras tesis doctorales, una de ellas, “Universidad y poder” fue publicada en co-autoría en Argentina y Alemania, impedidos por la distancia de estar junto a Emilia en el homenaje que se le brinda con motivo de su retiro de las aulas, aunque no de la producción teórica y conceptual, quisimos acompañarla con nuestro recuerdo sincero y cariñoso, diciendo presente y expresando en nuestras palabras el orgullo que sentimos de ser amigos de tan insigne educadora. Creemos que Emilia continuará derrochando saber y experiencia, como lo hizo hasta ahora, en nuestra Universidad, como en tantas otras de Iberoamérica, África y Europa, porque estamos convencidos de que su llama no se apagará nunca y su ejemplo será imitado por todos los que aprendimos de ella y junto a ella. A través de estas palabras queremos homenajear a la amiga, guía, compañera de experiencias, pero por sobre todo a la mujer iberoamericana, esa mujer que no claudica en sus convicciones, batalladora, que hace del progreso del conocimiento y la sociedad la divisa de su vida, que ha sido capaz de ganarse el afecto y el reconocimiento de todos los que la conocieron por su calidez humana, por su sencillez, por su inteligencia y su dedicación al trabajo fecundo. Emilia, cuando desde el salón de tu casa mires las montañas, y escuches el sonido de las cigüeñas en esa ciudad de torres desmochadas por una Reina cansada de tanta beligerancia, pensarás que son parte de un pasado majestuoso que se proyecta en este presente de lucha, y sabrás que en cada rincón de Iberoamérica, en cada aula, en cada casa que conociste hay alguien pensando en tu figura señera, que mas que un monumento a la educación es un gigantesco manantial de conocimiento que desde el presente proyecta un futuro mejor para todos nuestros sucesores. Por todo esto Emilia, tus amigos te decimos presente, hoy y siempre. Carlos Alberto Bonantini Torche Víctor Fabián Quiroga Calegari

No hay comentarios:

Publicar un comentario